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	<title>Gramsci archivos - La Tecl@ Eñe Revista</title>
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	<description>Una Revista de Opinión</description>
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	<title>Gramsci archivos - La Tecl@ Eñe Revista</title>
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		<title>La Independencia que nos falta &#8211; Por Mario de Casas</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 09 Feb 2018 17:33:10 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Mario de Casas]]></category>
		<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[dependencia económica]]></category>
		<category><![CDATA[Globalización]]></category>
		<category><![CDATA[Gramsci]]></category>
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		<category><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></category>
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		<category><![CDATA[subdesarrollo]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>En esta primera entrega Mario de Casas hace hincapié en la efectividad con que el lenguaje de los sectores dominantes legitima una humillante subordinación y entrega del país.</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/la-independencia-nos-falta-mario-casas/">La Independencia que nos falta &#8211; Por Mario de Casas</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><strong><span style="color: #000000;"><em>En esta primera entrega Mario de Casas hace hincapié en la efectividad con que el lenguaje de los sectores dominantes legitima una humillante subordinación y entrega del país.</em></span></strong></p>
<p style="text-align: justify;"><strong><span style="color: #000000;">Por Mario de Casas*</span></strong></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></span></p>
<p style="text-align: right;"><span style="color: #000000;"><em>Y es contra todo un orden de cosas que debemos levantarnos.</em></span></p>
<p style="text-align: right;"><span style="color: #000000;"><em>Contra la plutocracia que, en más de una ocasión, entrelazó intereses con los del invasor.</em></span></p>
<p style="text-align: right;"><span style="color: #000000;">Manuel Ugarte</span></p>
<p style="text-align: justify;"><strong><span style="color: #000000;">Primera entrega: Introducción</span></strong></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Que las sucesivas genuflexiones explícitas del presidente Macri: “Estoy acá (en Tucumán) tratando de pensar y sentir lo que sentirían ellos en ese momento. Claramente deberían tener angustia de tomar la decisión, querido Rey, de separarse de España”, o la descarada injerencia en los problemas de Venezuela como vocero del Departamento de Estado, no hayan generado un repudio generalizado, está hablando de cuan honda y extendida es la influencia de palabras, ideas y discursos cuya finalidad es legitimar una humillante subordinación y entrega del país. En la efectividad de esta dilatada maniobra hay que buscar las causas de la importante aquiescencia social ante la enajenación de los principales resortes de la economía nacional, el acatamiento a los mandatos de las grandes corporaciones y el incremento de las desigualdades sociales. Fenómeno que no es nuevo pero que ha alcanzado una escala inédita, aun cuando en estos días las encuestas estén mostrando un deterioro en la imagen presidencial y del gobierno: en términos estratégicos, el volátil humor social es irrelevante.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El acoso a la <em>nación</em> por parte de las expresiones imperiales y sus socios locales, con sus graves consecuencias para la mayor parte de la sociedad, cuenta ahora con un plus: la restablecida condición <em>semicolonial</em> del país se ha logrado a partir del triunfo oligárquico en las urnas, reforzando así la máscara del tradicional e insustancial discurso exaltador de la “libertad” y la “democracia”; razón por la cual las actuales circunstancias invisten de una importancia adicional a la necesaria comprensión masiva de la <em>cuestión nacional</em>, categoría fundamental para la transformación social de los pueblos latinoamericanos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Hace tiempo que en el discurso político de los sectores populares aparecen términos y conceptos legados por los sectores dominantes, que además se han apropiado de palabras caras a la tradición <em>nacional-independentista</em>; como cuando el Diputado Eduardo Amadeo de Cambiemos dice que “es bueno que un sector de la sociedad diga ´<em>Patria</em> o Moyano´” al referirse a la marcha convocada en rechazo a la que realizará el movimiento obrero. Considerando la trayectoria del personaje, parece que la causa nacional es un asunto de pequeñas minorías y la patria una sospechosa abstracción. Escenario nebuloso en el que no sorprende que las acciones orientadas por el discurso popular no siempre respondan a una estrategia coherente con los intereses que suponen representar.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Los problemas lingüísticos ocupan un lugar importante en la obra de Gramsci; vale la pena subrayarlo y destacar su voluntad de construir un lenguaje teórico y político que rescate y supere las fórmulas establecidas en el marco de una determinada tradición liberadora compartida. La recuperación de un lenguaje adecuado que permita dialogar entre generaciones en el marco de una tradición emancipadora común debería ser la principal tarea prepolítica del movimiento nacional. La batalla por rescatar y dar sentido a las palabras de la propia historia, por dar nombre a las cosas, es probablemente el primer acto autónomo de la lucha ideológica.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La implacable penetración cultural imperialista ha logrado que no pocos cuadros del campo popular justifiquen lo injustificable en nombre de la globalización de la economía y el poder -procesos que no ponen en cuestión-, olvidando que <em>globalización</em> es el nombre del imperialismo en lenguaje ajeno, que el problema no es la globalización sino los globalizadores y que “volver al mundo” -hace unos años “al primer mundo”- es ceder a la coerción de las potencias centrales. Pero ese lenguaje amañado es generoso para nombrar la misma cosa: no faltan los progres que le dicen conflicto Norte-Sur al conflicto imperialista.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La mundialización que hoy padecemos debido a los prodigiosos avances de la tecnología no debe hacernos olvidar que en los fundamentos de nuestra realidad latinoamericana se encuentran la globalización de Alejandro VI y Tordesillas; que el Río de la Plata no toma su nombre -y de él la Argentina- de sus aguas amarronadas sino del legendario Potosí; y que el palo brasil, el azúcar, el oro, los diamantes, el caucho y los esclavos globalizaron al Brasil mucho antes de que los teóricos imperialistas aparecieran en escena.