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	<title>intelectuales archivos - La Tecl@ Eñe Revista</title>
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	<description>Una Revista de Opinión</description>
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	<title>intelectuales archivos - La Tecl@ Eñe Revista</title>
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		<title>SILBIDOS DE UN VAGO 18 – El discurso político y el sueño de poder de los intelectuales &#8211; Por Noé Jitrik</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 06 Nov 2021 03:47:44 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Noé Jitrik]]></category>
		<category><![CDATA[Discurso político]]></category>
		<category><![CDATA[filósofos]]></category>
		<category><![CDATA[Heidegger]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Qué vincula el discurso político a intelectuales y filósofos de la talla de Platón, Martin Heidegger o José Ortega y Gasset, aunque también, en Argentina, haya unido al hijo de un gran filósofo con el macrismo; el filósofo que no pudo ser ni Platón, ni Heidegger ni Ortega y Gasset, aunque se aproximó a Duran Barba.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong><em>Qué vincula el discurso político a intelectuales y filósofos de la talla de Platón, Martin Heidegger o José Ortega y Gasset, aunque también, en Argentina, haya unido al hijo de un gran filósofo con el macrismo; el filósofo que no pudo ser ni Platón, ni Heidegger ni Ortega y Gasset, aunque se aproximó a Duran Barba.</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>Por Noé Jitrik*</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></p>



