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	<title>Lecturas archivos - La Tecl@ Eñe Revista</title>
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	<description>Una Revista de Opinión</description>
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	<title>Lecturas archivos - La Tecl@ Eñe Revista</title>
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		<title>Aprender &#8211; Por Martín Kohan</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 28 Jul 2022 13:05:31 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Destacada]]></category>
		<category><![CDATA[Martín Kohan]]></category>
		<category><![CDATA[agravios]]></category>
		<category><![CDATA[Crítica]]></category>
		<category><![CDATA[discursos]]></category>
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		<category><![CDATA[Pruebas Aprender]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El escritor Martín Kohan sostiene que los textos no interesan, la lectura crítica de los textos o discursos menos aún; no importa lo que se diga o se haya dicho, porque todo se dirime en un plano meramente personal que habilita un proceder básico: la afinidad acrítica o el agravio.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong><em>El escritor Martín Kohan sostiene que los textos no interesan, la lectura crítica de los textos o discursos menos aún; no importa lo que se diga o se haya dicho, porque todo se dirime en un plano meramente personal que habilita un proceder básico: la afinidad acrítica o el agravio.</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>Por Martín Kohan*</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></p>



<div style="height:40px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-drop-cap has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Me entusiasman esos momentos, esas formas de lectura, las que ponen el foco en los textos más que en quien los escribió. Pienso por ejemplo en Engels (en Engels y más tarde en Lukács) leyendo las novelas de Balzac más allá del propio Balzac, subrayando en ellas algunos aspectos que él mismo no pudo advertir. Pienso también en los formalistas rusos y su rechazo a la crítica biografista, concentrándose tanto mejor en los textos y en cómo están hechos. Pienso también en el psicoanálisis y su máquina de lectura (de lectura/escucha), ahí donde lo que cuenta es el decir por fuera del querer decir, las palabras liberadas del equívoco dominio de las meras intenciones. Pienso en esa consabida formula de Beckett, la de “No importa quién habla”, que Michel Foucault retomó en su intervención en “¿Qué es un autor?”: si hay un sujeto, ese sujeto es constituido por el discurso (constituido y no constituyente).</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">A mí estas variantes me entusiasman porque promueven, según creo, un mejor desarrollo de las discusiones de ideas, con lecturas críticas mejor orientadas a confluir o a confrontar con lo que determinado texto plantea, con lo que determinados discursos indican. Aparece a menudo, sin embargo, una tendencia más bien opuesta, una que en lugar de plantear “No importa quién habla”, plantearía a cambio un “No importa lo que diga”. No importa lo que se diga o se haya dicho, porque todo se dirime en un plano meramente personal, de adhesión o encono siempre predeterminados. Los textos no interesan, de hecho se los suele pasar por alto; se los lee ligerito o no se los lee y chau. El asunto es quién es el que habló, el que escribió, el que dijo. Es eso lo único que cuenta, pues habilita a continuación un proceder sumamente simple, incluso elemental: si esa persona vota de la misma manera que el interesado, el interesado procede a ofrendarle unos dibujitos de manos aplaudiendo; si esa persona vota de manera distinta que el interesado, el interesado procede a agredirlo así sin más (con mofas de fondo de aula de secundaria, omitidas en su momento, o con violencias de barra brava digital, sin coraje de tablón, según el tono y los casos).</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Son gustos y son estilos, no se trata de quejarse, porque cada cual define qué es lo que quiere o lo que puede, hasta dónde le da o no le da. Lo que cabe señalar, en todo caso, es que bajo tal estado de cosas la lectura comprensiva de textos irá perdiendo importancia (si es que no la ha estado perdiendo ya). Como las razones para aprobar o para agraviar están ya previamente definidas, no hace falta ponerse a leer, se puede recortar un cachito, quedarse apenas con un título o ignorarlo directamente todo, para pasar a poner sin más trámite el dibujo de las manitos o los insultos de rigor. Quienes piensan o proceden así no tienen motivos para preocuparse por los magros resultados obtenidos en las últimas pruebas Aprender, los que indican que buena parte de los estudiantes no alcanzan a comprender lo que leen. De seguir las cosas así, de acentuarse estas tendencias, no va a serles necesario, no lo van a precisar para nada.</p>



<div style="height:40px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Buenos Aires, 28 de julio de 2022.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">*Escritor. Licenciado y doctor en Letras por la Universidad Nacional de Buenos Aires.</p>
