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	<title>Noé Jitrik archivos - La Tecl@ Eñe Revista</title>
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	<description>Una Revista de Opinión</description>
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	<title>Noé Jitrik archivos - La Tecl@ Eñe Revista</title>
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		<title>SILBIDOS DE UN VAGO 1 &#8211; Por Noé Jitrik</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 26 Mar 2021 03:53:25 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Destacada]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Por Noé Jitrik* (para La Tecl@ Eñe) &#160; Hoy, cuando comienzo una nueva serie, 22 de marzo, se cumple un año de otro comienzo, el de<span class="excerpt-hellip"> […]</span></p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/silbidos-de-un-vago-1-por-noe-jitrik/">SILBIDOS DE UN VAGO 1 &#8211; Por Noé Jitrik</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>Por Noé Jitrik*</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><span style="color: #000080;"><strong>H</strong></span>oy, cuando comienzo una nueva serie, 22 de marzo, se cumple un año de otro comienzo, el de la peste. Estábamos en esa fecha el año pasado en pleno desarrollo de la Jornada Nº XXII, del Instituto, cuando los más jóvenes me sugirieron, enérgicamente, que ya no volviera. A partir de ahí todo fue empeorando, aislamiento, previsiones sobrevivenciales, pero, por supuesto, no sólo para mí y para quienes me rodeaban, sino para el mundo entero. Poco a poco el silencio iba cubriendo la ciudad y había que hacer algo durante la reclusión. Parecía que eso pasaría pronto: no fue así y nos íbamos adaptando sin darnos cuenta. Difícil continuar la conversación, difícil la comunicación, el teléfono casi no sonaba. Y, sobre llovido, la emergencia de los derrotados y resentidos que empezaban a sacar la cabeza en lo que podemos, piadosamente, llamar el “refugio del olvido” o, con un nombre más clásico, el “negacionismo”. Los heredomacristas recuperaron energías, la Bullrich se chifló, la Carrió disparateaba sin control, atacar al Gobierno parecía la estrategia y la táctica de “las huestes que&#8230;” (Marcha de San Lorenzo). Pero, en el aislamiento, ¿qué sería lo esencial y qué lo secundario? Mi impresión es que ambos términos se confundieron, hicieron masa y, de pronto, preparar unas papas de una manera más audaz tenía el mismo valor que la información sobre la cantidad de infectados del día o lo que intentaban los macristas y sus compinches. En mi vida me sentí tan trivial al mismo tiempo que triste y vacío.  </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Un nuevo método de testeo, analizar la saliva, sustituyó al antipático hisopado. LO hicimos pero tampoco fue tan sencillo: nada que ver juntar saliva para el examen con la expulsión del escupitajo en los villanos de película, que escupen con desprecio como si la saliva les manara. A nosotros nos costaba, las glándulas productoras luchaban para darnos satisfacción pero, entretanto, nos dábamos coraje pensando en lo que suele producirla, los limones en particular: lástima que no los trajimos, son los enemigos jurados de flautistas, saxofonistas, trombonistas, trompetistas y todos los demás instrumentistas de viento pero no de los que pueden tocar con la boca cerrada y seca. Así, esta evocación me llevó a un recuerdo que le causó mucha gracia a mi hijo Oliverio que estaba en las mismas. Recordé que hacia 1949 yo trabajaba en una tienda de ropa muy famosa, que estaba en la calle Florida. Uno de mis compañeros, bastante mayor que yo, porteño a carta cabal, Staffa de apellido, contaba los días lunes que los sábados por la noche iba a comer a uno de esos restaurantes que había en la Boca y que tenían como atractivo sus mozos, a los que se llamaba “mozos cantores”. Se paraban en grupos de hasta tres, servilleta en el brazo, y emitían trozos de ópera a toda voz. Staffa y sus amigos cortaban limones y se ponían a estrujarlos ante los ojos de los líricos a quienes la boca se les llenaba de saliva y sólo podían graznar o chillar un poco, interrumpiendo algo así como “Oh rossignol, per ché non cantai piu”. Staffa y sus acompañantes gozaban de lo lindo con la ocurrencia y más todavía al contarnos la hazaña.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Mi resistencia a escribir sobre el día a día, cosa que se hace, a veces con brillo, otras como meras glosas, todas fácticas o contrafácticas, se me acentuó a propósito de la publicación de un autor conocido por muchas cosas pero menos por la literatura, la escritura y aun la lectura, estoy refiriéndome al mismo Mauricio Macri, de vasta fama en los lenocinios financieros de éste y de otros países. Difícilmente lo vaya a comentar y aun a leer, hasta ahí no llego. Sólo cambiaría de opinión si me enterara de que el “ghostwriter”, que sin duda debe haber operado para llenar esas páginas, no es un tal Avelutto, cuyo contacto con la literatura nunca pasó del recuento de las ventas, sino Alejandro Rozitchner, sólo para detectar su servicial presencia y llorar un poco por un pasado que pudo ser promisorio. </span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Buenos Aires, 26 de mayo de 2021.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">*Crítico literario, ensayista, poeta y narrador.</span></p>
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		<title>SILBIDOS DE UN VAGO 2 &#8211; Por Noé Jitrik</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 03 Apr 2021 04:52:27 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Destacada]]></category>
		<category><![CDATA[Noé Jitrik]]></category>
		<category><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></category>
		<category><![CDATA[Río Paraná]]></category>
		<category><![CDATA[SILBIDOS DE UN VAGO 2]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Por Noé Jitrik* (para La Tecl@ Eñe) &#160; Uno de mis más queridos y viejos amigos, años y años de encuentros y respaldos, me llama cada<span class="excerpt-hellip"> […]</span></p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/silbidos-de-un-vago-2-por-noe-jitrik/">SILBIDOS DE UN VAGO 2 &#8211; Por Noé Jitrik</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>Por Noé Jitrik*</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Uno de mis más queridos y viejos amigos, años y años de encuentros y respaldos, me llama cada tanto y me pregunta si estoy escribiendo, no sé si con curiosidad o si se burla ligeramente de lo que sería una manía de mi parte, no puedo creer que piense que es una virtud. Si lo hago le respondo afirmativamente, si no, vacilo, no sé muy bien qué decirle, mis preguntas, a mi vez, apuntan a sus lecturas y, sobre todo a su salud: a medida que pasa el tiempo ese tema ocupa bastante tiempo en toda conversación, sobre todo en las actuales condiciones, peste de por medio, nube negra en un cielo que quería ser luminoso. Seguimos conversando, por suerte, el interés recíproco subsiste pero con una modalidad muy particular: si bien me pregunta si escribo jamás alude a lo que publico, en lo cual no se diferencia mucho del conjunto multiforme de lectores que pueblan este interesante mundo. Pero en cuanto a él, en cambio, reacciona como una flecha cuando en el antaño prestigioso <em>La Nación</em> de pronto, e inesperadamente, aparece mi nombre por lo general al acaso de otra cosa; me llama, parece contento por la consideración que se desprendería de tales menciones. En suma, es sorprendente, sigue siendo lector de <em>La Nación</em>, no puedo creer que eso suceda. Tal vez no suscriba, pero no lo declara, y no intento hacerlo declarar, las sesudas consideraciones políticas, por llamarlas de alguna manera, de un Fernández Díaz o un Carlos Pagni pero, en cambio, debe creer en la potencia consagratoria que el diario poseía en un antaño lejanísimo en el campo literario y cultural; debe creer que quien es mencionado por el diario existe y quien no, yo por ejemplo, no existe. ¿Creerá que es el mío un error garrafal, vitalmente anulatorio, y eso le preocupa amistosamente, que no intente ni siquiera entrar en el guetto literario que el diario reconoce, exalta y celebra? Misterio. Quizá el título de una novela de Alberdi, premonitorio, <em>Luz del día. Viaje y aventuras de la verdad en el Nuevo Mundo</em>, lo explique, no a él, debe ser más complejo lo que lo hace ser fiel a ese diario, sino a los que condenan la “grieta” pero no hacen más que profundizarla. ¿No es eso lo que se juega en este país, el destino de la verdad?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La prominente viróloga Andrea Gamarnik fue designada directora o algo semejante de una sección del Instituto Leloir: quienes la conocemos estamos muy contentos, justísimo reconocimiento. Naturalmente, ella lo celebró pero, por modestia, no se refiere a sus aportes, cosa que va de suyo, sino que señala que otras científicas, junto a ella, han sido igualmente reconocidas. Lo curioso es que considera que ese acto de justicia científica se debe al hecho de que son mujeres y no de que se confía en sus talentos y en sus antecedentes, que deben ser todos encomiables. Confieso no comprender del todo; es como si se me concediera el Premio Nóbel no por mi obra literaria y lo que importa sino por mi edad. Y, a propósito, a Marie Curie se lo dieron dos veces, no por ser una polaca que, por casualidad, investigaba, creo, ni por ser la esposa de un tal Pierre, que lo hacía igualmente. Equívocos, cada vez más difíciles de aclarar.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El lunes 22 de marzo Mempo Giardinelli publicó en <em>Página 12 </em>un artículo en forma de carta dirigida al Presidente de la Nación, el “querido Alberto”. El tema era la cuestión de la mal llamada “Hidrovía”, esa especie de apropiación del río Paraná, el “padre río”, por parte de varias grandes empresas exportadoras. Para Giardinelli enajenar el control del río implica perder lastimosamente ”soberanía”, lo mismo que pasa con las Malvinas, que son nuestras pero están secuestradas desde hace años y años. No hacemos más que perder soberanía, por los puertos fluviales se escapan millones de dólares, conceder eso es apuñalarse sostiene. La carta es brillante, los conceptos precisos, los adjetivos justísimos, no se podría ni debería echar en saco roto lo que advierte: el Presidente no debe permitir ese evidente saqueo, no es posible que no conozca el alcance de lo que permitiría que continúe una humillante concesión de entrega. Está todo dicho, con claridad meridiana, y esplendor intelectual. Pero, ¿será tenido en cuenta? Ése es el problema: ¿leerá la carta el Presidente? O, mejor dicho, ¿le harán leer la carta al Presidente quienes están encargados de que esté enterado de lo que se dice, se piensa y se opina, cuando, sobre todo, tiene esa forma, digna, respetuosa y adulta? ¿O sólo le llegan las opiniones de los forjadores de alienación que alimentan las páginas de <em>Clarín, La Nación, Infobae</em> y los repetidores televisivos? Firme en relación con las vacunas frente a los abogados ad-honorem o no tanto de los laboratorios privados, Pfizer y otros, la carta le pide que lo sea igualmente frente a los centros de poder que son las cerealeras. Es claro que tal recuperación de soberanía lleva a otros enfrentamientos, más o menos como enfrentarse con el llamado “campo”, radicaliza, define un perfil de país y para eso se necesita fuerza. ¿La tendrá el destinatario de la carta? Espero que sí y confío, el país que tal cosa dibuja es el de mis propios deseos y sueños, me provocaría un dolor inmenso comprobar que debo renunciar a esa ilusión.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><img decoding="async" class="aligncenter" src="https://resizer.glanacion.com/resizer/sKHhSvE-Lg8tk89c5GLDrp-L_bQ=/1920x0/filters:quality(100)/cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com/lanacionar/MC6WB3IVP5B5PCTQDJ7BF4HKAU.jpg" alt="Dos mil veinte, una de las obras realizadas por Luis Felipe Noé durante la cuarentena" /></p>
