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	<title>neofascismo archivos - La Tecl@ Eñe Revista</title>
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	<description>Una Revista de Opinión</description>
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	<title>neofascismo archivos - La Tecl@ Eñe Revista</title>
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		<title>Las políticas identitarias y las críticas al psicoanálisis &#8211; Por Jorge Alemán</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 21 Dec 2019 20:32:12 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Destacada]]></category>
		<category><![CDATA[Jorge Alemán]]></category>
		<category><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></category>
		<category><![CDATA[neofascismo]]></category>
		<category><![CDATA[Neoliberalismo]]></category>
		<category><![CDATA[políticas identitarias]]></category>
		<category><![CDATA[socialnativismo]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Jorge Alemán afirma en esta nota que el valor del lugar de nacimiento como principio vertebrador del orden social, se despliega desde los países del Este, Europa y EE.UU., y constituye un neofascismo que juega su partida en el interior de las democracias. </p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/las-politicas-identitarias-y-las-criticas-al-psicoanalisis-por-jorge-aleman/">Las políticas identitarias y las críticas al psicoanálisis &#8211; Por Jorge Alemán</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong><em>Jorge Alemán afirma en esta nota que el valor del lugar de nacimiento como principio vertebrador del orden social, se despliega desde los países del Este, Europa y EE.UU., y constituye un neofascismo que juega su partida en el interior de las democracias. </em></strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>Por Jorge Alemán*</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Hay una novedad política que se extiende por el mundo. El valor del lugar de nacimiento como principio vertebrador del orden social, se despliega desde los países del Este, Europa y EE.UU. Nunca como ahora la pertenencia natal a un lugar había cumplido esta función en regímenes autodenominados democráticos. Solo el totalitarismo en el siglo XX había logrado esto en las situaciones excepcionales de sus dictaduras. Unificar la supuesta totalidad  de la sociedad frente a un exterior extranjero  «amenazante». Esto se encuentra en la raíz de muchas de las formaciones políticas actuales que incluso gobiernan. La diferencia clave es que el fenómeno atraviesa transversalmente a partidos políticos que se inscriben en el juego parlamentario. Es un neofascismo que juega su partida en el interior de la democracia. De esta manera se puede entender la expresión de Piketty: el socialnativismo. Término que señala, al menos descriptivamente, la ola expansiva que al parecer seduce a los sectores más dañados por la mundialización del Capitalismo. El socialnativismo  combina dos vectores que Piketty no hace ingresar en su análisis del asunto: la identificación narcisista al lugar de nacimiento y el «permiso» que eso otorga para considerar al otro, inmigrante, mujer o refugiado, como portador de un goce obsceno y subdesarrollado.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La novedad es que se hace sin dictadura y bajo apariencias democráticas. Por ello nos encontramos en el tiempo histórico donde la constitución narcisista del yo y su fantasma de conquistar una identidad superior, infiltra con una fuerza renovada el lugar de la ideología. El inmigrante es «gasto», invasión y saqueo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Por ello, hoy más que nunca son tan importantes aquellas prácticas que demuestran que la identidad no es la base material donde se constituyen los seres hablantes, sexuados y mortales. El psicoanálisis de Freud y Lacan ha mostrado desde diversos procedimientos teóricos y clínicos que la identidad, la pertenencia a un suelo natal, en definitiva la raíz del sujeto, no sólo no pertenece al lugar fáctico del nacimiento sino a la relación simbólica y por lo tanto política con el lugar de pertenencia. Se puede amar a la patria donde se nació y no hacer de esto una coartada xenófoba y racista. Este es el verdadero desafío, una ética de amor a la tierra natal sin usar esa identidad como una insignia, un blasón, una coraza de odio hacia los denominados «subalternos». Es evidente que ese tratamiento de lo extranjero se presenta en muchos países como un rechazo primordial a los habitantes más originarios de la propia tierra. En esos casos, los extranjeros son los más oriundos. Habría que inaugurar un verdadero debate sobre el porvenir de los proyectos antioligárquicos y transformadores en la época donde muchos sujetos hacen prevalecer su identidad de origen por encima incluso de  sus propios intereses económicos. A la par que el Capitalismo se realiza en un desarraigo absoluto.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Por tanto, es un imperativo ético examinar porqué tienen tanto éxito, incluso en sectores que en Europa se reclamaban de la izquierda, la tentación criminal a la larga de establecer un proyecto normativo desde una lógica puramente identitaria.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">En este aspecto, las herramienta que ofrece la enseñanza de Lacan es crucial a la hora de zafar del recurso identitario capturado siempre por un odio cuasi insondable.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Se pueden hacer muchas críticas a las instituciones analíticas, he sido de los primeros en hacerlo, mostrar sus jerarquías inertes, sus acentos heteronormativos y patriarcales, incluso su típica conformación «pequeñoburguesa». Pero esto no se puede trasladar automáticamente al movimiento interno e incesante de los textos freudianos y las escrituras lacanianas. Y si se quiere realizar esa gran aventura, esto requiere de un cuidadoso y extenso trabajo teórico. De lo contrario, volvería a ocurrir lo que en su día sucedió con Marx; se aprovechó el derrumbe y la tragedia de los socialismos históricos para autorizarse en desconocer la gigantesca obra de Marx y endilgarle al marxismo todos los males de la historia. Si se desea aún construir soberanías que hagan de barrera a la financiarización del mundo, se necesitan identidades no excluyentes que puedan conjugar el amor por el propio lugar con su apertura al otro. En otros términos, que no se confunda el  dónde está la verdadera rapiña de su lugar, los verdaderos piratas. El socialnativismo de las nuevas derechas puede ser la última forma donde los mandatos neoliberales clausuren el espacio social con la petrificación mortífera de las identidades transformadas en actores de odio que proponen una polarización que encubra a los verdaderos antagonismos y taponen las prácticas de la cada vez más difícil emancipación.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Madrid, 21 de diciembre de 2019</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>*Psicoanalista, escritor y poeta. Su último libro publicado es «Capitalismo. Crimen perfecto o Emancipación».</em></span></p>
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		<title>La peste amarilla &#8211; Por Carlos Rozanski</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 05 Dec 2022 21:41:46 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Carlos Rozanski]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El ex Juez Carlos Rozanski afirma en esta nota que para frenar el avance neofascista es necesario elaborar rápidamente respuestas institucionales adecuadas y suficientes las cuales permitirán no sólo afianzar en el 2023 la presencia popular en la casa de gobierno sino, además, establecer la base para reformas estructurales que permitan tener una justicia verdaderamente democrática que garantice el fin de la impunidad a los violentos.  </p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/la-peste-amarilla-por-carlos-rozanski/">La peste amarilla &#8211; Por Carlos Rozanski</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
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<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><strong><em>El ex Juez Carlos Rozanski afirma en esta nota que para frenar el avance neofascista es necesario </em></strong><strong><em>elaborar rápidamente respuestas institucionales adecuadas y suficientes las cuales permitirán no sólo afianzar en el 2023 la presencia popular en la casa de gobierno sino, además, establecer la base para reformas estructurales que permitan tener una justicia verdaderamente democrática que garantice el fin de la impunidad a los violentos.</em></strong><strong><em>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><strong>Por Carlos Rozanski*</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></p>



