<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?><rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>Lengua archivos - La Tecl@ Eñe Revista</title>
	<atom:link href="https://lateclaenerevista.com/tag/lengua/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>https://lateclaenerevista.com/tag/lengua/</link>
	<description>Una Revista de Opinión</description>
	<lastBuildDate>Wed, 13 Aug 2025 12:23:43 +0000</lastBuildDate>
	<language>es</language>
	<sy:updatePeriod>
	hourly	</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>
	1	</sy:updateFrequency>
	

<image>
	<url>https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2022/12/cropped-favicon-32x32.png</url>
	<title>Lengua archivos - La Tecl@ Eñe Revista</title>
	<link>https://lateclaenerevista.com/tag/lengua/</link>
	<width>32</width>
	<height>32</height>
</image> 
	<item>
		<title>Neoliberalismo: Empatía y Zona de Confort &#8211; Por Jorge Alemán</title>
		<link>https://lateclaenerevista.com/neoliberalismo-empatia-y-zona-de-confort-por-jorge-aleman/</link>
					<comments>https://lateclaenerevista.com/neoliberalismo-empatia-y-zona-de-confort-por-jorge-aleman/#comments</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 07 Jan 2022 18:44:51 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Destacada]]></category>
		<category><![CDATA[Jorge Alemán]]></category>
		<category><![CDATA[Emaptía]]></category>
		<category><![CDATA[La Tecl@ Eñe.]]></category>
		<category><![CDATA[Lengua]]></category>
		<category><![CDATA[Neoliberalismo]]></category>
		<category><![CDATA[Resiliencia]]></category>
		<category><![CDATA[Zona de Confor]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://lateclaenerevista.com/?p=9104</guid>

					<description><![CDATA[<p>Autoestima, Resiliencia, Zona de Confort, Empatía. Jorge Alemán sostiene que este espacio fundante de la terminología neoliberal socava las existencias transformando el habla en meros datos para aceptar esta psicología empresarial que cierra el primero de los acontecimientos políticos: habitar nuestra lengua en las distintas posibilidades que alojan sus proyectos.</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/neoliberalismo-empatia-y-zona-de-confort-por-jorge-aleman/">Neoliberalismo: Empatía y Zona de Confort &#8211; Por Jorge Alemán</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong><em>Autoestima, Resiliencia, Zona de Confort, Empatía. Jorge Alemán sostiene que este espacio fundante de la terminología neoliberal socava las existencias transformando el habla en meros datos para aceptar esta psicología empresarial que cierra el primero de los acontecimientos políticos: habitar nuestra lengua en las distintas posibilidades que alojan sus proyectos.</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>Por Jorge Alemán*</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></p>



