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	<title>Meloni archivos - La Tecl@ Eñe Revista</title>
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	<title>Meloni archivos - La Tecl@ Eñe Revista</title>
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		<title>Las primeras heces del posfascismo &#8211; Por José Luis Lanao       </title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 03 Mar 2023 12:14:37 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Destacada]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>José Luis Lanao sostiene que el posfacismo probablemente, al día de hoy, sea el mayor movimiento global que se está produciendo en el planeta y afirma que caricaturizar lo que ocurre es otorgarle el extraño privilegio de no tomarlos en serio. </p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/las-primeras-heces-del-posfascismo-por-jose-luis-lanao/">Las primeras heces del posfascismo &#8211; Por José Luis Lanao       </a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
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<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><strong><em>José Luis Lanao sostiene que el posfacismo probablemente, al día de hoy, sea el mayor movimiento</em></strong><strong><em> </em></strong><strong><em>global que se está produciendo en el planeta y afirma que caricaturizar lo que ocurre es otorgarle el extraño privilegio de no tomarlos en serio. </em></strong><strong><em>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><strong>Por José Luis Lanao*</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></p>



<div style="height:40px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-drop-cap has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Los espectros del Piazzale Loreto son como muertos vivientes que amenazan siempre con volver. El 29 de abril de 1945, en la hermosa glorieta de Milán, se colgaban bocabajo de una marquesina los cadáveres de Mussolini, su amante Clara Petacci, y un grupo de jerarcas fascistas. Las fotos te estremecen. Pero más terribles son las imágenes en movimiento, tomadas cuando los cadáveres todavía están tirados en el suelo como un montón confuso de harapos ensangrentados, en el centro de una multitud que los rodea y siempre parece a punto de aplastarlos, pero que retrocede, se ondula, se espesa según va llegando más gente a la plaza, en el centro de una desolación de edificios bombardeados.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">La gente observa los cadáveres con asombro. Hay quien sonríe, quien saluda a la cámara, quien se adelanta para pisotear o patear el cadáver. Es un día de sol radiante en Lombardía. El cadáver de Mussolini se reconoce por su cabeza enorme, su cara como una máscara tumefacta de carne con la boca y los ojos abiertos. Unos segundos después los muertos ya no están amontonados en el suelo sino colgando del techo de la gasolinera, como reses en un matadero, sumidos en la estadística monstruosa de los millones de muertos en la guerra y en la marea de destrucción que ese hombre ejecutado el día antes había contribuido a desatar.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">La historia del fascismo es también la de su banalización, ya sea por el abuso en la expansión de su semántica o porque disfruta del extraño privilegio de no ser tomado en serio. Con sus gorros fantasiosos, sus tocados de plumas, sus aspavientos teatrales, hasta los mayores esbirros fascistas podían tener una comicidad inocente de muñecos de guiñol. El propio Mussolini gesticulando en los balcones como un tenor de ópera, hinchando el pecho, la barbilla levantada, los brazos en jarras, ¿no era demasiado histriónico como para ser peligroso? Quién iba a tomarse en serio a estos comediantes&nbsp; tan desvergonzados, tan demagogos, tan inverosímiles. Una manera de poner&nbsp; delante de nosotros la terrible seriedad de todo lo que hubo siempre por debajo de esa presunta comedia en la que el paso de los años, el olvido y la manipulación política ha difuminado la historia del fascismo: el modelo de subversión terrorista, de violencia extrema y metódica, su fría capacidad de alentar los peores instintos humanos, el resentimiento, el fanatismo, el odio, la crueldad homicida. Al régimen de Mussolini se le puede achacar directamente la muerte de al menos un millón de personas, dentro y fuera de Italia, y sin embargo, de algún modo, con el paso de los años, esta carnicería ha ido siendo rebajada, o justificada, incluso por algunos antifascistas.</p>



<div style="height:25px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>


<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-full"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="612" height="443" src="https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2023/03/1e4e6a5c-8e2a-472d-afd6-f8b7ecb89f0f.jpg" alt="" class="wp-image-10932" srcset="https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2023/03/1e4e6a5c-8e2a-472d-afd6-f8b7ecb89f0f.jpg?v=1677845591 612w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2023/03/1e4e6a5c-8e2a-472d-afd6-f8b7ecb89f0f-300x217.jpg?v=1677845591 300w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2023/03/1e4e6a5c-8e2a-472d-afd6-f8b7ecb89f0f-202x146.jpg?v=1677845591 202w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2023/03/1e4e6a5c-8e2a-472d-afd6-f8b7ecb89f0f-50x36.jpg?v=1677845591 50w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2023/03/1e4e6a5c-8e2a-472d-afd6-f8b7ecb89f0f-104x75.jpg?v=1677845591 104w" sizes="(max-width: 612px) 100vw, 612px" /><figcaption class="wp-element-caption"><em>Mussolini y Petacci.</em></figcaption></figure></div>


<div style="height:25px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Un siglo justo después de la Marcha sobre Roma que llevó al poder a Mussolini, los herederos más desvergonzados de su tiranía acaban de ganar las elecciones en Italia, y su victoria, con un aire gradual de normalidad de sus aberraciones políticas,&nbsp; favorecen y se aprovechan de una difusa propensión a juzgar con una cierta benevolencia el régimen fascista italiano. Son las primeras heces del posfascismo. Hay quien piensa que definirlos como “posfascistas” es afirmar que lo que proponen estos partidos es el regreso a las manos en alto, la estética de la esvástica y la visión violenta de la política. Pero caricaturizar lo que ocurre es otorgarle el extraño privilegio de no tomarlos en serio. La realidad es que los anclajes de estos movimientos extremos se basan en concepciones políticas elaboradas. Sus líderes no son títeres, ni representantes de un peligro provisional. Su fuerza aumenta a medida que penetran en las instituciones, como hemos visto con Bolsonaro y Trump, pues se hacen cada vez más influyentes en el corazón mismo del sistema. &nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Las palabras en política importan, aunque sigamos sin una brújula que nos oriente sobre lo que decidimos banalizar y lo que no. La polarización “afectiva”, ahora en aumento, tiene que ver con las emociones y hace que se cierren filas no sólo en torno al partido o al líder, sino en torno a otros votantes o seguidores, generando sentimiento de pertenencia hacia lo “nuestro”, pero también de rechazo y de odio hacia el oponente. Este tipo de polarización, a diferencia de la que tiene un contenido más ideológico, genera una confrontación irracional y violenta. El asalto al Capitolio -una puesta en escena de opereta, con cuernos de búfalo y patrióticos “supermanes”- coincidió en rebajar la gravedad de la operación de Trump de evitar una transición pacífica del poder. Ese desprecio por el Estado de derecho está muy bien documentado. Más al sur, el candidato a las presidenciales brasileñas, Jair Bolsonaro, dirigió una de las campañas más agresivas que se recuerdan con su oposición al aborto, su proyecto de destrucción sin límites de la naturaleza, la promoción de las armas de fuego, el desprecio por los más pobres y las minorías, la defensa de la tortura y la pena de muerte, la desconfianza hacia las instituciones y, como buen heredero de Trump, el cuestionamiento de los resultados electorales.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">La polarización afectiva es la que más enfanga la vida colectiva. Lo saben muy bien Javier Milei, José Luis Espert y Patricia Bulrrich; algunos ejemplos de este posfascismo de extrema derecha y de derecha extrema, tan bien abonados en la política argentina. En Europa se despliega un contramodelo iliberal de regresión democrática y restauración de las antiguas jerarquías, abanderado por Viktor Orbán, quien reclama a pecho descubierto el legado del nazi Miklós Horthy, regente de Hungría entre 1920 y 1944. Arropado por la italiana Georgia Meloni, calificada por “Le Monde” como, “líder de un movimiento posfascista en un país fundador de la Unión Europea”, y por Mateusz Morawiecki, premier en Polonia. Acompañan&nbsp; Estonia, Letonia y Eslovaquia, el Frente Nacional de Marie Le Pen, el Partido de la Libertad en Austria, los Demócratas de Suecia, Vox en España, el Partido de la Libertad en Países Bajos, Alternativa por Alemania, etc.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Probablemente, al día de hoy, sea el mayor movimiento global que se está produciendo en el planeta. Algunos ya están en el poder. Otros sabrán esperar, pacientemente, para llegar o regresar a él. Hace tiempo que se han bajado de la marquesina de Piazzele Loreto. Visitaron el infierno y han vuelto. Son las primeras heces del posfascismo.</p>



