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	<title>Justicia Social archivos - La Tecl@ Eñe Revista</title>
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	<description>Una Revista de Opinión</description>
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	<title>Justicia Social archivos - La Tecl@ Eñe Revista</title>
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		<title>LA BATALLA CULTURAL &#8211; POR MARIO DE CASAS</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 29 May 2024 14:20:44 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Mario de Casas]]></category>
		<category><![CDATA[Batalla Cultural]]></category>
		<category><![CDATA[Justicia Social]]></category>
		<category><![CDATA[Milei]]></category>
		<category><![CDATA[neofascismo]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La dedicación a la batalla cultural no es una originalidad de Javier Milei, la encaran aunque con matices los distintos miembros de la internacional reaccionaria, desde Bolsonaro a Trump y desde Le Pen a Orbán, por lo que es conveniente que nos centremos en algunas definiciones que caracterizan los recitales de Milei y explican algunas de sus decisiones.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-600584e2902e5fc69da213baff7c6a61"><strong><em>La dedicación a la batalla cultural no es una originalidad de Javier Milei, la encaran aunque con matices los distintos miembros de la internacional reaccionaria, desde Bolsonaro a Trump y desde Le Pen a Orbán, por lo que es conveniente que nos centremos en algunas definiciones que caracterizan los recitales de Milei y explican algunas de sus decisiones.</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-85714c154d3baedd85c12a4ab441badf"><strong>Por Mario de Casas*</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d5e18531e670bd10ca130847a62fe9c1"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></p>



<div style="height:40px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-drop-cap has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-f1b42bb5641160a1b1c125f096e02dd3">Es lógico y necesario que las frecuentes agresiones del presidente Javier Milei a mandatarios extranjeros cuyas ideas no coinciden con las suyas nos provoquen rechazo, vergüenza y preocupación, aunque en algún caso la iniciativa no haya sido suya. Desde el punto de vista político, es evidente que son perjudiciales a los intereses nacionales en la medida en que ocasionan daño a las respectivas relaciones bilaterales e inciden al definir alianzas del país en materia de política exterior.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-501e13f082d85b6e2ad0c1eaaf501317">Razón suficiente -entre otras- para que, a esta altura de la <em>soirée</em>, dejemos el abordaje psicológico del personaje a los especialistas y nos avoquemos a analizar ese tipo de acciones en el marco del desafío que el Presidente se ha autoimpuesto: según sus palabras, trata de aprovechar la alta investidura que ostenta porque “amplifica mi voz”, para dar la “batalla cultural”; una letanía que no se cansa de cantar, la entonó en el acto de Vox en España el 19 de mayo pasado, 3 días después durante la presentación de su último libro en el Luna Park y a continuación en Córdoba, donde participó de la celebración por el triunfo hace 214 años de una Revolución cuyos objetivos iniciales eran antagónicos a los que Milei promueve: no se proponía hambrear al pueblo llano tras el “ajuste más grande de la historia” ni entregar los recursos estratégicos, sino todo lo contrario, basta con leer el Plan de Operaciones de Mariano Moreno. Revolución que poco tiempo después fue derrotada por quienes sí representaban entonces lo que representa Milei.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-fc702620849228dd7891203449dd1cac">El Presidente está convencido de que “el socialismo ha ganado la batalla cultural de la mano de Gramsci”. A los efectos de esta nota no importa si el gatito de Myriam Bergman ha leído a Gramsci, tampoco si está equivocado o no en relación con los ganadores de la lucha ideológica, lo que importa es que para él la batalla cultural -en la que lo asisten medios y voces de variado pelaje- es uno de los frentes decisivos en la lucha política, y en esto tiene razón. Fiel a su estilo, dice lo que piensa y no repara en presuntos costos políticos: se diferencia de unos cuantos integrantes del movimiento nacional y popular que suelen manifestar, unas veces lo que -suponen- “la gente” quiere escuchar, y otras lo que -presumen- les otorgará la confianza del establishment; el problema es que, en su afán por ganar simpatías y evitar costos políticos, se van olvidando gradual pero inexorablemente de ideas centrales, o las recuerdan y no las practican, como cuando hablan de justicia social al mismo tiempo que dejan caer los salarios. Así pues, para afrontar la ineludible batalla cultural hay decir lo que se piensa y asumirlo en los hechos.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-5ac2125adc232dda18a01adaa691e124">Más todavía, si consideramos que decir siempre lo que “la gente” quiere escuchar es aceptar que rige el mercado de las ideas: se ofrecen las ideas que responden a una supuesta demanda de ideas, entonces hay que reconocer que Milei no respeta en esta puja la lógica del mercado. Por otra parte, en estos asuntos su discurso no cambia: son la excepción a esa regla que practica constantemente desconociendo los 3 principios de la lógica aristotélica; en criollo y simplificando: cuando sobre un mismo tema hace una afirmación y la contraria.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-22969245a42f44020270a492f4d301bd">La dedicación a la batalla cultural no es una originalidad de nuestro neofascista, la encaran aunque con matices los distintos miembros de la internacional reaccionaria, desde Bolsonaro a Trump y desde Le Pen a Orbán, por lo que es conveniente que nos centremos en algunas definiciones que caracterizan los recitales de Milei y explican algunas de sus decisiones.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-f0d045e1b5e4be66133fa66e280c6ed8"><strong>La justicia social</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d6fe4ecea3c8866b066f1b716bbd0e91">No es casual que el hermano de Karina la emprenda permanentemente contra el socialismo y el comunismo: no olvidemos que, según John Cooke, en Argentina “los comunistas somos nosotros”. En esta línea, cuando afirma que “la idea de la justicia social es aberrante” -se entiende por qué se jacta de concretar “el ajuste más grande de la historia de la humanidad”- está atacando uno de los pilares ideológicos del movimiento nacional, popular y democrático, que contiene la idea de igualdad, antagónica a su singular concepción de libertad.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-b10b22a07955873c39d9732b8cf4a9e1">La ideología que profesa el Presidente no sólo rechaza la igualdad sino que promueve la desigualdad social, supone que el conflicto por el bienestar de la mayoría social a través de la distribución progresiva de bienes comunes bloquea los intentos por progresar de los sectores vulnerables: no es el mercado el que destruye los lazos sociales, sino el Estado protector porque mina los mecanismos de moralidad individual, y entonces hay que destruirlo. Conviene que nos detengamos en el concepto mileiano de mercado: el énfasis que el liberalismo pone en el intercambio como principio y dinámica fundamental del mercado es reemplazado por la competencia. Parece un cambio carente de importancia pero es esencial: el intercambio tiene por premisa y norma la equivalencia; en cambio, la competencia tiene por premisa y resultado la desigualdad. No es necesario señalar que estos devaneos ideológicos vienen como anillo al dedo a “los 4 vivos” de siempre, jefes y promotores reales del drama nacional.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-c7dd959b804df4b515ebfc9ff4eabc72">Es evidente que el ataque conmueve los fundamentos mismos de la noción de justicia social, que corresponde al orden ético, ideológico, y práctico -mejorar las condiciones materiales de vida de los sectores populares-. Si esto no se comprende, podrán mejorarse los salarios pero es altamente probable que buena parte de los destinatarios de la mejora no deje de apoyar proyectos reaccionarios: he ahí el porqué la derecha se afana por controlar medios de comunicación, y la explicación -por ejemplo- de que una de las primeras decisiones de Macri haya sido terminar con la Ley de Medios.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-0373dd51dbd37f4a38dca66be834034e">La índole ideológica del concepto incluye un aspecto clave, que es la sensibilidad, una de las bases de la permanencia histórica del movimiento popular. En efecto, su fortaleza y presencia no es sólo el resultado de las soluciones que dieron a la situación material de los compatriotas postergados Yrigoyen, Perón, Néstor y Cristina, entre otros, sino también de que sus prédicas generaron convencimientos que se convertían en indignación colectiva, organizada y activa ante la indiferencia o responsabilidad de cualquier gobierno en casos de injusticia social. Una prueba del déficit relativo que hoy nos aqueja en este aspecto pudo verse en la ausencia de voces opositoras frente al escandaloso ocultamiento, en galpones del Ministerio de “Capital Humano”, de millones de kilos de alimentos sin repartir mientras el gobierno provoca el hambre de millones de compatriotas.</p>



