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	<title>propiedad privada archivos - La Tecl@ Eñe Revista</title>
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	<description>Una Revista de Opinión</description>
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	<title>propiedad privada archivos - La Tecl@ Eñe Revista</title>
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		<title>Retroceso civilizatorio &#8211; Por Carlos Raimundi</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 05 Feb 2018 21:49:35 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Carlos Raimundi]]></category>
		<category><![CDATA[democracia electoral]]></category>
		<category><![CDATA[economía de mercado]]></category>
		<category><![CDATA[Estado de binestar]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Carlos Raimundi analiza en esta nota el retroceso civilizatorio al que asiste el mundo bajo la ofensiva del neoliberalismo y su consecuencia natural, el neofascismo, sobre el modelo de Estados que intervienen para poner límites al poder económico, favorecer la igualdad y estimular la creación de un ambiente propicio para las libertades personales.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><strong><em><span style="color: #000000;">Carlos Raimundi analiza en esta nota el retroceso civilizatorio al que asiste el mundo bajo la ofensiva del neoliberalismo y su consecuencia natural, el neofascismo, sobre el modelo de Estados que intervienen para poner límites al poder económico, favorecer la igualdad y estimular la creación de un ambiente propicio para las libertades personales.</span></em></strong></p>
<p style="text-align: justify;"><strong><span style="color: #000000;">Por Carlos Raimundi*</span></strong></p>
<p style="text-align: justify;"><em><span style="color: #000000;">(para La Tecl@ Eñe)</span></em></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>El costado mítico de la expresión “políticas de Estado”</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Comienzo con un tema que aflora en muchas de nuestras conversaciones cotidianas con amigos, parientes y vecinos, y se refiere a esa idea de que los problemas de Argentina se solucionarían si fuéramos capaces de ponernos de acuerdo en los temas fundamentales y lleváramos adelante entre todos una política común, como hacen otros países.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Es una idea que suena muy bien y que, en teoría, todos suscribiríamos. Pero, en realidad, son cada vez menos los países que diagraman políticas de Estado. Ha sido tan descomunal la injusticia desatada por el capital financiero globalizado y la exclusión social sobreviniente, que una grieta semejante a la que vivimos en Argentina y en América Latina se ha desatado en múltiples regiones, tradicionalmente más estables. En segundo lugar, las políticas de Estado, es decir, aquellas que expresan un consenso generalizado de la sociedad política y que por lo tanto no están expuestas a ser cambiadas bruscamente cada vez que asume un gobierno distinto, son propias de regímenes que han consolidado la hegemonía por parte de algunos de los sectores en pugna y que han constituido un bloque de poder lo suficientemente firme como para garantizar, a su vez, la estabilidad a mediano y largo plazo de esas políticas comunes. Pero en países como los de nuestra región, donde todavía está en disputa la concepción de reinstituir colonias o consolidar naciones soberanas con autonomía de criterio de sus pueblos, cada uno de los temas, aun los que debieran ser más compartidos, como las políticas de educación, de salud o de vivienda, está teñido por esa disputa ideológica primaria que tiene que ver con el modelo de sociedad. Por eso resulta tan difícil el acuerdo, y por eso resulta tan difícil también disipar la llamada ‘grieta’ existente entre esas dos concepciones de sociedad.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>El derrumbe de los símbolos</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">En 1989 cayó el Muro de Berlín, uno de los símbolos de la guerra fría. Transitoriamente, pareció que el mundo pasaba de la coexistencia de dos polos a la unipolaridad de los EE.UU. La economía de mercado y la democracia electoral aparecían como los nuevos paradigmas organizadores del llamado nuevo orden mundial. Las dos administraciones del presidente Bill Clinton fueron la expresión de este paradigma a través de la formación de la Organización Mundial del Comercio (OMC), los tratados bilaterales y multilaterales en ese mismo sentido y los acuerdos para proteger la inversión extranjera y especialmente para desregular la circulación del capital financiero globalizado. Se aparentaba una relación amigable entre los Estados, pero, en la realidad, aquellas coordenadas sirvieron para destruir los modelos de desarrollo autónomo tan trabajosamente construidos en los países dependientes durante la etapa del capitalismo industrial. En esa etapa anterior, la del Estado de Bienestar, se establecía, por un lado, la primacía del capital por sobre la masa de salarios, pero, al mismo tiempo, se mantenían ciertos niveles de inclusión social y estabilidad política. Además, la figura del Estado de Bienestar se tornaba necesaria ante el riesgo de la expansión del comunismo. Pero dejó de serlo una vez que éste fue doblegado.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">En la década de los 90, el capitalismo triunfante se desplazó definitivamente de su fase productiva a la financiera. La ganancia centrada en la producción de bienes y servicios pasó a basarse en la libre circulación de activos financieros. Lo cual, sumado a la revolución tecnológica y a la ideología dominante del neoliberalismo, suprimió la idea del ingreso universal como elemento forjador del estado de bienestar, y generó la exclusión de millones de trabajadores, cuyas familias engrosaron los bolsones de pobreza, hambre y desamparo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Fue así que aquel “nuevo orden”, que había prevalecido sobre el llamado socialismo real, mostró las garras feroces del capitalismo real, multiplicando situaciones de crisis en distintas áreas del planeta. Así como en 1989 caía uno de los símbolos de la guerra fría y la bipolaridad, el 11 de septiembre de 2001 –tan sólo doce años después- se derribaba el mayor símbolo de la posguerra fría y la unipolaridad con los atentados a las Torres Gemelas.</span></p>
<p><img decoding="async" class="aligncenter" src="http://i0.wp.com/inmendoza.com/wp-content/uploads/2014/09/NI-96.jpg?resize=650%2C404" alt="Resultado de imagen para leon ferrari civilización y cristiana cristo" /></p>
<p style="text-align: center;"><em>La civilización occidental y cristiana &#8211; León Ferrari</em></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>La tortura como instrumento de la seguridad</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La respuesta del entonces nuevo presidente de los EE.UU., George W. Bush, fue remplazar el paradigma del libre comercio por el de la seguridad nacional. Por primera vez, los EE.UU. aparecían vulnerables a un ataque externo. Y lejos de preguntarse cuáles eran las razones de la desconfianza, el temor y el rechazo que generaban en una gran parte del mundo, adoptaron una posición defensiva, guiada por una lógica muy particular: la mejor manera de defenderse de una posible agresión era agredir primero, dando nacimiento al concepto de la guerra preventiva. El mundo arriba así, a comienzos de este siglo, a una primera fase de lo que llamo “retroceso civilizatorio”: <em>el fin de un largo período histórico de elevación moral de la humanidad, marcado por el proceso de humanización de las penas.</em> Entre otros logros, se había avanzado hacia la abolición de los tormentos, es decir, se condenaba la tortura como método permitido de punibilidad estatal. Se partía de la convicción de que ningún beneficio obtenido en favor de la seguridad nacional o internacional por medio del vejamen a una persona humana, sería superior al daño simbólico y moral causado a todo el género humano si se sometía a un ciudadano o ciudadana a un sufrimiento extremo y despiadado. Esto no quiere decir que no existieran casos individuales y colectivos de tortura, pero eran condenados moral y jurídicamente. En cambio, a partir de la Agenda Nacional de Seguridad establecida por el presidente Bush desde 2002 en adelante, la tortura es homologada como método legítimo de obtener información en defensa de la seguridad perdida. El país que hasta ese momento aparecía como portador de los estandartes libertarios más elevados, informa al mundo que las libertades fundamentales de la persona humana deben sacrificarse a expensas de los dispositivos de control que ese país estableciera para preservar su seguridad nacional.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>El fin del debido proceso</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Asimismo, como supuestos custodios de los valores ético-políticos de occidente, los EE.UU. siempre dijeron representar las garantías procesales como la defensa en juicio, la presentación de pruebas o la portación de la verdad como justificación de sus acciones políticas. Sin embargo, su participación en Irak y Afganistán luego del 11-S, demuestran la falsedad de estas premisas “occidentales” frente al “fanatismo y la irracionalidad de Medio Oriente”. Es así que mintieron en cuanto a la existencia de armas químicas en Irak para justificar su intervención en ese país. Y eliminaron el cuerpo asesinado de Bin Laden sin dar lugar a ninguna garantía procesal propia de los derechos humanos universales. Esto no está dicho en defensa del personaje, sino para desenmascarar la hipocresía que hay detrás de los slogans a partir de los cuales nos colonizan.           </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>El fin del principio de inocencia, la judicatura cambia de doctrina al servicio del poder económico </strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El modelo penal que conocemos se fue moldeando con el avance del capitalismo y la revolución industrial. La miseria derivada del primero y las concentraciones urbanas formadas a partir de la segunda, multiplicaron los delitos contra la propiedad privada en las mayores ciudades. Y, si bien la burguesía no estaba dispuesta a tolerarlos, las corrientes de pensamiento más humanistas influyeron para que a la injusticia del sistema de explotación económica no se sumara la impiedad del sistema penal.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Se consolidó así el principio de presunción de inocencia. <em>Si bien era dañino que el culpable de un delito permaneciera libre, más dañino aún para un régimen liberal, era que un inocente fuera privado injustamente de su libertad.