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	<title>Hoarcio González archivos - La Tecl@ Eñe Revista</title>
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	<description>Una Revista de Opinión</description>
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	<title>Hoarcio González archivos - La Tecl@ Eñe Revista</title>
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		<title>El maestro, el amigo y el colibrí &#8211; Por Rodrigo Codino    </title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 24 Aug 2021 01:30:43 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Rodrigo Codino]]></category>
		<category><![CDATA[Hoarcio González]]></category>
		<category><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El Rector organizador del Instituto Universitario Nacional de Derechos Humanos «Madres de Plaza de Mayo» Rodrigo Codino, escribe una semblanza para Horacio González, a dos meses<span class="excerpt-hellip"> […]</span></p>
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<p class="wp-block-paragraph"><em><strong><span class="has-inline-color has-black-color">El Rector organizador del Instituto Universitario Nacional de Derechos Humanos «Madres de Plaza de Mayo» Rodrigo Codino, escribe una semblanza para Horacio González, a dos meses de su muerte.</span></strong></em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong><span class="has-inline-color has-black-color">Por Rodrigo Codino*</span></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>(para La T<span class="has-inline-color has-black-color">ecl@ Eñe)</span></em></p>



<div style="height:20px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<div class="wp-block-group has-black-color has-text-color"><div class="wp-block-group__inner-container is-layout-flow wp-block-group-is-layout-flow">
<p class="has-text-align-right wp-block-paragraph"><em>In memoriam</em> Horacio González</p>



<div style="height:20px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-drop-cap has-text-align-left has-black-color has-text-color wp-block-paragraph">Nos vimos en una última cena justo antes del presagio de ese libro famoso de Camus. Acaso los ochenta versos de esa noche nos invitaban a despedirnos y nos fuimos tarde después del vino. Baco también tuvo que ver en esa madrugada en la que&nbsp; algunas flores adornaban la decoración ambiente. Compartimos la velada en una mesa redonda en donde se confundía la poesía de la revolución, la imaginación permanente en tu voz templada y tus agudas reflexiones cuando podíamos oírte. Esta vez, Liliana no pudo acompañarte. Una Madre de la Plaza fue nuestro refugio en nuestras sillas, como ellas lo fueron siempre; no sin razón Galeano parafraseando a Brecht, las llamaba “Madres Coraje”.</p>



<p class="has-text-align-left wp-block-paragraph"><span class="has-inline-color has-black-color">Celebramos los ochenta de un jurista universal, el Maradona del derecho, según lo definió otro partícipe inolvidable de esa noche -que estaba mesa de por medio-, un pensador del deporte, de la música, de la pintura y un amante de la palabra, que casi se va contigo por esta peste que nos duele tanto, si no fuera porque algún Dios le pidió que se quedara algún tiempo más.</span></p>



<p class="wp-block-paragraph">Supiste sortear el exilio en Brasil en las dictaduras latinoamericanas sanguinarias del cono sur para culminar, después de dirigir nuestra Biblioteca Nacional, como director de la editorial Fondo de Cultura Económica en Argentina para asumir, luego, en los últimos tiempos, como miembro integrante el Consejo Consultivo del Instituto Universitario Nacional de Derechos Humanos Madres de Plaza de Mayo, que necesitaba tu compromiso y tu lustre.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Alguna vez nos dijiste Horacio que la realidad siempre ocurre dos veces y que hay un secretario de actas en el destino ulterior de los hechos. Las actas -agregaste- son formas grises y desganadas de ese augurio<a href="#_ftn1">[1]</a>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Las de la defunción tienen esas malditas formas que describiste aunque ese papel innoble, nunca mereció tu nombre.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La imagen del Señor de la Guadaña en Paraguay, Brasil y Argentina, nos enseñaste, respondía a la proverbial alusión animista de la muerte. Según tu relato, a un acto de inversión carnavalesa de la divinidad, lo que permitía aventurar que había surgido de cárceles, guerras y carencias. Dijiste, entonces, que era el Cristo subvertido…. que en la oscura intuición de sus seguidores se estiraba satíricamente hasta sus antípodas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">San La Muerte -señalaste- es un culto irónico que así fusiona el poder de la divinidad con la estampa irreverente del que espera la hora de la siega<a href="#_ftn2">[2]</a>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La devoción por San La muerte o Santa Muerte nos interpela sobre sus orígenes en América del Sur como en América del Norte.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Es probable que esa muerte en el México de Juan Rulfo adquiriera otro sentido aquí en el sur. El escritor mexicano nos dejaba sus impresiones en Luvina o en Pedro Páramo, aunque la religión colonizadora aparecía sin dejar rastros de la historia de las divinidades de los pueblos originarios.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Aquella pesadilla en Panamá años atrás que trajo aquel “rayo misterioso” gardeliano, te dejó internado en el Santo Tomás volviendo de México<a href="#_ftn3">[3]</a>. Allí describías un cortejo atento, una coreografía del dolor ante la pérdida de la vida de uno de tus compañeros de habitación.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Todavía no había llegado la hora de decir adiós luego de asistir a un Congreso de Lenguas. Aun en esa época te esperaba la Biblioteca Nacional, la que hiciste brillar cuando tenías que sobrellevar el peso de un excelso viejo director que se llevó la gloria a otras partes para “convertirse en una lectura universal y en una institución cultural”, pero que supiste retratar como pocos en uno de tus últimos mejores libros<a href="#_ftn4">[4]</a>.</p>



