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	<title>jóvenes archivos - La Tecl@ Eñe Revista</title>
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	<description>Una Revista de Opinión</description>
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	<title>jóvenes archivos - La Tecl@ Eñe Revista</title>
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		<title>La Gerontocracia Proteccionista &#8211; Por Carlos Caramello</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 30 Apr 2018 23:01:48 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Carlos Caramello]]></category>
		<category><![CDATA[Alfonsín]]></category>
		<category><![CDATA[Cambiemos]]></category>
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		<category><![CDATA[Política]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La gerontocracia política ya gozó de su oportunidad para ejercer el poder político y así estamos, sostiene Carlos Caramello en este artículo, y afirma que la sociedad está reclamando credibilidad y legitimidad en sus dirigentes, aspectos que mostrarían una mejor predisposición hacia la política si apareciesen nuevos dirigentes en los que depositar su confianza. Es la hora de los jóvenes.</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/la-gerontocracia-proteccionista-carlos-caramello/">La Gerontocracia Proteccionista &#8211; Por Carlos Caramello</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em><strong>La gerontocracia ya gozó de su oportunidad para ejercer el Poder y así estamos, sostiene Carlos Caramello en este artículo, y afirma que la sociedad está reclamando credibilidad y legitimidad en sus dirigentes, aspectos que mostrarían una mejor predisposición hacia la política si apareciesen nuevos dirigentes en los que depositar su confianza. Es la hora de los jóvenes.</strong></em></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>Por Carlos Caramello*</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></span></p>
<p style="text-align: right;"><span style="color: #000000;"><em>“M</em><em>íralos</em><em>, </em><em>mí</em><em>ralos, est</em><em>án</em> <em>tramando</em> <em>algo</em><em>. </em></span></p>
<p style="text-align: right;"><span style="color: #000000;"><em>P</em><em>ícaros</em><em>, </em><em>pícaros</em><em>, </em><em>quizá</em><em>s pretenden el poder”.</em></span></p>
<p style="text-align: right;"><span style="color: #000000;"><strong>Charly Garc</strong><strong>ía</strong></span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Mientras Don Macri y su Pandilla acometen contra los viejos (ajustando a la baja sus jubilaciones y pensiones; recortando los medicamentos y las prestaciones de salud; quitándoles créditos, turismo, lugares de esparcimiento, condenándolos, en fin, de mil una maneras), el sector más veterano del establishment vernáculo se gratifica, por estos días, en un minué plagado de gestos en el que unos maduritos <em>cortejan</em> a otros maduritos: se auto elogian, se aplauden, se miman mutuamente, se preservan… acaso como respuesta a ese <em>trasvasamiento generacional compulsivo</em> al que el híper-kirchnerismo -explican- sometió a la Política en la última década, básicamente por imposición de La Cámpora.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Ejemplo más claro, echale blanqueador: María Romilda Servini de Cubría, 81 añitos cumplidos, acaba de designar al frente de la intervención del Partido Justicialista nacional a Luis Barrionuevo (76 años) quien, de inmediato, solicitó <em>el acompañamiento</em> de Julio Bárbaro (76), y ambos, junto a Carlos Campolongo (70), le explicaron a <em>Clarín</em> que, hasta la llegada de esa tríada, el Peronismo “<em>era historia y hoy es futuro</em>” (sic Barrionuevo). A <em>Clarín</em> le explicaron, claro, el emporio periodístico que sigue en manos de Héctor Magnetto (73). Cuentan los que saben que el “Beto” (así lo conocen los amigos), todos los días, a las 9 de la mañana, llega a su oficina del multimedio, portando los adminículos imprescindibles para sobrellevar su enfermedad, y trabaja allí hasta entrada la noche.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>El Mundo es de los… ¿Adultos Mayores?</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Cada vez que alguien, haciendo piruetas para que <em>no lo tiren por la ventana</em>, trata de ofrecer un argumento apela a la tan mentada “sabiduría de los mayores”, que imponía el senado en Roma. Si, la misma Roma que no <em>pagaba traidores</em>… ¡jé! Claro, esto mientras duró la <em>Reppublica</em> porque, con el Imperio, se acabó la lástima… y el respeto. De todas formas, el recurso es engañoso: los senadores romanos alcanzaban un promedio de edad que rondaba 50 años, aunque si uno rebusca, se encuentra con Catón el Viejo, que superó los 80 años o con Valerio Corvino, que fue seis veces cónsul en 46 años y, retirado de la vida pública, pasó los 100 años. También es cierto que, de no haber sido asesinados, otros probablemente hubiesen llegado a la senectud.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">En el Medioevo el florecimiento de las grandes ciudades hizo descender el promedio; más que por las guerras, por las pestes. Y esto duró hasta bien entrada la Modernidad. Porque, mire: lo primero que hay que tener en cuenta es que la esperanza de vida no se toma por la edad máxima a la que llega la gente más longeva (todos los años se muere “la persona más anciana del mundo”… hace unas semanas, sin ir más lejos, falleció una japonesa de 122 años y 164 días), sino por la edad promedio que surge de una especie de ecuación entre mortalidad infantil y longevidad. Por este motivo, hasta mediados del siglo XX, dada la altísima tasa de mortalidad infantil, la “esperanza de vida” era siempre muy baja: más que en Roma.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Nuestro siglo XXI ha extendido largamente esas cifras magras y ya nos acercamos a los 80 años como edad promedio. Argentina anda por los 76, España en 82, Canadá 83, y Chile, acá nomás, allende la cordillera, en 80 añitos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Será por esa extensión de la expectativa de vida que el verano pasado, Susana Giménez, nacida el 29 de enero de 1944, con sus flamantes 74 añitos, pudo convertirse en la <em>modelo-imagen</em> para el lanzamiento de una colección de ropa interior: tanto en el book como en la cartelería callejera se la podía ver sobre una cama luciendo los corpiños con actitud… sensual (?). ¡¡¡Callate, Edipo!!!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Y será también, por estas cuestiones de <em>eternidad</em>, que la vocera oficial del gobierno de Cambiemos es la señora Mirtha Legrand, nacida el 23 de febrero de 1927. A los 91 años, la diva de los “teléfonos blancos” conduce algunas de las operaciones de <em>intelligencia mediática</em> más importantes del Gobierno, seguramente decididas por don Jaime Durán Barba, nacido el 5 de diciembre de 1947, quien está estrenando su ingreso al mundo de los septuagenarios, aunque luzca una cabellera renegrida!</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><img decoding="async" class="aligncenter" src="https://static.lared.am/adjuntos/212/imagenes/023/315/0023315777.jpg" alt="Resultado de imagen para barrionuevo, campolongo y" /></span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>Grandes Valores del… Tongo</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La Argentina, en sus etapas democráticas, ha pendulado en lo que bien podría denominarse <em>alternancia etaria</em>. La ley que estableció el voto universal secreto y obligatorio llegó de las presiones de don Hipólito Yrigoyen a Roque Sáenz Peña, quien terminó admitiendo que se vote a partir de los 18 años cuando “El peludo” le dijo: “<em>Andan a los tiros en la calle (hacía referencia a la revolución de 1905) y yo les voy a decir que no pueden votar?</em>”, argumento que terminó convenciendo al entonces presidente. Luego, el Fraude patriótico, fue un tema de “señores mayores”: tanto en los dirigentes que posicionó como en los cuadros encargados de <em>voltear las urnas</em>.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El Peronismo volvió a enamorar a la Juventud, sobre todo con la figura de Evita, que sí era joven, y fue derrocado por un puñado de militares grandecitos… y brutales. Ni Frondizi ni Illia tuvieron una base política demasiado ligada a la juventud pero, el regreso de Perón, en 1972, se fundamentó el la generación del “Luche y Vuelve”: todos muy jóvenes, tanto que, el entonces secretario general del Movimiento, Juan Manuel Abal Medina (padre), tenía apenas 26 años cuando asumió esa responsabilidad. La tensión interna llegó también de manos de la “Tendencia” que se enrolaba en la Juventud Peronista. Perón echó a los <em>imberbes</em> de la Plaza (no a todos, claro) pero al poco tiempo falleció y entonces Isabel se rodeó de <em>viejos brujos</em>.