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	<title>Selección Argentina de Fútbol archivos - La Tecl@ Eñe Revista</title>
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	<description>Una Revista de Opinión</description>
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	<title>Selección Argentina de Fútbol archivos - La Tecl@ Eñe Revista</title>
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		<title>De consensos, rupturas en esta palabra política &#8211; Oscar Steimberg</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 30 Jun 2018 16:08:23 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Oscar Steimberg]]></category>
		<category><![CDATA[Comunicación]]></category>
		<category><![CDATA[Israel]]></category>
		<category><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></category>
		<category><![CDATA[Política]]></category>
		<category><![CDATA[Selección Argentina de Fútbol]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Cuando el equipo argentino de fútbol  decidió no jugar en Jerusalén, la expresión pública de una coincidencia grupal hasta ese momento casi impredecible tomó la escena: el partido no se jugó  por efecto de la manifestación de una posición compartida, pero hasta entonces profesionalmente callada, contra la política del gobierno derechista israelí. </p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/de-consensos-rupturas-en-esta-palabra-politica-oscar-steimberg/">De consensos, rupturas en esta palabra política &#8211; Oscar Steimberg</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em><strong>Cuando el equipo argentino de fútbol decidió no jugar en Jerusalén, la expresión pública de una coincidencia grupal hasta ese momento casi impredecible tomó la escena: el partido no se jugó  por efecto de la manifestación de una posición compartida, pero hasta entonces profesionalmente callada, contra la política del gobierno derechista israelí.</strong></em></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>Por Oscar Steimberg*</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><em><span style="color: #000000;">(para La Tecl@ Eñe)</span></em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Sabemos que la palabra política nos llega de maneras múltiples, y que nos ocurre asumirla también de distintos modos, a veces  poco claramente instalados en nuestra memoria personal. La  memoria colectiva relacionada con el proyecto por la Interrupción Voluntaria del Embarazo terminó incorporando en un tiempo breve, en el  tramo reciente de un ya inabarcable desarrollo histórico, una  información histórica y científica amplia y ordenada. Había ocurrido también que esos datos y saberes se procesaran y asumieran… ¿como parte de los modos contemporáneos de búsqueda  del saber? En todo caso, de ese saber que puede repentinamente convertirse en un objetivo de lucha.  Otra vez nuevo. Con instancias y personajes en buena parte impredecibles.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Y puede ocurrir entonces que la asunción pública de unos saberes se reinaugure. En tiempos de gobierno macrista hubo otros momentos de asunción de tramos de la memoria histórica que el oficialismo se negaba a convocar, como el del rechazo multitudinario del 2X1. Y esos estallidos de memoria histórica fueron seguidos, como siempre, por los diferentes tipos de retorno al debate público de cada tema; como siempre, en enunciaciones de la palabra política, que serían después verbalizadas en unos espacios sociales e institucionales sí, y en otros no. </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Sabemos que en la palabra de las figuras del deporte con público masivo, por ejemplo, la política suele estar, en general, escrupulosamente ausente. ¡Pero! en los tiempos presentes de caída general de las expectativas acerca de la vida del país insisten sin embargo los efectos renovadores de novedades de la cultura; novedades en sus modos de producción, de circulación, de asunción personal y grupal del pensamiento o la opinión.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Cuando el equipo argentino de futbol  decidió no jugar en Jerusalén, la expresión pública de una coincidencia grupal hasta ese momento casi impredecible tomó la escena: el partido no se jugó  por efecto de la manifestación súbita de una posición compartida, pero hasta entonces profesionalmente callada, contra la política del gobierno derechista israelí.