<div style="height:40px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-drop-cap has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Con el mayor respeto por quienes usan estas expresiones, soy consciente que nadie habla a su placer y que siempre la época suele imponer ciertos términos que constituyen una especie de plomada en las distintas voces de los hablantes.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Ya me he referido en otro lugar a las lamentablemente concurridas: Autoestima y Resiliencia.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Una vez más, como suele ocurrir con estos términos, no son inocentes. Alojan de un modo implícito una determinada concepción de la subjetividad.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Se trata de concebir al ser como un ente que funciona como si fuera un «centro de iniciativas» y siempre susceptible de ser evaluado, representado y en función de su competencia.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Por ello, no nos asombra el carácter mensurable de estos términos: baja o alta autoestima o escasa o fuerte resiliencia. Se trata de encontrar, a partir de un control de calidad promovido por los coach, libros de autoayuda,&nbsp; etc., hasta qué punto el individuo se encuentra en condiciones para gestionar su propia vida como una empresa. De esta forma, la ideología neoliberal bloquea todo aquello que en la existencia pueda constituir una apuesta por lo que se desconoce de sí mísma. Tal como sucede con la causa del amor, el deseo o el goce. Tres términos laberínticos y habitados por la contingencia y que siempre se caracterizan por ser rebeldes a la planificación previsible.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Ahora, gana terreno el término <em>Empatía</em>, una expresión que encubre que en la misma está implícito que el ser es una especie de muñeco clausurado sobre sí mismo pero que, sin embargo,&nbsp;dispone de unas pequeñas antenas que lo conectan con los otros. El término <em>Empatía</em> ha engullido expresiones&nbsp;como simpatía, respeto, benevolencia, generosidad, hospitalidad&#8230;nobles actitudes imposibles de cuantificar. La empatía es el nombre neoliberal que podría indicar el nivel de&nbsp;aceptación que de los demás disponemos.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Del mismo modo,&nbsp; la zona de confort es una burla hacia la manera brutal en que se extiende el desierto inabarcable de las vidas precarias. Mientras, la publicidad invita a salir de la zona de confort y hacer un viaje exótico o comprar un nuevo fondo de inversión.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Días pasados escuché a un político español caracterizar a las posiciones xenófobas de la derecha como «faltos de empatía”.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Pensar el modo en que se habita la lengua es un acto político de primer grado, especialmente si tenemos en cuenta qué tipo de orden se está preparando con esta psicología empresarial que solo retiene de la vida aquello que haga funcionar al mundo en la dirección que va.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">La&nbsp; fundación de distintas naciones fue precedida por grandes poemas o una literatura&nbsp; que estableció una orientación&nbsp;para el destino de las mismas. Estas orientaciones nunca constituyeron un determinismo. Las distintas hablas populares las contaminaron con sus diversos timbres poéticos.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Este espacio fundante es el que la terminología neoliberal socava volviendo a las existencias meros datos perfectamente apropiados para aceptar sobre sus vidas el peso inerte de palabras y juicios que cierran el primero de los acontecimientos políticos: habitar nuestra lengua en las distintas posibilidades que alojan sus proyectos sin renunciar a la complejidad perturbadora de lo que somos.</p>



<div style="height:40px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Madrid, 7 de enero de 2022.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">*Psicoanalista, escritor y poeta. Autor de los libros&nbsp;<em>«Capitalismo. Crimen perfecto o Emancipación»</em>&nbsp;y&nbsp;<em>«Pandemónium, notas sobre el desastre».&nbsp;</em>Su último libro publicado es<em>&nbsp;Ideología</em>.</p>
<p><a class="a2a_button_facebook" href="https://www.addtoany.com/add_to/facebook?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fneoliberalismo-empatia-y-zona-de-confort-por-jorge-aleman%2F&amp;linkname=Neoliberalismo%3A%20Empat%C3%ADa%20y%20Zona%20de%20Confort%20%E2%80%93%20Por%20Jorge%20Alem%C3%A1n" title="Facebook" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_twitter" href="https://www.addtoany.com/add_to/twitter?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fneoliberalismo-empatia-y-zona-de-confort-por-jorge-aleman%2F&amp;linkname=Neoliberalismo%3A%20Empat%C3%ADa%20y%20Zona%20de%20Confort%20%E2%80%93%20Por%20Jorge%20Alem%C3%A1n" title="Twitter" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_whatsapp" href="https://www.addtoany.com/add_to/whatsapp?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fneoliberalismo-empatia-y-zona-de-confort-por-jorge-aleman%2F&amp;linkname=Neoliberalismo%3A%20Empat%C3%ADa%20y%20Zona%20de%20Confort%20%E2%80%93%20Por%20Jorge%20Alem%C3%A1n" title="WhatsApp" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_telegram" href="https://www.addtoany.com/add_to/telegram?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fneoliberalismo-empatia-y-zona-de-confort-por-jorge-aleman%2F&amp;linkname=Neoliberalismo%3A%20Empat%C3%ADa%20y%20Zona%20de%20Confort%20%E2%80%93%20Por%20Jorge%20Alem%C3%A1n" title="Telegram" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_email" href="https://www.addtoany.com/add_to/email?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fneoliberalismo-empatia-y-zona-de-confort-por-jorge-aleman%2F&amp;linkname=Neoliberalismo%3A%20Empat%C3%ADa%20y%20Zona%20de%20Confort%20%E2%80%93%20Por%20Jorge%20Alem%C3%A1n" title="Email" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_print" href="https://www.addtoany.com/add_to/print?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fneoliberalismo-empatia-y-zona-de-confort-por-jorge-aleman%2F&amp;linkname=Neoliberalismo%3A%20Empat%C3%ADa%20y%20Zona%20de%20Confort%20%E2%80%93%20Por%20Jorge%20Alem%C3%A1n" title="Print" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_dd a2a_counter addtoany_share_save addtoany_share" href="https://www.addtoany.com/share#url=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fneoliberalismo-empatia-y-zona-de-confort-por-jorge-aleman%2F&#038;title=Neoliberalismo%3A%20Empat%C3%ADa%20y%20Zona%20de%20Confort%20%E2%80%93%20Por%20Jorge%20Alem%C3%A1n" data-a2a-url="https://lateclaenerevista.com/neoliberalismo-empatia-y-zona-de-confort-por-jorge-aleman/" data-a2a-title="Neoliberalismo: Empatía y Zona de Confort – Por Jorge Alemán"></a></p><p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/neoliberalismo-empatia-y-zona-de-confort-por-jorge-aleman/">Neoliberalismo: Empatía y Zona de Confort &#8211; Por Jorge Alemán</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://lateclaenerevista.com/neoliberalismo-empatia-y-zona-de-confort-por-jorge-aleman/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>1</slash:comments>
		
