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	<title>León XIV archivos - La Tecl@ Eñe Revista</title>
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	<description>Una Revista de Opinión</description>
	<lastBuildDate>Mon, 06 Jul 2026 12:30:34 +0000</lastBuildDate>
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	<title>León XIV archivos - La Tecl@ Eñe Revista</title>
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		<title>La cultura del poder según la encíclica «Magnifica humanitas» &#8211; Por E. Raúl Zaffaroni</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 06 Jul 2026 12:30:32 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Destacada]]></category>
		<category><![CDATA[E. Raúl Zaffaroni]]></category>
		<category><![CDATA[Armas]]></category>
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		<category><![CDATA[Poder Económico]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>En este tiempo de extrema concentración de la riqueza conforme a la actual economía financiarizada, llama la atención un documento que convoca a la razón en términos claros. Nos referimos a la encíclica "Magnifica humanitas", un texto fuertemente crítico de un momento del poder.</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/la-cultura-del-poder-segun-la-enciclica-magnifica-humanitas-por-e-raul-zaffaroni/">La cultura del poder según la encíclica «Magnifica humanitas» &#8211; Por E. Raúl Zaffaroni</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-60e0f22751d910d5779e71fb8c1c7241 wp-block-paragraph"><em><strong>En este tiempo de extrema concentración de la riqueza conforme a la actual economía financiarizada, llama la atención un documento que convoca a la razón en términos claros. Nos referimos a la encíclica «Magnifica humanitas»</strong></em>,<em><strong> un texto fuertemente crítico de un momento del poder</strong></em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-a6644aad569b14774455ac04fc54f1c1 wp-block-paragraph"><strong>Por E. Raúl Zaffaroni*</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d5e18531e670bd10ca130847a62fe9c1 wp-block-paragraph"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></p>