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Para promover tan generalizada confusión, desde mediados del siglo pasado, el gran capital se valió de las ciencias sociales induciéndolas a un importante giro plasmado en el abandono de conceptos y categorías de análisis tales como los sistemas de acumulación capitalista, para reemplazarlos por ríos de tinta sobre la democracia; así, sin adjetivos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Justamente Gramsci fue la bisagra de ese cambio de paradigmas. La clave fue una engañosa interpretación de su teoría, fundada en la modificación de sus conceptos de <em>sociedad política</em> y <em>sociedad civil</em>; de tal suerte que la consolidación de la sociedad civil, que en el revolucionario italiano equivale a una forma más desarrollada de la dominación de la burguesía -a un “momento” del Estado- que se basa no en la coerción sino en la hegemonía, devino increíblemente en su contrario: el fortalecimiento de la sociedad frente al Estado -reducido a la esfera de la sociedad política-; es decir, una variante del anarco-capitalismo: más sociedad y menos Estado. Situación que ya sabemos a quienes favorece y que no casualmente es una pieza decisiva del discurso macrista. La identificación de la categoría <em>sociedad civil</em> con <em>sociedad</em> en general fue el artilugio teórico que sirvió para disolver la categoría <em>dominación</em> y (re)configurar la sociedad como el escenario de la igualdad jurídica y de las luchas particulares, el lugar de la competencia de individuos y grupos portadores de intereses privados.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Este sinuoso camino tuvo una de sus estaciones en el término <em>subdesarrollo</em>, pantalla eficaz para ocultar el concepto de <em>colonialismo</em>.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">En el estudio que Marx y Engels realizaron sobre la guerra civil norteamericana, encontramos la primera aproximación científica a eso que, un siglo más tarde, una corriente económica bautizará como problema del subdesarrollo. La diferencia fundamental entre uno y otro análisis reside en que los primeros desentrañaron la médula misma de la cuestión, en tanto los economistas del “desarrollo” -entre quienes ocupó un lugar destacado el abuelo del ministro Frigerio- merodean en torno a los problemas fundamentales pero inhibidos de captarlos, porque no dejan de expresar la visión rapaz de la burguesía imperialista o la impotencia de las burguesías nacionales.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Esta incapacidad se manifiesta en una terminología con pretensiones científicas. El vocablo <em>subdesarrollo</em> da a entender, primero, una situación inmanente, definida por los meros datos de la estructura interna y, segundo, una insuficiencia cuantitativa: sería el primer eslabón de una serie en cuyo extremo hallaremos los países “desarrollados”. La relación entre las respectivas estructuras -desarrolladas y subdesarrolladas- sería entonces exterior y contingente.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Pero las cosas no son así. No estamos ante una situación de atraso inherente las características propias de nuestros pueblos y sociedades, sino ante una inocultable relación de dependencia, de explotación semicolonial, sobre la cual se basa la prosperidad de las metrópolis y el atraso de las economías tributarias. El escamoteo lingüístico permite a las metrópolis asomarse a nuestras desventuras con aires de hermano mayor.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Consideraciones que ampliaremos en la segunda entrega.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Mendoza, 9 de febrero de 2018</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>*Ingeniero civil. Diplomado en Economía Política, con Mención en Economía Regional, FLACSO Argentina – UNCuyo. </em></span></p>
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		<title>El punto de vista popular (y no progresista) para pensar la historia y la actualidad &#8211; Por Mariano Pacheco</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 01 Oct 2020 13:45:51 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Destacada]]></category>
		<category><![CDATA[Mariano Pacheco]]></category>
		<category><![CDATA[filosofía de la praxis]]></category>
		<category><![CDATA[Gramsci]]></category>
		<category><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></category>
		<category><![CDATA[Marx]]></category>
		<category><![CDATA[Movimientos populares]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>No se trata tanto de ver cuán progresistas son las líneas de gestión de un gobierno, o las posiciones ideológicas que se defienden en determinados medios de comunicación en cada momento y lugar, sino de cambiar el ángulo, el enfoque desde el cual nos planteamos abordar los problemas  fundamentales del país, en cada momento determinado. Apuntes para cultivar el “punto de vista popular” para pensar la historia y la actualidad.</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong><em>No se trata tanto de ver cuán progresistas son las líneas de gestión de un gobierno, o las posiciones ideológicas que se defienden en determinados medios de comunicación en cada momento y lugar, sino de cambiar el ángulo, el enfoque desde el cual nos planteamos abordar los problemas fundamentales del país, en cada momento determinado. Apuntes para cultivar el “punto de vista popular” para pensar la historia y la actualidad. </em></strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>Por Mariano Pacheco*</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Sostenemos que si hay algo a lo que podamos llamar historia, es porque existe un proceso de la humanidad caracterizado por su creación, su autoactividad, y además de la dominación y opresión que unos sectores puedan ejercer sobre otros (y más específicamente, de “explotación” en las modernas sociedades capitalistas), existen también luchas, resistencias, procesos de organización de los pueblos por su emancipación. Desde allí –entonces&#8211;, desde esos procesos, es que nos proponemos leer tanto la historia como la actualidad. Es la famosa historia entendida como “lucha de clases” con la que comienza el <em>Manifiesto comunista</em>. Claro que, hablando con propiedad, la lucha de clases es un fenómeno moderno, pero esa línea divisoria trazada por Marx y Engels en 1848 (burgueses y proletarios, pero también amos y esclavos, siervos y señores) puede servir para pensar tipos-humanos, modos determinados de ser/estar en el mundo. A grandes rasgos, esa concepción permite trazar una línea divisoria entre quienes tienen vocación de mando (de ejercer la dominación) y quienes desobedecen los mandatos, se rebelan frente a los lugares preasignados. O para decirlo con las palabras que la intelectual brasileña Suely Rolnik utiliza en su libro <em>Esferas de la insurrección</em>, del modo en el que se resuelva el enfrentamiento entre fuerzas de vida activa y formas de vida reactivas dependerá el “modo dominante de subjetivación” en una formación social dada.