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	<title>Hugo Presman archivos - La Tecl@ Eñe Revista</title>
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	<description>Una Revista de Opinión</description>
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	<title>Hugo Presman archivos - La Tecl@ Eñe Revista</title>
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		<title>El Posadas en terapia militarizada &#8211; Por Hugo Presman</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 28 Jan 2018 23:53:14 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Hugo Presman]]></category>
		<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[Despidos]]></category>
		<category><![CDATA[Dictadura Militar]]></category>
		<category><![CDATA[El Cahlet]]></category>
		<category><![CDATA[Hospital Posadas]]></category>
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		<category><![CDATA[Militarización]]></category>
		<category><![CDATA[Vidal]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El 16 de enero del 2018, para proteger a las autoridades actuales del hospital ante la decisión tomada de despedir a 122 trabajadores, dos escuadrones de gendarmería y un escuadrón de la Policía Federal ingresó al hospital Posadas. Hoy no se vive una dictadura, pero hay imágenes que se superponen.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><span style="color: #000000;"><em><strong>El 16 de enero del 2018, para proteger a las autoridades actuales del hospital ante la decisión tomada de despedir a 122 trabajadores, dos escuadrones de gendarmería y un escuadrón de la Policía Federal ingresó al hospital Posadas. Hoy no se vive una dictadura, pero hay imágenes que se superponen.</strong></em></span></p>
<p><span style="color: #000000;"><strong>Por Hugo Presman*</strong></span></p>
<p><span style="color: #000000;"><em><strong>(para La Tecl@ Eñe)</strong></em></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El edificio se impone con su presencia descomunal. Desde el Acceso Oeste se lo percibe en toda su dimensión. Sobre la Avenida Arturo Umberto Illia, sus paredes, sus pasillos, sus habitaciones, ha discurrido un pequeño muestrario de la historia del país. Surgido como iniciativa de la Fundación Eva Perón y proyectado por ese referente enorme de la medicina argentina que fue Ramón Carrillo, se inauguró en 1958. Se establecieron once institutos que funcionaron como centros de investigación científica y servicios técnicos especializados. Algunas de las especialidades iniciales fueron Hematología, Reumatología, Neumonología, Alergia, Gastroenterología, Endocrinología y Anatomía Patológica. La tarea fundamental era la investigación.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Los avatares habituales de nuestro país llevaron a que en 1968, en función de estudios realizados por la Organización Panamericana de la Salud, se determinara que el crecimiento demográfico del Partido de La Matanza no estaba cubierto por cantidad suficiente de centros asistenciales. Entonces se disolvieron los institutos y se comenzó a organizar un hospital general nacional de agudos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">A partir del año 1971, se cambió la orientación y se concretó una apertura progresiva pero sostenida del hospital a la comunidad. Se autorizó la habilitación de 360 camas, se lo dotó de personal con aproximadamente 2000 agentes y se amplió la estructura para transformarse en un hospital general de agudos. En 1972 se inauguró como «Policlínico Profesor Alejandro Posadas». Desde ese entonces, se fueron habilitando progresivamente los servicios de Pediatría, Cirugía, Tocoginecología y Clínica Médica.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong> </strong></span><span style="color: #000000;"><strong>UN CAMINO DE LUCHAS</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Cuando asume el gobierno popular de Héctor Cámpora el 25 de mayo de 1973, se inicia un camino tendiente a desplazar  a las autoridades designadas por el último gobierno de la autodenominada Revolución Argentina. En junio de 1973 el personal se declaró en asamblea permanente y tomó el hospital desplazando al director Carlos Ferreira y consiguiendo que fuera designado el Dr. Julio César Rodríguez Otero.    Posteriormente se movilizaron hacia el Ministerio de Bienestar Social para que fuera confirmada esa designación junto con la del administrador, Carlos José Colombo y a la jefa de Personal, Dora Agustín, en reconocimiento a su trayectoria en la institución. En ese año y medio hubo una intensa interrelación con los ciudadanos de toda la zona circundante. Un testigo de ese período cuenta: “El representante del barrio y otros miembros de la comunidad se reunían en la dirección del Policlínico con el Dr. Rodríguez Otero e integrantes del equipo de salud. Allí relevaban los problemas y acordaban cómo enfrentarlos, con énfasis en la prevención y la promoción de la salud. Se realizaron talleres de capacitación de líderes en salud: cada manzana elegía un representante que luego transmitía los conocimientos recibidos a todos los vecinos del sector. El programa abarcaba primeros auxilios, vacunación, puericultura, salud infantil, nutrición, psicoprofilaxis del embarazo y parto, prevención de enfermedades venéreas. A la vez, se trabajó mancomunadamente con los equipos docentes y los padres de la guardería y de las escuelas primarias del Carlos Gardel y el Mariano Pujadas. En el Aula Magna del Policlínico se festejaba el “día del niño” compartiendo la fiesta los chicos del barrio y los hijos de los trabajadores. Se proyectó la construcción de un polideportivo en terrenos del hospital, linderos a la casa del director. Sábados y domingos concurrían trabajadores y vecinos a limpiar los terrenos.”</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Todo eso concluyó cuando en noviembre de 1974, el siniestro Ministro de Bienestar Social, José López Rega ordenó la intervención del hospital y colocó en la dirección del hospital a su gente y se prohibió todo tipo de actividad grupal.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>LA NOCHE MÁS NEGRA</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Apenas cuatro días después de haberse producido el golpe establishment- militar, el ejército tomó por asalto el Hospital Posadas con la participación directa  del que sería posteriormente el último presidente de ese período nefasto: Benito Reynaldo Bignone. La acusación que se enarbolaba era que el hospital atendía a los heridos de la guerrilla y por lo tanto era “cómplice de la subversión”. El Coronel Médico Agatino Di Benedetto fue designado a cargo del hospital y más de cien soldados controlaban el ingreso al mismo, encargándose de la requisa, muchas veces violenta, de trabajadores y pacientes.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Entre el 28 y 31 de marzo, más de cincuenta dirigentes y trabajadores fueron privados de su libertad en detenciones ilegales. El Dr. Rodríguez Otero fue detenido ilegalmente y torturado. Su familia tuvo que abandonar El Chalet, y la casa en que los trabajadores se habían reunido a compartir momentos de distensión se transformó en un lugar de horror, torturas y desapariciones.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">En abril de 1976 se designó al Coronel Médico Julio R. Esteves como Director Interino. Se retiró el Ejército del Hospital y se organizó un sistema de vigilancia paramilitar coordinado por el Subcomisario de la Policía Federal Ricardo Nicastro. El grupo de tareas autodenominado SWAT, comenzó una nueva etapa de represión dentro del hospital, aún más violenta.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Según el esquema represivo diseñado por la Junta Militar, el Hospital Posadas estuvo, por su ubicación geográfica, bajo el control operacional de la zona 1, subzona 16, área 160, que dependió del Primer Cuerpo del Ejército, específicamente de la I Brigada Aérea con base en El Palomar y que constituyó un circuito represivo integrado por Policía Federal, Policía de la Provincia de Buenos Aires, Fuerza Aérea, Ejército y Ministerio de Bienestar Social de la Nación.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Hoy parece increíble, pero todo era posible en los años de plomo. Trabajadores y vecinos del hospital fueron detenidos ilegalmente y llevados allí, a metros del hospital y dentro de su predio, en el Chalet, donde fueron privados de su libertad en pésimas condiciones y torturados; en algunos casos no se los volvió a ver. Un hospital destinado a salvar vidas se convirtió, en parte de su espacio, en un campo de concentración.</span></p>
<p><img decoding="async" class="aligncenter" src="http://www.hospitalposadas.gov.ar/noticias/administra/historia_chalet_24082015/historia_chalet_240820152.jpg" alt="Resultado de imagen para el hospital posadas durante la dictadura militar el chalet" /></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>Después de la noche más negra </strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Hasta la restauración de la democracia, el Chalet estuvo semi-abandonado y ocupado por la policía. La CONADEP, recogió pruebas y testimonios que ahí funcionó un campo de detención y torturas. Por la falta de establecimientos educativos de doble jornada, un grupo de trabajadores se organizó para fundar en El Chalet una escuela primaria para los hijos del personal y para los niños del barrio que comenzó a funcionar con el inicio del ciclo lectivo 85. En el año 2005 la Secretaría de DDHH de la Nación nombró a El Chalet “Sitio de Memoria”. El 19 de agosto del 2015 el Poder Ejecutivo declaró lugar histórico nacional al ex centro clandestino de detención El Chalet.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">A su vez el hospital sufrió distintos avatares. En septiembre de 1984, ya en democracia, se designó un Interventor Médico. Desde entonces se sucedieron una serie de intervenciones de acuerdo con las diversas gestiones ministeriales y momentos históricos del país. En la década del ´90, el Hospital pierde su condición de Institución Nacional y pasa a una administración compartida entre la Provincia de Buenos Aires y la Nación, que perjudicó su óptimo funcionamiento. En el año 2007, el Hospital Profesor Alejandro Posadas es nuevamente nacionalizado, pasando por ley nuevamente a la órbita del Gobierno Nacional, donde se decide su reformulación como hospital de alta complejidad de referencia nacional para la atención de pacientes agudos en todas las etapas de su vida.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>IMÁGENES DEL PASADO</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El 16 de enero del 2018, para proteger a las autoridades actuales del hospital ante la decisión tomada de despedir a 122 trabajadores, dos escuadrones de gendarmería y un escuadrón de la Policía Federal ingresó al hospital Posadas. Hoy no se vive una dictadura, pero hay imágenes que se superponen. Vestidos como émulos de Robocop, su presencia es la contrafigura del clima que se debe vivir en un centro de salud.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>UN TESTIMONIO ACTUAL</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Este es el testimonio de Karina Almirón, una de las despedidas: “Entré a trabajar en el hospital Posadas en el año 2002, reemplazando a técnicas que se habían ido a vivir al extranjero por la crisis del 2001; soy técnica de anatomía patológica especializada en inmunohistoquímica. El estudio que hago permite determinar qué tratamiento se hace a cada paciente con cáncer y otras enfermedades. Profesión que elegí a los nueve años cuando una prima mía de 11 falleció por un tumor cerebral. Tengo dos títulos terciarios y formación en bioseguridad, gestión de calidad y manejo de equipos. Rechacé puestos de trabajo en Casa Cuna, en el Roffo, en el Sommer, porque no quería renunciar al Hospital Posadas, a mi hospital, a pesar de las condiciones de trabajo y el sueldo miserable, porque sabía que del otro lado había pacientes esperando un resultado. Yo misma me enfermé de cáncer en el 2005, y supe en carne propia lo que es esperar el resultado para definir un tratamiento. Seguí apostando a defender y sostener la salud pública, porque es un derecho básico y universal que a ningún ser humano puede ser negado. En estos años vi pacientes que fueron a cuatro hospitales diferentes antes de llegar al Posadas. Vi gente humilde romper la receta al salir porque no tenían plata para comprar el remedio. Pacientes que venían caminando desde muy lejos porque no tenían para viajar. Gente en situación de calle buscando refugio y comida en nuestro hospital. Vi mujeres víctimas de violencia de género buscando ayuda.  Vi compañeros que dieron literalmente su vida, como Emanuel García, tirado al vacío por un paciente psiquiátrico, o compañeros que murieron por enfermedades causadas por el estrés y la insalubridad de nuestro trabajo. Estuvimos al pie del cañón durante la gripe A, el accidente ferroviario de Castelar y dimos respuesta a miles de contingencias sanitarias. Conmigo despidieron a enfermeros de terapia intensiva pediátrica, de unidad coronaria, de hematoncológica pediátrica. Están vaciando el hospital, privatizando sectores y luego vendrá el arancelamiento a los pacientes. En definitiva, las consecuencias del ajuste la paga el pueblo pobre. No tenemos que permitirlo. Por nosotros, por nuestros hijos, por los pacientes, porque el Hospital Posadas es parte de nuestras vidas.”</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong> </strong><strong>EL POSADAS EN TERAPIA MILITARIZADA</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Las planillas de Excel no tienen sensibilidad. Los gerentes están inmunizados contra los sentimientos. Nunca podrían llegar a cardiología para ser atendidos de un órgano del que carecen. Son cirujanos que amputan, enarbolando el bisturí del ajuste; los que hacen ingresar al Posadas en terapia militarizada.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">En una obra de teatro de la escritora Claudia Piñeiro sobre el genocidio armenio perpetrado por los turcos titulada “Un mismo árbol verde”, se cuenta la historia de una abuela armenia que se salva y llega a nuestro país. Muchos años después, una nieta militante política es capturada en su casa. Cuando la anciana ve entrar al grupo de tareas de la ESMA, un reflejo condicionado que brota de sus entrañas, arrancado de las zonas olvidadas, pero al mismo tiempo presente de la memoria le lleva a gritar: “Volvieron los turcos”</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Si algún sobreviviente de las persecuciones o de lo inexorable de la biología hubiera estado presente ese caluroso y terrible 16 de enero, podría haber gritado, parafraseando a la abuela armenia: “Volvió la dictadura”.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Buenos Aires, 28 de enero de 2018</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">*Coconductor del programa radial EL TREN, con más de 14 años en el aire. Contador Público recibido en UBA. Fue profesor de Economía Política en la Facultad de Ciencias Económicas de la misma Universidad. Es Periodista. Sus trabajos son publicados en diversos medios nacionales e internacionales. Es autor del trabajo de investigación “25 años de ausencia” y participó con trabajos en los libros “Damián Carlos Álvarez Pasión por el libro” e “Insignificancia y autonomía”. Debates a partir de Cornelius Castoriadis.</span><br />
<span style="color: #000000;">Además es coautor del libro «Bicentenario de la Revolución de Mayo y de la Emancipación Americana»</span></p>
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		<title>Carta Abierta a la científica Marina Simian &#8211; Por Hugo Presman</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 31 Jul 2019 22:58:48 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Destacada]]></category>
		<category><![CDATA[Hugo Presman]]></category>
		<category><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></category>
		<category><![CDATA[Macri]]></category>
		<category><![CDATA[Marina Simian]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Publicamos la Carta Abierta que el periodista Hugo Presman le escribe a la científica Marina Simian, quien firmó la solicitada a favor del presidente Macri.</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/carta-abierta-a-la-cientifica-marina-simian-por-hugo-presman/">Carta Abierta a la científica Marina Simian &#8211; Por Hugo Presman</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><em><span style="color: #000000;"><strong>Publicamos la Carta Abierta que el periodista Hugo Presman le escribe a la científica Marina Simian, quien firmó la solicitada a favor del presidente Macri.</strong></span></em></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>Por Hugo Presman*</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>(para La Tecl@Eñe)</em></span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Cuando te vi en televisión participando en “¿Quién quiere ser millonario?”, percibí un sentimiento de solidaridad contigo. Me pregunté quién era esta científica que se arriesgaba a ir a la televisión acompañada de su equipo, a buscar los fondos para continuar una investigación que el Estado no le proveía. También advertí que las críticas por entonces iban hacia el Estado y no al gobierno que transitoriamente lo maneja. Pero me pareció un hecho propagandístico muy positivo, de mayor repercusión que la que los científicos y becarios del CONICET vienen haciendo y denunciando esforzadamente desde hace más de tres años. También se conoció entonces que tu pareja Esteban Galuzzi, es Subsecretario de Tránsito y Transporte del gobierno de Horacio Rodríguez Larreta; no me importó porque es absolutamente secundario y nadie debe ser prejuzgado por la ubicación ideológica de su pareja, y porque me pareció y me parece que lo principal es que los ciudadanos debían tomar conciencia de los atropellos que el gobierno estaba cometiendo sobre el desarrollo de la ciencia en la Argentina y de la amputación presupuestaria del CONICET, que se traducen en la restricción del ingreso de científicos, en sueldos paupérrimos y en la falta de insumos para las investigaciones. Te llamé varias veces, te envié varios correos electrónicos y whatsapps para invitarte a subirte a nuestro programa radial EL TREN. No tuviste la gentileza de contestar, que no es precisamente una exhibición de buenos modales, pero pude escucharte cómo salías en varios programas colegas. Luego el viernes 10 de mayo fuiste recibida por el presidente Mauricio Macri, al que le hiciste una serie de pedidos que consideré muy positivos; ¿lo recordamos? la eliminación de los impuestos de importación y aplicación del sistema puerta-puerta para reactivos de investigación; el «pago en tiempo y forma de los subsidios adjudicados»; la «recomposición salarial» de los investigadores; y «simplificación del manejo de subsidios del exterior como los financiados por laboratorios extranjeros.”</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">También la incorporación al directorio del Conicet de los doctores Alberto Kornblihtt y Mario Pecheny, elegidos por sus pares hacía más de un año. Dijiste entonces: “El Presidente me dio su apoyo. Yo me comprometí a empezar a reunirme con los funcionarios que correspondan para impulsar los cambios. Y me comprometo con la comunidad a mantenerlos informados sobre la ejecución de los mismos.” Justo es reconocer que se avanzó en la eliminación de la tasa de estadística, después de haberla aumentado,  y la incorporación de los elegidos al directorio del Conicet.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Pasaron unos meses y ahora te veo firmando el apoyo a la reelección de Mauricio Macri, junto a otras 149 personas, casi todas del campo intelectual “progresistas” antiperonistas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">No me sorprendió tu presencia en ese espacio, pero sí el razonamiento viniendo de una bióloga prestigiosa que cuando incursiona en el pronunciamiento político archiva el razonamiento científico. Dijiste: “Me pasaron la carta y yo adhiero a eso. No tengo ningún problema en reconocerlo. <strong>Sí, me parece que la política científica de Macri es un desastre, pero la vida no tiene una sola dimensión.</strong><strong> No estoy de acuerdo con los modos del kirchnerismo y nunca los votaría, punto». </strong>Lo de punto no parece una invitación al debate ni un ejercicio de “buenos modales.”