<div style="height:25px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>


<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-large is-resized"><img decoding="async" src="https://www.lanacion.com.ar/resizer/v2/la-presentacion-del-libro-de-javier-milei-en-el-DOLI2R2VIBBD3FLG2QETETFSRQ.jpg?auth=c66ff6951246472186f369890e9566dbed2272283d9a72a3858c7f7229100fb5&amp;width=420&amp;height=280&amp;quality=70&amp;smart=true" alt="" style="width:514px;height:auto"/><figcaption class="wp-element-caption"><em>Foto: Santiago Filipuzzi &#8211; La Nación.</em></figcaption></figure></div>


<div style="height:25px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-85f71252fe331772504cd9b30d1f5112"><strong>El “capital humano”</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-f8c640f838bc38321a287c9630dbe31f">A propósito de “capital humano”, es un concepto clave en la ideología del mileiato: si toda actividad humana va a regirse por la lógica del mercado, los individuos deberán construirse en base al modelo de la empresa contemporánea, proceso que empieza por la educación. “La batalla cultural hay que darla tanto en las aulas como en la política”, dice Milei. O sea, se espera que las personas se comporten de tal manera que maximicen su valor como capital en el presente y mejoren su valor futuro; y que lo hagan a través de prácticas empresarias, autoinvirtiendo y atrayendo inversionistas. En otras palabras, los individuos humanos pasan a ser un proyecto gerencial, no a formarse como ciudadanos según la meta del liberalismo clásico, y se convierten en algo así como un <em>homo economicus</em>. Pero ¿cómo se realiza semejante transformación? En realidad, es un proceso que se ha iniciado hace tiempo, lo que hace Milei es convertirlo en una política explícita y total del Estado: cada individuo, como capital humano, debe asumir prácticas y estrategias que le permitan acreditar -los que puedan, con títulos- habilidades en distintas actividades, es decir, una especie de autoinversión, “educarse” para mejorar la competitividad; pero también debe registrar “seguidores”, y conseguir <em>likes</em> y <em>retweets</em> en las redes sociales: ni más ni menos que atraer inversores en uno mismo. Se alcanza entonces el galardón de “exitoso”.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-91146ca907a5bc15de5bdad5a8b2079c">Por extensión, así como las personas deben ser gerentes de sí mismas o padecer todo tipo de inclemencias, incluso la muerte, los Estados deben regirse estrictamente por metas económicas -no importa cuán inconsistentes sean- en lugar de perseguir fines políticos, o serán destruidos.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-58da0100dfad5741d73d285a0cb5dbc4">Relacionando ambas premisas, la articulación entre los intereses nacionales -o cualquier otro interés colectivo- y los individuales ya no es un problema; al contrario: el individuo como capital humano se hace, no nace, se “educa”, y debe manejarse en un contexto lleno de riesgos, contingencias y potenciales cambios violentos, como la destrucción completa y repentina de la industria. En otras palabras, no es necesario recurrir a principios “colectivistas”: en lugar de que cada individuo busque su propio interés y genere sin proponérselo el beneficio colectivo, como postula el liberalismo, del inefable pensamiento de Milei se desprende que, dada una dinámica macroeconómica -que no se define-, los argentinos deberán adaptarse y alinear su existencia a ella como capital humano, o serán expulsados de ese ilusorio paraíso. Otra vez en criollo: un país para 10 millones, no para los casi 50 millones que somos; el país del proyecto colonial.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-f3fe0900019788af8f4da08c4a673b38">Y como todo tiene que ver con todo, es oportuno señalar que la cuestión colonial también es parte de la batalla cultural. El propio Milei se ha encargado de señalarlo a través del alto valor simbólico que tuvo su primer viaje al exterior como Presidente en ejercicio. Efectivamente, que haya ido a Israel y que haya prometido trasladar la embajada argentina de Tel Aviv a Jerusalén -lo concrete o no- implica que avala el proyecto colonialista del sionismo, y que legitima el genocidio contra el pueblo palestino. Asimismo, que haya viajado en horario nocturno a Tierra del Fuego para que lo recibiera la Jefa del Comando Sur estadounidense, implica que avala al imperio-colonialismo anglosajón, cuyo brazo armado, la OTAN, tiene una base en un pedazo usurpado de nuestro territorio nacional. Para que no queden dudas, ahora nos mandan el portaviones George Washington, uno de los símbolos del poder militar yanqui. Es que también entre pueblos debe regir la competencia: el que gana domina, el que pierde se subordina.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-cdf0e102c12c9acc05707fac1b0310ed">Otro tanto puede decirse de injerencia de Milei en favor de la OTAN en la guerra contra Rusia en Europa oriental, y de los coqueteos con su colega ucraniano, el <em>rock</em> <em>star</em> Volodímir Zelenski.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-fa1348a7386c9e7018248b2d55621c5b">Esa pretendida penetración de la lógica del mercado en cada dimensión de la conducta humana y en cada rincón de las instituciones, hace cada vez más difícil explicar por qué las universidades, las bibliotecas, los hospitales, los recursos naturales y los servicios esenciales para la vida, deben ser accesibles a todos y todas, es decir planificados y provistos con la decisiva participación del Estado. Difícil pero posible, además es el núcleo de la batalla cultural: si la democracia no requiere la igualdad absoluta, no puede sobrevivir en la desigualdad absoluta; y si no exige la participación política universal, no puede sobrevivir a la ignorancia absoluta del pueblo sobre la realidad que condiciona su presente y su futuro: no puede sobrevivir al abandono de eso que se llama educación para el pueblo. Milei sabe por quienes da la batalla cultural, nosotros también.</p>



