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	<title>Oposición política archivos - La Tecl@ Eñe Revista</title>
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	<description>Una Revista de Opinión</description>
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	<title>Oposición política archivos - La Tecl@ Eñe Revista</title>
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		<title>La reducción al absurdo &#8211; Por Enrique. M. Martínez</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 17 Jul 2018 13:54:58 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Enrique M. Martínez]]></category>
		<category><![CDATA[FMI]]></category>
		<category><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></category>
		<category><![CDATA[Macri]]></category>
		<category><![CDATA[Oposición política]]></category>
		<category><![CDATA[programa económico]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Hay que tener un programa que mejore la condición de vida de las mayorías, desde el minuto siguiente a que un gobierno de raíces populares administre los asuntos públicos, afirma Enrique Mario Martínez. Ese plan de gobierno debe ser fruto de un análisis de los condicionamientos nacionales e internacionales y de qué planearemos para evitarlos.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong><em>Hay que tener un programa que mejore la condición de vida de las mayorías, desde el minuto siguiente a que un gobierno de raíces populares administre los asuntos públicos, afirma Enrique Mario Martínez. Ese plan de gobierno debe ser fruto de un análisis de los condicionamientos nacionales e internacionales y de qué planearemos para evitarlos.</em></strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>Por Enrique. M. Martínez*</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">                        </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">En los razonamientos científicos, especialmente en las ciencias llamadas duras, es frecuente encontrarse con demostraciones por reducción al absurdo. Esto es: se simplifica el escenario en análisis de modo de asignarle a alguna variable un valor que conduce a resultados absurdos. Eso ayuda a sacar conclusiones sobre el escenario real que está en evaluación.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">En las ciencias sociales es menor la frecuencia de uso de esta herramienta, porque con sensatez, son pocas las situaciones que se vuelcan a modelos matemáticos, aunque el precio que se paga por ello es que ante los problemas, se enumeran listas de causas posibles, perdiendo de vista las jerarquías relativas y las relaciones entre causas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Recordé esto, que a primera vista parece una disquisición sin sentido práctico, viendo una película de tantas filmadas sobre el holocausto judío &#8211; El Paraíso -, en que un oficial nazi es enviado a un campo de concentración para revisar los manejos de los administradores. Allí descubre que todos eran corruptos, robando las pertenencias arrancadas de sus víctimas, con los proveedores de comida y en todo ámbito imaginable. Esto, mientras se discutía el ritmo de cremaciones diarias, que nadie – ni el inspector ni los inspeccionados – ponía en cuestión. Se preveía castigar el robo de las joyas de miles de asesinados, sin poner en mínima discusión los asesinatos mismos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Esta película demuestra de manera tremenda, tal vez sin proponérselo como meta central, el absurdo de perder de vista, de eliminar del marco, las jerarquías entre las variables de un problema.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Sin el dramatismo que lleva a la esquizofrenia al protagonista de la película, creo conveniente construir un paralelo entre aquél absurdo y la lógica política de muchos integrantes del campo popular. Llueven las críticas detalladas sobre la honestidad de todos y cada uno de los miembros del gobierno; sobre los efectos previsibles de un acuerdo con el FMI; sobre los beneficios para los ricos y los perjuicios acumulados para los pobres; sobre la mentira y la manipulación como herramientas políticas. Pero es casi imposible encontrar un análisis con conclusiones prácticas, donde se muestre la subordinación al dinero y la conversión absoluta del trabajo en mercancía, como las causas primarias de los agobiantes problemas estructurales que debemos encarar y resolver, así nos lleve décadas o aún siglos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">No es un comentario que surge de una exigencia utópica. Es simplemente señalar que en tanto y en cuanto no se coloque las causas profundas en su verdadero lugar, buena parte de nuestras acciones quedarán expuestas al azar. Reclamaremos sobre el despotismo que ejerce el liberalismo, pero nuestros candidatos seguirán surgiendo de postulaciones personales instaladas en los medios, fuera de toda participación popular. Seguiremos usando consignas genéricas o encuestas de opinión como reemplazo de los diálogos con los afiliados. Seguiremos sosteniendo que uno de los nuestros lo haría mejor, a pesar de no imaginar ningún cambio de estructura, sino sólo modificaciones en la gestión, sin que sepamos siquiera si nuestro candidato o candidata han gestionado y cómo lo hicieron. La gran mayoría de nosotros deberá, en consecuencia, limitarse a entregar su confianza a nuevos “síganme”, que nada tienen que ver con escenarios transformados, irreversibles, superadores, generadores de entusiasmo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Se puede y se debe tener un programa que mejore la condición de vida de las mayorías, desde el minuto siguiente a que un gobierno de raíces populares administre los asuntos públicos.  Sin embargo, eso no sucederá inexorablemente o no será obra de magia. Además, deberá ser solo el primer paso de una serie de escalones a recorrer, que deben estar previstos, fruto de un análisis de los condicionamientos nacionales e internacionales y de qué planearemos para evitarlos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">¿A quién se dirigen estas reflexiones? En toda dirección.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">En primer término, a los que se encaminan el año 2019 a jugar el juego de siempre, de vendernos un jabón nuevo, con más perfume y suavidad que el de la derecha, pero colocándonos una vez más en el lugar de público consumidor.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">En segundo término, a nosotros mismos. El pueblo argentino tiene organizaciones sociales por doquier, con los más variados objetivos. Los clubes deportivos, círculos para la reducción de ciertas enfermedades, grupos literarios, sociedades de fomento, centros de jubilados, se suman a las agrupaciones con objetivos políticos más definidos. En cada uno de esos ámbitos necesitamos fortalecer los núcleos básicos que adviertan la necesidad de entender la crisis argentina actual, tanto con referencia al capitalismo global, como a nuestra propia historia. Puede ser especialmente duro intentar esto desde la teoría política o social. Será más simple y efectivo, entender cosas concretas que suceden por doquier, como las corrientes de refugiados, la inflación o el hambre a la vuelta de casa, entre tantas similares. Entender causas de esos fenómenos muy perturbadores nos acercará a juntar los pedazos de la realidad, liberarnos de la manipulación, decidir más y más por nosotros mismos en las cuestiones sociales que nos incumben hoy, a la vez que reclamamos mayor participación para mañana.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Necesitamos que, donde se pueda, se produzcan mutaciones en las organizaciones sociales; necesitamos que de esos cambios aparezcan propuestas de cualquier dimensión para que hoy algunos compatriotas sufran menos; que de esas experiencias saquemos reglas que nos permitan aumentar mañana los efectos positivos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">No quiero comprar más jabón bien envuelto que se diluye rápidamente en el agua. No quiero que eso le pase a ningún compatriota.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Es hora de vincular nuestros problemas económicos y sociales a la decadencia ideológica del capitalismo, que lo hace más cruel, más ignorante, más peligroso.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">No hay otra manera de bajarse de la calesita.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Buenos Aires, 17 de julio de 2018</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>*Instituto parala Producción Popular</em></span></p>
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		<title>Nosotros y los miedos: pandemia, políticas de cuidado y libertad de las personas &#8211; Por Estela Grassi</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 18 May 2020 14:29:14 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Destacada]]></category>
		<category><![CDATA[Estela Grassi]]></category>
		<category><![CDATA[Covid19]]></category>
		<category><![CDATA[CuidAR]]></category>
		<category><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></category>
