<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?><rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>Salud Mental archivos - La Tecl@ Eñe Revista</title>
	<atom:link href="https://lateclaenerevista.com/tag/salud-mental/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>https://lateclaenerevista.com/tag/salud-mental/</link>
	<description>Una Revista de Opinión</description>
	<lastBuildDate>Mon, 11 May 2026 12:24:34 +0000</lastBuildDate>
	<language>es</language>
	<sy:updatePeriod>
	hourly	</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>
	1	</sy:updateFrequency>
	

<image>
	<url>https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2022/12/cropped-favicon-32x32.png</url>
	<title>Salud Mental archivos - La Tecl@ Eñe Revista</title>
	<link>https://lateclaenerevista.com/tag/salud-mental/</link>
	<width>32</width>
	<height>32</height>
</image> 
	<item>
		<title>Yo No Quiero Volverme Tan Loco &#8211; Por Artemio López</title>
		<link>https://lateclaenerevista.com/yo-no-quiero-volverme-tan-loco-por-artemio-lopez/</link>
					<comments>https://lateclaenerevista.com/yo-no-quiero-volverme-tan-loco-por-artemio-lopez/#comments</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 02 Dec 2021 22:30:39 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Artemio López]]></category>
		<category><![CDATA[Destacada]]></category>
		<category><![CDATA[Argentina]]></category>
		<category><![CDATA[discapacidades permanentes o transitorias]]></category>
		<category><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></category>
		<category><![CDATA[pandemia]]></category>
		<category><![CDATA[Salud Mental]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://lateclaenerevista.com/?p=8908</guid>

					<description><![CDATA[<p>En esta nota el sociólogo Artemio López aborda un tema que cualquier iniciativa en políticas de salud pública tendría que considerar de primer orden: El  estado de la salud mental de los argentinos y argentinas, y las discapacidades permanentes o transitorias que ello supone, más aún cuando se desconocen los efectos que la pandemia todavía no resuelta, con su secuencia de encierro, ansiedad, depresión, abuso de sustancias y fobias, tuvo y tiene sobre la salud mental.</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/yo-no-quiero-volverme-tan-loco-por-artemio-lopez/">Yo No Quiero Volverme Tan Loco &#8211; Por Artemio López</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph" style="color:#4c06e5"><strong>La salud mental en argentina</strong>.</p>



<h3 class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-heading"><em><strong>En esta nota el sociólogo Artemio López aborda un tema que cualquier iniciativa en políticas de salud pública tendría que considerar de primer orden: El &nbsp;estado de la salud mental de los argentinos y argentinas, y las discapacidades permanentes o transitorias que ello supone, más aún cuando se desconocen los efectos que la pandemia todavía no resuelta, con su secuencia de encierro, ansiedad, depresión, abuso de sustancias y fobias, tuvo y tiene sobre la salud mental.</strong></em></h3>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>Por Artemio López*</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><em>(para La Tecl@Eñe)</em></p>



<div style="height:40px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">¿En cuánta conducta social que indigna al “buen ciudadano” se solapa un trastorno de salud mental desatendido? ¿Cuánto de pobreza y cuánto de “locura” librada a su suerte, existe en medio de una sociedad que vive discriminando, como mecanismo elemental para no ver-se? ¿Cuántas familias miran al techo al hablar de discapacidad, estimados lectores?</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Según el CENSO del año 2010 realizado por el INDEC en el capítulo sobre discapacidad, la prevalencia obtenida para el total del país a nivel población es de 12,9%, lo que representa 5.114.190 personas que declaran tener alguna dificultad o limitación permanente. A nivel hogar es de 30,6%.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">En relación con la estructura por sexo de la población con dificultad o limitación permanente (a partir de ahora PDLP), las mujeres presentan una prevalencia superior a los varones, con una diferencia de 2,3 puntos porcentuales. Se trata de dificultades físicas o mentales de carácter permanente. Sin embargo, el capítulo de discapacidades no se cierra con la condición de permanente y se abren otros interrogantes. Uno es sin duda el estado de la salud mental de los argentinos y argentinas, sea o no permanente.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Se trata de aproximarnos a un tema postergado, cuando no invisibilizado del estado sanitario de la población reflejado con gran detalle en el <a href="https://apsa.org.ar/docs/vertex142.pdf"><strong>Estudio epidemiológico de salud mental en población general de la República Argentina.</strong></a> Considérese que los datos de este estudio datan del año 2010 y fueron publicados por la Revista Argentina de Psiquiatría en el año 2018, <strong>todo antes del impacto de la pandemia que sin duda ha empeorado estos registros.</strong> El estudio corresponde, entre otros, al Dr. Juan Carlos Stagnaro, E-mail: <a href="mailto:jcstagnaro@gmail.com">jcstagnaro@gmail.com</a>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">La primera gran conclusión del relevamiento es que <strong>la prevalencia de vida de cualquier trastorno mental en la población general de la Argentina en mayores de 18 años de edad fue de 29,1% y el riesgo proyectado de vida hasta los 75 años de edad fue de 37,1%.&nbsp;</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Los trastornos con prevalencia de vida más elevada fueron el Trastorno depresivo mayor (8,7%), el Trastorno por abuso de alcohol (8,1%) y la Fobia específica (6,8%). Los Trastornos de ansiedad fueron el grupo de mayor prevalencia (16,4%), seguidos por los Trastornos del estado de ánimo (12,3%), los Trastornos por sustancias (10,4%), y los Trastornos del control de impulsos (2,5%).&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Las mujeres manifestaron mayores chances de padecer trastornos de ansiedad, mientras que los hombres de padecer trastornos por sustancias.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">De todos ellos, el 78,36% recibió un tratamiento mínimamente adecuado, utilizando una amplia definición, y sólo el 43,68% si se aplica una definición más estricta.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Las personas más jóvenes, con bajo nivel de educación y bajo nivel de ingresos fueron menos propensas a recibir tratamiento.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Con respecto a las personas que estaban en tratamiento, éste fue menos adecuado para los más jóvenes y para aquellos con bajo nivel de educación y de ingresos.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">La mayoría de los individuos en la Argentina, con Trastornos del estado de ánimo (100%) o con Trastornos de ansiedad (72,5%), con el tiempo acceden al tratamiento, mientras que aquellos que padecen algún Trastorno por abuso de sustancias no lo hacen (41,6%).</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Es muy poco frecuente el tratamiento temprano (2,6% para Trastorno por abuso de sustancias, 14,6% para Trastornos de ansiedad y 31,3% para Trastornos del estado de ánimo<strong>), lo que significa una demora de entre 8 años, para el caso de Trastornos del estado de ánimo y 21 años para el caso de Trastornos de ansiedad.&nbsp;</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>Los resultados obtenidos sugieren un tratamiento insuficiente generalizado de los Trastornos psiquiátricos y particularmente de los Trastornos por abuso de sustancias, con una pronunciada necesidad no atendida de individuos jóvenes, sin educación y de bajos recursos.&nbsp;</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Así las cosas, imaginando esta situación de base y el impacto que sobre ella tuvo y tiene la pandemia aún no resuelta con su secuencia de encierro, ansiedad, depresión, abuso de sustancias, fobias, el estado de la salud mental de los argentinos y las discapacidades permanentes o transitorias que ello supone, resulta ya un tema inocultable y de primer orden a considerar en cualquier iniciativa de salud pública.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">&nbsp;Sin embargo, existen recortes presupuestarios graves.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Según la Ley de&nbsp;<strong>Salud Mental</strong>, el Estado nacional debe destinar el 10% del gasto total de&nbsp;<strong>salud</strong>&nbsp;a&nbsp;<strong>salud mental</strong>. Las provincias y la Ciudad de Buenos Aires deben adoptar el mismo criterio. Sin embargo, en el año 2021 solo el 1,47% del gasto total en&nbsp;<strong>salud</strong>&nbsp;a nivel nacional se destinó a&nbsp;<strong>salud mental</strong>, desoyendo la alta y creciente incidencia de estos trastornos en nuestra población.</p>