<div style="height:40px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-e79a4d34f6ab141ef3e6582f35f2b2ff">Mendoza, 29 de mayo de 2024.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-62183ffe04ed46fec03105ad357c1847">*El autor es Ingeniero Civil. Diplomado en Economía Política.</p>
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		<title>CONTRA LA FILOSOFÍA DE LA CRUELDAD &#8211; POR JULIÁN FAVA</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 21 Jul 2024 22:37:51 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Destacada]]></category>
		<category><![CDATA[Julián Fava]]></category>
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		<category><![CDATA[Política]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La narración, la palabra, sutura la herida social primigenia. En nuestro presente, lo que ocurre es que hemos vuelto a la Edad de Piedra y allí no hay narración sino ley de la selva. Por eso, es necesario insistir en la narración y en la justicia social como lazos de las contiendas entre humanos.</p>
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<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-c4fde531ac40f9f432028de45917fb74"><strong><em>La narración, la palabra, sutura la herida social primigenia. En nuestro presente, lo que ocurre es que hemos vuelto a la Edad de Piedra y allí no hay narración sino ley de la selva. Por eso, es necesario insistir en la narración y en la justicia social como lazos de las contiendas entre humanos.</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-6a9e44466b32a12862ecd314eb7913b0"><strong>Por Julián Fava*</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d5e18531e670bd10ca130847a62fe9c1"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></p>



<div style="height:40px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-drop-cap has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-6998624c1e8baba44dae99a0b1dd320b">Alguien afirmó alguna vez que hay una suerte de atracción fatal entre la política y la palabra. Desde el mundo clásico de los griegos, el modo de resolución de los conflictos humano se configuró en torno a las palabras y, más aun, a las palabras con sentido. Y, si profundizamos un poco más, a las palabras con sentido articuladas en eso que llamamos <em>narración</em>, <em>discurso</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d0d37c4d7e8f9f12add5a5d4a002c245">De este modo, las narraciones –como se ha señalado más de una vez– oficiaron como creadoras de lazos, como mediadoras, no sólo entre el ser humano y las cosas; sino fundamentalmente, entre los seres humanos. Se puede decir que allí donde se narra, se intenta al menos suturar la herida abierta en toda contienda humana. Los griegos llamaron esto<em> política: </em>en búsqueda de armonía colectiva, el <em>logos</em> oficiaba como telón de fondo y como instrumento para la consecución del bien común o de la felicidad.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-4154781c57f2021fc088afd95f4d778c">Desde luego que sin justicia social, es decir, sin una equitativa distribución de bienes materiales, espirituales y morales, no podemos hablar ni de bien común ni de felicidad de un pueblo. Entendida desde su aspecto universal, la justicia no es otra cosa que, en palabras de Aristóteles, la “suma de las virtudes morales”. Y ya sabemos que, para el filósofo, la virtud -cual músculo o habilidad con un instrumento musical- crece o se desarrolla con su ejercicio. Es decir: la virtud es un hábito.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-83bc0b9373c67de8ba03aed117b13762"> “Si le das un plato de sopa a una persona que vive en la calle, lo acomodás en la pobreza”, moralizó hace unos días un alto funcionario porteño. “Si la gente no llegara a fin de mes, ya se habría muerto”, declaró hace un tiempo el Presidente de la Nación. Uno y otro, tanto el burócrata local como el jefe de estado nacional, adscriben a una “filosofía de la crueldad” sostenida según la perversa convicción de reza: la desigualdad socioeconómica es el eje dinámico de las sociedades. Naturalizar estas premisas, blindarnos contra el dolor, en definitiva, deshumanizar la palabra es quizás requisito fundamental para trastocar violencia en sumisión. Esperemos que los resortes de la comunidad organizada, que aún sobreviven en nuestra Patria, oficien de motor en despertar de la política (uno más, sí) que necesitamos para rehabilitar nuestras vidas. Pero, para que ello ocurra, como decía el General Perón, en uno de sus editoriales de la revista Mundo Peronista: “Primero vivir, después filosofar”. Por eso mismo, mejor que termine esta nota acá.     </p>



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<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-c2a9184ce90760988c95e908d91bdd21">Buenos Aires, 21 de julio de 2024.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d8d6879a8075dc8b490a78c96aed8d95">*Filósosfo y escritor.</p>
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		<title>LA PARADOJA DE TOCQUEVILLE &#8211; POR DIEGO TATIÁN</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 31 Jul 2024 01:47:06 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Destacada]]></category>
		<category><![CDATA[Diego Tatián]]></category>
		<category><![CDATA[Batalla Cultural]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Diego Tatián sostiene que los poderosos de la Argentina enmascaran como avance de la libertad el retroceso de la igualdad, que debe ser extremo si aspira a que la jerarquía se convierta en naturaleza de las cosas y el abandono de la imaginación plebeya sea finalmente irreversible.</p>
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<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-0c3377ea472a410f917a7c36ab0d9234"><strong><em>Diego Tatián sostiene que los poderosos de la Argentina enmascaran como avance de la libertad el retroceso de la igualdad, que debe ser extremo si aspira a que la jerarquía se convierta en naturaleza de las cosas y el abandono de la imaginación plebeya sea finalmente irreversible.</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-a3fadab3a01e2871e4d77d33437f797d"><strong>Por Diego Tatián*</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d5e18531e670bd10ca130847a62fe9c1"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></p>