<div style="height:41px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-drop-cap has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Juntos por el Cambio, Pro, Avanza Libertad y La Libertad Avanza, es la nueva versión del horror. Es la actualización de las caracterizaciones más perversas que han emergido en las peores etapas de la humanidad. Son la derecha.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Las distintas facetas de sus expresiones y gestos, se han ido modificando en el siglo pasado y el actual con el fin de reponerse de los fracasos totalitarios experimentados, y resurgir de las oscuras cenizas. La Italia que supo saludar con su brazo en alto a Benito Mussolini, hoy saluda a su primera ministra Giorgia Meloni. Que por cierto no es ni calva ni usa el uniforme pardo del “Duce”. Se trata de un fascismo “aggiornado”, con el mismo odio fundacional pero con modos, a veces, más cuidados. Su xenofobia se replica en la versión local de la derecha, en boca de Cristian Ritondo, agrediendo en plena sesión a Cecilia Moreau al grito de “Venezolana”. O en su dedo índice de la mano izquierda entrando y saliendo en el orificio formado por su pulgar e índice derechos. Se trata de un símbolo gestual universal representativo del pene penetrando una vagina. Así, la escena casi dantesca de un Congreso Nacional hoy atacado por vándalos disfrazados de opositores, nos llena de dudas. No acerca de la magnitud de las agresiones ni su significado. Un diputado como Javier Milei, que promueve la venta de órganos, o un senador como Luis Juez que afirma que la democracia no le cambió la vida a ningún argentino, no generan dudas. El mismo Juez, representante de un pueblo al que calificó en televisión como “pueblo de mierda” (SIC). No, ni ellos, ni sus compañeros, ni los intereses que representan nos plantean dudas. La hesitación es respecto del otro sector, el agredido, el destinatario de la violencia. Cecilia Moreau y todos sus pares del oficialismo gobernante incluyendo las y los legisladores de la izquierda. No perdamos de vista que cuando Milei intensifica el tono de sus insultos, uno de sus preferidos es el de “zurdos de mierda”. Teléfono de Bertolt Brecht, por si se olvidan la preferencia histórica del nazifascismo a la hora de perseguir al progresismo en general y muy especialmente la izquierda marxista y a miembros de la colectividad judía independientemente de su filiación partidaria.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Es que ese universo no violento (oficialismo e izquierda), no muestra en esta emergencia el nivel de reacción adecuado y proporcional a las agresiones planificadas de una derecha cada día más violenta. Está demostrado que los comunicados de repudio, si bien imprescindibles ante ataques como los actuales, son absolutamente insuficientes para frenar a las disparadas hordas macristas. Remedios legales no faltan. Por el contrario. La legislación argentina es una de las más completas del mundo en cuanto a defensa ante violaciones a los Derechos Humanos. La Constitución Nacional actual le brinda la mayor jerarquía a los tratados y convenciones en la materia, por ejemplo, en la facultad de expulsar legisladores por inhabilidad moral.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">El principal déficit surge, entonces, en la insuficiencia institucional para afrontar esas agresiones y darles respuesta. Y sin respuesta, las agresiones aumentan y los agresores se vuelven cada vez más violentos. Y como es sabido, detrás de cada uno de ellos está el verdadero objetivo de las irrupciones antidemocráticas neoliberales, que no es otro que el saqueo y la transferencia de recursos. Sí, transferencias de los más vulnerables a los sectores más concentrados y poderosos de nuestra comunidad. Y así como en los setenta el saqueo se garantizaba con balas, picana y autos verdes, hoy se viste de amarillo. Y, en el nombre de la República, la libertad o la meritocracia, construyen subjetividad desde los medios hegemónicos, operan desde los ex servicios y ejecutan desde los estrados judiciales. Elaborar rápidamente respuestas institucionales adecuadas y suficientes es el desafío más grande que atraviesa nuestra comunidad. Frenar el avance neofascista es lo que nos va a permitir no sólo afianzar en el 2023 la presencia popular en la casa de gobierno. Va a ser, además, la base para reformas estructurales que permitan tener una justicia verdaderamente democrática que garantice el fin de la impunidad a los violentos, racistas, xenófobos y misóginos que hoy gozan de los botines mal habidos.</p>



<div style="height:40px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Buenos Aires, 5 de diciembre de 2022.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">*Ex Juez de Cámara Federal y Ex Presidente del Tribunal Oral en lo Criminal Federal Nº 1 de La Plata.</p>
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		<title>LA BATALLA CULTURAL &#8211; POR MARIO DE CASAS</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 29 May 2024 14:20:44 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Mario de Casas]]></category>
		<category><![CDATA[Batalla Cultural]]></category>
		<category><![CDATA[Justicia Social]]></category>
		<category><![CDATA[Milei]]></category>
		<category><![CDATA[neofascismo]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La dedicación a la batalla cultural no es una originalidad de Javier Milei, la encaran aunque con matices los distintos miembros de la internacional reaccionaria, desde Bolsonaro a Trump y desde Le Pen a Orbán, por lo que es conveniente que nos centremos en algunas definiciones que caracterizan los recitales de Milei y explican algunas de sus decisiones.</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/la-batalla-cultural-por-mario-de-casas/">LA BATALLA CULTURAL &#8211; POR MARIO DE CASAS</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-600584e2902e5fc69da213baff7c6a61"><strong><em>La dedicación a la batalla cultural no es una originalidad de Javier Milei, la encaran aunque con matices los distintos miembros de la internacional reaccionaria, desde Bolsonaro a Trump y desde Le Pen a Orbán, por lo que es conveniente que nos centremos en algunas definiciones que caracterizan los recitales de Milei y explican algunas de sus decisiones.</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-85714c154d3baedd85c12a4ab441badf"><strong>Por Mario de Casas*</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d5e18531e670bd10ca130847a62fe9c1"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></p>



<div style="height:40px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-drop-cap has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-f1b42bb5641160a1b1c125f096e02dd3">Es lógico y necesario que las frecuentes agresiones del presidente Javier Milei a mandatarios extranjeros cuyas ideas no coinciden con las suyas nos provoquen rechazo, vergüenza y preocupación, aunque en algún caso la iniciativa no haya sido suya. Desde el punto de vista político, es evidente que son perjudiciales a los intereses nacionales en la medida en que ocasionan daño a las respectivas relaciones bilaterales e inciden al definir alianzas del país en materia de política exterior.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-501e13f082d85b6e2ad0c1eaaf501317">Razón suficiente -entre otras- para que, a esta altura de la <em>soirée</em>, dejemos el abordaje psicológico del personaje a los especialistas y nos avoquemos a analizar ese tipo de acciones en el marco del desafío que el Presidente se ha autoimpuesto: según sus palabras, trata de aprovechar la alta investidura que ostenta porque “amplifica mi voz”, para dar la “batalla cultural”; una letanía que no se cansa de cantar, la entonó en el acto de Vox en España el 19 de mayo pasado, 3 días después durante la presentación de su último libro en el Luna Park y a continuación en Córdoba, donde participó de la celebración por el triunfo hace 214 años de una Revolución cuyos objetivos iniciales eran antagónicos a los que Milei promueve: no se proponía hambrear al pueblo llano tras el “ajuste más grande de la historia” ni entregar los recursos estratégicos, sino todo lo contrario, basta con leer el Plan de Operaciones de Mariano Moreno. Revolución que poco tiempo después fue derrotada por quienes sí representaban entonces lo que representa Milei.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-fc702620849228dd7891203449dd1cac">El Presidente está convencido de que “el socialismo ha ganado la batalla cultural de la mano de Gramsci”. A los efectos de esta nota no importa si el gatito de Myriam Bergman ha leído a Gramsci, tampoco si está equivocado o no en relación con los ganadores de la lucha ideológica, lo que importa es que para él la batalla cultural -en la que lo asisten medios y voces de variado pelaje- es uno de los frentes decisivos en la lucha política, y en esto tiene razón. Fiel a su estilo, dice lo que piensa y no repara en presuntos costos políticos: se diferencia de unos cuantos integrantes del movimiento nacional y popular que suelen manifestar, unas veces lo que -suponen- “la gente” quiere escuchar, y otras lo que -presumen- les otorgará la confianza del establishment; el problema es que, en su afán por ganar simpatías y evitar costos políticos, se van olvidando gradual pero inexorablemente de ideas centrales, o las recuerdan y no las practican, como cuando hablan de justicia social al mismo tiempo que dejan caer los salarios. Así pues, para afrontar la ineludible batalla cultural hay decir lo que se piensa y asumirlo en los hechos.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-5ac2125adc232dda18a01adaa691e124">Más todavía, si consideramos que decir siempre lo que “la gente” quiere escuchar es aceptar que rige el mercado de las ideas: se ofrecen las ideas que responden a una supuesta demanda de ideas, entonces hay que reconocer que Milei no respeta en esta puja la lógica del mercado. Por otra parte, en estos asuntos su discurso no cambia: son la excepción a esa regla que practica constantemente desconociendo los 3 principios de la lógica aristotélica; en criollo y simplificando: cuando sobre un mismo tema hace una afirmación y la contraria.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-22969245a42f44020270a492f4d301bd">La dedicación a la batalla cultural no es una originalidad de nuestro neofascista, la encaran aunque con matices los distintos miembros de la internacional reaccionaria, desde Bolsonaro a Trump y desde Le Pen a Orbán, por lo que es conveniente que nos centremos en algunas definiciones que caracterizan los recitales de Milei y explican algunas de sus decisiones.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-f0d045e1b5e4be66133fa66e280c6ed8"><strong>La justicia social</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d6fe4ecea3c8866b066f1b716bbd0e91">No es casual que el hermano de Karina la emprenda permanentemente contra el socialismo y el comunismo: no olvidemos que, según John Cooke, en Argentina “los comunistas somos nosotros”. En esta línea, cuando afirma que “la idea de la justicia social es aberrante” -se entiende por qué se jacta de concretar “el ajuste más grande de la historia de la humanidad”- está atacando uno de los pilares ideológicos del movimiento nacional, popular y democrático, que contiene la idea de igualdad, antagónica a su singular concepción de libertad.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-b10b22a07955873c39d9732b8cf4a9e1">La ideología que profesa el Presidente no sólo rechaza la igualdad sino que promueve la desigualdad social, supone que el conflicto por el bienestar de la mayoría social a través de la distribución progresiva de bienes comunes bloquea los intentos por progresar de los sectores vulnerables: no es el mercado el que destruye los lazos sociales, sino el Estado protector porque mina los mecanismos de moralidad individual, y entonces hay que destruirlo. Conviene que nos detengamos en el concepto mileiano de mercado: el énfasis que el liberalismo pone en el intercambio como principio y dinámica fundamental del mercado es reemplazado por la competencia. Parece un cambio carente de importancia pero es esencial: el intercambio tiene por premisa y norma la equivalencia; en cambio, la competencia tiene por premisa y resultado la desigualdad. No es necesario señalar que estos devaneos ideológicos vienen como anillo al dedo a “los 4 vivos” de siempre, jefes y promotores reales del drama nacional.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-c7dd959b804df4b515ebfc9ff4eabc72">Es evidente que el ataque conmueve los fundamentos mismos de la noción de justicia social, que corresponde al orden ético, ideológico, y práctico -mejorar las condiciones materiales de vida de los sectores populares-. Si esto no se comprende, podrán mejorarse los salarios pero es altamente probable que buena parte de los destinatarios de la mejora no deje de apoyar proyectos reaccionarios: he ahí el porqué la derecha se afana por controlar medios de comunicación, y la explicación -por ejemplo- de que una de las primeras decisiones de Macri haya sido terminar con la Ley de Medios.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-0373dd51dbd37f4a38dca66be834034e">La índole ideológica del concepto incluye un aspecto clave, que es la sensibilidad, una de las bases de la permanencia histórica del movimiento popular. En efecto, su fortaleza y presencia no es sólo el resultado de las soluciones que dieron a la situación material de los compatriotas postergados Yrigoyen, Perón, Néstor y Cristina, entre otros, sino también de que sus prédicas generaron convencimientos que se convertían en indignación colectiva, organizada y activa ante la indiferencia o responsabilidad de cualquier gobierno en casos de injusticia social. Una prueba del déficit relativo que hoy nos aqueja en este aspecto pudo verse en la ausencia de voces opositoras frente al escandaloso ocultamiento, en galpones del Ministerio de “Capital Humano”, de millones de kilos de alimentos sin repartir mientras el gobierno provoca el hambre de millones de compatriotas.</p>



