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	<title>Punk archivos - La Tecl@ Eñe Revista</title>
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	<description>Una Revista de Opinión</description>
	<lastBuildDate>Tue, 17 Mar 2026 22:04:00 +0000</lastBuildDate>
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	<title>Punk archivos - La Tecl@ Eñe Revista</title>
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		<title>Peronismo punk: la rebeldía como mecanismo de supervivencia política &#8211; Por Bruno Carpinetti</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 17 Mar 2026 22:02:36 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Bruno Carpinetti]]></category>
		<category><![CDATA[Destacada]]></category>
		<category><![CDATA[antropología organizacional]]></category>
		<category><![CDATA[John William Cooke]]></category>
		<category><![CDATA[Liderazgo]]></category>
		<category><![CDATA[Peronismo]]></category>
		<category><![CDATA[Punk]]></category>
		<category><![CDATA[Verticalismo]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Bruno Carpinetti sostiene que convocar a un peronismo punk es recuperar una antropología del conflicto. Volver a aceptar que toda jerarquía necesita ser interpelada para no volverse casta. Que toda conducción necesita crítica para no convertirse en ritual vacío y que toda organización viva requiere, periódicamente, momentos de desobediencia creadora.</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/peronismo-punk-la-rebeldia-como-mecanismo-de-supervivencia-politica-por-bruno-carpinetti/">Peronismo punk: la rebeldía como mecanismo de supervivencia política &#8211; Por Bruno Carpinetti</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-0de0af6b8b74547621dbdcd683eeabc2 wp-block-paragraph"><strong><em>Bruno Carpinetti sostiene que convocar a un peronismo punk es recuperar una antropología del conflicto. Volver a aceptar que toda jerarquía necesita ser interpelada para no volverse casta. Que toda conducción necesita crítica para no convertirse en ritual vacío y que toda organización viva requiere, periódicamente, momentos de desobediencia creadora.</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-f4f4338f68619d4550e33de540b8d35d wp-block-paragraph"><strong>Por Bruno Carpinetti*</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d5e18531e670bd10ca130847a62fe9c1 wp-block-paragraph"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></p>



<div style="height:68px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-text-align-right has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-b5f9a5781568f97ff9b6d0bb1fa9cc53 wp-block-paragraph"><em>“Carlos se vendió al barrio de Lanús</em></p>



<p class="has-text-align-right has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-eb320fe59521958f50d841d44a4e0b39 wp-block-paragraph"><em>El barrio que lo vio crecer</em></p>



<p class="has-text-align-right has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-9bc1cdd36ff891effc8a873fe11f543e wp-block-paragraph"><em>Ya no vino nunca más por el bar de Fabián</em></p>



<p class="has-text-align-right has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-c34ecc4ab686c4a5193d5c89f6e4390b wp-block-paragraph"><em>Y se olvidó de pelearse los domingos en la cancha…”</em></p>



<p class="has-text-align-right has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-638aefc9c4e99555fd7afc7d800068a2 wp-block-paragraph">YA NO SOS IGUAL – 2 Minutos</p>