<p class="has-normal-font-size wp-block-paragraph"></p>



<div style="height:20px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter size-full"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="800" height="450" src="https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2021/08/HGs.jpg" alt="" class="wp-image-8202" srcset="https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2021/08/HGs.jpg 800w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2021/08/HGs-300x169.jpg 300w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2021/08/HGs-768x432.jpg 768w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2021/08/HGs-260x146.jpg 260w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2021/08/HGs-50x28.jpg 50w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2021/08/HGs-133x75.jpg 133w" sizes="(max-width:767px) 480px, (max-width:800px) 100vw, 800px" /></figure></div>



<div style="height:20px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="wp-block-paragraph">Acaso quien comprendió el alcance de la muerte en aquella tierra multiétnica fue el poeta Arthur Cravan, que vino a América Latina para ver el espectáculo de las mariposas pero que terminó boxeando para ganar el pan y desaparecido, asesinado por balas estatales mexicanas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En el último tramo de su vida seguramente encontró en el Mitclán su viaje más placentero, quizá aquel que lo dejara descansar sin la necesidad de purgatorios ni de juicios de religiones institucionales, aunque tuviera que pasar varias pruebas. Era la muerte de otros tiempos que lo acogió; sus huellas perduran en sus poemas y en su batalla épica frente al primer campeón del mundo negro que lo dejó knout.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En la religión de los aztecas la muerte es poética, no contiene ese peso del bien o del mal que le solemos atribuir en nuestras religiones oficiales. La cultura popular, tan cara en tus textos, atraviesa las oleadas del tiempo, como bien nos decías.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Para los aztecas lo que determinaba el lugar a donde iba el alma después de la muerte no trataba de desentrañar su conducta pasada sino el rol que ocupó en esta vida.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Al infierno o al inframundo -al Mitclán- iban aquellos que habían muerto, pero no era el lugar adonde iban los réprobos sino simplemente los que abandonaban la vida. En él, recibidos por su Dioses, debían atravesar nueve pruebas difíciles en donde las almas sufrían durante cuatro años para alcanzar el descanso definitivo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero también, hay almas que evitan el Mitclán, que han sido elegidas por el Sol y descansan en el Tláloc.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A este paraíso van los guerreros que murieron en combate o en la piedra de los sacrificios y acompañan al Sol en los jardines llenos de flores.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En suma, Horacio, el Sol eligió que seas parte de su séquito para vivir una vida llena de delicias abrazado a su fraterno calor y finalmente, te transformaste en colibrí. Hoy, aunque no estés más con nosotros, te percibimos velozmente siempre que abrimos los ojos para recordarte.</p>



<div style="height:21px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Referencias:</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color wp-block-paragraph"><a href="#_ftnref1">[1]</a> González, Horacio, “Mitos, actas, archivos: la memoria como retención y abandono”, en <em>La memoria en el atril</em>, Colihue, Buenos Aires, 2005.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ftnref3"><span class="has-inline-color has-black-color">[3]</span></a> González, Horacio, “Santo Tomás: teoría del hospital”, en Página 12, 3 de noviembre de 2013.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><span class="has-inline-color has-black-color"><a href="#_ftnref4">[4]</a> </span>Gónzalez, Horacio, <em>Borges. Los pueblos bárbaros</em>, Colihue, Buenos Aires, 2019.</p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