<div style="height:35px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>Gráfico complementario:</strong></p>



<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter size-full is-resized"><img fetchpriority="high" decoding="async" src="https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2021/12/salud-mental.jpg" alt="" class="wp-image-8909" width="829" height="884" srcset="https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2021/12/salud-mental.jpg?v=1638483572 755w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2021/12/salud-mental-281x300.jpg?v=1638483572 281w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2021/12/salud-mental-137x146.jpg?v=1638483572 137w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2021/12/salud-mental-47x50.jpg?v=1638483572 47w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2021/12/salud-mental-70x75.jpg?v=1638483572 70w" sizes="(max-width:767px) 480px, (max-width:829px) 100vw, 829px" /></figure></div>



<div style="height:40px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Buenos Aires, 2 de diciembre de 2021.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">*Sociólogo. Director Consultora Equis.</p>
<p><a class="a2a_button_facebook" href="https://www.addtoany.com/add_to/facebook?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fyo-no-quiero-volverme-tan-loco-por-artemio-lopez%2F&amp;linkname=Yo%20No%20Quiero%20Volverme%20Tan%20Loco%20%E2%80%93%20Por%20Artemio%20L%C3%B3pez" title="Facebook" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_twitter" href="https://www.addtoany.com/add_to/twitter?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fyo-no-quiero-volverme-tan-loco-por-artemio-lopez%2F&amp;linkname=Yo%20No%20Quiero%20Volverme%20Tan%20Loco%20%E2%80%93%20Por%20Artemio%20L%C3%B3pez" title="Twitter" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_whatsapp" href="https://www.addtoany.com/add_to/whatsapp?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fyo-no-quiero-volverme-tan-loco-por-artemio-lopez%2F&amp;linkname=Yo%20No%20Quiero%20Volverme%20Tan%20Loco%20%E2%80%93%20Por%20Artemio%20L%C3%B3pez" title="WhatsApp" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_telegram" href="https://www.addtoany.com/add_to/telegram?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fyo-no-quiero-volverme-tan-loco-por-artemio-lopez%2F&amp;linkname=Yo%20No%20Quiero%20Volverme%20Tan%20Loco%20%E2%80%93%20Por%20Artemio%20L%C3%B3pez" title="Telegram" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_email" href="https://www.addtoany.com/add_to/email?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fyo-no-quiero-volverme-tan-loco-por-artemio-lopez%2F&amp;linkname=Yo%20No%20Quiero%20Volverme%20Tan%20Loco%20%E2%80%93%20Por%20Artemio%20L%C3%B3pez" title="Email" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_print" href="https://www.addtoany.com/add_to/print?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fyo-no-quiero-volverme-tan-loco-por-artemio-lopez%2F&amp;linkname=Yo%20No%20Quiero%20Volverme%20Tan%20Loco%20%E2%80%93%20Por%20Artemio%20L%C3%B3pez" title="Print" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_dd a2a_counter addtoany_share_save addtoany_share" href="https://www.addtoany.com/share#url=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fyo-no-quiero-volverme-tan-loco-por-artemio-lopez%2F&#038;title=Yo%20No%20Quiero%20Volverme%20Tan%20Loco%20%E2%80%93%20Por%20Artemio%20L%C3%B3pez" data-a2a-url="https://lateclaenerevista.com/yo-no-quiero-volverme-tan-loco-por-artemio-lopez/" data-a2a-title="Yo No Quiero Volverme Tan Loco – Por Artemio López"></a></p><p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/yo-no-quiero-volverme-tan-loco-por-artemio-lopez/">Yo No Quiero Volverme Tan Loco &#8211; Por Artemio López</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://lateclaenerevista.com/yo-no-quiero-volverme-tan-loco-por-artemio-lopez/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>3</slash:comments>
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Desolaciones &#8211; Por Marcelo Percia</title>
		<link>https://lateclaenerevista.com/desolaciones-por-marcelo-percia/</link>
					<comments>https://lateclaenerevista.com/desolaciones-por-marcelo-percia/#comments</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 27 Dec 2021 16:42:50 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Destacada]]></category>
		<category><![CDATA[Marcelo Percia]]></category>
		<category><![CDATA[Desolaciones]]></category>
		<category><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></category>
		<category><![CDATA[Mareclo Percia]]></category>
		<category><![CDATA[Salud Mental]]></category>
		<category><![CDATA[soledad]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://lateclaenerevista.com/?p=9035</guid>

					<description><![CDATA[<p>El psicoanalista y ensayista Marcelo Precia sostiene en este texto que la desolación se torna desgraciada no cuando se presenta como condición momentánea de la existencia, sino cuando resulta de las acciones destructivas del capital.  Percia concluye que lo que hasta ahora se llama salud mental, se podría rebautizar como una escucha en común de la desolación. </p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/desolaciones-por-marcelo-percia/">Desolaciones &#8211; Por Marcelo Percia</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong><em>El psicoanalista y ensayista Marcelo Precia sostiene en este texto que la desolación se torna desgraciada no cuando se presenta como condición momentánea de la existencia, sino cuando resulta de las acciones destructivas del capital. </em></strong> <em><strong>Percia concluye que lo que hasta ahora se llama salud mental, se podría rebautizar como una escucha en común de la desolación. </strong></em></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>Por Marcelo Percia*</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></p>



