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	<title>La Tecl@ Eñe. archivos - La Tecl@ Eñe Revista</title>
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	<description>Una Revista de Opinión</description>
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		<title>Neoliberalismo: Empatía y Zona de Confort &#8211; Por Jorge Alemán</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 07 Jan 2022 18:44:51 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Destacada]]></category>
		<category><![CDATA[Jorge Alemán]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Autoestima, Resiliencia, Zona de Confort, Empatía. Jorge Alemán sostiene que este espacio fundante de la terminología neoliberal socava las existencias transformando el habla en meros datos para aceptar esta psicología empresarial que cierra el primero de los acontecimientos políticos: habitar nuestra lengua en las distintas posibilidades que alojan sus proyectos.</p>
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<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><strong><em>Autoestima, Resiliencia, Zona de Confort, Empatía. Jorge Alemán sostiene que este espacio fundante de la terminología neoliberal socava las existencias transformando el habla en meros datos para aceptar esta psicología empresarial que cierra el primero de los acontecimientos políticos: habitar nuestra lengua en las distintas posibilidades que alojan sus proyectos.</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><strong>Por Jorge Alemán*</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></p>



<div style="height:40px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-drop-cap has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Con el mayor respeto por quienes usan estas expresiones, soy consciente que nadie habla a su placer y que siempre la época suele imponer ciertos términos que constituyen una especie de plomada en las distintas voces de los hablantes.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Ya me he referido en otro lugar a las lamentablemente concurridas: Autoestima y Resiliencia.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Una vez más, como suele ocurrir con estos términos, no son inocentes. Alojan de un modo implícito una determinada concepción de la subjetividad.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Se trata de concebir al ser como un ente que funciona como si fuera un «centro de iniciativas» y siempre susceptible de ser evaluado, representado y en función de su competencia.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Por ello, no nos asombra el carácter mensurable de estos términos: baja o alta autoestima o escasa o fuerte resiliencia. Se trata de encontrar, a partir de un control de calidad promovido por los coach, libros de autoayuda,&nbsp; etc., hasta qué punto el individuo se encuentra en condiciones para gestionar su propia vida como una empresa. De esta forma, la ideología neoliberal bloquea todo aquello que en la existencia pueda constituir una apuesta por lo que se desconoce de sí mísma. Tal como sucede con la causa del amor, el deseo o el goce. Tres términos laberínticos y habitados por la contingencia y que siempre se caracterizan por ser rebeldes a la planificación previsible.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Ahora, gana terreno el término <em>Empatía</em>, una expresión que encubre que en la misma está implícito que el ser es una especie de muñeco clausurado sobre sí mismo pero que, sin embargo,&nbsp;dispone de unas pequeñas antenas que lo conectan con los otros. El término <em>Empatía</em> ha engullido expresiones&nbsp;como simpatía, respeto, benevolencia, generosidad, hospitalidad&#8230;nobles actitudes imposibles de cuantificar. La empatía es el nombre neoliberal que podría indicar el nivel de&nbsp;aceptación que de los demás disponemos.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Del mismo modo,&nbsp; la zona de confort es una burla hacia la manera brutal en que se extiende el desierto inabarcable de las vidas precarias. Mientras, la publicidad invita a salir de la zona de confort y hacer un viaje exótico o comprar un nuevo fondo de inversión.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Días pasados escuché a un político español caracterizar a las posiciones xenófobas de la derecha como «faltos de empatía”.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Pensar el modo en que se habita la lengua es un acto político de primer grado, especialmente si tenemos en cuenta qué tipo de orden se está preparando con esta psicología empresarial que solo retiene de la vida aquello que haga funcionar al mundo en la dirección que va.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">La&nbsp; fundación de distintas naciones fue precedida por grandes poemas o una literatura&nbsp; que estableció una orientación&nbsp;para el destino de las mismas. Estas orientaciones nunca constituyeron un determinismo. Las distintas hablas populares las contaminaron con sus diversos timbres poéticos.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Este espacio fundante es el que la terminología neoliberal socava volviendo a las existencias meros datos perfectamente apropiados para aceptar sobre sus vidas el peso inerte de palabras y juicios que cierran el primero de los acontecimientos políticos: habitar nuestra lengua en las distintas posibilidades que alojan sus proyectos sin renunciar a la complejidad perturbadora de lo que somos.</p>



<div style="height:40px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Madrid, 7 de enero de 2022.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">*Psicoanalista, escritor y poeta. Autor de los libros&nbsp;<em>«Capitalismo. Crimen perfecto o Emancipación»</em>&nbsp;y&nbsp;<em>«Pandemónium, notas sobre el desastre».&nbsp;</em>Su último libro publicado es<em>&nbsp;Ideología</em>.</p>
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		<title>Elogio de la épica y de la astucia &#8211; Por Claudio Véliz</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 21 Jan 2022 13:26:13 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Claudio Veliz]]></category>
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		<category><![CDATA[Dictadura cívico militar]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Claudio Véliz realiza un breve recorrido por los laberintos ético-políticos de los gobiernos democráticos que sucedieron al terrorismo de Estado. Su propuesta consiste en analizar la actual coyuntura a la luz de aquellas experiencias contradictorias. En este sentido, las cambiantes decisiones de Alfonsín se conjugan con la épica aluvional de los gobiernos kirchneristas para intentar desentrañar los complejos desafíos de la actualidad.</p>
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<p class="has-text-color has-medium-font-size" style="color:#061ae5"><strong>Las dos grietas de la Argentina</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><strong><em>Claudio Véliz realiza un breve recorrido por los laberintos ético-políticos de los gobiernos democráticos que sucedieron al terrorismo de Estado. Su propuesta consiste en analizar la actual coyuntura a la luz de aquellas experiencias contradictorias. En este sentido, las cambiantes decisiones de Alfonsín se conjugan con la épica aluvional de los gobiernos kirchneristas para intentar desentrañar los complejos desafíos de la actualidad.</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><strong>Por Claudio Véliz*</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></p>



<div style="height:40px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter size-large is-resized"><img fetchpriority="high" decoding="async" src="https://encrypted-tbn0.gstatic.com/images?q=tbn:ANd9GcTtzo--QrfQ0xCj0sSiLbwFFSIk8raA6LLibcDkvLHNR_Fj1PvxS8XaoJ7TodJwyZx1jyI&amp;usqp=CAU" alt="" width="480" height="331"/></figure></div>



<div style="height:25px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><strong>Hablarles con el corazón</strong></p>



<p class="has-drop-cap has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Raúl Alfonsín había triunfado en las elecciones presidenciales de 1983 cosechando un 52 % de los votos. El líder radical contaba con una doble ventaja: por un lado, su impulso arrollador y su oratoria cautivante enamoraron a miles de jóvenes que ensayaban, por entonces, sus primeras experiencias políticas; por el otro, le tocó confrontar con un peronismo vencido, inerte, esclerosado y carente de un proyecto político capaz de atraer al electorado; para colmo, sus militantes y simpatizantes más combativos habían sido el blanco predilecto de la dictadura genocida. El entusiasmo que contagiaba el derrumbe de la dictadura, el apoyo popular al nuevo gobierno y los discursos encendidos del flamante presidente, contribuyeron a catalogar sus primeros años de mandato como una verdadera “primavera democrática”. Por otra parte, el anuncio de los juicios a las juntas militares, la retórica republicana, al apoyo de intelectuales ajenos al radicalismo y el proyecto de concertación empresarial-sindical esgrimido por su primer ministro de economía (Bernardo Grinspun), le confirieron a la gestión alfonsinista una inestimable cuota de legitimidad para confrontar con los poderes de turno (muy especialmente, las corporaciones empresariales, las burocracias sindicales, la Sociedad Rural, los mandos militares, la cúpula eclesiástica, etc.). No obstante, el presidente no pudo, no supo o no quiso (hay bibliografía para todos los gustos) valerse del apoyo popular para enfrentarlos. Ante todos ellos acabó, finalmente, por rendirse: a los militares sublevados les concedió el punto final y la obediencia debida; a las corporaciones económicas las premió con la “economía de guerra” (que suponía, por un lado, ajuste fiscal y congelamiento de salarios, y por el otro, liberalizaciones, aperturas y hasta anuncios de privatizaciones de los servicios públicos); a lo más rancio del poder sindical le ofreció el Ministerio de Trabajo; en tanto, los agroexportadores se beneficiaron especulando con el dólar y reteniendo la cosecha con la exigencia de más y más devaluaciones. A pesar de sus “buenas intenciones” (de las que no nos interesa dudar), Alfonsín terminó siendo “fuerte con los débiles y permisivo con los fuertes”. El intento de consolidar un acuerdo entre “capital y trabajo” concluyó en un fracaso rotundo (ya que el primero ganó todas las batallas); no obstante, su gobierno persistió en las concesiones y los buenos modales hacia las empresas oligopólicas, responsables absolutas del descontrol hiperinflacionario. En este sentido, resulta tan emblemática como ilustrativa una frase de su penúltimo ministro de economía (Juan Carlos Pugliese) que ha concitado una enorme repercusión: “les hablamos con el corazón y nos contestaron con el bolsillo”.</p>



<div style="height:35px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter size-large is-resized"><img decoding="async" src="https://fotos.perfil.com/2019/07/08/trim/900/900/8-de-julio-de-1989-carlos-menem-asume-la-presidencia-750443.jpg" alt="" width="554" height="554"/><figcaption>1989: Carlos Menem asume la presidencia.&nbsp;| CEDOC</figcaption></figure></div>



<div style="height:35px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><strong>Certero ataque al corazón (del pueblo)</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Tras el disciplinamiento infligido por las constantes remarcaciones y los subsiguientes saqueos (algunos espontáneos, otros, organizados), un recientemente electo Carlos Menem eligió pactar con los poderes fácticos que habían propiciado el caos, llegando a confiar la conducción económica a una empresa multinacional. Las promesas mercadocéntricas y privatistas que dichas corporaciones le habían extirpado a un Alfonsín acorralado, se hacían realidad con una conducción “peronista” dispuesta a abandonar todos los estandartes de ese movimiento plebeyo que había posibilitado su triunfo electoral. Si el radicalismo nunca dejó de apelar, absurdamente, a la sensibilidad de las elites económicas, el <em>menemato</em> les facilitó el acceso al poder político por la vía democrática (aunque dicho atajo significara la traición, lisa y llana, del mandato popular). El resultado del “aperturismo liberalizador” que exigía el <em>Consenso de Washington</em> fue catastrófico: extranjerización y concentración económicas, endeudamiento galopante, remate de recursos naturales y de servicios públicos, imparable escalada de la pobreza, el desempleo y la desigualdad. La efímera administración de Fernando de la Rúa no hizo más que agravar deliberadamente este cuadro como consecuencia de sus políticas de ajuste, recortes salariales, flexibilización laboral y renegociaciones fraudulentas de la deuda. El estallido social no tardaría en llegar, aunque tampoco las balas asesinas contra decenas de manifestantes. El agotamiento del ciclo neoliberal parecía no tener retorno.</p>



<div style="height:35px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter size-large is-resized"><img decoding="async" src="https://d1iibezb83drel.cloudfront.net/wp-content/uploads/2019/02/N%C3%A9stor-y-Cristina-Kirchner.jpg" alt="" width="616" height="348"/></figure></div>



<div style="height:35px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><strong>Una anomalía en el corazón (del neoliberalismo)</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Tras el triunfo del kirchnerismo en el año 2003, se produjo un giro decisivo en la orientación de las políticas, las miradas sobre el poder, las concepciones del Estado, el análisis del pasado y las prioridades del presente. El nuevo gobierno consideró imprescindible reparar los daños, levantar a los caídos, curar las heridas de los más vulnerables, recuperar el orgullo por la pertenencia a un colectivo y enarbolar una renovada dignidad frente a la prepotencia corporativa. Muy pronto se dispararon los índices de crecimiento, producción industrial y empleo. El salario y las jubilaciones recuperaron el poder adquisitivo perdido, los fondos previsionales retornaron a las arcas del Estado y permitieron alcanzar la cobertura más alta de toda Nuestra América. La exitosa reestructuración de la deuda externa posibilitó un significativo desendeudamiento. Se creó el Ministerio de Ciencia y Tecnología y fueron repatriados cerca de tres mil científicos. Los presupuestos culturales y educativos se incrementaron hasta niveles récord. Más de 800.000 familias fueron beneficiadas con viviendas o soluciones habitacionales, cinco millones de netbooks se entregaron a los estudiantes y otros tantos millones de libros a las escuelas. Se instrumentaron asignaciones sociales para los más necesitados, el petróleo y la línea aérea de bandera fueron renacionalizados, diecinueve nuevas universidades públicas permitieron el acceso a la educación superior de los más humildes. Y todo ello fue posible en virtud de una persistente movilización popular, de la mística militante y de un liderazgo carismático con ribetes épicos. Desde la asunción de Néstor Kirchner en 2003 hasta concluido el segundo mandato de CFK, la Argentina se convirtió en un país menos desigual, desendeudado y en crecimiento; la pobreza había descendido 30 puntos, los salarios treparon al primer puesto de toda la región, la indigencia alcanzaba los valores más bajos de toda nuestra historia, y se había logrado una inédita integración regional. A pesar de las dificultades históricas de una economía orientada hacia el círculo virtuoso de la demanda interna (restricción externa, puja distributiva entre asalariados y formadores de precios, etc.), el producto había vuelto a crecer en 2015 y ninguno de los índices de bienestar había descendido. No obstante, para entonces y por una diversidad de razones (que apenas insinuaremos luego), muy lejos de profundizar esta vía de innegable bonanza, el electorado prefirió (aunque por muy escaso margen) transitar una senda completamente diferente.</p>



