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	<title>lucha de clases archivos - La Tecl@ Eñe Revista</title>
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	<description>Una Revista de Opinión</description>
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	<title>lucha de clases archivos - La Tecl@ Eñe Revista</title>
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		<title>El discreto encanto de la pequeña burguesía progresista &#8211; Por Mariano Dubin</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 18 Dec 2018 23:29:40 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Destacada]]></category>
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		<category><![CDATA[progresismo]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Frente a derrotas ideológicas, políticas de larga duración y procesos de fragmentación social crecientes, la pequeña burguesía progresista se ha tornado endogámica en sus obsesiones y frustraciones y su discurso político se ahoga en la supremacía moral.</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/el-discreto-encanto-de-la-pequena-burguesia-progresista-mariano-dubin/">El discreto encanto de la pequeña burguesía progresista &#8211; Por Mariano Dubin</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em><strong>Frente a derrotas ideológicas, políticas de larga duración y procesos de fragmentación social crecientes, la pequeña burguesía progresista se ha tornado endogámica en sus obsesiones y frustraciones y su discurso político se ahoga en la supremacía moral.</strong></em></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>Por Mariano Dubin*</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Las clases medias que hacen de su progresismo un bien cultural legitimado que luego traducen en mejorar sus posiciones objetivas (beca, cargo, cátedra, posición jerárquica, etc.) y reproducen, por tanto, su clase son las mismas que dicen: «los otros se aprovechan de los pobres».</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El progresismo, sabemos, es el monopolio de la sensibilidad social.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Todo camino a las subsecretarías del Estado, las becas, las mejores condiciones laborales, los privilegios sociales está asfaltado con buenas intenciones. Eso sí el trabajo material de ese camino lo hacen siempre los mismos negros de mierda. Porque la pregunta es clave para un programa popular: ¿cuántos negros y negras ocupan voces relevantes de los espacios públicos y políticos? De ese privilegio, bueno, mejor no hablar de ciertas cosas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">¿Pero por qué esta recurrencia tópica de “perder los privilegios”? Los verdaderos privilegios, en realidad, no pueden perderse (“deconstruirse”, como dice la retórica de moda) porque básicamente son estructurales, es decir, no se pueden desarmar en una cifra de 280 caracteres. Lo estructural no es subjetivamente reversible; si lo es, no es estructural.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Nadie podría deconstruir, por caso, la propiedad privada. No porque la propiedad privada no fuera un sentido históricamente construido (de hecho hace poco más de 100 años había poblaciones en el actual territorio argentino que la desconocía: como el pueblo Selknam que fue exterminado por los Braun Menéndez). Los Selknam que cazaban guanacos no encontraron en esas mansas ovejas traídas por la extensión de la frontera ganadera propiedad privada: ¿hoy qué sentido más originario se produce en cualquier intercambio cotidiano –hasta pidiendo prestado un encendedor para prender un pucho- que el de la propiedad privada?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Porque la propiedad privada no puede ser arrojada en la esquina a la primera alcantarilla de nuestras frustraciones personales sino que estamos enajenados a ella por las relaciones materiales de producción contemporáneas.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>La supremacía moral de las clases medias progresistas</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Existe un proceso de secularización de larga duración donde una clase que ya no puede legitimarse por orden divino troca su justificación de ser en una “razón cultural superior”. Los modos de legitimación actuales imposibilitan decir: el sistema nos permitió estar donde estamos y ustedes se pudrirán donde nacieron.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Este proceso de secularización no elimina, por cierto, dos elementos centrales de la tradición occidental (al menos, en sus inflexiones oficiales): la idea de liberación postrera y la idea de que la acción social esconde una verdad que los sentidos ocultan.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Quienes asumen la potestad de indicar cuál es esa liberación y cuál es esa estructura oculta del mundo son los mismos y hacen de ese supuesto saber una soberbia epistemológica que corresponde relativamente a su posición objetiva en la sociedad. En el siglo XIX el gran tópico fue la raza, en el siglo XX la clase y en este siglo XXI, aparentemente, el género. Sobre este tópico, claro, hay apropiaciones diversas y derivas muy particulares. Sólo nos referimos a sus modos legítimos, aquellos necesarios para la reproducción social, que exigen hablar de un otro popular indefinido, monstruoso, oscuro.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">En este marco, el discurso fantasmal sobre la pobreza y los réditos civilizatorios de la cultura para constituirse como clase son perfectos para establecer una clase social media (que en términos identitarios no ha parado de crecer en la historia argentina: cada vez hay más personas que se perciben “clase media”): la pérdida de una identidad proletaria, obrera, trabajadora, popular (o cualquier otra identidad marcada por el trabajo y que unificara mayorías) no es algo local sino global y parte del triunfo postrero del capitalismo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Por si fuera necesario aclarar: no nos referimos a <em>las</em> izquierdas, <em>los</em> feminismos, <em>los</em> peronismos, <em>los</em> marxismos. El progresismo es una matriz ideológica que puede operar dentro de esos campos y otros porque lo que determina no es una retórica o una adscripción partidaria sino una perspectiva pequeño burguesa de supremacía moral. Hay izquierdas, feminismos, peronismos, marxismos que no aplican a esta definición.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Nunca los discursos se construyen por su contenido o solamente por él. Por ejemplo, decir todos, todas o todes no significa –a priori- ningún cambio que no sea retórico. Esto se sabe: no es el dictum, lo dicho, lo que determina a una ideología sino, principalmente, su enunciación, sus relaciones de posibilidad, su estructura de poder, su acumulación social. Y si uno deja de lado el balbuceo de los discursos modernizadores (donde unos siempre se presentan más allá del determinante social y se asumen a sí mismo libres, autónomos, deconstruidos y a los otros siempre se los presenta como la resaca social, el caso total de la no agencia, la decadencia) hay una continuidad de siglos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Fuera de las neurosis de las clases medias progresistas, hay un sistema que en su irracionalidad extrema, en su destrucción inmediata, en su colonización de Marte y la Luna al compás de millones que beben agua de zanjas podridas como perros, hace que estalle la crisis (que además de ser material se vive en términos de zozobra, tristeza, odio, rabia, locura). Todo es posible. La destrucción del mundo, por ejemplo. En este contexto, hay tres elementos a señalar: 1) la agudización de la lucha interimperialista (principalmente, Estados Unidos y China pero en un mapa de aliados y enemigos más complejo); 2) el alza creciente de la lucha de clases en términos mundiales (sin síntesis programáticas); 3) la pérdida del “consenso democrático” entre las clases populares (que hoy está siendo vehiculizado, principalmente, por las derechas occidentales).