		
			</item>
		<item>
		<title>La repetición &#8211; Por Ricardo Nacht</title>
		<link>https://lateclaenerevista.com/la-repeticion-por-ricardo-nacht/</link>
					<comments>https://lateclaenerevista.com/la-repeticion-por-ricardo-nacht/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 13 Aug 2025 12:22:14 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[Adorno]]></category>
		<category><![CDATA[Bejnamin]]></category>
		<category><![CDATA[enemigo]]></category>
		<category><![CDATA[Guerra semiótica]]></category>
		<category><![CDATA[la repetición]]></category>
		<category><![CDATA[Lacan]]></category>
		<category><![CDATA[Lengua]]></category>
		<category><![CDATA[Síntoma 1976]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://lateclaenerevista.com/?p=16850</guid>

					<description><![CDATA[<p>La Tecl@ Eñe publica una versión del texto presentado en el Foro de Pensamiento Crítico Situado, “Síntoma 1976-La Repetición”, organizado por el Colectivo Zona de Frontera y la Casa de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, el 12 de julio de 2025, junto a Mario Santucho, Alejandro Kaufman y Eduardo Grüner. “Síntoma 1976” porque esa fecha no es una significación congelada sin consecuencia alguna. El imperio del miedo ha salido, una vez más, a la superficie, un siniestro temor que conocemos demasiado bien.</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/la-repeticion-por-ricardo-nacht/">La repetición &#8211; Por Ricardo Nacht</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-7a619952df7145d76632318bd628ad14 wp-block-paragraph"><em><strong>La Tecl@ Eñe publica una versión del texto presentado en el Foro de Pensamiento Crítico Situado, “Síntoma 1976-La Repetición”, organizado por el Colectivo Zona de Frontera y la Casa de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, el 12 de julio de 2025, junto a Mario Santucho, Alejandro Kaufman y Eduardo Grüner.</strong></em><strong><em> “Síntoma 1976” porque esa fecha no es una significación congelada sin consecuencia alguna. El imperio del miedo ha salido, una vez más, a la superficie, un siniestro temor que conocemos demasiado bien</em></strong>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-bc03e54fcd70b7fe39d03b417b6dc2a6 wp-block-paragraph"><strong>Por Ricardo Nacht*</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d5e18531e670bd10ca130847a62fe9c1 wp-block-paragraph"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></p>