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Jacques Rancière decía, en <em>Momentos políticos,</em> que “un momento político ocurre cuando la temporalidad del consenso es interrumpida…(ya que) la política (…) “necesita que una manera de describir se oponga a otra, y que se oponga significativamente”. Ahí, desde Platón, la irrupción de la <em>opinión</em> será percibida como eso que da cuenta del conflicto y que en otra instancia del pensamiento podrá ser profundizado después.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Podría decirse  que se interrumpió entonces un silencio estratégico, habitual dentro del repertorio de maneras de no complicar los diálogos con la afición de las grandes formaciones deportivas. Desde siempre, de las pertenencias políticas de las estrellas del deporte se habla sólo en momentos de decaimiento de la conversación; sólo entonces, para que algún disenso fuera de tiempo no acabe de golpe con la charla compartida exhibiendo diferencias insolubles. Ahí el decaimiento de la conversación cumple además una función política de cuidado, quitando vigor confrontativo a los signos de los desacuerdos inevitables: algo absolutamente necesario en la socialidad  y la conversación de la tribuna deportiva, esa que, entre otras funciones, tiene la de permitir abrazos y peleas absolutamente separados de lo que cada cual definiría como parte del temario de lo político en tanto tal. Ser <em>de</em> un club de fútbol u otro, según nuestras definiciones más espontáneas y queridas, será algo de lo que se esperará nos constituya más allá de toda posibilidad de búsqueda política a compartir. En la cancha se podrá vocear alguna vez el nombre de una figura política fundacional, pero en una situación excepcional y no futbolística de uso del espacio. Aunque fuera de la cancha la probabilidad del surgimiento de un tema político pueda insistir en la conversación entre interlocutores que, en ciertos casos, pueden ser los mismos que los de la charla sobre fútbol. Sólo en ciertos casos, y con límites absolutamente estrictos, que son los de la identidad política ya aceptada por el amigo, el familiar, el vecino, el compañero de trabajo…  Sabemos que en esos tiempos y espacios sí puede llegar a articularse pertenencia política con opinión futbolera;  pero que eso sólo ocurrirá entre conversadores claramente cómplices; interlocutores que hasta en el tono de voz demostrarán  la condición compartida del respeto a esa restricción, la que impide hablar de política cuando hay riesgo de interrupción de la práctica de esa otra socialidad, con invariable nombre de club, en la que unas límpidas pertenencias de tribuna sustituyen a los históricos, complejos y siempre potencialmente trágicos emplazamientos de partido.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Pero siempre llegan cambios, aunque la repetición parezca haber insistido desde siempre. Llegan tiempos que pueden mostrarse, decíamos, impredecibles; tiempos de complejización general de lo sabido y de lo dicho. Nos toca percibir que se viven tiempos en los que el discurso político ha pasado a incluir todos los géneros y todos los lenguajes de la comunicación; pero en los que, paradójicamente también, los recursos discursivos no considerados políticos pueden formar naturalmente parte de toda palabra política. Y se ha múltiplemente señalado ya que todo esto puede tener –tiene- unos efectos de estilo que hacen, ellos también, a los modos de la cultura de época. Esa cultura que hace que todo dirigente político trate de demostrar que puede recorrer en su palabra la misma pluralidad de temas y modos de contacto de sus eventuales oyentes o lectores; que puede volver a hablar de economía o de política apelando a la variedad de recursos de una conversación intrafamiliar, o a la jerga de los aficionados a cada deporte o espectáculo conocido. Y ese dirigente político tendrá que aceptar que interlocutores de todos los espacios sociales y laborales apelen a una diversidad y mutabilidad expresiva tan poco predecible como la suya.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Una parte a considerar de los efectos del (por un tiempo se dijo así) neobarroco contemporáneo puede encontrarse en esas sorpresas enunciativas que pueden estar presentes hoy en todo tipo de discurso, quebrando una previsibilidad que se quiso extra política. Unos futbolistas se niegan a adornar con su desempeño un campo de batalla escenificado para servir a la estrategia política de unos detentores del poder. Y no hay puesta en escena. La política no puede no ser parte también, hoy, de las refundaciones comunicacionales de la contemporaneidad.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><span style="color: #000000;">Buenos Aires, 30 de junio de 2018</span></p>
