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	<title>Sistema judicial archivos - La Tecl@ Eñe Revista</title>
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	<description>Una Revista de Opinión</description>
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	<title>Sistema judicial archivos - La Tecl@ Eñe Revista</title>
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		<title>La serpiente que nació del huevo &#8211; Por Miguel Gaya</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 17 Feb 2026 15:27:13 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Miguel Gaya]]></category>
		<category><![CDATA[acumulación de riqueza]]></category>
		<category><![CDATA[casta]]></category>
		<category><![CDATA[Milei]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Miguel Gaya sostiene en este artículo que hace tiempo sabemos que Milei no es la causa, sino un síntoma de lo que nos pasa como sociedad, y que este experimento no es el huevo de la serpiente; es una serpiente que está presta a devorarnos.</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/la-serpiente-que-nacio-del-huevo-por-miguel-gaya/">La serpiente que nació del huevo &#8211; Por Miguel Gaya</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d67fb87736533c89959faea17124d498 wp-block-paragraph"><strong><em>Miguel Gaya sostiene en este artículo que hace tiempo sabemos que Milei no es la causa, sino un síntoma de lo que nos pasa como sociedad, y que este experimento no es el huevo de la serpiente; es una serpiente que está presta a devorarnos.</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-57800bd777c0f7f5db366c1872a73200 wp-block-paragraph"><strong>Por Miguel Gaya*</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d5e18531e670bd10ca130847a62fe9c1 wp-block-paragraph"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></p>



<div style="height:66px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-drop-cap has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-2a1746cf38f47923ababfa30434ff805 wp-block-paragraph">Las imágenes atroces de Milei, sus penosas performances, su ridícula vestimenta, sus ideas estúpidas y dañinas nos ocupan el tiempo y la furia. No debería ser así. O no debería ser sólo eso.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-f0488f58153a5afb3c5b3094cfda8829 wp-block-paragraph">Sabemos hace tiempo que Milei no es la causa, sino un síntoma de lo que nos pasa. De algún modo, Milei también «nos pasa», pero no «produce» lo que nos pasa. Es una comparsa y un disimulo.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-db5a23947b2e24b82d7758559410d2a4 wp-block-paragraph">Milei fue construido, afirmamos, y no nos falta razón. Y nos pasamos el tiempo buscando al padre del Golem, y no lo hay. O sí lo hay, y tiene un nombre tan difuso que parece no designar a nadie. El responsable de este monigote, quien lo encontró, mimó, produjo e instaló es el sistema. Un sistema difuso, que no se agota en los nombres que paso a paso lo construyeron.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-2343d261cdeaf995080da984f1fb4489 wp-block-paragraph">Se dice que lo construyeron los medios de comunicación, pero se necesitó tanto a la televisión como al conductor del programa; tanto al colega de piso como a quien pagó la pauta. Pero eso explica solo una parte, y nada de su elección y menos de su gobierno.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-78220ac1bab04281e000772d6778d794 wp-block-paragraph">Quienes lo votaron una y otra vez, y lo seguirán votando, no son los desengañados de ayer. Vienen de la noche de los tiempos, de los pusilánimes, ignorantes y ambiciosos que siempre estuvieron entre nosotros.  Son los que en la década infame aceptaban el fraude para que no gane la chusma, los contreras de Perón, los lectores de <em>Gente</em> de la dictadura y los auto hipnotizados por Neustadt y Tinelli; los que se encogieron de hombros mientras se ametrallaba a sus compatriotas en la Plaza o se los arrojaba vivos de los aviones de la muerte, los que rieron las gracias del Turco y reverenciaron la Sacrosanta Convertibilidad. ¿Acaso no los conocen?, ¿acaso no están en la familia? Son los que defecan su voto y esconden la mano.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-6554a8d1fa3531e478bd5924cc392ff3 wp-block-paragraph">Pero ellos, con haberlo puesto en el trono, no son los dueños de Milei y mucho menos sus mandantes. No está allí para hacer su voluntad, sino la voluntad de otros. La voluntad del sistema. Son aquellos que han puesto allí a Milei para que baile y se babee hasta la náusea, mientras ellos gobiernan y reducen el gobierno a su antojo y medida.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-85eb742bf2a97640fca2ee9d24b9d12c wp-block-paragraph">Hubo un tiempo en que los poderosos tuvieron que hacer la manga ancha. Su manera de ejercer el poder tenía un talón de Aquiles: la legitimación por los votos. Esa democracia fingida, en los hechos un esquema restringido de plutocracia, poco a poco fue horadada y disputada por las masas. Con democracia se educa, se cura y se come, decían. Así lo dice la Constitución, decían como credo laico. La tensión entre un modelo y otro nos llevó el siglo XX, gobiernos populares, dictaduras, y un largo etcétera. Pero hoy y aquí, en este occidente de patio trasero que habitamos, esa manga ancha ya no es necesaria, ya no oculta ni promete.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-7af7778fd4db448d9840b1d7990dd655 wp-block-paragraph">Ahora, y no solo acá, habitamos el simulacro de la democracia, un escenario y espectáculo degradados donde bailan bajo las luces seres rotos, aplaudidos por millones, mientras tras bambalinas se cuecen las desgracias que habremos de tragar.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-9a1c21d6643f0ae9c9b591996548eb88 wp-block-paragraph">El meollo de la cosa, el motor y razón del sistema, está en otra parte. En la acumulación obscena de la riqueza y en la miseria de la mayoría de la población. En que una es condición y consecuencia de la otra, y viceversa. Y ya no se puede, ni se necesita, ni se quiere disimular.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-465ea081c0ca472904c6e932495e5984 wp-block-paragraph">Para seguirle la pista basta ver el desmantelamiento del sistema de derecho que han emprendido, la colonización clasista del sistema de justicia, la perversión del poder legislativo, y la demolición de leyes que regulaban mínimamente la convivencia social.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-64e352cdc2b074b6b2ff8f3bbb73780e wp-block-paragraph">Y auscultar el júbilo apenas disimulado de los ricos. Cada vez más ricos, cada vez menos, cada vez más desvergonzados.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-3c11f7c7955e61af78852dade71efb00 wp-block-paragraph">Que todo esto se haga con la anuencia o la indiferencia de la mayoría de la población, sin que aparezca ni por asomo ese sujeto político llamado ciudadano, debería alertarnos. Allí tenemos de resultado una clase política tan corta de miras que legisla los clavos de su ataúd; una corporación judicial que asume sin maquillaje su condición de gendarme de los poderosos; una prensa adicta al escándalo y la corruptela. Esto nos moldea. &nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-7c8015f2dba6fa31aa3e5ddfe48a997b wp-block-paragraph">¿Y cuál es el molde que nos espera? Al final tenía razón Milei: vamos a una sociedad de castas. Los poderosos cada vez menos, cada vez más invisibles y aislados. Una comparsa zafia devorando las migajas que se ganan haciendo de gestores y gendarmes. Y el resto, cada vez más numeroso y prescindible. Donde la existencia se define agónicamente como no caer en la indigencia. En la que pertenecer a la casta aceptable siempre es un pase provisorio, pagadero día a día, con el abismo de la pobreza abriéndose a los pies.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-093379852facd4194e42ffd61f46815f wp-block-paragraph">Este experimento no es el huevo de la serpiente. Es una serpiente que está presta a devorarnos.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-ca3e5b7948a35a8834d0036633f643cf wp-block-paragraph">&nbsp;¿Qué respuesta daremos? Fingir demencia, suplicar un lugar que nos niegan, repetir viejas canciones, no parecen haber sido las mejores estrategias. Apostar a que cada dos años vayan y voten diferente a como lo vinieron haciendo, parece un exceso de esperanza. Tampoco parecería conveniente esperar que otros, en otros países, se hagan cargo de sus muertos vivos y se lleven al nuestro.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-8fa738592e0d5a89aa12c4ade45ea25f wp-block-paragraph">Tal vez vaya siendo tiempo de otras prácticas, otras estrategias, otras herramientas para ver y modificar lo que tenemos. Pasó antes. No va a dejar de pasar.</p>