<div style="height:64px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-e8565e61d3011d3fb6d897de4a11f917 wp-block-paragraph" style="color:#0745e3"><strong>“Síntoma 1976”.La responsabilidad política en materia de inconsciente</strong>.</p>



<div style="height:67px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-text-align-right has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-4f54d2794654346f9d90df38a9e0f9f9 wp-block-paragraph">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; <strong><em>“… no sentimos horror porque nos oprime una Esfinge,</em></strong></p>



<p class="has-text-align-right has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-f709d4b2c003f8011422ab9def7147f1 wp-block-paragraph"><strong><em>soñamos una Esfinge para explicar el horror que sentimos”&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;</em></strong></p>



<p class="has-text-align-right has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-c508770b1fd34fd07b738f62acccdfc8 wp-block-paragraph"><strong><em>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </em></strong>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Jorge Luis Borges.</p>



<div style="height:40px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-drop-cap has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-3f09d0b6890e71fc929f3fc99d1fab31 wp-block-paragraph">Resumo en uno, cantidad de sueños escuchados en estos tiempos: “<em>Soñé que me venían a buscar</em>”.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-1255695af456695ae2c864c678ba9805 wp-block-paragraph">Para pensar hay que situarse, hay que tomar posición. Si la historia, anacrónicamente articulada, y la lengua son un campo de batalla lleno de violencia no decidido de antemano. Si la historia es también el suelo que pisamos y la lengua que salivamos, “Síntoma 1976” condensa, con su entramado, las coordenadas sobre las cuales está, hoy, jugada nuestra existencia.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-fc2bc82f32adfb185d27a039a01c92d0 wp-block-paragraph">Batalla puede ser una palabra bonita, el instante de peligro, la amenaza y el miedo que pasan por nuestros cuerpos ahora que somos el enemigo, dicen que estamos dentro de una guerra, que siempre lo hemos estado, sólo que la socialdemocracia, la estetización de la política, vino a cumplir la función de velarlo, haciéndonos olvidar, por momentos, que somos los derrotados. Haciéndonos olvidar que se trata de una derrota de la que toca hacernos cargo. Somos el enemigo, pero dentro de la misma lengua. El enemigo interno. La guerra, entonces, es una guerra civil. ¿Y no es eso lo que está justo en el fondo fundacional de nuestra historia como nación y luego como Estado? Corrido aquel velo está a la vista lo que se repite. Se acabaron las metáforas. No hay contradicción entre democracia y guerra. La repetición ha corrido un velo y <em>lo peor</em> de nuestra historia, lo que la palabra <strong>Dictadura </strong>nombra y condensa ha tomado posición, una vez más, en el centro de la escena política. <em>Sólo se reconoce el estatuto de enemigo a lo que resulta situable como “fuera del discurso”</em>. El enemigo, acorralado, puede ser empujado hacia las formas más extremas de violencia. ¿No es posible un discurso que fuera otro y que alcance la dignidad de ser enemigo?</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-fa7256271f88d477146a3c0f460523c4 wp-block-paragraph"><em>Lo peor</em>, lo más podrido de nuestra historia viene armando una nueva escena. Una escena absoluta en la que estamos todos dentro. Una escena en donde el campo del lenguaje viene siendo colonizado de una manera siniestra. Guerra y lenguaje, ahora juntos, dicen que estamos dentro de una <em>guerra semiótica </em>hecha para persuadir o matar.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-aa1ffaeb91c5e1fdb3fcf904885eda8f wp-block-paragraph"><em>La organización perversa de los dispositivos sociales agrega una fuente de malestar que tiene a nuestro cuerpo como caja de resonancia de las pesadillas oníricas y políticas</em>. Una organización perversa que penetra, colonizando, nuestro inconsciente. A pesar de todo hay que ser sensatos y darse cuenta, escribe Lacan -ya viejo-, que la neurosis se sostiene en las relaciones sociales.