<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?><rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>Gyula Kosice archivos - La Tecl@ Eñe Revista</title>
	<atom:link href="https://lateclaenerevista.com/tag/gyula-kosice/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>https://lateclaenerevista.com/tag/gyula-kosice/</link>
	<description>Una Revista de Opinión</description>
	<lastBuildDate>Wed, 17 Jun 2026 13:48:41 +0000</lastBuildDate>
	<language>es</language>
	<sy:updatePeriod>
	hourly	</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>
	1	</sy:updateFrequency>
	

<image>
	<url>https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2022/12/cropped-favicon-32x32.png</url>
	<title>Gyula Kosice archivos - La Tecl@ Eñe Revista</title>
	<link>https://lateclaenerevista.com/tag/gyula-kosice/</link>
	<width>32</width>
	<height>32</height>
</image> 
	<item>
		<title>Un café con Peter Thiel &#8211; Por Julián Axat</title>
		<link>https://lateclaenerevista.com/un-cafe-con-peter-thiel-por-julian-axat/</link>
					<comments>https://lateclaenerevista.com/un-cafe-con-peter-thiel-por-julian-axat/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 17 Jun 2026 13:48:38 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Julián Axat]]></category>
		<category><![CDATA[aceleracionismo]]></category>
		<category><![CDATA[Casa común]]></category>
		<category><![CDATA[Enrique Dussel]]></category>
		<category><![CDATA[Evangelii Gaudium]]></category>
		<category><![CDATA[Gyula Kosice]]></category>
		<category><![CDATA[IA]]></category>
		<category><![CDATA[Nikolái Fiódorov.]]></category>
		<category><![CDATA[Papa Francisco]]></category>
		<category><![CDATA[Peter Thiel]]></category>
		<category><![CDATA[sociedad del descarte]]></category>
		<category><![CDATA[Transhumanismo]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://lateclaenerevista.com/?p=20240</guid>

					<description><![CDATA[<p>Mientras se deconocen los términos de la conversación que Juan Grabois mantuvo con el magnate de Palantir, Julián Axat piensa en este artículo una línea de pensamiento autóctona y latinoamericana, que rechace los principios trasnhumanistas y aceleracionistas que llevan al darwinismo social.</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/un-cafe-con-peter-thiel-por-julian-axat/">Un café con Peter Thiel &#8211; Por Julián Axat</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-c96c670604414ced56a2794076f1ae8d wp-block-paragraph"><strong><em>Mientras se deconocen los términos de la conversación que Juan Grabois mantuvo con el magnate de Palantir, Julián Axat piensa en este artículo una línea de pensamiento autóctona y latinoamericana, que rechace los principios trasnhumanistas y aceleracionistas que llevan al darwinismo social.</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-7dbce929446f33b479ac1e2f9ba36622 wp-block-paragraph"><strong>Por Julián Axat*</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d5e18531e670bd10ca130847a62fe9c1 wp-block-paragraph"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></p>



<div style="height:72px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-text-align-right has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-3cb65e2f4603b433a973d351eb8e39b8 wp-block-paragraph"><em>«La mayor aventura es lo que nos aguarda. Hoy y mañana aún están por decir. Las oportunidades, los cambios, son todos tuyos para forjar. El molde de tu vida está en tus manos para romper».</em></p>



<div style="height:14px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-text-align-right has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-6f4d8c1d463c47b4738e120adbb09b7f wp-block-paragraph">(Nota: Aunque se asocia popularmente a la obra de Tolkien, esta cita proviene de la adaptación animada de «El Hobbit» de 1977).</p>