<div style="height:40px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-drop-cap has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">No es ninguna novedad que lo que conocíamos como discurso político ha ido cambiando, tanto el que empleaban los políticos propiamente dichos como los diversos comentadores, periodismo de todo tipo y aun opinadores domésticos o vecinales: es como si hubiera perdido espesor o identidad. Salvo contados casos si se consideran sus efectos, podemos sentir que lo tiene pero eso tampoco parece importar demasiado, importan más las decisiones, de quienes tienen que tomarlas, y los propósitos, de quienes están a la caza de las declinaciones o puntos débiles que pueden tener sus enemigos. Pero, en cuanto a su definición, siempre ha sido así porque en ningún momento de su historia ese discurso tuvo una forma propia, siempre dependió de otros discursos que le daban sustento. En cierto momento se nutrió de teatralidad, también de “deportivismo”, en ocasiones, desdichadas, de militarismo, más recientemente de “economicismo” y por fin, pero eso no termina, de “comunicacionalidad”. Lo que observo ahora, muy parcialmente, es la aparición de palabras o expresiones&nbsp; que proceden de lugares diferentes pero que se emplean con gran convicción. No es mi objeto describir con la amplitud que lo merece esa invasión terminológica, me basta evocar algunas pocas palabras para llegar a lo que en este caso me interesa y que iré diciendo. Así, con toda soltura, abunda la expresión “asignatura pendiente”, de origen escolar, “marketing”, del comercio (importado), “mediático” de los medios de difusión, “digital”, de la informática, “las y los, ellas y ellos, todas y todos”, del feminismo, “tuits y/o facebook”, de la comunicación, “coachear”, del deporte, importado desde luego, “meritocracia”, y muchas más, sería fastidioso enumerarlas pero, entre ellas, una que me parece importante, es “modelo”.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Que, como se sabe, tiene una multiplicidad de sentidos&nbsp; aunque el predominante es el equivalente a ejemplo. No lo tomo en ese sentido sino en el del papel que desempeña en el discurso político: cuando los políticos se ponen serios lo emplean en esta solemne frase: “nuestro modelo de país”, que difiere, naturalmente del que dicen otros que dicen que lo tienen. Pero, ¿hay un modelo de país, o sea “modelado”, lo que querría decir “configurado” o “conformado” o, peor, un “país modelo”? Si quien lo dice tiene claro lo que quiere que sea el país es porque cree tener o tiene una idea de lo que debe ser, es decir que “todavía” no está conformado, lo cual no es algo que sea un ejemplo y, en consecuencia, no puede ser modelo de nada. Si me equivoco y estoy improvisando no habría nada que decir pero si no es así la palabra no tiene sentido y se emplea irresponsablemente, lo que no deja de ser importante porque es engañosa y eso, en política, tiene un costo.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">En los comienzos del nazismo el ya célebre Heidegger creía, al parecer, en la oscura ensalada de imágenes que profería el ya delirante Hitler. ¿Creía? Si creía eso duró poco: fue expelido rápidamente del cargo que le habían asignado, Rector de la Universidad de Heidelberg, y se refugió en su cabaña de la Selva Negra, se supone que mascullando su decepción mientras caminaba, solitario, pensando, filosofando en su caso. No lo dejaron ser el filósofo de cabecera del nazismo, no le permitieron ser quien podría darle el verdadero sentido que él creía que tenía esa demencia, debe haber creído que en ese amasijo de amenazas que en forma de bramidos estaba seduciendo a gran parte de la población alemana residía una verdad trascendental: quiso ser como Platón, cuando aconsejaba a los tiranos, pero no resultó. No fue el único que tuvo parecida idea: a José Ortega y Gasset, otro filósofo, que no era Platón ni Heidegger, se le ocurrió lo mismo, creyó que podría convertirse en el cerebro de Franco convencido de que en el de Franco no había nada. Pero tampoco resultó. ¿Pensó lo mismo Alejandro Rozitchner, que no era Platón, ni Heidegger, ni Ortega y Gasset, pero había sido hijo de un filósofo, cuando se acercó a Macri? Tuvo un poco más de suerte: no salió expelido de esa vecindad pero tampoco su teoría de la felicidad tuvo un gran eco, pasó nomás y sólo le sirvió para perder amigos, cosa que también les había ocurrido a los nombres mencionados, en particular al alemán.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Muchos intelectuales, filósofos o escritores y aun poetas tuvieron esa brillante idea que partía, naturalmente, de un prejuicio, el de que los políticos que llegan al poder son por lo general deficientes, o sólo astutos si no son simplemente dementes y que nada costaría soplarles en los oídos lo que tendrían que pensar o, al menos, aparentar que piensan. Omitían el hecho de que de una manera u otra, por pertenencia, por intuición, por presión, representaban pensamientos de otros, más fuertes, me refiero a intereses, la sucia economía quiero decir, cada día que pasa más robusta al mismo tiempo que más anónima, eso que llaman “capital transnacional”, o “monopolio” o, como se decía antes, “imperialismo”. Es como un sueño de poder esa creencia de ciertos intelectuales, no creo que hubiera tenido éxito alguna vez. Por lo general vuelven a casa heridos, despechados, despreciando más claramente que antes a quienes creían que eran seres inferiores, que no se daban cuenta de sus méritos, bastos, ignorantes o, en el mejor de los casos, corruptos. Y digo “en el mejor de los casos” porque al menos los corruptos tuvieron la habilidad de encontrar la ruta, “per la selva oscura”, como escribió Dante Alighieri, para encontrar el tesoro escondido. No creo que fuera el caso de Heidegger ni, por supuesto de Platón, ni de Durán Barba, creo, ni de Vasconcelos, ni de Rogelio Frigerio, creo, y menos del desgraciado Ezra Pound, que ni siquiera se debe haber acercado a Mussolini.</p>



<div style="height:20px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter size-large"><img decoding="async" src="https://loff.it/wp-content/uploads/2014/10/loffit_ezra-pound_10.jpg" alt=""/><figcaption><em>El poeta Ezra Pound.</em></figcaption></figure></div>