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-8ec2e8fd051739f875da4197bcb121a0 wp-block-paragraph">Para situarse en el presente hay que saber situar nuestros miedos. Tomar posición es desear. Situarse en el presente para poder aspirar a un futuro. <em>Un futuro que sólo se sostiene en la fuerza del lenguaje</em>. La posición que tratamos de defender es inconfortable y paradójica, pero tiene esa fuerza. Pensar porque, como escribió Sartre, es necesario darle un fundamento a la esperanza.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-4bd776d2f33025942ad70cd5258a3ed9 wp-block-paragraph"><em>Lo peor</em> está en el centro, algo <em>Siniestro</em> está en el centro, o sea la manera en la que el fascismo y su violencia están familiarizados en nuestra lengua. Fascismo no es un concepto ni una teoría. Guerra tampoco lo es. El concepto y la teoría no llegan allí donde se juega la vida.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-ae6e67a8f19b4891caa15b4b87cee0fc wp-block-paragraph">Hacer sonar la vida, la fuerza del lenguaje, allí donde la palabra fascismo ataca, obliga a hacer sonar una particular función de la palabra, aquella que se mueve en el territorio freudiano del <em>Witz</em>, del chiste y su relación con la dimensión social del inconsciente, dimensión que desemboca siempre en un colofón ético y político. El chiste cobra toda su potencia por alcanzar una posición clave, se coloca al lado, <em>a coté</em>, del inconsciente, de su dimensión social, ética y política. La risa como efecto es social, colectiva, política, destituyente. Es lo contrario del miedo y la identificación. Una política del síntoma y de la lengua que toca seguir abriendo, dado que el pasado no deja de irrumpir en la repetición de un pasado ahora sintomatizado.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-9f92fd30044f5fb07a796afc46c6a492 wp-block-paragraph">Si el inconsciente es la política, el acontecimiento político no es un chiste que se cuenta, es un chiste que se hace. Un acto contingente que llega siempre luego de una espera incierta, activa y comprometida. Es la función de la palabra sostenida por un deseo que no se gasta, que abre a lo inesperado y a la sorpresa como respuesta.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-61969032406aabe35374b87c286bef1b wp-block-paragraph">Lacan acerca ambas prácticas, la de psicoanalistas y la de políticos, porque comparten un mismo rasgo de estructura: <em>“No hay episteme de la virtud política […] lo que hay en ella de verdadero no es aprehensible por un saber ya ligado […] y todo lo que opera en el campo de la acción analítica es anterior a la constitución del saber”</em>. La afirmación de que el inconsciente es la política tiene fundamentos claros.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-716409862255bcdcdcf3cfd3bb120394 wp-block-paragraph">Si para Adorno no hay modo de entender qué es el fascismo sin antes poner a jugar la hipótesis del inconsciente, quizás entonces una respuesta capaz de resistirlo deba tomarla en cuenta. Tomar en cuenta que <em>el</em> <em>inconsciente nunca triunfa mejor que al fracasar.</em> Con el fascismo, escribe, “se produce una revelación simbólica de la identidad, una identidad que los oyentes sienten y comparten mentalmente, un acto de identificación de los impulsos y pulsiones individuales. El yo, -afirma y destaca-, desempeña un papel demasiado importante en la irracionalidad fascista”. A esto se debe, agrega, que al final sus seguidores serán embaucados, practicantes ahora de la religión del Yo, de la renegación y la desmentida.</p>



<div style="height:24px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>


<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-large"><img decoding="async" src="https://static.nuso.org/media/cache/68/46/68460665c09b6efa9499da241b39360d.jpg" alt=""/><figcaption class="wp-element-caption"><em> Representación artística del fascismo.</em></figcaption></figure>
</div>