<div style="height:55px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-drop-cap has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-3457ac877a7de5f483bee3c20d96ab77 wp-block-paragraph">En algún lugar de California, ingenieros y empresarios tecnológicos diseñan sistemas capaces de reorganizar el trabajo humano, diagnosticar enfermedades, producir textos, imágenes y decisiones, automatizar burocracias enteras y anticipar conductas. Algunos financian investigaciones sobre longevidad extrema. Otros imaginan ciudades flotantes fuera de las jurisdicciones estatales. Otros sueñan con colonias en Marte. Todos parecen compartir una misma convicción: el futuro ya comenzó, pero no llegará para todos al mismo tiempo.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-beca97345a35b092d86b8d2c5e488329 wp-block-paragraph">Para ellos el problema es que avanzamos demasiado lento. Las democracias deliberan demasiado. Los Estados regulan demasiado. Las universidades forman demasiado despacio. Las instituciones heredadas del siglo XX se han convertido en obstáculos para la innovación. Hay que acelerar. Hay que liberar las fuerzas creadoras del mercado y de la técnica antes de que la prudencia burocrática termine sofocándolas.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-0b932342208ca7ada4f1393da17e1b15 wp-block-paragraph">Peter Thiel ha sido uno de los exponentes más lúcidos y brutales de esta sensibilidad. Su mérito intelectual consiste en haber dicho en voz alta aquello que otros prefieren sugerir mediante eufemismos. «Ya no creo que libertad y democracia sean compatibles»<strong>[1]</strong>, escribió en 2009, condensando una sospecha cada vez más extendida entre ciertas élites tecnológicas: la deliberación democrática aparece como una interferencia frente a la velocidad del progreso. La igualdad política deja de ser un presupuesto del futuro para convertirse en una variable negociable.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d6eb5ec5ffd13abc1378ae7ec166eae5 wp-block-paragraph">En el fondo, esta visión no representa simplemente una teoría económica ni una doctrina política. Representa una antropología. Supone que la humanidad puede fracturarse y que esa fractura resulta aceptable. El progreso no necesita incluir a todos. Basta con que avance. El futuro deja de concebirse como herencia común y comienza a presentarse como ventaja competitiva.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-cf167ad43c5d9b2ca79cb3926539772d wp-block-paragraph">Por primera vez en mucho tiempo, esta posibilidad ya no pertenece exclusivamente a la literatura distópica. La inteligencia artificial, la automatización avanzada, la edición genética, la medicina personalizada, los dispositivos de mejora cognitiva o las investigaciones sobre extensión de la vida, anuncian la aparición de capacidades que podrían distribuirse de manera profundamente desigual. El acceso a esas herramientas dependerá, en gran medida, de la riqueza, del lugar de nacimiento, de la pertenencia geopolítica y de las infraestructuras disponibles.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-6d93988c6e823ec099c31ba43eedc3c1 wp-block-paragraph">La desigualdad dejará entonces de ser solamente económica. Podría volverse biográfica.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-78a5d35e9adcc5bfafc8d086f8ff349c wp-block-paragraph">Ontológica. Una humanidad aumentada coexistiendo con una humanidad descartable. Quizás sea exagerado afirmar que nos aproximamos a una sociedad organizada en castas biotecnológicas. Sin embargo, sería ingenuo no advertir que las condiciones para su aparición ya se encuentran presentes. La historia moderna ofrece suficientes ejemplos de innovaciones que ampliaron privilegios antes que derechos. El mercado innova, pero no distribuye justicia. Por eso el problema de nuestro tiempo no consiste únicamente en preguntarse qué puede hacer la técnica.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-7039ba8411d568152bcae0103e5a2da8 wp-block-paragraph">Debemos preguntarnos quién tendrá derecho a habitar aquello que la técnica haga posible. Resulta curioso que una de las respuestas más radicales a este interrogante no provenga del presente sino del siglo XIX. Tampoco surgió en Silicon Valley ni en los grandes laboratorios contemporáneos. Fue elaborada por un bibliotecario ruso llamado Nikolái Fiódorov.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-7214b0d731a3fab45bad207abbceaad6 wp-block-paragraph">A primera vista, sus ideas parecen extravagantes. Pero no lo son. Fiódorov imaginó que la humanidad debía consagrar sus esfuerzos científicos a la abolición de la enfermedad, la conquista del cosmos y la resurrección de los muertos. Sin embargo, reducirlo a un visionario excéntrico implicaría perder de vista la dimensión ética de su pensamiento. Lo extraordinario de Fiódorov no radicaba en sus objetivos imposibles, sino en la universalidad de esos objetivos.