</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La primera parte de tu aseveración me recuerda a los gladiadores del circo romano que se presentaban ante el emperador, previo al combate y exclamaban: ¡Ave César! ¡Los que van a morir te saludan! Marina: es cierto que la vida tiene distintas dimensiones, pero la política científica del gobierno que es “un desastre” está en absoluta correlación con la política de tierra arrasada del INVAP, la CNEA, el INTA, el INTI, el desfinanciamiento de las universidades. Tiene absoluta coherencia como cuando el presidente dijo en campaña: <strong>“El problema no está en hacer más <em>universidades</em>, también soy muy crítico en <em>eso</em>:</strong><strong> ¿Qué es esto de universidades por todos lados</strong>? <strong>Basta de esta locura»;</strong> y en la misma línea, demostrando que no son exabruptos sino convicciones, la gobernadora de la Provincia de Buenos Aires afirmó en un auditorio adecuado como el Rotary Club: <strong>“</strong><strong>¿Es de equidad que durante años hayamos poblado la Provincia de Buenos Aires de universidades públicas cuando todos los que estamos acá sabemos que nadie que nace en la pobreza en la Argentina hoy llega a la universidad?”</strong> Ese gobierno de malos modales, efectivamente, llenó de universidades el conurbano a las que los pobres pueden acceder. Es una fiesta familiar poder ingresar; y el egresar mucho más porque las más de las veces son la primera generación que lo logra. Es el equivalente a la creación de la Universidad Tecnológica durante el primer peronismo, para que pudieran estudiar los que trabajaban todo el día. Sí Marina, son las cosas que hacen los populismos, esos gobiernos de malos modales, como el yrigoyenismo que alentó la Reforma Universitaria con la que se consiguió la autonomía universitaria, el gobierno tripartito y libertad de cátedra; y fue el peronismo, un 22 de noviembre de 1949, el que suprimió los aranceles universitarios, porque hasta ahí la universidad no era gratuita.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Mis abuelos eran inmigrantes, posiblemente como los tuyos, y en la sociedad de movilidad social ascendente diseñada y/o fortificada durante el peronismo que construyó la sociedad más justa y equitativa de América Latina, decía mi abuelo Jacobo: “Los colonos sembramos trigo y cosechamos doctores.” Efectivamente todos sus nietos fueron profesionales universitarios egresados de la Universidad Pública, de la que estamos orgullosos, supongo al igual que vos. Ah, te aclaro que yo “no caí en la educación pública”, sino que fue una elección consciente. Y desde entonces, como mi hijo que también es Doctor en Biología como vos, como mi nuera que es Doctora en Química, asumimos un compromiso de devolver todo lo que contribuyeron con sus impuestos, aquellos que aún no pueden seguir una carrera universitaria. Te hago una pequeña disquisición personal: mi hijo y mi nuera trabajaban en el Conicet y se fueron durante 6 años a hacer un postdoctorado en Washington D.C. Estaban muy bien, con importantes ingresos y con todas las condiciones y medios para investigar. Pero su lugar estaba aquí, este país tan querible como injusto. Regresaron, ganaron sus actuales puestos en el Conicet por concursos y ahora luchan con sus anoréxicos ingresos y con las limitaciones enormes de recursos para sus investigaciones. Como vos también sabés, comprando de su bolsillo algunas veces los reactivos.  </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El año pasado publiqué una nota titulada “La ciencia argentina acorralada” donde en un párrafo decía: “Están ahí los científicos. Buscando con sus investigaciones mejorar la calidad de vida de los argentinos. Están ahí. Aunque Ud. nos los vea. Son productos excelsos de la educación pública. A la que todos nosotros hemos contribuido financieramente para que se dediquen a abrir las puertas del futuro. Y lo hacen. Están ahí. Aunque Ud. no los vea. No están ni en las revistas “Gente” y “Caras”, ni en “Intratables”. No se los ve en “Animales Sueltos” ni en TN. Mucho menos en “Showmatch” o en los programas de chimentos conventilleros de las tardes de la programación televisiva.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Están ahí. En revistas de prestigio internacional como “Nature” o “Science”. </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Están ahí. <strong>En la oscuridad luminosa de la investigación</strong>. No constituyen empresas off-shore. No los mueve el dinero sino el conocimiento. <strong>Su patrimonio principal está en la cabeza y no en el bolsillo.”</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Por supuesto Marina que te veo integrando esta descripción. Por eso no entiendo cómo es votar en contra tuya, de tus compañeros, de tus alumnos, de tu futuro, del futuro de la ciencia en la Argentina. Mauricio Macri dijo, de ser reelecto, que iba hacer lo mismo de lo que viene haciendo pero más rápido. Es decir que la situación de la ciencia se agravará o terminará por extinguirse.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Permitime que te haga una pequeña ironía. Cuatro años más pero con mayor intensidad, más que ir a “Quien quiere ser millonario”, te veo en la calle Florida pasando la gorra, si siendo optimista el CONICET sobrevive.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Claro que como vos decís, “la vida no tiene una sola dimensión”. Veamos otras, Marina: miles y miles de empresas cerradas, un industricidio, los trabajadores y jubilados perdiendo el 20% de sus ingresos, un endeudamiento que nos deja atados de pies y manos durante décadas, aumento impactante de la pobreza de alrededor de 8 puntos, incremento de la desocupación a dos dígitos, caída dramática del consumo, aumento obsceno de la desigualdad, la inflación más elevada desde 1991, tasas de interés por encima, muchas veces, del 80%, precarización del trabajo que lleva, en el súmmum de la hipocresía, denominar microemprendedores a los trabajadores de las aplicaciones. Podría seguir llenando páginas y páginas, pero ¿para qué? si vivimos en el mismo país. Es cierto que el gobierno mejoró significativamente el INDEC, pero las estadísticas son un instrumento y no la solución de los problemas que revela. Y después sobre esos datos utilizables, el gobierno miente descaradamente sobre lo que reflejan. Firmaste un documento donde dicen que reconocen errores sin precisarlos. Deben hurgar en el fondo de la olla para encontrar algo meritorio; y lo que exhiben como éxitos, fácilmente se demuestra que son fracasos. Como la aludida división de poderes, en la que hoy cualquier juez que ose pronunciarse contra medidas del gobierno, quedará al borde del enjuiciamiento en el Consejo de la Magistratura. No obstante sostienen: “Lo hacemos convencidos que hay mucho que defender de lo realizado, lo que no quita que la tarea aún pendiente sea enorme. También creemos que sería un grave retroceso para el país volver al pasado… el lugar que Argentina recuperó en el mundo es otro de los aspectos fundamentales para renovar la confianza de Mauricio Macri por cuatro años más.” Seguramente se referirán a la ubicación con los países caídos del planeta, donde integramos el pelotón de rezagados en cuanto al retroceso sostenido del PBI, inflación récord y emergencia alimentaria. Todo eso “como invitación a construir un país moderno” y sostener que se están construyendo “cimientos sólidos.”</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Fue el politólogo Edgardo Mocca quien desnudó el motivo último del endeble documento: “Aunque no tuviera ningún otro mérito, Macri merece ser apoyado porque es el nombre del antiperonismo. De un antiperonismo triunfante. Que es justo votar a su favor porque promete avanzar en la obra de destrucción que la democracia argentina necesita de modo definitivo y terminante: el fin de una identidad que constituye un insulto a la Argentina culta, productiva, abierta al mundo, civilizada… La especificidad del peronismo es el cuestionamiento a las normas que organizaron el poder en la Argentina.”</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Con relación a la transparencia de los actos del actual gobierno, levantado como bandera en la solicitada, la socióloga Alcira Argumedo, una crítica intensa del kirchnerismo, ha escrito: “Entre otros aspectos, los firmantes del progresismo alfonsinista afirman que: “<em>La corrupción fue durante años anteriores un ejemplo extremo del uso del Estado para beneficio personal. En 2015 se inició un proceso de drásticos cambios para transparentar las acciones del gobierno. Se buscó recuperar el valor de la honestidad como mandato indisociable de la función pública…”</em>. Los firmantes debieran explicarnos si éste ha sido el caso del Correo Argentino; de los parques eólicos; de Avianca; de Autopistas del Sol y los peajes; de la compra de las acciones de Petrobras, del Fondo de Sustentabilidad de Anses por parte de Pampa Energía, empresa de los amigos Joe Lewis y Marcelo Mindlin, que a los pocos días duplicaron su valor en dólares; de la venta de las usinas eléctricas al amigo del alma y socio Nicolás Caputo a un 40% de su valor real; y la posible concesión del nuevo puerto y la extensión de Puerto Madero también a Nicolás Caputo. Tampoco explican el bono a cien años a un 8% anual en dólares tomado por el ministro Luis Caputo, primo del amigo del alma del presidente, que en una encuesta a nivel mundial del Financial Times fue definida por el 70% de los lectores como la operación financiera más negativa del mundo. A su vez, los Panamá Papers nos permitieron saber que el fondo especulativo en paraísos fiscales Noctua Partners, cuyo fundador y propietario es Luis Caputo, era el más beneficiado por dicho bono. Tal vez no fue casual que el propio FMI planteara como condición para otorgar el crédito, el desplazamiento de Luis Caputo. Para darnos una idea de la dimensión de este desfalco, nadie de los que actualmente habitamos este mundo -incluidos niños de 1 año- va a estar en este mundo cuando dentro de 99 años se cumpla el plazo de pago; pero los bisnietos o tataranietos herederos de Luis Caputo lo van a poder disfrutar: el monto total a pagar puede estimarse calculando un interés compuesto del 8% anual durante cien años.”</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Pero pasemos a los malos modales. Te doy provisoriamente la razón para facilitar la contestación. Desde la ciencia ¿Estarías dispuesta a estar en contra de la teoría de la relatividad por el protocolo privado indigno que le escribió Einstein a su mujer? ¿Negarías  las leyes de Newton porque <strong>e</strong><strong>scribió una lista de sus pecados e incluyó uno en particular: «Amenazar a mi padre y a mi madre Smith con quemarlos a ellos y a su casa»</strong>? ¿No leerías El Capital porque Carlos Marx no reconoció una hija que tuvo con su empleada del hogar y al cual le dio su apellido su gran amigo Federico Engels, situación similar a la de Manuel Belgrano cuyo hijo llevó el apellido de Rosas?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Se que no caerías en esas torpezas. Pero cuando entramos en el campo de la política los malos modos sí te importan mucho más que los contenidos, y entonces tiras a la papelera de reciclaje la teoría de la relatividad, las leyes de Newton, el Capital y el Éxodo Jujeño.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Y sí, así somos los humanos. A veces nuestras miserias impiden entender al filósofo Baruj Spinoza: <strong>“En política no hay que reír ni llorar, sólo comprender”.</strong> A veces nuestra ignorancia, que como decía Raúl Scalabrini Ortiz ha sido científicamente planificada, nos impide aprehender la realidad. Y reemplazamos la comprensión por el odio que como decía Buda es “como tomar un vaso de veneno y esperar que el otro se muera”. Tal vez metida demasiado en el laboratorio no alcances a visualizar el retroceso fenomenal del país. Se me viene al respecto aquella frase de Hipócrates: “El médico que sólo sabe de medicina, ni de medicina sabe.” Sarmiento, en una de sus pocas frases acertadas, sostenía que “El título no quita las orejas”. Y comparto con vos, levemente modificada, una frase de Rodolfo Walsh, aparecida en el número 1 del diario de la “CGT de los argentinos” un Primero de mayo de 1968, cuatro años antes de que nacieras: <strong>“El campo del intelectual es por definición la conciencia. Un intelectual (un científico) que no comprende lo que pasa en su tiempo y en su país es una contradicción andante, y el que comprendiendo actúa (colocándose en la vereda del poder económico), tendrá un lugar en la antología del llanto pero no en la historia viva de su tierra.”</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Me encantaría que tuvieras razón. Que cuatro años más de Mauricio Macri no nos habrá de dejar una profundización del país primario-extractivo-exportador, atravesado por el de valorización financiera, donde sobren millones de argentinos. Incluso vos y yo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Para hablar un lenguaje que te es familiar: el ADN de este gobierno no son las chimeneas de las fábricas, ni la ciencia que abre las puertas del futuro, sino las Leliq del sistema financiero y la fuga de capitales, por donde se escurren los fondos que te faltan para investigar.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Viendo cómo caen empresas grandes y chicas que sobrevivieron a todas las crisis, cuyas marcas formaron parte de la vida cotidiana, me encuentro cercano a la humorada del escritor metafísico Macedonio Fernandez que influyó poderosamente en el sentido del humor de Jorge Luis Borges: <strong>“Fue un desastre tan completo que hasta los sobrevivientes perecieron.” </strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">De los dos modelos en pugna desde 1810 y que Macri pretende desempatar en forma definitiva, una de las diferencias significativas es quiénes se benefician y quiénes se perjudican. Como ciudadano, primero, y luego como gobernante, el hijo de Franco apostó siempre a beneficiar a los que detentan el poder económico del que él forma parte. Fijate cómo confiesa su voto en un reportaje que le realizó Jorge Fontevecchia el 4 de marzo del 2007: “En 1983 voté por Alsogaray, en el 89 voté a Angeloz, en el 95 a Menem, en el 99 no estaba y no voté, y en el 2003 a López Murphy.” Una línea coherente para una Argentina colonial. Y una colonia no necesita que vos te sigas dedicando a la ciencia. Lo que vos hacés se compra afuera.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Hasta aquí llego. Este es simplemente un intento amigable de que no atentes contra vos misma, contra tus alumnos, tus compañeros, tus colegas. Que cuando salís del laboratorio, no dejes olvidado el método científico. A partir de ahí todos tenemos la posibilidad de optar. Incluso la libertad para suicidarnos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Te saludo cordialmente</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Dr. Hugo Presman</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><span style="color: #000000;">Buenos Aires, 31 de julio de 2019</span></p>
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		<title>Votar y botar &#8211; Por Hugo Presman</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 28 Oct 2019 20:01:30 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Destacada]]></category>
		<category><![CDATA[Hugo Presman]]></category>
		<category><![CDATA[elecciones 2019]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Hugo Presman festeja con alegría y mesura el triunfo de la fórmula Fernández-Fernández y sostiene que es un éxito recuperar el gobierno luego de cuatro años de denuestos y contra una concentración de fuerzas gigantesca. Advierte también que el 40 % obtenido por Juntos por el Cambio es una muestra de fortaleza del modelo derrotado electoralmente, después de un gobierno desastroso.</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/votar-y-botar-por-hugo-presman/">Votar y botar &#8211; Por Hugo Presman</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong><em>Hugo Presman festeja con alegría y mesura el triunfo de la fórmula Fernández-Fernández y sostiene que</em></strong><strong><em> es un éxito recuperar el gobierno luego de cuatro años de denuestos y contra una concentración de fuerzas gigantesca. Advierte también que el 40 % obtenido por Juntos por el Cambio es una muestra de fortaleza del modelo derrotado electoralmente, después de un gobierno desastroso.</em></strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>Por Hugo Presman*</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>(para La Tecl@ Eñe) </em></span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Como siempre, fui a votar con la alegría de una generación de la que formo parte, nacida entre 1945 y 1950, a la que se le impidió por décadas el ejercicio de este derecho trascendental. Justo es reconocerlo, a muchos nos importaba entonces, más la revolución que la democracia burguesa. Pero ahora concurría, con la esperanza de terminar con una pesadilla, este 27 de octubre no era un día más en el almanaque. Nueve años atrás moría quien en el 2003 nos proponía un sueño: reconstruir nuestra identidad como Nación, una Argentina que contenga a todos. Había que introducir un sobre en la urna, como siempre; pero como pocas veces, votar era botar. Desplazar un modelo refundacional que vino para terminar definitivamente con el peronismo, atacando y descalificando al kirchnerismo, envoltorio a través del cual se disimulaba que el objetivo último era aniquilar al peronismo. El modelo primario-extractivo-exportador combinado con el de valorización financiera, produjo un industricidio que adelgazó sustancialmente la cantidad y peso de la clase obrera y en consecuencia, condujo a la anorexia al componente principal y definitorio del peronismo. Al introducir mi voto en la urna votando a Fernández-Fernández, pensé que botaba a Macri- Pichetto, pero tuve bien en claro que esa dupla es sólo una expresión del poder económico, de los medios cómplices, del establishment financiero internacional, de los medios internacionales que los representan; de Donald Trump, de la influencia de EE.UU en el FMI, y de las políticas depredadoras de ese auditor de los acreedores. Cuando introduje el sobre en la urna, escuché en mi interior el grito de los que se cayeron del sistema, de los millones de pobres e indigentes, de los jubilados hambreados, de los chicos que comen salteado, de los condenados a vivir de los planes, de los que se movilizan desde las organizaciones sociales, de los científicos arrinconados, de las universidades desfinanciadas, de los padecimientos de los que permanecen o han sido expulsados del INVAP, del CONICET, del INTA, del INTI, de la CNEA; de los médicos y enfermeras sostenes de una salud pública destrozada, de los docentes contenedores de una situación social explosiva que fueron denostados y hambreados.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Me pareció que de la urna salía una mano pidiendo auxilio por los miles de negocios cerrados; por los que se han ido del país y por los que pensaban hacerlo ante la continuidad de políticas neoliberales que los llevaba a avizorar la inminente expulsión de la mitad de su población.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Pero había otras urnas que apoyaban a la fórmula oficialista porque creen en el republicanismo de cartón, de valores que el gobierno enuncia pero no practica, y por las amenazas pregonadas en la propaganda oficial y en los medios cómplices: la libertad y la democracia estaban en peligro.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El macrismo hizo una buena elección repuntando la catástrofe de las PASO, desmintiendo a la totalidad de las encuestadoras, las grandes derrotadas; a las bocas de urna dudosas, que le daban a la principal fuerza de la oposición entre 12 y 20 puntos de ventaja.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">De los cinco principales distritos de la Argentina blanca, buena parte de la pampa húmeda, el oficialismo ganó en cuatro: Capital Federal (notable elección de Horacio Rodríguez Larreta), Santa Fe, Córdoba y Mendoza, perdiendo sólo en Provincia de Buenos Aires. A ello hay que agregar San Luis y Entre Ríos que constituyen la franja amarilla de un mapa electoral que reproduce la camiseta de Boca. Norte y sur del Frente con Todos, en el medio el territorio macrista. Prueba que esos ciudadanos del territorio amarillo aún conservan expectativas sobre la reversión de las desastrosas consecuencias de las políticas neoliberales y que el kirchnerismo en primera instancia, el peronismo en general, todo ello englobado como populismo, les resulta una propuesta indigerible. En total, la fórmula oficialista sacó apenas 1,30 puntos menos que Cambiemos en las legislativas del 2017.