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	<title>&quot;Todo lo sólido se esfuma. Jacoby canta Virus&quot; archivos - La Tecl@ Eñe Revista</title>
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	<description>Una Revista de Opinión</description>
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	<title>&quot;Todo lo sólido se esfuma. Jacoby canta Virus&quot; archivos - La Tecl@ Eñe Revista</title>
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		<title>Virus/Jacoby: La experiencia de la modernidad &#8211; Por Martín Baña</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 20 Jun 2026 19:17:17 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Martín Baña]]></category>
		<category><![CDATA["Todo lo sólido se esfuma. Jacoby canta Virus"]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>En 2025 Roberto Jacoby plasmó su propia versión musical de las letras escritas para Virus en el disco "Todo lo sólido se esfuma. Jacoby canta Virus". El disco puede considerarse como una nueva intervención estética del multifacético artista y también como un capítulo más dentro de la rica discografía de la banda liderada por Federico Moura.</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/virus-la-experiencia-de-la-modernidad-por-martin-bana/">Virus/Jacoby: La experiencia de la modernidad &#8211; Por Martín Baña</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-5415631897cb538e5e52246769c9fd21 wp-block-paragraph"><strong><em>En 2025 Roberto Jacoby plasmó su propia versión musical de las letras escritas para Virus en el disco «Todo lo sólido se esfuma. Jacoby canta Virus». El disco puede considerarse como una nueva intervención estética del multifacético artista y también como un capítulo más dentro de la rica discografía de la banda liderada por Federico Moura.</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-a32b580a834008ca3675da1a07738482 wp-block-paragraph"><strong>Por Martín Baña*</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d5e18531e670bd10ca130847a62fe9c1 wp-block-paragraph"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></p>



<div style="height:70px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-drop-cap has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-dbe14e930b8bf5920f41a7315e714c9c wp-block-paragraph">El lugar de Virus en la escena del rock argentino fue, desde sus inicios, incómodo. &nbsp;Mientras que su público tuvo en claro la potencia de su música y apoyó incondicionalmente la <em>estrategia de la alegría</em> propuesta por el grupo, la mayor parte de la crítica y de los demás músicos no supieron muy bien cómo lidiar con esos jóvenes surgidos desde La Plata a principios de los años ‘80. Las prendas ajustadas y coloridas, los cabellos cortos y una música que –en plena dictadura militar– invitaba a bailar y divertirse como forma de resistencia no cuadraban bien con cierta solemnidad presente en el <em>statu quo</em> del rock nacional. La orientación sexual de su vocalista, a su vez, tampoco fue bien recibida dentro de un ambiente todavía machista y homofóbico: en 1987, Luca Prodan anunciaba a Virus como “la banda de los putos” y, ese mismo año, Charly García necesitaba sentar posición y cantar –en <em>No voy en tren</em>– “yo sé que algunos piensan que soy <em>mixto</em>, pero yo tengo personalidad”. Federico Moura murió al año siguiente sin ser reconocido como el gran artista que fue y sin que los aportes que realizara junto a Virus fueran justamente valorados.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-b244ea0261d6f8a85c92ce370665ccbf wp-block-paragraph">La forzada disolución de la banda a principios de los ‘90 y la <em>grieta</em> generada durante esa década entre los cultores de un mundo más pop supuestamente complaciente y aquellos identificados con un rock del <em>aguante</em> y pretendidamente progresista –de la cual salió notablemente beneficiada, entre los medios de comunicación y el público, solo la segunda– reforzó esa tendencia que solía minimizar a Virus y que lo colocaba, salvo honrosas excepciones, en las vitrinas olvidadas de la música popular argentina. Una Argentina que comenzaba a desgarrarse socialmente y una tradición musical que empezaba a mostrar signos de agotamiento prefirió encerrarse en la dureza y la sequedad del árbol maduro que rescatar la docilidad y la frescura de lo novedoso.