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	<title>John William Cooke archivos - La Tecl@ Eñe Revista</title>
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	<description>Una Revista de Opinión</description>
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	<title>John William Cooke archivos - La Tecl@ Eñe Revista</title>
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		<title>John William Cooke. Hacia una teoría del populismo &#8211; Por Artemio López</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 10 Jan 2023 13:17:58 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Artemio López]]></category>
		<category><![CDATA[Destacada]]></category>
		<category><![CDATA[John William Cooke]]></category>
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		<category><![CDATA[Peronismo]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El sociólogo Artemio López  señala en este artículo algunos núcleos teóricos claves del pensamiento de John William Cooke, en dirección a tomar nota de las novedades que aporta a la formalización aún pendiente de una teoría sobre el populismo en general y el peronismo como caso particular.</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/john-william-cooke-hacia-una-teoria-del-populismo-por-artemio-lopez/">John William Cooke. Hacia una teoría del populismo &#8211; Por Artemio López</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong><em>El sociólogo Artemio López&nbsp; señala en este artículo algunos núcleos teóricos claves del pensamiento de John William Cooke, en dirección a tomar nota de las novedades que aporta a la formalización aún pendiente de una teoría sobre el populismo en general y el peronismo como caso particular.</em></strong><strong></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>Por Artemio López*</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></p>



<div style="height:40px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-text-align-right has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>En memoria de Gustavo Groba</strong></p>



<p class="has-text-align-right has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><em>Secuestrado el 3 de junio de 1977</em></p>



<p class="has-text-align-right has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><em>aún continúa desaparecido.</em><strong><em></em></strong></p>



<div style="height:40px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph" style="color:#1307e3"><strong>Un hombre solo</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="has-text-align-left has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>Dos caminos</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">«La antinomia peronismo &#8211; antiperonismo es la forma concreta en que se da la lucha de clases en este período de nuestro devenir». Cuando John William Cooke enunció esta sentencia allá por 1966 en su texto <em>Peronismo y Revolución,</em> estaba gestando un doble nacimiento: El más espectacular intento de incorporar núcleos conceptuales del entonces reciente marxismo no estalinista al interior del discurso y práctica peronista y, contrario sensu, ponía en forma los principales señalamientos surgidos de la reflexión y práctica peronista para intentar construir al interior de la teoría marxista en general y la teoría regional de la ideología en particular, el status teórico del modelo de organización y discurso populista (1).<br><br>El primer camino abierto por Cooke de introducir núcleos teóricos marxistas dentro del discurso y práctica populista es bien conocido por sus efectos: Es clara la influencia que el pensamiento de John William Cooke tiene sobre amplios grupos de intelectuales peronistas y dirigentes de organizaciones gremiales, guerrilleras y políticas desde mediados de los años sesenta.<br><br>En efecto, tanto sobre la primera y segunda fase de organización y resistencia peronista, la CGT de los Argentinos y los programas de La Falda y Huerta Grande, como en numerosos grupos de intelectuales reunidos en diarios y revistas desde el pionero “De Frente”; «Nuevo Hombre»; «Cristianismo y Revolución, «Envido» hasta «Militancia» y sobre investigadores notables como Rodolfo Ortega Peña y Eduardo Luis Duhalde, resulta fuerte la inspiración cookista.<br><br>Igualmente son tributarios explícitos del pensamiento de Cooke grupos guerrilleros emblemáticos como las Fuerzas Armadas Peronistas (FAP) y organizaciones político &#8211; territoriales múltiples, cuyo paradigma fue el denominado Peronismo de Base.<br><br>Sin embargo, es menos conocida y probablemente aún mucho menos aceptada, la notable correspondencia del pensamiento de Cooke con novedades teóricas singulares, en particular con la posterior conceptualización marxista del populismo, cuyo texto de madurez resulta aún hoy fundamental: <em>«Política e Ideología en la Teoría Marxista. Capitalismo, fascismo, populismo»,</em> editado por editorial SXXI en 1978, escrito por el historiador argentino Ernesto Laclau.<br><br>Es la módica pretensión de este artículo tan sólo señalar algunos núcleos teóricos claves del pensamiento de John William Cooke, en dirección a tomar nota de las novedades que aporta a la formalización aún pendiente de una teoría sobre el populismo en general y el peronismo como caso particular.<br><br><strong>Influencias Teóricas</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Hasta la conceptualización realizada por Ernesto Laclau, el marxismo vulgar de corte economicista y políticamente estaliniano propalado con sagrada furia por los Partidos Comunistas, impugnaba fuertemente las interpelaciones ideológicas de los populismos.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><br>En efecto, la vieja troica marxiana guardaba la certeza de que la característica central de la ideología y práctica populista resultaba la apelación al pueblo por encima de las divisiones de clase, por lo que , así conceptualizada, la categoría pueblo cuando no simple chascarrillo de la «burguesía», devenía en pura retórica capaz de sobrevolar sobre las contradicciones de clase, restándole a estas toda centralidad teórica y política.<br><br>Tributaria sin duda de las lecturas evolucionistas de los fenómenos populistas, cuya expresión de mayor envergadura intelectual en nuestro país la constituyó Gino Germani, la visión marxista tradicional, aunque teóricamente muy inferior a la del sociólogo italo- argentino, tampoco veía en los fenómenos populistas más que un estadio atrasado o en el mejor de los casos anterior en el desarrollo del discurso y organización de masas, perfectamente articulado con el estadio previo a la madurez capitalista de las relaciones sociales de producción.<br><br>Así las cosas, sujetos a la matriz conceptual del marxismo vulgar, sociedades atrasadas que transitaban el estadio de organización y discurso populista marchaban raudas e indefectiblemente a la madurez donde al fin dominará el formato clasista de organización y discurso de las prácticas de los sectores subalternos al tiempo que se impondrán las relaciones sociales de producción capitalista.<br><br>Ciertamente, aunque Cooke no era absolutamente ajeno al paradigma teórico evolucionista, como espléndido ejemplo de articulación entre práctica y teoría, fue su práctica política vinculada al peronismo la que sin duda lo impulsó a decretar los funerales teóricos de la dulce espera de la madurez capitalista (2).<br><br>En este sentido hay en Cooke una conceptualización del momento de organización y discurso populista como momento pleno y necesario &#8211; en las formaciones económico sociales periféricas.<br><br>El puente teórico que permite a Cooke salir por arriba del laberinto evolucionista fue la combinación de la Teoría de la Hegemonía gramsciana para el tratamiento del conflicto de clases junto a la formulación de la cuestión nacional &#8211; despojada del corsé «burgués» &#8211; mediante la aplicación de la después muy famosa <em>Teoría de la Dependencia</em>, desarrollada inicialmente por los marxistas norteamericanos Paul A. Baran y Paul Sweezy, de la que, cabe señalarlo , Cooke fue también un lector-introductor pionero.<br><br>Lamentablemente, tanto la influencia de los teóricos norteamericanos así como la notoria inspiración en Antonio Gramsci del pensamiento cookista no fue claramente explicitada y más bien resultó escamoteada por la mirada arqueológica presente en algunos textos (3).</p>