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Una primera explicación es que la disminución de los votos de Lavagna, un poco más de dos puntos, y un poco más del punto y medio de retroceso de Espert y Gómez Centurión, fueron a “Juntos por el cambio”. El resto son los nuevos votantes incorporados y aquellos fluctuantes que en las PASO decidieron castigar a su preferencia electoral, pero ante una primera vuelta que actuó como si fuera un balotaje, volvieron a lo preferido en detrimento de lo temido, que coyunturalmente utilizaron como un tirón de orejas; ello a pesar de que la situación económica aún es mucho más grave el 27 de octubre que el 11 de agosto.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">También una demostración que las concentraciones, los discursos motivadores, el accionar territorial, los baños de popularidad, en los que incursionó el macrismo, reivindica que la política caracterizada injustamente como la vieja política mantiene su vigencia.  </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>Por otro lado y en oposición, Mauricio Macri es el único presidente desde 1983 que intenta la reelección desde el gobierno y no lo consigue.</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Axel Kicillof ratificó lo que hizo en las PASO, una gran elección, María Eugenia Vidal aumentó seis puntos y Juntos por el Cambio ganó en Mar del Plata, uno de los emblemas de la pobreza, a la que contribuyó activamente, y revirtió en relación a las PASO, municipalidades a las que daba por perdidas por la amplitud de las diferencias como Lanús, Tres de Febrero y La Plata.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Difícil determinar adonde fueron los votos que perdió Del Caño, de un poco más de medio punto.   </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Aquel 10 de diciembre de 2015 cuando por primera vez el establishment llegó al gobierno por elecciones legítimas, parecía un deseo más que una posibilidad el cantito “Vamos a volver, vamos a volver”</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Aquel 10 de diciembre del 2015 no dudé sobre lo que venía. Haber acertado no me alegra, porque es un acierto en un mar de dolores, desesperanzas, frustraciones y que nos obliga recorrer un camino de cornisa, un futuro incierto, un escenario internacional adverso.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Shakespeare ponía en boca de uno de los protagonistas de sus dramas que “La oscuridad más profunda es la que precede al amanecer.” Pero amanece, y no es poco. El amanecer no nos asegura ni mucho menos que los días con sol estén por llegar. Pero sí nos garantiza que las sombras empiecen a disiparse, que el horizonte se abra, que el optimismo amplíe su grosor, que un futuro mucho mejor no es algo inalcanzable.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Votamos pero finalmente no botamos. Sólo desplazamos. Los dos modelos perviven con buena salud. Es un éxito después de cuatro años de denuestos recuperar el gobierno, contra una concentración de fuerzas enormes. Gigantesca. Es una muestra de fortaleza del modelo derrotado electoralmente, sacar el 40% de los votos después de un gobierno desastroso.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El resultado parece paradojal: los triunfadores lo hicieron por mucho menos de lo esperado, y de ahí que puede ver alegría pero de ninguna manera euforia, y los derrotados pasaron de una derrota catastrófica a una que está lejos de cerrarle el futuro. </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">No será nada fácil subir una cuesta tan empinada, pero tampoco lo fueron el Éxodo Jujeño, la declaración de la Independencia, el cruce de los Andes, la lucha contra Inglaterra en las Invasiones Inglesas y el combate de la Vuelta de Obligado contra las dos flotas más grandes de la época, debiendo agregarse la imponente quita del 75% de la deuda. Algunas páginas meramente enunciativas de una historia jalonada de hechos gloriosamente recordables.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Lamentablemente la fórmula Fernández-Fernández no alcanzó el porcentaje esperado y seguramente necesario de un 52 o 54% como base de sustentación ante la envergadura de los obstáculos a superar. Ahora no cabe otra que llegar a ese porcentaje por la eficacia en el ejercicio del gobierno</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Votamos y no botamos. Está claro que no es un definitivo punto final a las políticas neoliberales. Esa diferencia que estriba en tener una patria o ser ciudadano precario de una colonia.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La historia no ofrece pólizas de seguro contra los retrocesos. Sería lamentable transitar nuevamente por caminos suicidas. Eso es sólo una hendidura en una noche para celebrar.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Votamos y no botamos. Desplazamos. Levanto mi copa y mi felicidad por la esperanza de un país inclusivo con todos los argentinos adentro. Llevando a la práctica aquella frase memorable de Evita: “Donde hay una necesidad hay un derecho”. Un país donde los privilegios de los poderosos no sean derechos y los derechos del pueblo no sean considerados privilegios; con políticas nacidas desde el pueblo y no desde la satisfacción de los mercados. Como argentino hasta la médula, comparto en este momento de alegría un brindis de mis ancestros judíos: “Lejaim”, que quiere decir “por la vida”. Sí, por la vida digna, que es por la que luchamos.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Buenos Aires, 28 de octubre de 2019</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">*Coconductor del programa radial EL TREN, con más de 16 años en el aire. Contador Público recibido en UBA. Fue profesor de Economía Política en la Facultad de Ciencias Económicas de la misma Universidad. Es Periodista. Sus trabajos son publicados en diversos medios nacionales e internacionales. Es autor del trabajo de investigación <em>“25 años de ausencia” </em>y participó con trabajos en los libros <em>“Damián Carlos Álvarez Pasión por el libro”</em> e <em>“Insignificancia y autonomía”.</em> Debates a partir de Cornelius Castoriadis.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Además es coautor del libro <em>“Bicentenario de la Revolución de Mayo y de la Emancipación Americana” </em></span></p>
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		<title>Entre el periodismo de guerra y un error del gobierno &#8211; Por Hugo Presman</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 30 Dec 2019 15:09:48 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Destacada]]></category>
		<category><![CDATA[Hugo Presman]]></category>
		<category><![CDATA[Clarín]]></category>
		<category><![CDATA[jubilaciones]]></category>
		<category><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></category>
		<category><![CDATA[periodismo de guerra]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La mano que generosamente le tiende el presidente al multimedio y multiempresa Clarín, no ha encontrado eco en los columnistas y editorialistas del autocalificado “periodismo de guerra”. En cuanto al gobierno y las medidas tomadas en relación a las jubilaciones, se debe asegurar que la redistribución de los ingresos no se realice entre los que están bajo la línea de pobreza. </p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/entre-el-periodismo-de-guerra-y-un-error-del-gobierno-por-hugo-presman/">Entre el periodismo de guerra y un error del gobierno &#8211; Por Hugo Presman</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong><em>La mano que generosamente le tiende el presidente al multimedio y multiempresa Clarín, no ha encontrado eco en los columnistas y editorialistas del autocalificado “periodismo de guerra”. En cuanto al gobierno y las medidas tomadas en relación a las jubilaciones, se debe asegurar que la redistribución de los ingresos no se realice entre los que están bajo la línea de pobreza. </em></strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong> </strong><strong>Por Hugo Presman*</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El gobierno ha venido aprobando los exámenes más exigentes en sus primeras dos semanas de gobierno. La selección de colaboradores es muy prometedora con la ampliación de gente muy capacitada y que incluso abarca a los que hace poco eran críticos del kirchnerismo. Alberto Fernández supera, con enorme solvencia y convicción, todos los reportajes en terreno adversario, aunque la calificación correcta debería ser “enemigo”. La mano que generosamente les tiende el presidente al gigantesco multimedio y multiempresa Clarín, no ha encontrado eco en los columnistas y editorialistas del autocalificado <strong>“periodismo de guerra” </strong>contra los intereses populares. Dejo de lado a <em>“La Nación”, </em>socia y cómplice de Héctor Magnetto, que aún sigue llorando la derrota de Mauricio Macri y que, próximo a cumplir 150 años, mantiene inalterable una conducta de un siglo y medio de representación de los intereses agropecuarios, de los foráneos; y en las últimas décadas, también de los financieros.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Hasta el periodista menos informado conoce el adjetivo “congelamiento”. Está claro que se congelaron las tarifas por 180 días, es decir que por ese período no habrá aumentos, pero no se congelaron las jubilaciones porque en el mismo espacio de tiempo hubo un aumento en diciembre, habrá otro en marzo y uno posterior en junio. Lo que se <strong>suspendió</strong>, o para usar la misma terminología <strong>se congeló</strong>, es la aplicación de la fórmula de actualización aprobada en diciembre del 2017 en medio de enormes movilizaciones en su contra, cuando Cambiemos decidió, después de obtener casi el 42% de los votos en las legislativas de octubre de ese año, ir por las denominadas reformas estructurales, eufemismo que se utiliza para amputar o precarizar derechos obtenidos. Por eso no es inocente ni mucho menos, que <em>Clarín</em> titulara en tapa el sábado 21-12-2019: “Votan la emergencia sin congelamiento para las jubilaciones de privilegio”. Y que el mismo día, en el mismo diario, el licenciado en filosofía Miguel Wiñazki, escribiera: “La vida de los jubilados luego de esta ley, queda devaluada hasta las lágrimas”. Que Luis Majul hable de congelamiento de jubilaciones en el reportaje al Presidente; que Joaquín Morales Solá en su columna del domingo 22 de diciembre en <em>La Nación</em>, escribiera: “Toneladas de piedras cayeron sobre el Congreso cuando Mauricio Macri sacó la nueva fórmula para actualizar el salario de los jubilados en diciembre del 2017. Aquello no era nada <strong>comparado con el brutal congelamiento de ahora de todas las jubilaciones, menos de algunas”</strong><strong>.</strong> El lunes 23 de diciembre, el columnista de <em>Clarín</em>, Fernando González escribió: “Pero luego se sumaron <strong>el congelamiento de las jubilaciones </strong>que están por encima de la mínima…”. Se podría seguir transcribiendo falsedades como las detalladas, pero lo expuesto resulta representativo. <strong>Está claro que usar la mentira como verdad, es ya una práctica inveterada, una segunda naturaleza del periodismo de guerra.</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Ahora pasemos a lo que en opinión del autor de estas líneas es un error del gobierno. No desconozco que si las contribuciones y aportes jubilatorios financiaban en el 2015 un 58% de las jubilaciones cubriéndose el resto con impuestos, las sucesivas quitas realizadas durante el macrismo de los aportes previsionales lo redujeron en aproximadamente 10 puntos, obligando a solventar más del 50% con impuestos recaudados. Tampoco desconozco que desde hace muchas décadas las políticas de arrasamiento económico han desbalanceado muy desfavorablemente la relación óptima de 4 activos por pasivo reduciéndose la ecuación a menos del 1,5 activo por cada pasivo. Tampoco escapa a mi conocimiento que el enorme Fondo de Garantía de Sustentabilidad, un fondo anticíclico para ser usado en momentos de crisis, resultado de la revolucionaria medida kirchnerista de estatización de las AFJP, tenía en el 2015, 63 mil millones de dólares y el macrismo lo redujo sin precisión a entre 20 y 25 mil millones dólares. Todo lo dicho conforman condicionantes clarísimos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>Una vez expuestas las limitaciones, se debe asegurar que la redistribución de los ingresos no se debe realizar entre los que están bajo la línea de pobreza</strong>. El bono de $ 5.000 a pagar en diciembre y enero es para los que cobran la asignación mínima de $14.068,00 para llegar a $19.068,00. Esa pasa a ser la jubilación mínima para todos aquellos que estaban entre $14.068,00 y $19.068,00, siendo el valor del bono adaptado para llegar al objetivo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Y aquí viene lo que considero un tiro en el pie: los que ganan por encima de 19.068,00 no acceden al bono. Es cierto que si se hubiera mantenido la fórmula de actualización hasta marzo, en el que el gobierno fijará un aumento, todos los jubilados que no perciben el aumento estarían en la misma situación actual. ¿Pero en qué concepto de equidad cabe que el que gana $20.000 no es merecedor del bono si tanto él como el que ganaba $ 14.068,00 están bajo la canasta básica que en octubre estaba en $35.700,00. Si se agrega el 4,3% de noviembre y el aproximadamente 5% que se pronostica para diciembre, llegaremos a alrededor de $39.096,00. El haber jubilatorio mínimo, como se puede observar, cubre a diciembre menos de la mitad de la canasta básica. <strong>Y todos los que están por debajo son indigentes en términos estadísticos y mucho más en la vida real.</strong> Esto al mismo tiempo que no se aumentan significativamente las retenciones al gas y al petróleo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Aparte de la inequidad que resulta, el gobierno debe ampliar su base de sustentación ante las medidas que necesariamente deberá tomar dada la magnitud de la crisis y que alentará a acciones fuertemente enfrentadas de los sectores afectados.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">No hay una decisión equitativa que haga justicia en un campo de injusticias. Pero hay criterios que se pueden aplicar que son menos injustos y que se pueden explicar con argumentos razonables. Por ejemplo: deberían cobrar el bono todos aquellos jubilados que estén 30% sobre la línea de pobreza, o sea que están por debajo de los $ 50.824,00 a diciembre.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Soy aún más categórico en relación al futuro: no se deben achatar las jubilaciones ordinarias teniendo en cuenta que el tope es de $ 103.000,-</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">¿Es rico un jubilado que alquila y que tiene por ingreso aquel monto, con las tarifas dolarizadas hasta ahora, con los medicamentos a niveles astronómicos, y con un costo de vida desenfrenado? Es cierto que se puede pedir solidaridad y que por un tiempo determinado no se les actualicen sus haberes, con el compromiso de resarcirlos en un plazo determinado.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>La redistribución debe hacerse con los grandes beneficiarios del modelo agro-minero- exportador y especialmente en el sector financiero.</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Es cierto que el gobierno ha tomado medidas posteriores que alivian a los ciudadanos en general y en particular a los jubilados: el congelamiento de las tarifas, la reducción de la tasa de interés entre 11 y 12 puntos  en los préstamos del ANSES y la suspensión  de las cuotas de amortización de los próximos tres meses (enero, febrero y marzo), junto con una reducción del 8% en los medicamentos.  </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>Hay que evitar los tiros en los pies, eso que en el tenis se conoce como errores no forzados. Y si son forzados apuntar hacia los que se enriquecieron, como otras medidas intentan dirigirse. Con los indigentes no.</strong> Con los que sobreviven relativamente dignamente sí se puede pedir un sacrificio temporario. Alberto Fernández que es profesor de derecho lo sabe.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>Pero más que a los códigos hay que recurrir al pensamiento de Eva Perón</strong>. Evitar aquello que <strong>“cuando el rico piensa en los pobres, piensa en pobre”</strong> Cambie rico por muchos de los integrantes de las clases medias, y muchos “progresistas” y no va a haber diferencia.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Entre el periodismo de guerra y un error del gobierno se han concretado muchos aciertos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Eso no implica de ninguna manera omitir errores.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Y con relación al periodismo de guerra, sin decir que se había equivocado en el mejor de los casos, Joaquín Morales Solá, una semana más tarde escribió en “<em>La Nación</em><strong>”: “A los jubilados les suspendió la fórmula de Macri, pero no les congeló salarios”</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Delicias del periodismo que se define como profesional y crítico. Esto último, sólo de los gobiernos que no se alinean con los intereses que representan los llamados medios “independientes”.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Buenos Aires, 30 de diciembre de 2019</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">*Coconductor del programa radial EL TREN, con más de 16 años en el aire. Contador Público recibido en UBA. Fue profesor de Economía Política en la Facultad de Ciencias Económicas de la misma Universidad. Es Periodista. Sus trabajos son publicados en diversos medios nacionales e internacionales. Es autor del trabajo de investigación <em>“25 años de ausencia” </em>y participó con trabajos en los libros <em>“Damián Carlos Álvarez Pasión por el libro”</em> e <em>“Insignificancia y autonomía”.</em> Debates a partir de Cornelius Castoriadis.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Además es coautor del libro <em>“Bicentenario de la Revolución de Mayo y de la Emancipación Americana».</em></span></p>
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		<title>Sin eufemismos &#8211; Por Hugo Presman</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 03 Apr 2020 23:36:12 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Destacada]]></category>
		<category><![CDATA[Hugo Presman]]></category>
		<category><![CDATA[coronavirus]]></category>
		<category><![CDATA[crisis sanitaria y económica mundial]]></category>
		<category><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></category>