<div style="height:1px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Quedarse encerrado en casa desde hace tantos meses, no sólo aquí –aquí muchos piensan que esta desgracia sólo a nosotros nos pasa- sino en el mundo entero, tiene dos aspectos que se conjugan: uno es estar solos y, en gran medida, incomunicados –no del todo porque tenemos teléfono, celulares, computadoras, televisión, que nos hacen creer que no lo estamos tanto-, el otro, que somos vulnerables, más que de ordinario. Los efectos de tal conjugación son variados: tendencia a deprimirse, fastidio, furia, dormir mal, empezar a tener síntomas de variado tipo y pensar que no será fácil conseguir médico que atienda, pero quienes conservan la calma responden sin amilanarse, siempre que llovió paró y esa sabiduría que tanto ayuda a conjurar los fantasmas. Todo eso se conoce hasta el hartazgo, no conduce a ninguna parte volver sobre esta estadística implacable.<br><br>Dar un paso al costado y pensar en términos categoriales a muchos los ofende, pero, inveterada costumbre, no puedo dejar de hacerlo y ahora pienso en el teléfono. Es cierto que no suena con la frecuencia de antaño, también lo es que uno lo extraña y espera los llamados y cuando los hace y no hay respuesta se produce una frustración. De ello se infiere que se establece un circuito de dos términos, espera y respuesta, que son dos dimensiones del hecho comunicativo. El primero, la espera, está vinculado directamente con la distancia, más lejana más tensa y deseada, que en lo personal equivale a ausencia; el segundo a la cercanía, que equivale a presencia. A partir de ahí brotan innumerables variantes. La espera puede ser ansiosa o calma, serena y resignada u obsesiva: la respuesta puede ser urgida y tranquila o exigente; en ambos casos, cuando no es comprendida y justificada, es motivo de reproche, en cambio produce una particular satisfacción cuando la espera concluye rápidamente y la respuesta es satisfactoria, cálida y restablecedora. Entre esos dos términos transcurre la vida social y detenerse en sus más y sus menos da lugar a dramáticas o a felicidades deseadas que de pronto resplandecen. En los tiempos que corren ambos términos están presentes, yo diría que en todas las casas pero también en el ámbito social y político: yo espero todos los días que disminuyan los contagios, otros que aumenten los  salarios y no los precios, todos esperan que las próximas elecciones sean una respuesta a la pregunta implícita, qué va a pasar, el gobierno una confirmación, la oposición un fracaso. Y, por fin, de ello, un comportamiento, el gobierno, Cristina en particular, algunas propuestas políticas como respuesta a dificultades insólitas y a ataques grotescos, la oposición a obstinados ataques y a un despliegue de irracionalidad apurado, que hace de la espera un caldero y no la atención calma de quien podría cosechar algún fruto, comible por todos.       </p>



<div style="height:40px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Buenos Aires, 6 de noviembre de 2021.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><em>*Crítico literario, ensayista, poeta y narrador.</em></p>
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		<title>El enigma de la unidad &#8211; Por Sebastián Plut</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 15 Mar 2022 14:56:04 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Sebastián Plut]]></category>
		<category><![CDATA[Documento sobre la unidad]]></category>
		<category><![CDATA[Frente de Todos]]></category>
		<category><![CDATA[intelectuales]]></category>
		<category><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></category>
		<category><![CDATA[Unidad]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El psicoanalista Sebastián Plut reflexiona, a partir del documento “La unidad del campo popular en tiempos difíciles”, sobre la idea de unidad y sostiene que lo que puede romper la unidad no es la diversidad ni la crítica, sino el destino de las demandas sociales insatisfechas.</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/el-enigma-de-la-unidad-por-sebastian-plut/">El enigma de la unidad &#8211; Por Sebastián Plut</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
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<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong><em>El psicoanalista Sebastián Plut reflexiona, a partir del documento “</em></strong><strong><em>La unidad del campo popular en tiempos difíciles”</em></strong><strong><em>, sobre la idea de unidad y sostiene que </em></strong><strong><em>lo que puede romper la unidad no es la diversidad ni la crítica, sino el destino de las demandas sociales insatisfechas.</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>Por Sebastián Plut*</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></p>