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-ea18fd9d423422a98c7a7770476a8c51 wp-block-paragraph">En los últimos años, afortunadamente, se produjo una revisión de esta mirada. A fuerza de un notable cambio ético y estético en la sociedad, el legado de Virus comenzó a ser recuperado y su mensaje a ser reivindicado por aquellos que reconocieron en el grupo los orígenes de muchas de las transformaciones no solo musicales sino, también, sociales y políticas que atravesaron el primer cuarto del siglo XXI. Gracias a ello surgió una profusa serie de producciones de todo tipo que ayudó a amplificar y a conocer mejor la obra de la banda. Artículos académicos, libros, autobiografías, conciertos y discos homenajes, documentales televisivos, podcasts y hasta una película dedicada a Federico Moura –entre otras producciones– se encuentran hoy a disposición de todos aquellos que quieran complementar su acercamiento a una de las bandas seminales de la música popular argentina.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-54ae7cd1fcdcc74570054771ca599c60 wp-block-paragraph">Una de las contribuciones fundamentales producidas en este último tiempo es la que realizó Roberto Jacoby, letrista y colaborador conceptual de la banda. En 2023 publicó <em>Superficies de placer.</em> <em>Mis letras para Virus y otras canciones</em>, libro imprescindible no solo para comprender la estrategia literaria y política de Virus sino también para descubrir, entre muchas genialidades, que el grupo fue el primero en mencionar a Diego Maradona en una canción –mucho antes de la andanada en múltiples ritmos que vino después– o para entender qué significaba en los ‘80 ser alguien “tan Lelouch”. En 2025 Jacoby se decidió a dar un paso más y a plasmar su propia versión musical de sus letras en el disco <em>Todo lo sólido se esfuma. Jacoby canta Virus</em>. Sin dudas, era el aporte que faltaba para coronar la trayectoria de una colaboración artística atravesada por el talento, el coraje y la astucia.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-9611eef25e55c295e4e7c96ad1db58d7 wp-block-paragraph">El disco permite rescatar un aspecto central de Virus –aunque no siempre valorado en toda su dimensión– como fueron sus letras. De hecho, el grupo de los hermanos Moura fue uno de los pocos que en Argentina trabajó con un letrista externo, desafiando una de las premisas sagradas de la cultura rock que valoraba la supuesta <em>autenticidad</em> de cantar músicas y textos compuestos por los propios intérpretes y que menospreciaba la tendencia opuesta (práctica que, por el contrario, el tango supo cultivar sin conflicto alguno y con resultados maravillosos). En ese sentido, Virus fue un laboratorio y una plataforma &nbsp;donde la exploración poética se potenció junto a la música y otras dimensiones de su proyecto estético como el vestuario, el maquillaje y la coreografía. Virus como lugar de encuentros.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-21045931bea3949b4ee4e3bad42dc839 wp-block-paragraph">En <em>Todo lo sólido se esfuma. Jacoby canta Virus</em>, la selección quedó reducida solo a ocho canciones, una muestra considerable pero aún pequeña del amplísimo mundo del letrista. Esa decisión, sin embargo, permite que el oyente se pueda concentrar con más precisión en las figuraciones y las múltiples capas de sentido que el artista construyó a través del despliegue de una escritura que privilegió el cruce de mundos disímiles, la ironía y la metáfora por sobre la tradición, el panfleto y las frases hechas. Las letras que Jacoby escribió para Virus no son únicamente intentos líricos sino fragmentos de historia que ayudan a configurar un cuadro general. En ellas, Jacboy supo anunciar la transformación de las costumbres sociales, burlarse de los oportunistas, presagiar el fin de una época y describir los efectos del capitalismo tardío sobre los cuerpos y las mentes de sus sujetos. Si la música –como pensaba Theodor Adorno– podría operar como sismógrafo de la sociedad, las letras de Jacoby pueden pensarse como un dispositivo literario que permitió –y aún lo hace– que muchos desearan lo que ni siquiera todavía podían imaginar. Poco comprendido en su momento, solo ese gran reparador que suele ser el tiempo ayudó a que la <em>trampa</em> tendida sobre el mundo del rock y una sociedad aturdida pudiera ser finalmente destrabada.</p>



