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	<title>novela archivos - La Tecl@ Eñe Revista</title>
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	<description>Una Revista de Opinión</description>
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	<title>novela archivos - La Tecl@ Eñe Revista</title>
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		<title>Libros: Rodolfo Yanzón publicó su primera novela. Mandíbula, un thriller guaraní &#8211; Por Conrado Yasenza</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 28 Jan 2021 22:18:02 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Conrado Yasenza]]></category>
		<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></category>
		<category><![CDATA[Mandíbula]]></category>
		<category><![CDATA[novela]]></category>
		<category><![CDATA[Rodolfo Yanzón]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Mandíbula, un thriller guaraní  Rodolfo Yanzón es abogado y tiene una larga experiencia en el campo de los derechos humanos. También escribe artículos periodísticos en diferentes<span class="excerpt-hellip"> […]</span></p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/libros-rodolfo-yanzon-publico-su-primera-novela-mandibula-un-thriller-guarani-por-conrado-yasenza/">Libros: Rodolfo Yanzón publicó su primera novela. Mandíbula, un thriller guaraní &#8211; Por Conrado Yasenza</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<h3 style="text-align: justify;"><strong><span style="color: #003366;">Mandíbula, un thriller guaraní </span></strong></h3>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong><em>Rodolfo Yanzón es abogado y tiene una larga experiencia en el campo de los derechos humanos. También escribe artículos periodísticos en diferentes medios, entre ellos, en La Tecl@ Eñe. La novedad es que Yanzón acaba de publicar su primera novela, Mandíbula, de ediciones Voria Stefanovsky (VS editores) que estará en febrero en librerías. Mandíbula transcurre por dos planos narrativos: Por un lado, la investigación que el abogado porteño Samodi debe realizar para defender al baqueano Antonio Cabaña, acusado del asesinato de un cazador furtivo, una suerte de thriller guaraní, en palabras de Ricardo Ragendorfer; y por otro, el rescate de la cultura guaraní, con su rico lenguaje, su flora y fauna, y sus mitologías. Una novela de cruces entre culturas, lenguajes y memorias situadas en un territorio, Formosa, atravesado por la historia de las guerras y la injustica devoradora de quienes se niegan a ser domesticados.</em></strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>Por Conrado Yasenza*</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>(para La Tecl@ Eñe)    </em></span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong><em>&#8211; Conrado Yasenza: ¿Cómo fue el proceso creativo de Mandíbula, su primera novela?</em></strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong><em>&#8211; Rodolfo Yanzón</em></strong>: Comenzó con un caso en el que intervine como abogado. Entre tantas cosas que escribo, una fue tomando forma. Algunos papeles se van dejando y otros van cobrando mayor interés, te reclaman que continúes, que reflexiones sobre el relato, te preguntan qué buscás. Por algún tiempo no tuve muy clara la respuesta, pero, poco a poco, se metió en mi cabeza de tal forma que conviví con ella un buen tiempo, minuto a minuto.  De lo jurídico, la historia -no fui yo- se volcó a lo cultural y mitológico, y de ahí a lo histórico. Fue un proceso que demoró años, en los que me sumergí en distintas lecturas. Puedo decir que aprendí mucho y leí más de lo que escribí. Una experiencia maravillosa.  </span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>&#8211; <em>CY:</em></strong> <strong><em>¿Por qué la decisión de situar la historia en la ciudad de Clorinda, Formosa?</em></strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong><em>&#8211; RY:</em></strong> El episodio central se desarrolla en una zona intangible, un parque nacional, Río Pilcomayo, un lugar bellísimo y a la vez fascinante por su riqueza cultural, por la amalgama de diferentes visiones y nacionalidades. El río Pilcomayo es frontera entre el Paraguay y la Argentina, un lugar caliente de contrabandistas, cazadores y ladrones, y eso fue un punto central de la historia.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong><em>&#8211; CY:</em></strong> <strong><em>La novela transcurre como por dos estructuras narrativas: La investigación que el abogado porteño Samodi debe realizar para defender al baqueano Antonio Cabaña, acusado del asesinato de un cazador furtivo; y el rescate de la cultura guaraní, con su rico lenguaje, su flora y fauna, y sus mitos. ¿Cómo se entrelazan esas dos superficies narrativas?</em></strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong><em>-RY:</em></strong> El relato del hecho puede ser la superficie y debajo de ella se descubre un núcleo que explica bastante, sobre todo de sus protagonistas, con una visión y un lenguaje diferente a la gente de Buenos Aires. Por eso el ir y venir, el bucear en lecturas históricas, naturalistas y mitológicas. Tomé el desafío de aprender sobre una tierra lejana a Buenos Aires, no sólo por la distancia.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong><em>&#8211; CY:</em></strong> <strong><em>La literatura occidental tiene un peso importante dentro de la novela, allí están, en el comienzo, Proust, Stendhal pero también Shakespeare y el poeta griego de la clase trabajadora, Hesíodo. Pero también están la mitología y los relatos orales guaraníes. ¿Existe una intención narrativa de ensamblar esas tradiciones culturales de occidente con el mundo natural de los pueblos originarios? ¿O funcionan como contraste?</em></strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong><em>&#8211; RY:</em></strong> Contrastes que hacen a nuestra propia esencia, realzando parte de nuestra cultura, desconocida en buena parte por la inmensa mayoría de quienes vivimos en las grandes ciudades. Algunos de los autores que mencionás contaron historias a partir de casos judiciales para describir o denunciar situaciones concretas de su tiempo, su sociedad. El ir de una mitología a la otra me dio la posibilidad de generar un diálogo entre lo guaraní y lo que llamamos cultura occidental, plantear algunas similitudes y diferencias, reconociendo nuestras limitaciones y hasta el modo en que negamos parte de nuestra historia, que, en definitiva, es negar a otros el reconocimiento que merecen.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong><em>&#8211; CY:</em></strong> <strong><em>También hay una suerte de reescritura de la historia de la región con la guerra de la Triple Alianza como acontecimiento que entra en juego para contextualizar el presente. Allí están Mitre, Sarmiento y Alberdi… ¿Esta reescritura funciona como metáfora del paradigma del siglo XIX, civilización/barbarie?</em></strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong><em>&#8211; RY:</em></strong> El siglo XIX es apasionante, se consolidan nuevas naciones, tanto en América como en Europa. En la época en que transcurrió la guerra contra el Paraguay -la guerra guazú- se produjo también la de secesión en EEUU y la franco prusiana con la Comuna de París.  A eso le sumo las guerras guaraníticas, un hito esencial en la historia de la región. Traté de trazar un hilo conductor y reflexionar sobre el proyecto de país, teniendo en cuenta que el hecho se produjo en Formosa, tomada como botín de guerra al Paraguay y como producto de la alianza de Mitre con el Brasil esclavista.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong><em>&#8211; CY: Volviendo al proceso creativo, ¿la investigación sobre la cultura guaraní y qom tiene anclaje, o se complementa, con una experiencia vivencial propia? </em></strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong><em>-RY:</em></strong> Apelo a experiencias personales para contar algunos episodios que, por fuerza del propio relato, son mucho más que las experiencias personales.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong><em>&#8211; CY:</em></strong> <strong><em>Usted tiene una larga trayectoria como abogado en el campo de los derechos humanos. ¿Cuánto de esa experiencia está volcada en la construcción de Samodi, el abogado que decide defender a un baqueano guaraní que clama por su inocencia?</em></strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong><em>&#8211; RY:</em></strong> Es inevitable que Samodi tenga una parte mía, pero no soy yo, para nada. Comparto con él muchas dudas y temores, pero creo que nada más.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong><em>&#8211; CY:</em></strong> <strong><em>La idea no es develar un misterio pero la referencia a la desaparición de la mandíbula está en la contratapa del libro. ¿Cómo metáfora de qué opera la mandíbula?</em></strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em><strong>-RY:</strong></em> Creo que esa es la gran pregunta, y cada lector debe tener su propia mirada. A ellos les dejo la misión de lo que representa.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong><em>-CY:</em></strong> <strong><em>Para finalizar, ¿se puede hablar de una relación en la novela entre la memoria, lo justo y lo bello?</em></strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong><em>&#8211; RY:</em></strong> Yo no podría haber sido más claro. Gracias.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Buenos Aires, 28 de enero de 2021.</span></p>
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		<title>LA CRUELDAD DE LOS BUENOS &#8211; POR GUILLERMO RICCA</title>
		<link>https://lateclaenerevista.com/la-crueldad-de-los-buenos-por-guillermo-ricca/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 21 Jan 2024 17:48:05 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Diego Tatián]]></category>
		<category><![CDATA[Guillermo Ricca]]></category>
		<category><![CDATA[La soledad de las cosas]]></category>
		<category><![CDATA[novela]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Sobre La soledad de las cosas, primera novela de Diego Tatián.</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/la-crueldad-de-los-buenos-por-guillermo-ricca/">LA CRUELDAD DE LOS BUENOS &#8211; POR GUILLERMO RICCA</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-1 wp-block-paragraph"><strong>Sobre<em> La soledad de las cosas, </em>primera novela de Diego Tatián.</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-2 wp-block-paragraph"><strong>Por Guillermo Ricca*</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-3 wp-block-paragraph"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></p>