<div style="height:40px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Logroño, España, 3 de marzo de 2023.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">*Periodista. Colabora en Página/12, Revista Haroldo, Revista La Tecl@ Eñe y El Litoral de Santa Fe. Ex periodista de “El Correo”, Grupo Vocento y Cadena Cope en España. Jugador de Vélez Sarsfield, clubes de España, y Campeón Mundial Juvenil Tokio 1979.</p>
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		<title>TRUMP, MILEI Y LA SINGULARIDAD ARGENTINA &#8211; POR MARCELO BRIGNONI</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 10 Nov 2024 03:02:23 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Destacada]]></category>
		<category><![CDATA[Marcelo Brignoni]]></category>
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		<category><![CDATA[ultraderecha]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La tendencia a la simplificación y a la comparación entre Milei, Trump, Bolsonaro, Marine Le Pen o Georgia Meloni, integrantes todos de una supuesta internacional política, no parece muy adecuada para la profundidad analítica.</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/trump-milei-y-la-singularidad-argentina-por-marcelo-brignoni/">TRUMP, MILEI Y LA SINGULARIDAD ARGENTINA &#8211; POR MARCELO BRIGNONI</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
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<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-5e9fe188f7bac23af79317069d0c53c8"><strong><em>La tendencia a la simplificación y a la comparación entre Milei, Trump, Bolsonaro, Marine Le Pen o Georgia Meloni, integrantes todos de una supuesta internacional política, no parece muy adecuada para la profundidad analítica.</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-c9080a116d1f6a3a381500056177fffa"><strong>Por Marcelo Brignoni*</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d5e18531e670bd10ca130847a62fe9c1"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></p>



<div style="height:40px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-text-align-right has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-13951022755ef7a77471e595ae0edc77"><em>La ultraderecha es la hija no reconocida</em></p>



<p class="has-text-align-right has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-3da4ef053eea929c3d5dd7777d7425b2"><em>del fracaso del progresismo neoliberal.</em></p>



<div style="height:39px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-drop-cap has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-a1134cc8ba3b83136a6aba926c421d75">Desde que Javier Milei se impuso en la segunda vuelta electoral de la que se cumplirá un año próximamente, analistas y periodistas de todo el mundo comenzaron a resaltar los puntos comunes entre la trayectoria de Milei y la de otros políticos en el mundo a los que se quiere incluir en una supuesta internacional política.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-9bf284409432bed4624eae14d5f34dbe">Ese nivel de arbitrariedad descriptiva nos señala como “estrategas coordinados” a Milei, Trump, Bolsonaro, Marine Le Pen o Georgia Meloni.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-f3e953a1911729f36964a1be5472dba6">Sin embargo, la tendencia a la simplificación y a la comparación de peras con melones no parece muy adecuada para la profundidad analítica.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-0f75a38f7a638d982512f3430c93dfdd">En principio, ninguno de los nombrados, salvo Milei se ve como anarcocapitalista con la misión celestial de destruir el Estado de su país.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-e48af35100972bbca4fa41b4337a259c">La tendencia a juzgar la totalidad de la política en base a la posición puntual sobre determinados aspectos de la periferia de un plan de gobierno hace que muchos crean que Milei y Trump plantean lo mismo, lo que claramente no es así.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-7c2747a3adccac2b9ff36efcf50bc647">Sí es cierto que ambos defienden los mismos intereses, los de Estados Unidos, pero las coincidencias en lo programático son bastante menos de lo que se señala. Uno, Milei, es un globalista libertario antiestatal al servicio de las empresas multinacionales y los bancos globales, y el otro, Trump, es un derechista nacionalista conservador pero partidario de usar el Estado de su país y sus herramientas para proteger su economía interna y sobre todo los puestos de trabajo en su país.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-00172dbf57ed2cf3af925364d6f0f799">Al igual que Trump y Bolsonaro, Milei se presenta como alguien que no forma parte del establishment y que llegó para luchar contra las élites políticas.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-31e15211a52e35fea668116198c81f12">Esta premisa, sin embargo, es sobre todo falsa en Bolsonaro. Un “permanente” del Congreso Brasileño por más de tres décadas, que además proviene de las Fuerzas Armadas de Brasil. Es decir, alguien que no es ajeno al sistema político de su país ni mucho menos “outsider” del establishment de Brasilia.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-e42aa68b7940c4f3feb3882086166ba0">Además, Bolsonaro es producto de un fraude electoral que proscribió a Lula da Silva y que dio inicio a su ilegitimo gobierno. Cuando Lula pudo ser candidato, Bolsonaro fue derrotado sin atenuantes.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-44dac65ee70a9f54355102b02b2484ef">La situación de Milei es bien diferente. Sin dirigentes argentinos proscriptos, a excepción del exvicepresidente Amado Boudou, Milei se impuso claramente sin estructura ni fuerza política organizada ante el desastre del gobierno del Frente de Todos liderado por Alberto y Cristina Fernández.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-c2d74513aee6a07e933c20c2c236674a">Milei fue economista en el sector privado en uno de los principales grupos empresariales de Argentina, la Corporación América, que tiene negocios que van desde la gestión de aeropuertos hasta la agroindustria, y su meteórico ascenso no solo es atribuible a su discurso contra “los políticos de siempre” desde los medios de comunicación privados, sino principalmente a los muy malos gobiernos de Mauricio Macri y de Alberto y Cristina Fernández, cuyas imágenes y popularidad están muy lejos de ser competitivas electoralmente.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-60117e8ae3bec42eb158b9cf73f6d190">Milei está bastante lejos de Trump en múltiples aspectos, si bien coinciden en su desprecio por el cambio climático y por las políticas de género.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-a086489f3841e7aeb059b495f55f35d0">Pero en lo geopolítico están bastante distantes. Trump cree al igual que Le Pen que la OTAN es un dispositivo caro e inútil al que ninguno de ellos considera valioso y financiable y ambos, Trump y Le Pen, cuestionan también a la OCDE y a la propia Unión Europea defendiendo a rajatabla su moneda nacional.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-31d566626d963d4d60b1003871d7c6ab">Milei en cambio se arrastra para ser aceptado en OCDE y OTAN y considera que ni la moneda argentina ni el Banco Central son necesarios.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-e90b4fe47846d3e4f2b110c841e22c08">Como sucede en estos casos, que parezcan similares no significa que lo sean.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-6ed795379539f50d1695f9458c76abb1">Por otro lado, tanto Milei como Trump, Bolsonaro, Marine Le Pen o Georgia Meloni, son beneficiarios de la frustración de sus sociedades por la desigualdad, la que lleva a sectores importantes de la población a identificarse de modo desesperado con “outsiders” que ilusionen con un progreso económico que los gobiernos moderados de centro progresista no han podido resolver, ya que lo único que no han moderado son el crecimiento de la desigualdad y de la pobreza de sus electores.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-5ff21a3756fcbacf0e10e50c365719f0">Ante esta realidad inocultable la reacción suele ser la misma en distintas latitudes. Se escucha aquello de que “el pueblo no sabe votar” mientras se señala que los votos de candidatos de estas características se amontonan entre gente “inculta de baja educación” y “engañada por las redes sociales”.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-a4540eee6b009264926516bb462c9b24">La misma lógica que señala desde un progresismo de formato religioso que “infieles y blasfemos descarriados” a ese relato portador inmanente del bien solo merecen la cancelación ya que no están capacitados para la democracia.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-8b23108492dffd0d74b69cdb73ebd4ce">Autocritica de la insolvencia política progresista, de su traición a los vulnerables que decían representar, del desastre de sus gobiernos, de su complicidad con la desigualdad, ninguna. Una mirada maniquea sobre el bien y el mal, que los ubica a ellos como fiscales y jueces de ese “incomprensible” comportamiento electoral, reiterado en distintas latitudes.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-5e74fcca476daff45338bc9d2fb1b9d4">Esta descalificación del voto popular ha venido acompañada de una insólita limitación a la libertad de pensar. Quien se atreva a no someterse al dogma del progresismo actual, intentando visibilizar el efecto nocivo de la inseguridad en barrios populares, el de la inflación deteriorando los salarios, el del exceso de esencialización de las minorías, será “cancelado” de inmediato ya sea como “cómplice de la criminología mediática” o como “fascista representante del patriarcado”. Quien señale la sostenida pérdida de derechos de los sectores más desprotegidos o la distribución cada vez más desigual del ingreso mientras gobierna el “progresismo”, “le hace el juego a la derecha”. Lo vemos en Argentina y también en el resto de occidente.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-1942c405439db5b60a721f948b0e676e">Trump, Milei, Bolsonaro, Le Pen y Meloni, agradecidos a tanta insolvencia, aunque no sean ellos lo mismo entre sí. La soberbia y la incapacidad de sus adversarios los transforma en beneficiaros electorales de tanto desatino.</p>