<div style="height:40px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><em>La primera noche en el pabellón la pasé escuchando ruidos, sollozos, quejidos, suspiros ahogados.</em></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><em>No supe de dónde venían.</em></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><em>De a poco, sentí el hipnotismo del terror, su acompasada calma.</em></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><em>A eso llamo desolación.</em></p>



<div style="height:35px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Se trata aquí de pensar tensiones, pasajes, rispideces, solidaridades fronterizas, entre <em>desolaciones</em> y <em>soledades</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Distingos, a veces, tratan de palpar la materialidad evanescente de un soplo.</p>



<div style="height:35px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">En latín, <em>desolatio</em> significa privación de todo consuelo.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">El verbo <em>desolar</em> se emplea para decir destrucción, ruina, arrasamiento, devastación. También para expresar estados de pesadumbre, tristeza, consternación.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Desolaciones concentran aflicciones que no tienen descanso, ni corte, ni fin. Extensiones saturadas de dolor. Hastíos de la civilización.</p>



<div style="height:35px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Tierras yermas de las desolaciones ofrecen territorios aptos para la siembra de ideas espantosas.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Desiertos poblados de reproches, resentimientos, odios.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Malas y buenas creencias nacen de la desolación.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Desolaciones alertan que <em>algo</em> se está muriendo, que la tierra se está apagando, que el aire se está retirando.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Aunque siempre dejan entrever un resto no devastado, una callada voluntad de no extinción.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">La porfía de lo vivo casi extenuado.</p>



<div style="height:35px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Desolaciones nombran diferentes formas de arrasamiento de la vida. Sin esa palabra pensada, así, en plural, soledades no podrían decir el estupor.</p>



<div style="height:35px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Del latín, <em>solitas</em> se traduce como cualidad de estar sin nadie más.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Pero, soledades no se componen <em>sin nadie más</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">El <em>sin nadie más</em> describe la excepcional circunstancia de un dios antes de la creación del mundo.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Habitamos soledades entre soledades.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Soledades <em>demasiado</em> mortales.</p>



<div style="height:35px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Muchas soledades no saben la soledad. La consideran desdicha de la sociabilidad, abuso de la misantropía, síntoma del yo, merecida consecuencia del <em>por algo será</em>. Sin embargo, soledades resplandecen como condición fulgurante de la vida en común.</p>



<div style="height:35px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Pensamientos tristes y destructivos, que aguijonean soledades, se afincan y se reproducen en épocas arrasadas.</p>



<div style="height:35px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Desolaciones se presentan vastas, completas, suficientes, sin nada más que desolación. Inmersas en la devastación, soledades se sienten malditas o responsables de testificar que la vida está en peligro.</p>



<div style="height:35px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">En <em>Desolación</em>, Gabriela Mistral (1922) escribe: <em>“…miro morir intensos ocasos dolorosos”</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Se trata de un poema cautivo en un sufrimiento sin salida, en la pesadumbre de una muerte trágica, en una interminable noche sonámbula, sedienta.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">En un sinfín de desdichas y desgracias.</p>



<div style="height:35px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">A veces, se siente la desolación -último alarido callado del mundo- como un asunto personal, entonces soledades huyen de la soledad como de un incendio.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Carecen de refugio o de asilo. Descreen de la protección de un abrazo.</p>



<div style="height:35px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">En el paraje desierto de la desolación, falta una caricia, una mirada, una palabra.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Soledades desoladas vagan desarropadas.</p>



<div style="height:35px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Desolaciones enmudecen. Las palabras se extinguen o desertan ante la cruda visión de la vida derruida.</p>



<div style="height:35px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Se necesita conservar en la retina desolaciones de los manicomios.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Poner fin a los encierros urge tanto como terminar con lo que Ulloa (1995) llamaba <em>“culturas de mortificación”</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Tal vez furias de una común ternura puedan contrarrestar maltratos de esta época aciaga del mundo.</p>



<div style="height:35px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">A veces, soledades se solazan en la desolación.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Sienten tanto dolor, tanta frustración, tanta falta de abrigo, tanto peligro, que se recluyen en el desánimo. Esperan salvaciones mágicas. No se sienten acogidas por ninguna ternura, suavidad, descanso. Permanecen en cumbres o subsuelos del <em>“solo me pasa a mí”</em>. Se llenan de sí mismas. Se embelesan diciendo <em>“solo yo sé cómo me cuesta todo”</em>, <em>“nadie entiende lo que siento”</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">El <em>sí mismo </em>se comporta como un caprichoso dios privado.</p>



<div style="height:35px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter size-large"><img decoding="async" src="https://sites.google.com/site/diccionariodecenteno/_/rsrc/1626342551943/d/desolacion/desolaci%C3%B3n.jpg" alt=""/></figure></div>



<div style="height:35px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Desolaciones se sienten aturdidas, tambalean embotadas y, a veces, se aferran a fortalezas fanáticas.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Devastaciones incuban actos de crueldad.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Escribe Ulloa (1995): <em>“El fácil engaño es común en la mortificación”</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Desolaciones comparten con la mortificación el sentimiento de que algo se apaga, la fatiga de la luz, la noche desfalleciendo.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Tal vez de las desolaciones, como de las mortificaciones, se sale (si se sale) a través de una común debilidad que protesta.</p>



<div style="height:35px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Desolaciones no tienen paz. Desertan hacia ninguna parte en pleno bombardeo.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Soledades se amparan en otras soledades. Respiran un común aliento de miedo.</p>



<div style="height:35px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Escribe Nietzsche (1885) en <em>Así habló Zaratustra</em>: <em>“El mal amor por vosotros mismos transforma vuestra soledad en prisión”</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Pero, tratándose del <em>sí mismo</em>, ¿se podría pensar en un <em>buen amor</em>?</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">El <em>sí mismo </em>malogra el amor conquistándolo: confisca el querer, lo consuma como propiedad.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Freud conjeturó, atendiendo vicios del sí mismo, todo avatar amoroso como <em>narcisista</em>. Pero, conviene no olvidar que <em>Narciso</em> trasciende como nombre de una vida castigada. Los dioses sentencian al joven (que carecía de pasiones posesivas) a amarse a sí mismo.</p>



<div style="height:35px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Soledades se estrechan en tiempos de tormentas, se aprietan e intiman irreductibles.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Lo irreductible resguarda un resto no identificable: que no se puede nombrar, no se puede poseer, no se puede comprimir.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Soberana dicha de lo irreductible, reserva escurridiza de las soledades.</p>