<div style="height:68px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-drop-cap has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-eb4e3727b3e326acee47d6b92f339f92 wp-block-paragraph">Hay un concepto que suena a herejía y a rescate al mismo tiempo: peronismo punk. No es una consigna marketinera ni un intento de aggiornamento estético. Es, más bien, una provocación política. Una forma de nombrar la necesidad urgente de recuperar la dimensión plebeya, irreverente y movimientista del peronismo en un tiempo en que el espacio que lo invoca parece haber extraviado casi toda subjetividad subversiva.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-38de4dd30e24c88cfc9b0ed3cebd30a6 wp-block-paragraph">Durante décadas, el peronismo fue definido por propios y ajenos como una anomalía. Para la elite liberal, un exceso popular; para cierta izquierda ilustrada, un desvío nacional–popular; para el establishment económico, un obstáculo. No por casualidad, John William Cooke lo llamó “el hecho maldito del país burgués”. La fórmula no era una metáfora ingeniosa: era una definición estratégica. El peronismo, en tanto irrupción de los trabajadores organizados en la escena estatal, rompía el pacto oligárquico que había estructurado la Argentina moderna. Era maldito porque desordenaba jerarquías, porque producía igualdad allí donde había diferencia.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-03702d0642a4a5e1247a3328bc20195a wp-block-paragraph">Ese carácter maldito no provenía de una doctrina escrita sino de una práctica histórica: sindicatos que disputaban poder real, movilización callejera como forma de decisión política, lealtades construidas desde abajo, conducción sometida a la presión de las bases. El peronismo era movimiento antes que partido. Y era plebeyo antes que institucional.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-97ef0f6459df5364a4ce69794e449fd7 wp-block-paragraph">El punk tampoco nació como doctrina cerrada. Fue una irrupción. Un gesto de rechazo frente a una cultura musical que se había vuelto virtuosa pero distante, técnicamente impecable pero socialmente inofensiva. Frente a la solemnidad del rock progresivo y la profesionalización elitista, el punk gritó: cualquiera puede tocar, cualquiera puede decir, cualquiera puede interrumpir. No pedía permiso ni legitimación académica. Desordenaba la escena.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-7f0e9a468b80f461244fbed128345013 wp-block-paragraph">Ese paralelismo no es caprichoso. El primer peronismo desordenó la escena política argentina con la misma energía disruptiva. Introdujo en el centro de la escena a sujetos que hasta entonces ocupaban los márgenes. Cambió el tono, la estética, el lenguaje del poder. Así como el punk rompió con la distancia entre escenario y público, el peronismo rompió con la distancia entre Estado y pueblo.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-3ec9d21f3dcb6e38294efc47479a41ab wp-block-paragraph"><strong><em>Jerarquía, obediencia y rebelión</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-4ca92862b2f868a454358466faaffa5f wp-block-paragraph">Toda organización humana —desde una tribu amazónica hasta un partido político moderno— necesita algún tipo de jerarquía. La antropología lo ha mostrado con claridad: no existe sociedad sin diferenciación de roles, sin autoridad reconocida, sin mecanismos de coordinación. Incluso en comunidades igualitarias, el liderazgo aparece en contextos específicos: el mejor cazador, el mejor orador, el más experimentado. La autoridad no es un accidente; es una necesidad funcional.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d77f10059c7deed96fc2d07a4dce0d7c wp-block-paragraph">Pero la antropología también ha mostrado algo menos cómodo: las sociedades desarrollan mecanismos para limitar, cuestionar o revertir esa autoridad cuando amenaza con cristalizarse. Muchas comunidades indígenas practican formas de burla ritual, crítica colectiva o incluso abandono del líder cuando este excede su mandato. La jerarquía es aceptada mientras es útil; deja de serlo cuando se autonomiza.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-dae036c1f1c57d737ab1e6df378b7d09 wp-block-paragraph">La tensión entre conducción y bases no es una patología: es la condición vital de cualquier organización. Cuando la obediencia se vuelve automática y la jerarquía se naturaliza como orden sagrado, la organización pierde plasticidad. Se vuelve rígida, previsible, incapaz de adaptarse. Desde una mirada antropológica, la insubordinación interna no es necesariamente un síntoma de decadencia: puede ser un mecanismo de regulación y actualización.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-23d1fce5f2e95475c6dbdeb2977ae1a4 wp-block-paragraph">El problema no es la autoridad, sino su sacralización.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-752b5df375ed7e7aae7c435f7a5b5e9c wp-block-paragraph">En las religiones políticas —y el peronismo, como todo gran movimiento histórico, tiene algo de religión civil— la conducción tiende a investirse de una legitimidad que trasciende la coyuntura. Se transforma en símbolo, y el símbolo se vuelve intocable. La obediencia deja de ser una herramienta estratégica y pasa a ser una virtud moral en sí misma.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-82dea83dfcc0a95cba2e6b5a97480362 wp-block-paragraph">Sin embargo, las organizaciones que sobreviven en el tiempo son aquellas que institucionalizan el conflicto. Que permiten la crítica. Que aceptan la posibilidad de relevo. Que no confunden unidad con unanimidad.