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-b974525ace7e38030bb451fb1b8634f7 wp-block-paragraph">La técnica sólo adquiría legitimidad cuando se transformaba en una causa común.<strong>[2] </strong>Ningún adelanto podía reservarse para minorías privilegiadas. Si la humanidad lograba vencer la muerte, debía hacerlo para todos. Si alcanzaba las estrellas, debía llevar consigo a todos. Incluso a sus muertos. No podía existir una aristocracia de inmortales. No podía existir un cosmos privatizado.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-39eced70ea0994da0fdc77de723e0503 wp-block-paragraph">La humanidad mantenía una deuda con quienes la habían precedido. Cada generación sería heredera del sacrificio de otras generaciones. El progreso no consistiría únicamente en inventar cosas nuevas sino en reparar abandonos antiguos. Allí donde ciertos imaginarios tecnológicos contemporáneos sueñan con protocolos de salida —refugios privados, colonias exclusivas, blindajes frente al colapso— Fiódorov imaginaba protocolos de reencuentro. Es decir, para este pensador ruso la pregunta no es cómo acelerar, sino para quién acelerar.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-2f575cf456c707508a1064c2bb2847b0 wp-block-paragraph">Y tal vez sea esa la pregunta que América Latina está en condiciones de formular nuevamente. No porque nuestra región posea respuestas acabadas, sino porque ha conocido de manera particularmente intensa las consecuencias del descarte social. Dependencia económica, desigualdad estructural, exclusión educativa, devastación ambiental y colonialidad del saber han configurado una sensibilidad distinta frente a las promesas del progreso. Desde esa experiencia histórica, ciertas tradiciones intelectuales argentinas comenzaron a elaborar, muchas veces sin saberlo, una suerte de cosmismo periférico invocando implícitamente estas ideas de Fiódorov.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-5fd3e4c6710346762b21de1a78c4ceac wp-block-paragraph">En 1949, Juan Domingo Perón en el Congreso de Filosofía de Mendoza advirtió sobre los peligros de dos modelos igualmente deshumanizantes: el individualismo liberal y los colectivismos burocráticos. La comunidad organizada pretendía encontrar otro camino.<strong>[3]</strong> «Nadie se realiza en una comunidad que no se realiza.» La frase suele citarse como una consigna política. Sin embargo, adquiere hoy un significado inesperado. Ninguna inteligencia individual se realiza en una comunidad tecnológicamente fracturada. No puede haber una élite cognitivamente aumentada coexistiendo con poblaciones condenadas a la irrelevancia tecnológica y al descarte sin destruir las bases mismas de la comunidad política. En el pensamiento de Perón, la técnica debía subordinarse al bien común. La justicia social dejaba de ser una compensación posterior para convertirse en condición del propio desarrollo nacional. Por eso leída desde el presente, la comunidad organizada podría pensarse como una comunidad tecnológicamente organizada donde nadie queda afuera, y donde «la casa común» es el centro.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-b47dae1f9c8aded48df2f8a5c9472951 wp-block-paragraph">Mario Rodríguez Cobos, conocido como Silo, desconfiaba tanto del mercado absoluto como de los grandes aparatos burocráticos. El verdadero problema humano no consistía solamente en administrar recursos materiales. Había que comprender el sufrimiento. «Si persigues el placer te encadenas al sufrimiento», escribió en «El Mensaje de Silo» <strong>[4]</strong>, advirtiendo que ninguna acumulación externa podía sustituir el trabajo interior ni la reconciliación con los otros. Las sociedades tecnológicamente sofisticadas podían continuar siendo profundamente violentas. El perfeccionamiento instrumental no garantizaba una ampliación de la conciencia. Una humanidad equipada con herramientas extraordinarias podía seguir gobernada por el resentimiento, el miedo o el deseo de dominación. La evolución auténtica debía transformar simultáneamente las estructuras sociales y la interioridad humana. No bastaba con producir máquinas más poderosas. Había que producir relaciones humanas distintas.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-8d3147ef3a1cb4b8860be17df02dcfb3 wp-block-paragraph">Desde otra tradición, Enrique Dussel desarrolló una ética capaz de discutir frontalmente con cualquier celebración ingenua de la innovación. El criterio último de evaluación no podía encontrarse en quienes triunfan sino en quienes permanecen excluidos. La ética debía partir de «la situación concreta de las víctimas, del oprimido y del excluido».<strong>[5]</strong> Las víctimas hablan. Y aquello que dicen constituye la prueba de verdad de una civilización.</p>