</em></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Hoy, junto con la preeminencia del valor seguridad por sobre el de la libertad y la dignidad de las personas, el principio de inocencia ha cedido su lugar a la presunción de culpabilidad. Sobre todo si se trata de funcionarios que hayan cuestionado la hegemonía del poder financiero, o de líderes cuyas políticas públicas pusieran límites a su voracidad.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Lejos de su finalidad inicial de ser un contrapeso de posibles abusos, el poder judicial contra-mayoritario, termina gobernando en última instancia, con más poder que la propia voluntad mayoritaria del pueblo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Si la evolución del liberalismo político hubiera sido verdaderamente democrática en lugar de haberse hincado ante los poderes oligárquicos, los sistemas penales estarían mucho más preparados para conjurar los delitos del poder sobre la propiedad colectiva de los pueblos –centros de salud, escuelas, vivienda, seguridad social- y los derechos de los pueblos a acceder a ella, que sólo enfocados en sancionar los delitos contra la propiedad individual. Si así fuera, estaríamos ante estándares de desarrollo e igualdad mucho más elevados, y los delitos contra la propiedad individual disminuirían contundentemente. </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>Corolario, el retroceso civilizatorio</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Algo semejante está sucediendo en América Latina respecto de los abusos de las enmiendas constitucionales en los que los poderes derivados se apropian de la facultad constituyente desvirtuando el espíritu de las constituciones populares. Y también respecto de los abusos de los decretos emanados del poder unipersonal sobre las leyes como construcción colegiada.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Todo ello va en dirección de la concentración del poder, es decir, en detrimento de la distribución del mismo que buscaban aquellas nacientes repúblicas liberales. Se trata de un retroceso de tintes monárquicos. Pero, a diferencia de las antiguas monarquías que gobernaban sociedades menos complejas, los actuales modelos de poder concentrado están hechos a la medida de sociedades fragmentadas, con el fin de disciplinarlas. Es decir, despojarlas de todo instrumento de autonomía y pensamiento crítico que ponga en cuestión los intereses dominantes.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">En este categórico antagonismo entre modelos de sociedad reside la mentada grieta ideológica que impide la formulación de políticas de consenso. El poder concentrado, una vez que ha cooptado el sentido común de vastos sectores sociales, construye la muletilla de que “hay que ponerse de acuerdo”, “no me hagan participar de disputas que me son ajenas”, con la finalidad de poner en ridículo a quienes sostenemos que no hay campo común con quienes procuran sociedades injustas y dominadas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Para nosotros, un Estado que interviene para poner límites al desenfreno del poder económico, favorece la igualdad, y esto estimula la creación de un ambiente propicio para las libertades personales. Ellos, en cambio, necesitan ocupar el Estado para que abdique de sus funciones sociales y reguladoras de la economía. Y que ese mismo Estado desertor en lo económico, refuerce sus atributos represivos, para un mayor control, disciplinamiento, ausencia de pensamiento crítico y de autonomía personal.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Es a esta ofensiva del neoliberalismo y su consecuencia natural, el neofascismo, a lo que llamo retroceso civilizatorio.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Buenos Aires, 5 de febrero de 2018</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>*Ex diputado FpV, secretario general del Partido SI.</em></span></p>
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		<title>La propiedad privada &#8211; Por Ricardo Rouvier</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 28 Sep 2020 23:53:03 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Destacada]]></category>
		<category><![CDATA[Ricardo Rouvier]]></category>
		<category><![CDATA[Alberto Fernández]]></category>
		<category><![CDATA[economía social]]></category>
		<category><![CDATA[Estado]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>En el mundo existe una tensión alrededor de la propiedad privada. Una tensión entre Sociedad, Estado y Mercado que puede tener algún tipo de morigeración si hubiera una tregua económica y social. En nuestro país queda claro que contar con el gobierno es muy importante pero no es suficiente y  que es necesario avanzar empoderando la economía social, como una manera de ampliar la producción nacional, y de incorporar a los ciudadanos a una experiencia colectiva que no anula la individualidad, sino que la expande, la perfecciona.</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/la-propiedad-privada-por-ricardo-rouvier/">La propiedad privada &#8211; Por Ricardo Rouvier</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong><em>En el mundo existe una tensión alrededor de la propiedad privada. Una tensión entre Sociedad, Estado y Mercado que puede tener algún tipo de morigeración si hubiera una tregua económica y social. En nuestro país queda claro que contar con el gobierno es muy importante pero no es suficiente y  que es necesario avanzar empoderando la economía social, como una manera de ampliar la producción nacional, y de incorporar a los ciudadanos a una experiencia colectiva que no anula la individualidad, sino que la expande, la perfecciona.  </em></strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>Por Ricardo Rouvier*</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: right;"><span style="color: #000000;">“<em>Los sistemas sociales están determinados por la forma de organización de la propiedad, la evolución histórica por el desarrollo del sistema productivo y el poder de la burguesía por su posesión de los medios de producción”</em></span></p>
<p style="text-align: right;"><span style="color: #000000;">Eric Hobsbawm</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Si uno repasa los conflictos que tuvo el gobierno desde que asumió, independientemente de la pandemia que no nace de ningún factor social o político, es interesante observar que los principales problemas tienen un núcleo común. Mencionamos el caso Vicentin; la ocupación de tierras por parte de sectores vulnerables, aquí habría que diferenciar entre lo ancestral y el complejo conflicto con pueblos originarios en el sur de la ocupación de tierras por parte de habitantes del conurbano; el proyecto de  contribución de las grandes fortunas a través de un impuesto denominado con beatitud: “<em>aporte </em><strong><em>solidario y extraordinario para ayudar a morigerar los efectos de la pandemia</em></strong>”, que recorta su damnificación sobre un grupo minúsculo de ricos (diez mil  personas; 0,02% de la población);   y el decreto que congela las tarifas de telefonía e internet recategorizando al servicio como esencial; al definirlo así  se democratiza.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Todos estos problemas que acompañaron estos primeros meses de gobierno tienen un núcleo común, la propiedad privada; esa institución fundante de la hegemonía mundial capitalista, que se cruza con el individualismo y que sigue estando omnipresente en el mundo. Cuando el Presidente encendió el escenario con los términos “intervención” y, sobre todo, “expropiación” en referencia una empresa, que ha tenido conductas dolosas y además está en concurso de acreedores al borde del quebranto, puso a prueba la relación de fuerzas entre el oficialismo y la oposición. En realidad hubo reacciones de vecinos de la empresa, identificados con ella que consideraron que estábamos ante la amenaza comunista. Por supuesto, no hay ninguna amenaza, solo un roce en la piel de la burguesía.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Para J.J. Rousseau, el establecimiento de la propiedad privada es la circunstancia que rompe la sociedad en estado natural e introduce la desigualdad moral y consagra la división entre ricos y pobres que el mismo filósofo propone resolver con la redistribución, cosa que Marx le critica como si hubiera quedado a mitad de camino en su análisis y la humanidad debiera ir a fondo con esta cuestión. Más al extremo se ubica el ícono del anarquismo, Proudhon, que sentenció en forma categórica: “l<em>a propiedad es un robo</em>”.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La mirada crítica sobre la desigualdad se ha trasladado durante el siglo XX a los movimientos revolucionarios, reformistas y los progresistas con base en Marx. Ellas han cuestionado la legalidad de la propiedad privada de los medios de producción, a partir de una acumulación originaria que ha establecido las bases de la desigualdad; en realidad, la propiedad niega el derecho social de los que no son propietarios y generan con su trabajo la producción y apropiación de la riqueza.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Luego de caído el socialismo real, el ataque a la propiedad de los medios de producción ha quedado sin espaldas territoriales suficientes. Y lo que tenemos es una expansión de la propiedad privada de los medios de producción a nivel mundial, inclusive articulada con modelos políticos diferentes, como la paradoja china.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">En la era capitalista surgieron los Estados nacionales que sostuvieron el derecho absoluto que provenía del Código Civil Napoleónico, (el artículo 544 dice: “<em>La propiedad es el derecho de gozar y disponer de las cosas de la manera más absoluta, con tal que no se haga un uso de las mismas prohibido por las leyes o los reglamentos”). </em>La institución de la propiedad como goce absoluto acompañó a Napoleón Bonaparte en su conquista europea, y la apropiación en nuestro continente por parte de las clases dominantes. El instituto se extendió a las constituciones americanas del siglo XVIII y XIX que lo convalidaron.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Esta discriminación entre propietarios y no propietarios alimentó la cultura hegemónica. Se naturalizaron las diferencias y se le otorgó patente de eternidad a la matriz productiva y social. La solidaridad emergió como una compensación para alivianar la vida de los asalariados. Las sociedades de beneficencia y las cooperadoras florecieron sobre esta operación de construcción de una subjetividad complaciente.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El Estado argentino fue fundado sobre las heridas de las luchas civiles, y en 1869 se aprueba el Código Civil de Vélez Sarsfield. El carácter de “absoluto” de la propiedad validado por esta norma, permite al propietario transferir su bien sin que el Estado pueda intervenir, pero esto fue “morigerado” en leyes y reformas posteriores. Dice el código: “<em>Es inherente a la propiedad el derecho de poseer la cosa, de disponer, de servirse de ella, de usarla y gozarla según la voluntad del propietario”.