</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Momento urgente para articular una política nacional, popular, revolucionaria. No para dejarse zozobrar en esa radicalidad ideológica con nula extensión social a las que nos quieren condenar las clases medias progresistas.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>El imperialismo: un tigre de neurosis </strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">¿Estamos discutiendo política? ¿O estamos discutiendo performáticas del yo, laboratorios posibles de un lenguaje cada vez más barroco y dispositivos de autoafirmación de clase?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Frente a derrotas ideológicas y políticas de larga duración y procesos de fragmentación social crecientes, la pequeña burguesía progresista se ha tornado endogámica en sus obsesiones y frustraciones (y, a veces, intolerante en su incapacidad de entender la complejidad de las relaciones humanas y sociales). A su vez, los niveles relativamente bajos, en los últimos años, de la lucha de clases y ciertos niveles de vida que le producían un excedente de tiempo dedicado al ocio (al menos hasta el año 2016) le han facilitado vivir, provisoriamente, en sus precarios paraísos artificiales; en un desmadre social generalizado, esos paraísos se hubieran destruido en mil pedazos de manera inmediata porque sus propias condiciones de existencia desaparecerían. No es el caso. Tal vez, pronto.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Hay una disociación general en estas clases medias progresistas entre su discurso de radicalidad ideológica total y su nula extensión social. Hay un contexto de producción discursiva evidente e inmediato: la fragmentación social. Es lógico, en este marco, que las clases o las subclases -cada vez más pronunciadas en sus sociabilidades intramuros- se comporten ajenas a un patrón cultural general, y más dependientes de sus propios patrones, sistemas de legitimidad, prácticas, lecturas, valores y creencias, etc. Al mismo tiempo como cada subclase tiene a su interior cantidad importante de actores y, asimismo, circuitos y jergas y guiños de autolegitimación constante, pueden vivir en la ilusión de ser una mayoría.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Las clases medias progresistas no poseen como objetivo de representación a las clases populares. Son centro y fin de todas sus proyecciones ideológicas. Se autoperciben como “territorios libres” en una lucha imaginaria donde el imperialismo ha desaparecido como enemigo y se ha convertido en figuras cada vez más fantasmales, imprecisas, neuróticas. El imperialismo hacia el interior de este sector opera básicamente como enajenación completa. El enemigo ya no es el imperialismo sino las leyes culturales opresivas que nos conformaron como sujeto: la autoincriminación.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El capital, hoy, produce atomización radical. Toda ideología que apele al fraccionamiento, en términos objetivos, no hace ningún movimiento disruptivo. Sólo reproduce la lógica del capital. De hecho, mientras el capital se sigue reproduciendo y concentrando y saqueando al mundo, y la guerra interimperialista agudiza todas las contradicciones, y en la Argentina el hambre crece día a día, las clases medias progresistas hacen de su indignación moral un capital cultural que no deja de ser altamente rentable y enmarcado en los modos de producción material contemporáneos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El imperialismo es un tigre de neurosis que hace ver enemigos en todos lados y en ningún lado.  En este fantasmal escenario, las clases medias progresistas poseen el monopolio de la sensibilidad social. Y su discurso político se ahoga en la supremacía moral. Son el enemigo ideal (grotesco e inofensivo) de las nuevas derechas.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><span style="color: #000000;">Berisso, 18 de diciembre de 2018</span></p>
<p><span style="color: #000000;"><em>* Docente, escritor y poeta. Universidad Nacional de La Plata.</em></span></p>
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		<title>ACONTECER DEL ODIO CULTIVADO &#8211; POR RICARDO ARONSKIND</title>
		<link>https://lateclaenerevista.com/acontecer-del-odio-cultivado-por-ricardo-aronskind/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 12 Aug 2024 13:18:36 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Destacada]]></category>
		<category><![CDATA[Ricardo Aronskind]]></category>
		<category><![CDATA[Democracia]]></category>
		<category><![CDATA[Discurso de odio]]></category>
		<category><![CDATA[Elites económicas]]></category>
		<category><![CDATA[Golpe del 76]]></category>
		<category><![CDATA[lucha de clases]]></category>
		<category><![CDATA[Milei]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El otro del movimiento nacional y popular fue y es un poder económico extranjerizado para el cual esta tierra es simplemente un espacio de captura de riqueza a costa del resto del país. En esta lógica es que ha operado históricamente el discurso del odio.</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/acontecer-del-odio-cultivado-por-ricardo-aronskind/">ACONTECER DEL ODIO CULTIVADO &#8211; POR RICARDO ARONSKIND</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
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<p class="has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-7ac1cc48890c24f26be41579da614a4f wp-block-paragraph" style="color:#0711e3"><strong>¿DISCURSO DE ODIO O LUCHA DE CLASES CONTRA LAS MAYORÍAS?</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-6d8c4d6d76f1ac1e52d1eddf049a65df wp-block-paragraph"><strong><em>El otro del movimiento nacional y popular fue y es un poder económico extranjerizado para el cual esta tierra es simplemente un espacio de captura de riqueza a costa del resto del país. En esta lógica es que ha operado históricamente el discurso del odio.</em></strong><strong></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-1bd1fe80e423a842e3defb925bb61ef8 wp-block-paragraph"><strong>Por Ricardo Aronskind*</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d5e18531e670bd10ca130847a62fe9c1 wp-block-paragraph"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></p>