<div style="height:30px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>


<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-large"><img decoding="async" src="https://www.clarin.com/img/2024/07/12/YZN4FJQez_1200x630__1.jpg" alt=""/><figcaption class="wp-element-caption"><em>La ciudad hidroespacial de Gyula Kosice. Foto: Malba.</em></figcaption></figure>
</div>


<div style="height:31px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-8c430bd1740ab5daa2a84f697306e681 wp-block-paragraph">También el arte argentino ensayó una respuesta inesperada. Gyula Kosice afirmaba: «El hombre no ha de terminar en la Tierra».<strong>[6]</strong> La frase suele leerse como una celebración futurista. Sin embargo, contiene una pregunta decisiva. ¿Quién es ese hombre que no termina en la Tierra? ¿Una élite capaz de escapar del desastre ecológico? ¿Un puñado de privilegiados refugiados en ciudades orbitales? ¿O la humanidad concebida como una comunidad ampliada? Las ciudades hidroespaciales de Kosice parecen responder a esta última posibilidad. No son búnkeres para multimillonarios ni enclaves de supervivencia. Son intentos de reinventar colectivamente las formas de habitar. Mientras algunos imaginan cómo huir, Kosice continúa preguntándose cómo vivir juntos. En este punto aparece otra tradición argentina indispensable en línea con la tradición cosmista. Y en esto, la filosofía de Fiódorov se insinúa como la idea de una injusticia primordial: que los vivos están en deuda con los muertos, gracias a quienes viven pero a quienes dan la espalda, olvidadizos, en la fila del progreso. La fórmula de Arthur Rimbaud «yo es otro» podría convertirse «yo es todos los muertos que vivieron para que hoy esté acá»<strong> [7].</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-bea6f49877da467401d6c69150a8f052 wp-block-paragraph">Y entonces aparece Francisco. Tal vez sea aquí donde la genealogía latinoamericana encuentre su formulación más potente en su relación cosmista. La extraordinaria similitud en la idea de «casa común» <strong>[8]</strong>. La Tierra no constituye una mercancía disponible para la apropiación privada, es el espacio compartido por una comunidad de destino. Tanto en Fiódorov como en Bergoglio no hay salvación individual. Ambos desconfían de los privilegios excluyentes. Ambos comprenden que ninguna redención humana resulta legítima si deja afuera a parte de la comunidad.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-12f009d8848627281ac3ed6a00f9eb66 wp-block-paragraph">Durante su pontificado, Jorge Mario Bergoglio insistió en que la lógica dominante del capitalismo contemporáneo ya no explota solamente. También descarta. Produce sobrantes humanos. En <em>Evangelii Gaudium </em>escribió: «Esa economía mata».<strong>[9]</strong> Los pobres, los ancianos, los migrantes y los pueblos periféricos dejan de ser considerados sujetos de dignidad para convertirse en residuos del sistema. La cultura del descarte nombra precisamente ese proceso. Leída desde el presente tecnológico, esta advertencia adquiere una nueva dimensión. Los descartados del siglo XXI podrían ser también los desconectados, los no aumentados, los excluidos de la alfabetización algorítmica, quienes no puedan comprar longevidad o acceder a nuevas capacidades cognitivas. Y es por ello que la reciente encíclica <em>Magnífica Humanitas</em> de León XIV nace de <em>Evangelii Gaudium</em>, de sus principios; cuando el nuevo pontífice exige «desarmar» la IA para evitar que esta tecnología se convierta en un instrumento de dominio, exclusión o control por encima de la dignidad humana, algo que refiere a sus efectos devastadores sobre la cultura del descarte. Ninguna innovación puede sustituir la responsabilidad moral ni reducir a la persona humana a un conjunto de datos procesables. El acceso a estas tecnologías constituye una cuestión de justicia social y dignidad humana.