</em></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">En 1949, por primera vez en nuestra historia, aparece el enfoque comunitario respecto de los bienes en general, y la tierra en particular, que trepó a la letra constitucional. La Constitución peronista otorgaría un nuevo significado a la propiedad privada, abandonando el esquema liberal individualista y articulando otro modelo que reconocía el sentido social de la propiedad. Luego, la voz de la Iglesia se hizo sentir con la <em>Populorum Progessio </em>de 1967 y otros documentos surgidos en el Vaticano, y el compromiso de sacerdotes o militantes católicos que participaron en las luchas sociales de la mitad del siglo pasado en adelante. No puede dejar de agregarse las alocuciones del Papa Francisco, que mantiene y profundiza su interpelación a un capitalismo deshumanizado y la oposición al egoísmo y al individualismo liberal.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Las experiencias mundiales y nacionales sobre el papel del cooperativismo y el mutualismo deben ser consideradas como posibilidades para cumplir la función social de la propiedad.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El peronismo no propone ninguna alternativa comunitaria como un sistema para repartir la propiedad o para dividirla, y además carece de una burguesía nacional en que apoyar su lucha; entonces le queda el Estado como la entidad destinada a intervenir en el circuito de las cadenas de valor que deriva hacia el apetito burgués de la tasa de ganancia. Y para alcanzar al Estado hay que contar con el gobierno. El gobierno actual de Alberto Fernández ha tomado la iniciativa, o en algunos casos, como en el de la ocupación de tierras, responde a los hechos que se le imponen y ante los cuales se bifurcan dos posiciones. Una consiste en restituir la propiedad violada a sus legítimos dueños y hacerlo con la resolución judicial en una mano y las fuerzas de seguridad en la otra. Y esta postura que defienden funcionarios como Berni (aplicación inmediata e irrestricta de la ley) difiere de otras como las de Frederic o Bielsa, que consideran la situación social de emergencia de los ocupantes y expresan diferencias ideológicas. Ambos discursos tienen sus huellas dentro de la anchura peronista, más allá de las especulaciones electorales alrededor de contar con una oferta por derecha en la provincia de Buenos Aires para capturar votos. En la evolución de la cuestión social en el capitalismo es que hoy es un derecho constitucional el acceso a la vivienda; por lo que si bien no anula el castigo a la usurpación, le otorga un marco de comprensión más amplio.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Por otro lado, la intervención del Estado en el mercado de internet y las telecomunicaciones tiende a desarmar la disponibilidad arbitraria de las mismas de parte de los grupos concentrados. La reacción etiquetó este accionar como un paso más para convertirnos en Venezuela. El gobierno atravesó estas disputas en soledad, en soledad de sí mismo. Y queda encerrado en su doble vía institucional: una, las herramientas de la democracia liberal; y la segunda, que es la presencia no violenta de la voluntad del colectivo en la calle. La primera, muchas veces, queda a tiro del poder judicial, y en la segunda hay una brecha entre las organizaciones populares y la gestión.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La pandemia permitió disimular la desmovilización, mientras en la otra vereda la reacción del <em>establishment, </em>incluida la prensa, hicieron sentir la preocupación por este ataque a la propiedad. Se encienden alarmas en el país; en una región y un mundo que gira a la derecha.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Si uno cuenta la composición del escenario según fuerzas, hay que contabilizar no solo a las minorías oligárquicas, sino también a los cientos de miles de subordinados que han internalizado los cánones del dominador. La ideología dominante, a fuego lento, se convierte en sentido común, y ahí se introduce en las víctimas los principios del victimario.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Es indudable que la propiedad privada seguirá existiendo en el mundo; también seguirá habiendo una tensión alrededor de dicho núcleo. Una tensión entre Sociedad, Estado y Mercado, que puede tener algún tipo de morigeración si hubiera una tregua económica y social. No hay duda que la burguesía mundial, en la pandemia, ha profundizado sus crisis, pero serán los primeros en recuperarse, justamente por la condición ventajosa de contar con el equipamiento preparado, mientras algunos  trabajadores podrán reinsertarse en el mercado laboral y muchos otros caerán en la pobreza y la desocupación.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Va quedando claro, luego de que el gobierno va atravesando los problemas que le plantea la realidad, que contar con el gobierno es muy importante, pero no es suficiente. Se mejora la política si se establecen los puentes entre la gestión con las organizaciones populares para convalidar, vigilar y consolidar posiciones de lucha por la igualdad. Se debería avanzar empoderando la economía social, como una manera de ampliar la producción nacional y de incorporar a ciudadanos a una experiencia colectiva que no anula la individualidad, sino que la expande, la perfecciona. </span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Buenos Aires, 28 de septiembre de 2020.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>*Lic. en Sociología. Dr. en Psicología Social. Profesor Universitario. Titular de R.Rouvier &amp; Asociados.</em></span></p>
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		<title>Propiedad privada y Constitución &#8211; Por Hugo Presman</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 10 Nov 2020 22:05:12 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Hugo Presman]]></category>
		<category><![CDATA[Alberto Fernández]]></category>
		<category><![CDATA[Constitución]]></category>
		<category><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></category>
		<category><![CDATA[Novaresio]]></category>
		<category><![CDATA[propiedad privada]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Hugo Presman desarrolla en esta nota la idea de que una Constitución no es un acuerdo celebrado en abstracto sino que revela una relación de fuerzas en un momento dado. Así la Constitución de 1853 se sanciona después de la Batalla de Caseros en la que triunfaron las fuerzas del modelo de economía primaria exportadora. En cambio la Constitución peronista de 1949 reflejó el predominio del modelo de sustitución de importaciones y la ampliación de derechos para los sectores populares. La del 1994, en pleno invierno neoliberal, fue una especie de canje entre la necesidad de Menem de ser reelecto y la de Alfonsín de sacarle algunas concesiones. En cada una de esas dos primeras Constituciones, el derecho de propiedad está legislado desde distintas perspectivas. Lo insólito es que periodistas del establishment, por ignorancia o por motivos pocos elogiables, se pregunten si el presidente Alberto Fernández cree en la propiedad privada.   </p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/propiedad-privada-y-constitucion-por-hugo-presman/">Propiedad privada y Constitución &#8211; Por Hugo Presman</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong><em>Hugo Presman desarrolla en esta nota la idea de que una Constitución no es un acuerdo celebrado en abstracto sino que revela una relación de fuerzas en un momento dado. Así la Constitución de 1853 se sanciona después de la Batalla de Caseros en la que triunfaron las fuerzas del modelo de economía primaria exportadora. En cambio la Constitución peronista de 1949 reflejó el predominio del modelo de sustitución de importaciones y la ampliación de derechos para los sectores populares. La del 1994, en pleno invierno neoliberal, fue una especie de canje entre la necesidad de Menem de ser reelecto y la de Alfonsín de sacarle algunas concesiones. En cada una de esas dos primeras Constituciones, el derecho de propiedad está legislado desde distintas perspectivas. Lo insólito es que periodistas del establishment, por ignorancia o por motivos pocos elogiables, se pregunten si el presidente Alberto Fernández cree en la propiedad privada.    </em></strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>Por Hugo Presman*</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El periodista Luis Novaresio inició uno de sus editoriales diarios con una pregunta: “¿Cree el presidente Fernández en la propiedad privada?” Un rato antes por el mismo canal América, el periodista Jonatan Viale se quejaba, como lo hace todos los días, del maltrato a la clase media,  que no se respeta la Constitución y la propiedad privada,  y que el problema que afecta a la Argentina es moral. Es por lo menos impúdico, equivalente a mentar la soga en la casa del ahorcado, hablar de moral en el canal de Vila-Manzano. El primero debería aclarar situaciones patrimoniales poco claras y el segundo pasó a la historia con la frase “robo para la corona” (luego construiría su fortuna manejando capitales espurios del cubano Mas Canosa). A su vez desde los sectores del establishment, su ceguera eterna los hace ubicarse enfrente del peronismo a contramano de los abultados cuadros de resultados positivos que obtienen durante esos gobiernos. La obnubilación ideológica los lleva a ver en Cristina Fernández una síntesis superlativa de Lenin, Trotsky y Chávez. Una émula de Rosa Luxemburgo, en una adjetivación expresada desde el temor, y “Una pasionaria del Calafate” desde el cinismo y la descalificación.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El peronismo no es nada más, pero tampoco nada menos en sus mejores versiones, que una revolución en términos burgueses, lo que implica un desarrollo capitalista con inclusión social y ampliación de derechos, la redistribución del ingreso hasta un 50% para los sectores populares, atenuación importante de las desigualdades, transferencia de parte de la renta agraria a la industria, estatización de los resortes básicos de la economía,  política exterior relativamente independiente, bajo el concepto de la tercera posición. El peronismo reemplaza la debilidad de la burguesía industrial nacional, carente de un proyecto capitalista que incluya a los sectores populares. La torpeza es tan enorme que esa burguesía industrial termina apoyando lo que la perjudica y oponiéndose a lo que la beneficia. Como los dóberman, cuando están enojados, no reconocen quienes son los reales amigos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El origen y desarrollo del peronismo va a contramano de la idea de ir contra la propiedad privada, aunque en su concepción nacional y popular pueda llegar a nacionalizarse medios de producción. Pero confundir la estatización de los ferrocarriles,  el correo o el agua corriente contemporáneamente, y deducir de ahí la posibilidad de que se generalice la estatización de campos e industrias, y en el colmo de la desmesura la apropiación de tu casa, es confundir tendenciosamente aserrín con pan rallado.    </span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>LA CONSTITUCIÓN DE 1853</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La Constitución es una ley desenvuelta en forma sistematizada. En su redacción se expresa una determinada relación de fuerzas, al momento de reunirse la convención constituyente.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">En nuestro país, la Constitución de 1853, que con algunas modificaciones (1860, 1957, 1994) es la que nos rige actualmente, se sancionó luego de la batalla de Caseros ocurrida el 3 de febrero de 1852, en la que los ejércitos compuestos por fuerzas del Brasil, el Uruguay, las provincias de Entre Ríos, Corrientes y Santa Fe y los unitarios exiliados, -todos liderados por Justo José de Urquiza, gobernador de Entre Ríos, pero instigados por Gran Bretaña- derrotaron al ejército de la Confederación Argentina conducido por  Juan Manuel de Rosas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Los sesenta años de las guerras civiles argentinas (1820-1880) tienen su origen en que Buenos Aires (lo que hoy es la actual capital y toda la provincia) se negaba a coparticipar las rentas de la aduana. Las dos clases dominantes en esta provincia tenían un punto en común: no nacionalizar la renta aduanera; pero políticas disimiles: los comerciantes importadores querían arrasar las provincias norteñas, para tener un mercado despejado para colocar los productos importados. Los hacendados, de los cuales formaba parte Rosas, no quería destruir las artesanías de las provincias, sino que las protegió con la Ley de Aduanas de 1835, pero al mismo tiempo se negaba a redistribuir los ingresos aduaneros. A su vez, las provincias litoraleñas tenían con Buenos Aires coincidencias económicas fundamentales produciendo lo mismo, pero el antagonismo de no participar de la renta. De ahí las fluctuantes alianzas. En cambio las provincias norteñas, por sus actividades económicas, tenían contradicciones fundamentales, que descartaban de pleno la alianza con la provincia más rica.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La Batalla de Caseros fue el prólogo de la de Pavón, en 1a que en un combate inexistente, Bartolomé Mitre derrotó a un Urquiza que rehuyó la lucha y se volvió a su mansión en Entre Ríos. Ahí concluye la guerra y comienza la cacería brutal que continuará hasta 1880. Es muy significativo que, contemporánea a la batalla de Pavón, comienza la guerra de secesión en EE.UU, que concluye cuatro años más tarde en 1865. La batalla de Gettysburg en 1863 empieza a inclinar la balanza hacia el norte industrial. En cambio aquí en el Sur, la relación de fuerzas se inclina hacia el Sur agropecuario. Surge la idea de la colonia próspera, una relación complementaria donde Inglaterra es el taller y la Argentina el granero. Se entra en la división internacional del trabajo que según el escritor uruguayo Eduardo Galeano, consiste “en que unos países se especialicen en ganar y otros se especialicen en perder.” Los epígonos y propagandistas de la Argentina colonial dirían como los actuales, que el país había entrado al mundo </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La Constitución de 1853 es elaborada en este clima que consolida una correlación de fuerzas que concluirá en el triunfo porteño.  </span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><img decoding="async" class="aligncenter" src="https://live.staticflickr.com/65535/49846422953_3d2f7c0273_b.jpg" alt="La “Unión Nacional”, punto clave en la Constitución de 1853" /></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Para ser claros y actuales: aquí ganan los antecesores de Etchevehere como clase social<strong>.</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Y los triunfadores redactan la constitución que le de sustento y defensa a sus intereses. Así se redacta el artículo 17: <strong>“La propiedad es inviolable, y ningún habitante de la Nación puede ser privado de ella, sino en virtud de sentencia fundada en ley.”</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Mientras se arrasaba con las provincias norteñas, el mismo conglomerado de fuerzas internacional conducido por Mitre, y nuevamente con Inglaterra como instigadora, libró una guerra, más correctamente un genocidio (1865-1870) contra el Paraguay conocida como “La guerra de la Triple Infamia”. El resultado fue la demolición del Estado más desarrollado de América Latina y el exterminio de dos tercios de la población.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Hacia 1880, las provincias con incipientes industrias fueron devastadas, el Paraguay demolido, mientras comerciantes importadores y hacendados se fusionaban en lo que constituiría el poder económico: la oligarquía.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>LA HISTORIA IMAGINATIVA Y LA CONSTITUCIÓN DE 1949</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El modelo de economía primaria exportadora había iniciado un recorrido triunfal que abarcó el ciclo 1880 a 1930. El país de los ferrocarriles ingleses diseñados para confluir en Buenos Aires con tarifas diferenciales según se fuera de Buenos Aires a Tucumán, más barata que la de Tucumán a Buenos Aires, para alentar lo importado y desalentar lo nacional; la del primer subte en 1913, la Argentina del Centenario con la construcción del Teatro Colón y el Congreso. Un país donde su clase dominante tiraba manteca al techo en París y donde esa exuberancia llevó a acuñar la expresión “tan rico como un argentino”. Un país de vacas gordas y peones flacos, como lo consignó el “Informe sobre el Estado de las clases obreras en el interior de la República” del Dr. Juan Bialet Massé encomendado por Joaquín V González, el Ministro del Interior del Presidente Julio Argentino Roca.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La primera guerra mundial dio el puntapié inicial de la industria de sustitución de importaciones que se aceleraría con la crisis de 1929. La burguesía industrial no nace como un desarrollo propio sino a consecuencia de las crisis del capitalismo mundial.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><img decoding="async" src="https://andumarevista.files.wordpress.com/2015/11/portada-articulo-mk.jpg" alt="La Constitución de 1949 y el proyecto del peronismo | Revista Anduma" /></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">En esa naciente industria se insertaron los obreros y a través de las migraciones internas, los descendientes de los derrotados de las guerras civiles del siglo XIX, cuyo bautismo fue el 17 de octubre. Del interior del modelo de economía primaria exportadora surge el modelo de sustitución de importaciones. El modelo triunfador del siglo XIX, aunque con profundo desagrado, se vio obligado a convivir, desde la segunda mitad del siglo XX, con el modelo de sustitución de importaciones representado por el peronismo, el que desde 1945 al 1955 concretó una revolución burguesa de una solidez tal que no pudo ser exterminado ni con bombardeos, fusilamientos, proscripciones, terrorismo de estado y traiciones propias.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La constitución peronista se sanciona en la mejor etapa del primer gobierno de Juan Domingo Perón. Una situación muy diferente la de 1949 a la de 1853. Una relación de fuerzas con empoderamiento de los derrotados del siglo XIX. En esa Constitución con ampliación de derechos se aborda el tema de la propiedad. Así en el artículo 38 puede leerse: “<strong>La propiedad privada tiene una función social y, en consecuencia, estará sometida a las obligaciones que establezca la ley con fines de bien común.</strong> Incumbe al Estado fiscalizar la distribución y la utilización del campo o intervenir con el objeto de desarrollar e incrementar su rendimiento en interés de la comunidad, y procurar a cada labriego o familia labriega la posibilidad de convertirse en propietario de la tierra que cultiva.” Y luego el mismo texto que en la de 1853: <strong>“La expropiación por causa de utilidad pública o interés general debe ser calificada por ley y previamente indemnizada.”</strong>  </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Esta frase común entre dos constituciones que expresan modelos diferentes y antagónicos, no las consideran los que se preguntan ya sea con maliciosa intencionalidad, por complicidad o directamente por ignorancia, que hay situaciones en que el derecho de propiedad no es absoluto y que puede ser expropiado en ciertos casos mencionados.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Por otra parte la Constitución peronista incorporó los muchos avances sociales del Estado de Bienestar.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La Constitución de 1994, redactada en plena ofensiva neoliberal e impulsada básicamente por Carlos Menem para obtener la posibilidad de reelección, llevó a Raúl Alfonsín, que consideraba que la relación de fuerzas favorecía claramente al presidente, a concretar el Pacto de Olivos en el cual a cambio de la reelección de Menem obtuvo para el radicalismo el tercer senador por la minoría, la figura de jefe de gabinete, una especie de puente entre el sistema presidencialista y parlamentario absolutamente ineficaz. En lo demás, la Constitución anterior (1853-1860-1957) prácticamente quedó intocada.    </span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>CONSTITUCIÓN NORTEAMERICANA</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Terminada la Guerra de Secesión, la Constitución sancionada en Filadelfia el 17 de septiembre de 1787, tuvo tres enmiendas para incorporar las banderas levantadas por el</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Norte industrial. La relación de fuerzas había cambiado y de ahí las enmiendas. La XIII, a pocos meses de la finalización de la guerra, abolió la esclavitud y la servidumbre en todos los estados. La XIV agregó el debido proceso y una cláusula sobre protección igualitaria que consiste en que <strong>los estados proporcionen igual protección ante la ley a todas las personas (no sólo a los ciudadanos) dentro de sus jurisdicciones.  </strong>La XV enmienda establece que los gobiernos de EE.UU no pueden impedir a un ciudadano votar, que los gobiernos no pueden impedir a un ciudadano votar por motivos de su raza, color o condición anterior de servidumbre  (esclavitud). Sin embargo hay que remontarse a la década del 60 del siglo XX para que verificar que esta cláusula se aplique.