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	<title>Tardocolonialismo archivos - La Tecl@ Eñe Revista</title>
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	<description>Una Revista de Opinión</description>
	<lastBuildDate>Sun, 19 May 2024 16:09:33 +0000</lastBuildDate>
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	<title>Tardocolonialismo archivos - La Tecl@ Eñe Revista</title>
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		<title>Nuestro derecho y la postpandemia &#8211; Por E. Raúl Zaffaroni</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 12 May 2020 11:28:06 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Destacada]]></category>
		<category><![CDATA[E. Raúl Zaffaroni]]></category>
		<category><![CDATA[coronavirus]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>E. Raúl Zaffaroni afirma en esta nota que ante la evidencia de que los Estados, debilitados por la acción del tardocolonialismo financiero, no podrán superar sanamente la conflictividad inevitable de la postpandemia, nos urge pensar en un nuevo modelo de Estado neoprovidente, con mínima equidad desconcentradora de riqueza, capaz de reconstruir las democracias y las repúblicas, asimilando las experiencias de nuestras accidentadas historias.</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/nuestro-derecho-y-la-postpandemia-por-e-raul-zaffaroni/">Nuestro derecho y la postpandemia &#8211; Por E. Raúl Zaffaroni</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong><em>Raúl Zaffaroni afirma en esta nota que ante la evidencia de que los Estados, debilitados por la acción del tardocolonialismo financiero, no podrán superar sanamente la conflictividad inevitable de la postpandemia, nos urge pensar en un nuevo modelo de Estado neoprovidente, con mínima equidad desconcentradora de riqueza, capaz de reconstruir las democracias y las repúblicas, asimilando las experiencias de nuestras accidentadas historias.</em></strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>Por E. Raúl Zaffaroni*</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>1- Pandemia y colonialismo. </strong>Cuando se producen cambios de poder planetario, da la sensación de que la historia <em>se acelera. </em>Los cambios actuales eran previsibles. Entre otros, Francisco lo dijo en la <em>Laudato si</em>: <em>esto no se sostiene</em>. La pandemia precipita las cosas, pero además de las advertencias de la OMS, tampoco es algo nuevo en la historia.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Si quitamos la máscara ideológica del <em>neoliberalismo</em>, veremos que el mundo está sufriendo un <em>totalitarismo</em>, en este caso <em>financiero</em>, que practica una nueva forma de colonialismo que podemos llamar <em>tardocolonialismo,</em> para diferenciarlo de las etapas anteriores, es decir, del <em>originario</em> y del <em>neocolonialismo</em>. Esta nueva <em>etapa colonial</em> ahora se enrosca sobre sí y paraliza la economía mundial.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El colonialismo tiene su historia, que no debe confundirse con la <em>historia universal</em>, como pretendía Hegel. Esa historia nos dice que no es la primera vez que una hegemonía mundial <em>se enrosca</em>, ni tampoco son ajenas a esto las infecciones.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La <em>revolución mercantil</em> -que posibilitó el colonialismo-, fue impulsada por el comercio europeo con oriente, que llevó las ratas y la peste bubónica, matando a un tercio de la población europea.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Lanzados al colonialismo <em>originario</em>, los españoles contaminaron a los indios con enfermedades, producto de la domesticación europea de animales, contra las que los indios no tenían anticuerpos, lo que mató a la mitad de la población originaria. Al mismo tiempo, jerarquizó tanto su sociedad que, cuando con la revolución industrial apareció, la burguesía europea fue incapaz de crearla en España y se derrumbó su imperio.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Para satisfacer el extractivismo insaciable, se cometió el crimen del esclavismo contra los africanos, que trajeron la fiebre amarilla y, cuando el <em>neocolonialismo </em>quiso facilitar la comunicación interoceánica con el canal de Panamá, esa infección hizo fracasar la primera tentativa de construirlo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El <em>neocolonialismo</em> cometió horripilantes genocidios, especialmente en África, hasta desembocar en una guerra <em>interimperialista</em> que, al final, desencadenó la llamada <em>gripe española</em>. En la segunda etapa de esa tragedia se <em>enroscó</em>, pues el genocidio fue cometido en su propio territorio, victimizando a personas tan pobres en melanina como sus líderes.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Ahora el <em>tardocolonialismo financiero</em> de las transnacionales, con su brutal depredación del medio ambiente y la destrucción indiscriminada de equilibrios biológicos, fue generando virus en serie, hasta producir uno que paralizó la economía mundial.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El actual recorte arbitrario de lo que nos explica la ciencia biológica, pretende que el <em>enemigo</em> sea el virus y, por ende, estaríamos en <em>guerra contra el virus </em>cuando, de existir alguna <em>guerra</em>, debería serlo contra la fábrica de virus en serie, que es, justamente, el actual totalitarismo financiero depredador del medio ambiente, que ha producido la <em>vaca loca </em>(por alimentar rumiantes con harina de cadáveres), la gripe asiática, la de Hong Kong, el VIH, la gripe porcina, el SARS, el Ébola, el coronavirus modelo 2015 y ahora la nueva versión 19.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Como si eso fuese poco, fabrica luego las <em>vacunas, </em>las patentan y las venden a quienes pueden pagarlas: cada año mueren en la India 100.000 niños de neumonía, mientras la transnacional dueña de la patente de la vacuna embolsa miles de millones de dólares.    </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Esclavitud, sometimiento a servidumbre, crímenes masivos atroces, genocidios, glotonería hegemónica, concentración ilimitada de riqueza, suicidios de las sucesivas oligarquías enceguecidas por su afán insaciable de poder y generación de epidemias, son fenómenos entrelazados y presentes desde la gestación del colonialismo en Europa hasta todas sus sucesivas etapas en el mundo.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>2- La naturaleza del totalitarismo financiero.</strong> Es claro que estamos sometidos a un poder planetario que concentra ilimitadamente riqueza, con la consiguiente exclusión genocida de miles de millones de personas, para lo cual ejerce sobre nuestra región un despiadado colonialismo succionador, mediante endeudamientos concertados por sus <em>virreyes</em> locales, que nos somete a jurisdicciones extranjeras.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Lo cierto es que este <em>totalitarismo financiero</em> equivale hoy a los de entreguerras, es decir que, para legitimar genocidios, ya no se usan camisas pardas ni negras ni se prometen paraísos de razas superiores puras o de sociedades sin clases en que todos seremos felices, sino que se vaticina una <em>felicidad generosamente derramada</em> desde la riqueza crecientemente concentrada.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El discurso con que se enmascara este totalitarismo no está escrito en <em>Mein Kampf</em>, sino en las obras de Milton Friedman y Friedrich von Hayek. Tampoco se promete el <em>ario puro</em> y el <em>hombre nuevo</em>, sino el <em>homo economicus</em>.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Este discurso es el que ahora confronta con los Derechos Humanos, incorporados al derecho internacional desde el final de la Segunda Guerra Mundial. Mientras estos últimos proclaman que todo ser humano es <em>persona</em> y, por el hecho de existir tiene unos derechos elementales y básicos, la ideología que se autodenomina <em>neoliberal</em> afirma que, por el mero hecho de haber nacido, un sujeto no tiene derecho a reclamar nada (así, von Hayeck). Si bien no todos los acólitos de esta idolatría son tan explícitos y sinceros, los cadáveres en el Mediterráneo o el experimento <em>pinochetista</em> de Friedman, demuestran que comparten esa premisa.   </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Los gerentes de este totalitarismo financiero no pueden hacer otra cosa que obtener ganancias sin respetar límite alguno, puesto que, con la <em>financiarización</em> de la economía, las corporaciones transnacionales son manejadas por tecnócratas que deben cumplir con ese objetivo o son reemplazados.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">En ejecución de estos mandatos ineludibles, la conducta de los gerentes del totalitarismo financiero pasó a ser delincuencial a gran escala: extorsiones, trabajo esclavo, <em>macroestafas</em>, evasión fiscal, administraciones fraudulentas, destrucciones de ecosistemas, extinción de especies, desertificación, contaminación de aguas y atmósfera, encubrimiento de tráficos ilícitos, reciclajes de dinero, empresas fantasmas y, llegado el caso, también golpes de Estado y fusilamiento de población civil, todo se lo permiten sin límite alguno. La <em>criminalidad organizada</em> (<em>organized crime</em>) más poderosa del planeta es la que ejercen estos gerentes con sus <em>macrodelitos</em>. No debe extrañar, porque todos los totalitarismos <em>fueron criminales</em>; sólo cambian sus métodos, conforme a sus contextos de poder.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><img decoding="async" class="aligncenter" src="https://cafeslavacom.files.wordpress.com/2018/06/1200x1497.jpg?w=1080" alt="Andrés Manuel y el voto contra el Neoliberalismo – Café Slava" /></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>3- La situación <em>tardocolonial</em>. </strong>En nuestra realidad colonial de extrema concentración de riqueza, con los más altos coeficientes de Gini del planeta, la paralización hará caer en la pobreza a fajas de las clases medias. A las fuertes protestas de la <em>prepandemia</em> se sumarán las fajas medias <em>desclasadas</em>. Nuestros Estados no estuvieron preparados para responder con racionalidad a las demandas anteriores y, menos aún, lo estarán para las que vengan.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Si aspiramos a que la conflictividad que anuncia esta emergencia halle soluciones no violentas y, por ende, a que nuestros Estados puedan ofrecer <em>soluciones racionales</em> <em>en el marco democrático y republicano</em>, el primer paso debe ser reconocer la dura realidad de la que deberemos partir, es decir, de Estados debilitados, escuálidos, muy poco democráticos y –quizá menos aun- republicanos.  </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El mito más negativo –por inmovilizante- nos hace creer que vivimos en Estados con instituciones sólidas, basadas en principios democráticos y republicanos, garantizados en el plano regional por un derecho internacional eficaz, cuando nada de eso es verdad. Nadie compraría otro atuendo si creyese que el que lo viste es de máxima elegancia, cuando en realidad está en harapos que ni siquiera cubren sus partes pudendas.  </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Si bien <em>no existe un único modelo democrático</em>, el que se generalizó en la región es el de las <em>democracias plurales,</em> en que la ciudadanía canaliza su voluntad a través de partidos políticos. Pues bien, de este modelo institucional democrático, en nuestros Estados sólo quedan restos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Esto obedece a que los partidos políticos sólo existen formalmente, pues su función canalizadora la ejercen las corporaciones que monopolizan la comunicación en cada país: desde el análisis funcional, cada una de ellas es un partido político y, además, por <em>monopólica</em>, es un <em>partido único</em>. El monopolio de estos partidos únicos funcionales al poder colonial se presenta como <em>derecho a la libertad de expresión, </em>cuando en realidad es su más abierta negación.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">En las concentraciones urbanas, el voto de altos porcentajes de ciudadanía se manipula, conforme a los conocidos <em>once principios de</em> Göbbels, llevando al extremo el consabido teorema de Thomas: <em>no importa que algo sea verdad o mentira, lo que importa es que se lo dé por cierto y en ese caso produce efectos reales.</em> Son las <em>profecías autorealizadas</em>. Las <em>fake news</em> circulan a mayor velocidad que la información correcta, incluso por las <em>redes –</em>cuya tecnología <em>también es monopólica</em>-, donde se arman ejércitos de <em>trolls</em> y de ingenios que simulan personas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">De este modo se determina la conducta de buena parte de la población, que de buena fe vivencia la <em>realidad creada por los actores disfrazados de comunicadores</em>, algunos tan consustanciados con los personajes de sus libretos que llegan a creer las mentiras que divulgan.  </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Estos partidos políticos únicos y mediáticos fabrican a los <em>virreyes</em> locales del totalitarismo financiero y, por ende, como todo aparato de propaganda totalitario, no reconocen ningún límite ético ni legal.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><img decoding="async" class="aligncenter" src="https://fotos.perfil.com/2019/09/14/cropped/696/696/center/fake-news-persists-in-argentina-with-both-sides-fuelling-the-flames-778973.jpg" alt="Buenos Aires Times | Fake news persists in Argentina as election ..." /></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Los políticos son rehenes de estos <em>partidos únicos</em>, que les marcan las agendas, sabiendo que entre los que luchan por el poder siempre habrá algunos más inescrupulosos que, sin duda, llevarán ventaja sobre los que ofrezcan alguna resistencia, como también sobre los que no sean menos genuflexos por temor o por restos de dignidad y ética, pero que tampoco se animen a denunciar y menos a resistir sus amenazas de linchamiento. Saben muy bien que, en muchos casos, estos últimos también cederán a sus directivas, porque juegan con su ingenuidad, haciéndoles creer que su silencio los cubre de ser blancos de sus disfrazados de comunicadores.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Los políticos más inescrupulosos disputan para convertirse en candidatos a <em>virreyes</em> de los partidos únicos mediáticos, pues saben que cuando éstos los ungen como tales, tienen altísimas probabilidades de trepar a los gobiernos, con una falsa aureola de democracia. A veces, cuando al <em>virrey </em>ha ejercido su poder colonial con demasiada avidez y torpeza, su reelección fracasa, como en la Argentina. En algún otro caso, el <em>virrey</em> traiciona a su propia fuerza política, proclamándose tal una vez en el gobierno. </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Esas democracias de partidos mediáticos únicos suelen asumir formas <em>plebiscitarios</em>, puesto que, una vez en el gobierno, los <em>virreyes</em> ejercen <em>plenos poderes</em> en abierta violación a los principios republicanos, a veces mediante plebiscitos explícitos, pero en la mayoría de los casos, de hecho y ante la indiferencia pública, sostenida por la desinformación de la misma publicidad del régimen.  </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La primera preocupación de los <em>virreyes</em> es el reacomodamiento de los poderes judiciales a su gusto, puesto que de ellos depende la impunidad de sus mandantes, socios y amigos, como también la persecución y difamación de sus opositores y obstaculizadores.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Del grado de previo deterioro de la organización judicial depende la facilidad de estas maniobras. Por lo general, las corporaciones judiciales se integran con personas que privilegian su estabilidad laboral, por lo cual, la docilidad se obtiene, en primer lugar, con el ofrecimiento de algunas racionalizaciones o mecanismos de huida que permitan su <em>pax burocrática. </em></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Al igual que en cualquier estamento profesional, en el judicial hay algunos inescrupulosos y también unos pocos delincuentes, de los cuales se sirven los <em>virreyes</em> y que, por regla, se ofrecen a servirlos, sea en procura de rápida promoción jerárquica, por afán mediático, por aspiración al estrellato político o por corrupción.   </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Nuestros <em>virreyes</em> cumplen el mandato <em>metrópolitano</em> eliminando a quien les molesta. Este colonialismo no los mata, como a Sucre, Moreno, Monteagudo, Dorrego o al mismo Bolívar, si antes no lo hubiese hecho la tuberculosis, ni los manda al exilio, como a San Martín. Elimina a los líderes políticos groseramente, con golpes de Estado abiertos, como en Bolivia, pero otras veces orquesta golpes <em>blandos, </em>que prostituyen a la política, pues explotan los bajos instintos de lo peor de ella.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La eliminación de líderes populares por decapitación pública se completa con campañas de los <em>partidos</em> mediáticos de los <em>virreyes</em>, en combinación con un pequeño grupo de jueces patológicos, en bandas de las que forman parte activa agentes de servicios secretos, delincuentes que cobran su <em>arrepentimiento</em>, testigos falsos, fiscales extorsionadores, policías corruptos, etc.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Para estos discípulos de Freisler y Vichinsky, todo es válido: misteriosos escritos detallados; increíbles memoriosos; insólita velocidad procesal; invocación aberrante de la doctrina jurídica; clonación de procesos; pluralización de <em>bandas</em>; gobiernos considerados asociaciones ilícitas y, por supuesto, violación de normas procesales básicas. De no ser suficiente, se amenaza y persigue a algún juez que moleste, porque así lo exige la lucha contra el <em>flagelo de la</em> <em>corrupción</em>, convertida en el nuevo Satán de este tiempo, con el que pactarían las nuevas brujas, que son los políticos populares.