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	<title>Pobreza archivos - La Tecl@ Eñe Revista</title>
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	<description>Una Revista de Opinión</description>
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	<title>Pobreza archivos - La Tecl@ Eñe Revista</title>
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		<title>Incidencia de la pobreza y la indigencia &#8211; La Argentina de Cambiemos &#8211; Por Horacio Rovelli</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 30 Mar 2018 15:56:31 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Destacada]]></category>
		<category><![CDATA[Economía]]></category>
		<category><![CDATA[Horacio Rovelli]]></category>
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		<category><![CDATA[Macri]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Horacio Rovelli afirma que aun con datos propios el gobierno no cumplió la falaz promesa de campaña de reducir la pobreza y la indigencia, y sostiene que no puede hacerlo porque no es ese su objetivo.</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/incidencia-la-pobreza-la-indigencia-la-argentina-cambiemos-horacio-rovelli/">Incidencia de la pobreza y la indigencia &#8211; La Argentina de Cambiemos &#8211; Por Horacio Rovelli</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>La Argentina de Cambiemos</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong><em>Horacio Rovelli afirma que aun con datos propios el gobierno no cumplió la falaz promesa de campaña de reducir la pobreza y la indigencia, y sostiene que no puede hacerlo porque no es ese su objetivo.</em></strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>Por Horacio Rovelli*</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La Encuesta Permanente de Hogares (EPH) es un programa nacional de producción sistemática y permanente de indicadores sociales que lleva a cabo el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) conjuntamente con las Direcciones Provinciales de Estadística (DPE). Tiene por objeto relevar las características sociodemográficas y socioeconómicas de la población.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Los datos de pobreza e indigencia ponen en evidencia que ni siquiera con sus propios datos, el gobierno ha sido capaz de cumplir la falaz promesa de campaña de reducir de verdad la pobreza.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>Líneas de indigencia y de pobreza</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La Canasta Básica Alimentaria (CBA) mide los requerimientos calóricos y proteicos imprescindibles para un varón adulto y de allí se deduce por porcentaje a los demás componentes del grupo familiar. Para determinar la Canasta Básica Total (CBT) se considera además los bienes y servicios no alimentarios que conforman dicha canasta (transporte, gastos en educación, salud, alquiler, esparcimiento, etc.)</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Las mediciones de la pobreza e indigencia consisten en ampliar las mencionadas canastas básica y total al consumo de un grupo familiar. Consideramos el grupo familiar tipo (hogar 2) compuesto por un matrimonio joven con 2 hijos pequeños que necesitaba en febrero de 2018 de $ 17.537 pesos para no ser pobre y de $ 6.987 pesos para no ser indigente. Se trata de un incremento del 24,2 y del 28,3 por ciento en relación con las cifras de febrero de 2017</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El 28 de marzo de 2018 el INDEC informa que la población urbana del año 2017 es de 27.593.207 personas y de 9.015.058 hogares, y que debajo de la línea de pobreza se encuentran 7.079.764 de personas (25,7%) y de 1.323.747 indigentes (4,8%).</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El problema está en que, en el Informe del año 2017, por un lado, se prorratea en el segundo semestre el mes de diciembre de 2017, que fue de fuertes incrementos de precio por las fiestas y por la devaluación acelerada desde ese mes, tal es así que el 1° de diciembre de 2017 el dólar valía $ 18,05.- y en marzo 2018 (contenido por ventas de reservas internacionales del BCRA) vale $ 20.50, un incremento del 13,5 por ciento, con lo que las supuestas mejoras en los indicadores de pobreza del año pasado ya se licuaron por la aceleración de precios de los productos de consumo masivo entre diciembre y febrero de este año, en particular de los alimentos, tendencia que seguramente se profundizará cuando se den a conocer los datos de marzo de 2018, que encima tuvo el aumento de los precios de la canasta escolar. Y para el mes de abril, el Ministerio de Energía anuncia un acrecentamiento de las tarifas de gas en hasta un 40%.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Una botella de aceite mezcla de 900 cc cuesta un dólar en el mercado de Amsterdam y en el de Buenos Aires, si el dólar vale $ 15.-, $ 20.- o $25.-, ese va a ser  el valor del bien dada la capacidad de trasladar precio de las grandes empresas, sin ningún freno por parte del gobierno que cumple el triste papel que así sea</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>En síntesis</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Un gobierno cuyo Ministro de Energía dice que va seguir teniendo la mayor parte de su patrimonio en el exterior porque el país no es confiable. Que incluso es la conducta que tienen los otros componentes del gabinete de Macri, pero sin decir una palabra. Un gobierno que es débil y debe aceptar las tasas de interés que le fijan los bancos, el precio que determinan las grandes empresas para el gas, la distribución de la energía eléctrica, combustible, acero, aluminio, leche y derivados, harinas, fideos, arroz, aceite, azúcar, yerba, etc., sin embargo, y es la razón de ser, tarda en dar las paritarias y le pone un techo del 15% a los salarios, cambia el índice de movilidad previsional y de los planes sociales (AUH, asignaciones familiares, pensiones) para que sean menores en términos reales, mal puede reducir la pobreza y la indigencia porque no es su objetivo</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La Argentina de Cambiemos no tiene una punta de lanza, un sector productivo capaz de multiplicar producción y distribución en el país, lo que si hace es garantizar fuertes tasas de ganancias con sus correspondientes “colchones” de precios a los bienes y servicios (incluidas las tasas de interés) cuyos dueños son una minoría y perjudica a los trabajadores y productores, y más a los que menos ingresos tienen.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Buenos Aires. 30 de marzo de 2018</p>
<p><em>*Economista especializado en temas fiscales y monetarios. Profesor de Política Económica en la Universidad de Buenos Aires. Ex Director de Políticas Macroeconómicas del Ministerio de Economía. Miembro de EPA (Economía Política para la Argentina).</em></p>
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		<title>Brasil: Cómo ocultar los datos de la pobreza &#8211; Por Hugo Muleiro</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 19 Apr 2018 15:06:50 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Hugo Muleiro]]></category>
		<category><![CDATA[Brasil]]></category>
		<category><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></category>
		<category><![CDATA[Lula]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La información sobre los países vecinos está tan recortada, condicionada y manipulada como la que se refiere al país, afirma Hugo Muleiro, quien se enfoca en Brasil. Allí crece la pobreza aunque los medios digan que la economía va viento en popa. Y como afirman que la justicia brasileña es intachable y debe ser imitada después de que encarceló a Lula, quitan visibilidad a sus manipulaciones más bochornosas.</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/brasil-ocultar-los-datos-la-pobreza-hugo-muleiro/">Brasil: Cómo ocultar los datos de la pobreza &#8211; Por Hugo Muleiro</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong><em>La información sobre los países vecinos está tan recortada, condicionada y manipulada como la que se refiere al país, afirma Hugo Muleiro, quien se enfoca en Brasil. Allí crece la pobreza aunque los medios digan que la economía va viento en popa. Y como afirman que la justicia brasileña es intachable y debe ser imitada después de que encarceló a Lula, quitan visibilidad a sus manipulaciones más bochornosas.</em></strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>Por Hugo Muleiro*</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">   </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La pobreza extrema crece en Brasil.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Un candidato presidencial de la derecha es protegido por el supuestamente intachable sistema judicial del país y se salva del «lava jato».</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Estas novedades no obtienen espacio en las portadas de los diarios argentinos, ni títulos de gran peso. Son los diarios entusiasmados con Brasil desde que fue derrocada la presidenta Dilma Rousseff, del Partido de los Trabajadores, en agosto de 2016, y que derramaron euforia por la condena y el encarcelamiento de Luiz Lula da Silva, maniobra a la que atribuyen total legalidad, sin sonrojarse.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La circulación de informaciones y opiniones a cargo de los sistemas dominantes tiene una efectividad transnacional, con un diseño preciso al que rara vez algo se le escapa del discurso previsto.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El miércoles 18 de abril Clarín lleva en su portada, al pie, un título y texto que, tomando afirmaciones del Fondo Monetario Internacional, presenta a las economías de Brasil y México en una supuesta etapa de expansión y casi como locomotoras regionales.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">No hay mucha novedad: a partir del derrocamiento de Rousseff los medios dominantes argentinos, en sus «noticias» y espacios de opinión, vienen apuntalando la idea de que el régimen de Michel Temer sacó a Brasil de la recesión y lo puso a crecer. Y es que Temer le lleva unos pasos de ventaja a su colega Macri en el arrebato a los derechos de los trabajadores y en el asalto a los ingresos del sistema previsional y social, entre otras proezas tan alentadas por las corporaciones internacionales y las oligarquías nacionales.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El modelo de manipulación comporta censurar cuanto sea posible los datos desfavorables a esta estrategia propagandística, desarrollada tanto por la producción propia de corresponsales en Brasil como por los proveedores internacionales de noticias, como las «grandes» agencias, además del muy sencillo «copiar y pegar» artículos de los medios aliados.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Esto último es lo que hizo La Nación apenas Lula fue tomado prisionero: publicó un texto del grupo Globo para anunciar que en junio el ex presidente recibirá nuevas condenas y no será candidato presidencial. En este detalle se observa una copia exacta de los procedimientos usados en la Argentina meses antes de las elecciones de 2017: artículos de columnistas «destacados» que van marcando el ritmo que deben llevar las medidas procesales, convocatorias y detenciones de opositores, para que las ejecuten los «jueces independientes», como Bonadío, por citar el ejemplo más alevoso.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La censura de datos inconvenientes lleva a que gran parte de los lectores y audiencias de Argentina desconozcan que en Brasil está creciendo la pobreza extrema. La consultora LCA dijo que en 2017 pasó de 13,34 a 14,83 millones de personas. La profundización de la desigualdad territorial hace que el incremento sea superior en la región del Nordeste y mucho más leve en el sur y centro, en las grandes ciudades donde la derecha golpista encontró más apoyo para intervenir a la democracia brasileña y descomponerla.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Son miserables también los títulos obtenidos por una maniobra de manipulación política y judicial cuya calificación justa parece casi imposible.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El ex gobernador del estado de San Pablo Geraldo Alckmin fue acusado de haber recibido sobornos de la empresa Odebrecht en 2010 y 2014. Fondos que fueron supuestamente a su campaña electoral, a cambio de favores en la adjudicación de obras públicas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Las imputaciones surgen de las investigaciones y procesos conocidos como Lava Jato, pero el régimen resolvió aplicar parámetros diferenciados para Alckmin, del Partido de la Socialdemocracia Brasileña y candidato para las elecciones de las que la derecha local e internacional quiere proscribir a Lula. El tema de los sobornos denunciados quedó en manos de la justicia electoral, y no en Lava Jato, por determinación de una jueza del Superior Tribunal de Justicia.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Tan bochornosa maniobra no impide recordar que las acusaciones a Alckmin vienen del despreciable mecanismo de la «delación premiada», es decir meras afirmaciones de personas acusadas de actos ilícitos que, a cambio de reducción de penas, reparten acusaciones por doquier, aunque en especial según los intereses de la élite que asaltó el gobierno.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La inconsistencia de este recurso judicial y las manipulaciones a las que se presta no impidieron llevar adelante el proceso contra Lula. Pero Alckmin tiene mejor suerte.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Buenos Aires. 19 de abril de 2018</span></p>
<p style="text-align: justify;"><em><span style="color: #000000;">*Escritor y periodista, presidente de Comunicadores de la Argentina</span></em></p>
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		<title>Vidal y su «Inconsciente a la intemperie» &#8211; Por Carlos Caramello</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 31 May 2018 22:59:07 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Carlos Caramello]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Los dichos de la gobernadora de la Provincia de Buenos Aires sobre las universidades públicas del conurbano revelan la gravedad de un modelo de Estado para el cual la educación no es una prioridad.</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/vidal-inconsciente-la-intemperie-carlos-caramello/">Vidal y su «Inconsciente a la intemperie» &#8211; Por Carlos Caramello</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em><strong>Los dichos de la gobernadora de la Provincia de Buenos Aires sobre las universidades públicas del conurbano revelan la gravedad de un modelo de Estado para el cual la educación no es una prioridad.</strong></em></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>Por Carlos Caramello*</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: right;"><span style="color: #000000;"><em>“La Libertadora tiene,</em></span></p>
<p style="text-align: right;"><span style="color: #000000;"><em>entre otros objetivos</em></span></p>
<p style="text-align: right;"><span style="color: #000000;"><em>que el hijo del basurero </em></span></p>
<p style="text-align: right;"><span style="color: #000000;"><em>termine siendo necesariamente basurero”.</em></span></p>
<p style="text-align: right;"><span style="color: #000000;"><strong>Almirante Arturo </strong><strong>Rial</strong></span></p>