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<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-large"><img decoding="async" src="https://cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com/infobae/ZR3QPQ3T2VHQTB2NO6CLG6OVZA.jpg" alt=""/><figcaption class="wp-element-caption"><em>Antonio Gramsci.</em></figcaption></figure>
</div>


<div style="height:25px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><br>Sin embargo, para ponderar las deudas con Gramsci, a la por demás prolífica utilización en los análisis cookistas de la categoría no leninista de hegemonía (entendida como proceso por el cual una clase dominante se transforma en dirigente) que señalaremos brevemente, observe el lector una gambeta común en ambos: John William , al igual que Antonio Gramsci en sus escritos desde la cárcel, hace funcionar sobre sus textos una curiosa práctica de ocultamiento.<br><br>En efecto, si el filósofo italiano en los<em> Quaderni del cárcere</em> travestía bajo extravagantes palabras conceptos marxoleninistas evidentes para eludir el ojo de su carcelero, el Bebe entrecomillaba las citas de filiación marxista explícita pero, misterio de los misterios&#8230; jamás aclaraba a quién pertenecía la frase entrecomillada. Eludía Cooke a su propio carcelero, que, claro está, era el ojo idiota de la burocracia partidaria, siempre dispuesta a cotejar cada susurro con las <em>“veinte verdades</em>”. Aún hoy persiste esta parodia en los dueños del <em>“peronómetro”.</em></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Profundizando la influencia gramsciana en su costado más teórico, la notable utilización de la categoría de hegemonía también merece ser brevemente señalada.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Cooke desarrolló un sofisticado diseño argumental para caracterizar el concepto de clase social en general y clase dominante en particular. Lejos de adherir a la visión monista típica del reduccionismo marxista tradicional dominante/dominado, articulados en una relación antagónica, para la descripción de la clase dominante el Bebe sostenía &#8211; claramente inspirado en Gramsci- la existencia, al interior de las relaciones sociales de producción, de diversas facciones de clase con intereses divergentes, aunque no antagónicos, articulados sobre lo que denomina núcleo hegemónico que les confiere unidad política. Este proceso de construcción de hegemonía cuyo efecto central es la unidad política de las diversas facciones de clase supone la integración de los múltiples intereses particulares sujetos al interés general representado por la facción de clase dominante, ahora constituida en clase dirigente (4).<br><br>Con respecto a la influencia de Baran y Sweezy, cabe acotar que muy probablemente Cooke había leído <em>Teoría del Desarrollo Capitalista</em> de Paul Sweezy &#8211; cuya primera edición en castellano data de principios de los años cincuenta- junto a las reflexiones desarrolladas en artículos emblemáticos para los años sesenta, en particular <em>Sobre la Economía Política del Atraso</em>, donde Paul A. Baran describe las tesis del desarrollo desigual centro-periferia como proceso complementario y ciertamente necesario del capitalismo monopolista, reflexión que posteriormente ampliará en su texto <em>La Economía Política Del Crecimiento</em> y, ya a mediados de los sesenta, en su obra central <em>El Capital Monopolista</em> cuya edición primera es de 1966, dos años antes de la muerte de John William (5).<br><br>Al respecto, es en el magnífico <em>Peronismo y Revolución</em> donde Cooke introduce explícitamente al lector en su visión de la Teoría de la dependencia, suculento cuerpo conceptual donde a la postre nuestro autor encontrará la legalidad teórica que requería su inquebrantable compromiso político con el peronismo: Si el estadio atrasado en el desarrollo del modo de producción es un efecto necesario e inexorable en la periferia del desarrollo desigual del capitalismo a escala planetaria, el populismo rápidamente asume status de modalidad de organización y discurso pleno. La organización y discurso populista resultan entonces característicos de esta etapa de las formaciones sociales dependientes cuyas burguesías no han podido realizar el modelo tradicional de desarrollo económico capitalista por lo que el proletariado no necesariamente deberá reproducir el formato de organización y discurso típico de los países centrales, cuya modalidad de mayor prosapia política y teórica era el inefable Partido de clase.<br><br>Así las cosas, y sosteniendo teórica y políticamente la existencia de contradicciones de clase, en sus reflexiones teóricas desarrolladas ya a mediados de los años sesenta, Cooke plantea que el populismo en general y el peronismo como caso particular, expresa bajo la modalidad del antagonismo <em>«la forma concreta en que se da la lucha de clases en este período de nuestro devenir» </em>(6), esto es la forma de discurso y organización específica en un período histórico determinado de una formación económico-social periférica concreta.<br><br>En igual dirección, Ernesto Laclau planteaba una década después que «Pueblo no es un mero concepto retórico, sino una determinación objetiva, uno de los polos de la contradicción dominante a nivel de una formación social concreta” (7).<br><br>Al avanzar en el señalamiento del tipo de contradicción característica del populismo, Laclau señalaba: «El populismo comienza en el punto en que los elementos popular-democráticos se presentan como opción antagónica frente a la ideología del bloque dominante. Nótese que esto no significa que un populismo sea siempre revolucionario. Baste que una clase o fracción de clase requiera para asegurar su hegemonía de una transformación sustancial del bloque en el poder para que una experiencia populista sea posible. Podemos señalar en este sentido un populismo de las clases dominantes y un populismo de las clases dominadas” (8).</p>



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<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-large"><img decoding="async" src="https://www.revistaanfibia.com/wp-content/uploads/2015/05/lacau_portyap.jpg" alt=""/><figcaption class="wp-element-caption"><em>Foto: Patricio Pidal / AFV</em>.</figcaption></figure>
</div>