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Ese punto de vista popular (o proletario) que reivindicamos, es el de “la clase en movimiento”. Tal como enseñó el “Operaísmo” italiano de la década del setenta del siglo XX (con autores como Antonio Negri), esa perspectiva implica asumir el antagonismo social que atraviesa a nuestras sociedades, para aportar a la compresión –en doble registro&#8211; tanto de la composición técnica de la clase explotada, como de los ciclos y crisis del sistema, con el afán de contribuir a la organización política del proletariado, es decir, de la clase de mujeres y hombres que viven de su trabajo y se organizan y pelean por dejar de ser eso que las reglas vigentes hicieron de ellos (de nosotros, de nosotras). Dicho de otro modo: el punto de vista popular es aquel que se sitúa, para abordar tanto la actualidad como la historia, en la perspectiva de las simples personas que no poseemos medios de producción, y sólo sobrevivimos vendiendo nuestra fuerza de trabajo en el mercado, a cambio de un salario, o nos “inventamos” formas de trabajar que nos permitan sobrevivir, en el marco de un sistema que ya ni siquiera requiere del total de la mano de obra disponible (el “precariado” &#8211;como sostenemos en otro lado&#8211; no es un sector de excluidos sino la franja del proletariado que padece explotación en otros términos).</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Para volver a pensar los desafíos del movimiento popular en la Argentina actual, entonces, necesitamos poder comprender mejor el mundo contemporáneo, para visibilizar y aportar a construir el sujeto social, los agentes concretos capaces de materializar los cambios propuestos. Este es el elemento central del “punto de vista popular”: no hay transformación política posible sin un sujeto social que la encarne y la dinamice. Para nosotrxs, ese sujeto sigue siendo, centralmente el de la clase trabajadora, hoy escindida entre asalariados (aun mayormente organizados en sindicatos), y el precariado (organizado fundamentalmente en movimientos populares, con fuerte anclaje territorial y dinámicas de matriz comunitaria). Ese sujeto, por supuesto, no está definido de antemano, sino que lo entendemos como proceso de construcción en un concreto proceso de lucha.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Asimismo, atendiendo a los aportes más contemporáneos realizados por las históricas luchas feministas, podríamos agregar que en el siglo XXI no es posible concebir al sujeto potencial del cambio social sino en función de la interseccionalidad que lo constituye a través de una encrucijada que además de la clase incluye a la raza y el género (puesto que la explotación/dominación/opresión en el capitalismo se presenta de manera simultánea en términos clasistas/coloniales/racistas/hetero-sexistas –normativos&#8211;).</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Es desde el punto de vista popular, por lo tanto, que entendemos deben abordarse los problemas de la realidad nacional, y las posibles líneas de pensamiento crítico y acción transformadora capaces de avanzar en procesos de conquistas que permitan volver a imaginar/construir una Argentina con justicia social, en el camino de transformaciones más amplias de la patria grande Latinoamericana, único modo de cambiar las relaciones de fuerza a nivel internacional.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Resumiendo, diremos que el punto de vista popular implica una serie de postulados y operaciones de análisis que sintetizamos en los siguientes puntos:</span></p>
<ol style="text-align: justify;">
<li><span style="color: #000000;">Asunción de que, si bien condicionadas siempre por los ciclos de acumulación y las crisis capitalistas (que es necesario estudiar), son siempre las masas populares las hacedoras de la historia.</span></li>
</ol>
<ol style="text-align: justify;" start="2">
<li><span style="color: #000000;">Ese que-hacer histórico, se asume, es constituido a través de una dinámica de irresoluble antagonismo social.</span></li>
</ol>
<ol style="text-align: justify;" start="3">
<li><span style="color: #000000;">De allí la necesidad de inscribir los análisis de coyuntura en la serie histórica.</span></li>
</ol>
<ol style="text-align: justify;" start="4">
<li><span style="color: #000000;">Esa serie histórica es siempre co-relacional: nacional, Latinoamericana e internacional (“la historia nacional leída como un texto en relación al intertexto Latinoamericano y del mercado mundial capitalista”, según supo escribir alguna vez David Viñas).</span></li>
</ol>
<ol style="text-align: justify;" start="5">
<li><span style="color: #000000;">Por otra parte, se hace necesario atender que, en tanto seres complejos como somos los humanos, la lucha emancipatoria implica un dimensión económica y una política, pero también otro cultural.</span></li>
</ol>
<ol style="text-align: justify;" start="6">
<li><span style="color: #000000;">Por último, el punto de vista popular asume el “carácter prolongado” de los procesos de cambio, atendiendo a la asimetría de fuerzas enfrentadas, sin olvidar –de todos modos&#8211; que esas relaciones de fuerzas nunca son absolutas, sino relativas (tanto las fuerzas reaccionarias como las revolucionarias tienen puntos débiles y fuertes, como bien aclaró Mao Tse Tung cuando analizó la guerra de liberación que los chinos llevaron adelante contra Japón en las primeras décadas del siglo XX, estableciendo la conceptualización conocida como “Guerra Popular y Prolongada”.</span></li>