<p style="text-align: right;"><span style="color: #000000;">(Mano derecha del Almirante Issac Rojas)</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Se puso cómoda. El ámbito -un almuerzo del Rotary Club- le quedaba cómodo. El público le sentaba: ni siquiera le tiraba de sisa. La situación le iba perfecta… y se puso cómoda. <em>Beboteó</em> de entrada. Se disculpó por sus jeans y sus botas, entre tanta corbata y vestido de <em>coctail</em>. ¿Se disculpó? Me lo pregunto porque se sabe que alguien le ha aconsejado utilizar looks probados de grandes mujeres peronistas y el de Cristina en la campaña 2017 la tiene fascinada. Se puso cómoda… y se fue de boca.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">En el peor día de los dos años y medio del gobierno de Cambiemos, María Eugenia Vidal descerrajó: “¿<em>es equidad que durante años hayamos poblado la provincia de Buenos Aires de Universidades Públicas, cuando todos los que estamos acá sabemos que nadie que nace en la pobreza en la Argentina hoy llega a la Universidad?”.</em></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Lo llamativo es que lo hizo en tono de pregunta y nadie de los presentes la interrumpió para señalarle que se había ido al pasto. Claro, los rotarios se caracterizan por su educación y su elegancia y, seguramente, no quisieron enmendarle la plana a la oradora invitada.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Pero, la verdad es que hay datos para taparle algo más que la boca a la gobernadora. Un informe de la CONADU afirma que <em>“</em><em>la participación del quintil más pobre de la población en el uso del presupuesto destinado a educación superior creció el 80% entre 1992 y 2014, etapa en la que se abrieron la mayor parte de las universidades que María Eugenia Vidal está atacando”. </em>La afirmación se sustenta en un exhaustivo trabajo realizado por  Alejandro López Accotto, Carlos Martínez, Martín Mangas y Ricardo Paparas, de la Universidad Nacional de Gral. Sarmiento sobre <em>El Financiamiento Universitario en la Argentina. </em></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">En las redes, siempre atentas al pelotazo, aparecieron de inmediato datos de las universidades de Conurbano en este mismo sentido, como por ejemplo que el 83% de los estudiantes de la Universidad Nacional Arturo Jauretche son primera generación de estudios universitarios, el 90% en la Universidad de General Sarmiento y hasta en la misma UBA, en donde según una nota publicada por el mismísimo <em>Clarín</em> en 2017, “La Mitad de los Alumnos son los Primeros de su familia en ir a la Universidad”. El profesor Alejandro Lamadrid, de la Universidad de Moreno, dice que “<em>si se cruzan los valores declarados como ingresos familiares con la EPH, se observa que el 70% de los graduados se ubican en los dos últimos quintiles respecto de la distribución de ingresos</em>” y así se podrían llenar páginas y páginas de datos y ejemplos que derrumban lo dicho por la Gobernadora.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Pero…pero… expuesta esta barrabasada de Mariu, es necesario destacar porqué estas ideas son más peligrosas de lo que, a primera vista, parecen. Y parecen muy peligrosas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El ejemplo fue parte de una serie con los que la <em>ninfa etérea</em> de Cambiemos trataba de fundamentar su idea. “<em>La discusión es una discusión sobre qué Estado queremos” </em>decía, y agregaba: <em>“Y cuán justo y equitativo queremos que sea. Porque la peor consecuencia es que construimos un Estado que no tuvo prioridades claras y sostenidas en el tiempo”.</em></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Ahí, precisamente, radica el peligro. Vidal <em>es eso</em>. Alguien que cree profunda e íntimamente que la educación no es una prioridad. Es mas: ni siquiera piensa que deban ofrecerse igualdad de oportunidades. Pero, además, cree que ese público piensa como ella y, por eso, construye ese discurso. Para fidelizarlos. De la misma manera que Macri fideliza recibiendo al asesino Chocobar, felicitándolo y disfrazándolo de policía honesto que cumple con un servicio a la comunidad… matando por la espalda.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em> </em></span><span style="color: #000000;">Decía en el primer párrafo que Vidal <em>se fue de boca</em> pero, en realidad lo que le pasa es que, de vez en vez, deja “<em>el inconsciente a la intemperie</em>” (como dice la senadora Teresa García, reconozcámosle el copyright); se <em>desnuda</em>, se muestra tal y como es. Por eso debe ser que un sector importante de su Cambiemos quiere que ella ocupe el lugar de un Macri que ya ha sido designado “victima propiciatoria” de este descalabro.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Y una cosa mas. Dijo Vidal a su auditorio rotariano: “<em>Ese es el país en donde nuestros hijos van a crecer mejor”.</em></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em> </em></span><span style="color: #000000;">Nuestros Hijos. Los hijos de Ellos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Y la aplaudieron.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><span style="color: #000000;">Buenos Aires, 31 de mayo de 2018</span></p>
<p><span style="color: #000000;">*Licenciado en Letras, escritor y autor junto a Aníbal Fernández de los libros <em>“Zonceras argentinas al sol”</em> y <em>“Zonceras argentinas y otras yerbas”</em>, y <em>“Los profetas del odio”.</em></span></p>
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		<title>Los vulnerables &#8211; Por Horacio González</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 11 Jun 2018 21:56:54 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>Horacio González se interroga sobre cómo los organismos gubernamentales y de financiación internacional aprendieron que sus decisiones opresivas se deberían presentar bajo el ropaje de un plan de atención a los humillados de la tierra, invirtiendo sus lógicas para presentarlos como el montaje de actos de preocupación por los pobres, que tan buenos resultados le diera al macrismo.</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/los-vulnerables-horacio-gonzalez/">Los vulnerables &#8211; Por Horacio González</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><em><strong><span style="color: #000000;">Horacio González se interroga sobre cómo los organismos gubernamentales y de financiación internacional aprendieron que sus decisiones opresivas se deberían presentar bajo el ropaje de un plan de atención a los humillados de la tierra, invirtiendo sus lógicas para presentarlos como el montaje de actos de preocupación por los pobres, que tan buenos resultados le diera al macrismo.</span></strong></em></p>
<p style="text-align: justify;"><strong><span style="color: #000000;">Por Horacio González</span></strong></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">En el comunicado gubernamental sobre las condiciones que impone el Fondo Monetario Internacional, leemos la palabra “vulnerables”. El préstamo “preventivo” tiene en cuenta a los vulnerables. Sería el indicio de “cómo cambió el Fondo”. Se declara que habrá excepciones en el plan con los efectos que provoque en los más desfavorecidos. Recordemos la jerga que emplean. “El programa es innovador ya que protege especialmente a los sectores más vulnerables. En efecto, se incluye explícitamente el monitoreo de indicadores sociales y, por primera vez en la historia en un programa con el FMI, una salvaguarda que permite incrementar el gasto social si el gobierno argentino lo considerara necesario. Esto significa que en caso de que la economía no creciera como esperamos, podrán realizarse ampliaciones de gasto focalizadas especialmente en los programas de asignaciones por hijo y embarazo. Nuestro plan también incorpora medidas para promover la equidad de género y estimular la participación de la mujer en el mercado laboral”.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Hace tiempo los organismos internacionales promueven vocabularios, diccionarios que hurgan en “nuevas sensibilidades” donde yacen las palabras clave para explicar procedimientos que tienen alto tenor de sometimiento y pérdida de las autonomías nacionales, pero todo ello intenta ser presentado con una terminología bondadosa y edificante. Nunca dejó de ser así, pero ahora es una cuestión más explícita. Ya el Banco Mundial había originado palabras como “empoderamiento”, que los gobiernos democráticos con horizontes muy amplios de genuina sensibilidad social, comenzaron también a emplear. Es que esas palabras suelen ser “tentadoras”. En décadas pasadas se habló de población carenciada, una suerte de neologismo que apuntaba a señalar los yacimientos humanos donde habitaban los desprotegidos, explotados o marginados. Pero al hablar así… ¿No estamos empleando también un repertorio semejante al de esos organismos?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Porque ellos emiten frases como éstas: «Esto significa que en caso de que la economía no creciera como esperamos, podrán realizarse ampliaciones de gasto focalizadas especialmente en los programas de asignaciones por hijo y embarazo”. Lagarde, por su lado, indicó su preocupación por la pobreza y la igualdad entre hombres y mujeres. En caso de ser necesario, se derivarán más recursos. El rudo corazón blindado de las finanzas, parece haberse conmovido.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Estas pequeñas maniobras publicitarias ejercitadas sobre medidas económicas de fondo que comprometen severamente el destino de país, son una marca del neoliberalismo reinante no sólo en la economía sino en el modo de describirla. No en vano, en esta materia, el gobierno macrista puede anotarse varios éxitos, según lo expresado en reciente discurso del senador Pino Solanas en el Senado. Que un sector importante de la población creyera que las tarifas eléctricas y de energía en general eran demasiado bajas y concuerde con un “sinceramiento” que los perjudica, es efectivamente un logro de gran magnitud. Los afectados aprueban la medida que los lleva a esa condición de menoscabados materiales, pero en nombre de un supuesto rasgo moral, la sinceridad. Podríamos afirmar así que hay una nueva manera de exponer decisiones económicas con reconocible poder de descalabrar las economías nacionales. Abundan los ejemplos de países heridos en el corazón de su vida económica, que viven atenazados por controles de FMI, que es reconocible portador de las fórmulas de rebajar costos laborales, jubilatorios, gasto público, y en el caso argentino, imponer una relación de ajuste/deuda de porcentajes más estrechos que los que calculaba el gobierno. No obstante, un sesgo calamitoso es vestido con tules que arropan a desamparados, pobres y endebles.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Es que el reino de los eufemismos predomina aquí: el gradualismo es el primero de ellos, pues se actúa a sabiendas de que se tomarán medidas dañosas, pero se las expresa consolatoriamente; “serán graduales”. ¿Pero es tan simple hacer que miles y miles de personas festejen la manera en que son lesionados? Y que incluso discutan en foros públicos la necesidad de que fueran alcanzados por esos daños a sus cálculos de vida, porque “pagar tan barato los servicios” … ¡no podía ser! Efectivamente, algo profundo en materia de los alcances y sostenes de las creencias colectivas ha ocurrido.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">En la discusión sobre las tarifas eléctricas en el Senado escuchamos dos sólidos discursos, el de Cristina Kirchner y el de Pino Solanas. En ambos aparece una cuestión fundamental, cual es la de la manera en que aparece “la presentación de los hechos”. Llamamos así a la facultad del poder político de narrar siempre a su favor los más disímiles episodios, incluso los que bajo una primera vista del sentido común, se evidencian como totalmente desfavorables a la vida de los habitantes sencillos de un país. Cristina mostró tapas de diarios de <em>La Nación </em>y <em>Clarín</em> de la época de sus mandatos; en ellos se atacaban las menores subas de tarifas en los servicios públicos, que son liliputienses comparadas con las desmesuras que ocurren hoy, ante el silencio o aprobación de esos mismos órganos de prensa y sus ramificaciones. Sin temor a brutales incoherencias, ese condensado final del mando comunicacional y simbólico, aprueba la forma mayúscula que hoy aherroja al pueblo llano, mientras ayer ponía el grito en el cielo por ocurrencias muy menores o insignificantes, si comparadas con las que ahora ocurren. Solanas se refirió, en tono irónico, al “éxito” que tuvieron las maquinarias publicitarias del gobierno en hacer creer a buena parte de la población, que el aumento de un servicio los favorecía, en vez de empobrecerlos más.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">En los dos discursos referidos, hay algo común a pesar de que subyacen diferencias de trayectoria, intención y estilo. Solanas se inspira en una autocomprensión biográfica ligada desde tiempos muy anteriores por la preocupación energética, que situó en un ciclo que atraviesa las presidencias de Yrigoyen y Perón, que incluye la notoria participación de los generales Savio y Mosconi -al que presentó como numen de la austeridad administrativa-, sin olvidar al presidente Alvear. Es cierto que durante su presidencia se fundó YPF, pero no deja de llamar la atención este recordatorio, no habitual en las tradiciones directa o indirectamente vinculadas al “forjismo”, el grupo caro a Solanas que en tiempos ya lejanos se expresó en términos del yrigoyenismo antialvearista. Este señalamiento no pequeño en el debate histórico exigiría mayores detalles y precisiones, que por ahora dejamos de lado. Otro tema de importancia en la exposición de Pino -que festeja el cincuentenario del estreno en el Festival de Pesaro de <em>La Hora de los Hornos</em>, para la cual -dice- “vi todos los clásicos del cine ruso”-, fueron las consideraciones sobre Vaca Muerta. Señaló lo riesgoso de ese convenio, tanto en lo que se refiere a la llamada “letra chica” en los acuerdos con Chevron, como en el riesgo para el medio ambiente que supone ese método exploratorio, el fracking, ya prohibido en varios países, y que sin embargo acá se lo festeja siendo aún más dificultosas las condiciones de extracción del crudo, pues se halla a tres mil metros de profundidad. La ex-presidenta aludió también a Vaca Muerta, pero de manera diferente. Siendo un convenio realizado durante su gobierno -no sin polémicas diversas-, reprochó a Macri que se exhibiera con esas instalaciones de fondo, aferrado despegadamente a los monolitos e instalaciones de acero que dejó la tan criticada “pesada herencia”. Pino utilizó su acostumbrado tono épico, el del “gran proyecto de nación”, que el macrismo por su propia esencia no sólo diluye, sino que esa expresión sólo cuenta -si cuenta-, en su diccionario de vituperios. Para Pino, a la luz del abrazo Perón-Balbín, acto efusivo y componedor bajo el cual él se sitúa, aun tendría sentido un llamado de lo que todavía quedaría hundido en las frágiles y titubeantes reservas anímicas que restarían en el trasfondo olvidadizo de radicales y peronistas. Llamado para despojarse de sus caparazones amnésicas y volver a los orígenes. ¿Pero eso aun parece posible? Permítasenos escribir el vocablo dudoso. Por la misma razón que el discurso de Pino propone examinar: ¿por qué hay un sector vulnerado de la población que festeja que lo sigan humillando? ¿Qué lo sostiene? ¿Avalados por cuáles razones piensan que les conviene saludar un aumento de las tarifas o condiciones de vida evidentemente más ruinosas?