<div style="height:40px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-7208fc97c4d16b60f36c7e65aa46d7eb">Buenos Aires, 10 de noviembre de 2024.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-027d5fed0fb907bac8b7f1b2af88c551">*Analista político.</p>
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		<title>¿2025 BAJO EL FASCISMO? &#8211; POR DIEGO SZTULWARK</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 30 Dec 2024 00:04:56 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Destacada]]></category>
		<category><![CDATA[Diego Sztulwark]]></category>
		<category><![CDATA[Bifi Berardi]]></category>
		<category><![CDATA[Democracia liberal]]></category>
		<category><![CDATA[fascismo]]></category>
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		<category><![CDATA[ultraderecha]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>¿Cuánto sirve recurrir a la palabra fascismo para caracterizar nuestro presente? Mucho, si tiene sentido para pensar una novedad en las formas de dominio y despertar una reacción contundente ante la ofensiva de la extrema derecha. De nada, si sirve como consigna para un frente político centrista en 2025 que repita la tragedia como farsa.</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/2025-bajo-el-fascismo-por-diego-sztulwark/">¿2025 BAJO EL FASCISMO? &#8211; POR DIEGO SZTULWARK</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-1aa641d0cf0c23ab47c284c643e2c75e"><strong><em>¿Cuánto sirve recurrir a la palabra fascismo para caracterizar nuestro presente? Mucho, si tiene sentido para pensar una novedad en las formas de dominio y despertar una reacción contundente ante la ofensiva de la extrema derecha. De nada, si sirve como consigna para un frente político centrista en 2025 que repita la tragedia como farsa.</em></strong><strong><em></em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-2165b743d49dd643a3852d85c624619e"><strong>Por Diego Sztulwark*</strong><strong></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-f4c4894217d8d1744ecd50c2c89f0656"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em><em></em></p>



<div style="height:40px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-drop-cap has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-4e18af2532b47aaac2f175cbaebd8329">La discusión sobre si estamos o no en el fascismo es un estorbo, salvo que nos lleve a una verdadera discusión sobre a dónde estamos realmente ubicados. La mala idea de afirmar que si estamos ante el fascismo debemos entonces restringirnos a organizar un frente electoral antifascista es tan superficial que apenas si deja tiempo para considerar qué clase de fascismo sería éste. ¿Son neoliberalismo y fascismo necesariamente dos cosas incompatibles? Está a la vista que se trata de funcionamientos virtualmente convergentes y en algunos casos complementarios. ¿Cómo llamar a una forma del capital que secuestra la capacidad de las personas -de la gente, de los cuerpos, de la comunidad y de lo colectivo- para engendrar sentido? Y que explota económicamente la oscuridad y la caotización que difunde.<br><br>Y si esto es así, de nada sirve recurrir una idea “politicista” del fascismo. La mala idea de que al “fascismo” actual se lo puede derrotar por medio de una alianza “con el centro político” carece de valor, puesto que esa alianza ya la viene recorriendo el kirchnerismo elección tras elección desde hace años sin que las sucesivas “moderaciones” hayan logrado bloquear la ofensiva de la extrema derecha. Las dos premisas de ese frentismo con el centro son igualmente falsas: ni ese centro está comprometido a enfrentar las políticas del gobierno, ni bastará una mera alianza electoral para derrotar a la extrema derecha. A su vez, la idea tranquilizadora de que no estamos aun en un gobierno fascista porque el grupo de Villarruel, orgánico a lo que quedó del partido de militar, no es la fracción dominante en el gobierno, corre el riesgo de identificar lo fascista a una forma política estricta -a un modelo, tipo ideal, una Idea calcada de la experiencia italiana del siglo XX- que solo sirva para no reaccionar ante la gravedad que supone la extrema derecha en el poder. Dos entrevistas publicadas la última semana ayudan a organizar la discusión.<br><br>Ece Temelkuran, analista política turca exiliada en Berlín, ha dicho en una entrevista publicada la semana pasa en diario <em>El País</em> de España, que el populismo de derecha o la extrema derecha no son etapas previas sino “herramientas para establecer el fascismo». Por supuesto, ella no pretende que se pueda demostrar que cada gesto de la derecha extrema se corresponda con el fascismo histórico. No reclama ejercicios de erudición historiográfica. Dice “fascismo” para despertar un sentido de responsabilidad histórica ante tanta destrucción derechista. Temelkuran explica que el fascismo «no será un régimen autoritario que surja y mate gente, creando guernicas. Habrá confusión, demencia, teorías conspirativas, combinaciones extrañas de poder». Ella no se hace tampoco ilusiones con recrear una política de centro democrático: «La democracia liberal y la política centrista han sido corrompidas por el neoliberalismo. El capitalismo despiadado ha cancelado la principal promesa de la democracia, la igualdad. La gente no es estúpida. Entiende lo que está pasando». Más que oponer fascismo a democracia, como si el primero llegara de afuera, deberíamos tomar nota de que el fascismo surge como fastidio democrático: «¿Tiene sentido la democracia cuando no cumple su promesa de igualdad y dignidad para todos? No, es un vacío. El agotamiento proviene de que no sentimos el deseo de proteger esta forma de democracia. Por eso está fracasando. Cuando tiene sentido, vemos a la gente salir a la calle, arriesgando a veces sus vidas y haciendo algo por el país. ¿Qué se puede cambiar a través de la democracia? Estamos exhaustos, no admitimos que fuimos derrotados. La política centrista no admite la derrota. Por eso, en elecciones, votas por lo mejor de lo peor». Según Temelkuran, «el neofascismo se ha apoderado de la política y ha creado una decadencia moral, corrupción moral. Hay que hacer una declaración que hable de los valores morales básicos: ¿quieres que la gente muera de hambre? Yo no. Cosas simples. Hay que recordar por qué luchábamos, la igualdad y la dignidad».<br><br>Tengo amigos que dicen que decirle “fascista” a Milei es un facilismo, y tienen razón. Es una pereza en el esfuerzo de caracterización. Pero el riesgo de una pereza de signo opuesto está presente. Por eso, me parece importante la entrevista que el domingo 29 de diciembre <em>Perfil</em> publicó (entiendo que es la primera de dos entrevistas) a Franco “Bifo” Berardi. Allí, el pensador italiano afirma que el fascismo no es para él un peligro futuro, sino una realidad que se ha instalado en buena parte del mundo, sólo que no podremos reconocerlo si lo esperamos con los rasgos de su pasado clásico. En efecto: no hay marcha sobre Roma, Carta del laboro ni jóvenes futuristas esperanzados. El fascismo actual es impotente y señil: «Sé que muchos jóvenes que votan por Milei o Meloni son jóvenes que no tienen ningún futuro y lo saben. Son jóvenes que viven en condiciones de impotencia política y también, si puedo decirlo, de impotencia psíquica que se manifiesta, por ejemplo, a través de una epidemia de depresión. Entonces no es fascismo, es algo, si se puede decir, peor que el fascismo, porque sigue siendo violento y racista como fue el fascismo del siglo pasado, pero es una violencia que no puede lograr obtener sus objetivos. Es una impotencia que sigue reproduciendo las condiciones de la impotencia misma. Por eso, no creo que el siglo XX vaya a repetirse. No creo que abramos una resistencia antifascista que combatirá y ganará. No lo creo. Si queremos llamarlo fascismo, este fascismo de la impotencia va a producir una tragedia que ni podemos imaginar las dimensiones. El fascismo siempre produce tragedia. Pero ahora estamos al borde de una tragedia peor que la tragedia que ya hemos conocido».</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-4d50f825e56ad913ccb66b690646a63b"><br>Por supuesto, conocemos de sobra cómo funciona esta violencia de la impotencia en el mundo actual. Bifo pone un ejemplo contundente de nazismo contemporáneo: «El pueblo israelí, el Estado israelí, sionista, está viviendo una tragedia, ha vivido una tragedia, está inscripta en la historia misma de Israel. Israel es el producto de una voluntad mala de los europeos, de los alemanes racistas, de los polacos, italianos, franceses que han ayudado a Hitler en la exterminación del pueblo judío. Pero Israel es también el producto de una decisión inglesa y europea de expulsar a los judíos de Europa. Antes los hemos exterminado, después los hemos enviado a una tierra inhóspita, que solo a través de la ferocidad, solo a través del genocidio podían sobrevivir. Bueno, el genocidio está aquí. Estamos asistiendo a una reproducción del genocidio nazi por las víctimas. La lección que tenemos que aprender de lo que pasa en Gaza es una lección terminal. Las víctimas pueden emanciparse de su papel de víctima solo si se transforman en verdugos. Esto es lo que aprendimos de la historia de Gaza».</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-3252900250a18d44ae113c5563f73141"><br>Bifo no se refiere a una forma política precisa, como un fenómeno de destructividad capitalista que ha logrado destruir la creencia misma de que es posible usar la técnica, la voluntad y el conocimiento para liberar el tiempo social, conciliarse con la naturaleza y emancipar a la sociedad. El fascismo actual es para él una forma de “fin del mundo” que se enseñorea humillando al sueño de una sociedad que lucha por su liberación. Neoliberalismos y nacionalismos reaccionarios son, en este nuevo mundo en el que el lucro y la valorización se proponen un triunfo definitivo, vertientes fácilmente yuxtapuestas. Bifo cree que así las cosas, solo queda desertar: «Antes que nada, tenemos que hacer como hacen miles y miles de jóvenes rusos y de jóvenes ucranianos, escapamos. Cuando hay guerra, cuando te imponen matar o ser matado, hay una sola elección ética, esta elección es escapar. Desertar. Pero el problema es que la deserción hoy no es una elección solo militar». Desertar del mundo que los fascistas están organizando es no desear, ni amar ni vivir en ese mundo. ¿Supone esta deserción un abandono de la lucha política? No lo creo para nada. Aunque sí creo que las formas de lucha política que no se alían con quienes desertan de este mundo -las que hemos conocido como <em>política progresista</em>-, son y serán incapaces de dar respuesta satisfactoria o adecuada a la gravedad que plantea el capitalismo por desposesión. ¿Cuál es la combinación adecuada entre deserción y lucha política contra la desposesión? Cabe esperar que 2025 sea un año de experiencias orientadoras en este sentido.</p>