<div style="height:40px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-drop-cap has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-2eb9f953674cb5d6784ca6d819a3b799">Hace casi doscientos años, Alexis de Tocqueville señalaba en <em>La democracia en América</em> una paradoja cuya fuerza persiste aún: cuando la desigualdad social es abismalmente grande, se vive como como natural, la imaginación social ni siquiera es capaz de plantearse la posibilidad de su supresión y a nadie se le ocurre intentar transformar el orden establecido. Cuando, en cambio, esa desigualdad se reduce, los resabios de privilegio son mucho menos tolerados, las diferencias existentes cuestionadas y las jerarquías combatidas. Según esta idea, no es el deseo de igualdad lo que produce igualdad; es el avance de la igualdad lo que produce deseo de igualdad.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-0459b15e346107d9cb3a0318f23d930e">La embestida de los poderosos que tiene curso en la Argentina parece haber tomado prolija nota de esto. La llamada “batalla cultural” emprendida por esos mismos poderes se libra por medio de antropotécnicas y biotecnologías cuya descomunal eficacia es incomparablemente mayor a todo lo conocido hasta ahora. Se inscribe por supuesto en un régimen de acumulación preciso, pero apunta a extirpar la raíz del problema, que no es otra que el anhelo de igualdad. Borrar toda memoria de ese anhelo -que, a diferencia de otros países de la región, fue y sigue siendo intenso en la Argentina- es la tarea a consumar sin gradualismos. Lo demás sobrevendrá por añadidura.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-4dfd35ad0a9d4a3c55a870a3b8e28b54">Suprimir el estado de convulsión social para vivir en un “país normal”, quiere decir: aceptar como inevitables las diferencias de dignidad por proveniencia social, la existencia de ricos y de pobres (de muy ricos y de muy pobres) como naturaleza inconmovible de la vida en común, la sumisión de los cualquiera -que lo son por ninguna otra cosa que por haber sido incapaces de prosperar- a las preceptivas que imponen las jerarquías consumadas. La principal condición para ese retorno al “país normal” con el que las derechas sueñan desde siempre, es que las diferencias sociales vuelvan a ser muy grandes (de allí el elogio de la Argentina pre-peronista y pre-yrgoyenista); tanto como para que se acepten con obediencia, e incluso se consientan como la mejor manera posible de vivir.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-da164b66e22b8f3c2f97936ff6d974e1">Enmascarado como avance de la libertad, el retroceso de la igualdad debe ser extremo si aspira a que la jerarquía se convierta en naturaleza de las cosas y el abandono de la imaginación plebeya sea finalmente irreversible. Pero si esa producción de subjetividades sumisas aspira a ser perdurable, será necesaria asimismo una alteración afectiva compensatoria que garantice la estabilidad del consentimiento. Arriesgo una hipótesis: las pasiones concomitantes a la justicia social -entre las cuales la esperanza en que por la acción humana el mundo puede ser distinto-, dejan su lugar a pasiones tristes que se manifiestan como deseo de castigo. Alguien debe ser culpable de la impotencia, la humillación y el resentimiento que cunden en la vida dañada, y esos culpables son provistos a diario por los medios masivos y las redes sociales. Despolitizada compensación de la propia insatisfacción por medio del sufrimiento de alguien, de otro, de quien sea (si es posible la pena de muerte, o de muerte en vida con tantos años de cárcel que excedan el tiempo que a esa existencia le resta, o la imputabilidad de los niños que delinquen o necesariamente van a delinquir por ser quienes son…): que la indignación social sin horizonte sea satisfecha con una buena provisión de presas cada día.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-9a65bf3096916bd7d6db5a213cc430bd">No estoy hablando del castigo -necesario hasta que no seamos capaces de pensar otra cosa-, sino del deseo de castigo, inoculado y reproducido miméticamente hasta lo descomunal. Un deseo sacrificial, que en su dimensión más profunda es atávico: restituye la organización social en torno a la práctica de sacrificios concretos para que -despojado en este caso del sistema de significados que le era propio en las comunidades arcaicas- la alegría de la destrucción de alguien compense de algún modo la miseria material y cultural que las personas deberán aprender a aceptar como un destino.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-f0fa87d92dbef011e443b5506dda2215">Hace pocos meses, concretamente el 26 de abril durante un acto en Quilmes junto a Mayra Mendoza, Cristina evocó la cuestión sacrificial. Refiriéndose al presente político, criticó “<em>el inútil sacrificio al que está siendo sometido nuestro pueblo</em>”. Frase que, en mi opinión, tiene varias napas de sentido. Es “inútil” sin dudas en el que Cristina le adjudica (el despojo, el empobrecimiento y la pérdida de derechos son presentados como necesarios para la prosperidad -cuando esta ilusión de desvanezca, ya habrá sido demasiado tarde).</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-e05b1e266d9380dad93d1b89ea9b80fa">Pero creo que la restitución sacrificial tiene otro sentido, quizás más decisivo, que lejos de ser “inútil” está programado en detalle y ocupa el centro de un proyecto de sociedad extactivista, que despoja a los cuerpos y la entera naturaleza de todo lo que tienen para dar. La pasiva aceptación de ese saqueo a gran escala requiere consolidar un régimen afectivo donde el anhelo de justicia social y construcción de otro mundo es desplazado por un violento deseo de sacrificios y destrucción de personas.</p>



<div style="height:40px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-42528cdd044616266152dcc2fcd3f075">Córdoba, 30 de julio de 2024.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-86997aadc3dd5f97c08c35d29319c36c">*El autor es investigador del Conicet y docente de la UNSAM.</p>
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		<title>LA MERCANTILIZACIÓN DE LA EDUCACIÓN &#8211; POR CLAUDIO ALTAMIRANO</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 10 Sep 2024 15:06:25 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Claudio Altamirano]]></category>
		<category><![CDATA[Capital humnano]]></category>
		<category><![CDATA[educación]]></category>
		<category><![CDATA[Justicia Social]]></category>
		<category><![CDATA[Mercado]]></category>
		<category><![CDATA[Milei]]></category>
		<category><![CDATA[Neoliberalismo]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La mercantilización de la educación y el modelo de capital humano priorizan la eficiencia económica sobre la justicia social y el desarrollo humano integral.</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/la-mercantilizacion-de-la-educacion-por-claudio-altamirano/">LA MERCANTILIZACIÓN DE LA EDUCACIÓN &#8211; POR CLAUDIO ALTAMIRANO</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
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<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-267a52e91629c1e9b2fa077bda1320a5"><strong><em>La mercantilización de la educación y el modelo de capital humano priorizan la eficiencia económica sobre la justicia social y el desarrollo humano integral.</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-a0a0bb8a2e7cde6fd4afaa13c0ec025f"><strong>Por Claudio Altamirano*</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d5e18531e670bd10ca130847a62fe9c1"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></p>