<div style="height:40px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-4 wp-block-paragraph"><em>La soledad de las cosas</em>, es la primera novela publicada de Diego Tatián. Filósofo, ensayista, escritor prolífico que ya nos había entregado una saga de muy buenos libros de relatos, <em>Lugar sin pájaros</em> (1998), <em>Detrás de las puertas</em> (2003) y <em>El último en dormir, </em>(2007), como así también una serie de ensayos narrativos breves en <em>Baruch </em>(2015) y en el no menos bello <em>Lecturas imaginarias </em>(2020)<em>. </em>En rigor de verdad, la escritura de Diego Tatián es esquiva a dejarse determinar por un género específico. <em>La soledad de las cosas</em> no es un policial; su lectura no se eslabona en la herencia de Ricardo Piglia o de Carlos Feiling. Se trata de una <em>nouvelle</em> que, al modo de algunos filmes de Aki Kaurismaki o de Rodrigo Moreno, hace de la historia central el pretexto para la apertura de la conversación, la reflexión, el ensayo, la poesía, el comentario que ofician de objetos encontrados, de hallazgos preciosos en medio de una realidad opaca y cruel. Personajes raros como la anciana, Etelvina, que barre la vereda insistentemente y en ese acto ritual, piensa, “cumple con su destino humano”. O la kiosquera que vende diarios y revistas, pero viejos y desteñidos por el sol, nunca el diario del día. O la ciudad, una ciudad indolente, conservadora, habitada por sectas de conspiradores que son como una jauría, sectas que recuerdan la <em>Elegía</em> de González Tuñón a Deodoro Roca que Diego ha comentado en algún ensayo en torno al reformista cordobés.  </p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-5 wp-block-paragraph">Todos episodios que se suceden en la vigilia, mientras el narrador camina por un barrio que bien podría ser Alta Córdoba, o pedalea en bicicleta desde la facultad en la que estudia letras hasta su trabajo, como cronista de policiales o a la casa de su madre. En esas caminatas que recuerdan <em>los días del tabaco de Macedonio</em>, de Carlos Tomatis, en la saga de Juan José Saer, en ese trajinar en bici, el pensamiento se libera y <em>La soledad de las cosas</em> es el registro de esos soliloquios que intercalan lecturas de un manuscrito hallado en la casa de un supuesto suicida, encuentros con la hija del supuesto suicida, con Etelvina, la vecina anciana que barre lo que no necesita ser barrido, con Núñez, el comisario amigo de la madre de Pietro, el narrador estudiante de literatura.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-6 wp-block-paragraph">También se hilvanan allí recuerdos de memorables páginas que se tornan preciosas sugerencias al lector, de descubrimientos científicos minúsculos pero muy alegóricos, como la historia de las diferencias entre la langosta verde y la langosta marrón. Todo ese <em>bricollage</em> compone aquí una suerte de antropología especulativa. Caigo en la cuenta de que así define Juan José Saer a la literatura; y es que, efectivamente, <em>La soledad de las cosas</em> ensaya una teoría en una serie de agudos conceptos que se dicen en voz baja, por debajo de todas estas figuras que componen la novela. Digo agudos por no decir amargos. <em>La soledad de las cosas</em> es, efectivamente, una novela hecha de fragmentos de discurso referidos a la condición humana, y no sólo. Podría decirse, parafraseando a Spinoza—a quien Diego ha consagrado más de una decena de muy buenos libros—que la naturaleza de la que se trata aquí es una y la misma en todas partes y quizás, habría que agregar, en todas las épocas. Hay en la condición humana o, quizás haya que decir, en la institución de la socialidad humana, una dimensión o instancia ruin, que convierte a grupos humanos y a sociedades enteras en jaurías que despedazan a sus semejantes, incluso bajo el imperio de nobles ideas morales y de consignas políticamente correctas<em>.</em></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-7 wp-block-paragraph"><em>La soledad de las cosas</em>, lejos del género policial al que visita como excusa, ocasión o mera contingencia de un trabajo periodístico, se inscribe en una tradición que remonta a Elías Canetti, a Robert Musil, y a la literatura rusa que retrató sin concesiones la lógica sacrificial del stalinismo. Hablamos aquí de un puñado de escritores que es explícitamente aludido en la novela de Diego Tatián, por Sabrina, la hija del malogrado Joaquín Crous, el personaje ausente que deja sus cosas -una desmedida biblioteca, un archivo desbordado de manuscritos, una <em>caja de la vida</em> repleta de fotos y objetos atesorados-, abandonadas a una soledad enmudecida. Sabrina es heredera de un padre ausente. El trabajo de herencia se ve aquí redoblado, remachado por la fatalidad, pero a la vez y por eso mismo, la novela muestra que nadie puede existir ni andar por el mundo como un Adán solitario: a pesar de la negativa de Sabrina a querer saber y tener algo que ver con su padre, a quien no ha visto por décadas, la herencia se impone y deja sus marcas porque todas las cosas imponen marcas en los cuerpos, como ese gusto por la literatura rusa del siglo XX, o la teoría de la jauría, del origen caníbal de la sociabilidad humana, presente en la obra de Elías Canetti.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-8 wp-block-paragraph">Si, en <em>La soledad de las cosas</em> hay, como supo decir Saer acercad e la literatura, una antropología, la especulación en este caso se inscribe en una larga tradición de meditaciones sobre la condición humana que quizás haya que remontar, como el propio Saer lo hace, a los diálogos de Platón. Sólo que aquí, la referencia de segundo orden a cuestiones tan vitales como las causas políticas, el bien, el mal, la capacidad de destrucción que anida de manera congénita en los seres humanos y que no requiere una causa justa para desatarse, es el foco de la composición, es el objeto que los fragmentos de ese collage declinan de múltiples y diferentes maneras sobre el artificio de una indagación en torno a un misterioso suicidio, a una <em>muerte sospechosa</em> como suele caratularse en los expedientes judiciales.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-9 wp-block-paragraph">Nada más alejado del ensayo como sustitución del panfleto que esta novela que interroga por la “crueldad de los buenos” o, mejor sería decir, de los infatuados dispuestos a constituirse en nuevos inquisidores o tribunales al servicio de nuevos gulags. La expresión “asedio de la canalla” los alude y una aguda descripción los sitúa: <em>“El canalla es un cobarde envalentonado por el resguardo de la horda y una imitación de los demás en la que puede diluir sus actos y sus palabras […] el canallismo irrumpe siempre que existe la certeza de que la liberación de lo peor será sin costo. No todos somos así” (p96)</em>. El <em>Viaje al comienzo del día</em>, tal el título del “mamotreto” inconcluso hallado en la casa de Joaquín Crous, no conduce a otra parte más que a esa certeza: <em>Las ciudades están llenas de canallas</em> precisamente porque ninguna causa política ni menos aun una identificación al ideal tiene el poder de inmunizar ante el asedio de la ruina, el asedio de la ruindad.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-10 wp-block-paragraph">Si hay una salida a la crueldad, y la novela de Diego Tatián parece sugerirla, no está al alcance de ninguna organización ni de ningún catecismo de ninguna vanguardia. Es una salida impolítica. Como sucede con todas las buenas ficciones literarias, leer <em>La soledad de las cosas</em> es, en cierto modo, leerse. Y esto vale tal vez para la extraña época que la novela toca como primera destinación de lectores y lectoras: la de un país empeñado en arruinarse. Razones más que sobradas para recomendar su lectura. &nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-11 wp-block-paragraph"><em>La soledad de las cosas</em>, de Diego Tatián<em>, </em>(Buenos Aires, Paradiso, 2023).</p>