<div style="height:27px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="wp-block-paragraph">Buenos Aires, 23 de agosto de 2021.</p>



<p class="wp-block-paragraph">*Rector organizador del Instituto Universitario Nacional de Derechos Humanos “Madres de Plaza de Mayo”.</p>
</div></div>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
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		<title>Leones y gritos &#8211; Por Conrado Yasenza</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 16 Oct 2025 04:09:05 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Conrado Yasenza]]></category>
		<category><![CDATA[Democracia]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Los nuevos espacios liberalfascistas encarnan la síntesis totalizante del neoliberalismo del siglo XXI. Un aura de desencanto recorre este tiempo habitado por leones que ya no rugen, solo gritan.</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/leones-y-gritos-por-conrado-yasenza/">Leones y gritos &#8211; Por Conrado Yasenza</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
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<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-bae125bc5389a264db8b5b2644bad0db wp-block-paragraph"><strong><em>Los nuevos espacios liberalfascistas encarnan la síntesis totalizante del neoliberalismo del siglo XXI. Un aura de desencanto recorre este tiempo habitado por leones que ya no rugen, solo gritan.</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-33b6449551a60370979a1fb3d0d6629c wp-block-paragraph"><strong>Por Conrado Yasenza*</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d5e18531e670bd10ca130847a62fe9c1 wp-block-paragraph"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></p>



<div style="height:68px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-drop-cap has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-05cdf1e578323740afb2bb84e5f1f40d wp-block-paragraph">El triunfo de Mauricio Macri en las elecciones presidenciales de 2015 implicó algo más que la legitimación social de la derecha representada por la alianza Cambiemos. Y el triunfo de Javier Milei en noviembre de 2023 produjo un salto aún más grave: el ascenso al poder ejecutivo de la manifestación totalitaria y psicotizante de la extrema derecha. La elección de Milei como reacción al gobierno de Alberto Fernández, pero también como el segundo tiempo interrumpido, y feroz, de Mauricio Macri, fue el retorno del neoliberalismo a la Argentina. El regreso de la democracia liberal de mercado supone, aun contrariando los postulados de la posmodernidad, una síntesis totalizadora que halla su fundamento en la globalización de las economías financiero-especulativas. Su destino, la destrucción de todo sistema de regulación estatal, ya que el axioma nodal del neoliberalismo es el ordenamiento del mercado por el mercado con el consecuente desplazamiento del Estado a una fuerte presencia formal encargada de reprimir las tensiones y conflictos de los cuales es portadora toda historia social. El estado neoliberal, que un porcentaje considerable de nuestra comunidad dotó de centralidad y poder, necesita de una totalización que exprese el ordenamiento de nuestra sociedad; esa totalización es el mercado en su versión orwelliana de ojo avizor, que como un ciborg pesadillezco se regenera a sí mismo, sin necesidad de ninguna otra intervención. Los nuevos espacios liberalfascistas encarnan la síntesis totalizante del neoliberalismo del siglo XXI.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-e3e5fe06eab4cb666e30f2d3b2ca9dba wp-block-paragraph">Esta síntesis no es una particularidad de nuestro país, es el gran relato que restaura en la región la filosofía práctica de la globalización asociada a la apropiación financiera. La globalización del mercado financiero no es la reiteración esquemática de la cuarta ola globalizadora que emerge luego de los años de la dictadura cívico-militar y llega hasta nuestros días. Esta mercantilización del cuerpo vital de las sociedades crea nuevos términos para su representación. Un lenguaje que conjuga la técnica con la racionalidad y la eficiencia para dar paso al Estado Modernizador (ése que coptó el topo), que trae consigo códigos mediante los cuales el paraíso ha dejado de ser el encuentro del Dante con Helena para pasar a conformar el modo en que los fugadores seriales viven y renacen en cada <em>offshore </em>constituida y en cada compra de acciones y bonos nacionales. La gravedad reside en ese hecho venal que condiciona&nbsp;la vida anímica y corporal de los pueblos. No hay simulación en los dichos y acciones de la derecha; hay convencimiento y rencor, odio de clase, en cada alusión a las patas animalescas, a los orcos y cucarachas, a los palos en la rueda que el&nbsp;<em>estado populista</em>&nbsp;convalida: el trabajo con derechos, la huelga, la manifestación popular, el derecho a salud y educación, y uno fundamental, el derecho a la resistencia.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d732d086fa160e33c2e74842cc32bdf2 wp-block-paragraph">Detengámonos en este aspecto que Horacio González trabajó hace unos años en un artículo para&nbsp;<em>La Tecl@ Eñe</em>. La resistencia es un componente esencial de la vida democrática, de su poder y ampliación. Es la dialéctica de la creación del otro resistente. Si la democracia no genera ese otro resistente no es una democracia viva. El concepto de resistencia así entendido, amplía la vida democrática. La derecha vuelve difusos los límites de los tres poderes que caracterizan el modo de organización política de la democracia. Los entremezcla, los interfiere, y es allí donde se vuelve necesaria la condición de resistencia. En la concepción represiva de la derecha, el otro resistente es un desestabilizador. Así se explican las vallas colocadas en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, o la democracia tutelada por la Corte Suprema de Justicia de la Nación.</p>