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<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><br>Lo específico del populismo entonces resulta el antagonismo con el bloque dominante, situación esta, que define el comienzo de la experiencia populista, más allá de la presencia de elementos popular- democráticos en el discurso y organización.<br><br>Por otra parte, Laclau advierte (fresco aún el fracaso de la experiencia peronista del período 1973-1976), que el final abierto también forma parte constitutiva de una experiencia populista.<br><br>Al respecto, Cooke plantea también esta doble determinación del populismo peronista de enfrentamiento al bloque y final abierto como constitutivo de la experiencia populista, una década antes que la moderna interpretación pos-derrota de Laclau: <em>«Este estilo, esta calidad especial corresponde a nuestra contradicción intrínseca de movimiento revolucionario por nuestra composición y nuestra lucha antiimperialista y antipatronal &#8211; que objetivamente hace de nosotros el término de un antagonismo irreconciliable con el régimen &#8211; mientras que organizativamente y como estructura estamos muy por debajo de nuestros requerimientos” </em>(9).<br><br>Aún más, toda la teoría de Cooke respecto al peronismo gira en torno tanto de la potencialidad revolucionaria del populismo como a su contrario, materializado en la burocratización de las estructuras organizativas.<br><br>En esa tensión generada por la fuerte percepción de final abierto, se sitúa la metáfora de la experiencia peronista como hecho maldito del país burgués y la muy avanzada teoría de la burocracia como estilo, donde John William señala &#8211; con una rigurosidad sólo comparable a su originalidad &#8211; los núcleos teóricos principales para pensar aún hoy la problemática de la burocratización de las experiencias de organización social y políticas, particularmente las populistas.<br><br>Al respecto Cooke plantea que <em>«Lo burocrático es un estilo en el ejercicio de las funciones o de la influencia. Presupone por lo pronto operar con los valores del adversario&#8230; pero no es una determinante exclusivamente ideológica, puesto que hay burócratas de buena capacidad teórica pero que la disocian de su práctica&#8230;» </em>(10).<br><br>La primacía del estilo, las formas y funciones (la enigmática influencia en el análisis de Cooke) sobre los contenidos expresados bajo la modalidad de las determinaciones ideológicas, está también fuertemente vinculada a concepciones de avanzada en su época, de origen teórico marxista pero bien apartadas de las lecturas vulgares que dominaban los aparatos de difusión vinculados a los Partidos Comunistas <em>urbi et orb</em>i en aquellos años.<br><br>En efecto, los señalamientos teóricos inaugurados por Cooke se inscriben en este punto de la burocracia- estilo- función, en la novedosa línea de reflexión teórica abierta contemporáneamente &#8211; y aún con posterioridad a los señalamientos de Cooke &#8211; por Louis Althusser con sus reflexiones acerca de la ideología y los aparatos ideológicos de estado (11).<br><br>No abundaremos aquí en analogías pero baste considerar la primacía del «estilo» formal en Cooke en simetría con la centralidad de los aparatos por sobre la ideología (e incluso en circunstancias frecuentes por sobre el conflicto de clases) para la reproducción de una formación social(12).<br><br>La original teoría de la burocracia-estilo en Cooke, admite también como propia la sentencia pascaliana con la que Louis Althusser intenta mostrar la eficacia de los aparatos sobre los discursos y prácticas, la primacía y materialidad del estilo por sobre los «contenidos» y las determinaciones ideológicas: “Arrodillaos, moved los labios en oración y creeréis…”</p>



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<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-large"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="1024" height="576" src="https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2023/01/John-William-Cooke-portada-02-1024x576.jpg" alt="" class="wp-image-10788" srcset="https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2023/01/John-William-Cooke-portada-02-1024x576.jpg?v=1673356506 1024w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2023/01/John-William-Cooke-portada-02-300x169.jpg?v=1673356506 300w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2023/01/John-William-Cooke-portada-02-768x432.jpg?v=1673356506 768w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2023/01/John-William-Cooke-portada-02-1536x864.jpg?v=1673356506 1536w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2023/01/John-William-Cooke-portada-02-260x146.jpg?v=1673356506 260w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2023/01/John-William-Cooke-portada-02-50x28.jpg?v=1673356506 50w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2023/01/John-William-Cooke-portada-02-133x75.jpg?v=1673356506 133w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2023/01/John-William-Cooke-portada-02.jpg?v=1673356506 1920w" sizes="(max-width:767px) 480px, (max-width:1024px) 100vw, 1024px" /><figcaption class="wp-element-caption"><em>John William Cooke.</em></figcaption></figure>
</div>