		<category><![CDATA[pandemia]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Terminó el siglo XX. Somos testigos, protagonistas y víctimas de uno de los acontecimientos que marcarán una divisoria de aguas en la historia de la humanidad. Se están barajando de nuevo las cartas. La rapidez de la crisis sanitaria es correlativa al desplome económico planetario. La normalidad que conocimos en buena medida es posible que sólo sea un recuerdo. Tal vez sería importante considerar que no volveremos a la misma normalidad, porque esa normalidad era el problema</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/sin-eufemismos-por-hugo-presman/">Sin eufemismos &#8211; Por Hugo Presman</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong><em>Terminó el siglo XX. Somos testigos, protagonistas y víctimas de uno de los acontecimientos que marcarán una divisoria de aguas en la historia de la humanidad. Se están barajando de nuevo las cartas. La rapidez de la crisis sanitaria es correlativa al desplome económico planetario. La normalidad que conocimos en buena medida es posible que sólo sea un recuerdo. Tal vez sería importante considerar que no volveremos a la misma normalidad, porque esa normalidad era el problema.    </em></strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>Por Hugo Presman*</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Somos testigos, protagonistas y víctimas de uno de los acontecimientos que marcarán una divisoria de aguas en la historia de la humanidad. No es la primera vez, ni será la última que el mundo sufre cataclismos, pandemias, crisis económicas, terremotos, guerras mundiales,  tsunamis….</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Pero nunca, una pandemia paralizó a un planeta globalizado e interconectado, lo sometió a una cuarentena global, paralizó casi totalmente a la economía, y como una de las pocas consecuencias positivas dejó de torturar a la naturaleza. Emergen como protagonistas fundamentales los que habitualmente son reducidos a actores secundarios, con ingresos de subsistencia: médicos, enfermeras, especialistas, científicos, y todos aquellos que garantizan el funcionamiento mínimo de la subsistencia en condiciones extremadamente adversas. Y también la reivindicación de la mejor política, de los mejores políticos y de lo público: el papel fundamental del estado, y por supuesto la salud y la educación pública.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La historia recordable ha tenido siempre como teatro el escenario público. Hoy, vaya paradoja, la sobrevivencia, se hace en el territorio privado de la reclusión. La pandemia pasará, la vida cotidiana tendrá cambios de profundidad variable, pero cuando se haga la evaluación de la crisis económica y social en el país y en el mundo, se visualizará un panorama desolador. El día después da lugar a todo tipo de especulaciones. Desde un cambio fundamental a un reforzamiento de las políticas que han conducido al planeta al borde del abismo. El futuro, como siempre, es un espacio que los sobrevivientes transitarán, y está abierto a todo tipo de pronósticos. El presente, en cambio, permite hacer una aseveración, que evitando todo tipo de eufemismos, es un corte, una bisagra histórica, de alcances superlativos</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>UN ESCENARIO DE CIENCIA FICCIÓN        </strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Un paisaje insólito. Ciudades desiertas, multitudes con barbijos, colas donde sus integrantes se separan entre un metro y medio y dos metros, ciudadanos que se cruzan en las veredas tratando de apartarse, negocios que permiten el ingreso de sólo dos clientes por vez. Un estornudo o una tos de alguien cercano produce un terror similar al aviso de la detección de una bomba a punto de estallar. El otro no es meramente un humano prójimo y preocupado, sino tal vez el envase donde pululan millones de coronavirus versión COVID 19. El virus es invisible pero el que lo puede transportar es visible y adopta imaginariamente la forma de un explosivo. La crueldad de la situación que origina el virus es que al ser altamente contagioso, en alrededor del 3 al 5% mortal, el enfermo muere en soledad, sin la caricia de una madre o de su compañera/compañero, sin el beso final de un hijo. El destino final es la incineración.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">En la vida cotidiana, el virus nos separa de hijos y nietos y todas las expresiones con que los humanos expresamos el amor, el cariño, los besos, los abrazos, que han sido proscriptos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Hasta ha alterado el significado de algunas frases que son lugares comunes: antes de la aparición del virus, decir que Juan es alguien que le esquiva al compromiso social, o los compromisos a secas, se traducía despectivamente como que “se lavaba las manos”. En cambio ahora, si Juan se lava muchas veces las manos, cada vez que corresponda, pasa a ser alguien muy solidario porque se cuida a sí mismo y a los otros.      </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El virus se manifestó primero en China y en tres meses arrodilló al planeta. Es paradójico: ni los números de los infectados planetarios, neto de los recuperados hasta ahora, ni el número de muertos, con su trágica carga, en un primer análisis no se compadece con que más de la mitad de la población mundial esté en cuarentena de diferentes intensidades. Lo que es una bomba de tiempo es la rapidez de su propagación y su capacidad de contagio. Y sobre todo que no hay tratamientos. <strong>Más que lo dificultoso del presente asusta la proyección geométrica de lo que puede venir. </strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La globalización ayuda a su meteórica extensión. El desarrollo de los medios de comunicación hace que la pandemia permanezca informada en cada domicilio de manera superlativa, alcanzando un grado de saturación. La diaria lista de contaminados y muertos, mucho más divulgada que la de los que superaron el trance, es un parte médico diario que convierte a cada oyente o televidente en algo así como el receptor de los informes de que muchos de ellos padecieron cuando tuvieron un familiar, en otro contexto, en terapia intensiva. </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Es un virus menos letal que muchos otros que se han neutralizado o abatido y el grado de mortalidad depende de los avances sociales de cada país. Y hasta que se descubra la vacuna, o en su defecto antivirales que lo neutralicen, cada sociedad estará más o menos protegida conforme a la fortaleza que haya conservado su Estado, en medio del arrasamiento neoliberal que desde la hegemonía de la dupla Reagan-Thatcher colocó al mercado como distribuidor desigual de la riqueza y al Estado como garante de esa distribución. La denominada Dama de Hierro sostenía: <strong>“No existe la sociedad, sólo existen los individuos, hombres y mujeres individuales” </strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">En épocas consideradas normales, se estima lógico una considerable concentración de la riqueza en crecientes minorías y como contracara una expansión de la pobreza. Sociedades en la que los menos nacen con un plus de beneficios y grandes posibilidades de futuro y mayorías que acceden a la vida hipotecados.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Manuel Trajtenberg, <strong>un economista argentino nacido en Córdoba que vive en Israel desde 1969, liberal, sostiene: “La desigualdad de hoy está al mismo nivel que en los años 20 del siglo pasado”</strong> </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">En épocas de pandemia, se extrema la posibilidad de vivir o de morir. En Alemania que aún conserva el esqueleto de un estado de bienestar el porcentaje de muertos no llega al medio por ciento. En cambio en Francia alcanza al 3,97%, España al 6,55% e Italia al 9,2%.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Los franceses en cuarentena deberían recordar los recortes al estado francés que hoy sanitariamente padecen en el largo período de 25 años que van desde Jacques Chirac a Emmanuel Macron, pasando por Nicolás Sarkozy, con el tenue interregno del socialista   Francois Hollande. Los españoles deben la desarticulación del Estado a su derecha, heredera del franquismo, y su centro izquierda funcional al establishment, consumado durante 22 años que van de José María Aznar a Mariano Rajoy, pasando por José Luis Rodriguez Zapatero. Y finalmente Italia con el grotesco Silvio Berlusconi y sus sucesores. Detrás de todos ellos el poder económico de sus respectivos países, y es de Perogrullo que en las leyes de mercado la ganancia está por encima de la salud de la población.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La disyuntiva actual, que es planetaria, radica en si hay que privilegiar la salud asumiendo los enormes costos de parar la economía o continuar la actividad con la hipótesis de que en caso contrario el remedio es peor que la enfermedad. Esto tiene una respuesta pragmática: el crecimiento de los enfermos y muertos que se potencia por la falta de cuarentena termina desembocando en pánico y concluye con una cuarentena espontánea sin reducir los costos económicos, sólo postergados algunas semanas. Los que han seguido este último criterio, están, entre los más importantes,  Donald Trump en EE.UU, que le puede costar la reelección en noviembre; en Gran Bretaña, retrocediendo apurado de su inicial postura su primer ministro Boris Johnson, quien ha terminado también contagiado del virus; Andrés Manuel López Obrador en Méjico, ordenando al virus a detenerse y el incalificable Jair Bolsonaro cuya ignorancia criminal le costará posiblemente la presidencia en forma anticipada.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Paradoja de un mundo irracional: EE.UU, la mayor potencia mundial, está más preparado para responder a un ataque nuclear con su inmenso presupuesto militar que para hacer frente a una pandemia. El mismo país que tiene una población como la Argentina fuera del sistema de salud y alimenta en las escuelas a 30 millones de niños. El presidente norteamericano más preocupado por las empresas que por sus habitantes habla desaprensivamente de 50.000 a 100.000 muertos. Envió al Congreso un paquete de rescate de 2,2 billones de dólares que es el triple de lo aplicado en la crisis del 2008.</span></p>
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<p><img decoding="async" class="aligncenter" src="https://static.iris.net.co/semana/upload/images/2020/3/20/658240_1.jpg" alt="Coronavirus: cómo cambiará el mundo después del (Covid-19)" /></p>
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<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>EDADES EN LA HISTORIA</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Por razones metodológicas, en el colegio secundario del siglo pasado, se determinaban las etapas históricas de la siguiente manera:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong><u>Prehistoria:</u></strong> desde el origen de la humanidad aproximadamente entre dos y tres millones de años antes de Cristo, hasta que se inventó la escritura, 4000 años antes de Cristo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong><u>Edad Antigua:</u></strong> comienza con la aparición de la escritura y termina con la caída del Imperio Romano en el siglo V después de Cristo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong><u>Edad Media:</u></strong> desde el siglo V hasta que los españoles llegan a América en el siglo XV</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong><u>Edad Moderna:</u></strong> desde el siglo XV hasta el inicio de la Revolución Francesa</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong><u>Edad Contemporánea:</u></strong> desde el siglo XIX hasta la actualidad.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Más recientemente el historiador inglés Eric Hobsbawm, denominó al siglo XX, como el siglo corto que empezó con la primera guerra mundial en 1914 y concluyó con la caída del Muro de Berlín en 1989, es decir que sólo sumaba. 76 años.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Posiblemente si viviera (murió en el 2012) recién daría terminado el siglo XX con la actual “Corona-crisis”, por lo que el siglo sería largo, de 116 años.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Personalmente, me inclino por esta alternativa, ya que la crisis sanitaria y económica, sin precedentes, será un tajo en la historia humana.</span></p>
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<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>CRISIS ECONÓMICA INTERNACIONAL</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El desmoronamiento de la economía mundial tiene una velocidad que nada tiene que envidiarle a la capacidad de contagio del coronavirus COVID-19. En menos de un mes 11.000.000 de nuevos desocupados en los EE.UU y a noviembre puede superar largamente el 20%. La caída del PBI norteamericano puede rondar, en el segundo trimestre entre el 12 y el 20%. La muy flexible legislación laboral puede llevar los desocupados cuando termine abril a 40 millones. El PBI Chino cayó el 13,5% anual en el primer bimestre, la tasa de inversión cayó un 24,5% contra un incremento del 5,4% anual en el cuarto trimestre del 2019. Y esto datos catastróficos se repiten con diferente intensidad en países de la Comunidad Económica Europea. Cae a pique el comercio internacional, el mundo marcha hacia una recesión generalizada y el valor de las empresas caen estrepitosamente. Según el FMI, de los mercados emergentes se han retirado en los últimos días más de 83.000 millones de dólares, mientras ya son 80 los países que han pedido asistencia. La velocidad de la caída queda reflejada en la estrepitosa caída bursátil. Ahora sucede en tres semanas, lo que en la crisis de 1929 sucedió en tres años. Era un mundo, antes de la doble crisis, al borde del abismo: la deuda global, como escribió el periodista Alfredo Zaiat, era “322 % superior a los bienes y servicios que produce el mundo”.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Fronteras y aeropuertos cerrados, los hangares y las pistas con los aviones estacionados, pasajeros sorprendidos lejos de sus países en un mundo que se cierra al extremo, viviendo lo que los africanos padecen desde hace décadas cuando se le niega su ingreso a territorio europeo, es un capítulo avizorado en una novela o película de ciencia ficción que sin embargo no es realismo mágico, sino realismo catástrofe.       </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La mezcla explosiva de crisis económica planetaria y sanitaria simultánea con ritmo vertiginoso, abre un nuevo panorama: el neoliberalismo y el librecambio retroceden silenciosamente y aprueban lo que hasta ayer era un crimen de lesa economía: subsidios directos a la población, nacionalizaciones, fortalecimiento del estado y su intervención directa. Ya no se critica la emisión monetaria sino que se la alienta y el equilibrio fiscal es un objetivo que se desecha con entusiasmo. Los commodities caen a precios de hace mucho tiempo, siendo el petróleo un ejemplo quedando el barril por debajo de los 25 dólares. Con este precio Vaca Muerta tiene el nombre correcto: es absolutamente inviable.</span></p>
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<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>CRISIS ECONÓMICA NACIONAL</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El macrismo dejó al país en terapia intensiva y en esa situación de extrema debilidad es asolada por el coronavirus, con la paralización de la economía que implica la cuarentena. Al borde del default, con la capacidad productiva al 50%, la extrema situación social que heredada del macrismo queda reflejada dramáticamente en dos indicadores que en medio de la incertidumbre actual conviene no olvidar: la producción de leche del 2019 quedó por debajo de la del 2015 en un 22% y las ventas un 16%. El consumo de carne del 2019 fue la menor desde el 2009. Sobre este escenario se despliega el coronavirus y la corona crisis.    </span></p>
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<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>CRISIS SANITARIA NACIONAL</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El aislamiento social que los sectores mejor pertrechados de la sociedad pueden sobrellevar con inconvenientes menores, se vuelve de casi imposible cumplimiento en los márgenes de los grandes conglomerados urbanos, donde el hacinamiento en hábitats carentes de las mínimas comodidades o prestaciones constituyen el punto débil de una política efectiva.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El ingreso del virus en esos territorios es una bomba de tiempo. La idea que el aislamiento se efectúe por barrio y no por casas, tal vez sea una alternativa más plausible y efectiva.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La pandemia permite visualizar sin subterfugios los distintos guetos: los enormes conglomerados carenciados y los barrios cerrados.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El otro punto a considerar es la cantidad de camas de internación por cada mil habitantes. La Argentina está en un punto medio: tiene 4,5 camas de internación por cada mil habitantes. La mayor cantidad están en la Capital Federal (7,1 por mil) y las provincias de Córdoba (5,9) y Buenos Aires (5). Menos que las 8 o 10 por habitante que recomienda la Organización Mundial de la Salud. Estos datos son previos a la cantidad de camas que se están sumando con el gigante despliegue de las últimas semanas.   </span></p>
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<p><img decoding="async" class="aligncenter" src="https://www.xlsemanal.com/wp-content/uploads/sites/3/2020/02/coronavirus-jaque-al-mundo-globalizado-3.jpg" alt="Coronavirus, jaque al mundo globalizado" /></p>
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<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>EL DÍA DESPUÉS</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Los intelectuales, fundamentalmente residentes en Europa, polemizan sobre las consecuencias de las crisis económica y sanitaria. Mientras que el filósofo esloveno Slavoj Zizek sostiene que “el virus ha asestado un golpe mortal al capitalismo”, el coreano Byung- Chul Han, muy promocionado, le respondió: “El virus nos aísla e individualiza. No genera ningún sentimiento colectivo fuerte. No podemos dejar la revolución en manos del virus”       </span><span style="color: #000000;">Tempranamente, en febrero, el italiano Giorgio Agamben, relativizó los efectos de la pandemia, considerando que “estando el terrorismo como causa ya agotada de medidas excepcionales, la invención de una epidemia ofrece el pretexto ideal para ampliarlas más allá de cualquier límite”</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Me meto modestamente en la polémica tomando una inteligente aseveración del empresario Samuel Goldwyn Mayer, de la Metro: “Nunca conviene hacer pronósticos, sobre todo hacia el futuro”. Un hecho conmocionante que implica una bisagra histórica puede disparar un cambio fundamental o una consolidación del orden existente. De las vísceras de la primera guerra mundial emergió la Revolución Rusa, e inmediatamente a posteriori de la segunda guerra mundial triunfó la Revolución China. En cambio a los pocos años de la Revolución francesa se produjo la restauración conservadora. Algunos historiadores sostienen que después de la peste negra del siglo XIV que exterminó un tercio de la población europea, emergió el Renacimiento con el florecimiento de las artes y las ciencias.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Sólo me atrevo a pronosticar que la revalorización del papel del estado parece inevitable. Cierto retorno, tal vez, al estado de bienestar.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El establishment económico mundial se prepara para embestir contra esta posibilidad, reduciéndola a que sólo se justifica ante situaciones excepcionales</span></p>
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<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>FALSAS DEDUCCIONES</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La idea que se ha superado la fractura en la sociedad argentina conocida como grieta ante la presencia de la pandemia, resulta una deducción devenida de una situación coyuntural y transitoria. Si así fuera,  la existencia de dos modelos que vienen del fondo de la historia ha sido un conflicto superficial y epidérmico.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Incluso la unidad nacional ante una situación inédita privilegiando la vida antes que la economía, es falsa. La columna de los viernes del diario <em>Clarín</em>, escrita por Marcelo Bonelli que expresa en muchas ocasiones los pensamientos del establishment y de los acreedores internacionales, sostuvo el 27 de marzo : “Hay influyentes voces que insisten en que el freno productivo será mayúsculo y que la estrategia al final causará más daño que beneficios a la sociedad. En la UIA y la Asociación de Bancos se escucha ese diagnóstico. Por prudencia no hablan en público.”</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Otra aseveración generalizada es que estamos en guerra contra un enemigo invisible. La suma del coronavirus y el corona-crisis supera incluso a la guerra. En la misma, la población tiene un enemigo visible, puede salir a la calle, sigue trabajando y tiene refugios a los que corre durante los bombardeos. No están desestimadas las muestras de cariño. Incluso la guerra puede intensificar la actividad económica, al punto que EE.UU termina la crisis de 1929 con su ingreso a la segunda guerra mundial. En las guerras mundiales hubo países neutrales. Ahora eso no es posible. El virus no entiende de neutralidad. Para nada esta explicación intenta subestimar el horror de las guerras, es solo una argumentación contra una deducción que estimo equivocada.       </span></p>
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<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>SIN EUFEMISMOS</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Estamos en un clivaje económico mundial y en el horizonte es difícil encontrar una luz que nos de alguna seguridad sobre el presente. Si no fuera por lo dramático del contexto, arrancaría una sonrisa, tal vez una carcajada, la propuesta del Ministro de Educación del macrismo Esteban Bullrich de “disfrutar la incertidumbre”.   </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Todas las certezas de los últimos cincuenta años están pulverizadas. Estamos en las puertas de una crisis económica sin precedentes. Convivimos en un planeta en cuarentena y en una crisis económica que no puede achatar su propia curva por la velocidad de la caída de la producción, de la demanda, de la inversión, con sus exteriorizaciones altamente probables: innumerables empresas cerradas, millones de desocupados. <strong>La corona-crisis tiene una profundidad impredecible y deja pequeñas todas las crisis conocidas.</strong> Los estados, con mayor o menor intensidad, adoptan el keynesianismo y sepultan la idea que el mercado y su mano invisible, que cuando se visibilizó, fue el brazo del carterista.</span></p>