		<category><![CDATA[Oposición política]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La oposición política se preocupa y pide explicaciones por el uso de los datos personales que se vuelcan a la plataforma CuidAR, lanzada por el gobierno para hacer el seguimiento de quienes vuelven a trabajar en el marco de la relativa flexibilización del aislamiento social obligatorio, mientras que las verdaderas amenazas a la libertad de las personas y a la democracia son dispositivos como la oscuridad de los espionajes de los servicios de inteligencia del Estado, la política de seguridad fundada en lo que se dio en llamar “doctrina Chocobar”, la proliferación de trolls y de las facke news.</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong><em>La oposición política se preocupa y pide explicaciones por el uso de los datos personales que se vuelcan a la plataforma CuidAR, lanzada por el gobierno para hacer el seguimiento de quienes vuelven a trabajar en el marco de la relativa flexibilización del aislamiento social obligatorio, mientras que las verdaderas amenazas a la libertad de las personas y a la democracia son dispositivos como la oscuridad de los espionajes de los servicios de inteligencia del Estado, la política de seguridad fundada en lo que se dio en llamar “doctrina Chocobar”, la proliferación de trolls y de las facke news.</em></strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>Por Estela Grassi*</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El COVID-19 se expandió por el globo; lo hizo al ritmo de la facilidad de movimiento de las poblaciones. Contingentes de turistas, comerciantes, ejecutivos de empresas, congresistas, académicos e investigadores, etc. circularon el virus; muchos de ellos quedaron fuera de sus patrias cuando los países (el nuestro, entre ellos) cerraron sus fronteras y cancelaron los vuelos internacionales. Con el virus circulan otros miedos y peligros (y otros “peligrosos”): extranjeros, compatriotas varados allende los mares, personal de salud o, simplemente, quienes hasta hace poco dinamizaban la economía de los pueblos turísticos y creyeron que podían pasar el aislamiento obligatorio en sus casas de veraneo, pero se encontraron siendo foráneos peligrosos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La pandemia del coronavirus trastocó la vida en común, aisló los afectos, los niños se convirtieron en una amenaza para sus abueles y, en general, el peligro mudó a los barrios donde reside “la gente” retornada de sus viajes a otros continentes y países; y de allí el virus se extendió, finalmente, a las villas, donde los pobres viven hacinados y sin servicios públicos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Pero hay otras cuestiones que son trastocadas y afloran en los debates acerca del mundo que nos espera y de lo que amenaza nuestras vidas allende la peste. No me refiero a los apresurados intercambios entre filósofos lanzados a avizorar el futuro, que le valieron a Agamben una lluvia de críticas, sino a nuestro más restringido mundo de debate ideológico, porque por estos días se reiteran algunas advertencias inquietantes, no por lo que la pandemia pueda dejar de muertes y más pobreza, sino por “… la relación entre decisionismo […] y democracia”, como resume Vicente Palermo en el reciente documento “El futuro después del Covid-19” publicado por Argentina Futura, Presidencia de La Nación, que reúne el pensamiento de intelectuales locales.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">En el campo intelectual, periodístico y propiamente político, se manifiesta una inusitada preocupación por la libertad, aunque a diferencia del <em>partigiano de Bella Ciao, morto per la libertá,</em> ahora y aquí los muertos son por coronavirus.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">“Pandemia versus democracia” se titula una nota de opinión en el diario <em>La Nación</em>, firmada por el diputado Diego Mestre, entre otras en el mismo tono de la misma edición del 14 de mayo. Allí afirma que “Cada vez que se publica el Boletín Oficial hay grandes posibilidades de encontrar evidencia de lo que este gobierno niega: están convirtiendo a la Argentina en un Estado autoritario.” <a style="color: #000000;" href="https://www.lanacion.com.ar/opinion/pandemia-versus-democracia-nid2364990">https://www.lanacion.com.ar/opinion/pandemia-versus-democracia-nid2364990</a></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Más claros argumentos expone el citado texto de Palermo: “La cuarentena es una restricción (por decreto) de las libertades – es un ejemplo de manual de que uno solo dispone de la libertad de todos. Pero, dada su naturaleza, dado su carácter urgente y necesario, puede ser percibido como expresando la voluntad de todos: uno expresando la voluntad de todos de restringir sus propias libertades; hay algo aquí intrínsecamente peligroso”. La amenaza parece ser aún mayor, porque “La experiencia de la pandemia podría abrir la ventana […] a retóricas justificativas del Leviatán, del estado como poder lato, crudo y duro. Confiriéndole, frente a los ciudadanos, una potencia a la altura de cruzadas mundiales. […] Un Leviatán que, al mismo tiempo, pueda avanzar sobre la vida de los ciudadanos instituyendo prácticas de sociedad de vigilancia al calor del desarrollo tecnológico que ya está a disposición de los gobiernos y [reconoce] las grandes corporaciones.” También nos advierte que le resulta “…sugestivo que la publicidad nos pida que, en tiempos de pandemia, escuchemos únicamente “Información oficial” [porque] en una perspectiva histórica, sabemos que esto es típico de las guerras.”</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Un extremo de este miedo se expresó en el llamado a la movilización de los barbijos, y “contra la cuarentena y el comunismo”. Y sin llegar a  tanta bobería, en tono más circunspecto, la oposición política se preocupa y pide explicaciones por el uso de los datos personales que se vuelcan a la plataforma CuidAR, lanzada por el gobierno para hacer el seguimiento de quienes vuelven a trabajar en el marco de la relativa flexibilización del aislamiento social obligatorio. En este caso, se pide la intervención de un “comité de expertos” para que analice la aplicación desde su código fuente. La preocupación es tal, que piden la participación de fiscales informáticos y de la Dirección de Asistencia Judicial en Delitos Complejos y Crimen Organizado (Dajudeco), único organismo autorizado a intervenir en el seguimiento y geolocalización de las personas. “Pedimos transparencia y apertura de la información para que no haya ningún tipo de dudas respecto a la utilización de datos de los usuarios, y más aún cuando se trata de derechos y libertades individuales” dice un Comunicado que firman los presidentes de la UCR, el PRO y la Coalición Cívica, Alfredo Cornejo, Patricia Bullrich y Maximiliano Ferraro.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">(<a style="color: #000000;" href="https://www.infobae.com/politica/2020/05/10/la-oposicion-reclamo-que-un-comite-de-expertos-analice-la-aplicacion-cuidar-para-evitar-abusos-en-el-uso-de-datos-privados/">https://www.infobae.com/politica/2020/05/10/la-oposicion-reclamo-que-un-comite-de-expertos-analice-la-aplicacion-cuidar-para-evitar-abusos-en-el-uso-de-datos-privados/</a>)</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La preocupación expresada en las citas precedentes no dejaría de ser atendible y está dentro del cuidado de los ciudadanos y de la publicidad de los actos de gobierno, a no ser porque los datos personales y la localización de las personas hace rato que son de uso de las corporaciones, a cuyo cargo va, según nos muestra la experiencia cotidiana, la hechura de “la sociedad de vigilancia”. Hoy por hoy, la privacidad de los ciudadanos es, casi, un dato del pasado.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Pero más allá de la confrontación coyuntural entre distintos sentidos de las intervenciones del Estado,  la insistente preocupación por la libertad de las personas y por la sociedad de vigilancia, lleva a preguntas más inquietantes y que remiten a profundos cambios culturales. Cambios que, paulatinamente pero sin pausa, vienen sucediendo desde hace décadas. Se trata de los avances sobre la privacidad y lo que puede pensarse como un desplazamiento del control social de los comportamientos, desde los clásicos “aparatos ideológicos del Estado” (en los también clásicos términos althusserianos) hacia -podría decirse-  aparatos ideológicos de mercado. Un pase que va de la escuela a Internet, para darnos una idea.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><img decoding="async" class="aligncenter" src="https://www.bbvaopenmind.com/wp-content/uploads/2014/03/BBVA-OpenMind-Libro-2014-cambio-6-El-impacto-de-internet-en-la-sociedad-Manuel-Castells.jpg" alt="El impacto de internet en la sociedad: una perspectiva global ..." /></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">¿Cómo se puede fundamentar esta idea y cuáles son los indicios que estarían dando cuenta de esta transformación?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>1-</strong> Los comportamientos, las concepciones del bien y el mal, de lo que es correcto o inmoral, natural o no, normal o desviado, incluso verdadero o falso, hallan sus fundamentos en la cultura o, más precisamente, en procesos que corresponden a esa dimensión de la vida de los grupos humanos, donde se halla el sentido a las prácticas. Allí se entraman desde las religiones y las más diversas creencias, las ideologías, la filosofía, hasta las ciencias. Allí se alimenta lo que nombramos como el “sentido común” o lo que entendemos saber acerca de cómo son las cosas del mundo en que vivimos o de como deberían ser cuando lo que vivimos no nos gusta. Porque, claro, en ese maremágnum compiten/disputan esas religiones, ideologías, creencias, filosofías y conocimientos, que muestran,  expresan o representan intereses de grupos con diferente poder.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>2-</strong> Los comportamientos privados, familiares, íntimos, no escapan, ya sabemos, a esa “determinación” (mejor dicho, a esos procesos de disputa). La producción de las ciencias sociales y humanas es inabarcable al respecto y más o menos determinista, con más o menos protagonismo del sujeto, con más o menos énfasis en la acción o en las estructuras, deja poco para agregar al conocimiento de los procesos de constitución de los sujetos, la subjetividad y las instituciones sociales. Jacques Donzelot escribió “La policía de las familias” (1979), una obra por la que vimos las formas de intervención y normatización y normalización de las conductas (de la moral familiar, del cuidado de los niños, y el cuidado de la salud) a través de las remotas prácticas filantrópicas. En “Puericultura  y moral de clase” (1974), Luc Boltanski mostró la relación entre esa disciplina y la moralización de las familias. Entre nosotras, Paula Aguilar (2014) hurgó en los dispositivos que hicieron de lo que naturalizamos como un hogar familiar, un problema y la solución a otros tantos. Estos libros representan una ínfima parte de lo que las ciencias sociales han aportado a los estudios de la construcción y las transformaciones de la moral privada. Cualquiera que haya criado niños podrá advertir rápidamente que la pediatría es parte de una/s cultura/s de la crianza, de la maternidad y de la paternidad. Las mujeres saben por experiencia cuánto se enseñó (se enseña) acerca de la “normalidad”  de su sexualidad y sus “desvíos”, desde Freud a las críticas feministas. Todas cuestiones que dan cuenta de las “formas culturales de la privacidad y la intimidad”, donde se moldean, también, los sentidos de la libertad y su ejercicio por parte de las personas (del individuo y su conciencia). Si es casi infinito lo dicho y escrito al respecto, queda, entonces, observar los procesos culturales concretos que, muchas veces se nos escapan.