<p><span style="color: #000000;"><em>*Semiólogo y poeta</em></span></p>
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		<title>EL SILENCIO &#8211; POR CONRADO YASENZA</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 16 Nov 2023 01:43:23 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Conrado Yasenza]]></category>
		<category><![CDATA[La libertad Avanza]]></category>
		<category><![CDATA[Lionel Scaloni]]></category>
		<category><![CDATA[Selección Argentina de Fútbol]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La negativa del técnico de la Selección Nacional de Fútbol a opinar sobre la privatización de los clubes de fútbol pone de manifiesto que el silencio, en ciertas circunstancias, es complicidad.</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/el-silencio-por-conrado-yasenza/">EL SILENCIO &#8211; POR CONRADO YASENZA</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong><em>La negativa del técnico de la Selección Nacional de Fútbol a opinar sobre la privatización de los clubes de fútbol pone de manifiesto que el silencio, en ciertas circunstancias, es complicidad.</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>Por Conrado Yasenza*</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></p>



<div style="height:40px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>I</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">En diciembre se cumplirá un año de la obtención del campeonato mundial de fútbol. Argentina, su equipo, un colectivo de entrenadores, preparadores físicos, utileros y jugadores, lograron el tan ansiado título mundial y la tercera estrella en la camiseta.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Pasó el Mundial, ese interregno ecuménico que ocurre cada cuatro años y se espera – al menos desde el mundo futbolero – con casi la misma pasión e inocencia con que se va, por primera vez, hacia un encuentro amoroso. Ha pasado, sí, pero desde su inicio y durante el transcurso del campeonato, algo ocurrió con la Selección Nacional en la escena mundialista. Ya no son tiempos de relato, o quizá el&nbsp;<em>zeitgeist</em>&nbsp;que moldea el clima social y político sea otro. Vivimos en la era posnarrativa, según el filósofo coreano Byung-Chul Han, que se traduce en cómo el capitalismo despliega sus modos para apropiarse de la narración<strong>. </strong>Digamos, contar historias para poder venderlas; un síntoma patológico de este tiempo de redes sociales donde el narrar está suplantado por estrategias para transmitir mensajes emocionales, o dirigidos a producir una emoción.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Pero volviendo al equipo Nacional, ese relato se afincó en la silenciosa construcción de una épica basada en la conjura del ánimo individual, en el despliegue dentro y fuera del campo de juego de una vivacidad de conjunto, de juego colectivo en el que los jugadores aplacaron el fulgor de cada estrella en función de las necesidades del conjunto y del logro supremo: La Copa del Mundo. Parecía entonces que esa épica tuvo su relato: Era hora de poner los valores colectivos por sobre los individuales, de reemplazar el yo por el nosotros. Pero ya ha pasado casi un año y esa épica parece diluirse.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Y como todo relato es un acto político que evidencia una relación entre el lenguaje y el territorio, o la Nación, esa épica futbolera constituye un acto político que, vamos a decirlo, el director técnico del Seleccionado parece querer ocultar. La Patria ya no es el Otro, y su equivalencia, el Equipo es el Otro, tampoco. Ese<em>&nbsp;zeitgeist</em>&nbsp;temporal del cual el periodista Carlos Pagni se ocupó en su último editorial: Dijo Pagni que la familia Messi tiene una preferencia política definida y que al único político que el gran Lionel sigue en la ex Twitter es Mauricio Macri, el verdadero armador político de la nueva alianza de extrema derecha con filiales regionales e intercontinentales.