<div style="height:40px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-12 wp-block-paragraph">Córdoba, 21 de enero de 2024.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-13 wp-block-paragraph">*Licenciado en Filosofía. Dr. en Estudios Sociales de América Latina. Docente e investigador.&nbsp;</p>
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		<title>ECOS DE MEMORIA: NARRATIVAS DE AMOR, PÉRDIDA Y RESISTENCIA &#8211; POR YAEL NORIS FERRI</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 03 May 2024 15:00:41 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[“Juan el Olvidador”]]></category>
		<category><![CDATA[Di Mario]]></category>
		<category><![CDATA[Juan Gelman]]></category>
		<category><![CDATA[novela]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La escritora y psicoanalista Yael Noris Ferri, lee la novela “Juan el Olvidador” de Ricardo Di Mario. Ecos resuenan en esta breve reseña, potente rescate a la memoria. Diosa de los pueblos como la llamaba el poeta Gelman.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-14 wp-block-paragraph"><strong><em>La escritora y psicoanalista Yael Noris Ferri, lee la novela “Juan el Olvidador” de Ricardo Di Mario. Ecos resuenan en esta breve reseña, potente rescate a la memoria. Diosa de los pueblos como la llamaba el poeta Gelman.</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-15 wp-block-paragraph"><strong>Por Yael Noris Ferri*</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-16 wp-block-paragraph"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></p>



<div style="height:40px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-text-align-right has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-17 wp-block-paragraph">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; «Nunca pude saber cómo se dilata</p>



<p class="has-text-align-right has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-18 wp-block-paragraph"> el tiempo en la memoria»&nbsp;</p>



<p class="has-text-align-right has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-19 wp-block-paragraph"><strong>Germán García</strong>.</p>



<div style="height:20px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-text-align-right has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-20 wp-block-paragraph">“Toscas nubes color borra de vino infamarán el cielo;</p>



<p class="has-text-align-right has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-21 wp-block-paragraph">amanecerá en mis párpados apretados”</p>



<p class="has-text-align-right has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-22 wp-block-paragraph"><strong>Jorge Luis Borges</strong>.&nbsp;</p>



<div style="height:36px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-drop-cap has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-23 wp-block-paragraph">En el transcurso de los primeros días de marzo, me sumergí en la novela <em>Juan, el olvidador </em>de Ricardo Di Mario, publicada por Ediciones del Callejón.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-24 wp-block-paragraph">Juan es un personaje que conmueve, realmente cercano. Juan podés ser vos o yo, y me animaría a decir que todos podemos ser Juan. Esta afirmación adquiere mayor comprensión&nbsp; cuando inmersos en la experiencia de la lectura, nos identificamos con Juan especialmente en aquellos momentos que olvidamos lo que más amamos con el paso del tiempo.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-25 wp-block-paragraph">En la trama de la novela nos encontramos con la tensión entre memoria y olvido. Los lectores podemos preguntarnos ¿en qué momentos&nbsp; se produce el olvido?, ¿cuáles son las consecuencias que resultan de ello? Y si el recuerdo nos asalta ¿cómo se vive con él?</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-26 wp-block-paragraph">Juan, un estudiante universitario recién marcado por el fracaso en la materia de Historiografía, se encuentra ahora en la estación de Retiro. Este será el punto de partida de un viaje impregnado de profundos interrogantes sobre su existencia.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-27 wp-block-paragraph">En trece estaciones Juan reflexiona cómo vivió su vida, si las decisiones que pudo tomar eran las justas mientras un tren en movimiento enmarca su copioso monólogo interior. Sus pensamientos recorren incertidumbres y un fuerte deseo de llegar a la parada final para encontrarse en su hogar, con su mujer, lo que hoy es su vida.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-28 wp-block-paragraph">En las páginas siguientes me encuentro con una pregunta que deja una huella y que actúa como el umbral de la novela: “¿Qué abismo demencial debe abrirse para tragarse toda aquella historia de fuego?”. La pregunta me congela, el frío me recorre el cuerpo. Esa historia de fuego está narrada como una sucesión de ausencias marcadas por la dictadura cívico militar, secuestros, torturas, desapariciones y otros fuegos donde aparece&nbsp; el dolor.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-29 wp-block-paragraph">Cierro el libro por un momento y reflexiono. La literatura con su poder poético nos arroja luz sobre los acontecimientos de estos días de marzo. ¿Es este el abismo al que nos enfrentamos? ¿Caer en el olvido que nos acecha? La novela anticipa que si no cuidamos lo valioso de la memoria aparecerá el abismo.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-30 wp-block-paragraph">Mientras avanzo en la lectura, un recuerdo fresco y cercano me asalta. Fueron los primeros días de enero en Córdoba cuando se llevó a cabo una marcha en defensa de la cultura. La llamamos un «cacerolazo cultural». A pesar de estar en plena temporada estival, nos reunimos y participamos. Diversos artistas llenaron una plaza céntrica. Una joven de aproximadamente diecisiete años, parada delante mío, mira a su madre y le pregunta: ¿mamá, cuándo salimos a marchar? Una compañía de marionetas y títeres pasan por nuestro lado cantando y alentando que la cultura no se rinde. Pierdo contacto con la joven y su madre. Imagino que le respondió sobre el protocolo nefasto que nos prohíbe como ciudadanos transitar nuestras protestas por las calles. El recuerdo es potente, alumbra el dolor de estar atrapada en ese tiempo detenido.</p>