<div style="height:24px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-b033b602e604a0d9ec3e51630e44616a wp-block-paragraph"><em>Lo peor</em>, situado el miedo que tenemos adentro, es un tejido de tiempos heterogéneos que componen las relaciones entre historia, memoria y política. Sabemos que estamos amenazados, también sabemos que tenemos miedo. Decimos “Síntoma 1976” porque esa fecha no es un símbolo, o sea una significación congelada como si no tuviera consecuencia alguna. Estamos desde siempre bajo el imperio de un miedo ahora salido, una vez más, a la superficie y que conocemos demasiado bien. ¿No le ha tocado a cada generación conocerlo con sus diferencias a lo largo de toda nuestra historia? Hubieron estaqueados hasta morir en 1830 tanto como en 1976.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-03561a81541b6cb4edce471dae4b5b77 wp-block-paragraph">“La responsabilidad política en materia de inconsciente”<strong>: </strong>este nombre (robado, y ahora repetido) dice que a los psicoanalistas nos toca tomar posición dado que allí queda dicho, y de manera clara, que el inconsciente es la política. Ese fue el título de tapa de la revista Conjetural en diciembre del 2000. Un nombre ahora repetido porque mucho de lo escrito allí está para ser leído 25 años después.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-68eed59212095aa3fdbba29c0052df11 wp-block-paragraph">El inconsciente, transindividual, está estructurado como un lenguaje. Habla en una lengua siempre local que tiene a la segregación y a la violencia, a la economía y a la lucha de clases, a la historia, adentro.Lo político se juega siempre como un efecto de lenguaje y el poder se ejerce sobre la lengua, que deberá ser hablada por muchos. El inconsciente estructurado como un lenguaje es el lugar por donde lo excluido, (nuestro fascismo) retorna y la repetición es la persistencia de lo excluido en retornos que hacen surgir lo nuevo. “Síntoma 1976” es un nombre posible. Condensa <em>lo peor</em> en un tiempo donde estamos siendo atacados por lo peor cocinado en nuestra lengua. Con un agregado o condimento: el lenguaje está hecho, según Lacan, para semiotizar la confusión de sentimientos. La semiótica es lo que constituye sentido y comporta sentimientos y emociones, cosquilleos en la lengua, dado que las palabras están hechas para ser plegadas en todos los sentidos. El fascismo es propaganda, escribe Adorno, y así está construido. Se trata de los <em>semas</em>, de ese “algo”: un <em>goce semiótico</em> que se encarna en la lengua de cada uno y la que tenemos en común. La violencia está en la lengua, se la va comiendo y la mayor violencia es la palabra degradada a signo, momento en que el significante, la palabra, sucumbe plegándose al signo, momento en el que todo el andamiaje simbólico queda aplastado, es puro significado y la palabra representación sólo produce obediencia. La política se rompe y la razón poética desaparece. Vivimos dentro de esta “<em>fatalidad semiótica</em>”. Asociados signo y significante el hecho de apuntar a uno o a otro “<em>hace cambiar el fusil de hombro</em>”. Ahora el hombro desde el cual dispara la poesía.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-49c65c4f5f91b4204569700b2e2d6842 wp-block-paragraph">Si hay lo que Benjamin llama la “violaciónde las masas” y si las palabras <em><strong>guerra</strong></em> y <em><strong>enemigo</strong></em> están entre nosotros estamos dentro de lo que venimos llamando una “guerra semiótica”. Una violencia ideológica que puede ocultarse tras la más normal y aparentemente inocua operación cognoscitiva escribe Carlo Ginzburg. El fascismo tiene método, es un procedimiento hecho para producir la tecnocolonización del inconsciente, de la subjetividad, para producir zombis, ese es su objetivo. Según Bejamin el fascismo arranca cuando están todos subidos al tren.</p>



<div style="height:24px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>


<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-large"><img decoding="async" src="https://www.cubaperiodistas.cu/wp-content/uploads/2020/11/cerebro1-ABC.jpg" alt=""/></figure>
</div>


