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	<title>Teoría del shock archivos - La Tecl@ Eñe Revista</title>
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	<description>Una Revista de Opinión</description>
	<lastBuildDate>Thu, 21 May 2026 21:20:28 +0000</lastBuildDate>
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	<title>Teoría del shock archivos - La Tecl@ Eñe Revista</title>
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		<title>Claus y Lucas: Milei y la estrategia de anestesiar a los golpes &#8211; Por Daniel Cecchini</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 21 May 2026 15:33:07 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Daniel Cecchini]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>En la Argentina convertida en laboratorio del neoliberalismo extremo, la estrategia de anestesiar a la sociedad golpe a golpe está mostrando hoy toda su eficacia, y la falta de organización y de una reacción social masiva para resistirla y combatirla lo demuestra.</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/claus-y-lucas-milei-y-la-estrategia-de-anestesiar-a-los-golpes-por-daniel-cecchini/">Claus y Lucas: Milei y la estrategia de anestesiar a los golpes &#8211; Por Daniel Cecchini</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-552854f3da0424888cdf0482625c952b wp-block-paragraph"><strong><em>En la Argentina convertida en laboratorio del neoliberalismo extremo, la estrategia de anestesiar a la sociedad golpe a golpe está mostrando hoy toda su eficacia, y la falta de organización y de una reacción social masiva para resistirla y combatirla lo demuestra.</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-b7d5671248ac6c2f7a7d31146365da5c wp-block-paragraph"><strong>Por Daniel Cecchini*</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d5e18531e670bd10ca130847a62fe9c1 wp-block-paragraph"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></p>