<div style="height:25px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>


<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-large is-resized"><img decoding="async" src="https://www.lanacion.com.ar/resizer/v2/la-presentacion-del-libro-de-javier-milei-en-el-DOLI2R2VIBBD3FLG2QETETFSRQ.jpg?auth=c66ff6951246472186f369890e9566dbed2272283d9a72a3858c7f7229100fb5&amp;width=420&amp;height=280&amp;quality=70&amp;smart=true" alt="" style="width:514px;height:auto"/><figcaption class="wp-element-caption"><em>Foto: Santiago Filipuzzi &#8211; La Nación.</em></figcaption></figure></div>


<div style="height:25px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-85f71252fe331772504cd9b30d1f5112"><strong>El “capital humano”</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-f8c640f838bc38321a287c9630dbe31f">A propósito de “capital humano”, es un concepto clave en la ideología del mileiato: si toda actividad humana va a regirse por la lógica del mercado, los individuos deberán construirse en base al modelo de la empresa contemporánea, proceso que empieza por la educación. “La batalla cultural hay que darla tanto en las aulas como en la política”, dice Milei. O sea, se espera que las personas se comporten de tal manera que maximicen su valor como capital en el presente y mejoren su valor futuro; y que lo hagan a través de prácticas empresarias, autoinvirtiendo y atrayendo inversionistas. En otras palabras, los individuos humanos pasan a ser un proyecto gerencial, no a formarse como ciudadanos según la meta del liberalismo clásico, y se convierten en algo así como un <em>homo economicus</em>. Pero ¿cómo se realiza semejante transformación? En realidad, es un proceso que se ha iniciado hace tiempo, lo que hace Milei es convertirlo en una política explícita y total del Estado: cada individuo, como capital humano, debe asumir prácticas y estrategias que le permitan acreditar -los que puedan, con títulos- habilidades en distintas actividades, es decir, una especie de autoinversión, “educarse” para mejorar la competitividad; pero también debe registrar “seguidores”, y conseguir <em>likes</em> y <em>retweets</em> en las redes sociales: ni más ni menos que atraer inversores en uno mismo. Se alcanza entonces el galardón de “exitoso”.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-91146ca907a5bc15de5bdad5a8b2079c">Por extensión, así como las personas deben ser gerentes de sí mismas o padecer todo tipo de inclemencias, incluso la muerte, los Estados deben regirse estrictamente por metas económicas -no importa cuán inconsistentes sean- en lugar de perseguir fines políticos, o serán destruidos.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-58da0100dfad5741d73d285a0cb5dbc4">Relacionando ambas premisas, la articulación entre los intereses nacionales -o cualquier otro interés colectivo- y los individuales ya no es un problema; al contrario: el individuo como capital humano se hace, no nace, se “educa”, y debe manejarse en un contexto lleno de riesgos, contingencias y potenciales cambios violentos, como la destrucción completa y repentina de la industria. En otras palabras, no es necesario recurrir a principios “colectivistas”: en lugar de que cada individuo busque su propio interés y genere sin proponérselo el beneficio colectivo, como postula el liberalismo, del inefable pensamiento de Milei se desprende que, dada una dinámica macroeconómica -que no se define-, los argentinos deberán adaptarse y alinear su existencia a ella como capital humano, o serán expulsados de ese ilusorio paraíso. Otra vez en criollo: un país para 10 millones, no para los casi 50 millones que somos; el país del proyecto colonial.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-f3fe0900019788af8f4da08c4a673b38">Y como todo tiene que ver con todo, es oportuno señalar que la cuestión colonial también es parte de la batalla cultural. El propio Milei se ha encargado de señalarlo a través del alto valor simbólico que tuvo su primer viaje al exterior como Presidente en ejercicio. Efectivamente, que haya ido a Israel y que haya prometido trasladar la embajada argentina de Tel Aviv a Jerusalén -lo concrete o no- implica que avala el proyecto colonialista del sionismo, y que legitima el genocidio contra el pueblo palestino. Asimismo, que haya viajado en horario nocturno a Tierra del Fuego para que lo recibiera la Jefa del Comando Sur estadounidense, implica que avala al imperio-colonialismo anglosajón, cuyo brazo armado, la OTAN, tiene una base en un pedazo usurpado de nuestro territorio nacional. Para que no queden dudas, ahora nos mandan el portaviones George Washington, uno de los símbolos del poder militar yanqui. Es que también entre pueblos debe regir la competencia: el que gana domina, el que pierde se subordina.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-cdf0e102c12c9acc05707fac1b0310ed">Otro tanto puede decirse de injerencia de Milei en favor de la OTAN en la guerra contra Rusia en Europa oriental, y de los coqueteos con su colega ucraniano, el <em>rock</em> <em>star</em> Volodímir Zelenski.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-fa1348a7386c9e7018248b2d55621c5b">Esa pretendida penetración de la lógica del mercado en cada dimensión de la conducta humana y en cada rincón de las instituciones, hace cada vez más difícil explicar por qué las universidades, las bibliotecas, los hospitales, los recursos naturales y los servicios esenciales para la vida, deben ser accesibles a todos y todas, es decir planificados y provistos con la decisiva participación del Estado. Difícil pero posible, además es el núcleo de la batalla cultural: si la democracia no requiere la igualdad absoluta, no puede sobrevivir en la desigualdad absoluta; y si no exige la participación política universal, no puede sobrevivir a la ignorancia absoluta del pueblo sobre la realidad que condiciona su presente y su futuro: no puede sobrevivir al abandono de eso que se llama educación para el pueblo. Milei sabe por quienes da la batalla cultural, nosotros también.</p>



<div style="height:40px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-e79a4d34f6ab141ef3e6582f35f2b2ff">Mendoza, 29 de mayo de 2024.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-62183ffe04ed46fec03105ad357c1847">*El autor es Ingeniero Civil. Diplomado en Economía Política.</p>
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		<title>QUÉ HACER. PUEBLO, ORGANIZACIÓN Y CORAJE &#8211; POR CARLOS RAIMUNDI</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 25 Jun 2024 15:06:31 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Carlos Raimundi]]></category>
		<category><![CDATA[Coraje]]></category>
		<category><![CDATA[neofascismo]]></category>
		<category><![CDATA[neoliberalismo neofascista]]></category>
		<category><![CDATA[Organización política y popular]]></category>
		<category><![CDATA[Propuestas]]></category>
		<category><![CDATA[Pueblo]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La contradicción central es contra el neoliberalismo y su correlato, la versión anarco-capitalista con profundos rasgos neo-fascistas, que reúne lo peor del liberalismo económico con lo peor de las ideologías totalitarias. Para  enfrentar este panorama es indispensable reconectar con el pueblo y para ello hay que adoptar una postura de amplitud sin renunciar a la construcción de hegemonía.</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/que-hacer-pueblo-organizacion-y-coraje-por-carlos-raimundi/">QUÉ HACER. PUEBLO, ORGANIZACIÓN Y CORAJE &#8211; POR CARLOS RAIMUNDI</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-29749cc271f767a2dcbab3440eea2214"><strong><em>La contradicción central es contra el neoliberalismo y su correlato, la versión anarco-capitalista con profundos rasgos neo-fascistas, que reúne lo peor del liberalismo económico con lo peor de las ideologías totalitarias. Para  enfrentar este panorama es indispensable reconectar con el pueblo y para ello hay que adoptar una postura de amplitud sin renunciar a la construcción de hegemonía. </em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-7fce7108ae3b29417ab9608f1fb3f75f"><strong>Por Carlos Raimundi*</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d5e18531e670bd10ca130847a62fe9c1"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></p>