<div style="height:39px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-drop-cap has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">El pesimismo de la razón no debería nunca disociarse del optimismo de la voluntad. Al menos así es en el legado de Gramsci, legado que, pareciera, está presente en la reciente carta que un conjunto de intelectuales expuso públicamente para ser refrendada. Sin embargo, percibo que el texto, cuyo título es <strong>“La unidad del campo popular en tiempos difíciles”</strong>, alimenta la triste lucidez, mientras que no se sabe bien adónde envía a la acción entusiasmada. Describen, de hecho, el cansancio social reinante, aunque fragmentos de la carta misma ostentan buenas muestras de aquel estado de agotamiento.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Los interrogantes desbordan y se vuelve humilde cualquier intento de dar respuestas acabadas. El texto citado subraya la importancia de la unidad y por un momento, entonces, el lector se detiene y piensa, o cree pensar, <em>“es cierto, hay que fortalecer la unidad”</em>. Pero solo basta un instante para identificar que nadie había cuestionado la unidad, que a esta altura nadie sospecha que la fragmentación sea un camino posible.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">La experiencia, en todo caso, nos ha enseñado que no solo en tiempos difíciles sino que incluso en los más prósperos, o épicos como dice la carta, las escisiones también dijeron presente.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">¿Cuáles son los límites de las tensiones que la unidad soporta? ¿Quiénes estarían atentando contra la unidad? ¿Qué lugar tienen Hebe o Milagro en esa unidad? Y además. ¿a quiénes está dirigida la carta? ¿A dirigentes, militantes o a los ciudadanos que se sienten representados, o aspiran a serlo, por un gobierno nacional y popular? Estos son solo algunos de los interrogantes que se despabilan.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Sostendré una hipótesis que no me decido si funge de diagnóstico o pronóstico: si la unidad del campo popular solo está destinada a frenar el avance de la derecha y no a promover el avance del propio campo, el desenlace será el retroceso popular sin ningún resultado en cuanto al primer propósito.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Que cada uno lea la carta y extraiga sus impresiones. No me arrogo la exégesis de ésta, sobre cada uno de cuyos párrafos podríamos debatir largamente, con acuerdos y desacuerdos, pero también con desconciertos. Solo daré un ejemplo, no sé si el más relevante. Al describir la razón de la unidad, entre otros motivos, el texto alude a <em>“la violencia inusitada contra nuestra vicepresidenta en el Congreso”</em><em>. No hay dudas de la gravedad del hecho, no obstante lo que llama la atención es el adjetivo, inusitada. La incesante persecución judicial de la cual han sido y son objeto CFK y su familia, las infinitas invectivas que se le dirigen sin pausa en los medios hegemónicos y las manifestaciones virulentas en su propio domicilio, ponen seriamente en duda que debamos describir a aquella agresión como inusitada.</em></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Aunque no se refería a este punto específicamente, valen aquí las palabras de María Pía López (1): <em>“El triunfo de las derechas surge, también, de la consolidación de la impotencia de las políticas populares, de la dificultad para transcurrir como agencia transformadora y a la vez de explicar por qué no puede hacerlo”</em>. Insisto, no es el ejemplo más significativo, no obstante intuyo que el adjetivo mentado también es expresión de la impotencia señalada por la autora.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>La unidad, el pueblo y el poder</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Con la asistencia de Freud propondré algunas líneas para la reflexión, pero antes hagamos lugar a la sabiduría literaria en la escritura de Abelardo Castillo: <em>“Sí, también nos dicen que si nos pegan en una mejilla debemos poner mansamente la otra. Y acá es donde hay que saber leer. Porque lo que no dicen, lo que queda librado a nuestra libertad, es cómo debemos actuar cuando se nos terminan las únicas dos mejillas que nos dio Dios”</em> (2).</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Según una certera tradición de las ciencias sociales, el antagonismo o conflicto esencial se desarrolla especialmente en el mundo del trabajo, mundo en el que pugnan dos tendencias, llamadas <em>capital y trabajo</em> o bien, <em>control y resistencia</em>. En ese sentido, el populismo nunca está, enteramente, en el poder (control), pues su lugar, aun cuando durante un tiempo ejerza el gobierno, es la resistencia; resistencia a la violencia, a los abusos de poder, a la desigualdad, etc. Entiéndase que <em>resistir </em>consiste en disminuir o eliminar tales desigualdades y violencias. Desde luego, sería necesario diferenciar diversos tipos de poder, pues según cómo usemos los términos, el poder también puede ser ejercido desde el campo nacional y popular. En efecto, hace mucho ya sabemos que si la autoridad es vertical, el poder se ejerce desde múltiples sectores y con intensidades diversas. Aun así, y dicho de manera genérica, la batalla siempre es contra el poder.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Freud (3) nos da una pista cuando examina el origen del derecho y de la comunidad. Dice que consiste en la <em>“unión de muchos débiles y de potencia desigual”</em>. Es en esta composición, precisamente, donde anida la riqueza, y también la fragilidad, del campo popular y, particularmente, de su unidad. La unión de los débiles, pues, es la oposición al poder del más fuerte. Claro que una vez dado este paso decisivo surgen nuevos problemas, por ejemplo, cómo hacer de esa creación algo duradero. Un primer paso, entonces, es cómo se origina la unión, luego, cómo perdura y, finalmente, cómo se perpetúa. Todos estos pasos entrañan riesgos en tanto la comunidad, reitero, se compone de elementos de poder desigual. Más aun, Freud sostuvo respecto de la ligazón social que <em>“nada se habría conseguido si se formara solo a fin de combatir a un hiperpoderoso y se dispersara tras su doblegamiento”</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">En suma, la unidad no logrará perdurar si procura la lucha contra el hiperpoderoso (llamémoslo, aquí, neoliberalismo, derecha, etc.) pero olvida mejorar las vidas de los muchos débiles.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>Cierre</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">No resulta del todo clara la carta cuando propone <em>“esperar a tiempos mejores”</em> mientras, poco antes, señalaba que <em>“la política consiste en crear posibilidades”</em>. Crear esas posibilidades es, ciertamente, la tarea de la política y no parece compatible con la <em>moderación </em>que la misma carta ¿recomienda? La alternativa no consiste en una actitud temeraria o suicida, nada de eso es aconsejable. Pero tampoco es saludable una espera, cual si se creyera que la derecha algún día cederá o dejará de acechar. Freud decía que el pensamiento es desplazamiento de energía en el camino hacia la acción y, de modo semejante, podremos definir a la unidad. Acaso podamos decirlo de otro modo: si discursos y hechos no convergen, la política se torna, meramente, en una exigencia alucinatoria.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Como sea, lo que un gobierno popular nunca deberá desestimar es algo que también planteó Freud (4): <em>“Huelga decir que una cultura que deja insatisfechos a un número tan grande de sus miembros y los empuja a la revuelta no tiene perspectivas de conservarse de manera duradera ni lo merece”</em>. En síntesis, lo que rompe la unidad no es la diversidad ni la crítica, sino el destino de las demandas sociales insatisfechas.</p>