<div style="height:40px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-66af85ebf71d504199cc5ad42a0d9f66"><em>“Para que quede constancia de que nunca hablamos de eso, pero que en realidad se trata de eso, del perfil de egreso”,</em> canta El Alemán.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-0aaafd467bbddc818724ed2f953f3618">Este verso de un poeta uruguayo refleja mi preocupación acerca del modelo educativo y el modelo de país que está en disputa. Durante el gobierno de Javier Milei, y en anteriores gobiernos neoliberales, hemos visto un creciente interés por transformar la educación en un instrumento al servicio de los intereses del mercado. Este fenómeno, conocido como la mercantilización de la educación, prioriza la empleabilidad y la productividad sobre otros valores fundamentales.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-b81d218b691e50db060249fad22e17d2">Lo que debería ser concebido como un derecho humano y un bien público se reduce a una mera capacitación técnica, cuyo único fin es satisfacer las demandas del mercado laboral. Este enfoque no solo limita el desarrollo integral de los estudiantes, sino que también ignora el papel crucial de la educación en la formación de una ciudadanía crítica y participativa.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-0bab053826361b62717ab7c4fe8f115c">En nuestro país, las infancias están atravesando una etapa de profunda vulneración de derechos debido al desmantelamiento del Estado Nacional y su reorientación como guardián de intereses de sectores poderosos. Esta situación ha llevado a un abandono de la responsabilidad estatal como garante de los derechos de las infancias y sus familias. El ajuste en las políticas económicas, sociales, sanitarias, culturales y educativas ha incrementado dramáticamente los índices de pobreza, indigencia y exclusión sociocultural.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-e3df431da56d3032032f574775817a3f">Según el Observatorio de la Deuda Social Argentina de la Universidad Católica Argentina, la pobreza afecta al 54,9% de la población y la indigencia al 20,3%, lo que significa que 2.800.000 menores de 18 años se encuentran en indigencia. Mientras un millón de niños y niñas se van a dormir sin cenar, la suspensión de la entrega de 5 millones de toneladas de alimentos refleja una política de crueldad que expone a las infancias a riesgos y procesos deshumanizantes.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-eed1f075a569a7bca4261066664f6e77">Como canta El Alemán en Perfil de egreso: “<em>Al oprimido libera de la histórica cadena, critica los cimientos del sistema, ese es el problema”.</em></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-6b327e716ad145c7b9578afe2de6121f"><strong>El modelo de capital humano</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-9521e155e0dc5cc2e0d127ef3f1c0dde">Este modelo, lejos de considerar a los estudiantes como sujetos de derecho con capacidad de transformación social, los reduce a su potencial productivo. Al centrarse exclusivamente en las habilidades técnicas y la productividad económica, este enfoque ignora dimensiones claves de la educación, como la formación ética, la participación ciudadana y la realización personal. Al promover una visión tan reduccionista, el modelo de capital humano despoja a la educación de su capacidad transformadora y la convierte en un mero instrumento de adaptación al mercado.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-b0aa6687a82651983b61e9501b07a697"><strong>Impacto en la equidad educativa</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-2c5b102ef2d8edc7a27d49bd94d48938">La mercantilización de la educación y el modelo de capital humano tienen un impacto devastador en la equidad educativa. Al priorizar la eficiencia económica sobre la justicia social, estas teorías reproducen y profundizan las desigualdades existentes. En un sistema educativo orientado a los intereses empresariales, los sectores más privilegiados de la sociedad son los principales beneficiarios, mientras que los grupos marginados quedan relegados a una educación de segunda clase, diseñada para mantenerlos en posiciones subalternas dentro del mercado laboral. Esta perspectiva perpetúa las desigualdades y refuerza una estructura social injusta, donde las oportunidades educativas están directamente relacionadas con el origen socioeconómico de los estudiantes.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-9783b165dd5e9da5f8461c3bd03e9607"><em>“Preferiría que nuestra educación sea discutida y no subordinada a mercancía, ni preestablecida”,</em> nos dice la poesía.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-da0784de6ba5f014b1494483f9a011da">El neoliberalismo está transformando a las nuevas generaciones de los países saqueados en sus bienes naturales comunes y la riqueza que producen, en una población hambrienta y violenta, que busca sobrevivir sin perspectivas de futuro. Estas políticas se fundamentan en la eliminación de derechos básicos y el control social, como se evidencia en las propuestas de la extrema derecha argentina de reducir la edad de punibilidad.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-1bf24f9f3b83209f96af1dc8b9577f32">En un país con una tasa delincuencial muy baja en menores de 18 años, se intenta criminalizar a las infancias, estigmatizando especialmente a las más pobres, que ya sufren discriminación y violencia institucional. Nuestras niñeces no son peligrosas; están expuestas a riesgos, a procesos deshumanizantes, a la muerte por causas evitables, y se ven convertidas en mercancías para la explotación laboral y sexual, entre otros padecimientos.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-f5ffbfa76425d6cd20db7863c0d12343">Los tiempos de infancias son tiempos de derechos plenos. Necesitamos un Estado comprometido con políticas públicas que prioricen la prevención, asistencia y protección de los derechos establecidos en la Convención Internacional de Derechos del Niño y Adolescente, que tiene rango constitucional en nuestro país.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-7ca0dde37ef7b13aead879ab90b02247"><strong>Una educación emancipadora es posible</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-f537850a13d01f2932abe1ba269dfde9">Frente a este panorama, es necesario promover una educación basada en los principios de la pedagogía crítica. Inspirada en teóricos como Paulo Freire, esta concepción concibe la educación como un proceso de liberación y transformación social. Una educación emancipadora fomenta el desarrollo del pensamiento crítico, la participación activa de los estudiantes y la vinculación de los aprendizajes con las realidades sociales y comunitarias.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-cece6fb34f6dc34f2c562dbd69408929">En lugar de ver a los estudiantes como receptores pasivos de conocimiento, los reconoce como sujetos activos, capaces de cuestionar y transformar su entorno. Este modelo empodera a los estudiantes y contribuye a la construcción de una sociedad más justa e igualitaria. La lucha por una educación emancipadora es parte primordial de la construcción de un mundo más justo.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-6410b0694ff7e3cf02f297d411fa6439">Es fundamental que educadores, estudiantes, familias y comunidades se movilicen en defensa de una educación pública, gratuita y de calidad, que priorice los derechos humanos y la justicia social por sobre los intereses empresariales. No podemos permitir que la educación sea vista únicamente como un medio para satisfacer las demandas del mercado; debe ser un instrumento de liberación y transformación social.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-14537676d0f4cd75aa48374015f65735">En síntesis, la mercantilización de la educación y el modelo de capital humano prioriza la eficiencia económica sobre la justicia social y el desarrollo humano integral. Estos enfoques perpetúan las desigualdades y reducen la educación a una herramienta al servicio del mercado.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-7dfd1bb3b52a89fb552739771ee124d6">Para cambiar esta realidad, es urgente promover una educación emancipadora que forme ciudadanos críticos y comprometidos con el bien común. Solo a través de una educación que promueva la equidad, el pensamiento crítico y la participación activa podremos construir un futuro donde todos tengan las mismas oportunidades de desarrollo y realización personal.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-ac70977e18fd281a71ee0a6c62c2ee80">En el Día del Maestro, dedico esta nota a quienes siguen siendo obstinadamente docentes, y cierro con un verso que refleja mi sentir:</p>



<div style="height:20px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-text-align-center has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-f2248395de4f1e6266c3d7f01217439f"><em>Si me preguntan, prefiero la tristeza a lo inconsciente,</em></p>



<p class="has-text-align-center has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-6ca5accc0227ec4945c653d240a56985"><em>que duela porque no es indiferente, porque está presente.</em></p>



<p class="has-text-align-center has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-9816493b1dc0d9323527b61c22d6797d"><em>Pobres los pueblos, que callan y que sólo acatan</em></p>



<p class="has-text-align-center has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-7701c1bf62cfaf9095e955e3a6c3dd35"><em>cuando su educación se mide en plata,</em></p>



<p class="has-text-align-center has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-3e80e034dc639ce9ee6863c62aa7aa49"><em>si solo se trata que el perfil de egreso</em></p>



<p class="has-text-align-center has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-fb959e669fa41f9011a5918ebb4a1795"><em>siga sosteniendo esa idea de progreso</em></p>



<p class="has-text-align-center has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-0b4d1016afbab4bee3cd8b28a26851d2"><em>todas herramientas funcionales, desiguales, que caducan,</em></p>



<p class="has-text-align-center has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d74bafad64ffaf755ad9ad8b3a0ab089"><em>viva quien educa, viva quien educa, viva quien educa, para cambiar.</em></p>