<strong>[10]</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d93891c2286ebfcf8395afe4d70c2427 wp-block-paragraph">Por eso preguntarse por la inteligencia artificial desde América Latina exige, entonces, invertir el punto de vista. No comenzar por la eficiencia ni por la fascinación tecnológica. Comenzar por quienes podrían quedar afuera. ¿Quién tendrá acceso a los nuevos lenguajes? ¿Quién podrá beneficiarse de los sistemas educativos mediados por inteligencia artificial? ¿Qué ocurrirá con las poblaciones desplazadas por la automatización? ¿Quién controlará las infraestructuras de datos?</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-f04552ba2632701b7e4352f91c8bbc37 wp-block-paragraph">La exterioridad de las víctimas funciona como límite ético de toda aceleración. El problema no consiste únicamente en cuánto podemos hacer. Consiste en aquello que estamos dispuestos a sacrificar para hacerlo.  Una sociedad capaz de gobernar democráticamente la técnica y evitar nuevas aristocracias del conocimiento.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d6f80835742711bc3ccbfffd633ffbe3 wp-block-paragraph">No habrá justicia en Marte si continúa existiendo injusticia en la Tierra. No habrá verdadera exploración cósmica si reproduce las jerarquías del colonialismo terrestre. El cosmos no puede convertirse en el nuevo barrio cerrado de las élites tecnológicas.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-5cd072cb9680a607fcd6f07e90dfcb03 wp-block-paragraph">Quizás allí aparezca la hipótesis central de este ensayo. Lo que está en juego no es una disputa entre tecnófilos y tecnófobos. Ni siquiera entre regulación e innovación. Lo que está en juego es una disputa entre dos imágenes de humanidad. De un lado, el imaginario del <em>exit</em>: escapar, blindarse, sobrevivir aparte. El futuro como privilegio administrado por minorías innovadoras. El cosmos convertido en barrio privado. La inmortalidad como mercancía. La inteligencia artificial como ventaja competitiva. Del otro lado, una extraña constelación que reúne a un bibliotecario ruso, obsesionado con resucitar a los muertos; a un líder político que habló de comunidad organizada; a un mendocino que pensó la reconciliación humana en la base de la Aconcagua; a un filósofo de la liberación que escuchó el clamor de las víctimas; a un artista que imaginó ciudades suspendidas para todos; y a un Papa argentino que denunció la cultura del descarte y recordó que nadie se salva solo. <strong>[11]</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-c65f66c051865fe68a968dd14d74cd2d wp-block-paragraph">No se trata de rechazar la técnica. Tampoco de celebrarla ingenuamente. Se trata de disputar su orientación. Quizá América Latina pueda ofrecer algo más que una crítica. Porque ninguna civilización será verdaderamente humana mientras siga edificándose sobre la lógica del descarte.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-77b48362bdb10f5e05e85cfa09d93932 wp-block-paragraph">Y porque el problema más profundo de nuestro tiempo no consiste en fabricar máquinas cada vez más inteligentes. Consiste en impedir que la humanidad se vuelva cada vez menos capaz de reconocerse como comunidad de destino.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-64d397618876b1b343b4a3118e8156ad wp-block-paragraph">El siglo XXI decidirá si heredamos un archipiélago de fortalezas tecnológicas habitadas por unos pocos o una comunidad organizada capaz de llevar consigo a todos hacia el porvenir. A los vivos. A los descartados. Y también a esos muertos que, como intuía Fiódorov (por qué no Walter Benjamin), continúan reclamando desde el pasado que no construyamos el futuro sobre una nueva forma de olvido.</p>