<div style="height:25px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><br><br><strong>Final miope</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><br>En un mismo movimiento Cooke estuvo: Enfrentado a la izquierda tradicional tributaria del Partido Comunista Argentino («centristas de la noche a la mañana»), descreído de las versiones trotskistas de acercamiento al peronismo encarnadas en Nahuel Moreno («son más papistas que el papa»).<br><br>A su tiempo desconfió también de Arturo Jauretche, (coqueteaba con Onganía tras la Argentina Potencia), fue distante con Raúl Scalabrini y receloso de todo FORJA («la línea blanda»).<br><br>Mas aún, John William se sentía tan lejos de Rogelio Frigerio y los intelectuales desarrollistas nucleados en la revista <em>Qué</em> («los Y.P.F»: Yrigoyen, Perón, Frondizi) como de los nacionalistas de origen católico del estilo de Salvador Ferla y Alejandro Olmos, ligados al locuaz padre Benítez («un ególatra»).<br><br>En fin, como puede imaginar el lector, Cooke fue política pero también &#8211; y de modo fundamental &#8211; teóricamente <em>un hombre solo</em> en medio de un movimiento multitudinario.<br><br>Quizá por eso, en perspectiva, John William representó el punto más alto de reflexión teórica al interior del universo cultural del peronismo transformándose en un fuerte disparador conceptual en dirección al desarrollo aún hoy necesario de una teoría regional del populismo.<br><br>Paradojalmente, Cooke, quizá como tributo a la acción política que siempre lo desbordó, no produjo textos teóricos tradicionales, y sus compactas reflexiones mayormente se materializaron como informes o correspondencia, formatos heterodoxos al ensayo académico tradicional. Sin embargo, en sus <em>Breve Informe a las Bases</em>, <em>Apuntes para la militancia</em>, <em>La lucha por la liberación</em> <em>nacional,</em> <em>Perspectivas de una economía nacional, </em>y muy particularmente, <em>Peronismo y Revolución</em>, hay más teoría política, original y refinada, que en los kilométricos ensayos de autores que, en su momento, merecieron (incluso con justicia) gran reconocimiento intelectual. Teoría política que por momentos resulta, además de refinada, muy actual, la de Cooke</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><em>La visión miope de los dirigentes sin sentido histórico presenta como ‘realismo’ esta sumisión a la legalidad ficticia. La política será ‘el arte de lo posible’, pero, ‘lo posible’ no está dado por los caminos que cuidadosamente escoge el Grupo de Ocupación … Hay que cuidarse de no confundir ‘realismo’ con ‘oportunismo’.» </em>(13)</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">En fin, pagando el precio de ser quién fue (14), enfermó gravemente joven, donó parte de sus órganos a los estudiantes de medicina, decidió cremar el resto de sus restos, apartó a los curas («incluso a los amigos») antes de la partida inminente y en el fin del otoño de 1968 susurrando discreto, murió.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><em>«Se les pide que nos encaminemos al poder, que no nos encaminemos a la disgregación, que no nos encaminemos a la esterilidad histórica. Lógicamente como yo hago estas críticas, comprendo que puedan hacer otras, pero siempre desde la lucha.</em></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><em>La primera condición para criticar el combate, es estar en el combate. Estamos en un equilibrio: el régimen que no tiene fuerza para institucionalizarse, pero sí para mantenerse, mientras el peronismo y la masa popular y otras fuerzas tiene suficiente potencia para no dejarse institucionalizar, pero no para cambiarlo. ¿Quién tiene que romper ese equilibrio? Nosotros; a la burguesía con durar le basta.» </em>(15)</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">¿Realmente, murió?<br><br></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><br><strong>Citas:</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">(1) Es probable que ambos resultados vistos desde este incierto fin de siglo pueden resultar algo estrafalarios, y no sólo por lo que le toca a Cooke, pero tenga el lector piedad que, visto desde mañana, ya podemos imaginar qué resultará de aquello que hoy pensamos.<br>(2) Nótese que las críticas de John William al liberalismo criollo llevan la impronta del paradigma positivista. Así, refiriéndose a la ideología de la burguesía madura en países centrales Cooke sostiene que » sería un desastre para países como el nuestro en estadios inferiores de evolución económica», Peronismo y Revolución, pág.59 y ss., Ediciones El Parlamento. BS.AS.1985.<br>(3)Particularmente el texto de Richard Gillespie, El peronismo alternativo, (Cántaro 1989) no establece conexiones fuertes entre el pensamiento de Cooke y las reflexiones de Antonio Gramsci, Paul A. Baran y Paul Sweezy, sobreestimando por el contrario la influencia Leninista.<br>(4)Para más información sobre el concepto de núcleo hegemónico, ver John William Cooke op.cit., pág. 179 .<br>(5)Todos estos artículos se anticipaban en el mensuario americano Monthly Review de gran prestigio y profusa difusión en los años sesenta en el país y del cual posteriormente hubo ediciones en castellano.<br>Un dato accesorio abona la tesis de la lectura de estos artículos por parte del Bebe Cooke leía y hablaba perfectamente inglés.<br>(6)Cooke, John William: op.cit., pág. 107.<br>(7) Laclau, Ernesto: Política e Ideología en la Teoría Marxista, pág. 193. Bs.As. 1978, Siglo XXI editores<br>(8) Laclau, Ernesto, op.cit., pág. 202.<br>(9) Cooke, John William, op.cit., pág. 21<br>(10) Cooke, John William, op.cit., pág. 20<br>(11) Althusser publica en Abril de 1970 su notable ensayo Ideología y Aparatos Ideológicos de Estado, la teoría de la burocracia- estilo de Cooke, data de 1966.<br>(12) Para Althusser, no hay ideología sino realizándose ( siempre-ya) en y por aparatos ideológicos</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">(13) Cooke, John William. 2008b.&nbsp;<em>Obras Completas tomo II</em>&nbsp;(Eduardo L. Duhalde comp.) Buenos Aires: Colihue.<br>(14) Ser quién fue en Cooke no resultó precisamente sencillo. Organizador de la Resistencia peronista temprana, combatiente contra la invasión Yanqui en Bahía de Los Cochinos, el Bebe supo ser también delegado personalísimo de un Perón en aquél entonces tan metafísico como pícaro: Su decisión será mi decisión, su palabra, mi palabra, le confesaba Perón desde Caracas, allá por 1956.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">(15) Cooke, John William, “Apuntes para la militancia”<br>&nbsp;<br><br></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Buenos Aires, 10 de enero de 2023.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">*Sociólogo. Director Consultora Equis.</p>
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		<title>Patria, capitalismo y neocolonia &#8211; Por Carlos Girotti</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 20 Sep 2025 15:53:53 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Carlos Girotti]]></category>
		<category><![CDATA[Destacada]]></category>
		<category><![CDATA[Capitalismo]]></category>
		<category><![CDATA[John William Cooke]]></category>
		<category><![CDATA[Neocolonia]]></category>
		<category><![CDATA[Neoliberalismo]]></category>
		<category><![CDATA[Peronismo]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El legado de John William Cooke tiene más vigencia que nunca: o el peronismo se revoluciona a sí mismo, o el neocolonialismo se mantendrá a pesar de todo.</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/patria-capitalismo-y-neocolonia-por-carlos-girotti/">Patria, capitalismo y neocolonia &#8211; Por Carlos Girotti</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
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<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-14993d3072dd644fecb707e413293b8d wp-block-paragraph"><strong><em>El legado de John William Cooke tiene más vigencia que nunca: o el peronismo se revoluciona a sí mismo, o el neocolonialismo se mantendrá a pesar de todo.</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-22b6c2c8ff3860442004abe0b7aae886 wp-block-paragraph"><strong>Por Carlos Girotti*</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d5e18531e670bd10ca130847a62fe9c1 wp-block-paragraph"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></p>