</ol>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><img decoding="async" src="https://nuso.org/media/thumbs/articles/images/x3YPRoOU6msG.jpg" alt="La revolución de las necesidades vitales Marx en la era de la crisis ecológica | Nueva Sociedad" /></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Así entendida,  la teoría no es una acumulación de <em>papers</em> académicos, sino que funciona como una “caja de herramientas” para pensar críticamente la historia y la actualidad. La elaboración conceptual, por lo tanto, se asume como un momento más de la estrategia y la lucha general del movimiento popular (gestación del archivo y establecimiento de las genealogías; crítica que avanza junto al movimiento). “Cuando el pueblo no lucha la filosofía no piensa”, supo decir el filósofo argentino León Rozitchner. De allí que, desde el punto de vista popular, se sostenga que la gestación de una “filosofía política para las militancias” (que libre el combate en el terreno mismo de las teorías sociales) implique un nuevo modo de concebir la filosofía, gestada y desarrollada al ritmo de la lucha de las y los explotados.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">¿Qué relación puede tener la filosofía –esa práctica social elitista&#8211; con un modo popular de asumir la construcción política?, podrán preguntarse quienes lean este texto. Sencillo, respondemos con Antonio Gramcsi: no concebimos procesos de cambio social sin una “filosofía de la praxis” que contribuya a gestar a una “visión del mundo” en franco combate con la visión hegemónica de mundo de la clase dominante.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Para finalizar, subrayar que &#8211;desde una perspectiva militante que sostenga el punto de vista popular&#8211; ni la historia ni la teoría cobran su real significación si no son puestas en relación con una práctica impugnadora no sólo del orden del discurso, sino también del orden general existente. Es la primacía de la práctica sobre la teoría de la que hablaba Mao en sus “Tesis filosóficas”, comprendiendo que se le concede seria importancia a la teoría, precisa y únicamente, porque puede guiar la actividad práctica, entendiendo que el conocimiento juega un papel activo en el pasaje de la comprensión a la transformación, pero no olvida –sin embargo&#8211; que la comprensión que la humanidad tiene del mundo encuentra su criterio de verdad en la práctica social, que no se reduce a la actividad productora, pero asume a ésta como su práctica fundamental. El conocimiento separado de la práctica, entonces, es desde esta mirada inconcebible, puesto que –en el fondo del planteo del “punto de vista popular”&#8211; está claro que, para adquirir conocimientos sobre la transformación, es necesario participar en la práctica que se propone modificar la realidad.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Ya en 1862, en sus “Tesis sobre Feuerbach”, Karl Marx había planteado que “es en la práctica donde el hombre tiene que demostrar la verdad… la terrenalidad de su pensamiento”, y también, que “la coincidencia de la modificación de las circunstancias y de la actividad humana sólo puede concebirse y entenderse racionalmente como práctica revolucionaria”. Por eso, en su famosa “Tesis XI”, el autor de<em> El capital</em> remata que si hasta entonces los filósofos se habían dedicado “a  interpretar” el mundo, de allí en más, de lo que se trataba, era de contribuir a “transformarlo” (comprender y combatir como un mismo movimiento, diríamos con Rozitchner). </span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Quilmes, 1° de octubre de 2020</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">*<em>Escritor, periodista, investigador popular. </em>Director del Instituto Generosa Frattasi. Políticas Públicas para la Inclusión Social: <a style="color: #000000;" href="https://institutofrattasi.com.ar/">https://institutofrattasi.com.ar</a></span></p>
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		<title>LENIN Y MILEI &#8211; POR RICARDO ARONSKIND</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 18 Dec 2024 23:27:14 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Destacada]]></category>
		<category><![CDATA[Ricardo Aronskind]]></category>
		<category><![CDATA[Batalla Cultural]]></category>
		<category><![CDATA[Capitalismo]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Javier Milei se refirió, en el marco de la Conferencia de Acción Política Conservadora que se realizó en Buenos Aires, no solamente a la necesidad de sostener la “batalla cultural”, sino que fue más lejos citando a Lenin en aquello de que “sin teoría revolucionaria no puede haber movimiento revolucionario”. La parafernalia leninista de Milei sólo expresa la determinación del capital local e internacional de ejercer toda la violencia que haga falta sobre el resto de la sociedad para maximizar las ganancias de grupos empresariales muy reducidos, reproduciendo la tendencia que se verifica en el capitalismo norteamericano.</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/lenin-y-milei-por-ricardo-aronskind/">LENIN Y MILEI &#8211; POR RICARDO ARONSKIND</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-eccbe2c4eb466a687a0ff5a84414d75a"><strong><em>Javier Milei se refirió, en el marco de la Conferencia de Acción Política Conservadora que se realizó en Buenos Aires, no solamente a la necesidad de sostener la “batalla cultural”, sino que fue más lejos citando a Lenin en aquello de que “sin teoría revolucionaria no puede haber movimiento revolucionario”. La parafernalia leninista de Milei sólo expresa la determinación del capital local e internacional de ejercer toda la violencia que haga falta sobre el resto de la sociedad para maximizar las ganancias de grupos empresariales muy reducidos, reproduciendo la tendencia que se verifica en el capitalismo norteamericano.</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-1bd1fe80e423a842e3defb925bb61ef8"><strong>Por Ricardo Aronskind*</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d5e18531e670bd10ca130847a62fe9c1"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></p>



<div style="height:40px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-drop-cap has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-2f7cfd7e56a8b796dba93c5d8293dca1">Son frecuentes en las diatribas de la derecha que actualmente gobierna la Argentina, las referencias a autores marxistas como Gramsci, dirigente del Partido Comunista Italiano al que le tocó sufrir los rigores de la represión fascista y realizó elaboraciones muy ricas sobre la relación entre política, desarrollo económico, diferencias regionales y dimensiones culturales de las luchas sociales. Usan malamente la expresión “batalla cultural”, para nombrar la persecución ideológica, el cierre del pluralismo informativo y de ideas elemental en una sociedad que se llame democrática, y la manipulación goebbeliana de la población mediante mentiras repetidas infinitamente.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-32cab9ee4b7aaa66771ecf1cd334cbf7">Recientemente Milei, en el marco de la Conferencia de Acción Política Conservadora que se realizó en Buenos Aires, no solamente insistió en la necesidad, para la derecha en la que él participa, de sostener la famosa “batalla cultural”, sino que fue más lejos, citando a Lenin en aquello de que “sin teoría revolucionaria no puede haber movimiento revolucionario”. Lo decía en abierta confrontación con los liberales “blandos” que no atacan con todo a “los zurdos” y en cambio “les hacen el juego” al no contar con una ideología de confrontación radical como la que Milei encarnaría. Imposible de encontrar este tipo de citas marxistas en Mauricio Macri, que más bien era un repetidor de clichés neoliberales y baratijas democratoides de ocasión.