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	<title>Las púas del odio archivos - La Tecl@ Eñe Revista</title>
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	<description>Una Revista de Opinión</description>
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		<title>Las púas del odio &#8211; Por José Luis Lanao</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 19 Feb 2022 03:01:15 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[José Luis Lanao]]></category>
		<category><![CDATA[Auschwitz]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El odio está en las púas, en la carne, en los huesos, en los alambres de púas de los campos de exterminio de Celebici, de Auschwitz y de la ex ESMA.</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/las-puas-del-odio-por-jose-luis-lanao/">Las púas del odio &#8211; Por José Luis Lanao</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong><em>El odio está en las púas, en la carne, en los huesos, en los alambres de púas de los campos de exterminio de Celebici, de Auschwitz y de la ex ESMA</em></strong>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>Por José Luis Lanao*</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></p>



<div style="height:40px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-drop-cap has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">El odio está en las púas, en la carne, en los huesos. Está en el hombre que se clava hasta el fondo de sí mismo. En los silencios huérfanos, inhabitados. En los muertos que se fueron en primavera, solo en&nbsp; primavera, cuando la vida renace con el cálido despertar de la savia dulce de los árboles. Está en las pieles cuarteadas, en los hornos, en las fosas calmas al borde del camino. En las esquinas donde retuerce sus caderas bajo la breve grieta de luz donde existimos. Una grieta, no obstante, que es todo lo que tenemos.</p>



<div style="height:36px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;“Que bien se conserva</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; en nuestro siglo el odio</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; con que ligereza</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; vence los grandes obstáculos”,&nbsp; recita Szymborska.</p>



<div style="height:36px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Con paciencia la desolación cerca el paisaje. Más allá de las sombras solo queda el abismo. Se percibe en esta resignación el reconocimiento de una perdida, un sentimiento de tristeza, de tristeza desamparada. Un sentir que florece en el alma quebrada, en ese hueco sombrío en el que como en las ruinas de Micenas se puede oler la sangre seca. Es necesario detenerse un instante a escuchar las voces del silencio, a domesticar los demonios que nos habitan, a pedirle a la vida una pausa reflexiva, un deseo amable, una lágrima.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Creíamos que el mundo era como lo soñábamos, convertidos en sombras del paseante Nietzsche en sus caminatas estivales por los bosques de Sils María. Esas experiencias estéticas que te transportan a mundos abstractos donde todo confluye y se hace comprensible. Edificado de realismo y de sueños, de memoria y de mitos, de&nbsp; ironía y de parábola, de épica y de lírica, y de una serena visión oblicua del mundo.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Bajo la noche de un mundo que naufraga está la huella del vacío “beckettiano”, de no saber por qué ni para qué se vive. Hay algo de poesía triste en este tiempo desapacible.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Como en las noches eternas recurrimos a los cuentos de Scherezade para demorar el miedo a la muerte. El diálogo íntimo nació así, con una llamada a la calma y al sosiego. Nos asomamos a la muerte de los otros como un acantilado mudo que sin embargo parece reclamarnos. Los muertos nos hablan. Están ahí. Necesitan averiguar, buscar, sentirse parte, transgredir, bailar en el abismo. Escarbar en el universo fabulado del hombre mísero, de sus campanadas y de su niebla, de su río y de su largo puente, de su odio y de su sombra, de su obra angustiosa, oscura, viscosa. Esa zona gris donde la figura humana deja de conmover y la muerte se convierte en pulsión, en la pulsión de matar, en la simpleza de matar.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Las lágrimas humanas deberían ser contadas una a una para saber cuáles pertenecen al odio y cuales a la muerte. La muerte y el odio están. Siempre están. Están en la foto. En los alambres de púas de los campos de exterminio de Celebici, de Auschwitz y de la ex ESMA. Está en el poder de la mirada que trasforma el paisaje y lo hace desaparecer. En el horror que nace de la deshumanización del otro. En la prodigiosa revelación de la memoria involuntaria, la que ilumina de golpe el yacimiento intacto de todo lo olvidado. En la maldad diversa de la arrasadora condición humana. En lo banal.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Hannah Arendt no inventó la banalidad del mal; inventó simplemente un concepto que ilumina ciertos aspectos de nuestras relaciones con el mal. La banalidad no sería uno de los elementos constitutivos del mal, sino una de sus dimensiones. El mal procede del ser humano y su voluntad, donde se condensa una parte de su destino. Platón señalaba el mal como un acto de imperfección en medio del orden del universo. En la modernidad, con la muerte retórica de Dios, aceptamos que el mal se puede ejercer de plena voluntad. Hemos normalizado las exacerbaciones del mal porque las asumimos como parte de la especie humana. La filosofía invita a alejar el fatalismo antropológico y a iniciar una tarea mucho más compleja: afrontar de que el daño que hacemos nada tiene que ver con nuestra naturaleza, sino con la voluntad y su entorno.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Se siente esa soledad de desierto, de maldición y fobias, de obsesiones y simetrías. Al otro lado de nuestros párpados secos está la desolación, la incertidumbre, el horror, el miedo, el aislamiento, la muerte, la historia colectiva y la intrahistoria personal, el ansia de infinitud y la conciencia de caducidad.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">De aquel mundo extraviado muchos recuerdos se han ido definitivamente con la huida, con el mito de desaparecer y reaparecer siendo otros, en otros lugares del tiempo y del espacio.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Entre soles y lunas, buscando bajo los escombros el brillo de las luciérnagas, saldrá el sol, y sus destellos bailaran sobre los muertos helados, y el mar de todos los azules declinará la mirada.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">En el alféizar de la ventana amaneció una paloma muerta. Es la poesía que nos atraviesa, dulce, como el rocío de la madrugada.</p>



<div style="height:40px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Logroño, España, 19 de febrero de 2022.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">*Periodista y ex jugador de fútbol. Campeón mundial juvenil Tokio 1979.</p>
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