<div style="height:35px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Desolaciones tienen más relación con el sentimiento de una vida en ruinas que con la soledad.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Desolaciones sienten que el mundo les debe algo, soledades se saben en una común intemperie.</p>



<div style="height:35px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Una común desolación aproxima vidas arrasadas.</p>



<div style="height:35px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Libros propician encuentros entre soledades.</p>



<div style="height:35px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Desolaciones revuelven cenizas en bibliotecas incendiadas.</p>



<div style="height:35px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Desolaciones medicadas desfilan como certezas sin mirada.</p>



<div style="height:35px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Desolaciones no tienen sosiego, soledades tampoco.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Desolaciones ven en esa falta un motivo más de desolación; soledades, a veces, optan por aproximarse para cantar y bailar desasosegadas.</p>



<div style="height:35px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Soledades se aprenden.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Winnicott (1958) piensa la soledad no como abandono, sino como donación.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Como acto de crianza que <em>da la posibilidad</em> de estar a solas en cercanía de una presencia respetuosa de la soledad.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Soledades se aprenden desprendidas de la desolación.</p>



<div style="height:35px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Se lee en el <em>Libro del desasosiego</em> que inspiró Fernando Pessoa (1935): <em>“En esas noches me llena, como marejada, un sentimiento aún peor que el tedio, pero que no parece merecer otro nombre que tedio –un sentimiento de desolación sin amarras, de naufragio de mi alma entera”</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Desolaciones carecen de amarras, soledades también.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Sin embargo, desolaciones sienten la falta de amarras como irremediables caídas en los abismos, mientras soledades, cada tanto, disfrutan andando sueltas.</p>



<div style="height:35px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Una de las formas sutiles de la mortificación consiste en el tedio. Secreto pesar que también habita en la luz mortecina de la desolación.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">En la fingida inocencia del desgano goza la crueldad. En la apacible mansedumbre del aburrimiento se esconde la omnipotencia.</p>



<div style="height:35px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Tal vez <em>eso</em> que se llamó <em>psicoanálisis</em> consista en una interminable conversación en la que la desolación se concilia con la soledad.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">No conviene pensar el desamparo solo como triste percance por el abrigo perdido. Un común vivir supone continuos pasajes entre acogidas y abandonos.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">La desolación se torna desgraciada no cuando se presenta como condición momentánea de la existencia, sino cuando resulta de las acciones destructivas del capital.</p>



<div style="height:35px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter size-large is-resized"><img decoding="async" src="https://encrypted-tbn0.gstatic.com/images?q=tbn:ANd9GcRZ57Q8f7PyKKOiBBzJTR08Fl5UGa3qILKDww&amp;usqp=CAU" alt="" width="607" height="364"/></figure></div>



<div style="height:34px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Escribe John Berger (1984): <em>“La emigración no sólo implica dejar atrás, cruzar océanos, vivir entre extranjeros, sino también destruir el significado mismo del mundo (…) Claro está que, cuando no se realiza a la fuerza, la emigración puede verse impulsada tanto por la esperanza como por la desesperación”</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Migraciones forzadas componen marchas y campos de desolación.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Capitalismos asolan. Añaden a las soledades la desolación de los desarraigos.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Arrasan mundos significados.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><em>Significar mundos</em> quiere decir plantar una común memoria en un suelo receptor.</p>



<div style="height:35px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Raros estos tiempos desolados en los que el común deseo de vivir queda subordinado a la urgencia desesperada de sobrevivir como se pueda.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Algo que escribe Alejandro Kaufman dice desolaciones en estos días: <em>“En un mundo que se hunde no es necesario matar o encerrar, basta con el abandono cuando todo se vuelve inhóspito”</em>.</p>



<div style="height:35px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Hablas del capital inyectan la necesidad de lo innecesario.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">A veces, soledades se calman comprando algo, o se dan atracones, o no se aplacan con nada.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Desolaciones ponen a la vista que, para la desquicia capitalista, hay vidas que se han vuelto innecesarias.</p>



<div style="height:35px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">A mediados del siglo veinte, Octavio Paz escribe un ensayo sobre la trágica soledad de América Latina. Entre otras cosas, una soledad contrariada por querer pertenecer a la civilización europea.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Aquel intrincado laberinto de soledades, se presenta ahora como planicie de una gran desolación.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">El capital actúa por su cuenta, se ha autonomizado. Números que ascienden y descienden en las pantallas gozan con más o menos ceros.</p>



<div style="height:35px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Asistimos a una disyuntiva dramática: soledades se acurrucan en una común fragilidad de cuidados o se dispersan como individualidades libres de salvarse cada una por su cuenta.</p>



<div style="height:35px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Soledades que conversan para tratar de sanar la vida, atraviesan zonas arrasadas, astenias de la tierra, estepas que secan deseos.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Pero, a veces, el don de la cercanía desata emociones que no caben en un solo cuerpo: ese rebalse de gratitud anega con sus frescuras las desolaciones.</p>



<div style="height:36px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Lo que hasta ahora se llama <em>salud mental</em>, se podría rebautizar como una <em>escucha en común de la desolación</em>.</p>



<div style="height:40px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Buenos Aires, 27 de diciembre de 2021.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">*Psicoanalista, ensayista y Profesor de Psicología de la UBA. Autor de <em>Deliberar las psicosis</em> ( 2004); <em>Alejandra Pizarnik, maestra de psicoanálisis</em> ( 2008): <em>Inconformidad</em> (2010), entre otros.</p>
<p><a class="a2a_button_facebook" href="https://www.addtoany.com/add_to/facebook?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fdesolaciones-por-marcelo-percia%2F&amp;linkname=Desolaciones%20%E2%80%93%20Por%20Marcelo%20Percia" title="Facebook" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_twitter" href="https://www.addtoany.com/add_to/twitter?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fdesolaciones-por-marcelo-percia%2F&amp;linkname=Desolaciones%20%E2%80%93%20Por%20Marcelo%20Percia" title="Twitter" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_whatsapp" href="https://www.addtoany.com/add_to/whatsapp?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fdesolaciones-por-marcelo-percia%2F&amp;linkname=Desolaciones%20%E2%80%93%20Por%20Marcelo%20Percia" title="WhatsApp" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_telegram" href="https://www.addtoany.com/add_to/telegram?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fdesolaciones-por-marcelo-percia%2F&amp;linkname=Desolaciones%20%E2%80%93%20Por%20Marcelo%20Percia" title="Telegram" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_email" href="https://www.addtoany.com/add_to/email?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fdesolaciones-por-marcelo-percia%2F&amp;linkname=Desolaciones%20%E2%80%93%20Por%20Marcelo%20Percia" title="Email" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_print" href="https://www.addtoany.com/add_to/print?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fdesolaciones-por-marcelo-percia%2F&amp;linkname=Desolaciones%20%E2%80%93%20Por%20Marcelo%20Percia" title="Print" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_dd a2a_counter addtoany_share_save addtoany_share" href="https://www.addtoany.com/share#url=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fdesolaciones-por-marcelo-percia%2F&#038;title=Desolaciones%20%E2%80%93%20Por%20Marcelo%20Percia" data-a2a-url="https://lateclaenerevista.com/desolaciones-por-marcelo-percia/" data-a2a-title="Desolaciones – Por Marcelo Percia"></a></p><p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/desolaciones-por-marcelo-percia/">Desolaciones &#8211; Por Marcelo Percia</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://lateclaenerevista.com/desolaciones-por-marcelo-percia/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>1</slash:comments>
		