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-a6e994d1a3ca020f75b5a7d09c4c4e87">El mileísmo, en cambio, trata de introducir otro espíritu –correlato de otra acción política y otra profundización de las políticas neoliberales de demolición nacional- y otro vocabulario para una derecha que están intentando construir, mucho más extremista, y que asume una combatividad contra todo lo que sea “socialismo” en un sentido tan amplio y difuso que caen adentro los radicales convertidos en felpudos de las corporaciones y hasta el mismísimo Rodríguez Larreta.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-9050c1c3ec8cc77a96c420b656a0619f">Esta especie de nueva derecha, representante de una vuelta de tuerca del capitalismo más rapaz – el que sólo acumula desposeyendo a los otros actores sociales- requiere, por su dinámica política-económica, de un confrontacionismo extremo con todo cuerpo social que se les oponga, para lo cual apelan a las fuentes más inesperadas -como los autores marxistas-, para justificar su intolerancia y agresividad, pero completamente desconectados del sentido histórico que impregna los escritos de esos autores.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-347d115b1a9ec56f08b36e7dcff899c0"><strong><em>Las fuentes</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-c9a7c994bb26b29b9d1e8ea554414111">De lo que no van a hablar seguro los libertarios al servicio del capital más concentrado, es del marxismo en serio. Pongamos algunas cosas en su lugar.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-1eb690690899cc973a8548b168d2fde8">Según la visión histórica de Carlos Marx, el proletariado –aquellos que no tienen propiedad sobre los medios de producción- puede vivir perfectamente sin la burguesía –los propietarios de los medios de producción-, es decir, sin que un grupo ínfimo de la sociedad detente el control privado sobre los medios con los cuales se produce la riqueza.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-c87d8a1c2afaa7840a1410722e730e97">Por eso, en alguna época en las filas proletarias circulaba la idea marxista de expropiar a la burguesía, arrebatarle la propiedad de las empresas, disolverla como clase social que “aprovecha sólo en su favor” el proceso productivo, y administrar por sí mismos los medios de producción.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-5d3f0352a9dc580fb05c315909012ab9">Según Marx, la burguesía, en cambio, no puede vivir sin el proletariado, es decir, sin los que hacen todo el trabajo, incluidos los administradores, planificadores y gerentes. Sin trabajadores no hay empresas, ni producción, ni, por lo tanto, ganancias. No hay nada. Es decir, la burguesía no puede prescindir de los trabajadores. Pero necesita ejercer el máximo nivel posible de control sobre los mismos, para que ni remotamente florezca la idea de reorganizar radicalmente la sociedad prescindiendo de los capitalistas.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-fd220c17e9de32541c2dc02e99e276e0">Hace ya décadas que el proletariado fue puesto a la defensiva a nivel global. Ya no sólo no plantea la “lucha de clases”, es decir, una dinámica histórica de enfrentamiento con el capital que llevaría finalmente a la victoria de los trabajadores, sino que ni siquiera los proletarios actuales conocen de qué se trata, ni a qué alude el concepto acuñado por Marx.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-209b17beb99192a82554d059953721a9">Para que la lucha de clases de los proletarios contra los burgueses fuera menguando a lo largo del siglo XX hasta casi desaparecer, ocurrieron varios factores. El totalitarismo anticomunista, con Hitler como figura criminal central pero no única, el vigor político-cultural de la sociedad capitalista de la posguerra, las distorsiones del modelo soviético –recordemos que la palabra “soviet” aludía a los comités de base de los trabajadores-, la reconstrucción de la prosperidad europea y japonesa, la brutal represión en todo el tercer mundo a los procesos de cambio, la colonización intelectual del mundo académico y de las sociedades periféricas, y otros etcéteras.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-675e9c6021bd690af1c1cfe08d871997">Pero lo que vivimos en esta época no es la finalización de la lucha de clases. En tanto haya intereses contradictorios entre grupos sociales vinculados a cómo se produce y cómo se distribuye la riqueza social, existe el potencial de que irrumpa la lucha de clases.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-bb877d5c63f6d307aadc56a72ffe0c85">El dato social y económico fundamental de las últimas décadas, es que la lucha de clases la hacen hoy las burguesías contra los proletarios y no al revés.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d9f50dd52fd4164cf1da35b4b42b3f32">Los burgueses de todo el mundo hoy parecen unidos, mientras que los proletarios están divididos, fragmentados, aislados, indiferentes. Este fenómeno es especialmente llamativo en el período de la globalización neoliberal, de creación de un sistema integrado mundial de producción y de extracción de rentas de la población a favor de una cantidad relativamente reducida de grandes corporaciones y agentes financieros. Mientras los intereses corporativos y financieros forman hoy una abigarrada madeja en la cual es difícil identificar la propiedad y la pertenencia territorial de los dueños, las clases trabajadores nacionales muestran mínimos grados de relación y vinculación con sus congéneres de otros países.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-176c199bb16fb97c3058771cfe7701a3">Es una época de ofensiva capitalista que no empezó hoy, sino que probablemente se haya iniciado bajo la gestión y el liderazgo de Ronald Reagan en los ´80, junto con Margaret Thatcher, secundados por Helmut Kohl en Alemania, y con el invalorable pulmón de oxígeno al sistema que fue la apertura de China al capital occidental y la colonización capitalista del ex espacio soviético.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-c6bd5ecf3e3089625097d0ffc7ec5a4b">El capitalismo se reconvirtió tecnológicamente, se financierizó, desplazó el aparato productivo hacia Asia, y derrotó políticamente a la clase trabajadora occidental. Ni que hablar que esa victoria se reprodujo en la periferia, donde las burguesías subdesarrolladas hicieron lo que les demandaban sus colegas-jefes del norte, sacrificando sus potencialidades productivas y a su población en función de las necesidades de la “globalización”.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-9841d52fd875f7e42b9060a8004d2405">No sólo fue la caída de la URSS y sus aliados -caída “simbólica” del socialismo mundial-, un factor que debilitó el imaginario de la transformación socialista del mundo. También en el camino se debilitaron hasta la cuasi extinción los nacionalismos tercermundistas, y las socialdemocracias con algún espíritu reformista. Por eso es tan absurda la referencia de la ultraderecha mundial al peligro del socialismo. No hay base real para esta paranoia política. La pelea es impostada, para encubrir la voluntad de ejercer la violencia necesaria para obtener nuevas rentas para el capital.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-e11f3eb711080d2073810e57a190c23f">Los proletarios de occidente y de sus periferias, que no dejaron de existir porque no dejó de existir la producción de riqueza, quedaron muy solos ideológica, política y culturalmente, librados a la toxicidad de las corrientes culturales sombrías del capitalismo rentístico y financiero. Vale la pena aclarar que el espíritu sombrío de época no es el mismo en la zona sometida a la influencia excluyente de Estados Unidos y sus aliados europeos, que en Oriente, donde se asiste esperanzadamente a un descomunal despliegue de la producción y la innovación tecnológica.</p>



