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	<title>posdemocracia archivos - La Tecl@ Eñe Revista</title>
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	<description>Una Revista de Opinión</description>
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	<title>posdemocracia archivos - La Tecl@ Eñe Revista</title>
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		<title>Poder y representación en la posdemocracia &#8211; Por Luis Lazzaro</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 12 May 2026 12:25:39 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>La Inteligencia Artificial, como nuevo paradigma productivo y civilizatorio, profundiza la expulsión laboral de los trabajadores al tiempo que descalza la representación de lo político mediante una disociación entre el sujeto y su realidad. Es el tiempo de los Milei en la política, de una posdemocracia con ejércitos digitales, instituciones de cartón y sin pueblo presente.</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/poder-y-representacion-en-la-posdemocracia-por-luis-lazzaro/">Poder y representación en la posdemocracia &#8211; Por Luis Lazzaro</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
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<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-0933aae81166a067f139b5478354ed11"><strong><em>La Inteligencia Artificial, como nuevo paradigma productivo y civilizatorio, profundiza la expulsión laboral de los trabajadores al tiempo que descalza la representación de lo político mediante una disociación entre el sujeto y su realidad. Es el tiempo de los Milei en la política, de una posdemocracia con ejércitos digitales, instituciones de cartón y sin pueblo presente.</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-1fa5a39ce3082061c2de0e4f71add7d7"><strong>Por Luis Lazzaro*</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d5e18531e670bd10ca130847a62fe9c1"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></p>



<div style="height:69px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-drop-cap has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-23363fce73ab1ddb17971208ccd84ae5">Hace muchos años, una consigna política resumía la relación entre las formas de la institucionalidad democrática y la representación política de las mayorías populares: “Cámpora al gobierno, Perón al poder”. Esa formulación alentaba una decisión electoral que distinguía entre la formalidad del poder con la suma efectiva del mismo. El poder real no nacía de los atributos formales del marco institucional &#8211; aunque sí requería la materialización del voto en las urnas &#8211; sino de la delegación popular de su representación política en un cuerpo físico cargado de atributos simbólicos. La traducción del sentido del voto a Cámpora no era la presidencia del elegido sino la conducción de Perón.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-91285ddab9a8a999facec7ab28f7ae8a">Aquella historia se gestó en una sociedad industrial y salarial, protagonizada por la clase trabajadora, en el contexto de un capitalismo de consumo y medios de comunicación de masas. Eran los estertores de una época autoritaria que llegaba a su fin y donde la movilización popular era determinante en la correlación de fuerzas. La historia actual muestra el reverso de aquella moneda. La economía posindustrial (atravesada por las tecnologías y la prédica neoliberal) arrojó a la mitad de los trabajadores hacia el cuentapropismo o la marginalidad; la sociedad salarial se atomizó. Por su parte, los medios masivos se diluyeron en un océano de dispositivos personalizados de creación de sentido y nuevas subjetividades operadas por mediaciones algorítmicas. Son estas últimas las nuevas traductoras de las prácticas sociales y la representación política, en donde el poder no nace del protagonismo social sino de la (capacidad de) manipulación emocional personalizada. Es el tiempo de los Milei en la política, de una posdemocracia con ejércitos digitales, instituciones de cartón y sin pueblo presente.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-b4c0ad44deb0c09311f1ac0e0edeef04">El libreto ha cambiado. El territorio de la lucha es inmaterial. Los cuerpos están desconectados del sentido. Parafraseando a Cafrune con su “Payador Perseguido” (“<em>el corazón tiene razones que la razón no entiende</em>”) hay un divorcio entre la sangre y la razón. Un nuevo lenguaje deshumano (inhumano en muchos casos) de naturaleza tecnocrática se interpone entre el pensamiento y la práctica. Las víctimas del nuevo modelo de producción, basado en la extracción y procesamiento de datos, disocian la realidad material en que viven y se esperanzan persiguiendo ilusiones en el ciberespacio.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d16b48d5ae4a79d42d500acdefd35941">La Inteligencia Artificial, como nuevo paradigma productivo y civilizatorio, profundiza la expulsión laboral de los trabajadores al tiempo que descalza la representación de lo político mediante una disociación entre el sujeto y su realidad. El cambio es cognitivo. Produce una mutación lingüística y epistemológica que, al traducirse en datos y servicios, distorsiona la correspondencia entre las cosas y sus representaciones, altera la correlación entre el mundo y los sistemas que lo designan. El riesgo de que la información y sus aplicaciones se confundan con la verdad es cada vez más ostensible, abriendo una brecha en las formas humanas de conocimiento.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-520e8a1eaac06ad7d7ad7d367ce4e1ae">Un nuevo diccionario se ofrece para leer la realidad. Traducir viene de la voz latina <em>traductio, -ōnis</em> («hacer pasar de un lugar a otro»), derivada de <em>traducere</em> (guiar al otro lado), compuesta por <em>trans-</em> (al otro lado) y <em>ducere</em> (guiar o conducir). Aplicado al mundo de las palabras y las culturas &#8211; naturalmente diversas entre sí &#8211; se refiere al paso de un idioma, de un sentido, de un lugar hacia otro. En un sentido etimológico no es solo pasar palabras, sino guiar el significado de un contexto lingüístico a otro. En un sentido semiológico, el significado es lo que da sentido al significante, es decir, aquellos signos que vemos, percibimos o escuchamos. El significante de 1973 era Cámpora, pero el significado era Perón.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-29e99425a4d04c50cd2e33ac04563ceb">Uno de los problemas del escenario político contemporáneo, gobernado por lenguajes criptografiados inscriptos en nuestras prácticas sociales, es que las palabras han perdido su capacidad de representar aquello que unía al significante &#8211; por ejemplo, un discurso político &#8211; con su significado. Un vaciamiento de doble vía que despoja al enunciador &#8211; el espacio político que habla &#8211; de su identidad y al destinatario &#8211; el pueblo, la sociedad &#8211; de los archivos cognitivos que ubicaban los significados en una secuencia histórica reconocible. Por ejemplo las luchas por los derechos sociales y contra el terrorismo de Estado, el rol del trabajo como organizador social o los valores de la democracia. La desconexión entre la realidad material y el repertorio enunciativo de su descripción es abismal. El presente sin historia organiza las lecturas del tiempo social. La nueva sociedad se organiza &#8211; de manera intensa &#8211; alrededor del odio como insumo de una nueva subjetividad. Su hipótesis de conflicto no es el oligarca o el déspota, sino el Otro, el semejante.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-e6430df7154df6a60e5439f1bf598150">La desvalorización y demonización de la política como instrumento de servicio y de gestión para las mayorías populares se construyó aprovechando las falencias de gestión en gobiernos que defraudaron la expectativa popular. Pero también fueron alimentados de manera interesada por dispositivos mediáticos que usaron el diccionario de su conveniencia para narrar los procesos políticos. Lo hicieron para obtener beneficios económicos directos y para digitar la percepción de la política como una suma de transacciones privadas mercantiles. El ascenso y consolidación de las corporaciones tecno mediáticas contribuyó al tejido de esa microfísica del poder que produjo librepensadores de mercado allí donde antes hubo identidad peronista.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-19e204ecd92f1781faac2870a7424e5b">En el mundo binario hay un lenguaje (programación) y una intención (económica, política, cultural, etc.) que lo guía.&nbsp;El control es intrínseco al poder y no es solo cognitivo; es también físico. Es sobre los cuerpos. Un poder con capacidad de vigilar y castigar. De promover el autocontrol social en el universo reticular de internet o reprimir la movilización popular. Allí calza la creación &#8211; a principios de 2026 &#8211; de una central de información de datos ciudadanos (Comunidad Informativa Nacional) en la que van a articularse el gobierno de Milei y la corporación de tecno-vigilancia de <em>Palantir Technologies</em> con el propósito de coagular la protesta social.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-696132990bb04f5fa5f80f5d55fdc528">La trama que articula esta convergencia de factores se erige como un poder organizador de las mentes y cuerpos en una sociedad martirizada por un holocausto social en sus eslabones más débiles. Sociedad que no descubre el truco por el cual banca una pesadilla cotidiana mientras espera alguna recompensa por los dolores que padece. Claro que hay un descrédito político creciente en los mentores de este plan de pobreza y miseria planificada. Pero la lectura de esa crisis no se traduce mágicamente en la revelación de las verdades peronistas ni se convierte en el regreso automático de una conciencia social combativa. Simplemente porque ese pasado se descalzó del presente y necesita un intérprete que explique cómo esas banderas &#8211; y otras nuevas &#8211; conducen a la felicidad de los trabajadores. Para revertir la internalización del proyecto anti-humanista de la derecha es necesario restituir el imaginario de un proyecto de vida. Hay que reorganizar el significante y el significado; cambiar el diccionario de la traducción. También es menester reponer la autoridad discursiva del enunciador, mediante operaciones de legitimación que no caigan en el dedo, la rosca ni la avivada. Las representaciones requieren de símbolos y paradigmas que se parezcan a lo que dicen ser. Tal vez, con prácticas coherentes que redistribuyan el capital simbólico, que escuchen y que hagan circular la palabra al servicio de otra subjetividad, se pueda recuperar el valor de la política como nuevo significado capaz de ilusionar al pueblo.</p>