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<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-large is-resized"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="810" height="1024" src="https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2026/06/RJ1-810x1024.jpg" alt="" class="wp-image-20300" style="aspect-ratio:0.791021270657656;width:510px;height:auto" srcset="https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2026/06/RJ1-810x1024.jpg?v=1781982855 810w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2026/06/RJ1-237x300.jpg?v=1781982855 237w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2026/06/RJ1-768x971.jpg?v=1781982855 768w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2026/06/RJ1-1215x1536.jpg?v=1781982855 1215w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2026/06/RJ1-1621x2048.jpg?v=1781982855 1621w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2026/06/RJ1-59x75.jpg?v=1781982855 59w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2026/06/RJ1-480x607.jpg?v=1781982855 480w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2026/06/RJ1-scaled.jpg?v=1781982855 2026w" sizes="(max-width:767px) 480px, (max-width:810px) 100vw, 810px" /><figcaption class="wp-element-caption"><em>Roberto Jacoby.</em></figcaption></figure>
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<div style="height:30px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-2752acce15d12bebc0597ecf9a1e8b0d wp-block-paragraph">El disco comienza con una canción emblemática del rock nacional como «Imágenes paganas». Allí se destaca la muy acertada decisión de recitar las estrofas ya que permite, entre otras cosas, recuperar la acentuación original de algunas palabras que con la melodía pasaban de graves a agudas. Federico Moura cantaba la canción como los dioses pero acentuaba los finales de cada línea en agudo –»<em>nieblá</em>«, «<em>gitanós</em>«, por ejemplo– desvirtuando un poco la prolijidad y la claridad del texto. A su vez, la interpretación no le tiene miedo a los silencios: por el contrario, sus pausas no forzadas ayudan a potenciar uno de los fragmentos más densos de la letra («mi boca quiere pronunciar el silencio»). Otra excelente decisión es la de haber invitado a Fito Páez; el estribillo pareciera estar hecho a la medida de su desgarrado <em>rubatto</em>. Con todo, esta versión permite apreciar bastante mejor la poesía y un rasgo que poseían las letras de Jacoby en Virus: la precisión quirúrgica para elegir las palabras. La frase “un apagón sentimental” es simplemente de las más bellas y sentidas del rock nacional, acaso por la exactitud con la que describe el efecto causado por lo que previamente quedaba anunciado en la canción: «mis propios dioses ya no están», un verso que alude a la inevitable crisis de una filosofía y de un proyecto político que había generado esperanzas en todo el mundo durante el siglo XX.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-f67f6a3d1a91f103c9af91a6b00c042a wp-block-paragraph">El título del álbum está tomado de una de las canciones más emblemáticas de <em>Superficies de placer</em> (1987): «Polvos de una relación». Tal vez sea una de las letras más sociológicas del grupo, habida cuenta de que aquí Jacoby retoma la famosa frase del <em>Manifiesto Comunista</em> de Karl Marx y Friedrich Engels, mediado quizás por sus lecturas de Iliá Prigozhin y por la interpretación que hiciera el destacado sociólogo estadounidense Marshall Berman en su libro <em>Todo lo sólido se desvanece en el aire</em> (1982). La presencia destacada de la batería y el registro bajo del piano enfatizan el carácter de autoridad de una poesía que sintetiza con precisión uno de los ejercicios de los que Virus hizo gala: expresar con justeza los efectos que generaba la experiencia de la modernidad. La otra canción de ese disco incluida aquí, “Transeúnte sin identidad”, es un hito. Nuevamente, el recitado cantado permite resaltar dos temáticas ampliamente abordadas por la filosofía que allí se entremezclan en partes iguales: la del caminante y la de la identidad.