</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Para Cristina la tarea discursiva presentaba otros ángulos que eran necesarios porque lo que salga de su boca debe dirigirse, aunque sea de un modo indirecto, a resguardar en la memoria pública activa, los actos de su gobierno, vilipendiados por un engranaje hasta hoy casi inconmovible. Un entrelazamiento granítico de medios que han generado mitologías de escarnio presentadas como “información pura y dura” -frase salida del laboratorio de rimas de las derechas del dispositivo semiológico del poder-, cuestiones que exigen respuestas en gran parte irónicas, tema en el que la ex presidenta se ha lucido, no siempre produciendo los resultados que esperaba. Pero esta vez, su blanco era la pobre figura vicepresidencial, símbolo del macrismo en el Senado, que en el pasado había emitido opiniones contrarias a las suaves regulaciones de aquel tiempo, esos reducidos aumentos de precios en el servicio que se imponían sobre el sector energético, ínfimas medidas que harían sonrojar al “Recaudador Zaqueo” que aún no ha despertado de su delirio de colector de gabelas, ante el chistido alarmado de los obispos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">En los dos discursos veo una similar preocupación por temas tales como el acto de sustraer las variables económicas de su ámbito de historicidad (Cristina: los billetes de banco extirpados de las figuras de la memoria nacional; Pino: la historia energética del país que cruza a los partidos populares olvidados de su memoria) pero con diferentes encuadres discursivos y políticos. En una, dirigirse con incisivo sarcasmo a los débiles sustentos del gobierno macrista que exacerba los mismos males que antes decía combatir. En el otro, la pregunta por el manto de incongruencias con las que los grandes medios productores de lenguajes e imágenes masacran a diario la vida popular. Por esas vías, amplias franjas agraviadas objetivamente, agravian a la vez a quienes dedicaron esfuerzos en levantarlas socialmente, mientras agasajan a los que con toda precisión rebajan sus condiciones existenciales. Grandes enigmas de la conciencia colectiva que estamos lejos de poder comprender y desanudar de sus complejos nudos espirituales y morales.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Desvío por fin este breve comentario a un episodio fundamental del debate sobre tarifas -cuyo resultado final fue de inmediato y desfachatado veto por el gobierno-, para detenerme en las consecuencias de la parte que destaco de ese debate – ¿cómo los organismos gubernamentales y de financiación internacional aprendieron a que sus decisiones opresivas se deberían presentar bajo el ropaje de un plan de atender a los pobres y humillados de la tierra? El acuerdo con el FMI, aun no firmado cuando escribo estas líneas, significa un porcentaje mayor de ajuste, restricción y apisonamiento forzado del marco inflacionario, más de lo que el gobierno tenía ya pautado. El resultado, aun si evitamos recaer en la figura de la “causa y el efecto” -tan cultivada por quienes somos los históricos adversarios de estos planes restrictivos para la vida en general-, es un regresivo escalón más a recorrer en los términos de achicamiento del sector público, opacamiento de las soberanías de las instituciones políticas y económicas, gobierno central, banco nación, banco central, paradójicamente llamado “independiente”, etc. Todas las sórdidas consecuencias para trabajadores, empleados, ciudadanía en general y pautas genéricas del mínimo de autonomismo nacional que garanticen el sentido de toda vida política, ya fueron suficientemente analizados. La foto de Macri en la primera fila de los representantes del G7 como cobayo -roedor roído-, explica la lógica del laboratorio donde los poderes financieros mundiales, mientras discuten sus propios dilemas arancelarios, tienen a la Argentina como gran hangar de pruebas para controlar financiera, económica, policial, militar y existencialmente a la población. El recinto de la experimentación no es diferente al de otras épocas, pero ahora incluye, con más énfasis que antes, la idea que hay una variabilidad de recursos -según marchen las demás medidas de encogimiento de la vida colectiva popular- que podrían aplicarse a reformar asignaciones familiares, partidas por embarazo y otras urgentes cuestiones sociales.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Invirtiendo sus lógicas bien conocidas, ahora el Fondo, inspirándose en el macrismo que a su vez se ha inspirado en el Fondo, encubre todos los proyectos para rehacer el país hasta llevarlo a su ruina histórica y a su agonía social y su mendacidad cultural. Los presenta como un acto de preocupación por los pobres. Es el rastro de un montaje que tan buenos resultados le diera al macrismo, que en vez de construir un Arsat, construyó o dejó que su propio ser fuera construido por una Ingeniería Mediática que extremaba los medios para hablar falsariamente desde un sector quebrantado de la vida popular. Pero presentado con felicidad balsámica. “Vamos juntos”. Prestándole así el lenguaje de la imputación a los otros o ejerciendo la alquimia de crearlo artificiosamente para que esa inocente voz hueca fuera asumida como propia por los estratos más agobiados y encolerizados de la población. Sembraron piedras en las vejigas del país. Luego, se haría fácil dirigir con una regla de cálculo esos fastidios hacia los que quisieron remediarlos genuinamente (con los defectos que hoy puedan reconocerse), tanto como elaborar series mecanizadas de sonrisas almibaradas ante los viejos patrones que retornaban. Con la venida prepotente del Fondo a co-gobernar el país -si se desea, extráigase por innecesaria la partícula “co”- también se ensayará el mesianismo financiero para ser aplaudido por el regazo borroso de una vida popular entrecruzada por ráfagas complejas de creencias, consumos de imágenes y deseos irredentos que desatan cargas que antes parecían llevarse con comodidad, la correlación entre vidas golpeadas o experiencias laborales explotadas y creencias políticas de emancipación. El Fondo, el Macrismo Monetario, el fraude moral Internacional sigue existiendo porque confían cada vez más en que el pueblo nunca más será pueblo, sino ataduras ya solidificadas entre la pesadumbre social y el apoyo al autor de las desdichas, acompañado con el improperio hacia las tradiciones y gobiernos populares que respiran, con las dificultades conocidas, los aires de una historia mayor de visos emancipatorios.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Por eso, reseñábamos rápidamente dos discursos en el Senado de la Nación que percibían estos problemas y con obvias fórmulas de dicción heterogéneas, pero no ausentes de posibles complementaciones, pues hablaban no desde posibles rutinas expositivas, sino desde la hondonada trágica que se diseña ante nosotros. La de que, si no se hace lo necesario, pero también lo profundo y no lo improvisadamente rejuntado, pueda proseguir, luego del año 19, este gobierno que al sentido de la estafa le agrega las señales de la impostura masiva. Rústicos vasos de burócratas y falsarios, que es imperativo que se les rompan en las manos antes de beber el último sorbo. </span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><span style="color: #000000;">Buenos Aires, 11 de junio de 2018</span></p>
<p><span style="color: #000000;"><em>*Sociólogo, ensayista y escritor. Ex Director de la Biblioteca Nacional</em></span></p>
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		<title>Sólo se trata de vivir &#8211; Por Daniel Freidemberg</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 08 Jan 2020 13:59:36 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Daniel Freidemberg]]></category>
		<category><![CDATA[Destacada]]></category>
		<category><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></category>
		<category><![CDATA[Pobreza]]></category>
		<category><![CDATA[Susana Giménez]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Los dichos de Susana Giménez acerca de los pobres y el trabajo apuntan a perpetuar el sentido común en que el modo de vida neoliberal consigue un arraigo en la sociedad, aun entre buena parte de las víctimas de las políticas que el neoliberalismo lleva a cabo, o de sus saboteos a las tentativas de aumentar los derechos y mejorar la vida de las mayorías.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong><em>Los dichos de Susana Giménez acerca de los pobres y el trabajo apuntan a perpetuar el sentido común en que el modo de vida neoliberal consigue un arraigo en la sociedad, aun entre buena parte de las víctimas de las políticas que el neoliberalismo lleva a cabo, o de sus saboteos a las tentativas de aumentar los derechos y mejorar la vida de las mayorías.</em></strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>Por Daniel Freidemberg*</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Qué manera de insistir con “los pobres”, como si fueran lo único que importa. ¿Y los argentinos que tienen que pagar un treinta por ciento más para ir de vacaciones a Punta del Este o Miami? Digamos la verdad: el populismo habla tanto de los pobres para sacarle la plata a los ricos. En vez de tanto hablar de ellos, a los pobres hay que darles soluciones: mandarlos al campo y enseñarles a sembrar. Pero eso ya no se puede, porque al “campo” le sacan sus ingresos con retenciones. Como estamos en medio del populismo nadie se anima a decir esto. Es de los pobres que el Estado tiene que sacar la plata, por la sencilla razón de que son más. Si los ricos son ricos es porque se hicieron trabajando y porque son más vivos, mientras los que están en la pobreza se lo merecen porque no les gusta sacrificarse y son ignorantes, quieren ser mantenidos. En vez de sacar a los ricos, que los pobres se pongan a sembrar y se vuelvan ricos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Notable compendio de un pensamiento, si le damos una extensión muy laxa, sin exigencias de rigor, a la palabra “pensamiento”, que tal vez podamos llamar “gorila”, si es que hay que llamarlo de algún modo, formalmente identificado con el peronismo y que bajo esa denominación cree percibir en realidad “otra cosa”, a la que teme tanto como desprecia (y es porque la desprecia que la teme): la vida popular. No es, por supuesto, Susana Giménez la única que lo “piensa”, aunque haya sido ella ahora la encargada de decirlo con todas las letras, lo que bien se pude agradecer para que se pueda ponerlo mejor en foco. ¿Vale la pena tirársela contra ese personaje? No sé. Tiendo a pensar que es lo que realmente piensa, que es muy sincera, que el chip que tiene instalado en el autolimitado espacio de su mente no le permite otra cosa, pero, lo piense o no, el hecho es que ese combo, todo acto que refuerce ese combo, apunta a perpetuar el sentido común en que el modo de vida neoliberal consigue un arraigo en la sociedad, aun entre buena parte de las víctimas de las políticas que el neoliberalismo lleva a cabo o de sus saboteos a las tentativas de aumentar los derechos y mejorar la vida de las mayorías.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">¿Qué porcentaje de la población argentina mira el programa de la Su? La cantidad no es poca, seguramente, pero, ¿en términos de porcentaje, es decisivo? Lo que se puede decir con alguna seguridad es que sus televidentes fieles lo miran porque eso, precisamente eso, es lo que quieren ver y escuchar. Lo que necesitan, o creen necesitar. Y ese, más que la señora Giménez, es el problema, porque es gente –para decirlo de una vez y sin vueltas– irrecuperable. Blindada. No es con argumentos, por más sensatos, racionales y bien explicados que estén, que se los hará cambiar de criterio, ni siquiera exponiendo realidades concretas, incluidas las que los afectan directamente. No es este el lugar donde desentrañar los motivos psicológicos, culturales y de psicología social por los que se da ese encapsulamiento: el encapsulamiento existe y es sólido, consistente. Renunciar a él, cuestionarlo, implica, para sus sostenedores, renunciar a su identidad, su ser “yo mismo”, sus razones para estar en el mundo. Quedar boyando como astronautas a los que se les soltó el cordón que los conectaba a la estación espacial. Algo así como la muerte. No van a cambiar, pero se puede acotar su capacidad de pudrir todo, despotenciarla.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Si no hay explicaciones ni razonamientos que puedan perforar esa capa, si no hay muestras de buena voluntad que los conmueva. Si, por supuesto, reprochárselo, recriminarles y, mucho menos, agredirlos o insultarlos, es peor, porque es confirmar su emperramiento y alentar su rencor. ¿Se puede hacer algo? Se me ocurre que aislarlos, dejarlos parloteando solos. Meterlos en un gueto imaginario no, de ningún modo: alentar en el resto de los argentinos, que son bastante más, otro modo de relación con el prójimo y con la vida, más solidario, más fuerte, convincente, e inmune a esa mala leche. Pero alentarlo en la práctica, con hechos, no con bajadas de línea ideológica. Mucho más que hablar de una sociedad mejor, ir constituyéndola concretamente, que se la pueda vivir, que se la disfrute. Mucho más que de ideas, se trata de vida concreta, de vida vivida. Que, entre otras cosas, impida que la necedad susanística se contagie, como se contagia ahora, al vasto sector de los “yo no entiendo de política”. Al revés: contagiarlos, no discursiva ni teóricamente sino por ósmosis, a través de experiencias reales, vivibles. Que vayan percibiendo en carne propia que se puede vivir de otro modo, y que ese modo es mejor.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Está el poder de los medios concentrados, por supuesto, y lo que se pueda hacer en ese territorio hostil habrá que hacerlo, pero es relativamente poco. Más vale, en estas condiciones las que ahora nos tocan, el laburo por abajo, la producción constante de opciones de vida concretas (clubes y centros culturales barriales, fiestas, actividades comunitarias, cooperativas de producción y/o consumo, cultos religiosos con sentido popular, asociaciones en defensa de lo que haya que defender, iniciativas conjuntas para reclamar a las autoridades, deportes, y un interminable etcétera). No sólo no es imposible: los ejemplos abundan por suerte y entiendo, o quiero entender, que marcan una dirección. Y que lo que se haga desde el Estado, desde este Estado que votamos en diciembre pasado, y desde las fuerzas políticas y sociales que lo gestionan, no sólo tenga en cuenta esas fuerza del buen vivir sino la aliente, la consulte, aprenda de ella, la respalde, y mucho. “Sin la política no se puede, pero con la política no alcanza”, uno está tentado a resumir, aunque eso que se mueve por fuera de la política institucional también es política, y de la mejor. Ni atacar al gorilismo susanístico ni a Susana ni intentar al cuete convencerlos o adoctrinarlos. Dejarlos que se cuezan en su caldo y apuntar a todo ese otro espacio, el de la vida a vivir, a potenciar, que está ahí, esperando que se lo despliegue, porque tiene con qué. Los modos de vida no se predican, o no solamente se predican: se crean andando.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Buenos Aires, 8 de enero de 2020</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>*</em><em> Poeta, crítico, ensayista y periodista</em></span></p>