<div style="height:40px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>


<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-large is-resized"><img decoding="async" width="1024" height="683" src="https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2025/10/el-leon-bizco-po1-1024x683.jpg" alt="" class="wp-image-17596" style="width:792px;height:auto"/></figure>
</div>


<div style="height:40px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-9773cbc7b5c6fa666a6b1e18d45f8df9 wp-block-paragraph">Decíamos que esta cuarta ola globalizadora no es un espejo esquemático que nos devuelve la imagen reflejada de la temporada de dilapidación noventista del patrimonio nacional. Conserva lineamientos parciales que comparte con momentos de la historia y sus estadios. Esas parcelas son las más visibles y refieren al daño social colectivo que el conjunto de la población no logra internalizar, a pesar de la trágica culminación (creíamos) del ciclo en 2001, con el saldo de 39 muertos como resultado del estado de sitio decretado por una democracia cerrada y agonizante. Anotemos, también, que la historia se repitió como tragedia luego de la farsa que culminó en 2019, y que aún no imaginábamos que la farsa surgida en 2023 podría ser más terrorífica que la tragedia original.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-5c0b05d460272d74383d6e185ce68f05 wp-block-paragraph">El negacionismo del genocidio económico y social que produjo la dictadura cívico-militar es la cara menos visible de la derecha que se presenta como moderna y libertaria, pero que extiende sus ramificaciones a los beneficios económicos – propios y de quienes los representan. El negacionismo del genocidio no puede ser nunca dialéctico ya que no existe allí la posibilidad de un equilibrio entre Eros y Tánatos, entre la vida y la muerte.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-dff4c8dd3ab6261545d94d929b81f7d2 wp-block-paragraph">Ese equilibrio, esa posibilidad de pendan dialéctico, es el que está en riesgo. La usina del disciplinamiento social funciona las veinticuatro horas mientras el “crecimiento macro de la economía” ilumina el escenario de una mayor desigualdad con su correlato de aumento de la exclusión y la pobreza. Volviendo a Eros y Tánatos, quizás la salida tenebrosa del capitalismo sea su asesinato, como dijo Yanis Varoufakis, <em>a manos de un</em> <em>puñado de grandes&nbsp;empresarios de alta tecnología.</em></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-0a91032eb9d4fc2a6f1ff7bbd5f1bca5 wp-block-paragraph">Un dato final: Plutarco nos alertó, y hoy los justicieros individuales o las demandantes del punitivismo, o los arrodilladores con apego y cartita enmarcada, representan el signo de la descomposición social, que salta a la vista en cada expresión negadora de la violencia que engendra este tiempo siniestro.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-7c60b5060946131d3d2d46909c64ed67 wp-block-paragraph">Un aura de desencanto habitado por leones que ya no rugen, solo gritan.</p>



<div style="height:68px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-5c5ab882d0751cb8b5dcd1153564291c wp-block-paragraph">Jueves, 16 de octubre de 2025.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-8e0ecdd3fb62dc4a48816c724c4fb1af wp-block-paragraph">*Periodista. Docente en la Universidad Nacional de Avellaneda (UNDAV)</p>



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