<div style="height:35px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter size-large is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" src="https://fotos.perfil.com/2019/03/02/trim/900/900/mauricio-macri-asuncion-presidencia-franco-macri-20190302-646229.jpg" alt="" width="512" height="512"/></figure></div>



<div style="height:35px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><strong>Esa extraña libertad que (nos) encadena</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">En nombre de las tan mezquinas como vapuleadas “libertades”, un gabinete integrado por directivos de empresas (sin la odiosa <em>mediación</em> de representantes políticos) <em>liberó</em> el mercado de divisas, los precios, las tarifas, las transacciones financieras y los plazos para liquidar los dólares provenientes de las exportaciones. Benefició, con una diversidad de medidas ilegales e ilegítimas, a las empresas propias y a las “amigas”, blanqueó capitales, contrajo deuda por una cifra cercana a los 100 mil millones de dólares que solo sirvieron para financiar la fuga y la bicicleta financiera. Al mismo tiempo, y para que estas medidas no concitaran enconadas resistencias, dejó sin efecto (por decreto) la ley de medios audiovisuales, intervino las redes sociales con fondos públicos, creó una mesa judicial, facilitó el encarcelamiento de opositores sin condena, espió a propios y extraños, estigmatizó y persiguió a los representantes gremiales y a los abogados laboralistas, celebró las balas policiales, negó el genocidio, amenazó y censuró a periodistas no alineados, demonizó a los más débiles, alentó, sistemáticamente, el odio y el temor, y transformó a su más intransigente adversario político en un enemigo peligroso, corrupto y violento. El resultado fue calamitoso: las tarifas se dispararon hasta tornarse impagables, la inflación superó los 50 puntos anuales, debieron cerrar miles de empresas y comercios con el consiguiente incremento de la desocupación, el poder adquisitivo de los salarios y las jubilaciones descendió entre un 20 y un 25 %, el índice de pobreza trepó cerca de 13 puntos, el FMI volvió a intervenir en nuestras decisiones soberanas y a imponer condiciones ajenas a la voluntad popular. Pero aún más grave es que hayan contribuido a convertir las relaciones humanas en una cloaca pestilente y a permutar las construcciones y solidaridades colectivas por la panacea del mérito individual.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">A pesar de la derrota electoral de 2019, la derecha había logrado consolidar un piso de 40 puntos porcentuales. Dadas las enormes dimensiones del desastre ocasionado, este acontecimiento nos habla de su decisivo triunfo cultural e ideológico. Toda la maquinaria mediática (salvo unas pocas excepciones) se puso al servicio de las peores causas: el rechazo de la política, la cruzada contra la negritud, la transformación del pueblo mapuche en una guerrilla terrorista, la hostilidad hacia toda experiencia colectiva, el odio del goce plebeyo, una inédita avanzada anti-intelectual y anticientífica, el cultivo sistemático del desánimo, el hartazgo y la ira. He aquí los pilares culturales de una derecha desatada, desinhibida, desafiante.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><strong>La astucia y el coraje entre dos grietas</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Históricamente, nuestro país estuvo atravesado por dos rivalidades cuyos contendientes no necesariamente se repetían: una vinculada con la distribución de la riqueza y signada por una impronta que podríamos denominar <em>clasista</em> o bien, <em>económico-social</em>; y otra relacionada con el universo de valores, representaciones y “estructuras de sentimiento”, que podríamos caracterizar como <em>cultural</em>. Si bien, la ubicación de los actores y grupos sociales (a ambos lados de las respectivas fisuras) nunca ha coincidido plenamente, la novedad de este tiempo es el dramático divorcio entre pertenencia <em>social</em> y representación <em>cultural</em>. Y en esta <em>contra-dicción</em> tramada por factores que nos animamos a designar como <em>ideológico-fantasmáticos</em>, reside la contundencia de una victoria cultural de la derecha que termina de demoler las elucubraciones teóricas mecanicistas del marxismo vulgar.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Justamente por ello, los éxitos electorales de los gobiernos populares no debieran distraerlos de esta doble contrariedad con la que deben toparse: la virulencia del capital concentrado reticente a perder privilegios, y el bombardeo de eslóganes y sentidos comunes hostiles al protagonismo de la plebe. Aunque ambos frentes de batalla se interceptan, se articulan y se retroalimentan, su relativa autonomía nos exige cierta <em>astucia</em> para combatir contra los poderes fácticos, y, al mismo tiempo, el diseño de una simbología popular con ribetes <em>épicos.</em> La gran virtud de las administraciones kirchneristas residió en haber conjugado a la perfección ambas estrategias. Si nos posicionamos frente a la historia como una fuente inagotable de aprendizajes y nos afirmamos en la decisión de no entregar el timón a las corporaciones (en las antípodas del <em>menemato</em> y del <em>macrismo</em>), debiéramos ponderar tanto los combates fallidos de Alfonsín como los victoriosos de CFK. Ambas experiencias nos han enseñado que el espesor (doblemente) conflictivo de nuestra sociedad desalienta los diálogos ingenuos y los consensos apócrifos. La idea de gobernar “con todos”, aunque noble, se torna un obstáculo peligroso, un escollo paralizante. Si nos proponemos ampliar los derechos de las mayorías, debemos afectar, irremediablemente, los privilegios de las minorías (cada vez “menores” en términos cuantitativos), hábilmente disimulados tras ese escudo multiuso (obsesiva cantilena) de una libertadque nada tiene que ver con ningún imaginario histórico de liberación/emancipación ni mucho menos con la vida <em>comun</em>itaria. Al menos desde el aperturismo financiero de la dictadura de 1976, pasando por el consenso neoliberal de los 90, hasta llegar al reciente terrorismo económico de los mercados, hemos venido comprobando, dolorosamente, que la libertad de los capitales tiene como contrapartida nuestra ruina.</p>



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<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter size-large is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" 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<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Para decirlo (demasiado) rápidamente: o se gobierna para los mercados o para el pueblo, para el poder factual o para el poder popular, para los muy pocos o para los muchos. O aun con mayor claridad: cuando los formadores de precios están de fiesta, perdemos los asalariados, los jubilados y quienes viven de sus ingresos; cuando se devalúa el peso ganan los exportadores y perdemos quienes pagamos precios más caros; cuando los ricos evaden y/o fugan, se achica el presupuesto para obras, escuelas y hospitales; cuando se reducen los aportes patronales, ganan los patrones y pierden los actuales y los futuros jubilados; cuando se disparan las tarifas, ganan las empresas energéticas y perdemos los usuarios; cuando se relajan los controles ganan los contrabandistas y perdemos los demás; cuando nos endeudamos a un ritmo vertiginoso ganan los buitres y especuladores y perdemos los deudores; cuando se liberan los mercados, ganan los monopolios y el capital concentrado y perdemos los consumidores. Por consiguiente, si somos simples trabajadores, jubilados, pequeños empresarios, comerciantes, profesionales, usuarios, consumidores, aportantes (que cada uno/a elija la combinación que lo/la identifica), ¿no nos separa un abismo del universo de los CEOs, los especuladores, las empresas monopólicas, los pulpos agroexportadores, los formadores de precios o (para abreviar) el 1 % de los más ricos? ¿Cómo es posible que la <em>grieta cultural</em> logre poner de <em>su</em> lado (del lado de ese 1 %) a millones de <em>sus</em> víctimas?, ¿cómo puede ser que el odio y la ira lleve a tantas almas desoladas a defender esa tan mezquina como peligrosa idea de libertad que solo protege los negocios ajenos? ¿Cuántas veces nos hemos formulado estas preguntas en los últimos años?</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Ya en el siglo XVI, el filósofo francés Étienne de la Boétie hablaba de la <em>servidumbre voluntaria</em>. Kant, por su parte, dos centurias más tarde, calificaba a esta pereza anti-ilustrada como <em>deseo de no saber</em>, mientras que Freud solía referirse a dicha persistente ansia de autoridad como <em>sed de sometimiento</em>. Tras la experiencia del asalto a un banco sueco, en 1973, y a la posterior toma de rehenes, hubo quienes enarbolaron la idea de un <em>síndrome de Estocolmo </em>para aludir a la extraña conducta de las víctimas respecto de sus captores. En tanto, muy recientemente, el sociólogo Eduardo Grüner consideraba a dicha patología como: <em>enigmática perversión</em>. De todos modos, sabemos que ninguna nominación resuelve, por sí misma, el problema, aunque siente las bases para su abordaje. Somos conscientes de la complejidad psíquica, social y afectiva que implican las (des)articulaciones entre –si se nos permite este esquematismo analítico– los contendientes de bandos cuyas fronteras suelen ser permeables; pero también creemos que no debiéramos dejar lo complejo en manos de teóricos y especialistas, sin que esta precaución suponga desestimar sus aportes. Por otra parte, si además de este imprescindible esfuerzo interpretativo, nos dignamos a combinar una cuota de <em>astucia</em> con otra de <em>coraje</em>, nuestro abigarrado trayecto resultará un poquito menos complicado.</p>



<div style="height:40px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Buenos Aires, 21 de enero de 2022.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">* Sociólogo, docente, investigador (UBA-UNDAV) / claudioveliz65@gmail.com</p>
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		<title>El autoerotismo neoliberal &#8211; Por Sebastián Plut</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 01 Jun 2022 15:21:20 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Sebastián Plut]]></category>
		<category><![CDATA[derecha]]></category>
		<category><![CDATA[Espert]]></category>
		<category><![CDATA[La Tecl@ Eñe.]]></category>
		<category><![CDATA[Macri]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El psicoanalista Sebastián Plut plantea en este artículo que el creciente odio de quienes se acercan cada vez más a la derecha es la expresión paradojal de la cada vez mayor imposibilidad de creer en esa misma derecha, esto implica que cuanto más se revela la falsedad de la retórica de la derecha, más destructivos son los argumentos que se necesitan para seguir creyendo.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><strong><em>El psicoanalista Sebastián Plut plantea en este artículo que el creciente odio de quienes se acercan cada vez más a la derecha es la expresión paradojal de la cada vez mayor imposibilidad de creer en esa misma derecha, esto implica que cuanto más se revela la falsedad de la retórica de la derecha, más destructivos son los argumentos que se necesitan para seguir creyendo</em></strong>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><strong>Por Sebastián Plut*</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></p>