<div style="height:25px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>


<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-full is-resized"><img decoding="async" width="179" height="168" src="https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2024/05/di-mario-jo.jpeg" alt="" class="wp-image-12844" style="width:269px;height:auto"/></figure>
</div>


<div style="height:25px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-31 wp-block-paragraph">Sigo leyendo este viaje novelado y me detengo en el capítulo de la estación de Caseros. Juan recuerda a un sacerdote, el padre Adur, a una amiga llamada Alicia y a un amor de juventud cuyo nombre es Ada. Juntos trabajaban en “el bajo”, en un comedor parroquial. Ada es el corazón de la estación. Al poco tiempo los militares se llevaron al padre Adur y “los padres de Juan le prohibieron ver a Ada”.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-32 wp-block-paragraph">Mientras el Olvidador hace su mayor esfuerzo, el recuerdo insiste como un sabor amargo. Cuando llega al final de la estación recuerda que años más tarde se encontró con Alicia, la amiga de Ada y vino el golpe: “Sí Juan, dijo la amiga. A ella se la llevaron unos meses después”. Este pasaje confirma en “el Olvidador” el dolor de otra ausencia.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-33 wp-block-paragraph">El libro narra cómo escapar a todo eso que ya ocurrió. Sin embargo, lo que triunfa es lo que prevalece como mensaje literario, a Juan aún lo conmueve la vida.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-34 wp-block-paragraph">Mientras cierro el libro, recuerdo un fragmento del poema de Juan Gelman, “Otras partes”:</p>



<div style="height:29px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-35 wp-block-paragraph">“..nuestro solo derecho es empezar otra vez</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-36 wp-block-paragraph">bajo la luz del sol sereno/</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-37 wp-block-paragraph">los límites del cielo cambiaron/</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-38 wp-block-paragraph">ahora están llenos de cuerpos que se abrazan</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-39 wp-block-paragraph">y dan abrigo y consolación y tristeza</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-40 wp-block-paragraph">con una estrella de oro y una luna en la boca/</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-41 wp-block-paragraph">con un animal en la boca mirando el centellear</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-42 wp-block-paragraph">de los compañeritos que sembraron corazón</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-43 wp-block-paragraph">y levantan su corazón ardiente</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-44 wp-block-paragraph">como un pueblo de besos/”</p>



<div style="height:29px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-45 wp-block-paragraph">La novela apuesta a la diosa de la memoria y que ese pueblo de besos, mencionados por Gelman, se multiplique en las calles. Su autor, Ricardo Di Mario, vive en Los Hornillos, Córdoba. <em>Juan, el Olvidador</em>, fue publicada en 2019. Por Ediciones del Callejón y forma parte de la Colección de narrativa La Noche.</p>



<div style="height:41px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-46 wp-block-paragraph">Córdoba, 3 de mayo de 2024.</p>
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		<title>LA NOCHE DEL CORAZÓN &#8211; POR MARCELO PERCIA</title>
		<link>https://lateclaenerevista.com/la-noche-del-corazon-por-marcelo-percia/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 27 Dec 2024 13:33:22 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Marcelo Percia]]></category>
		<category><![CDATA[Fuego Mentales]]></category>
		<category><![CDATA[Jacobo Fijman]]></category>
		<category><![CDATA[novela]]></category>
		<category><![CDATA[Vicente Zito Lema]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Maurice Blanchot, tras la muerte de George Bataille en 1962, advierte que no se habla sobre el amigo, sino que se sigue hablando con él. Que no se escribe acerca de su ausencia, sino que se prolonga la conversación. Eso hace Vicente Zito Lema en su novela póstuma Fuegos Mentales.</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-47 wp-block-paragraph" style="color:#1b07e3"><strong><em>Acerca de</em> «<b>Fuegos Mentales. La trágica novela de un poeta en el hospicio</b>«, <em>novela póstuma de Vicente Zito Lema sobre el poeta Jacobo Fijman.</em></strong></p>



<div style="height:20px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-48 wp-block-paragraph"><strong><em>Maurice Blanchot, tras la muerte de George Bataille en 1962, advierte que no se habla sobre el amigo, sino que se sigue hablando con él. Que no se escribe acerca de su ausencia, sino que se prolonga la conversación. Eso hace Vicente Zito Lema en su novela póstuma </em>Fuegos Mentales.</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-49 wp-block-paragraph"><strong>Por Marcelo Percia*</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-50 wp-block-paragraph"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></p>



