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	<title>Kosteki y Santillán archivos - La Tecl@ Eñe Revista</title>
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	<description>Una Revista de Opinión</description>
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	<title>Kosteki y Santillán archivos - La Tecl@ Eñe Revista</title>
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		<title>Avellaneda. Parir con rabia la esperanza &#8211; Por Conrado Yasenza</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 27 Jun 2022 00:19:32 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Conrado Yasenza]]></category>
		<category><![CDATA[Destacada]]></category>
		<category><![CDATA[20 años]]></category>
		<category><![CDATA[Kosteki y Santillán]]></category>
		<category><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></category>
		<category><![CDATA[Masacre de Avellaneda]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>A 20 años del asesinato de Darío y Maxi. Por Conrado Yasenza* (para La Tecl@ Eñe) “Quiso ser justo y cuando el hambre no tuvo respuesta<span class="excerpt-hellip"> […]</span></p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><strong><em>A 20 años del asesinato de Darío</em></strong> <strong><em>y Maxi.</em></strong></p>



<div style="height:15px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><strong>Por Conrado Yasenza*</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></p>



<div style="height:40px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-text-align-right has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><em>“Quiso ser justo y cuando el hambre no tuvo respuesta / Recogió piedras para acompañar las palabras -y las palabras fueron más limpias y más sonoras- Y cortó las calles, las rutas y los puentes / para no cortar el dulce hilo de la vida”</em> </p>



<p class="has-text-align-right has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Fragmento de Pasión por la justicia, de Vicente Zito Lema.</p>