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Entonces, ¿podría inferirse que este seleccionado es resultado de un “espíritu de época”? Nada más simple que afirmarlo rápidamente, como si nos encontrásemos en un set de televisión o si nos dispusiéramos a postear un tuit en la red ahora llamada X. Pero digamos que, en alguna medida, la negativa del técnico de la Selección Nacional de Fútbol, Lionel Scaloni, a opinar sobre la privatización de los clubes de fútbol puso en evidencia que la prescindencia, en algunas personas, medra a medida que se aproxima la elección más importante del país a 40 años de la recuperación de la democracia. Notorio contraste con el técnico subcampeón del mundo, Alejandro Sabella. El equipo, da la sensación, no es el otro como la Patria tampoco, aunque la patria sea el lenguaje o el mundo pasado que vio surgir al técnico y a los jugadores de esta selección. ¿Una narración olvidada o sólo recordada desde la emocionalidad? Primero el club de barrio, o del pueblo, luego el club profesional y de allí a ese otro mundo, el del capital que en el fútbol es casi una orientación en la vida. Generación complicada la de nuestros queridos campeones, amantes del juego de la pelota y el storyselling.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Así, este equipo de fútbol se inscribe en el actual clima de época en donde los valores colectivos, solidarios, humanos, son hackeados por la apropiación del lenguaje de ese Frankenstein llamado La Libertad Avanza. Quizás sea un resquicio por donde se filtra la idea de desvalorización de la política. No se asuste aquel que ve en estas líneas una reivindicación del uso del deporte para fijar un proyecto político, el momento político es otro y las reivindicaciones sociales que surgieron como conflicto fueron arrojadas a la sociedad para que ella reelabore el uso del lenguaje y sus correlaciones ideológicas.</p>



<div style="height:25px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>


<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-large"><img decoding="async" src="https://www.informadorpublico.com/wp-content/uploads/2023/10/milei-macri-1023.jpg" alt=""/></figure>
</div>


<div style="height:25px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>II</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Luego, entre tanto, la realidad de la coyuntura impone agenda y los buitres ya no van sólo por la carroña inerte sino por la vaca viva. Desembarcó una task force barbárica que hace de la ceremonia del té una fiesta acechante de perversión e indolencia; una fuerza bruta para la cual el territorio es ya la globalidad financiarizada; una flota escoltada por caranchos locales que escriben solicitadas, que se entremezclan en una fauna que une cualquier balurdo ideológico con expertos que nunca terminan de sorprendernos en el giro total que realizan para quedar siempre un poco más allá de la derecha.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Nada parece contenerlos, ellos sí van por todo y en todo el mundo. Cuentan, claro, con la catilinaria mediática que todo lo agrieta, lo estruja, lo globaliza hasta que concluye que el episodio – grave – de un párvulo brutal y acostumbrado a quebrar lo que convive en sociedad, se transforme en un problema de índole social y de ahí a una decisión que ensombrece el futuro. Pobreza y desigualdad que existen como deuda pendiente, como razón de vida para proyectar la mejora urgente, pero que no es asimilable a las intenciones destructoras del barrabrava institucional.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">No hay Brics, ni Unasur, ni Celac, ni hombres y mujeres de a pie que les importe. Por eso son una Task Force, y una muy poderosa que rige a nivel mundial. Les encanta la potencia de las letras fuertes: Task Force, Tea Party. Su lenguaje es el de la usura, que es en el mundo de hoy una lengua universal. Y el corifeo vernáculo los ama y sigue repitiendo:&nbsp;<em>“estamos fuera del mundo”, “estamos fuera del mundo”.</em> ¿Y si se pudiera estar por completo fuera de ese mundo?</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>III</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Queda, para quienes entiendan que la vida en común es lo primordial, el desafío urgente de la deuda interna: Mejor redistribución de la riqueza, una eficaz reforma impositiva, reducción de la pobreza, la indigencia y el trabajo en negro y no registrado; mayor industrialización genuina, mejor salud y educación pública; abordar seriamente la cuestión de la seguridad y el desafío mayor: control de la escalada inflacionaria.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Es fácil escribirlo y muy difícil llevar a cabo la tarea de abordar lo que falta.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Ojalá nuestra selección campeona entienda que toda disputa es política y que lo que enfrenta la Argentina en estas elecciones es la misma posibilidad de realizarse dentro de una vida en común.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">El silencio, en ciertas circunstancias, es complicidad.</p>



