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	<title>Muerte archivos - La Tecl@ Eñe Revista</title>
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	<description>Una Revista de Opinión</description>
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	<title>Muerte archivos - La Tecl@ Eñe Revista</title>
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		<title>Zona Cero &#8211; Por Conrado Yasenza</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 29 Apr 2026 23:54:21 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Conrado Yasenza]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Palantir, Peter Thiel y la Inteligencia Artificial como vectores de la guerra, la dominación y la muerte. Los tecnoplutócratas y la democracia en jaque.</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/zona-cero-por-conrado-yasenza/">Zona Cero &#8211; Por Conrado Yasenza</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-1324765ed28b2f5748a62778335f03ec"><strong><em>Palantir, Peter Thiel y la Inteligencia Artificial como vectores de la guerra, la dominación y la muerte. Los tecnoplutócratas y la democracia en jaque.</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d5a99c2c01784f78d3d53b81906c4fb9"><strong>Por Conrado Yasenza</strong>*</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d5e18531e670bd10ca130847a62fe9c1"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></p>



<div style="height:70px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-66e56e10d63f5a06bc21dfb29c2c4cd1"><strong>I</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-decf01ceafbde88b74ce49040c409325">El futuro se ha escrito en el pasado, pero, claro, admite correcciones en el presente. Si son para mejor, estamos en la duda. ¿Duda? Ojalá fuera la jactancia de los intelectuales, porque lo que acontece en este tiempo difuso es la idea de la conspiración. El complot y la distancia que el torbellino de informaciones establece entre nosotros como cabecera de playa para la guerra semiótica.&nbsp; Aquello de lograr una síntesis entre razón y experiencia parece materia arrojada a los sepultureros. Sin jactancia alguna, el occidentalismo de izquierda se arrojó a la certeza absoluta de que el deseo bajo el capitalismo se mercantilizó al punto de mutar en mera mercancía, ese oscuro objeto del consumo. Sí, lo intuimos, lo de los sepultureros y el occidentalismo de izquierda remite (lector condicionado) por un lado a Fukuyama y ese final de la historia que nos depositó en el nuevo momento del capitalismo: a la lógica mercantil se sumó la apropiación financiera, y a ambas la explosión tecnológica, que no superó ninguna en lo malo sino que lo potenció, lo volvió explosivo; y, por otro, a la ultraderecha poseedora de los fierros del&nbsp;<em>big data</em>&nbsp;y la IA (adiós al sueño fumón de Silicon Valley) que nos atormenta con un futuro de supernumerarios donde faltará agua, comida y salud para todos los habitantes de este planeta.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-4780107d3a4498d4fa4ed2a3a03e33b6">Atención, que se pone más urticante. Allá por el año ’45 del siglo XX, surgió en Argentina un coronel que como general creó un movimiento que entendió algo fundamental para la vida de los sectores populares: el deseo forma parte constitutiva del ser humano, tanto como el goce. El general incorporó a los trabajadores al goce capitalista para que todos puedan gozar, vivir, trabajar, desear y “comer las mejores comidas” (Daniel Santoro dixit) De allí la confusión que se volvió el alimento de la