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Mientras estos <em>shows de manos limpias </em>son dramatizados por los partidos políticos mediáticos, los <em>virreyes</em> -y sus socios, parientes y amigos- endeudan a nuestros países, comprometiendo sus PBI por décadas, al tiempo que se benefician con negociados encubiertos por sus cómplices judiciales. </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">A esto se le llama <em>lawfare</em> o <em>guerra legal</em>, cuando en realidad es una <em>guerra ilegal</em> en todo sentido. Tal es la dimensión que ha cobrado este recurso, que es materia de análisis cada día más intenso en las academias jurídicas.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><img decoding="async" class="aligncenter" src="https://sociedadfutura.com.ar/wp-content/uploads/2019/10/Lawfare.jpg" alt="Yvonne Blajean Bent: Judicialización de la política o Lawfare ..." /></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El último <em>virrey</em> argentino acabó también con el Legislativo, valido del poder de ahogar económicamente a los gobiernos provinciales. Nuestro federalismo se fue por la cloaca al igual que la separación de poderes republicana, con el ejercicio de plenos poderes, no otorgados por nadie. Otros son más burdos, embargando bienes de los legisladores de la oposición o amenazando a sus familias.   </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">¿Qué queda de le república, de la democracia y hasta del Estado mismo? Sólo el resquicio de sentido de realidad de una parte de la ciudadanía, porque –por fortuna- no existe un sistema perfecto de <em>matricería humana</em>. <strong> </strong></span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>4- ¿Qué hacemos ahora? </strong>Ante la evidencia de que los Estados -como repúblicas y democracias debilitadas- no podrán superar sanamente la conflictividad inevitable de la <em>postpandemia</em>, nos urge pensar en un nuevo modelo de Estado que, tarde o temprano surgirá, así como lo hizo el <em>New Deal </em>de Roosevelt, o sea, en un modelo <em>neoprovidente</em>, con mínima equidad desconcentradora de riqueza<em>, </em>capaz de reconstruir las democracias y las repúblicas, asimilando las experiencias de nuestras accidentadas historias.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">En nuestro constitucionalismo no habrá de faltar creatividad para pensar modelos de <em>Estados fraternos</em> que, junto a la <em>libertad</em> y la <em>igualdad</em>, no olviden la <em>fraternidad</em>. Nuestros movimientos populares de todos los tiempos nos dejaron pistas redistributivas, que se deben profundizar.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">De nuestra región surgió el <em>constitucionalismo social</em> con la Constitución Mexicana de 1917; también apareció el <em>ambiental</em>, con las Constituciones de Ecuador y del Estado Plurinacional de Bolivia. Seguramente de aquí habrá de surgir el <em>constitucionalismo</em> <em>socioambiental</em>, configurador de los nuevos Estados <em>neoprovidentes y fraternos</em>. </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Las emergencias están dando la razón a los políticos decapitados por los particos políticos mediáticos y, donde falten, otros surgirán, como sucede en toda emergencia. La política y el vacío son incompatibles: ante el reclamo de las ciudadanías, algo emerge. Además, nuestros pueblos siempre han producido caracteres políticos fuertes; esta capacidad no se ha perdido, pese a los aparatos publicitarios de los particos mediáticos únicos. </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Esta tarea jurídica creativa se impone, pues no es suficiente con sacudirse la dependencia colonial, sin perfilar nuestros futuros Estados, porque la historia demuestra que esa actitud es un gravísimo error. En efecto: cuando hace doscientos años nos liberamos del colonialismo originario, nuestras oligarquías y sus intelectuales <em>iluminados</em> quisieron imponer -a sangre y fuego- a los pueblos de nuestra región –supuestamente bárbaros e ignorantes-, modelos incompatibles con nuestras realidades (la llamada <em>civilización</em> genocida). Sobre esas pretensiones se montó el neocolonialismo, lo que costó muchas más vidas y dolor que la propia lucha por la independencia. Ni siquiera podemos descartar que buena parte de las fallas de nuestro presente sea consecuencia de ese error originario.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Pensar desde ahora el modelo de Estado al que queremos llegar no es un sueño vano, un entretenimiento de ociosos ni implica caer en la <em>utopía</em>, sino que es una tarea indispensable: se trata, nada menos, que de montar la brújula, otear el norte, clarificar el objetivo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Debemos pensar con urgencia qué Estado queremos, qué institucionalización es necesaria para reconstruir la democracia y la república, cómo recuperar el Estado para la política, cómo volver a una democracia plural con partidos políticos no mediáticos ni <em>por acciones</em>, cómo establecer cierto orden institucional que impida que cualquier <em>virrey</em> circunstancial ejerza la suma del poder público y, sobre todo, cómo revertir el modelo de sociedad con 30% de incluidos y el resto excluido, que nos intentó imponer el colonialismo del totalitarismo financiero.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">No somos ingenuos, sabemos que, en la <em>postpandemia</em>, especialmente frente a las clases medias que caerán en la pobreza, los <em>virreyes</em> y los otros agentes, pretenderán atribuir todos los males a los políticos que no respondan al partido mediático único, usarán sus campañas sucias, sus <em>fake news</em>, las dramatizaciones de sus actores y actrices disfrazados de comunicadores y periodistas; no ahorrarán recurso alguno, recurrirán y pondrán en práctica sus impudicias coprófilas más abyectas e inhumanas. ¿Podrán con todo eso impedir la vuelta de los líderes populares <em>decapitados</em> por los partidos mediáticos únicos o el surgimiento de nuevos lideratos en nuestros países?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Frente a las respuestas demasiado pesimistas, nuestras historias nos enseñan que, con marchas y contramarchas, nuestros pueblos siempre toman conciencia y triunfan. Prueba de esto es que, de no ser por nuestros movimientos populares, quizá no hubiésemos podido escribir estas líneas ni el lector leerlas, porque es muy probable que hubiésemos sido analfabetos, que hubiésemos muerto en la infancia, que tuviésemos menos neuronas por carencia de proteínas en los primeros años o fuésemos desaparecidos por alguna dictadura genocida.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El <em>cardenismo</em> mexicano, el <em>aprismo</em> peruano, el <em>velasquismo </em>ecuatoriano, el <em>varguismo</em> brasileño, el <em>yrigoyenismo</em> y el <em>peronismo</em> argentinos, etc., tuvieron muchos defectos, incluso algún autoritarismo, pero en el balance final, todos esos defectos empalidecen frente a los genocidios de los <em>virreyes </em>que en todos los tiempos los combatieron y, en definitiva, a ellos debemos la ampliación de la <em>ciudadanía real</em> en nuestra región. Nuestros pueblos no perdieron ni perderán esta vocación, pese a los esfuerzos tecnológicos de los actuales partidos únicos mediáticos.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><img decoding="async" class="aligncenter" src="https://www.diariosumario.com.ar/u/fotografias/m/2020/4/29/f800x450-22482_73928_0.jpg" alt="La reconstrucción del Estado post pandemia - Sumario en Red" /></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>5- ¿Quiénes deben pensarlo? </strong>Cuando en Querétaro, los diputados constituyentes campesinos y obreros propusieron las normas que dieron origen al constitucionalismo social, los objetaron los <em>licenciados</em> formados en las universidades del <em>porfiriato</em>. Por suerte triunfaron los primeros. Es llegada la hora de no repetir el error de los últimos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Es tarea de la academia jurídica superar su vocación elitista y su falsa <em>asepsia política</em>, dejando de lado las pretensiones de quienes se encargan de ofrecer discursos facilitadores de mecanismos de huida hacia la <em>pax burocrática</em> judicial, postulando un derecho <em>apolítico</em>, <em>neutro</em>, <em>incontaminado</em>, que niegue la esencia <em>cultural, histórica y política</em> del derecho, en definitiva, funcional a los <em>virreyes</em> de turno.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El propio estructurador del método dogmático jurídico –Rudolf von Jhering-, a poco dio un giro hacia la realidad social y, con las inevitables limitaciones de su época y lugar, redefinió al <em>derecho como lucha</em>.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La hora llama a los juristas de nuestra región, en homenaje a demanda de recuperación de la soberanía de nuestros pueblos por vía democrática y en el marco republicano y no violento, a <em>sumergirse y empaparse de las necesidades y reclamos de los más victimizados por el</em> <em>tardocolonialismo financiero</em>, para discutir la mejor manera de concretarlos en la forma jurídica de nuevos proyectos de Estado.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Esto no significa un desvío reaccionario hacia un <em>romanticismo jurídico</em> que pretenda la captación de <em>sentimientos</em>, sino que lo que se exige es comprensión de necesidades, que es algo muy diferente, porque parte del <em>respeto al otro</em>, a la <em>persona en concreto </em>que reclama <em>ciudadanía real</em>.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Debemos ser conscientes de que esos proyectos no deben ser elaboraciones de gabinete, sino que su <em>contenido</em> habrá de surgir de los reclamos fundados en las necesidades de las capas más sufrientes de nuestras ciudadanías, que son o pasan a ser mayoría, debiendo ser las principales proveedoras de su contenido. A los juristas corresponde únicamente la tarea de elaborar el <em>envase jurídico</em> más eficaz posible. La demarcación de <em>contenido </em>y <em>envase</em> es fundamental, para que nadie incurra en el error de los <em>licenciados</em> de Querétaro, pretendiendo elitistamente dar el contenido de lo que sólo debe ser la necesaria envoltura normativa del reclamo de los pueblos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Teniendo en cuenta que la <em>postpandemia</em> exigirá un esfuerzo conjunto de los pueblos de nuestra región, corresponderá a los internacionalistas meditar el reforzamiento de los organismos regionales, la resurrección de otros y la creación de nuevos, así como reencausar a los que se han vuelto funcionales al totalitarismo financiero y, sobre todo, perfeccionar el reaseguro del sistema regional de Derechos Humanos, para darle la eficacia y prontitud de que ahora carece.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Nuestros jueces no nacen de incubadoras, sino que los formamos en las universidades, revisemos con cuidado y a la luz de las necesidades de nuestros pueblos, lo que estamos teorizando y enseñando: es la hora de una extrema responsabilidad académica.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>6- ¿En qué punto estamos? </strong>El grado de esfuerzo que demande llevar al plano de la realidad los nuevos Estados <em>neoprovidentes y fraternos</em> que es indispensable que pensemos, dependerá en gran medida de la dinámica del poder planetario en la <em>postpandemia</em>.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Es claro que la actual paralización de la economía global es el ocaso del totalitarismo financiero, pero no sabemos si es el comienzo o el fin de esta caída. Si se tratase del comienzo, restaría una lucha por delante; si se tratase del fin, sería un amanecer y en breve deberíamos lanzarnos a la construcción del Estado <em>postpandemia</em>.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">¿El mundo –la humanidad- se halla en una situación que guarda cierta semejanza a 1939, a 1945 o a los años intermedios? No faltan quienes creen que el ocaso ni siquiera comienza y que, por el contrario, se reforzará en la <em>postpandemia</em>; imaginan diferentes <em>distopías</em>. </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Creemos que el <em>camino de distopía</em> choca con un grave inconveniente, puesto que, como conduce a una hecatombe total y esa perspectiva –a pesar del <em>negacionismo</em>&#8211; se va haciendo demasiado inocultable, genera creciente pánico generalizado.  </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El segundo inconveniente del <em>camino distópico</em>, es que con urgencia debería eliminar o deslegitimar a todos los organismos internacionales. Si bien en su momento éstos fueron creados por los poderosos, con la desaparición del mundo bipolar adquirieron dinámica propia y generaron su personal técnico, o sea que, a pesar de su dependencia financiera, se autonomizaron y obstaculizan cada vez más al totalitarismo financiero.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Este distanciamiento estalla hoy en confrontación, pues es inédito el desafío y la difamación contra la OMS. Todo indica que a la OMS seguirán todos los organismos universales y regionales, no sólo de Derechos Humanos, sino aun los más técnicos y especializados. Cualquier perspectiva <em>distópica</em> no podría avanzar sin acabar con los organismos internacionales, con el discurso de Derechos Humanos y también con todo el derecho internacional, incluyendo a la propia Cruz Roja.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Si bien estos organismos están lejos de gobernar el mundo, su empoderamiento tampoco puede subestimarse, en especial por el desprestigio que acarrea a quienes confrontan con ellos, sin perjuicio del que, por otras razones, van cargando ahora esos voceros.   </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Asumiendo incluso la posición del <em>comienzo del fin</em>, que sería la más pesimista entre las no <em>distópicas</em>, nos hallaríamos frente al desafío de una lucha por liberarnos de la actual etapa de colonialismo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Teniendo en cuenta que siempre <em>el derecho es lucha</em>, en cualquier caso, debemos comenzar a meditar qué haremos una vez independientes o, lo que es casi lo mismo, para qué queremos la independencia., pues la caída de otro colonialismo no debe tomarnos desprevenidos, como hace dos siglos largos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Que nos ilumine Dios, la razón o lo que cada uno crea con total y absoluta libertad de conciencia, porque en esta hora los errores tendrían consecuencias demasiado graves.  </span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Buenos Aires, 12 de mayo de 2020</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">*Profesor Emérito de la UBA</span></p>
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		<title>Balance 2020: Un bote en el mar convulsionado por el poder mundial y la pandemia &#8211;  Por E. Raúl Zaffaroni y José Manuel Martínez</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 22 Jan 2021 23:48:30 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Destacada]]></category>
		<category><![CDATA[E. Raúl Zaffaroni]]></category>