<div style="height:43px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-drop-cap has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-de3b89d9b6054e2d5c660da4193dc0ee wp-block-paragraph">El período mileísta está siendo estudiado y pensado a velocidad acelerada por el campo democrático, popular y de izquierda.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-a03ae33c7f5dd0ae2dcdf726a43de0a9 wp-block-paragraph">¿Quiénes son? ¿De dónde salieron? ¿Reflejan algo permanente o transitorio? ¿Pueden tener éxito?</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-eb365fe3e0db7a44c0c7094861bebed0 wp-block-paragraph">Las preguntas se agolpan día a día, y muy tímidamente empiezan a aparecer respuestas parciales, dado que el fenómeno encierra algunas novedades –pésimas- hasta ahora desconocidas en la Argentina.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-c832f6fd26a7b5c0e1149fcb1cab9ef1 wp-block-paragraph">Uno de los elementos que se señalan reiteradamente en relación al fenómeno es que el mileísmo usa, y se monta sobre, y a su vez propicia, un discurso del odio.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-f75b22cf62252ba11847277ada3c3696 wp-block-paragraph">Es cierto. A simple vista se ve el desprecio, la crueldad, los prejuicios viejos y nuevos que se exhiben, la furia contra “el socialismo” (ya no el peronismo o el kirchnerismo) y otras tantas furias demenciales promovidas por el presidente y su entorno.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-9ea3865a45c0e6353c7cfa3407290bce wp-block-paragraph">Pero necesitamos entender a qué responde, de dónde viene, como es que entró en circulación social el discurso del odio.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-5468ce1929adc57a71fb06b10041caca wp-block-paragraph">Por empezar, debemos decir que el discurso del odio, al menos en Argentina, estuvo mucho antes de Milei. Ya en los prolegómenos de la revolución libertadora, en las incitaciones, en los bombardeos, había odio acumulado. Odio promovido y cultivado que se extendía hacia todo lo que pudiera representar intereses populares.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-3ae21ee5b012e347d3ebd5358b6c85f7 wp-block-paragraph">Pasó el tiempo, y reapareció una nueva experiencia de gobierno popular, autónomo de los poderes fácticos, y ahí se relanzó el odio.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-8da94fb56702f825789188d09d926602 wp-block-paragraph">Un nuevo discurso del odio fue desarrollado contra la experiencia kirchnerista, según el cual todos los vicios y perversiones morales, y todas las desgracias públicas, devenían del gobierno kirchnerista. Fallecido Néstor Kirchner, el odio fue focalizado en Cristina Fernández, y en todo lo que ella tocara.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-9737351f9f469492a59d130fe5f37891 wp-block-paragraph">Unos cuantos periodistas, muy bien pagos, que trabajan en los medios de mayor penetración del país, hace 16 años viven de hablar contra CFK todos los días a todas las horas, por las razones más diversas y hasta ridículas.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-05889dfa26009b397c091b7ce0e1c591 wp-block-paragraph">Diarios impresos, canales de televisión, redes, dedicados a la incitación cotidiana, creando malestar social e indicando que si se terminan, si <em>desaparecen</em> ciertos fenómenos políticos “populistas”, el país se arregla y todos vivimos bien. La invitación cotidiana es a canalizar todas las amarguras y frustraciones contra el kirchnerismo y contra la figura de Cristina.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-4b8251cadda260e45cd8e2164a99b0bf wp-block-paragraph">Pero no ha habido, en cambio, una actitud simétrica desde los sectores nacionales y populares, o de la izquierda. Allí hay denuncia en relación a la derecha, sus políticos y sus periodistas, hay burla, hay repudio, pero no hay odio, entendido como sentimiento que se autonomiza de todo razonamiento y acaba por manejar a la persona que lo porta. No se siembran sentimientos que tendencialmente llevan al asesinato.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-8b963d97525a1efbe65244b4ada42f00 wp-block-paragraph">Por lo tanto hay que desambiguar la idea sobre “el discurso del odio” y politizarla.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-935c23ed3e4ed4d75d364d662166c3d3 wp-block-paragraph">El discurso del odio proviene de un lado del espectro político, no de todos lados. No es un fenómeno que brota espontáneo de los poros de la sociedad, sino que es sistemáticamente trabajado, sembrado, plantado y regado en la cabeza de millones de personas, que terminan desarrollando una adicción al consumo de veneno mediático, políticamente orientado.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-87f6ddd8a26beb8af69a4995f8cc49de wp-block-paragraph">El discurso del odio, en la democracia, fue construido y fomentado para que tenga una dimensión masiva. No sólo tiene una dimensión política concreta, contra el kirchnerismo y Cristina, sino que también avanzó desde el macrismo hacia lo social: el odio a los pobres, a los perceptores de ayudas sociales, a los habitantes de las villas, a los migrantes sudamericanos, a los empleados públicos, a los marginados de la sociedad. A los “negros”.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-9213147b2c100494b52a4518d86ecccf wp-block-paragraph">Este odio va en paralelo al otro, pero anticipa una perdurabilidad independiente de cual sea el espacio político que encarne en el próximo tiempo las demandas de las mayorías. El mileísmo amplió el discurso derechista de odio, incluyendo también a las feministas, a las diversidades, a los “zurdos” en general, sin dejar siquiera un espacio para las más timorata de las perspectivas socialdemocráticas.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-7ca00c2e539ab3ce42b4967ba51eb7ba wp-block-paragraph">Tiene que quedar claro: el discurso de odio de la derecha en las últimas dos décadas, fue un instrumento político destinado en principio a desgastar al kirchnerismo, lograr la fragmentación de los sectores populares, fidelizar una parte del electorado a la prédica de la derecha, y buscar el progresivo aislamiento del espacio kirchnerista apuntando a su fragmentación y disolución.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-c8acc543e7c9c8ada8c9314dee59357c wp-block-paragraph">Ningún afán comunicacional fue tan claro como ese. Ninguna inversión mediática revistió un carácter tan claramente político como esa campaña de largo plazo, que aún continúa. En nombre del anti kirchnerismo se hizo pedagogía derechista en sectores amplios de la población. La incitación no quedó encapsulada en el nombre de Cristina, sino que abarcó al Estado, a las políticas inclusivas, a las ideas de nacionalismo económico, y a la propia defensa de los intereses nacionales.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-ff941750981418f8885cd5f08a5fac65 wp-block-paragraph">Debe quedar claro que si la lucha por un país socialmente integrado, o políticamente autónomo de los Estados Unidos fuera llevada adelante por un cristiano popular, o por un socialdemócrata de izquierda, recibirían el mismo discurso defenestrador y estigmatizante que le propinaron al kirchnerismo.</p>



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<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-full"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="634" height="420" src="https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2024/08/1-1.jpg" alt="" class="wp-image-13552" srcset="https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2024/08/1-1.jpg?v=1723468471 634w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2024/08/1-1-300x199.jpg?v=1723468471 300w" sizes="(max-width:767px) 480px, 634px" /></figure>