<div style="height:40px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-b02647448e64f0943103b91f760c913d">Buenos Aires, 29 de diciembre de 2024.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-51599abf75d4a9c990701bf8d00a305e">*Investigador y escritor. Estudió Ciencia Política en la Universidad de Buenos Aires. Es docente y coordina grupos de estudio sobre filosofía y política.</p>
<p><a class="a2a_button_facebook" href="https://www.addtoany.com/add_to/facebook?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2F2025-bajo-el-fascismo-por-diego-sztulwark%2F&amp;linkname=%C2%BF2025%20BAJO%20EL%20FASCISMO%3F%20%E2%80%93%20POR%20DIEGO%20SZTULWARK" title="Facebook" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_twitter" href="https://www.addtoany.com/add_to/twitter?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2F2025-bajo-el-fascismo-por-diego-sztulwark%2F&amp;linkname=%C2%BF2025%20BAJO%20EL%20FASCISMO%3F%20%E2%80%93%20POR%20DIEGO%20SZTULWARK" title="Twitter" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_whatsapp" href="https://www.addtoany.com/add_to/whatsapp?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2F2025-bajo-el-fascismo-por-diego-sztulwark%2F&amp;linkname=%C2%BF2025%20BAJO%20EL%20FASCISMO%3F%20%E2%80%93%20POR%20DIEGO%20SZTULWARK" title="WhatsApp" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_telegram" href="https://www.addtoany.com/add_to/telegram?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2F2025-bajo-el-fascismo-por-diego-sztulwark%2F&amp;linkname=%C2%BF2025%20BAJO%20EL%20FASCISMO%3F%20%E2%80%93%20POR%20DIEGO%20SZTULWARK" title="Telegram" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_email" href="https://www.addtoany.com/add_to/email?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2F2025-bajo-el-fascismo-por-diego-sztulwark%2F&amp;linkname=%C2%BF2025%20BAJO%20EL%20FASCISMO%3F%20%E2%80%93%20POR%20DIEGO%20SZTULWARK" title="Email" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_print" href="https://www.addtoany.com/add_to/print?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2F2025-bajo-el-fascismo-por-diego-sztulwark%2F&amp;linkname=%C2%BF2025%20BAJO%20EL%20FASCISMO%3F%20%E2%80%93%20POR%20DIEGO%20SZTULWARK" title="Print" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_dd a2a_counter addtoany_share_save addtoany_share" href="https://www.addtoany.com/share#url=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2F2025-bajo-el-fascismo-por-diego-sztulwark%2F&#038;title=%C2%BF2025%20BAJO%20EL%20FASCISMO%3F%20%E2%80%93%20POR%20DIEGO%20SZTULWARK" data-a2a-url="https://lateclaenerevista.com/2025-bajo-el-fascismo-por-diego-sztulwark/" data-a2a-title="¿2025 BAJO EL FASCISMO? – POR DIEGO SZTULWARK"></a></p><p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/2025-bajo-el-fascismo-por-diego-sztulwark/">¿2025 BAJO EL FASCISMO? &#8211; POR DIEGO SZTULWARK</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
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		<title>Des/igualdad &#8211; Por Rocco Carbone</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 22 Aug 2025 12:10:24 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Destacada]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La desigualdad es una amenaza para la igualdad en todas partes. Este texto mira más allá de los confines nacionales. Las expresividades tanáticas del capitalismo financiero requieren que el campo de la emancipación cultive una igualdad radical.</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/des-igualdad-por-rocco-carbone/">Des/igualdad &#8211; Por Rocco Carbone</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
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<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-c4347109b7e8648ae2720dfe87bb7f43"><strong><em>La desigualdad es una amenaza para la igualdad en todas partes. Este texto mira más allá de los confines nacionales. Las expresividades tanáticas del capitalismo financiero requieren que el campo de la emancipación cultive una igualdad radical.</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-173bfd1482c7da3a50ec4458c5b855be"><strong>Por Rocco Carbone*</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d5e18531e670bd10ca130847a62fe9c1"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></p>