<div style="height:46px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-drop-cap has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-51 wp-block-paragraph">Vicente Zito Lema deja inconclusa <em>Fuegos Mentales. La trágica novela de un poeta en el hospicio</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-52 wp-block-paragraph">En la inconclusión reside uno de los secretos de las despedidas.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-53 wp-block-paragraph">VZL escribe <em>Fuegos mentales</em> en sus últimos años en simultaneidad con otros libros que quedan terminados y sin terminar.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-54 wp-block-paragraph">La fórmula “<em>terminado sin terminar”</em> dice una paradoja de la escritura. Un texto permanece terminado, pero sin terminar hasta su publicación. Antes de eso se lo nombra como borrador, como proyecto, como deseo, como inédito, como manuscrito.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-55 wp-block-paragraph">La inconclusión, a veces, aplaza la muerte.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-56 wp-block-paragraph">VZL sabía la muerte, pero más sabía la inconclusión.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-57 wp-block-paragraph">Tal vez no se conozca algo más triste que una vida concluida antes que llegue su fin.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-58 wp-block-paragraph">VZL hubiera señalado esta inconclusión con el nombre de <em>tarea</em> para evocarla con una palabra de su amigo Enrique Pichon-Rivière.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-59 wp-block-paragraph">Tarea como conjuro ante la depresión, la inmovilidad, la entronización de lo perdido. Tarea como movimiento que impulsa. No como meta fatalmente insatisfecha, sino como deseo que encuentra en su inconclusión una íntima potencia.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-60 wp-block-paragraph">En 1947, un año antes de su muerte, tras casi una década de encierros en asilos y manicomios, Antonin Artaud -con <em>Van Gogh, el suicidado por la sociedad</em>&#8211; inaugura el género de artistas que testimonian desdichas negadas por la civilización.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-61 wp-block-paragraph">A veces, la escritura se ofrece como oportunidad de una amistad que se hubiera querido tener o continuación de una amistad que se tuvo y no se quiere perder.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-62 wp-block-paragraph">Artaud teje una estrechez con Van Gogh sin haberlo conocido, respetándolo y amándolo en su dolor. Estremecido hasta las lágrimas con sus pinturas.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-63 wp-block-paragraph">VZL, que conoció, aprendió y cuidó de Fijman, da fe, en esa hermandad, de la soledad de la poesía, de la soledad de la locura, de la soledad del amor, y -por momentos- de la soledad de la revolución.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-64 wp-block-paragraph">Literaturas que narran historias de una amistad se sumergen en un <em>entre dos</em> en el que no se sabe qué pertenece a una vida o a otra, o qué pertenece a ese <em>entre dos</em> que se enciende y apaga en cada evocación.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-65 wp-block-paragraph">Como en el libro de Artaud con Van Gogh, en <em>Fuegos mentales</em> hay cosas que sabemos o suponemos de Fijman, cosas que sabemos o suponemos de Vicente y cosas que no sabemos ni suponemos de quién entre esas dos existencias poéticas.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-66 wp-block-paragraph">Aldo Pellegrini (1969) escribe, pensando en Fijman, que cuando una vida sensible <em>“sufre la mordedura de la sociedad surge la poesía como estupor ante el mundo”</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-67 wp-block-paragraph">Toda la obra de VZL está desgarrada por las mordeduras del tiempo que le tocó vivir. Toda su obra sobrelleva estados de estupor.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-68 wp-block-paragraph">Instantes de pasmo que oscilan entre la inmovilidad y la reacción. Arrebatos de la reacción que oscilan entre el consentimiento y el NO. Momentos del NO que oscilan entre un rechazo ensimismado y el abrazo con otras soledades disidentes. Vértigo de las soledades disidentes que oscilan entre juntadas fanáticas y cercanías que dan pelea sin olvidar que han nacido del estupor.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-69 wp-block-paragraph">Tal vez en un común estupor se encuentre el camino de regreso al encantamiento del mundo.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-70 wp-block-paragraph">La idea de que toda tragedia personal expresa también desdichas de la vida en común, está presente en la escritura de VZL. Una sensibilidad de acciones políticas y poéticas estremecidas.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-71 wp-block-paragraph">Esta novela presenta devaneos de un poeta en un hospicio, cada tanto, interrumpidos por un joven con el pelo revuelto, también poeta, que lo visita con una libreta negra en la que anota pensamientos.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-72 wp-block-paragraph">Religiones, filosofías, literaturas, apelan a las figuras del <em>maestro</em> y el <em>discípulo</em> para narrar contentos y descontentos de una transmisión.</p>



<div style="height:25px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>


<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-full"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="960" height="640" src="https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2024/12/861415-zito2.jpeg" alt="" class="wp-image-14457" srcset="https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2024/12/861415-zito2.jpeg?v=1735306180 960w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2024/12/861415-zito2-300x200.jpeg?v=1735306180 300w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2024/12/861415-zito2-768x512.jpeg?v=1735306180 768w" sizes="(max-width:767px) 480px, (max-width:960px) 100vw, 960px" /><figcaption class="wp-element-caption"><em>«Fuegos mentales», novela de Vicente Zito Lema.</em></figcaption></figure>
</div>


<div style="height:25px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-73 wp-block-paragraph">En la novela de VZL la relación entre quienes quieren saber la vida, se sostiene en el amor a la cercanía, en el amor a la palabra, en el amor a la conversación, en el amor al misterio, en el amor a la imaginación, en el amor a la risa que apacigua el dolor.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-74 wp-block-paragraph">En <em>Fuegos mentales</em> el hombre joven que visita al poeta en el hospicio no se piensa como discípulo, sino como aprendiz de una amistad.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-75 wp-block-paragraph">El nombre de Jacobo Fijman no aparece ni una sola vez en este libro, y, sin embargo, no se puede dejar de evocar al poeta torturado por la policía, preso en una cárcel, confinado veintiocho años en un hospital de locos.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-76 wp-block-paragraph">Esa omisión se puede pensar como astucia narrativa, pero, también, como delicadeza. En la intimidad de una amistad quienes se quieren no se nombran.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-77 wp-block-paragraph">La trama se compone como una conversación interminable entre soledades en un desierto.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-78 wp-block-paragraph">VZL cuenta la historia de Fijman contada por Fijman con referencias que le escuchó y que supo. También con la fantasía, los sueños, la exageración, las leyendas, las profecías.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-79 wp-block-paragraph">Asimismo asistimos a relatos de la vida del autor contados por el poeta que vive en el hospicio: <em>“El hombre joven me habla de su nuevo libro, de su amor por los poetas surrealistas y de sus sueños de escribir teatro&#8230;”</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-80 wp-block-paragraph">O se lee en otro momento:</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-81 wp-block-paragraph"><em>“-Hábleme de su vida, quiero saber lo que hace, digo.</em></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-82 wp-block-paragraph"><em>-Escribo&#8230; Ya publiqué un libro de poemas&#8230; Trabajo de periodista&#8230; Estudié leyes, hice toda la carrera, me recibí joven, no me llevo bien con la justicia; dice, a los apurones, como quien rinde cuentas, tímido.</em></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-83 wp-block-paragraph"><em>-¿Y ahora?</em></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-84 wp-block-paragraph"><em>-Publiqué unas notas sobre la vida en los hospicios, el dolor en los hospicios, hablé de usted&#8230;”</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-85 wp-block-paragraph">El poeta en el hospicio pregunta al hombre joven qué sabe de la poesía, a lo que este responde: <em>“(…) Sinceramente, para mí, la poesía es un abismo que me causa miedo&#8230; Siempre la he visto cerca de la locura”</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-86 wp-block-paragraph">Entonces, continua el poeta encerrado: <em>“Ah&#8230; la poesía&#8230; esa búsqueda desesperada de la verdad en los escondrijos de la belleza&#8230; Para ello uno tendrá́ que renacer, porque sólo el que pasó por la muerte puede estar vivo en la poesía”</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-87 wp-block-paragraph">El hombre joven declara que quiere escribir sobre el poeta en el hospicio. El poeta confinado acepta, aunque piensa: <em>“Sus palabras nunca serán las mías y él ya lo sabe; cada uno es dueño de su respiración y sus palabras…”</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-88 wp-block-paragraph">La respiración y las palabras de una escritura se entrelazan en una voz. En esta novela la voz de VZL resuena tierna y enojada, amable e iracunda, dolorida y fantasiosa, paciente y sabia. Siempre sincera. Como alguna vez dijo JF: <em>“El arte tiene que volver a ser un acto de sinceridad”</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-89 wp-block-paragraph">Sinceridad: la tierra prometida de todos los fingimientos.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-90 wp-block-paragraph">Dice el hombre joven:</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-91 wp-block-paragraph"><em>“-Conozco su poesía, leí sus tres libros, todavía estoy asombrado, sé poco de su vida, todo es un misterio&#8230;, dice y pasa de una mano a otra un cuaderno de tapa dura que cuida como si fuera la llave de una puerta secreta”</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-92 wp-block-paragraph">Tras sufrir su primera internación, Jacobo Fijman publica, en 1926, <em>Molino Rojo</em>. El primer texto comienza con estas líneas: <em>“Demencia: / el camino más alto y más desierto”</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-93 wp-block-paragraph">Tres años después edita <em>Hecho de estampas</em> escrito durante su estadía en París. Se lee en el Poema I: <em>“…imito el mundo en mi sueño ajeno a la claridad”</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-94 wp-block-paragraph">Y, en 1931, su tercer libro <em>Estrella de la mañana</em>. Escribe en el Poema XXXI: <em>“En mi gemido / conté mi soledad envejecida; conté la noche de mis días. / Mis huesos cantan el misterio del mundo”</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-95 wp-block-paragraph">A lo largo de esta novela, VZL disemina saberes que ayudan a pensar desdichas de la vida en común en tiempos políticos desgraciados: <em>“Ahora sé que todas las enfermedades están dormidas en el cuerpo y se despiertan con la pena, o la maldad”</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-96 wp-block-paragraph">Sin olvidar que también se activan con el miedo, o con ese meollo de afectos, que se constriñe para vaciarse sin lograrlo, que llamamos <em>angustia</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-97 wp-block-paragraph">Se lee en esta novela que se<em> “debe cultivar la belleza, aunque la tierra que nos toque sea un montículo de piedras”</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-98 wp-block-paragraph">Proposición que puede leerse como manifiesto poético y político de una escritura y una vida:</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-99 wp-block-paragraph">VZL trató, cada día, de cumplir con ese compromiso.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-100 wp-block-paragraph">Se lee en esta novela: <em>“No sólo escribí libros de poesía, hice conducta de poesía”</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-101 wp-block-paragraph">Tener una vida poética: en <em>eso</em> consiste la desmesura rebelde de la amistad entre el poeta en el hospicio y el joven que lo visita.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-102 wp-block-paragraph">Casi se ha olvidado que las demasías sensibles, en muchas culturas, se consideraban voces iluminadas, visionarias, sagradas.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-103 wp-block-paragraph">Se lee en <em>Fedro</em> de Platón que quienes no aman practican la mesura y viven en una templada cordura, libres de pasiones y arrebatos; mientras que quienes aman entran en un estado de demencia. Entonces, Sócrates defiende la locura con estas palabras:</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-104 wp-block-paragraph"><em>“Porque si fuera algo tan simple afirmar que la demencia es un mal, tal afirmación estaría bien. Pero resulta que, a través de esa demencia, que por cierto es un don que los dioses otorgan, nos llegan grandes bienes”</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-105 wp-block-paragraph">Desquicias de la razón portan mensajes no escuchados o difíciles de escuchar.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-106 wp-block-paragraph">VZL vio en los manicomios campos que concentran crueldades y, a la vez, conservan emociones amordazadas por una civilización cada día más robotizada.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-107 wp-block-paragraph">VZL publica <em>El pensamiento de Jacobo Fijman o el viaje hacia otra realidad</em> en 1970, allí se lee este diálogo: <em>“¿Se considera un santo? No sólo me considero, lo soy. Pero mejor no decirlo, porque no lo entenderían. Para los médicos eso es enfermedad. Y ellos no saben lo que es un santo. Sólo tratan a los demás como enfermos. Se guían por los síntomas. Y otras obligaciones no tienen… En esta sociedad está prohibido ser santo. Aún por la Iglesia”</em>.</p>