<div style="height:66px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-drop-cap has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-007581d0ea74301851cc0ee71dd1ef43 wp-block-paragraph">Este 19 de septiembre se cumplieron 57 años del fallecimiento de John William Cooke. Si su muerte temprana lo hizo insustituible en aquellas vísperas del auge de la lucha armada, del Cordobazo, y de la generalización del “Luche y Vuelve” (la única y verdadera estrategia de poder popular, al decir de Germán Abdala), en la actualidad, su coraje intelectual, su pasión revolucionaria y su indoblegable pensamiento crítico, hacen que su legado sea más vigente nunca.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-67c1f990eb1189b23e3911cb11c8ecf6 wp-block-paragraph">Miguel Mazzeo, en su extraordinario libro «El hereje. Apuntes sobre John William Cooke» (Bs. As., Colihue, 2024.), recupera la carta que John le escribiera a Juan Domingo Perón el 3 de marzo de 1962: “Lo que hace falta es una definición donde Ud. le diga a todo el movimiento, sintéticamente, que somos revolucionarios en el exacto significado: liberación nacional y revolución social (entendida como la única revolución posible en esta hora: la que termine con el régimen capitalista)”. Y Mazzeo, de la misma carta, incorpora un planteo formulado por Cooke al general que hoy adquiere las características de una verdad de a puño: “Cuando Perón no esté, ¿qué significará ser peronista? Cada uno tendrá una respuesta propia, y esas respuestas no nos unirán, sino que nos separarán”.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-1d89a0471e9f47af721231155fa77fda wp-block-paragraph">Huelga decir -porque es algo aceptado por todo el mundo- que el general Perón desestimó por completo la respetuosa propuesta de quien fuera designado, por él mismo, su representante y único sucesor. De igual modo, nadie podrá poner en duda que el vaticinio de Cooke se cumplió a rajatabla: tras la muerte del líder histórico ha habido tantos peronismos como peronistas. O, para no pecar por exageración, ha habido dos grandes líneas del peronismo, con sus respectivos sostenidos y bemoles. Una se ha expresado de modo inorgánico, las más de las veces, emergiendo en los innumerables conflictos que han jalonado la larga tradición de luchas del movimiento obrero y popular. No ha sido, precisamente, una línea institucionalista que tuviera como objetivo la ocupación de dispositivos o cargos en la estructura estatal, lo cual -hay que subrayarlo- le ha valido la subestimación de la otra línea, la que siempre buscó controlar el aparato partidario y priorizar la acción superestructural. Sin embargo, para decirlo con Álvaro García Linera: “El creer que se trata de victorias falsas, o equivocadas, impide ver que el Estado condensa también la huella de las victorias parciales de las clases populares, en el grado de unificación parcial, conciencia colectiva y protagonismo espasmódico, hasta aquí alcanzado” («El concepto de Estado en Marx», Bs. As., Akal, 2025).</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-b5319fc4f5d37cfe951098ee7f322524 wp-block-paragraph">La diferencia entre una línea y otra es que mientras la primera, por su propia práctica social y aun a su propio pesar, choca de frente contra las imposiciones del capital, la segunda -en el mejor de los casos- se sostiene a sí misma en una permanente negociación con este último, o bien, como en el menemismo, representa directamente al gran capital. Dicho de otro modo: hay una línea histórica del peronismo que es reconocible en el conflicto, en el antagonismo, que caracteriza a la confrontación entre quienes luchan por mejorar sus condiciones de vida y de venta de su fuerza trabajo, y aquellos que, en ejercicio de su poder de clase, pugnan por someter y controlar semejantes pretensiones. Y hay otra línea histórica, que es definitivamente reformista, porque se ha autoimpuesto la tarea de mediar en aquel antagonismo, para evitar que la sangre llegue al río, y de ese modo alcanzar la famosa meta del “fifty-fifty”. Por cierto, esto no significa que la otra línea exprese de por sí, por su mera existencia, una concepción revolucionaria, ni que no pueda convivir con la institucionalista. Pero lo que es innegable es que ambas expresiones remiten, en tanto que prácticas sociales individualizables e históricamente determinadas, a dos mundos bien diferenciados: el de quienes padecen y lidian con los estigmas de la reproducción material de la vida bajo el capitalismo, y el de quienes se proponen gerenciarla aun con buenos propósitos y hasta logros concretos. En este último sentido, la experiencia desarrollada por los gobiernos kirchneristas permitió instituir derechos y restablecer otros que habían sido conculcados, alcanzando así, y superando en algunos casos, la etapa de los dos primeros gobiernos de Perón.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-37580399f45961f014ff91846a149b69 wp-block-paragraph">Pero la reconfiguración de la escena mundial, con la crisis del neoliberalismo y la emergencia de China como competidor de mercados con Estados Unidos, ha dado paso a un modelo de dominación que, sin abjurar de la democracia, cristaliza con particularidades diversas una impronta neocolonial. Ya no se trata, como en los tiempos del saqueo imperial en Asia, África y los países del entonces Tercer Mundo, de una potencia ocupante, del sometimiento por la fuerza de poblaciones enteras y del robo de las riquezas naturales. Con la excepción del genocida Netanyahu y la casi desaparición del territorio libre de Palestina, ahora, bajo el manto de una democracia legitimante, emergen figuras como Milei que garantizan al gran capital el control de territorios y recursos sin que esto importe una invasión militar.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-bcc541856ddc1e5ec9249de4694d1499 wp-block-paragraph">La entrega de la soberanía nacional, el completo alineamiento con Trump y Netanyahu, la virtual liquidación de las industrias autóctonas, la ya impagable deuda externa y el ajuste brutal -sostenido con la represión de las protestas obreras y populares- tornan absolutamente inviable toda y cualquier pretensión de negociar nada con el gobierno de lúmpenes que encabeza Javier Milei.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-98bcd8d381b0e6269737690bf68628f0 wp-block-paragraph">A la orden del día y de un modo inequívoco, que no admite subterfugios ni postergaciones, aparece la necesidad de establecer un programa que explicite la confrontación con este modelo neocolonial de dominación; que defina como inadmisible que el fundamento de la lucha anticolonial pueda ser la consecución de un supuesto “capitalismo humano”, toda vez que el mismísimo desarrollo del capitalismo nos ha traído a esta configuración neocolonial; que se plantee la tarea de fundar una nueva democracia de iguales para iguales; que se proponga el objetivo de reformar la Constitución para impedir, entre otras cosas, que la propiedad del subsuelo quede en manos de sátrapas o virreyes so pretexto de un federalismo mal entendido (tal y como ocurrió con la reforma de 1994); que expropie y nacionalice las grandes superficies de tierras en manos extranjeras; que estatice los puertos privados y restablezca el control nacional de las vías navegables; que reforme el poder judicial, sus atribuciones y sus modos de elección; que acometa la reforma laboral que impida el trabajo no registrado, que redistribuya las horas de trabajo para eliminar la desocupación y que restablezca la plena vigencia de paritarias libres; etc.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-0ec0748ad7cbd93a482c22e1523d2c9f wp-block-paragraph">Se dirá que aún no hay un sujeto histórico en condiciones de impulsar y llevar a cabo ese programa. ¿Y entonces qué? ¿Habrá que esperar a que nazca dicho sujeto -no se sabe cómo ni cuándo- para que surja el programa? ¿No será que las preguntas son otras? ¿No es hora de que el peronismo se trascienda a sí mismo y acepte que, para no ser un partido del orden poscolonial, debe asumirse desde ahora como un movimiento de liberación nacional y social? Y desde allí ¿acaso no sería suficiente esa, su condición de sujeto realmente existente en tanto que identidad histórica, para impulsar, junto a otros actores y fuerzas, un frente de liberación nacional y social, que le ponga fin a una vacua disputa de nombres para centrarse en un proyecto de mayorías?</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-8195db686f8493eebe7ae6878d5c6b51 wp-block-paragraph">De una manera impensada, ni siquiera por él en sus mejores momentos, el legado de John William Cooke tiene más vigencia que nunca: o el peronismo se revoluciona a sí mismo, o el neocolonialismo se mantendrá a pesar de todo.</p>