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-319d5da8a0a1c7807eb755e7a099a553 wp-block-paragraph">Del disco <em>Locura</em> se incluyeron tres temas: «Dicha Feliz», «Sin disfraz» y «Tomo lo que encuentro». En el primero, la letra –una crítica de la felicidad efímera propuesta por la televisión– se luce al ser acompañada por un arreglo cercano al <em>dream pop</em> de bandas como Snakadaktal o Beach House. La versión de «Sin disfraz», a su vez, es una de las más logradas. El solemne arreglo de cuerdas reemplaza al <em>riff</em> electrónico original pero no opaca –más aún, lo potencia– uno de los mayores componentes de la canción: su capacidad de lograr un clima de fuerte tensión sexual y carga erótica (que muy bien supo explotar Luis Ortega en el su filme <em>El Jockey</em>, de 2024). Jacoby se sale del guion original y se demora en la repetición de palabras como «bailamos», «mentiroso», «nudista», descubriendo en cada una de ellas una nueva capa de sentido, reforzado por el descarte de la palabra «ayer» para generar un efecto de pleno presente. Finalmente, en «Tomo lo que encuentro», la voz intervenida y <em>afrancesada</em> del artista pronuncia unos versos alargados en unos puntos suspensivos que se sostienen en una suerte de <em>bossa</em> electrónica que sirve para retomar varios de los elementos condensados en el proyecto Virus: lo latino, Río de Janeiro, los teclados y la ambigüedad de sus letras. </p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-31723ba4879c1da7a65fe15a16f061ff wp-block-paragraph">Otros dos temas más completan el disco: uno que se remonta a los inicios, «El 146», y otro ya del final, sin Federico, «Despedida nocturna». En el primero –un aguafuerte porteña con tintes eróticos– Jacoby decide reemplazar el valor original del boleto del colectivo –»tres mil quinientos»– por el devaluado «veinte pesos». Cabe aquí la pregunta de si no hubiese sido una mejor opción dejar el original para mostrar el rasgo cíclico de la economía argentina y exponer la paradoja de que el precio del transporte público en 1982 se acerque al que podría llegar a tener dentro de unos meses. En el segundo, Jacoby logra uno de los momentos más sentidos del disco al poner voz a las palabras elegidas  por la banda –vía Alejandra Pizarnik– para homenajear a un Federico ya agonizante. El arreglo musical es de una delicadeza propia de los <em>Lieder</em> decimonónicos.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-8abb32fe1539329818eb27b3b399792c wp-block-paragraph">A partir del disco <em>Locura</em> (1985) Virus reformuló el concepto de canción. El acento no estuvo puesto tanto en la repetición de una arquitectura musical conformada por estrofas, estribillo y solos de guitarra como en la creación de climas a través de texturas electrónicas donde imperaron los largos interludios instrumentales construidos a través de una cuidada articulación de teclados, percusión y onomatopeyas en la voz. <em>Todo lo sólido se esfuma</em> parece reforzar esa tendencia y rescatarla para el siglo XXI a través del excelente y minucioso trabajo de Nacho Marciano, su productor artístico. En ese sentido, la música opera como delicado colchón climático para el lucimiento de las letras en la voz de un Jacoby introspectivo reconvertido, por momentos, en un <em>crooner</em> &nbsp;susurrante. Los arreglos, también, funcionan como una evocación del legado musical de Virus, al retomar en forma de reverberación –y no solo de recreación– <em>riffs</em> o introducciones de teclado específicos de cada una de las canciones.