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<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-1bce2390561bf9d9322bd7c177837b43 wp-block-paragraph"><strong>LUCHA DE CLASES</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-a18e9e99d55ca3ce2b2847d65d420a5a wp-block-paragraph">Hablar de “discurso de odio” sin entenderlo dentro de la lucha que la derecha argentina lleva adelante desde el golpe del ´76 contra el resto del país, es perder la oportunidad de comprender la política argentina en su integridad. Si bien es cierto que la derecha mundial desarrolla diversas formas de discurso de odio, la nuestra no necesitó “contagiarse” de un fenómeno global.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-7728cd469f98d2be6836441832612b00 wp-block-paragraph">Nuestra elite odiaba que el experimento neocolonial de la década del ´90 hubiera volado por el aire y que un grupo político al que consideraban menor, hubiera tomado la conducción del estado nacional y se hubiera salido del libreto neocolonial. Eso fue el kirchnerismo, con sus aciertos y errores.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-4dd5f611693605e8309922117f29e2df wp-block-paragraph">El macrismo fue la fuerza política que capitalizó el discurso de odio que se sembró durante la gestión de Cristina. El mileísmo, a su vez, hizo un cóctel discursivo tóxico en el que retomó temáticas caras al macrismo, pero combinándolas con nuevos aportes proveniente del bizarro trumpismo norteamericano. Una vuelta de tuerca al pensamiento neo colonial de la derecha local.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-51a01a3b241cc6964cc43055e6261271 wp-block-paragraph">Para poder enfrentar con efectividad el discurso de la derecha se requiere un discurso muy claro, muy nítido, y que sepa nombrar a los fenómenos que vive la gente con mucha más crudeza. Un balbuceo impreciso no está en condiciones de enfrentar al discurso agresivo, completamente falso, pero muy definido de la ultraderecha. Ese nuevo discurso popular tiene que incorporar un concepto que es bastante resistido: la lucha de clases.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-8e0a3cf237b0d07c726992d7bf9ddf9b wp-block-paragraph">Es resistido por varias motivos: primero, porque está asociado con el marxismo. Fue un pilar ideológico del comunismo durante buen parte del siglo XX. Discursivamente, el comunismo en sus diversas variantes, planteaba una solución radical al problema del capitalismo que implicaba su abolición. Para que esta pudiera producirse, la lucha de clases entre los explotados y los explotadores debía resolverse a favor de los primeros, los trabajadores.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-e6ef38a0b4c486f2d0f1f467ebb12989 wp-block-paragraph">Y segundo, porque el peronismo nació tratando de enfrentar a esa ideología, planteando alternativamente la búsqueda de la armonía de clases. Eso podría ocurrir si todas las clases estuvieran dispuestas a ceder en parte para encontrar algún equilibrio que satisfaga, en parte, sus intereses. Pero no es así como ocurrió la historia reciente argentina.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-c73a09cd0f6858b2ae02918300e16895 wp-block-paragraph">Luego de la severa derrota de los años 70/80 a nivel internacional, la clase obrera, y los trabajadores en general, quedaron a la defensiva frente a las fuerzas del capital, desguarnecidos, y fueron objeto de transformaciones económicas, financieras y tecnológicas en la estructura del sistema económico mundial, que promovieron objetivamente el debilitamiento de su influencia social y de su identidad.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-e71be2c598b89d336edcbca951ed1d23 wp-block-paragraph">Además, los cambios en la división internacional del trabajo y en los modos de producir bienes y servicios han generado mutaciones tanto en las formas que asume el trabajo como en el tipo de consumo que caracteriza a los sectores sociales. La posibilidad de identificar a qué clase se pertenece se ha vuelto más borrosa para partes importantes de la sociedad.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-01c2866fb6298efc3c90eae63535ace9 wp-block-paragraph">En cambio, los que sí se consideran una clase, y actúan como tal, al menos en relación a los otros sectores de la sociedad y al Estado, son los miembros del alto empresariado, la elite económica y social que opera a nivel mundial, y por supuesto también en Argentina.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-89deb5802bfa0282e9a0a26d02d638a3 wp-block-paragraph">En nuestro país hemos observado un largo proceso, iniciado en los años ´70, de ofensiva de la elite económica argentina contra la mayoría del país, buscando recuperar un poder “perdido” que quedó en un pasado remoto.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-90b95044ac50ba6e389920e4415560ff wp-block-paragraph">El notable pensador boliviano Álvaro García Linera ha señalado que las luchas y avances populares tendrían una dinámica, al menos en nuestra región, que se expresa en sucesivas oleadas. Es decir, no es un proceso continuo, sino que reconoce avances y retrocesos.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d296672f149e82ea1c8d5df4436c97d2 wp-block-paragraph">En el caso argentino, parece que las “oleadas” son al revés: la clase dominante local realiza embestidas políticas exitosas, concreta en parte sus aspiraciones, luego pierde el dominio del Estado transitoriamente -producto de su modelo de negocios cortoplacista-, y luego retoma la ofensiva para avanzar sobre nuevos espacios de la vida social.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-483d6686709a6d4f1445bc3ab9b4a0fa wp-block-paragraph">En el medio, se presencian gobiernos que en un principio buscan una salida más favorable a los intereses mayoritarios, pero que no tienen el poder necesario para inducir un cambio de rumbo estratégico. Es cierto, el contexto global es muy otro al mundo de posguerra, es el mundo del capitalismo neoliberal, con dominio político, ideológico y cultural de las grandes firmas multinacionales de los países centrales, que funciona sistemáticamente a favor de la concentración de la riqueza y en contra de los intereses de las mayorías.</p>



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<figure class="aligncenter size-full"><img decoding="async" width="602" height="426" src="https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2024/08/main-qimg-3e7d4d74070bb3cd8ac3d021d12b3464-lq.jpeg" alt="" class="wp-image-13554" srcset="https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2024/08/main-qimg-3e7d4d74070bb3cd8ac3d021d12b3464-lq.jpeg?v=1723468634 602w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2024/08/main-qimg-3e7d4d74070bb3cd8ac3d021d12b3464-lq-300x212.jpeg?v=1723468634 300w" sizes="(max-width:767px) 480px, 602px" /></figure>