<div style="height:45px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-0d69739a320f4ab2f786ba9c5ba68887">Martes, 12 de mayo de 2026.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-bcd0b171924bf934382ec8b67efa6098">*Periodista, Magíster en Educación, Lenguajes y Medios. Docente universitario.</p>



<div style="height:30px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>



<figure class="wp-block-image"><img decoding="async" src="https://ci3.googleusercontent.com/meips/ADKq_Nb7bo8O-KWKglhFy6cdS6CtnsWzA57Pq87oGcw6j4Fm2hIO2u7eKHYUHwQKEk9RgtWD5OThdsMYH2S_5bO6S7-JzKMPtl3UxBTpTxhV-K-BRk7n6aH9ew=s0-d-e1-ft#https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2025/07/logo.png" alt=""/></figure>



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<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-8b4ec334684b75c8ab19351859cd590c"><em><strong>La Tecl@ Eñe</strong></em>&nbsp;viene sosteniendo,&nbsp;<strong>desde su creación en 2001</strong>, la idea de hacer periodismo de calidad entendiendo la información y la comunicación como un derecho público, y por ello todas las notas de la revista se encuentran abiertas, siempre accesibles para quien quiera leerlas.&nbsp;Sabemos que son tiempos muy difíciles, pero&nbsp;<strong>para poder seguir sosteniendo el sitio y crecer les pedimos, a quienes puedan, que contribuyan con&nbsp;<em>La Tecl@ Eñe</em></strong>. Pueden colaborar con&nbsp;<strong>$5.000</strong>&nbsp;ó&nbsp;<strong>$10.000</strong>. Si estos montos no se adecuan a sus posibilidades, consideren el aporte que puedan realizar.</p>



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<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-faa506705ff6731baed46d69a2cd0bf5">Muchas gracias.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-711ecc639830526b07951d8466ee2026"><strong>Alias de CBU: Lateclaenerevista</strong></p>



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