<p style="text-align: center;"><em>Dos mil veinte, Luis Felipe Noé</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Estos deshilachados apuntes que estoy escribiendo en “Silbidos” no pueden ocultar que es una especie de “diario”. Lo reconozco y me hace volver sobre la palabra “diario”, y la tradición a la que pertenece. Doble tradición: pública, en cuanto designa un tipo de texto que lo caracteriza: se lee, nos informa o nos engaña, ha ido cambiando de forma pero nadie se equivoca sobre lo que es y de qué manera incide en nuestras vidas, qué más se puede decir. Y privada, lo que se escribe para un único lector, el mismo que lo ha escrito y que, en principio, nadie, salvo él, leerá. Registra sus emociones, experiencias, sentimientos, pensamientos, opiniones aunque, en muchos casos, como los de los escritores, previendo que tendrá una circulación pública, que habrá muchos interesados en saber de él lo que él no ha dicho de sí mismo. Pero, y ahí está el punto, éste, que estoy publicando, sin tener la envoltura gráfica, industrial, no tiene ese aspecto íntimo, predomina el registro de las repercusiones o efectos que produce la vida política del país. Se sitúa, por lo tanto, “entre” dos órdenes, uno objetivo, lo que va sucediendo y se puede observar, y otro subjetivo, cómo lo puedo entender. ¿Con qué propósito? No, ciertamente, porque crea que “mi” manera de entender lo que ocurre en la sociedad dará la pauta de lo que en realidad significa eso que está ocurriendo; sí, ciertamente, porque pretendo que detenga por un momento la atención y lleve a repensar lo que se pensaba que no había por qué hacer. En suma, pretendo intranquilizar, pretendo que lo que me perturba a mí y me hace pensar no sea indiferente, que lleve a perturbar e intranquilizar a otros que no sé quiénes pueden ser, ese vasto y desconocido mundo de los llamados “lectores”.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Buenos Aires, 3 de abril de 2021.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><em><span style="color: #000000;">*Crítico literario, ensayista, poeta y narrador.</span></em></p>
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		<title>SILBIDOS DE UN VAGO 3 &#8211; Por Noé Jitrik</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 10 Apr 2021 03:40:29 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Noé Jitrik]]></category>
		<category><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></category>
		<category><![CDATA[SILBIDOS DE UN VAGO 3]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Por Noé Jitrik* (para La Tecl@ Eñe) &#160; Es tanto lo que propone la lectura de la trilogía de Isaac Deutscher consagrada a Trotsky que no<span class="excerpt-hellip"> […]</span></p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>Por Noé Jitrik*</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Es tanto lo que propone la lectura de la trilogía de Isaac Deutscher consagrada a Trotsky que no habría por dónde empezar ni cómo continuar: es la vida del biografiado, interesantísima, llena de aventuras dignas de las mejores novelas del siglo XIX, es la “revolución rusa “ de 1917 y sus propósitos y protagonistas, es la construcción de un estado “socialista”, es la política europea y tantos aspectos más, algo así como una gigantesca fotografía del siglo XX, escrita magistralmente, presumo –o al menos traducida magistralmente por quien fuera mi entrañable amigo, José Luis González. Me detengo en un solo momento, que me parece importante: Trotsky y cientos de sus seguidores han sido deportados o alejados, Stalin ha logrado limpiar el territorio de la “Oposición”, a la que le atribuía toda clase de aviesos propósitos, inventados todos. Trotsky fue a parar a Alma Ata, un villorio enclavado en Siberia, lejos de toda posibilidad de acción o de comunicación. Pasados unos meses, llega la noticia de que Stalin ha decidido enfrentarse con los campesinos ricos, los <em>kulakcs;</em> antes no lo hacía y consideraba que la propuesta trotskista, considerada “izquierdista”, de hacerlo, era la prueba de sus intentos contra revolucionarios. Algunos trotskistas exclaman “adopta nuestro programa”, seguramente nos llamarán y nos reivindicarán”. Trotsky duda, sabe o siente que el cambio de estrategia de Stalin no necesariamente implica recuperar a quienes había condenado al exilio y un tiempo después condenaría a muerte. El razonamiento de los esperanzados descansa en la idea de que el cambio de estrategia respecto de la estructura económica determinará fatalmente un cambio en el comportamiento político. Marxismo puro, creen. Supongo que Trotsky pensó que el odio acumulado durante años por Stalin contra él no se apaciguaría aunque reconociera, cosa improbable, que se había equivocado, no en juzgar al terrible enemigo sino en la aplicación de una política. En suma, que contrariamente a lo que creían los ortodoxos, que consideraban que un cambio en la economía determinaría ineluctablemente un cambio en el comportamiento, entre ambos aspectos, la teoría y la aplicación, hay un espacio saturado, en el que la subjetividad, las pasiones, inciden sobre las decisiones. Detestar a alguien es quizás mucho más fuerte que admitir que tuvo razón. Stalin terminaría por liquidar a casi todos los que tenían razón, no les perdonaba, simplemente, que existieran. </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Creo que no acentué suficientemente la idea central; si lo hiciera comprendería situaciones argentinas que parecen caprichosas y arbitrarias a fuerza de no advertir que entre la violenta fuerza de la estructura, o sea de la economía en el sistema en el que vivimos, y el orden de los comportamientos, que estarían determinados por ella, hay, como lo apunté en el fragmento precedente, un espacio que no es un mero hueco sino en el que operan de manera turbulenta múltiples factores, actores, subjetividades,  talentos, ocurrencias, intereses particulares y tantos otros. De este modo, la idea de que no hay diferencia de fondo entre Macri y Cristina, ambos emergentes, según una mirada ortodoxa y limitadamente marxista, impide ver el alcance de las respectivas políticas. Por lo mismo, no apoyar los partidos que se dicen representantes de los pobres, el llamado “aporte solidario”, que recorta un poco, no demasiado, la riqueza de los ricos, ejemplificaría esta ignorancia del espacio, y haría que la decisión tomada tuviera un carácter contrario a la filosofía que aparentemente autoriza a considerar que lo poco es poco en tanto lo mucho no llega ni siquiera a lo poco.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><img decoding="async" class="aligncenter" src="https://conversacionsobrehistoria.info/wp-content/uploads/2020/08/pasolini-o-la-noche-de-las-lucic3a9rnagas-portada-up.jpg" alt="Pasolini: hacer del mundo lumbre (y II) – Conversacion sobre Historia" /></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">En su libro titulado <em>El anacronismo interminable</em>, Jorge Jinkis reproduce opiniones de Pier Paolo Pasolini y las comenta con agudeza; buen analista, examina sus dichos por todos lados y nos deja con una sensación de desconcierto: lo que afirma Pasolini como lo que analiza Jinkis nos mueve el tapete, ciertas convicciones que parecían tan indiscutibles como internalizadas parecen resquebrajarse, no sé si resisten alguna refutación. Reproduzco una frase como para empezar a pensar yo mismo: “Cuando ayer en Valle Giulia (los “hijos de papa”) se cagaron a trompadas con los policías, ¡yo simpatizaba con los policías!/ Porque los policías son hijos de pobres. (&#8230;) Ayer, en Valle Giulia se produjo un episodio de lucha de clases: /y ustedes, amigos (aunque estaban de parte de la razón) eran los ricos, /mientras que los policías que estaban de la parte equivocada) eran los pobres”. ¿Por qué desconcierto? Pues, ante todo, por que admiramos a esos muchachos que en 1968 pudieron detener la marcha de varios países enfrentando al sistema, o sea a la burguesía, con el desparpajo de quienes querían ser coherentes con sus ideas, no con su origen de clase; privilegiados, de alguna manera, que habiendo podido disfrutar de los dineros de sus padres, ponían el cuerpo en las calles de París o de Roma para que la sociedad fuera menos desigual y más justa. Pero sus padres y protectores, asombrados quizás, aterrados, no salían a contenerlos y hacerlos volver a casa sino que, indirectamente, en virtud del sistema de mediaciones que define la instrumentalidad del poder, encargaban a los policías que los disuadieran, y resulta que, como los policías eran feroces, se convirtieron en el enemigo inmediato de modo que, superando matices, el combate en las calles fue muy pronto entre estudiantes y policías o sea, en otro plano, entre hijos de ricos e hijos de pobres y, un poco más abajo todavía, entre burgueses y proletarios pues, hay que repetirlo, los estudiantes, por más que proclamaran sus generosos propósitos no podían renunciar físicamente, corporalmente a lo que eran, o sea hijos de ricos, y los policías, físicamente, corporalmente, hijos de pobres.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Buenos Aires, 1o de abril de 2021.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>*Crítico literario, ensayista, poeta y narrador.</em></span></p>
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		<title>SILBIDOS DE UN VAGO 4 &#8211; Por Noé Jitrik</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 17 Apr 2021 19:55:56 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Noé Jitrik]]></category>
		<category><![CDATA[Aborto]]></category>
		<category><![CDATA[Dante]]></category>
		<category><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></category>
		<category><![CDATA[SILBIDOS DE UN VAGO 4]]></category>