<div style="height:40px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-5a2fbcd011d809b3044a9cdeda57c431">Buenos Aires, 11 de septiembre de 2024.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-42a18e366eeaada419838beccd928272">*Educador, escritor y documentalista argentino.</p>
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		<title>Tiempo de misericordia &#8211; Por Lidia Ferrari</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 15 Feb 2026 04:01:47 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Lidia Ferrari]]></category>
		<category><![CDATA[democacia]]></category>
		<category><![CDATA[Gaza]]></category>
		<category><![CDATA[Justicia Social]]></category>
		<category><![CDATA[nazismo]]></category>
		<category><![CDATA[Simone Weil]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>En 1942 le pidieron a Simone Weil, exiliada en Londres, que escribiera sobre lo que podría hacer Francia para ganarle la guerra a Hitler. En ese contexto, presentó un proyecto que algunos juzgaron descabellado: Formar un equipo de enfermeras para luchar en el frente junto con los soldados, con la misión no sólo de cuidarlos, sino de darles fuerza moral y consuelo. Es en esta marcha de una crueldad sin freno que Lidia Ferrari recuerda esa idea de Simone, la de constituir una formación capaz de anteponer, de modo claro, una imagen totalmente contrapuesta a la de los supremacistas y pederastas de turno.</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/tiempo-de-misericordia-por-lidia-ferrari/">Tiempo de misericordia &#8211; Por Lidia Ferrari</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-002bbe93868a4cc6e0f7d9924553c17d"><strong><em>En 1942 le pidieron a Simone Weil, exiliada en Londres, que escribiera sobre lo que podría hacer Francia para ganarle la guerra a Hitler. En ese contexto, presentó un proyecto que algunos juzgaron descabellado: Formar un equipo de enfermeras para luchar en el frente junto con los soldados, con la misión no sólo de cuidarlos, sino de darles fuerza moral y consuelo. Es en esta marcha de una crueldad sin freno que Lidia Ferrari recuerda esa idea de Simone, la de constituir una formación capaz de anteponer, de modo claro, una imagen totalmente contrapuesta a la de los supremacistas y pederastas de turno.</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-187d93109ca0aaa39975aa2e7c2dd0e1"><strong>Por Lidia Ferrari*</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d5e18531e670bd10ca130847a62fe9c1"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></p>



<div style="height:68px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-text-align-right has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-7871a0c32d3d14a33de826a8992dc686">“Id, pues, y aprended lo que significa: Misericordia quiero, y no sacrificio. Porque no he venido a llamar a justos, sino a pecadores, al arrepentimiento.” Mateo, 9:13</p>



<div style="height:51px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-07f9da63bcc132d43313b2c1e529cf8d"><strong>1.</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-1b4d5275b92916dc076c267e54946863">Es un deseo que en los tiempos crueles, desatados, impiadosos en los que vivimos resuenen ecos de aquellos tiempos primigenios del cristianismo o del budismo, de movimientos que cambiaron el mundo. Movimientos nacidos de algunas personas, como el Buda, alcanzando a personas simples con el mensaje de no reverenciar a los Brahmanes, de practicar una vida compasiva con los otros, de renuncia a la vida lujosa, de ascetismo. Como el Dios de Jesús que no será el de un déspota que se ocupa solo de su pueblo, sino un Dios para toda la humanidad, que se recuesta sobre los humildes, los abandonados, los débiles. Un Dios «lento para la ira y abundante en misericordia». No estoy diciendo que debe nacer una nueva religión, ahora que algunas de ellas han sido cooptadas por los mismos que desatan la crueldad. Nos hace falta un tiempo de oposición a los poderes inmisericordes, destructivos, codiciosos. Los déspotas de nuestro tiempo practican una impunidad para hacer lo que se les venga en gana, diseminando la religión del dinero y del consumo, la segregación de los humildes, la crueldad a los humillados. Sus narraciones, dispositivos y codicias, han diseminado una amoralidad que ni siquiera se preocupan en ocultar o disimular. El problema es que alcanza a parte de la población y, sin darse cuenta, ella abraza esas codicias, esas crueldades, esas canallerías triviales olvidando una moralidad de socorro al desposeído.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-91e11e93f5f354ac7e490f27d8e4b87f"><strong>2.</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-eb95b46c463843fc2a1c8d16d6f6ffdd">Misericordia es una palabra de raíces latinas, compuesta por<em> miser</em> (desgraciado, miserable) o <em>miserere</em> (tener piedad) con <em>cor-cordis </em>(corazón). La capacidad de sentir desdicha por los demás y ser compasivo con ellos. No se trata de una emoción pasiva, sino de una virtud activa que debe traducirse en obras de ayuda. En el contexto bíblico la misericordia se asocia con el término hebreo bíblico <em>rahamim</em>. Tiene una dimensión materna ligada a la palabra <em>rehem</em> (útero), que describe su naturaleza visceral. Es más que la compasión o misericordia modernos, es un amor que se inclina frente a la fragilidad del humano, lo acoge y no lo abandona.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-b109b53bd7752811df80607dbd9b8993"><strong>3.</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-38d74b012eda0e38ab611f20f10d9995">En 1942 le habían pedido a Simone Weil, exiliada en Londres, que escribiera sobre lo que podría hacer Francia para ganarle la guerra a Hitler. Ya había intentado delinear ideas acerca de cómo inspirar a un pueblo diferenciándolo de la propaganda nazi, desde su desesperación de no sólo querer aportar ideas sino participar activamente para detener el infierno de la experiencia nazista. En ese contexto, presenta un proyecto que algunos juzgaron descabellado: Formar un equipo de enfermeras para luchar en el frente junto con los soldados, con la misión no sólo de cuidarlos, sino de darles fuerza moral y consuelo. Entre los fundamentos del proyecto dice:</p>



<div style="height:15px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-text-align-center has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-b181e1b3453ae5e89863c3943e1a27c0">“Un pequeño grupo de mujeres que ejercitara día tras día un coraje de este género sería un espectáculo tan nuevo, tan importante y cargado de un significado tan claro que impactaría la imaginación más que lo que hayan impactado los diversos procedimientos inventados por Hitler. Solo Hitler ha impactado la imaginación de las masas. Ahora sería necesario golpear con más fuerza que él. Este cuerpo femenino constituiría sin duda un medio capaz de lograrlo. [&#8230;] Este cuerpo, por un lado, y las SS, por otro, crearían, por su contraposición, una imagen preferible a cualquier eslogan. Sería la representación más impactante posible de las dos direcciones entre las que la humanidad hoy debe elegir”<a href="#_edn1" id="_ednref1">[i]</a>.</p>