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><img decoding="async" class="aligncenter" src="https://assets.laprensagrafica.com/__export/1601648365442/sites/prensagrafica/img/2020/10/02/_114719448_1-1.jpg_554688468.jpg" alt="Toma de tierras en Argentina: qué hay detrás de la &quot;oleada&quot; de ocupación de terrenos" /></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>PROPIEDAD PRIVADA Y CONSTITUCIÓN</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La banalización del pensamiento; poderosas anteojeras ideológicas; una enseñanza de la historia nacional y latinoamericana impartida para ignorar y no para comprender; medios construidos para acentuar la desinformación alineados con el poder real, llevan a la burguesía nacional y franjas enormes de las clases medias y en las últimas décadas también sectores populares, a elegir a sus verdugos. En ese terreno abonado, prosperan fantasmas, temores, miedos infundados, deformaciones visuales, construcciones ideológicas que se alejan de la realidad y construyen pesadillas inexistentes. Sólo así se puede tener una deformación de lo que históricamente fue y es el peronismo. El movimiento que intenta un desarrollo capitalista con distribución es considerado un enemigo del capitalismo. El movimiento que mejoró y fortificó a las clases medias, es considerado en la era del triunfo cultural e ideológico del neoliberalismo, como el causante de todos los males del país. Y así se pueden observar manifestaciones opositoras donde se levantan banderas como la defensa de la Constitución y de la democracia, de la libertad de expresión cuando la inmensa mayoría de los medios, los más poderosos, están a favor de la oposición. Los más extremos hablan de dictadura por algunas restricciones a la movilidad o al ejercicio de ciertas actividades, en medio de una pandemia sin antecedentes desde hace más de un siglo. La desinformación lleva a movilizaciones incentivadas por el absurdo a levantar pancartas como “Todos somos el campo”, por gente que solo vio una vaca por televisión y “Todos somos Nisman”, cuando tres de las cuatro agrupaciones de familiares de las víctimas lo consideraban parte del problema; o “Todos somos Vicentin” apoyando a delincuentes vaciadores de la empresa.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Consideran que la ocupación de un terreno en Guernica, vinculándolo como si fuera lo mismo, a un problema hereditario de una familia muy rica y el ingreso de una heredera con integrantes de un movimiento social a una de sus propiedades, es tomado como un peligro al derecho de propiedad.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Los presuntos defensores del ejercicio irrestricto del derecho de propiedad obvian, vuelvo a subrayarlo, a la segunda parte del artículo 17 de la actual Constitución que establece un límite: “La expropiación por causa de utilidad pública, debe ser calificada por ley y previamente indemnizada.” Texto similar al consignado en la Constitución de 1853.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Cuando los movilizados en defensa de la Constitución o el ex presidente Mauricio Macri que quiere sentarse a dialogar con “la Constitución sobre la mesa”, seleccionan alguno de los derechos y no invocan, o directamente omiten otros como los establecidos en el artículo 14 bis que fueron incorporados por la Convención Constituyente de 1957 convocada por el “gobierno populista de la Revolución Fusiladora” que van desde “el acceso a una vivienda digna” obviado totalmente en las ocupaciones, a “participación en las ganancias de las empresas, con control de la producción y colaboración en la dirección”.           </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Todo un conjunto de mentiras e intencionadas omisiones llevan a recordar una precisa frase de William James, hermano del famoso escritor Henry James quien sostenía: “Un gran número de personas piensan que están pensando cuando no hacen más que reordenar sus prejuicios”</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Teléfono, entre tantos otros, para Luis Novaresio y Jonatan Viale.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Buenos Aires, 10 de noviembre de 2020.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">*Coconductor del programa radial EL TREN, con más de 17 años en el aire. Contador Público recibido en UBA. Fue profesor de Economía Política en la Facultad de Ciencias Económicas de la misma Universidad. Es Periodista. Sus trabajos son publicados en diversos medios nacionales e internacionales. Es autor del trabajo de investigación <em>“25 años de ausencia” </em>y participó con trabajos en los libros <em>“Damián Carlos Álvarez Pasión por el libro”</em> e <em>“Insignificancia y autonomía”.</em> Debates a partir de Cornelius Castoriadis.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Además es coautor del libro <em>“Bicentenario de la Revolución de Mayo y de la Emancipación Americana».</em></span></p>
<p style="text-align: justify;">
<p><a class="a2a_button_facebook" href="https://www.addtoany.com/add_to/facebook?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fpropiedad-privada-y-constitucion-por-hugo-presman%2F&amp;linkname=Propiedad%20privada%20y%20Constituci%C3%B3n%20%E2%80%93%20Por%20Hugo%20Presman" title="Facebook" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_twitter" href="https://www.addtoany.com/add_to/twitter?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fpropiedad-privada-y-constitucion-por-hugo-presman%2F&amp;linkname=Propiedad%20privada%20y%20Constituci%C3%B3n%20%E2%80%93%20Por%20Hugo%20Presman" title="Twitter" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_whatsapp" href="https://www.addtoany.com/add_to/whatsapp?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fpropiedad-privada-y-constitucion-por-hugo-presman%2F&amp;linkname=Propiedad%20privada%20y%20Constituci%C3%B3n%20%E2%80%93%20Por%20Hugo%20Presman" title="WhatsApp" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_telegram" href="https://www.addtoany.com/add_to/telegram?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fpropiedad-privada-y-constitucion-por-hugo-presman%2F&amp;linkname=Propiedad%20privada%20y%20Constituci%C3%B3n%20%E2%80%93%20Por%20Hugo%20Presman" title="Telegram" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_email" href="https://www.addtoany.com/add_to/email?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fpropiedad-privada-y-constitucion-por-hugo-presman%2F&amp;linkname=Propiedad%20privada%20y%20Constituci%C3%B3n%20%E2%80%93%20Por%20Hugo%20Presman" title="Email" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_print" href="https://www.addtoany.com/add_to/print?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fpropiedad-privada-y-constitucion-por-hugo-presman%2F&amp;linkname=Propiedad%20privada%20y%20Constituci%C3%B3n%20%E2%80%93%20Por%20Hugo%20Presman" title="Print" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_dd a2a_counter addtoany_share_save addtoany_share" href="https://www.addtoany.com/share#url=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fpropiedad-privada-y-constitucion-por-hugo-presman%2F&#038;title=Propiedad%20privada%20y%20Constituci%C3%B3n%20%E2%80%93%20Por%20Hugo%20Presman" data-a2a-url="https://lateclaenerevista.com/propiedad-privada-y-constitucion-por-hugo-presman/" data-a2a-title="Propiedad privada y Constitución – Por Hugo Presman"></a></p><p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/propiedad-privada-y-constitucion-por-hugo-presman/">Propiedad privada y Constitución &#8211; Por Hugo Presman</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
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		<title>Proyecto y política &#8211; Por Ricardo Rouvier</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 23 Nov 2020 22:03:45 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Destacada]]></category>
		<category><![CDATA[Ricardo Rouvier]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El proyecto es una racionalización deliberada de la vida política, a diferencia del proceso que es inevitable y se impone. Justamente, el proyecto, y ese es su principal deseo, intenta modificar los procesos, acelerarlos, detenerlos, reconducirlos, etc. También está la adaptación, el modo en que un proceso general puede incorporarse a lo local manteniendo la soberanía. Poner de pie a nuestro país implica hoy mantenernos conectados con el mundo pero con un proyecto que pueda mejorar la vida de nuestro pueblo.</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/proyecto-y-politica-por-ricardo-rouvier/">Proyecto y política &#8211; Por Ricardo Rouvier</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong><em>El proyecto es una racionalización deliberada de la vida política, a diferencia del proceso que es inevitable y se impone. Justamente, el proyecto, y ese es su principal deseo, intenta modificar los procesos, acelerarlos, detenerlos, reconducirlos, etc. También está la adaptación, el modo en que un proceso general puede incorporarse a lo local manteniendo la soberanía. Poner de pie a nuestro país implica hoy mantenernos conectados con el mundo pero con un proyecto que pueda mejorar la vida de nuestro pueblo.</em></strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>Por Ricardo Rouvier*</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></span></p>
<p>&nbsp;</p>
<ol style="text-align: justify;">
<li><span style="color: #000000;"><strong>Procesos</strong></span></li>