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<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-8ea1bc112e485993c64dad89f6516abc wp-block-paragraph"><strong>LA DEMOCRACIA</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-3c811a94bcdacec8e99f3df1468b1d61 wp-block-paragraph">En el transcurso de estas décadas, la expectativa que generó la democracia en nuestro país se ha visto defraudada en cuanto a la realización de las necesidades populares. Por el contrario, se ha observado un deterioro de largo plazo en las condiciones de vida de la mayoría de la población, además de haber tenido que atravesar varias crisis macroeconómicas y sociales con picos muy agudos de incertidumbre y zozobra.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-af302df65705671b09e16079c9cb1c7f wp-block-paragraph">Es evidente que a los sectores concentrados que han llevado adelante la lucha de clases contra los intereses de las mayorías, les importa poco y nada el bienestar de la población, o el progreso general del país.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-532ae94e4a14415af66575e42a853197 wp-block-paragraph">Han logrado capturar el sistema institucional y ponerlo al servicio de sus intereses, manteniendo en la superficie la división de poderes y los formalismos como para poder “tildar” los casilleros que le corresponderían a una democracia liberal tal cual como la ha definido occidente.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-43d7b63a5efcc7fbd72928f639b315d5 wp-block-paragraph">El gobierno de Milei es la máxima expresión de ese poder de clase, que incluye la capacidad de manipular y controlar el apoyo electoral de franjas poblacionales sumamente vulnerables, y capas medias llamadas a hundirse en la miseria. Los sectores concentrados encontraron en Milei el vendedor adecuado de sus intereses a las masas, que vieron en ese discurso ficcional una novedad que podía dar una salida a su endeble situación.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-239f8641604d1c5ba4adfe8207917938 wp-block-paragraph">Entendemos que las posibilidades populares de revertir la actual ofensiva del capital sobre todos los aspectos de la vida de la población requieren una profunda elaboración y comprensión del decurso del período democrático, de sus falencias, de sus bloqueos por parte de los poderes fácticos, de las limitaciones y errores de los gobiernos que quisieron gobernar con una lógica diferente al poder dominante.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-ad402bdc3836fe3b9e4f08c6da0a1a64 wp-block-paragraph">Para eso, hay que poder asumir que estamos hablando de intereses sociales contrapuestos en muchos casos, y estar preparados para tomar medidas que no serán buenas “para todos”, pero sí para la mayor parte de los habitantes de nuestro país.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-062502974963aeb39389eed79a0e1011 wp-block-paragraph">Cuestionar la idea de que “se está haciendo lo único que podía hacerse”, que al final “la cosa va a mejorar para todos”, y que la democracia es este ritual empobrecido y sin perspectivas que se nos ofrece, son parte de la construcción de una nueva mirada popular.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-43ccf0b6a7f46516e9f238868a6b5bc7 wp-block-paragraph">La Patria no resultó ser el otro (argentino), con el cual se comparten intereses y esperanzas. El otro del movimiento nacional y popular fue y es un poder económico extranjerizado, para el cual esta tierra es simplemente un espacio de captura de riqueza a costa del resto del país.</p>



<div style="height:41px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-8bd9bf872766c4c7dda64e6f92c6b4d4 wp-block-paragraph">Buenos Aires, 12 de agosto de 2024.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-4c3575f8e599b5438543fc5389a331ee wp-block-paragraph">*Economista y magister en Relaciones Internacionales, investigador docente en la Universidad Nacional de General Sarmiento.</p>
<p><a class="a2a_button_facebook" href="https://www.addtoany.com/add_to/facebook?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Facontecer-del-odio-cultivado-por-ricardo-aronskind%2F&amp;linkname=ACONTECER%20DEL%20ODIO%20CULTIVADO%20%E2%80%93%20POR%20RICARDO%20ARONSKIND" title="Facebook" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_twitter" href="https://www.addtoany.com/add_to/twitter?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Facontecer-del-odio-cultivado-por-ricardo-aronskind%2F&amp;linkname=ACONTECER%20DEL%20ODIO%20CULTIVADO%20%E2%80%93%20POR%20RICARDO%20ARONSKIND" title="Twitter" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_whatsapp" href="https://www.addtoany.com/add_to/whatsapp?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Facontecer-del-odio-cultivado-por-ricardo-aronskind%2F&amp;linkname=ACONTECER%20DEL%20ODIO%20CULTIVADO%20%E2%80%93%20POR%20RICARDO%20ARONSKIND" title="WhatsApp" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_telegram" href="https://www.addtoany.com/add_to/telegram?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Facontecer-del-odio-cultivado-por-ricardo-aronskind%2F&amp;linkname=ACONTECER%20DEL%20ODIO%20CULTIVADO%20%E2%80%93%20POR%20RICARDO%20ARONSKIND" title="Telegram" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_email" href="https://www.addtoany.com/add_to/email?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Facontecer-del-odio-cultivado-por-ricardo-aronskind%2F&amp;linkname=ACONTECER%20DEL%20ODIO%20CULTIVADO%20%E2%80%93%20POR%20RICARDO%20ARONSKIND" title="Email" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_print" href="https://www.addtoany.com/add_to/print?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Facontecer-del-odio-cultivado-por-ricardo-aronskind%2F&amp;linkname=ACONTECER%20DEL%20ODIO%20CULTIVADO%20%E2%80%93%20POR%20RICARDO%20ARONSKIND" title="Print" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_dd a2a_counter addtoany_share_save addtoany_share" href="https://www.addtoany.com/share#url=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Facontecer-del-odio-cultivado-por-ricardo-aronskind%2F&#038;title=ACONTECER%20DEL%20ODIO%20CULTIVADO%20%E2%80%93%20POR%20RICARDO%20ARONSKIND" data-a2a-url="https://lateclaenerevista.com/acontecer-del-odio-cultivado-por-ricardo-aronskind/" data-a2a-title="ACONTECER DEL ODIO CULTIVADO – POR RICARDO ARONSKIND"></a></p><p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/acontecer-del-odio-cultivado-por-ricardo-aronskind/">ACONTECER DEL ODIO CULTIVADO &#8211; POR RICARDO ARONSKIND</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
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		<title>LENIN Y MILEI &#8211; POR RICARDO ARONSKIND</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 18 Dec 2024 23:27:14 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Destacada]]></category>
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		<category><![CDATA[Batalla Cultural]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Javier Milei se refirió, en el marco de la Conferencia de Acción Política Conservadora que se realizó en Buenos Aires, no solamente a la necesidad de sostener la “batalla cultural”, sino que fue más lejos citando a Lenin en aquello de que “sin teoría revolucionaria no puede haber movimiento revolucionario”. La parafernalia leninista de Milei sólo expresa la determinación del capital local e internacional de ejercer toda la violencia que haga falta sobre el resto de la sociedad para maximizar las ganancias de grupos empresariales muy reducidos, reproduciendo la tendencia que se verifica en el capitalismo norteamericano.</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/lenin-y-milei-por-ricardo-aronskind/">LENIN Y MILEI &#8211; POR RICARDO ARONSKIND</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
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<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-eccbe2c4eb466a687a0ff5a84414d75a wp-block-paragraph"><strong><em>Javier Milei se refirió, en el marco de la Conferencia de Acción Política Conservadora que se realizó en Buenos Aires, no solamente a la necesidad de sostener la “batalla cultural”, sino que fue más lejos citando a Lenin en aquello de que “sin teoría revolucionaria no puede haber movimiento revolucionario”. La parafernalia leninista de Milei sólo expresa la determinación del capital local e internacional de ejercer toda la violencia que haga falta sobre el resto de la sociedad para maximizar las ganancias de grupos empresariales muy reducidos, reproduciendo la tendencia que se verifica en el capitalismo norteamericano.</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-1bd1fe80e423a842e3defb925bb61ef8 wp-block-paragraph"><strong>Por Ricardo Aronskind*</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d5e18531e670bd10ca130847a62fe9c1 wp-block-paragraph"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></p>