<div style="height:40px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-drop-cap has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Entre optimismos y desilusiones, navegando entre hipótesis y desconciertos, observamos y trabajamos en un mundo que se empeña en mostrarnos su cara más oscura. En ese valle, que entremezcla pantanos y matices, a cada hora se alternan las preguntas cuando advertimos las detenciones del campo popular en simultáneo con la intrusión de una derecha cada vez más exhibicionista.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><em>El malestar en la cultura</em>. ¿El avance mundial de las derechas radicalizadas es una expresión del malestar en la cultura en el sentido freudiano? ¿es compatible con el malestar en la cultura? Si no estoy errado, el malestar en la cultura, repito, en el sentido freudiano, es una categoría que explica cómo la cultura, es decir, la comunidad humana, se organiza para resistir el empuje de la irreductible agresividad de los sujetos. Podemos decirlo de otro modo: para Freud hay un antagonismo entre hostilidad y cultura, y la idea de antagonismo no solo supone que hay dos elementos en pugna sino, sobre todo, una tensión en que ninguno de los términos puede quedar suprimido. ¿Estamos en esa situación? ¿O más bien, estamos atravesando una etapa en que uno de los contendientes, en este caso la agresividad, le está ganando por goleada al otro, a la cultura? Una primera hipótesis, entonces, es la siguiente: mientras el malestar en la cultura expresa el costo anímico, singular y colectivo, de cuidar la vida, el neoliberalismo consiste en la expansión de las tendencias mortíferas y, por lo tanto, va a contramano del malestar en la cultura.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><em>A modo de datos nacionales</em>. En la última elección legislativa, del año pasado, la derecha vernácula, léase Juntos por el Cambio y los llamados libertarios, que son lo mismo pero con menos maquillaje, ganó diciendo que iban a reducir derechos. Atentos: actualmente hay políticos que hacen campaña anunciando reducción de derechos y una enorme cantidad de ciudadanos que votaron eso.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Recordemos algunos otros hitos que abonaron este camino: Durán Barba afirmó que Hitler era un tipo espectacular. Un exfuncionario macrista dijo que “el trabajo nos vuelve libres”, otro se reunió con Cecilia Pando y un tercero se reunió con miembros de un partido nazi. Al tiempo que Lopérfido, entre otros, ponía en duda el número de desaparecidos durante la dictadura cívico militar de Argentina, Claudio Avruj hacia lo mismo con la cifra de 6.000.000 de judíos asesinados por el nazismo. Bajo la intendencia de un dirigente del mismo signo político se organizó un homenaje a Eva Braun, y Macri apeló a frases del libro <em>Mi lucha </em>de Hitler, como “veneno social” y “personas envilecidas”. Recientemente, se hizo público un video en el que otro exfuncionario macrista expresaba su deseo de contar con una Gestapo para terminar con los derechos laborales. Milei grita que ellos son superiores estéticamente y lanza el insulto “zurdos de mierda”. Espert proclama su criminología del “queso gruyere” y de la opción “cárcel o bala”. Bullrich invitaba a que quien quiera ir armado que vaya armado, y Vidal discrimina por barrio y billetera el consumo de marihuana. Como se ve, no es un caso aislado, es un sistema de pensamiento.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><em>La moral sexual cultural y la nerviosidad moderna</em>. Este es otro de los títulos de los textos freudianos que vienen en nuestro auxilio. Hoy escribiríamos <em>La moral neoliberal y la destrucción cultural</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">El núcleo del planteo de Freud es que cierta moral tiene como destino la destrucción cultural. De hecho, a poco de comenzar su texto alude a que bajo esa (doble) moral que se le impone a los seres humanos <em>“corre peligro la meta cultural última”</em>. Y luego agrega: <em>“Cada individuo</em> <em>ha cedido un fragmento de su patrimonio, de la plenitud de sus poderes, de las inclinaciones agresivas y vindicativas de su personalidad; de estos aportes ha nacido el patrimonio cultural común de bienes materiales e ideales”</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Esta es una entre tantas otras ocasiones en que Freud marcó el antagonismo entre violencia y cultura. Dicho de otro modo, no hay cultura sin renuncia a la ilusión de omnipotencia.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><em>¿Y si no es el narcisismo?</em> Ya desde hace un tiempo es frecuente describir la época en que vivimos como una cultura del narcisismo. Entonces se habla del valor que tiene la imagen, tener seguidores, que nos pongan “me gusta” en una foto, etc.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Sin embargo, intuyo que la situación social es aún más compleja y que ni siquiera nos hemos detenido en una regresión hacia el narcisismo, sino que hemos ido más allá de él y estamos en un estado más propio del autoerotismo, en que el otro ni siquiera es un espejo.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><em>El autoerotismo</em>. No crea el lector ajeno al psicoanálisis que estamos hablando de la masturbación. Para Freud se trata de un estadio cuya permanencia <em>“haría que la pulsión sexual no se pudiera valorizar en el futuro”</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">La lógica autoerótica es aquella que le permite al bebé alucinar un pecho, alucinar que se alimenta mientras, en los hechos, no está comiendo nada. El bebé, pues, succiona su propio dedo y cree que le están dando de comer. Claro que esa creencia es funcional si dura un rato, si no se perpetúa. En cambio, si se transforma en duradera el sujeto queda apresado en una paradoja enloquecedora, consistente en el esfuerzo por creer algo que no es. Por eso los adultos, para graficar que no nos dejamos engañar, decimos <em>“yo no me chupo el dedo”</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">La situación autoerótica actual describe bien que cada sujeto se basta a sí mismo, que cada sujeto se autoconvence de que lo que piensa es idéntico a la realidad; un período caracterizado por la lógica alucinatoria. Un estado de situación en que se alimenta y explota la combinación entre odio y pánico, en que un número creciente de sujetos busca creer en una ficción sin advertir que, progresivamente, lo gana la inanición.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><em>El autoerotismo neoliberal</em>. Mientras la derecha gobernó Argentina desde 2015 a 2019, le decían a los ciudadanos que <em>“les hicieron creer que tenían derechos”</em>. Esto es, les dijeron que la realidad vivida previamente había sido una alucinación. Hoy insisten en que tener derechos y desarrollar una política de la solidaridad son cosas totalmente falsas.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">En rigor, esos políticos le hacen creer a cada sujeto en un mundo autoerótico, donde cada uno debe ser un emprendedor solitario, cada uno es su propio patrón, cada uno puede por sí mismo conseguir todo lo que desee.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Ya no importa en ese mundo escuchar o mirar al otro, y ni siquiera importa ser escuchado y mirado. Cada quien solo se mira y se escucha a sí mismo. El actual diputado Javier Milei es la expresión actual más obscena de ese discurso.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">En todo ello anida, actualmente, el odio: en la exacerbación de un ideal autoerótico en que la fragmentación que todo lo desconstituye avanza. No hace falta rascar demasiado para descubrir que eso es lo que hay en la libertad enunciada por liberales y libertarios, nombres que la derecha usufructúa como precario disfraz.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><em>Apariencia de narcisismo</em>. De eso trata la “doble moral” denunciada por Freud en el texto que citamos. Una moral que se pretende narcisista y que solo es autoerótica; una moral que nos ilusiona con gozar narcisísticamente del consumo de productos que nos den prestigio y estatus, aunque finalmente no solo no alcanzamos a consumir tales productos, sino que uno mismo es el producto consumido, uno se autofagocita en su autoerotismo.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><em>Realidad, ternura y pensamiento</em>. Freud plantea, además, que la sofocación de la sexualidad conduce a una inhibición del pensamiento. Por mi parte, creo que actualmente la inhibición del pensamiento no es producto de una sofocación de la sexualidad sino, más bien, de la supresión de la ternura. En efecto, en el mundo autoerótico la ternura no es requerida, así como tampoco se requiere del pensamiento, al menos si lo entendemos como la capacidad de argumentar de manera coherente en base a los hechos. No se puede, de hecho, argumentar la realidad cuando la estrategia es desinvestirla. Por caso, y apenas es un ejemplo, durante su gobierno Macri hizo gala de un <em>“crecimiento invisible”</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Por eso Freud cuestiona el autoerotismo, pues como él mismo dice <em>“enseña a alcanzar unas sustantivas metas sin trabajo”</em> y, a su vez, genera un pensamiento que no tiene ningún nexo con la realidad.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><em>Mentir, siempre mentir</em>. Si nos desveló la pregunta sobre por qué y cómo tantos sujetos pudieron creer en la hipocresía neoliberal, el interrogante hoy continúa con un agregado: qué ocurre cuando la falsedad se hace evidente. ¿Qué le sucede al crédulo cuando descubre que creyó lo no creíble? Sería ingenuo esperar que quién creyó esa mentira, cuando descubrió la verdad criticará a quién le mintió. Desde Freud, con sus hipótesis sobre la desmentida, sabemos que lo ominoso trabaja de otra manera. Los esfuerzos por desconocer la realidad no se dan fácilmente por vencidos y, además, la vergüenza es muy perturbadora. Así, quien le creyó al odio, en su cíclica inanición, pedirá más del mismo alimento vacío. Le exigirá a quien lo engañó que le provea de nuevos argumentos para seguir creyendo y odiando.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Mi hipótesis, entonces, es que la derecha crea una paradoja sumamente perturbadora, paradoja que puede enunciarse del siguiente modo: el creciente odio de quienes se acercan cada vez más a la derecha es la expresión de la cada vez mayor imposibilidad de creer en esa misma derecha. Esto es, cuánto más se revela su falsedad, más destructivos son los argumentos que se necesitan para seguir creyendo. Esta paradoja permite que los hechos examinados resulten entendibles. Es la consagración del poder de la mentira: haber comprendido que el engañado solicitará seguir siéndolo y que el dolor rabioso por haberse ofrecido a esa operación continuará dirigiéndose hacia quienes intentan mostrarle la realidad, vuelta ominosa.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><em>Para concluir</em>. Dado el carácter originario e irreductible de la agresividad humana, el psicoanálisis no se pregunta por qué surge la violencia sino cómo crear algo diverso, cómo surgen la ternura y la ética en los vínculos. Podemos decirlo de otro modo: ¿cuáles son los esfuerzos singulares y colectivos para tramitar la pulsión de muerte?</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Si se intensifica la violencia, entonces, la pregunta no es qué hemos hecho sino qué es lo que hemos dejado de hacer. Responder a este interrogante es la tarea urgente.</p>



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<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Buenos Aires, 1° de junio de 2022.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">*Doctor en Psicología. Psicoanalista. Coordinador del Grupo de Investigación en Psicoanálisis y Política (AEAPG).</p>
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		<title>Genocidio o Crímenes de Lesa Humanidad &#8211; Por Rodolfo Yanzón</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 14 Jul 2022 12:25:09 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Rodolfo Yanzón]]></category>
		<category><![CDATA[Derechos Humanos]]></category>
		<category><![CDATA[Fallo Casación Penal]]></category>
		<category><![CDATA[genocidio]]></category>
		<category><![CDATA[La Tecl@ Eñe.]]></category>
		<category><![CDATA[Lesa Humanidad]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Rodolfo Yanzón, abogado con una larga trayectoria en Derechos Humanos, analiza en esta nota la controversia surgida a raíz del fallo de la Cámara de Casación Penal sobre la posibilidad de que los tribunales no puedan calificar como genocidio a los crímenes de la dictadura cívico militar.</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/genocidio-o-crimenes-de-lesa-humanidad-por-rodolfo-yanzon/">Genocidio o Crímenes de Lesa Humanidad &#8211; Por Rodolfo Yanzón</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><strong><em>Rodolfo Yanzón, abogado con una larga trayectoria en Derechos Humanos, analiza en esta nota la controversia surgida a raíz del fallo de la Cámara de Casación Penal sobre la posibilidad de que los tribunales no puedan calificar como genocidio a los crímenes de la dictadura cívico militar.</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><strong>Por Rodolfo Yanzón*</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></p>



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<p class="has-drop-cap has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Algunos debates internos nos hacen perder el norte de lo que verdaderamente importa, como sucedió con el fallo de la Sala II de la Cámara Federal de Casación Penal respecto de los recursos de los represores y las querellas, contra la sentencia de noviembre de 2015 del Tribunal Oral en lo Criminal Federal 1 de La Plata, por la que se condenó a ocho represores por homicidios y desapariciones forzadas, en el marco de genocidio, y se absolvió a otros.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Lo verdaderamente importante es que la Sala II rechazó, de manera unánime, los planteos de los represores sobre la prescripción, la competencia de tribunales militares y la vigencia de las leyes de obediencia debida y punto final.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Importante es que confirmó, unánimemente, la responsabilidad de los imputados, las condenas, la imprescriptibilidad de los crímenes cometidos -especialmente el de la desaparición forzada de personas- y revocó las absoluciones.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">También hicieron lugar a la afectación al principio de congruencia que plantearon los represores porque durante el debate fue ampliada la acusación por hechos no incluidos en la acusación fiscal que dio inicio al juicio oral.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">El punto que generó discordia y que los jueces votaron divididos, fue el de la calificación internacional de los crímenes. El primer voto fue de Alejandro Slokar, que sostuvo que el planteo sobre genocidio no afectaba a los recurrentes, dado que no causaba gravamen teniendo en cuenta lo anterior, es decir, que fueron probados los crímenes, la responsabilidad y la imprescriptibilidad, lo que se sostiene tanto con la categoría de lesa humanidad como con la de genocidio.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Sin embargo, Slokar sostuvo la calificación de genocidio diciendo que toda agresión a los partidos políticos era una agresión al grupo nacional, a su liderazgo. Dijo que si los represores sabían que estaban participando en la destrucción de un grupo humano, era genocidio y, para los perpetradores, la nacionalidad era lo occidental y cristiano, y no lo que se le oponía. Hay genocidio cuando se destruyen los lazos sociales de autonomía y cooperación, para transformar relaciones sociales dijo Slokar, que agregó que en todo grupo afectado se encuentran motivos políticos y que excluir el genocidio por tratarse de grupos políticos implica erigir una discriminación negativa al negar el carácter de víctimas de genocidio a quienes fueron perseguidos por razones políticas.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Por su parte, Guillermo Yacobucci consideró que se trataba de crímenes de lesa humanidad y recordó que así acusó el fiscal. Dijo que los jueces que calificaron de genocidio (Carlos Rozanski y César Álvarez) incurrieron en una notoria confusión que derivó en arbitrariedad, porque hay que diferenciar entre las calificaciones que se realizan en medios públicos o en el debate político o sociológico, y el significado normativo que impone el principio de legalidad.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Dijo que resulta admisible en el plano social, político o periodístico calificar de genocidas a quienes cometieron actos de intensa crueldad, porque expresa el disvalor de esos delitos que afectaron derechos fundamentales y valores esenciales de la humanidad. Pero es inadmisible en el plano normativo porque se pondría en trance un concepto elaborado por juristas durante casi un siglo, creando inseguridad al banalizar los conceptos y poniendo en crisis el principio de legalidad y las nociones del derecho internacional.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Los tratados deben interpretarse de buena fe, dijo Yacobucci, y los jueces están llamados a respetar la consolidación de los términos jurídicos, especialmente cuando se trata de describir un crimen con sus componentes específicos, cuestión que demandó una serie de debates a lo largo de los años.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">El último en votar fue Carlos Mahiques, que compartió la opinión de Yacobucci sobre genocidio.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">En mi libro “Rouge – una mirada sobre los juicios por los crímenes de la dictadura” trato brevemente esta cuestión. Y digo brevemente porque estoy convencido de que lo principal es el juzgamiento y la condena de los responsables. El debate sobre genocidio o lesa humanidad pertenece a quienes hemos trabajado en los juicios representando a sobrevivientes, familiares y organizaciones de derechos humanos. Los represores y sus compinches no quieren saber nada con ninguna de las dos calificaciones.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Creo que a partir de nuestra experiencia, la Argentina tiene el deber ético y político de impulsar la modificación de la Convención Internacional sobre Genocidio para que incluya a los grupos políticos, y que es aceptable que en los ámbitos periodísticos, políticos, sociales, sociológicos y académicos, se considere al caso argentino como genocidio. Por el contrario, no comparto pedir a los jueces que desconozcan el principio de legalidad, que no se atengan a lo que dice la ley, sobre todo cuando esa ley tiene implicancias en lo criminal y porque los jueces forman parte del brazo represivo estatal, que hoy, por fuerza de la lucha constante y no por conciencia o compromiso, intervienen en estos juicios.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Los argumentos para sostener el genocidio (destruir lazos y transformar relaciones sociales) también se aplican a los crímenes de lesa humanidad y, además, dado que en el caso argentino se persiguió a integrantes de organizaciones políticas y personas a ellas vinculadas, sostener la figura de genocidio en el ámbito judicial lleva inevitablemente a diluir lo político para sostener lo nacional, lo cual no sólo es, en mi opinión, una equivocación en términos jurídicos/judiciales, sino una visión política desacertada, porque lo que debe ponerse en primer plano es la militancia política y no cuánto afecta al grupo nacional. De lo contrario, volveremos a los primeros años posteriores a la dictadura en los que los sobrevivientes debieron invisibilizar sus pertenencias políticas, como quería el sistema, y no sólo el judicial.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Que la persecución a grupos étnicos, religiosos o nacionales tiene un componente político, no cabe ninguna duda. Lo que creo desacertado es pensar que porque ello es así, los grupos políticos deben ser invisibilizados en un grupo más vasto, como es el nacional, sobre todo cuando no les importó la nacionalidad -de hecho, secuestraron, mataron y desaparecieron a personas de otras nacionalidades- y prueba de ello es la operación Cóndor, el acuerdo entre dictaduras para perseguir y eliminar a opositores políticos, integrantes de organizaciones políticas claramente definidas como enemigas de esas dictaduras, sin importar la nacionalidad. Por otra parte, hablar de discriminación negativa o de desigualdad ante la ley no hace más que reconocer que la persecución fue a grupos políticos.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Se dice que los grupos políticos no tienen la estabilidad de los nacionales. Puede ser. Pero quienes pensamos que se debe estar con los trabajadores, con los más vulnerables, con los desposeídos, sabemos que con los compañeros vamos hasta el fin de los días, no importa de dónde vengan; mientras que con muchos argentinos no hacemos ni media cuadra.</p>