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<p><img decoding="async" class="aligncenter" src="https://cdn.cienradios.com/wp-content/uploads/sites/3/2020/03/alberto-coronavirus.jpg" alt="Coronavirus: cómo es el operativo para proteger a Alberto ..." /></p>
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<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Algunas de las consecuencias tétricas de la corona crisis son funcionales al neoliberalismo: mata a los viejos aliviando uno de los caballitos permanente de ajuste que es el sistema previsional y descenderá de las clases alta y media hacia los sectores pobres cuya disminución es otro de los objetivos deseados.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Cuando la pandemia se supere, dejará más pobres que muertos.      </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Una serie de circunstancias planeadas y fortuitas ha puesto al frente de la Argentina a un presidente como Alberto Fernández, que hasta ahora actúa, dice la socióloga Paula Canelo, como un médico de familia: contenedor y comprensivo. “De la economía se vuelve, de las muertes no” ha reiterado.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>En un mundo donde Dios nunca existió, tal vez sea cierto que es argentino.</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">En una sociedad surcada por el miedo y los resultados, por neutralización o irrupción de conflictos sociales extremos, Alberto Fernández ha consolidado un liderazgo y tiene una aprobación de alrededor del 90%. Pero todo es provisorio y circunstancial. La evaluación final de beneficios y daños determinará si mantiene o se debilita su fortaleza actual.  </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Es importante aclarar que si bien las medidas hasta ahora adoptadas contra la pandemia dan resultados mejores de los previstos, porque ha iniciado la cuarentena a 12 días de conocerse el primer caso, cuando China lo estableció en el día 24, Italia en el día 35, España en el 42 y Francia en el 43, falta mucho para la superación de la situación. Eso hace razonable que despierte un moderado optimismo, pero hay que evitar caer en un triunfalismo mediático similar al de la guerra de Malvinas: “Vamos ganando”</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>En definitiva: Terminó el siglo XX. Se están barajando de nuevo las cartas. Ningún resultado está escrito. Tal vez sería importante considerar que no volveremos a la misma normalidad, porque esa normalidad era el problema.    </strong></span></p>
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<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Buenos Aires, 3 de abril de 2020</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">*Coconductor del programa radial EL TREN, con más de 16 años en el aire. Contador Público recibido en UBA. Fue profesor de Economía Política en la Facultad de Ciencias Económicas de la misma Universidad. Es Periodista. Sus trabajos son publicados en diversos medios nacionales e internacionales. Es autor del trabajo de investigación <em>“25 años de ausencia” </em>y participó con trabajos en los libros <em>“Damián Carlos Álvarez Pasión por el libro”</em> e <em>“Insignificancia y autonomía”.</em> Debates a partir de Cornelius Castoriadis.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Además es coautor del libro <em>“Bicentenario de la Revolución de Mayo y de la Emancipación Americana».</em></span></p>
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		<title>Números rojos &#8211; Por Hugo Presman</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 21 Apr 2020 15:01:38 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Hugo Presman]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La cuarentena recluye a la población en sus domicilios, las calles quedan desiertas, las caras son irreconocibles detrás de los barbijos, las ciudades privadas del bullicio de sus niños en el espacio público, el miedo al virus y a un futuro nebuloso exhibe lo mejor y lo peor del género humano. Vienen días duros, superiores a los muy intensos de este doloroso presente. Empezó el siglo XXI, parido por una hecatombe planetaria. Lejos ha quedado aquel tiempo que considerábamos normal, aunque transitáramos un mundo y un país con serios problemas y creciente desigualdad. Hasta se podría decir lo que Alejandro Dumas pone en boca de uno de sus personajes: “Qué felices fuimos el tiempo en que éramos tan desgraciados.”</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/numeros-rojos-por-hugo-presman/">Números rojos &#8211; Por Hugo Presman</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em><strong>La cuarentena recluye a la población en sus domicilios, las calles quedan desiertas, las caras son irreconocibles detrás de los barbijos, las ciudades privadas del bullicio de sus niños en el espacio público, el miedo al virus y a un futuro nebuloso exhibe lo mejor y lo peor del género humano. Vienen días duros, superiores a los muy intensos de este doloroso presente. Empezó el siglo XXI, parido por una hecatombe planetaria. Lejos ha quedado aquel tiempo que considerábamos normal, aunque transitáramos un mundo y un país con serios problemas y creciente desigualdad. Hasta se podría decir lo que Alejandro Dumas pone en boca de uno de sus personajes: “Qué felices fuimos el tiempo en que éramos tan desgraciados.”</strong></em></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>Por Hugo Preman*</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></span></p>
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<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Lejos ha quedado aquel tiempo que considerábamos normal, aunque transitáramos un mundo y un país con serios problemas y creciente desigualdad. Pero no era necesario llegar a las actuales circunstancias para comprobar que la profundidad del abismo es infinita. Hoy se añora aquel febrero donde el problema era la negociación de la deuda externa, un plan para llegar rápido a los que sufrían hambre e imaginarse cómo se saldría el día 181 del congelamiento de precios y de servicios. Entre el hoy y el ayer de apenas un poco más de un mes y medio sucedió que terminó un siglo y empezó otro, engendrado por una crisis sanitaria y económica sin precedentes. La que no tiene un manual de instrucciones ni bibliotecas que iluminen un camino de salida.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Ya resulta difícil recordar que apenas ayer los sectores agropecuarios llamaban a un lockout y que la discusión era por un incremento de tres puntos a la soja, que hoy resulta pueril. Que desde el 18 de enero hasta que estalló la pandemia los canales repetían mil veces videos y comentarios superficiales de panelistas sobre el horrible asesinato de Fernando Báez Sosa por los rugbiers de Zárate. Hasta se podría decir lo que Alejandro Dumas pone en boca de uno de sus personajes: “Qué felices fuimos el tiempo en que éramos tan desgraciados.”</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El escenario ha cambiado diametralmente. La cuarentena recluye a la población en sus domicilios, las calles quedan desiertas, las caras son irreconocibles detrás de los barbijos, las ciudades privadas del bullicio de sus niños en el espacio público, el miedo al virus y a un futuro nebuloso exhibe lo mejor y lo peor del género humano.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Separa a los padres de los hijos, a los nietos de los abuelos,  distancia a los hermanos, el abrazo está proscripto y el beso pasó al museo de la vida cotidiana. La muerte que es un misterio, deben afrontarla las víctimas extremas de la pandemia en absoluta soledad.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Como bien apuntan Martín Rodriguez y Pablo Touzón en Le Monde Diplomatique: “El coronavirus implantó no sólo un legítimo terror a la muerte, sino también, en su avance flotante y amenazante, borró los protocolos y ritos con que los vivos despiden a los muertos”    </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">De EE.UU, España, Italia y Ecuador llegan escenas inimaginables: gigantescos camiones frigoríficos operando de morgues móviles y tumbas colectivas en la primera potencia mundial; y cuando se desciende hacia el subdesarrollo como en Ecuador, los cadáveres se amontonan en las calles. En Italia los respiradores no alcanzan para los viejos condenados a una muerte solitaria y se los reserva en favor de los jóvenes.   </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El miedo es el que termina confundiendo al enfermo con el virus.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El fundamentalismo religioso recurre a un Dios impiadoso como el que invoca el Ministro de Salud israelí, el ultraortodoxo Yaakov Lizman quien impúdicamente afirmó que “el COVID 19, era un castigo divino a la homosexualidad” Si ese Dios que menciona existe, no será justo pero maneja la ironía: el ministro y su esposa padecen el coronavirus.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Otros descubren aquel acierto inserto en una canción con letra de Joaquín Sabina sintetizada en la frase “Era muy pobre, solo tenía dinero”. Eso es lo descubrió la hija del presidente del Banco Santander en Portugal,  Vieira  Monteiro, una de las personas más ricas de ese país que dijo: “Somos una familia millonaria, pero mi papá murió sólo y sofocado, buscando algo que es gratis, el aire. El dinero se quedó en casa”      </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El escritor francés Albert Camus, muy mencionado en estos días por su premonitorio libro “La Peste” pone en boca de uno de sus personajes: <strong>“El problema de la peste no es tanto que ataca a los cuerpos, sino como desnuda las almas.” </strong></span></p>
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<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>DERRUMBE PLANETARIO   </strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Nunca el mundo en ninguna de sus crisis y pandemias colocó a más de la mitad de la población en cuarentena. Nunca el derrumbe económico fue tan veloz. En un mes, el valor de las empresas cayó a su mínima expresión; la desocupación en EE.UU se incrementó de 200.000 a 22 millones de personas en un mes y se estima que pueden quedarse sin trabajo en el planeta unos 500 millones de personas. 170 países piden socorro y el PBI mundial tiene una proyección de decrecimiento de dos dígitos. Los países se pelean por respiradores y barbijos. Los más poderosos le expropian a los más débiles sus compras de material sanitario.  Lo que hasta ayer se consideraban axiomas en la concepción neoliberal tales como el equilibrio fiscal, preferentemente superávit,  restricción de la emisión monetaria, considerar el mercado como distribuidor de recursos, y contar con un estado denostado preferentemente  pequeño y ausente, hoy, todo aquello que hasta ayer se consideraba desvaríos, ha pasado a ser la esencia de la salvación económica y social: brindar subsidios generalizados, realizar toda la emisión monetaria que se necesite, ir en apoyo de las empresas, préstamo barato a los empleadores, colocar dinero en el bolsillo de sus ciudadanos, centralizar en el estado la utilización de los hospitales públicos y de los privados, y hasta la posibilidad de la fijación de una renta universal.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El dios Mercado está de capa caída, con sus patéticos resultados.  Milton Friedman muere nuevamente después que los poderosos de la tierra lo resucitaran y el viejo Keynes salta de alegría en su tumba al ser convocado con desesperación.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Los números son de un rojo sangre intenso: Alemania pasará, en pronósticos optimistas, de un superávit fiscal del 1,3% en el 2019 a un déficit fiscal en el 2020 de 7,3%. En Francia que tenía un déficit fiscal el año pasado de 3,2% a un estimado del 9,5% para este año. Italia no es menos al respecto de un año a otro pasa de un déficit de 1,6% al 9,2%. En España de 2,1% a 9,7%. Pero el récord se lo llevará EE.UU que pasará del 4,6 % en el 2019 a 14 % en el 2020.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El endeudamiento es generalizado. En los países del primer mundo, la relación deuda con relación al PBI, es probable que suba 20 puntos. Así Italia del 2019 al 2020 es posible que pase de 135% al 157%; Francia del 99% al 115%; España de 96% al 114%. Hasta el país europeo más poderoso, Alemania, subirá del 59% al 66%.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El objetivo es evitar una recesión generalizada.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Es predecible que a la salida de la cuarentena habrá de existir una sobreoferta de países que quieran colocar sus productos, en una competencia con pocos antecedentes. </span></p>
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<p style="text-align: justify;"><img decoding="async" class="aligncenter" src="https://fotos02.diarioinformacion.com/2020/04/18/1024x341/keynes-vs-friedman.jpg" alt="De Keynes y Friedman» - Informacion.es" /></p>
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<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>DESPLOME NACIONAL</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La Argentina ya estaba en cuarentena económica con caída del PBI, en tres de los últimos cuatro años. Con 40 % de pobres que en los jóvenes superaba el escalofriante porcentaje del 50%. Con una estructura productiva debilitada profundamente. Con una deuda impagable por su monto y por la perentoriedad de sus vencimientos y por un default real en el 2018 que sólo el tubo de oxígeno que el FMI le dio a Mauricio Macri (no a la Argentina) postergó dos años. Sobre esa estructura en terapia intensiva, a la espera de una negociación de la deuda tan vital como los respiradores de los pacientes más afectados por el coronavirus, llegó la pandemia con su paralización prácticamente total de actividades. La recaudación venía cayendo en enero y febrero un 10% en términos constantes con relación a los mismos meses del año anterior. Ahora el Estado tiene una caída de sus ingresos a menos de la mitad y un aumento de sus erogaciones de salvataje a más del doble. Recesión, inflación, caída del PBI que el Fondo estima en 5,9%, pero que dada la magnitud de la caída debería ser superior al 2002, cuando alcanzó al 11,99%.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Las consecuencias ya se exteriorizan: reducción de salarios, pagos postergados, suspensiones, despidos, interrupción de la cadena de pagos, posibilidad de cierre definitivo de empresas. En el mejor de los escenarios, 2020 será un año dolorosamente recordable y no solamente por la pandemia.</span></p>
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<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>LA POPULARIDAD DE ALBERTO FERNÁNDEZ </strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Un gran mérito de Alberto Fernández es haber recuperado la credibilidad de la palabra presidencial. El contraste es sideral con el Aconcagua de mentiras que caracterizó a la campaña y el gobierno de Mauricio Macri. Es un escenario muy similar a la recuperación de la figura presidencial que logró Néstor Kirchner sobre el irresoluto y desvalorizado Fernando de la Rúa. De manera que hay un hilo de Ariadna que une a la construcción de apoyo popular en ambas presidencias.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Sobre los buenos resultados obtenidos en la contención de la crisis sanitaria, Alberto Fernández debería ser cauto, evitando mensajes triunfalistas, como arriesgado en lo económico. La dimensión de la crisis necesita cirugías y no aspirinas.  Para esta realidad no hay buenas soluciones, los costos bordean los calificativos entre malos o pésimos. Y con un frente económico opositor brutal, capaz de enfrentar el proyecto de ley de un impuesto a la riqueza, con los medios dominantes enardecidamente refractarios, con una clase media cuyo panquequismo es histórico, cuando las aguas de la pandemia se alejen y dejen al descubierto una economía herida hasta la agonía, muchos de los ciudadanos que hoy lo aplauden, serán posiblemente sus fiscales más empedernidos. </span></p>
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<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>LA CUARENTENA DEL MACRISMO </strong><strong> </strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La cuarentena ha dejado en cuarentena la evaluación crítica y judicial del macrismo. Su “crecimiento invisible” y su accionar depredatorio han quedado olvidado por el ataque del enemigo invisible. A su vez el virus es funcional y al mismo tiempo cuestionador del modelo neoliberal al que adscribe el macrismo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">En efecto, el flagelo no reconoce clases sociales, pero finalmente cuando se haga el recuento final los mayores afectados serán los viejos y los pobres que constituyen los sectores que pesan desfavorablemente en el modelo del capitalismo salvaje y a los cuales los planes de ajustes sindican como el objetivo a reducir.       </span></p>
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<p style="text-align: justify;"><img decoding="async" class="aligncenter" src="https://imagenes.20minutos.es/files/image_656_370/files/fp/uploads/imagenes/2020/03/11/coronavirus-1.r_d.2000-1125.jpeg" alt="El coronavirus no es la única pandemia en este siglo: estas fueron ..." /></p>
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<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>NÚMEROS ROJOS</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Vienen días duros, superiores a los muy intensos de este doloroso presente. Empezó el siglo XXI, parido por una hecatombe planetaria. Periodistas ingenuos preguntan si esta crisis es superior a la del 2001. Es comparar un cornalito con una ballena. Nada dicen de esto las placas rojas de los canales de noticias con sus alarmas, último momento y urgente.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Los números rojos también están en el ranking de muertos por países, una tabla de posiciones fúnebre que recuerda a la que buscábamos en el fútbol cuando este deporte todavía se practicaba en la mayor parte del planeta.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Es cierto que alguna vez esta pesadilla llegará a superarse. En el horizonte asoma otra, originada por la explotación irracional del planeta que es el calentamiento global. Ese sí posiblemente termine con el capitalismo y el remanente del socialismo real travestido.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Por el momento el futuro es tan abierto como incierto. Da tanto para que el pensador esloveno Slavoj Zizek afirme que “Se acerca una nueva era de comunismo, una colaboración global y regular de la economía”, como para que el ensayista coreano Byung- Chul Han que reside en Berlín, sostenga “Tras la pandemia, el capitalismo continuará con más fuerza”. Más enfático y opuesto es el filósofo italiano Franco Berardi, autor de una metáfora contundente: “El capitalismo está muerto, pero estamos viviendo dentro de su cadáver.”</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">A la caída del Muro de Berlín, el crítico literario estadounidense y marxista, afirmó: “Es más fácil imaginar el fin del mundo que el fin del capitalismo” Los optimistas se abrazan a la posibilidad que esta vez el muro caiga para el otro lado.    </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El final de esta nota es abierto como el futuro.  Si Ud. es pesimista, puede abrazarse a una cita del escritor inglés Aldous Huxley, el autor de “Un mundo feliz”: “Quizá la más grande lección de la historia es que nadie aprendió de las lecciones de la historia.”</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Si se es optimista, el psicólogo Enrique Pichón Riviere nos trae un soplo de esperanza, porque hace muchos años escribió: “En tiempos de incertidumbre y desesperanza, es imprescindible gestar proyectos colectivos desde donde planificar la esperanza junto a otros”.    </span></p>