crítica al peronismo: el capitalismo acumula, concentra las riquezas y el goce en sectores privilegiados, el capital es la acumulación. En ese sentido, y siempre tomado la idea de Santoro, el peronismo es el peor enemigo del capitalismo, porque es un movimiento que surge de las entrañas del país, desde adentro, y socializa el deseo y el goce, además de darle prioridad a la producción y al trabajo. Quizás, un aporte como punto de partida para pensar este presente y el futuro sin dejar de lado los tropismos y los cambios que las tecnologías de plataformas han generado en el mundo del trabajo, tanto o más, el cambio radical que expresa el surgimiento y uso de la Inteligencia Artificial. En ese sentido, es interesante leer y escuchar a Miguel Benasayag (filósofo, epistemólogo, psiquiatra, doctor en psicología e investigador en neurofisiología) quien nos plantea el desafío de lograr una hibridación positiva con la IA para evitar la colonización algorítmica a la que estamos expuestos si la usamos como reemplazo de la mente humana. Un diagnóstico para la resistencia (no para resistirse): con la delegación de funciones masivas la máquina formatea el cerebro. Funcionar o existir, esa es la cuestión que plantea Benasayag. “Algoritmizar el mundo quiere decir hacerlo calculable, predictible. Se funciona bien o mal, pero nosotros, los humanos, los bichos, mi perro, no funcionamos bien o mal. Existimos”. Y existir implica riesgo, como pensar o amar. Porque los seres humanos necesitamos de la racionalidad &#8211; deseo y experiencia -, claro que sí, pero combinada con dudas y sobresaltos. Quizás la aventura de la vida total y no la totalidad de las certezas absolutas.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-3ee6256a174116d959f8263d337ced96"><strong>II</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-75fdb5a3b2ba2d2c3a51fae231ec5994">En el año 2013 se estrenó la película “Elysium” del director y guionista Neill Blomkamp. En un futuro que se establece en el año 2154, la Tierra es un gran basural superpoblado (de latinos, en gran mayoría) donde las enfermedades, los problemas de salud, la contaminación ambiental producto de los desechos industriales y radiactivos, y la inseguridad en las calles la tornan un lugar horrible para la vida. El pueblo vive en esa Tierra. Las élites capitalistas habitan la estación Elysium, una suerte de planeta artificial a 19 minutos de la tierra. La Corporación Armadyne – una empresa espacial privada – les proporciona un hábitat seguro que cuenta con su propia atmósfera, un campo «electromagnético», aire y agua limpios para llevar una vida segura y placentera. Claro, el placer no es para todos, y allí surge la lucha de clases en clave distopía futurista. Los pobres y enfermos quieren curarse, comer y vivir con dignidad, mientras que la Corporación Armadyne tiene como plan establecer una dictadura financiada por los aportes de los ricos que viven en Elysium. Asesinar inmigrantes, enfermos y pobres &#8211; Armadyne cuenta con su ejército de matones &#8211; para que no logren migrar a la estación espacial de los afortunados, y a consolidar un mundo liderado por presidentes de corporaciones tecnológicas que, además, ofrecen la vida eterna para una minoría pudiente y limpia de impurezas de origen. Pero la lucha de clases se reduce a la acción individual de una suerte de héroe cyborg. Adiós a la revolución del proletariado.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-b682e19fff7a21fea38bd842ba5cad62">Lo dicho anteriormente: el futuro está escrito en el pasado.</p>