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Con Raúl Alfonsín arribaron los (otrora) jóvenes de la Coordinadora (la <em>Sra. Dora Cordina</em>, le decían algunos en aquellos días) y, como espejándose en ellos, Antonio Cafiero tuvo su propia <em>Cafieradora</em>. Carlos Menem, que antes de ser presidente recibía consejos de la <em>Carpa de los Jóvenes Turcos</em>, decidió, a la hora de gobernar, que era más seguro hacerlo con co-generacionales, y salvo alguna excepción como Claudia Bello o el Chupete Manzano, todo su gabinete fue de cincuentones… para arriba. El poder juvenil volvió a la carga con el gobierno de la Alianza. Fernando De la Rúa puso parte importante del poder en manos del <em>Grupo Sushi</em> pero, cuando cayó en desgracia, algunos de esos jóvenes se transformaron en <em>víctimas propiciatorias</em>: aún se recuerda el cachetazo que le propinó una señora entrada en años a Aíto De la Rúa, en los tiempos del corralito.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Eduardo Duhalde llegó y gobernó acompañado de los suyos. Cincuentones. Bonaerenses. La mayoría del Conurbano. Y luego, Néstor Kirchner, siguió la misma línea: los <em>pingüinos</em> de su gobierno no eran precisamente <em>pibes</em>. Y a los más jóvenes de su entorno, cuando le pedían cargos, él les reclamaba <em>títulos</em>. Tampoco el primer gabinete de Cristina Fernández de Kirchner se destacó por la juventud de sus ministros, y uno de los pocos jóvenes, Martín Lousteau, desde Economía, se mandó la macana de la 125 que casi le cuesta el gobierno. Después lo incorporó a Sergio Massa (¡mamaderaaaa!). Finalmente, con la muerte de Néstor, se inclinó hacia la juventud decididamente. La Cámpora se transformó en su <em>guardia de hierro</em> (una imagen que seguro no les va a gustar) y muchos pasaron a tener una injerencia decisiva en la toma de decisiones <em>político-administrativas-electorales</em>, tanto en el gobierno Nacional como en el de la Provincia de Buenos Aires.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Hoy atravesamos una <em>fase gerontocrática</em>. Si bien el gabinete de Cambiemos tiene varios sub-cincuenta, el poder parece más bien radicar en sesentones y setentones que, como el propio Durán Barba, doña Elisa María Avelina Carrió (61) y don Domingo Felipe Cavallo (71) son los autores de muchos de los dolores de cabeza de Macri.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">En este vaivén generacional, la Argentina viene hamacándose con algunos protagonistas que ya tienen varias décadas jugando al Poder… sin resultados demasiado positivos a la vista. Algunos de los nombres ya fueron mencionados; otros, bueno: todos los conocen. Son los que NO se fueron cuando <em>la gente</em> pedía “que se vayan todos”. Los que recortaron sueldos y jubilaciones; los que fueron puestos para reprimir; los que vienen sembrando vientos… Con ellos, Charly, podría reversionar Los Dinosaurios, e insistir en que, “van a desaparecer”. Pero, claro, García también es viejo… ¿no?.</span></p>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>La Hora de los Hornos… Perdón, de las Urnas</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Por <em>estos pagos</em> (puede interpretarse Argentina o Sudamérica: queda a consideración del lector) los medios de comunicación, los formadores de opinión, los <em>influencers</em> y otras lacras empujan a la sociedad a un <em>dejá vu</em> del “que se vayan todos”. Buscan que el poder político disminuya a un nivel tan bajo que casi no exista. De lograrlo, la apropiación del Estado sería tal que el Mercado gobernaría sin ningún control. El triunfo de la <em>antipolítica</em> se substanciaría en tal desprotección para los ciudadanos que, reíte de cualquier régimen totalitario que hayas conocido. Desaparecería el <em>Estado de Derecho</em>. Se impondría una especie de <em>Ley del Más Fuerte</em> ligada más al poder económico que al físico aunque… aunque, sería inevitable que algunos sectores críticos/marginales de la sociedad se rebelaran, generando niveles de violencia dignos de una remake de “La Naranja Mecánica”.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El Pueblo, atrapado entre lo que <em>siente</em> y lo que le dicen todos los días que <em>debe sentir</em>, seguramente mostraría una mejor predisposición hacia la política si apareciesen nuevos dirigentes en los que depositar su confianza transformada en voto. Los De la Rúa, los Menem y otros <em>adultos mayores,</em> ya gozaron de esa oportunidad… y así estamos. Es hora, entonces, de los jóvenes. Y no sólo por una cuestión etaria. La sociedad que está reclamando, a gritos legitimidad en sus dirigentes. Una legitimidad fundamentada en la comunicación efectiva entre quien conduce y quienes son conducidos. Y <em>esa </em>comunicación, no depende ya tanto del marketing político como de transmitir credibilidad. Y, disculpen pero, quienes han hecho menos cagadas son más <em>creíbles</em>.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Finalmente, como para completar la idea: Hay dirigentes cincuentones y sesentones que son más jóvenes y verosímiles que algunos <em>sub-cuarenta</em>… Sin embargo, esas cualidades no son el común denominador de una generación que se formó durante el Proceso, de espaldas a la política, de cara a la represión y los negocios. Ellos, y algún veterano tipo Catón el Viejo, serán los encargados de caminar junto a los más jóvenes para recuperar a la Argentina de la debacle neoliberal.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Los otros… bueno, los otros, los veteranos, los curtidos, los que ya soplaron las 70 velitas, los que no quieren soltar el poder a pesar de haberlo arrugado durante las últimas décadas ininterrumpidamente, los que anhelan el <em>viagra político</em>, los que todavía se resisten,  deberían admitir que <em>fueron</em>.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Es condición <em>sine qua non</em> que los dinosaurios desaparezcan… Para que la política se mantenga viva y nueva.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><span style="color: #000000;">Buenos Aires, 30 de mayo de 2018</span></p>
<p><span style="color: #000000;">*Licenciado en Letras, escritor y autor junto a Aníbal Fernández de los libros <em>“Zonceras argentinas al sol”</em> y <em>“Zonceras argentinas y otras yerbas”</em>, y <em>“Los profetas del odio”</em></span></p>
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		<title>ADOLESCENCIA EN FUGA &#8211; POR MONIKA ARREDONDO</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 06 May 2025 11:21:34 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Monika Arredondo]]></category>
		<category><![CDATA[desesperanza]]></category>
		<category><![CDATA[frustración económica]]></category>
		<category><![CDATA[Hambre]]></category>
		<category><![CDATA[jóvenes]]></category>
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		<category><![CDATA[Pobreza]]></category>
		<category><![CDATA[redes sociales]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Nuestros jóvenes están padeciendo un fuerte sufrimiento psíquico y material; el futuro los desconcierta y los exilia en un presente que los expulsa. El tiempo como posibilitador de esperanza ha desaparecido y viven un presente que escamotea el pasado y satura la imaginación del porvenir banalizando el dolor y proponiendo la indiferencia. </p>
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<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-1168800ad6df5c17e2341bf0f4f0f171"><strong><em>Nuestros jóvenes están padeciendo un fuerte sufrimiento psíquico y material; el futuro los desconcierta y los exilia en un presente que los expulsa. El tiempo como posibilitador de esperanza ha desaparecido y viven un presente que escamotea el pasado y satura la imaginación del porvenir banalizando el dolor y proponiendo la indiferencia.</em></strong> </p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-dbbb4d15f929062a2f726b3c002c6f3f"><strong>Por Monika Arredondo*</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d5e18531e670bd10ca130847a62fe9c1"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></p>