<div style="height:31px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-drop-cap has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Ya el mundo conoce lo sucedido en Avellaneda, la primera ciudad hacia el sur del conurbano bonaerense , una fría tarde de miércoles hacia finales del mes de junio del 2002. Ya las imágenes horrendas de sangre y muerte han hecho su recorrido en la historia de la represión sin que podamos olvidar ese ominoso titular de <em>Clarín</em>: “La crisis causó dos nuevos muertos”. Siempre es compleja la trama que se teje entre medios de comunicación y política. En aquellos días de junio de 2002 el gobierno del presidente interino Eduardo Duhalde, junto a su ministro de seguridad, dio aviso de lo por venir una semana antes de la masacre de Avellaneda. Hasta se puede decir que la información emitida desde el gobierno fue una clara provocación, sentó las condiciones de posibilidad para que se organizara la feroz y criminal caza de seres humanos. Porque lo que ocurrió fue exactamente eso: una cacería. El cazador esperó con frialdad y paciencia a sus víctimas hacia la bajada del puente Pueyrredón. De un lado, todas las fuerzas de seguridad dispuestas para salvaguardar el <em>orden institucional</em> y la integridad material de los vecinos de Avellaneda; del otro, el país que se había caído del mapa luego de la crisis de 2001, miles de ex trabajadores que jamás accedieron hasta el día de hoy a un trabajo; madres e hijos, jóvenes, todos ellos contenidos en diferentes agrupaciones piqueteras, reclamando trabajo y dignidad para enfrentar la vida.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Hasta aquel trágico miércoles, ya se habían desarrollado cientos de marchas piqueteras en el país. Ya habían sido reprimidas con muertos en Cutral-Có, en Tartagal. Las imágenes habían realizado su periplo informativo. Escandalizaron un tiempo, ocuparon horas de TV y radio; fueron escritas miles de palabras y editadas otra buena cantidad de fotos. Pero la información pasó, decayó en interés y se dejó, finalmente, de hablar de las muertes por represión. El episodio de junio ocurrió más cerca de la Capital Federal, en un momento político en el que había que darle a la élite económica local una información precisa y contundente: más allá de las señales de ajuste económico que vertían sal sobre la sangría abierta del país, se disciplinaría, sí o sí, socialmente la Nación.<br>Así es que se gestó un numeroso dispositivo represivo – y se lo anunció &#8211; que garantizaría la feroz cacería que ordenara y pusiera en caja definitivamente a las urbes exaltadas. Información y órdenes fueron impartidas casi simultáneamente. Y ocurrió lo que tenía que ocurrir: formaciones policiales y de gendarmería, escudos, cascos, bastones, balas de goma, gases, Itakas y balas de plomo, ofrecieron al régimen criminal del poder y el dinero, los cuerpos de dos jóvenes militantes de agrupaciones de desocupados. Imperdonable atrevimiento para el poder: desocupados organizados con el objetivo de defender su derecho a existir y vivir. Dos cuerpos se sacrificaron en el habitual ritual brindado al rey de la impunidad. Eso que llamamos Poder.<br>Hoy sabemos con total claridad de qué hablamos cuando hablamos de poder: Grupos económicos concentrados, medios hegemónicos de comunicación que son también grupos económicos, partidos políticos que ofician de portavoces de ese poder y de sus políticas económicas y el Partido Judicial. Poder e información.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">En el hall de la estación de trenes de Avellaneda, hoy Estación Darío y Maxi, la &nbsp;valentía de camarógrafos y fotógrafos permitió el acceso a las imágenes dolorosas de la masacre, pero el poder comunicacional siguió obrando: las primeras noticias daban cuenta de enfrentamientos entre bandas internas de piqueteros porque, como declaró el comisario de la Policía de la Provincia de Buenos Aires, Alfredo Luis Fanchiotti, “ellos son así, siempre se matan entre sí.” El poder político dio carta blanca a estas afirmaciones hasta que las irrefutables secuencias fotográficas y fílmicas evidenciaron lo que fue la crónica de dos muertes anunciadas. Entonces se sucedieron renuncias, pases a disponibilidad, procesamientos