<div style="height:40px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Buenos Aires, 14 de julio de 2022.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">*Abogado DDHH.</p>
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		<title>Deconstruir el Frente para la Derrota &#8211; Por Ricardo Aronskind</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 03 Oct 2022 15:55:37 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Destacada]]></category>
		<category><![CDATA[Ricardo Aronskind]]></category>
		<category><![CDATA[Alberto Fernández]]></category>
		<category><![CDATA[Errores propios]]></category>
		<category><![CDATA[Frente de Todos]]></category>
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		<category><![CDATA[Neoliberalismo]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Ricardo Aronskind sostiene en este artículo que si el gobierno nacional quiere conservar chances para una victoria en 2023, debe entender cuáles son los límites estructurales que condicionan a una política popular y qué cosas pudieron, y pueden, hacerse bien en la actual gestión.</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/deconstruir-el-frente-para-la-derrota-por-ricardo-aronskind/">Deconstruir el Frente para la Derrota &#8211; Por Ricardo Aronskind</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><strong><em>Ricardo Aronskind sostiene en este artículo que si el gobierno nacional quiere conservar chances para una victoria en 2023, debe entender cuáles son los límites estructurales que condicionan a una política popular y qué cosas pudieron, y pueden, hacerse bien en la actual gestión.</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><strong>Por Ricardo Aronskind*</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><em>(La Tecl@ Eñe)</em></p>



<div style="height:40px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><strong>Argentina en el pozo neoliberal</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Hay que comprender y explicar que el neoliberalismo es una política y una visión que propone el dominio completo de todas las actividades de la sociedad por parte de los sectores del capital más concentrado, a favor de su propio beneficio. Toda la vida social, subordinada a los negocios. La salud, la educación, el esparcimiento, la alimentación, el cuerpo, el espacio urbano, todo. Ni qué hablar del medioambiente. Todo condicionado a los negocios privados, sin límite.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">En la Argentina, si bien mantenemos del pasado ciertas instituciones de protección social, como salud pública, educación gratuita, sindicatos con obras sociales, un sistema jubilatorio abarcativo, derechos laborales y sociales, y algunos logros más, el control de la dinámica económica actual se encuentra en manos del capital privado. Esto significa que es el capital privado concentrado el máximo responsable de cómo están los precios, cómo están los ingresos de la población, qué nivel tiene la recaudación impositiva y por lo tanto los recursos con los que cuenta el Estado, cómo están las reservas del Banco Central para poder controlar el dólar, etc.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">El Estado Nacional, ya dinamitado financieramente por la dictadura cívico militar de 1976 mediante el endeudamiento externo, fue despojado de numerosos instrumentos de regulación por el menemismo. En el medio de los dos, la gestión alfonsinista que no tenía como objetivo el avance del mercado sobre lo público, no supo enfrentarse a la presión de las corporaciones, y terminó contribuyendo -mediante su debilidad y falta de explicitación de los problemas- a popularizar la idea neoliberal completamente ficcional de que todo lo público funcionaba mal y todo lo privado era genial.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Nunca se pudo revertir completamente el desmantelamiento de las capacidades estatales para regular la economía y poder orientarla en función de los intereses de las mayorías.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">El Estado promotor del desarrollo fue desarticulado y sumido en la impotencia, tanto por el enorme endeudamiento externo, por la falta de instrumentos e instituciones para intervenir adecuadamente, como por la progresiva erosión del personal estatal, siempre sometido a vaivenes, degradaciones y climas de desaliento.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Lo que se hizo conscientemente a través de varias administraciones en nuestro país fue una verdadera transferencia de Poder, desde el Estado hacia el sector privado.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Esa transferencia de poder condicionó todo el período posterior, limitando concretamente la acción de gobiernos reformistas mientras potenciaba las capacidades de daño de las políticas neoliberales.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Es importante tomar nota de esto cuadro estructural, porque lo que ocurre en la actualidad en materia de una crisis económica básicamente inducida, con redistribución regresiva del ingreso e impotencia oficial para actuar, es la combinación de ese Estado debilitado estructuralmente que se recibió, y la existencia de un gobierno nacional cuya principal línea de acción política es no enfrentarse con los agresivos actores privados que tienen en su poder los principales instrumentos de regulación económica.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Es probable que el kirchnerismo no haya hecho todo lo que debía y podía hacerse en materia de reconstrucción del poder estatal, pero en todo caso mostró un Estado con voluntad de hacerse cargo de numerosos problemas populares, e incluso de adoptar decisiones que no figuraban en la agenda de las corporaciones locales. No revirtió el cuadro estructural, pero utilizó el poder disponible a favor de las mayorías, arrebatándole incluso al poder económico algunos instrumentos, como la masa de ahorro jubilatorio y la principal empresa petrolera del país.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">El macrismo, expresión política de las corporaciones locales y extranjeras, retomó la tarea debilitadora y condicionante del Estado, cargándole una deuda completamente innecesaria, y sometiendo nuestras políticas públicas a la auditoría constante del FMI, organismo que es un reflejo de los intereses geopolíticos de Estados Unidos y de sus actuales vasallos europeos.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">El gobierno de Alberto Fernández, llegó, hoy lo podemos afirmar en base al comportamiento registrado durante casi 3 años, con un programa mínimo que consistía en reactivar la economía, -lo que redundaría en una mejora para todos los sectores sin provocar conflictos distributivos-, pero sin realizar ningún cambio estructural ni en el Estado, ni en la regulación de actividades vitales para el país y su población.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">La debilidad y la falta de convicción que el gobierno mostró frente a diversas dificultades, desde las políticas de protección económica en la pandemia hasta Vicentin, el dragado del Paraná, la defensa de las reservas del Banco Central, la admisión pasiva del insólito crédito del FMI, el control de la inflación especialmente en alimentos, la continuidad de la fuga de capitales por diversos medios, no hizo sino profundizar su debilidad en relación a los factores de poder privados.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">No se puede dejar de lado que la actual soberbia privada, la desfachatez de sectores concentrados para negarle, por ejemplo, el derecho a la alimentación a una parte de la población fijando precios exorbitantes, está en relación directa con la total falta de disposición gubernamental para tomar las medidas necesarias para garantizar derechos elementales a los sectores más golpeados, y asumir los previsibles enfrentamientos con sectores concentrados.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Y en esto, la responsabilidad recae sobre todo en el Frente de Todos, no solamente sobre el Ejecutivo. Puede entenderse que haya silencios públicos en nombre de la “disciplina partidaria” o de la “razón de Estado” frente a temas secundarios. Pero es inaceptable en relación a temas irrenunciables como el hambre de la población y el derecho básico a alimentarse.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Como producto de la involución macrista y de la inacción frentetodista, es aquí, en Argentina, donde tenemos uno de los Estados más maniatados del mundo para realizar políticas públicas protectivas del conjunto de la población.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Este esquema de poder social corporativo no se limita a su capacidad para incidir en aspectos cruciales de la economía y por lo tanto en el bienestar de la población. Incluye también la capacidad para manipular las percepciones de parte de la población, regulando y distorsionando la información disponible, y suministrando su punto de vista en forma semi-monopólica como explicación única de los que ocurre.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Ese enorme poder económico y mediático, muy superior al poder del Estado en su forma actual, es además reasegurado por un poder judicial cooptado por el poder real, que en caso que fracasen las trabas parlamentarias, actúa como traba adicional a toda política pública progresista.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Es decir, estamos viviendo en un régimen neoliberal, en el que un gobierno que no concuerda con esos objetivos termina conviviendo con los mismos, aunque no sea esa es su política. Al no explicar a la sociedad qué tipo de disputa se da –y en la mayoría de los casos renunciando a la disputa de antemano- el Frente de Todos asume que lo que está pasando es parte de lo que quiere hacer, o que no sabe hacer otra cosa.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Si el Frente de Todos no explicita claramente que está totalmente en contra de la horrible distribución del ingreso, de la increíble anomia privada que lleva a saquear “libremente” los bolsillos de la población y las arcas del Estado, queda ante la mayoría de la población no politizada, como la fuerza política convalidante, naturalizante, o en todo caso responsable de este estado de cosas neoliberal.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Claro, tomarse la responsabilidad de enunciar los problemas reales que enfrenta el país, y los mecanismos de poder reales, habilitaría la pregunta popular sobre qué está haciendo el gobierno para cambiar las cosas.</p>



<div style="height:26px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter size-large"><img decoding="async" src="https://i0.wp.com/carasycaretas.org.ar/wp-content/uploads/2019/12/10-Historia-scaled.jpg?fit=1920%2C1080&amp;ssl=1" alt=""/><figcaption><em>Ilustración: Caras y Caretas.</em></figcaption></figure></div>