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		<title>Un cinismo demasiado hipócrita. De transparencias y opacidades en el universo mediático &#8211; Por Claudio Véliz</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 03 Sep 2020 00:14:04 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Claudio Veliz]]></category>
		<category><![CDATA[Destacada]]></category>
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		<category><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></category>
		<category><![CDATA[Medios de Comunicación]]></category>
		<category><![CDATA[Neoliberalismo]]></category>
		<category><![CDATA[ocultamiento y exhibición]]></category>
		<category><![CDATA[Pobreza]]></category>
		<category><![CDATA[violencias de la riqueza]]></category>
		<category><![CDATA[visibilización e invisibilización]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>En este artículo Claudio Véliz analiza las operaciones mediáticas  de exhibición y ocultamiento que consiguen producir como visible la fisonomía de una vulnerabilidad asociada con la violencia, la amenaza, la pereza y el abuso; y como contrapartida, producen como invisible la arquitectura del saqueo orquestado por los responsables directos o indirectos de las diversas formas de violencia de un capitalismo neoliberal que en virtud de dichas tecnologías y dispositivos ha logrado instaurar su voracidad destructiva y depredadora.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong><em>En este artículo Claudio Véliz analiza las operaciones mediáticas  de exhibición y ocultamiento que consiguen producir como visible la fisonomía de una vulnerabilidad asociada con la violencia, la amenaza, la pereza y el abuso; y como contrapartida, producen como invisible la arquitectura del saqueo orquestado por los responsables directos o indirectos de las diversas formas de violencia de un capitalismo neoliberal que en virtud de dichas tecnologías y dispositivos ha logrado instaurar su voracidad destructiva y depredadora.</em></strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong> </strong></span><span style="color: #000000;"><strong>Por Claudio Véliz*</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>Publicidad y anonimato</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Vamos a concentrarnos, en esta oportunidad, en el dispositivo de la <em>transparencia</em>; o mejor aun, en ese juego perverso de publicidad y anonimato (de exhibicionismo obsceno y celoso ocultamiento, de visibilidad y opacidad, de cinismo e hipocresía) a que nos someten las exigencias del capital en su obsesión por aniquilar todo residuo de negatividad, crítica, conflictividad, politicidad. Un capitalismo de lo ilimitado necesita de una comunicación sin límites que culmina en la desenfadada exhibición de lo privado: la transformación de la vida íntima en espectáculo público. El neoliberalismo promueve un mundo de la “exterioridad total” en que nos entregamos desnudos (aportamos todos nuestros datos) a la extrema “curiosidad” del mercado y de las tecnologías <em>bio</em> y <em>psicopolíticas </em>que le allanan el camino. Así, la exposición de nuestra intimidad se constituye en la nueva <em>clave de acceso</em> al mundo. Si opusiéramos cierta resistencia frente a las incesantes sugerencias de “registrarnos”, nos hallaríamos en serias dificultades para visitar ciertos sitios, comprar determinadas mercancías, ser aceptados en algunos círculos o admitidos en las tramas reticulares de la visualización total. Frente a tamaña exigencia de publicidad y desnudez, el secreto, la extrañeza, el asombro o la angustia (esas afecciones y pudores que solían reservarse al mundo privado de los vínculos amorosos o afectivos) se tornan obstáculos insalvables de los que debiéramos desembarazarnos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La sociedad de la transparencia –dice el filósofo coreano Byung-Chul Han (1)– es una sociedad <em>positiva</em> que aplana y alisa cualquier vestigio de tensión-rugosidad-negatividad para que todo pueda ser devorado por el torrente incontenible del capital y la comunicación. Los objetos transparentes permiten su absoluta <em>operacionalización</em>; la claridad de las prácticas habilita su cómputo, control y adecuación a las exigencias del libre fluir; los cuerpos se vuelven traslúcidos cuando abjuran de su singularidad; el tiempo se torna diáfano cuando se lo percibe (y asume) como una sucesión homogénea y continua de lo siempre igual; el amor deviene cristalino cuando se libera de toda pasión/excitación, cuando se lo positiviza como cálculo de consumo y se lo domestica como objeto de confort. De este modo, la necesidad de “volvernos transparentes” (como requisito para la consolidación de un orden positivo, administrado y previsible) supone el borramiento de las tensiones, la confesión de los secretos, el abandono de la reflexividad crítica, la absoluta despolitización de los vínculos sociales e incluso el enfriamiento de los ardores y las pasiones (al menos, del erotismo y las sensibilidades amorosas).</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Sin embargo, esta tecnología de la visibilidad nos oculta –valga la paradoja– su “lado oscuro”, su reverso inconfesable; la contracara de la exteriorización y la desnudez de los cuerpos expuestos a la voracidad de las mercancías y/o a los controles policíacos, es la absoluta <em>invisibilización</em> de la maquinaria de dominación que teje dicho entramado: las redes de poder, los negociados del gran capital, la violencia predatoria de la confiscación. Salvo que dispongamos del tiempo, los recursos y los medios necesarios para acceder a una información adecuada y rigurosa (cuya circulación suele hallarse restringida al interés de investigadores, académicos y de un puñado de periodistas), difícilmente podamos advertir las coordenadas de una matriz injusta, los nombres y/o los rostros de sus beneficiarios, la pista de sus maniobras evasoras, o los abultados montos de sus cuentas secretas fugadas hacia guaridas fiscales. Por otra parte, el <em>anonimato</em> también ha constituido un instrumento indispensable en esas mismas redes que todo lo “exponen”, con el objetivo de alentar la discriminación, el odio y la estigmatización de determinados sectores sociales, y de crear o difundir <em>falsas noticias</em> y eslóganes <em>posverdaderos</em> (2). Si bien el <em>cinismo</em> es la expresión privilegiada de la ideología en los tiempos del neoliberalismo, no resulta muy acertado consentir una escisión decisiva entre la exhibición<em> cínica</em> y el falseamiento <em>hipócrita</em>. Tal como suele afirmar el filósofo esloveno Slavoj Zizek, todos los cínicos guardan un secreto, poseen una creencia oculta que, por temor o conveniencia, disimulan para seguir nadando en la cresta de la ola epocal, evitando, así, hundirse en las profundidades de su deseo inconfesable. Aun habiendo advertido la grosera falacia de sus arengas delirantes, nuestros cínicos del odio cacerolero continuarán sustentándolas orgullosamente para no quedar atrapados en la espesura de una verdad que aborrecen.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><img decoding="async" class="aligncenter" src="https://i0.wp.com/www.loquesomos.org/wp-content/uploads/2016/07/medios-de-comunicacio%CC%81n-loquesomos.jpg" alt="Qué enseñan los que enseñan Comunicación? - LoQueSomos" /></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>La <em>cínica</em> obscenidad de lo visible</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Pero más que seguir abundando en elementos teóricos o estrategias argumentativas, quisiéramos ahora “desnudar” los ardides mediales de este eficaz dispositivo de <em>visibilidad/invisibilidad</em>. La maquinaria mediática ha optado, en las últimas décadas, por exhibir sistemáticamente ciertos rostros, escenas, retóricas y discursos; en algunos casos, con el objeto de presentar a sus protagonistas como violentos, demoníacos, vagos o abusadores; mientras que en otros, con la intención de vincular a las personalidades elegidas a tal efecto, con gestos racionales, actitudes dialoguistas y hasta con la ostentación de ciertos (pretendidos) saberes. En uno de los extremos de este constructo bipolar, los demonizados “humanoides” siempre son interpelados (con su consentimiento o no) durante el horario vespertino y “en exteriores”, ya que son los habitantes de las villas y las barriadas populares, los presos que reclaman por las injustas condiciones de hacinamiento en las cárceles, los piqueteros que cortan una ruta, los manifestantes que reclaman por un bolsón de alimentos, los militantes que acompañan sus demandas (o para decirlo en la jerga de la vulgata odiadora: marginales, vagos, planeros, presos, cartoneros, negros, populistas). En sus antípodas, en el horario nocturno, elegantes señores (en mayor medida que bronceadas señoras) pasean sus rostros maquillados por los sets televisivos para exhibir su cordura, sus gestos bienintencionados, su retórica mesurada y/o su experticia económica. Poco importa si los espectadores se detienen a analizar estos consejos y sugerencias ya que la eficacia del dispositivo consiste en el simple cotejo de las imágenes: la “violencia” y la “fealdad” callejera del reclamo contrasta con la racionalidad y amabilidad del diálogo afable en el estudio de TV. De este modo, los rostros y las expresiones de la población vulnerable/<em>vulnerada</em> que viene sufriendo la expoliación y la condena a la marginalidad desde (como mínimo) los tiempos del menemato (3), son estigmatizados y discriminados hasta el hartazgo con el inestimable auxilio de los “operadores digitales”. Mientras tanto, desde los plácidos sillones de un living montado para la ocasión, honorables políticos, sabios economistas y expertos funcionarios nos lanzan sus consabidas recetas y sugerencias. Huelga decir hacia cual de ambos bandos resultará direccionada la agresividad de las audiencias.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong> <img decoding="async" src="https://proyectoidis.org/wp-content/uploads/2019/01/Vedder-01-1024x728.jpg" alt="filosofía y teoría política. Algunos de sus libros" /></strong></span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>La <em>hipócrita</em> invisibilización de la trama</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Hasta aquí, solo aludimos a una de las fases del dispositivo: la que incita (y excita) la visibilidad, la exhibición, el cinismo, más allá de que resulten divergentes las estrategias del montaje, el léxico y la edición, según se trate de uno u otro de los grupos en cuestión. Ahora quisiéramos examinar el reverso de esta tecnología del poder, procurando advertir lo que en cada uno de ambos casos, la maquinaria mediática decide<em> invisibilizar</em> haciendo gala de una elección –subrayemos– ética, ideológica y política. Por un lado, los rostros oscuros del pobrerío plebeyo siempre aparecen desconectados de las razones y de los personajes que precipitaron sus desgracias: son simplemente vagos, chorros, presos o planeros. Por el otro, se ocultan celosamente los prontuarios de las figuras cordiales y equilibradas que pululan por los “interiores”: economistas ortodoxos (cuyos consejos han fracasado una y otra vez en el mundo entero), <em>lobbistas</em> de las grandes corporaciones o de los fondos-buitre, evasores recurrentes, endeudadores seriales, blanqueadores oportunistas, formadores de precios, exportadores que retienen la cosecha a la espera de una mayor devaluación, fugadores de divisas, o empresarios siempre dispuestos a “achicar los costos laborales”. Esta aviesa maquinaria de visibilidades y opacidades, de exhibiciones y ocultamientos mediáticos es la que direcciona los afectos (los altera, los estimula, los induce, los excita) instalando estereotipos, discriminando a los excluidos del sistema, culpabilizándolos por todos nuestros males, despreciando sus voces, sus gestos y el desenfado con que encaran sus goces (he aquí lo que les resulta insoportable), al mismo tiempo que soslayan las causas del desamparo y desvían el foco de las problemáticas cruciales para la sociedad. No debiera extrañarnos, entonces, que nuestra indignada hostilidad se oriente hacia un joven morocho del conurbano, una mujer que vive de la ayuda social (“que se embaraza para cobrar un plan”), una empleada pública, una trabajadora <em>trans</em>, un marginal que se la rebusca con su “trapito”, o incluso hacia un médico cubano (por haber estudiado en un país con gobiernos indeseables). Esta eficaz maniobra mediática también consigue evitar que la bronca y el resentimiento (promovidos por el despojo neoliberal) apunte a los verdaderos beneficiarios y/o ejecutores de la miseria organizada: los responsables directos o indirectos del caos económico, el desmantelamiento del sistema sanitario, educativo y científico, el incremento de la pobreza, la desocupación y la desigualdad, o de las diversas formas de violencia contra los resistentes y excluidos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Para resumir el propósito de este artículo, podríamos decir que dichas operaciones mediáticas consiguen <em>producir como visible </em>la fisonomía de una vulnerabilidad asociada con la violencia, la amenaza, la pereza y el abuso; y como contrapartida, <em>producen como invisibles</em> (4) los trayectos curriculares de sus distinguidos verdugos al igual que la arquitectura del saqueo orquestado por estos nobles señores de traje y corbata. Esta siniestra articulación entre la <em>exhibición obscena</em> (ya de la fealdad plebeya, ya de la blancura propietaria) y el <em>ocultamiento</em> de una trama inconfesable (el atraco virulento de unos muchos por parte de unos pocos), es otra de las tantas “estaciones ruinosas” de un capitalismo (neoliberal) que en virtud de dichas tecnologías y dispositivos ha logrado instaurar su voracidad destructiva y depredadora.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>Referencias:</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">(1) Byung-Chul Han (2013): <em>La sociedad de la transparencia</em>, Herder, Bs. As.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">(2) Vale recordar aquí que aún opera en nuestras redes un ejército de <em>trolls</em> encargados de multiplicar hasta el hartazgo dichas prácticas desde identidades creadas <em>ad hoc</em>. Hasta el año 2019 eran asalariados del Estado nacional. Hoy continúan activos en virtud del financiamiento privado o bien del que reciben de algunos gobiernos provinciales o municipales afines a dicha “tarea”.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">(3) En que la pobreza alcanzaba casi a la mitad de los argentinos mientras que una tercera parte de la población económicamente activa se hallaba desocupada o subocupada. Hubo que esperar hasta la gestión de los gobiernos kirchneristas para lograr (incluso para el cálculo de las consultoras e instituciones privadas menos “generosas” y más hostiles a dichos gobiernos) una drástica reducción de la pobreza, el desempleo y la desigualdad.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">(4) Nos abusamos, una vez más, de una terminología inaugurada por el filósofo francés Louis Althusser como un aporte sumamente original al debate de los años 60 y 70 entre estructuralismo y hermenéutica.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Buenos Aires, 2 de septiembre de 2020</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">* Sociólogo, docente<strong> / </strong><a style="color: #000000;" href="mailto:claudioveliz65@gmail.com"><strong><em>claudioveliz65@gmail.com</em></strong></a></span></p>