<div style="height:65px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-drop-cap has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-8d81f165d8eed6feecc7d31d4fb1aa6a">En nuestra época se organizó una escena política singular alrededor de la palabra <em>fascismo</em>. Existen organizaciones políticas que se hicieron del Estado -o que están en su dintel: el caso de España- que rechazan con fiereza la categoría para sí; pero no pueden encubrir la operatividad política inherente al poder fascista que les es propia. Algunas vertientes de las izquierdas, en cambio, debaten si es <em>neo</em>, <em>post</em> o <em>pre</em> como si la cuestión -en realidad, el problema- fuera de incumbencia teórica, a tratarse en un gabinete, escrutarse en un aula o argumentando en alguna revista politizada, próxima a una publicación referateada. Por último, hay también una línea del progresismo que ha optado por el negacionismo.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-7cbb786bf4aa0cdfc30fe6983620eb0c">Interesa socializar aquí alguna reflexión teórica como guía para la acción. Deberíamos plantearnos una serie de preguntas acerca de esas afirmaciones que limitan el fascismo a una experiencia histórico-política europea, que apuntan su irrepetibilidad, que indican su carácter específico como formación política acotada a una nación y que muy a menudo presentan una “tesis” consoladora: luego de 1945 los pelos de Mussolini desaparecieron y no volvieron (ni volverán) a crecer. O sea: el poder fascista desapareció. En este punto se me ocurre la máxima: <em>lo conocido con frecuencia es reprimido</em>. Una oración de esta índole podemos dedicársela sin duda al campo de la reacción toda vez que rechaza para sí la categoría de fascismo. Pero, ¿esa máxima sólo le cabe al campo de la reacción? Pensar el fascismo como un fenómeno histórico-político único lo ayuda a pasar desapercibido cuando resurge o retorna.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-7c80eab7cd5d34f4a3481531f4a47d84">En su momento, la COMINTERN llegó a una expresión sintética para calificar el fascismo arqueológico: “brazo armado del capital”. Ese diagnóstico sigue siendo aceptable. “Para el gran capital -o más bien para una parte de él- el fascismo solo puede ser útil en ciertas situaciones peligrosas; pero cuando ya no es necesario lo <em>desecha</em>” (2004: 76). Esta línea aparece en las páginas finales de <em>El fascismo nunca ha estado muerto</em>, un librito abigarrado de ideas y arborescente de un viejo profesor italiano: Luciano Canfora. El fascismo sigiloso del siglo XXI es la expresión política del capital financiero <em>glocal</em> (global y local). Una de las expresiones del capitalismo financiero extorsivo y cada vez más internacional es el FMI; otra: las aristocracias tecnológico-financieras glocales: Galperin -criticado recientemente por Mindlin (“Mindlin cuestionó a Galperin por haberse mudado a Uruguay para pagar menos impuestos”, <em>LaPolíticaOnline</em>, 5/8/2025)-, por ejemplo, es una expresión a escala de Amazon; otra más: los monopolios corporativos globales absolutistas totalitarios. Las expresiones del capitalismo financiero centralizan en pocas manos -Mark Zuckerberg, Jeff Bezos, Larry Ellison, Bernard Arnault, Elon Musk, el puñado más conocido- las acciones de las empresas más dispares; las coordinan, las controlan y, a través del crédito, convierten a países enteros -y también a sus industriales- en subalternos, atentos a cualquier gesto de mando. El caso local es elocuente. Todo fascista sigiloso (m./f.) del siglo XXI tiene siempre una selfie con Elon Musk o Donald Trump.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-5cd4d1e8c08ee882bcacf2814a5100e7">Que el fascismo sea expresión del capitalismo financiero no es una novedad. En 1934, Mario Missiroli, cuando aún era fascista, en “L’economia corporativa”, una parte del libro <em>Studi sul fascismo</em>, escribía: “El capital productivo ha sido sustituido, en la jerarquía de los valores económicos, por el capital financiero. La especulación amenaza con matar a la empresa [&#8230;], prospera en el comercio de valores, se aprovecha de las tarifas arancelarias, se enriquece con la inflación que, en cambio, empobrece a la comunidad. Es una monarquía absoluta, omnipotente e invisible, que desafía al Estado, a las autoridades fiscales, a los consumidores y a los trabajadores al mismo tiempo” (Zanichelli: Bologna, 1934, pp. 277-278). De esto desciende que como todo fenómeno político proteico puede repetirse, sobre todo si nexado con el devenir del capitalismo. Claro: con los necesarios ajustes que derivan de los cambios de costumbre, de los usos del lenguaje, de las transformaciones de la vida capital y de la geografía en la que se verifica.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-231c60d5cac8cbdcbea4ba362fa77216"><em><strong>La historia y sus leyes</strong></em></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-00b43b5530093cd06a86df02a37c2f39">En las primeras páginas del librito de Canfora leemos que el fascismo “mucho después de su colapso político y militar, continuó alimentando el debate historiográfico, como también, y, sobre todo, político, tan animado que se convirtió, a su vez, en parte de la realidad política. Durante la segunda mitad del siglo XX y más allá. Nunca abandonó la escena. <em>Como es normal es un movimiento derrotado, operó entre bastidores</em>” (p. 10). Puesto que la historia se repite dos veces, una entre bastidores y otra en el centro de la escena, y puesto que el poder fascista salió de detrás de bambalinas, vamos a organizar y ejemplificar algunas modalidades o comportamientos para reconocer algunas manifestaciones <em>públicas</em> de ese poder. Guiados por Cánfora podemos decir que: “En rigor basta un poco de esfuerzo mental para comprender [esas modalidades públicas]. Si podemos hablar legítimamente de mafia ‘nigeriana’, ‘chechena’, ‘marsellesa’, etc., sabiendo muy bien que la mafia, tal como surgió y se desarrolló en Sicilia, tiene sus propias peculiaridades históricamente identificables y determinadas por un entorno específico, igualmente legítimo, y sobre todo útil a nivel cognitivo, será suficiente hablar de ‘fascismo español’ o ‘báltico’, etc., para hacer referencia a territorios distintos de Italia y a períodos posteriores a 1922-1945. Lo mismo se aplica a categorías interpretativas como ‘jacobinismo’, ‘reformismo’, ‘maximalismo’, ‘cesarismo’, etc. Adelante, avancemos” (pp. 37-38). Este viejo historiador me gusta.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-5f1e8163668139972ccce5f20c3ea9c4">Veamos algunas de esas modalidades (puede haber otras, desde ya) o comportamientos:</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-0e47e012350a80bd86af22b906d5e213">&#8211;<strong><em>Indigencia de la lengua</em>.</strong> Roberto Calderoli, político que revista en la Liga Norte, se refirió a una diputada italiana de origen africano (nacida en la República democrática del Congo), Cécile Kyenge, calificándola de “orangután”; en esta misma línea “argumental” insiste el presidente Milei cuando se refiere a los “mandriles”. Esta pobreza lingüística se debe a que el fascismo del siglo XXI recluta “medianías”, figuras políticas rastreras: a la altura de la degeneración del capitalismo en su momento financiarizado o algorítmico (me gusta/no me gusta). Esta pobreza conceptual e intelectual se verifica también a través de modos de la inversión. Un ejemplo: Galezzo Bignami entre 2018 y 2024 fue jefe de bancada de Fratelli d’Italia (el partido de Giorgia Meloni) en la Cámara de Diputados del Parlamento italiano. Este señor de casi 50 años, cuando era más joven, apareció en varias fotos vestido de jerarca nazi. En una se lo ve con una esvástica en el brazo izquierdo impresa en una faja roja. En julio de 2025, Francesca Albanese, relatora especial de Naciones Unidas para los territorios palestinos ocupados y una de las voces internacionales que denuncia el genocidio en curso en Gaza, fue invitada al Parlamento italiano a presentar un informe a partir de su propia experiencia en norte de África (lo que en lengua colonial llamamos “Oriente medio”). Bignami firmó un petitorio en el que se decía: es “irresponsable hospedar en lugares institucionales a sujetos que vehiculan ideas antisemitas”. Subvertir el propio devenir identitario (lo que se es), asignándoselo a otrx, es una práctica usual del poder fascista. ¡Lxs zombis son siempre lxs demás!</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-fa3f5657ceecdf28902910fcde12c5a2">Esta indigencia intelectual concierne también a la interpretación de la historia, siempre capciosa. Lo que ayer fue declaradamente fascista hoy suele presentarse como una expresión política democrática y republicana. En 1987 en Sorrento, ciudad del sur de Italia cercana a Nápoles, se llevó a cabo el XV Congreso del Movimento Sociale Italiano. El MSI fue el heredero explícito del fascismo arqueológico luego de la Segunda Guerra Mundial. Fue el aparato político del fascismo dentro del nuevo contexto democrático. Pues bien, en 1987, el secretario político, Giorgio Almirante, dijo que el fascismo era “el destino” del MSI. Palabras dichas 41 años después de la fundación de ese aparato político. De hecho, el propio nombre del movimiento (MSI) es un calco de la Repubblica Sociale Italiana. La RSI, también conocida como Repubblica di Salò, fue un estado títere creado por la Alemania nazi en el norte de Italia en septiembre de 1943. Actuó como instrumento de la política de ocupación alemana. Fue dirigida por Mussolini y se trató de un estado colaboracionista que operó bajo el control alemán hasta la liberación de Italia en 1945. Su objetivo consistió en gobernar los territorios italianos ocupados por los alemanes, reprimir la resistencia partisana, perseguir a judíxs y a los opositorxs antifascistas. Respecto al XV Congreso Canfora sostiene que “quienes entonces [1987] militaban en el MSI o incluso lo dirigían -ya fueran maduros o jóvenes o muy jóvenes- eran y conscientemente se proclamaban, o en todo caso se sentían, ‘fascistas’, o al menos -variante proactiva y voluntarista- ‘neofascistas’” (p. 60). El MSI mantuvo su nombre hasta 1994, cuando se transformó en Alleanza Nazionale y entró a formar parte del primer gobierno del autoproclamado “liberal” Berlusconi, un Menen italiano sin patillas. Hoy, los herederos del MSI, orgullosos de “no renegar” del pasado del movimiento, están en la cima de la República Italiana, con Giorgia Meloni, quien, en diciembre de 2022, sostuvo públicamente que “[el MSI] ha llevado hacia la democracia a millones de italianos derrotados por la guerra. [&#8230;] se puede estar de acuerdo o no, pero ha sido un partido de la derecha democrática, de la Italia democrática y republicana. Ha desempeñado un papel en la lucha contra el terrorismo”. “Terrorismo” allí quiere decir <em>comunismo</em>. Poco antes, en octubre del mismo año, en el discurso de investidura ante las Cámaras, sostuvo: “Provengo de una historia política que a menudo ha sido relegada a los márgenes de la historia republicana” (Canfora, p. 60). Meloni se refiere a la historia política del MSI, que <em>no </em>ha sido relegada a los márgenes de la historia republicana, como sostiene ella, sino que ha estado <em>siempre al margen</em> de la historia republicana de Italia. Así debe ser leído el pasaje del presidente del Consejo.</p>



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<figure class="aligncenter size-large"><img decoding="async" src="https://s1.elespanol.com/2022/09/26/mundo/europa/706189630_227478318_1706x960.jpg" alt=""/><figcaption class="wp-element-caption"><em>Giorgia Meloni. Foto:&nbsp;Reuters.</em></figcaption></figure></div>