<div style="height:15px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-85aa4aeeaf1e910268b3178e4c8d6048">Lo descabellado del proyecto no amengua la interesante construcción que realiza Simone Weil. Toma nota que se trata de dos direcciones hacia las que se dirige la humanidad y considera imprescindible representar de forma clara e impactante que la humanidad debe elegir una de ellas, y que una de esas direcciones no tiene el predicamento colosal que tiene el nazismo. Me ha interesado porque se trata de una situación similar a la que nos encontramos hoy día, en este mundo agobiado por un proyecto expansionista, imperial, supremacista, guiado por dos rectores principales con sus complicidades occidentales y más allá de occidente. Como Simone, podemos sentir similar aflicción cuando vemos que todo pareciera dirigirse sin freno hacia ese mundo regido por pederastas, supremacistas, fondos de inversión y tecnofeudalistas que sólo desean acrecentar sus cuentas con un plus: gozar de su poder e impunidad extremos para convertir a la humanidad en una plaza de esclavos para sus usufructos sin fin. </p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-3c46d87a4c114eb1ac47c6f74711ef90">Es esta marcha de una crueldad sin freno, de la consciencia de una impunidad impiadosa que ni siquiera disimulan, lo que consuena con la urgencia del proyecto desesperado de Weil. Sabemos cómo terminó esa guerra. Fueron vencidos aquellos que detentaban el poder destructor y devastante. Sin embargo, a pesar de todos los <em>Nunca Más</em> pronunciados y sancionados, a pesar de las instituciones que se dieron para evitar el surgimiento de algo similar, aquí estamos, otra vez, frente a ideas y acciones muy cercanas a las del nazismo. Con una diferencia que algunos lúcidos han visto. A diferencia de la confrontación con la Alemania de Hitler, una gran cantidad de países e instituciones están del lado de los verdugos. Son varias naciones o poderes que se unen para construir más que un imperio, un orden de cosas que derribe lo poco de democracia y justicia social que aún perdura. Al vernos en una encrucijada similar, recuerdo esa idea de Simone, la de constituir una formación que pudiera anteponer de modo claro una imagen totalmente contrapuesta a la de los supremacistas y pederastas de turno. Estamos precisando también “… la representación más impactante posible de las dos direcciones entre las que la humanidad hoy debe elegir”. </p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-f81abfec3a40d28410dec60a0311de7d">Desgraciadamente, el genocidio del pueblo palestino se ha convertido en un símbolo que presta su imagen a aquello que amenaza a otros pueblos del mundo. La angustia de muchos por este orden de cosas ha producido acciones, como el evento de las flotillas a Gaza. El evento de las flotillas es algo así como esa “formación de enfermeras” que soñó Simone Weil. Con la beneplácita diferencia que las flotillas se pusieron en marcha y conmovieron al mundo (y van a retornar en marzo). Se trata de acciones que emergen desde una desesperación o forjadas en un rapto de desatino, pero que logran conmover la atención para asumir que estamos ante una encrucijada humana existencial.</p>



<div style="height:29px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-eff5885f0f3a518e02ab94517a46c45c"><strong>Referencias:</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-cf68d43bfa7756264fcf654cb7deca41"><a href="#_ednref1" id="_edn1">[i]</a> “Un piccolo gruppo di donne che esercitasse giorno dopo giorno un coraggio di questo genere sarebbe uno spettacolo talmente nuovo, talmente importante e carico di un significato talmente chiaro da colpire l’immaginazione più di quanto non abbiano fatto fin qui i diversi procedimenti inventati da Hitler. Soltanto Hitler ha finora colpito l’immaginazione delle masse. Ora bisognerebbe colpire più forte di lui. Questo corpo femminile costituirebbe senza dubbio un mezzo in grado di riuscirci. [&#8230;] Questo corpo da una parte e le S.S. dall’altra creerebbero con la loro contrapposizione un’immagine da pre- ferire a qualsiasi slogan. Sarebbe la rappresentazione più clamorosa possibile delle due direzioni tra le quali l’umanità oggi deve scegliere”. WEIL, Simone. <em>Progetto di una formazione di infermiere di prima linea</em>, in S. WEIL – J. BOUSQUET, <em>Corrispondenza</em>. Milano, SE, 1994, p.52.</p>



<div style="height:64px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-6321c385514ec3af22352b2a87910f5c">Sábado, 14 de febrero de 2026.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-e0bb37c5a4ea3a4487ae6ec191ec3876">*Psicoanalista, escritora y ensayista.</p>



<div style="height:15px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>



<figure class="wp-block-image"><img decoding="async" width="271" height="68" src="https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2025/07/logo.png" alt="" class="wp-image-16425" srcset="https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2025/07/logo.png 271w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2025/07/logo-260x65.png 260w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2025/07/logo-50x13.png 50w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2025/07/logo-150x38.png 150w" sizes="(max-width: 271px) 100vw, 271px" /></figure>



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		<title>¿Por qué paramos en las universidades nacionales? &#8211; Por Darío Capelli</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 17 Mar 2026 14:56:47 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Darío Capelli]]></category>
		<category><![CDATA[Justicia Social]]></category>
		<category><![CDATA[Ley de Financiamiento Universitario]]></category>
		<category><![CDATA[Milei]]></category>
		<category><![CDATA[Paro Universitario]]></category>
		<category><![CDATA[salarios]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El paro en las Universidades Nacionales se lleva a cabo, como lo expresa Darío Capelli, porque los docentes universitarios nos merecemos vivir de nuestro salario, porque estamos de pie en defensa de una historia y porque -a días de cumplirse el quincuagésimo aniversario del golpe militar del ´76- no podemos permitir que el libertarianismo que capea hoy sobre la Argentina se lleve por delante al Estado de Derecho y a la Justicia Social. </p>
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<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d9e77b8fc032c5f21484af8ad9bfb031"><strong><em>El paro en las Universidades Nacionales se lleva a cabo, como lo expresa Darío Capelli, porque los docentes universitarios nos merecemos vivir de nuestro salario, porque estamos de pie en defensa de una historia y porque -a días de cumplirse el quincuagésimo aniversario del golpe militar del ´76- no podemos permitir que el libertarianismo que capea hoy sobre la Argentina se lleve por delante al Estado de Derecho y a la Justicia Social. </em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-758eb62dbc4766056ca0ce5abbd6c18e"><strong>Por Darío Capelli*</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d5e18531e670bd10ca130847a62fe9c1"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></p>