<div style="height:26px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><strong>Desastres neoliberales y oportunidades populares</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">La naturalización del poder corporativo sobre la sociedad y el sistema político es tan grande en la pos dictadura, como ocurrió en los ´90, que sólo se abren márgenes de maniobra para políticas populares cuando los sectores concentrados llevan a la sociedad a alguna catástrofe, como ocurrió con la convertibilidad.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Pareciera que sólo en situaciones de catástrofe neoliberal se generan los grados de libertad imprescindibles para realizar políticas públicas diferentes.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">La secuencia histórica caída de la convertibilidad-kirchnersimo no puede ser equiparada a la secuencia catástrofe macrista-frentetodismo.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">En la primer catástrofe, con la caída de De la Rúa, el derrumbe político y la aguda crisis social se llevaron puesto todo el verso ideológico de la convertibilidad eterna y del ingreso menemista al “primer mundo”, al tiempo que el establishment argentino se sumía en una desorganización transitoria, asustado por el “caos” expresado por la indignación y movilización popular.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">No sabían aún los sectores más retrógrados quiénes eran y qué podían hacer Néstor y Cristina Kirchner, lo que ayudó a que llegaran a la Presidencia de la Nación y aprovecharan la ocasión para cambiar el rumbo neoliberal de la historia. Su gestión fue sometida a una resistencia feroz desde el sector privado concentrado, desde los medios, desde el sistema judicial que trababa decisiones económicas, y desde el exterior, para impedir el libre acceso del país al crédito internacional.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">El insólito episodio del derrumbe del experimento macrista pasará a la historia como la experiencia de un bloque social muy poderoso que puede hacerse añicos aplicando exactamente las medidas que reclaman sus principales socios. La inconsistencia e inviabilidad del programa del poder económico argentino llevó a la ruina al gobierno del “cambio”. Quizás uno de los fracasos más rotundos de esa gestión fue no haber cumplido con una misión política central: reducir al kirchnerismo a ruinas, destruyendo política y personalmente a su líder, y atomizando a su estructura y adherentes.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">El derrumbe económico de otra gestión de la derecha argentina podía haber creado las condiciones necesarias para que un nuevo gobierno popular, con decisión política, pudiera avanzar nuevamente en transformar las condiciones de gobernabilidad de la Argentina.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Ahí podemos entender la función que cumplió la “proscripción” virtual de Cristina en las elecciones de 2019. Llamamos proscripción virtual a una situación de amenaza de violencia política de tal magnitud, que genera la actitud prudente y responsable de abstenerse de tomar determinada decisión para no desencadenar enfrentamientos civiles o golpes institucionales.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Lo cierto es que esa proscripción de facto contra Cristina fue lograda en base a una monumental inversión de recursos financieros y medios, realizada por el poder económico durante más de una década (2008-2019), apuntando a la manipulación masiva de la opinión pública a través de diversas redes y medios de comunicación dominantes. La generación de odio fue necesaria para vetar a Cristina, para sostener sus causas judiciales con respaldo de la “opinión pública” y eventualmente eliminarla, como han entendido que debe hacerse los retoños culturales fascistoides del poder económico concentrado.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Cristina evaluó en esa oportunidad que no podía presentarse, que no había condiciones democráticas normales sino amenaza de violencia generalizada y desestabilización económica planificada, y debió elegir a un candidato que no generara el mismo nivel de encono que su persona.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Alberto Fernández, que hacía 10 años criticaba y combatía políticamente a la líder popular con dureza desde posiciones cercanas al poder corporativo, fue el elegido para llevar adelante la candidatura electoral. Era también un gesto, un intento de apaciguamiento de Cristina hacia ese poder corporativo. Estaba ofreciendo un espacio de negociación que fue absolutamente despreciado y boicoteado por los actores a quienes estaba destinada esa fórmula presidencial.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><strong>Los errores propios</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">En 2019, con la proscripción de facto de Cristina, el desastre macrista desembocó en un gobierno no corporativo pero que no tuvo la voluntad política de aprovechar ese descalabro para hacer políticas populares más audaces.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Se podían y se debían haber hecho, pero el que tenía la lapicera no tenía ninguna disposición política e ideológica para hacerlo, y caben dudas sobre si buena parte de su frente electoral estaba dispuesto o tenía claro que había que cambiar drásticamente de rumbo. ¿Era Alberto o todo el Frente de Todos que sugerían “kirchnerismo nunca más”?</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Ese gobierno, que tenía internalizado el “limite” conservador a su gestión, que gobernaba leyendo <em>La Nación</em> por la mañana para saber qué ofendía a los señores dueños del país, no podía por lo tanto ni controlar la economía, ni emitir un discurso confrontativo con el poder real. El gobierno tenía -a no dudarlo- límites objetivos externos nada sencillos, pero también límites ideológico-políticos internos, lo que lo llevó a un extremo inmovilismo, antesala directa del cuadro económico actual.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Así llegamos a este pozo neoliberal en el que está hundida la Argentina, donde se cumplen casi todos los deseos del capital –no importa cuán compatibles sean con objetivos y prioridades nacionales o sociales-, no se toma ninguna medida concreta para proteger a la población de las distorsiones del mercado porque “los señores se enojan”, y el gobierno está ausente para representar a las mayorías.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Quiero remarcar lo del pozo neoliberal, porque en el resto del mundo se están encarando medidas específicas de protección en relación a lo que está ocurriendo en la economía mundial, tanto por la pandemia como por el impacto creciente de la guerra en Ucrania.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Un solo ejemplo para ver de qué estamos hablando: en Suiza –dados los muy elevados costos de la energía en Europa- se ha establecido que la temperatura máxima que puede haber dentro de las casas es de 19 grados. No se puede superar esa medida para poder garantizar que cubra las necesidades de la población y de la economía suiza. Las multas serán de 500.000 euros para quienes transgredan la disposición y eventualmente de 3 años de cárcel. Y las autoridades invitan a denunciar a las autoridades a quienes no cumplan con ese límite. Suiza no tiene un ápice de comunismo, ni de chavismo, ni de todo el repertorio de monstruos autoritarios con los que asusta la derecha latinoamericana. Tiene Estado, y el Estado suizo toma disposiciones colectivas orientadas al bien común.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">En Argentina no se puede frenar el precio de los alimentos teniendo alimentos de sobra, ni regular el precio de la energía en función de necesidades sociales, ni tomar ninguna medida de emergencia –como por ejemplo encarecer el costo del turismo en el exterior- porque cierto sector de la sociedad se irrita.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">El gobierno de Alberto Fernández llevó el poder y la autoridad gubernamental a un mínimo tal que lleva a muchos a preguntarse si el Frente de Todos está de adorno, o si es cómplice del actual estado de cosas</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">¿Tenemos que volver al Karl Polanyi de “La Gran Transformación” para recordar que la economía de mercado desregulada engendra concentración de riqueza y desequilibrios económicos tales que terminan en cuadros sociales severos de desprotección y reclamos desesperados de orden?</p>



<div style="height:26px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<figure class="wp-block-image size-large"><img decoding="async" src="https://www.clarin.com/img/2020/08/27/alberto-fernandez-y-santiago-cafiero___6GC-Zwe8I_1256x620__2.jpg" alt=""/></figure>



<div style="height:26px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><strong>El movimiento popular en la encrucijada</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">El atentado contra Cristina Kirchner puso de manifiesto una situación dramática. El retroceso del movimiento popular es extremo, y si no reacciona, una derecha que no tiene ningún valor rescatable lo puede derrotar electoralmente simplemente por el completo alejamiento de su base social.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">El atentado contra Cristina debió haber disparado una profunda reflexión sobre el camino claudicante y de derrota que llevó a este punto, pero eso no está ocurriendo.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">El derrotero del gobierno de Alberto Fernández no sólo fue malo desde el punto de vista de la gestión de gobierno, sino que fue profundamente deprimente para todo el espacio popular, que vio cómo se abandonaba una a una las trincheras políticas de lucha en aras de la moderación y de un discurso democratista vacío, que remedaba al peor Alfonsín, aquel que se conformaba con pasarle la banda presidencial a otro civil. O sea, la democracia completamente vacía de todo contenido popular.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Se dice habitualmente que el Frente de Todos no se puede romper para no favorecer el retorno de la derecha destructiva… Es cierto, si en lo que resta del gobierno se hace algo efectivo.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Si no, el Frente se va a romper, no por grandes decisiones de sus componentes, ni por dramáticos gestos de sus líderes, sino por procesos moleculares, donde mucha gente se sentirá desalentada o defraudada. Y porque seguramente los sectores dinámicos querrán salir del inmovilismo y ofrecer una alternativa electoral que los entusiasme.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">De lo no hecho por este gobierno surge un programa positivo de acciones que ayudarían a controlar la economía y reorganizar la distribución de la riqueza en nuestro país. Retomar el control sobre la riqueza que se produce y que sale sin tributar del territorio nacional, en agricultura, minería, energía y pesca. Eso dotaría al Estado de enormes recursos para solucionar el tema del empleo, de la vivienda y de la producción en un período no muy extenso.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Pero antes debe haber un claro objetivo de poner en pie un Estado capaz de tomar decisiones y poder ejecutarlas. Con capacidad técnica, con recursos, con decisión política y con fuerza institucional y popular.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Ese debería ser el punto número uno de un programa popular alternativo: revertir las reformas neoliberales que transfirieron el poder real y los principales mecanismos de regulación económica a minorías sociales que carecen de un proyecto nacional y sólo cuentan con un plan de negocios. Para eso, es imprescindible una renovación amplia de la dirigencia del movimiento popular.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Una dirigencia que entienda que no puede haber un gobierno nacional y popular que no contemple como tarea prioritaria y fundamental la reconstrucción de la capacidad del Estado para implementar concretamente políticas críticas para el desarrollo nacional y el bienestar popular.</p>



<div style="height:40px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Buenos Aires, 3 de octubre de 2022.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">*Economista y magister en Relaciones Internacionales, investigador docente en la Universidad Nacional de General Sarmiento.</p>



<p></p>
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		<title>Las plazas &#8211; Por Ricardo Rouvier</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 26 Oct 2022 13:09:14 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Destacada]]></category>
		<category><![CDATA[Ricardo Rouvier]]></category>
		<category><![CDATA[17 de Octubre]]></category>
		<category><![CDATA[La Tecl@ Eñe.]]></category>
		<category><![CDATA[Las plazas]]></category>
		<category><![CDATA[Peronismo]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El peronismo militante estuvo el 17 de octubre en varias plazas. De ese modo, los barrios quedaron encendidos por la utopía y también por una sociedad que espera su llegada.</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/las-plazas-por-ricardo-rouvier/">Las plazas &#8211; Por Ricardo Rouvier</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
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<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><strong><em>El peronismo militante estuvo el 17 de octubre en varias plazas. De ese modo, los barrios quedaron encendidos por la utopía y también por una sociedad que espera su llegada.</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><strong>Por Ricardo Rouvier*</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></p>



<div style="height:40px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-drop-cap has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Las preguntas sobre el peronismo desvisten su fragmentación, propia de un estallido subterráneo que marcó su nacimiento y a su linaje. Así, en pedazos, una vez más, el movimiento confirma su fuerza en &nbsp;la huella. Razones muy profundas explican su porfía, su potencia. Su compromiso social se convierte en un tatuaje permanente de la tierra y en la reivindicación perpetua de una sociedad que necesita ser reparada desde la desigualdad.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Se escucha decir: el peronismo murió, o el peronismo agoniza; pero nunca pudo asegurarse. O, por el contario, el peronismo es permanente y la puesta en duda de su vigencia es el secreto de su eternidad.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Desde el Estado de Bienestar, construido durante el primer gobierno, el peronismo logró edificar su gran presencia en el&nbsp; espacio público convirtiéndolo en una hegemonía modernizante, estimulador de la educación y el trabajo, y un gran ordenador social. Fue la decisión de terminar con el gobierno del General Perón en el bombardeo de junio y la caída posterior.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Los problemas estructurales se han agravado y el tiempo convirtió en inexorable el polvo de una época que pasa. ¿Habrá espacio y lugar para construir la sociedad prometida? ¿Habrá tiempo para que la evocación y la nostalgia aborden nuestras navegaciones?</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Hoy, superar la macro sería un punto a favor de los ortodoxos vs. los nacionales y populares, pero sin renunciar a la ayuda del Estado. Es posible lograrlo sin una relación de fuerzas favorable, sin articular las partes. La gran pregunta eficientista es si con la estructura socioeconómica con que cuenta nuestro país, sería suficiente el crecimiento y la justicia social, o la inmovilidad de un lugar &nbsp;dependiente del dominio mundial. ¿Está construyéndose? ¿O esta deconstruyéndose? ¿Demoliéndose paulatinamente? Veremos si el espejo en que se representa permanece fijo o cambia. Ya el mundo está perturbado por cambios inesperados.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">El peronismo no cambia, o cambia poco, pero vive “amenazando” con el cambio en cada señal dirigencial. Sin duda, la palabra alcanza su distancia, pero logra muchos menos efectos que la práctica política.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">El atributo de “cambio” surge de la propia militancia, aunque, en realidad se observa que nuestro país retrocede en el giro hacia la ortodoxia y hacia la burocratización del conflicto social. Es como si el sistema dijera hoy: “<em>si salís de la crisis de la macro es gracias a mi</em>”. La puja distributiva está en un punto de no retorno entre el juego de desigualdades; entre inflación e ingresos, sin conocerse aún la dimensión del choque que hay entre el barco que navega y el iceberg que espera. &nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">El desplazamiento insular estira al peronismo (CGT, CTA, MOVIMINTOS SOCIALES, LA CÁMPORA, ETC) desde sus propias negaciones o contradicciones. En diversos lugares se reúnen partes del movimiento, que por ahora permanece agazapado. Hay una dirección sindical, sin duda, pero esa dirigencia no lograr unir las partes del movimiento, denominado&nbsp; columna vertebral.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Mientras el celuloide mostraba las imágenes del tranvía desbordado del 17 de octubre, el resto difundía, en color, al peronismo de hoy, vecino del es<em>tablishment</em>, con sus diferentes intereses internos que intenta reproducir “la orga” y ponerla al servicio del juego mundial. Sin embargo, los cambios que requiere la democracia moderna convierten al peronismo en un participante que genera dudas sobre su capacidad transformadora, reparos sobre sus propiedades revolucionarias a más de setenta de años después del punto fundacional.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">No obstante, la tendencia centrípeta hacia la unidad se va a producir, ante la tentación de las elecciones. Las fracciones del peronismo en los actos demostraron que están lejos, todavía, de la eficiencia del pacto en el triángulo: CFK, Alberto Fernández y Sergio Massa. Para el peronismo, resulta &nbsp;irreparable la ausencia de conducción y la falta de dirección estratégica.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">El peronismo militante estuvo el 17 de octubre en varias plazas. De ese modo, los barrios quedaron encendidos por la utopía y también por una sociedad que espera su llegada.</p>