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-be6617b2f2d529830d791f8d6794484d wp-block-paragraph">Desde esta perspectiva, la rebelión interna no es traición sino termómetro. Indica que la base sigue viva, que existe energía, que hay disputa por el sentido. Cuando esa energía desaparece y todo se reduce a acatar, la organización puede seguir existiendo formalmente, pero ha perdido vitalidad cultural.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-563c6064ebf5250e93490f46b0bd0360 wp-block-paragraph"><strong><em>Peronismo, autoridad y plebeyismo</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-ac796db271819deb05ab90436674852d wp-block-paragraph">El peronismo histórico supo combinar verticalidad con presión desde abajo. La conducción de Juan Domingo Perón no era débil, pero tampoco flotaba en el vacío. Se apoyaba en sindicatos con poder real, en una movilización capaz de condicionar decisiones, en una dinámica de ida y vuelta. La famosa “lealtad” no era obediencia muda: era una relación política sostenida por resultados y por identificación material.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-5a4540162394804220d6e2aa573cce31 wp-block-paragraph">Cuando esa dinámica se invierte —cuando las bases ya no interpelan y la conducción ya no escucha— la verticalidad se transforma en verticalismo. Y el verticalismo, en cultura de aparato.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-2a645e6aafe800e200d3217d56289207 wp-block-paragraph">Aquí es donde la metáfora punk adquiere profundidad antropológica. El punk, en su gesto original, fue una impugnación a la jerarquía consagrada. No negaba la existencia de músicos más talentosos; negaba el derecho de esos músicos a monopolizar la escena. No rechazaba la organización; rechazaba su clausura elitista.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-ce813769f9df139f25c21d57feeb9cc8 wp-block-paragraph">El “hazlo tú mismo” fue, en el fondo, una pedagogía política: si la estructura no te habilita, constrúyela. Si el escenario está cerrado, arma uno propio. Esa ética no destruye la organización; la descentraliza y la obliga a renovarse.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-0d6dc182a23493f145084aa3607f5cfc wp-block-paragraph"><strong><em>Insubordinación organizada o decadencia administrada</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-5fb730ffcf5f56d524c7e63bec3dcc8c wp-block-paragraph">El espacio peronista contemporáneo —con honrosas excepciones territoriales— parece haber internalizado los límites del sistema que antes desafiaba. Se discuten porcentajes de déficit, pero no estructuras de propiedad; se gestionan programas sociales, pero no se reconfiguran las relaciones de poder que producen exclusión; se apela a la épica pasada mientras se acepta un presente de correlación desfavorable como si fuera un dato natural.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d069c71126024d0e9cc3861754d863ff wp-block-paragraph">En ese tránsito, la obediencia se volvió valor central. Se premia la disciplina discursiva y se penaliza la disidencia estratégica. Pero una organización que sofoca el conflicto interno termina desplazándolo hacia afuera: fragmentación, apatía o fuga silenciosa.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-235f1e3122d8e6bb90fef5f7ac0b1fb7 wp-block-paragraph">Desde la antropología organizacional, esto es previsible. Cuando no existen canales legítimos de insubordinación interna, la energía crítica no desaparece: se desorganiza. Y la desorganización es mucho más peligrosa que el debate abierto.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-6e59d105d7e069f977f624c08045963d wp-block-paragraph">Combatir la obediencia acrítica no significa promover la fragmentación permanente. Significa asumir que la lealtad verdadera no es sumisión sino compromiso activo con un proyecto que puede y debe revisarse. Significa comprender que la rebelión, cuando se organiza, fortalece; cuando se niega, corroe.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-cf51cda5a32cac579a08d86d3fb6b121 wp-block-paragraph">El peronismo fue “hecho maldito” porque expresó una alianza plebeya capaz de tensionar al país burgués. Si hoy ese país burgués ya no lo percibe como amenaza sino como interlocutor previsible, es señal de que la capacidad de insubordinación interna se ha debilitado tanto como la confrontación externa.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-1342b02b6095bb95815fc9e36fb1ec5d wp-block-paragraph">Convocar a un peronismo punk es, entonces, recuperar una antropología del conflicto. Volver a aceptar que toda jerarquía necesita ser interpelada para no volverse casta. Que toda conducción necesita crítica para no convertirse en ritual vacío. Que toda organización viva requiere, periódicamente, momentos de desobediencia creadora.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-f279a0d78879cb6dc0ab41fbb144d3a3 wp-block-paragraph">Tal vez el desafío más profundo sea entender que la rebeldía no es lo contrario de la organización, sino su condición de posibilidad. Que un movimiento popular solo se mantiene vivo si permite que sus propias bases lo tensionen, lo incomoden y lo obliguen a reinventarse.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-205bcb43e43ab066a7c2af73e6613798 wp-block-paragraph">Que vuelva el punk. No como estética ni nostalgia, sino como insubordinación organizada. Como recordatorio político de que ninguna jerarquía es eterna y de que un movimiento popular solo está vivo cuando incomoda.</p>