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<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-large"><img decoding="async" src="https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2022/08/Vicentess.jpg?v=1661654712" alt=""/><figcaption class="wp-element-caption"><em>Vicente Zito Lema.</em></figcaption></figure>
</div>


<div style="height:25px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-108 wp-block-paragraph">JF nace en Rusia a fines del siglo diecinueve en una familia de campesinos judíos, inmigrados a la Argentina.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-109 wp-block-paragraph">Dos años después de los episodios de la <em>Semana Trágica</em> (en días de enero de 1919, en los que además de reprimir trabajadores, hubo ensañamiento con la inmigración judía considerada rusa y roja, JF se imagina víctima de un complot orquestado en su contra. Entonces, detenido por la policía, maltratado, golpeado, aterrorizado, termina en el Hospicio de las Mercedes.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-110 wp-block-paragraph">Se lee en el apéndice de este libro: <em>“</em><em>…Y entonces el vigilante me dio un golpe con esa vara que llevan. En la sien izquierda; y otra en la sien derecha. Luego me llevaron al interior de la comisaría, me estiraron en el suelo, y me golpearon con las varas. Me golpearon en las rodillas, en las manos, en la cabeza. Es completamente milagroso el estado mío, de que aun esté vivo. Después me desnudaron, me pusieron en un calabozo. Por la mañana, deben haber avisado a mis padres, que todavía vivían. Y me sacaron de la comisaria. Eso fue todo. Eso, y que les dije que era el Cristo Rojo. Lo sentía como una cosa cierta. Acaso no enseña San Pablo, ‘ser como otro Cristo’. Y mi intención era presentarme como un Cristo revolucionario. Por eso lo de Rojo. Mi grito ‘Yo soy el Cristo Rojo’ fue mi única respuesta a los golpes”</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-111 wp-block-paragraph">Así nace la leyenda del <em>Cristo Rojo</em>, del <em>Mesías</em>, del <em>Santo</em>, del <em>Loco ilustre</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-112 wp-block-paragraph">En el final de uno de sus cuentos (<em>Dos días</em>) en el que relata esa crisis que motivó que lo internaran, publicado en el diario <em>Crítica</em> en 1927, Fijman escribe:</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-113 wp-block-paragraph"><em>“El auto se detiene. Me bajan teniéndome de las dos manos.</em></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-114 wp-block-paragraph"><em>Dice un policía:</em></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-115 wp-block-paragraph"><em>-Aquí traemos a un individuo que dice ser el Cristo Rojo y que padece del mal de la anarquía”</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-116 wp-block-paragraph">En la tradición cristiana ortodoxa rusa se conoce, desde el siglo quince, la figura del <em>Yurodivy</em> que se puede traducir como <em>loco de dios</em>. Un personaje poético que abandona todas sus posesiones para aproximarse a la divinidad. Una figura, por momentos, provocativa y amenazante, que permanece al margen de las instituciones religiosas.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-117 wp-block-paragraph">El <em>santo loco</em> asume una vida ascética, acepta el desprecio, el oprobio, que se lo trate como loco, para sentirse cerca de Cristo, quien también sufrió la burla y la humillación.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-118 wp-block-paragraph">Se podría pensar que la desquicia de JF, se compone también, de la iluminación poética de un <em>santo loco</em> presente tanto en la literatura de Dostoyevski como en el cine de Tarkovski.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-119 wp-block-paragraph">Se lee: <em>“¡Muchos mantenemos la virtud celeste con acción de sacrificio!”</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-120 wp-block-paragraph">¿En qué consiste <em>eso</em> que las psiquiatrías llaman <em>delirio místico</em>? ¿Cómo sucede esa convicción santa y fanática? ¿Qué cuerpos pueden soportar la tiranía de la pureza?</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-121 wp-block-paragraph">O se lee: <em>“Tengo por mérito acunar a Dios en el abismo de la sinrazón”</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-122 wp-block-paragraph">O se lee: <em>“Aquí sigo, Dios mío, rodeado por aquellos que te niegan…”</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-123 wp-block-paragraph">O se lee: <em>“Oh Dios, permíteme una duda: ¿Será por avaricia que nuestro amor declina…?”</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-124 wp-block-paragraph">O se lee: <em>“Si estuviera frente a un espejo, aquí no hay espejos, me preguntaría: ¿qué has hecho con tu vida frente a la ofensa y la maldad? Puedo decir: busqué refugio en la soledad y cumplo la ley de Dios&#8230;”</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-125 wp-block-paragraph">O se lee: <em>“Por estar en santidad, por ser santo, puedo tomar pecados de otros, sus enfermedades del espíritu, la maldad que ensanchan con sus actos&#8230;”</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-126 wp-block-paragraph"><em>Fuegos mentales</em> puede leerse como una novela sobre la pobreza de un poeta que rueda cuerpo a cuerpo luchando contra la riqueza: primero y último mal del mundo.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-127 wp-block-paragraph">Nadie sabe lo que una demasía sensible puede para tratar de redimir crueldades e injusticias de la historia.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-128 wp-block-paragraph">Escribe Fijman, en el comienzo del relato mencionado, cosas que pueden leerse como fragmentos del diario de su internación:</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-129 wp-block-paragraph"><em>“Hospicio de las Mercedes. Dicen que me han traído aquí porque estoy loco. Esto es imposible. Pensar que yo he perdido la razón, siendo una cosa de orden metafísico, trascendental. No puede ser. Además, he padecido hambre, sed, dormía mal, estudiaba mucho, quería mejorar a los hombres, tenía sentido del sacrificio, me redimía, amaba. No sé por qué, en una comisaría de la ciudad, me apalearon”</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-130 wp-block-paragraph">JF planea como una leyenda en la literatura argentina.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-131 wp-block-paragraph">Leopoldo Marechal (1948) lo incorpora como personaje de <em>Adán Buenosayres</em>, con el nombre de Samuel Tesler. Inolvidable ese momento en que sale a la ventana y mostrando los techos, las terrazas de color ladrillo, las chimeneas y un lejano campanario, exclama:</p>