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>3-</strong> Marcado el campo, esos procesos concretos llevan a otro componente del problema que motiva estas reflexiones, cual es la dilución, o la pérdida del sentido de la privacidad y de la intimidad, que fuera propia de la modernidad cultural. Si esto es así, se vuelve más pueril la reciente alarma por el estado de excepción y el uso de los datos personales a través de la aplicación CuidAR desarrollada para los servicios de salud del Estado nacional. Es pueril o es pura estrategia político-ideológica-cultural que interpela a un sujeto que de tan convencido de su absoluta libertad personal, resulta ciego y sordo a la ya consumada pérdida de su privacidad, ofrecida “voluntariamente”, por su propia decisión.  </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>4-</strong> ¿Qué preocupa de la aplicación CuidAr? Que además de requerir datos sobre el estado de salud de las personas, permite su geolocalización. Es decir, las autoridades sanitarias podrán saber, por este medio, de los posibles contactos y contagios si la aplicación detectara un enfermo con Covid-19 y hacer el seguimiento de los casos. Es decir, que lo primero que se advierte es que la tecnología amplía (acaso hace más eficiente y mejor adaptada a la presencia del virus), una vieja práctica sanitaria del Estado, llevada adelante, por ejemplo, por medio de los exámenes de salud prematrimoniales, el servicio militar obligatorio, la escuela, y hasta el ingreso a la Universidad, incluso como personal docente (todes pasamos por Hidalgo 1067, para el examen médico de salud obligatorio de la UBA). Este seguimiento de la población era ya parte de la política de detección de enfermedades contagiosas y de control y atención de la salud pública, descuidada al ritmo del abandono de las intervenciones sociales del Estado.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Pero no son estos los únicos momentos en que somos sometidos a controles de salud: ocurre en el ingreso a algún empleo, ocasión en que puede ser motivo de discriminación, y también cuando alguna “enfermedad pre-existente” nos excluye de un seguro médico.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Claramente, sin las aplicaciones recientes, el manejo de nuestros datos, por el Estado o por organizaciones privadas, sería mucho más limitado y, por supuesto, sin ella la localización es, por lo menos, más difícil. Pero la salud pública requirió de información de la población para desenvolver políticas sanitarias, desde las corrientes higienistas en adelante. Y como se dice antes, las disciplinas médicas son, también, vectores de ordenamiento y disciplinamiento de las prácticas familiares y sociales. La alarma actual frente al distanciamiento social ignora esta relación Estado-sanitarismo- ciudadanos-comportamientos privados, que es parte de los saberes de Estado para la política sanitaria. Nada nuevo, por este lado.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>5-</strong> Pero hay otra cuestión referida al uso de los datos personales y la libertad de las personas, que pasa inadvertida en la sonada alarma frente a la aplicación CuidAR. Y es que hace ya años que participamos “voluntariamente” de un Gran Hermano que no es el Estado y tiene todos nuestros datos personales (y los de todos con acceso a Internet y telefonía móvil). ¿No le permitimos a  Google  o a nuestros servicios de telefonía que “conozcan nuestra ubicación” o que tengan acceso a nuestros contactos, entre otras informaciones privadas, cada vez que bajamos alguna aplicación que nos interesa (Google “necesita” tener acceso a…  y le damos “acepar” o no tenemos la App deseada). O no se lo permitimos, pero nos enteramos (como en este mismo momento me pasa) que “está realizando un seguimiento de tu (mi) ubicación”. ¿No dejan huellas el GPS o Waze? Ni qué decir de la galería de fotos: basta que pongamos el puntero sobre cada imagen que tomamos, guardada en la Galería, para que nos recuerde cuándo la tomamos y por dónde anduvimos. Aún más, cada año la aplicación nos recuerda con quien estuvimos un año atrás. En algún lugar (en alguna “nube”) que no conocemos ni manejamos está esa información que voluntariamente proporcionamos para vivir en este mundo de redes virtuales e hiperconectado.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Ninguno de esos datos los tiene el peligroso Estado (al menos, no nos los pidió), que sabe cuándo nacimos y dónde porque nos dio un DNI que no siempre tiene el domicilio real actualizado. Pero hace tiempo que otro “sujeto superpoderoso” (a juzgar por cómo se refieren a él quienes hacen advertencias frente a decisiones políticas), el mercado,  controla y conoce cada deseo nuestro a través de nuestras redes, búsquedas en internet, álbumes de fotografías, etc. por razones menos “loables” que las que ofrece el control de la circulación del virus por las autoridades sanitarias. Pero corrijamos prontamente, porque no es “el mercado” en abstracto (aunque así sea su representación ideológica) sino agentes poderosos que controlan la producción y el tráfico mercantil. En este caso, nuestros datos “privados”, que adquirieron un inmenso valor de mercado. </span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><img decoding="async" class="aligncenter" src="https://www.pandasecurity.com/spain/mediacenter/src/uploads/2014/03/espionaje-internet1.jpg" alt="Vídeo sobre espionaje gubernamental. ¿Cómo nos espían? - Panda ..." /></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>6-</strong> Hay más acerca de la pérdida de sentido de la intimidad y privacidad. Al día de hoy, todo, hasta los más íntimos sentimientos de dolor o felicidad se comparten por FB, Instagram y demás redes sociales, con “amigues”, a gran parte de les cuáles jamás conoceremos. Son quienes “nos siguen” (por Twitter, por Instagram) o a los que “seguimos” (quizás para calmar la curiosidad, que las vecinas chismosas saciaban tras los visillos). Todo es todo: qué hacemos, qué comemos o cocinamos, a dónde viajamos y por cuál tramo de nuestro viaje andamos, las fotos nuestras y de hijes y nietes (a quienes nadie pide autorización para mostrarlos en las más diversas condiciones y circunstancias) y las fotos rescatadas de nuestra propia infancia. Cumpleaños, nacimientos y funerales están en las redes. Les más osades, comparten también sus encuentros amorosos o intercambian sexo a través de Tinder u otras redes, en boga con la cuarentena y la recurrencia al <em>sexting.</em> Todo, todo lo que era propio de una vida privada, y de la intimidad de las personas, está ahora en la vidriera de las redes, expuesto para quien del público quiera ver, o para les tantos amigues desconocidos. Sin que nadie lo pida, sin ninguna finalidad social o política, por propia voluntad.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Ese desdibujamiento de los límites de la vida privada y de la que llevamos públicamente expuesta, es un cambio que se inició antes de que estas redes existan, cuando el estudio de televisión se ofreció como el lugar donde dirimir los más variados conflictos de pareja y familiares o personales (desde disputarse los hijos tras una separación, llorar por un amor perdido o  llevar adelante una dieta para adelgazar). La pantalla de tv empezó ocupando el lugar de la ventana de las vecinas chismosas que espiaban de reojo, para ser una ventana abierta aposta a los dramas personales, incluso al morbo ante el dolor ajeno.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">A la vez, dicho desdibujamiento ocurría junto con el proceso de desocialización de la reproducción, de privatización de los servicios de seguridad y protección social, de educación y de atención de la salud. En simultáneo con la desestructuración del Estado de bienestar (o de lo que de bienestar tenía nuestro Estado) y con la constitución de los Estados neoliberales, más proclives a dejar hacer al mercado sobre la vida privada, que a cuidar la vida y la participación reflexiva de todes en la vida social. En la última década del siglo pasado vimos florecer en el país las teorías antiestatistas, que tanto denunciaban el control como la intromisión del Estado en el mercado.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Sombras y luces, hay que decirlo antes de retomar el hilo de esta argumentación. Junto, también se abrió paso aquello que las feministas denunciaban desde mucho antes: lo personal es político, el espacio “privado” (limitado) de la vida familiar es un orden estatalmente sostenido, que también encierra dominación y peligros. La lucha feminista  traspasó esos límites de otro modo y abrió el camino a una nueva ley y un nuevo orden (otro Estado en esa materia) que, a esta altura, permite tipificar la violencia familiar y el femicidio. Los procesos políticos son siempre, como mínimo, complejos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>7-</strong> Retomando el hilo, entonces, ese desdibujamiento de la privacidad y esa desocialización (mayor privatización) de la reproducción, son expresión de una profunda transformación cultural, de la sociedad y de las instituciones que la expresan, porque es el mercado el que hace tiempo se mete en nuestras casas, atiende y moldea nuestros deseos y necesidades, y nosotros alimentamos su pujanza, cada vez que recurrimos a los servicios y bienes que se ofrecen  online. Lo hacemos cuando queremos viajar o cuando necesitamos cambiar el lavarropas averiado, o cuando nos deleitamos con tal o cual serie o película. El extraordinario desarrollo tecnológico permitió al “mercado”, antes que al Estado, conocer todos nuestros datos personales, así como nuestros gustos y necesidades: Netflix nos selecciona las películas porque “viste” tal otra, o nos deja mensajes apurándonos a terminar de ver la serie que abandonamos. Booking o Despegar, entre otras empresas de viajes, nos hacen “la mejor oferta” para la ciudad o el país cuya página visitamos hace un momento o hacia donde buscamos vuelos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>8-</strong> ¿<em>Morto per la libertá</em> o por el virus, entonces? No parece haber razón para tanta alarma y hay más riesgo de morir por el Covid-19 que teniendo que defender la libertad. Sin embargo, lo inquietante de la preocupación que se expresa en las citas de referencia del inicio de este texto, es que se manifiesta frente a políticas de cuidado de la salud y nunca antes frente a otros avances de la mano represiva del Estado. Las ciudades están sembradas de cámaras, igual que cada hall de edificio que se precie. El/la ciudadano/a cuya libertad estaría ahora en peligro, debe saber que cada cámara puesta para descubrir a un eventual ladrón, la/o tiene también en su mira.