</ol>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La política es atravesada por procesos y proyectos como lo mencionábamos en este mismo portal (“<em>Proceso y Proyecto”;  19 de febrero del 2020</em>). Al primero lo definimos como un encadenamiento de fenómenos que se orientan hacia un fin más o menos específico, aunque no evita la incertidumbre de todo futuro que se agudizó a partir de mediados del siglo pasado. La búsqueda del sentido de la vida aparece como un anhelo creciente en medio de la predominancia de la coyuntura y la materialidad de la vida social.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El <em>processus</em> apunta a progresar, al desarrollo, a la evolución, que supone un mejoramiento, un perfeccionamiento de lo existente. Los rastros que va dejando el tiempo sobre nuestro equipo biológico, dentro de un contexto general que también implica un proceso que denominamos cultura y que comprende: las condiciones materiales de la existencia, valores y una subjetividad propia de cada época. Somos cultura y, como tal, parte de una configuración civilizatoria, que nos determina en buena medida aunque tengamos cierta autonomía, mientras no pongamos en peligro el sistema.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Las conductas públicas se ordenan respecto al canon hegemónico, que en una clasificación simple definimos como propias del sistema o antisistema. La política es pensamiento y acción que se desenvuelve en el espacio público respecto a la inexorabilidad de los procesos que lo cruzan. A veces, en el ajedrez de la política, la gesta individual es de tal fortaleza relativa, que logra intervenir en los procesos para acelerarlos, retrasarlos o intentar anularlos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">No debemos olvidar mencionar que todos los procesos vinculados a lo humano están fuertemente afectados por la pandemia, que agrega más incertidumbre a la ya vigente. Cómo desconocemos la evolución de la misma es que tenemos más interrogantes sobre el futuro, sin embargo, las grandes mayorías en las sociedades modernas tienen confianza en la ciencia.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Hasta ahora en la historia de la humanidad los procesos duran un tiempo, que pueden ser  prolongados, pero no eternos. El siglo XX ha sido un tiempo de grandes cambios, de rupturas de la línea cronológica: confrontaciones bélicas, de aparición y desaparición de grandes movimientos políticos y sociales, caída de utopías, de humanitarias conquistas en el campo científico o de su potencialidad genocida. Los procesos políticos, sociales y económicos son múltiples cabezas que son dirigidos o interpelados por la praxis u otros caminos del conocimiento. En tiempos en que el conocimiento está puesto en cuestión ante la decadencia del positivismo. Esa interpelación puede producir en el mejor de los casos la redireccionalidad de un proceso o por el contrario su confirmación. Ese cambio de rumbo puede tener la profundidad de una revolución o puede ser reformista, y ambas pueden disolverse antes de su cumplimiento o afirmarse por un tiempo, aunque  no sabemos cuánto. No se dudaba sobre la eternidad del socialismo soviético, o el período de Mao en China. No se dudaba de la aparición del hombre nuevo en la revolución cubana. Esto muestra los límites de la voluntad y la presencia de un conjunto de estructuras condicionantes, estructuras que muchas veces no están a la vista espontánea de los dirigentes, y que hay que descubrir, para no ser un espectador miope de la historia. Por supuesto que media entre el sujeto y el objeto, las verdades implantadas por el dominio como un hecho natural, cuando el poder y la subordinación son históricos y corresponden a una etapa del largo proceso civilizatorio.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Desde la derecha del arco ideológico en el siglo pasado: el falangismo, el fascismo y el nazismo también prometían un cambio radical de la historia para siempre. Los falangistas doctrinarios no contaban como propios los 40 años de gobierno de Franco, pensaban que los principios habían sido abandonados, mucho antes. Hoy, el neofacismo vuelve en parte de Europa, pero no es el mismo. No podemos decir, por ahora, que es una copia exacta de aquellos años. Sí es el resurgimiento preocupante del autoritarismo frente a una democracia que exhibe sus fallas.  Estamos en presencia de una crisis del subsistema político cuya mayor conquista fue la institucionalidad de la democracia moderna. Por estos días la meca que era el régimen norteamericano, nos está dando testimonios de un agotamiento que los pone lejos de las fuentes, cuyos titulares fueron Hamilton, Madison, Franklin, Jefferson, Adams, entre otros.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Nuestra interpretación sobre el poder mundial es que hay tres procesos que condicionan directamente lo político. Uno es el capitalismo, otro que es el que conforma la institucionalidad política-jurídica que tiene al Estado como supraentidad y la representación, y por último la que es propiamente cultural y se ocupa de la naturalización del sistema, su justificación, su reproducción simbólica.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Hay diversas maneras de abordar los procesos en el campo político; hay varios enfoques en las reglas de determinación de la causalidad. Uno más estructuralista, ubica al proceso por encima del sujeto, e inclusive considera que él es el resultado del mismo. En cambio hay otro enfoque, sustancialista, que privilegia al sujeto histórico y le otorga la potestad de  construir la historia. Por eso, esta postura se opone al corte estructural de un tiempo evolutivo para acceder a lo subyacente que es exterior al fenómeno observable.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><img decoding="async" class="aligncenter" src="https://px.cdn.bigbangnews.com/bigbang/062019/1561664034037.jpg?cw=1200&amp;ch=720" alt="El modelo argentino para el proyecto nacional&quot;: el libro póstumo de Perón - Big Bang! News" /></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Esta lectura se hace más compleja en países en que la tradición es la predominancia de un sujeto como en nuestro caso, con el peronismo concentrado en la excepcionalidad de Perón. No hay duda que en el proceso de la constitución de la Argentina contemporánea (Estado intervencionista, soberanía, desarrollo industrial e inclusión social) la relación entre sujeto-pueblo y el objeto Nación, muestra una fuerte intervención del peronismo, tanto en la realidad material (economía, política, derechos sociales, experiencias populares) como en la subjetividad, tanto en la cultura oficial como en el sentido común. Es imposible pensar la argentina actual sin el peronismo, ha dejado, independientemente de quién gobierne, huellas que un poco más a la vista o menos, está en la conformación del ser argentino.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Incluimos, lógicamente, como parte del proceso local, también a su negatividad. El peronismo (con sus fracciones) y el antiperonismo constituyen una unidad en la contradicción. Cada uno trata de lograr la liquidación del otro. Esta antigua guerra supone la permanencia y recambio de los protagonistas. La permanencia está expresada en un activismo antioligárquico, antimperialista, gesta en la acción “combatiendo al capital” y la actualización expresada por el kirchnerismo (núcleo duro y homogéneo del peronismo), con una nueva excepcionalidad expresada por el liderazgo de CFK. En frente, se encuentra el primer antiperonismo que viene del rechazo a las políticas y señales populares de Perón y Evita. Pero, como la vieja guardia va disminuyendo, aparece después de la caída de los ´90 y la convertibilidad, como réplica del primer peronismo, el antikirchnerismo y anticristinismo (liberalismo político y económico, procapitalismo, proimperialismo).</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La disputa entre ambos lados de la grieta, hoy, se dirime en la práctica política profesional, pero sobre todo en la violencia simbólica en las redes. Esto otorga y refuerza la identidad y encuentra un sentido, pero ese sentido siempre es parcial, táctico. Ambos contendientes van y vienen debilitándose o reforzándose. Una debilidad del peronismo es su desagregación y ausencia de una dirección nacional, y su fortaleza, cuando los pedazos (kirchnerismo, massismo, gobernadores) se agrupan en una sumatoria para ganar elecciones.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El pasado permite una vuelta nostálgica pero congelada, y el  futuro es pura incertidumbre; lo que hace imposible la certeza de toda proyección. ¿Quién iba a anticipar hace unas décadas atrás que emergiera una China con capitalismo de Estado, y que compitiera con posibilidades con el capitalismo de mercado de los EE.UU, Canadá y Europa? ¿Qué nos espera en el futuro? ¿Habrá una guerra nuclear entre las potencias para modificar los ejes geopolíticos?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Ninguna de estas preguntas pueden ser contestadas en forma rotunda pero los interrogantes principales de la humanidad surgen de la observación principal de los procesos hegemónicos que abarcan la economía, la política, y la cultura; a lo que ahora hay que agregar la sorpresa biológica.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">¿Cómo deben situarse las fuerzas políticas nacionales, sobre todo las históricas, ante estos procesos mundiales? ¿En particular, el peronismo/progresismo debe estimular algunos procesos o debe intentar desviarlos, bloquearlos?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Hay uno sobre el cual hay una convicción universal que es inexorable y que hay que subirse a ese tren, que es la cuarta revolución industrial.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">No sabemos a dónde vamos, pero hay vivencia de que nos movemos, con alguna certidumbre sobre lo que se llama progreso, aunque no conocemos qué nos espera como configuración del porvenir. Sin duda que constituye una coordenada central al sistema  aquella relacionada con la expansión de la creación y reproducción de riqueza, representado por el capitalismo como forma dominante de organización política y social con el liderazgo de la innovación dada por la robotización y la inteligencia artificial.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Un ejemplo, que fue interpelado en los últimos meses en nuestro país, es la consolidación de la propiedad privada como el corazón del sistema. Esto se asienta sobre una estructura judicial que tiene su centro en el Estado; pero el Estado es débil ante las corporaciones, que acompañado por las clases medias sostienen con decisión el orden social.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">En este momento de la historia mundial, los pueblos o las organizaciones políticas que quieren ejercer sus reformas se encuentran con el muro de la imposibilidad revolucionaria. Avanzar con la voluntad reformista es caminar sin eliminar el interés privado, articulándolo con el papel del Estado. Las fuerzas políticas tienen una vez obtenido el gobierno, la posibilidad de redistribuir con las políticas impositivas, sin tocar la propiedad.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">En nuestro país no termina de resolverse la creación de una economía social alternativa. El cooperativismo es un camino poco reconocido por las administraciones, inclusive aquellas que lo incluyen en sus discursos; sin embargo basta caminar la República para encontrar que esa modalidad económica y social se ha extendido a pulmón. Allí hay un rol político vacante que hay que considerar.  </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Otro ejemplo en la relación entre procesos y política fue en los ´90, cuando el peronismo se alineó con el Consenso de Washington y se enganchó con la expansión capitalista. Con elocuencia, el Canciller Di Tella caracterizó como “relaciones carnales con EE.UU” nuestro vínculo durante el menemismo.  Como sabemos, los ´90 tuvieron en la centralidad hegemónica la preeminencia central de Thatcher y de Reagan que representaron el apogeo del neoliberalismo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">En el peronismo hay otras experiencias distintas dentro de la complejidad que significa. Néstor Kirchner asumió luego de la posconvertibilidad y de la crisis del 2001/2, y aprovechó un momento bueno de los términos del intercambio comercial. Gobernó con un discurso reinvindicativo de lo social, y con gestos y señales de rechazo a la desigualdad nacional e internacional, que luego se profundizarían con Cristina Fernández de Kirchner, aunque el escenario externo ya no era tan favorable. Esto quiere decir, en la línea que venimos hablando, que los procesos exteriores dominantes atraviesan lo local y dejan menor grado de libertad para los países subdesarrollados.