<div style="height:71px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-drop-cap has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-e73fd4dde8fa175bf52777ff742d5910 wp-block-paragraph">El incremento del poder punitivo sobre los estereotipados de cada país se produce tanto en el norte como en el sur del planeta, aunque persigue objetivos diferentes en ambas latitudes. En efecto: en el norte refuerza la estratificación verticalizante de la sociedad que aumenta su vocación bélica, en tanto que en el sur jerarquiza a las sociedades geopolíticamente sometidas para explotarlas conforme a los intereses colonialistas. En ambas puntas concentra riqueza conforme a la actual economía financiarizada, pero en el norte se creó una nueva oligarquía de sujetos que ostentan miles de millones de dólares y en el sur las de sus funcionales aliados descartables que fungen como procónsules del norte.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-8e843af00f3798b4a7accec3609b7214 wp-block-paragraph">En el último tiempo llama la atención un documento que convoca a la razón en términos claros. Nos referimos a la encíclica <em>Magnifica humanitas.</em> Este texto se ocupa de una variedad de temas, pues se trata de un documento fuertemente crítico de un momento del poder, o sea que, en este sentido, comparte la misma naturaleza de la <em>Mit Brennender Sorge</em> de Pio XI de 1937.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-197eab14f64befa1e4804703e892802b wp-block-paragraph">En este caso, en sus párrafos 188 a 196, la encíclica caracteriza al presente momento mundial como de <em>cultura del poder</em>, que define como una instancia en que quien dispone de los medios para ejercer poder, lo hace directamente en la medida en que éstos se lo permiten: los medios ya ni siquiera se justifican, simplemente e usan.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-c35804850afd8a14bf7fec889e28a54b wp-block-paragraph">Principalmente León XIV se está refiriendo a la guerra sin ocultar la realidad histórica reciente, pues recuerda el reclamo de Pablo VI –<em>nunca más la guerra &#8211; </em>en la asamblea de la ONU en 1965 y señala que, los siguientes sesenta años, «han estado marcados por conflictos de una ferocidad impresionante, que a menudo han afectado masivamente a las poblaciones civiles, causando víctimas inocentes, oleadas de refugiados, desestabilización social y heridas de larga duración».</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-bedcc4445c9145b1afad9ed4ffd4bf53 wp-block-paragraph">En otras palabras, el texto destaca que esa fue la realidad, que a continuación distingue cuidadosamente del discurso: «Sin embargo, en el discurso público prevalecía la convicción de que la guerra debía seguir siendo una <em>extrema ratio, </em>sometida a rigurosos límites éticos y jurídicos y, en cualquier caso, a un horizonte político orientado a la paz». De este modo, pone de manifiesto que, desde la última posguerra, <em>la paz </em>ocupaba el centro del discurso jurídico internacional comenzando por la propia <em>Carta </em>de la ONU; por lo menos, en el discurso, la guerra era una <em>extrema ratio</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-ebfbcce92a39a6223b24e5d9b373c7ff wp-block-paragraph">Lo que según la encíclica caracteriza la actual <em>cultura del poder </em>es que esto ha cambiado, o sea, que se ha producido un muy significativo cambio discursivo, por no decir, una verdadera desfachatez discursiva: «Hoy, en cambio, asistimos a un verdadero cambio de paradigma en el discurso público y en las decisiones de rearme, con una preocupante rehabilitación de la guerra como instrumento de política internacional, mientras se erosionan precisamente aquellos criterios éticos que habían limitado su uso» (párrafo 190). Es difícil leer estas palabras sin darles el claro sentido de una respuesta a líderes mundiales. &nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-4b19d7b25c1c35fb49e8f46311d8d253 wp-block-paragraph">No se le escapa al texto la manipulación mediática, con una observación que es difícil de distinguir si va dirigida contra el belicismo o contra el punitivismo: «La opinión pública se orienta y acostumbra progresivamente a narrativas mediáticas polarizadas, a menudo amplificadas por algoritmos que valoran el enfrentamiento y la oposición” (párrafo 190). Los enemigos se fabrican, es decir, tanto el enemigo bélico como el que se reprime o suprime con el poder punitivo, lo fabrican las <em>narrativas mediáticas polarizadas </em>que menciona el documento: «Así, la guerra no solo se libra, sino que también se prepara culturalmente a través de narrativas simplistas, lógicas de amigo-enemigo, desinformación y miedo» (párrafo 192).</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-39a78feb415e8fdf74167e747c078aef wp-block-paragraph">La mención de las <em>lógicas de amigo-enemigo </em>no es ingenua, sino en expreso rechazo al inhumano concepto <em>schmittiano</em> de la política, que se hace manifiesto en los discursos de odio que dominan no solo los medios concentrados, sino los vergonzosos desatinos de algunos líderes mundiales.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-a65f23682fed843ca215f44389a2de24 wp-block-paragraph">La humildad de los internacionalistas – que nos faltó a los penalistas &#8211; consistió en dejar de lado la discusión y las interminables e inútiles especulaciones sobre la <em>guerra justa</em> (equivalente a las nuestras sobre la <em>pena justa</em>) y ocuparse de limitar las guerras y sus consecuencias. Pues bien, esto es lo que el documento subraya: «hoy más que nunca es importante reiterar la superación de la teoría de la ‘guerra justa’, invocada con demasiada frecuencia para justificar cualquier guerra, sin perjuicio del derecho a la legítima defensa, entendida en el sentido más estricto» (párrafo 192). Recuerda a este respecto lo dicho por Francisco, quien destacó que en los últimos tiempos se pretendió justificar todas las guerras (<em>Fratelli tutti</em>).</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-fc99b0bf688c7df835c1366144065a42 wp-block-paragraph">Pero además de lo dicho, la encíclica no se limita a estas consideraciones, sino que va con su bisturí hasta el meollo central de la cuestión, destacando un factor motorizante que ha cambiado sustancialmente desde el siglo pasado: las armas. Éstas fueron siempre un medio para la guerra y su acumulación y perfeccionamiento era demostrativo del poder bélico, pero ahora es la industria bélica –o sea, las armas- que se han vuelto el motor de las guerras: antes se hacían armas para la guerra; ahora se hace la guerra para los fabricantes de las armas.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-294827e7ccecc2d743623844a1027769 wp-block-paragraph">Vale la pena transcribir <em>in extenso</em> cómo lo explica sintéticamente la encíclica: «Un elemento decisivo del panorama actual es el crecimiento de la industria bélica, que se ha convertido en un sector clave de la economía de algunos países. La estrecha conexión entre los intereses económicos, los aparatos militares y las decisiones políticas genera una ‘nación armada’, en que la guerra parece casi una prolongación natural de la política y el mercado de las armas se convierte en un motor autónomo de las decisiones bélicas. No podemos ignorar los enormes intereses económicos que están detrás de la guerra. Las industrias armamentísticas y los países que suministran armas se benefician de un mercado que prospera precisamente gracias a los conflictos. En este sentido, existe también una lógica económica que contribuye a alimentar tensiones en diversas regiones del mundo» (párrafo 193).</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-e9bc464860ec2d7d6b347e155415f922 wp-block-paragraph">El texto no deja de llamar la atención sobre las armas nucleares, que durante décadas proliferaron con el falso argumento de la disuasión, pero que ahora, las grandes potencias se niegan a ratificar su prohibición con creciente peligro ante «una nueva y difícilmente controlable carrera armamentística, acompañada del desmantelamiento progresivo de los acuerdos de reducción de las armas nucleares y del desarrollo de las armas ‘miniaturizadas’, que hacen más fácil considerar su uso como una nueva opción viable» (párrafo 194).</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-17f66db8376c671821da30ceb4257519 wp-block-paragraph">¿Y acaso Trump –dueño de una fortuna de 6.500 millones de dólares- no dijo que estaba dispuesto a eliminar una civilización? ¿Después no volvió sobre sus pasos para negociar? ¿No fue su amigo Netanyahu –reclamado por la justicia internacional- el que le obstaculizaba sus negociaciones? ¿Ahora se encontrarán de nuevo para charlar amistosamente? ¿Cuántos cadáveres han causado estos hombres? Es verdad que también puede haber otros, pero el descaro de estos es la manifestación más clara de la <em>cultura del poder </em>que señala la encíclica, la desfachatez de quien se siente poderoso, mucho más que impune y extendiendo el mentón hacia adelante dice «Sí, me gusta la guerra ¿Y con eso qué?». Lo que nos asombra de la encíclica es que se trata de un discurso fuerte, valiente, una respuesta a quienes avanzan el mentón, pero en la que lo que prima es la razón. El escaso uso de la razón por algunos líderes del mundo actual nos hace dudar acerca de si incurren en simples equivocaciones o errores políticos o si se trata de signos más o menos patológicos.</p>