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El/la ciudadano/a que pone a disposición del mercado desde sus gustos culinarios hasta sus preferencias sexuales, pasando por sus ideas políticas, que alimentan y se alimentan de verdades y mentiras por igual, ahora son advertidos de que los gobernantes enfrentados a contener la pandemia conllevan el peligro de hacer costumbre de la excepción, pero no se les advierte del efecto de las fake news,  ni del peligro que representa el poder represivo de las fuerzas de seguridad en los barrios más pobres, si se las libera a su discrecionalidad.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Verdaderas amenazas a la libertad de las personas y a la democracia, son dispositivos como la oscuridad de los espionajes de los servicios de inteligencia del Estado, la política de seguridad fundada en lo que se dio en llamar “doctrina Chocobar” (que, vale recordar, se cobró algunas vidas); la proliferación de trolls y de las fake news, etc.  Es decir, intervenciones en la sociedad y en la privacidad de las personas, llevadas adelante por organismos del Estado; por la posible combinación de actores privados y, acaso, funcionarios u oficinas públicas; y por agencias privadas, respectivamente. Las vallas de seguridad rodeando la Plaza de Mayo y el Congreso de la Nación son vallas a la democracia, y con la inusitada movilización de las fuerzas de seguridad que vimos poco tiempo atrás, son también expresiones y símbolos de una libertad restringida como política de Estado, sin pandemia que contener a la vista.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong> </strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>Referencias:</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Aguilar, Paula L. (2014): <em>El hogar como problema y como solución. Una mirada genealógica de la domesticidad a través de las políticas sociales. Argentina 1890-1940.</em> Buenos Aires, Ediciones del CCC.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Boltanski, Luc (1974) (1969): <em>Puericultura  y moral de clase</em>. Barcelona, Akal.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Jacques Donzelot (1979): <em>La policía de las familias</em>. Valencia, Pre-textos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Palermo, Vicente (2020): Coronavirus, Argentina y la compresión del tiempo. En: <em>El futuro después del Covid-19</em>. Argentina Futura, Presidencia de la Nación.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Buenos Aires, 18 de mayo de 2020</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">*Dra. en Antropología. Profesora Consulta de la Facultad de Ciencias Sociales (UBA). Investigadora del Instituto Gino Germani</span></p>
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		<title>Duhalde y el coup d’Etat &#8211; Por Artemio López</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 28 Aug 2020 19:33:27 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Artemio López]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Artemio López afirma en este artículo que en el escenario actual de enfrentamiento frontal a través del trípode judicial-mediático-político, la oposición asume posiciones abiertamente destituyentes, y en ese sentido la advertencia de Eduardo Duhalde gana consistencia: No hay asonada militar disponible en la Argentina, pero sí se están creando las condiciones necesarias para un golpe en sentido ampliado, un coup d’Etat con fachada institucional.</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/duhalde-y-el-coup-detat-por-artemio-lopez/">Duhalde y el coup d’Etat &#8211; Por Artemio López</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong><em>Artemio López afirma en este artículo que en el escenario actual de enfrentamiento frontal a través del trípode judicial-mediático-político, la oposición asume posiciones abiertamente destituyentes, y en ese sentido la advertencia de Eduardo Duhalde gana consistencia: No hay asonada militar disponible en la Argentina, pero sí se están creando las condiciones necesarias para un golpe en sentido ampliado, un coup d’Etat con fachada institucional. </em></strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>Por Artemio López*</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong> </strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El “flash” del ex senador-presidente (MC) Eduardo Duhalde, advirtiendo sobre la inminencia de un golpe de Estado, sorprendió, pero no tanto.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Existe un “estado de ánimo” particular que recorre a la oposición que como sabemos no se expresa solo ni principalmente en la coalición <em>Juntos por el Cambio.</em></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">En efecto, cuando pierde elecciones la derecha conservadora argenta se repliega en los aparatos de medios y judicial, como garantía de continuidad de sus intereses, sus exigencias y su confrontación con el proyecto popular &#8211; democrático electoralmente triunfante.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Esta contradicción entre proyectos antagónicos está siempre sobre determinada , y hoy la contradicción dominante se instala en el aparato judicial asociado a los medios de difusión opositores, subordinado a los cuales se ordena y organiza la oposición política, nucleada fundamentalmente en la coalición de derecha conservadora <em>Juntos por el Cambio. </em></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">De los aparatos judicial y de medios surge la “línea” de la oposición que, aunque no tiene “intelectuales orgánicos” activos que construyan su discurso e impulsen su práctica, tiene jueces y periodistas que cumplen esa estratégica función.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Descripto brevemente este escenario combinado de oposición &#8211; aparato judicial, de medios y coalición política-, volvamos a lo sugerido por Duhalde. En una perspectiva conceptualmente ampliada un <strong>golpe de Estado</strong> (calco del francés <em>coup d&#8217;État</em>) es la toma del poder político de un modo repentino por parte de un grupo de poder, vulnerando las normas legales de sucesión en el poder vigente con anterioridad.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Como vemos, de ninguna manera el <em>coup d’Etat</em> se reduce a una asonada militar. El fragote puede asumir diversas formas, incluso la de un formato aparentemente “constitucional”, vía acefalía u otros recursos bastante habituales en la región.(1)</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Para darle consistencia a la percepción de inminencia del sentido ampliado de la noción de golpe de Estado, la oposición inscribe ahora mismo páginas memorables. Por ejemplo, el reaparecido radical Ernesto Sanz, advertía la semana pasada que en apenas ocho meses de gobierno la oposición ya le estaba <em>“soplando la nuca”</em> al peronismo gobernante al tiempo que se preguntaba <em>“¿Cuánto tiempo demora esto en explotar?”</em></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La peronista Patricia Bullrich, tras finalizar la marcha del 17 A, advertía que ellos ya <em>“están preparados para gobernar”,</em> y en el mismo sentido el liberal Ricardo López Murphy sugería <strong><em>“Lo de ayer fue un aviso. Si no prestan atención a los vientos, tendrán tempestades”.</em></strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Replica así la oposición todo lo dicho por el <em>“periodismo de guerra”</em> (Julio Blanck dixit) de los medios opositores (la mayoría), los que descargan su furia contra toda medida desplegada por el gobierno, editorializando también las protestas en la calle, a las que – ¡ay! &#8211; con su editado intentan asignar “efecto multitud”, aunque se trate en rigor de concurrencias módicas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Por otra parte, un segmento del poder judicial, del que no se excluye parte de la CSJN, despliega su batería contraria a las demandas oficialistas condensadas en su proyecto de “Reforma judicial”, preservando sus intereses corporativos bajo la invocación de una supuesta transparencia que solo ellos observan.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">En este escenario de enfrentamiento frontal a través del trípode <em>judicial-mediático-político</em>, la oposición asume posiciones abiertamente destituyentes, atacando con furia a un gobierno que lleva apenas nueve meses de gestión en medio de una pandemia inédita en la historia reciente.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">En el sentido que damos en este artículo, la advertencia de Eduardo Duhalde gana consistencia: No hay asonada militar disponible en la Argentina, pero sí se están creando las condiciones necesarias para un golpe en sentido ampliado, un <em>coup d’Etat</em> con fachada institucional.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La estrategia elegida para esta etapa de preparación golpista es la archi conocida teoría del “doble comando” o “doble agenda”, donde la autoridad presidencial quedaría lesionada, al ser construida por los “periodistas de guerra” apenas <strong>como una réplica grosera de los deseos de la vicepresidenta.</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Disuelta la autoridad presidencial y como la historia reciente lo demuestra, se abre una <strong>coyuntura política incierta</strong>, donde cualquier aventura golpista está disponible, incluso con fachada institucional alterando la línea sucesoria natural.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Un verdadero <em>coup d’Etat</em> como el que nos advirtiera Eduardo Duhalde, quien, por cierto, de golpes institucionales sabe bastante.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>Referencias:</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">1- El Coup d’Etat con fachada institucional se verificó mas de una vez durante la crisis de fines de 2001, tras la caída de Fernando de la Rúa y que culminó con la llegada de Eduardo Duhalde. En el medio, ocuparon el cargo el desplazado prontamente Adolfo Rodríguez Saá y los fugaces Ramón Puerta y Eduardo Camaño. En el mismo sentido las destituciones de Lugo, Dilma y Evo Morales asumieron también formatos de Coup d ‘Etat en el sentido que damos en esta nota. </span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Buenos Aires, 28 de agosto de 2020</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>*Sociólogo y analista político. Director Consultora Equis</em></span></p>