<div style="height:33px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>Referencias:</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">(1) López, M.P.; “Balconeando”, https://lateclaenerevista.com/balconeando-por-maria-pia-lopez/, 14 de marzo de 2022.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">(2) Castillo, A.; (1999) <em>El evangelio según Van Hutten</em>, Ed. Planeta.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">(3) Freud, S.; (1933) <em>¿Por qué la guerra?</em>, Vol. XXII, Obras Completas, Amorrortu Editores.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">(4) Freud, S.; (1927) <em>El porvenir de una ilusión</em>, Vol. XXI, Obras Completas, Amorrortu Editores.</p>



<div style="height:40px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Buenos Aires, 15 de marzo de 2022.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">*Doctor en Psicología. Psicoanalista.</p>
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		<title>INTELECTUALES CHATARRA &#8211; POR MARCELO BRIGNONI</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 03 Sep 2024 22:47:19 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Destacada]]></category>
		<category><![CDATA[Marcelo Brignoni]]></category>
		<category><![CDATA[Agenda 2030]]></category>
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		<category><![CDATA[OENEGEISMO]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Marcelo Brignoni sostiene en esta nota que en este tiempo de menemismo con redes sociales el posibilismo disfrazado como supuesta “intelectualidad orgánica” solo repite aquello de la “correlación de fuerzas” que impediría atreverse a pelear batallas dignas aún bajo la posibilidad de la derrota.</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/intelectuales-chatarra-por-marcelo-brignoni/">INTELECTUALES CHATARRA &#8211; POR MARCELO BRIGNONI</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
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<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-6f02606d93f30ef8e485c42509409315 wp-block-paragraph"><strong><em>Marcelo Brignoni sostiene en esta nota que en este tiempo de menemismo con redes sociales el posibilismo disfrazado como supuesta “intelectualidad orgánica” solo repite aquello de la “correlación de fuerzas” que impediría atreverse a pelear batallas dignas aún bajo la posibilidad de la derrota.</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-c9080a116d1f6a3a381500056177fffa wp-block-paragraph"><strong>Por Marcelo Brignoni*</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d5e18531e670bd10ca130847a62fe9c1 wp-block-paragraph"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></p>