		<category><![CDATA[Tarkovsky]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Por Noé Jitrik* (para La Tecl@ Eñe) &#160; Aprobado por la Cámara de Diputados el proyecto de despenalización del aborto, los argumentos esgrimidos de un lado<span class="excerpt-hellip"> […]</span></p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/silbidos-de-un-vago-4-por-noe-jitrik/">SILBIDOS DE UN VAGO 4 &#8211; Por Noé Jitrik</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>Por Noé Jitrik*</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><span style="color: #000080;"><strong>A</strong></span>probado por la Cámara de Diputados el proyecto de despenalización del aborto, los argumentos esgrimidos de un lado y otro me parece que dejan de lado una significación más trascendente. De alcance histórico diría: después de siglos durante los cuales el aborto fue considerado tan reprobable que quienes lo practicaban tenían su sitio en los códigos penales; la condena constituía una columna de la que se consideraba la civilización humana. Como otras, consagraba desigualdades, privilegios, prácticas degradantes como la esclavitud por ejemplo y ni hablar el derecho a la propiedad y a la monarquía. Todo eso junto era la civilización y, desde luego, muchas otras, sin éstas no habríamos podido ni siquiera llegar a dónde estamos. La despenalización del aborto, por lo tanto, supone no sólo una reivindicación, un derecho y todo lo que se dijo antes y después del debate y en los diarios, sino un giro en la civilización, un cambio que es como una bocanada de aire fresco en la atormentada humanidad.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Sobre todo en los primeros meses del 2020, cuando empezábamos a guardarnos, y los más cuidadosos y conscientes de lo que se avecinaba, recurríamos, no era infrecuente, todos los amigos lo decían, a películas de catástrofes en particular, por un movimiento inconsciente o un deseo de comprender lo que podría llegar a pasarle al planeta asediado por un virus al que en esos primeros momentos se denominaba, con lenguaje militar, “enemigo invisible”. Yo ví <em>Sacrificio</em>, de Tarkovsky: me conmovió, me impresionó, tanto más porque sabía que el autor estaba enfermo, murió poco después y porque la película se hizo después de Chernobyl, cuya explosión estuvo a punto de liquidar a media Europa. Desconcertante, dolorosa, en la primera escena un hombre maduro, un anciano se diría, planta un vástago en una tierra seca y le dice a un niño que no habla que debe regarla para que crezca. Luego, acompañado por un cartero llega a su casa a celebrar su cumpleaños, junto con otras personas queridas; en ese momento se anuncia una catástrofe atómica y a poco el hombre empieza pensar que se trata de un castigo divino y que él debe sacrificar lo que más quiere para que todo vuelva al orden precedente, tan grato y amable. Tan convencido está que incendia su casa ante el aterrado asombro de todos los que lo aman. Una ambulancia se lo lleva presuntamente al loquero, el riesgo se disipó y la película termina con el niño regando el árbol. La primera interpretación se centra en lo que se puede llamar “la proyección del miedo” pero no basta; enseguida en un resto de la tradición ascética y sacrificial del primitivo cristianismo. Hoy, 31 de marzo, no me explico por qué esas escenas regresan y pienso otra cosa, pienso en la “continuidad”, el fatal juego entre lo que se va y lo que llega; lo caduco, por la fuerza del tiempo y de la existencia social, y lo que va a crecer, el renuevo, el dorado árbol de la vida, como lo decía Goethe: el viejo envuelto en las brumas de sus creencias y el niño que recibe una herencia y la va a regar para un “llegar a ser” que permitirá, porque siempre ha sido así, estar más allá del desastre. Gran y profundo mensaje, no veo que haya otro en las actuales, interminables, confusas, trágicas, circunstancias.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Cuando empezó la pandemia, y se dieron a conocer los cuidados que había que tener para evitar el contagio, se implantó y se impuso el tapabocas: se trataba de evitar que los virus que podían estar alojados en los cuerpos emergieran de la respiración o de la exhalación propia del habla. Gran recurso, aceptado por millones y rechazado por algunos, tontamente a mi juicio po</span><span style="color: #000000;">rque algo de lo poco que se llegó a saber era que el bicho se transmitía por la respiración o la exhalación. Pero si bien la noción es indiscutible no es una novedad: en <em>Los últimos días de Emmanuel Kant</em>, publicado en 1827, Thomas de Quincey registra burlonamente las (aparentes) extravagancias del gran filósofo. Una de ellas, que se relaciona con lo que estoy diciendo, es que cuando hacía sus paseos por el jardín no quería que lo acompañaran porque si lo hacían él debería, por cortesía, responder a las preguntas y, en consecuencia, el aire que salía con cada emisión, suya o de sus acompañantes, podía ser peligrosa. Como habría dicho Macedonio Fernández, “El mundo nació viejo”, todo se sabe pero, no obstante&#8230;</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><img decoding="async" class="aligncenter" src="https://images.clarin.com/2021/03/12/una-mascara-de-dante-alighieri___iVPKbkrHp_720x0__1.jpg" alt="Cinco cosas que hay que saber de Dante Alighieri, a 700 años de su muerte" /></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Dos inocentes manías me han ayudado a soportar este tedioso tiempo del aislamiento; ambas pueden dar lugar a burlas o bromas pero no me importa, alguna consecuencia saco de ambas. La primera me promete cierto futuro: voy a un jardincito que está en una pequeña terraza, miro un limonero, le hablo y cuento los limones que están apuntando, en pocos meses tendré un montón, es eso y nada más; la segunda es de otra índole, memorizo algunos poemas y me los repito al despertar en medio de la noche o al levantarme de la protectora cama, ejercito de este modo mi memoria y vuelvo a expresar mi amor por los poetas que los concibieron; uno de esos poemas es un soneto nada menos que del Dante, no me meto con la densa Commedia, escrito, nada menos, a mediados del Siglo XIII, doble admiración, cómo puede ser tan perfecto y cómo fue posible realizarlo casi en el momento en el que esa forma había nacido juntamente con la lengua que poco después o ya entonces sería la italiana. En lo que me detengo ahora es en los verbos, hay solo cuatro indicativos (<em>pressi, Messi, dare y saremmo</em>), siete son subjuntivos: vorrei (quisiera), <em>fossimi (fuéramos),</em> andasse (anduviera), potesse (pudiera), crescesse (creciera), ponesse (pusiera), fosse (fuese). Por supuesto, esta profusión de subjuntivos crea una atmósfera conjetural pero, sobre todo, una musicalidad exquisita y, además, extrae recursos poco usuales de la lengua. Será, quizás, porque la lengua era en ese momento un objeto de descubrimiento de posibilidades y su riqueza objeto de búsqueda de esos exploradores que son los poetas, el hecho es que acercarse a esas líneas es deslumbrante, mágico, algo que nació hace casi ochocientos años que todavía nos (me) diga estas cosas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Por comparación con la suerte que está corriendo la lengua en esos tiempos y con los usos constantes y cotidianos, no sé si en todas partes, pero sí en este país y en este momento. Varios peligros se ciernen sobre el castellano que en muchos momentos logró muy buenas cosas. Enumero sólo lo que me pasa por la mente ahora, un entendido debe conocer mucho más. En primer lugar, y porque hablaba de subjuntivos, para muchos es incomprensible y lo reemplazan por el potencial: suena como un trompetazo decir “si yo podría”; en otros casos, cuando corresponde, el potencial es reemplazado por otro subjuntivo: “si yo pudiera hacer lo que quiero pudiera darme todos los gustos”; por fin están los refinados, los que sospechan que en el ejemplo precedente algo no funciona y, por lo tanto, dicen “si yo pudiera&#8230;pudiese”, puesto que en las gramáticas aparece “pudiera/pudiese” como si fueran equivalentes. No hablemos de preposiciones y conjunciones, el “dequeísmo” perturba la mirada cuando se lo lee y perfora los oídos cuando se lo escucha, el mal trato que se les da al “por” que pasa a ser “para” sin recato ninguno. ¿Y la formación de verbos innecesariamente?: “concretizar” en lugar del modesto y conciso “concretar”, ¿por qué se dice “experticia” en lugar de “competencia”? Es un acarreo de expresiones de la burocracia anglófona que exporta aparentes neologismos, sería buenísimo que surgiera un Molière para burlarse de todas esas tentativas, de diferente carácter, tendientes a convertir la lengua y su potencia en un triste cadáver. Y, por fin, el uso de palabras terminadas en X o en @ o en la letra e, impronunciables y feas, cómo hacer poesía con eso, qué misterio pueden tener: veo y escucho los insoportables “chiques” e “hijes” y me estremezco, me parece estar frente a los primeros inmigrantes para quienes el castellano al que se asomaban era un potro indómito. ¿Qué necesidad, qué justificación, qué racionalización? En fin, la pregunta de fondo es esta: ¿por qué buscar la pobreza verbal como si no bastara con la pobreza física? ¿Qué tipo de suicidio es éste?</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Buenos Aires, 17 de abril de 2021.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>*Crítico literario, ensayista, poeta y narrador.</em></span></p>
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		<title>SILBIDOS DE UN VAGO 5 &#8211; Por Noé Jitrik</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 24 Apr 2021 17:32:19 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Noé Jitrik]]></category>
		<category><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></category>
		<category><![CDATA[SILBIDOS DE UN VAGO 5]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Por Noé Jitrik* (para La Tecl@ Eñe) &#160; No me sorprende el resultado de las elecciones en Ecuador: me da simplemente vergüenza: ¿no se dan cuenta<span class="excerpt-hellip"> […]</span></p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/silbidos-de-un-vago-5-por-noe-jitrik/">SILBIDOS DE UN VAGO 5 &#8211; Por Noé Jitrik</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>Por Noé Jitrik*</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">No me sorprende el resultado de las elecciones en Ecuador: me da simplemente vergüenza: ¿no se dan cuenta los que votaron a un banquero, y no sólo por serlo –tiene su historia-, que no muy tarde tomará las medidas que la derecha suele tomar sin respetar ningún código y que esas medidas se los tragarán sin piedad? ¿Qué pasa por la cabeza de esa gente? Quisiera creer, no obstante el rechazo que me produce esa decisión más o menos colectiva de votar a esos sujetos en ambos países, que lo que está pasando como para que se produzcan esos atentados a la razón responde a un lugar común que los debe tener satisfechos, “más vale malo conocido que bueno por conocer”. Ese crudo y chato realismo expresa una profunda renuncia, a pensar, a comprender, a conocer, a transformarse y, correlativamente, lleva a una siniestra adhesión, a seguir siendo esclavos, se verá muy pronto con ese banquero en el poder. Ya pasó y sigue pasando, en Brasil, en Bolivia, en la Argentina misma  cuando grandes masas votaron al macrismo. ¿Se estará produciendo un reflujo cuando parecía que apuntaban expresiones de renovación? ¿Toda idea de izquierda que encarnara en la clase obrera y en los marginados y desposeídos yace en el olvido, no resuena, no convoca? ¿Todo es un conformismo que no resulta, crea insatisfechos que se someten y eso es todo? ¿Quién me podrá responder?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">En mi primer viaje a Londres, un poco después de terminada la guerra, alojado en una casa, no recuerdo de quién, intenté bañarme, contrariando muchas arraigadas costumbres europeas. Abrí la canilla hasta el tope pero nada; sólo lo pude conseguir cuando puse unos peniques en un receptáculo ad-hoc. Lo recordé asociándolo con lo que hay que pagar en los peajes que están diseminados por todos los caminos del país. Consecuencia: el que no tiene monedas no se puede bañar en la milenaria Inglaterra ni puede transitar en la moderna Argentina. Claro que en el primer caso se trata del mero cuerpo y en el segundo de un automóvil pero el sentido es el mismo y si bien se puede entender en el primero –la guerra y sus penurias- no es tan fácil comprenderlo en el segundo, no se entiende muy bien por qué algunos han logrado esa sinecura, no se ve que apliquen el dinero a nada especial, salvo a sus propios bolsillos. ¿Quiénes son esos afortunados? No lo sé y tengo la impresión de que nadie, los miles de automovilistas que juran por Dios y el Santísimo antes de llegar destino, lo sabe. Se sabe, en cambio, que es por concesiones otorgadas por el munificente Gobierno que podría, bien podría, decir que ya no, o no más, o, por lo menos, no cobren lo que cobran, “la codicia les rompe el saco”, proclamaba el rebelde Martín Fierro.  