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<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Buenos Aires, 21 de abril de 2020</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">*Coconductor del programa radial EL TREN, con más de 16 años en el aire. Contador Público recibido en UBA. Fue profesor de Economía Política en la Facultad de Ciencias Económicas de la misma Universidad. Es Periodista. Sus trabajos son publicados en diversos medios nacionales e internacionales. Es autor del trabajo de investigación <em>“25 años de ausencia” </em>y participó con trabajos en los libros <em>“Damián Carlos Álvarez Pasión por el libro”</em> e <em>“Insignificancia y autonomía”.</em> Debates a partir de Cornelius Castoriadis.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Además es coautor del libro <em>“Bicentenario de la Revolución de Mayo y de la Emancipación Americana».</em></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">    </span></p>
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		<title>Ya sé que estoy piantao &#8211; Por Hugo Presman</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 29 Apr 2020 19:46:44 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[Bolivia]]></category>
		<category><![CDATA[Brasil]]></category>
		<category><![CDATA[coronavirus]]></category>
		<category><![CDATA[Hugo Presman]]></category>
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		<category><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Cuando la realidad se inscribe en el género de ficción, nada mejor que la ficción para sobrellevar la realidad. Si a eso le sumamos una cucharada de ironía, la música de Astor Piazzola y la letra de Horacio Ferrer aplicada al contexto mundial de la cuarentena y el intento de auscultar el comportamiento de líderes mundiales cuyo mínimo equilibrio está en tela de juicio. Con esos elementos, Hugo Presman escribió esta nota tratando de superar la incertidumbre del mix de escepticismo y optimismo, de estos meses imborrables que están pariendo dolorosamente al siglo XXI</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/ya-se-que-estoy-piantao-por-hugo-presman/">Ya sé que estoy piantao &#8211; Por Hugo Presman</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong><em>Cuando la realidad se inscribe en el género de ficción, nada mejor que la ficción para sobrellevar la realidad. Si a eso le sumamos una cucharada de ironía, la música de Astor Piazzola y la letra de Horacio Ferrer aplicada al contexto mundial de la cuarentena y el intento de auscultar el comportamiento de líderes mundiales cuyo mínimo equilibrio está en tela de juicio. Con esos elementos, Hugo Presman escribió esta nota tratando de superar la incertidumbre del mix de escepticismo y optimismo, de estos meses imborrables que están pariendo dolorosamente al siglo XXI</em></strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>Por Hugo Presman*</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></span></p>
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<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Horacio Ferrer escribió “Balada para un loco” en 1969 y Astor Piazzola compuso la música. El hombre no había llegado a la luna: lo haría el año siguiente; el Che había sido asesinado en Bolivia, dos años antes; EE.UU sería derrotado en Vietnam, cuatro años después; y en la Argentina gobernaba Juan Carlos Onganía, en nombre de un golpe de estado autodenominado Revolución Argentina, desde hacía tres años, pero el gobierno estaba herido políticamente por un hecho histórico como fue “El Cordobazo”, en mayo de 1969.  Nunca el mundo fue un ejemplo de cordura, pero la idea de Revolución, de un mundo mejor que se imaginaba socialista, atravesaba el planeta. Hasta la palabra revolución fue apropiada por el golpe troglodita de 1966 en nuestro país.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>Ya sé que estoy piantao</strong>. Sueño sistemáticamente que un virus ha arrodillado al planeta, que más de la mitad de la población está en cuarentena, que en los países emblemas de occidente la gente muere como moscas, que los hospitales y sanatorios no dan abasto, que la gente fallece en las terapias intensivas sola, sin una mano compasiva de sus familiares, que ante la falta de respiradores se privilegia a los jóvenes y se condena a los mayores, que las morgues no dan abasto y en la capital del mundo camiones frigoríficos se estacionan en las calles donde se apilan los cadáveres.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>Ya sé que estoy piantao.</strong> No puede ser que el sueño se reitere cada noche, con las calles vacías o casi vacías, la gente con barbijos, los padres aislados de los hijos, los abuelos de sus nietos, el abrazo prohibido y el beso convertido en un gesto de museo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>Ya sé que estoy piantao.</strong> En la pesadilla, algunos de los gobernantes de países históricamente considerados civilizados, parecen interpretar el tango de Ferrer pero sin su poesía. El presidente de EE.UU, sueño, sugiere inyectarse detergente para matar el virus, después de optar por el mercado por sobre la salud de su gente. Su discípulo, su siervo incondicional, Jair Messias Bolsonaro, niega en la pesadilla que el virus sea letal, afirma que produce una gripe leve y que no ataca a los brasileños “porque el brasileño se sumerge en las alcantarillas y no pasa nada”. Intento despertarme pero la pesadilla es intensa y aparece el Ministro de Salud israelí Yaacov Litzman, un religioso, quien afirma que la pandemia que aparece en mi sueño “Es un castigo divino contra la homosexualidad. Estoy seguro, dice, de que el Mesías <strong>vendrá y nos sacará como Dios nos sacó de Egipto”. </strong>El Mesías en el sueño se ríe estruendosamente, es un bromista empedernido y enferma con el virus al ministro y su mujer.  </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>Ya sé que estoy piantao.</strong> No puedo suponer que la pesadilla es la realidad. Pero es tan vívida que parece verdadera. El sueño empieza a transcurrir en colores. En Méjico Andrés Manuel López Obrador, AMLO, sale a la calle, da abrazos y rechaza los consejos de los infectólogos, invita a que la gente salga a cenar y ordena que el virus al que denomina coronavirus se detenga. Lo mismo parece que en este delirio hace o hacía Boris Johnson hasta que el virus lo llevó a terapia intensiva con respirador.  </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>Cuando estoy a punto de despertarme aparece el rostro de la dictadora de Bolivia </strong>Jeanine Áñez, reflexionando y pidiendo:<strong> “</strong>El momento que vivimos nos afecta a todos sin diferencias, como somos ante los ojos de Dios. Invito a todos los bolivianos a unirnos en una sola voz de oración. Unidos y de la mano de Dios, todo es posible. Que Dios nos bendiga» <strong>    </strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Veo empresas cerradas cuyo valor se ha reducido a un cuarto, muchas quebradas, millones de desocupados, caravanas de pobres solicitando alimentos, fronteras cerradas, y cada día se hace un ranking de muertos e infectados. Cada dos minutos en la pantallas de los televisores aparecen urgente, último momento, esto está sucediendo ahora, con el fondo musical de película de suspenso.     </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Me despierto transpirado y agitado. Que suerte que todo fue una pesadilla. Entonces no estoy piantao. Agarro el diario y veo que los 12.000 argentinos más ricos se niegan a contribuir para sacar el país de la crisis heredada de Macri al que apoyaron con entusiasmo. Esto sí que es normal. La realidad conocida me aleja de la pesadilla. Una ironía de la revista <em>Barcelona</em> me devuelve la sonrisa y el optimismo: “Cada vez más argentinos eligen hundirse en la pobreza para no ser esquilmados por un eventual impuesto a las grandes e inmensas fortunas”</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Sin embargo un aviso publicitario me lleva a dudar. Un bodeguero sanjuanino lanzó a la venta un vino con la marca Corona Vinus, y su slogan publicitario es: “Coronavinus: una letra que te cambia miedo por placer.”  </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">¿La pesadilla no será la realidad y la realidad una pesadilla? No me hagan caso. Mi analista me ha dicho que sufro de un trastorno psicopático severo de apreciación de la realidad. O acaso no ves que la luna va rodando por Callao. Permitime que te invite a correr por las cornisas, con una golondrina en el motor. </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Ya sé que estoy piantao.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Buenos Aires, 29 de abril de 2020</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">*Coconductor del programa radial EL TREN, con más de 16 años en el aire. Contador Público recibido en UBA. Fue profesor de Economía Política en la Facultad de Ciencias Económicas de la misma Universidad. Es Periodista. Sus trabajos son publicados en diversos medios nacionales e internacionales. Es autor del trabajo de investigación <em>“25 años de ausencia” </em>y participó con trabajos en los libros <em>“Damián Carlos Álvarez Pasión por el libro”</em> e <em>“Insignificancia y autonomía”.</em> Debates a partir de Cornelius Castoriadis.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Además es coautor del libro <em>“Bicentenario de la Revolución de Mayo y de la Emancipación Americana».</em></span></p>
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		<title>Caminando con Ingmar Bergman &#8211; Por Hugo Presman</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 23 May 2020 20:06:10 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Hugo Presman]]></category>
		<category><![CDATA[Ingmar Bergman]]></category>
		<category><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></category>
		<category><![CDATA[pandemia]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Una crónica personal de Hugo Presman que camina por una Buenos Aires desierta, mientras reflexiona sobre la generosidad y la derrota de una generación, el retroceso brutal de Argentina, acompañado por Ingmar Bergman, con el recuerdo de dos de sus magníficas películas: “El séptimo sello” y “Cuando huye el día”. En su recorrido se encuentra con Woody Allen, Mario Benedetti y Jorge Luis Borges. La presencia omnipotente de la muerte en el escenario de la pandemia que es funcional al neoliberalismo. El doloroso parto de ingreso al siglo XXI y la gigantesca incertidumbre sobre el futuro.       </p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/caminando-con-ingmar-bergman-por-hugo-presman/">Caminando con Ingmar Bergman &#8211; Por Hugo Presman</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong><em>Una crónica personal de Hugo Presman que camina por una Buenos Aires desierta, mientras reflexiona sobre la generosidad y la derrota de una generación, el retroceso brutal de Argentina, acompañado por Ingmar Bergman, con el recuerdo de dos de sus magníficas películas: “El séptimo sello” y “Cuando huye el día”. En su recorrido se encuentra con Woody Allen, Mario Benedetti y Jorge Luis Borges. La presencia omnipotente de la muerte en el escenario de la pandemia que es funcional al neoliberalismo. El doloroso parto de ingreso al siglo XXI y la gigantesca incertidumbre sobre el futuro.       </em></strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>Por Hugo Presman*</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><em><span style="color: #000000;">(para La Tecl@ Eñe)</span></em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Camino en una Buenos Aires increíble, un sábado con sol otoñal. Voy caminando, desde Almagro, donde vivo desde hace cincuenta años, a mi oficina en Tribunales, para buscar elementos imprescindibles que necesito para mi otra profesión, la de Contador Público. Camino por calles desiertas en las que nos esquivamos cuando aparece otro ser humano, abriéndonos cada uno en sentido contrario. Aquel preciso slogan <em>“La Patria es el otro”</em> que acuñó Cristina Fernández, está suprimido en el tránsito peatonal. El enemigo es el virus, pero como es invisible y en cambio es muy visible el que pueda portarlo, el sospechoso es ese otro que puede contagiarnos. Ciudad espectral con calles vacías y gente con barbijos. El virus no sólo nos expropia las exteriorizaciones de cariño, los besos y abrazos, el acercamiento más cercano del apretón de manos que hoy se reemplaza por el distanciamiento social. El barbijo oculta la nariz y la boca y el caminante pasa a ser un cuerpo con ojos donde hasta la sonrisa ha sido proscripta. </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El virus es tan perverso que cuando nos enferma y llega la ambulancia, esa despedida de la pareja o los hijos, puede ser la última. La soledad es la única compañía. Si la situación se agrava y se pasa a terapia intensiva, la soledad se incrementa mientras la muerte espera imperturbable, tan segura de su triunfo que da una vida de ventaja. En todo ese período los familiares del enfermo sólo reciben informes sobre la evolución de la enfermedad en tiempos impredecibles. Y si finalmente la muerte triunfa, la despedida final queda reducida a mínimas expresiones en el cementerio. La cuarentena y el temor al contagio son barreras inexpugnables. Solo se muere, casi solo te despiden. Si la vida es un milagro, la muerte es un misterio.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Camino por esta ciudad que amo y que transito desde el año 1964, cuando llegué de Entre Ríos, para ingresar a la Facultad de Ciencias Económicas y empecé a vivir en una pensión de Córdoba y San Martín. La vida era estudio y militancia política, junto a una inmersión profunda y constante en la vida cultural de una ciudad que en la materia no tiene nada que envidiarle a Nueva York, Londres o París. Y mientras camino no puedo evitar lagrimear sobre una derrota gigantesca de una generación generosa (y en vastos sectores equivocada en los métodos), que decidió por diferentes medios cambiar una sociedad que hoy sería una meta a llegar y no un punto de partida, como entonces, para transformarla. Allá, en los primeros años de los setenta, la pobreza y la desocupación no llegaban a 5%.  Es cierto que las mayorías populares estaban sin representación política porque Perón estaba proscripto y exiliado, y que muchos de los aspectos de la democracia post 1983 no existían. La resistencia peronista escribía páginas memorables, pero incluso con los aspectos muy regresivos de las dictaduras de 1955 y 1966, la fortaleza del modelo engendrado de 1945-1955 resistía a ser desmantelado. Pero más allá de gobiernos que fueron islas de reconstrucción política y económica, la destrucción de la dictadura establishment-militar, el menemismo y el macrismo, han reducido al país a una colonia con cifras económicas y sociales pavorosas. Lo que se destruye con convicción no logra ser reparado con las limitaciones y fenomenales obstáculos que se levantan contra los gobiernos populares.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Camino por la calle Sarmiento desolada y en esta Buenos Aires espectral de la pandemia, no puedo evitar un escalofrío pensando la hecatombe económica planetaria que dejará esta crisis sin precedentes. Nuestro país en términos de pandemia tenía todos los factores de riesgo que se mencionan para las personas, después de los cuatro años de Cambiemos: inmunodeprimido, presión alta, diabetes, problemas cardíacos, insuficiencia renal, y la lista sigue y es muy extensa. Por eso el futuro es mucho más incierto de lo que es habitualmente en la Argentina. Con caída estruendosa del PBI, aumento importante de la desocupación y centenares de empresas que van a cerrar.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Lo único seguro es que el antiperonismo visceral acompañará al peronismo como la sombra al cuerpo. Incluso es fácil imaginar que un joven de 20 años que en el 2040 le pregunte a su abuelo porteño y gorila cómo fueron aquellos años de la pandemia, éste le responda: “Fue la época en la que los peronistas nos mantuvieron presos en nuestras casas.”</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Estamos transitando los primeros meses del siglo XXI. Buena parte de lo que ahora añoramos de la vida cotidiana se quedaron en el siglo XX. Mientras camino, más que por una ciudad por un cambio de siglo, hago un alto y leo un párrafo de un buen trabajo de Ignacio Ramonet, referido al planeta: “Lo que parecía distópico y propio de las dictaduras de ciencia ficción se ha vuelto “normal”. Se multa a la gente por salir de su casa por salir de su casa a estirar las piernas o por pasear el perro. Aceptamos que nuestro móvil nos vigile y nos denuncie a las autoridades. Y se está proponiendo que quien salga a la calle sin su teléfono sea sancionado y castigado con prisión” Se me empañan los anteojos y supongo que estoy leyendo no un ensayo sobre lo que sucede, sino un párrafo de alguna novela de Ray Bradbury o Isaac Asimov.    </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Camino por la calle Corrientes desierta, entre desconcertado y estupefacto. Y de pronto siento que el director sueco Ingmar Bergman camina a mi lado. El genial director sueco cuyo mayor reconocimiento fuera de su país se realizó en Montevideo y Buenos Aires. Fueron Homero Alsina Thevenet, un periodista y crítico uruguayo radicado en Buenos Aires quien “lo descubrió”, y luego Alberto Kipnis quien de boletero pasó a programador del cine Lorraine, un templo cultural cinematográfico de la calle Corrientes, donde Bergman alcanzó el nivel de un director de culto. </span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><img decoding="async" class="aligncenter" src="https://democresia.es/wp-content/uploads/2018/02/TheSeventhSeal1_source.jpg" alt="El Séptimo Sello: el silencio de Dios y la existencia en Ingmar ..." /></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>EL SÉPTIMO SELLO </strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Recuerdo a esa película filmada en el año 1957. Bergman ubica el escenario en Suecia, en la época de las Cruzadas, plena Edad Media, siglo XIV. La enfermedad se desarrolla con intensidad entre 1348 y 1351. Europa estaba asolada por la peste negra, que exterminará, siendo optimistas, alrededor de un tercio de la población europea. Años antes se había producido una matanza generalizada de gatos considerados encarnación de Lucifer, lo que allanó el camino a la proliferación de las ratas. La peste entra por la bellísima Venecia.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Regresa de Jerusalén un caballero llamado Antonius Block con su escudero Jons. Block dice: “La peste es el horror de todos. El apestado intenta arrancarse el bubón que le sale en el cuello.” Es como consecuencia de que las pulgas que transportaban las ratas al picar producían una inflamación de los ganglios. Eso originaba fiebre altísima y los bubones negros en distintas partes del cuerpo. Block relata que los afectados trataban de arrancarse con las uñas los bubones y al romperse el líquido tenía un olor hediondo. El cruzado que se había salvado de morir en distintas batallas, a su regreso es sorprendido por la presencia de la muerte. Decide jugar su vida con La Parca en una partida de ajedrez. Y así se van registrando en distintos momentos los movimientos de las piezas en el tablero de la partida. Mientras tanto el fundamentalismo religioso, la ignorancia de la época, las procesiones con castigos, flagelaciones, muestran el miedo y la desorientación. Block es creyente pero racional. Dice: “Quiero entender, no creer”. En un momento intenta confesarse y cuenta su próxima jugada ajedrecista, pero no es el cura quien lo confiesa sino la muerte quien le advierte que ya sabe cuál es la próxima jugada. Así<em> La Invencible </em>desbarata la jugada y lo deja cerca de un jaque mate.  Block intenta voltear las piezas del tablero, para ganar tiempo y salvar a una pareja joven y lo logra, pero la muerte reconstruye la distribución de las piezas. Le advierte que la próxima vez le dará el jaque y se llevará a él y sus amigos. Cuando Block le pregunta sobre ella, la muerte le responde: <strong>“Yo no tengo nada que revelar.  Yo no soy nada”.</strong> Y poco tiempo después cumple su palabra. Bergman, quien se interroga a lo largo de muchas de sus obras sobre la existencia de Dios, aquí da tal vez una respuesta, poniéndola en boca de la muerte: “yo no soy nada”. </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Sigo caminando por Corrientes y doblo por Paraná. Me pregunto ¿no estamos jugando todos, una partida de ajedrez con la muerte? A pesar de los notables avances científicos, el único medio preventivo es la cuarentena como en la peste negra, casi 800 años antes.