<div style="height:26px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>


<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-large is-resized"><img decoding="async" src="https://i0.wp.com/aldescubierto.org/wp-content/uploads/2020/10/3-10.jpg?resize=435%2C289&amp;ssl=1" alt="" style="width:696px;height:auto"/></figure></div>


<div style="height:25px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-9b6c02c15936517ed08c9753be023be6"><strong><em>Formas de la lucha de clases</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-a03e71e03fde9bfe6f273d22f1f1cd13">Hablando de lucha de clases, la dictadura cívico-militar fue una expresión extrema de la lucha de clases, en el sentido que lo pueden hacer los capitalistas contra sus enemigos, si se perciben en riesgo. Y el menemismo fue un muestrario de cómo se aplican, en un país periférico y dependiente, las necesidades de las fuerzas del capitalismo global para maximizar sus beneficios a costa del destino de un país: usando la cáscara de un movimiento popular contra los propios trabajadores y el resto del pueblo.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-f23e0be354d496c4f6f8e909b6b6a404">Decíamos antes que no se puede prescindir de los que trabajan, porque se termina la producción y por consiguiente la vida social. Pero lo que sí se puede hacer es –como hizo la dictadura- matar a los que organizan las alternativas y a los que plantean que otra sociedad es posible, basada en otros criterios productivos y distributivos.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-13f0dd0051da5b5e63a9b4479c914230">Si para el marxismo la forma definitiva de resolver la lucha de clases es eliminando la propiedad privada de los medios de producción, es decir, una nueva organización de las instituciones sociales –que no implica necesariamente ninguna muerte física de nadie, sino la eliminación de determinadas prerrogativas y privilegios-, para la visión desde el capital, la forma de terminar con la lucha de clases no es liquidar a la clase que trabaja, sino que la forma de resolver el conflicto sería la supresión de toda idea, todo grupo organizado, toda forma cultural y educativa, y toda subjetividad personal que puede llevar a los miembros de la sociedad a cuestionar el orden social existente, tanto en lo teórico como en lo subjetivo. Eso, exactamente, es en lo que está la “nueva derecha” de Milei.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-aa5ae7d45e36ace81da96d4cc20c58d8">Todas las teorías políticas y sociales que no comparten los criterios de interpretación marxistas parten de otros supuestos sobre la vida y organización social, y sacan del centro del análisis el tema de la propiedad privada, las clases sociales y los intereses económicos antagónicos. Simplemente no son el tema central para el análisis político y social, y lo relevante es la política partidaria en un sentido restringido –desvinculada de la representación de intereses materiales-, las ideas que circulan –sin referencia alguna a la realidad de la producción-, las actitudes personales –sin vínculo alguno con las estructuras sociales-, y las instituciones – pensadas como creaciones atemporales, independientes de la evolución política y económica de las sociedades. &nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-c2a377d099e5d54f06bc3764046ab199"><strong><em>El mileísmo, teoría grotesca de la decadencia argentina</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-e98f0e6cd5d532011a1c8df92d293618">Lo interesante es que en un período en el cual la Argentina ha sido asolada por la lucha de clases del capital contra el trabajo –del ´76 hasta aquí-, todos los intentos de explicación de la evolución del país y la dinámica de empobrecimiento material y cultural de los argentinos desconocen la dimensión político-material, tema que es sin duda un factor explicativo relevante de lo ocurrido en la política y la economía argentina.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-095429f5329135669101b913498e8c56">No es que necesariamente tengan que considerar a la economía y las disputas sociales un motor último de todo lo que ocurre, pero todas las teorías sobre la “decadencia argentina” eluden llamativamente la acción política del gran capital para transformar a nuestro país.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-5e8d09700f30f8c7e7f888f3181c47e0">La versión tradicional de la derecha argentina sostenía que la decadencia empezó con el peronismo, que al distribuir ingresos y poner reglas que desalentaban al capital, puso al país en retroceso. En el medio, esta versión se salteaba la cantidad de gobiernos de derecha o antiperonistas, que en los últimos 70 años no tuvieron relación alguna con el detestado “populismo”, pero contribuyeron al subdesarrollo, el endeudamiento y empobrecimiento colectivos.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-0ef0cd1faf97a425165e363aa0782567">No importaba la verdad histórica, porque se buscaba asociar pobreza y subdesarrollo con peronismo en la cabeza de la gente, y no enseñarle a pensar históricamente a la población.</p>



<div style="height:26px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>


<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-large"><img decoding="async" src="https://media.minutouno.com/p/5610440402bf42328abffadec0ada6bc/adjuntos/150/imagenes/041/490/0041490948/javier-milei-napoleon-cuadro-fabian-perez.jpg" alt=""/><figcaption class="wp-element-caption"><em>Fabián Pérez retrató a Milei personificado como Napoleón.</em></figcaption></figure></div>