<div style="height:40px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-drop-cap has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-2f7cfd7e56a8b796dba93c5d8293dca1 wp-block-paragraph">Son frecuentes en las diatribas de la derecha que actualmente gobierna la Argentina, las referencias a autores marxistas como Gramsci, dirigente del Partido Comunista Italiano al que le tocó sufrir los rigores de la represión fascista y realizó elaboraciones muy ricas sobre la relación entre política, desarrollo económico, diferencias regionales y dimensiones culturales de las luchas sociales. Usan malamente la expresión “batalla cultural”, para nombrar la persecución ideológica, el cierre del pluralismo informativo y de ideas elemental en una sociedad que se llame democrática, y la manipulación goebbeliana de la población mediante mentiras repetidas infinitamente.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-32cab9ee4b7aaa66771ecf1cd334cbf7 wp-block-paragraph">Recientemente Milei, en el marco de la Conferencia de Acción Política Conservadora que se realizó en Buenos Aires, no solamente insistió en la necesidad, para la derecha en la que él participa, de sostener la famosa “batalla cultural”, sino que fue más lejos, citando a Lenin en aquello de que “sin teoría revolucionaria no puede haber movimiento revolucionario”. Lo decía en abierta confrontación con los liberales “blandos” que no atacan con todo a “los zurdos” y en cambio “les hacen el juego” al no contar con una ideología de confrontación radical como la que Milei encarnaría. Imposible de encontrar este tipo de citas marxistas en Mauricio Macri, que más bien era un repetidor de clichés neoliberales y baratijas democratoides de ocasión.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-a6e994d1a3ca020f75b5a7d09c4c4e87 wp-block-paragraph">El mileísmo, en cambio, trata de introducir otro espíritu –correlato de otra acción política y otra profundización de las políticas neoliberales de demolición nacional- y otro vocabulario para una derecha que están intentando construir, mucho más extremista, y que asume una combatividad contra todo lo que sea “socialismo” en un sentido tan amplio y difuso que caen adentro los radicales convertidos en felpudos de las corporaciones y hasta el mismísimo Rodríguez Larreta.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-9050c1c3ec8cc77a96c420b656a0619f wp-block-paragraph">Esta especie de nueva derecha, representante de una vuelta de tuerca del capitalismo más rapaz – el que sólo acumula desposeyendo a los otros actores sociales- requiere, por su dinámica política-económica, de un confrontacionismo extremo con todo cuerpo social que se les oponga, para lo cual apelan a las fuentes más inesperadas -como los autores marxistas-, para justificar su intolerancia y agresividad, pero completamente desconectados del sentido histórico que impregna los escritos de esos autores.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-347d115b1a9ec56f08b36e7dcff899c0 wp-block-paragraph"><strong><em>Las fuentes</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-c9a7c994bb26b29b9d1e8ea554414111 wp-block-paragraph">De lo que no van a hablar seguro los libertarios al servicio del capital más concentrado, es del marxismo en serio. Pongamos algunas cosas en su lugar.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-1eb690690899cc973a8548b168d2fde8 wp-block-paragraph">Según la visión histórica de Carlos Marx, el proletariado –aquellos que no tienen propiedad sobre los medios de producción- puede vivir perfectamente sin la burguesía –los propietarios de los medios de producción-, es decir, sin que un grupo ínfimo de la sociedad detente el control privado sobre los medios con los cuales se produce la riqueza.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-c87d8a1c2afaa7840a1410722e730e97 wp-block-paragraph">Por eso, en alguna época en las filas proletarias circulaba la idea marxista de expropiar a la burguesía, arrebatarle la propiedad de las empresas, disolverla como clase social que “aprovecha sólo en su favor” el proceso productivo, y administrar por sí mismos los medios de producción.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-5d3f0352a9dc580fb05c315909012ab9 wp-block-paragraph">Según Marx, la burguesía, en cambio, no puede vivir sin el proletariado, es decir, sin los que hacen todo el trabajo, incluidos los administradores, planificadores y gerentes. Sin trabajadores no hay empresas, ni producción, ni, por lo tanto, ganancias. No hay nada. Es decir, la burguesía no puede prescindir de los trabajadores. Pero necesita ejercer el máximo nivel posible de control sobre los mismos, para que ni remotamente florezca la idea de reorganizar radicalmente la sociedad prescindiendo de los capitalistas.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-fd220c17e9de32541c2dc02e99e276e0 wp-block-paragraph">Hace ya décadas que el proletariado fue puesto a la defensiva a nivel global. Ya no sólo no plantea la “lucha de clases”, es decir, una dinámica histórica de enfrentamiento con el capital que llevaría finalmente a la victoria de los trabajadores, sino que ni siquiera los proletarios actuales conocen de qué se trata, ni a qué alude el concepto acuñado por Marx.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-209b17beb99192a82554d059953721a9 wp-block-paragraph">Para que la lucha de clases de los proletarios contra los burgueses fuera menguando a lo largo del siglo XX hasta casi desaparecer, ocurrieron varios factores. El totalitarismo anticomunista, con Hitler como figura criminal central pero no única, el vigor político-cultural de la sociedad capitalista de la posguerra, las distorsiones del modelo soviético –recordemos que la palabra “soviet” aludía a los comités de base de los trabajadores-, la reconstrucción de la prosperidad europea y japonesa, la brutal represión en todo el tercer mundo a los procesos de cambio, la colonización intelectual del mundo académico y de las sociedades periféricas, y otros etcéteras.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-675e9c6021bd690af1c1cfe08d871997 wp-block-paragraph">Pero lo que vivimos en esta época no es la finalización de la lucha de clases. En tanto haya intereses contradictorios entre grupos sociales vinculados a cómo se produce y cómo se distribuye la riqueza social, existe el potencial de que irrumpa la lucha de clases.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-bb877d5c63f6d307aadc56a72ffe0c85 wp-block-paragraph">El dato social y económico fundamental de las últimas décadas, es que la lucha de clases la hacen hoy las burguesías contra los proletarios y no al revés.