<div style="height:24px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-9053187a258dd7a75bf3d6b920e86f9c wp-block-paragraph">La responsabilidad nos lleva directo a la palabra <em>síntoma</em> en tanto estamos frente a una verdad que se oculta, que se censura, que se reprime y está en lo que se escucha. O sea, un pasado que retorna y de la manera más viva. Toca entonces producir una mirada crítica que sea capaz de ayudar a producir en y con la lengua una estrategia donde la resistencia, la lucha (siempre de clases) encuentre un decir capaz de mirar de soslayo a ese resto podrido al cual pretenden reducirnos. Para pensar el presente, escribe Carlo Guinzburg, hay que poder mirarlo de costado. Aquel que mira a lo real de frente, escribe Pascal Quignard, y no con una mirada que llama oblicua, cae inmediatamente en la petrificación. ¿Se encuentra hoy la política algo petrificada? ¿Estamos nosotros mismos algo petrificados?</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-6eabcea2b0d968f53caf81449c2b6f6f wp-block-paragraph">Estamos siendo penetrados por un sentido que deposita goce en la lengua y nuestros cuerpos son ese depósito. Ya circulan palabras para nombrarnos con toda la violencia propia de la segregación cuando produce una identidad: la del chivo expiatorio que tiene al exterminio como método y a la cámara de gas en el horizonte. El chivo expiatorio, aquel que será atacado con palabras que están hechas para perforarnos, para matar. Esta vez, este régimen, esta nueva guerra, está planteada como absoluta. Esa es su utopía: dar por ganada de ahora y para siempre la lucha (racializada) de clases.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-43dda14f186487b60f27805f97d034d9 wp-block-paragraph">Estamos siendo atacados con las mismas palabras que fueron y son las que han dado fundamento a la particular relación, en nuestra lengua, entre Estado y crimen. No deja de retornar un orden histórico que tiene a la palabra genocidio en el horizonte. <em>1976</em>, que no fue el primero, es el primero y hay razones que lo explican, no queda borroneado por el olvido. No olvidamos, ellos menos. El fascismo no es una teoría, se practica atacando, llega por asalto, asalto de lo real. Y es justamente en las relaciones entre lo real y las determinaciones simbólicas donde se abre el campo de una acción fundada en la responsabilidad. <em>La responsabilidad política en materia de inconsciente</em>, para los que somos analistas y para los que practican un pensamiento crítico situado, pasa por introducir lo que la llamada “técnica del significante”, el chiste y el poema, permiten. Una diferencia absoluta allí donde en la lengua queda jugada una equivalencia formal, entonces una diferencia absoluta, una alteridad indestructible, una política ahora separada de lo que una semiosis asesina nueva une produciendo una tiranía de lo real; lo que la palabra <strong>Dictadura</strong> inseminada en nuestros cuerpos produce. Una semiosis que acompaña la utopía de una destrucción total. Una semiosis asesina que acompaña, una vez más, la implantación en el cuerpo social de una economía de pura destrucción. Es la lógica del equivalente general que alimenta nostalgias tenaces. El inconsciente es la política (Lacan, 1968) y la lengua el campo de batalla. Es así y no de otra manera. El síntoma es un entramado heterogéneo hecho de memoria, historia y política, une lo que se puede distinguir pero no se puede separar. Al igual que el acto analítico, que se puede distinguir, pero no separar del acto poético y el acto político (Lacan, 1969). </p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-79f7deded6adba95778b21054e433376 wp-block-paragraph">Es en el campo del lenguaje donde la función de la palabra cobra todo su valor político: <em>el poder se ejerce sobre la lengua, que deberá ser hablada por muchos</em>. El diccionario, palabra por palabra, es lo que aporta sentido y se mueve de manera dinámica. Las palabras atadas y atacadas por la época circulan, se desplazan, condensando sentidos nuevos. Cuando los tiempos se aceleran los diccionarios se mueven. Si ya la palabra “guerra” colonizó la época, al diccionario de la Real Academia le tocaba actualizarse. El 30 de junio una investigación del diario <em>El País</em> saca a la luz dos protocolos de colaboración, firmados en marzo, entre la Real Academia y el Ministerio de Defensa español. Dice el copete de la nota: “Las últimas guerras obligan a actualizar los términos militares del diccionario” La RAE y el Ministerio de Defensa acuerdan revisar definiciones que han quedado obsoletas o incompletas. Como Miguel de Cervantes combatió en Lepanto, una base militar española en el sur del Líbano lleva hoy su nombre. La relación histórica entre la RAE y las Fuerzas Armadas españolas trabajan la lengua desde sus entrañas. ¿Está hecha la historia de esta relación y sus consecuencias? Esta relación acaba de reactivarse y el detonante ha sido que ahora hay <em>guerras híbridas</em>.</p>