<div style="height:67px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-drop-cap has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-77373d0b4c7dd08a7ddfc0a10b797891">Para Javier Milei la Justicia Social es una aberración. Lo ha dicho en su campaña electoral y lo reafirma frecuentemente desde su cargo presidencial. Ningún otro Presidente, desde 1983 a la fecha, ha sido tan explícito en el combate contra el bienestar general del Pueblo, contra el progreso económico con distribución equitativa de la riqueza producida por lxs argentinxs y contra el desarrollo científico-tecnológico como pilar de soberanía nacional. Pero la Justicia Social es una perspectiva contenida en la Constitución: sobrevuela el espíritu de su preámbulo, permea todo el artículo 14 bis y está expresamente aludida en el artículo 75. Por eso, Milei incurre en un acto de inconstitucionalidad al combatirla. Y no sólo la enfrenta retóricamente como con patetismo hizo en la reciente ceremonia de apertura legislativa: su programa de gobierno consiste en ataques concretos contra toda instancia política, organización social e institución pública que opere sobre la realidad, guiada por el principio constitucional de la Justicia Social. Ciertamente, la Universidad es uno de esos actores que Milei ha erigido como sus principales enemigos. La Universidad pública y gratuita es parte del sistema educativo argentino y como tal, un organizador social y un vector fundamental de movilidad ascendente. Las marchas en su defensa de los años 2024 y 2025 conmovieron a la opinión pública no sólo por la participación multitudinaria sino, principalmente, porque fueron protagonizadas por familias enteras que daban testimonio de este carácter. Son memorables aquellos carteles artesanales: “mamá ama de casa, papá quiosquero, hija arquitecta” o “papá albañil, mamá empleada doméstica, hijo odontólogo”. Pero si la Universidad pública es parte del andamiaje institucional que garantiza y promueve la Justicia Social en la Argentina no es tan sólo por su rol como factor de movilidad ascendente, lo que ya sería suficiente motivo para defenderla. También es el ámbito en el que se produce el conocimiento en áreas estratégicas y el pensamiento crítico necesarios para el desarrollo del interés nacional tanto como una atención a las necesidades de la población mediante la agenda de extensión y vinculación territorial; y todo -tal como fue elaborado por diversos modelos del pensamiento moderno, de Kant a Derrida, pasando por nuestro Deodoro Roca-; todo, decíamos, con autonomía de prescripciones exógenas y mandatos doctrinales. El conjunto de la ciudadanía lo sabe y por eso expresó del modo más inequívoco –con millones de cuerpos ocupando la calle- su voluntad de no entregar y más bien de seguir fortaleciendo lo que, en más de 400 años de historia (recordemos que la Universidad Nacional de Córdoba fue creada en 1613), se fue construyendo como un bien público al que tienen derecho todos los habitantes de este suelo. La Reforma de 1918 que la democratizó, el decreto de 1949 firmado por el General Perón que garantizó su gratuidad, y la ampliación del sistema que entre 2003 y 2015 promovieron los gobiernos de Néstor Kirchner y Cristina Fernández que la popularizó, son los hitos de una historia que el Pueblo argentino asume como parte de su propia historia. Ningún gobierno ajustista, subido a la ola de las derechas globales, va a poder barrer con esa densa trama cultural. La Universidad más grande del país, la Universidad de Buenos Aires, además, nació al calor de la gesta independentista, como parte de un impulso revolucionario: quienes la habitamos (estudiantes, personal administrativo, docentes, investigadorxs) estamos hechos de ese legado. Es una hebra fundamental de nuestra identidad y una carta que puede activarse en esta circunstancia histórica o estimulada por la contingencia. Lo sabe el gobierno, lo saben las fuerzas políticas que cumplen roles legislativos y lo saben, incluso, la propia conducción de la UBA y la estructura interuniversitaria que la contiene.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-444486eacbf43bfd97da3e73849be19a">El inconstitucional ataque a la Justicia Social en el que se enfrascó el gobierno de Milei tiene -en el caso de las Universidades- la forma del estrangulamiento presupuestario y el ajuste más salvaje del que se tenga memoria. La comunidad universitaria, que en el horizonte de una verdadera utopía libertaria (reclamamos el derecho a esa palabra) es como decir la comunidad en su conjunto, lo ha resistido y hasta logró torcerle el brazo al gobierno conquistando una Ley propia, la 27.795 o Ley de Financiamiento Universitario, que garantiza una recomposición de salarios y de becas, de modo que la inflación no siga licuando el poder adquisitivo de trabajadorxs docentes y no-docentes, investigadorxs y estudiantes. Como se sabe, Milei vetó la Ley. Pero se volvió a colmar la calle y el Congreso se vio forzado a insistir en ella. No obstante, y ante la negativa de su aplicación, fue necesario que un fallo judicial obligara al gobierno a cumplir con la norma y a ejecutar de inmediato el aumento que nos merecemos por nuestra labor y que necesitamos para no seguir perdiendo contra una inflación que no cesa. Lxs trabajadorxs docentes y no-docentes hemos perdido ya el 35% del poder de compra, para recomponer lo cual es necesario un aumento de sueldos de, al menos, un 52%. La Ley de Financiamiento Universitario consagra esa recomposición sin alterar el esquema tributario ni tocar fondos que corresponden a otras áreas o que pertenecen a las provincias. No es cierto que las finanzas públicas se pongan en riesgo. Lo que en todo caso debe discutir la sociedad argentina es el carácter abstracto del llamado “equilibrio fiscal” que Milei declama hasta el fetichismo. En el discurso y las acciones de los diversos experimentos ultraliberales que gobiernan parte del planeta, lo&nbsp; único real es la crueldad, los intentos de esclavizar a la fuerza laboral y la sumisión absoluta al poder del dinero hiperconcentrado en menos del 1% de la población mundial.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-449628f1f2362244ade3f524bd7084e3">Pero volviendo a nuestro país y a la situación de las Universidades: cuesta creer que un gobierno de ribetes inconstitucionales como el actual se ajuste a derecho y cumpla con una Ley a pesar de haber sido insistida con dos tercios de cada cámara luego del veto presidencial. Ahora, como puede precipitarse a un conflicto legal al -además- desconocer un decisorio judicial, el gobierno apeló el fallo que lo obliga a cumplir la Ley de Presupuesto Universitario y con eso pretende ganar tiempo para lograr una nueva Ley que la reemplace y que, con la irrisoria propuesta de aumentarnos en un 12,3% (en lugar del 52% que necesitamos), siga vulnerando nuestro derecho a un salario acorde a la tarea que cumplimos a diario en las aulas, en los laboratorios, en los hospitales universitarios, en las oficinas, en los institutos de investigación y en cada rincón de esta institución que es, como dijimos, una viga estructural de la Justicia Social en la Argentina.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-edbc18edae7261d170872c4805e884a7">Por eso, pues, tenemos nuevamente un ojo sobre el Congreso y, si todavía tienen alguna duda y contemplan la posibilidad de votar el proyecto que mandó el gobierno, le vamos a recordar a cada legislador que su función es deliberar y sancionar normas que tengan en cuenta el bien común de lxs argentinxs. Y que, como dice el ya nombrado art.75 de la Constitución Nacional en el inciso 19, una de sus atribuciones es “proveer lo conducente al desarrollo humano, al progreso económico con justicia social, a la productividad de la economía nacional, a la generación de empleo, a la formación profesional de los trabajadores, a la defensa del valor de la moneda, a la investigación y al desarrollo científico y tecnológico, su difusión y aprovechamiento.”</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-419d63d7988e7f03bd6da5e7f37ab3fe">Por todos los motivos paramos: porque nos merecemos vivir de nuestro salario, porque estamos de pie en defensa de una historia y porque -a días de cumplirse el quincuagésimo aniversario del golpe militar del ´76- no podemos permitir que el libertarianismo de cotillón que capea hoy sobre la Argentina se lleve por delante al Estado de Derecho y a la Justicia Social.&nbsp;</p>



<div style="height:65px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-74bbde749698e12020e066e3571d1f11">*Sociólogo, docente universitario, delegado Gral. de FEDUBA-Fac. de Cs. Sociales, co-editor de la Revista El Ojo Mocho.</p>



<div style="height:25px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



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<figure class="wp-block-image"><img decoding="async" src="https://ci3.googleusercontent.com/meips/ADKq_Nb7bo8O-KWKglhFy6cdS6CtnsWzA57Pq87oGcw6j4Fm2hIO2u7eKHYUHwQKEk9RgtWD5OThdsMYH2S_5bO6S7-JzKMPtl3UxBTpTxhV-K-BRk7n6aH9ew=s0-d-e1-ft#https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2025/07/logo.png" alt=""/></figure>



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