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		<title>No se puede surfear sobre la segunda ola &#8211; Por Hugo Presman</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 06 Apr 2021 22:47:21 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>Hugo Presman afirma que estamos en el prólogo de una situación grave: la tan temida segunda ola pandémica, que avanza con una rapidez que supera largamente al acceso a las vacunas (problema mundial) y al ritmo de vacunación. Los niveles de pobreza e indigencia ponen de manifiesto la tragedia social heredada por los cuatro años de gobierno macrista y por la pandemia. Es un momento dramático, en el que hay que tomar decisiones muy difíciles, con indudable costo político, pero que hay que tomar ahora ya que luego pueden ser más costosas, y que resultan imprescindibles para atenuar una segunda ola que puede terminar con la sostenibilidad sanitaria y la incipiente reactivación económica. Primero la vida y en la medida de lo posible que las medidas de protección afecten lo menos posible a la economía. No hay medidas mejores sino menos malas. Es la encrucijada que le ha tocado a este gobierno, una de las peores de la historia.</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/no-se-puede-surfear-sobre-la-segunda-ola-por-hugo-presman/">No se puede surfear sobre la segunda ola &#8211; Por Hugo Presman</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong><em>Hugo Presman afirma que estamos en el prólogo de una situación grave: la tan temida segunda ola pandémica, que avanza con una rapidez que supera largamente al acceso a las vacunas (problema mundial) y al ritmo de vacunación. Los niveles de pobreza e indigencia ponen de manifiesto la tragedia social heredada por los cuatro años de gobierno macrista y por la pandemia. Es un momento dramático, en el que hay que tomar decisiones muy difíciles, con indudable costo político, pero que hay que tomar ahora ya que luego pueden ser más costosas, y que resultan imprescindibles para atenuar una segunda ola que puede terminar con la sostenibilidad sanitaria y la incipiente reactivación económica. Primero la vida y en la medida de lo posible que las medidas de protección afecten lo menos posible a la economía. No hay medidas mejores sino menos malas. Es la encrucijada que le ha tocado a este gobierno, una de las peores de la historia.</em></strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>Por Hugo Presman*</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Estamos en el prólogo de una situación grave. <strong>Posiblemente gravísima:</strong> la tan temida segunda ola pandémica. Que está claro que avanza con una rapidez que supera largamente al acceso a las vacunas (problema mundial) y al ritmo de vacunación. <strong>Si en la primera ola había que retardar el accionar del virus para fortalecer el sistema sanitario, cosa que se logró, ahora había que retrasar la segunda ola para vacunar a la mayor cantidad de alrededor de 15,5 millones de argentinos en situación de riesgo (mayores de 60 años, menores de 60 años con enfermedades preexistentes, personal sanitario, docente, fuerzas de seguridad).</strong> Es una ola que no se pude surfear como en la primera incrementando la estructura sanitaria, respiradores, duplicando el número de terapias intensivas. El Dr Pedro Kahn lo dice claramente: “El objetivo fundamental de la cuarentena del año pasado fue preparar el sistema de salud. Podemos estar orgullosos de que ningún argentino murió por falta de un tubo de oxígeno, por falta de acceso a la cama de terapia intensiva. Eso no volverá a ocurrir en 2021. Se podrán construir más hospitales, el tema es que no tenemos quién nos atienda. No podemos multiplicar los terapistas.”</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Esta segunda ola intensa nos toma con una recuperación económica en muchos rubros iniciada en septiembre del 2020 que puede marchitarse en forma aguda, pero con una situación social agravada por la pandemia. Con un presupuesto para este año que no contempló esta circunstancia y que sólo tiene una partida importante para la compra de vacunas. <strong>Con el cansancio y hartazgo de un año de limitaciones, de ausencias, de distancias, de falta de abrazos, de restricciones económicas, de incertidumbres, de pérdidas de trabajo, de cierres de empresas. Para afrontar una situación que se puede avizorar más grave que la del año pasado, hay un Estado exhausto y una sociedad harta.</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La única diferencia muy positiva es la vacunación. Que lamentablemente dadas las circunstancias mundiales, sus notables efectos benéficos, se pierden en la carrera con la velocidad y virulencia de la segunda ola. El Presidente Alberto Fernández, con relación a un año atrás, ha sufrido una desvalorización de su palabra e imagen por la campaña de demolición de los medios opositores, de una oposición irresponsable y suicida, de los errores propios y del fuego amigo. <strong>El gobierno está vacilante ante ese despliegue y no se anima a adoptar lo que a todas luces es lo único que puede parar o atenuar una ola creciente en progresión geométrica, que es una cuarentena breve pero estricta.</strong> En caso contrario, puede terminar con uno de los grandes méritos del oficialismo que fue el fortalecimiento del sistema sanitario y en consecuencia lo que evitó que implosionara. Como en el inicio de la pandemia, se tardó en determinar un rápido cierre de fronteras y estrictos controles sanitarios.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La cuarentena iniciada el 19 de marzo del 2020, evitó una hecatombe como en Brasil pero objetivamente no impidió un número importante de muertos. Con el diario del lunes y sin bibliotecas para consultar, puede inferirse que pasado los primeros 45 días, se prolongó formalmente la cuarentena que la población la vivió como total,  pero que en realidad hubo un levantamiento real de la mayor parte de las actividades, con áreas económicas inmovilizadas, las escuelas cerradas y con restricciones a la circulación. Eso ha oxidado un valioso recurso como la cuarentena, al tiempo que prolongó in eternum una curva de contagios y muertos amesetada que nunca terminó.<strong> Es decir: se prolongó la curva sin poder aplastarla. La segunda ola nos alcanza sin haber terminado, ni mucho menos, de padecer la primera. </strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Se puede presumir que el gobierno deberá recurrir a métodos drásticos, con las enormes limitaciones que tiene. La falta de recursos puede palearse en parte con el ingreso de los derechos especiales de giro (DEGs) que el FMI distribuirá entre sus socios correspondiéndole a la Argentina 4.400 millones de dólares y no como ha circulado para pagar deudas con el mismo Fondo que vence antes que llegue el acuerdo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>Las medidas fuertes es necesario tomarlas antes que sea tarde, con los correspondientes costos políticos, pues luego se pagan los mismos costos pero con un número mayor de muertos.</strong> Las consecuencias económicas negativas son inevitables y sólo las puede paliar el Estado. Al mismo tiempo, sería conveniente incluir en una mesa de lucha contra la pandemia a todos los gobernadores de las provincias donde han triunfado fuerzas diferentes al oficialismo, Dicha mesa debe contar con la colaboración de especialistas desde infectólogos a psicólogos, desde sociólogos a especialistas en comunicación.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Junto con las políticas macro, una intensa campaña de concientización desde el uso correcto del barbijo, que es la vacuna al alcance de todos, a la necesidad de convencer que en las medidas de precaución individuales está el secreto del éxito colectivo. Que en circunstancias excepcionales como las que vive el planeta, y obviamente nuestro país, no cuidarse es un acto de deserción de una gesta colectiva que pone en riesgo la propia vida del que lo práctica y aún más grave la de sus semejantes empezando por los afectos más cercanos. Mensajes diarios, explicitaciones de responsables y asesores, deben saturar los medios y las redes. Todos los recursos prácticos y simbólicos deben ser volcados ante el peligro cercano. <strong>Una batalla que no admite desertores.</strong></span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>UN GUERNICA ECONÓMICO SIN PICASSO                         </strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Los números de la Argentina son un Guernica económico, sólo que no hay un Picasso que lo lleve a la tela. La pobreza está en las calles de todas las ciudades del país, en el incremento notable de las villas, en los que han convertido las veredas en sus domicilios. La desigualdad es obscena porque se concentra la riqueza y se expande en consecuencia no sólo la pobreza, sino su escalón extremo que es la indigencia. Las estadísticas del INDEC sólo tabulan en forma macro, lo que los ojos visualizan en lo micro. En el caso de chicos hasta 14 años, 6 de cada 10 están en hogares pobres.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<table width="404">
<tbody>
<tr>
<td width="261"><span style="color: #000000;"> <strong>             POBREZA EN LA ARGENTINA</strong></span></td>
<td width="143"><span style="color: #000000;"><strong> </strong></span></td>
</tr>
<tr>
<td width="261"><span style="color: #000000;">2 semestre del 2017</span></td>
<td width="143"><span style="color: #000000;">25,70%</span></td>
</tr>
<tr>
<td width="261"><span style="color: #000000;">2 semestre del 2018</span></td>
<td width="143"><span style="color: #000000;">32,00%</span></td>
</tr>
<tr>
<td width="261"><span style="color: #000000;">2 semestre del 2019</span></td>
<td width="143"><span style="color: #000000;">35,50%</span></td>
</tr>
<tr>
<td width="261"><span style="color: #000000;">2 semestre del 2020</span></td>
<td width="143"><span style="color: #000000;">42,00%</span></td>
</tr>
</tbody>
</table>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Si desglosamos el primer año de la pandemia, vemos el impacto notable en el segundo trimestre que lleva la pobreza al 47%, que se compensa parcialmente con la recuperación de la economía en los últimos cinco meses.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<table width="404">
<tbody>
<tr>
<td width="261">
<p style="text-align: left;"><span style="color: #000000;">1 semestre del 2020</span></p>
</td>
<td width="143"><span style="color: #000000;">40,90%</span></td>
</tr>
<tr>
<td width="261"><span style="color: #000000;">1 trimestre del 2020</span></td>
<td width="143"><span style="color: #000000;">34,60%</span></td>
</tr>
<tr>
<td width="261"><span style="color: #000000;">2 trimestre del 2020</span></td>
<td width="143"><span style="color: #000000;">47,00%</span></td>
</tr>
<tr>
<td width="261"><span style="color: #000000;">2 semestre del 2020</span></td>
<td width="143"><span style="color: #000000;">42,00%</span></td>
</tr>
</tbody>
</table>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El 42% de pobreza al 31-12-2020 hay que compararlo con dos momentos pico, pero con mucho menos estructura del que hoy proporciona el Estado. En la hiperinflación durante el gobierno de Raúl Alfonsín llegó al 47,30 y en la crisis del 2002 al 57%</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Si lo traducimos en personas, saliendo de la frialdad de los números que anestesian, hay en la Argentina al 31 de diciembre del 2020 18,9 millones de personas pobres y dentro de ese número los indigentes ascienden a 4,8 millones. .</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Más dramático: los pobres e indigentes de todo el país superan a la población actual de toda la provincia de Buenos Aires al 31-12-2021 en 1.358.859 personas (la población de la provincia a esa fecha asciende a 17.541.141). </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Pasemos a la vida sin vida que padecen los indigentes:</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<table width="527">
<tbody>
<tr>
<td width="261"><span style="color: #000000;">PORCENTAJES Y CANTIDAD DE INDIGENTES</span></td>
<td width="143"><span style="color: #000000;"><strong>Indigentes en porcentajes</strong></span></p>
<p>&nbsp;</td>
<td width="123"><span style="color: #000000;"><strong>Indigentes en     números</strong></span></p>
<p>&nbsp;</td>
</tr>
<tr>
<td width="261"><span style="color: #000000;">2 semestre del 2017</span></td>
<td width="143"><span style="color: #000000;">4,80%</span></td>
<td width="123"><span style="color: #000000;">2,1 MILLONES</span></td>
</tr>
<tr>
<td width="261"><span style="color: #000000;">2 semestre del 2018</span></td>
<td width="143"><span style="color: #000000;">6,70%</span></td>
<td width="123"><span style="color: #000000;">2,9MILLONES</span></td>
</tr>
<tr>
<td width="261"><span style="color: #000000;">2 semestre del 2019</span></td>
<td width="143"><span style="color: #000000;">8,00%</span></td>
<td width="123"><span style="color: #000000;">3,6 MILLONES</span></td>
</tr>
<tr>
<td width="261"><span style="color: #000000;">2 semestre del 2020</span></td>
<td width="143"><span style="color: #000000;">10,50%</span></td>
<td width="123"><span style="color: #000000;">4,8 MILLONES</span></td>
</tr>
</tbody>
</table>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Del 2019 al 2020 se incrementaron los pobres en 3.000.000 en números redondos, de los cuales 1.200.000 son indigentes.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Otro hecho que es una luz roja: en niveles porcentuales cada vez se aleja más la distancia entre el ingreso de los indigentes de la canasta básica para no ser pobre.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<table width="527">
<tbody>
<tr>
<td width="261"><span style="color: #000000;"> <strong>INFORMACIÓN AL 31-12-2021</strong></span></td>
<td width="143"><span style="color: #000000;"><strong>INGRESO PROMEDIO</strong></span></td>
<td width="123"><span style="color: #000000;"><strong>DIFERENCIA</strong></span></td>
</tr>
<tr>
<td width="261"><span style="color: #000000;">SEGUNDO SEMESTRE DEL 2020</span></td>
<td width="143"><span style="color: #000000;">29.567,00</span></td>
<td width="123"><span style="color: #000000;">42,00%</span></td>
</tr>
<tr>
<td width="261"><span style="color: #000000;">LA CANASTA COSTABA</span></td>
<td width="143"><span style="color: #000000;">50.854,00</span></td>
<td width="123"></td>
</tr>
</tbody>
</table>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Pero esta radiografía de la pobreza omite la contracara que no se encuentra en los medios ni en la mayoría de los análisis pretendidamente sociológicos, <strong>que es la concentración impúdica de la riqueza que ha transformado la sociedad más igualitaria de América Latina de los cincuenta, sesenta y parte de los setenta en una de una desigualdad irritante e inviable.</strong> El 50% más pobre recoge el 30% del ingreso nacional y el 10 % más rico se queda con el 33%. Y aunque no hay cifras disponibles, es altamente probable que de ese 10% más rico el 1% retenga la mitad de ese 33%. </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Muchos de los instigadores de la pobreza, derraman lágrimas de cocodrilo como un subterfugio para evitar que se tomen medidas equitativas que afecten sus bolsillos. El último escenario teatral fue el llamado impuesto a la riqueza que llevó al empresario agropecuario radicado en el Uruguay, Gustavo Grobocopatel, a afirmar que algunos tendrían que vender su casa para pagar el impuesto. Todo mal actor no puede dejar de exhibir la falsedad de su interpretación.    </span></p>