<div style="height:39px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Buenos Aires, 26 de octubre de 2022.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">*Licenciado en Sociología. Profesor Universitario. Titular de R. Rouvier &amp; Asociados.</p>
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		<title>El cuerpo de la pobreza &#8211; Por Vicente Zito Lema</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 05 Dec 2022 15:39:56 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Destacada]]></category>
		<category><![CDATA[Vicente Zito Lema]]></category>
		<category><![CDATA[La Tecl@ Eñe.]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Último texto en La Tecl@ Eñe de un intelectual imprescindible, del poeta guerrero, del ser que nunca dejó de creer en la potencia revolucionaria de la palabra respaldada por la acción y el cuerpo.</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/el-cuerpo-de-la-pobreza-por-vicente-zito-lema-2/">El cuerpo de la pobreza &#8211; Por Vicente Zito Lema</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><strong><em>Último texto en La Tecl@ Eñe de un intelectual imprescindible, del poeta guerrero, del ser que nunca dejó de creer en la potencia revolucionaria de la palabra respaldada por la acción y el cuerpo.</em></strong></p>



<div style="height:33px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><strong>A manera de</strong>&nbsp;<strong>introducción.</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Este trabajo de Vicente Zito Lema es un texto bello y potente, pero además, incómodo; ¿en qué sentido?, bueno, quizá en un plano filosófico remite al concepto de la angustia y al territorio de la pasión triste; la angustia del hombre asomado al precipicio que lo arroja al mundo actual en el que hasta la pobreza, y el cuerpo que le da vida y muerte, fue convertida en un bien de uso, de consumo y de descarte. Desde la tristeza de una pasión, en el mundo donde la pobreza es el horror de este tiempo, no queda mucho espacio para la potencia alegre de la felicidad y su capacidad transformadora, ya que las nubes&nbsp;<em>mueven los cielos sin gloria</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Pero incómodo porque también devela una verdad, que es la siguiente: el cuerpo de la pobreza es el ser de la pobreza en un tiempo caníbal. Por ello, cobra mucha fuerza el acápite del texto, el que trastoco&nbsp;y digo que lo único que este mundo del consumo y el descarte nos ofrece es más pobreza; y en este mundo de pobrezas el ser torna aún más pobre, fatalmente material.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Zito Lema maneja con maestría la fusión entre poesía y prosa poética, el modo más bello (y fuerte, en sentido de realidad) de dar a conocer su visión de este tiempo corrupto en su génesis.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">En lo subjetivo, entiendo que hay que estar armado espiritualmente para recibirlo y ver en él que existe, a pesar de la&nbsp;<em>larga noche sin belleza ni piedad&nbsp;</em>del&nbsp;tiempo que vivimos, el último elemento de la canasta de Pandora: la esperanza (aunque haya que quemar las naves)</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Texto profundo, filosófico, poético y de una apelación a lo existente amenazado por el hacha de un dios en la orfandad de su soledad.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Conrado Yasenza.</p>



<div style="height:40px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><strong>El cuerpo de la pobreza</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><strong>Por Vicente Zito Lema</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><em>(para La&nbsp;Tecl@&nbsp;Eñe)</em></p>



<div style="height:30px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><em>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;</em><em>“Nunca olvides</em></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><em>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; que lo único que un rico</em></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><em>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; te va a dar</em></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><em>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; es más pobreza”</em></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><em>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;</em>&nbsp;<strong>&nbsp;Eva Perón</strong></p>



<div style="height:30px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><strong>I</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><em>El cuerpo de la pobreza es el ser de la pobreza…</em></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><em>No hay pobreza sin cuerpo, tan simple y eterno como que no habrá cuerpos sin muerte…</em></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><em>Sin cuerpo la pobreza es menos que nada, menos aún que esa nadilla de polvo que no flota ni ensucia ni suplica ni suplicia.</em></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><em>O mejor: sin cuerpo la pobreza es el vómito de un viejo dios borracho ahogado de sí, sin ira y sin deseo, apenas huérfano de la soledad…</em></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><em>El cuerpo de la pobreza no tuvo nacimiento beatifico ni tendrá providencia… El Dios se agotó en lo humano.</em></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><em>El cuerpo de la pobreza es el ser de la pobreza ¿Sabrá el cuerpo de la pobreza qué es la vida si sólo construyó la muerte?</em></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><em>¡Quién habló del maldito pecado original!</em></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Cuerpo en la pobreza, en la desmesura sufriente de un ser entre las sombras de su existencia. En la desmesura absoluta de las pasiones tristes que lo desviven y en la desesperación tan ávida como lejana de la felicidad, un territorio más que utópico, apenas ilusorio.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Cuerpo en la pobreza, cabalgando en la irracionalidad de una época de pobreza que deviene por fuera del sentido trasmitido como lo vero humano. Cuerpo en la pobreza, con una lógica y en una estrategia para responder a una necesidad urdida en el consumo de la vida, donde la pobreza también se consume como fruto maldecido, como vacío descarnado del otro, como certeza del peligro que encarna el otro… en tanto espejo de una existencia sólo posible en el horror de devorar un cuerpo día a día, empezando por la lengua que le da palabra.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Cuerpo en la pobreza, ser madera en la hoguera sin límites, donde siempre sopla el viento que aviva las llamas pero también alerta a la vida; cuerpo en la pobreza, como si alguien, pese a todo, pudiera satisfacer un mandato propio de los antiguos dioses, de los héroes sin tiempo…</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Cuerpo en la pobreza, cuando la vida y la muerte, en tanto actos del bien y del mal que la corporizan al pie de los altares, la vuelven pensable, tangible, fatalmente material. Cuerpo en la pobreza, estar allí, sin otra salida que quemar las naves (también la sagrada belleza del mascarón de proa…) y decir – entre risas, pánico y desafíos–: ¡vengan por mí, yo ya fui!</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Cuerpo en la pobreza, obligado a excavar su nicho en la tierra. Detenido en las puertas del templo de los cielos, triste como esas músicas que nadie escuchará.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><strong>II</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Hay un aire de incienso que asfixia, un agua de pila bautismal que ahoga, una luz de estrella ciega que quema y oscurece sin escándalo. Sin que se altere el dictado manifiesto de la ley: pulcro en las formas, corrupto en su génesis, siniestro en su anclaje… Se permite una sospecha de la verdad, sólo en los límites que imponen las estrategias legitimadas por el poder sobre el saber científico: impolutas, objetivas, desapasionadas… sin espacio para involucrarse con la verdad de ese cuerpo que se observa y se investiga mientras el cuerpo se martiriza.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Hay, hasta en la coronilla hay, un mundo material que apesta por sus cuatro ventanas del cielo, una luz de lo impuesto de lo real que oscurece la transparencia de la vida, sin que la belleza deje de suspirar entre las nubes de una bóveda que brilla lejos de esa tierra más que yerma, arrasada, privada de amor, en la que apenas acontece el cuerpo de la pobreza, sin más consuelo que una rápida agonía que acorte el estertor.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Es un espacio cotidiano, ganado por el miedo, paralizado por el terror que despierta la sorda melodía del ocaso, igual que el alba cuando el espíritu se cierra, enmudece, acrítico, ese instante feroz donde todo se naturaliza con una ligereza que espanta los espectros, donde la representación de la vida se confunde con la vida misma, en el espasmo tembloroso de la existencia.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">El dolor del cuerpo en la pobreza será minimizado, o peor aún, encerrado en la categoría de castigo divino, de aprendizaje cruel pero merecido.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">La humillación que sufre el cuerpo en la pobreza provoca un fenómeno de descalificación a partir del propio lenguaje. La palabra ya no es el espíritu que al nombrar crea, sopla los labios, ahora se tensa como un látigo para azotar el alma… sin escándalo.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Más allá de escondrijos y urdimbres del pensamiento, se trata de entender que el cuerpo de la pobreza se manifiesta en la realidad social (esa mesa nacida para el pan y el vino en común) igual que un cuerpo sin ser en el cuerpo (un cuerpo que en armonía bienhechora pudo convertirse en la casa del alma… ¿o imaginan un alma perpetua bajo una lluvia de sal en la intemperie…).</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">He ahí sin tapujos la realidad del cuerpo en la pobreza, aquello que lo constituye y también lo diferencia: su existencia se da en el espacio y en las prácticas de un cuerpo, que lo produce y lo contiene en sí, el cuerpo de la pobreza.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">(Para el ser, puesto allí y sin poder salir de allí, por fuera del cuerpo de la pobreza no habrá existencia. Por más que lo necesite, aunque su deseo se convierta en plegaria, en blasfemia o en demencia “ese camino tan alto y tan desierto…”)</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Ese cuerpo, humano y no humano, nunca acabado en su martirio y en su aprendizaje, resulta el verdadero ser, la realidad manifiesta de la pobreza en la construcción trágica de su existencia.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><strong>III</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">El cuerpo de la pobreza, ese sujeto sin metáforas ni lenguaje que lo encubran, es un espacio permanente de la contradicción, donde se produce a cara de perro el histórico combate entre la vida y la muerte (que en algún discurso se personifica en Eros y Tánatos, creando y destruyendo, o si se recurre a la música habrá que memorar los acordes de la luz y las tinieblas… ¿Recuerdan memoriosos, inocentes aquella escena de la&nbsp;<em>Reina de la noche</em>&nbsp;cuando el desvarío es un fuego que sube y sube y se expande y se vuelve sagrado en su propio hermosura?)</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Hay un cuerpo como lluvia de cenizas. Hay un cuerpo, carne privada de nombre para que la idea de la pobreza desnude su impotencia. El cuerpo del ser en la derrota: el cuerpo del fracaso de la historia como sueño humano. Ese cuerpo excluido de los atributos de su mismidad, porque el reconocimiento del cuerpo del otro se agotó en las prácticas de la usura (la avaricia hunde la hoja del cuchillo hasta el mango).</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Hay un cuerpo que anda por el mundo, sin espacio en el mundo. Sombra y fantasma. Un cuerpo demandado, sometido, desollado, amputado, violado, abusado, despreciado, disciplinado, torturado, condenado en el hacer y en el no hacer. (¡Palos por si bogas y palos por si no bogas!)</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Ese cuerpo testigo de la vida como agonía de la vida.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Ese cuerpo sujeto de la agonía, ese cuerpo territorio de la agonía, como si fuera todo el cielo y toda la tierra…</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Ese cuerpo que narra –minucioso, exasperante…– la historia del propio dolor humano, allí cuando la carne, superando el ultraje dio nacimiento al espíritu humano.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Ese cuerpo de la pobreza sirviente de otras vidas que brotan y cuelgan con gracia en el aire como racimos, que existen a partir de su vida, (sea la que fuera) y al que se le exige (mientras se lo aleja, se lo exilia, se lo niega) la más preciada conducta de vida en el vivir de otra vida, privilegiada como única y elegida vida, desde el bien de la razón y el bien del corazón. O sea: un espacio de representación, unas reglas de acción legitimadas por sí y en sí, que rechazan drásticamente todo lo que huela a cuestionamiento, a simple diferencias en el saber y en los sentimientos: ni siquiera se podrá imaginar por fuera de lo imaginado sin que ocurra el castigo.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">El cuerpo de la pobreza ha sido puesto fuera del espacio, no hay lugar para él por más vasto que sea el universo, y el delirio de querer medirlo, atraparlo. El tiempo tampoco le pertenece, gira y gira sin sostén, sin atadura de un misero hilo; su consuelo es estar fuera de sí sin saber quién lo contiene y donde. Ha sido puesto fuera de sí, sujeto extraño aun en su naturaleza. Es un acontecimiento sin especificidad ni distinción. Amorfo y eterno.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Ese cuerpo pobre, pura desarmonía en el dolor que ni siquiera la belleza socorre…</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Ese cuerpo de todos los cuerpos y de todas las identidades, a más rechazadas más castigadas, a más humilladas por los dioses más penadas por la ley, esa ley de la monstruosa normalidad donde el poder y la muerte reflejan su único rostro… perpetuo, inamovible…</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Ese cuerpo de hombre, víctima de todos los mandatos…</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Ese cuerpo de niño, nacido en el despojo, privado desde el primer aire de la alegría de despojarse…</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Ese cuerpo de mujer, en el tiempo y el espacio de la locura atribuida como marca de fuego…</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Ese cuerpo irrepetible pasará a ser una ola en el mar, un cuerpo en el sinfín de los cuerpos, en el agotamiento de la pobreza.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Un cuerpo de mujer, maldito y malnacido, objeto de la ira de cualquier dios que se precie, pasto donde come el Maligno, cama donde fornican todos los demonios de la tierra y del infierno.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Ese cuerpo de la mujer de la pobreza, primero violado en la impunidad de la cultura y después despreciado y penado si no acepta los efectos secundarios de “la susodicha violación según la boca de la dicente”, que “aquí fecha la denuncia sin aportar mayores pruebas”, más que “su ropa desgarrada, moretones fuertes en la cara y varias cuchilladas en el cuerpo de la susodicha”…</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Ese cuerpo, esa pobreza, esa mujer (y ahora se habla de la figura de Madre y el cuestionamiento de las conductas puestas fuera del imaginario representativo –¡Oh, Mater amantísima!–), que se deberá juzgar, castigar, demonizar, desde la Ley, la religión y la moral, cuando somete su cuerpo sometido a un nuevo sometimiento.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Trastocada la realidad desde su representación cultural la violada violará y la víctima es victimaria; todas las fuerzas del mundo caen sobre el cuerpo de la pobreza, si vende o si alquila su cuerpo, o lo permuta (sea en una parte o en el todo, sea el vientre o la vagina, por hora, por días, hasta que la muerte separe su cuerpo, o hasta la mismísima eternidad), si castiga su cuerpo, si entrega a la muerte su cuerpo o los frutos de su cuerpo…</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">El cuerpo de la pobreza será el horror –y el alma de ese cuerpo de mujer también será crucificada, por el peor pecado cometido con horror–, si abortó a su hijo aún en el trance del crimen que sufrió, si abandona a su hijo en el terror de la pobreza que la invalida, si lo vende o lo alquila por dinero o por desesperación…</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">La huella del horror, el horror que trae aquel que pisa la tierra con la seguridad del que todo lo pudo y todo lo puede, lo vuelve delito y pena. (Te cortan la cabeza con el hacha o te despellejen con la paciencia de un santo…)</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Así se prolongará el horror, como cosecha arrancada del cuerpo más humilde, cuerpo que deberá rendir más, siempre más, obligado a trabajar, a mendigar, a robar, a dejarse violar y quedarse con las migajas en el tan provechoso, como protegido, comercio de la prostitución… Y si grita o llora a más no poder por ese hijo que pierde su cuerpo de la pobreza, la mujer de la pobreza más pobre, que corre, que se escapa, huye, en el medio de una noche sin belleza ni piedad, será ella la maldita y eterna noche que siempre será noche… sin escándalo… puro olvido…</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">El que pregunta ya sabe. El que calla también sabe.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">¿Quién se arroga lanzar la primera palabra que golpea más que la piedra?</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">O mejor: ¿quién se arrima al cuerpo de la pobreza para destruir, junto a él, la pobreza que vive para que viva la riqueza, esa riqueza que sólo vive en la riqueza, viviendo de la pobreza, así como el mal vive en el mal y la muerte en la muerte, así como el mal y la muerte existen en la riqueza…?</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Hemos vivido y ahora podemos preguntar:</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">¿Quién habla del amor desde el desamor…?</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">¿Quién exige lo justo al que fue obligado a sobrevivir en la perpetuidad de lo injusto?</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">¿Quién trasciende la agonía cuando la soledad llama a la soledad?</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">¿Cómo pedir palabras al sufriente en su lengua cortada, decisión crítica al que fue saqueado hasta en su conciencia y obligado a bajar la cabeza hasta que sus ojos se confunden con el suelo y allí quedan?</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">¿Gestos de piedad a quien fue llevado a las rastras al matadero, como si allí lo esperara la pira de la bendición?</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">¿Qué fue de la dicha? ¿Cómo se perdió la inocencia prometida? ¿Acaso nuestra alma no daba para más…?</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Las nubes… Las nubes… Esas nubes que mueven los cielos sin glorias…</p>