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<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-large is-resized"><img decoding="async" src="https://escritoresmalditosblog.wordpress.com/wp-content/uploads/2023/09/diseno-insta-post-libros-1-1.png?w=1024" alt="" style="width:438px;height:auto"/><figcaption class="wp-element-caption"><em>Jacobo Fijman.</em></figcaption></figure>
</div>


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<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-132 wp-block-paragraph"><em>“– ¡Ahí está Buenos Aires! –dijo–. La perra que se come a sus cachorros para crecer”</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-133 wp-block-paragraph">Marechal explicó: <em>“Quise incorporarlo a la mitología de nuestra ciudad, junto a Xul Solar, señalando su categoría de héroes metafísicos, es decir, en un nivel superior del mito”</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-134 wp-block-paragraph">Abelardo Castillo (1985), en su novela de <strong><em>El que tiene sed</em></strong>, piensa a JF en el personaje de Jacobo Fiksler (<em>“el viejo poeta, el hombre en pedazos, el casi mitológico demente”</em>).</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-135 wp-block-paragraph">JF retratado como personaje de novelas, ¿sufrió el olvido como poeta, como artista que dibujaba y pintaba, como filósofo de la pureza?</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-136 wp-block-paragraph">Escribe en <em>Cena</em>, un poema del libro <em>Molino Rojo</em>: <em>“Fui un desaparecido, el más ausente: / el juntador de formas”</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-137 wp-block-paragraph">VZL lo vuelve a traer como pensamiento vivo en estado conversacional.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-138 wp-block-paragraph">VZL, impulsor de tantas revistas político culturales, explora todos los géneros: la poesía, la entrevista, el teatro, la narrativa, el ensayo, el manifiesto.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-139 wp-block-paragraph">Antes de este libro sólo una vez había empleado la palabra <em>novela</em> para orientar, desde el título, la lectura de una obra.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-140 wp-block-paragraph">En 2009, publica <em>Luz en la selva. La novela familiar de Enrique Pichon-Rivière</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-141 wp-block-paragraph">VZL, ¿escribe biografías noveladas?</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-142 wp-block-paragraph">Tal vez procura otra cosa: una narrativa de la amistad que desafía pronombres personales y correspondencias gramaticales.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-143 wp-block-paragraph">Una narrativa que se podría enunciar así: <em>Yo, la amistad, habla</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-144 wp-block-paragraph">No concordancia verbal que repone la extrañeza de una intimidad indisciplinada: lo que comienza como primera persona se transforma en tercera.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-145 wp-block-paragraph">Vehemencias y quiebres, entusiasmos y lamentaciones, que no pertenecen, del todo, a ninguna de las voluntades que hablan.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-146 wp-block-paragraph">Quizás con este libo VZL termina de inventar una narrativa del habla de la amistad.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-147 wp-block-paragraph">El poeta en el hospicio escribe: <em>“Señor Juez, Señor Director del Hospicio, me dirijo a ustedes para que de inmediato me devuelvan el derecho al delirio. Lo tienen secuestrado hace treinta años…</em></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-148 wp-block-paragraph"><em>Post Scriptum: ¿Saben que Dios manda salir del surco para bailar entre las nubes…?”</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-149 wp-block-paragraph">En esta novela VZL se despide de la vida pensándose como JF.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-150 wp-block-paragraph">Se lee: <em>“Que sea lo que sea… Que mi recuerdo se pierda entre las lluvias de noviembre&#8230; Allí nací… Tan solo me queda un ruego, que en mi boca es silencio&#8230; Tengo el vicio de escribir… Mi dicha será simple, tener las fuerzas para una despedida&#8230; Que se deslice tenue, sin escándalo… Que mi cuerpo sea ceniza de una sola vez&#8230; No profanado, entero… Que haya memoria… Más de una vez, en tiempos de delicias&#8230; Durmió en mi cama la poesía…”</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-151 wp-block-paragraph">JF nace un 25 de enero, VZL un 14 de noviembre. Pero, como diría Borges, en la eternidad todas las vidas habrán nacido en un solo y único día.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-152 wp-block-paragraph">Un verso de JF en <em>Molino rojo</em> alcanza para contar los encierros, dice: <em>“Es muy larga la noche del corazón”</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-153 wp-block-paragraph">Se encuentran en esta novela momentos de eróticas crueles, machistas, tristes, desoladas, de los manicomios.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-154 wp-block-paragraph">Se lee: <em>“La noche sirve de guarida para el demonio… y el hospicio es eso… una gigantesca noche…”</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-155 wp-block-paragraph">La escritura de VZL tiene muchos matices, pero una condición de su literatura reside en la convivencia de las suavidades de la belleza con la lengua espasmódica de los ultrajes, la que muchas veces llamó <em>la lengua sucia</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-156 wp-block-paragraph">Relata el poeta del hospicio: <em>“No cesan en sus delirios hasta formar un círculo de hombres en cuatro patas y el culo al aire, y después de dar siete vueltas uno a uno se van turnando, y salen del círculo y meten sus vergas en todos los culos, y vuelven al círculo para ser culeados, que es ley primera en estas ceremonias del diablo; poner y recibir en justa semejanza”</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-157 wp-block-paragraph">VZL presenta en esta novela diálogos conmovedores de desahogo y consuelo entre un hijo encerrado y su madre muerta. Una mujer que llega y se va en una nube.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-158 wp-block-paragraph">Se lee: <em>“-Yo necesito quemar el hospicio, madre; me estoy muriendo vivo”</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-159 wp-block-paragraph">O se lee: <em>“-Hablé del amor y me cocieron la boca con alambre, madre. Miré con amor y mis ojos fueron vaciados con una pala de punta, madre. Toqué unas manos con amor y tajearon mis manos con una cuchilla, madre”</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-160 wp-block-paragraph">En un pasaje de la novela, el poeta del hospicio llora al escuchar la sonata <em>La locura</em> de Corelli, entonces deduce que está vivo, piensa: <em>“Está bien que llore, me dije. Los muertos no lloran, ni gustan de las flores que la gente empecinada lleva hasta sus tumbas”</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-161 wp-block-paragraph">Algo tan sencillo como <em>eso</em>: sentir emoción para sabernos con vida. Tener con quién la emoción para saber la amistad. Relatar esa dicha como legado.