		
			</item>
		<item>
		<title>El fantasma de la desvitalización &#8211; Por Sofía Guggiari</title>
		<link>https://lateclaenerevista.com/el-fantasma-de-la-desvitalizacion-por-sofia-guggiari/</link>
					<comments>https://lateclaenerevista.com/el-fantasma-de-la-desvitalizacion-por-sofia-guggiari/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 05 Dec 2025 11:46:58 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Destacada]]></category>
		<category><![CDATA[Sofía Guggiari]]></category>
		<category><![CDATA[desvitalización]]></category>
		<category><![CDATA[insomnio]]></category>
		<category><![CDATA[Salud Mental]]></category>
		<category><![CDATA[soledad]]></category>
		<category><![CDATA[sueño]]></category>
		<category><![CDATA[vigilia]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://lateclaenerevista.com/?p=18003</guid>

					<description><![CDATA[<p>Un fantasma recorre el mundo y lo cierra en sí mismo. Lo que implosiona en nuestros cuerpos es lo que no se puede desplegar en otro territorio vital: el sentido de nuestra vida vinculada a otros.</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/el-fantasma-de-la-desvitalizacion-por-sofia-guggiari/">El fantasma de la desvitalización &#8211; Por Sofía Guggiari</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-0c37ae58bfdc2a859096a11267e8a4c1 wp-block-paragraph"><strong><em>Un fantasma recorre el mundo y lo cierra en sí mismo. Lo que implosiona en nuestros cuerpos es lo que no se puede desplegar en otro territorio vital: el sentido de nuestra vida</em></strong><strong><em> vinculada a otros.</em></strong></p>



<h3 class="wp-block-heading has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-34fd0b020473711ea9091f705b1c3d2e"><strong>Por Sofía Guggiari</strong><strong>*</strong></h3>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d5e18531e670bd10ca130847a62fe9c1 wp-block-paragraph"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></p>



<div style="height:68px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-e17282ad9136fc5a3f05e5346ecc5659 wp-block-paragraph">“No doy más”, “no puedo dormir”, “no puedo parar de pensar”, “me cuesta salir de mi cabeza”, “estoy muy paranoica”, “el Instagram me hace sentir re mal”, “últimamente estoy quemadísima”, “me siento ahogada, como asfixiada, sin salida”, “¿no sentís que no sos parte de este tiempo?”, “me siento muy desanimada”, “estoy aislada, aunque esté con gente”, “lo que siento es desorientación”.<em> ¿</em>Alguna de estas voces podrían ser la tuya? ¿Encontrás en esta serie de sensaciones anímicas un ambiente común? En mi caso, cuando escuché estas frases las sentí como parte de mí, aunque cueste saberse un pueblo.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-f291dc326c0430cd7bdd70463854b24b wp-block-paragraph">Un fantasma de la desvitalización recorre el mundo y lo cierra en sí mismo. Lo que implosiona en nuestros cuerpos es lo que no se puede desplegar en otro territorio vital: el sentido de nuestra vida junta. La crisis en salud mental es el síntoma, pero no la raíz del problema. No creo que hablando sobre salud mental podamos bailar en la oscuridad. ¿El sentido hegemónico para armar vida con otrxs ya no nos representa, pero se impone igual? ¿Nos deja con la sensación y la percepción de que no podemos hacer más nada con lo que está (nos) pasando? ¿Tenemos la posibilidad de diseño y autoría de la vida que queremos con otrxs? ¿Acaso de esto no se tratan nuestras vitalidades y entusiasmos?</p>



<div style="height:24px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-442b5fcce1036441a26dcb16ff9ffc31 wp-block-paragraph"><strong><em>Sueño, vigilia e insomnio.</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-9cbccd9de55d8c739ac42d6b8d480c80 wp-block-paragraph">Hay un libro hermoso de la fallecida filósofa y psicoanalista Anne Doufourmantelle: «La inteligencia del sueño» (Noctura Editora, 2024). La autora se pregunta: “<em>¿de dónde viene la inspiración? ¿es de la misma naturaleza que vienen los sueños? ¿Qué peso tienen nuestros sueños ante la tecnificación del mundo, su hostilidad creciente hacia los vivos, sus conquistas, sus apetitos depredadores?” </em>Esa relación tensa entre la imposibilidad del soñar y la vigilia permanente, guarda una conexión con esta sensación de desazón que parece bañar como una neblina la atmósfera compartida.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-9b4ee4783ef029108cf617699c9b95a7 wp-block-paragraph">Freud dice que el sueño es el guardián del dormir. Pero el sueño también es el guardián del vivir. Del poder estar despiertos sin sentir que todo es catástrofe y desolación. O que no hay salida a la vigilia desesperante: el sentido inamovible de las cosas. A que estamos presxs de un destino y un sentido miserables. ¡Las cosas son como son! Perplejidad, asfixia, resignación. La linealidad de la vigilia le hace la guerra a nuestra imaginación.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-ac45b281b64676c28040bd85df4196fd wp-block-paragraph">Flor Monfort, en «Diarios de insomnio» (Bosque Energético, 2025), se pregunta en el desvelo permanente:<em> ¿No dormir es un acto político? </em>Y se contesta en su conversación insomnica:<em> No dormir es permanecer en un estado de alerta vigilante.</em> El insomnio, y aún más: el no poder soñar, revela nuestro desvelo frente a este mundo roto. Revela una ambigüedad sintomática, la tiranía de la vigilia que hace sus grandes esfuerzos para controlar. Y, al mismo tiempo, es el grito de que sin la ensoñación no somos nada.</p>