<div style="height:45px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-b943869812f292e519dbdf6edfe036cf wp-block-paragraph"><strong>Notas</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-85f4543b8bb37ddae4ad3221bd19413b wp-block-paragraph">[1] Peter Thiel, «The Education of a Libertarian», Cato Unbound, 2009.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-bbfed59fee79eed24f4a53d90357e8c9 wp-block-paragraph">[2] Nikolái Fiódorov, La filosofía de la causa común, 1906-1913. Véase: COSMISMO RUSO</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-7db61ed66d2943479ec1ca8c13a04680 wp-block-paragraph">TECNOLOGÍAS DE LA INMORTALIDAD ANTES Y DESPUÉS DE LA REVOLUCIÓN DE OCTUBRE. BORIS GROYS (COMP.). Caja Negra, COLECCIÓN: FUTUROS PRÓXIMOS</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-a3fb4e61c90fa96cc32cbc90398e7980 wp-block-paragraph">TRADUCCIÓN: FULVIO FRANCHI PRÓLOGO: MARTÍN BAÑA Y ALEJANDRO GALLIANO</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-5a0f79861f7361201dc78793d1824791 wp-block-paragraph">[3] Juan Domingo Perón, La comunidad organizada, 1949.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-b046a8dfa69e1fa7bc868b0084e4f05b wp-block-paragraph">[4] Mario Rodríguez Cobos (Silo), El Mensaje de Silo, 2007.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d33735952b39fc31de322ccc663178d3 wp-block-paragraph">[5] Enrique Dussel, Ética de la liberación en la edad de la globalización y de la exclusión, Trotta, 1998.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-22198b503844f58df655fb0f6a71037f wp-block-paragraph">[6] Gyula Kosice, 500 millones de años para crear un arte, Corregidor, 1977.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-73fe42fdabea533ba010971730dd856e wp-block-paragraph">[7] Malena Low, teoría de la militancia en el espacio, véase: <a href="https://flasherito.com.ar/teoria-de-la-militancia-en-el-espacio/">https://flasherito.com.ar/teoria-de-la-militancia-en-el-espacio/</a></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-25477cb9434eb16da5c9d675e9a8bbc5 wp-block-paragraph">[8] Francisco, <em>Evangelii Gaudium</em>, n.° 53, 2013.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-0baeb945ffaade8d20f264bcf3d08265 wp-block-paragraph">[9] Francisco, <em>Laudato si</em>, 2015.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-fed72f15ae758a6809be37fba7941803 wp-block-paragraph">[10] Véase:&nbsp; CARTA ENCÍCLICA MAGNIFICA HUMANITAS DEL SANTO PADRE LEÓN XIV SOBRE LA CUSTODIA DE LA PERSONA HUMANA EN EL TIEMPO DE LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL, en <a href="https://www.vatican.va/content/leo-xiv/es/encyclicals/documents/20260515-magnifica-humanitas.html">https://www.vatican.va/content/leo-xiv/es/encyclicals/documents/20260515-magnifica-humanitas.html</a></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d9d79fc87428e09c1ae0633dd1001b45 wp-block-paragraph">[11] Las afinidades entre Fiódorov, Silo, Dussel, Kosice, Perón y Francisco propuestas en este ensayo no suponen influencias históricas directas, sino una reconstrucción ensayística orientada a pensar una tradición latinoamericana frente al aceleracionismo oligárquico contemporáneo.</p>



<div style="height:50px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-f03fa371da1e6665d754e7b1501ea81d wp-block-paragraph">Miércoles, 17 de junio de 2026.</p>



<figure class="wp-block-image size-large is-resized"><img decoding="async" src="https://encrypted-tbn0.gstatic.com/images?q=tbn:ANd9GcQXxTGfgd0iRXOGhhTzGnQzvH7pGQirvMIe8ROSnGwwtw&amp;s=10" alt="" style="width:143px;height:auto"/></figure>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-a3b4946e6de47322f32b8f29b9280079 wp-block-paragraph">*Poeta y abogado.</p>