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d9f50dd52fd4164cf1da35b4b42b3f32 wp-block-paragraph">Los burgueses de todo el mundo hoy parecen unidos, mientras que los proletarios están divididos, fragmentados, aislados, indiferentes. Este fenómeno es especialmente llamativo en el período de la globalización neoliberal, de creación de un sistema integrado mundial de producción y de extracción de rentas de la población a favor de una cantidad relativamente reducida de grandes corporaciones y agentes financieros. Mientras los intereses corporativos y financieros forman hoy una abigarrada madeja en la cual es difícil identificar la propiedad y la pertenencia territorial de los dueños, las clases trabajadores nacionales muestran mínimos grados de relación y vinculación con sus congéneres de otros países.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-176c199bb16fb97c3058771cfe7701a3 wp-block-paragraph">Es una época de ofensiva capitalista que no empezó hoy, sino que probablemente se haya iniciado bajo la gestión y el liderazgo de Ronald Reagan en los ´80, junto con Margaret Thatcher, secundados por Helmut Kohl en Alemania, y con el invalorable pulmón de oxígeno al sistema que fue la apertura de China al capital occidental y la colonización capitalista del ex espacio soviético.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-c6bd5ecf3e3089625097d0ffc7ec5a4b wp-block-paragraph">El capitalismo se reconvirtió tecnológicamente, se financierizó, desplazó el aparato productivo hacia Asia, y derrotó políticamente a la clase trabajadora occidental. Ni que hablar que esa victoria se reprodujo en la periferia, donde las burguesías subdesarrolladas hicieron lo que les demandaban sus colegas-jefes del norte, sacrificando sus potencialidades productivas y a su población en función de las necesidades de la “globalización”.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-9841d52fd875f7e42b9060a8004d2405 wp-block-paragraph">No sólo fue la caída de la URSS y sus aliados -caída “simbólica” del socialismo mundial-, un factor que debilitó el imaginario de la transformación socialista del mundo. También en el camino se debilitaron hasta la cuasi extinción los nacionalismos tercermundistas, y las socialdemocracias con algún espíritu reformista. Por eso es tan absurda la referencia de la ultraderecha mundial al peligro del socialismo. No hay base real para esta paranoia política. La pelea es impostada, para encubrir la voluntad de ejercer la violencia necesaria para obtener nuevas rentas para el capital.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-e11f3eb711080d2073810e57a190c23f wp-block-paragraph">Los proletarios de occidente y de sus periferias, que no dejaron de existir porque no dejó de existir la producción de riqueza, quedaron muy solos ideológica, política y culturalmente, librados a la toxicidad de las corrientes culturales sombrías del capitalismo rentístico y financiero. Vale la pena aclarar que el espíritu sombrío de época no es el mismo en la zona sometida a la influencia excluyente de Estados Unidos y sus aliados europeos, que en Oriente, donde se asiste esperanzadamente a un descomunal despliegue de la producción y la innovación tecnológica.</p>



<div style="height:26px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>


<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-large is-resized"><img decoding="async" src="https://i0.wp.com/aldescubierto.org/wp-content/uploads/2020/10/3-10.jpg?resize=435%2C289&amp;ssl=1" alt="" style="width:696px;height:auto"/></figure>
</div>


<div style="height:25px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-9b6c02c15936517ed08c9753be023be6 wp-block-paragraph"><strong><em>Formas de la lucha de clases</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-a03e71e03fde9bfe6f273d22f1f1cd13 wp-block-paragraph">Hablando de lucha de clases, la dictadura cívico-militar fue una expresión extrema de la lucha de clases, en el sentido que lo pueden hacer los capitalistas contra sus enemigos, si se perciben en riesgo. Y el menemismo fue un muestrario de cómo se aplican, en un país periférico y dependiente, las necesidades de las fuerzas del capitalismo global para maximizar sus beneficios a costa del destino de un país: usando la cáscara de un movimiento popular contra los propios trabajadores y el resto del pueblo.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-f23e0be354d496c4f6f8e909b6b6a404 wp-block-paragraph">Decíamos antes que no se puede prescindir de los que trabajan, porque se termina la producción y por consiguiente la vida social. Pero lo que sí se puede hacer es –como hizo la dictadura- matar a los que organizan las alternativas y a los que plantean que otra sociedad es posible, basada en otros criterios productivos y distributivos.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-13f0dd0051da5b5e63a9b4479c914230 wp-block-paragraph">Si para el marxismo la forma definitiva de resolver la lucha de clases es eliminando la propiedad privada de los medios de producción, es decir, una nueva organización de las instituciones sociales –que no implica necesariamente ninguna muerte física de nadie, sino la eliminación de determinadas prerrogativas y privilegios-, para la visión desde el capital, la forma de terminar con la lucha de clases no es liquidar a la clase que trabaja, sino que la forma de resolver el conflicto sería la supresión de toda idea, todo grupo organizado, toda forma cultural y educativa, y toda subjetividad personal que puede llevar a los miembros de la sociedad a cuestionar el orden social existente, tanto en lo teórico como en lo subjetivo. Eso, exactamente, es en lo que está la “nueva derecha” de Milei.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-aa5ae7d45e36ace81da96d4cc20c58d8 wp-block-paragraph">Todas las teorías políticas y sociales que no comparten los criterios de interpretación marxistas parten de otros supuestos sobre la vida y organización social, y sacan del centro del análisis el tema de la propiedad privada, las clases sociales y los intereses económicos antagónicos. Simplemente no son el tema central para el análisis político y social, y lo relevante es la política partidaria en un sentido restringido –desvinculada de la representación de intereses materiales-, las ideas que circulan –sin referencia alguna a la realidad de la producción-, las actitudes personales –sin vínculo alguno con las estructuras sociales-, y las instituciones – pensadas como creaciones atemporales, independientes de la evolución política y económica de las sociedades. &nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-c2a377d099e5d54f06bc3764046ab199 wp-block-paragraph"><strong><em>El mileísmo, teoría grotesca de la decadencia argentina</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-e98f0e6cd5d532011a1c8df92d293618 wp-block-paragraph">Lo interesante es que en un período en el cual la Argentina ha sido asolada por la lucha de clases del capital contra el trabajo –del ´76 hasta aquí-, todos los intentos de explicación de la evolución del país y la dinámica de empobrecimiento material y cultural de los argentinos desconocen la dimensión político-material, tema que es sin duda un factor explicativo relevante de lo ocurrido en la política y la economía argentina.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-095429f5329135669101b913498e8c56 wp-block-paragraph">No es que necesariamente tengan que considerar a la economía y las disputas sociales un motor último de todo lo que ocurre, pero todas las teorías sobre la “decadencia argentina” eluden llamativamente la acción política del gran capital para transformar a nuestro país.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-5e8d09700f30f8c7e7f888f3181c47e0 wp-block-paragraph">La versión tradicional de la derecha argentina sostenía que la decadencia empezó con el peronismo, que al distribuir ingresos y poner reglas que desalentaban al capital, puso al país en retroceso. En el medio, esta versión se salteaba la cantidad de gobiernos de derecha o antiperonistas, que en los últimos 70 años no tuvieron relación alguna con el detestado “populismo”, pero contribuyeron al subdesarrollo, el endeudamiento y empobrecimiento colectivos.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-0ef0cd1faf97a425165e363aa0782567 wp-block-paragraph">No importaba la verdad histórica, porque se buscaba asociar pobreza y subdesarrollo con peronismo en la cabeza de la gente, y no enseñarle a pensar históricamente a la población.</p>