<div style="height:41px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Avellaneda, 16 de noviembre de 2023.</p>
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		<title>LA BATALLA CULTURAL DENTRO DE LA DERECHA ARGENTINA &#8211; POR SERGIO CAGGIANO</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 08 Aug 2024 12:52:34 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Destacada]]></category>
		<category><![CDATA[Sergio Caggiano]]></category>
		<category><![CDATA[Cantos racistas]]></category>
		<category><![CDATA[Interna gobierno]]></category>
		<category><![CDATA[Malvinas]]></category>
		<category><![CDATA[Nacionalismo]]></category>
		<category><![CDATA[Selección Argentina de Fútbol]]></category>
		<category><![CDATA[Victoria Villarruel]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La publicación en Instagram de la vicepresidenta a propósito de los cánticos de la Selección debe ser leída en el marco de la batalla cultural interna a la LLA.</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/la-batalla-cultural-dentro-de-la-derecha-argentina-por-sergio-caggiano/">LA BATALLA CULTURAL DENTRO DE LA DERECHA ARGENTINA &#8211; POR SERGIO CAGGIANO</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-62a37926355ad14caada45342058d467 wp-block-paragraph"><strong><em>La publicación en Instagram de la vicepresidenta a propósito de los cánticos de la Selección debe ser leída en el marco de la batalla cultural al interior de la LLA.</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-3502645d64f7442c58b3f455c5b4c955 wp-block-paragraph"><strong>Por Sergio Caggiano*</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d5e18531e670bd10ca130847a62fe9c1 wp-block-paragraph"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></p>



<div style="height:40px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-drop-cap has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-932ba2687560dafdc3bcdcd619e9f1ab wp-block-paragraph">La derecha extrema en muchos países ha demostrado que sabe dar la batalla cultural. No solamente ha conseguido instalar agendas electorales y ganar elecciones. Ha logrado reestructurar los debates públicos, plantear sus temas y problemas, imponer, en buena medida, el lenguaje para tratarlos. En Argentina, tras ocho meses de gobierno y ante una oposición confundida, a golpes de osadía y desvergüenza la derecha política amenaza con ocupar todo el campo de la batalla cultural. La novedad de las últimas semanas es la exposición de un conflicto que podría resultar crucial para su futuro: la batalla por la pertenencia colectiva.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-6d1456b9fbd02a5838c16df25ba1c2b7 wp-block-paragraph">El <em>affaire</em> Enzo Fernández de finales de julio es bien conocido. El jugador de la selección argentina publicó un video en el que, junto a algunos de sus compañeros, dedicaba una canción racista a jugadores de la selección de Francia. Ante las reacciones negativas que generó en Inglaterra, donde juega Fernández, y en Francia, la vicepresidenta Victoria Villarruel argentina publicó en sus redes lo que sería interpretado como una defensa del jugador. Entre otras cosas, señalaba allí que “Argentina se hizo con el sudor y el coraje de los indios, los europeos, los criollos y los negros como Remedios del Valle, el Sargento Cabral y Bernardo de Monteagudo”, con cuyas imágenes ilustraba el <em>post</em>. “Ningún país colonialista nos va a amedrentar por una canción de cancha ni por decir las verdades que no se quieren admitir. Basta de simular indignación, hipócritas”. Inmediatamente, la secretaria general de Presidencia y hermana del presidente, Karina Milei, se reunió con el embajador de Francia para pedir disculpas por los dichos de la vicepresidenta. La prensa se concentró, entonces, en la divergencia política en el interior del gobierno. Mirado con más cuidado, el conflicto entre estas dos figuras deja ver una batalla cultural de fondo.