<div style="height:29px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>



<figure class="wp-block-image"><img decoding="async" src="https://ci3.googleusercontent.com/meips/ADKq_Nb7bo8O-KWKglhFy6cdS6CtnsWzA57Pq87oGcw6j4Fm2hIO2u7eKHYUHwQKEk9RgtWD5OThdsMYH2S_5bO6S7-JzKMPtl3UxBTpTxhV-K-BRk7n6aH9ew=s0-d-e1-ft#https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2025/07/logo.png" alt=""/></figure>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Seguí acompañándonos:</strong>&nbsp;<strong>Sumate a la campaña «Colaborá con La Tecl@ Eñe».</strong></h2>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-8b4ec334684b75c8ab19351859cd590c wp-block-paragraph"><em><strong>La Tecl@ Eñe</strong></em>&nbsp;viene sosteniendo,&nbsp;<strong>desde su creación en 2001</strong>, la idea de hacer periodismo de calidad entendiendo la información y la comunicación como un derecho público, y por ello todas las notas de la revista se encuentran abiertas, siempre accesibles para quien quiera leerlas.&nbsp;Sabemos que son tiempos muy difíciles, pero&nbsp;<strong>para poder seguir sosteniendo el sitio y crecer les pedimos, a quienes puedan, que contribuyan con&nbsp;<em>La Tecl@ Eñe</em></strong>. Pueden colaborar con&nbsp;<strong>$5.000</strong>&nbsp;ó&nbsp;<strong>$10.000</strong>. Si estos montos no se adecuan a sus posibilidades, consideren el aporte que puedan realizar.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-3f060961c6692e0b62f54118679cd5af wp-block-paragraph">Tu aporte es importante para seguir adelante.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-faa506705ff6731baed46d69a2cd0bf5 wp-block-paragraph">Muchas gracias.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-711ecc639830526b07951d8466ee2026 wp-block-paragraph"><strong>Alias de CBU: Lateclaenerevista</strong></p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>
<p><a class="a2a_button_facebook" href="https://www.addtoany.com/add_to/facebook?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fun-cafe-con-peter-thiel-por-julian-axat%2F&amp;linkname=Un%20caf%C3%A9%20con%20Peter%20Thiel%20%E2%80%93%20Por%20Juli%C3%A1n%20Axat" title="Facebook" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_twitter" href="https://www.addtoany.com/add_to/twitter?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fun-cafe-con-peter-thiel-por-julian-axat%2F&amp;linkname=Un%20caf%C3%A9%20con%20Peter%20Thiel%20%E2%80%93%20Por%20Juli%C3%A1n%20Axat" title="Twitter" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_whatsapp" href="https://www.addtoany.com/add_to/whatsapp?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fun-cafe-con-peter-thiel-por-julian-axat%2F&amp;linkname=Un%20caf%C3%A9%20con%20Peter%20Thiel%20%E2%80%93%20Por%20Juli%C3%A1n%20Axat" title="WhatsApp" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_telegram" href="https://www.addtoany.com/add_to/telegram?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fun-cafe-con-peter-thiel-por-julian-axat%2F&amp;linkname=Un%20caf%C3%A9%20con%20Peter%20Thiel%20%E2%80%93%20Por%20Juli%C3%A1n%20Axat" title="Telegram" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_email" href="https://www.addtoany.com/add_to/email?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fun-cafe-con-peter-thiel-por-julian-axat%2F&amp;linkname=Un%20caf%C3%A9%20con%20Peter%20Thiel%20%E2%80%93%20Por%20Juli%C3%A1n%20Axat" title="Email" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_print" href="https://www.addtoany.com/add_to/print?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fun-cafe-con-peter-thiel-por-julian-axat%2F&amp;linkname=Un%20caf%C3%A9%20con%20Peter%20Thiel%20%E2%80%93%20Por%20Juli%C3%A1n%20Axat" title="Print" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_dd a2a_counter addtoany_share_save addtoany_share" href="https://www.addtoany.com/share#url=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fun-cafe-con-peter-thiel-por-julian-axat%2F&#038;title=Un%20caf%C3%A9%20con%20Peter%20Thiel%20%E2%80%93%20Por%20Juli%C3%A1n%20Axat" data-a2a-url="https://lateclaenerevista.com/un-cafe-con-peter-thiel-por-julian-axat/" data-a2a-title="Un café con Peter Thiel – Por Julián Axat"></a></p><p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/un-cafe-con-peter-thiel-por-julian-axat/">Un café con Peter Thiel &#8211; Por Julián Axat</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://lateclaenerevista.com/un-cafe-con-peter-thiel-por-julian-axat/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
			</item>
	</channel>
</rss>