<div style="height:26px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>


<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-large"><img decoding="async" src="https://media.minutouno.com/p/5610440402bf42328abffadec0ada6bc/adjuntos/150/imagenes/041/490/0041490948/javier-milei-napoleon-cuadro-fabian-perez.jpg" alt=""/><figcaption class="wp-element-caption"><em>Fabián Pérez retrató a Milei personificado como Napoleón.</em></figcaption></figure>
</div>


<div style="height:25px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-7a1649425b205cc5b03625c38e08a7b9 wp-block-paragraph">Ahora Milei va mucho más lejos, 100 años para atrás, pero además desaparece en su discurso cualquier referencia política a las clases sociales y a los intereses económicos. En esa línea de ficción política, plantea la confrontación entre “los políticos que se enriquecen a costa de la población que sufre”. No hay más clases sociales.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-095c3af1e67dadde5aece97cf7b03ff5 wp-block-paragraph">Se reemplaza la lucha de clases por la lucha contra los políticos, los empleados estatales, los docentes, los científicos, que pasan a ser los opresores de la gente común.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-22f4e70369996bed9ecfd230b1c8ca37 wp-block-paragraph">No es simple delirio, sino que es un discurso funcional a otro objetivo: socavar la idea de que las instituciones políticas, que los partidos políticos, que la democracia representativa -donde los intereses económico-sociales aparecen mediados por un cuerpo profesional específico-, están de más.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-779e29b5b85fec2661e6cabe202c3390 wp-block-paragraph">El embate es contra la democracia, y contra el Estado nacional. Ese Estado que, en la actual etapa del capitalismo, constituye un escollo, especialmente en la periferia, a las necesidades de las grandes corporaciones globales. ¿Cómo hacer partícipes a las masas de las necesidades de los grandes capitales? Precisamente con este discurso disfrazado de “anarcocapitalismo”.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-ebc41eb7c515c02152a2163868a9d080 wp-block-paragraph">Y no sólo eso: los políticos y los servidores públicos son la explicación de todos los males, de la pobreza y de la decadencia argentina.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-15bc6b844888437a0d27231b2a4a4510 wp-block-paragraph">Con esa maniobra discursiva Milei trasciende la idea antiperonista, o antikirchnerista, y mete en la bolsa del “socialismo” a todos los que entienden que el Estado en el capitalismo tendría algunas funciones regulatorias, y que en la política pluralista la negociación y el acuerdo tienen una función útil para lograr cierta armonía social.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-db44a8f42c4d80081e061df1b64d91f6 wp-block-paragraph">El Milei “leninista” toma del líder de la revolución bolchevique las expresiones más vinculadas a la confrontación contra el régimen tiránico de los zares, incluidas las alianzas internacionales que llevaban a Rusia a una guerra ruinosa y catastrófica, y a su impugnación radical a una democracia que había nacido completamente maniatada para realizar los cambios urgentes que necesitaban las sufridas masas del Imperio Zarista.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d486e3409c7ee5127deaf8bcc7c7a1c1 wp-block-paragraph">Pero a no confundirse: los que le escriben los discursos a Milei tienen una avidez ideológica limitada y condicionada, porque parten de un supuesto político no sometido a la discusión racional: ellos sirven a la derecha contra revolucionaria global, no a ninguna revolución a favor de ningún oprimido. Sus obsesiones políticas van en la dirección que el norteamericano Steve Bannon ha señalado: transformar las instituciones globales con determinación y audacia, abandonando los supuestos democrático-liberales, para profundizar el dominio del capital sobre todo el resto de los actores sociales.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-87c2d3e3ea3e23f28483d179ff77ea62 wp-block-paragraph">Bannon representa y propone una adecuación político-metodológica del capitalismo corporativo. La globalización neoliberal ya ha tenido varios tropiezos, entre ellos la crisis de 2008, y no está cumpliendo, en absoluto, su promesa de “prosperidad para todos” dada en los ´90.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-de9d747d087657c9526163c1f9017649 wp-block-paragraph">La hiper concentración del ingreso en Estados Unidos ha llevado a que el 60% de la población de la nación más poderosa de la tierra viva con lo justo, mes a mes. La financiarización hace que las economías de mercado estén sujetas a una incertidumbre constante, lo que reduce el crecimiento y el incentivo a producir riqueza material. No casualmente las actividades más productivas se orientaron hacia Asia, donde la intervención estatal sólida y permanente garantiza un marco más estable y confiable para la producción.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-e4aaf98c4cb508d80c3f2855bd4f8fc9 wp-block-paragraph">Milei, con su parafernalia leninista, sólo expresa la determinación del capital local e internacional de ejercer toda la violencia que haga falta sobre el resto de la sociedad, para maximizar las ganancias de grupos empresariales muy reducidos, reproduciendo localmente la tendencia que se verifica en el capitalismo norteamericano.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-a597ce7b4ac949014e815cbf27812dac wp-block-paragraph">La separación de su discurso de la realidad representa una apuesta a una irracionalidad creciente de su audiencia, que por ahora no filtra lo que escucha.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-ade33813d86ac0d476273d22fe04f700 wp-block-paragraph">Milei es el vocero de que se acabaron los buenos modos del “capitalismo democrático” en Argentina, porque es hora de forzar las cosas, y amedrentar a los gritos, insultos, amenazas y represiones a una población que oscila entre la credulidad y el estupor.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d257ba38f05560c06a3ab05bcb604a28 wp-block-paragraph">Claro, esto puede ocurrir en el vacío de fuerzas políticas importantes que sean capaces de actualizar sus discursos y sus prácticas en consonancia con esta nueva realidad política e institucional salvaje que plantea el capitalismo actual.</p>



<div style="height:41px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-64e1cc133ef587a8ad581ff6ff47bdfd wp-block-paragraph">Buenos Aires, 18 de diciembre de 2024.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-4c3575f8e599b5438543fc5389a331ee wp-block-paragraph">*Economista y magister en Relaciones Internacionales, investigador docente en la Universidad Nacional de General Sarmiento.</p>
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