<div style="height:55px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-855312e23f7b8f13029cd23269793282 wp-block-paragraph">*Escritor, poeta y abogado defensor de Derechos Humanos.</p>



<div style="height:14px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>



<figure class="wp-block-image"><img decoding="async" width="271" height="68" src="https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2025/07/logo.png" alt="" class="wp-image-16425" srcset="https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2025/07/logo.png 271w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2025/07/logo-260x65.png 260w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2025/07/logo-50x13.png 50w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2025/07/logo-150x38.png 150w" sizes="(max-width:767px) 271px, 271px" /></figure>



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<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-8b4ec334684b75c8ab19351859cd590c wp-block-paragraph"><em><strong>La Tecl@ Eñe</strong></em>&nbsp;viene sosteniendo,&nbsp;<strong>desde su creación en 2001</strong>, la idea de hacer periodismo de calidad entendiendo la información y la comunicación como un derecho público, y por ello todas las notas de la revista se encuentran abiertas, siempre accesibles para quien quiera leerlas.&nbsp;Sabemos que son tiempos muy difíciles, pero&nbsp;<strong>para poder seguir sosteniendo el sitio y crecer les pedimos, a quienes puedan, que contribuyan con&nbsp;<em>La Tecl@ Eñe</em></strong>. Pueden colaborar con&nbsp;<strong>$5.000</strong>&nbsp;ó&nbsp;<strong>$10.000</strong>. Si estos montos no se adecuan a sus posibilidades, consideren el aporte que puedan realizar.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-faa506705ff6731baed46d69a2cd0bf5 wp-block-paragraph">Muchas gracias.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-711ecc639830526b07951d8466ee2026 wp-block-paragraph"><strong>Alias de CBU: Lateclaenerevista</strong></p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>



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