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><img decoding="async" class="aligncenter" src="https://s.france24.com/media/display/af3800f2-2c39-11eb-9ae5-005056bf87d6/w:1280/p:16x9/AbortoArgentina%20%281%29.webp" alt="Argentina: cinco claves del proyecto del presidente Fernández para legalizar el aborto" /></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El feminismo es uno de los procesos culturales y sociales más  modernos y de gran empuje al que se oponen los sectores conservadores del sistema, soldados del patriarcado. Hoy, el reconocimiento a la mujer enriquece el derecho, la política, la vida social, e inclusive, la estructura del habla. Sin embargo, la envergadura de la transformación de los nuevos derechos, y que aún no ha terminado, no ha provocado una modificación en el corazón del sistema. Han sido absorbidos por el sistema, modificando la cultura, pero sin tocar el núcleo fundante de la hegemonía.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La legalización del aborto, la protección de la mujer embarazada, son pasos a favor del progreso en la emancipación de la mitad de la humanidad. La dirección es clara hacia dónde avanza el mundo, y fue buena la percepción del gobierno de CFK de los cambios culturales alentando la ley del matrimonio igualitario.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La alianza progresista del Unasur no significó separarnos del mundo al cual pertenecemos y del cual los EE.UU es la cabeza del mismo, pero fue una interpelación a la hegemonía, sobre todo de parte del chavismo, que mantuvo una relación conflictiva con la primera potencia y que amenazó con un nuevo sistema que se denominó Socialismo del Siglo XXI, que no logró concretarse. Además se produjo el fallecimiento del propio Chávez y Néstor Kirchner, y la pérdida del gobierno de los populismos en la región. Hoy, se abre la posibilidad de una nueva oleada con Argentina, México, y el triunfo electoral del MAS en Bolivia, aunque por ahora es insuficiente para reeditar la experiencia. Como antes, ahora se repite el mismo problema, la medida de la relación de fuerzas. Estamos en tiempos en que lo instituido tiene una clara ventaja comparativa sobre lo instituyente. </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Ahora, en los procesos observamos también que hay cambios en la geopolítica mundial que abren interrogantes sobre la creciente bipolaridad entre EE.UU y China, con una UE que intentará recuperarse, y una Rusia que busca posicionarse siendo el segundo poder militar en él planeta. Algunos creen que hay una decadencia del imperio de los EE.UU y una progresiva pero silenciosa  influencia china. Del punto de vista del modo de producción sería el exitoso capitalismo; tanto  el  de Mercado o del Estado (se suma a la República Popular, Vietnam, Rusia, Singapur y tal vez Corea del Norte).</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La multiplicidad e interrelación de procesos que afectan la política, requieren del pensamiento complejo, entrelazado, sistémico, para alcanzar cierta certidumbre (no pretender la verdad) sobre cómo funciona la matriz del sistema  y las relaciones entre estructuras; y por último llegar a la micro observación del acontecimiento.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<ol style="text-align: justify;" start="2">
<li><span style="color: #000000;"><strong>Proyectos</strong></span></li>
</ol>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">A diferencia del proceso, el proyecto señala la conformación de una intención privada o pública de realización de uno o varios objetivos. En el caso de lo privado existe el proyecto personal o causa que tienen o deberían tener los individuos; un proyecto de vida lanzado al futuro.  Ahora, nos  referimos a lo público y dentro de él a lo político, y se requiere de una visión, de la formulación de objetivos y alguna caracterización metodológica para  alcanzarlos. El proyecto es una racionalización deliberada de la vida política, a diferencia del proceso que es inevitable y se impone. Justamente, el proyecto, y ese es su principal deseo, intenta modificar los procesos, acelerarlos, detenerlos, reconducirlos, etc. También está la adaptación, el modo en que un proceso general puede incorporarse a lo local manteniendo la soberanía. Un ejemplo reciente en la historia es la globalización, que al volverse inevitable, el debate en los países periféricos es cómo integrarlo en favor de los intereses nacionales.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">No vamos a hablar de los proyectos como plan individual, ni el diseño que puede exigirse en otras acciones humanas. Venimos hablando de lo político. Y es ahí donde debemos detenernos. No hay duda que los  proyectos, si bien tienen la autoría de la intención, no pueden evitar estar situados en una realidad concreta que los determina, bajo las condiciones que establecen los procesos civilizatorios. Por supuesto qué en los países con fuerte densidad cultural autóctona, la incidencia de lo general es menor.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El proyecto también existe como mera imaginación, o deseo, pero es más posible pensarlo en un documento escrito sobre el cual la política difunde como una ventaja en la racionalidad política. La inteligencia de su producción consiste en alinear lo posible con lo deseable.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Cuando hablamos de proyecto político en nuestro país, y en la etapa moderna, se relaciona con cambios en los procesos, como fue el que lideró la generación del ´80 (comienzo de la decadencia de la hegemonía británica, crisis económica, configuración liberal del Estado Nacional, modelo agroexportador), y sus elites políticas. Con la aparición del peronismo se interrumpió el proyecto liberal y surgió una nueva visión fuertemente ligada a la planificación estatal, a la inclusión de la nueva clase trabajadora, con el protagonismo de los sectores que conforman la Comunidad Organizada.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Pero, si bien es verdad que la entidad del proyecto en la Argentina moderna tiene sus bases en el justicialismo, también lo es en su ausencia. Porque en realidad, desde el punto de vista concreto, el último proyecto nacional fue en 1974 con el Modelo Argentino, y luego no hubo otro más. Eso hace que el peronismo viva invocándolo, en algunos casos como existente, y no como faltante. Perón concurrió a abrir las sesiones ordinarias del Congreso el 1° de mayo (dos meses antes de su fallecimiento) a presentar su Modelo Nacional para que sea debatido y se materialice. Hoy, es su legado, pero al que se recurre retóricamente entre los mayores, mientras los jóvenes ni lo conocen.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><img fetchpriority="high" decoding="async" class="wp-image-6602 size-full alignnone" src="https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2020/11/proyecto.jpg" alt="" width="1004" height="669" srcset="https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2020/11/proyecto.jpg 1004w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2020/11/proyecto-300x200.jpg 300w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2020/11/proyecto-768x512.jpg 768w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2020/11/proyecto-219x146.jpg 219w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2020/11/proyecto-50x33.jpg 50w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2020/11/proyecto-113x75.jpg 113w" sizes="(max-width:767px) 480px, (max-width:1004px) 100vw, 1004px" /></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Nuestro país es una sociedad abierta occidental muy influida por las corrientes  inmigratorias  y por lo tanto es uno de los países que podemos considerar sensibles a los procesos mundiales. Esto quiere decir que si la Nación no define un proyecto, que exprese a la mayoría del país, entonces se ve más facilitado el dispositivo de la imposición de la dependencia. Otra alternativa es definir los propios intereses nacionales en relación con la inevitabilidad  de algunos dominios.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El o los proyectos a favor de la dominación cuentan con la realidad así como está, que se reproduce por segundo, y se va justificando en el proceso de socialización, desde que nacemos, antes de caer bajo la influencia de los medios de comunicación. No hay un solo camino táctico para sostener el poder, hay varios y fracciones de clase que disputan entre sí, pero coinciden en lo nuclear: la invulnerabilidad de la propiedad privada de los medios de producción.  </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Cuando se invoca ante la crisis la necesidad de un acuerdo económico y social, o de una mesa de negociación entre sectores críticos respecto de la producción y distribución, se está mencionando un cuasi proyecto técnico económico que no alcanza a concretarse. El proyecto es más amplio y más profundo; y supone la movilización y participación activa de los sectores que van desde los sectores políticos, sindicatos, las gremiales empresarias, las universidades, la cultura. Es decir, que el proyecto es una definición política global sobre la sociedad nacional y sus posibilidades en base a sus recursos. Pero, la desagregación, la caída de representación, alcanza la expresión de pedazos separados que no terminan de corporizarse.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La atomización política, la ausencia de una mayor densidad institucional, la grieta (que si bien está explicada por la historia, supone una pérdida de energía que no se recupera), impiden un salto cualitativo de la praxis. Es razonable evitar una visión angelical de la política, pero el nivel destructivo es de tal naturaleza que se convierte en el propósito y no en una consecuencia. Mientras tanto viajamos en los procesos mundiales casi sin darnos cuenta. Estamos sumidos en la desagregación, la lucha de facciones y los micropoderes, frente al inicio de la  cuarta revolución industrial conducida por fracciones del dominio y sus contradicciones.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Poner de pie a nuestro país sería mantenernos conectados con el mundo pero con un proyecto. Hay procesos que pueden mejorar la vida de nuestro pueblo, pero hay otros que no, como el accionar de la última etapa del capitalismo: el financiero.   </span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Buenos Aires, 23 de noviembre de 2020.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>*Lic. en Sociología. Dr. en Psicología Social. Profesor Universitario. Titular de R.Rouvier &amp; Asociados.</em></span></p>