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-162 wp-block-paragraph">Edificar un castillo, una catedral de tejas en un bosque personal a metros del mar del sur, ese sueño recorre la novela.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-163 wp-block-paragraph">Y, sin embargo, el poeta en el hospicio, al final, encuentra su morada en una conversación.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-164 wp-block-paragraph">La poesía mora en la amistad.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-165 wp-block-paragraph">En <em>Fuegos mentales</em> se leen visiones fantásticas que se ofrecen como reservas poéticas de una imaginación inagotable.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-166 wp-block-paragraph">Se lee: “<em>¿Sabe que los niños guaraníes duermen la siesta dentro de los yacarés para que no los moleste el sol&#8230;?, así, al menos, lo vi en una pesadilla mientras temblaba de miedo”</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-167 wp-block-paragraph">Como otras veces, VZL pone en escena una de sus mayores convicciones: sin consentimiento de la fantasía no hay amistad. Sin relato de historias inverosímiles no hay amistad. Sin invenciones desmesuradas no hay amistad.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-168 wp-block-paragraph">La amistad está en el mundo para atesorar fantasías, historias inverosímiles, invenciones desmesuradas. En esa común imaginación acontece la vida.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-169 wp-block-paragraph">JF también en <em>Molino Rojo</em> supo dar la imagen de un momento sin sostenes, sin apoyos, sin soportes. Escribió: <em>“el suelo se ha caído de mis manos”</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-170 wp-block-paragraph">VZL pone a la vista en este libro lo que una vez supo el joven poeta y no olvidó más: no se trata de que nos sostengan, sino de que nos ayuden a sostener el suelo sobre el que nos apoyamos. Sostener lo que sostiene cuando dos manos solas no alcanzan.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-171 wp-block-paragraph"><em>“El delirio es un instante, puede durar toda la vida”</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-172 wp-block-paragraph">Una de las preguntas sin respuestas de la existencia se dice en este enunciado. Tal vez con los pies amarrados a la tierra transcurrimos a la espera de un instante de delirio. Pero ese momento, a veces, no llega o llega con mucho dolor.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-173 wp-block-paragraph">Se lee: <em>“El director del hospicio me recibe con su boca de comadreja que emite a la vez carcajadas con pus y amenazas con sangre.</em></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-174 wp-block-paragraph"><em>-¡Me llegaron noticias del juez! ¡Así que el puto de su amigo se anduvo quejando! ¡Voy a hacer que paguen por su denuncia los dos, carajo! ¡Van a recorrer el hospicio con el culo al aire! ¡Se olvidan en qué tiempo estamos! ¡Este gobierno trajo al país el orden en todas partes, también aquí, más que nada aquí, este hospital es un símbolo, un ejemplo! ¡Un espejo que agranda y desnuda la realidad de nuestra sociedad! ¡Basta de quejas y denuncias! ¡Ayer recibió una buena medicina! ¡No habrá segundo aviso!”.</em></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-175 wp-block-paragraph">En el calor de la amistad burbujean voces sofocadas. VZL advierte que las lenguas del ultraje desprecian lo que temen. La expresión <em>“el puto de su amigo”</em> delata algo que el poder intuye sin llegar a entender: una revuelta poética deviene revuelta política y una revuelta política, al cabo, transporta otras formas alegres de amistad y erotismo.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-176 wp-block-paragraph">Muchas veces y de diferentes modos VZL dialogó con JF.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-177 wp-block-paragraph">En el primer número de la revista <em>Talismán</em> en 1969 que lleva en la portada una foto de Fijman con este título: <em>Jacobo Fijman, poeta en hospicio</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-178 wp-block-paragraph">En su libro <em>El pensamiento de Jacobo Fijman o el viaje hacia otra realidad</em> editado en 1970 en el que, tras un ensayo introductorio, recrea y despliega pensamientos de JF tomados en una grabación y transcribe un extenso diálogo en forma de entrevista.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-179 wp-block-paragraph">En un poema dedicado a la memoria de JF que se llama <em>Tristeza por la muerte de un poeta</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-180 wp-block-paragraph">En una obra de teatro que titula <em>Delirium Vida (escenas de la búsqueda y el encuentro del poeta Jacobo Fijman)</em>, publicada a fines de los años noventa.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-181 wp-block-paragraph">En otra pieza,<em> El Cristo Rojo</em>, estrenada en 2008 en la que Vicente protagoniza el papel de Fijman.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-182 wp-block-paragraph">Sin contar artículos, entrevistas, clases, ensayos desparramados por todos lados.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-183 wp-block-paragraph">Maurice Blanchot, tras la muerte de George Bataille en 1962, advierte que no se habla sobre el amigo, sino que se sigue hablando con él. Que no se escribe acerca de su ausencia, sino que se prolonga la conversación. Que se busca seguir escuchándolo, permanecer junto a él, continuar queriéndolo.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-184 wp-block-paragraph">Eso hace VZL en esta novela: reanudar una conversación sin fin con JF.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-185 wp-block-paragraph">En tiempos en los que la desazón inmoviliza la imaginación, una hermosa imagen en este libro se anima a decir lo venidero aunque no se lo sepa: <em>“…poner los pies en las huellas del mañana”</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-186 wp-block-paragraph">Jacobo Fijman y Vicente Zito Lema se llegaron a querer mucho.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-187 wp-block-paragraph">Vicente prometió a Fijman que lo sacaría de la morgue del hospicio para que no le abran la cabeza como hacían en el manicomio. No quería presentarse en el cielo todavía chorreando sangre.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-188 wp-block-paragraph">Fijman prometió a Vicente esperarlo al final del camino. Para recitar juntos un único verso: <em>“Es muy larga la noche del corazón”</em>.</p>



<div style="height:41px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-189 wp-block-paragraph">Buenos Aires, 27 de diciembre de 2024.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-190 wp-block-paragraph">*El autor es psicoanalista, ensayista y Profesor de Psicología de la UBA. Autor de&nbsp;<em>Deliberar las psicosis</em>&nbsp;( 2004);&nbsp;<em>Alejandra Pizarnik, maestra de&nbsp;</em>(2008):&nbsp;<em>Inconformidad</em>&nbsp;(2010). Su último trabajo publicado es «Sesiones en el naufragio, una clínica de las debilidades». Ediciones La Cebra.</p>
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