		<category><![CDATA[Balanace 2020]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Los autores de este balance del año 2020 vivido bajo la pandemia mundial provocada por el Covid-19, afirman que estamos en un bote en el mar convulsionado del poder mundial, y dentro del bote nos encontramos ante el cruce de dos modelos de sociedad y de estado: un gobierno que brega por un modelo “social y democrático de derecho”, y un “tardocolonialismo” que pugna por el modelo de “estado atrofiado”. El balance incluye una reseña de todas la medidas y leyes que el gobierno argentino implementó durante la pandemia y que fueron omitidas o tergiversadas por los medios hegemónicos de comunicación.</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/balance-2020-un-bote-en-el-mar-convulsionado-por-el-poder-mundial-y-la-pandemia-por-e-raul-zaffaroni-y-jose-manuel-martinez/">Balance 2020: Un bote en el mar convulsionado por el poder mundial y la pandemia &#8211;  Por E. Raúl Zaffaroni y José Manuel Martínez</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong><em>Los autores de este balance del año 2020 vivido bajo la pandemia mundial provocada por el Covid-19, afirman que estamos en un bote en el mar convulsionado del poder mundial, y dentro del bote nos encontramos ante el cruce de dos modelos de sociedad y de estado: un gobierno que brega por un modelo “social y democrático de derecho”, y un “tardocolonialismo” que pugna por el modelo de “estado atrofiado”. El balance incluye una reseña de todas la medidas y leyes que el gobierno argentino implementó durante la pandemia y que fueron omitidas o tergiversadas por los medios hegemónicos de comunicación.</em></strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>Por E. Raúl Zaffaroni* y </strong><strong>José Manuel Martínez**</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong> </strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El poder financiero del hemisferio norte somete a toda Latinoamérica a un “tardocolonialismo” que, a diferencia de los colonialismos precedentes, no ocupa territorios, no acuerda con oligarquías locales ni aliena a nuestras fuerzas armadas con doctrinas disparatadas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Desde la “financiarización” de la economía, el poder del norte lo ejercen los ejecutivos de las corporaciones transnacionales, quienes para obtener más renta en menos tiempo (lo que deben hacer para que no los echen), se ven forzados a cometer “macrodelitos”, hasta configurar la mayor “macrocriminalidad organizada” del planeta, que oculta sus beneficios y los de sus agentes locales con un servicio de reciclaje encubridor en los refugios fiscales.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Para subordinarnos, esta “macrocriminalidad” instala monopolios mediáticos en nuestros países, que equivalen a los partidos políticos únicos de los totalitarismos de entreguerras, encargados de generar las candidaturas de sus agentes locales y llevar adelante sus campañas electorales. Una vez que los agentes locales tienen los gobiernos, descapitalizan estados, privatizan los servicios públicos, venden o regalan las empresas estatales y, finalmente, endeudan astronómicamente a los estados y los someten a los tribunales del prestamista.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">En el caso argentino, la grosera glotonería de los agentes locales les hizo perder la elección en 2019 y tuvieron que entregar el gobierno, pero como era de esperar, esto no desbarató a los partidos únicos mediáticos ni a sus cómplices en las estructuras de poder, como el judicial.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">En esas condiciones pasó el 2020 en nuestro país, mientras el mundo se convulsionaba con la pandemia y sus efectos llegaban a nosotros. Los glotones desplazados del gobierno, pero con el poder intacto del partido único de medios y el judicial, emprendieron una campaña permanente de obstrucción, estigmatización, difamaciones, noticias falsas, pero con particularidades, que no sabemos si son preocupantes o positivas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">En efecto: no es una publicidad conservadora, siguiendo la línea tradicional de quienes siempre quisieron mostrarse como racionales y serios, aunque nunca lo hayan sido, sino que promueve las mayores irracionalidades: desacreditación de la ciencia médica, apertura a cualquier fantasía, versiones desopilantes, denuncias de conspiraciones mundiales, todo mezclado y confundido y sin aportar nunca la menor prueba de nada de lo dicho.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Al parecer esto es reflejo de algo mundial, pues el regalo de reyes del 6 de enero en el norte es un buen ejemplo, al que se suma el desastre brasileño y quizá un previsible ocaso de los imitadores del rubio con jopo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Por un lado, este abrazo de la publicidad tardocolonial a todas las irracionalidades, desde neonazis hasta “terraplanistas” y esperadores de UFOs, puede anunciar un futuro distópico, es decir, un totalitarismo algo parecido a los de entreguerras pero planetario, pero por otro, es posible que la pandemia no haya hecho más que acelerar lo que era inevitable y había dicho Francisco: “esto no se sostiene”. Puede ser que esta insensatez publicitaria responda al temor de quienes sienten que su poder se resquebraja. El final está abierto y los argentinos estamos aquí, en el fondo del mapa.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">En esa circunstancia, tener el gobierno no es tener el poder y, en el curso del año 2020, la agresividad de los agentes de esa macrocriminalidad del norte no se detuvo, permanece intacta, soberbia, desfachatada, obstaculizando todo lo que puede al gobierno, descaradamente mentirosa y arriando a todos los irracionalismos posibles, alimentando odios “gorilas” como nunca, difamando a todo vapor.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El espacio comunicacional que deja el partido único mediático lo ocupa el periodismo que defiende la racionalidad del gobierno, pero pasa la mayor parte del tiempo en responder los disparates del partido único, en tanto que dedica muy poco espacio a difundir lo que el gobierno hace, es decir, que el partido único marca la agenda de la comunicación más racional.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Sin embargo, el gobierno ha hecho mucho. Entre otras cosas, quienes firmamos este artículo no sabemos si lo podemos hacer gracias al gobierno, porque no dudamos que si tuviésemos al de 2015-2019, quizá se hubiese hecho aquí lo mismo que en Brasil frente a la pandemia y, en esa ruleta rusa, podríamos no estar ahora en este mundo.   </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Pero más allá de esta circunstancia afortunada, los medios deberían difundir hechos del gobierno, como la tarjeta “Alimentar” que, si bien se lanzó antes de la pandemia y porque la administración tardocolonial había dejado hambre en nuestro país –que es exportador de alimentos-, debió ampliarse durante la pandemia para que a ningún habitante le faltara un plato de comida. Es innegable que esto aportó muchísimo a la compra de alimentos en los sectores más vulnerables.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><img decoding="async" class="aligncenter" src="https://as01.epimg.net/argentina/imagenes/2020/10/12/actualidad/1602512803_527649_1602512883_noticia_normal_recorte1.jpg" alt="Tarjeta Alimentar: fechas de cobro en octubre, cuándo se carga el monto y quiénes cobran - AS Argentina" /></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La “Asignación universal por hijo” fue un programa creado en octubre de 2009 y que reconocía como antecedente una iniciativa de Eva Perón que planteaba una “renta básica universal” en <em>“La razón de mi vida”</em>, donde proponía dotar a las mujeres de un ingreso desde el día de su matrimonio, con el objetivo de reforzar los lazos de familia. Planteaba también la posibilidad de asignar otro monto a las mujeres por cada hijo nacido y otras situaciones, hijos con discapacidad, etc.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Cuando se lanzó este programa en 2009, no faltó un copión local de las críticas norteamericanas a Obama, que dijo que ese dinero se iría en alcohol y drogas, o que las mujeres embarazarían para cobrarlo. Lo cierto es que, el año pasado, la pandemia reforzó la necesidad de este programa y actualmente se calculan en unos 3.600.000 los niños beneficiarios. Esto está salvando inteligencias, porque nadie ignora (salvo los comunicadores del partido único de medios) que la carencia de proteínas en los primeros años impide el normal desarrollo neuronal, entre otros problemas de crecimiento.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Otra de las prioridades fue la recomposición del poder adquisitivo de las jubilaciones que, en los cuatro años de administración tardocolonial, habían perdido más del 25%.  Se otorgaron aumentos por decreto y se sancionó la “ley de movilidad”, que establece cuatro aumentos por año, con la fórmula aplicada en la administración anterior al desastre de 2015 y se restableció la entrega gratuita de medicamentos, que el tardocolonialismo había suspendido.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El congelamiento de las tarifas de electricidad y gas preservó el servicio mientras la pandemia asediaba. La Telefonía celular, Internet y el cable de TV son hoy servicios públicos con tarifas preservadas para los usuarios. Todos estos congelamientos y la regulación estatal de los potenciales aumentos terminaron con un abuso que había llegado a límites inadmisibles, para beneficio de los amigos del poder de la anterior administración.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">En otro orden, se sancionó la ley de economía del conocimiento y se ampliaron las fronteras de la tecnología creando al mismo tiempo puestos de trabajo. Al área de Ciencia y Tecnología se le restituyó su rango de ministerio y se aportaron recursos para reactivarla. El brillante desempeño de los científicos argentinos durante la pandemia, por ejemplo, con el tratamiento con plasma de infectados curados o el desarrollo del “suero equino hiperinmune” exime de mayores comentarios.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Agreguemos que en medio de la mayor crisis mundial se puso en órbita un satélite que brinda datos para la producción y el clima, desarrollado íntegramente en la Argentina, retomando el proyecto satelital que la administración tardocolonial había abandonado.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Un vivo reclamo de las mujeres, impuesto por la más elemental racionalidad, fue atendido al declarar seguro, legal y gratuito al aborto, pese a que muchos insistían que “no era el momento”, mientras mujeres pobres fallecían por efecto de abortos sépticos. Sin decisión política, continuarían estas muertes ante la indiferencia total, como suele suceder cuando las víctimas son pobres, mientras los sectores de mayores ingresos tenían acceso a abortos seguros en clínicas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">En el plano económico, después de la “pandemia política” de la administración anterior, la Argentina logró ordenar la deuda con los acreedores privados. Cuando pase la década que iniciamos, se verá que esto nos ahorró nada menos que 38.000 millones de deuda. Gracias a esta negociación, se evitaron pagar 7.000 millones de dólares en concepto de intereses en 2020.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><img decoding="async" class="aligncenter" src="https://images.clarin.com/2020/09/03/martin-guzman-y-alberto-fernandez___Dv2KHB8rr_1200x630__1.jpg" alt="Alberto Fernández le pone plazo a Martín Guzmán para frenar al dólar" /></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">A diferencia del gobierno tardocolonial, que pretendía que “volvíamos al mundo” porque su presidente dialogaba animadamente con el payaso del jopo rubio, en el curso del año pasado se recuperó el rol del país en el concierto internacional. Argentina estuvo en el G 20 fijando sus posiciones y se involucró en la preservación de la democracia y los derechos humanos en la región. El comportamiento frente al golpe de estado boliviano y la acogida de Evo Morales y García Linera en nuestro país, permitieron a Bolivia recuperar su democracia y fueron un ejemplo para el mundo. Es innegable que lo actuado en este plano durante 2020 deja atrás el bochornoso papel de la anterior administración, de su disparatada entrega de soberanía, del patético personaje con chistes de futbol y balbuceos incoherentes en los foros internacionales, con el Libertador “angustiado” por separarse de España y Rivadavia trayendo sus restos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La salud pública se jerarquizó desde antes de la pandemia, devolviéndole el rango ministerial, pero generada la emergencia, el sistema de salud destartalado que había dejado la administración tardocolonial, fue rápidamente reparado. Se pusieron en operación hospitales construidos antes de 2015, que no habían sido inaugurados, se construyeron y habilitaron centros de emergencia en todo el país. El sistema sanitario, hasta este momento, está superando la crisis adecuadamente y a ningún argentino le faltó la asistencia médica que necesitaba.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La pandemia obligó a tomar medidas para preservar las fuentes del trabajo registrado, creándose el ATP (“Asistencia de Emergencia al Trabajo y la Producción”), que jugó un papel fundamental para evitar el desborde del índice de desempleo. Al mismo tiempo se impulsó la obra pública para favorecer que la economía no se detuviera.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">También la previsión de la doble indemnización por despido fue un importante elemento disuasivo para evitar las “limpiezas” que suelen darse, sobre todo en los contextos de crisis y en las grandes empresas</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Con el “Aporte Solidario y Extraordinario para ayudar a morigerar los efectos de la pandemia” (ley 27.605), se requirió el auxilio en la emergencia de los que más tienen, que se resistieron hasta el final con su habitual mezquindad, difundieron las peores mentiras y ocultaron que se trata de una medida tomada en varios países e incluso allí alentada por los propios empresarios. No se ahorraron apelar a “fantasmas comunistas”, en un despiste histórico que también los caracteriza.  </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El “Ingreso Familiar de Emergencia” (IFE) impidió que una parte de los sectores más vulnerables de la sociedad cayeran en la indigencia. Pero también se procuró ayudar a los sectores medios y a los profesionales independientes, con créditos a “tasa 0” que empezarán a pagar este año. También a las empresas endeudadas se les concedieron moratorias para que el Estado no las asfixiase.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><img decoding="async" class="aligncenter" src="https://www.telam.com.ar/advf/imagenes/2020/12/5fdd2fad49072_1004x565.jpg" alt="El Presidente destacó el valor de la unidad del Frente de Todos - Télam - Agencia Nacional de Noticias" /></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Todo esto que, por cierto, no es poco, tiende a reconstruir el camino hacia un “estado social de derecho”, emprendido en los años anteriores al 2015, pero interrumpido y desbaratado por la “pandemia política” que comenzó ese año, con el pretexto de que esto y nuestra legislación laboral impedían la “lluvia de inversiones” que, obviamente, nunca llegó, aunque se produjo una “sangría de deuda” en que desaparecieron 86.000 millones de dólares, que no están en obras, sino en los refugios fiscales de la “macrocriminalidad”. </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Sin duda que mucho queda por hacer, pero contra todas las previsiones y mentiras, ha comenzó la vacunación y, ojalá pueda llegarse a la meta de que a mediados de este año tengamos a media población vacunada. Otro punto por resolver es que, si bien se bajaron 20 puntos porcentuales en la inflación, sigue siendo uno de los principales problemas, dado que es un veneno productor de distribución inequitativa del ingreso.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Lo cierto es que estamos en un bote en el mar convulsionado del poder mundial, y dentro del bote estamos en el cruce de dos modelos de sociedad y de estado: un gobierno que tira hacia el modelo “social y democrático de derecho” y un “tardocolonialismo” que pugna por el modelo de “estado atrofiado”.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Este último pretende que el “dios mercado” lo regula todo y que lo mejor es derogar toda legislación laboral (con el eufemismo “flexibilización”) y todo beneficio social, porque es la única manera de ser atractivos al capital productivo. Es significativo que este modelo no lo promueva el capital productivo, sino el financiero.  </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Disputamos entre estos dos modelos mientras en la región los pueblos de toda la vertiente del Pacífico se movilizan, la macrocriminalidad del norte cruje y no sabemos del todo a qué mundo saldremos después de la pandemia, que parece tener un efecto revulsivo quizá semejante a la última guerra mundial. Cuando esa guerra terminó, el discurso dominante tenía los ecos del estado social de Roosevelt, se tipificaba el genocidio y se proclamaban los Derechos Humanos. Después esta tónica cambió, cuando los “sabios economistas” de adueñaron el Premio Nobel y comenzó la adoración del “mercado”, intocable por la política, supuestamente demagógica e ignorante de las leyes de su “ciencia económica”. Ahora, estos “científicos” se volvieron “antivacunas” y “terraplanistas”.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Es obvio que quedan otras tareas pendientes en la Argentina: la “justicia” del “lawfare” está intacta, pero la salud de la democracia demanda hacer algo, modificar la absurda e irracional estructura de ese poder del estado, algunos de cuyos integrantes incurrieron en manifiestos delitos de prevaricato. Hay algunas decenas de presos por persecución política, cuya situación se debe resolver, quizá con una amnistía, una comisión de la verdad, no sabemos, pero es menester resolver la cuestión, porque un gobierno republicano y democrático no puede tener presos por persecución política. Los partidos únicos de medios están intactos y, naturalmente, son incompatibles con el modelo de democracia plural que queremos. El poder tardocolonial está en plena acción y es altamente peligroso.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Pero nada de eso justifica ningún desánimo ni pesimismo, pues mucho se hizo en 2020 y estamos en lucha, como siempre, como toda Latinoamérica desde hace quinientos años. Y Túpac Amaru y Evita vuelven y, por más que los partidos únicos mientan, al volver siempre son millones. </span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Buenos Aires, 22 de enero de 2021.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>*Raúl Zaffaroni, </strong>Profesor Emérito de la UBA-</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>**José Manuel Martínez, </strong>Licenciado en Ciencias Políticas</span></p>
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		<title>El racismo cultural del colonialismo financiero &#8211; Por E. Raúl Zaffaroni</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 21 Apr 2022 16:07:26 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Destacada]]></category>
		<category><![CDATA[E. Raúl Zaffaroni]]></category>
		<category><![CDATA[colonialismo]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El racismo no ha muerto ni mucho menos; goza de muy buena salud como racismo cultural, ataviado con las ropas que en un momento de descuido hurtó del ropero del buen culturalismo sociológico.  </p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/el-racismo-cultural-del-colonialismo-financiero-por-e-raul-zaffaroni/">El racismo cultural del colonialismo financiero &#8211; Por E. Raúl Zaffaroni</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong><em>El racismo no ha muerto ni mucho menos; goza de muy buena salud como racismo cultural, ataviado con las ropas que en un momento de descuido hurtó del ropero del buen culturalismo sociológico. &nbsp;</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>Por</strong> <strong>E. Raúl Zaffaroni*</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></p>