y encarcelamientos, y la designación de un nuevo ministro de seguridad interior. Hasta se supo que el matutino de mayor tirada en el país, dispuso hacer públicas las fotos después de producidos los procesamientos y renunciamientos; esas fotos que daban testimonio de lo que quiso ocultarse: la cacería y matanza planificadas<br>Es decir, más de lo mismo. Nuevamente miles de palabras escritas, cientos de horas de televisión y un maniqueísmo comunicacional perverso. Rápidamente se indagó sobre la vida de Santillán y Kosteki. Se trazó un perfil de sus vidas. Vimos imágenes de cómo vivía Santillán, oímos su voz en audios radiales y se dijo que siempre mueren los mejores. ¡Qué nivel de hipocresía! Cuando meses antes de ser asesinado, Darío Santillán hablaba con la prensa, gran parte de ella y de la población repudiaban el accionar piquetero por violento, por cortar las calles, por molestar, por negros de mierda, por delincuentes, por usar pasamontañas y pañuelos en sus rostros. Seguro que Maxi y Darío fueron de lo mejor, pero me sigo preguntando hoy por el lugar que como sociedad le damos a los hombres y mujeres que todavía no tienen un trabajo registrado y que siguen luchando a través de la organización popular por su dignidad, por su derecho a la vida y el trabajo, aunque en este momento la discusión política se haya desvirtuado centrándose en la administración de los planes de ayuda social, con &nbsp;un claro desconocimiento de gran parte de la política del universo de trabajadores de la economía popular.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">No creo que a veinte años de la Masacre de Avellaneda la percepción social sobre los piqueteros, hoy movimientos sociales, haya variado en relación a la caracterización que de ellos se realiza desde los medios de comunicación y también desde fracciones políticas. Molesta la muchedumbre “antisocial y violenta”, la turbamulta insumisa que atenta contra una democracia que fracasa en sus respuestas. Por otro lado, ¿puede llamarse a este Estado, minado de asesinos que son puestos en libertad, o beneficiados con salidas transitorias o prisiones domiciliarias mediante artilugios leguleyos , como un Estado plenamente democrático? ¿Es posible aceptar sin más la idea de Democracia cuando a diario asistimos al doloroso banquete de los desposeídos que rasgan bolsas de basura buceando en ellas algo que comer? ¿Existe Democracia para los niños que comen sólo en comedores o escuelas? ¿Y para los que mueren de hambre y frío sin siquiera saber por qué mueren? ¿No es algo vergonzoso calificar de Estado democrático a este sistema regido por los reyes de la acumulación de riquezas materiales sin límite alguno? Más aún cuando se exhibe con impudicia y crueldad la ausencia total de humanidad en quienes se jactan de aumentar los precios todos los días sin que el Estado haga nada, salvo convocarlos a dialogar.<br>Las muertes de Maxi y Darío se reactualizan en esa declinación humana. La lucha de los movimientos sociales sigue vigente porque la crisis civilizatoria a la que asistimos así lo demanda.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">El retorno del Fondo Monetario Internacional a través del fraudulento préstamo tomado por el ex presidente Mauricio Macri y la transición hacia nadie sabe qué otro círculo infernal que los nuevos planes de ajuste auguran, no harán otra cosa que incrementar el hambre, la bronca, la angustia y la muerte en un país que no para de desangrarse desde hace ya muchísimo tiempo – sangre del pobre.<br>Por ello la rebelión es inconclusa y permanente. Vive en la memoria de Maxi y Darío como un río de justicia que lleva agua a pesar de la dramática bajante social. El fuego de las armas asesinas sega vidas pero no doblega el piquete que en sus manos sostiene al que tiene sed de dignidad.<br>Habrá que repensar seriamente y desde el compromiso que cada cual deba asumir, cómo refundar el país sin que esto implique más Santillanes y Kostekis. Una nueva ética humanista que enfrente el modo de expropiación económica y cultural al que está sometido el país,&nbsp;quizá represente la más urgente expresión de justicia.<br>De no ser así, estaremos comprometidos para siempre con la más horrenda de las sonrisas: la de las hienas.</p>