<div style="height:64px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-text-align-right has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-a37c8a57be7fb1ea31daaae57547afb5">“Las sociedades antiguas suavizaban la angustia de los jóvenes, dándoles a conocer el límite de la prueba plasmada en los ritos de iniciación. Esta iniciación se empleaba para romper su aislamiento”.</p>



<p class="has-text-align-right has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-afcb078339d172c60e76ef75865bf400"><strong>F. Dolto</strong></p>



<div style="height:64px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-drop-cap has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-f2c5aa0292cf01772a6619a754f893fc">Semanas atrás se volvió visible el tema de la adolescencia en una serie que provoco múltiples debates en relación a esta etapa de la vida, tales como la virtualidad hegemónica como forma privilegiada de comunicación entre los jóvenes, la aparición y el crecimiento de la ludopatía o juego clandestino en redes y la ausencia de adultos en tanto trasmisores de valores y articuladores sociales. Pero, la pregunta es desde qué lugar pensar a nuestros jóvenes. Existen respuestas que abarquen esta condición que todos atravesamos en nuestras vidas y que para algunos significó su encuentro con una máquina trituradora de sueños. No hace mucho tiempo atrás lo que caracterizaba la mirada de los jóvenes es que se dirigía a un proyecto imaginado en un tiempo y espacio diferente al que había experimentado hasta ese momento.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-ee3c14c3b5d887f995bd549f12f7fb9e">Esta vivencia hecha metáfora en fuga, fuga no necesariamente delictiva si sus padres no la transformaban en transgresora de prohibiciones a partir de su propia angustia. En la actualidad esa mirada dejó de existir como así también esa fuga hacia adelante. La virtualidad instala otra forma de vivir el tiempo y habitar el espacio, y fundamentalmente de relacionarse con otro.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-383c26c2b57e1b7d719d81b039395e89">Lo virtual, lo efímero, genera otra representación del mundo; una o un<em> influencier</em> por ejemplo se convierte para nuestros chicos en referente y les propone formas para habitar el mundo y ser reconocidos.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-1b07f99be09bf84f33b4cea22f54887a">Para Françoise Dolto, en la medida que la estructura familiar no les propone ritos de paso y sus mayores se descalifican completamente en la investigación del mundo con propuestas de identificación confiable, los jóvenes se reagrupan, aprietan sus codos, inventan su propio lenguaje y modalidades de intercambio.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-db96e7e65188aa49dcc234f7d16079ef">Por otra parte, la comunicación virtual supone una constante o pura presencia que genera soledad y aislamiento. Se reproducen y desarrollan representaciones cada vez más breves, efectivas y sofisticadas del entorno social.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-8d036f382b5b58064885d6d0eefaa185">Los foros en las redes funcionan como un sustituto de las esquinas y las plazas que en otra época constituían la socialización entre pares. La propuesta es sumergirse hacia un submundo barroco, estrafalario y anónimo que otorga una popularidad desmedida y la aparición de nuevas formas de presentarse en la sociedad virtual, “los haters”, que aparecen primero en forma solapada y luego como los “trolls” que se establecen en forma directa y permanente.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-a7e0f178797a6ae4c6d6e6b980891bfa">En general cuentan con el apoyo financiero y logístico de sectores conservadores que utilizan esta metodología para erosionar expresiones políticas y culturales que denuncian el efecto devastador de las políticas neoliberales. Se produce un clima de caos y de coexistencia de realidades paralelas que confunden la precepción de la realidad.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-36e699f3a807389b49d001ffb1b43093">El continuo temporal de la red lo favorece, no hay tiempo para la espera y la reflexión; las contradicciones, los fallidos, las desmentidas, son frecuentes y naturalizadas.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-2b9f67f24550aceab55b980bf760aaf5">La vía de escape que ofrece este protagonismo anónimo y excitante representa descontentos, resentimientos y odios cultivados por años.</p>