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<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-7cda6b4d1bebfd0ccc25f742c8ce394c">Meloni conoce bien la historia del neofascismo posterior al fascismo arqueológico -post 1945- pues a los 15 años se unió al Fronte della Gioventù, la organización juvenil del MSI, y también participó en el FUAN (Fronte Universitario d’Azione Nazionale), la organización universitaria del Movimento, que tenía una ideología neofascista y anticomunista (se organizó en 1950 y se disolvió en 1996). Ocupó también el cargo de coordinadora regional del Fronte della Gioventù en la región del Lazio. Esta es la amiga Giorgia, la que regala pasaportes. “A instancias de Palazzo Chigi [sede del gobierno y residencia del presidente del Consejo de Ministrxs], el presidente argentino ha obtenido la nacionalidad del país de tres de sus cuatro abuelos. Una sorpresa en la que Giorgia Meloni venía trabajando desde hace algunos meses. [&#8230;] Una historia que [&#8230;] se asemeja a la de millones de ciudadanos argentinos, entre ellos el otro ex presidente del país sudamericano Mauricio Macrì. Una historia que [&#8230;] comenzó en Calabria, en uno de los innumerables pueblos diseminados entre Cosenza y Rosarno, de donde Francesco Milei, conocido como “Ciccio”, partió con su madre y sus tres hermanos en 1926. El abuelo de Javier (Francesco Malfetano, “A Milei la cittadinanza italiana: ‘Uno dei nonni partì dalla Calabria’”,<a href="http://www.ilmessaggero.it/politica/a_milei_la_cittadinanza_italiana_nonni_parti_dalla_calabria-8535704.html?refresh_ce">www.ilmessaggero.it/politica/a_milei_la_cittadinanza_italiana_nonni_parti_dalla_calabria-8535704.html?refresh_ce</a> (13/12/2024).</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-e7d4b9e9167043de043c2e87fabb7333">&#8211;<strong><em>Ideas primitivas y supremacistas</em>.</strong> “Argentinos de bien” es una evidente idea primitivamente supremacista pues implica una simetría inversa o especular: la existencia de <em>los</em> argentinos de mal. “Somos estéticamente superiores”: esta oración sintoniza con un pensamiento racista y el racismo es la forma típicamente occidental de supremacismo blanco. Estas cuestiones no pasan solo en nuestro país. En Finlandia, por ejemplo, están los “verdaderos finlandeses”. Esta es una de las consignas de un partido <em>ultra</em> que en junio de 2023 ganó las elecciones, conocido como Partido de los finlandeses. E él revista Wille Rydman, quien, en julio de 2023, en referencia a los judíos, dijo: “A los nazis no nos gusta esta mierda” (Canfora, p. 7). En la línea del primitivismo supremacista podemos ubicar tanto a <em>Alternative für Deutschland</em> (Alternativa por Alemania), que tiene un claro sesgo xenófobo y antisemita, o al segundo gobierno Trump, que hace fortuna con una consigna de impacto seguro: MAGA &#8211;<em>Make America Great Again</em>&#8211; ¡y con lxs migrantes latinoamericanxs deportadxs!</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-190f15c9423884720b909e35bb827c4a">&#8211;<strong><em>Medianía</em>.</strong> El fascismo suele (re)surgir en momentos de crisis o ante ciertas situaciones peligrosas. La Patria Grande -idea y organización- fue un entramado <em>peligroso</em> para la vida capital en América Latina, pues movimientos plebeyos se hicieron del poder público para conducir la estatalidad. Y la pandemia, que afectó la acumulación sin fin del capital también constituyó un momento de peligro. A eso llamo crisis. En la clave clasista, el fascismo “tiene un horizonte fundamentalmente nacional y se apoya en las clases medias” (Canfora, p. 76). El horizonte “nacional” de Milei se verifica en la sacralización de la propiedad privada, de lo propio, y el nacionalismo es eso: lo propio. En este sentido, el (re)surgimiento del fascismo se vincula con los comportamientos de la clase media. La experiencia de gobierno actual empezó a organizarse en un momento absoluto -global- de crisis: la pandemia. En los instantes históricos críticos, la clase media suele dirigir su atención a la clase que le inspira confianza, sea por narrativa o por acción o por ambas: la clase propietaria. Sin embargo, cuando las grandes-mayorías-que-dependen-de-su-trabajo-para-vivir tienen nitidez acerca de <em>su</em> proyecto de clase, cuando cuentan con una dirección perspicaz, firme, audaz, pueden inspirar confianza -y hasta entusiasmo- en las capas medias. En la pandemia la clase media volvió a referenciarse en la clase que concentra la propiedad en sus manos. Me refiero a la <em>gran propiedad</em>, a las grandes fortunas acumuladas por sustracción de la riqueza producida por la clase trabajadora. Puesto que el presidente Milei sostiene y es sostenido por ese poder clasista no puede ser considerado un <em>outsider </em>de la política: surgió del corazón del capital, de la clase que detiene en sus manos la gran propiedad. La idea de gran propiedad remite a poseer grandes capitales, múltiples saberes, controlar la mediaticidad monopólica, contar con una red nacional e internacional de puntos de apoyo, con una jerarquía tupida de instituciones, tener una cantidad indeterminada de privilegios sociales, estar sostenido por una parte conspicua del poder judicial, etc. “El capitalismo no es una abstracción: es un sistema vivo de relaciones de clase que, ante todo, tienen necesidad del poder estatal” (Trotsky, <em>Historia de la revolución rusa</em>, pp. 813-814). Ante la crisis o ante un momento de peligro, ese sistema trata de ubicar alguna modalidad del poder fascista en el corazón de la estatalidad con el propósito de descargar las patologías del poder capital sobre los hombros de la clase trabajadora y cuidar de la clase de la gran propiedad.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-f0b703339de85fd944242608f0c58b5c">La clase media es una medianía: capaz de fuertes -y aceleradísimos- impulsos, pero, a la vez, una clase sin resistencia. Ante el fracaso siente miedo, se espanta, pierde valor. Y cuando sobreviene una crisis puede perder las esperanzas en la emancipación. Entonces desborda de desilusión, tristeza, apatía, descontento, frustración. Además, sus estados de ánimo son muy cambiantes, suelen ser rápidos y violentos, condición que le imprime inestabilidad al impulso emancipador. De todas las condiciones que se requieren para afirmar la emancipación, la más inestable es el estado de ánimo de la clase media. Esto que describo suele o puede acontecer cuando la herramienta de la emancipación titubea, se inclina hacia la socialdemocracia y no es lo suficientemente decidida para guiar las expectativas y las esperanzas del movimiento elemental de las grandes mayorías -de las clases trabajadoras (bajas y medias). La reacción sobrevine si la emancipación no se mantiene firme, si no mantiene su propio <em>número</em>, es decir, <em>su cohesión de clase</em>; si sus cuadros se distraen del proyecto de poder y de estatalidad plebeya y pierden perspicacia, firmeza, audacia. En ese instante se precipita un reflujo que contrarresta la amplificación democratizadora. En este instante la clase media suele o puede distraerse de la emancipación y buscar su “salvación” en el campo opuesto: el de la reacción. Cuando la marea es ascendente y la ola emancipadora, expansiva, las grandes mayorías trabajadoras arrastran a la clase media. En el momento del reflujo, sucede el movimiento inverso: la clase media arrastra a grandes sectores de las mayorías trabajadoras hacia la reacción, <em>que es su propia perdición</em>.</p>



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<figure class="aligncenter size-large"><img decoding="async" src="https://s1.elespanol.com/2023/04/20/omicrono/defensa-y-espacio/757685033_232572846_1706x960.jpg" alt=""/><figcaption class="wp-element-caption"><em>Elon Musk, CEO de SpaceX.&nbsp;Foto: Reuters | M. Fernández.</em></figcaption></figure></div>