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		<title>LA SOLEDAD DEL MONÓLOGO &#8211; POR ANGELINA UZÌN OLLEROS</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 02 Jun 2025 18:15:04 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Angelina Uzín Olleros]]></category>
		<category><![CDATA[Conrado Yasenza]]></category>
		<category><![CDATA[Diego Tatián]]></category>
		<category><![CDATA[Lecturas]]></category>
		<category><![CDATA[Marx]]></category>
		<category><![CDATA[soledad]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Angelina Uzín Olleros dialoga con los textos de Diego Tatián y Conrado Yasenza, publicados en La Tecl@ Eñe, y realiza una suerte de conversación que convoca a alguien que lee, a alguien que nos lee, y puede armar un lazo de lecturas y de otredades convocantes. </p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-7867d5f3161dff9e78dc8d60f0573da0 wp-block-paragraph"><strong><em>Angelina Uzín Olleros dialoga con los textos de Diego Tatián y Conrado Yasenza, publicados en </em>La Tecl@ Eñe<em>, y realiza una suerte de conversación que convoca a alguien que lee, a alguien que nos lee, y puede armar un lazo de lecturas y de otredades convocantes. </em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-0087432899b1890c6840b02d5741a0ff wp-block-paragraph"><strong>Por Angelina Uzín Olleros*</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-1d47c9b0ae1f5d3fb3de23d059fba34a wp-block-paragraph"><em>(para la Tecl@ Eñe)</em></p>



<div style="height:64px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-drop-cap has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-36e752cecb8122ea9c4469073117e68e wp-block-paragraph">Muchas horas de lectura alimentan nuestros días, obviamente a quienes todavía leemos e insistimos en hacerlo en medio del asedio de las imágenes y el hedonismo imperante, cuyos destinatarios y destinatarias pueden adquirir todo tipo de cosas que otorgan placer, pero esos objetos no son precisamente libros. De este grupo de lectores y lectoras, seguramente más pequeño que en otras épocas, existe un subgrupo de escritores y escritoras. Aquella frase borgeana resuena sobre la importancia de leer por sobre la de escribir, no me detengo aquí porque quiero expresar la relevancia existencial de leer y de armar textos en contextos sombríos como el de nuestro presente en Argentina y en el mundo.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-123b1e24af457263b696582772130483 wp-block-paragraph">Dos escritos me convocan a decir estas palabras, que han sido publicados recientemente en <em>La Tecl@ Eñe</em>; encuentro en ellos una escritura poética por sobre los diagnósticos que hacen y hacemos sobre nuestro tiempo en diferentes ocasiones y medios de comunicación. Es un modo de decir que encarna la sensibilidad de quien necesita expresar lo que sentimos en momentos de desolación, categoría que tan bien caracteriza Dardo Scavino al pensar al sujeto desolado como aquel que se quedó sin lazo, que dejó de encontrarse enlazado a una comunidad, a una sociedad o a una institución.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-6766bc458199f185e05e2f4b16a879fd wp-block-paragraph">Tatián y Yasenza mueven con su decir a una emotividad razonada, a un corazón con razones que, tal vez, desconoce pero que lo sostienen un conjunto de sentimientos políticos que confrontan con el desierto en el que pretende instalarnos el anarco capitalismo. No quiero ser injusta con un poeta que también escribe entre nosotros y nosotras, que es Julián Axat, seguramente en medio del desamparo nos ampara la poesía, su poesía, donde la ciencia y la tecnología nos abandonan. En este oficio de escribir corremos muchos riesgos, nos exponemos, tomamos partido, cargamos con la materialidad del discurso, nos arriesgamos; en el amor y en la política lo común es el riesgo de decir, elegir, rechazar a sabiendas que no todo es color de rosas, seguramente casi nada lo es.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-b33e15935a76e4c2f73b382e487ce460 wp-block-paragraph">Uno de esos riesgos es la soledad. La soledad del monólogo. Aquí no hay una puesta común, un tiempo extra de preguntas o controversias como en un simposio o unas Jornadas en las que quien expone su texto, su decir, puede intercambiar pareceres con un auditorio. Entonces, emprendí esa empresa de reunir textos en los que los autores hablan diferente, pero se refieren ambos a la intemperie. La de Marx empeñando su abrigo en tiempos de penuria y la fractura del niño que viene a romper con la ternura que hace posible el lazo. La contracara de la ternura de la que tanto expuso el querido Fernando Ulloa, es la crueldad.