<div style="height:40px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-drop-cap has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-bcd29dc7b7d0ae7abdea36255370b241">Nadie puede atribuirse la representación exclusiva del Pueblo. Tampoco creer que se lo interpreta en términos absolutos. Menos aún en momentos de tanta fragmentación y heterogeneidad. Los tiempos del Pueblo -incluso si sólo tomáramos en cuenta a los sectores populares y medios más afectados por las políticas vigentes- no son uniformes.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-bef829fcda7a8d4898e4ed99efe9c2d3">Sí podemos afirmar que el Pueblo argentino tiene una tradición de gesta. El 25 de Mayo fue, luego de la resistencia y la defensa de Buenos Aires durante la ocupación inglesa en 1806 y 1807, su manifestación inaugural. El primer movimiento político popular surgió de una rebelión del pueblo en las calles en 1890 y dio origen al yrigoyenismo, que arrancó al régimen la ley del sufragio.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-2e97624400aa39951d74ab9c8dbe8e1b">El 17 de Octubre de 1945, cuando parecía que llegaban a su límite las reivindicaciones laborales del Secretario de Previsión Juan Perón y éste se encaminaba una vez salido de la cárcel a habitar un lote de tierra en la Patagonia junto a Evita, el Pueblo salió a las calles y cambió el curso de la historia.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-780994cd2facb73256f764d5290460d2">En 1969 gobernaba un general que pensaba quedarse dos décadas en el poder, hasta que el pueblo salió a las calles un 29 de mayo y modificó la historia. El 30 de marzo de 1982, la CGT tan cuestionada por la propaganda del poder marcó un punto de inflexión en la política económica de la dictadura cívico militar. Es cierto que tres días después, parte de ese mismo pueblo consintió la ocupación de Malvinas, pero una vez más lo hizo movido por esa vocación de gesta patriótica más que por apoyo a un régimen que lo había sometido. Por eso, apenas un par de meses después -durante los cuales fue engañado con los grandes titulares que le decían “estamos ganando” y “seguimos ganando” la guerra- ese mismo pueblo se encargó de destituir al execrable general Galtieri y arrancarle la salida electoral.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-7f297cb5270d9f1b4acc579753faf954">El 19 y 20 de Diciembre de 2001 el pueblo en las calles forzó la renuncia y la huida de un presidente y reencauzó el rumbo de la democracia en un sentido más justo, que se intensificó con la llegada de Néstor Kirchner a la Presidencia. Y lo fue consolidando en sucesivas fiestas populares –de las cuales tal vez la más emblemática fue la celebración del bicentenario del 25 de Mayo- hasta la despedida de Cristina el 9 de diciembre de 2015 con una Plaza colmada.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-5835c335404039ad0a620a365e069d1e">El pueblo se movilizó repetidamente para modificar el clima político durante el macrismo. Y el 20 de diciembre de 2022, en un hecho sin precedentes, 5 millones de personas se encontraron en las calles de Buenos Aires, y otros cientos de miles poblaron todos los rincones del país, celebrando algo más que un triunfo deportivo: su identificación con un objetivo largamente esperado y con una manera leal y limpia de obtenerlo.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-bfc712e9538c113465a917160d8d2b05">El pueblo apoya las instituciones formales de la democracia en cuanto éstas lo representan. Pero cuando dejan de hacerlo, cuando cesan de ser instrumento para la concreción de las instituciones esenciales –la alimentación, el trabajo, la salud, la escuela, la vivienda- el pueblo no sólo tiene el derecho sino la obligación de restablecerlas. Y recuperar a la democracia de sus propias desviaciones. Cuando el pueblo incide de manera directa en el rumbo que toma el poder político, no hace otra cosa que reivindicar la naturaleza misma de la democracia, su significado primero y profundo, el gobierno del Pueblo.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-9fda9a30a83b42c718d002ca1048853c">Pero el pueblo, como toda expresión de la condición humana, también puede fastidiarse, fatigarse y sentirse desorientado. Y en medio de ese desdibujamiento temporario del horizonte, abrumado, echar mano a una opción política que se presenta como una alternativa de cambio.</p>



<div style="height:25px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>


<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-large"><img decoding="async" src="https://periodicotribuna.com.ar/aimages/202402/36240-milei-se-radicaliza-ante-la-debilidad-politica-del-oficialismo-se-viene-un-acuerdo-con-el-pro-696x603.jpg" alt=""/><figcaption class="wp-element-caption"><em>Javier Milei y Mauricio Macri.</em></figcaption></figure></div>


<div style="height:25px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-2bd7cce6a4a93073323837c35d246bbd">Y es aquí que, volviendo al primer párrafo, la realidad no se presenta para todos y todas al mismo tiempo, ni de la misma forma. Las y los despedidos estatales experimentan su desazón inmediatamente después de su cesantía, así como los trabajadores de las obras públicas paralizadas. Los eslabones de esa cadena que se deriva de la recesión, comienzan a padecer paulatinamente sus consecuencias. No hay dinero para comprar, se acumulan los stocks y las empresas comienzan a suspender personal o a prescindir de él. Los servicios se encarecen, y al mismo tiempo se deterioran. Las prestaciones del Estado, que ya venían con dificultades, se van descomponiendo y desarticulando aún más. Los adultos mayores ven mermada su jubilación y la provisión de medicamentos, las familias más empobrecidas claman por el aprovisionamiento de los comedores, las y los estudiantes por su derecho a la educación. Es la sociedad toda la que se va pauperizando, porque la pobreza no se limita a la insuficiencia de los ingresos al final del mes, sino que es un fenómeno sistémico y abarcador.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-b9bc91110ed889c1455882219237ef71">Y cada porción del pueblo lo va sintiendo a su tiempo y a su modo. Un día se moviliza por el salario, un día los estatales, al otro los ferroviarios y más tarde el transporte. Y luego por sus derechos de género, o contra el negacionismo, o por el presupuesto universitario. Y más adelante se convoca a un paro general. Y las familias de clase media comienzan a sentir el aumento de las tarifas, los alquileres y de las cuotas a afrontar, se esfuman sus ahorros. Cada uno en su momento, cada sensación va madurando a su tiempo, mientras continúa forjándose la percepción de que el declive es generalizado y no se va a detener, porque forma parte de un plan que incluye también&nbsp; la enajenación de nuestros recursos y el vaciamiento de las reservas. Y así se acerca el punto de inflexión.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-fd9ed2b9392ca5e6f7b149f6374d29e1">Sin embargo esto no garantiza por sí mismo el cambio de rumbo, si no existe un horizonte alternativo. Y esa es tarea de las organizaciones políticas, sociales y sindicales, que tampoco se restablecen al unísono de una derrota tan profunda como la de 2023. Se acusa el impacto, se transita un momento de desaliento, se reflexiona sobre las causas, se expresan las diferencias internas, se discute el camino a seguir.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-e394ee240bdd5ef724f7f0cd3a740ae1">El sendero hacia el restablecimiento de una democracia profunda no es lineal, pero sí acumulativo. En estos meses, el pueblo ha dado muestras de movilización. La protesta frente a los Tribunales del 24 de enero, el Día Internacional de la Mujer, el 24 de Marzo, la marcha por el presupuesto universitario, el paro general del 8 de mayo, la concentración por “Ni una menos”, la movilización contra la Ley de Bases, son prueba de ello. Ninguna basta por sí misma, pero cada una sigue los pasos de la anterior y abona el camino hacia la siguiente.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-46faa2d678a9a9b949095b2138b7ce27">Del mismo modo, la convergencia de todos los sectores sindicales más representativos, junto a los movimientos sociales y de Derechos Humanos, y las familias de diversas capas sociales, garantizan la conformación de un sujeto social y político que se prepara para sostener los nuevos desafíos.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d425213f90c9a4a0288efcf34ead5569">La confluencia del hartazgo popular con la reorganización de las agrupaciones políticas, sociales y sindicales que deben representarlo marcará el momento del punto de bifurcación. Nadie –otra vez el párrafo primero- puede anticiparse a ese momento, nadie conoce el día y la hora a la que eso sucede. Pero sucede, y es para ello que debemos alistarnos.</p>