<div style="height:40px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Cuando se habla de <em>racismo, </em>con toda razón lo primero que viene a la mente es la <em>subhumanización</em> o <em>inhumanización</em> de grupos más o menos amplios de personas en razón de su mayor <em>melanina.</em></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Es correcto que la palabra <em>racismo </em>evoque el sometimiento a servidumbre y exterminio de nuestros pueblos originarios, la trata de africanos y las secuelas de estos crímenes contra la humanidad que sobreviven en nuestro presente regional, como también toda la bochornosa literatura pseudocientífica del positivismo biologista que -en el siglo XIX y hasta avanzado el pasado- sostuvo la inferioridad biológica de los más ricos en melanina.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Sin embargo, algo quizá intuitivo, nos dice que no podemos quedarnos con esta idea limitada del racismo y, al mismo tiempo, que tampoco es posible desdibujar el concepto hasta extenderlo a todas las discriminaciones de grupos humanos, por mucho que algunas sean gravísimas y extensas como es el caso de la subhumanización de la mujer, que afecta a la mitad de nuestra especie, hoy en peligro por obra de los hombres que hegemonizaron el poder.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">A lo largo de la historia, todo el enorme conjunto de subhumanizaciones que costaron millones de muertos fue impulsado por poderes irracionales que al mismo tiempo fueron racistas, clasistas, machistas, misóginos, homofóbicos, y también <em>etaristas</em> (contra adolescentes y jóvenes o contra la tercera edad) y <em>saludistas</em> (trataron de matar o impedir que se reproduzcan los débiles y enfermos).</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Hoy este <em>frente único discriminador</em> parece disuelto, porque las clases hegemónicas de nuestra región declaran ser igualitarias y acogen y hasta convocan a personas que luchan contra cada una de esas discriminaciones. Salvo excepciones menores de grupos o personajes radicalizados llamados <em>de derecha extrema</em>, los <em>bienpensantes</em> de nuestras sociedades se declaran igualitaristas.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">A juzgar por la creación o invención de la realidad creada por nuestros partidos políticos mediáticos monopolizadores de la comunicación -es decir, por nuestras actuales versiones del <em>Völkischer Beobachter</em> o del <em>Pravda-,</em> en nuestras sociedades latinoamericanas tanto las <em>derechas</em> como las <em>izquierdas</em> estarían acordes en marchar hacia el igualitarismo para que todas las subhumanizaciones pasasen a ser recuerdos del pasado. De este modo, nos hallaríamos ante un consenso general en avanzar hacia sociedades igualitarias. &nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Sin embargo, la más elemental intuición nos dice que esto no parece ser tan bucólico y nos lleva a preguntarnos si esto es una realidad social o una invención de realidad. Creemos que si dejamos de lado el simplismo de clasificar ideológicamente al poder conforme al criterio con que se sentaron los diputados franceses hace casi dos siglos y medio y, en lugar de <em>derecha</em> e <em>izquierda</em>, hablamos de <em>colonialismo</em> y <em>anticolonialismo</em>, las cosas se perciben de otra manera.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Nada obsta a seguir usando las categorías de <em>derecha</em> e <em>izquierda</em>, pero a condición de hacerlo en el contexto de sociedades geopolíticamente desfavorecidas por el poder planetario, simplemente porque <em>ninguna sociedad colonizada puede ser socialmente justa</em>, pero sin olvidar que el marco más general de la polarización real e ideológica en nuestra región no deja de ser el de <em>colonialismo</em> y <em>anticolonialismo</em>. El trípode de soberanía política, independencia económica y justicia social de la Constitución de 1949, es interdependiente, pues ninguna de sus patas puede fallar sin que caigan las otras.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Cuando se enfoca la realidad social iluminándola desde la polarización provocada por el colonialismo, no puede menos que saltar a la vista que las pretendidas aspiraciones igualitaristas y antidiscriminatorias de los actuales colonialistas en nuestra región son una táctica que responde a su estrategia de dominación.</p>