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Me sorprende y me alegra una ráfaga de optimismo porque después de la peste negra hubo una revalorización de la ciencia y una profunda crítica a las religiones dogmáticas. Un siglo después llegó el Renacimiento ¿pasará lo mismo ahora? ¿Tendremos una sociedad donde se privilegie lo público, desde la salud a la educación, donde se tienda a la real igualdad de oportunidades, donde el Estado se considere mayoritariamente una propiedad colectiva y respetada, donde los científicos sean valorados y los trabajadores el núcleo fundamental de una sociedad, en el que los grandes empresarios tengan una visión de país inclusivo y se consideren parte y no los dueños del país, con una justicia que no sea la prolongación del poder económico, con medios que no sean meros voceros del establishment, con viviendas dignas para todos?  </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Me sonrío. Esto sería mucho más sorprendente en el futuro que lo escrito por Ramonet sobre el increíble mundo actual diseñado por la pandemia    </span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><img decoding="async" class="aligncenter" src="https://inmendoza.com/wp-content/uploads/2018/08/unnamed-4.jpg" alt="Cuando huye el día – INmendoza" /></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>CUANDO HUYE EL DÍA </strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Vuelvo por Lavalle. Tengo más de 70 años. Soy integrante de un grupo denominado “de riesgo”; eso que el neoliberalismo denomina descarte. La pandemia es funcional al neoliberalismo: ataca a los viejos aliviando el peso de los sistemas de previsión social al tiempo que se multiplica entre los pobres disminuyendo la gente que hay que subsidiar.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">En términos futbolísticos estoy jugando tiempo complementario. La pandemia es como el incidente en una cancha que obliga a suspender por un tiempo el partido cuando nuestro equipo está perdiendo 2 a 0. Sueño con vivir los años que me quedan, pudiendo abrazar y besar cuando quiera, a mi compañera, a mi hijo, a mi nuera, a mi nieto, a mi hermana y su marido, conversar cara a cara con mis amigos; viajar, irnos de nuevo de vacaciones; leer (me quedan tantos libros que quiero leer antes de la partida, tantas notas por escribir). Todo arrasado por el corona virus. La pandemia, para los viejos, es como saltear el tiempo complementario de un partido de fútbol e ir a definir directamente por penales.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">En este regreso a Almagro, otra vez siento que me acompaña Ingmar Bergman. La película también es de 1957. Su nombre original fue <em>Fresas Salvajes</em>. Aquí se la denominó mejor: “<em>Cuando huye el día”.</em> La vi en Concordia en el cuarto año del secundario cuando apenas tenía 17 años. Un mundo mucho más lejano que los 58 años pasados.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Es la historia de un médico en el otoño de su vida que tiene que ir a recibir una distinción. Y tiene un sueño. Está en una calle desierta como esta Buenos Aires que camino. Hay un silencio absoluto. No hay banda sonora. Quiere saber la hora, pero el reloj que está en la calle carece de manecillas. Mira su reloj de bolsillo, después de levantar su tapa y también carece de manecillas. Cae un poste de la luz pública. De pronto se escuchan los cascos de los caballos sobre el empedrado. Es un coche fúnebre. Cuando pasa delante de él, cae el ataúd y se corre la tapa. El médico se acerca para mirar al muerto. Observa que es él mismo quien le estira la mano para introducirlo en el cajón. En ese momento se despierta.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Nada más parecido a la muerte que la ausencia del tiempo, de los relojes sin manecilla.           </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">En Lavalle y Pasteur me despido de Ingmar Bergman y me encuentro con Woody Allen en Plaza Miserere. Le cuento lo que acabo de pensar y luego voy a escribir, y me dice socarronamente: “No le tengo miedo a la muerte. Sólo que no me gustaría estar ahí cuando ella venga”.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Camino por Rivadavia, y llegando a Medrano,  Mario Benedetti se abraza con Jorge Luis Borges y escucho que el escritor uruguayo recita: “Tus ojos son mi conjuro/ contra la mala jornada/ Te quiero por tu mirada/ que mira y siembra futura/ Tu boca que es tuya y mía/ tu boca no se equivoca/ Te quiero porque tu boca/ sabe gritar rebeldía”. El argentino, con su humor entre irónico y metafísico, con su decir balbuceante e ingenioso,  le responde: “Nada mejor que una muerte para mejorar una vida.”    </span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Buenos Aires, 23 de mayo de 2020</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">*Coconductor del programa radial EL TREN, con más de 16 años en el aire. Contador Público recibido en UBA. Fue profesor de Economía Política en la Facultad de Ciencias Económicas de la misma Universidad. Es Periodista. Sus trabajos son publicados en diversos medios nacionales e internacionales. Es autor del trabajo de investigación <em>“25 años de ausencia” </em>y participó con trabajos en los libros <em>“Damián Carlos Álvarez Pasión por el libro”</em> e <em>“Insignificancia y autonomía”.</em> Debates a partir de Cornelius Castoriadis.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Además es coautor del libro <em>“Bicentenario de la Revolución de Mayo y de la Emancipación Americana».</em></span></p>
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		<title>La Pandemia del odio &#8211; Por Hugo Presman</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 03 Jun 2020 19:44:49 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Destacada]]></category>
		<category><![CDATA[Hugo Presman]]></category>
		<category><![CDATA[establishment económico]]></category>
		<category><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></category>
		<category><![CDATA[medios dominantes]]></category>
		<category><![CDATA[Odio]]></category>
		<category><![CDATA[pandemia]]></category>
		<category><![CDATA[Paolo Rocca]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>A partir de considerar la unidad nacional un oxímoron, Hugo Presman despliega los argumentos para demostrar que en la Argentina no es una grieta sino dos modelos en pugna lo que libran una batalla cruenta desde el mismo fondo de la historia. Ni siquiera un cataclismo planetario, una hecatombe económica, un virus que ha suspendido los conflictos bélicos y puesto en cuarentena a la mitad del planeta, logran adormecer el odio que los habituales triunfadores integrantes del establishment económico y franjas significativas de clase media derraman día a día contra el gobierno de Alberto Fernández. Un pequeño inventario de la saña de la prensa hegemónica y de sus escribas más significativos.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong><em>A partir de considerar la unidad nacional un oxímoron, Hugo Presman despliega los argumentos para demostrar que en la Argentina no es una grieta sino dos modelos en pugna lo que libran una batalla cruenta desde el mismo fondo de la historia. Ni siquiera un cataclismo planetario, una hecatombe económica, un virus que ha suspendido los conflictos bélicos y puesto en cuarentena a la mitad del planeta, logran adormecer el odio que los habituales triunfadores integrantes del establishment económico y franjas significativas de clase media derraman día a día contra el gobierno de Alberto Fernández. Un pequeño inventario de la saña de la prensa hegemónica y de sus escribas más significativos.</em></strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>Por Hugo Presman</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>(para La Tecl@ Eñe) </em></span></p>
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<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El sueño de la unidad nacional es un oxímoron. Es imposible acordar, salvo muy coyunturalmente con un poder económico concentrado y con su base popular constituida por franjas de clase media, amalgamados por un anti-populismo en general y un anti-peronismo en lo particular. <strong>Al poder económico lo moviliza una concepción colonial, donde el país es sólo un territorio de negocios especulativos, mercado concentrado, utilidades superlativas y fuga de capitales.</strong> Los sectores medios y algún núcleo de integrantes de franjas populares desorientadas, caracterizados ambos por la auto denigración, hija del axioma sarmientino de civilización y barbarie, asimilan en dosis superlativas noticias desde medios que integran el poder económico y que son voceros del establishment nacional e internacional. Éstos a su vez son sus socios ideológicos, porque sus negocios múltiples quedan ocultos detrás de un pretendido periodismo independiente que es una máscara falsa e hipócrita detrás del cual se oculta el periodismo más militante de la Argentina.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Que los que todavía apuestan a una burguesía nacional representada por los grupos empresarios concentrados y oligopólicos, deberían contestar a la pregunta ¿cómo fue posible que el gobierno más pro-mercado -el de Macri- por el cual militaron activamente, después de cuatro años y a pesar de que la mayoría de sus empresas redujeron su valor en forma significativa, fugaron legalmente la astronómica cifra de 86.200.000.000 de dólares (casi una vez y media el promedio de las exportaciones anuales y ello al calor de la desregulación financiera que promovieron)</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Sería impensable que aquellos que difundieron que el kirchnerismo se robó un imaginario PBI, ahora le dieran espacio a este saqueo registrado con nombres y apellidos. Es ese periodismo que se autodenomina “critico” o “independiente”.</span></p>
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<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>EL ESTABLISHMENT CONTRAATACA</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Cuando la popularidad de Alberto Fernández llegó a rozar a más del 80%, junto a una revalorización del Estado, de la salud pública, de los médicos y científicos, la alarma en el poder cundió. Había que erosionar al Presidente, a partir de haber calificado de miserable a Paolo Rocca y alentar el impuesto a la riqueza, de modo tal de debilitarlo e impedir que los vientos saludables que trajo la pandemia arrasando con falsos axiomas económicos, llegue a permanecer en el escenario post pandemia. Había entonces que bajarle el precio a la revalorización de lo que detestan cuando se pone al servicio de las mayorías. Incluso se llega a difamar a la figura de Ramón Carrillo, el mayor sanitarista que tuvo el país, para apuntar contra el reconocimiento de la salud pública. </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La presidenta del PRO y ministra de los gobiernos de Fernando de la Rúa y Mauricio Macri, la lejana ex peronista Patricia Bullrich, afirmó que “La cuarentena es de izquierda fascista o de derecha stalinista”. El bailarín Maximiliano Guerra cree que con la cuarentena y las medidas de socorro que ha implementado el gobierno, estamos “viviendo en el comunismo.”</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La agudeza de Diego Capusotto tradujo la situación de la siguiente manera: “Cuando el virus lo tenían sólo los que venían de Europa: ¡No aflojemos con la cuarentena! ¡Fuerza país! En cambio cuando el virus llega a las villas: Quiero salir, es mi libertad. Está en la constitución.” </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>La bizantina discusión de salud o mercado es una falacia que la realidad se ha encargado de demostrar para todo aquel que no tenga prejuicios en sus anteojos. La cuarentena a tiempo, evita miles y miles de muertos. No hacer la cuarentena concluye con el sistema sanitario estallado, escenas mortuorias arrancadas del cine catástrofe, y finalmente la economía también paralizada. </strong>La pandemia produce en definitiva una destrucción económica superlativa como lo demuestra la caída proyectada del PBI de 170 países para el 2020. Lo que diferencia a una situación de otra, es la cuantía del inventario tenebroso de muertos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Por supuesto que dentro de la cuarentena pueden arbitrarse manejos más o menos inteligentes en materia económica para morigerar las consecuencias. Pero los cuantiosos daños son inevitables.</span></p>
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<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>LA EROSIÓN DIARIA DE LOS MEDIOS</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Las argumentaciones están basadas en el deterioro de la economía, en la extensión de la cuarentena, en la limitación de los derechos individuales, en la concentración de poder, hasta las más delirantes de dirigirnos hacia una dictadura, a convertirnos en  Venezuela o la inexistencia del virus; la falsedad del número de muertos y que todo es una mentira para conformar un nuevo orden mundial. Esto origina caracterizaciones disparatadas que van desde asemejar el cierre de un barrio vulnerable del Gran Buenos Aires, al Ghetto de Varsovia; o que limitaciones lábiles a la movilidad, sean consideradas como un arresto domiciliario que origina un reclamo excitado de recuperación de la libertad a través de caravanas de protestas automovilísticas. En lo político, la presencia omnipotente de Cristina Fernández criticada con igual fervor por si habla como si permanece muda, presentada como la que le dicta las medidas de gobierno a Alberto Fernández que a su vez es apenas quien ejecuta las órdenes sanitarias de los epidemiólogos.  Un converso que sobreactúa ampliamente como Miguel Ángel Pichetto, ha llegado a calificar a Pedro Cahn, uno de los científicos que asesora a Alberto Fernández, como virtual presidente en ejercicio. <strong>Un grupo autoproclamado generosamente como intelectuales, científicos con poca ciencia y periodistas de poca monta, considera que estamos viviendo una infectadura. Todo ello condimentado con noticias falsas que fueron el origen de un estruendoso cacerolazo capitalino.  </strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Sin embargo ninguna enumeración puede ser más ilustrativa que un grupo de notas que conforman lapandemia del odio.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Un repaso de un número enunciativo de esas notas convocan al asombro. Los invito a transitar un viaje al delirio. La aparición de una yarará en Retiro inspiró al licenciado en filosofía Miguel Wiñazki una nota repleta de “amor”, sobre presos “liberados” y la ex presidenta. Es en Clarín, 2 de mayo, página 2, con el título “Una yarará en Buenos Aires y suero antiofídico en los balcones: “Una yarará apareció en Libertad y Posadas. La escena terrible completó un día y una noche sonoramente indignada. Como sea. Es una instantánea del espanto. No fue un sueño con serpientes. Ocurrió. Irrumpió un resplandor de pupilas verticales. <strong>La liberación a granel de otros ofidios</strong>, femicidas, violadores, homicidas, narcos y una variopinta legión de delincuentes fue azuzada desde zonas abolicionistas del poder. No sólo desató la más percusiva de las protestas, sino, en simultáneo, un vade retro colectivo, un suero antiofídico vociferado desde todos los balcones contra los arrastrados que baboseando con sus lenguas bífidas de Lady Macbeth, dictaminaron en favor del malindraje y en contra de los que prefieren trabajar…¿ Alberto es el poder virtual y Máximo y su madre encarnan el poder real? Es la pregunta de siempre.” Más adelante concluye: <strong>“Maquiavelo escribió: Un Príncipe no debe aliarse nunca con uno (o una) más poderoso que él. Todo cambia. Pero ella no.”</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El “pobre” Alberto Fernández no sólo tiene de cancerbera a la vicepresidenta sino también al Papa. Eso nos enteramos por Jorge Fernández Díaz  en La Nación del 19 de abril Página 19: <strong>“El nuevo Alberto Fernández es sólo un Mujica aspiracional que acepta el tutelaje ideológico de aquél santo peronista arrellenado en el trono de Pedro”.</strong> Este escritor, cuyo ventrílocuo parece ser el troll- diputado Fernando Iglesias, enarbolando un antiperonismo de septiembre de 1955 escribió en La Nación el 12  de abril, página 23: <strong>“Durante las últimas décadas, los príncipes demagogos lograron casi siempre imponerse en elecciones a los príncipes austeros, y eso explica de manera cristalina el descenso a los sótanos de la mishiadura que nos hemos ganado a pulso.</strong> No podemos echarle la culpa a ningún imperio ni a una invasión marciana; la derrota más amarga la construimos nosotros ladrillo a ladrillo…La larga influencia peronista en la administración pública consiguió, al cabo de 50 años, que esos dos sectores se convirtieran en nuevas clases sociales: tomó empleados públicos a mansalva (para enmascarar la falta de inversión y de empleo genuino) y amasó una miseria inédita (clientes siempre dispuestos a vivir del señor feudal y sus limosnas). Estas dos nuevas clases sociales comprenden a millones de personas, y precisan un financiamiento continuo que el Estado inepto y falto de iniciativas desarrollistas es incapaz de otorgarles. A cambio, la única fuente que tiene para echar mano es a la renta privada…. No se trata sólo del 41% que votó contra los principios populistas, sino de mucho más: profesionales y pequeños comerciantes que suponían erróneamente que el cristinismo no tendría incidencia. Y que ellos serían beneficiados por el revival. Se equivocaban. <strong>El argentino que progresa será siempre el culpable, y lo ordeñarán en nombre de los “descamisados” hasta que no quede más que mala leche”</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">En el mismo sentido, Jonatán Viale, un joven prematuramente envejecido ideológicamente editorializa: “Argentina es un país que castiga al que se rompe el lomo, al emprendedor, al laburante, al que trabajó toda su vida. Y al mismo tiempo mucha gente que no cumple con la Ley no la pasa tan mal. Filosóficamente hablando, Argentina es un país tremendamente injusto con los que más esfuerzo hacen…</span><span style="color: #000000;">”</span></p>
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<p><img decoding="async" class="aligncenter" src="https://images.pagina12.com.ar/styles/focal_3_2_960x640/public/media/articles/77143/7a-4.jpg?itok=2MPqJHQt" alt="La cupula de AEA, integrada entre otros por Héctor Magnetto, Paolo Rocca y Luis Pagani." /></p>