<div style="height:25px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>


<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-large"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="1024" height="576" src="https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2024/06/68076143_605-1024x576.jpg" alt="" class="wp-image-13204" srcset="https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2024/06/68076143_605-1024x576.jpg?v=1719327420 1024w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2024/06/68076143_605-300x169.jpg?v=1719327420 300w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2024/06/68076143_605-768x432.jpg?v=1719327420 768w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2024/06/68076143_605-260x146.jpg?v=1719327420 260w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2024/06/68076143_605-50x28.jpg?v=1719327420 50w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2024/06/68076143_605-133x75.jpg?v=1719327420 133w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2024/06/68076143_605.jpg?v=1719327420 1199w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><figcaption class="wp-element-caption"><em>Foto: Marcelo Endelli/Getty Images</em></figcaption></figure></div>


<div style="height:25px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-777d79738d2a5d224b267a17dfb1c3e0"><strong>¿Para qué?</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-aec9b980bd9f86926d0c586f93ed8c82">Llega un tiempo en que resulta inconducente seguir haciendo el listado de los disparates que protagoniza el presidente. Es tiempo de retomar nuestro diálogo con toda esa parte de nuestro pueblo que está sufriendo y que no quiso, y tal vez todavía no quiera, escucharnos. Para ello no sirve el pase de facturas, el enojo, y mucho menos la soberbia o la altanería.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-5bc1c4cd601c77a305719bef8f856d86">Nuestra condición de militantes nos llama a la humildad, no a mirar a nadie por encima del hombro porque no nos haya votado o porque no coincida con nosotros. Sobre todo si no representan intereses antagónicos sino similares a los nuestros. A Milei no lo votaron sólo represores, fugadores de divisas, evasores de impuestos o perversos remarcadores seriales de precios de un antiperonismo acérrimo. También lo votaron, por ejemplo, muchísimas personas jóvenes y personas que trabajan en la informalidad.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-34ae0de959e671f42ad1932c29beb577">No me anima una concepción romántica de la política, sino humanista y estratégica: no creo que haya que borrar la grieta, sino ponerla en su lugar.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-8e6ee43b0518e2acb3654689cc09a9f1">Allanar el camino para recuperar el diálogo exige reconocer errores, e identificar, además, aquellos asuntos que nosotros defendemos por nuestra propia ideología, pero que no funcionan correcta o eficientemente y deben ser transformados, si procuramos que nuestro pueblo también los apoye.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-a5cb15582951d4d803a01328f4607e87">El Estado es una institución irremplazable. Pero, ¿cómo se manifiesta el Estado ante cada necesidad concreta de un ciudadano o ciudadana? A través del turno en un hospital público que se demora, de una escuela pública cuyas instalaciones no están en condiciones óptimas, de un trámite administrativo cuya resolución se dilata, de una calle que se inunda o de un juego infantil en la plaza que no funciona.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-8096db64cdd1778892ff0bd9fd818ae8">Pagar impuestos es imprescindible para toda organización social. Que una empresa que dolariza sus utilidades y las transfiere libremente al exterior pague más que un desocupado, es igualmente inobjetable, y obvio además. Gracias a ello sale agua de las canillas, se mantiene la mano de circulación de una calle, y atracan en nuestros puertos los buques que exportan nuestra riqueza. Es tan simple como eso. Pero esto no justifica las tribulaciones a que está sujeto un simple profesional o un pequeño empresario debido a la complejidad, la ineficiencia y el desorden de nuestro sistema tributario.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-c810181073632c5efc6237ff962044a5">Cuando eso sucede, hay que corregir la anomalía, no desechar la institución. Pero la deficiencia hay que reconocerla, porque de lo contrario, si nos encerramos en la defensa del dogma sin atender la realidad, anulamos la posibilidad de entablar la relación de diálogo y credibilidad con nuestro interlocutor.&nbsp; &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-0a1ad4c419d7b3f8a4b1c30f774cdf6d">Como lo señala Cristina en las conclusiones de su documento de febrero de 2024, debemos ofrecer una propuesta para cada uno de los temas más acuciantes para el pueblo. Temas que fuimos posponiendo con motivo de cuestiones que parecían más urgentes, pero que fueron interfiriendo en nuestro diálogo con sectores cada vez más significativos de nuestra sociedad. En sus palabras, pospusimos “revisar la eficiencia del Estado porque no basta con la consigna del Estado presente”. &nbsp;&nbsp;&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-240b5d64e11e6a5f4a72555faac51cbe">Pospusimos “la necesidad de replantear el actual sistema público de salud, cuya descentralización, fragmentación y mala regulación han ideo provocando su debilitamiento y, fundamentalmente, su inequidad e ineficiencia en términos de asignación de recursos”.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-dddd14bfac82b9d347ee17601779084b">“Resulta ineludible –añade Cristina- discutir seriamente un plan de actualización laboral que brinde respuestas a las nuevas relaciones laborales surgidas de los avances tecnológicos”. Y también “levantar la escuela pública de la que somos hijos, pensar porqué parte de los sectores medios y medios bajos hacen un esfuerzo para enviar a sus hijos a escuelas de gestión privada”. Y, “en materia de seguridad debemos abandonar el consignismo. Con la desigualdad social por un lado o el gatillo fácil por el otro, no puede elaborarse ningún plan de seguridad”.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-8d2fae39fb94c964fd435ad69a3b7103">Como “esta enumeración no es de carácter taxativo sino enunciativo”, me permito sugerir también la discusión sobre nuestro aparentemente exitoso modelo agropecuario, que exhibe miles de hectáreas de tierra sin campesinos y deja a miles de campesinos sin una hectárea de tierra, que no garantiza la seguridad ni la soberanía alimentaria en el país de los alimentos, que efectúa una explotación irracional de las fuentes de energía y que no administra socialmente los excedentes de su altísima rentabilidad.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-8578b45ef68eef9962df715d72ad67bf">Todo esto en el marco de un endeudamiento compulsivo en moneda extranjera que exige una transformación estructural de los cimientos de nuestra macro-economía. Y requiere, además, la “transformación de empresas bajo la forma de una asociación pública y privada virtuosa”, una reforma profunda del sistema judicial y una política de Estado frente al avance de los gigantes digitales.</p>



<div style="height:25px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>


<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-large"><img decoding="async" width="1024" height="573" src="https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2024/06/articulos_9893_1_190922_224035-1024x573.jpg" alt="" class="wp-image-13206" srcset="https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2024/06/articulos_9893_1_190922_224035-1024x573.jpg?v=1719327803 1024w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2024/06/articulos_9893_1_190922_224035-300x168.jpg?v=1719327803 300w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2024/06/articulos_9893_1_190922_224035-768x430.jpg?v=1719327803 768w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2024/06/articulos_9893_1_190922_224035-260x146.jpg?v=1719327803 260w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2024/06/articulos_9893_1_190922_224035-50x28.jpg?v=1719327803 50w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2024/06/articulos_9893_1_190922_224035-134x75.jpg?v=1719327803 134w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2024/06/articulos_9893_1_190922_224035.jpg?v=1719327803 1200w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><figcaption class="wp-element-caption"><em>Manuel Belgrano y Mariano Moreno: líderes de la Revolución de Mayo de 1810.</em></figcaption></figure></div>


<div style="height:25px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-6cb8fb6f9b33c6182caf14b860af5531"><strong>La esperanza &nbsp;&nbsp;</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-fceb94356d9e6c45163aa0582f466e15"><em>Nada de esto sería efectivo sin coraje</em>. No alcanza con decir “para que en el movimiento nacional no haya deserciones ni traiciona, tenemos que comprometernos a respetar un programa”. No una vez, sino varias, el programa se convirtió en letra muerta. En cambio, ni Néstor ni Cristina fueron propensos a anticipar su estrategia, pero cumplieron con creces los objetivos que el movimiento nacional y popular se venía proponiendo desde hacía años.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-8dd51a7494d3ea4bb07681b2c06c1d32">Por eso, el valor indispensable es el coraje, la enjundia, el temperamento, el carácter, la decisión, la valentía para remover obstáculos y enfrentar intereses muy poderosos que se volverán a interponer en el camino cada vez con más fuerza. Y en ese punto, lo más importante no es la declamación sino la historia de vida de quienes debamos asumir nuestras diferentes responsabilidades.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-ee95653af6d33a7bcae2c6381a1d430d">La contradicción central es contra el neoliberalismo y su correlato, la versión anarco-capitalista con profundos rasgos neo-fascistas, que reúne lo peor del liberalismo económico con lo peor de las ideologías totalitarias. Porque tomamos en cuenta este precepto teórico, y, además, porque observamos las experiencias prácticas de algunos países europeos y latinoamericanos que al priorizar sus conflictos internos por sobre esa lucha principal no pudieron detener el retroceso, es que propiciamos un amplio espacio político.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-e723727865ab3afe4d7e514242bc33aa">Pero, al mismo tiempo, debemos reconocer que la ampliación del espacio sin la hegemonía de los sectores más propensos a la transformación y a la profundización nos condujo a la claudicación y la capitulación frente a los poderes fácticos y de allí a la insatisfacción y el desencanto del Pueblo. <em>Por ello, nuestro desafío es convocar a la unidad sin entregar la hegemonía. &nbsp;</em></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-56544472aea93fc9c8b90dfa52002820">Deseo concluir volviendo al ejemplo del título mundial de fútbol en Qatar. En nuestras competencias domésticas no hemos logrado recuperar la presencia de las hinchadas visitantes. Pero cuando un seleccionado nacional logra emocionarnos con un juego bello, honesto y abnegado que representa a todo nuestro pueblo, éste conquista las calles y funde en un abrazo a las hinchadas más antagonistas.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-b48a076b6cfa0079159764ee77e494e3">Del mismo modo, ¿cómo no poner en valor esa historia de gestas democráticas, y convocar a nuestro pueblo a construir un gran país que cuenta con toda el agua, el viento y el sol para las energías limpias, todo el litio del norte grande, toda la minería (dejando a salvo el impacto ambiental) de nuestro territorio cordillerano, la grandiosa fertilidad de nuestras pampas y toda la riqueza que alberga el mar, con su pesca, sus fuentes de energía, sus proteínas y su proyección antártica? ¿Cómo no ser capaces de volverlo a enamorar?</p>