<div style="height:25px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-7a1649425b205cc5b03625c38e08a7b9">Ahora Milei va mucho más lejos, 100 años para atrás, pero además desaparece en su discurso cualquier referencia política a las clases sociales y a los intereses económicos. En esa línea de ficción política, plantea la confrontación entre “los políticos que se enriquecen a costa de la población que sufre”. No hay más clases sociales.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-095c3af1e67dadde5aece97cf7b03ff5">Se reemplaza la lucha de clases por la lucha contra los políticos, los empleados estatales, los docentes, los científicos, que pasan a ser los opresores de la gente común.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-22f4e70369996bed9ecfd230b1c8ca37">No es simple delirio, sino que es un discurso funcional a otro objetivo: socavar la idea de que las instituciones políticas, que los partidos políticos, que la democracia representativa -donde los intereses económico-sociales aparecen mediados por un cuerpo profesional específico-, están de más.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-779e29b5b85fec2661e6cabe202c3390">El embate es contra la democracia, y contra el Estado nacional. Ese Estado que, en la actual etapa del capitalismo, constituye un escollo, especialmente en la periferia, a las necesidades de las grandes corporaciones globales. ¿Cómo hacer partícipes a las masas de las necesidades de los grandes capitales? Precisamente con este discurso disfrazado de “anarcocapitalismo”.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-ebc41eb7c515c02152a2163868a9d080">Y no sólo eso: los políticos y los servidores públicos son la explicación de todos los males, de la pobreza y de la decadencia argentina.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-15bc6b844888437a0d27231b2a4a4510">Con esa maniobra discursiva Milei trasciende la idea antiperonista, o antikirchnerista, y mete en la bolsa del “socialismo” a todos los que entienden que el Estado en el capitalismo tendría algunas funciones regulatorias, y que en la política pluralista la negociación y el acuerdo tienen una función útil para lograr cierta armonía social.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-db44a8f42c4d80081e061df1b64d91f6">El Milei “leninista” toma del líder de la revolución bolchevique las expresiones más vinculadas a la confrontación contra el régimen tiránico de los zares, incluidas las alianzas internacionales que llevaban a Rusia a una guerra ruinosa y catastrófica, y a su impugnación radical a una democracia que había nacido completamente maniatada para realizar los cambios urgentes que necesitaban las sufridas masas del Imperio Zarista.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d486e3409c7ee5127deaf8bcc7c7a1c1">Pero a no confundirse: los que le escriben los discursos a Milei tienen una avidez ideológica limitada y condicionada, porque parten de un supuesto político no sometido a la discusión racional: ellos sirven a la derecha contra revolucionaria global, no a ninguna revolución a favor de ningún oprimido. Sus obsesiones políticas van en la dirección que el norteamericano Steve Bannon ha señalado: transformar las instituciones globales con determinación y audacia, abandonando los supuestos democrático-liberales, para profundizar el dominio del capital sobre todo el resto de los actores sociales.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-87c2d3e3ea3e23f28483d179ff77ea62">Bannon representa y propone una adecuación político-metodológica del capitalismo corporativo. La globalización neoliberal ya ha tenido varios tropiezos, entre ellos la crisis de 2008, y no está cumpliendo, en absoluto, su promesa de “prosperidad para todos” dada en los ´90.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-de9d747d087657c9526163c1f9017649">La hiper concentración del ingreso en Estados Unidos ha llevado a que el 60% de la población de la nación más poderosa de la tierra viva con lo justo, mes a mes. La financiarización hace que las economías de mercado estén sujetas a una incertidumbre constante, lo que reduce el crecimiento y el incentivo a producir riqueza material. No casualmente las actividades más productivas se orientaron hacia Asia, donde la intervención estatal sólida y permanente garantiza un marco más estable y confiable para la producción.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-e4aaf98c4cb508d80c3f2855bd4f8fc9">Milei, con su parafernalia leninista, sólo expresa la determinación del capital local e internacional de ejercer toda la violencia que haga falta sobre el resto de la sociedad, para maximizar las ganancias de grupos empresariales muy reducidos, reproduciendo localmente la tendencia que se verifica en el capitalismo norteamericano.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-a597ce7b4ac949014e815cbf27812dac">La separación de su discurso de la realidad representa una apuesta a una irracionalidad creciente de su audiencia, que por ahora no filtra lo que escucha.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-ade33813d86ac0d476273d22fe04f700">Milei es el vocero de que se acabaron los buenos modos del “capitalismo democrático” en Argentina, porque es hora de forzar las cosas, y amedrentar a los gritos, insultos, amenazas y represiones a una población que oscila entre la credulidad y el estupor.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d257ba38f05560c06a3ab05bcb604a28">Claro, esto puede ocurrir en el vacío de fuerzas políticas importantes que sean capaces de actualizar sus discursos y sus prácticas en consonancia con esta nueva realidad política e institucional salvaje que plantea el capitalismo actual.</p>



<div style="height:41px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-64e1cc133ef587a8ad581ff6ff47bdfd">Buenos Aires, 18 de diciembre de 2024.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-4c3575f8e599b5438543fc5389a331ee">*Economista y magister en Relaciones Internacionales, investigador docente en la Universidad Nacional de General Sarmiento.</p>
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		<title>Lo viejo como resto y restauración &#8211; Por Hernán Brienza</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 12 Jul 2025 13:29:30 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Hernán Brienza]]></category>
		<category><![CDATA[Bruno Stagnaro]]></category>
		<category><![CDATA[Desechos]]></category>
		<category><![CDATA[Eduardo Rinesi]]></category>
		<category><![CDATA[El Eternauta]]></category>
		<category><![CDATA[Gramsci]]></category>
		<category><![CDATA[Hegemonía]]></category>
		<category><![CDATA[Lo viejo funciona]]></category>
		<category><![CDATA[Restos]]></category>
		<category><![CDATA[Ricardo Darín]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El pasado nunca vuelve y la historia nunca se repite, en todo caso, “lo viejo” podrá ser la herramienta de un proyecto político, pero nunca el proyecto político en sí mismo. </p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/lo-viejo-como-resto-y-restauracion-por-hernan-brienza/">Lo viejo como resto y restauración &#8211; Por Hernán Brienza</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-acb15a4faad63d83f3f6b769e5c0548c"><strong><em>El pasado nunca vuelve y la historia nunca se repite, en todo caso, “lo viejo” podrá ser la herramienta de un proyecto político, pero nunca el proyecto político en sí mismo. </em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-a4b15fb64fc1d3cd9530baec02b62d88"><strong>Por Hernán Brienza*</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d5e18531e670bd10ca130847a62fe9c1"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></p>