No quisiera ser malevolente pero se da esta curiosa situación: mientras algunos se desgañitan mostrando todo lo que ha significado el macrismo en materia de extraer leche en las fatigadas ubres del Gobierno, Macri, su familia y sus adláteres, beneficiarios de esas concesiones, siguen sacando tan campantes dinero a carradas. ¡Tánto, amantes sumisos, adoramos a los ricos que no nos importa que nos esquilmen como si fueran vulgares proxenetas! </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Desde hace no mucho, quizás desde que se declaró la pandemia, o desde que la cacería de dólares hizo que el Banco Central trabajara febrilmente, cada vez que quiero hacer un pago o una transferencia bancaria por teléfono y cuando ya he dado toda la información necesaria, brota una voz femenina que, a una velocidad prodigiosa, me informa que debo atenerme a una cantidad de disposiciones, cada una con un número, que ningún ser humano podría retener pero que conducen a que no las infrinja, si las infringiera –qué bonita palabra- sería pasible de tremendos castigos, el primero de todos que no podría hacer el modesto pago o la exigua transferencia que pretendo hacer. A duras penas logro escuchar palabras como “disposiciones”, “complementarias”, “anexo”, “inciso”, “regulación”, que podría comprender por separado y de una en una pero así, de golpe, y a ese ritmo, no me queda más que decir que sí, sólo porque no tengo la menor intención de que los dólares aparezcan en ese fugitivo escenario.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Pero lo entiendo: se trata de una explicación que, por cierto, se ha generalizado, nada va al grano últimamente. Me he enterado de que, por ejemplo, se han cerrado las fronteras para vuelos procedentes de México, Uruguay y Brasil pero entre los considerandos y los antecedentes que justifican la medida, hay tal cantidad de explicaciones que termino por ir al hecho crudo pensando que seguro hay razones suficientes y valederas para fundarlo. Y así siguiendo: estamos en un momento cultural en el que hay que explicar, tal como suele darse en el teatro pero mucho más, se lo ejecuta con tal florescencia de palabras que se ha constituido en un rasgo propio de un tiempo en el que la sinrazón es soberana, por empezar la peste, pero, en otro nivel, el comportamiento de ese extraño fenómeno llamado “macrismo” cuya existencia es totalmente inexplicable. Salvo que algún audaz, que no faltan, logre explicarlo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">No sé qué compromiso me llevó hace algunos años a la ciudad de Houston; en realidad fueron dos veces: durante la segunda me alojaron en un hotel próximo a una de las clínicas en las que se supone que recomenzará la menoscabada vida de los ricos de Arabia Saudita y otros países petroleros. El olor a especias vagaba por los pasillos, los parientes de los internados cocinaban en sus habitaciones, no porque no pudieran pagarse los restaurantes sino por la nostalgia de los lejanos sabores natales, mientras esperaban los informes médicos. La primera fue otra cosa: en las calles del centro al atardecer no había alma viviente, de los grandes edificios emergían de pronto algunos seres temblorosos seguidos por perros que  hurgaban en la acumulada basura; los edificios parecían abandonados, penosa impresión de decadencia que, seguramente, debe haber inspirado a Clifford Simak para escribir <em>Ciudad</em>, cuyo tema es, precisamente, el abandono. Houston, tan  poderosa, tan “moderna”, tristemente abandonada. ¿Qué? ¿Capitalismo derrotado? No parece, para el capitalismo lo que no sirve, cosas y personas, se tira y a otra cosa, así las cosas sean ciudades, sin piedad. Quiero creer que se trata simplemente de decepción: se creía en la modernidad y sus apariencias y estructuras y he aquí que al cabo de un tiempo no resultó. ¿Pasará lo mismo con los edificios, puro vidrio exterior, que se están reproduciendo al costado de la Ruta Panamericana? ¿Y con los que emergieron en Las catalinas en Buenos Aires y en las cercanías de Puerto Madero, pura exhalación de la concentración capitalista? Me estoy refiriendo, cualquiera lo entiende, a lo que responde a la imaginería macrista en la ciudad de Buenos Aires, los proyectos en Costa Salguero, las autorizaciones desmedidas de edificios gigantescos y ese implícito deseo de que Buenos Aires llegue a ser como Hamburgo, o como Nueva York. ¿Tiene ese propósito algo que ver con el alma de esta ciudad?  </span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Buenos Aires, 24 de abril de 2021.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>*Crítico literario, ensayista, poeta y narrador.</em></span></p>
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		<title>SILBIDOS DE UN VAGO 6 &#8211; Por Noé Jitrik</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 01 May 2021 16:41:34 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Noé Jitrik]]></category>
		<category><![CDATA[Cartas]]></category>
		<category><![CDATA[Correo]]></category>
		<category><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></category>
		<category><![CDATA[Peronismo]]></category>
		<category><![CDATA[Silbidos de un Vago 6]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Peronismo, Correo y cartas.</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/silbidos-de-un-vago-6-por-noe-jitrik/">SILBIDOS DE UN VAGO 6 &#8211; Por Noé Jitrik</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<h4 style="text-align: justify;"><strong><span style="color: #000080;">Peronismo, Correo y cartas.</span></strong></h4>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>Por Noé Jitrik*</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Cuando Perón entró en el escenario político argentino como un tornado descolocó a los partidos que previamente estaban acostumbrados a ciertas lógicas que parecían eternas. Se desconcertaron, se desanimaron, no lo podían creer. Algunos, los radicales, los socialistas, los comunistas, se hicieron, más o menos, cargo del desconcierto pero, fue evidente, perdieron energía; la oposición ofrecía un espectáculo en el que los actores no tenían demasiados guiones, salvo la repetición, figuras antaño imponentes eran más bien objeto de homenajes que de líneas de acción. Es claro que la “suma del poder” que ostentaba y ejercía   Perón contribuía a ese borramiento pero más que eso, me parece, ciertos lenguajes cayeron en una inoperancia discursiva. Da la impresión de que eso que llegó hacia 1944 se quedó con sus más, la adhesión incondicional, y sus menos, el correlativo rechazo; el conflicto entre ambos términos determina todo lo que pasó hasta hoy día. El frondicismo fue una salida que adoptó el radicalismo para volver a tallar en la escena, se propuso superar al peronismo admitiéndolo y, de paso, y un poco como herencia, formuló ambiciosos proyectos, eso que llamaron “desarrollismo”, demasiado para el universo de quienes olían peronismo como quien huele comida en mal estado. El peronismo renació, se diría que incluso el montonerismo lo tuvo como meta final, pero el grueso del peronismo agradeció la atención contribuyendo a su extermino. La dictadura hizo a medias y, por fin, no pretendo hacer todo el recorrido, ese objetivo reapareció con el macrismo que pareció lograrlo, ver nada más la ciudad de Buenos Aires y los años en que ocupa el poder, pero no del todo: la “entente” Fernández-Fernández repone en la escena al peronismo, cierto peronismo, no el de la incondicionalidad, mucha agua corrió bajo los puentes y lo que queda del macrismo pretende que su razón de ser es terminar con eso. Pero no lo creo: si se le perdonara al macrismo la ristra de fechorías que hizo cuando creía que le había llegado la oportunidad, no tendrían sus conspicuos representantes ninguna dificultad en admitir, primero, que no hace falta tener una idea de país ni un pensamiento, segundo, que con el peronismo no se puede y que sería razonable pactar con él, si, por ejemplo, no se intentara que devolvieran lo robado, no sólo el Correo, ni que pagaran los impuestos ni que devolvieran lo mal habido y todo lo demás. Todas las voces de la llamada “oposición”, Bullrich y los otros secuaces, que ahora gritan por las vacunas y la santa patria, encubren su objetivo principal, “no devolver”, seguir enriqueciéndose; tienen lo que un viejo amigo definía muy bien: hay un sapo en el bolsillo y por eso no ponen la mano ahí.   </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">A pocas cuadras de mi casa hay una sucursal del Correo, llamado “argentino” no sé desde hace cuánto, quizás desde que salió de las garras de la familia Macri, que espero que no puedan salirse con las suyas en la cuestión de la deuda que han dejado al final de su gestión. Lo que es evidente es que el correo es otro respecto de lo que había sido en una gran parte del siglo XX: parece, no estoy en condiciones de afirmarlo, que no logró resistir la privatización ni la competencia con los correos privados; dicho sea de paso, la palabra “privado” pasó a ser una especie de reina en la masa ideológica argentina, no sólo respecto del correo. En eso estamos, tema caliente, no estoy seguro de que lo estemos resolviendo bien. Pero a lo que me quiero referir no es al correo como tema político, económico y judicial sino a algo más modesto, la “carta”, que si antaño constituía la razón de ser de su existencia, pasó en los últimos tiempos a un modestísimo segundo plano: al parecer ya casi no se mandan cartas simplemente porque no se escriben, lo cual constituye un capítulo muy importante de la historia de la comunicación. En lo personal, desde que murió mi viejo amigo Edgar Tripet, que las escribía a mano y me las enviaba bien timbradas, yo casi no recibo cartas y cuando tengo que enviar alguna y voy a la mencionada sucursal, tengo que ponerme en una fila que ocupa media cuadra y cuyos miembros tienen de todo en sus manos menos cartas: el único que espera para despacharla soy yo, cuando llego a la ventanilla el empleado me trata con benevolencia, debo ser un resto medio tristón de un pasado remoto.