<div style="height:40px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-text-align-right has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-884650ac3be9f77137c1728a14cd0c99 wp-block-paragraph"><em>Es posible que la acción del pensamiento</em></p>



<p class="has-text-align-right has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d7df3caf8c6eb3766c40159ad2ed5c21 wp-block-paragraph"><em>haya perdido en los últimos tiempos</em></p>



<p class="has-text-align-right has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-0d553d3429f3f66f7b54dc7264f906fc wp-block-paragraph"><em>contacto directo con las realidades</em></p>



<p class="has-text-align-right has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-fe98878c8d990bce5e54efe4c9f9ae53 wp-block-paragraph"><em>de la vida de los pueblos</em></p>



<p class="has-text-align-right has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-2faf82ef314d87ead14dd68d440c190e wp-block-paragraph"><strong>Juan Domingo Perón</strong></p>



<div style="height:35px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-drop-cap has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-5f7e02b006390e9ad52bfd6985dbbb73 wp-block-paragraph">Cerca de cumplirse un año de la elección presidencial del 2023 en Argentina, resulta necesario intentar no sólo aproximarse a un diagnóstico referido a las características políticas y sociales que permitieron el triunfo de Javier Milei sino también bucear en el rol que cumplieron los intelectuales en estos últimos 10 años que nos trajeron hasta aquí.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-0049ee55e2793cee324830eebf796d9a wp-block-paragraph">Hubo un tiempo tal vez ya lejano, de épocas de bibliotecas y de compromiso personal, donde los intelectuales, sobre todo aquellos que se conocen como intelectuales críticos, insatisfechos con una realidad que se acerca al medioevo en su continuidad de exclusión y crueldad, planteaban cuestionamientos serios a un orden injusto y se proponían objetivos radicalmente enfrentados al sentido común de su época, intentando sembrar anclas diversas para construir una alteridad inclusiva a ese presente.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-88c6097878f1e0af39050a565f635a6b wp-block-paragraph">Hoy, en este tiempo de menemismo con redes sociales, el posibilismo disfrazado o también alquilado como supuesta “intelectualidad orgánica”, solo repite, como focas aplaudidoras, aquello de la “correlación de fuerzas” que impediría la osadía de atreverse a pelear batallas dignas aun teniendo la posibilidad de la derrota.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-b48fca2dbe0174aa72ca1a6fcab0233a wp-block-paragraph">En este nuevo mundo de iPad y Kindle poco queda de ejemplos como los de Haroldo Conti, Alicia Eguren, Francisco “Paco” Urondo, Héctor Oesterheld o Rodolfo Walsh, que sí pelearon y que la derrota les significo la pérdida de sus vidas.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-7aa1804942674a18c799c4bfffd840fa wp-block-paragraph">Esta nueva y módica utopía progresista del Siglo XXI se reduce a la agenda 2030 del onegeismo de la USAID, la pelea por el lenguaje inclusivo, los términos de la gobernanza global y la “calidad” de la democracia liberal acechada por el “voto sábana”.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-654ec472fd965ada95a34e8f3d2d9c63 wp-block-paragraph">De la igualdad de clases, la distribución del ingreso, la soberanía política, la integración regional, el alineamiento con el Sur Global y los BRICS, el régimen electoral, la insuficiencia de una democracia de ficción sometida a los poderes financieros globales, el rol político de las Fuerzas Armadas o el juicio político a un presidente que está destruyendo el país, nada o casi nada se dice ni se hace.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-ecbcc2ba09559f218ba296f18cf87246 wp-block-paragraph">Mucho menos se hace por el imprescindible cuestionamiento a la Constitución neoliberal de Argentina de 1994, sin siquiera estar enterados del proyecto basado en la Constitución del 49, que duerme el sueño de los injustos en la Cámara de Diputados, desde que Alicia Castro lo presentara en 2002.