<div style="height:25px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter size-large"><img decoding="async" src="https://norbertobarreto.files.wordpress.com/2012/09/75vc.jpg" alt=""/></figure></div>



<div style="height:25px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Para eso es necesario recordar previamente que el colonialismo pasó por diferentes etapas: la originaria que terminó con nuestras independencias políticas, la neocolonial que se cerró con las dictaduras se seguridad nacional, para llegar a la actual de <em>tardocoloniaismo</em>, como corresponde a la economía propia del capitalismo financiero que domina desde el Norte mediante una estructura macrodelincuencial. Si bien el capitalismo financiero se va haciendo insostenible, pues amenaza con una quiebra provocada por una crisis interna debida a las pulsiones endógenas descontroladas del propio capitalismo, cuyas consecuencias serían imprevisibles, de momento se mantiene y ejerce su poder.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Es obvio que el objetivo estratégico del colonialismo de todos los tiempos fue siempre la explotación inhumana del Sur colonizado, pero sus tácticas de dominación fueron variando conforme a cada una de sus etapas, que corresponden a los sucesivos cambios de poder del Norte colonizador.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">En la etapa actual, los colonialistas de nuestra región convocan y pretenden incorporar a personas que luchan sinceramente contra alguna de las subhumanizaciones atroces que señalamos antes y que, por su entrenamiento de clase son las más capacitadas de sus respectivos grupos humanos victimizados.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Es de sobra sabido que nunca es para nada sencillo superar el entrenamiento de clase y sus limitaciones al conocimiento, o sea, sobreponernos a lo que nos dificulta <em>colocarnos en el lugar del otro</em>, como un obstáculo que quizá jamás logramos superar del todo, por mucho que debamos esforzarnos. También, para las víctimas de cualquier subhumanización, es sumamente difícil poner entre paréntesis su propio dolor y colocarse en la posición de las víctimas de otras discriminaciones, cuyo dolor no vivencian en carne propia quienes están involucrados en la lucha contra la que sufren. &nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Estas dificultades son explotadas por el colonialismo en dos sentidos: (a) En el primero, procura que la comunicación entre discriminados se limite a poco más que a los de su propio sector de procedencia social y con parejo entrenamiento, sin contacto con los discriminados por las mismas razones aberrantes en las clases subordinadas de nuestras sociedades, sabiendo que no es lo mismo ser negro rico o de clase media que pobre, mujer urbana de barrio privilegiado que de barrio precario o campesina, etc. (b) En el segundo, trata que cada una de estas personas se limite a exaltar su propia discriminación y subestime las restantes, sin una perspectiva de conjunto, provocando discusiones banales –por no decir irracionales- acerca de cuál de ellas es más victimizada, lo que llega al colmo del absurdo cuando se disputa acerca de qué genocidio fue más genocida.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Esta táctica conlleva dos consecuencias: la limitación en la percepción misma de cada subhumanización a la visión de quienes tienen parejo entrenamiento clasista y a la segmentación de la lucha contra la discriminación.</p>