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-a22fd4a5b3674a1e8a362cf709ec1a61 wp-block-paragraph">Agustín Laje Arrigoni, uno de los principales ideólogos de la derecha vernácula, había anticipado la forma que podía tomar dicha batalla. Más concretamente, advirtió acerca de las limitaciones del libertarismo o liberalismo de derechas para construir identidades socioculturales sólidas. El economicismo constitutivo de esta corriente, señaló, “lleva a concebir la batalla cultural tan solo como una disputa intelectual por las valoraciones sociales de los sistemas económicos” (Laje, 2022: 459). “Al libertario se le hace difícil concebir que exista algo llamado ‘identidad colectiva’ […] porque su economicismo a veces va de la mano de un individualismo metodológico, ontológico y moral que a duras penas serviría para pensar políticamente algo tan colectivo como un ‘nosotros’” (Laje, 2022: 463). Ante esta situación, el autor se preguntaba, con preocupación y voluntad de asesoramiento, si la derecha podría amalgamar una pertenencia común y una identificación compartida duradera.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-482418e979bd32d42713bebde5bcd605 wp-block-paragraph">Durante la campaña presidencial de 2023 y los primeros meses de gobierno, Milei y su grupo no han recurrido a apelaciones nacionalistas o patrióticas, como han hecho otras expresiones de derecha a lo largo del siglo XX en la Argentina o lo que va del XXI en el mundo. De hecho, se ha dirigido siempre a un sujeto individual, que Milei sintetizó en la figura del “pagador de impuestos”. El “nosotros” al que le habla la derecha libertaria resulta de la agregación de individuos independientes, autónomos, cuya libertad se sostiene en la propiedad y en la contribución impositiva. Una suerte de anti nacionalismo de derecha llevó a Milei a preguntarse en una ocasión si “los argentinos” eran “una suerte de subhumanos”<a href="#_ftn1" id="_ftnref1">[1]</a> y tuvo una de sus claras manifestaciones en el rechazo de sus dirigentes a reclamos de gran adhesión popular, como el de la soberanía sobre las Islas Malvinas. Basta recordar la declaración del actual presidente, siendo diputado nacional, según la cual se sentía “muy identificado […] con Margaret Thatcher”<a href="#_ftn2" id="_ftnref2">[2]</a>, y otras semejantes que generaron críticas de excombatientes, periodistas, dirigentes políticos y sociales, así como el exabrupto de Patricia Bullrich, por entonces dirigente del Pro, acerca de la pertinencia de entregar las Malvinas como pago por vacunas para tratar el COVID-19.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-9c511f8c8f799cdc67a4919ac9cf0fd6 wp-block-paragraph">En el ideario del libertarismo el individualismo, el rechazo del colectivismo y de toda pertenencia colectiva y el anti nacionalismo van de la mano. Pero esta ecuación no funciona en el horizonte que abre la vicepresidenta Villarruel. Sin ir más lejos, respecto del tema Malvinas su posición es muy diferente. Eligiendo presentarse como hija de un “héroe de Malvinas” (quien se enorgullecía también por su papel en la represión estatal durante la última dictadura), la reivindicación de la soberanía sobre las islas ha estado presente en toda su carrera política. En efecto, en su Instagram, atiborrado de banderas argentinas, además de una entrada sobre su actuación como presidenta del Senado, presenta solo dos Historias Destacadas: “Papá” y “Malvinas”, que se vinculan y reenvían entre sí en clave soberana.</p>



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<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-large is-resized"><img decoding="async" src="https://tn.com.ar/resizer/rntz9cz1_JsbJxm4unWVNaqwrUw=/1440x0/smart/filters:format(webp)/cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com/artear/TNENKTROVJBOLIPHHHVQRDXXXM.JPG" alt="" style="width:516px;height:auto"/></figure>