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<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-ad06b128e74c94a057fe28cb73fe6930">&#8211;<strong><em>Lanzallamas</em>.</strong> Esta palabrita refiere a una comunicación política incendiaria, propia de cierta familiaridad con el fuego. El fascismo sigiloso del siglo XXI tiende a la monopolización de la información. En la Argentina estamos ante una escena de mediaticidad monopólica reforzada por el algoritmo de lo que banalmente aceptamos con el nombre de redes sociales y que son en verdad aparatos del capitalismo digital, que responden a la gran propiedad privada concentrada (por caso, X es de propiedad de Elon Musk) y que nos instruyen en los modos cognitivos achatados, deshistorizados y homologados de la glocalidad del capital. Esta situación es muy problemática porque no deja espacios a las voces de minorías y además genera cierta disposición a la censura y hasta a la autocensura, idea que podría expresarse así: “para qué voy a hablar si nadie me escucha”.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-cd901f47e90ad2d3100f56bf072192ea">&#8211;<em><strong>Tecnicismos incom-probables-prensibles</strong></em>. “La inflación anual que viaja” a no sé qué velocidad y que según ellos es menos expresión de la lucha de clases y más parecida a un tren bala. Un ejemplo. Otro emergente conspicuo se lo escuchamos en la cena organizada por la Fundación Faro, el <em>think tank</em> que dirige Laje, Agustín. En la ciudad menemista de Puerto Madero, el presidente sostuvo: “La canasta básica viaja a menos del 10% y los salarios crecen sistemáticamente desde abril. Sacamos a 12 millones de personas de la pobreza y a 2.5 millones de chicos de la pobreza”. Economicismo que encubre a esas personas que se arrojan con toda su humanidad en los tachos de basura para comer o hacerse de una prenda de ropa. La “novedad” del fascismo sigiloso del siglo XXI, concediéndosela, es una alarmante fuerza político-estatal destituyente de la estatalidad y encaminada a afirmar sus intenciones de dominación, basada en teorías económicas. Éstas -empalmadas con la sacralidad de la gran propiedad privada, el poder de las aristocracias tecnológico-financieras, la fuerza expansiva de los monopolios corporativos globales absolutistas totalitarios- ha tomado el lugar que las teorías raciales tenían en el fascismo arqueológico. De ahí que los pueblos considerados “inferiores” -en el siglo pasado: “latinos”, “eslavos”, “judíos”- hayan devenido clases: trabajadoras, construidas como “inferiores” -por eso se las puede despojar de su condición existencial- en tanto carentes de (gran) propiedad. De otro modo, esto quiere decir alejar lo más posible del Estado y del ejercicio del poder a esas clases. En esta serie de cosas, al pueblo palestino -mano de obra del Estado de Israel en tiempos de no exterminio de masas- se le quiere negar el lazo social con su tierra. Esto es: con la soberanía, lo propio, la existencia.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-2ff0d7820ac13011bf2f8087e7bdabc4">&#8211;<em><strong>Arte de la guerra/represión</strong></em>. Estas modalidades de la violencia devuelven protagonismo e infunden autoestisma a grupos políticos y sociales reaccionarios. En la penúltima marcha por Palestina (julio 2025), sobre Corrientes y 9 de Julio, a metros del Obelisco, un grupo conspicuos de automovilistas se bajaron de sus autos con actitud agresiva para increpar menos a la militancia que a la policía: los invitaban a reprimir la manifestación contra el genocidio. Un policía en moto se alejó y allí empezaron los improperios de los automovilistas. Quedó reverberando en el aire el pedido de uno de ellos dirigido a un policía: “laburá, limpiá la calle”. En otro orden de cosas: la represión de los miércoles en plaza Congreso presenta un proceso social degenerativo insoportable. Habla de la fuerza del Ejecutivo, que se expresa por la intimidación con medios siempre más o menos legítimos, de opaca legalidad. Un freno a tiempo puede sobrevenir de una oposición solvente, dotadas de ideas claras y convincentes, representación a religarse con el movimentismo social en conflicto con el poder de gobierno y que en nuestro país no ceja pese al arte de la guerra; y a las amenazas: una reciente la escuchamos con motivo de la última cadena nacional: “<strong>Si ustedes quieren volver atrás, me van a tener que sacar con los pies para adelante</strong>”. Con esta oración, de sesgo mortuorio, el presidente se dirigió a ese segmento del Congreso que trata de sostener dos instituciones al borde del abismo: una educativa -la universidad- y otra sanitaria -la del Hospital Garrahan-.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-982d2fd2bfd0337fdd805dcb5b70b636">&#8211;<strong><em>Detención</em>. </strong>Una tarea del poder fascista es la detención. Tiene distintas expresiones: exilio-persecución-muerte (Julio A. Mella, Severino Di Giovanni), persecución y asesinato (Giacomo Matteotti), persecución y cárcel (Gramsci, Cristina Fernández), campo de concentración/desaparición y genocidio en los momentos de mayor radicalización reaccionaria. La función de la detención es uniformar las sociedades: lograr la homologación absoluta de sus miembros. Y suele ser concurrente con la intimidación: “intimidar a partidos contrarios con acusaciones inverosímiles o a opositores individuales con aluviones de querellas [&#8230;], demonizar a gobiernos anteriores anunciando ‘comisiones de investigación’ de manera constante” (Canfora, p. 24), vituperar a los otros poderes del Estado: si una rata aparece en su casa, señor/a lector/a, usted tratará de desalojarla. A eso invita el presidente Milei a la sociedad cuando equipara el Congreso con un “nido de ratas”: inhibir el poder más plural, clasista y federal del aparato liberal republicano democrático.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-db804dabf0a84c8adf096f874c4cd19d">&#8211;<em><strong>Corrupción (choreo)</strong></em>. “Con la tuya” puede traducirse como “eso que vos no tenés, te lo robó alguien”. Y ese <em>alguien</em> tiene nombre y apellido. En Europa son los colectivos extracomunitarios (la ola imparable de migrantes procedentes de mundos ex coloniales). En EE.UU. son los colectivos migrantes latinoamericanos, deportados, y encerrados por el carcelero salvadoreño. Los judíos del siglo XX han sido reemplazados por lxs inmigrantes como blanco del odio de las masas descontentas. En la Argentina esa identidad tiene una declinación política: es el K y, más generalmente, la emancipación. La idea que expresan pobremente con la frase “con la tuya”, sin embargo, no es del todo errónea: lo que socialmente nos falta es la igualdad que nos expropió la clase de la <em>gran</em> propiedad, que sostiene el poder teratológico de gobierno.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-3af148759c18490c0a711ac6deac4244"><em><strong>Propuesta</strong></em></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-76447781d1fa17a5fe5ee54d633e3bd3">Es legítimo alarmarse, <em>ocuparse</em> en vez de preocuparse (la indignación es una cosa inútil si no se ordena políticamente), y no pecar de estupidez cuando observamos que se repiten estos comportamientos, que son propios del poder fascista: “Se trata de un sistema de autoridad que podría definirse como ‘reaccionarismo capilar de masas’, que gira en torno a clases medias empobrecidas, antipolíticas y vagamente xenófobas” (Canfora, p. 24). Todo esto que tratamos de interpretar ha fallado, ha encontrado un límite ante la organización de esa fuerza que en otros momentos de la historia llamamos revolución. Último: el fascismo es una latencia en la historia de los pueblos que se ofrece como apoyo a todo poder interesado en obstaculizar la <em>emancipación</em>. Es ésta sin embargo la potencia que logrará disputarle el consenso al poder anfibio que por ahora se ha hecho del Estado. Esa disputa no será sencilla dada la naturaleza ambigua, contradictoria, dual del poder fascista, que combina la agitación con la represión, la memoria del neoliberalismo del menemato con la “memoria completa” del horror, junto con las modalidades serviciales del poder mafioso.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-809592851dd443dc27d2cd2c40330dba">Las <em>izquierdas</em> -revolucionarias y nacional-populares-, que tienen como horizonte y tarea la emancipación, deben enfrentar y resolver, teóricamente, desde el movimiento, y operativamente, desde la parte de la estatalidad que aún ocupamos, el problema más acuciante del momento actual: las crecientes desigualdades (que estallan con peculiaridades estrictamente nacionales en cada país).</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d9245ea3042884bff11220996f6c0f7f"><strong>Igualdad es una de nuestras consignas. </strong>Esa antigua virtud en clave popular quiere decir: reciprocidad social, voz pública, poder dentro del Estado, dignidad, participación en la toma de decisiones.</p>



<div style="height:65px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-4c77086bf9f5353393529301b8b1750b">Viernes 22 de agosto de 2025.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-605a43227e1a74da2762b65f3f122017">*Filósofo y analista político. CONICET.</p>



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		<title>Diarias &#8211; Por Rafael Bielsa</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 23 Feb 2026 15:11:30 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Destacada]]></category>
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		<category><![CDATA[Europa]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El mundo inocula algo nuevo cada día. ¿Europa es un parque temático para la historia? En Perú, ¿la política se escindió de la economía? ¿Trump deja atrás a Kennedy al cambiar su legado cromático (azul celeste, y blanco) por su paleta preferida (dorado, rojo, azul oscuro y blanco)? ¿Hay un alto el fuego entre Hamás e Israel? ¿Atacará Norteamérica a Irán? ¿Reaccionará Teherán sobre Tel Aviv? Colonias de noticias diluyen los principios que deberían estar en los títulos.</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/diarias-por-rafael-bielsa/">Diarias &#8211; Por Rafael Bielsa</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
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<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-8d322383f8b16d6458b5ec14c8004182"><strong><em>El mundo inocula algo nuevo cada día. ¿Europa es un parque temático para la historia? En Perú, ¿la política se escindió de la economía? ¿Trump deja atrás a Kennedy al cambiar su legado cromático (azul celeste, y blanco) por su paleta preferida (dorado, rojo, azul oscuro y blanco)? ¿Hay un alto el fuego entre Hamás e Israel? ¿Atacará Norteamérica a Irán? ¿Reaccionará Teherán sobre Tel Aviv? Colonias de noticias diluyen los principios que deberían estar en los títulos.</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-debc3133f6c0249b6719c0166e0ac8d0"><strong>Por Rafael Bielsa*</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d5e18531e670bd10ca130847a62fe9c1"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></p>