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Si el tema no es la deuda macroidea al Estado ¿cuál es el tema ahora, al menos en este momento o para mí? Yo diría que el tema es la carta, no como mera costumbre sino como instancia comunicativa mediada por la escritura. Primera pregunta: ¿cuándo apareció como medio de comunicación y quiénes lo iniciaron? Sin posibilidad de dar respuestas precisas sólo puedo decir que, bajo la forma de la epístola, muy temprano comienza, pero no en el sentido familiar ni amistoso. Lo que, en cambio, puede afirmarse, es que en su carácter público, documental, filosófico y literario se desarrolla como posibilidad discursiva acorde con las posibilidades que ofrece la escritura, materialmente hablando y naturalmente su soporte, el papel que no salió de la nada. La pluma de ganso mojada en la tinta y la tinta misma, el papiro, así se escribieron monumentos de la cultura humana. Luego, mucho más tarde, llegó la pluma cucharita de metal y el papel, y ambos se instalaron en la escuela y en las cartas, el mundo se pobló de cartas, las familias las esperaban, los amantes las deseaban y volcaban en ellas sus sueños, la literatura no se podía perder ese espléndido hecho que sostenía y consolidaba la comunicación, instancia que, al fin y al cabo, sostiene la vida social. La máquina de escribir no menoscabó su imperio y si bien redujo la escritura a ser una mera virtud, la caligrafía, por el otro lado facilitó la proliferación comunicativa, cambió las maneras de escribir, las democratizó en cierto modo y hasta no hace mucho era imposible prescindir de esas maquinitas sobre cuyas teclas dedos veloces generaban múltiples escritos, de diversa índole. Un cambio fundamental tuvo lugar a mediados del siglo pasado: la computadora, el teclado, que seguía conservando la disposición del de la máquina de escribir, y la pantalla: escribir fue otra cosa, se achicó, las cartas podían ser escritas y vistas en pantalla e impresas pero, con la aparición del correo electrónico también eso caducó y fue difícil recuperar la dimensión cartas; se trataba más bien de “mensajes”, concepto que desdeña lo escrito para privilegiar el “decir”. Algunos, ilusos, no ceden y siguen escribiendo cartas en esos marcos pero también esa libertad empieza a ser cercenada, y de qué manera, por los celulares y otros sistemas que no me atrevo a enumerar porque la información me supera. Cada vez más breves, eso de ir a lo esencial en las pocas palabras que los dedos índices pueden penosamente trazar, implica la muerte de la carta, al menos como la concebíamos, y que hoy es objeto de archivo y de museo, los melancólicos las rescatan y le otorgan un valor que los digitalistas ignoran. ¿Qué nos espera? ¿El lenguaje de las señas?</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><span style="color: #000000;">Buenos Aires, 1° de mayo de 2021.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>*Crítico literario, ensayista, poeta y narrador.</em></span></p>
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		<title>SILBIDOS DE UN VAGO 7 &#8211; Por Noé Jitrik</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 09 May 2021 18:02:33 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Noé Jitrik]]></category>
		<category><![CDATA[colonialismo]]></category>
		<category><![CDATA[exilio]]></category>
		<category><![CDATA[Jean Renoir]]></category>
		<category><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></category>
		<category><![CDATA[Luis Buñuel]]></category>
		<category><![CDATA[SILBIDOS DE UN VAGO 7]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Colonialismo, exilio y la experiencia sensible de Jean Renoir. Por Noé Jitrik* (para La Tecl@ Eñe) &#160; La historia, parece, es un relato de encadenamientos, un suceso<span class="excerpt-hellip"> […]</span></p>
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										<content:encoded><![CDATA[<h4 style="text-align: justify;"><span style="color: #000080;"><strong>Colonialismo, exilio y la experiencia sensible de Jean Renoir.</strong></span></h4>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>Por Noé Jitrik*</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>L</strong>a historia, parece, es un relato de encadenamientos, un suceso conduce a otros hasta llegar a un presente que es más confuso que la jerga que inventó Bonino. En verdad, no sabemos cómo fue el punto de partida que ha hecho que se viva, o sobreviva, como si la idea de futuro fuera una molestia recluida, como triste certeza, en los depósitos a plazo fijo. Es claro que, por cortesía, no deberíamos ser tan catastrofistas y reconociéramos que en este estado de ánimo la pandemia desempeña un papel, bastante siniestro a decir verdad. En cuanto a cómo empieza todo esto no voy a seguir el ejemplo de Esteban Echeverría que en <em>El matadero</em> declara que no se va a remitir a Noé y al diluvio para describir la lluvia con que abre el relato. Me atrevo a señalar que en lo que nos concierne y afecta empieza con el colonialismo que aseguró la prosperidad de las burguesías de varios países europeos. Destrozaron regiones enteras, se llevaron todos los recursos, dejaron enfermedades y esencialmente, un sentimiento de minusvalía en quienes fueron sus víctimas inmediatas y sus descendencias. No hablemos de la esclavitud sobre la cual las burguesías europeas crearon esas bellezas que todos admiramos, cultura inclusive. ¿No es un producto, que parece tardío, del colonialismo el que muchos países del mundo estén condenados, en el mejor de los casos, a depender de sus recursos naturales, de que cuesta una locura tener educación, ciencia y, sobre todo, un sistema sanitario capaz de enfrentar pestes como la que asaltó al mundo entero y en particular a nosotros? ¿África está mejor? ¿No es un fruto tardío del colonialismo que la anterior administración haya dejado hospitales sin terminar y vacunas sin aplicar? Las lecciones que deja la historia son crueles pero no se producen porque sí, unos las aprovechan, otros son esquilmados: esto que somos y en lo que estamos sale del colonialismo pero, desde luego, eso no quiere decir que lo aceptemos sumisamente; algunos si, otros no, la pelea es de larga duración, a veces ganamos un poco, gobiernos distributivos, con más sentimiento de soberanía, otras perdemos, no podemos producir vacunas, ni Uruguay, ni Bolivia, ni Paraguay, ni nosotros mismos, los más orgullosos de sentimiento nacional. ¿Cómo hacer?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">No nos sorprende que cada conversación que comienza, cada pantalla que se enciende, se prendan de un único tema, la peste que nos cerca: la sensación es que se oscurece toda otra preocupación. Pareciera que cualquier tema que no sea ése es fútil y hasta absurdo, qué comemos hoy al mediodía, qué película podemos ver, con qué se despachó hoy la Bullrich, cuál fue el último robo, qué caras están las bananas y, por lo tanto, lo desaparecemos, práctica en la que la Argentina mostró su eficacia hace unos años. Pero, a veces diciéndolo, otras en silencio, extrañamos lo que no aparece, no tenemos muchas respuestas para lo que está ahí pero también, haciendo un esfuerzo, logramos dejar a un lado esos comienzos, puesto que de todos modos no tenemos muchas soluciones para ofrecer, y nos permitimos que brote algo diferente, una observación, una idea, un recuerdo, una expresión de sentimiento. Hoy, para mí, el tema es el exilio que, a raíz de un coloquio entre dos países, México y Argentina, emergió de las sombras del olvido en el que yacía hasta parecer trivial o, simplemente, “ya pasó”. Pero no pasó: si nos detenemos un poco podemos, por empezar, reconocer una historia llena de matices, ya en la más remota antigüedad hubo exilios –todas las etnias nacen de exilios- hasta las más recientes experiencias, algunas que nos tocan y conciernen, Europa, América, nosotros, y otras que ignoramos, África sobre todo. No puedo abarcar todas, cada una es un relato, debemos detenernos y, sofrenando las confesiones de lo que nuestro exilio nos exige hacer, ver en ello algún rasgo significativo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Lo que me suscita ahora es el exilio que se produjo a raíz del advenimiento del nazismo. Muchos artistas y escritores europeos huyeron de la muerte que les estaba “aguaitando” y encontraron refugio en lugares más sanos: músicos como Schoenberg o Weil, escritores como Brecht y Mann y tantos otros; me refiero ahora a directores de cine que estuve frecuentando estos días: Buñuel, Fritz Lang y Jean Renoir, aunque hay unos cuantos más. El tema es lo que tuvieron que abandonar como proyecto y aceptar como perspectiva. No les cupo más que adaptarse y en todos los casos hicieron películas que pueden tener toques de pasadas experiencias pero sobre todo admitieron el costumbrismo en el que se había afirmado el cine norteamericano los dos últimos y el mexicano Buñuel. Difícil opción, Buñuel y Lang habían sido maestros en el vanguardismo, para Renoir su proyecto residía en el pensamiento o el mensaje, como se lo quiera ver. Pero el lugar en el que habían caído pedía otra cosa y cada uno respondió: Buñuel interpretó lo que atravesaba la sociedad mexicana, sus pliegues y sobre todo sus modos; Lang se internó en el cine negro, como un mensaje a una sociedad que se creía triunfadora y convencida de la existencia de la felicidad; Renoir vio la posibilidad de resolver esa ecuación en comedias gratificantes pero en las que hay que advertir detalles aparentemente inocentes.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Ahora sólo quiero referirme a él, de quien he visto un par de películas filmadas en los Estados Unidos: no intenta volver al realismo poético que le había permitido hacer <em>Los bajos fondos, La gran ilusión, El fin del día, Boudu rescatado</em>, todas esas obras maestras tan propias del cine del momento del Frente Popular Francés en el que el Partido Comunista desempeñaba un papel importante y él un exponente destacadísimo. ¿Abandona totalmente sus convicciones siguiendo la corriente de un público que rechaza pensar? Acabo de ver una adaptación de una novela que fue muy leída, <em>“Diario de una mucama”</em>, de Octave Mirbeau, no es la única, también Buñuel hizo una después; la de Renoir edulcora, hay buenos, malos y deficientes pero, en definitiva, triunfa el amor. Sin embargo, por insinuación, el viejo Renoir pone su firma: lucha de clases en la cual ambos contendientes pierden, monárquicos anacrónicos versus el pueblo que festeja el 14 de Julio y que, al detener masivamente al malvado que huye favorece –comunismo puro- que aparezca el verdadero amor, única solución y, como remate, lo que el malvado se llevó despojando a los ricos es distribuido al pueblo a manos llenas. En otras palabras, en esos apenas resquicios, Renoir está diciendo “no he cambiado”. Creo que Buñuel, en la versión que hizo años después, fue mucho menos optimista. Habrá que ver.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Buenos Aires, 9 de mayo de 2021.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>*Crítico literario, ensayista, poeta y narrador.</em></span></p>
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		<title>SILBIDOS DE UN VAGO 8 &#8211; Por Noé Jitrik</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 16 May 2021 17:30:11 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Noé Jitrik]]></category>
		<category><![CDATA[“Las hermanas alemanas” de Margarethe von Trotta. La Tablada]]></category>
		<category><![CDATA[Israel]]></category>
		<category><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></category>
		<category><![CDATA[movimientos revolucionarios 60 y 70]]></category>