<div style="height:25px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-902ca0ce3b1f56473ef445b09d43997e wp-block-paragraph"><strong><em>La tarea de inventar, entre lo terapéutico y lo poético.</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-b58effe091b50558e2594dd3a0b542e3 wp-block-paragraph">“<em>El orden en que funcionan las cosas es arbitrario, pero nos hemos acostumbrado, de tal manera a ese único orden, que ahora parece imposible reparar en que no es natural”</em>. Hace poco tuve un encuentro con Lucrecia Martel. Y con encuentro quiero decir: una experiencia terapéutica y profundamente poética. No es que no hubiera visto sus películas o que no la hubiese escuchado antes, sino que esta vez se produjo un asombro. Una apertura. Una interrupción. Un desvío. En el libro «Un destino común» (Caja Negra, 2025) la cineasta está pensando en el problema de nuestros modos de vida y en nuestro gran problema: la desvitalización.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-55411f10c8832abc83bfe4b0472da7bf wp-block-paragraph"><em>.</em> ¿Qué impacto tiene en nuestros modos de sentir, en nuestros estados de ánimo? ¿En nuestros modos de percibir la existencia y en las formas de pensar?</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-cfa49142068745bebd43cb7e982aff1e wp-block-paragraph">Pareciera que hay una única narrativa para poder vivir y narrar nuestras múltiples experiencias de vida. Narrativa hegemónica que asfixia, es la soga al cuello de nuestra desazón, la percepción de que nada podemos hacer. <em>“Hay una sensación de resignación porque no nos vemos en la foto del futuro”. </em>Tenemos la sensación de desapropiación de nuestro destino. Encerradxs y desapropiadxs de nuestro tiempo de vida.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-29478331fb5a067dd0551db4b054e377 wp-block-paragraph">Hay que escuchar qué dicen las voces de nuestros malestares. Voces disonantes, otras, que habitan dentro nuestro. Porque <em>no damos más</em><em> y</em> porque hay algo que tenemos que aceptar y que ya no da para más. Reinventar el sentido, prácticas y saberes de hoy como deseo o necesidad. Ir a buscar en el balbuceo, en el deshecho, en lo borroneado, el sueño, en el sin sentido de la explicación. Una necesidad que se siente es compartida. Porque yo también insomnica, triste, desorientada, enrarecida, con ráfagas de entusiasmo y vitalidad. Pienso que crear, diseñar, imaginar como terapéutica y poética.</p>



<div style="height:48px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-6db664fe786d994ab4f92fb8f516a07e wp-block-paragraph">Viernes, 5 de diciembre de 2025.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-4993fc6eb449c24f671cd09d0317fa5a wp-block-paragraph">*Psicóloga.</p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>



<figure class="wp-block-image"><img decoding="async" width="271" height="68" src="https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2025/07/logo.png" alt="" class="wp-image-16425" srcset="https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2025/07/logo.png 271w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2025/07/logo-260x65.png 260w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2025/07/logo-50x13.png 50w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2025/07/logo-150x38.png 150w" sizes="(max-width:767px) 271px, 271px" /></figure>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Sumate a la campaña «Colaborá con La Tecl@ Eñe».</strong></h2>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-8b4ec334684b75c8ab19351859cd590c wp-block-paragraph"><em><strong>La Tecl@ Eñe</strong></em>&nbsp;viene sosteniendo,&nbsp;<strong>desde su creación en 2001</strong>, la idea de hacer periodismo de calidad entendiendo la información y la comunicación como un derecho público, y por ello todas las notas de la revista se encuentran abiertas, siempre accesibles para quien quiera leerlas.&nbsp;Sabemos que son tiempos muy difíciles, pero&nbsp;<strong>para poder seguir sosteniendo el sitio y crecer les pedimos, a quienes puedan, que contribuyan con&nbsp;<em>La Tecl@ Eñe</em></strong>. Pueden colaborar con&nbsp;<strong>$5.000</strong>&nbsp;ó&nbsp;<strong>$10.000</strong>. Si estos montos no se adecuan a sus posibilidades, consideren el aporte que puedan realizar.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-711ecc639830526b07951d8466ee2026 wp-block-paragraph"><strong>Alias de CBU: Lateclaenerevista</strong></p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>
<p><a class="a2a_button_facebook" href="https://www.addtoany.com/add_to/facebook?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fel-fantasma-de-la-desvitalizacion-por-sofia-guggiari%2F&amp;linkname=El%20fantasma%20de%20la%20desvitalizaci%C3%B3n%20%E2%80%93%20Por%20Sof%C3%ADa%20Guggiari" title="Facebook" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_twitter" href="https://www.addtoany.com/add_to/twitter?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fel-fantasma-de-la-desvitalizacion-por-sofia-guggiari%2F&amp;linkname=El%20fantasma%20de%20la%20desvitalizaci%C3%B3n%20%E2%80%93%20Por%20Sof%C3%ADa%20Guggiari" title="Twitter" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_whatsapp" href="https://www.addtoany.com/add_to/whatsapp?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fel-fantasma-de-la-desvitalizacion-por-sofia-guggiari%2F&amp;linkname=El%20fantasma%20de%20la%20desvitalizaci%C3%B3n%20%E2%80%93%20Por%20Sof%C3%ADa%20Guggiari" title="WhatsApp" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_telegram" href="https://www.addtoany.com/add_to/telegram?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fel-fantasma-de-la-desvitalizacion-por-sofia-guggiari%2F&amp;linkname=El%20fantasma%20de%20la%20desvitalizaci%C3%B3n%20%E2%80%93%20Por%20Sof%C3%ADa%20Guggiari" title="Telegram" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_email" href="https://www.addtoany.com/add_to/email?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fel-fantasma-de-la-desvitalizacion-por-sofia-guggiari%2F&amp;linkname=El%20fantasma%20de%20la%20desvitalizaci%C3%B3n%20%E2%80%93%20Por%20Sof%C3%ADa%20Guggiari" title="Email" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_print" href="https://www.addtoany.com/add_to/print?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fel-fantasma-de-la-desvitalizacion-por-sofia-guggiari%2F&amp;linkname=El%20fantasma%20de%20la%20desvitalizaci%C3%B3n%20%E2%80%93%20Por%20Sof%C3%ADa%20Guggiari" title="Print" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_dd a2a_counter addtoany_share_save addtoany_share" href="https://www.addtoany.com/share#url=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fel-fantasma-de-la-desvitalizacion-por-sofia-guggiari%2F&#038;title=El%20fantasma%20de%20la%20desvitalizaci%C3%B3n%20%E2%80%93%20Por%20Sof%C3%ADa%20Guggiari" data-a2a-url="https://lateclaenerevista.com/el-fantasma-de-la-desvitalizacion-por-sofia-guggiari/" data-a2a-title="El fantasma de la desvitalización – Por Sofía Guggiari"></a></p><p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/el-fantasma-de-la-desvitalizacion-por-sofia-guggiari/">El fantasma de la desvitalización &#8211; Por Sofía Guggiari</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://lateclaenerevista.com/el-fantasma-de-la-desvitalizacion-por-sofia-guggiari/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Sobre este sentirnos mal como síntoma común &#8211; Por Sofía Guggiari</title>
		<link>https://lateclaenerevista.com/sobre-este-sentirnos-mal-como-sintoma-comun-por-sofia-guggiari/</link>
					<comments>https://lateclaenerevista.com/sobre-este-sentirnos-mal-como-sintoma-comun-por-sofia-guggiari/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 08 May 2026 15:53:11 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Destacada]]></category>
		<category><![CDATA[Sofía Guggiari]]></category>
		<category><![CDATA[Ansiedad]]></category>
		<category><![CDATA[ataques de pánico]]></category>
		<category><![CDATA[Crisis]]></category>
		<category><![CDATA[depresión]]></category>
		<category><![CDATA[Salud Mental]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://lateclaenerevista.com/?p=19653</guid>