<div style="height:40px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Avellaneda, 26 de junio de 2022.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">*Periodista. Docente en UNDAV</p>
<p><a class="a2a_button_facebook" href="https://www.addtoany.com/add_to/facebook?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Favellaneda-parir-con-rabia-la-esperanza-por-conrado-yasenza%2F&amp;linkname=Avellaneda.%20Parir%20con%20rabia%20la%20esperanza%20%E2%80%93%20Por%20Conrado%20Yasenza" title="Facebook" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_twitter" href="https://www.addtoany.com/add_to/twitter?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Favellaneda-parir-con-rabia-la-esperanza-por-conrado-yasenza%2F&amp;linkname=Avellaneda.%20Parir%20con%20rabia%20la%20esperanza%20%E2%80%93%20Por%20Conrado%20Yasenza" title="Twitter" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_whatsapp" href="https://www.addtoany.com/add_to/whatsapp?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Favellaneda-parir-con-rabia-la-esperanza-por-conrado-yasenza%2F&amp;linkname=Avellaneda.%20Parir%20con%20rabia%20la%20esperanza%20%E2%80%93%20Por%20Conrado%20Yasenza" title="WhatsApp" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_telegram" href="https://www.addtoany.com/add_to/telegram?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Favellaneda-parir-con-rabia-la-esperanza-por-conrado-yasenza%2F&amp;linkname=Avellaneda.%20Parir%20con%20rabia%20la%20esperanza%20%E2%80%93%20Por%20Conrado%20Yasenza" title="Telegram" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_email" href="https://www.addtoany.com/add_to/email?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Favellaneda-parir-con-rabia-la-esperanza-por-conrado-yasenza%2F&amp;linkname=Avellaneda.%20Parir%20con%20rabia%20la%20esperanza%20%E2%80%93%20Por%20Conrado%20Yasenza" title="Email" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_print" href="https://www.addtoany.com/add_to/print?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Favellaneda-parir-con-rabia-la-esperanza-por-conrado-yasenza%2F&amp;linkname=Avellaneda.%20Parir%20con%20rabia%20la%20esperanza%20%E2%80%93%20Por%20Conrado%20Yasenza" title="Print" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_dd a2a_counter addtoany_share_save addtoany_share" href="https://www.addtoany.com/share#url=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Favellaneda-parir-con-rabia-la-esperanza-por-conrado-yasenza%2F&#038;title=Avellaneda.%20Parir%20con%20rabia%20la%20esperanza%20%E2%80%93%20Por%20Conrado%20Yasenza" data-a2a-url="https://lateclaenerevista.com/avellaneda-parir-con-rabia-la-esperanza-por-conrado-yasenza/" data-a2a-title="Avellaneda. Parir con rabia la esperanza – Por Conrado Yasenza"></a></p><p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/avellaneda-parir-con-rabia-la-esperanza-por-conrado-yasenza/">Avellaneda. Parir con rabia la esperanza &#8211; Por Conrado Yasenza</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
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		<title>Vicente Zito Lema: poeta de la revolución &#8211; Por Mariano Pacheco</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 04 Dec 2025 13:09:18 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Destacada]]></category>
		<category><![CDATA[Mariano Pacheco]]></category>
		<category><![CDATA[Eva Perón]]></category>
		<category><![CDATA[Kosteki y Santillán]]></category>
		<category><![CDATA[Pichon Riviere]]></category>
		<category><![CDATA[Vicente Zito Lema]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Vicente Zito Lema pervive en la memoria colectiva como el poeta- guerrero, legando los saberes de su generación a quienes vinieron luego y a quienes están por venir.</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/vicente-zito-lema-poeta-de-la-revolucion-por-mariano-pacheco/">Vicente Zito Lema: poeta de la revolución &#8211; Por Mariano Pacheco</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
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<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-bf36c8d68f1d70e937923cd894468001"><strong><em>Vicente Zito Lema pervive en la memoria colectiva como el poeta- guerrero, legando los saberes de su generación a quienes vinieron luego y a quienes están por venir.</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-0ac9c98c8dee60271de8cc2d92aa07ba"><strong>Por Mariano Pacheco*</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d5e18531e670bd10ca130847a62fe9c1"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></p>