<div style="height:40px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-659cc9f652ba0538a9c29eab65486b46">Buenos Aires, 25 de junio de 2024.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-ec6bbecd862ec4e16f174793b0187a13">*Abogado y docente, exdiputado nacional y del Mercosur, y último embajador en la OEA.</p>
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		<title>EL DEBATE SOBRE EL FASCISMO Y LOS MODOS DE ANÁLISIS EN LAS CIENCIAS SOCIALES &#8211; POR DANIEL FEIERSTEIN</title>
		<link>https://lateclaenerevista.com/el-debate-sobre-el-fascismo-y-los-modos-de-analisis-en-las-ciencias-sociales-por-daniel-feierstein/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 28 Jan 2025 15:18:04 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Daniel Feierstein]]></category>
		<category><![CDATA[Destacada]]></category>
		<category><![CDATA[autoritarismo]]></category>
		<category><![CDATA[Ciencias Sociales]]></category>
		<category><![CDATA[neofascismo]]></category>
		<category><![CDATA[Nuevas derechas]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El sociólogo e investigador Daniel Feierstein propone en este artículo un análisis metodológico en torno al debate sobre el fascismo y las nuevas derechas.</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/el-debate-sobre-el-fascismo-y-los-modos-de-analisis-en-las-ciencias-sociales-por-daniel-feierstein/">EL DEBATE SOBRE EL FASCISMO Y LOS MODOS DE ANÁLISIS EN LAS CIENCIAS SOCIALES &#8211; POR DANIEL FEIERSTEIN</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-75cdc19174b37b50455b4d26a945059c"><strong><em>El sociólogo e investigador Daniel</em></strong> <strong><em>Feierstein propone en este artículo un análisis metodológico en torno al debate sobre el fascismo y las nuevas derechas.</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-c9ccb45e9b59b0f550299ece9675785c"><strong>Por</strong> <strong>Daniel Feierstein*</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d5e18531e670bd10ca130847a62fe9c1"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></p>



<div style="height:41px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-drop-cap has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-30aefba0ebe49cc4ca9419367687133e">Los debates actuales sobre la posible caracterización como fascistas o neofascistas para los regímenes de las nuevas derechas en distintos lugares del planeta (Hungría, Italia, India, España, Francia, Alemania, Estados Unidos, Brasil o Argentina, entre otros) han generado situaciones que serían risibles si no fueran trágicas. Mientras centenares de académicos modulan distintos modos de comparar si tal o cual característica se amolda a sus “modelos” de regímenes fascistas, avanzan a ritmo vertiginoso las políticas y los discursos anti-inmigrantes, la estigmatización y ataques a mujeres y disidencias sexuales, la organización de “milicias” (¿solo digitales?) o amenazas como “los vamos a ir a buscar hasta el último rincón del planeta, zurdos hijos de puta tiemblen”.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-fdc8fec5d78f7dcf0d8305a2704535f8">Antes y más allá de meterse en el debate concreto sobre cada experiencia política, resulta productivo observar algunas derivas de los modos de comprensión de las relaciones sociales que exceden la mera discusión coyuntural de cada caso y permiten una reflexión más profunda sobre transformaciones contemporáneas en los modos de análisis de las ciencias sociales que, en mi opinión, podrían implicar una degradación que las lleven a momentos pre-sociológicos.</p>



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<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-e51a6358a591c5528c24f21085981268"><strong><em>La diferencia entre características estructurales y aleatorias</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-2414078e1a21a6d9f4438222b579f6e0">El primer error común en muchos de los análisis es creer que las experiencias políticas pueden conceptualizarse a partir de “check-lists”. En el caso que nos ocupa, se trataría de listar un conjunto amplio de características históricas de los fascismos del siglo XX para buscar observar su ratificación en las experiencias contemporáneas. Solo en el caso de resultar posible constatar la mayoría de ellas, estaríamos ante una posible calificación como fascismo. Estas “check-lists” homologan elementos con un valor heurístico diferencial, poniendo en el mismo plano elementos ideológicos (nacionalismo expansionista, racismo, homofobia, etc.), modos de incidencia en las formas de relación social (horizontalización de formas crecientes de odio y resentimiento), modos de gestión del aparato burocrático (abolición o degradación del funcionamiento institucional, corporativismo), existencia de un liderazgo fuerte de carácter mesiánico, formas de utilización de la propaganda, construcción de una narrativa de un origen común de carácter superior, apertura de campos de concentración para opositores políticos, entre muchas otras.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-a344e8018b71256ce7bec9f10148ca58">El problema con estos procedimientos reside en la incapacidad de distinguir en los procesos históricos sus elementos estructurales de sus elementos contingentes, al priorizarse la cantidad de elementos en común frente a su importancia. Si hiciéramos lo mismo con conceptos más asentados (guerra, por ejemplo), nos encontraríamos con absurdos que nos impedirían llamar guerra a la Segunda Guerra Mundial, a la Guerra de Corea, a la de Vietnam o a la de Malvinas por tener mayor cantidad de elementos diferenciales que elementos en común con, pongamos por caso comparativo, la Guerra del Peloponeso. Algo parecido ocurriría con los procesos revolucionarios vis-a-vis la Revolución Francesa y vengo señalando hace décadas el mismo problema en relación al debate sobre la calificación de genocidio en relación a la experiencia nazi.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-5c8ef43ac1f47c1a8b83c8dab82b9628">Los conceptos dan cuenta de hechos diferentes con similitudes estructurales. Lo importante en la utilización de un concepto no es la cantidad de elementos en común entre las experiencias que comparten el concepto sino el carácter estructural de dichos elementos. La confrontación armada entre dos fuerzas profesionalizadas es lo que cobra valor en la conceptualización de una situación como guerra por encima de la magnitud de dichas fuerzas, la cantidad de víctimas, la ideología postulada para el conflicto o el tipo de liderazgo de sus generales.</p>



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<figure class="aligncenter size-large is-resized"><img decoding="async" src="https://encrypted-tbn0.gstatic.com/images?q=tbn:ANd9GcRv_whNAa-nT3PKUsS36lFQAxTQbwYRg7wxYQ&amp;s" alt="" style="width:650px;height:auto"/></figure></div>