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		<title>Cómo se enferman los no contagiados &#8211; Por Jorge Halperín</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 19 Apr 2021 19:31:38 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Jorge Halpeín]]></category>
		<category><![CDATA[antivacunas]]></category>
		<category><![CDATA[Jorge Halperín]]></category>
		<category><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></category>
		<category><![CDATA[Medios de Comunicación]]></category>
		<category><![CDATA[negacionismo]]></category>
		<category><![CDATA[Oposición política]]></category>
		<category><![CDATA[pandemia]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Jorge Halperín indaga en esta nota sobre los modos en que la pandemia del Covid-19 infecta a la población no contagiada. Negación maníaca de referentes políticos y mediáticos y de sectores de la sociedad, y discursos de autoridades gubernamentales que actúan como un boomerang, o repercutiendo en sentido inverso.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong><em>Jorge Halperín indaga en esta nota sobre los modos en que la pandemia del Covid-19 infecta a la población no contagiada. Negación maníaca de referentes políticos y mediáticos y de sectores de la sociedad, y discursos de autoridades gubernamentales que actúan como un boomerang, o repercutiendo en sentido inverso.</em></strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><strong><span style="color: #000000;">Por Jorge Halperín*</span></strong></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">                                </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong><span style="color: #000080;">E</span></strong>l virus en cuestión mide apenas  120 nanómetros (es decir, 0,00000012 metros), y su capacidad de daño se pondera a la fecha en 138 millones de contagiados y tres millones de muertos en todo el planeta.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">En un año, hasta febrero pasado, el mundo produjo unos 87.000 trabajos científicos sobre Covid-19, y tengo la sospecha de que todavía hay aspectos que merecieron poca atención.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Por ejemplo, cómo el virus enferma a quienes no están contagiados, porque en una pandemia la gente no se enferma solamente por la infección.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Y, de la misma forma en que el virus ataca al sistema inmune y lo enloquece llevándolo a destruir sus tejidos sanos, ¿no intuimos un fenómeno análogo al observar nuestro escenario político y social, con personajes y muchedumbres lanzados de cabeza contra la vacuna y los cuidados de la pandemia?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Creo que hay entre nosotros dos efectos poco examinados sobre las reacciones colectivas ante la pandemia. Uno es la respuesta de negación maníaca de referentes políticos y mediáticos y de sectores de la sociedad.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El otro enigma es sobre la forma en que los discursos de las autoridades mostrando los logros para combatir la pandemia, las vacunas que llegan, el reequipamiento del sistema de salud, etc. todos esos intentos de llevar tranquilidad a la población repercuten al revés, como boomerang, en algunos sectores, que terminan razonando: <em>“Entonces, el peligro ya no es tanto y podemos relajarnos”</em>. Le pasó a Chile. ¿No nos pasó a nosotros?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Sobre la negación maníaca, podríamos acudir al discurso de <em>Juntos por el Cambio</em> y de los grandes medios desde marzo de 2020, y contarlo así: <em>la pandemia no existe, es un invento del gobierno peronista para implantar una dictadura, pero la pandemia, que no existe, no es tan terrible como dice el gobierno. Las vacunas son todas un engaño, menos Pfizer, la cual nosotros podríamos conseguir pero el gobierno rechaza. Las vacunas, que son un engaño y un veneno, llegan en forma insuficiente, y el gobierno y sus amigos acaparan ese veneno que podría salvar a muchos en vacunatorios VIP</em></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>Las nuevas restricciones que se quieren imponer desde el gobierno lesionan las libertades, pero el gobierno fracasó en su gestión de la pandemia.</em></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">O sea, una cosa y la contraria.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Imagino que un psicoanalista que escuchara este discurso diagnosticaría un delirio psicótico, pero no soy psicoanalista y quizás esté pifiándola mucho.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Lo que es seguro es que, ante un cuadro sanitario de grave crisis con contagios multiplicados y muertes, el rumbo que propone la oposición y los grandes medios es como caminar con los ojos cerrados en medio de un tiroteo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Sabemos muy poco qué es una pandemia y cuáles son sus consecuencias. Pero saber muy poco sobre una amenaza que pende sobre todos y que incluye la muerte, es desquiciante.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><img decoding="async" class="aligncenter" src="https://www.diariodecuyo.com.ar/export/sites/diariodecuyo/img/2020/07/03/design_sem_nome_5_o5lfrn1_widexl.jpg" alt="En medio del coronavirus, Mongolia declaró la cuarentena por un brote de peste negra |" /></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">En 1347, cuando la peste negra se propagó por Europa matando a un tercio de sus 75 millones, sabían tan poco que parte de las reacciones desquiciadas consistió en culpar a los judíos atribuyéndoles envenenar las fuentes públicas con pociones de veneno de arañas y ofidios.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Y hubo repetidos episodios de masacres de los imaginarios culpables.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Hoy, por suerte, tenemos la ciencia para explicarnos las andanzas de los microorganismos. Pero, por desgracia, también tenemos los anti-ciencia, que niegan todo y buscan culpable</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">No serían tan preocupantes si no contaran con los miedos de comunicación, porque son miedos de comunicación, que les confieren a esas minorías demenciales un falso tamaño de mayorías frente a las cuales las verdaderas mayorías nos sentimos en inferioridad.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Lo explicó el sociólogo Daniel Feierstein luego de una encuesta de la Universidad de Quilmes que muestra que las mayorías apoyan medidas estrictas frente a la pandemia, pero creen que la mayoría se opondrá a ellas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La pandemia enloquece al punto de crear internas en la oposición de <em>Juntos por el Cambio</em> entre quienes gestionan y quienes no, y en el gobernante <em>Frente de Todos</em>, entre las autoridades y un sector que les critica blandura.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Y hasta produce acercamientos impensados, como el clamor conjunto del kirchnerismo y los sectores privados de la salud pidiendo medidas más duras para frenar un inminente colapso sanitario. Es curioso, porque el alto empresariado nunca mostró afinidad con Kicillof y Máximo Kirchner.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Es necesario asumir que sabemos muy poco sobre la pandemia, en especial sobre las formas en que este tsunami sanitario enferma sin necesidad de infectar.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Buenos Aires, 19 de abril de 2021.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">*Periodista. Autor de <em>“El fin de la obediencia”.</em></span></p>
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		<title>¿Qué esperar del realismo político? &#8211; Por Diego Sztulwark</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 19 Apr 2021 20:30:43 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Destacada]]></category>
		<category><![CDATA[Diego Sztulwark]]></category>
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		<category><![CDATA[Derrida]]></category>
		<category><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></category>