		<category><![CDATA[Palestina]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Del conflicto Israel-Palestina, “Las hermanas alemanas” de Margarethe von Trotta y los movimientos revolucionarios de los 60/70, hasta La Tablada y el ejército de resplandecientes sombras.</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/silbidos-de-un-vago-8-por-noe-jitrik/">SILBIDOS DE UN VAGO 8 &#8211; Por Noé Jitrik</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong><em>Del conflicto Israel-Palestina, “Las hermanas alemanas” de Margarethe von Trotta y los movimientos revolucionarios de los 60/70, hasta La Tablada y el ejército de resplandecientes sombras.</em></strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>Por Noé Jitrik*</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">¿Decir algo sobre el nuevo brote bélico entre judíos y árabes, o mejor dicho, entre Israel y Palestina, cuando todo parece estar dicho? ¿Quién no desearía la paz en ese tormentoso núcleo? Pero ¿será posible lograrla considerando la historia del conflicto? Por supuesto, lo más inmediato es echar culpas, no sólo quién comenzó sino por qué lo hizo y qué acarreó. ¿Habrá que remitirse a los orígenes, los judíos expulsados y dispersados, los árabes que ocuparon el territorio durante siglos, el colonialismo, el nazismo y su caudal de atrocidades, el antisemitismo raigal, planta venenosa que parece imposible desarraigar, el lento regreso de los judíos al territorio perdido pero ya ocupado, los dos territorios, los antagónicos cielos que prometen las religiones y, parece evidente, el cambio de mentalidades que desde que se instalaron los dos territorios infecta las políticas, todo eso junto conduce a lo que estamos presenciando hoy. Israel avanza y pareciera negar todo límite empleando el instrumento de la colonización como si fuera un dictado histórico y renunciando desde hace rato, a la defensiva, a ese ideal socialista que pregonó en sus comienzos; Palestina disminuida, acorralada, con escasas posibilidades de futuro, cada vez más, inevitablemente, fundamentalista, no es de extrañar que un odio ponzoñoso se manifieste físicamente, destruir al otro pero para qué, esos actores ya deben haber perdido la noción. Y la memoria. ¿Qué otra cosa que los respectivos pueblos se hagan esas preguntas? En Israel, como siguiendo un movimiento mundial, la derecha parece no recordar su propia historia; en Palestina, la idea de negociación parece abolida y la de sobrevivencia desesperada. En otras palabras, de una manera u otra, el pueblo de Israel debería tomar otras decisiones, más allá de añosos mesianismos, el pueblo de Gaza proponerse otras metas que sólo lanzar infructuosos misiles. ¿Asistiremos a semejantes figuras? Por eso es difícil decir algo no retórico sobre el nuevo brote que además de muerte y desolación implica dejar que regrese el desierto y fracase lo que podría ser una de las más nobles tentativas de la civilización humana.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Fenómenos que sacuden a la sociedad y parecen calar profundamente en su estructura, muy pronto se van disipando, se deja de considerarlos, nuevos problemas concentran la atención; si de aquellos se hablaba sin cesar en su momento, posteriormente, como es el caso de la pandemia, de la que se habla sin parar desde hace poco más de un año, sólo están reservados para historiadores o melancólicos. De modo que si alguien brega por el precedente porque entiende que no se ha terminado del todo de entenderlo, es considerado un anacrónico, si antes hubo conmoción ahora hay distracción, no hay modo de volver atrás; es un poco como la vida de la pasión, fue quemante cuando despertó y luego se desgasta y es un remedo triste de la intensidad que tuvo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Ahora, a propósito de una película de los 70, de Margarethe von Trotta, <em>Las hermanas alemanas</em>, un tema me reaparece, me hace evocar lo que fue el movimiento de revuelta en muchos países en la década del 60 y hasta casi la del 70 -Mayo del 68 en Francia, Berlín, México, Cordobazo en Argentina y otros, al que siguieron grupos armados, Baader Meinhof, Montoneros, ERP, Ligas y Ejércitos Rojos y otros más- y el lugar que ocupaban en la atención política y pública. No sólo por lo que declaraban que se proponían y las acciones que llegaron a ejecutar, sino a causa de sus integrantes, jóvenes por lo general, de clases medias intelectualizadas, que consagraron su tiempo y sus vidas a las causas proclamadas, muchos de ellos miembros de familias muy próximas a mí, a veces trazando abismos generacionales, otros arrastrando a sus progenitores, un complejo panorama de relaciones a veces interrumpidas, siempre dramatizadas, sobre todo cuando la muerte se hacía presente.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Creo que todo eso aparece en la película, de ahí el interés que me suscita. Y, para ser franco, porque pude haber sido arrastrado yo mismo por todo eso pero algo, un destino, la suerte, o quizás porque mis hijos eran demasiado chicos en ese torbellino, me lo evitó y puedo pensar en todo eso sin culpa.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><img decoding="async" class="aligncenter" src="https://cinepages.files.wordpress.com/2019/03/image-w856.jpg" alt="Die Bleierne Zeit (The German Sisters, Bundesrepublik Deutschland 1981) | Talking Pictures" /></p>
<p style="text-align: center;"><em>«Las hermanas alemanas” de Margarethe von Trotta.</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Lo que se desprende de las escenas finales de la buenísima película declara lo que señalo en el primer párrafo, esa disolución: “eso ya no interesa más”, dice socarronamente un editor de un periódico que antes publicaba “todo” lo que implicaba, “ahora es otra cosa”.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Una de las “alemanas”, son hermanas, la que designo como M., termina muerta, se ha entregado con alma y vida a, no sé cómo llamarlo, la “revolución”, el “terrorismo” mediante, la “lucha armada” en los años 60. La otra, que denomino J., no, pero que, si bien no comparte las ideas ni las actitudes de su hermana, la sostiene en esa gesta, la acompaña, la cuida, la sufre y comprende el sentido que tuvo su durísima decisión. En la economía de la película J. protagoniza el conflicto pero M. ejemplifica una opción que constituía un tema dramático y candente en casi todo el mundo en esa época, incluida la Argentina. Y, al mismo tiempo, el modo de la decisión: implacable, M. se muestra insensible a todo sentimiento o lazo afectivo, se desprende de un hijo, es indiferente al suicidio de su exmarido, ya en la cárcel no quiere ver a su madre y cuando J. le discute una de sus generalizaciones, “el hambre de los niños africanos”, y le replica que matando burgueses en Alemania no lo va a solucionar, sólo le dice, sin discusión, tan segura de lo que afirma, que la vida misma de J. no tiene sentido, que si no entiende que el “sistema” es lo que hay que destruir nada de lo que hace y vive vale absolutamente nada. Para M. está lógica es irrefutable y si hay que morir por ella es mejor que vivir sin “hacer nada”.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">M., ya lo indiqué, termina muerta, no se muestra cómo pudieron haber terminado los que ella llamaba “camaradas”, quizás porque von Trotta quiso poner el acento en el conflicto sororal, pero su muerte tiene el carácter de una alegoría, casi todos los que siguieron ese camino terminaron así, lo cual no exculpa ni redime al “sistema” sino que, al contrario, lo carga con más crímenes aún, pero, flotando, entre la firmeza irreductible de una y las dudas de la otra, la pregunta básica, cómo hacer ¿lleva a alguna parte esa lógica cerrada? Pero también contradictoria porque toda lógica es cerrada e intenta ser perfecta y es el tributo del pensamiento, es la filosofía, es lo intelectual por excelencia pero resulta que para M., y se supone que para todos sus camaradas, los intelectuales son abominables porque no toman la decisión que tomaron ellos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El tema parece ser europeo o bien occidental pero ¿es muy diferente de lo que preconizaba el Estado Islámico? Y varios despotismos que encontraban sus sostenedores hasta la muerte, que veían en la muerte el sentido de la vida. Menudo problema.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Viví algo semejante en la Argentina unos años después, casi calcado, como si quienes lo protagonizaron hubieran copiado lo que la película de von Trotta había mostrado, semejantes decisiones, parecidos gestos, finales desastrosos, abandonos y discursos encendidos, como si los razonamientos del mismo alcance crítico generaran previsibles finales en todas partes, una especie de fatalismo que en determinado momento brota y arrastra a seres sensibles, de esos que “quieren cambiar el mundo” porque lo encuentran sofocante, injusto y degradado.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Pero estoy hablando de la película y hay quien puede pensar que se trata de una ficción. No lo creo, la realizadora debe haber conocido la historia real y concreta, el grupo Baader-Meinhof, y en gran medida hubiera reproducido alguno de sus aspectos o momentos o se hubiera inspirado en determinados actores: cuando vi en una fotografía, tirado en el piso del patio del cuartel de La Tablada, el cadáver de una muchacha a quien yo había conocido desde su infancia, y cuyos padres no pudieron hacer nada para disuadirla de una entrega a una causa semejante, sentí algo parecido, ahora la película me lo hizo revivir; la asesinaron sin piedad, es cierto, pero si eso probaba dónde estaba el enemigo, su modo de enfrentarlo la había llevado a ese patio y a esa muerte, era como un tributo al enemigo al que, sin quererlo ni pensar que podía ocurrir, le había entregado su vida. Desoladora imagen, insondable dilema.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Antes del hecho que la llevó a ese final, ella y sus camaradas me aterraron con una exhibición de lógica implacable, semejante a la de M.. Sus argumentos, que presentaban como irrefutables ante los tontos, algunos amigos y yo, que no veían tan claro como ellos esas inferencias, del imperialismo norteamericano a la chatura de la vida burguesa, en realidad siguen vivos, pero, cuando trataban de convencernos de nuestros errores, se apoyaban en rostros que habían sido suaves y seductores y ahora eran impenetrables, cegado todo movimiento afectivo, sordos a todo razonamiento.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">No se habla de todo esto; en cierto sentido fueron como los primeros cristianos que entregaron su vida “Ad majorem gloriam Dei”, salvo que el Dios era otro, en apariencia más concreto pero tan abstracto como aquél que pide tanto como el que les pedía a ellos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Ellos, tantos muertos, han formado un ejército de resplandecientes sombras, del que se rescata el sentido que tuvieron sus fervores pero no parecen imitables. Se recuerda su carácter de víctimas pero se les mezquina esa lógica de la que hicieron tan orgullosa exhibición y, sobre todo, que nadie parece estar dispuesto a seguir el camino que habían trazado y emprendido: vivimos un momento de enfrentamientos de otro tipo, distribución o acumulación, ésa es la hamletiana cuestión. Distribución es vida posible, acumulación es sumisión alienada; es poco quizás, pero es lo posible y hace grandes diferencias, cómo enfrentarlas sin perder el alma, más bien haciendo que el alma resplandezca y la vida entera, la propia y la de los demás, la de los que corren el riesgo de perderla, resplandezca por igual.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Asomarme a esta historia no me ha dejado tranquilo: ¿errores?, ¿incapacidad de expresar lo esencial de un conflicto histórico? Acaso Margarethe von Trotta tiene las respuestas, acaso deja abiertas todas las preguntas, tal como le ocurre a J.. ¿Quién es capaz de hacerlo?</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Buenos Aires, 16 de mayo de 2021.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>*Crítico literario, ensayista, poeta y narrador.</em></span></p>
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		<title>SILBIDOS DE UN VAGO 9: Colombia, una Carta y la lógica amigo-enemigo. &#8211; Por Noé Jitrik</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 29 May 2021 18:24:56 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Destacada]]></category>