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<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-0b6f6598b47cb5615d894ad18b5a9737"><strong><em>Los hechos sociales no son eventos sino procesos</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-03d4c80467c5743ed55a7a1796c2d909">El segundo error en la conceptualización de hechos sociales es la incapacidad de hacer jugar la fundamental dimensión del tiempo. Los procesos históricos no se efectivizan un día determinado, sino que suelen caracterizarse en su devenir. Las propias experiencias fascistas del siglo XX que sirven como elemento de comparación para el debate actual no realizaron todas sus acciones en su primer día ni en su primer mes ni en su primer año. Se trata de avances graduales que van testeando la viabilidad de distintas posibilidades y que incluso llegan a situaciones que son resultados no intencionales del desarrollo funcional de sus propias tendencias y que no necesariamente se encontraban prefiguradas por sus líderes. No solo es que Von Hindenburg no quería terminar en donde terminó Alemania al designar a Hitler como canciller, sino que posiblemente el propio Hitler tampoco tenía tan claro el destino al que lo llevaría el desarrollo de sus propias políticas. En el debate entre intencionalismo y funcionalismo a propósito de la experiencia nazi, la documentación ha sido claramente favorable a las posturas funcionalistas.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-2fd301a72291ff59aaca569552ea532b">Los hechos sociales pasados se analizan con un “post-facto” que es imposible aplicar a los hechos sociales en desarrollo, ya que la realidad todavía no se ha desenvuelto. De ese modo, comparar el “check list” de los hechos pasados para categorizar a los hechos presentes implica cometer el gravísimo error de quitarle todo el sentido predictivo a la calificación. Esto es: una vez que se encuentren los elementos para categorizar a una experiencia histórica como fascista, su utilidad política sería prácticamente nula porque se habría impedido la capacidad de que los conceptos se traduzcan en herramientas políticas de intervención y disputa.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-10c815e078308f88050d4a4b4f8c3059">La ventaja de comprender el carácter procesual de los hechos sociales es la de identificar direccionalidades en los procesos históricos que, aunque no garantizan la linealidad de la sucesión, permiten intervenir en momentos tempranos para poner un freno, un freno que precisamente podría impedir la materialización definitiva del fascismo.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-733868fc38949dabf88c8e6bb8cc7df1">Esto es: identificar que ciertas transformaciones socio-políticas constituyen los primeros pasos de una deriva neo-fascista genera mayores condiciones para establecer límites, generar alianzas políticas o movilizar a distintos colectivos que esperar a que el fascismo ya se encuentre desarrollado, haya conquistado la hegemonía y podamos decir que efectivamente materializó todo el daño que era capaz de materializar.</p>



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<figure class="aligncenter size-large is-resized"><img decoding="async" src="https://encrypted-tbn0.gstatic.com/images?q=tbn:ANd9GcQ8_D9OqXUPLImb0nwWVt_CuQKllIrN0uVRfg&amp;s" alt="" style="width:631px;height:auto"/></figure></div>


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<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-ef9f2d500cdeb6dcbe810e0974791934"><strong><em>Los niveles de conciencia sobre la propia acción (acerca de encuestas y focus groups)</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-f447a232486fb332a77c028d04316afc">El tercer error en la conceptualización contemporánea de los hechos sociales es la confusión entre nuestras acciones y la representación que construimos de las mismas. Esta distinción fue el mayor aporte de la sociología clásica. De maneras muy distintas, pensadores de diversas disciplinas como Karl Marx, Emile Durkheim, Max Weber, Sigmund Freud, Jean Piaget o Norbert Elias (entre muchos otros) se encargaron de distinguir estos dos planos. Los modos en los que explicamos nuestras acciones se encuentran muy alejados del ejercicio concreto de dichas acciones.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-7a03e7ec5770427cccad7e0a54019c44">En el caso de Jean Piaget, sus trabajos llegan incluso a niveles risibles porque involucran acciones tan obvias como la propia movilidad, por ejemplo, en su trabajo que da cuenta de las enormes dificultades para explicar cómo es que gateamos (esto es, nos desplazamos en cuatro patas cuando éramos bebés). Si somos capaces de construir explicaciones erróneas de nuestros propios desplazamientos motrices, imaginemos los niveles de distorsión al explicar conductas más abstractas como los comportamientos políticos.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d79adb2f2c75ba412326aabf2ec699ad">La hegemonía de las encuestas o los focus groups como modo de explicación hegemónica de los procesos sociales en el siglo XXI suele prescindir o subestimar este conocimiento fundante de las ciencias sociales: las explicaciones que damos acerca de nuestra acción no tienen por qué ser las que la guían. O sea: los motivos que un grupo de personas entrevistadas en un focus dan para explicar el motivo de su voto no necesariamente otorgan conocimiento sólido para comprender ese voto. O cuanto menos no alcanzan para dicha explicación. Y menos aún nos dan herramientas para comprender la experiencia política en la que dicho voto se inscribe. Que el repartidor de Rappi no se caracterice a sí mismo como fascista no nos resuelve ni el motivo de su voto ni la calificación de la experiencia política a la que aporta su voto.</p>



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<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-dee9567e1370f7f897b2db9dfcf0efc5"><strong><em>La falta de homogeneidad de los procesos socio-históricos</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-032d7ca35865bd9f2fb92f83aae076fb">El cuarto error remite a la dificultad para comprender que los procesos históricos no son uniformes. Por el contrario, suelen articular grupos y corrientes con objetivos diferentes en experiencias complejas, en las que no necesariamente todos los actores avalan los objetivos que el proceso político va desarrollando. Volviendo a la experiencia del nazismo: figuras como Heinrich Himmler o Joseph Goebbels no querían “lo mismo”: el racismo de Himmler era absolutamente instrumental y podía negociarse en función de sus objetivos anticomunistas (con la entrega de un millón de judíos en Suiza a cambio de camiones para continuar la guerra contra la Unión Soviética) en tanto el racismo de Goebbels constituía el corazón de su cosmovisión, al punto de asesinar a su familia y suicidarse al considerar fallida su misión de “limpieza racial”.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-a052607f7f6633da9b812329289745e1">Encontrar grupos políticos o dirigentes no fascistas en una experiencia política fascista en modo alguno le quita su carácter. La pregunta, volviendo al primer punto, es cuál de los distintos grupos logra ejercer su hegemonía sobre los otros. Por caso, el peronismo siempre ha tenido grupos fascistas a su interior. Sin embargo, jamás estos grupos lograron la hegemonía en dicho movimiento. Algo parecido podríamos decir con respecto a las fuerzas armadas argentinas. Eso no quiere decir que dichos equilibrios no puedan transformarse.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-9dafc1dd62677c92d0d06c8b30d67360">La pregunta relevante, entonces, no es por el nivel de homogeneidad de una experiencia política ni tampoco por la ideología concreta de su líder ocasional sino por los niveles de hegemonía dentro de dicho agrupamiento político y las posibilidades de cada uno de los grupos de asumir la conducción del proceso histórico sea en el presente o en el futuro cercano.</p>



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<figure class="aligncenter size-large is-resized"><img decoding="async" src="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2021/12/0-Cover.jpg" alt="" style="width:588px;height:auto"/></figure></div>


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<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-5d5f166c3fae12ef90e1ed5715f55a99"><strong><em>A modo de una primera conclusión</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-2381c1ed42609683ea527c9bd907b563">Identificar estos cuatro errores fundamentales en el debate sobre el fascismo (que son transferibles a otros debates actuales en las ciencias sociales) no resuelve la discusión, pero quizás pueda ayudarnos a separar la paja del trigo.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-80f9f7f783d338313f30f018031c4c70">La caracterización de estas experiencias de las nuevas derechas radicales como fascistas, entonces, tendría que lograr centrar el debate de modo más preciso, transformando las preguntas:</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-820f5bb67e82a1de87628d571e01d4fe">1- En lugar de tratar de llenar el “check-list” de “características fascistas” resulta más relevante observar si los modos de relaciones sociales predominantes (el eje estructural de cualquier proceso histórico) siguen o no patrones fascistas: ¿se ha logrado hacer primar emociones como el odio y el resentimiento en la caracterización colectiva de la realidad social? ¿se expresan estos odios y resentimientos de modo vertical (desde los sectores populares hacia los sectores dominantes) o de modo horizontal (desde los sectores populares hacia un fragmento particular de sectores populares como inmigrantes, beneficiarios de planes sociales, población en situación de calle, identidades sexuales alternativas, etc.? ¿se encuentra la estigmatización en un momento meramente discursivo o ha comenzado a asumir acciones materiales concretas sea a nivel estatal o por parte de grupos para-estatales identificados con la fuerza política gobernante?</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-c7f03d5bc4b8fef6156086dce8586386">2- En lugar de observar si “el fascismo ya se encuentra presente en el gobierno”, resulta más productivo identificar los procesos previos que condujeron históricamente a los regímenes fascistas, particularmente en los momentos políticos en los que la posibilidad de cerrarle el acceso al fascismo al poder resulta más viable,</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-860020a8b3be03301795ed824c44cd7d">3- En lugar de tomar como explicación de las representaciones la propia narración de los actores sobre las motivaciones de su acción resulta más productivo observar el carácter de sus acciones reales en el quehacer político cotidiano, algo para lo cual es infinitamente más productiva la información relevada en las organizaciones militantes con presencia territorial que las respuestas de un focus group y</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-5a4cddf31ded8d1186bfe6064972c6d3">4- En lugar de analizar la ideología de determinados personajes, resulta más productivo observar el apoyo con el que cuenta cada uno de ellos en los sectores relevantes del establishment y la capacidad concreta que tiene cada uno de los subgrupos que integran una fuerza política determinada de hegemonizar el proceso político.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-c826cdb05ec95897758a2e79301fd372">El único sentido de los conceptos es el de constituir herramientas para la acción, algo que resulta especialmente importante en los momentos previos al desarrollo de experiencias fascistas.</p>