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<p style="text-align: justify;"><img decoding="async" class="aligncenter" src="https://www.infobae.com/new-resizer/Xzp5CM5ueFzG-HZYgeU4yPRWAPc=/1200x628/filters:format(jpg):quality(85)//arc-anglerfish-arc2-prod-infobae.s3.amazonaws.com/public/252CUERVZZETRKLOR5FWXDX3GU.jpg" alt="Frente a “la concentración de poder en el país”, Juntos por el Cambio convocó a una reunión presencial del bloque en el Congreso - Infobae" /></p>
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<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>OPOSICIÓN IMPRESENTABLE, ALIANZA GUBERNAMENTAL CRISPADA</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La oposición es impresentable y en los halcones de Juntos por el Cambio se advierte una irresponsabilidad inaudita. Están dispuestos a oponerse a la ley de gravedad si el gobierno se atribuye su autoría. De ir contra la vacuna Sputnik V como lo hicieron, a criticar su insuficiencia. Describir al Kirchnerismo como Chernóbil. Proponer la privatización en la compra y distribución de las vacunas. Hacer denuncias descabelladas de envenenamiento de la población a través de las vacunas. De calificar las restricciones protectoras como infectadura, a afirmar que “somos el hazmerreír del mundo”. Si ayer hablaban de que se habían robado uno o dos PBI, ahora lo han trasladado a que se han apropiado de la totalidad de las vacunas. Retoman, en la práctica, sin enunciarla, una consigna perdida en el tiempo: “Cuanto peor, mejor”. El radicalismo está subsumido en el PRO y pasa por una larga noche sin un solo dirigente que supere el subsuelo político.  Hay que reconocer que es difícil diferenciar un radical de un macrista y eso revela que Juntos por el Cambio, mientras no aparezca una renovación de raíz, permanecerán unidos. Si Alfredo Cornejo, diputado radical y Presidente del Comité Nacional de la Unión Cívica Radical, propone la independencia de Mendoza, Mauricio Macri, máximo referente del PRO, consideraba hace unos años que nunca entendió el reclamo por las Islas Malvinas y por qué había que pretender incorporarla al territorio nacional si fuesen deficitarias. Es una visión liliputiense que nunca mencionará ni incorporará el concepto de Patria Grande. Las palomas de la coalición son macristas asintomáticos con un perfil políticamente más moderado y con los cuales tal vez es posible establecer algunas políticas concertadas sin dejar de olvidar que como le dijo Horacio Rodriguez Larreta a Jorge Fontevecchia el 5 de noviembre del 2017: <strong>“Vidal y yo somos lo mismo que Macri”</strong>. En su afán de diferenciarse, el jefe de gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, jaqueado por los halcones y aprovechando errores del gobierno nacional en su relación política en el periodo de ondas de amor y paz, suscribe en los hechos la política que hubiera aplicado Macri siendo gobierno, una versión light de Jair Bolsonaro: “Que se mueran todos los que se tengan que morir.”</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El “Frente de Todos”, una construcción sin antecedentes en la que, como todos sabemos, la vicepresidente que designó al presidente es la que tiene la mayor cantidad de votos. Eso origina un desequilibrio de origen, porque si hay algo permanente en política y en la vida, es que el que tiene más capital político impone condiciones, es decir orientaciones, propuestas y cargos. Alberto Fernández en cuanto a sustento político, no en cuanto a formación y discurso, se parece mucho a Daniel Scioli. Carece de base de apoyo propio, y no le interesa conformarlo. No tiene diputados ni senadores. Es genéticamente moderado, que se expresa en su autodefinición como socialdemócrata. Eso ayudó a ganar las elecciones, pero se revela como una limitación a la hora de gobernar. Hace equilibrio entre las posiciones más radicalizadas de Cristina Fernández y las de Sergio Massa cercanas al macrismo en algunos aspectos. Carece de un lugar para dirimir posiciones enfrentadas, discutirlas y llegar a una línea aceptada por elección. Trabajadores, gobernadores, movimientos sociales no participan ni forman parte en las discusiones y mucho menos en las decisiones. Las discusiones son públicas y en la enorme mayoría de los casos se imponen los criterios de Cristina. Eso va produciendo un deterioro evidente de la figura y palabra del presidente, abonada por un fuego permanente de 24 horas todos los días del año por la prensa y los medios más potentes embarcados en un periodismo beligerante con el objetivo de erosionar posibilidades electorales. En un panorama social y sanitario gravísimo, son suicidas los conflictos en materia de seguridad de Berni-Frederic, o los chisporroteos que quedaron exteriorizados en la designación del Ministro de Justicia, clara imposición de Cristina, así como las desmentidas y contramarchas de la mayor parte de las afirmaciones y propuestas del Ministro de Economía Martín Guzmán. Que Berni vaya contra Frederic y luego desaire al Presidente de la Nación y por elevación a Sergio Massa (“Yo nunca me fui del partido, hubo quienes durante diez años cascotearon a este espacio político y después volvieron”), sólo puede entenderse porque cuenta con el apoyo por ahora incondicional de la accionista mayoritaria de la coalición.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El Procurador General de la Nación propuesto por Alberto Fernández y aceptado por la oposición, el prestigioso juez Daniel Rafecas, que puede ser aprobado con los dos tercios de los votos necesarios, no cuenta con el visto bueno de Cristina que cajonea el avance en el Senado y por lo tanto continúa una figura muy cuestionada como Eduardo Casal. Gestos claros de tensiones, entre otros, fueron los homenajes a Néstor Kirchner en un aniversario de su nacimiento realizado por el Presidente sin la presencia de Cristina ni de Máximo, o el acto central del 24 de marzo realizado por la vicepresidente en Las Flores, sin la presencia del Presidente y con Sergio Berni sentado en primera fila. Los medios oficialistas prefieren mirar para otro lado como si esto no sucediera o, eterna polémica, para no hacerle el juego a los medios opositores y al poder económico.         </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Está claro que los medios opositores juegan a quebrar la unidad del “Frente de Todos” para garantizar el triunfo de los que gobernaron del 2015 al 2019. Como se ha dicho, desde el oficialismo se intentan minimizar conflictos que se expresan de la peor forma y que más por espanto que por amor no conseguirán sensatamente la fractura. Es desde el interior del propio Frente que empalidecen la figura presidencial devaluando su autoridad en sintonía involuntaria en la mayoría de los casos, con los que desde la vereda de enfrente lo califican como títere, Tío Alberto, y en el colmo de la irrespetuosidad como Míster Gardiner. Isabelizar o Bordaberrizar la figura presidencial en un contexto de gravedad social y sanitaria es jugar a la ruleta rusa. El autor de esta nota tiende a estar mucho más cerca de las posiciones que expresa Cristina que los otros dos referentes. Pero la idea de que se camina mejor amputándose las piernas está lejos de ser un camino transitable con éxito. Es preciso señalar para no escribir la versión Billiken del campo nacional y popular, que Cristina Fernández es un cuadro político que supera largamente, por formación y capacidad expositiva, al resto de los políticos nacionales<strong>. Pero no ha demostrado, salvo en la jugada que llevó al triunfo a la fórmula Fernández-Fernández, grandes dotes de estratega.</strong> Desde el 2011 al 2015, después de haber sacado un porcentaje electoral notable y una diferencia sobre el segundo sin antecedentes, desmembró el frente y terminó jugando a desgano con el candidato Daniel Scioli al que postuló sin apoyarlo decididamente. También mostró falencias manifiestas en la selección de sus colaboradores. Como la mayoría de los líderes políticos, la generosidad no es una de sus virtudes visibles.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Con este panorama, el gobierno debe mover a todos sus jugadores en forma integral, incluso los que están en el banco, tomando decisiones audaces, discutiendo en privado las diferencias. En este escenario no hay nadie que sobre, ni nadie, funcionario o militante, solo en posición de testigo.</span></p>
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<p style="text-align: justify;"><img decoding="async" class="aligncenter" src="https://i.ytimg.com/vi/KmuFGIpaFmw/maxresdefault.jpg" alt="Vizzotti: &quot;Queremos minimizar el impacto de la mortalidad&quot; - YouTube" /></p>
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<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>NO SE PUEDE SURFEAR SOBRE LA SEGUNDA OLA</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Una ola más intensa y contagiosa avanza sobre una estructura social anémica y anoréxica, sobre un Estado exhausto. Con un país que hace tres años tiene caída del PBI, y que la pandemia y la herencia macrista llevó al 10% en el último año. Pasamos, como ese péndulo que atraviesa la vida política argentina, de una cuarentena prolongada a una apertura también prolongada, a contramano de la mayor parte de los países europeos y de los latinoamericanos limítrofes.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Es un momento dramático, de decisiones muy difíciles que hay que tomar, con indudable costo político ahora, que pueden ser más costosas después, que resultan imprescindibles para atenuar una segunda ola que, insisto, pueden terminar con la sostenibilidad sanitaria y la incipiente reactivación económica.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Los elementos positivos con que hoy se cuenta, en relación a marzo del 2020, es que se sabe mucho más acerca de la enfermedad y existen las vacunas cuyo aprovisionamiento es lento. Los negativos son la virulencia de la segunda ola y que avanza sobre un Estado agotado para subsidiar el cierre transitorio de la economía, una situación social explosiva y una sociedad que llegó al hartazgo, alentada irracionalmente por la oposición,  en materia de restricciones. Si a esto se suma las miserias políticas en un año electoral, estamos ante un panorama más que preocupante. </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La comunicación es deficitaria y los hechos contradictorios: se autoriza un gran movimiento de personas con fines turísticos durante Semana Santa y a posteriori se evalúan medidas para restringir la movilidad. A diferencia del inicio de la pandemia donde había una clara decisión de apostar a la salud y a la vida ahora se oscila entre aquella premisa y la economía. Indudablemente hay que hacer un justo equilibrio entre ambas, pero los mensajes deben ser claros. Primero la vida y en la medida de lo posible que las medidas de protección de aquella afecten lo menos posible a la economía.        </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Lo que está en juego es gravísimo, y es imprescindible acertar. <strong>No hay medidas mejores sino menos malas. Es la encrucijada que le ha tocado a este gobierno, una de las peores de la historia.  Como sostenía Carlos Marx: “Nadie elige el tiempo que le toca vivir.”</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Errar puede tener consecuencias aún más peligrosas de las gravísimas que nos infligió la pandemia.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Lo que es seguro, es que no se puede surfear sobre la segunda ola.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Buenos Aires, 6 de abril de 2021.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">*Coconductor del programa radial EL TREN, con más de 17 años en el aire. Contador Público recibido en UBA. Fue profesor de Economía Política en la Facultad de Ciencias Económicas de la misma Universidad. Es Periodista. Sus trabajos son publicados en diversos medios nacionales e internacionales. Es autor del trabajo de investigación <em>“25 años de ausencia” </em>y participó con trabajos en los libros <em>“Damián Carlos Álvarez Pasión por el libro”</em> e <em>“Insignificancia y autonomía”.</em> Debates a partir de Cornelius Castoriadis.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Además es coautor del libro <em>“Bicentenario de la Revolución de Mayo y de la Emancipación Americana».</em></span></p>
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		<title>“Si hay violencia que no se note” &#8211; Por Esteban Rodríguez Alzueta</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 26 Aug 2021 14:35:55 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Destacada]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Esteban Rodríguez Alzueta sostiene en este artículo que prevenir el delito es esconder la pobreza y la desigualdad social debajo de la alfombra. Si hay delito que no se vea. Si hay violencia habrá que compartimentarla, acorralarla, no dejarla salir del barrio. Pero también, en las sociedades preventivas se oculta el dolor, que se troca por indiferencia o egoísmo, y los fantasmas del doliente se alejan con el mercado del consumo.</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/si-hay-violencia-que-no-se-note-por-esteban-rodriguez-alzueta/">“Si hay violencia que no se note” &#8211; Por Esteban Rodríguez Alzueta</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-color has-medium-font-size" style="color:#0608e5"><strong>Algunas reflexiones sobre la inmunidad, la indiferencia y la felicidad en las sociedades preventivas.<br></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><strong><em>Esteban Rodríguez Alzueta sostiene en este artículo que prevenir el delito es esconder la pobreza y la desigualdad social debajo de la alfombra. Si hay delito que no se vea. Si hay violencia habrá que compartimentarla, acorralarla, no dejarla salir del barrio. Pero también, en las sociedades preventivas se oculta el dolor, que se troca por indiferencia o egoísmo, y los fantasmas del doliente se alejan con el mercado del consumo.</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><strong>Por Esteban Rodríguez Alzueta*</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></p>