<p>*</p>
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		<title>John William Cooke. Hacia una teoría del populismo &#8211; Por Artemio López</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 10 Jan 2023 13:17:58 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Artemio López]]></category>
		<category><![CDATA[Destacada]]></category>
		<category><![CDATA[John William Cooke]]></category>
		<category><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El sociólogo Artemio López  señala en este artículo algunos núcleos teóricos claves del pensamiento de John William Cooke, en dirección a tomar nota de las novedades que aporta a la formalización aún pendiente de una teoría sobre el populismo en general y el peronismo como caso particular.</p>
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<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><strong><em>El sociólogo Artemio López&nbsp; señala en este artículo algunos núcleos teóricos claves del pensamiento de John William Cooke, en dirección a tomar nota de las novedades que aporta a la formalización aún pendiente de una teoría sobre el populismo en general y el peronismo como caso particular.</em></strong><strong></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><strong>Por Artemio López*</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></p>



<div style="height:40px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-text-align-right has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><strong>En memoria de Gustavo Groba</strong></p>



<p class="has-text-align-right has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><em>Secuestrado el 3 de junio de 1977</em></p>



<p class="has-text-align-right has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><em>aún continúa desaparecido.</em><strong><em></em></strong></p>



<div style="height:40px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-text-color has-medium-font-size" style="color:#1307e3"><strong>Un hombre solo</strong></p>



<p></p>



<p class="has-text-align-left has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><strong>Dos caminos</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">«La antinomia peronismo &#8211; antiperonismo es la forma concreta en que se da la lucha de clases en este período de nuestro devenir». Cuando John William Cooke enunció esta sentencia allá por 1966 en su texto <em>Peronismo y Revolución,</em> estaba gestando un doble nacimiento: El más espectacular intento de incorporar núcleos conceptuales del entonces reciente marxismo no estalinista al interior del discurso y práctica peronista y, contrario sensu, ponía en forma los principales señalamientos surgidos de la reflexión y práctica peronista para intentar construir al interior de la teoría marxista en general y la teoría regional de la ideología en particular, el status teórico del modelo de organización y discurso populista (1).<br><br>El primer camino abierto por Cooke de introducir núcleos teóricos marxistas dentro del discurso y práctica populista es bien conocido por sus efectos: Es clara la influencia que el pensamiento de John William Cooke tiene sobre amplios grupos de intelectuales peronistas y dirigentes de organizaciones gremiales, guerrilleras y políticas desde mediados de los años sesenta.<br><br>En efecto, tanto sobre la primera y segunda fase de organización y resistencia peronista, la CGT de los Argentinos y los programas de La Falda y Huerta Grande, como en numerosos grupos de intelectuales reunidos en diarios y revistas desde el pionero “De Frente”; «Nuevo Hombre»; «Cristianismo y Revolución, «Envido» hasta «Militancia» y sobre investigadores notables como Rodolfo Ortega Peña y Eduardo Luis Duhalde, resulta fuerte la inspiración cookista.<br><br>Igualmente son tributarios explícitos del pensamiento de Cooke grupos guerrilleros emblemáticos como las Fuerzas Armadas Peronistas (FAP) y organizaciones político &#8211; territoriales múltiples, cuyo paradigma fue el denominado Peronismo de Base.<br><br>Sin embargo, es menos conocida y probablemente aún mucho menos aceptada, la notable correspondencia del pensamiento de Cooke con novedades teóricas singulares, en particular con la posterior conceptualización marxista del populismo, cuyo texto de madurez resulta aún hoy fundamental: <em>«Política e Ideología en la Teoría Marxista. Capitalismo, fascismo, populismo»,</em> editado por editorial SXXI en 1978, escrito por el historiador argentino Ernesto Laclau.<br><br>Es la módica pretensión de este artículo tan sólo señalar algunos núcleos teóricos claves del pensamiento de John William Cooke, en dirección a tomar nota de las novedades que aporta a la formalización aún pendiente de una teoría sobre el populismo en general y el peronismo como caso particular.<br><br><strong>Influencias Teóricas</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Hasta la conceptualización realizada por Ernesto Laclau, el marxismo vulgar de corte economicista y políticamente estaliniano propalado con sagrada furia por los Partidos Comunistas, impugnaba fuertemente las interpelaciones ideológicas de los populismos.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><br>En efecto, la vieja troica marxiana guardaba la certeza de que la característica central de la ideología y práctica populista resultaba la apelación al pueblo por encima de las divisiones de clase, por lo que , así conceptualizada, la categoría pueblo cuando no simple chascarrillo de la «burguesía», devenía en pura retórica capaz de sobrevolar sobre las contradicciones de clase, restándole a estas toda centralidad teórica y política.<br><br>Tributaria sin duda de las lecturas evolucionistas de los fenómenos populistas, cuya expresión de mayor envergadura intelectual en nuestro país la constituyó Gino Germani, la visión marxista tradicional, aunque teóricamente muy inferior a la del sociólogo italo- argentino, tampoco veía en los fenómenos populistas más que un estadio atrasado o en el mejor de los casos anterior en el desarrollo del discurso y organización de masas, perfectamente articulado con el estadio previo a la madurez capitalista de las relaciones sociales de producción.<br><br>Así las cosas, sujetos a la matriz conceptual del marxismo vulgar, sociedades atrasadas que transitaban el estadio de organización y discurso populista marchaban raudas e indefectiblemente a la madurez donde al fin dominará el formato clasista de organización y discurso de las prácticas de los sectores subalternos al tiempo que se impondrán las relaciones sociales de producción capitalista.<br><br>Ciertamente, aunque Cooke no era absolutamente ajeno al paradigma teórico evolucionista, como espléndido ejemplo de articulación entre práctica y teoría, fue su práctica política vinculada al peronismo la que sin duda lo impulsó a decretar los funerales teóricos de la dulce espera de la madurez capitalista (2).<br><br>En este sentido hay en Cooke una conceptualización del momento de organización y discurso populista como momento pleno y necesario &#8211; en las formaciones económico sociales periféricas.<br><br>El puente teórico que permite a Cooke salir por arriba del laberinto evolucionista fue la combinación de la Teoría de la Hegemonía gramsciana para el tratamiento del conflicto de clases junto a la formulación de la cuestión nacional &#8211; despojada del corsé «burgués» &#8211; mediante la aplicación de la después muy famosa <em>Teoría de la Dependencia</em>, desarrollada inicialmente por los marxistas norteamericanos Paul A. Baran y Paul Sweezy, de la que, cabe señalarlo , Cooke fue también un lector-introductor pionero.<br><br>Lamentablemente, tanto la influencia de los teóricos norteamericanos así como la notoria inspiración en Antonio Gramsci del pensamiento cookista no fue claramente explicitada y más bien resultó escamoteada por la mirada arqueológica presente en algunos textos (3).</p>



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<figure class="aligncenter size-large"><img decoding="async" src="https://cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com/infobae/ZR3QPQ3T2VHQTB2NO6CLG6OVZA.jpg" alt=""/><figcaption class="wp-element-caption"><em>Antonio Gramsci.</em></figcaption></figure></div>


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<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><br>Sin embargo, para ponderar las deudas con Gramsci, a la por demás prolífica utilización en los análisis cookistas de la categoría no leninista de hegemonía (entendida como proceso por el cual una clase dominante se transforma en dirigente) que señalaremos brevemente, observe el lector una gambeta común en ambos: John William , al igual que Antonio Gramsci en sus escritos desde la cárcel, hace funcionar sobre sus textos una curiosa práctica de ocultamiento.<br><br>En efecto, si el filósofo italiano en los<em> Quaderni del cárcere</em> travestía bajo extravagantes palabras conceptos marxoleninistas evidentes para eludir el ojo de su carcelero, el Bebe entrecomillaba las citas de filiación marxista explícita pero, misterio de los misterios&#8230; jamás aclaraba a quién pertenecía la frase entrecomillada. Eludía Cooke a su propio carcelero, que, claro está, era el ojo idiota de la burocracia partidaria, siempre dispuesta a cotejar cada susurro con las <em>“veinte verdades</em>”. Aún hoy persiste esta parodia en los dueños del <em>“peronómetro”.</em></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Profundizando la influencia gramsciana en su costado más teórico, la notable utilización de la categoría de hegemonía también merece ser brevemente señalada.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Cooke desarrolló un sofisticado diseño argumental para caracterizar el concepto de clase social en general y clase dominante en particular. Lejos de adherir a la visión monista típica del reduccionismo marxista tradicional dominante/dominado, articulados en una relación antagónica, para la descripción de la clase dominante el Bebe sostenía &#8211; claramente inspirado en Gramsci- la existencia, al interior de las relaciones sociales de producción, de diversas facciones de clase con intereses divergentes, aunque no antagónicos, articulados sobre lo que denomina núcleo hegemónico que les confiere unidad política. Este proceso de construcción de hegemonía cuyo efecto central es la unidad política de las diversas facciones de clase supone la integración de los múltiples intereses particulares sujetos al interés general representado por la facción de clase dominante, ahora constituida en clase dirigente (4).<br><br>Con respecto a la influencia de Baran y Sweezy, cabe acotar que muy probablemente Cooke había leído <em>Teoría del Desarrollo Capitalista</em> de Paul Sweezy &#8211; cuya primera edición en castellano data de principios de los años cincuenta- junto a las reflexiones desarrolladas en artículos emblemáticos para los años sesenta, en particular <em>Sobre la Economía Política del Atraso</em>, donde Paul A. Baran describe las tesis del desarrollo desigual centro-periferia como proceso complementario y ciertamente necesario del capitalismo monopolista, reflexión que posteriormente ampliará en su texto <em>La Economía Política Del Crecimiento</em> y, ya a mediados de los sesenta, en su obra central <em>El Capital Monopolista</em> cuya edición primera es de 1966, dos años antes de la muerte de John William (5).<br><br>Al respecto, es en el magnífico <em>Peronismo y Revolución</em> donde Cooke introduce explícitamente al lector en su visión de la Teoría de la dependencia, suculento cuerpo conceptual donde a la postre nuestro autor encontrará la legalidad teórica que requería su inquebrantable compromiso político con el peronismo: Si el estadio atrasado en el desarrollo del modo de producción es un efecto necesario e inexorable en la periferia del desarrollo desigual del capitalismo a escala planetaria, el populismo rápidamente asume status de modalidad de organización y discurso pleno. La organización y discurso populista resultan entonces característicos de esta etapa de las formaciones sociales dependientes cuyas burguesías no han podido realizar el modelo tradicional de desarrollo económico capitalista por lo que el proletariado no necesariamente deberá reproducir el formato de organización y discurso típico de los países centrales, cuya modalidad de mayor prosapia política y teórica era el inefable Partido de clase.<br><br>Así las cosas, y sosteniendo teórica y políticamente la existencia de contradicciones de clase, en sus reflexiones teóricas desarrolladas ya a mediados de los años sesenta, Cooke plantea que el populismo en general y el peronismo como caso particular, expresa bajo la modalidad del antagonismo <em>«la forma concreta en que se da la lucha de clases en este período de nuestro devenir» </em>(6), esto es la forma de discurso y organización específica en un período histórico determinado de una formación económico-social periférica concreta.<br><br>En igual dirección, Ernesto Laclau planteaba una década después que «Pueblo no es un mero concepto retórico, sino una determinación objetiva, uno de los polos de la contradicción dominante a nivel de una formación social concreta” (7).<br><br>Al avanzar en el señalamiento del tipo de contradicción característica del populismo, Laclau señalaba: «El populismo comienza en el punto en que los elementos popular-democráticos se presentan como opción antagónica frente a la ideología del bloque dominante. Nótese que esto no significa que un populismo sea siempre revolucionario. Baste que una clase o fracción de clase requiera para asegurar su hegemonía de una transformación sustancial del bloque en el poder para que una experiencia populista sea posible. Podemos señalar en este sentido un populismo de las clases dominantes y un populismo de las clases dominadas” (8).</p>