<div style="height:45px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-8df657ad7d74b10291e052ed6c72e94c wp-block-paragraph">Martes, 17 de marzo de 2026.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-5690c083fd9c137d5161e9dbc53d04e6 wp-block-paragraph">*Bruno Carpinetti es Guardaparque. Se diplomó y obtuvo una Maestría en Ciencias en Biología de la Conservación en la Universidad de Kent, Inglaterra. Completó el Diploma de postgrado en Antropología Social y Política en FLACSO – Buenos Aires, y se Doctoró en Antropología Social en la Universidad Nacional de Misiones. Ha ocupado distintos cargos en la administración pública, entre otros fue director de la Administración de Parques Nacionales y Subsecretario de Coordinación de Política Ambiental de la Secretaría de Ambiente de la Presidencia de la Nación durante el gobierno de Nestor Kirchner.</p>



<div style="height:27px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<figure class="wp-block-image"><img decoding="async" src="https://ci3.googleusercontent.com/meips/ADKq_Nb7bo8O-KWKglhFy6cdS6CtnsWzA57Pq87oGcw6j4Fm2hIO2u7eKHYUHwQKEk9RgtWD5OThdsMYH2S_5bO6S7-JzKMPtl3UxBTpTxhV-K-BRk7n6aH9ew=s0-d-e1-ft#https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2025/07/logo.png" alt=""/></figure>



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<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-8b4ec334684b75c8ab19351859cd590c wp-block-paragraph"><em><strong>La Tecl@ Eñe</strong></em>&nbsp;viene sosteniendo,&nbsp;<strong>desde su creación en 2001</strong>, la idea de hacer periodismo de calidad entendiendo la información y la comunicación como un derecho público, y por ello todas las notas de la revista se encuentran abiertas, siempre accesibles para quien quiera leerlas.&nbsp;Sabemos que son tiempos muy difíciles, pero&nbsp;<strong>para poder seguir sosteniendo el sitio y crecer les pedimos, a quienes puedan, que contribuyan con&nbsp;<em>La Tecl@ Eñe</em></strong>. Pueden colaborar con&nbsp;<strong>$5.000</strong>&nbsp;ó&nbsp;<strong>$10.000</strong>. Si estos montos no se adecuan a sus posibilidades, consideren el aporte que puedan realizar.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-3f060961c6692e0b62f54118679cd5af wp-block-paragraph">Tu aporte es importante para seguir adelante.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-faa506705ff6731baed46d69a2cd0bf5 wp-block-paragraph">Muchas gracias.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-711ecc639830526b07951d8466ee2026 wp-block-paragraph"><strong>Alias de CBU: Lateclaenerevista</strong></p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
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