<div style="height:25px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>


<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-large is-resized"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="1024" height="1024" src="https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2025/05/WhatsApp-Image-2025-05-05-at-13.09.05-1024x1024.jpg" alt="" class="wp-image-15623" style="width:672px;height:auto"/><figcaption class="wp-element-caption"><em>Foto del 12 de marzo de 2025, la policía retuvo por horas con precintos e incomunicados a dos nenes de 12 años que salían de la escuela.</em></figcaption></figure></div>


<div style="height:25px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-e71dd654edfb55b949c434659ebb470b">Es necesario e imprescindible, a esta altura del texto, contextualizar con datos la realidad concreta que viven en la Argentina nuestros jóvenes y que visibilizan el presente y el futuro de las niñeces.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-6db6b9204b58f98e77dee580427d658a">Un 70% de los niños y adolescentes viven en situación de pobreza y esto incluye un 34% en la indigencia. Esta pobreza es multidimensional ya que se afecta su salud, educación, alimentación y vivienda. Se instala el hambre.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-31ca55cb616c7411ddf6b92f0cb41669">En la franja etaria que va desde los dos a los diecisiete años, seis de cada diez niños son pobres sin posibilidades de un futuro digno.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-3a7b81fb6ff6fbcc9ee79b4e49e63176">Un 42% de jóvenes no termina el secundario, en este porcentaje el 18% pertenece al sector más vulnerado.&nbsp;En el conurbano, un 31% de los chicos de 17 años no asiste a la escuela y el 13% la abandona antes de los 15 años.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-69bfd15bf6d9defd59d1c7260112aa40">Las transferencias de dinero del gobierno nacional para la educación han tenido una caída del 70% interanual.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-06314f66f067053430bbf07da27ee897">Estos son solo algunos datos; la red se convierte en su única oportunidad de trascender o existir. En el último año, ocho de cada diez jóvenes hacen apuestas <em>on-line</em>. La adicción al juego se ha vuelto problemática para menores de 16 años, utilizando plataformas de juego ilegal para intentar mejorar su condición económica.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-f0d1e474d23d3bf6975198f4fc72327c">Nuestros jóvenes están padeciendo sufrimiento psíquico; el futuro los desconcierta y los exilia en un presente que los expulsa. El desamparo colectivo y la incertidumbre los encierra.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-5065829cf4aa60fd71ab8d6575fc9bcd">Existe un ataque al deseo, una convicción de que no hay lugar para el deseo y solo se sobrevive con shocks: alcohol, droga, violencia, etc. El tiempo como posibilitador de esperanza ha desaparecido. Viven un eterno presente en una sociedad mortificada; un presente que escamotea el pasado y satura la imaginación del porvenir banalizando el dolor y proponiendo la indiferencia.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-6801c491cec7c5cb001d62fa752adf79">Nuestros chicos nos están interpelando, nos están convocando, su crueldad es nuestro espejo.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-b51fbd683caf3abd190b796eb2f2725a">Es un grito, un pedido de auxilio. ¿Vamos a escucharlos o persistiremos en nuestra sordera.?</p>



<div style="height:62px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-5ba6e62495e41d90a0c01636de6df9da">Buenos Aires, 6 de mayo de 2025.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-254d81a90ffc46d51010b2ce19cf9fde">*Psicoanalista.</p>
<p><a class="a2a_button_facebook" href="https://www.addtoany.com/add_to/facebook?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fadolescencia-en-fuga-por-monika-arredondo%2F&amp;linkname=ADOLESCENCIA%20EN%20FUGA%20%E2%80%93%20POR%20MONIKA%20ARREDONDO" title="Facebook" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_twitter" href="https://www.addtoany.com/add_to/twitter?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fadolescencia-en-fuga-por-monika-arredondo%2F&amp;linkname=ADOLESCENCIA%20EN%20FUGA%20%E2%80%93%20POR%20MONIKA%20ARREDONDO" title="Twitter" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_whatsapp" href="https://www.addtoany.com/add_to/whatsapp?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fadolescencia-en-fuga-por-monika-arredondo%2F&amp;linkname=ADOLESCENCIA%20EN%20FUGA%20%E2%80%93%20POR%20MONIKA%20ARREDONDO" title="WhatsApp" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_telegram" href="https://www.addtoany.com/add_to/telegram?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fadolescencia-en-fuga-por-monika-arredondo%2F&amp;linkname=ADOLESCENCIA%20EN%20FUGA%20%E2%80%93%20POR%20MONIKA%20ARREDONDO" title="Telegram" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_email" href="https://www.addtoany.com/add_to/email?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fadolescencia-en-fuga-por-monika-arredondo%2F&amp;linkname=ADOLESCENCIA%20EN%20FUGA%20%E2%80%93%20POR%20MONIKA%20ARREDONDO" title="Email" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_print" href="https://www.addtoany.com/add_to/print?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fadolescencia-en-fuga-por-monika-arredondo%2F&amp;linkname=ADOLESCENCIA%20EN%20FUGA%20%E2%80%93%20POR%20MONIKA%20ARREDONDO" title="Print" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_dd a2a_counter addtoany_share_save addtoany_share" href="https://www.addtoany.com/share#url=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fadolescencia-en-fuga-por-monika-arredondo%2F&#038;title=ADOLESCENCIA%20EN%20FUGA%20%E2%80%93%20POR%20MONIKA%20ARREDONDO" data-a2a-url="https://lateclaenerevista.com/adolescencia-en-fuga-por-monika-arredondo/" data-a2a-title="ADOLESCENCIA EN FUGA – POR MONIKA ARREDONDO"></a></p><p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/adolescencia-en-fuga-por-monika-arredondo/">ADOLESCENCIA EN FUGA &#8211; POR MONIKA ARREDONDO</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
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		<title>Hasta que no quede un vidrio (Acerca de la película Steve) &#8211; Por Luciano Rodríguez Costa</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 16 Nov 2025 21:23:25 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Luciano Rodríguez Costa]]></category>
		<category><![CDATA[Belleza]]></category>
		<category><![CDATA[caos]]></category>
		<category><![CDATA[Capitalismo]]></category>
		<category><![CDATA[jóvenes]]></category>
		<category><![CDATA[Steve película]]></category>
		<category><![CDATA[Violencias]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Qué sucede con los jóvenes que se encuentran alojados en una institución a cargo de docentes, acompañantes y una psicóloga, que hacen lo posible por entrar en contacto con ellos y aliviar el padecimiento que cargan.</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/hasta-que-no-quede-un-vidrio-acerca-de-la-pelicula-steve-por-luciano-rodriguez-costa/">Hasta que no quede un vidrio (Acerca de la película Steve) &#8211; Por Luciano Rodríguez Costa</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d5f050d616c4f4571d7cb4013e9f1543"><strong><em>Qué sucede con los jóvenes que se encuentran alojados en una institución a cargo de docentes, acompañantes y una psicóloga, que hacen lo posible por entrar en contacto con ellos y aliviar el padecimiento que cargan.</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-69a3e34dcd36e41ce21e06d924be9cdc"><strong>Luciano Rodríguez Costa*</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d5e18531e670bd10ca130847a62fe9c1"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></p>