<div style="height:50px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-18ccf24d7eeb804d81dc7e121e0dc871 wp-block-paragraph">Lunes, 6 de julio de 2026.</p>



<figure class="wp-block-image size-large is-resized is-style-rounded"><img decoding="async" src="https://encrypted-tbn0.gstatic.com/images?q=tbn:ANd9GcR83CCSWcdb4aNQXsopD-OHYlDuHwE9JGF4PA&amp;s" alt="" style="aspect-ratio:1;object-fit:cover;width:140px;height:auto"/></figure>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-1f07797593d9ae7907732853a6be4116 wp-block-paragraph">*Profesor Emérito de la UBA. Ex miembro de la Corte Suprema de Justicia de la Nación. Ex Juez de la Corte Interamericana de Derechos Humanos.</p>



<div style="height:30px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>



<figure class="wp-block-image"><img decoding="async" src="https://ci3.googleusercontent.com/meips/ADKq_Nb7bo8O-KWKglhFy6cdS6CtnsWzA57Pq87oGcw6j4Fm2hIO2u7eKHYUHwQKEk9RgtWD5OThdsMYH2S_5bO6S7-JzKMPtl3UxBTpTxhV-K-BRk7n6aH9ew=s0-d-e1-ft#https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2025/07/logo.png" alt=""/></figure>



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<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-8b4ec334684b75c8ab19351859cd590c wp-block-paragraph"><em><strong>La Tecl@ Eñe</strong></em>&nbsp;viene sosteniendo,&nbsp;<strong>desde su creación en 2001</strong>, la idea de hacer periodismo de calidad entendiendo la información y la comunicación como un derecho público, y por ello todas las notas de la revista se encuentran abiertas, siempre accesibles para quien quiera leerlas.&nbsp;Sabemos que son tiempos muy difíciles, pero&nbsp;<strong>para poder seguir sosteniendo el sitio y crecer les pedimos, a quienes puedan, que contribuyan con&nbsp;<em>La Tecl@ Eñe</em></strong>. Pueden colaborar con&nbsp;<strong>$5.000</strong>&nbsp;ó&nbsp;<strong>$10.000</strong>. Si estos montos no se adecuan a sus posibilidades, consideren el aporte que puedan realizar.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-3f060961c6692e0b62f54118679cd5af wp-block-paragraph">Tu aporte es importante para seguir adelante.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-faa506705ff6731baed46d69a2cd0bf5 wp-block-paragraph">Muchas gracias.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-711ecc639830526b07951d8466ee2026 wp-block-paragraph"><strong>Alias de CBU: Lateclaenerevista</strong></p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>
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