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		<category><![CDATA[Realismo político y estrechez]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Diego Sztulwark sostiene en este artículo que el peso de la pandemia sobre la crisis extrema una tensión que el realismo político sólo presenta como asunto de estilos, de formas de comunicación o, en el mejor de los casos, de criterios sanitarios. Sztulwark lanza un interrogante para el debate y la reflexión: ¿cabe esperar de la política así formateada, otra cosa que impotencia, a medida que la crisis muestra su profundidad?</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong><em>Diego Sztulwark sostiene en este artículo que el peso de la pandemia sobre la crisis extrema una tensión que el realismo político sólo presenta como asunto de estilos, de formas de comunicación o, en el mejor de los casos, de criterios sanitarios. Sztulwark lanza un interrogante para el debate y la reflexión: ¿cabe esperar de la política así formateada, otra cosa que impotencia, a medida que la crisis muestra su profundidad?</em></strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>Por Diego Sztulwark*</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>1-</em> El realismo estrecho se ha esparcido por el entero campo de lo político. La ostensible ausencia de una imaginación constituyente, capaz de pensar de otro modo, despejó el terreno para la expansión de esta doctrina ideológica sencilla, que enuncia que sólo hay lo que hay. Planicie que admite, en todo caso, diferencias de grados -nunca de naturaleza. Diferencias que se resumen en actitudes o disposiciones, las de tipo defensivo y ofensivo. Son ellas las que animan la polarización. Son diferencias que refieren a los modos de gestionar el común sometimiento a una tendencia que se presenta irrevocable: más telecapitalismo y más desigualdad. Distinciones y disputas sobre los criterios con los que se gestiona esta realidad inapelable. Polarizaciones que consisten en estados de ánimo, actitudes y posicionamientos que tienden a lo inconciliable. La opción se da como esfuerzo de la sensatez contra la radicalidad. Como en otros sitios del mundo, se libran encarnizados enfrentamientos entre los defensores de una versión moderada y defensiva -liberales y progresistas- que hacen de la propiedad privada un momento incuestionable pero compatible con proyectos de inclusión, y los agresivos libertarios del goce de la posesión -neoliberales y neofascistas-, de retórica belicista, y ampliamente percibidos como exceso a contener, problema urgente y desafío casi irresoluble.  </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Este tipo de realismo envuelve en sus premisas a los principales contendientes. Y les impone una tarea imposible: sea la del dialogo y la mutua comprensión, sea la de la resolución disciplinaria, de tipo represiva, capaz de limitar la inestabilidad crónica. Tarea imposible, en la medida en que el consenso y la coacción -categorías que en Gramsci suponían un proyecto histórico y una vocación hegemónica- se vuelven operaciones inefectivas para pensar la descomposición social y la reducción ideológica. </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">En esta escena, la pregunta que comienza a tomar forma es todavía más extrema: ¿cabe esperar de la política así formateada, otra cosa que impotencia, a medida que la crisis muestra su profundidad? Crisis sin precedentes, que se intenta presentar como sólo sanitaria, para mejor diferir la inmediatez de sus aspectos económicos y sociales, y que hay que tomar muy en cuenta a la hora de considerar la impotencia del realismo moderado, así como la exacerbación del delirio reaccionario. La ostensible imposibilidad de alcanzar la declarada intención del dialogo y el acuerdo, y la inviabilidad de la coerción, que sólo tiene sustento en un contexto de agudización de la lucha de clases, coloca al realismo político al borde de la inoperancia. En medio de la polémica por la suspensión de las clases, que opone al presidente y al jefe de gobierno de la ciudad de Buenos Aires, circuló un meme que mostraba a Marx junto a la frase: “las clases debieran suspenderse para siempre”.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><img decoding="async" class="aligncenter" src="https://www.elviejotopo.com/wp-content/uploads/2017/09/larger.jpg" alt="Walter Benjamin Capitalismo como religión | Pensamiento | El Viejo Topo" /></p>
<p style="text-align: center;"><em>Walter Benjamin</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>2-</em> Por lo dicho, vale la pena sustraerse por un momento de las coordenadas propias del realismo, dejar descansar las categorías del maquiavelismo revolucionario de Gramsci, y reflexionar, en todo caso, sobre la precondición que toda política debe tener en cuenta: la perdurabilidad del círculo de la soberanía (forma legal del mando), entendida como capacidad de imposición que deriva no sólo de las relaciones -nacionales- de fuerzas, sino también y cada vez más, del orden global en el que se inscriben. Como aconsejaba David Viñas, vale la pena ampliar la comprensión de los episodios locales remitiéndolos a la dinámica global. Como él mismo hacia, por ejemplo, con la batalla de Pavón -con la que sueñan inútilmente en estos días Patricia Bulrich y Horacio Rordíguez Larreta- que permitía al escritor de <em>De los montoneros a los anarquistas</em>, mediante el trazado de “figuras análogas”, integrar la expansión del mercantilismo porteño y la derrota de la “cultura del cuero” como parte integrante de las tendencias inapelables del poder transnacional.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Dicho círculo, el de la soberanía, se define como violencia que se justifica en el derecho y como derecho que se sostiene materialmente a partir de la violencia. El orden jurídico que pretende el monopolio de la violencia, depende de la violencia que crea y conserva derecho. De Walter Benjamin a Jacques Derrida, la articulación entre la fuerza y la ley es tautológica: la instancia legal que autoriza la violencia depende materialmente de la violencia que funda autoridad legal. Quedando excluida toda relación interna entre fuerza de ley, y cualquier consideración sobre lo que en el plano de las luchas y las aspiraciones se denomina justicia.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Los ejemplos más claros que ofrece Benjamin en su <em>“Crítica de la violencia”</em>, son: el poder de policía, en cuya acción la violencia conserva el derecho al tiempo que lo crea, conjurando activamente toda violencia desligada, capaz de precipitar nuevos criterios de justicia; y el derecho a huelga (cuyo referente material es la huelga general) frente a la cual el Estado no puede sino actuar de modo ambivalente, reconociendo y temiendo la articulación potencial entre derecho y violencia obrera, fuerza capaz de romper la circularidad sobre la que se sostiene el orden. Es decir que la amenaza que acecha al orden jurídico proviene del interior mismo del derecho. La aparición de una violencia desligada, capaz de ejecutarse en nombre de la justicia (un derecho a tener derecho), expone a los ojos de todo el mundo, en su sola acción, la «síntesis a priori» según la cual ley y violencia se recubren entre sí, sin cuestionamiento alguno. Ese poder develador de la huelga general, sumado a su potencial revolucionario (Benjamin cita con admiración a Sorel), explican el temor que mueve e involucra al estado en habituales operaciones represivas destinadas al re-establecimiento de la redundancia del circulo entre violencia y orden jurídico.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Interesados por los períodos de ruptura desde abajo, Benjamin -en su referencia a la correlación entre estado de excepción y tradición de los oprimidos- y Derrida -en la postulación del momento no interpretable, en el que la violencia desligada actúa según criterios que el poder no logra descifrar- piensan el instante mítico en el cual el orden jurídico resulta interrumpido, sin alcanzar a ser sustituido por algún nuevo derecho. Dicha interrupción, donde la acción actúa sin el amparo de la norma, coloca al sujeto ante la ley (aún por venir). Tanto para uno como para el otro, la acción desligada amenaza al círculo del mando desde dentro, como potencial irrupción de sujetos dispuestos a reclamar su derecho a discutir el derecho -derecho cuyo momento más denso se sigue representando en el propio Estado-.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><img decoding="async" class="aligncenter" src="https://insurgenciamagisterial.com/wp-content/uploads/2018/05/jacques-derrida.jpg" alt="FILOSOFÍA DE LA EDUCACIÓN, JACQUES DERRIDA: LA DECONSTRUCCIÓN. - Insurgencia Magisterial" /></p>
<p style="text-align: center;"><em>Jacques Derrida</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>3-</em> En su comentario de la obra de Benjamin, Derrida imagina que la huelga general podría realizarse vía inoculación de un virus que paralizara las comunicaciones, los ordenadores; un equivalente del sida que afectaría no los cuerpos sino la transmisión del sentido. Su hipótesis cobra hoy una nueva actualidad. ¿Puede un virus desencadenar una fisura en el círculo del derecho, haciendo emerger un nuevo “derecho a discutir el derecho”? ¿Puede un virus, que a diferencia del de Derrida, cuestiona a los cuerpos y fortalece a los ordenadores, acentuar contradicciones sociales a punto tal de forzar la decisión que interrumpe el continuo jurídico? Y si fuera así, ¿estamos seguros de que la interrupción del orden sería inmediatamente favorable a un momento emancipatorio?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El problema de la decisión política capaz de desconectar las relaciones directas e inmediatas entre fuerza y derecho, por efecto de la acumulación de tensiones, fue pensado bajo la forma de la dictadura por Carl Schmitt. El momento mítico deviene en él espiritual, y la violencia normalizante actúa siempre en función de reinstaurar el círculo. ¿Cómo diferenciaba Benjamin su propia idea de estado de excepción generalizado, su propia proposición de un momento mítico desde abajo? Oponiendo una concepción diferente del momento mítico. Rechazando la violencia como fundamento del orden (que crea y/o conserva), el derecho a castigar que en el extremo deviene derecho a matar. Y postulando en su lugar una filosofía de la violencia desligada, puramente destructora, incapaz, sin embargo, de derramar sangre. Una violencia cuestionadora del estado de cosas, pero incapaz de sacrificar vida humana, considerada sagrada en tanto que portadora de un potencial de justicia. La destrucción benjaminiana del círculo desvincula el derecho del poder de matar, como condición de una justicia que, sin embargo, por ser irreductible al derecho, no se deja “reconocer con certeza”, ni es del todo “evidente”. Y no lo es -al menos según Derrida-, porque el propio lenguaje resulta afectado por esta violencia, destruyendo en él todo lo que es relación medio/fin, signo/mediación, en favor de un nominalismo de las singularidades -poder de dar nombre a cada sujeto, a cada cosa-, abriendo las puertas a una justicia más allá del derecho.