<div style="height:31px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>


<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-large is-resized"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="1024" height="788" src="https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2026/04/toscano.palantir-1024x788.jpg" alt="" class="wp-image-19599" style="width:770px;height:auto" srcset="https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2026/04/toscano.palantir-1024x788.jpg?v=1777506514 1024w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2026/04/toscano.palantir-300x231.jpg?v=1777506514 300w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2026/04/toscano.palantir-768x591.jpg?v=1777506514 768w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2026/04/toscano.palantir-1536x1183.jpg?v=1777506514 1536w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2026/04/toscano.palantir-190x146.jpg?v=1777506514 190w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2026/04/toscano.palantir-50x39.jpg?v=1777506514 50w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2026/04/toscano.palantir-97x75.jpg?v=1777506514 97w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2026/04/toscano.palantir.jpg?v=1777506514 1600w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><figcaption class="wp-element-caption"><em>Ilustración de Kazmir Iskander para «In Thes Time».</em></figcaption></figure></div>


<div style="height:31px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-086a2c5e0ce4a0868e759f043a4a2655"><strong>III</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-8732389a101723d62ce0712333b1c54d">No sabemos si Peter Thiel vio <em>Elysium</em>, <em>Blade Runner</em> o leyó a Philip Dick, sí que el libro que más ha leído (según sus declaraciones, más de diez veces) es la saga de J.R.R Tolkien, «El señor de los anillos”. De hecho, el nombre de su <em>big tech</em> lo tomó de las piedras visionarias que Saruman utiliza para espiar a los pueblos de la Tierra Media. Saruman (El Blanco, líder de los magos Istari que combaten a Sauron) acaba corrompido por Sauron (el Señor Oscuro y rival principal de Saruman) Existen quienes creen y han escrito que Thiel podría ser el Sauron de la era digital y Karp el Saruman contemporáneo. Seguramente, una analogía provocadora.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-ab8a71bfde561982c637606e33f5a584">También sabemos que Thiel junto a Karp encarnan eso que hoy se denomina anarcocapitalismo, una reversión <em>tecnoplutócrata</em> de las peores ensoñaciones totalitarias que asolaron al mundo del siglo XX.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-3e4a9c5b66386d1d682354850c09f24b">Thiel ve al sistema democrático como un obstáculo para sus deseos de establecer una autocracia de los milmillonarios tecnológicos. Es un supremacista que ama la guerra – que es amar la muerte – y la persecución de inmigrantes. Palantir firmó un contrato con el Departamento de Seguridad Nacional para analizar bases de datos públicos a través de sistemas realizados con IA como los programas Gotham y Foundry. Según The New York Times, <em>es el insumo que le permite al Servicio de Inmigración y Control de Aduana (ICE) efectuar la caza de inmigrantes.</em></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-2644f121b046cb60739b8c2077f7e88b">Palantir posteó en X el 18 de abril pasado, 22 puntos donde sintetiza la propuesta de la ultraderecha para la construcción de un nuevo <em>poder duro</em> que sustituya al actual sistema de poder basado en la democracia representativa. Esos 22 puntos resumen el libro que Alex Karp, cofundador de la empresa, hoy socio y Ceo de Thiel, publicó junto a Nicholas W. Zamiska en 2024: “La República Tecnológica: poder duro, creencias blandas y el Futuro de Occidente”. </p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-f0c289302dc1041af3f772b10e698bb5">Algunos de ellos que resultan significativos:</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-109d8f4cbb366897327e248cbd7c3722">*Silicon Valley tiene una deuda moral con el país que hizo posible su ascenso. La élite de ingeniería de Silicon Valley tiene la obligación afirmativa de participar en la defensa de la nación.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-73b2cea9a34bd3e159675df01569f753">*Silicon Valley debe desempeñar un papel en abordar el crimen violento. Muchos políticos en Estados Unidos han prácticamente encogido los hombros frente al crimen violento, abandonando cualquier esfuerzo serio por abordar el problema o asumir riesgos con sus votantes o donantes al proponer soluciones y experimentos en lo que debería ser un intento desesperado por salvar vidas.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-6c16345b937beaaaf033995508a9df17">*Los límites del poder blando, de la mera retórica grandilocuente, han quedado expuestos. La capacidad de las sociedades libres y democráticas para prevalecer requiere algo más que el atractivo moral. Requiere poder duro, y el poder duro en este siglo se construirá sobre el software.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-2d10a59b08c55ab5c9a965dfc4785265">*Algunas culturas han producido avances vitales; otras siguen siendo disfuncionales y regresivas. Todas las culturas son ahora iguales. La crítica y los juicios de valor están prohibidos. Sin embargo, este nuevo dogma pasa por alto el hecho de que ciertas culturas, e incluso subculturas han producido maravillas. Otras han resultado mediocres y, peor aún, regresivas y dañinas.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-f8a0e826a7c66935a3a3914ced3061f7">*Debemos resistir la tentación superficial de un pluralismo vacío y hueco. Nosotros, en Estados Unidos y más ampliamente en Occidente, hemos resistido durante el último medio siglo definir las culturas nacionales en nombre de la inclusividad. Pero ¿inclusión en qué?</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-625f2010164a9f343b8677cc8348cebc">Vale aclarar que si en su narrativa Palantir (Thiel/Karp) aborrece de la existencia del estado, del sector público, un alto porcentaje de las ganancias que su empresa obtiene se deben a contratos firmados con Estados. Es decir, los anarcocapitalistas no creen en los Estados y buscan su eliminación, pero sus negocios son fondeados por el sector público. Según datos que surgen del balance anual de Palantir, Thiel y Karp<em> facturaron al sector público u$s 2585 millones en 2025. El 58% del negocio de este gigante tecnológico </em>(Palantir<em>) fue con los Estados. El 41% de la facturación provino de contratos con la administración Donald Trump: u$s 1855 millones</em>. (Fuente; <em>Letra P</em>)</p>