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<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La irrisoria cantidad de millonarios estimados (apenas 12.000) , que deberían tributar el impuesto a la riqueza, recuerda la humorada de Macedonio Fernández: “Faltaron tantos, que si faltaba uno más, no cabía”, no es óbice  para que Eduardo van der Kooy, los defienda en Clarín del 19 de abril, página 48<strong>: “ La AFIP en lugar de meditar cómo aliviar la carga tributaria, dice descubrir cuentas no declaradas en el exterior de ciudadanos argentinos. Un hallazgo de tiempos macristas</strong>. El vacío fue llenado por Cristina Fernández y el kirchnerismo… De su pensamiento nació <strong>la propuesta de un impuesto (vaya creatividad) para aplicar a las grandes fortunas</strong>… Sería natural que hombres de formación setentista que están, por razones biológicas, en la última recta política. Resulta más inquietante la presencia de Máximo Kirchner, un dirigente joven, a quien el propio Presidente le augura porvenir. Si así fuera, el porvenir quizás significaría pasado.”</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El problema del poder y la libertad es una preocupación obsesiva de Joaquín Morales Solá, cuando el poder económico queda alejado. En “La Nación” 12 de abril página 23 se pregunta: <strong>“¿Es aceptable, sin embargo, que el Gobierno concentre en sus manos la suma del poder público?”</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El 27 de mayo, ya no se pregunta sino que afirma: <strong>“La Argentina vive un virtual estado de sitio”</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Luis Majul, contratado por La Nación para que juegue el mismo papel que ha desempeñado, desde hace muchos años, Jorge Lanata en Clarín, con gran efectividad, escribió el 4 de mayo: <strong>«Quedate en casa, nosotros nos quedamos con el Estado»</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Afortunadamente existe una pléyade de desinteresados defensores de la democracia que van a evitar que la perdamos. Así Alejandro Borensztein en Clarín 19 de abril: “Que el bicho no se coma a la democracia… Con la excusa de la pandemia, algunos políticos avanzan sobre el Estado de Derecho”. El hijo de Tato Bores, amigo personal y defensor acrítico de Mauricio Macri, todos los domingos en la página 2 de Clarín escribe bajo títulos como este del 31 de mayo: “Rotisería Los Kirchner: hoy, Canelones Bolivarianos”.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Laura Di Marco en La Nación del 29 de mayo nos advierte: “Alberto Fernández y la “democracia” de los epidemiólogos”. Eso mismo sostiene el grupo entre cien y trescientos simpatizantes macristas, autodenominados como intelectuales, científicos y periodistas que publicaron el documento con el título “La democracia en peligro”. Esa democracia que el actual gobierno habría convertido en “una infectadura.”</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">¿Cómo se dio cuenta Laura Di Marco que vivimos bajo la democracia de los epidemiólogos? No se prive de saberlo:<strong> “</strong>Sin embargo, hay miedo a cuestionar la estrategia del Gobierno sobre la cuarentena, porque este debate ha entrado en el terreno del fanatismo religioso, de la guerra religiosa, como suele suceder en la política argentina. <strong>La defensa de la cuarentena se ha &#8216;kirchnerizado&#8217; ¿Sabés por qué me doy cuenta? Porque hay miedo a plantear dudas, e incluso preguntas.</strong> Porque volvieron los escraches, el <em>modus operandi </em>más oscuro y violento del kirchnerismo, como le sucedió a Javier Milei esta semana. Cuando la discusión es «cuarentena o muerte» entramos en un clima político peligroso. <strong>Me doy cuenta de que entramos en un clima político peligroso porque yo misma tenía miedo de plantear, en este editorial, las dudas que tengo y tenemos frente al rumbo y la forma que está tomando el confinamiento</strong>.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Uno de los gurkas antikirchnerista más obsesionados con Cristina es Héctor Guyot que en  “La Nación” 23 de mayo escribió: “Todo lo que hay que ver en estos días ya lo hemos visto. <strong>Vamos hacia un final cantado, sobre todo si nadie altera el guion que la directora va urdiendo en las sombras y que tan fielmente siguen sus actores, meras prolongaciones de esa mente que, escena a escena, busca en lo que escribe el camino que la lleve al desenlace deseado. </strong>Es una guionista con oficio, diestra en el arte de combinar palabras para imponer la sugestión del relato, de mano firme en el manejo de sus actores. Pero apela a giros remanidos, a recursos transitados en cuya eficacia todavía confía. Creadora de mundos ficticios, desde su pedestal subestima y humilla a la platea. A veces parece que se ríe de ella. Y también de sus actores, marionetas de una voluntad ajena que caen en el pecado de la sobreactuación, entre otros. El elenco trabaja a destajo para avanzar en una línea clave del argumento: la conquista del Poder Judicial<strong>… Los reos dominan a quienes deben juzgarlos: en la Argentina, la ficción no tiene límites”</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Una semana después, “casualmente”, trabajando en tándem, el editorial de Clarín del 31 de mayo, firmado por Eduardo van der Kooy titula: “Cristina marca la agenda”   </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Laura Di Marco está ya preocupada porque en las elecciones de medio término del  2021, puede ganar el gobierno actual. Eso ya se refleja en el título de su nota en La Nación del 22 de mayo: “Pandemia y pobreza, la fórmula que podría hacer ganar las elecciones a Alberto Fernández.”</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">A su vez Luis Majul está lejos de Hamlet. No tiene dudas y no necesita deshojar la margarita. Titula el 27 de mayo en La Nación: <strong>«Alberto Fernández y Cristina Kirchner, los nuevos dueños de la Argentina”</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Y para terminar este pequeño muestrario, por razones de brevedad, La Nación del 24 de mayo: “Avanza la creación de un nuevo régimen” (Jorge Fernández Díaz); “La pandemia y la venganza vienen juntas” (Joaquín Morales Solá).  Una semana más tarde, la obsesión de los editorialistas permanece, dejando el campo de la política, ingresando al campo de la psicología: “El monstruo congelado despierta” (el monstruo es Cristina Fernández) escribió Jorge Fernández Díaz y “La revancha de Cristina contra Macri” de Joaquín Morales Solá. Es que el desenmascaramiento de las escuchas, la mesa judicial que actuaba sobre el Poder Judicial “independiente”, los negociados económicos, ponen nerviosos a los escribas mitristas, el brazo periodístico del poder económico.           </span></p>
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<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>LAS NOTICIAS FALSAS EN UN TRABAJO IRÓNICO</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El cacerolazo masivo basado en una noticia falsa sobre liberación generalizada de presos, es ironizado en el siguiente trabajo. Es cierto que hubo una cantidad pequeña de casos aberrantes determinado por algunos jueces que actuaron como aquellos equipos sin pretensiones, pero cuando juegan con otro equipo que se está jugando el campeonato, corren en forma llamativa, como si en esos 90 minutos les fuera la vida.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>Con los ornitorrincos no (versión 2020) </strong>por William Scholl,</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La cosa funciona así: Un domingo Joaquín Morales Solá editorializa en La Nación, afirmando que el gobierno tendría listo un plan para eliminar todos los ornitorrincos del territorio nacional.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">A la noche Jorge Lanata, luego de hacer su monólogo disfrazado de ornitorrinco con barbijo, se despide con un primerísimo plano rogándole a los televidentes que hagan algo para parar el exterminio. Y mientras suena una dramática música de fondo les dice que no lo hagan por él, sino por los ornitorrincos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Al día siguiente Clarín titula: «Feroz embestida del gobierno contra los ornitorrincos». «Amenaza de extinción»</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El martes Bonelli se pregunta en TN: Van a desapadezed los odnitodincos? Cómo afecta ésto al bodzillo de loz adgentinos?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Y Majul en América dice: “Ante la incertidumbre por la escasez de ornitorrincos, la gente va a refugiarse en el dólar blue, que va a cotizar a más de doscientos pesos.”</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El miércoles Larreta saca un DNU prohibiendo la cacería de ornitorrincos en todo el territorio de la CABA.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El jueves un notero de Canal 13 intercepta al ministro de Agricultura Ganadería y Pesca a la salida de su domicilio, y le pregunta cuál es el motivo por el cual el gobierno decidió terminar con los ornitorrincos, a lo que el funcionario le contesta: Pero si acá no hay ornitorrincos!. El notero se da vuelta hacia la cámara, y dice: “En el gobierno no quieren admitir la existencia del plan de exterminio de ornitorrincos, que ya estaría a punto de ponerse en marcha.”</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Comienzan a circular cadenas de mails que dicen: «Hoy somos todos ornitorrincos» y «Si tocan a un ornitorrinco nos tocan a todos».</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Se convoca por Whatsapp a cacerolear en contra de la medida.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Felicitas Beccar Varela declara que lo de los ornitorrincos es sólo el principio, y que el gobierno va por todo, incluidos los koalas y los osos panda.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Una ONG con sede en Washington lanza una campaña con la consigna: «Fight against argentinian dictatorship!!. Save the platypus!!» (Pelea contra la dictadura argentina!! ¡Salva al ornitorrinco!)</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El viernes Gerardo Morales saca un DNU prohibiendo la cacería de ornitorrincos en todo el territorio de la provincia de Jujuy. El sábado Clarín y La Nación titulan: Sugestivo silencio del Presidente sobre el escándalo de los ornitorrincos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El domingo Joaquín Morales Solá vuelve a editorializar, diciendo que un funcionario del gobierno  (al que no identifica) le confesó que decidieron dar marcha atrás con la matanza de los ornitorrincos, porque se dieron cuenta de que la medida les iba a restar apoyo popular. Y concluye: los ornitorrincos de la Argentina están a salvo gracias al coraje y la determinación del periodismo independiente. Buenas noches</span></p>
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<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>LA PANDEMIA DEL ODIO</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Los medios son el rostro visible, pero como un iceberg, lo más importante está debajo de la superficie. Son los que fogonean estos discursos.  No se los ve pero puede percibirse el rostro del poder económico con dos nombres emblemáticos: Héctor Magnetto y Paolo Rocca. El colega Alejandro Bercovich, en su nota en el diario BAE del viernes 29 de mayo, lo expresa con claridad: “Los que evitaron el papelón fueron Martín Migoya y Guibert Englebienne, fundadores de Globant. El domingo, después de la extensión oficial de la cuarentena hasta el 7 de junio, el grupo de whatsapp empresario «Nuestra Voz» estuvo a punto de publicar una proclama convocando abiertamente a desobedecerla. La impulsaban entre otros Cristiano Rattazzi (Fiat), el cordobés Gerardo Abdala (dueño de la distribuidora de indumentaria Sportcom), la bodeguera y exdiputada de Cambiemos Susana Balbo y el neuquino Diego Manfio, proveedor de petroleras en Vaca Muerta.”</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Nuestra Voz reunió a 256 empresarios y CEOS más importantes que militaron activamente a favor de Macri.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La pandemia en algún momento pasará. Lo que definitivamente no pasará es la pandemia del odio hacia los gobiernos populares, impulsada por aquellos que pueden ir incluso contra sus propios intereses, en defensa visceral de sus prejuicios forjados desde la cuna.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Si en medio de una crisis económica y sanitaria sin precedentes que constituyen el fin del siglo XX e inicio del siglo XXI, la Argentina de los dos modelos continúa su lucha, demuestra que la primera frase de esta nota no es exagerada: El sueño de la unidad nacional es un oxímoron.  No hay vacuna contra la pandemia del odio. Más de dos siglos de existencia y el virus no disminuye su virulencia habiendo períodos en que aumenta en forma significativa su letalidad</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La escritora Claudia Piñeiro describe el momento, con belleza literaria y precisión en la revista Anfibia: <strong>“El mundo que miramos a través de la ventana es un mundo que ya no existe. Como una estrella que murió hace tiempo, pero que seguimos viendo porque la luz tarda años en llegar a la tierra, lo que vemos ya no está. Sin embargo, y esto es lo que más inquieta, aún no sabemos cómo será el nuevo estado de cosas que viene a reemplazar a aquel del que sólo nos llega su antigua luz”. </strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">En Brasil, cuando se desplazó a Dilma Rousseff y se encarceló a Lula, circulaba el siguiente relato referido al odio: “Una hormiga por bronca a la cucaracha, votó a favor del insecticida. Todos murieron. Hasta el grillo que se abstuvo de votar.”       </span></p>
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<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Buenos Aires, 3 de junio de 2020</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">*Coconductor del programa radial EL TREN, con más de 16 años en el aire. Contador Público recibido en UBA. Fue profesor de Economía Política en la Facultad de Ciencias Económicas de la misma Universidad. Es Periodista. Sus trabajos son publicados en diversos medios nacionales e internacionales. Es autor del trabajo de investigación <em>“25 años de ausencia” </em>y participó con trabajos en los libros <em>“Damián Carlos Álvarez Pasión por el libro”</em> e <em>“Insignificancia y autonomía”.</em> Debates a partir de Cornelius Castoriadis.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Además es coautor del libro <em>“Bicentenario de la Revolución de Mayo y de la Emancipación Americana».</em></span></p>
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		<title>Un dios ausente &#8211; Por Hugo Presman</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 16 Jun 2020 23:59:18 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Hugo Presman]]></category>
		<category><![CDATA[Covid]]></category>
		<category><![CDATA[Dios]]></category>
		<category><![CDATA[George Floyd]]></category>
		<category><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La existencia de Dios es uno de los grandes misterios que acosan al hombre desde el origen de los tiempos. En esta nota, Hugo Presman parte de un libro del psicoanalista argentino Emilio Rodrigué, que considera que Dios, después de crear al mundo en los primeros seis días, al séptimo, habiendo completado su obra descansó y al día siguiente, ya descansado, se fue. A partir de ahí la nota va desde la crucifixión de Jesús a George Floyd, pasando por el presidente del Banco Santander en Portugal, todos muertos sin poder respirar.</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/un-dios-ausente-por-hugo-presman/">Un dios ausente &#8211; Por Hugo Presman</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><span style="color: #000000;"><strong><em>La existencia de Dios es uno de los grandes misterios que acosan al hombre desde el origen de los tiempos. En esta nota, Hugo Presman parte de un libro del psicoanalista argentino Emilio Rodrigué, que considera que Dios, después de crear al mundo en los primeros seis días, al séptimo, habiendo completado su obra descansó y al día siguiente, ya descansado, se fue. A partir de ahí la nota va desde la crucifixión de Jesús a George Floyd, pasando por el presidente del Banco Santander en Portugal, todos muertos sin poder respirar.</em></strong></span></p>
<p><span style="color: #000000;"><strong>Por Hugo Presman*</strong></span></p>
<p><span style="color: #000000;"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></span></p>
<p><span style="color: #000000;"><strong> </strong></span></p>
<p><span style="color: #000000;">En su último libro, “La respuesta de Heráclito”, publicado en el 2006, el prestigioso psicoanalista argentino Emilio Rodrigué, que murió poco después, en febrero del 2008, escribió en un capítulo titulado “El octavo día”: “Nada en un principio. En el primer día Dios hizo la luz y vio que era buena, dándole el nombre de Día.</span></p>
<p><span style="color: #000000;">En el segundo día, se separó el agua y la tierra seca.</span></p>
<p><span style="color: #000000;">En el tercer día, Dios hizo el Sol, la Luna y las estrellas.</span></p>
<p><span style="color: #000000;">En el cuarto día, Dios hizo la hierba verde y el árbol de fruto y vio que eran buenos.</span></p>
<p><span style="color: #000000;">En el quinto día, Dios hizo a los reptiles grandes y pequeños, las ballenas y los otros mamíferos, los cefalópodos y los peces. También hizo las aves y los insectos.</span></p>
<p><span style="color: #000000;">En el sexto día Dios hizo al hombre.</span></p>
<p><span style="color: #000000;">En el séptimo día, habiendo completado su obra, descansó.</span></p>
<p><span style="color: #000000;"><strong>Y al día siguiente, ya descansado, Dios se fue.”  </strong></span></p>
<p><span style="color: #000000;">Ese Dios, cualquiera fuera su nombre, venerado por las religiones monoteístas, estuvo ausente en Auschwitz y en la ESMA; en África, en Ruanda, en 1994, con los Hutus asesinando a machetazos a los Tutsis, ochocientos mil en cuatro meses; en el Mar Mediterráneo donde los migrantes mueren ahogados; en los gulags stalinistas, en Guantánamo, un campo de concentración norteamericano en territorio usurpado, en Palestina, donde su población es sometida y hacinada; o en las salas de pediatría oncológica de los hospitales. No estuvo en Hiroshima ni en Chernobyl; ni en las trincheras de la Primera Guerra Mundial o en los horrores de la Segunda. Sólo algunos ejemplos de una lista infinita.</span></p>
<p><span style="color: #000000;">En cada lugar donde la pobreza convierte a sus perjudicados en sobrevivientes, en un mundo crecientemente desigual con concentración de la riqueza y potenciación de la pobreza, Dios seguirá en su reposera espacial, descansando eternamente. El sábado o domingo, según las religiones son días no laborables, donde Dios parece haberse quedado. Tal vez por eso no escuchó cuando su propio hijo le susurró en la cruz: “Padre ¿por qué me has abandonado?”. Mucho menos a George Floyd cuando el agente Derek Chauvin con la rodilla en su cuello le impidió respirar hasta matarlo.</span></p>
<p><span style="color: #000000;">La crucifixión provoca también la muerte por asfixia. Como muchas veces produce el Covid-19 que es democrático por su generalización, pero que finalmente resulta diferencial en la probabilidad de resistir de acuerdo a la ubicación social y en las posibilidades de tratamiento hasta que el sistema sanitario implosiona. En esa generalización alcanzó y se llevó al presidente del banco Santander en Portugal, Veira Monteiro. Su hija angustiada escribió: “Somos una familia millonaria, pero mi papá murió solo y sofocado, buscando algo gratis: el aire. El dinero se quedó en casa”. Con una diferencia de 2020 años de Jesús, George Floyd y Veira Monteiro también murieron buscando desesperadamente respirar. Los dos primeros pobres y el tercero millonario, aunque por motivos diferentes: Jesús por una propuesta revolucionaria para su época, cosa que el poder y los imperios nunca toleraron; George Floyd, pobre, negro desocupado y con Covid-19 por las tres primeras sinrazones; y Veira Monteiro exclusivamente por la pandemia.</span></p>
<p><span style="color: #000000;">Ese mismo problema respiratorio lo tiene el planeta a través de la contaminación y el calentamiento global. La vida en su sentido más amplio, es un juego de equilibrios insólitos. La cuarentena planetaria ha dado tiempo para que la tierra mejore sus condiciones de hábitat. Hace varios siglos que crucificamos al planeta, maltratamos la tierra y el aire con la misma desconsideración e ignorancia como los grupos medievales atacan a la cuarentena, son antivacunas, desconocen las cifras de muertos que provoca el Covid-19  y consideran que la tierra es plana. En el extremo de la colonización cultural, franjas sociales que viven bien y han accedido a todos los niveles de educación, consideran a la empresa privada como propia y al Estado como ajeno.</span></p>
<p><span style="color: #000000;">El Dios ausentado, en los diez mandamientos cristianos es ególatra: “Amarás a Dios sobre todas las cosas” y demandante: “No tomarás el nombre del Señor en vano”. Además no era, o no es muy divertido considerando el sexto mandamiento: “No fornicarás”</span></p>
<p><span style="color: #000000;">En función de nuestro comportamiento nos prometen, después de muertos, un paraíso o el infierno. Difícil que éste sea peor que algunos de los horrores que los humanos diseñamos a través de los siglos, en el maltratado planeta.</span></p>
<p><span style="color: #000000;">Cuando el miedo se propaga en el mundo, ausente Dios, la ciencia es la última apuesta para encontrar el antídoto o la vacuna que nos devuelva un poco de la tranquilidad en un escenario de incertidumbre superlativo. Esa incertidumbre que nos sugería disfrutar el ex ministro de educación y actual senador por “Juntos por el cambio” Esteban Bullrich.</span></p>
<p><span style="color: #000000;">El conocimiento acumulado y la política, imprescindiblemente la política instrumentando las medidas necesarias, sustituyen a ese Dios que según Emilio Rodrigué en el séptimo día, descansado, se fue hace ya un tiempo prolongado.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><span style="color: #000000;">Buenos Aires, 16 de junio de 2020</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">*Coconductor del programa radial EL TREN, con más de 16 años en el aire. Contador Público recibido en UBA. Fue profesor de Economía Política en la Facultad de Ciencias Económicas de la misma Universidad. Es Periodista. Sus trabajos son publicados en diversos medios nacionales e internacionales. Es autor del trabajo de investigación <em>“25 años de ausencia” </em>y participó con trabajos en los libros <em>“Damián Carlos Álvarez Pasión por el libro”</em> e <em>“Insignificancia y autonomía”.</em> Debates a partir de Cornelius Castoriadis.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Además es coautor del libro <em>“Bicentenario de la Revolución de Mayo y de la Emancipación Americana».</em></span></p>
<p>&nbsp;</p>
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