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<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-dd11427417c0cf0cf7f8f743a0189349 wp-block-paragraph">La publicación en Instagram de la vicepresidenta a propósito de los cánticos de la selección debe ser leída en este marco. No es error, no es descuido y de ninguna manera es simple escaramuza de superficie entre dirigentes. El posteo es una pieza en el tablero en el que se despliega la batalla cultural interna al gobierno acerca de la pertenencia colectiva. En poco más de cien palabras construye claramente su tema: el orgullo nacional en tono antiimperialista. La línea acerca de la composición social de la nación (“Argentina se hizo con el sudor y el coraje de los indios, los europeos, los criollos y los negros”) también resulta clave para esta retórica nacionalista. No solo se dirige por la negativa a la derecha libertaria. También busca apropiarse de los logros de visibilidad indígena y negra de las últimas décadas (lo hace en <em>tiempo pretérito</em>, claro está). El texto debe leerse, desde luego, con la imagen que lo acompaña: dos varones y una mujer negros, uno con condecoraciones en su solapa, los otros dos con indumentaria militar. La vicepresidenta cierra con contundencia este perfil de una Argentina soberana, orgullosa, ¿diversa? y marcial: “¡Argentinos siempre con la frente alta! ¡Viva la Argentinidad!”</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-9a3f0a983d320bf357ff07cf86e2fcc4 wp-block-paragraph">En un trabajo reciente (Caggiano, 2024) me pregunté si la extrema derecha argentina, que absolutizó la desatadura de los vínculos sociales en su ascenso hacia la presidencia, podría construir desde el poder un sentimiento colectivo que fuera más allá de la oposición y el desmarque, si apostaría por alguna identidad colectiva que diera consistencia y durabilidad a su proyecto. De cara a la interpelada Francia imperial, pero también de cara al libertarismo individualista de su propio frente político, Villarruel mueve fichas en el tablero de la batalla cultural para responder positivamente a la pregunta.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-3d6ecfedc749a40f7a9727a9863730cf wp-block-paragraph">La jugada podría servir para ofrecer recambio cuando las políticas económicas de Milei lleven a la debacle que lxs especialistas a diestra y siniestra anuncian, o bien podría servir como complemento para equilibrar y sostener el individualismo radical que solo habla a quien se las arregla solo. La forma, función y alcance que tendrá el nacionalismo de la derecha extrema es un interrogante. Un interrogante que podría llegar a responderse dentro de los estrechos límites de la batalla cultural interna a la derecha si desde la izquierda y el campo nacional y popular no se ofrecen valores y horizontes alternativos.</p>



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<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-81a2ac091fe8ce556252f51cf771b0dd wp-block-paragraph"><strong>Bibliografía</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-563825f922ba903e6e1427166d7cf524 wp-block-paragraph">Laje, Agustín. 2022. <em>La batalla cultural. Reflexiones críticas para una nueva derecha</em>. México: HarperCollins.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-23ce8a560c753d26d86d443e8649d7ab wp-block-paragraph">Caggiano, Sergio. 2024. “La extrema derecha y los dilemas de la batalla cultural: moral, individualismo y sentido de pertenencia”, en Grimson, Alejandro (coord.), <em>Desquiciados: Los vertiginosos cambios que impulsa la extrema derecha</em>. Buenos Aires: Siglo XXI.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-23131bdd072b77ea6bf04d9b3ef1b924 wp-block-paragraph"><a href="#_ftnref1" id="_ftn1">[1]</a> Las cosas claras, <em>LN+,</em> 24 de julio de 2021, &lt;www.youtube.com/watch?v=GZU0sA1pEzU&gt;.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-0e1a306a5428bc201160752bcd82fc25 wp-block-paragraph"><a id="_ftn2" href="#_ftnref2">[2]</a> “Javier Milei: “Yo me siento muy identificado, en términos históricos, básicamente con Churchill, con Reagan y con Margaret Thatcher”, La Nación, 19 de junio de 2022, &lt;www.lanacion.com.ar/politica/una-alusion-de-javier-milei-a-margaret-thatcher-genero-revuelo-en-las-redes-sociales-nid18062022>.</p>



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<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-bd3bd8281b2337379c24d90627a19628 wp-block-paragraph">Buenos Aires, 8 de agosto de 2024.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-303845c5ba1e222b62f984e73b78b897 wp-block-paragraph">*Doctor en Ciencias Sociales. Magister en Sociología de la Cultura y Análisis Cultural. Licenciado en Comunicación Social.</p>
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