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<figure class="aligncenter size-large"><img decoding="async" src="https://www.revistaanfibia.com/wp-content/uploads/2015/05/lacau_portyap.jpg" alt=""/><figcaption class="wp-element-caption"><em>Foto: Patricio Pidal / AFV</em>.</figcaption></figure></div>


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<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><br>Lo específico del populismo entonces resulta el antagonismo con el bloque dominante, situación esta, que define el comienzo de la experiencia populista, más allá de la presencia de elementos popular- democráticos en el discurso y organización.<br><br>Por otra parte, Laclau advierte (fresco aún el fracaso de la experiencia peronista del período 1973-1976), que el final abierto también forma parte constitutiva de una experiencia populista.<br><br>Al respecto, Cooke plantea también esta doble determinación del populismo peronista de enfrentamiento al bloque y final abierto como constitutivo de la experiencia populista, una década antes que la moderna interpretación pos-derrota de Laclau: <em>«Este estilo, esta calidad especial corresponde a nuestra contradicción intrínseca de movimiento revolucionario por nuestra composición y nuestra lucha antiimperialista y antipatronal &#8211; que objetivamente hace de nosotros el término de un antagonismo irreconciliable con el régimen &#8211; mientras que organizativamente y como estructura estamos muy por debajo de nuestros requerimientos” </em>(9).<br><br>Aún más, toda la teoría de Cooke respecto al peronismo gira en torno tanto de la potencialidad revolucionaria del populismo como a su contrario, materializado en la burocratización de las estructuras organizativas.<br><br>En esa tensión generada por la fuerte percepción de final abierto, se sitúa la metáfora de la experiencia peronista como hecho maldito del país burgués y la muy avanzada teoría de la burocracia como estilo, donde John William señala &#8211; con una rigurosidad sólo comparable a su originalidad &#8211; los núcleos teóricos principales para pensar aún hoy la problemática de la burocratización de las experiencias de organización social y políticas, particularmente las populistas.<br><br>Al respecto Cooke plantea que <em>«Lo burocrático es un estilo en el ejercicio de las funciones o de la influencia. Presupone por lo pronto operar con los valores del adversario&#8230; pero no es una determinante exclusivamente ideológica, puesto que hay burócratas de buena capacidad teórica pero que la disocian de su práctica&#8230;» </em>(10).<br><br>La primacía del estilo, las formas y funciones (la enigmática influencia en el análisis de Cooke) sobre los contenidos expresados bajo la modalidad de las determinaciones ideológicas, está también fuertemente vinculada a concepciones de avanzada en su época, de origen teórico marxista pero bien apartadas de las lecturas vulgares que dominaban los aparatos de difusión vinculados a los Partidos Comunistas <em>urbi et orb</em>i en aquellos años.<br><br>En efecto, los señalamientos teóricos inaugurados por Cooke se inscriben en este punto de la burocracia- estilo- función, en la novedosa línea de reflexión teórica abierta contemporáneamente &#8211; y aún con posterioridad a los señalamientos de Cooke &#8211; por Louis Althusser con sus reflexiones acerca de la ideología y los aparatos ideológicos de estado (11).<br><br>No abundaremos aquí en analogías pero baste considerar la primacía del «estilo» formal en Cooke en simetría con la centralidad de los aparatos por sobre la ideología (e incluso en circunstancias frecuentes por sobre el conflicto de clases) para la reproducción de una formación social(12).<br><br>La original teoría de la burocracia-estilo en Cooke, admite también como propia la sentencia pascaliana con la que Louis Althusser intenta mostrar la eficacia de los aparatos sobre los discursos y prácticas, la primacía y materialidad del estilo por sobre los «contenidos» y las determinaciones ideológicas: “Arrodillaos, moved los labios en oración y creeréis…”</p>



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<figure class="aligncenter size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="576" src="https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2023/01/John-William-Cooke-portada-02-1024x576.jpg" alt="" class="wp-image-10788" srcset="https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2023/01/John-William-Cooke-portada-02-1024x576.jpg?v=1673356506 1024w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2023/01/John-William-Cooke-portada-02-300x169.jpg?v=1673356506 300w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2023/01/John-William-Cooke-portada-02-768x432.jpg?v=1673356506 768w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2023/01/John-William-Cooke-portada-02-1536x864.jpg?v=1673356506 1536w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2023/01/John-William-Cooke-portada-02-260x146.jpg?v=1673356506 260w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2023/01/John-William-Cooke-portada-02-50x28.jpg?v=1673356506 50w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2023/01/John-William-Cooke-portada-02-133x75.jpg?v=1673356506 133w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2023/01/John-William-Cooke-portada-02.jpg?v=1673356506 1920w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><figcaption class="wp-element-caption"><em>John William Cooke.</em></figcaption></figure></div>


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<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><br><br><strong>Final miope</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><br>En un mismo movimiento Cooke estuvo: Enfrentado a la izquierda tradicional tributaria del Partido Comunista Argentino («centristas de la noche a la mañana»), descreído de las versiones trotskistas de acercamiento al peronismo encarnadas en Nahuel Moreno («son más papistas que el papa»).<br><br>A su tiempo desconfió también de Arturo Jauretche, (coqueteaba con Onganía tras la Argentina Potencia), fue distante con Raúl Scalabrini y receloso de todo FORJA («la línea blanda»).<br><br>Mas aún, John William se sentía tan lejos de Rogelio Frigerio y los intelectuales desarrollistas nucleados en la revista <em>Qué</em> («los Y.P.F»: Yrigoyen, Perón, Frondizi) como de los nacionalistas de origen católico del estilo de Salvador Ferla y Alejandro Olmos, ligados al locuaz padre Benítez («un ególatra»).<br><br>En fin, como puede imaginar el lector, Cooke fue política pero también &#8211; y de modo fundamental &#8211; teóricamente <em>un hombre solo</em> en medio de un movimiento multitudinario.<br><br>Quizá por eso, en perspectiva, John William representó el punto más alto de reflexión teórica al interior del universo cultural del peronismo transformándose en un fuerte disparador conceptual en dirección al desarrollo aún hoy necesario de una teoría regional del populismo.<br><br>Paradojalmente, Cooke, quizá como tributo a la acción política que siempre lo desbordó, no produjo textos teóricos tradicionales, y sus compactas reflexiones mayormente se materializaron como informes o correspondencia, formatos heterodoxos al ensayo académico tradicional. Sin embargo, en sus <em>Breve Informe a las Bases</em>, <em>Apuntes para la militancia</em>, <em>La lucha por la liberación</em> <em>nacional,</em> <em>Perspectivas de una economía nacional, </em>y muy particularmente, <em>Peronismo y Revolución</em>, hay más teoría política, original y refinada, que en los kilométricos ensayos de autores que, en su momento, merecieron (incluso con justicia) gran reconocimiento intelectual. Teoría política que por momentos resulta, además de refinada, muy actual, la de Cooke</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><em>La visión miope de los dirigentes sin sentido histórico presenta como ‘realismo’ esta sumisión a la legalidad ficticia. La política será ‘el arte de lo posible’, pero, ‘lo posible’ no está dado por los caminos que cuidadosamente escoge el Grupo de Ocupación … Hay que cuidarse de no confundir ‘realismo’ con ‘oportunismo’.» </em>(13)</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">En fin, pagando el precio de ser quién fue (14), enfermó gravemente joven, donó parte de sus órganos a los estudiantes de medicina, decidió cremar el resto de sus restos, apartó a los curas («incluso a los amigos») antes de la partida inminente y en el fin del otoño de 1968 susurrando discreto, murió.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><em>«Se les pide que nos encaminemos al poder, que no nos encaminemos a la disgregación, que no nos encaminemos a la esterilidad histórica. Lógicamente como yo hago estas críticas, comprendo que puedan hacer otras, pero siempre desde la lucha.</em></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><em>La primera condición para criticar el combate, es estar en el combate. Estamos en un equilibrio: el régimen que no tiene fuerza para institucionalizarse, pero sí para mantenerse, mientras el peronismo y la masa popular y otras fuerzas tiene suficiente potencia para no dejarse institucionalizar, pero no para cambiarlo. ¿Quién tiene que romper ese equilibrio? Nosotros; a la burguesía con durar le basta.» </em>(15)</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">¿Realmente, murió?<br><br></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><br><strong>Citas:</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">(1) Es probable que ambos resultados vistos desde este incierto fin de siglo pueden resultar algo estrafalarios, y no sólo por lo que le toca a Cooke, pero tenga el lector piedad que, visto desde mañana, ya podemos imaginar qué resultará de aquello que hoy pensamos.<br>(2) Nótese que las críticas de John William al liberalismo criollo llevan la impronta del paradigma positivista. Así, refiriéndose a la ideología de la burguesía madura en países centrales Cooke sostiene que » sería un desastre para países como el nuestro en estadios inferiores de evolución económica», Peronismo y Revolución, pág.59 y ss., Ediciones El Parlamento. BS.AS.1985.<br>(3)Particularmente el texto de Richard Gillespie, El peronismo alternativo, (Cántaro 1989) no establece conexiones fuertes entre el pensamiento de Cooke y las reflexiones de Antonio Gramsci, Paul A. Baran y Paul Sweezy, sobreestimando por el contrario la influencia Leninista.<br>(4)Para más información sobre el concepto de núcleo hegemónico, ver John William Cooke op.cit., pág. 179 .<br>(5)Todos estos artículos se anticipaban en el mensuario americano Monthly Review de gran prestigio y profusa difusión en los años sesenta en el país y del cual posteriormente hubo ediciones en castellano.<br>Un dato accesorio abona la tesis de la lectura de estos artículos por parte del Bebe Cooke leía y hablaba perfectamente inglés.<br>(6)Cooke, John William: op.cit., pág. 107.<br>(7) Laclau, Ernesto: Política e Ideología en la Teoría Marxista, pág. 193. Bs.As. 1978, Siglo XXI editores<br>(8) Laclau, Ernesto, op.cit., pág. 202.<br>(9) Cooke, John William, op.cit., pág. 21<br>(10) Cooke, John William, op.cit., pág. 20<br>(11) Althusser publica en Abril de 1970 su notable ensayo Ideología y Aparatos Ideológicos de Estado, la teoría de la burocracia- estilo de Cooke, data de 1966.<br>(12) Para Althusser, no hay ideología sino realizándose ( siempre-ya) en y por aparatos ideológicos</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">(13) Cooke, John William. 2008b.&nbsp;<em>Obras Completas tomo II</em>&nbsp;(Eduardo L. Duhalde comp.) Buenos Aires: Colihue.<br>(14) Ser quién fue en Cooke no resultó precisamente sencillo. Organizador de la Resistencia peronista temprana, combatiente contra la invasión Yanqui en Bahía de Los Cochinos, el Bebe supo ser también delegado personalísimo de un Perón en aquél entonces tan metafísico como pícaro: Su decisión será mi decisión, su palabra, mi palabra, le confesaba Perón desde Caracas, allá por 1956.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">(15) Cooke, John William, “Apuntes para la militancia”<br>&nbsp;<br><br></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Buenos Aires, 10 de enero de 2023.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">*Sociólogo. Director Consultora Equis.</p>
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