<div style="height:70px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-drop-cap has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-af3dae874a34bbd30bda5f55cbeda1e5 wp-block-paragraph">En “El gran cuaderno”, la primera novela de la trilogía <em>Claus y Lucas</em> de la escritora húngara Agota Kristof, dos gemelos a los que su madre ha dejado en la casa de una abuela que la y los detesta ensayan estrategias de supervivencia. Viven en los bordes de un pueblo fronterizo de un país en guerra donde no conocen a nadie y soportan los maltratos de todo tipo a los que los somete esa abuela que descarga sobre ellos el odio que siente hacia su hija. Atrapados sin salida, los gemelos buscan maneras de soportar cada uno de esos maltratos: se golpean entre ellos hasta dejar de sentir los golpes y así no sufrir cuando la que los castiga es la abuela; hacen ayuno voluntario para no sentir el hambre que no pueden saciar con la escasa comida que se les brinda de mala gana; uno de ellos se cubre los ojos para enceguecerse y no ver lo que le duele mientras el otro se tapa los oídos para no escuchar nada. Se aíslan: no buscan ayuda, no les importa nadie más que ellos que se saben (y se sienten) solos en ese mundo hostil. Se anestesian a fuerza de sufrimientos para, paradójicamente, no sufrir y en esa operación pierden toda empatía. Se encierran en ellos mismos para sobrevivir, tanto que llegan a convertirse casi en un solo ente que vive dentro de sus propios límites y en su propia soledad. La anestesia también los lleva a la indiferencia. Los golpes no paran, el hambre sigue ahí, el mundo hostil continúa rodeándolos, pero los gemelos han decidido – y logrado – dejar de sentirlos. El mundo no les importa. Ellos no lo saben, pero se han propinado voluntariamente una terapia de shock como el único recurso a su alcance para la supervivencia. Hasta aquí, lo que nos importa recortar de la novela de Kristof, que después toma rumbos inesperados y que no tiene gracia <em>spoilear</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-89f78b4cc7c890e7b5d87633a9702732 wp-block-paragraph">Esa terapia de shock es la que hoy el poder – a través del gobierno de Javier Milei – utiliza para anestesiar a buena parte de la sociedad argentina, para volverla indiferente a los otros con los que podría crear lazos, para someterla sin resistencia. A diferencia de los gemelos, aquí nadie ha decidido recibir – y mucho menos propinarse – esos golpes, pero los efectos son los mismos. Es el gobierno el que maltrata, hambrea y castiga real y simbólicamente en una sucesión vertiginosa que no para, que anonada y que termina generando indiferencia.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-aac5aff9de298d2508479452ab33825f wp-block-paragraph">Los golpes se pueden medir en datos económicos. Según los cálculos del Centro de Economía Política Argentina (CEPA) y de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo, en 30 meses de gobierno libertario la economía argentina perdió entre 240.000 y 300.000 puestos de trabajo asalariados registrados. El poder adquisitivo de los sectores de ingresos fijos más bajos y los empleados estatales han sufrido fuertes caídas y, en particular, el haber mínimo de los jubilados y pensionados acumula una pérdida de poder adquisitivo real cercana al 10,3% frente a la inflación. Según informes económicos de la UBA, la caída del salario mínimo fue de entre un 32% y un 38% real y golpea principalmente a los trabajadores precarizados y no registrados. La canasta de servicios públicos (electricidad, gas, agua y transporte) acumula un aumento promedio que ronda el 600% en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), lo que representa una suba que triplica el índice de inflación general acumulado en el mismo período. Los aumentos en los alquileres desregulados, según un informe de la UBA, duplican a la inflación dibujada del INDEC. Hay más, pero no se trata de enumerar todos los desastres.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-c3a9c915ddeee6024cc86d9d5a27f344 wp-block-paragraph">A todo esto, se suman los “castigos” simbólicos: el desprecio flagrante que manifiestan el propio Milei y muchos de sus voceros por los discapacitados y los jubilados que reclaman por sus derechos, a los que el presidente ha definido como “curros” y “estafas”, y la calificación de “parásitos mentales” a quienes reclaman que el Estado garantice derechos básicos como la salud y la educación, como en los casos del Hospital Garrahan o las universidades públicas, por citar solo dos. En espejo juega la corrupción flagrante – a la vista de todos – del gobierno mileísta: la estafa de $Libra, el 3% de Karina, las casas y los viajes de Adorni y hasta el Tesla del diputado Manuel Quintar estacionado en el Congreso. Si la corrupción menemista era obscena, la libertaria resulta pornográfica, con los efectos que eso produce: es sabido que el abuso de la pornografía termina matando el deseo, genera impotencia.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-8ea2d3bb018185603d6018fa5fecec2e wp-block-paragraph">Podría pensarse que esta continua sucesión de golpes deliberados sobre buena parte de la población no es otra cosa que la aplicación en la Argentina de hoy de lo que Naomi Klein llamó la doctrina del shock, en la que el capitalismo neoliberal de las corporaciones y sus gobiernos gerenciadores producen situaciones de crisis para imponer reformas impopulares aprovechando la desorientación de una sociedad abrumada por el shock que le causan esos golpes.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-f927796804f42121874850bd88343d04 wp-block-paragraph">Pero no es solamente el mecanismo opresor el que produce este efecto de anestesia. La falta de reacción colectiva se debe también, y en buena medida, a la ausencia de instrumentos organizadores, a la crisis de representatividad que existe en casi todos los planos.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-a6ebc3b08196f996e00930b82db85c78 wp-block-paragraph">En lo político partidario, el simulacro de representación de la democracia burguesa ya no convence a nadie más que a quienes lo utilizan para su propio beneficio. No es un fenómeno nuevo: desde 1983, la política partidaria se ha convertido cada vez más en una vía de movilidad social ascendente para sus partícipes. Ese tipo de política ha dejado de ser un instrumento de transformación social para convertirse en un trabajo en beneficio propio. Para decirlo claro: con las excepciones del caso, que siempre las hay, la inserción en un partido del simulacro es un medio de vida que trasciende a cualquier proyecto político, principio o ideología. Otro tanto ocurre con la supuesta representación sindical, con cúpulas eternas en las que abundan los gremialistas-empresarios, más interesados en cuidar sus quintas de poder y sus negocios que en defender los derechos y los salarios de los trabajadores. Que desmovilizan a sus clientelas cautivas en lugar de organizarlas para la acción.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-ab0c797ced7dfd38d3f2068b3362a9b4 wp-block-paragraph">Ni unos ni otros representan efectivamente a nadie más allá de sí mismos, y frente a ellos y a su accionar impúdico se ha pasado de la indignación a la indiferencia. Millones de argentinos, más allá de la ceremonia del voto, no ven en la institucionalidad vacía donde ellos están enquistados una vía eficaz para resolver los acuciantes problemas reales que hoy los abruman.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d6243f0a0d859deee9dce3516f9d8023 wp-block-paragraph">Como en el caso de los gemelos de la novela de Agota Kristof, en este contexto buena parte de la población argentina parece haber quedado anestesiada a fuerza de golpes y solo busca, sin encontrarla, la manera de sobrevivir por las suyas, de manera individual, con los lazos sociales cortados, en una suerte de sálvese quien pueda sin ningún sentido de pertenencia ni posibilidad subjetiva de ejercer la solidaridad. Porque, paradójicamente, en ese hiperindividualismo en el que busca supervivencia el ser humano como sujeto de la historia, el hombre de la modernidad se pierde, y con él toda humanidad.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-c8127b37b2d5740928c47b456c465018 wp-block-paragraph">De ahí la apatía social – más allá de las protestas focalizadas y aisladas de algunos sectores, como el de los jubilados -, el rechazo por la política tal como se la vive y se la muestra, y un aislamiento de supervivencia que conlleva la indiferencia frente al padecimiento del otro.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-72d1459157b3a62b194a6a98f6882859 wp-block-paragraph">En esta Argentina convertida en laboratorio del neoliberalismo extremo, la estrategia de anestesiar a la sociedad golpe a golpe está mostrando hoy toda su eficacia, y la falta de organización y de una reacción social masiva para resistirla y combatirla lo demuestra.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-4e2353b096371693bf8ad4487b00ac75 wp-block-paragraph">Bolivia es otro país.</p>