<div style="height:69px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-text-align-right has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-e4578af3c6d3f1ff9d5ff7cd43136228">(Si no vio no lea, o “<em>alerta spoiler</em>”)</p>



<div style="height:44px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-drop-cap has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-f2d595b55a99faed28b31e28833bf692">Ansiedad, incomodidad, tener que estar expuesto cuando se desea estar oculto, frialdad celeste de una mirada estática ante el inquieto calor del otro. Algunos de los sentimientos que vemos en la primera escena de <em>Steve</em> (Miélanos, 2025). Y es que se trata de las miradas y de lo que se sustrae a ellas: lo que más se anhela dar a ver es lo que más se afana en ocultar aquel que ha sido lastimado. Se muestra mucho, se dice menos, se oculta lo esencial.</p>



<div style="height:24px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-9808851cf6fd379d9bdac5f2855d12eb"><strong><em>Las violencias de las juventudes</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-a48dfd58a40580e58784269eab4a10a8"><em>Steve</em> retoma la novela <em>Sh</em>y (Porter, 2023), y trata sobre un grupo de jóvenes con diversas problemáticas, alojados en una institución a cargo de docentes, acompañantes y una psicóloga, que hacen lo posible por entrar en contacto con ellos y aliviar el padecimiento que cargan.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-cfa49d26d54a968dc1ad5ca80add6b52">Pero ¿qué les sucede a los jóvenes que se encuentran alojados en esta novedosa institución? Las críticas cinematográficas cuando intentan describir el motivo de su residencia allí, hablan de jóvenes “violentos” con conductas “autodestructivas”, demostrando que no pudieron dejarse tocar por la película y que, en consecuencia, interpretan desde los códigos histórico-políticos de subjetivación propios de las violencias que nos habitan a todos.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-1ff4248a889664608586d58f8293677b">Los jóvenes de <em>Steve</em> padecen las violencias transgeneracionales que sufrió el pueblo africano, los latinos emigrados, los pueblos originarios y los blancos desclasados, por el proyecto capitalista, blanco, colonial y patriarcal que cimentó las bases de los Estados nación modernos. Los dolores del genocidio, de los asesinatos, de la exclusión, de la explotación, no por olvidados y no historizados colectivamente son menos efectivos en su transmisión.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-7516a63f86427f37832626da56907a11">Como si trabajar con los efectos de estas violencias no fuera ya un trabajo desproporcionado para unos pocos cuerpos dispuestos a la tarea, además la película nos muestra, por un lado, &nbsp;las violencias de un morbo mediático más interesado en hurgar que en conocer al otro para volverlo semejante y conocerse entonces a sí mismo; y por otro lado, la violencia de las políticas del desamparo que con el rostro sonriente y bien educado del capitalismo anuncian que se pondrá fin al proyecto de la escuela. Cinco siglos igual.</p>



<div style="height:18px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-545881412319056be49a2fc63c78c908"><strong><em>Una institución experimental</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-926c67837d4db1e13667e05de617e6c2">Toda institución que realmente se proponga trabajar con el sufrimiento de jóvenes que han sufrido desamparo, es una institución experimental. Porque no hay recetas que nos digan cómo, porque las recetas de los “consumos problemáticos” y la de los “conflictos con la ley penal”, son las mentiras que nos decimos para acusarlos de drogadictos y delincuentes y no hablar de lo que realmente le pasa a los jóvenes; porque no se trata de “reeducar”, esto es, dar una nueva educación que civilice al bárbaro, como soñaba un salvaje como Sarmiento, que aún ensucia alguna plaza con su imagen y alguna calle con su infame nombre; y todo esto porque de lo que se trata en estas instituciones es de poder construir experiencia a través de contactos a veces efímeros como la luz de las luciérnagas en una noche sin luna, y otras de modo más sostenido cuando la confianza se ha podido construir ya como un puente, pero en todos los casos se trata de una mutua modificación que sufrirán el adulto y el joven en ese proceso, si es que hubo realmente un encuentro.</p>



<div style="height:19px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-4b8062404c331e65ffadbe437c942780"><strong><em>El acto, la escena y la palabra</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-47c724d0a6cf52ebd25949d47f1f90bb">La acción marca el ritmo frenético de la obra. La cámara no cesa tampoco de moverse en su forma de registrar el movimiento de los actos, reproduciéndolos. La acción como un empuje de expresividad de los cuerpos, tanto como de expulsión catártica de aquello que ya no pueden alojar.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-fdc84d67f69470e7543e6621ddc82469">Las acciones devienen escenas, particularmente cuando alguien está allí para configurarlas como tales. Steve se preocupa por el cuidado de las escenas: no permite que los camarógrafos suban a las habitaciones, encuentra a Shy bailando solo en el campo y se acerca a contemplar lo que se arma como escena en virtud de esa presencia, arma escenas de diálogo a cada conflicto que se sucede en la continuidad de las discontinuidades del ritmo del alojamiento. No sólo las instalaciones edilicias alojan, sino que las escenas de encuentro, desencuentro, discusiones, sufrimiento, devienen aquello que aloja el acto sin palabras.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-1858ecca5e45d7cd5e1785029e99d875">Y las escenas tienen, a su vez, la paradoja de que alojan las palabras mismas que arman las escenas: sin escenas, los diálogos no tendrían alojamiento posible; sin lenguaje sería difícil nombrar las escenas como tales. Pero acaso el camino que va de la pura acción, hacia la escena y finalmente hacia la palabra que nombra y así reformula actos y escenas, no sea sino el trabajo de volver a transitar el camino mismo de la constitución y desarrollo del psiquismo. Primero somos cuerpo y acción, luego descubrimos un mundo exterior y un puñado de adultos que con su gestualidad nos ayudan a armar escenas que dan sentido a la vivencia, para finalmente comenzar a simbolizar estas escenas compartidas mediante el lenguaje que les dará nombres, interrelaciones, sentidos y significados.</p>