					<description><![CDATA[<p>Qué ideal de salud, y por lo tanto de vida, se teje en el decir que hay crisis en salud mental.</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/sobre-este-sentirnos-mal-como-sintoma-comun-por-sofia-guggiari/">Sobre este sentirnos mal como síntoma común &#8211; Por Sofía Guggiari</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-7e27794f438b4244269eced2d0aaa449 wp-block-paragraph"><strong><em>Qué ideal de salud, y por lo tanto de vida, se teje en el decir que hay crisis en salud mental.</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-570ba81aa56a34a870e3debdf6a17115 wp-block-paragraph"><strong>Por Sofía Guggiari*</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d5e18531e670bd10ca130847a62fe9c1 wp-block-paragraph"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></p>



<div style="height:69px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-drop-cap has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-882b3cfdcc6400c40a11882deef5f3c9 wp-block-paragraph">Nos estamos sintiendo muy mal. Y hay un consenso común, lo llamamos crisis en salud mental. Decimos: hay crisis en salud mental, hay <em>insania</em> porque hay crisis vital. Parece que está servido frente a nuestros ojos, sentido en todo nuestro cuerpo. Y lo obvio es obvio.&nbsp; Nuestra vida se convirtió en una guerra cotidiana. Aunque el dolor se tienda a negar y se trate de restituir en la individualidad y el éxito, el dolor no desaparece. La vida común está en riesgo en todas partes, por todos lados.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-c958da30ed5596bec2063dec4d8cf018 wp-block-paragraph">Pero ¿qué ideal de salud, y por lo tanto de vida, está ahí tejiendo en el decir que hay <em>crisis en salud mental</em>?<strong> </strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-ea75753ebe84d6b94c02bd4570c59484 wp-block-paragraph">Estabilidad, como cuando se dice: está mejor, está estable. También equilibrio, del famoso: está más equilibrada. Como si el equilibrio fuese algo ideal y no efecto de experimentar distintos apoyos. O el bienestar funcional y la productividad, de cuando pensamos de nostrxs mismxs: voy a ser feliz si logro tal o cual meta. La normalidad: no es deseable quedarse afuera.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-ff0d52066aef18d9325ca8ce12b1fb1b wp-block-paragraph">Entonces, este sentirnos tan mal, este dolor como síntoma común, es leído sólo como un error, algo que no debería estar, que traba, que descarrila. Delirio, que sale del lirio principal. Si nos sentimos mal, es patológico, un trastorno, está mal. Y lo escuchamos y nos alertamos y nos preguntamos y lo hablamos y escribimos y lo señalamos y decimos, claro que tiene que ver con la vida que llevamos juntxs. Pero seguimos creyendo que el problema también está en que vivamos el malestar. Que sintomatizamos el mundo y lo llamamos crisis en salud mental. Lo ideal: la falta de sufrimiento. La cura: falta de enfermedad.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d98729a2ff12cb7885bf23b60f5e7dfb wp-block-paragraph">Nadie quiere sentirse mal. No es deseable ningún sufrimiento, ni dolor, ni terror anímico, ni psíquico, ni vital. Pero sólo en la medida de un ideal, del <em>hay que estar a la altura</em>, es que el malestar de un síntoma es leído como algo patológico. ¡Nuestras depresiones, nuestros ataques pánicos, nuestras ansiedades, nuestras encerronas son indeseadas, queremos tener más salud, no tener más enfermedad! Patologizar, redirecciona la atención y reordena problemas. Están dentro de cada quien y no dice nada del mundo que nos produjo el padecer.</p>



<div style="height:30px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-text-align-center has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d9c5ef700baa4f346f58d8b5ebcdd8ac wp-block-paragraph"><strong>¿CRISIS EN SALUD MENTAL O</strong></p>



<p class="has-text-align-center has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-788ce95465141fe469f57e6e2cc4e7c7 wp-block-paragraph"><strong>UNA CONTRA-SALUD ENUNCIADOSE</strong></p>



<p class="has-text-align-center has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-4c03b787e45a6b15df35f7ffcc922abc wp-block-paragraph"><strong>PARA TRANSFORMAR NUESTRAS VIDAS?</strong></p>



<div style="height:30px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-6213cbfc18ba8088da07577b9ac0c79c wp-block-paragraph">Hace un tiempo encontré una palabra-fuerza, como juego, invención que ayuda a pensarme y a que pueda pensar el campo de problemas. Contra-salud mental o mejor varias, como dijo alguien una vez. Contra, como un modo de posicionarse, de apoyar los pasos sobre los flujos contrarios, como escribió Marie Bardet. Entonces, contra la idea de adaptación para abrir un campo de otro posible. Contra-salud, como la posibilidad de experimentación imperfecta, inacabada que tiene una vida singular con otrxs para que sea vivible. Contra un guion preestablecido, o mejor dicho, dejándolo caer un poco. Otra relación con él.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-628bf802563e6bf2d07312d77050458b wp-block-paragraph">Nace un desplazamiento: de <em>esto está mal </em>a <em>algo nos hace sentir muy mal</em> y solo lo sé por mi síntoma. El saber del síntoma es metafórico. No impone una verdad. Desliza con equívoco, un saber sobre lo nuestro. Funciona como una respuesta, señalamiento, insistencia, pedido, un espejo. Saber vibrátil, profundamente conectivo, poético y político. Efecto inevitable de estar en contacto con un mundo. El cosmos está en nuestros mayores terrores psíquicos.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-be880502f171c9cd4cfc1669c3f83feb wp-block-paragraph">Entonces me pregunto si, ¿crisis en salud mental o una contra-salud anunciándose para transformar nuestro común? Me pregunto también si ¿la escucha, como la percepción de la materia, sus diferencias y vibraciones, no se vuelve así la estrategia vital por excelencia? Habrá entonces que tomarse en serio lo de escuchar. Primero quedarse en sus efectos, sus saberes, su espesor.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-040ce2bac52d71276aab9c0f673dfab1 wp-block-paragraph">Escuchar para luego relanzar. Algo así como ¿mejorar la puntería? Equivocarlo en su certeza y poner la atención en eso que señala. Este sentirnos tan mal como síntoma común, nos muestra con urgencia, que algo no anda nada bien en nuestros modos de vivir.<s></s></p>