<div style="height:20px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color"><strong>1.</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><strong><span class="has-inline-color has-black-color">L</span></strong>a prevención está hecha de anticipaciones, como dice el refrán, <em>mejor prevenir que curar</em>, conviene ser prudentes a tener que lamentarse después. La prevención modificó las maneras de recorrer la ciudad; transformó muchos hábitos, impuso otra sociabilidad, una nueva moralidad para mapear la vida cotidiana. La cultura de prevención no solo constriñe el universo de relaciones, sino que impone la autosegregación: hay que mudarse a lugares agradables, rodeado de verde y sin ruido. Y acá “ruido” quiere decir no solo lejos de la contaminación sonora sino también de la presencia de gente que no sea como Uno. La prevención fomenta una sociabilidad por afinidad, nos encierra no solo en casa sino en barrios privados, pero también en las zonas gentrificadas, en las escuelas privadas, en entornos culturales comunes, en los grandes centros comerciales rigurosamente vigilados. Cada uno en su propia burbuja social. Una forma de vincularse en función de las afinidades, como sucede en las redes sociales. ¿Acaso nuestros amigos o amigas no son aquellos que visten más o menos la misma pilcha, escuchamos más o menos la misma música, frecuentamos los mismos lugares, leemos los mismos libros, nos gustan las mismas series, tenemos las mismas opiniones, votamos a los mismos candidatos? Y si se corre del canon o los algoritmos que nos nuclea, será eliminado de nuestra lista, cancelado. El otro será cacheado, su afinidad será testeada periódicamente, y si se corre de nuestra comunidad afín, habrá que denunciar o rumoriarlo para luego evitar o excluirlo según el caso. El precio de la seguridad, organizada a través de la prevención, es el paulatino aislamiento, un aislamiento que solemos confundir con la identidad.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Eso no significa que no existan espacios donde la gente se junte, incluso masivamente. Un lugar está bueno cuando explota de gente. Pero no es lo mismo encontrarse que amontonarse. Estoy pensando en los recitales o festivales, o en los partidos de futbol, en los actos políticos, pero también en las fiestas y salidas nocturnas. Pero aquí no hay oportunidad de practicar la discusión, solo hay lugar para el aplauso, la ovación y la risa. La gente está feliz tomando birra. No puede escuchar al otro porque la música está muy alta, pero chequea sus redes sociales, mientras pide otra cerveza. Tampoco eso es lo que importa. Entra y sale de la conversación porque sabe que nunca se pierda nada. Nadie llegó ahí para conversar sino para chusmear un rato, intercambiar información sobre el entorno que comparten. La gente grita y se ríe, grita porque si no el que tiene a menos de un metro no lo escucha y porque la cosa se va poniendo cada vez más eufórica, por eso se levanta y va al baño y pide otra pinta. Mientras dure la cerveza le llamarán felicidad, mañana se llamará resaca. Pero eso tampoco es lo que importa, siempre habrá un ibuprofeno o un sertal para aliviar los dolores. Y si no pueden dormir, si la joda los dejó muy arriba o muy abajo, y la angustia los sorprende demasiado pronto, también habrá un rivotril en el botiquín para pasar la noche.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">La seguridad preventiva es muy paradójica, se quiere prevenir la violencia, pero está hecha de violencia también, de agresiones de distinto tipo y calibre, hecha con palabras filosas, balas o patadas voladoras. La prevención no solo implica cámaras de vigilancia, rejas, alarmas perimetrales, botones antipánico o puertas blindadas, también de serpentinas aceradas, alambres electrocutados, vidrios o pinches en las medianeras, perros malos, armas letales, técnicas de autodefensa personal, patovicas y otras restricciones. Se sabe: la casa se reserva el derecho de admisión. Un lugar seguro es un lugar inexpugnable, una trinchera donde parapetarse, resguardar a los idénticos. El mejor entorno seguro es la comunidad afín. El santuario que habitamos cada uno es una fortaleza blindada, una casamata para la comunidad afectiva.&nbsp;&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><strong>2.</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Prevenir el delito es esconder la pobreza y la desigualdad social debajo de la alfombra. Si hay delito que no se vea. Si hay violencia habrá que compartimentarla, acorralarla, no dejarla salir del barrio.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Una sociedad preventiva es una sociedad que no solo quiere evitar el dolor o, como señala Byung-Chul Han, que disimula o niega el dolor (propio y ajeno), sino entrenada para esconder las violencias (propias, sobre todo las propias). Las violencias que la rodean y practica, la gran mayoría de las veces, sin darse cuenta. Si hay pobreza que no se note y, sobre todo, que no me toque. Hay una palabra para nombrar esta forma de prudencia, <em>aporofobia</em>: repugnancia y temor obsesivo a la pobreza, a todo aquello que tiene cara de pobre, que se parece a un pobre. Porque, en última instancia, prevenir el delito y sus violencias, es prevenir la pobreza, evitar ser tomados por la pobreza. Vivimos en sociedades cada vez más tolerantes con la diversidad (cultural), pero que son cada vez más intolerantes con la dificultad (social). Aunque como se dijo arriba, cuando la diversidad se encapsula, y se encorsetan y programan los flujos afectivos, sus umbrales de intolerancia se modifican también. &nbsp;&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">El delito y las violencias deberán juzgarse, pero ya no pueden ser pensados, se volvieron cada vez más impensables. Son objeto de indignación, pero nunca de reflexión. Por eso, cada vez que abrimos la boca será para despotricar un insulto, manifestar nuestra molestia. Hablamos de sociedades cada vez más indolentes, entrenadas no solo para no pensar al otro, sino para no sentirlo. Cuando la gente no puede ponerse en el lugar del otro, difícilmente podrá compadecerse. Y si de repente lo vemos frente a nosotros, habrá que acelerar el auto o apresurar el tranco, llamar al 911 o pulsar el botón antipánico. Siempre tenemos una cara fruncida bien entrenada para dedicar a la persona que nos rozó caminado en la calle, o para dedicar a las personas que se corren del canon políticamente correcto. El temor a ser tocado, o escuchar opiniones contrarias a nuestra burbuja, expresa nuestra aversión a la diferencia y la diversidad.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Más aún, cuando la conflictividad social es abordada a través del delito estamos diciendo que aquellos conflictos son un problema policial y judicial. La criminalización, que aventura un juicio negativo sobre los actores apresados con sus categorías, nos impide pensar, embota y detiene el pensamiento. Pero no solo se criminaliza la dificultad social, también se amonestará la diversidad cultural, a veces, a través de la justicia ordinaria y otras veces a través de múltiples formas de justicia que han proliferado en las instituciones y la comunidad. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><strong>3.</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">No hay solidaridad sin dolor. Dejamos de ejercitar la solidaridad porque bloqueamos el dolor, pero también porque nos fuimos volviendo más prudentes, insensibles, porque ya no podemos ponernos en el lugar del otro. La incapacidad para compadecernos es la oportunidad de tomar distancia, aferrarse a la identidad. Insisto: hay una relación de continuidad entre la prudencia y la indolencia, entre la prevención y la afinidad. Actuamos preventivamente no solo para impedir o minimizar los riesgos, sino para evitar ser asaltados por las diferencias. Por eso siempre conviene no salir a la calle sin prejuicios. Siempre andaremos munidos de estereotipos para rellenar lo que no nos interesa conocer. Los prejuicios nos orientan en las interacciones, pero también nos ayudan a evitar al otro y, si es preciso, a delatarlo. Basta reconocer la facha de una persona, ver su color de piel, la edad, o cruzar todos esos datos en nuestra cabeza, para elegir las frases hechas que nos ayuden a despacharlo rápidamente. No quiero ningún contacto, no me interesa nada de lo que está ofreciendo. No alcanzamos a escuchar lo que nos está diciendo para despacharlo con un “no gracias, ya tengo” o unos devaluados billetes que siempre mantenemos cerca o separados para evitar sacar la billetera. Porque la comodidad tiene un precio también y, por suerte, sale demasiado barato. El problema es cuando a los diez minutos cae otra persona con “otro cuento” y nos sorprendemos diciendo “Ya di recién”. Tenemos muchas estrategias para evitar al otro, para prevenir ser tomados por la pobreza.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Salir a la calle se ha vuelto una fatalidad, no solo porque hay que esquivar a la “gente de la calle” sino a los manteros, a los malabaristas, y porque sabemos que nos vamos a convertir en el centro de atención de los mendicantes, vendedores ambulantes, niños y niñas vendiendo pañuelitos, ofreciendo estampitas, pidiendo algunas monedas, todas cosas horribles. Encima, cuando estamos a punto de estacionar el auto llega un trapito. No nos quedará más remedio que darle unos billetes para prevenir que se desquite con el auto. Más vale pagar el estacionamiento que tener que llevarlo al chapista. Y si llegamos a pie, conviene bajar la mirada y acelerar el tranco hasta llegar a destino. Nunca usar el teléfono mientras esperamos el bondi o un taxi. Las distracciones pueden costarnos caro.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">La vida delivery es una alternativa y un consuelo. Mejor seguir el mundo por las redes sociales o el espejito retrovisor. Quedarse en casa viendo alguna serie en Netflix o masajearnos un rato con nuestro presentador de noticias favorito.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">El aislamiento social que se impuso con la pandemia, no es una novedad. Expuso las prácticas aprendidas durante todos estos años. La pandemia refuerza lo que sabíamos antes: Que la gente está llena de virus, que nos pueden contagiar, sobre todo si son pobres; que conviene quedarse en casa viendo la tele; que hay que ser previsores, tomar distancia del otro, hablar poco, acatar sin chistar, no pensar pero estar informados, no discutir pero ser prejuiciosos.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">El precio de la inmunidad no solo es el aislamiento preventivo sino el devenir egoísta, personas que giran sobre sí mismo, sobre la gente como Uno.</p>



<div style="height:27px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<div class="wp-block-image is-style-rounded"><figure class="aligncenter size-large is-resized"><img fetchpriority="high" decoding="async" src="https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2021/08/Miedos2-1024x768.jpg" alt="" class="wp-image-8288" width="768" height="576" srcset="https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2021/08/Miedos2-1024x768.jpg 1024w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2021/08/Miedos2-300x225.jpg 300w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2021/08/Miedos2-768x576.jpg 768w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2021/08/Miedos2-1536x1152.jpg 1536w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2021/08/Miedos2-195x146.jpg 195w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2021/08/Miedos2-50x38.jpg 50w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2021/08/Miedos2-100x75.jpg 100w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2021/08/Miedos2.jpg 2048w" sizes="(max-width: 768px) 100vw, 768px" /><figcaption><em>Imagen: Miguel Ángel Benjumea</em></figcaption></figure></div>



<div style="height:19px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><strong>4.</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Prevenir es ocultar, no se trata de resolver un problema sino esconderlo, camuflarlo, es decir, evitar que esa situación problemática moleste, joda, perturbe, nos saque de nuestra zona de confort, nos prive de la felicidad enlatada, cuestione nuestro consumo encantado. Sencillamente, el otro desaparece de nuestro radar cuando nos volvemos prudentes. La indiferencia es el resultado de la prevención. La prevención nos vuelve indiferentes cuando nos encierra en casa, cuando nos acorrala en los entornos seguros y gentrificados donde podemos tomar un café o una cerveza artesanal sin ser molestado por nadie. “Nadie” acá, son las personas que no comparten nuestros estilos. Los mozos del lugar tienen órdenes expresas de correr a la gente que mendiga o se dedica a la venta ambulante. Esa tienda, bar o restaurante, son lugares inmunes. No solo se nos vende la campera más piola, el mejor café o la cerveza artesanal, sino la comodidad de no ser molestados por nadie cuando tomamos esa cerveza con la gente como Uno. La sensación de sentirse seguros, alrededor de la gente que comparte nuestras pautas de consumo, no sale gratis.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">El consuelo de llevar una vida prudente, la ansiedad que genera la prevención, es la <em>felicidad</em>. En las sociedades de prevención se nos impone también la felicidad. La felicidad es la otra cara de la indiferencia. Somos felices porque escondemos los problemas debajo de la alfombra, porque lo que nos rodea ya no nos incumbe ni preocupa. Una sociedad entrenada para no ver al otro es una sociedad que hará pivote en torno a la felicidad individual. La felicidad se vuelve un imperativo moral: hay que ser felices, y si no hay felicidad que no se note. Caso contrario corremos el riesgo de ser tachados como gente deprimida, triste, bajonera, es decir, que anda con las defensas bajas y, por tanto, lleno de amenazas. Una persona infeliz será una persona ninguneada, que hay que sortear. No solo debemos ser prudentes, actuar de manera preventiva para evitar los riesgos que asedian, sino ser felices. Como dice otro refrán: <em>“a mal tiempo, buena cara”. </em>Las comunidades afectivas donde se celebra la identidad, son comunidades felices. No solo deben cuidarse entre sí, sino dedicarle una sonrisa. Siempre y cuando comulguen los mismos valores, tengan las mismas creencias, algo que se averigua enseguida por los estilos que tiene, la ropa que viste, el corte de pelo o los clises que utiliza.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Por eso en las redes sociales siempre se ve siempre gente sonriendo, entusiasta, emprendedora, exitosa. Eso no quiere decir que no haya lugar para la indignación. Todos y todas pueden despacharse gratuitamente allí, convertirse en periodistas, sacerdotes, especialistas de cualquier cosa. Pero nadie hará carrera llevando malas noticias al prójimo. Para marcar tendencia basta decir dos boludeces y sonreír siempre en las selfies. En última instancia, todos sabemos que detrás de cada historia quejosa, de cada posteo lleno de indignación, de cada escrache, viene una publicidad o posteo con gente canchera o una foto del amigo o amiga, toda gente bella y sonriente.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><strong>5.</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">No estamos dispuestos a exponer el dolor frente a los otros, por eso hay que prevenirlo con farmacopea o terapias clásicas o alternativas. Pero también disimularlo con el consumo encantado. Consumimos para ser, pero también para estar felices. Cuando la identidad que vamos tallando está asociada a las imágenes que prometen las mercancías radiantes, en el consumo se juega gran parte de nuestra felicidad. No seremos libres, pero estaremos rodeados de electrodomésticos, tendremos el placar lleno de ropa canchera. Si no consumimos quedamos afuera, nadie nos dará pelota, estaremos out, fuera de temporada. Pero lo peor de todo, si no consumimos nos sentiremos mal, corremos riesgos que el aislamiento se viva con desencantamiento y nos gane otra vez la inseguridad. Hay que prevenir el delito pero también la depresión. Por eso el consumo no puede detenerse. Por suerte siempre podemos endeudarnos y pagar en cómodas cuotas esta felicidad con fecha de vencimiento. Porque ya sabemos que estamos rodeados de objetos con obsolescencia programada y percibida. &nbsp;&nbsp;&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Pero salir a consumir, implica ser prudentes. El mundo de sensaciones que rodea a cada una de las mercancías está envuelto en riesgos que hay que aprender a prevenir. Llegamos otra vez a nuestro punto de partida: No hay que regalarse. Aquello que consumimos hay que defenderlo. Salir a consumir es estar dispuesto a defender lo que se ha comprado. &nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">¿Acaso no ha sido esta la lógica utilizada para abordar otros conflictos sociales? Si hay desocupación que no haga piquete, que me deje llegar tranquilo a mi casa; él tiene derecho a expresarse, pero yo tengo derecho a circular tranquilo. Bienvenidos al círculo vicioso donde todas las personas giran sobre sí mismo sin importarles qué le sucede al otro, qué piensa, que dificultades tiene. Para eso pago mis impuestos, para que haya un funcionario que esconda los problemas debajo de la alfombra, para que haya un policía que reprima y mantenga fluido el tránsito, para que se multipliquen los paquetes de fideos en los comederos barriales. Prevenir es contener la pobreza, asistirla con bolsones de comida, facilitar incluso el acceso al dinero con sistemas financieros plebeyos a la altura de su capacidad de consumo.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Al fin de cuentas, el mercado es un lenguaje universal. La política o el fútbol nos desencuentran, pero el mercado nos junta. Claro que es un mercado con muchos nichos. Pero lo más importante es que son proveedores de felicidad. Una felicidad que hay que salir a comprar antes de que se acabe. Conviene ser prudentes y evitar que la próxima moda nos encuentre distraídos, porque corremos el riesgo de quedarnos con las manos vacías, desnudos, desprotegidos. Por suerte la temporada de verano la tenemos en vidriera en cada invierno y todavía tenemos cinco meses por delante para ponernos en forma.&nbsp; &nbsp;&nbsp;&nbsp;</p>