<div style="height:17px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-dcc3eb9471d42345c699aea71d3b23c1"><strong><em>Sacar belleza de este caos es virtud</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-536484da71a006cc5724f9dfb1b9ccf9">La escena de la reunión de equipo expresa de modo extraordinario el sentimiento de aquellos que hemos trabajado con jóvenes que han sufrido desamparo: la cámara parte de una reunión de equipo caótica, fragmentada, con un Steve que se esfuerza por disimular su dolor, con un grupo humano ávido de hablar sobre cada una de las cosas que les afectan a los jóvenes y que los afectaron a ellos; luego sale hacia un exterior donde se ve a casi el conjunto de los jóvenes jugando a la pelota en medio de una lluvia que embarra la cancha de alegría y caos; sobrevolándolos la perspectiva de la cámara se invierte y el cielo es el suelo y el suelo es el cielo (experiencia de la práctica tan frecuente), para terminar por ingresar nuevamente a la reunión de equipo, donde Steve trata de reponerse para continuar haciendo lo que se espera de su función.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-58b43bf1631b5d03484b9d4bcbaa20a5">Trabajar con jóvenes se parece a esa escena. La intensidad de las pasiones que atraviesan los cuerpos de los jóvenes y, en consecuencia, de los adultos que reaccionamos a ellos, nos sumergen en una dinámica que fragmenta el orden de los sentidos que organizan el cotidiano, aquel que nos permiten entender una pelea, que componen una melodía hecha no sólo de notas musicales sino del tan necesario e inaudible silencio a partir del cual aquellas se destacan al oído. Cada estallido que nos presenta <em>Steve</em> remite a fuentes sumamente singulares, silenciosas y muchas veces ignoradas por los propios jóvenes que no ven otra fuente de sufrimiento y conflicto que la pequeña acción molesta del compañero de alojamiento. Sobre la pantalla en blanco de la convivencia en la institución, se proyectan todas las películas ignoradas, si no desmentidas, del dolor que cargan.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-3c074f13deea04e22ca0ec2c2bdf906c">Sacar belleza del caos es virtud, nos dijo Ceratti, lo cual en <em>Steve</em> nos permite aproximar el arte y el trabajo de la salud: podemos ver una sucesión de actos incomprensibles o ver el vuelo de una cámara que traza un círculo donde principio y final conectan en una totalidad con la virtud del sentido.</p>



<div style="height:23px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>


<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-large is-resized"><img decoding="async" src="https://media.diariouno.com.ar/p/cab6a01dec2768d2d87a3a89834f1b4f/adjuntos/298/imagenes/009/655/0009655449/1200x0/smart/netflix-pelicula-steve.jpg" alt="" style="width:738px;height:auto"/><figcaption class="wp-element-caption"><em>Cillian Murphy interpreta a Steve.&nbsp;</em></figcaption></figure></div>


<div style="height:17px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-b34b50b4830309767561f865a96f3d19"><strong><em>Los Steves de este mundo</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-9b7b6f22ec574557303e271ed0099ae7">Steve sufre como los jóvenes a quienes ayuda a apaciguar sus dolores. Sufre del mismo modo cuando le resulta intolerable hablar de lo que le sucede, ese pasado que no pasa y es siempre actual, pero sufre diferente de aquellos cuando busca limitar por todos los medios que esa explosión interior salga en forma de actos que se dejen ver por aquellos que entonces podrían socorrerlo. Steve elige implosionar para ayudar a los demás al tiempo de, en virtud de esa loable tarea, no dejarse ayudar. Convirtiendo a los jóvenes en personas más susceptibles de ayuda que el propio Steve.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-46831e6690bd479e733ec99e801030c9">La figura atormentada de aquel que dedica su vida al alojamiento y contención de los demás, es frecuente en el cine. El héroe martirizado por sus propios demonios, que es visto por los demás como un ángel dispuesto a arrancarse las alas para embarrarse los pies en la tierra junto a los que lo necesitan.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-720c16fdf130642921bbe479a77114f8">No todos los que trabajamos con jóvenes estamos sumidos en dolores sin representación, o necesitamos estarlo para disponernos a la tarea. Sin embargo, más allá del clisé cinematográfico, hay un elemento que quizás sí se preste a metaforizar: la <em>condolencia</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-9f01c384cbc6ff14ec73cf5cb18b6929">En nuestra constitución subjetiva la condolencia está en el centro, porque supone que alguien no sólo nos amó sino que, fundamentalmente, en el centro de ese amor, fue capaz de preocuparse por nuestro dolor. La condolencia supone que el dolor del otro nos inquiete desde las tripas, nos con-mueva hacia la acción de evitarlo u ofrecer vías de apaciguamiento y resolución. Ese dolor de compartir el dolor del otro, sí es necesario para los steves de este mundo que nos disponemos a la tarea de entrar en contacto con el sufrimiento del semejante.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-cdca0bc96fbec1c609c87f04d451aae7">Desde luego, a nivel fílmico, y como el estigma que recae sobre estos jóvenes es tan efectivo en su tarea de fetichizar la mirada indignada del ciudadano promedio, el dolor de Steve permite abrir una vía de acceso hacia aquellos. Steve es varón, blanco, heterosexual, padre de familia, pero sensible al dolor de aquellos que muchos sólo pueden ver como “otros” y que él ve como semejantes.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-69035f40cb10e3498540fba93d32efec">¿En qué consiste su dolor? Entre líneas, de modo tangencial, como se alude a dolores y culpas demasiado insondables, se dice que en un accidente de tránsito habría matado a un niño. Steve ha perdido a un niño. Ha fracasado como adulto. Y ese dolor puede entenderlo en aquellos jóvenes cuyos adultos no encontraron más respuestas para alojarlos o acaso nunca tuvieron esa inquietud. Los jóvenes de Steve también han sido asesinados como niños a manos de adultos accidentados.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d302fb5369c2a06f2c2eb375625a4979">Shy, sin embargo, recorta los límites de la metáfora cuando en una escena confronta a Steve y le pregunta por qué un viejo como él está tan preocupado por ayudarlo. Le pregunta cuál es su motivo. Y lo deja sin palabras. Porque una cosa es ser condolientes con el otro porque adquirimos esa capacidad a partir de que alguien lo fue con nosotros en nuestros primeros tiempos de vida, y otra cosa es preocuparse por el otro porque se espera de esa tarea poder reparar una historia que no tiene que ver con los jóvenes sino con la culpa del propio adulto. En este último caso, el adulto cae de su lugar, porque invierte el orden de la intergeneracionalidad del cuidado, esperando del joven la resolución de su padecimiento y no a la inversa.</p>