<div style="height:50px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-c03ab13074ac1bad598304c2ef7273f4 wp-block-paragraph">Viernes, 8 de mayo de 2026.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-4993fc6eb449c24f671cd09d0317fa5a wp-block-paragraph">*Psicóloga.</p>



<div style="height:30px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>



<figure class="wp-block-image"><img decoding="async" src="https://ci3.googleusercontent.com/meips/ADKq_Nb7bo8O-KWKglhFy6cdS6CtnsWzA57Pq87oGcw6j4Fm2hIO2u7eKHYUHwQKEk9RgtWD5OThdsMYH2S_5bO6S7-JzKMPtl3UxBTpTxhV-K-BRk7n6aH9ew=s0-d-e1-ft#https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2025/07/logo.png" alt=""/></figure>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Seguí acompañándonos:</strong>&nbsp;<strong>Sumate a la campaña «Colaborá con La Tecl@ Eñe».</strong></h2>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-8b4ec334684b75c8ab19351859cd590c wp-block-paragraph"><em><strong>La Tecl@ Eñe</strong></em>&nbsp;viene sosteniendo,&nbsp;<strong>desde su creación en 2001</strong>, la idea de hacer periodismo de calidad entendiendo la información y la comunicación como un derecho público, y por ello todas las notas de la revista se encuentran abiertas, siempre accesibles para quien quiera leerlas.&nbsp;Sabemos que son tiempos muy difíciles, pero&nbsp;<strong>para poder seguir sosteniendo el sitio y crecer les pedimos, a quienes puedan, que contribuyan con&nbsp;<em>La Tecl@ Eñe</em></strong>. Pueden colaborar con&nbsp;<strong>$5.000</strong>&nbsp;ó&nbsp;<strong>$10.000</strong>. Si estos montos no se adecuan a sus posibilidades, consideren el aporte que puedan realizar.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-3f060961c6692e0b62f54118679cd5af wp-block-paragraph">Tu aporte es importante para seguir adelante.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-faa506705ff6731baed46d69a2cd0bf5 wp-block-paragraph">Muchas gracias.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-711ecc639830526b07951d8466ee2026 wp-block-paragraph"><strong>Alias de CBU: Lateclaenerevista</strong></p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>
<p><a class="a2a_button_facebook" href="https://www.addtoany.com/add_to/facebook?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fsobre-este-sentirnos-mal-como-sintoma-comun-por-sofia-guggiari%2F&amp;linkname=Sobre%20este%20sentirnos%20mal%20como%20s%C3%ADntoma%20com%C3%BAn%20%E2%80%93%20Por%20Sof%C3%ADa%20Guggiari" title="Facebook" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_twitter" href="https://www.addtoany.com/add_to/twitter?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fsobre-este-sentirnos-mal-como-sintoma-comun-por-sofia-guggiari%2F&amp;linkname=Sobre%20este%20sentirnos%20mal%20como%20s%C3%ADntoma%20com%C3%BAn%20%E2%80%93%20Por%20Sof%C3%ADa%20Guggiari" title="Twitter" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_whatsapp" href="https://www.addtoany.com/add_to/whatsapp?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fsobre-este-sentirnos-mal-como-sintoma-comun-por-sofia-guggiari%2F&amp;linkname=Sobre%20este%20sentirnos%20mal%20como%20s%C3%ADntoma%20com%C3%BAn%20%E2%80%93%20Por%20Sof%C3%ADa%20Guggiari" title="WhatsApp" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_telegram" href="https://www.addtoany.com/add_to/telegram?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fsobre-este-sentirnos-mal-como-sintoma-comun-por-sofia-guggiari%2F&amp;linkname=Sobre%20este%20sentirnos%20mal%20como%20s%C3%ADntoma%20com%C3%BAn%20%E2%80%93%20Por%20Sof%C3%ADa%20Guggiari" title="Telegram" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_email" href="https://www.addtoany.com/add_to/email?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fsobre-este-sentirnos-mal-como-sintoma-comun-por-sofia-guggiari%2F&amp;linkname=Sobre%20este%20sentirnos%20mal%20como%20s%C3%ADntoma%20com%C3%BAn%20%E2%80%93%20Por%20Sof%C3%ADa%20Guggiari" title="Email" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_print" href="https://www.addtoany.com/add_to/print?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fsobre-este-sentirnos-mal-como-sintoma-comun-por-sofia-guggiari%2F&amp;linkname=Sobre%20este%20sentirnos%20mal%20como%20s%C3%ADntoma%20com%C3%BAn%20%E2%80%93%20Por%20Sof%C3%ADa%20Guggiari" title="Print" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_dd a2a_counter addtoany_share_save addtoany_share" href="https://www.addtoany.com/share#url=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fsobre-este-sentirnos-mal-como-sintoma-comun-por-sofia-guggiari%2F&#038;title=Sobre%20este%20sentirnos%20mal%20como%20s%C3%ADntoma%20com%C3%BAn%20%E2%80%93%20Por%20Sof%C3%ADa%20Guggiari" data-a2a-url="https://lateclaenerevista.com/sobre-este-sentirnos-mal-como-sintoma-comun-por-sofia-guggiari/" data-a2a-title="Sobre este sentirnos mal como síntoma común – Por Sofía Guggiari"></a></p><p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/sobre-este-sentirnos-mal-como-sintoma-comun-por-sofia-guggiari/">Sobre este sentirnos mal como síntoma común &#8211; Por Sofía Guggiari</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://lateclaenerevista.com/sobre-este-sentirnos-mal-como-sintoma-comun-por-sofia-guggiari/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
			</item>
	</channel>
</rss>