<div style="height:65px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-f9c3ccd679506870f43d02c993d71851 wp-block-paragraph">Sábado, 20 de septiembre de 2025.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-91d15b3e59ecb3dfbee90614ec591dfb wp-block-paragraph">*Sociólogo. Secretario de Enlace Territorial de la CTA de los Trabajadores.</p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>



<figure class="wp-block-image"><img decoding="async" width="271" height="68" src="https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2025/07/logo.png" alt="" class="wp-image-16425" srcset="https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2025/07/logo.png 271w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2025/07/logo-260x65.png 260w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2025/07/logo-50x13.png 50w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2025/07/logo-150x38.png 150w" sizes="(max-width:767px) 271px, 271px" /></figure>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Seguimos con la campaña «Colaborá con La Tecl@ Eñe».</strong></h2>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-dfa7959531a3cffe45da16e5e1bb6313 wp-block-paragraph">La Tecl@ Eñe viene sosteniendo desde su creación en 2001, la idea de hacer periodismo de calidad entendiendo la información y la comunicación como un derecho público, y por ello todas las notas de la revista se encuentran abiertas, siempre accesibles para quien quiera leerlas.&nbsp;<strong>Para poder seguir sosteniendo el sitio y crecer les pedimos, a quienes puedan, que contribuyan con La Tecl@ Eñe</strong>. Pueden colaborar con&nbsp;<strong>$5.000</strong>,&nbsp;<strong>$10.000</strong>. Si estos montos no se adecuan a sus posibilidades, consideren el aporte que puedan realizar.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-711ecc639830526b07951d8466ee2026 wp-block-paragraph"><strong>Alias de CBU: Lateclaenerevista</strong></p>



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		<title>Peronismo punk: la rebeldía como mecanismo de supervivencia política &#8211; Por Bruno Carpinetti</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 17 Mar 2026 22:02:36 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Bruno Carpinetti]]></category>
		<category><![CDATA[Destacada]]></category>
		<category><![CDATA[antropología organizacional]]></category>
		<category><![CDATA[John William Cooke]]></category>
		<category><![CDATA[Liderazgo]]></category>
		<category><![CDATA[Peronismo]]></category>
		<category><![CDATA[Punk]]></category>
		<category><![CDATA[Verticalismo]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Bruno Carpinetti sostiene que convocar a un peronismo punk es recuperar una antropología del conflicto. Volver a aceptar que toda jerarquía necesita ser interpelada para no volverse casta. Que toda conducción necesita crítica para no convertirse en ritual vacío y que toda organización viva requiere, periódicamente, momentos de desobediencia creadora.</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/peronismo-punk-la-rebeldia-como-mecanismo-de-supervivencia-politica-por-bruno-carpinetti/">Peronismo punk: la rebeldía como mecanismo de supervivencia política &#8211; Por Bruno Carpinetti</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
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<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-0de0af6b8b74547621dbdcd683eeabc2 wp-block-paragraph"><strong><em>Bruno Carpinetti sostiene que convocar a un peronismo punk es recuperar una antropología del conflicto. Volver a aceptar que toda jerarquía necesita ser interpelada para no volverse casta. Que toda conducción necesita crítica para no convertirse en ritual vacío y que toda organización viva requiere, periódicamente, momentos de desobediencia creadora.</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-f4f4338f68619d4550e33de540b8d35d wp-block-paragraph"><strong>Por Bruno Carpinetti*</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d5e18531e670bd10ca130847a62fe9c1 wp-block-paragraph"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></p>



<div style="height:68px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-text-align-right has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-b5f9a5781568f97ff9b6d0bb1fa9cc53 wp-block-paragraph"><em>“Carlos se vendió al barrio de Lanús</em></p>



<p class="has-text-align-right has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-eb320fe59521958f50d841d44a4e0b39 wp-block-paragraph"><em>El barrio que lo vio crecer</em></p>



<p class="has-text-align-right has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-9bc1cdd36ff891effc8a873fe11f543e wp-block-paragraph"><em>Ya no vino nunca más por el bar de Fabián</em></p>



<p class="has-text-align-right has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-c34ecc4ab686c4a5193d5c89f6e4390b wp-block-paragraph"><em>Y se olvidó de pelearse los domingos en la cancha…”</em></p>



<p class="has-text-align-right has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-638aefc9c4e99555fd7afc7d800068a2 wp-block-paragraph">YA NO SOS IGUAL – 2 Minutos</p>