<div style="height:25px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-bbdbfafa5c62b6f9e6ddd37c1f98e892"><strong><em>Hasta que no quede un vidrio sano</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-539eb668b6b5a36fb464796a55e437f8">De entre todos los jóvenes, Shy es aquel que más interpela a Steve. Shy es un hijo que se perdió. Esta pérdida se terminó de confirmar en una charla telefónica donde la madre le dice que ya no tiene más esperanzas en él y que decide renunciar a todo vínculo filial. Lo deja como a una pareja cuya expectativa de amor fracasó. Shy guarda esa devastación en su interior.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-ddd819bef90bbb5b16954e92c9c9271a">Cuando Steve quiere hablar con él, le inquiere agresivamente por sus motivos para querer ayudarlo. Como quien pone a prueba por qué, si sus propios adultos no quisieron alojarlo, este extraño, extranjero familiar, viene a querer proponerle justamente eso. Los jóvenes que sufrieron desamparo con frecuencia nos escupen, irritados, “vos no sos mi papá”, “vos no sos mi mamá”, “nadie nunca me dijo qué hacer, siempre hice lo que quise”. Y ahí aparecen estos adultos alienígenas preguntándoles cómo están, ofreciéndoles un lugar que enerva porque no proviene de la instancia de la que se lo hubiera deseado ni el tiempo en que se lo esperaba.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-68ec1518ce0ad945ec527a4732f77821">Steve no puede responder la pregunta de Shy, porque toca su propio silente dolor y la parte absurda de su búsqueda: salvar a aquel niño salvando a los niños lastimados que residen en el interior de estos jóvenes. Queda sin palabras. Eso que no pudo alojar, deja a Shy desolado ante el dolor.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-ce2945b46f3c06e6309d424a474ce2ae">Shy lo piensa detenidamente. Primero deja su mochila llena de piedras. Luego, una noche, cuando todos duermen, sale con su mochila, aquella que cargó durante toda su vida y que ahora se dispone a dejar que su peso ya no encuentre más resistencias y definitivamente lo hunda. Pasa enfrente del ventanal donde se encuentra Steve, dormido, tras haberse alcoholizado y haber consumido calmantes para el dolor, en un intento vano de anestesiar el alma. Desde ese ventanal nadie le devuelve una mirada.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-e229ef601a846f47dd2ae7cb890a64e9">Como suele suceder, el mundo adulto llega tarde. Se da una búsqueda frenética de Shy. Pero ya está con el agua al cuello. Y es en este punto que debe tomarse una decisión con relación a las piedras que se cargan. Una piedra puede ser muchas cosas, aunque a veces solo reparemos en su peso y su impiadosa dureza.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-f7076ccb8e50d27f2a84fba4d7eedc4a">La piedra hace estallar el vidrio de aquel ventanal que se negó a verlo. Una tras otra, como cada dolor, salen de la mochila y hacen explotar hacia afuera cada indiferencia, cada desilusión, cada silencio, cada desamor. La vuelve rabia dispuesta a despertar al otro.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-b336142e3760e95bafb8d9f1e189efb4">Sus compañeros devienen amigos cuando un abrazo aplastante como montaña, le hace saber que su existencia no es indiferente ni prescindible. Ahora está hundido, pero no en la desolada penumbra silente del lago, sino bajo el griterío de aligerante alegría de sus compañeros.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-4e67bb607eae80d4e4121268a42fbfb6">Steve finalmente aparece, cubierto de barro, agotado pero aliviado y serenamente feliz de reencontrarlo. Y en ese acto demuestra dos cosas: por un lado, que, si fue falible como adulto, nunca desistió del vínculo, metiéndose en el barro hasta las narices como aquel lo hizo sobre el agua del lago, y que, por otro lado, recibió el mensaje.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-8a81c8638f4167f1a3671b0eeb71c2e2">Hasta que no quede ni un vidrio de indiferencia, todas las piedras todas.</p>



<div style="height:55px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-9cdc3f153c84dec48712ed8fe15f7697">Domingo, 16 de noviembre de 2025.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-20de86901e3e1ef3b95427d8a35b4b67">*Psicólogo (UNR). Magíster en Salud Mental Comunitaria (UNR). Psicoanalista. Escritor e investigador. Autor de <em>La violencia en los márgenes del psicoanálisis </em>(Lugar, 2021), <em>Los procesos de subjetivación en psicoanálisis</em> (Topía, 2023) y <em>Juventudes no adolescentes</em> (Topía, 2025).</p>



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		<title>Bajen las armas, aquí solo hay pibes aprendiendo &#8211; Por Cinthia Wanschelbaum</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 01 Apr 2026 12:05:35 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cinthia Wanschelbaum]]></category>
		<category><![CDATA[Destacada]]></category>
		<category><![CDATA[jóvenes]]></category>
		<category><![CDATA[San Cristóbal]]></category>
		<category><![CDATA[Santa Fe]]></category>
		<category><![CDATA[Tiroteo en escuela]]></category>
		<category><![CDATA[Violencia]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La investigadora del CONICET Cinthia Wanschelbaum propone en este artículo, partiendo de los sucesos ocurridos en la escuela de San Cristóbal, Santa Fe, la pregunta por las formas de intervención pedagógica y política que debemos formularnos para interrumpir este proceso político de producción sistemática de violencia.</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/bajen-las-armas-aqui-solo-hay-pibes-aprendiendo-por-cinthia-wanschelbaum/">Bajen las armas, aquí solo hay pibes aprendiendo &#8211; Por Cinthia Wanschelbaum</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-ad0abf00e2d0b48ce2cfb85702be6c34"><strong><em>La investigadora del CONICET Cinthia Wanschelbaum propone en este artículo, partiendo de los sucesos ocurridos en la escuela de San Cristóbal, Santa Fe, la pregunta por las formas de intervención pedagógica y política que debemos formularnos para interrumpir este proceso político de producción sistemática de violencia.</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-eeb52bf939c18e0febc1d690f858f472"><strong>Por Cinthia Wanschelbaum*</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d5e18531e670bd10ca130847a62fe9c1"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></p>