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<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-631031e17cefda4076907733130eaaf2">Buenos Aires, 28 de enero de 2025.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-abcd91ca0d4dde9980f439396a54d2e7">*Investigador Principal del CONICET y Profesor en UNTREF y UBA.</p>
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		<title>¿QUÉ PASÓ? ¿QUÉ HACER? &#8211; POR DIEGO SZTULWARK</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 17 Mar 2025 14:30:57 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Destacada]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Son los espasmos vivos de la sociedad que retornan bajo las formas plebeyas, los que acaban orientando al movimiento antes de que se nos ocurra a nosotros cómo hacerlo.</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/que-paso-que-hacer-por-diego-sztulwark/">¿QUÉ PASÓ? ¿QUÉ HACER? &#8211; POR DIEGO SZTULWARK</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
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<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-7a177e71528be8d19683d54f4eebc260"><strong><em>Son los espasmos vivos de la sociedad que retornan bajo las formas plebeyas, los que acaban orientando al movimiento antes de que se nos ocurra a nosotros cómo hacerlo</em></strong>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-b82f2e2a937a4b9e48593db4a6ba50ef"><strong>Por Diego Sztulwark*</strong><br><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></p>



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<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-17b10aa0feb1ca6ea5314281bc91fb00">¿Qué fue lo que pasó con aquel subyugante aceleracionismo que Milei ostentó durante 2024? Se llevaba todo puesto. Y no digo que aún no pueda hacerlo. Ya lo sabemos: del “otro” lado quedó poco y nada. Pero durante su primer año de gobierno sacaba leyes sin legisladores y convencía a la -mayor parte- de la sociedad de realizar un ajuste descomunal sin contar con organizaciones populares propias. Todo era red social y velocidad. La rapidez le proporcionaba el monopolio de la imagen. Reinaba solo. Pregunto: ¿qué (le) pasó? Porque desde hace exactamente dos meses, la magia parece haberse disipado. A ojos vista, las últimas ocho semanas de gobierno son un derrape continuo. Intento una enumeración imprecisa: defensa del saludo nazi de Elon Musk, amenaza a los zurdos (“los iremos a buscar”); discurso de Davos (contra los homosexuales por pederastas, contra el feminismo por radical, contra lo woke por ser una cultura diabólica), masiva manifestación por el orgullo antifascista y anti-racista; pelea con los economistas neoliberales (incluido Cavallo) por la cuestión cambiaria; escándalo internacional de las <em>memecoin</em>, la filtración de las imágenes de Viale recibiendo instrucciones del asesor presidencial Caputo sobre las preguntas que debía o no realizar al presidente en la entrevista proyectada con la intención de aclarar lo inaclarable del escándalo <em>memecoin</em>; el intento de nombramiento ilegal de jueces en la Corte Suprema; torpezas infinitamente desagradables ante la catástrofe en la ciudad de Bahía Blanca; represión salvaje a marcha de los jubilados -que incluyó un disparo nada accidental de las fuerzas de seguridad sobre el cráneo de un fotógrafo!-y la decisión de darle más poder a la siniestra ministra Bullrich para reprimir las próximas protestas; pésima gestión de un nuevo endeudamiento con el FMI. Paro acá. Alguna idea nos tendremos que hacer sobre qué ha sucedido aquí. Y yo no encuentro otro acontecimiento que coincida en fecha e importancia con el declive libertariano que no sea la asunción de Trump, que parece haber provocado un efecto desorganizador sobre Milei. Desde entonces triángulo de hierro argentino se le trabó el acelerador.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-e304589469c9baebd4f88c5f0f80444f">¿Qué pasó? Quizá Milei no supo procesar la complejidad del evento: el nuevo gobierno de EE. UU no dejó de celebrar sus monerías vanguardistas mientras se dedica a reorganizar el entero campo de juego de la política internacional. Me pregunto: ¿de qué lado de la mecha se habrá sentido Milei mientras observaba el modo en que Trump y Vance patotearon en público al otrora híper-norteamericano Zelensky? Es altamente probable que EE. UU influya positivamente sobre el FMI para que fluya dinero hacia la Argentina. ¿Pero cuánto y bajo qué condiciones? Trump parece ser alguien ocupado en administrar enormes contradicciones en su propio movimiento y obligado a maniobrar de un modo bastante intrincado, dejando al eufórico Milei sin una orientación nítida sobre la cual montar su guion. Y no son pocas las contradicciones que ya se observan entre las expectativas de sus respectivos gobiernos. Dicho esto, Milei está ahí, y el eje Milei Trump También está ahí. Sería necio subestimarlos.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-5ea2a99a7e2738b963c81ad23e2be231">¿Qué hacer? La pregunta la formuló Lenin en un panfleto de 1902. No deja de ser verdaderamente interesante el hecho de que <em>¿Qué hacer?</em> era el título de una popular novela rusa publicada en 1863 por Nicolai Chernyshevski. ¿El jefe más sistemáticamente conectado con la evolución de las coyunturas que quepa recordar echaba un vistazo a la ficción antes de brindar orientación a sus fuerzas? Interesante. Ver de este modo las cosas permite identificar una cierta correlación entre imaginación literaria y potencia de acción. ¿Qué nos permite conocer de nosotros mismos ese tipo de mirada? Que en nuestro presente el recurso a la ficción pareciera enteramente secuestrado por la intelectualidad neoreaccionaria del trumpismo. Nombres como Peter Thiel, Curtis Yarvin o Nick Land (por nombrar tres perfiles muy distintos -el CEO, el bloguero y el académico- de tipos que se hacen ver) dan rienda suelta a una imaginación hiper-racista, políticamente premoderna y tecno-futurista denunciando a La Catedral (que sería una versión teologizada de “la casta”) y llamando a una revolución fascistoide contra toda forma de izquierda o progresismo que ose defender, si quiera retóricamente, los residuos igualitarios de las revoluciones pasadas.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d8af5731239117892001235d26713bed">¿Qué hacer, entonces? Recordemos lo que le sucedió a Lenin: los bolcheviques no crearon los soviets. Su papel fue el de agitar la consigna de darles “todo el poder”. Seguramente nos ocurra igual. Como sucedió en 2001. Son los espasmos vivos de la sociedad los que acaban orientando al movimiento antes de que se nos ocurra a nosotros cómo hacerlo. Previendo esas circunstancias, no estaría mal pispear el leer el libro <em>El Eternauta</em> (que a diferencia del Nestornauta confía en el héroe es quien viaja con mil rostros por el tiempo). El plebeyismo que retorna. Lo hemos visto esta semana, cuando los hinchas de diversos clubes de fútbol fueron quienes convocaron a bancar a los jubilados que reclaman cada miércoles contra el ajuste y son reprimidos semana tras semana. Tiene un sentido poderoso que hayan sido los hinchas y no los partidos políticos, sindicatos ni organizaciones populares. Si el aceleracionismo de Milei fue durante 2024 un modo de convencer a un pueblo de que debía aguantar, soportar, tolerar el ajuste, en el alma del hincha el aguante es muy otra cosa. Se hace el aguante a lo que se ama, en las buenas y en las malas. Se lo hace con pasión. El aguante es caliente, corporal y colectivo. El hincha lleva consigo -vote a quien vote- lo que el sindicalismo y la política han perdido: el sentido irreverente e igualitarista (eso que llamamos maradonismo) del eterno plebeyismo argentino. Hablamos de la hinchada, no los barras que son empresarios que se mueven buscando negocios.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-812241f92b0de66df484f524a8cb599f">Por supuesto, en 2025 hay elecciones y desde ya sería importante derrotar electoralmente la agenda de la derecha extrema. Y al mismo tiempo, parece evidente que la derrota que se trata de infligirles no puede ser solo electoral. No es sólo que sin una recomposición social será difícil correr al mileísmo por esa vía (es el problema de la banalización de lo antifascista en un frente “republicano” antimilei, y no de un movimiento antineoliberal). Sino que incluso si el mileísmo entrase en crisis precisaríamos mucho más que un par de resultados electorales para enfrentar su significado profundo. Por lo pronto, si 2024 fue un año catastrófico, en el que tratamos de entender -en estado de estupor- la dinámica de este aceleracionismo fascistoide, 2025 parece haber comenzado distinto. Buscando en la imaginación propia. El primero de febrero se gritó antifascismo (y el antirracismo). El 12 de marzo se gritó plebeyismo antirepresivo. Todo indica que, a pesar de todo, el próximo miércoles se volverá al mismo grito. El camino que conduce al próximo 24 de marzo se va llenando de ficciones activas. Mi impresión es que, sea lo que sea que deba ocurrir, será desde ahí.</p>



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<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-086d8b258a7e5c587b71cea2307d01ff">Buenos Aires, 17 de marzo de 2025.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-51599abf75d4a9c990701bf8d00a305e">*Investigador y escritor. Estudió Ciencia Política en la Universidad de Buenos Aires. Es docente y coordina grupos de estudio sobre filosofía y política.</p>
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