<div style="height:69px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-drop-cap has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-270b069f3122c6ce30161d82a4cda1b3">Hoy dice el periódico que Europa se ha convertido en un parque temático de la historia, que el Perú perdió al séptimo presidente desde el 2016, que en la flota ejecutiva de aviones Trump cambió el legado cromático de Kennedy (azul celeste, y blanco) por su paleta preferida (dorado, rojo, azul oscuro y blanco), que desde el alto el fuego entre Israel y Hamás (10/10/25) murieron entre 367 y 600 palestinos (según el origen de la información), que hay un 90% de probabilidades de que EE. UU. ataque Irán en las próximas semanas y que, en caso de que esta ofensiva se concrete, Teherán gatillaría una represalia contra Tel Aviv (algunas fuentes, como Axion). Esas motos que van a mil…</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-96418d79ce0a8e2ae7faab77b28f4ce1">Giorgia Meloni, presidente del Consejo de Ministros de Italia, se muestra como la principal aliada en Europa de Donald Trump, desde que viajara a Washington para asistir a su toma de posesión, siendo la única líder europea presente. Ambos comparten afinidades ideológicas en temas como soberanía nacional y crítica a la burocracia europea; la invitación norteamericana para que integrara la Junta de Paz para Gaza (<em>Board of Peace</em>) la colocó en una posición delicada. En el plano doméstico, la calificaron de ser una “trumpista mediterránea”, y en el comunitario la han acusado de poner en riesgo la cohesión europea.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-36b33fab4220277055e31892a33df208">A la primera reunión operativa de la Junta de Paz para Gaza (jueves 19/02/26) en Washington, asistió en calidad de observador y en representación de Italia, Antonio Tajani, ministro de Asuntos Exteriores del gobierno de Giorgia Meloni. La Constitución italiana permite —en algunos ámbitos y para ciertas materias— ceder parte de su soberanía, en condiciones de paridad. La Junta está encabezada por Donald Trump, quien mantiene ese lugar incluso si deja de ser presidente de los EE. UU. Las decisiones mayoritarias deben ser aprobadas por él; en caso de empate, su voto es dirimente. Además, determina quién integra el organismo ejecutivo, puede vetar resoluciones, expulsar o incorporar miembros, fijar la duración del directorio y crear o disolver órganos operativos. No se admiten reservas acerca del estatuto, y la participación es provisoria hasta que la cabeza la valide. Es difícil imaginar un esquema menos paritario; de allí el carácter de observadora que asumió Italia, lo que no implicaba una subordinación automática ni una renuncia a su autonomía.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-bfdda6a4d1f30f6a1c92f0c186392492">Para el oficialismo, no asistir hubiese significado renegar del “rol principal” que el país ha venido desenvolviendo para el cese del fuego, siempre con el objetivo de “llegar a una solución de dos Estados que convivan en paz y con seguridad”. La crisis de Gaza incide en los equilibrios regionales, en la estabilidad del Mediterráneo alargado, en la seguridad de las rutas comerciales de las exportaciones italianas —cuyo 40% transita por el Mar Rojo—. La lengua del Dante tiene una palabra sugerente: “guardone”, voyeur, espectador pasivo. Los que veían en el papel de observador pasividad y falta de protagonismo, acuñaron la expresión “Italia guardona”, para describir con sarcasmo a un país que no participa activamente en las decisiones, sino que se limita a mirar desde afuera. El oficialismo retrucó diciendo que siempre es mejor ser observador que espectador. La Unión Europea, por su parte, manifestó que su intervención estaría limitada a la reconstrucción de Gaza.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-7cae0b1ff713e0a2d02a857d8790e7a9">Italia ha aportado al Centro de Coordinación Civil-Militar (CMCC) para Gaza (empeñado a asegurar las actividades de asistencia humanitaria y servicios esenciales a la población), “una escuadra” de 3 diplomáticos y 8 militares. Los carabineros, activos en Cisjordania desde hace más de 10 años (2013, a través de la misión bilateral MIADIT, <em>Missione Addestrativa Italiana</em>), iniciarán dentro de poco la formación de 50 funcionarios de seguridad palestinos para desplegar en la Franja. También participa de la misión EUPOL COPPS (<em>European Union Police Mission for the Palestinian Territories</em>), una operación civil de la Unión Europea iniciada en 2006 para apoyar a la Autoridad Palestina en Cisjordania, y de la Misión EUBAM Rafah (<em>European Union Border Assistance Mission at Rafah</em>, para apoyar la gestión del cruce fronterizo de Rafah, que conecta la Franja de Gaza con Egipto), con la presencia de 8 carabineros.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-38da745e06f1c0ac8ac5ee019ec94084">En la reunión del jueves, Trump preguntó dónde estaba el presidente Milei. “Yo lo respaldé —dijo—; no suelo respaldar a personas, pero lo hago cuando alguien me cae bien”. Añadió: “Estaba un poco atrasado en las encuestas (por las elecciones de octubre de 2025) y terminó ganando de manera aplastante”; no precisó si él o el confiable, quien despachó a los Cascos Blancos (un “aporte valioso”, un “ejemplo de compromiso internacional” dijo su amigo). Tajani subrayó que, en cada contacto con la administración estadounidense, Italia reclamó la necesidad de garantizar la estrecha observancia de los principios de su Constitución y el involucramiento del Parlamento. El viernes 20 por la tarde se conoció el fallo de la Corte Suprema de Estados Unidos que frenó los aranceles de Trump, quien se sintió decepcionado, sostuvo que la decisión “arrasaba con la estrategia económica más importante de su segundo mandato”, y advirtió que podría traer “ruina financiera” para Estados Unidos. Con todo, aseguró que tenía “excelentes alternativas” para reemplazar las que el tribunal había rechazado.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-5ce6f182e32f1bfb5158f62ee85f4c21">La opinión de la Corte Suprema en el caso sobre la aplicación del IEEPA a los aranceles de emergencia de Trump (<em>International Emergency Economic Powers Act</em>), por 6 votos contra 3 —con opinión mayoritaria redactada por el presidente del tribunal John Roberts—, resolvió que el Acta no autoriza al presidente a imponerlos. No es aconsejable saltar de entusiasmo por una decisión de la Suprema Corte de los Estados Unidos, dicho lo cual ésta tiene matices múltiples. Enseñó inglés (regulación no incluye tasación; “regular” en IEEPA no incluye “fijar aranceles”); la familia de palabras con la que se asocia “regular” también sugiere que el Congreso no pretendía que incluyera la facultad de recaudar ingresos. El fallo impartió historia —o la falta de precedentes históricos—: es revelador que, en el medio siglo de existencia de la IEEPA, ningún presidente haya invocado la ley para imponer aranceles, y mucho menos de esta magnitud y alcance. Además, la decisión puntualiza criterios sobre cómo hay que entender la división de las ramas del Poder: cuando el Congreso otorga la facultad de fijar aranceles, lo hace de forma clara y con estrictas restricciones; ninguna de ambas cosas se lee en la IEEPA. Los redactores de la Constitución dieron “solo al Congreso” el poder de imponer aranceles en tiempos de paz. Después de que el tribunal cuestionara sus atribuciones, Trump anunció aranceles del 15% sobre casi todas las importaciones estadounidenses, el nivel máximo que permite la ley. Porque estamos en la calle de la sensación, uh.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-643398509f15d4e0f5f27abd4b7ea39f">Mientras Trump lanzaba contra la Unión Europea adjetivos (“decadente”), intuiciones (“la sombría perspectiva de que su civilización sea borrada”) y deslegitimaciones políticas (la necesidad de apoyar a partidos “patrióticos” en Europa), el presidente francés Emmanuel Macron defendió que Europa aplicara medidas de represalia o contramedidas comerciales para protegerse, respondiendo con firmeza. Meloni advirtió que una reacción demasiado dura de la UE podía terminar siendo un “castigo económico” para Europa misma, porque los aranceles y contramedidas suelen tener efectos cruzados: encarecen importaciones, afectan exportaciones y golpean a las propias empresas y consumidores europeos. Macron señaló contradicciones en la postura de Meloni, entre el nacionalismo y la tendencia a opinar sobre otros países. La dirigente italiana venía trabajando en un intento de redefinir el liderazgo europeo con un motor italo-alemán, que buscara mayor autonomía frente a Washington y, a la vez, reconfigurara el protagonismo francés. Para explicar una situación intrincada, los franceses tienen una frase hecha: “busquen a la mujer” (<em>cherchez la femme</em>); raro que a un francés se le escapara.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-1520a46a00302c3814ba1e9374e85d09">En mayo de 2025, reuniones bilaterales exhibieron gestos de acercamiento entre el Canciller alemán Friedrich Merz y Giorgia Meloni, que se afianzaron en enero de 2026, cuando en una cumbre en Roma ambos profundizaron la cooperación y plantearon un frente común en la UE. En la cumbre económica de Bélgica (02/26), la alianza se consolidó públicamente. Mientras los políticos se preguntan si hay pociones para el amor, la fusión fue bautizada en Italia como “Merzoni”. Francia queda en una posición más aislada.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-78769364942b296b739981495fe2d000">El arqueólogo y paleoantropólogo francés Ludovic Slimak estudia un momento decisivo de la historia de la evolución: el encuentro de nuestra especie con los neandertales, los humanos más cercanos a nosotros. Los neandertales usaban el fuego, pintaban arte rupestre y tuvieron hijos con los sapiens —lo que dejó algo de su ADN en nuestro genoma—; se desenvolvían en sus valles y no compartían nuestra tendencia a la sincronización, a la estandarización, a la alineación colectiva. Sus valores eran otros: los bosques, las escondidas, los espacios; quedarse para siempre donde estaban, sin querer explorar el mundo. Según Slimak, los neandertales desaparecieron porque sus valores se vinieron abajo. ¿Cuáles son los nuestros? ¿Se están derrumbando? Cantaba Serú Girán en Seminare (1978): “Muy lejos del sol / Que quema de amor”.</p>



<div style="height:60px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-727f38abc23fe0c0b8e331af33ca3c6c">Lunes, 23 de febrero de 2026.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-4b9783b88ea6a58387b4ce114a2d3a0a">*Abogado y escritor.</p>



<div style="height:14px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



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