<div style="height:69px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-drop-cap has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-deed5a8275845b001a4a6ecd2fbb5527">Abogado de profesión y, como tal, defensor de presos políticos en tiempos difíciles, Vicente Zito Lema será por siempre, de todos modos, recordado como el poeta de la revolución. Murió en Buenos Aires, a sus 83 años, el 4 de diciembre de 2022. No siempre vivió en Argentina porque la represión lo llevó durante varios años hacia otras tierras lejanas, pero en algún momento –como tantxs– volvió. Además de poeta y abogado, otros oficios terrestres contaron con su activa participación: fue también dramaturgo, psicólogo social, periodista, ensayista. Un intelectual-militante cuya vida estuvo entregada a la gestación de arte contestatario capaz de entrelazarse con la lucha por la justicia total.</p>



<div style="height:25px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>


<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-full"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="800" height="457" src="https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2025/12/vicente-leyendo-1024x585-1-e1764853000352.jpg" alt="" class="wp-image-17986"/><figcaption class="wp-element-caption"><em>Vicente durante una de la funciones de Eva Perón resucitada.</em></figcaption></figure></div>


<div style="height:19px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-dd483a4250b48563283ece3b325b3aff"><em><strong>¿Desde dónde hablar?</strong></em></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-8949630c00da2b590bec22bd61f09331">“<em>¿Desde dónde hablar con Eva, o Eva Duarte, o Eva de Perón, su negrita –¡que se casen, que se casen!, les gritaron sin camisa, frente a la casa, o sea sus hermanos que pedían para ella un final con Libreta del Civil y fiesta–, o Evita la de todos, que es decir la que fue y puso el cuerpo para que muchos años después, años que acaso no alcancen a ver nuestros ojos, cuando tanta obstinación se cruce de una vez y para siempre con la historia, alguien con aire doctoral pueda decir: en los antecedentes de nuestra revolución hay una mujer, y muestre su retrato, y otra generación se enamore como nos enamoramos nosotros cuando éramos jóvenes y la muerte tocaba su tambor en la casa de enfrente?”.</em></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-b5ea4d8517568c913308dbfecb79c052">¿Desde dónde hablar de Eva? La pregunta viene desde el fondo de la historia, y de las bellas palabras escritas por Vicente Zito lema, quien tituló así a uno de sus poemas. Vicente, que no era peronista pero que había visto su infancia marcada por el obrar de la “abanderada de los humildes”, y su juventud por tantos amigos y compañeros de ruta que dieron su vida invocando su nombre, escribió algunos de los pasajes más estremecedores de la larga lista de producciones literarias argentinas en homenaje a, o inspiradas en Evita. En 2016, en plena ofensiva macrista contra el pueblo, Vicente estrenó su obra de teatro “Eva Perón resucitada… en los tiempos del rencor”, dijo entonces, “para enfrentar la cultura de la muerte”.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-f04b057fe80c869ecf550fe4595fec42">Lo conocí a Vicente enfrentando la cultura de la muerte, tras los asesinatos de Maximiliano Kosteki y mi amigo y compañero Darío Santillán. Se estaba por conmemorar un año de la denominada “Masacre de Avellaneda” y a Zito Lema se le ocurrió acompañar el proceso de cambio de nombre de la estación de trenes y la conformación de una “Comisión Independiente” que exigiera justicia en el juicio contra los responsables de los crímenes del 26 de junio de 2002 estrenando su obra “La pasión del piquetero” y montando un escenario frente a los Tribunales de Lomas de Zamora (“Una escena más. Siempre habrá en el reino de la vida/ una escena más, aunque su misterio nos perturbe igual que el fluir de las olas&#8230; Es la hora del alba y el cielo es un incendio”).</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-0f3db321bf05074d039ec843b13ab494">La obra escrita por él y dirigida por Coco Martínez, fue protagonizada por actores y actrices populares, muchos de ellos amigos y compañeros de militancia de los jóvenes asesinados. Tiempo después, para cuando hicimos la segunda edición de la biografía de Santillán que escribimos junto a Juan Rey y Ariel Hendler, Vicente homenajeó nuevamente a Darío y Maxi redactando un prólogo, en el que decía que mantenerlos vivos implicaba “ser fieles depositarios de todo lo que ellos quisieron hacer, que era transformar el mundo”. Creo que esa fidelidad a las apuestas por subvertir el mundo fueron las que sostuvieron en pie a Vicente durante tantos años, la que le permitió sobrevivir, a pesar de tantas adversidades que tuvo que atravesar, en medio de tantas tragedias que vivió el país. Guillermo Saccomanno escribió alguna vez: “un sobreviviente es alguien que resiste”. Zito Lema fue un sobreviviente, pero sobrevivió como poeta- guerrero, legando los saberes de su generación a quienes vinieron luego.</p>



<div style="height:25px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>


<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-large"><img decoding="async" width="1024" height="576" src="https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2025/12/zito-lema9jpg-1024x576.webp" alt="" class="wp-image-17984"/><figcaption class="wp-element-caption"><em>Julio Cortázar y el Padre Mujica adelante, detrás Vicente Zito Lema.</em></figcaption></figure></div>