<div style="height:65px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-6ec35681c272a83e9e0bd11052d96e3d wp-block-paragraph">Miércoles 13 de agosto de 2025.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-3802528507a14502872c4cf45506ae99 wp-block-paragraph">*Psicoanalista. Miembro del Colectivo Zona de Frontera.</p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Campaña colaborá con LA TECLA EÑE</strong></h2>



<p class="wp-block-paragraph">La Tecl@ Eñe viene sosteniendo desde su creación en 2001, la idea de hacer periodismo de calidad entendiendo la información y la comunicación como un derecho público, y por ello todas las notas de la revista se encuentran abiertas, siempre accesibles para quien quiera leerlas. Para poder seguir sosteniendo el sitio y crecer les pedimos, a quienes puedan, que contribuyan con La Tecl@ Eñe.Pueden colaborar con&nbsp;<strong>$5.000</strong>&nbsp;o&nbsp;<strong>$10.000</strong>. Si estos montos no se adecuan a sus posibilidades, consideren el aporte que puedan realizar.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Alias de CBU: Lateclaenerevista</strong></p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>
<p><a class="a2a_button_facebook" href="https://www.addtoany.com/add_to/facebook?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fla-repeticion-por-ricardo-nacht%2F&amp;linkname=La%20repetici%C3%B3n%20%E2%80%93%20Por%20Ricardo%20Nacht" title="Facebook" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_twitter" href="https://www.addtoany.com/add_to/twitter?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fla-repeticion-por-ricardo-nacht%2F&amp;linkname=La%20repetici%C3%B3n%20%E2%80%93%20Por%20Ricardo%20Nacht" title="Twitter" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_whatsapp" href="https://www.addtoany.com/add_to/whatsapp?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fla-repeticion-por-ricardo-nacht%2F&amp;linkname=La%20repetici%C3%B3n%20%E2%80%93%20Por%20Ricardo%20Nacht" title="WhatsApp" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_telegram" href="https://www.addtoany.com/add_to/telegram?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fla-repeticion-por-ricardo-nacht%2F&amp;linkname=La%20repetici%C3%B3n%20%E2%80%93%20Por%20Ricardo%20Nacht" title="Telegram" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_email" href="https://www.addtoany.com/add_to/email?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fla-repeticion-por-ricardo-nacht%2F&amp;linkname=La%20repetici%C3%B3n%20%E2%80%93%20Por%20Ricardo%20Nacht" title="Email" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_print" href="https://www.addtoany.com/add_to/print?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fla-repeticion-por-ricardo-nacht%2F&amp;linkname=La%20repetici%C3%B3n%20%E2%80%93%20Por%20Ricardo%20Nacht" title="Print" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_dd a2a_counter addtoany_share_save addtoany_share" href="https://www.addtoany.com/share#url=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fla-repeticion-por-ricardo-nacht%2F&#038;title=La%20repetici%C3%B3n%20%E2%80%93%20Por%20Ricardo%20Nacht" data-a2a-url="https://lateclaenerevista.com/la-repeticion-por-ricardo-nacht/" data-a2a-title="La repetición – Por Ricardo Nacht"></a></p><p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/la-repeticion-por-ricardo-nacht/">La repetición &#8211; Por Ricardo Nacht</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://lateclaenerevista.com/la-repeticion-por-ricardo-nacht/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
			</item>
	</channel>
</rss>