<div style="height:25px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter size-large"><img decoding="async" src="https://estaticos-cdn.elperiodico.com/clip/88786694-11da-4470-b859-f91ce716a2f0_alta-libre-aspect-ratio_default_0.jpg" alt=""/></figure></div>



<div style="height:25px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Esto tiene efectos deletéreos en la lucha por la igualdad, pues al no presentar a ésta como un frente único, sino como un conjunto de reclamos parciales llevados adelante por personas de igual entrenamiento de clase, los monopolios u oligopolios mediáticos, al asumir la función de partidos políticos, crean una realidad en la que confunden a la opinión pública, generando contradicciones insólitas, en que las víctimas de cualquier subhumanización se declaran partidarias de las restantes y otras no se identifican con quienes luchan contra la propia.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">El <em>dividir para reinar</em> es una regla de toda dominación y nada hay mejor para el colonialismo que sembrar contradicciones y odios entre los colonizados: de otro modo no hubiese sido posible para Cortés tomar Tenochtitlan ni para Pizarro destruir el imperio inca; nunca un puñado reducido de gentes en la historia mataron y dominaron a tantas personas como estos criminales, cuya táctica de división y creación de odios se adapta ahora a la actual etapa tardocolonial financiera. &nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Pero con lo señalado no se agota la táctica de nuestro tardocolonialismo actual, sino que el viejo racismo por melanina, si bien no ha desaparecido del todo, se disfraza en nuestros días bajo el atuendo de <em>inferioridad y superioridad cultural </em>y convence a los propios colonizados de su inferioridad.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">La concepción del ser humano como un ente con algo más que un cuerpo, llevó en todas las culturas a hablar de un <em>espíritu</em> más refinado que el de los otros animales o del que éstos carecen, lo que en occidente se concretó en la tradición de distinguir en forma tajante entre cuerpo y alma, con una creciente subestimación del cuerpo.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Es verdad que la subestimación radical del cuerpo fue explotada para jerarquizar en clases la sociedad capitalista<a href="#_ftn1">[1]</a>, en razón de que, al asociar el cuerpo al trabajo manual, lo contraponía a las manifestaciones elevadas del espíritu, que reservaba a las clases hegemónicas.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Al considerar lo corporal como lo <em>animal </em>del ser humano, se facilita señalar a algunos humanos movidos de preferencia o limitados a sus manifestaciones corporales (sensualidad dominante), como menos humanos (se los <em>subhumaniza</em>) y, por ende, los dominadores -que se subjetivizan como más <em>espirituales- </em>les deparan un menor reconocimiento social<a href="#_ftn2">[2]</a> o directamente se lo niegan hasta considerar positiva la supresión de sus vidas.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Esta es la estructura básica de la totalidad de las <em>subhumanizaciones </em>negadoras de la igualdad humana, pues no sólo lo es del racismo, sino también de la inferiorización del trabajador manual (llamado <em>proletariado</em>), de la mujer (el <em>Malleus</em> dedica muchas páginas de citas que probarían una supuesta menor inteligencia y mayor maldad), del discapacitado (cuya reproducción se quiso evitar) y, en general, de todos los que no comparten el mundo o cultura del dominador, sea clase hegemónica, colonizador, poder patriarcal, etc.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Pero cuando en el colonialismo el racismo se disfraza de <em>culturalismo</em>, esta estructura adquiere una importancia capital, pues permite jerarquizar sociedades enteras y, además, como si esto fuese poco, sirve nada menos que para convencer de su supuesta inferioridad a los propios colonizados.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Cabe aclarar que el <em>culturalismo</em> es una corriente sociológica respetable, que no necesariamente –ni mucho menos- es racista ni está al servicio del colonialismo, sino que, por el contrario, ha servido en gran medida para combatirlo. No obstante, como sucede con toda construcción científica o ideológica, nada la inmuniza de ser pervertida y deformada con fines que nada tienen que ver con su esencia ni con su objetivo.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">El fruto de esta perversión del culturalismo es el <em>racismo cultural</em> sostenido por todo el aparato de medios hegemónicos y también por la producción artística de la <em>industria cultural</em>, quepretende que creamos que, en comparación con el Norte, en el Sur somos subdesarrollados por nuestros propios defectos, de los que, además, somos culpables.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Así, nuestros colonialistas de siempre –Jauretche los llamaba <em>cipayos</em>&#8211; hoy dejaron de afirmar que nuestros males se deben a la inferioridad biológica de los negros, indios, mulatos, mestizos e inmigrantes degenerados, para considerar que son producto de la inclinación de nuestros pueblos por la vagancia, la indolencia, la promiscuidad, la delincuencia, la vulgaridad, la ignorancia y hasta la fealdad, considerándose ellos como los iluminados promotores de la imitación del Norte civilizado que un día nos habrá de sacar del subdesarrollo mediante la obsecuencia con éste.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Pero no sólo son los <em>cipayos</em> intelectuales quienes postulan esa posición, sino que nuestros partidos políticos mediáticos inventan una casta de malos, feos y degenerados que no existe, pero que al darla por real sirve para convencer a las clases medias y medias bajas de nuestras sociedades de que todos los males proceden de un grupo detestable de nuestra población (identificados como <em>negros de la villa</em>, <em>piqueteros, jóvenes de gorrita</em>, etc.) defendidos sólo por políticos corruptos criminalizados mediante el <em>lawfare</em>, del que deben diferenciarse.</p>