<div style="height:25px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-a93b9bb44d01122098908845c9c1b934"><strong><em>El largo adiós</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-1ca428cab7ccda354dc18f0e34d64bcf">Vicente Zito Lema se recibió de abogado a inicios de los sesenta. Fue defensor de presos políticos, pero por sobre todas las cosas, un pensador crítico, un poeta rebelde. Fue fundador, en 1964, de <em>Cero</em>, revista de poesía que dirigió hasta 1967. En 1969 fundó y dirigió la revista literaria <em>Talismán</em> y en los setenta, junto a Roberto Santoro, Miguel Ángel Bustos y otros poetas, integró el legendario <strong>Grupo Barrilete</strong>. También supo participar activamente en la legendaria revista <em>Crisis</em>. Durante la última dictadura se exilió en Holanda. Desde allí continuó la lucha por la dignidad: fue parte de la Comisión Argentina por los Derechos Humanos (CADHU), junto a otros escritores del país como Julio Cortázar y David Viñas.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-253a88dbb20404203571150e36661395">Una vez que los militares se retiraron a los cuarteles regresó al país, y entre otras cosas que hizo, fundó la revista&nbsp;<em>Fin de Siglo</em>. Luego acompañó y fue parte de numerosas iniciativas, algunas que han dejado marcas fundamentales en la historia cultural argentina de las últimas décadas, como la Universidad Popular Madres de Plaza de Mayo&nbsp;(de la que fue rector) y su periódico <em>Cultura y Utopía</em> (del que fue director). Más tarde participó de la&nbsp;Universidad de los Trabajadores (fue de hecho su primer director) gestada al interior de IMPA, la primera fábrica recuperada del país.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-33421c5a6ba050c01530b9851add9c94">Vicente es también autor de numerosos libros. Uno de ellos es quizás el libro que más reimpresiones ha tenido en nuestra historia: «Conversaciones con Enrique Pichon-Rivière<em> </em>sobre el arte y la locura». En la edición que tengo en mi biblioteca, fechada en 1986, impresa en Buenos Aires Vicente escribe en su “Despedida demorada”: “Pichon murió a mediados de 1977. Yo no fui a su entierro. Me sabía perseguido. Aunque tal vez podía haber ido y no quise (es difícil entender nuestros actos en días de duelos abundantes u heridas que se amontonan)”.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-c8a67b4832e9e4c229186f7e40876466">Zito Lema sobrevivió a la pandemia del COVID-19, pero falleció en diciembre de 2022. Para entonces habían partido ya muchos seres queridos, muchos de ellos sin ser despedidos como se merecían, imposibilitados por las condiciones sanitarias que acecharon al mundo entonces. No fue su caso. De todos modos, no lo pude despedir, porque estaba en Córdoba visitando a mi hija.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-1effdf2c8753603e0083e991ae7e8da3">Lo vi por última vez en el Teatro- Bar Hasta Trilce, en el barrio porteño de Boedo, en 2021, meses después de haber dejado atrás mi vida cordobesa, ya instalado nuevamente en Buenos Aires. Vicente estaba por cumplir entonces 82 años y hacía poco había sido operado del corazón. Sin embargo, allí estaba de pie, seguía con sus andanzas, con sus travesuras: junto a “El Violinista del amor” y “Orquesta Volátil” pusieron en escena un espectáculo de música y poesía en el que por más de una hora recitaba y actuaba sobre el escenario (hoy puede verse en YouTube). Allí se lo escucha decir: “sé que cuando un poeta es rebelde, envejece, muere, va al Hades –ese cielo y ese infierno que tenían los antiguos griegos–. Y aunque esté muerto, si fue rebelde, le dejarán la memoria… sabiendo que la memoria es nuestra y la belleza nos pertenece… y que habrá otros jóvenes poetas que enfrentarán la maldad del mundo, que querrán construir algo más justo, más solidario, y si es necesario, también aullarán como este viejo lobo rebelde”.</p>



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<figure class="aligncenter size-large is-resized"><img decoding="async" width="1024" height="962" src="https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2025/12/Vicentess2-1024x962.jpg" alt="" class="wp-image-17983" style="width:504px;height:auto"/><figcaption class="wp-element-caption"><em>Foto del archivo personal de Conrado Yasenza.</em></figcaption></figure></div>