<div style="height:31px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>


<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-large is-resized"><img decoding="async" width="1024" height="676" src="https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2026/04/palantir1-1024x676.jpg" alt="" class="wp-image-19601" style="width:724px;height:auto" srcset="https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2026/04/palantir1-1024x676.jpg?v=1777506778 1024w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2026/04/palantir1-300x198.jpg?v=1777506778 300w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2026/04/palantir1-768x507.jpg?v=1777506778 768w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2026/04/palantir1-1536x1014.jpg?v=1777506778 1536w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2026/04/palantir1-2048x1352.jpg?v=1777506778 2048w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2026/04/palantir1-221x146.jpg?v=1777506778 221w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2026/04/palantir1-50x33.jpg?v=1777506778 50w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2026/04/palantir1-114x75.jpg?v=1777506778 114w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure></div>


<div style="height:31px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-67ef316130a5cb0297ba2481057a0c9c"><strong>IV</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-74876eb3ef3fbeec93767ab402df4eb5">Palantir está presente en el modelo de control social masivo que expresa el fin de las políticas de moderación en Facebook e Instagram, y en la promoción que Elon Musk hace de la «libertad total» en X. La guerra automática, sin intervención humana, como en un videojuego, y vía armas que, mediante programas generados por la IA, que detectan el objetivo a eliminar y trazan con precisión la trayectoria del proyectil, es casi el presente.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-def707afaf566195e0e95927b8fa8d2f">Palantir es ese ciempiés venenoso que intentamos segar pero que sigue adelante, regenerándose. Es la muerte real de humanos en Irán, en Gaza, es Renee Nicole Good asesinada por el ICE en Minneapolis, son Trump y Netanyahu, genocidas del S XXI; es la democracia jaqueada por la ultraderecha tecnoplutocrática, democracia que aunque hoy no sea ese brazo completo, útil y necesario, es el muñón que debemos cuidar a la espera de una prótesis que le devuelva algo de las funciones que heredamos de 1789.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-a32988c413f689b8e402516e61fcbe50">El mundo ha cambiado y es un lugar cada vez más espantoso. Pero la desesperanza y la derrota son el alimento que nutre a las fuerzas de la guerra y la muerte. Desear es tan humano como pensar. Existir no es lo mismo que durar. Hacerse preguntas que reorienten las prácticas políticas es un deber que una fuerza popular no puede eludir.</p>



<div style="height:46px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-4a17a08f99a0b10b1725bea1abc6e3ab">Miércoles, 29 de abril de 2026.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-61595148c5b71e02807f78f328c1b8ce">*Periodista. Docente en la Universidad Nacional de Avellaneda.</p>



<div style="height:35px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>



<figure class="wp-block-image"><img decoding="async" src="https://ci3.googleusercontent.com/meips/ADKq_Nb7bo8O-KWKglhFy6cdS6CtnsWzA57Pq87oGcw6j4Fm2hIO2u7eKHYUHwQKEk9RgtWD5OThdsMYH2S_5bO6S7-JzKMPtl3UxBTpTxhV-K-BRk7n6aH9ew=s0-d-e1-ft#https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2025/07/logo.png" alt=""/></figure>



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<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-8b4ec334684b75c8ab19351859cd590c"><em><strong>La Tecl@ Eñe</strong></em>&nbsp;viene sosteniendo,&nbsp;<strong>desde su creación en 2001</strong>, la idea de hacer periodismo de calidad entendiendo la información y la comunicación como un derecho público, y por ello todas las notas de la revista se encuentran abiertas, siempre accesibles para quien quiera leerlas.&nbsp;Sabemos que son tiempos muy difíciles, pero&nbsp;<strong>para poder seguir sosteniendo el sitio y crecer les pedimos, a quienes puedan, que contribuyan con&nbsp;<em>La Tecl@ Eñe</em></strong>. Pueden colaborar con&nbsp;<strong>$5.000</strong>&nbsp;ó&nbsp;<strong>$10.000</strong>. Si estos montos no se adecuan a sus posibilidades, consideren el aporte que puedan realizar.</p>



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<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-faa506705ff6731baed46d69a2cd0bf5">Muchas gracias.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-711ecc639830526b07951d8466ee2026"><strong>Alias de CBU: Lateclaenerevista</strong></p>



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