<div style="height:25px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter size-large"><img decoding="async" src="https://yt3.ggpht.com/ytc/AKedOLRunHpjK9hrOBrCTRDDjLnFR_UpfU03IOBnMS6-qg=s900-c-k-c0x00ffffff-no-rj" alt=""/></figure></div>



<div style="height:25px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Para hacerlo y poner distancia de esos <em>indecentes</em>, asumiendo una subjetividad de superioridad a ellos, los propios partidos mediáticos señalan como único método eficaz la identificación con la ideología de nuestros <em>cipayos </em>y la imitación de su cultura y de sus modas y formas clasistas, que también son en buena medida inventadas. &nbsp;De esta forma, como producto de la <em>actual versión</em> <em>racista cultural del</em> viejo <em>medio pelo,</em> surgen curiosas caricaturas de imitadores de lo que se da por supuesto que piensan y hacen los que nunca los aceptarán en sus mesas ni les abrirán las puertas de sus casas.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">El tardocolonialismo financiero pretende imponernos modelos de sociedad con 30% de incluidos y 70% de excluidos, por lo cual el racismo culturalizado tampoco se desentiende de la creciente masa de excluidos, a la que por todos los medios, su aparato cultural quiere convencer de que somos <em>piolas</em>, que nos caracteriza y destaca la <em>viveza criolla</em>, la <em>corrupción</em> y en general cierta inferioridad ética o deshonestidad en nuestra inventada <em>personalidad básica</em> (concepto bien discutible por cierto), pero que por su naturaleza cultural es disculpable. En otros países, estas características negativas asumen sus respectivas versiones locales: el <em>jeitinho</em> brasileño, la violencia mexicana, etc. &nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">De esta manera se nos trata de convencer a todos (incluidos, medio incluidos precarios y excluidos) de que somos culpables de nuestro propio subdesarrollo, por ser culturalmente inferiores debido a que no somos éticos, serios, trabajadores, honestos, disciplinados y ordenados como el Norte de blancos, rubios y lindos.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Esta es la trampa que en nuestra época y sociedades nos tiende la versión pervertida del culturalismo sociológico, armada para disfrazar al racismo en el carnaval de nuestro tardocolonialismo financiero. No escribamos epitafios ni les dediquemos oraciones fúnebres y recordatorios al racismo ni lo limitemos a sus versiones estrictas condicionadas por la melanina, porque el racismo no ha muerto ni mucho menos; goza de muy buena salud como <em>racismo cultural</em>, ataviado con las ropas que en un momento de descuido hurtó del ropero del buen culturalismo sociológico.    </p>



<hr class="wp-block-separator"/>



<div style="height:30px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>Referencias:</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><a href="#_ftnref1">[1]</a> Cfr. León Rozitchner, <em>La cosa y la Cruz</em>, Buenos Aires, 1997.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><a href="#_ftnref2">[2]</a>  Cfr. Jessé Souza, <em>Como o racismo criou o Brasil</em>, Rio de Janeiro, 2021.</p>



<div style="height:40px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Buenos Aires, 21 de abril de 2022.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">*Profesor Emérito de la UBA. </p>
<p><a class="a2a_button_facebook" href="https://www.addtoany.com/add_to/facebook?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fel-racismo-cultural-del-colonialismo-financiero-por-e-raul-zaffaroni%2F&amp;linkname=El%20racismo%20cultural%20del%20colonialismo%20financiero%20%E2%80%93%20Por%20E.%20Ra%C3%BAl%20Zaffaroni" title="Facebook" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_twitter" href="https://www.addtoany.com/add_to/twitter?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fel-racismo-cultural-del-colonialismo-financiero-por-e-raul-zaffaroni%2F&amp;linkname=El%20racismo%20cultural%20del%20colonialismo%20financiero%20%E2%80%93%20Por%20E.%20Ra%C3%BAl%20Zaffaroni" title="Twitter" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_whatsapp" href="https://www.addtoany.com/add_to/whatsapp?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fel-racismo-cultural-del-colonialismo-financiero-por-e-raul-zaffaroni%2F&amp;linkname=El%20racismo%20cultural%20del%20colonialismo%20financiero%20%E2%80%93%20Por%20E.%20Ra%C3%BAl%20Zaffaroni" title="WhatsApp" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_telegram" href="https://www.addtoany.com/add_to/telegram?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fel-racismo-cultural-del-colonialismo-financiero-por-e-raul-zaffaroni%2F&amp;linkname=El%20racismo%20cultural%20del%20colonialismo%20financiero%20%E2%80%93%20Por%20E.%20Ra%C3%BAl%20Zaffaroni" title="Telegram" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_email" href="https://www.addtoany.com/add_to/email?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fel-racismo-cultural-del-colonialismo-financiero-por-e-raul-zaffaroni%2F&amp;linkname=El%20racismo%20cultural%20del%20colonialismo%20financiero%20%E2%80%93%20Por%20E.%20Ra%C3%BAl%20Zaffaroni" title="Email" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_print" href="https://www.addtoany.com/add_to/print?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fel-racismo-cultural-del-colonialismo-financiero-por-e-raul-zaffaroni%2F&amp;linkname=El%20racismo%20cultural%20del%20colonialismo%20financiero%20%E2%80%93%20Por%20E.%20Ra%C3%BAl%20Zaffaroni" title="Print" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_dd a2a_counter addtoany_share_save addtoany_share" href="https://www.addtoany.com/share#url=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fel-racismo-cultural-del-colonialismo-financiero-por-e-raul-zaffaroni%2F&#038;title=El%20racismo%20cultural%20del%20colonialismo%20financiero%20%E2%80%93%20Por%20E.%20Ra%C3%BAl%20Zaffaroni" data-a2a-url="https://lateclaenerevista.com/el-racismo-cultural-del-colonialismo-financiero-por-e-raul-zaffaroni/" data-a2a-title="El racismo cultural del colonialismo financiero – Por E. Raúl Zaffaroni"></a></p><p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/el-racismo-cultural-del-colonialismo-financiero-por-e-raul-zaffaroni/">El racismo cultural del colonialismo financiero &#8211; Por E. Raúl Zaffaroni</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
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		<title>POLÍTICA Y TECNOLOGÍA PARA ADORMECER A UNA NACIÓN &#8211; POR E. RAÚL ZAFFARONI</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 15 May 2024 18:25:09 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Destacada]]></category>
		<category><![CDATA[E. Raúl Zaffaroni]]></category>
		<category><![CDATA[Milei]]></category>
		<category><![CDATA[Milei experimento político]]></category>
		<category><![CDATA[Tardocolonialismo]]></category>
		<category><![CDATA[tecnología]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>E. Raúl Zaffaroni arroja una hipótesis sobre nuestro presente político: Dice Zaffaroni que es muy probable que seamos víctimas de un verdadero experimento político, consistente en verificar hasta qué punto la tecnología puede adormecer a una Nación para reducirla a una simple factoría.  </p>
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<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-38336c9e91266c05489946c571df4831 wp-block-paragraph"><strong><em>E. Raúl Zaffaroni arroja una hipótesis sobre nuestro presente político: Dice Zaffaroni que es muy probable que seamos víctimas de un verdadero experimento político, consistente en verificar hasta qué punto la tecnología puede adormecer a una Nación para reducirla a una simple factoría.&nbsp;&nbsp;&nbsp;</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-a6644aad569b14774455ac04fc54f1c1 wp-block-paragraph"><strong>Por E. Raúl Zaffaroni*</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d5e18531e670bd10ca130847a62fe9c1 wp-block-paragraph"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></p>