<div style="height:64px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-drop-cap has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-1efbc58e6872ff7159a1e70be591c73b">A comienzos de los años 2000 se estrenó el documental <em>Bowling for Columbine</em> dirigido por Michael Moore. El origen de la película se encuentra en el problema de los tiroteos en las escuelas. A partir de esa realidad que comienza a presentarse como cotidiana en Estados Unidos, el cineasta realiza un profundo análisis de sus causas.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-49ecbbcd8ce629a5b037d93629f37dbf">El argumento central es que no se trata de un problema individual vinculado a cuestiones psicológicas de los atacantes, sino que es expresión de una violencia social estructural y de la política de libre portación de armas en algunas ciudades del imperio.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-0f2afd8bdf741006c0b02c4747a0f22a">La primera pregunta que emerge ante el shock del tiroteo en la escuela de San Cristóbal, Santa Fe, es: ¿cómo puede ser? ¿por qué ocurre algo así? Es inconcebible que un espacio educativo como la escuela se convierta en lugar del horror. Pero ¿qué condiciones sociales hacen posible que lo impensable devenga acontecimiento?</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d9dc33df94193d7eaf02296d5640ad3e">En el mes de junio del 2025 el gobierno publicó el Decreto 397 que modificó el régimen de control de armas de fuego en la Argentina, en el marco de un proceso más amplio de reconfiguración estatal caracterizado por el desmantelamiento de políticas públicas, la retracción de derechos, la legitimación de discursos que promueven el odio y la violencia, y la represión como forma cotidiana del ejercicio del poder estatal. Milei enseña, motosierra en mano, la resolución violenta de los conflictos. Comporta una pedagogía que acude a la agresión, el odio y la violencia del Estado como formas cotidianas de la vida social.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-077c8819994c246216742de6ef733fec">Desde 2024 a la actualidad, los informes de la Coordinadora Contra la Represión Policial e Institucional (CORREPI) advierten un incremento sostenido de la violencia estatal, particularmente sobre jóvenes de sectores populares. La expansión de prácticas represivas, el endurecimiento del aparato punitivo y la construcción de enemigos internos configuran un escenario donde la violencia no solo se ejerce, sino que se legitima y naturaliza.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-310ac905a7921b67a56aa2632f71f7f4">Es en este punto donde la caracterización que venimos realizando del gobierno de Javier Milei como una experiencia de carácter fascista &#8211; o, más precisamente, como una forma contemporánea de (neo/pos)fascismo &#8211; adquiere una densidad aún mayor. No se trata únicamente de sus rasgos discursivos o institucionales, sino de un proyecto que produce activamente subjetividades acordes a ese orden y crecientemente expuestas a la violencia como forma de vínculo social.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-0ce4eddd8a6d106a9863b15da32e9356">En ese marco, se consolida una operación más profunda: la producción de una generación atravesada por la precariedad, el endeudamiento y la frustración, donde la promesa meritocrática convive con la imposibilidad material de sostenerla. Jóvenes empujadas y empujados a habitar un mundo sin horizontes colectivos, donde el otro deja de ser un semejante para convertirse en amenaza. Al mismo tiempo, se avanza, como viene analizando Paulah Nurit Shabel (2025), en una reconfiguración de la infancia que implica su progresiva reprivatización: menos Estado, menos escuela, menos mediaciones públicas; más familia entendida como propiedad, más mercado. Asistimos a la configuración de infancias y adolescencias solas, enojadas y sin futuro, marcadas por la desprotección y la ausencia de horizontes compartidos. Infancias a las que se les retiran dispositivos de cuidado al mismo tiempo que se las responsabiliza por su propia deriva. Infancias que crecen en un entramado social donde la violencia no solo circula, sino que organiza.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-bb390c2323e0c4fba1653fafba9ce5d8">Los niños, niñas y adolescentes no habitan una burbuja. Son sujetos atravesados por las tensiones, las angustias y las violencias de la sociedad en la que viven. La precarización de las condiciones de vida, la incertidumbre radical sobre el futuro, la fragmentación de los lazos sociales y el debilitamiento de las instituciones de cuidado producen subjetividades marcadas por el desamparo. En ese contexto, la escuela se ve tensionada hasta sus límites.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-df7e2fe465cede323bf5e22251c74e63">Al mismo tiempo, las instituciones educativas son deslegitimadas, desfinanciadas y erosionadas en su capacidad de sostener lo común. Así, la escuela deja de ser un espacio de cuidado para transformarse en un territorio expuesto a las mismas dinámicas de descomposición social que atraviesan el conjunto. La violencia de la situación económica no es un telón de fondo: es una condición estructurante. El aumento de la pobreza infantil, la inseguridad alimentaria, el deterioro de las condiciones materiales de existencia impactan directamente en las experiencias escolares.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-5039948ccefe5e16d71506fd31912202">Pretender, entonces, explicar un hecho como el tiroteo de San Cristóbal apelando exclusivamente a la figura de un “individuo desviado”, desplaza la responsabilidad de las condiciones sociales hacia la patología individual.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-0ed1591fbe5cb215b57d7fce1349d3e5">Interrogar estos acontecimientos exige, entonces, reubicar el foco de las preguntas por el «quién”, al «por qué”. Supone poner la lente en qué tipo de sociedad estamos produciendo y cómo esa sociedad —y este proyecto político fascista en particular— habilita, organiza y amplifica formas cada vez más extremas de violencia.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-b07612123e74d6d71f8fe25934a709d2">Si algo nos enseñó <em>Bowling for Columbine</em> es que los tiroteos no son anomalías sino síntomas. Síntomas de un orden que produce miedo, desigualdad y violencia como formas de organización social. Leer el episodio de San Cristóbal en esta clave implica comprenderlo en su densidad histórica y política.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-5bfcb8f089a741877b2f3d1925a7b9c2">La pregunta, entonces, deja de ser únicamente cómo pudo pasar, para transformarse en otra más incómoda y urgente: ¿qué estamos haciendo &#8211; y qué se está haciendo desde el poder &#8211; para que siga pasando? Y, más aún, ¿qué formas de intervención pedagógica, pero sobre todo política somos capaces de construir para interrumpir este proceso político de producción sistemática de violencia.</p>



<div style="height:46px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-24cdc19a10ee5f12267054810334a46b">Miércoles, 1 de abril de 2026.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d529ceba9c7523c33f39a8d0f04ea608">*Investigadora del CONICET, área de educación.</p>



<div style="height:25px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>



<figure class="wp-block-image"><img decoding="async" src="https://ci3.googleusercontent.com/meips/ADKq_Nb7bo8O-KWKglhFy6cdS6CtnsWzA57Pq87oGcw6j4Fm2hIO2u7eKHYUHwQKEk9RgtWD5OThdsMYH2S_5bO6S7-JzKMPtl3UxBTpTxhV-K-BRk7n6aH9ew=s0-d-e1-ft#https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2025/07/logo.png" alt=""/></figure>



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<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-faa506705ff6731baed46d69a2cd0bf5">Muchas gracias.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-711ecc639830526b07951d8466ee2026"><strong>Alias de CBU: Lateclaenerevista</strong></p>



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