<div style="height:21px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">La Plata, 26 de agosto de 2021.</p>



<div style="height:21px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">*Docente e investigador de la Universidad Nacional de Quilmes. Director del LESyC y la revista Cuestiones Criminales. Autor entre otros libros de Vecinocracia: olfato social y linchamientos, Yuta: el verdugueo policial desde la perspectiva juvenil y Prudencialismo: el gobierno de la prevención.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><br>**La imagen que acompaña el ensayo pertenece al artista español, Miguel Ángel Benjumea, y forma parte de Envases del miedo. Thinking outside the box, un proyecto de intervención en el espacio público.</p>
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		<title>De eso no se habla &#8211; Por Artemio López</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 02 Oct 2021 20:03:35 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Ariel Pennisi]]></category>
		<category><![CDATA[Argentina]]></category>
		<category><![CDATA[desigualdad]]></category>
		<category><![CDATA[Inquidad distributiva]]></category>
		<category><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></category>
		<category><![CDATA[Pobreza]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>En todos los medios de comunicación se habla del creciente número de pobres en Argentina pero nadie, o muy pocos, reflexionan sobre la inequidad distributiva que explica el mar de pobreza que atraviesa a nuestro país.</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/de-eso-no-se-habla-por-artemio-lopez/">De eso no se habla &#8211; Por Artemio López</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><strong><em>En todos los medios de comunicación se habla del creciente número de pobres en Argentina pero nadie, o muy pocos, reflexionan sobre la inequidad distributiva que explica el mar de pobreza que atraviesa a nuestro país.</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><strong>Por Artemio López*</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></p>



<div style="height:36px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-drop-cap has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Periódicos, canales de TV, portales de internet se pueblan cada seis meses de largos y lánguidos lamentos sobre los números de pobreza crecientes.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Nada se dice sin embargo de la distribución del ingreso y la concentración en pocas manos, situación que explica el empobrecimiento masivo.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Al respecto es de observarse que proyectando los informes que publica el INDEC sobre la Evolución de la distribución del ingreso (EPH), el coeficiente de Gini (que es una medida de la desigualdad, la cual indica mayores niveles de inequidad, cuanto más cerca se encuentre de 1) pasó de 0,427 del segundo trimestre de 2016 a 0,435 en el cuarto trimestre de 2020.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Este empeoramiento de la estructura social echó por tierra el avance obtenido durante las gestiones kirchneristas, cuando en trece años con altibajos, pero de manera tendencialmente sostenida, se había logrado sacar de la pobreza a millones de habitantes – en especial niños- y reducir ostensiblemente el Gini que había dejado la crisis del 2001, que arrojaba un extravagante 0,538 para el año 2002, según los datos del Banco Mundial.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><strong>Así mismo, como se observa en los cuadros que acompañan esta columna, en el segundo trimestre de 2020, la brecha de ingresos promedio entre el 10% de la población con ingresos más elevados y el 10% de la población con ingresos más bajos, fue de 20,2 veces y 24,8 veces en 2021 empeorando notablemente.</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">A su vez, el 20% más rico obtuvo el 48,6% de los ingresos, mientras que el restante 80% de la población obtuvo el 51,4%. Esta situación de desigualdad afecta en mayor medida a las mujeres.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><strong>Adicionalmente se observa que los varones obtienen ingresos promedio 29% superiores a los de las mujeres.</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Estas circunstancias de inequidad distributiva explican por qué el mar de pobreza que atraviesa la Argentina hoy y es necesario reflexionar sobre ello.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">¿Qué resulta de extraño observar&nbsp;<a href="http://rambletamble.blogspot.com/2021/09/distribucion-y-pobreza.html">40,6% de pobres&nbsp;</a>donde el mercado de trabajo remunera con ingresos formales por debajo de la línea de pobreza a los trabajadores ocupados plenos?</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">&nbsp;¿Qué de raro tiene un 40,6% de pobreza general donde el sueldo mínimo vital y móvil, así como las jubilaciones mínimas se ubican en torno a los $23.000 mensuales y cubren apenas el 40% de la Canasta Básica Ampliada de pobreza?</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Qué de inesperado supone un 40,6% de pobreza en un país donde el 10% más rico acapara el 32,3% del ingreso total y el 50% más pobre apenas accede al 20,5%.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Ninguna sorpresa, nada extraño, lo único inesperado es que no se debatan estos temas y menos que no se dispongan de políticas adecuadas para darle solución o al menos comenzar a transitar el camino hacia una sociedad mucho más equitativa que la actual.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">En resumen, y para no extendernos con cifras que siempre borronean el mensaje: Disponemos de un discurso semestral piadoso sobre la pobreza, ya rayano en lo religioso y muy poca cosa más en materia de comunicación y análisis.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Casi nada para un país como la Argentina, donde el problema de los millones de pobres que crecen día a día son unos pocos ricos que se enriquecen cada vez y de los cuales ni siquiera se habla, estimados lectores.</p>



<div style="height:26px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><strong>Gráfico:</strong></p>



<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter size-large is-resized"><img decoding="async" src="https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2021/10/Graficos-1024x737.jpg" alt="" class="wp-image-8548" width="847" height="609" srcset="https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2021/10/Graficos-1024x737.jpg 1024w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2021/10/Graficos-300x216.jpg 300w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2021/10/Graficos-768x553.jpg 768w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2021/10/Graficos-203x146.jpg 203w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2021/10/Graficos-50x36.jpg 50w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2021/10/Graficos-104x75.jpg 104w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2021/10/Graficos.jpg 1073w" sizes="(max-width: 847px) 100vw, 847px" /></figure></div>



<div style="height:42px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Buenos Aires, 2 de octubre de 2021.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">*Sociólogo. Director Consultora Equis.</p>
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		<title>Vigilar y castigar &#8211; Por Artemio López</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 04 Jan 2022 14:16:34 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Artemio López]]></category>
		<category><![CDATA[Gestapo]]></category>
		<category><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></category>
		<category><![CDATA[Macri]]></category>
		<category><![CDATA[Neoliberalismo]]></category>
		<category><![CDATA[Pobreza]]></category>
		<category><![CDATA[Vidal]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Un gobierno neoliberal como el de Maurico Macri, que ha dejado niveles extremos de pobreza y por lo tanto un fuerte correlato de desigualdad, requirió de una "Gestapo" para perseguir y encarcelar opositores y dirigentes sociales.</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/vigilar-y-castigar-por-artemio-lopez/">Vigilar y castigar &#8211; Por Artemio López</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><strong><em>Un gobierno neoliberal como el de Maurico Macri, </em></strong><strong><em>que ha dejado niveles extremos de pobreza y por lo tanto un fuerte correlato de desigualdad,</em></strong><em> <strong>requirió de una «Gestapo» para perseguir y encarcelar opositores y dirigentes sociales.</strong></em></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><strong>Por Artemio López*</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em><em><br><br></em><em></em></p>



<div style="height:40px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter size-full is-resized"><img decoding="async" src="https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2022/01/cuadro-pobreza.jpg" alt="" class="wp-image-9083" width="693" height="304" srcset="https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2022/01/cuadro-pobreza.jpg 759w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2022/01/cuadro-pobreza-300x132.jpg 300w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2022/01/cuadro-pobreza-260x114.jpg 260w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2022/01/cuadro-pobreza-50x22.jpg 50w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2022/01/cuadro-pobreza-150x66.jpg 150w" sizes="(max-width: 693px) 100vw, 693px" /><figcaption>FUENTE: INDEC.</figcaption></figure></div>



<div style="height:38px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-drop-cap has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><strong>Un gobierno neoliberal como el de Macri, capaz de duplicar el desempleo, hacer trepar 15 puntos la pobreza y descender salarios y jubilaciones un 20% en su poder de compra en solo 4 años requiere de una «Gestapo» para perseguir y encarcelar opositores y asesinar dirigentes sociales.</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">En efecto en la Argentina, la política neoliberal ha dejado niveles extremos de pobreza y por lo tanto un fuerte correlato de desigualdad.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><br>Siguiendo los informes que publica el INDEC sobre la Evolución de la distribución del ingreso (EPH), el coeficiente de Gini (que es una medida de la desigualdad, la cual indica mayores niveles de inequidad, cuanto más cerca se encuentre de 1 pasó de 0,427 del segundo trimestre del año 2016 a 0,448 en el cuarto trimestre del año 2019.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><br>Asimismo, este empeoramiento de la estructura social echó por tierra el avance obtenido durante las gestiones kirchneristas, cuando se había logrado reducir ostensiblemente el Gini que había dejado la crisis del 2001, que arrojaba 0,538 para el año 2002, según los datos del Banco Mundial.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">En el cuarto trimestre del año 2019 – como se ve en el gráfico-, la brecha de ingresos promedio entre el 10% de la población con ingresos más elevados y el 10% de la población con ingresos más bajos fue de 21,3 veces mientras en el segundo trimestre de 2015 era de 18,3 veces, según los datos publicados por el INDEC y se ven en el cuadro que cierra la nota.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><br>A su vez, el 20% más rico obtuvo el 48,8% de los ingresos &#8211; en el año 2015 el 44,4 % &#8211; mientras que el restante 80% de la población obtuvo el 52,2% &#8211; en el año 2015 obtenía el 55,6% del total -.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><br>Esta situación de desigualdad afecta en mayor medida a las mujeres. Los varones obtienen ingresos promedio 30% superiores a los de las mujeres.<br><br>¿Por qué hubo una «Gestapo» sindical?</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><br><strong>Sucede que para hacer este descalabro en materia distributiva se necesita una «Gestapo».</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><br>Puntualizaciones necesarias para entrarle por otro costado, creemos el más importante, al tema de la necesidad de la «Gestapo» gremial durante el macriato.&nbsp;<em>Vigilar y castigar</em>&nbsp;para profundizar la inequidad distributiva.&nbsp;</p>



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<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><strong>Relacionado</strong></p>



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<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter size-full is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" src="https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2022/01/cuadro-pobreza1.png" alt="" class="wp-image-9082" width="760" height="331" srcset="https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2022/01/cuadro-pobreza1.png 733w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2022/01/cuadro-pobreza1-300x131.png 300w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2022/01/cuadro-pobreza1-260x114.png 260w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2022/01/cuadro-pobreza1-50x22.png 50w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2022/01/cuadro-pobreza1-150x65.png 150w" sizes="auto, (max-width: 760px) 100vw, 760px" /></figure></div>



<div style="height:40px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Buenos Aires, 4 de enero de 2022.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">*Sociólogo. Director de Consultora Equis.</p>
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