		<category><![CDATA[Noé Jitrik]]></category>
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		<category><![CDATA[Colombia]]></category>
		<category><![CDATA[enemigo]]></category>
		<category><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La carta de un amigo escritor que narra la grave situación que vive el pueblo hermano de Colombia. La revalorización de la palabra enemigo cuando de valores humanos se trata – el miedo que produce su uso, por peligrosa, en tiempos en que se ha abandonado la idea de lucha de clases -. Una nueva entrega de las aguafuertes pandémicas de Noé Jitrik.</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/silbidos-de-un-vago-9-colombia-una-carta-y-la-logica-amigo-enemigo-por-noe-jitrik/">SILBIDOS DE UN VAGO 9: Colombia, una Carta y la lógica amigo-enemigo. &#8211; Por Noé Jitrik</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong><em>La carta de un amigo escritor que narra la grave situación que vive el pueblo hermano de Colombia. La revalorización de la palabra enemigo cuando de valores humanos se trata – el miedo que produce su uso, por peligrosa, en tiempos en que se ha abandonado la idea de lucha de clases -. Una nueva entrega de las aguafuertes pandémicas de Noé Jitrik.</em></strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>Por Noé Jitrik*</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></span></p>
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<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">¿Cómo hablar de lo que está pasando en Colombia? No lo podemos tomar como una característica de un país en el cual la violencia política ha sido constituyente y una tradición. Reproduzco una carta que me acaba de mandar Fernando Cruz Kronfly, un brillante escritor: lo dice mejor de lo que uno podría decirlo y desde el centro de los tan complicados y afligentes hechos.</span></p>
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<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>“Tuve que venir de la Cordillera a Cali para hacerme aplicar la vacuna y al día siguiente empezó este levantamiento popular, de proporciones inimaginables. Tantas cosas pueden decirse. El paro obrero se convirtió en el inmenso río que recogió toda la rabia social contenida durante décadas y se desbordó. Y todo esto en manos de un gobierno incapaz, representante de un partido de gobierno de extrema derecha. No sé si afortunadamente, creo que sí, el partido demócrata norteamericano ha estado vigilante de nuestra situación y el Presidente ha debido manejar dos lenguajes: uno para afuera y otro para adentro, pero ambos se niegan en la realidad. Porque la manera de este gobierno de enfrentar la situación es armada, incluso utilizando francotiradores vestidos de civil en forma de paramilitares. Hay muertos, heridos y DESAPARECIDOS. Los organismos internacionales de derechos humanos han estado vigilantes. La tecnología (los teléfonos celulares) en manos de la gente en la calle, ha permitido acumular pruebas y evidencias fotográficas y videos, que soplan por las redes, y al gobierno le ha resultado imposible negar los hechos de la brutalidad policial. Avanza una mesa de negociación entre el gobierno y el comité nacional del paro y es posible que se llegue a un acuerdo, porque ya se cayó la reforma tributaria criminal, la reforma a la salud (neoliberal) y se logró la matrícula cero valor para estudiantes universitarios de los tres primeros estratos. Todo esto, por fuera de la mesa de negociación. En fin, querido Noé, todas las carreteras del país están bloqueadas, pues el paro también es «camionero». Yo nunca antes había vivido algo parecido. Finalmente, si no se logra un acuerdo rápido, el gobierno tiene como opción la declaratoria del estado de emergencia, que equivale a un golpe de estado en cabeza del presidente, con todas sus consecuencias. Estamos enfrentados a este chantaje. </em></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>Es realmente muy poco lo que he podido decirte, puesto que la complejidad de todo esto, en cuanto a su composición (lumpen urbano criminal, obreros, campesinos, indígenas, camioneros, estudiantes, feministas, negritudes, en fin), todo lo cual permite imaginar la caja de Pandora que es esa mesa de negociación. Presagio que lo que el paro puso en marcha, destapó y sirvió de inmenso y poderoso río colector, no lo apagará ninguna negociación. Y es muy probable que el lumpen criminal que apareció y se tomó los barrios y las ciudades, jamás regrese a su estado anterior. Pero, por fuera del paro y del concepto de «protesta social», podrá ser asesinado calladamente….  Tal como están las cosas no sé cuándo podré volver (a la Cordillera) pues de las carreteras se han apoderado maleantes armados que ponen «peajes» y cobran a SU MODO sumas importantes de dinero por dejar pasar. Y, quien no entrega las sumas exigidas, puede ser herido o muerto. NO lo imagino ni lo supongo: esto ya está sucediendo. Amparado ahora por el paro, pero dentro de sus propias lógicas independientes, autónomas y códigos. </em></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>En fin, es de no acabar. Las luchas de clases que leímos en otro tiempo, acá toman características inéditas e inimaginables.”</em></span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Se sabe lo que significa la palabra “amigo”, así como, aproximadamente, de donde viene: si, como se afirma en los diccionarios, se relaciona, por la raíz “am”, con “amar (en latín “amare-amicus”), recibe en su acepción todos los beneficios que implica esta cercanía: afecto, solidaridad, comprensión, ayuda, etcétera: nada hay superior a esta noción y disfrutar de ello un privilegio que todos los seres humanos, y hasta animales, buscan tener. Es claro que suele también ser bastardeada cuando se la aplica a meros conocidos: amigos de verdad son de toda la vida, amigos de ocasión son efímeros y se olvidan. Pero, ¿cuándo surge la noción y se incorpora a modos de vida que hoy nos parecen naturales? En una pura hipótesis, diría que es cuando los seres humanos comprenden que deben afirmarse en su estar en el mundo, siempre en duda, razón por la cual es obvio que es una relación, o sea que se necesita de otros, la alteridad es el cemento de la amistad se puede afirmar sin reparos. Y si todo eso no ofrece dudas y da lugar a múltiples operaciones –apelar a un amigo, ser traicionado por un amigo, contar con un amigo- que dan origen a correlativas narraciones, más complejo, e interesante, es tratar de comprender su antónimo, el enemigo, esa figura torva y enigmática que ha permitido imaginar tantos personajes y comprender tantas otras situaciones.</span></p>
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<p><img decoding="async" class="aligncenter" src="https://3.bp.blogspot.com/-1D397zG97ys/W-8kW8AE4II/AAAAAAAAars/SsStJEa7clgWBDs4pa6is-gHApO6Lgj9wCLcBGAs/s1600/1502018408972%2B%25281%2529.jpg" alt="La construcción del enemigo – Blogs de Culturamas" /></p>
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<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El enemigo nos acecha, es muy difícil que haya alguien que no tenga por lo menos un enemigo, existe y problematiza en el campo de lo individual que, es conocido, cuando se verifica es difícil de soportar pero es tan general que se traslada a lo estructural sin perder rasgos de la primera relación, la lucha de clases, y a lo nacional, países enemigos. Es claro que los enemigos no nacen sino que se hacen, algunos muy pronto, el alevoso sujeto que intenta asesinarnos suele considerar que somos enemigos, otros lo construyen porque son obstáculos tanto en lo económico, el ocupante de tierras que hace de los indígenas que están ahí sus enemigos, como en lo político, el macrismo que inventó  el kirchnerismo y lo convirtió en enemigo, como los nazis lo hicieron con el resto del mundo. No se puede no mencionar a otros constructores de enemistad que lo hacen con más arte y paciencia, los bancos por ejemplo, o los gobiernos, ni tampoco a los que llevan dentro la semilla de la enemistad, los “White” para quienes el “Black” es un enemigo por naturaleza, hay muchas posibilidades de reconocer tales modos de construcción pero, en todo caso, se puede decir que lo común a todos ellos es que una vez que definen al enemigo consideran lógico y natural querer  borrarlo de la faz de la tierra, como se dice en los himnos nacionales. En suma, todos sabemos, creo, cuántos tipos de enemigos nos rodean y hasta los podemos reconocer, más pronto lo advertimos más sabios nos ponemos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Para un corazón tierno como el de Rousseau el ser humano es bueno por naturaleza pero aun él puede tratar de entender por qué en todos los casos mencionados se transforma y se convierte en enemigo de alguien o de algo. Pero, una vez presentada la figura y alguno de sus rasgos, no es vano preguntarse cuándo y por qué entró en escena. No creo que sea fácil responder, falto de severas hipótesis antropológicas, porque su aparición debe haber sido tempranísima, un poco antes del “homo sapiens” y acaso durante su vigencia se consolidó hasta adquirir los rasgos que se reconocen hasta hoy en día. Si quiero acercarme a esos momentos iniciales y básicos no puedo menos que, en un derroche de hipótesis audaces y acaso improbables, proponer que el enemigo emerge en virtud de tres razones, la primera apropiarse de mujeres, la segunda apropiarse del fuego y la tercera apropiarse de lo que poseen otros. Se dirá que previamente existe la intención y antes aún el deseo pero sea como fuere, desembocan en esa tríada. En cada uno de sus términos se desarrollan hasta el punto final, o un enemigo gana la partida o es derrotado pero, en ambos casos, logra convertir al otro en lo mismo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">De lo cual se infiere que el mundo está poblado de enemigos –los amigos son islotes solitarios pero suficientes para aguantar los ataques de los enemigos- pero también que la mitad, por lo menos, lo son por necesidad, la otra porque han nacido y crecido para serlo. Sería largo y fastidioso entrar en detalles y en historias pero lo que este razonamiento promete es comprender algunas cosas, en dónde cada cual se sitúa. Es claro que los resistentes franceses e italianos eran enemigos de los nazis y fascistas respectivamente, así como Dolores Etchevere es enemiga de los facinerosos de sus hermanos, cómo no serlo. ¿No serán enemigos de los capitalistas los comunistas y a la recíproca? Salvo hipocresías jurídicas, las de los que pretender llegar a arreglos cuando lo que en realidad defienden tenazmente es un privilegio, la enemistad es el nutriente de todo conflicto pero entonces, para tomar partido y apoyar a unos y no a otros, porque no todos son iguales, es preciso hacer jugar valores: no es lo mismo defender, por ejemplo, la vacunación universal que oponerse a ella para conseguir que, derrotado, el enemigo desaparezca.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Diría, porque la palabra es peligrosa –se suele decir buenamente que una cosa es un enemigo y otra un antagonista o un rival- que no hay por qué renunciar a ella si se trata de valores. En la alienación de la soberanía de un país actúan enemigos, no puedo creer que sean otra cosa, no puedo creer que “piensan” distinto, eso no es pensar. Cierto ministro, no heredero por cierto de Sarmiento ni de Pizzurno, consideraba, equidistante, que la frágil, la delicada Anna Frank murió a causa de disidencias entre dirigentes. Para los que la mataron ella era una enemiga, los que la mataron son mis enemigos aunque sean amigos del olvidable ministro.   </span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Buenos Aires, 29 de mayo de 2021.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>*Crítico literario, ensayista, poeta y narrador.</em></span></p>