<div style="height:68px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-drop-cap has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-eb4e3727b3e326acee47d6b92f339f92 wp-block-paragraph">Hay un concepto que suena a herejía y a rescate al mismo tiempo: peronismo punk. No es una consigna marketinera ni un intento de aggiornamento estético. Es, más bien, una provocación política. Una forma de nombrar la necesidad urgente de recuperar la dimensión plebeya, irreverente y movimientista del peronismo en un tiempo en que el espacio que lo invoca parece haber extraviado casi toda subjetividad subversiva.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-38de4dd30e24c88cfc9b0ed3cebd30a6 wp-block-paragraph">Durante décadas, el peronismo fue definido por propios y ajenos como una anomalía. Para la elite liberal, un exceso popular; para cierta izquierda ilustrada, un desvío nacional–popular; para el establishment económico, un obstáculo. No por casualidad, John William Cooke lo llamó “el hecho maldito del país burgués”. La fórmula no era una metáfora ingeniosa: era una definición estratégica. El peronismo, en tanto irrupción de los trabajadores organizados en la escena estatal, rompía el pacto oligárquico que había estructurado la Argentina moderna. Era maldito porque desordenaba jerarquías, porque producía igualdad allí donde había diferencia.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-03702d0642a4a5e1247a3328bc20195a wp-block-paragraph">Ese carácter maldito no provenía de una doctrina escrita sino de una práctica histórica: sindicatos que disputaban poder real, movilización callejera como forma de decisión política, lealtades construidas desde abajo, conducción sometida a la presión de las bases. El peronismo era movimiento antes que partido. Y era plebeyo antes que institucional.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-97ef0f6459df5364a4ce69794e449fd7 wp-block-paragraph">El punk tampoco nació como doctrina cerrada. Fue una irrupción. Un gesto de rechazo frente a una cultura musical que se había vuelto virtuosa pero distante, técnicamente impecable pero socialmente inofensiva. Frente a la solemnidad del rock progresivo y la profesionalización elitista, el punk gritó: cualquiera puede tocar, cualquiera puede decir, cualquiera puede interrumpir. No pedía permiso ni legitimación académica. Desordenaba la escena.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-7f0e9a468b80f461244fbed128345013 wp-block-paragraph">Ese paralelismo no es caprichoso. El primer peronismo desordenó la escena política argentina con la misma energía disruptiva. Introdujo en el centro de la escena a sujetos que hasta entonces ocupaban los márgenes. Cambió el tono, la estética, el lenguaje del poder. Así como el punk rompió con la distancia entre escenario y público, el peronismo rompió con la distancia entre Estado y pueblo.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-3ec9d21f3dcb6e38294efc47479a41ab wp-block-paragraph"><strong><em>Jerarquía, obediencia y rebelión</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-4ca92862b2f868a454358466faaffa5f wp-block-paragraph">Toda organización humana —desde una tribu amazónica hasta un partido político moderno— necesita algún tipo de jerarquía. La antropología lo ha mostrado con claridad: no existe sociedad sin diferenciación de roles, sin autoridad reconocida, sin mecanismos de coordinación. Incluso en comunidades igualitarias, el liderazgo aparece en contextos específicos: el mejor cazador, el mejor orador, el más experimentado. La autoridad no es un accidente; es una necesidad funcional.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d77f10059c7deed96fc2d07a4dce0d7c wp-block-paragraph">Pero la antropología también ha mostrado algo menos cómodo: las sociedades desarrollan mecanismos para limitar, cuestionar o revertir esa autoridad cuando amenaza con cristalizarse. Muchas comunidades indígenas practican formas de burla ritual, crítica colectiva o incluso abandono del líder cuando este excede su mandato. La jerarquía es aceptada mientras es útil; deja de serlo cuando se autonomiza.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-dae036c1f1c57d737ab1e6df378b7d09 wp-block-paragraph">La tensión entre conducción y bases no es una patología: es la condición vital de cualquier organización. Cuando la obediencia se vuelve automática y la jerarquía se naturaliza como orden sagrado, la organización pierde plasticidad. Se vuelve rígida, previsible, incapaz de adaptarse. Desde una mirada antropológica, la insubordinación interna no es necesariamente un síntoma de decadencia: puede ser un mecanismo de regulación y actualización.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-23d1fce5f2e95475c6dbdeb2977ae1a4 wp-block-paragraph">El problema no es la autoridad, sino su sacralización.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-752b5df375ed7e7aae7c435f7a5b5e9c wp-block-paragraph">En las religiones políticas —y el peronismo, como todo gran movimiento histórico, tiene algo de religión civil— la conducción tiende a investirse de una legitimidad que trasciende la coyuntura. Se transforma en símbolo, y el símbolo se vuelve intocable. La obediencia deja de ser una herramienta estratégica y pasa a ser una virtud moral en sí misma.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-82dea83dfcc0a95cba2e6b5a97480362 wp-block-paragraph">Sin embargo, las organizaciones que sobreviven en el tiempo son aquellas que institucionalizan el conflicto. Que permiten la crítica. Que aceptan la posibilidad de relevo. Que no confunden unidad con unanimidad.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-be6617b2f2d529830d791f8d6794484d wp-block-paragraph">Desde esta perspectiva, la rebelión interna no es traición sino termómetro. Indica que la base sigue viva, que existe energía, que hay disputa por el sentido. Cuando esa energía desaparece y todo se reduce a acatar, la organización puede seguir existiendo formalmente, pero ha perdido vitalidad cultural.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-563c6064ebf5250e93490f46b0bd0360 wp-block-paragraph"><strong><em>Peronismo, autoridad y plebeyismo</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-ac796db271819deb05ab90436674852d wp-block-paragraph">El peronismo histórico supo combinar verticalidad con presión desde abajo. La conducción de Juan Domingo Perón no era débil, pero tampoco flotaba en el vacío. Se apoyaba en sindicatos con poder real, en una movilización capaz de condicionar decisiones, en una dinámica de ida y vuelta. La famosa “lealtad” no era obediencia muda: era una relación política sostenida por resultados y por identificación material.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-5a4540162394804220d6e2aa573cce31 wp-block-paragraph">Cuando esa dinámica se invierte —cuando las bases ya no interpelan y la conducción ya no escucha— la verticalidad se transforma en verticalismo. Y el verticalismo, en cultura de aparato.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-2a645e6aafe800e200d3217d56289207 wp-block-paragraph">Aquí es donde la metáfora punk adquiere profundidad antropológica. El punk, en su gesto original, fue una impugnación a la jerarquía consagrada. No negaba la existencia de músicos más talentosos; negaba el derecho de esos músicos a monopolizar la escena. No rechazaba la organización; rechazaba su clausura elitista.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-ce813769f9df139f25c21d57feeb9cc8 wp-block-paragraph">El “hazlo tú mismo” fue, en el fondo, una pedagogía política: si la estructura no te habilita, constrúyela. Si el escenario está cerrado, arma uno propio. Esa ética no destruye la organización; la descentraliza y la obliga a renovarse.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-0d6dc182a23493f145084aa3607f5cfc wp-block-paragraph"><strong><em>Insubordinación organizada o decadencia administrada</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-5fb730ffcf5f56d524c7e63bec3dcc8c wp-block-paragraph">El espacio peronista contemporáneo —con honrosas excepciones territoriales— parece haber internalizado los límites del sistema que antes desafiaba. Se discuten porcentajes de déficit, pero no estructuras de propiedad; se gestionan programas sociales, pero no se reconfiguran las relaciones de poder que producen exclusión; se apela a la épica pasada mientras se acepta un presente de correlación desfavorable como si fuera un dato natural.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d069c71126024d0e9cc3861754d863ff wp-block-paragraph">En ese tránsito, la obediencia se volvió valor central. Se premia la disciplina discursiva y se penaliza la disidencia estratégica. Pero una organización que sofoca el conflicto interno termina desplazándolo hacia afuera: fragmentación, apatía o fuga silenciosa.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-235f1e3122d8e6bb90fef5f7ac0b1fb7 wp-block-paragraph">Desde la antropología organizacional, esto es previsible. Cuando no existen canales legítimos de insubordinación interna, la energía crítica no desaparece: se desorganiza. Y la desorganización es mucho más peligrosa que el debate abierto.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-6e59d105d7e069f977f624c08045963d wp-block-paragraph">Combatir la obediencia acrítica no significa promover la fragmentación permanente. Significa asumir que la lealtad verdadera no es sumisión sino compromiso activo con un proyecto que puede y debe revisarse. Significa comprender que la rebelión, cuando se organiza, fortalece; cuando se niega, corroe.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-cf51cda5a32cac579a08d86d3fb6b121 wp-block-paragraph">El peronismo fue “hecho maldito” porque expresó una alianza plebeya capaz de tensionar al país burgués. Si hoy ese país burgués ya no lo percibe como amenaza sino como interlocutor previsible, es señal de que la capacidad de insubordinación interna se ha debilitado tanto como la confrontación externa.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-1342b02b6095bb95815fc9e36fb1ec5d wp-block-paragraph">Convocar a un peronismo punk es, entonces, recuperar una antropología del conflicto. Volver a aceptar que toda jerarquía necesita ser interpelada para no volverse casta. Que toda conducción necesita crítica para no convertirse en ritual vacío. Que toda organización viva requiere, periódicamente, momentos de desobediencia creadora.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-f279a0d78879cb6dc0ab41fbb144d3a3 wp-block-paragraph">Tal vez el desafío más profundo sea entender que la rebeldía no es lo contrario de la organización, sino su condición de posibilidad. Que un movimiento popular solo se mantiene vivo si permite que sus propias bases lo tensionen, lo incomoden y lo obliguen a reinventarse.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-205bcb43e43ab066a7c2af73e6613798 wp-block-paragraph">Que vuelva el punk. No como estética ni nostalgia, sino como insubordinación organizada. Como recordatorio político de que ninguna jerarquía es eterna y de que un movimiento popular solo está vivo cuando incomoda.</p>