<div style="height:25px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-b1bea6cdd5b48b19923951b415039b0e"><strong><em>Cantamos porque venceremos la derrota</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-013468c8b6f01280683b5759c6d0d363">“A brindar por los olvidados”, canta Malayunta Orquestita. Desde y por esos olvidados, desde allí hablar, eso nos enseñó Vicente. Claro que a Evita se la nombra mucho, pero ha caído en un olvido profundo su mandato de que el peronismo fuera revolucionario. Kosteki y Santillán son un ícono de las luchas de los años noventa y el 2001 que en cada junio aparecen mencionados en jornadas de conmemoración, pero cada vez se deja más de lado aquel arrojo arrollador de las corrientes más radicalizadas del movimiento piquetero. El nombre de Pichón Riviere ha quedado flotando, reivindicado en prácticas comunitarias, pero no siempre puesto en relación con su espíritu contestatario en función de revolucionar las prácticas instituidas en el campo de la salud mental. El propio Vicente no siempre es recordado en su justa medida. No es una queja, no: se sabe que las épocas oscuras suelen ser ingratas con sus contemporáneos, pero también, con sus antecesores.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-5f687fb8357c03ae9f4359f5348ca314">Serán las épocas luminosas, cuando el fuego con el que se incendie este orden social alumbre no sólo el porvenir, sino también la posibilidad de releer el pasado, cuando podremos mejor tener en cuenta todos estos nombres propios que dan cuenta de procesos colectivos en pos de la justicia y la igualdad, la libertad y la fraternidad. Y allí sin duda Zito Lema estará entre los poetas de la revolución.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-0a089a6e2e20220719852c684b15dd3f">Como su amigo Urondo, y esos otros amigos de éste, el viejo Ponce o el Moncho Angaco, carterista y preso político en Villa Devoto en tiempos inmediatamente previos al gobierno de Cámpora. Con ellos y tantas otras, tantos otros, es nuestro secreto pacto de sangre. Con ellxs está sellada nuestra suerte. Como escribió Paco, también él en algún momento “del otro lado de la realidad”, tras esas rejas: “que nadie se atreva a dudar de mi palabra inmerecida ni de los amores del pueblo argentino, de su confianza, de su salud, de sus juramentos, de sus brindis” … A tu salud, querido Vicente. Y hasta la victoria, siempre.</p>



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<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-11c1b038dd2b150cd0fb4319542710c3">Jueves, 4 de diciembre de 2025.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-6dc24e74137d7e151c2da675c7dc70f1">*Escritor, investigador, periodista. Director del Instituto Generosa Frattasi.</p>



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<figure class="wp-block-image"><img loading="lazy" decoding="async" width="271" height="68" src="https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2025/07/logo.png" alt="" class="wp-image-16425" srcset="https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2025/07/logo.png 271w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2025/07/logo-260x65.png 260w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2025/07/logo-50x13.png 50w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2025/07/logo-150x38.png 150w" sizes="auto, (max-width: 271px) 100vw, 271px" /></figure>



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<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-8b4ec334684b75c8ab19351859cd590c"><em><strong>La Tecl@ Eñe</strong></em>&nbsp;viene sosteniendo,&nbsp;<strong>desde su creación en 2001</strong>, la idea de hacer periodismo de calidad entendiendo la información y la comunicación como un derecho público, y por ello todas las notas de la revista se encuentran abiertas, siempre accesibles para quien quiera leerlas.&nbsp;Sabemos que son tiempos muy difíciles, pero&nbsp;<strong>para poder seguir sosteniendo el sitio y crecer les pedimos, a quienes puedan, que contribuyan con&nbsp;<em>La Tecl@ Eñe</em></strong>. Pueden colaborar con&nbsp;<strong>$5.000</strong>&nbsp;ó&nbsp;<strong>$10.000</strong>. Si estos montos no se adecuan a sus posibilidades, consideren el aporte que puedan realizar.</p>



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