<div style="height:50px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-4693d394cb050cc906664323e0cb351a wp-block-paragraph">Jueves, 21 de mayo de 2026.</p>



<figure class="wp-block-image size-large is-resized is-style-rounded"><img decoding="async" src="https://www.elcohetealaluna.com/wp-content/uploads/2018/09/Daniel-Cecchini-by-Marti%CC%81n-Katz.jpg" alt="" style="width:115px;height:auto"/></figure>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-082baa2fe05f63bfe2f9a96fb0ae997c wp-block-paragraph">*Periodista.</p>



<div style="height:30px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>



<figure class="wp-block-image"><img decoding="async" src="https://ci3.googleusercontent.com/meips/ADKq_Nb7bo8O-KWKglhFy6cdS6CtnsWzA57Pq87oGcw6j4Fm2hIO2u7eKHYUHwQKEk9RgtWD5OThdsMYH2S_5bO6S7-JzKMPtl3UxBTpTxhV-K-BRk7n6aH9ew=s0-d-e1-ft#https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2025/07/logo.png" alt=""/></figure>



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<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-8b4ec334684b75c8ab19351859cd590c wp-block-paragraph"><em><strong>La Tecl@ Eñe</strong></em>&nbsp;viene sosteniendo,&nbsp;<strong>desde su creación en 2001</strong>, la idea de hacer periodismo de calidad entendiendo la información y la comunicación como un derecho público, y por ello todas las notas de la revista se encuentran abiertas, siempre accesibles para quien quiera leerlas.&nbsp;Sabemos que son tiempos muy difíciles, pero&nbsp;<strong>para poder seguir sosteniendo el sitio y crecer les pedimos, a quienes puedan, que contribuyan con&nbsp;<em>La Tecl@ Eñe</em></strong>. Pueden colaborar con&nbsp;<strong>$5.000</strong>&nbsp;ó&nbsp;<strong>$10.000</strong>. Si estos montos no se adecuan a sus posibilidades, consideren el aporte que puedan realizar.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-3f060961c6692e0b62f54118679cd5af wp-block-paragraph">Tu aporte es importante para seguir adelante.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-faa506705ff6731baed46d69a2cd0bf5 wp-block-paragraph">Muchas gracias.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-711ecc639830526b07951d8466ee2026 wp-block-paragraph"><strong>Alias de CBU: Lateclaenerevista</strong></p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>
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