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-119d8c635a53eda8ced321091f9eb646 wp-block-paragraph">Sin embargo, aquellos que advirtieron, y advierten, de la pasividad de una generación de intelectuales mucho más cómodos en el claustro que en la calle, en las embajadas que en los sindicatos, son “cancelados” por ser “funcionales a la derecha” y cuestionar la “conducción estratégica”. Exótica caracterización a un fracaso de años que presume de lo que carece, que representa hoy a los beneficiarios de su dedo, y que es festejada con razón por una derecha que ve en su insolvencia política, la posibilidad de destruir el país con consenso electoral.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-820d07b4243a411683511109f286fcf7 wp-block-paragraph">En esta etapa de mediocridad y algoritmos, la necesidad compulsiva de obtener notoriedad, traducida en pertenencia y dinero, han convertido a buena parte de esos “intelectuales” otrora críticos en neo-marxistas, pero de Groucho, no de Carlos.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-452c597555f544a70e88149c63377aa1 wp-block-paragraph">Su expresión más degradada tal vez sea la justificación de lo existente por beneficio personal, y el determinismo absurdo carente de análisis y plagado de voluntarismo que nos dice que el peronismo volverá por el “fracaso de la derecha”, como nos decían en la Guerra Fría: que la derrota del capitalismo era inminente.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-90ef24c6a2a82a90980f7e57b34d3d5f wp-block-paragraph">Lo que agrava esta etapa, a diferencia de muchos otros tiempos oscuros de nuestro pasado, es el repudio popular que acompaña al peronismo por obra y gracia de una dirigencia que finge demencia y se expresa cual extranjeros recién llegados al país. No hay dictadura, no hay proscripción, hay rechazo.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-4a3503b83cfcfac838d7fbf3b47ad3e8 wp-block-paragraph">La “intelectualidad”, mientras tanto, expresa su “indignación” como modo de esconder su impotencia y su necesidad de cumplir aquel viejo apotegma cuestionable de un dirigente peronista mendocino de “mejor que haber cobrado es seguir cobrando”.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-573933a5534f876d2f8142bf57d89169 wp-block-paragraph">La naturalización de esta decadencia de derrota, que impregna de arriba hacia abajo nuestra sociedad, nos deja una anomia de ciudadanos a la deriva, abandonados a su suerte. El sálvese quien pueda ya es un insumo del individualismo más atroz que incluso campea a sus anchas en el campo popular.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-0b255ce6afce67c46d12173a9ac69dd0 wp-block-paragraph">Mientras no se perciba que nada es inexorable en política, que no se plantee una agenda que cuestione lo existente, incluida la dirigencia del peronismo que produjo este fracaso, que no se entienda que los gigantescos errores del pasado reciente le pasan facturas al movimiento popular y que no se expliciten utopías difíciles pero movilizadoras, seguiremos remando en este mar de posibilismo acomodaticio que solo le mejora la vida a los dirigentes, a sus intelectuales asesores y a sus familias.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-2e04175ffc5305a25f73ae89854aab13 wp-block-paragraph">Ya resulta imprescindible para nuestra Patria una nueva Insubordinación Refundante, de las ideas y la acción, la que como toda acción humana, depende más de la voluntad que de la correlación de fuerzas.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-58d5806ecfb66c6678b22abdcaee370e wp-block-paragraph">Que así sea.</p>



<div style="height:40px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-c40cd4cf790e6fd6a9a8fbce08ab0223 wp-block-paragraph">Buenos Aires, 3 de septiembre de 2024.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-027d5fed0fb907bac8b7f1b2af88c551 wp-block-paragraph">*Analista político.</p>
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