<p style="text-align: justify;">
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		<title>Dos clases sociales &#8211; Por Rocco Carbone</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 26 Nov 2025 18:04:15 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Destacada]]></category>
		<category><![CDATA[Rocco Carbone]]></category>
		<category><![CDATA[Clases sociales]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La potencia de la fuerza social que aún puede torcer el destino de la humanidad asoma cuando la propiedad de unos pocos se vuelve sinónimo de miseria para la mayoría trabajadora.</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/dos-clases-sociales-por-rocco-carbone/">Dos clases sociales &#8211; Por Rocco Carbone</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
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<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-4ea06996abeee99d60f175e864064ea7 wp-block-paragraph"><strong><em>La potencia de la fuerza social que aún puede torcer el destino de la humanidad asoma cuando la propiedad de unos pocos se vuelve sinónimo de miseria para la mayoría trabajadora</em></strong>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-173bfd1482c7da3a50ec4458c5b855be wp-block-paragraph"><strong>Por Rocco Carbone*</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d5e18531e670bd10ca130847a62fe9c1 wp-block-paragraph"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></p>



<div style="height:69px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-drop-cap has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-fcc3fea99a07d5048caea6d02b6438f3 wp-block-paragraph">El poder de gobierno es una expresión orgánica de la clase de la gran propiedad. Y esa expresión está en lucha con las condiciones existenciales y laborales de la clase trabajadora. El poder desorbitado de la propiedad se organiza sobre el hambre, la intemperie, la esclavitud de la clase trabajadora en un momento peculiar de la vida capital: la de la tecnofinanciarización. De hecho, hay hermanos nuestros, trabajadores, que trabajan 12 horas por día, de lunes a lunes. En cuanto al tecnocapitalismo, no es otra cosa que el antiguo capitalismo en su proyección digital. En esta lucha de clases, la iniciativa por ahora la tiene la clase propietaria. Por ende, la clase trabajadora es víctima de este belicismo, del que participa mal que le pese y en inferioridad de condiciones.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-ce48cf004c6daaf8f31699db948448db wp-block-paragraph">Un síntoma de este belicismo es la reforma laboral. Si se acepta que el gobierno de Milei es una expresión orgánica de la clase de la gran propiedad, de eso desciende que la reforma laboral que está impulsando el Ejecutivo va a implicar que el ingreso de lxs trabajadores se va a pauperizar. Quiero decir que es de esperar que la reforma laboral produzca una alteración marcada en la composición de los ingresos de la clase trabajadora para que los inversionistas locales y extranjeros tengan aseguradas y aumenten sus ganancias. Esto significa liberar aún más los precios -supresión de los precios políticos-, aumento de los servicios públicos, energía eléctrica, combustibles, los transportes, etc. Se trata del principio de todos los proyectos de reforma laboral organizados en torno de la sacralización de la propiedad privada. Esta racionalidad se manifiesta cada vez que en la escena nacional aparece el FMI. En «Peronismo y revolución», que es un libro de 1971, John William Cooke -un disidente dentro del movimiento del nombre propio, ubicado en el corazón de lo que se quiere trasformar y abrir a otras tradiciones ideológicas de lucha para imaginar (organizar) mutaciones políticas- recuerda que “En diciembre de 1958, Arturo Frondizi anunció su <em>Plan de Estabilización y Desarrollo</em> de acuerdo a las recomendaciones del FMI que en ese año visitó el país. El plan provocó en los primeros meses de 1959 una caída del salario real de aproximadamente el 30%” (p. 65, n. 38). Síntesis: cuando hay despojo colonial, la clase trabajadora no es copartícipe de esa rapiña sino su víctima mayor.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-86d6060e841c9a55f07728c43d40f152 wp-block-paragraph">En el momento insurreccional de octubre de 1917 en la ciudad de Petrogrado, cerca de una estación de trenes, dos soldados armados con fusiles con la bayoneta calada se encontraban rodeados por una pequeña multitud de comerciantes, funcionarios del gobierno provisional y estudiantes que les dedicaban improperios y algunos argumentos antirrevolucinarios. John Reed en «Diez días que estremecieron al mundo», recuerda un diálogo entre un estudiante insolente y uno de los soldados.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-9964b392462d7886c9f56a44be52f951 wp-block-paragraph">La escena se desarrolla así: el estudiante apura al soldado por haberse convertido en “instrumento en manos de bandidos y traidores”: lxs bolcheviques. “No, hermano, ustedes no lo comprenden. En el mundo hay dos clases sociales: proletariado y burguesía”, sostiene el soldado. Ante ese parlamento sin matices, sin titubeos, soldado firmemente a la clase, el estudiante espeta al soldado: “¡Me sé yo esas estúpidas charlatanerías! Los <em>mujiks</em> ignorantes como vos se han hartado de consignas, pero no saben ni quién lo dice ni lo que eso significa. ¡Lo repetís como un papagayo! ¡Yo mismo soy marxista! Te digo que eso por lo que ustedes pelean no es socialismo. ¡Eso no es más que anarquía al servicio de los alemanes!”. El soldado reconoce al “hombre instruido” y se reconoce como un trabajador “muy simple” ante las risotadas estruendosas de la multitud. Cuando el estudiante vitupera a Lenin -un símbolo: si el símbolo es una imagen concentrada, la emancipación radical es la gran maestra de los símbolos, ya que presenta los hechos y las relaciones de modo concentrado- con desprecio como agente extranjero, forajido, las lujosas carteras Louis Vuitton de Alexandra Kollontai, apodada la yegua, en ruso, el soldado a la clase insiste, sin vacilaciones: “a mí me parece que Lenin dice lo que yo quiero escuchar. Y toda la gente del pueblo dice lo mismo. Porque hay dos clases: burguesía y proletariado&#8230;”. Vasili Gueórguievich Panin -un individuo olvidable desde la perspectiva de las grandes mayorías- espeta de nuevo a la clase: “¡Imbécil! ¿No has oído nunca hablar de mí?”. Y la clase, humilde: “Nunca, y perdone&#8230; Yo no soy un hombre de muchas luces. Y usted debe ser un gran héroe&#8230;”. “Así es. Y me opongo a los bolcheviques porque están destruyendo Rusia y nuestra libre Revolución. ¿Qué decís ahora?”. Tozudo: “El soldado se rascó la nuca. -¡No puedo decir nada! Para mí la cosa está clara, pero no tengo instrucción. Parece que es así: hay dos clases, el proletariado y la burguesía&#8230;” (pp. 238-239).</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-782a303804f8d13e48e136e825ce2799 wp-block-paragraph">En ese maniqueísmo del soldado (a la clase) se condensa una gran enseñanza de la historia: quien no está con una clase, está con la otra.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-9ba431277250517f8c36fa97fef8675d wp-block-paragraph">El régimen político de Milei es incapaz de resolver los problemas fundamentales del desarrollo de la nación. Necesitamos un nuevo poder capaz de ponerse a la cabeza de la nación para resolver los problemas que plantea la historia en este momento de nuestra vida en común. La insurrección de las grandes masas populares puede interrumpir el flujo libidinal del poder ultra-reaccionario que se ha cargado un bagaje pesado de actos delictivos que permanecerán impunes hasta tanto su organización política se mantenga fuerte y, por ende, temida. Quien tiene la fuerza se sirve de ella. La insurrección es una herramienta para transformar las relaciones sociales y puede seguir la traza de varias modalidades históricas: una es la gran movilización popular, que supone la presencia de una vanguardia, un poder y la acción de minoría ubicada dentro del movimiento de masa. Otra modalidad se cifra en el voto, pero para que el voto sea un modo de insurreccionarse hace falta reeducar el espíritu de clase. Volver a los fundamentos: hay dos clases. Esa acción pedagógica -que dé una dirección, que oriente las modalidades comprensivas, que prepare las conciencias- corre por cuenta de las fuerzas del campo de la emancipación. Que es el campo del trabajo, del soldado, que no vacila y ha comprendido cuál es su pertenencia: la fuerza social mayoritaria.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d665b6e4320480acda28671c4caadd34 wp-block-paragraph"><em><br>La nota contine lenguaje inclusivo por decisión del autor.</em></p>



<div style="height:66px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-0e47a6d3c3981d890d1305dd56022373 wp-block-paragraph">Miércoles, 26 de noviembre de 2025.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-605a43227e1a74da2762b65f3f122017 wp-block-paragraph">*Filósofo y analista político. CONICET.</p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>



<figure class="wp-block-image"><img decoding="async" width="271" height="68" src="https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2025/07/logo.png" alt="" class="wp-image-16425" srcset="https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2025/07/logo.png 271w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2025/07/logo-260x65.png 260w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2025/07/logo-50x13.png 50w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2025/07/logo-150x38.png 150w" sizes="(max-width:767px) 271px, 271px" /></figure>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Sumate a la campaña «Colaborá con La Tecl@ Eñe».</strong></h2>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-141e8d406a446fd9062e5c0700781f60 wp-block-paragraph"><em><strong>La Tecl@ Eñe</strong></em>&nbsp;viene sosteniendo, desde su creación en 2001, la idea de hacer periodismo de calidad entendiendo la información y la comunicación como un derecho público, y por ello todas las notas de la revista se encuentran abiertas, siempre accesibles para quien quiera leerlas.&nbsp;<strong>Para poder seguir sosteniendo el sitio y crecer les pedimos, a quienes puedan, que contribuyan con&nbsp;<em>La Tecl@ Eñe</em></strong>. Pueden colaborar con&nbsp;<strong>$5.000</strong>&nbsp;al mes ó&nbsp;<strong>$10.000</strong>. Si estos montos no se adecuan a sus posibilidades, consideren el aporte que puedan realizar.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-711ecc639830526b07951d8466ee2026 wp-block-paragraph"><strong>Alias de CBU: Lateclaenerevista</strong></p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>
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