<div style="height:45px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-8df657ad7d74b10291e052ed6c72e94c wp-block-paragraph">Martes, 17 de marzo de 2026.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-5690c083fd9c137d5161e9dbc53d04e6 wp-block-paragraph">*Bruno Carpinetti es Guardaparque. Se diplomó y obtuvo una Maestría en Ciencias en Biología de la Conservación en la Universidad de Kent, Inglaterra. Completó el Diploma de postgrado en Antropología Social y Política en FLACSO – Buenos Aires, y se Doctoró en Antropología Social en la Universidad Nacional de Misiones. Ha ocupado distintos cargos en la administración pública, entre otros fue director de la Administración de Parques Nacionales y Subsecretario de Coordinación de Política Ambiental de la Secretaría de Ambiente de la Presidencia de la Nación durante el gobierno de Nestor Kirchner.</p>



<div style="height:27px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<figure class="wp-block-image"><img decoding="async" src="https://ci3.googleusercontent.com/meips/ADKq_Nb7bo8O-KWKglhFy6cdS6CtnsWzA57Pq87oGcw6j4Fm2hIO2u7eKHYUHwQKEk9RgtWD5OThdsMYH2S_5bO6S7-JzKMPtl3UxBTpTxhV-K-BRk7n6aH9ew=s0-d-e1-ft#https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2025/07/logo.png" alt=""/></figure>



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<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-8b4ec334684b75c8ab19351859cd590c wp-block-paragraph"><em><strong>La Tecl@ Eñe</strong></em>&nbsp;viene sosteniendo,&nbsp;<strong>desde su creación en 2001</strong>, la idea de hacer periodismo de calidad entendiendo la información y la comunicación como un derecho público, y por ello todas las notas de la revista se encuentran abiertas, siempre accesibles para quien quiera leerlas.&nbsp;Sabemos que son tiempos muy difíciles, pero&nbsp;<strong>para poder seguir sosteniendo el sitio y crecer les pedimos, a quienes puedan, que contribuyan con&nbsp;<em>La Tecl@ Eñe</em></strong>. Pueden colaborar con&nbsp;<strong>$5.000</strong>&nbsp;ó&nbsp;<strong>$10.000</strong>. Si estos montos no se adecuan a sus posibilidades, consideren el aporte que puedan realizar.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-3f060961c6692e0b62f54118679cd5af wp-block-paragraph">Tu aporte es importante para seguir adelante.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-faa506705ff6731baed46d69a2cd0bf5 wp-block-paragraph">Muchas gracias.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-711ecc639830526b07951d8466ee2026 wp-block-paragraph"><strong>Alias de CBU: Lateclaenerevista</strong></p>



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<p class="wp-block-paragraph"></p>
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