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-52340f97bfb5328fbb9ea783aa4391c3 wp-block-paragraph">Diego Tatián recuerda en su escrito «<strong>Tener un abrigo</strong>» que “En su fascinante ensayo ‘El saco de Marx’, el investigador inglés Peter Stallybrass describe las penurias de los Marx en Londres a partir de las peripecias del viejo gabán (…). Probablemente no era la inclemencia del tiempo la única razón por la que la falta de abrigo le impedía moverse de casa; había también razones sociales que tenían que ver con la presentación: no era fácil ser admitido en el Museo Británico con vestimentas inapropiadas (…). Stallybrass conjetura que el empeño del saco, la intermitente amenaza de pérdida cernida sobre él y los demás objetos de los que Marx y Jenny disponían -que eran pocos-, no está ausente en los análisis del fetichismo de la mercancía y los ejemplos con objetos que desarrolla el primer tomo de&nbsp;<em>El capital</em>. Por ejemplo, la ecuación de las 20 varas de lino que equivalen a un abrigo como explicación de la forma simple del valor. Una conexión entre la teoría y la casa de empeños -donde debió asimismo acudir con otros objetos…- es trazada por Stallybrass para mostrar que aquello de lo que hablaba Marx no tenía nada de abstracto: ‘Toda pequeña riqueza que los trabajadores tenían era almacenada no como dinero en bancos, sino como cosas en la casa. O bien podía ser medida por las idas y venidas de esas cosas. Estar sin dinero significaba ser forzado a desnudar el cuerpo. Tener dinero significaba volver a vestirse’.”</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-f60103cced8e261866bc90b5fcda97d5 wp-block-paragraph">Leo este bello escrito de Tatián como una gran metáfora de la actualidad, un Estado de derecho en retirada abandonado en la casa de empeños que nos deja a gran parte de la sociedad desabrigados, desamparadas, abandonados a nuestra suerte, despojadas de la protección en momentos de vulnerabilidad. Alguien dijo que “había que pasar el invierno”; sabemos quién fue, pero no quiero nombrarlo aquí, no viene al caso. Un Marx expuesto a las inclemencias del capitalismo advirtiendo desde sus noches frías que las carencias y el endeudamiento venían para quedarse.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-e11a4911a03aa97cfc13e4f454f652e4 wp-block-paragraph">Junto a ese artículo, Conrado Yasenza sostiene en su texto «<strong>La República y el niño fractura</strong>» que: “El correlato social, dicen y escriben cientistas sociales y periodistas cada vez más precarizados, hasta hoy parece indicar que no hay rebelión popular, ni estallido, ni nada que, en la fiebre de los espíritus impotentes, señale un destino preocupante y en pendiente antihumana donde el otro es un enemigo difícil de digerir, como la mugre usada. La anomia es social y es síntoma de una democracia que viene fallando a la hora de hacer realidad la promesa más radical de alimento, cura y educación. Se vota si se vive con dignidad, de lo contrario, lo que persiste es esta realidad apenas anotada, violencias para que alguien más sude por debajo de sus uñas de hombre lobo, indigno pariente lejano de un Hobbes sin bestia marina y abrumado por la ensoñación siniestra de fuerzas celestiales que, en lugar de cetro, ostentan agendita contrafóbica.”</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-97e18be08844fc54fdd639ddc8594579 wp-block-paragraph">Yasenza nos lleva a aquellos tiempos de incipiente contractualismo donde el <em>hombre lobo del hombre</em> alguna vez se preguntó por la fuerza del más fuerte y decidió resignar su libertad por temor; tal vez hoy estamos frente a esa pregunta, quizás era cierto que la civilización que se expresaba en un contrato era el triunfo de los débiles. Y lo que más conmueve es esta marcación de Conrado sobre la frase “enfrente no hay nada”, el anonadamiento de la soledad, de no tener con quién conversar, con quién confrontar, con quien acordar algo. La soledad de una vida entendida como un monólogo o diálogo de sordos. La sordera de quien no quiere oír al otro, no puede oír, ni leer, ni ver lo que nos pasa cuando no hay nada enfrente.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d83e97756279fb694bd64e4b1f67c185 wp-block-paragraph">Seguramente, existe la intuición de que enfrente está el monstruo y creemos que es más fuerte, tenemos miedo, o simplemente tenemos frío. Nuestra sensación térmica nos anuncia las heladas y es mejor quedarse a resguardo, por las dudas, por si acaso el peligro exista de verdad. La intemperie anunciada por el neoliberalismo, libertario o como quiera llamarse, no es solamente libertad, es -fundamentalmente- soledad. La soledad de la intemperie, la soledad del desierto y la soledad del monólogo. Ante este panorama, es bueno saber, cada tanto, que alguien lee, que alguien nos lee y puede armar un lazo de lecturas y de otredades convocantes. Hay alguien enfrente: ese alguien puede ser una amenaza a nuestra integridad o simplemente a nuestra comodidad; pero estoy segura que enfrente también hay alguien dispuesto a leernos, a vernos, a querernos.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-3b20b9d9bcbdb45a613c1329acb6a0f7 wp-block-paragraph">Sin esa convicción es imposible vivir dignamente.</p>



<div style="height:65px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<div class="wp-block-group is-vertical is-layout-flex wp-container-core-group-is-layout-4fc3f8e1 wp-block-group-is-layout-flex">
<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-2ef23aee548622cb6fdf871b3a46a1af wp-block-paragraph">Paranà, 2 de junio de 2025.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-a76c3f51f5ab62b2ae69a983b77efbf5 wp-block-paragraph">*Dra. Ciencias Sociales. Coordinadora Académica Maestría en Género y Derechos.&nbsp;UNGS/UADER.</p>
</div>
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