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>4-</em> El peso de la pandemia sobre la crisis extrema una tensión que el realismo político sólo presenta como asunto de estilos, de formas de comunicación o, en el mejor de los casos, de criterios sanitarios. El realismo es la ideología que constriñe a unxs y a otrxs a aceptar este campo estrecho de disputa. Siendo la estrechez misma la que impide que la polarización se salga de curso, abriendo posibilidades, al lenguaje y a la escucha, de lo que merece ser dicho y escuchado. Se trata de una polarización impermeable, incapaz de filtrar una imagen, una palabra que no se adecúe al juego ultra judicializado de oficialismo-oposición. ¿Ninguna chance de que la profundidad de la crisis obligue a transformar la gestión de la crisis en un sentido enteramente favorable a las prácticas de los cuidados, lo que implicaría transferir recursos económicos y capacidad de decisión al sistema público? La política del realismo bloquea el dato problemático esencial -la irrupción de la pandemia como intensificador de la crisis- circunscripto, como está, a un lenguaje ya capturado. Pero entonces, son las líneas principales de politización las que no encuentran cauce. Y lo que permanece fuera de foco, y fuera del lenguaje, son las conexiones elementales entre conflicto social y nuevas figuras de justicia. Lo que permanece impedido, en y por la trama del derecho, es la más básica necesidad de orientar la producción de bienes en favor del disfrute público, y la reasignación de riquezas en un sentido igualitario. El realismo, cuando no es una secuencia necesaria de una política de emancipación, se priva de esa comprensión más amplia -de la que hablaba Viñas-, que permite situar mediante figuras de analogía, la penetración del mitrismo, la derrota de las montoneras o la venganza de Simón Radowitzky como episodios de significación global. El realismo desestima, y provoca un declive de lo político. Declive que se extiende, bajo la forma de análisis periodísticos y comentarios justificatorios de red social, saberes acotados o directamente en sorderas. Indiferencia que, bien encauzada, podría llevar a la pregunta sobre los derechos a nombrar cada cosa por su nombre.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Buenos Aires, 19 de abril de 2021.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">*Investigador y escritor. Estudió Ciencia Política en la Universidad de Buenos Aires. Es docente y coordina grupos de estudio sobre filosofía y política. Autor del libro: «Vida de perro: Balance político de un país intenso, del 55 a Macri. Conversaciones con Horacio Verbitsky».</span></p>
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		<title>ATURDIMIENTO O CLARIDAD POLÍTICA &#8211; POR RICARDO ARONSKIND</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 23 May 2024 11:24:32 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Destacada]]></category>
		<category><![CDATA[Ricardo Aronskind]]></category>
		<category><![CDATA[Ley de Bases]]></category>
		<category><![CDATA[Milei]]></category>
		<category><![CDATA[Oposición política]]></category>
		<category><![CDATA[Rigi]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Frente al griterío desquiciado del gobierno, que encubre negocios para una reducida minoría, debe levantarse otro discurso y otra forma de comunicación popular que ofrezca claridad a las mayorías nacionales.</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/aturdimiento-o-claridad-politica-por-ricardo-aronskind/">ATURDIMIENTO O CLARIDAD POLÍTICA &#8211; POR RICARDO ARONSKIND</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-7865cf8cd9115bd162e93b4702150332 wp-block-paragraph"><strong><em>Frente al griterío desquiciado del gobierno, que encubre negocios para una reducida minoría, debe levantarse otro discurso y otra forma de comunicación popular que ofrezca claridad a las mayorías nacionales.</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-1bd1fe80e423a842e3defb925bb61ef8 wp-block-paragraph"><strong>Por Ricardo Aronskind*</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d5e18531e670bd10ca130847a62fe9c1 wp-block-paragraph"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></p>



<div style="height:40px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-drop-cap has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-dee223ad50336a26c04c1e9836eaef93 wp-block-paragraph">Estamos en complejas semanas, en las que se juegan una serie de pulseadas en diversos planos, que tienen que ver con el rumbo del país.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-541c49d84b0d62274e34c9ea370f6f9c wp-block-paragraph">Mucho de esas tendencias en ciernes, en lo político y económico, se sintetizan en la votación de la Ley Bases, ahora abreviada pero igualmente siniestra, que se llevará a cabo en el Senado de la Nación.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-bae32c342ff18ffeb39608b65092c27d wp-block-paragraph">Estamos frente a un gobierno neocolonial, que trabaja a destajo para los intereses extranjeros, o para grandes intereses locales asociados y convergentes con intereses extranjeros, en forma desembozada.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-16f2ff6886f04c1f1e4e1777a31a7272 wp-block-paragraph">Sufrimos la agresión de un gobierno que no sólo está atacando a las fuerzas productivas del país, sino que también agrede a las condiciones de vida básicas de la población (salud, educación, vivienda, etc.), que enfrenta y desfinancia a la cultura nacional en todas sus expresiones, que socava las instituciones de la república tendientes a limitar las arbitrariedades del poder -que están siendo pisoteadas por las ilegalidades que comete constantemente el gobierno-, que daña el entramado de relaciones exteriores que la Argentina fue construyendo, no sin contradicciones, a lo largo de décadas. Y que debilita y deteriora al Estado Nacional y a los estados provinciales, que constituyen un elemento indispensable para dar viabilidad a una vida social civilizada.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-bca469783d70a6042f18cd36d272c27d wp-block-paragraph">No hay campo de la vida nacional que no haya sido atacado por este gobierno que representa intereses capitalistas concentrados, completamente desvinculados de cualquier idea de sociedad moderna e integrada, y de país económicamente viable.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-34f21053247a7ee754123fa11d62403f wp-block-paragraph">A pesar de que esta acción destructiva se verifica sistemáticamente desde hace meses (incluso, antes de asumir el actual presidente intentó desestabilizar la economía, promoviendo una corrida cambiaria y tratando de precipitar una hiperinflación), la oposición a tan descabellada política, desde una perspectiva nacional, parece muy débil en relación con el daño que se le está produciendo al país, y al que se le va a producir a futuro, si este rumbo se consolida.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-12c6890070556bd4247a04ffc742e408 wp-block-paragraph"><strong>Un ejemplo de cipayismo: el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI)</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-0a51082a86ff162f5f447376281719a9 wp-block-paragraph">El RIGI es, en ese sentido, una condensación del más brutal neocolonialismo.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-126dc055fe8f2961e8c2fe567ae32293 wp-block-paragraph">Nadie se atrevió –ni siquiera el nefasto ministro de economía José Martínez de Hoz bajo la dictadura cívico-militar-, a establecer condiciones tan beneficiosas para el capital (sobre todo el extranjero) sin ningún tipo de contrapartida positiva para el país.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-5a9f1770c76b68ab45dc14f44e6bb666 wp-block-paragraph">Siempre los intentos neoliberales, necesariamente extranjerizantes, tenían una dosis de discurso en el que se le vendía a la población la necesidad de atraer capitales e inversiones “para aumentar la producción, las exportaciones y el empleo genuino” en nuestro país.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-c1195079a2b68aff028bc1b1840b4545 wp-block-paragraph">Se le trataba de vender a la población que algún beneficio traería las grandes inversiones. Sobre todo, en el contexto de la otra mentira difundida e instalada, que era que en nuestro país no había recursos para la inversión, y que por lo tanto nos tenían que venir a “salvar” desde afuera.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-413fc5e9564bc877fd4d4803e2a2b52f wp-block-paragraph">Pero en el RIGI, ya se ha dejado de lado todo intento de vincular las grandes inversiones con alguna mejora palpable en el nivel de vida de la población.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-0f07120494091d53f775fdc8884d7bb6 wp-block-paragraph">Desde una perspectiva desarrollista podría plantearse que se puede aprovechar el ingreso de grandes capitales, que vengan especialmente a explotar recursos naturales, como una especie de locomotora que:</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-4db0b08f52f5d608b14b3dfb78db1c8b wp-block-paragraph">1) compra maquinarias e insumos locales para esa producción, promoviendo la industrialización y generando puestos de trabajo locales.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-68388d1814bde530cab1585b410c4287 wp-block-paragraph">2) trae del exterior técnicas productivas de última generación y entrenar y capacitar personal local en las formas más novedosas de extracción y producción. Esos nuevos saberes quedarían incorporados al acervo de conocimiento de los trabajadores, técnicos e ingenieros locales.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-1ebad650aadcbe2f77576d6baec17d4a wp-block-paragraph">3) promueve el ingreso de gran cantidad de divisas al mercado doméstico, que mejoran la oferta de divisas, alejan el peligro de saltos cambiarios, ayudan a proveer fluidamente al mercado local de bienes y servicios necesarios sin sobresaltos, y que pueden facilitar también el pago de los compromisos externos sin necesidad de sacrificar la actividad en el mercado interno.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-731fa5e2a48a94fb64b2e6d23ed5f62b wp-block-paragraph">4) genera elevadas ganancias para las empresas inversoras, que se traducen en un fuerte incremento de los ingresos impositivos para el Estado, lo que le permite contar con fondos importantes para realizar obras e impulsar actividades que hoy no están presentes y son necesarias para fortalecer la economía nacional.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-6a5b5342059037c21a0e643fece153c5 wp-block-paragraph">5) diversifica las actividades productivas generadoras de exportaciones, lo que reduce el peso y la influencia política y social muy retrógrada de las élites agroexportadoras (“el campo”) en la definición de las políticas públicas y en el sistema político en general.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-f02245fe72a5ea079a533fdd9c4bfd58 wp-block-paragraph">6) crea efectos expansivos en diversas economías regionales, que pueden ser utilizados para reducir las disparidades económicas y sociales existentes en nuestro país, y crear polos de desarrollo nacional en todas las áreas de nuestro territorio.</p>