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		<title>SILBIDOS DE UN VAGO 10. De colonialismos, lenguaje y el temor al “trapo rojo” &#8211; Por Noé Jitrik</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 06 Jun 2021 19:28:33 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Noé Jitrik]]></category>
		<category><![CDATA[colonialismo]]></category>
		<category><![CDATA[comunismo]]></category>
		<category><![CDATA[descolonización]]></category>
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		<category><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></category>
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		<category><![CDATA[medidas redistributivas]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>En una nueva entrega de sus Silbidos, que hemos llamado Aguafuertes Pandémicas, Noé Jitrik aborda procesos de cambio a nivel territorial, cultural y social. De los movimientos de descolonización a los cambios en el lenguaje hasta políticas redistributivas que son rechazadas por las élites que huelen en ellas resabios de comunismo.</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong><em>En una nueva entrega de sus Silbidos, que hemos llamado Aguafuertes Pandémicas, Noé Jitrik aborda procesos de cambio a nivel territorial, cultural y social. De los movimientos de descolonización a los cambios en el lenguaje hasta políticas redistributivas que son rechazadas por las élites que huelen en ellas resabios de comunismo.</em></strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>Por Noé Jitik*</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></span></p>
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<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong><span style="color: #000080;">S</span></strong>upongo que en las dos primeras décadas del siglo XX, considerando que el gobierno de México, que estaba empezando a tantear su organización y sus conflictos, no podía cuidar mucho sus territorios del norte, algunos audaces norteamericanos empezaron a instalarse por ahí, ganadería y acaso agricultura, no lo sé. Décadas después, eran tan poderosos que consideraron que el territorio de Texas podía pasar a sus manos: lo lograron, los nombres de varias ciudades de ese estado, que pretendió antes ser un país independiente, dan cuenta tanto de la apropiación como de lo que consiguieron: Austin, Houston, Dallas y otros. Instalarse en territorios en apariencia vacíos se instauró en otros lugares: lo mismo ocurrió cuando Francia colonizó Argelia y Marruecos y tantos otros lugares, Inglaterra la India y aledaños, Bélgica el Congo aunque, claro, España y Portugal se les anticiparon en varios siglos; en el siglo XX Israel instalando “colonos” en tierras palestinas. La colonización, el colonialismo. ¿Las Islas Malvinas? No hay problema, siguen la misma línea. En algunos lugares ni Dios los pudo sacar: España y Portugal nunca se fueron de América, Estados Unidos de territorios mexicanos, larga historia, gran parte de la población del planeta, visitante no deseado, ha olvidado el origen de su visita y hasta se siente patriota del territorio que ocupa. Pero en otros lugares, los movimientos de descolonización han sido tan fuertes que han logrado desprenderse del yugo colonial y constituirse en naciones. Algunos, que yo sepa, no han tenido inconveniente en hacer que los colonos, ahora extranjeros, tuvieran que irse teniendo que abandonar –perder- todo que habían acumulado en varias generaciones: ¿les preguntaron su opinión al respecto? En el norte de África, en el sudeste asiático, en Sudáfrica y la India. ¿Alguien puede pensar que, para descolonizar, los nuevos ciudadanos, en realidad más viejos que los otros, propondrían una consulta, un plebiscito que comprendiera a los ocupantes-usurpadores- colonizadores? ¿A quién se le ocurre? Se tuvieron que ir y se fueron nomás. ¿A qué viene todo esto? A que algunos opinadores calificados sostienen que para determinar si las Malvinas vuelven a la Argentina hay que consultar a los kelpers. Si a algún gobierno concesivo se le ocurre que eso debe hacerse, ¿no se puede prever la respuesta? Los kelpers son ingleses, ni que vayan a renunciar a los beneficios que eso les implica; algunos podrían aceptar la nueva situación y argentinizarse pero a quién se le ocurre que puedan opinar otra cosa que seguir como están, qué Argentina ni nada. Sólo a quienes ya dan por perdida la causa y que seguir bregando por lo de “las Malvinas son argentinas” es una estupidez, que no hay nada que hacer y por eso la idea de esa fantástica consulta.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">De paso, no es fácil registrar lo que los colonizadores dejaron en los países que tuvieron que abandonar, con escasas ganas sin duda; algunas cosas importantes, el castellano y el portugués en lo que nos concierne directamente, pero casi nada, según he leído, en el Congo los belgas. Pero sin duda deben haber dejado un sentimiento de minusvalía del que no es nada fácil desprenderse; en el intento de hacerlo basan su fuerza movimientos intelectuales y políticos, y hasta teorías, “la descolonización”. Pero lo que es evidente es que permitieron a las metrópolis construir casi todo lo admirable que muestra. Se cumpliría la clarividente frase que acuñó Walter Benjamin y que no hacemos más que repetir porque nos pone en la miserable realidad histórica: “Todo documento de civilización descansa en un documento de barbarie”. No vamos a hacer como los furibundos islámicos, que destruyeron viejas culturas, que incluso podían no ser producto de colonización pero sí de remotos despotismos, y quemar edificios y bibliotecas o lenguas que usamos pese a haber sido impuestas. No es un tema ni una propuesta, no haremos nada de eso pero eso no quita que pisamos permanentemente un terreno inseguro. Y, para bajar a tierra, seguramente no hacía falta que se pintara a nuevo el exterior del Teatro Colón pero a quién se le ocurriría volver atrás y ensuciarlo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Cambios en el lenguaje: pareciera que hay que aceptarlos sin más, impuestos por determinados usos. Algunos, como la tontería de las impronunciables Arrobas, las difíciles Ex y las inocentes E, resultan de ocurrencias que parecen, sólo parecen, tener sentido, o sólo encendidas explicaciones, revindicar la lucha de las mujeres por ser consideradas sujeto y no objeto pasivo del lenguaje: si no se obedece a la corriente, se genera un sentimiento de culpa, tanto que para no ofrecer una resistencia hasta algunas universidades han adoptado esas variantes. Las cárceles –es un hecho histórico- generan cambios o producen invenciones verbales de acotada circulación y trascendencia, sirven para la picardía en las conversaciones o para los actos cómicos, pero no le hacen daño al idioma, lo enriquecen si hay ingenio de por medio. Pero hay otros más importantes; uno de ellos afecta una expresión que tenía una enorme profundidad: “clase obrera”. Ya no se usa más y en su lugar se habla de “trabajadores”; incluso, y casi diría que sobre todo, lo emplean sin ninguna vergüenza, quienes se declaran herederos del pensamiento marxista, ignorando que designa algo muy diferente. Es más, la propia palabra “trabajador” es ya reemplazada por “laburante”, que si bien no suena muy bien, es disipatoria, designa más una ocupación que un lugar en la sociedad. ¿De dónde sale? No ha de ser porque el italiano, de donde sale, se ha pegado tan íntimamente al lenguaje nacional que se ha difundido, quizás pronto entre en el lenguaje de la Corte Suprema de la Nación, seguramente algunos Ministros la emplean o la emplearán y, sin duda, periodistas y políticos que suponen, seguramente, que son más naturales y sencillos diciendo “laburantes” y serán por eso mejor comprendidos. ¿Y qué decir de la palabra “inteligencia”? Ha corrido la oscura suerte de ser aplicada al espionaje. Y así siguiendo. Si Borges calificaba, en un momento de debilidad, al castellano como “mero español”, hoy se revolvería en su tumba, si existe, escuchando todas estas distorsiones porque, después de todo, el castellano es el de Góngora, Machado, Borges y tantos otros, de soberbia belleza.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><img decoding="async" class="aligncenter" src="https://static.eldeber.com.bo//Files/Original/sites/eldeber/img/2019/07/19/br3.jpg" alt="El padre del comisario Montalbano | EL DEBER" /></p>
<p style="text-align: center;"><em>Andrea Camilleri, padre del Comisario Montalbano.</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">En cada uno de los episodios de la excelente serie “El comisario Montalbano”, se encuentra, si se lo sabe detectar, alguna referencia literaria de alto nivel, desde equívocos de pronunciación hasta alusiones casi directas. Supongo que eso se debe al autor de los libros, Andrea Camilleri, de quien sé poco y nada, que siempre pone algo que remite a una experiencia previa o a un pensamiento, la izquierda italiana, se puede reconocer. Me detengo en uno que parece poco significativo, sólo parece: el buen Montalbano, policía inteligente y humano cuya imagen contrasta con lo que se piensa corrientemente sobre la policía, encuentra junto a la puerta de su casa a un hombre que ha pasado la noche en el portal. Le ofrece un café, le ofrece bañarse y el episodio le da para comentárselo a su novia mientras desayunan; ella, que está de visita, no es su casa, escucha y sin decir palabra se dirige a una cómoda y empieza a sacar camisas y otras ropas que no se distinguen; a Montalbano no le gusta lo que está haciendo, se lo pregunta y ella le responde “estas camisas le pueden ser muy útiles”, como si explicara claramente lo que está haciendo. Se podría pensar que es un capricho, un desplante, incluso una falta de respeto para con su amante, una anécdota graciosa, “fíjense lo que se le ha ocurrido”. No conoce a ese hombre, no sabe quién es y, sin embargo, le saca algo a quien tiene para entregarlo a quien supone, con bastante razón, que no tiene. ¿Cómo interpretarlo? Evidentemente, hay unos cuantos que tienen y muchos más los que no tienen: ¿no habrá en ese gesto un mensaje de otro tipo, por ejemplo, puesto que el mero gesto individual se agota pronto, que una instancia superior lo debería hacer, tal vez un Estado que debería tratar de darle algo a quienes no tienen aunque deba quitarles un poco a los que tienen demasiado, superado desde hace rato el gesto de la “beneficencia”, tan hipócrita? Restos de comunismo primitivo. Y aunque parezca arbitrario de mi parte, debe ser eso lo que está pasando a propósito del “Aporte Solidario Extraordinario de las Grandes Fortunas”: los ricos que se niegan a pagar huelen el comunismo residual de esa medida y no les gusta nada pese a que para ellos se trata tan sólo de unas pocas camisas.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Buenos Aires, 6 de junio de 2021.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>*Crítico literario, ensayista, poeta y narrador.</em></span></p>
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