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-f5bdcf29b4928ec5c2fe4b0f3c5ccdad wp-block-paragraph">De esta manera, el disco se inserta en una rica tradición discográfica donde instrumentista y cantante se asocian para crear una música dominada, sobre todo, por una creación de climas intimistas a través de arreglos exquisitos pensados para el lucimiento de la parte textual. Allí se desatacan, entre muchos otros, los discos grabados por Bill Evans y Tony Bennett en 1975 y 1977, por ejemplo. En el plano local, las referencias van desde los esplendorosos <em>Goyeneche 73</em> y <em>Personalidad y tango</em>, registrados por el Polaco Goyeneche con Atilio Stampone en 1973 y 1974 respectivamente, y dentro del mundo del rock, los inspirados <em>Piano</em> (1999) y <em>Piano 2 </em>(2015), de Daniel Melero junto a Diego Vainer. <em>Todo lo sólido se esfuma</em> puede por derecho propio incluirse en ese listado.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-8b7b48144c80db4c4711ca615a049cdb wp-block-paragraph">Llegados al final, podemos preguntarnos cómo considerar a <em>Todo lo sólido se esfuma</em>. ¿Es una <em>performance</em>? ¿Es un álbum más de <em>covers</em>? ¿Es la reconfiguración de un legado? Tal vez sea todo eso y un poco más. El disco puede considerarse como una nueva intervención estética del multifacético artista pero, también, como un capítulo más dentro de la rica discografía de Virus. Si la banda supo modificar la escena musical de la década del ‘80 a fuerza de baile e ironía, la revitalización propuesta por Jacoby y Marciano ya bien entrado el siglo XXI permite dotar a la sociedad de una revitalizada banda sonora que le ayude a seguir imaginando un futuro más amable con sus cuerpos y sus vidas. Largar la piña en otra dirección.</p>



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<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-1900778608615590fc9be8c524cc746a wp-block-paragraph">Sábado, 20 de junio de 2026.</p>



<figure class="wp-block-image size-large is-resized is-style-rounded"><img decoding="async" src="https://investigadores.unsam.edu.ar/rest/img/fotos/434.jpg" alt="" style="width:136px;height:auto"/></figure>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-20ad5f10d7377c8e1cd5c64c58fac7e3 wp-block-paragraph">*Doctor en Historia por la Universidad de Buenos Aires (UBA). Actualmente se desempeña como profesor adjunto a cargo de la cátedra de Historia de Rusia en la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA, como docente en la Licenciatura en Historia de la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM) y como investigador adjunto en el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet)</p>



<div style="height:31px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>



<figure class="wp-block-image"><img decoding="async" src="https://ci3.googleusercontent.com/meips/ADKq_Nb7bo8O-KWKglhFy6cdS6CtnsWzA57Pq87oGcw6j4Fm2hIO2u7eKHYUHwQKEk9RgtWD5OThdsMYH2S_5bO6S7-JzKMPtl3UxBTpTxhV-K-BRk7n6aH9ew=s0-d-e1-ft#https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2025/07/logo.png" alt=""/></figure>



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<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-8b4ec334684b75c8ab19351859cd590c wp-block-paragraph"><em><strong>La Tecl@ Eñe</strong></em>&nbsp;viene sosteniendo,&nbsp;<strong>desde su creación en 2001</strong>, la idea de hacer periodismo de calidad entendiendo la información y la comunicación como un derecho público, y por ello todas las notas de la revista se encuentran abiertas, siempre accesibles para quien quiera leerlas.&nbsp;Sabemos que son tiempos muy difíciles, pero&nbsp;<strong>para poder seguir sosteniendo el sitio y crecer les pedimos, a quienes puedan, que contribuyan con&nbsp;<em>La Tecl@ Eñe</em></strong>. Pueden colaborar con&nbsp;<strong>$5.000</strong>&nbsp;ó&nbsp;<strong>$10.000</strong>. Si estos montos no se adecuan a sus posibilidades, consideren el aporte que puedan realizar.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-3f060961c6692e0b62f54118679cd5af wp-block-paragraph">Tu aporte es importante para seguir adelante.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-faa506705ff6731baed46d69a2cd0bf5 wp-block-paragraph">Muchas gracias.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-711ecc639830526b07951d8466ee2026 wp-block-paragraph"><strong>Alias de CBU: Lateclaenerevista</strong></p>



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