<div style="height:25px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>


<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-large is-resized"><img decoding="async" src="https://pxc.cdn.ellitoral.com.ar/litoral/052024/1715977472655.jpg" alt="" style="width:796px;height:auto"/></figure>
</div>


<div style="height:25px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-839ebca88ec8ebf30f49d3bfd46d39c7 wp-block-paragraph">Pero lo escandaloso de este régimen “de incentivos” es que crea todos los resquicios necesarios para que ese hipotético impulso que podría traccionar el mercado local no ocurra: ni eslabonamientos con producciones locales, ni ingresos impositivos relevantes, ni divisas abundantes ingresando a las arcas del Banco Central.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-ca7d829d90774733bb1d3c581fa66f31 wp-block-paragraph">Es más: cabe la posibilidad legal de que esas “grandes inversiones” sean para comprar empresas o activos ya existentes –o auto-comprarlos-, con lo que ni siquiera generaría un aumento de las capacidades productivas asentadas en el territorio nacional, pero abriría el acceso a un conjunto de privilegios de todo tipo, de los cuales no gozarían las inversiones “normales”.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-a71d258f828f299c44b966eb7d8a2f97 wp-block-paragraph">El efecto político muy importante, estruendoso, es que genera una situación institucional por la cual nada en ese régimen neocolonial podrá ser modificado a futuro, ya que cualquier intento de hacerlo implicará inmediatamente juicios contra el estado nacional, radicados en tribunales internacionales totalmente desfavorables a la Argentina.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-760b183cc95a2f289f756da2864e6c53 wp-block-paragraph">Juicios que serán hechos por corporaciones extranjeras, o locales, o asociaciones entre ambas. Ya tenemos una larga demostración de lo catastróficos que son los fallos en tribunales norteamericanos o europeos contra nuestro país, tengamos razón o no.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-74d6a890bb92e1213694aacb7ca46e46 wp-block-paragraph">Es decir, que los gobiernos que vengan en los próximos 30 años estarán completamente maniatados para reparar, aunque sea en parte, los excesos de entrega que están incluidos en la actual norma cipaya en tratamiento parlamentario.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-3c32ff2232f4c1eb1939b27380f4cd94 wp-block-paragraph">Por lo tanto, una parte importante en términos cuantitativos de la actividad productiva futura en territorio nacional saldría del control de la sociedad argentina, a través de los gobiernos que sean electos, para pasar a gozar de un régimen avalado y defendido por la “comunidad internacional”, o sea por la trama corporativa transnacional que dicta el orden jurídico de la globalización neoliberal.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-8a9f5d70d82d0efebd8c9c1dc39c17b8 wp-block-paragraph">Perdemos, de hecho, soberanía sobre un conjunto de actividades productivas muy importantes, y por primera vez no se plantea que “algo” de esa riqueza explotada por grandes corporaciones caiga en bolsillos argentinos, dinamice nuestro mercado interno y sirva para mejorar nuestras condiciones de vida.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-2fb2602056cc85775324c872e9ccd5fb wp-block-paragraph">Es un negocio, puro y exclusivo, de y para grandes empresas.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-1fd0285b991fe6142c9a3ae0ac3768b8 wp-block-paragraph">Entonces, esas supuestas grandes inversiones, no cambiarán en nada a esta Argentina archi-endeudada y debilitada económica y financieramente, y que requiere soluciones de fondo que el RIGI ayudará precisamente a desperdiciar.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-b787874e99807f05172e579c2f40a0b7 wp-block-paragraph"><strong>El grave problema de la debilidad nacional</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-63cb90a5bb055227f3c859e22320047a wp-block-paragraph">Más allá de esta ley Bases, o del RIGI en particular, es importantísimo entender que son síntomas de un cuadro de postración nacional impresionante. Sería fácil echarle la culpa a Milei, o a su troupe de impresentables, pero esto va mucho más allá. No es cierto que una banda de lúmpenes se encaramó sorpresivamente en el Estado Nacional y desde allí comanda una tarea de destrucción y entrega que le resulta ajena a todo el resto del país. Si así fuera, esta aventura demencial ya habría terminado.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-32836aba701910fe8a5ab879ded10805 wp-block-paragraph">El debilitamiento de una visión nacional de nuestro país abarca a la política, a los actores económicos fundamentales y a la sociedad en general. El arrasamiento de esta perspectiva incluye también al mundo académico y a la intelectualidad argentina en un amplio espectro.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-7e46987c4c3afc92ec5d2d8b882f1488 wp-block-paragraph">Ya en el menemismo habíamos tenido un primer baño legal de cipayismo, donde en nombre de la “vuelta al mundo” y de las “ideas modernas” y del “pragmatismo” político, se favoreció la extranjerización de un parte importante del aparato productivo nacional y se atacó un rumbo nacional propio, de las manos del partido que suponía representar por excelencia a lo nacional y popular.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-9229d79b6133d9b6194d98a822a29b38 wp-block-paragraph">El macrismo fue, sin duda, un peldaño partidista para blanquear todo lo que de cipayo habitaba en la derecha, la centro derecha, el radicalismo y el peronismo. Los medios de comunicación acompañaron y promovieron entusiastamente el proceso de vuelco ideológico colectivo por el cual las ideas nacionales fueron atacadas por “aislarnos del mundo”, por ser “caducas” o ser simplemente parte del acervo repudiable del “kirchnerismo” demoníaco. El macrismo fue la expresión de la convergencia entre una dirigencia empresaria vencida con lo que los poderes globales desean que sea la Argentina. Las clases medias, en buena medida, acompañaron esa visión, embargadas en fantasías consumistas.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-bfd0fdf62b1253ff887c795d1684231e wp-block-paragraph">El extravío comunicacional-político que representó el gobierno del Frente de Todos, con su manifiesta impotencia para regular cuestiones básicas para la economía popular, como los precios de los componentes básicos de la canasta familiar, fue una gran contribución al debilitamiento de la noción de pertenencia a una comunidad que alberga y protege a sus habitantes.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-bc46f3bc30dc642a3bdf700ac4625b73 wp-block-paragraph">Si esa percepción fundamental desaparece, si no hay un discurso público claro que explique con sencillez los problemas que se enfrentan, se crean las condiciones para el crecimiento del discurso individualista, atomístico y desinteresado del conjunto que representa el mileísmo.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-aabde316f4e5217e22e45b9c866c1fd0 wp-block-paragraph">No es que los intereses nacionales hayan desaparecido. Por el contrario, son muy extendidos e importantes. Pero buena parte de la sociedad ha perdido la capacidad de verse a sí misma dentro de ese barco.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-7a5783d3ece9d301e1c569a9cb3b87dd wp-block-paragraph">Ese debilitamiento de la comprensión nacional en los amplios sectores populares es más importante que lo que ya sabemos sobre buena parte de la élite económica local, que hace rato se desentendió de todo proyecto nacional inclusivo. No existe tal cosa para ella, sino grandes negocios particulares, listados en la ley Bases.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-7009993bff7af0f40222bc5202a55bab wp-block-paragraph">El tema es cómo salir del atontamiento y la falta de comprensión política sobre los intereses comunes que pueden agrupar a buena parte de los argentinos, y que permitirían construir los cimientos de una nueva solidaridad social, inmune a las estupideces del discurso liberal individualista y antinacional.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-cdfc6e2edd5427afbb1facb219756d98 wp-block-paragraph">La degradación política y cultural que cada experimento neoliberal produce debe ser enfrentada desde una política de clarificación de los intereses de cada uno de los actores sociales, expresada en un discurso clarísimo, en blanco sobre negro, sobre quién es quién en nuestro país.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-8a9542a0c314a29936c82c6c2c099129 wp-block-paragraph">En ese sentido, las ambigüedades son en este momento imperdonables.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-20ef7bdf1611318157e1fedc30d8e389 wp-block-paragraph">No hay grises frente a un proyecto neocolonial de despojo de las riquezas del país y del futuro de su población.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-e2d7d42968d89365a07d15f7b05e24d6 wp-block-paragraph">Frente al griterío desquiciado del gobierno, que encubre negocios impresionantes para una reducida minoría, debe levantarse otro discurso, y otra forma de comunicación popular, que ponga claridad en las cabezas de las mayorías nacionales.</p>



<div style="height:40px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-75222bcaf448543f57991e1b4c39cfa9 wp-block-paragraph">Buenos Aires, 23 de mayo de 2024.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-4c3575f8e599b5438543fc5389a331ee wp-block-paragraph">*Economista y magister en Relaciones Internacionales, investigador docente en la Universidad Nacional de General Sarmiento.</p>
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