<div style="height:40px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-drop-cap has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d23ccae397abb0cd783e156989bfdd11 wp-block-paragraph">En los últimos meses nuestro país viene experimentando un ensayo de parcial destrucción sistemática del Estado, curiosamente considerado como una organización criminal por el titular del poder ejecutivo, que insólitamente promueve su desbaratamiento con un claro objetivo, que no es ahora el de los viejos <em>vendepatrias </em>de otrora, sino el de los <em>regalapatrias </em>de última generación.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-90cf89750fddd9c8213ea198b2e630dc wp-block-paragraph">Menos todavía se trata de la reiterada y simplista cuestión de <em>izquierda </em>o <em>derecha, </em>como si todo pudiera leerse según acomodaron sus sentaderas los franceses de fines del siglo XVIII. &nbsp;&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-3b0fa0ecdb75c513de973d28e833056e wp-block-paragraph">Lo que se quiere regalar es nuestra soberanía, nuestras riquezas naturales, nuestro derecho a regular la distribución de la riqueza, nuestra jurisdicción que se quiere ceder a arbitrajes manejados por las corporaciones transnacionales, nuestra moneda nacional y nuestra propia política monetaria, nuestras industrias y fuentes de trabajo, nuestro desarrollo científico y tecnológico, nuestras universidades, la alimentación y la salud de nuestros habitantes, la supervivencia de los más débiles. En síntesis: se nos propone directamente arriar nuestra bandera, la que Belgrano levantó a orillas del Paraná, para guardarla como recuerdo del pasado, dejándonos a merced de los trapos multicolores del <em>tardocolonialismo financiero.</em></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-2c855588e9361b14273f5641dafc86bc wp-block-paragraph">Si bien es cierto que muchas veces se invocó el sentimiento nacional para manipularlo, no es menos cierto que una cosa es pretender manipularlo y otra muy diferente es querer destruirlo, es decir, adormecernos o sedarnos como <em>Nación. &nbsp;&nbsp;</em></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-ba31736f2394aca68cd3b95efb98abdc wp-block-paragraph">En verdad, no se intenta convertirnos en una colonia al viejo estilo, porque allí el colonizador asume al menos cierta responsabilidad, sino hacer algo así como la originaria ocupación británica de la India, llevada a cabo por una empresa, hasta que, después de la <em>rebelión de los cipayos</em>, el gobierno de Londres decidió hacerse cargo y asumir la responsabilidad de potencia colonizadora incorporándola a su <em>imperio</em>. En nuestro caso no se trataría de una empresa, sino de quedar por completo abiertos a los intereses de todas las corporaciones transnacionales.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-79a7f1e2127b4b00000aeabcac5d8da2 wp-block-paragraph">El ejecutivo acompaña discursivamente este propósito con un máximo desprecio por nuestro sentimiento nacional. Así, eleva a la condición de heroína a la baronesa Thatcher, al tiempo que, con pasmosa torpeza, abandona nuestra tradicional posición de neutralidad activa por la paz para comprometernos en conflictos lejanos, con posibles consecuencias para nuestra seguridad, es decir, con riesgo para nuestras vidas, olvidando la desgraciada experiencia que sufrimos hace poco más de tres décadas. De paso, tampoco se ahorra burlarse promoviendo a una diputada <em>terraplanista</em> como secretaria de la comisión de ciencia y técnica.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d5b3bc811895f9d3d3394107344092c7 wp-block-paragraph">Todo esto es por completo novedoso no solo en nuestra experiencia política nacional, sino en el mundo: no hay otro caso análogo de un ejecutivo que no solo quiera demoler por completo cualquier mínima resistencia al colonialismo, sino que incluso ensaye una cordial invitación para convertirnos en una factoría.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-976e20450d6af9bcf8f6445ab2f51d7c wp-block-paragraph">Frente a esto es menester bajar con urgencia todas las banderas y alzar únicamente la azul y blanca, pero de momento no se produce una reacción potente en ese sentido, salvo la del sindicalismo, los estudiantes y los organismos de derechos humanos. En otra circunstancia esta suerte de sedación del sentimiento nacional hubiese sido inconcebible.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-3f4a807846d5f5e76e11d9ebf59b4127 wp-block-paragraph">Por cierto, abundan las explicaciones coyunturales, pero no son satisfactorias. Los errores de gobiernos anteriores, la decadencia de la política concentrada en sus rencillas internas o la debilidad de la conducción, son sin duda factores, pero no alcanzan para explicar este fenómeno. Nada de eso nos permite comprender cabalmente la tibieza de la reacción ante el triste espectáculo de bajar la azul y blanca. &nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-31a99c4129bbbf2a1c510b282780c9e6 wp-block-paragraph">Quizá exagere en alguna medida la importancia de la República Argentina en el complicado mundo actual, que tampoco reacciona con fuerza ante los tremendos riesgos que amenazan a la humanidad. Es esto posible, no lo niego, pero de todos modos y a título de hipótesis, considerando la singularidad del fenómeno que sufrimos, me atrevo a sostener que es muy probable que seamos víctimas de un verdadero experimento político, consistente en verificar <em>hasta qué punto la tecnología puede adormecer a una Nación para reducirla a una simple factoría. &nbsp;&nbsp;</em>&nbsp;</p>



<div style="height:25px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>


<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-large is-resized"><img decoding="async" src="https://qph.cf2.quoracdn.net/main-qimg-ee1d07c2b47a63c40603b5812ba6fe7d-lq" alt="" style="width:614px;height:auto"/></figure>
</div>


<div style="height:25px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d156fcb79d8f1ff01debfa9516e0a320 wp-block-paragraph">La cuestión de la técnica fue planteada desde hace muchos años por diferentes filósofos y pensadores. Incluso hay un claro eco de esta preocupación en las palabras de Hipólito Yrigoyen en diálogo telefónico con el presidente Hoover el 10 de abril de 1930, ocasión en la que afirmó que el avance tecnológico no era paralelo al progreso moral de la humanidad. A mediados del siglo pasado, cuando la tecnología alcanzó la posibilidad de destruir a la humanidad, se acentuó la centralidad de esta cuestión para múltiples filósofos y pensadores, con una gama de perspectivas diferentes que alertaron sobre la cuestión, desde Martin Heidegger hasta Romano Guardini.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-512685412a1e1ac9f95be3a6d2b4b488 wp-block-paragraph">La civilización –llamada occidental- había acumulado conocimiento conforme a la pauta señalada por Francis Bacon en el siglo XVII: todo saber empírico es para dominar a la naturaleza. Lo que los pensadores plantearon con particular insistencia en el siglo pasado es que esa pauta deja pendiente de respuesta una pregunta fundamental: ¿Para qué dominar a la naturaleza? Más sintéticamente: ¿Para qué el poder?</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-955e319c1f4135c67ab9f5a361292361 wp-block-paragraph">Sin una respuesta racional, la tecnología siguió su curso, el creciente saber potenció y permitió guerras más crueles y genocidios horripilantes, hasta llegar a un punto en que, además de este poder de destrucción material, la tecnología permite hoy <em>inventar </em>una realidad cada vez mucho más verosímil. La tecnología de comunicación, la inteligencia artificial, la personalización de los mensajes en base a los <em>big data</em>, las mentiras en las redes mal llamadas <em>sociales, </em>los monopolios comunicacionales, los <em>(de)formadores</em> de opinión mercenarios, los <em>troll</em>, en conjunto habilitan un ejercicio de poder que neutraliza los datos de la realidad del mundo, los reemplaza para condicionar sentimientos de odio extremo, inventa <em>enemigos</em> a los que es necesario aniquilar al estilo postulado por Carl Schmitt como esencia de la política.</p>



<div style="height:25px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>


<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-large is-resized"><img decoding="async" src="https://media.sitioandino.com.ar/p/92cb06b3e66587b7ecaf6420fdd4759a/adjuntos/335/imagenes/000/681/0000681076/790x0/smart/javier-milei.jpg" alt="" style="width:664px;height:auto"/></figure>
</div>


<div style="height:25px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-7a1f612f0a7a3c39e6501431967da6c1 wp-block-paragraph">El poder de la tecnología ya no es un mero poder físico de coerción y destrucción, sino que compromete la libertad de los ciudadanos, es decir, que afecta y hasta cancela su propio criterio para decidir, con el consiguiente riesgo para las democracias.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-2d11163471fb3a1d3136cfa2023d9f26 wp-block-paragraph">Pero la tecnología de manipulación del psiquismo no solo se dirige a quienes son proclives a descubrir <em>enemigos</em> a los que odiar y aniquilar, puesto que –por fortuna- no todos lo somos, sino que también procura neutralizar a quienes carecen de esa proclividad mediante una constante invitación a la indiferencia en soledad. Esta promovida pulsión a la soledad, es decir, a desentenderse del destino como integrante de una comunidad, a veces mediante la diversión y distracción constante, suele confundirse con el individualismo, que es algo por completo diferente: el individualismo bien entendido es la reafirmación de la libertad de elección de la persona en coexistencia con los otros; la soledad, por el contrario, es la indiferencia frente a los otros con quienes se <em>co-existe </em>en comunidad. El ser humano es por esencia <em>existencia</em>, que no puede ser sino como <em>co-existencia</em>; por ende, dificultar la <em>co-existencia</em> implica obstaculizar la realización de lo plenamente humano.&nbsp; &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-8e4eaf03f25340815273a52cf3a4aa83 wp-block-paragraph">Lo que se pretende verificar con este experimento es si existe la posibilidad de generar tecnológicamente seres humanos <em>incompletos</em>, desequilibrados, aislados, solitarios, <em>odiadores</em> o indiferentes, privados de todo sentimiento de pertenencia o de integración comunitaria.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-04bb033c7fd5a41396df6a165ead88eb wp-block-paragraph">La hipótesis que me permito ensayar es la de que los argentinos estamos sometidos a un experimento que procura averiguar empíricamente hasta qué punto la tecnología puede desarticular a una comunidad, promoviendo odio o indiferencia frente al destino común, destruir impunemente hasta sus símbolos, neutralizar su sentimiento de comunidad nacional y reducir su Estado a un puro aparato de represión.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-cc9d44914884e8d71ad5a1b2c96a28e3 wp-block-paragraph">El pretendido <em>anarquismo capitalista</em> no es ni anarquista ni capitalista. Toda sana sociedad nacional se estructura en base a vínculos verticales o corporativos de autoridad, equilibrados con los horizontales y solidarios de comunidad. Si el Estado se redujese a un aparato represivo, pretendiendo eliminar los vínculos horizontales de comunidad en una inimaginable sociedad con puros vínculos verticales, esa sociedad no sería más que un amontonamiento de seres humanos solitarios, aislados, reducidos a la impotencia ante el poder y el Estado no sería otra cosa que el instrumento de control opresivo autoritario o totalitario de esa población sometida e informe. En este caso se trataría del sometimiento al poder propio de la actual etapa de <em>financiarización</em> de la economía que, como tal, tampoco responde al modelo histórico del capitalismo productivo. &nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-ec2eb84d86363935132c656d2b7bf21e wp-block-paragraph">Reconozco que se trata solo de una hipótesis, pero no la considero fácilmente descartable, ante la ausencia –por lo menos cercana- de otro fenómeno análogo.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-f7c8acc19c2a42677a0d5093a075b138 wp-block-paragraph">No se crea que esta hipótesis es pesimista, sino todo lo contrario. En la medida en que se trate de un experimento, estoy seguro que está condenado al fracaso, porque por poderosa que sea la tecnología, siempre tiene límites frente a lo humano, dado que nada de lo que existe en este mundo es omnipotente. De todas formas, en medio de la azul y blanca hay un sol sonriente. Todavía somos una sociedad y una comunidad fuerte, aunque sea posible adormecer por un rato su sentimiento nacional, pero séame permitido insistir en que en medio de la azul y blanca hay un sol sonriente. Solo que debemos prepararnos para reponernos de los costos humanos y curar las ya inevitables heridas que este funesto experimento dejará en nuestra Patria.</p>



<div style="height:40px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-3fb08159aa41c451ac07344d157a0cda wp-block-paragraph">Buenos Aires, 15 de mayo de 2024.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-ff4aa4c21ecefeab11a67dedfe06ca62 wp-block-paragraph">*Profesor Emérito de la UBA.</p>
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