<div style="height:63px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-984db8983c4ddf398b093ec35799f730">“Lo viejo funciona”. Seguramente fue la frase más celebrada de los primeros seis episodios de la serie “El Eternauta”, dirigida por Bruno Stagnaro y protagonizada por Ricardo Darín. El lema pronunciado por el profesor Favalli, interpretado por el uruguayo César Troncoso, se convirtió en una especie de mantra para quienes disfrutaron de la serie y, sobre todo, para quienes actualizaron la ya politizada –aunque siempre en forma sutil- historieta de Oesterheld. Esas palabras las dice durante el capítulo segundo cuando descubre que los artefactos analógicos no fueron afectados por la crisis energética producida por la nevada mortal.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-215ff5608b8ec54f9d3bdf211d535214">La metáfora es efectiva: en un mundo acechado por la tecnología deshumanizante, por la digitalización, por la Inteligencia Artificial, lo analógico se vuelve un terreno seguro, manejable, un lugar a mano para refugiarse de la incertidumbre. Lo mismo se podría decir de los discursos, las prácticas, las concepciones de la política y lo político en tiempos de extrema derecha, de anarco libertarismo o de como quiera denominarse la nevada mortal ideológica a la que está siendo sometida la sociedad argentina en esos momentos.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-cfc2b3f736b44d5cae37392ceccd461c">Pero más allá de lo acertada de la frase, ella misma esconde su propia sepultura. Lo viejo, lo desechable, lo descartable, los deshechos de una ultra-modernidad, sirven para enfrentar los problemas nunca antes experimentados. Es una bella reivindicación, es cierto. Pero el concepto es un tanto reaccionario: solo el pasado sirve para superar el futuro. No hay futuro posible después del presente, el pasado es útil como espacio de resistencia, pero no nos permite atravesar el presente y mucho menos proyectarnos a un futuro. “Lo viejo sirve, Juan”, es una hermosa metáfora para la construcción de una épica inspiradora ficcional, pero es un ariete demoledor para cualquier intento político con vocación de poder. Prometer pasado es la obturación misma del camino de una historia, si es que la historia es un camino. Alguien puede pensar con razón que la historia no es una línea progresiva, puede sostener que se trata de una dialéctica pendular espiralada, es decir, que se pueden apreciar rupturas y continuidades, pero hay dos cosas que están fuera de discusión: <strong>1)</strong> que el pasado nunca vuelve y <strong>2) </strong>que la historia nunca se repite. En todo caso, “lo viejo” podrá ser la herramienta de un proyecto político, pero nunca el proyecto político en sí mismo. </p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-15fd86c4724d57d53494628e7084a6d0">En su libro “Restos y desechos. El estatuto de lo residual en la política” (Editorial Caterva), el filósofo y politólogo Eduardo Rinesi se interroga, a partir del estudio que realiza de las obras “Hamlet” y “El mercader de Venecia”, de William Shakespeare, por la forma en la que el pasado persiste en el presente sin quedar nunca enterrado del todo y, por otra parte, en la forma en que el sacrificio que todo sujeto debe hacer para formar parte de la vida social. “Toda sociedad produce cosas con las que no sabe qué hacer, residuos de su propia actividad, y me pareció que estas dos categorías, restos y desechos, podían ser interesantes para pensarlo –explica Rinesi en una entrevista periodística realizada en plena pandemia-. En Freud, el resto es lo que queda en el camino en el avance de nuestras vidas, individuales o colectivas. Siempre quedan, por así decir, cosas o sujetos en el camino o al costado del camino (…). Hay algo conjetural, diría, una etimología conjetural que me interesa: que derrota viene de de-route. La verdad, no sé si está bien, pero es interesante. Las cosas, los sujetos, las vidas que van quedando al costado del camino, como de-rotadas por el paso de la historia, se convierten para quienes siguen por ese camino en restos, pero con los que nunca sabemos muy bien qué hacer”.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-60fa33216f9611a085b59ddd6821c990">“La idea de resto –explica Rinesi- supone siempre una reflexión sobre, como diría Hamlet, el desquicio del tiempo. Porque el tiempo está desquiciado, el pasado siempre vuelve, insiste, nunca termina de clausurarse. En cambio, la lógica del desecho nos hace pensar en el desquicio del espacio. Lo digo de un modo torpe: todos, enteros, no entramos. Para poder jugar el juego de la vida en sociedad debemos entregar una libra de carne de nosotros mismos. Vivir en sociedad es vivir des-hechos, haber aceptado des-hacernos de algo. Siempre el tiempo está fuera de quicio: no hay primero un pasado, luego un presente y después un futuro. Cada uno de esos tiempos toma por asalto a los demás, y el presente es siempre un lugar de disputas entre el pasado y el futuro. Y el espacio social, lo mismo: siempre es un lugar de negociaciones, de entrega de lo que habríamos querido en nombre de lo que podemos conseguir, de insatisfacción con lo que conseguimos en esa negociación permanente. A esto que aquí estoy diciendo es a lo que Gramsci llamó “hegemonía”, que supone siempre el desquicio del tiempo y del espacio, una lucha por qué de lo que queda del pasado y qué de lo que soñamos del futuro se impone en el presente y una lucha por qué tan pesada deba ser la libra de carne que tenemos que entregar en la puerta de entrada del juego de la vida con los otros. Por qué cosa es lo que sobra, o lo que falta. Lo que sobra, en la perspectiva de la lógica del sistema social que no puede permitirnos realizarnos plenamente entre los otros; lo que falta, en la perspectiva del sueño que tienen los sujetos de entrar ellos también en el reparto de las mercedes del sistema”.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-cc9402b6900182b4db4ba44b784afab7">La nevada mortal, con o sin metáfora política, es el desquicio más absoluto de todos los tiempos posibles. Y es en ese marco en que lo viejo puede ser pensado como lo derrotado que vuelve –en palabras de Rinesi-, lo que restó y que viene a sugerirnos la corrección del desquicio o como lo meramente desechado, lo que ya no tiene espacio ni tiempo ni lugar. La pregunta clave es ¿cuál es el sacrificio que debe hacer lo viejo para poder volver como “resto”, es decir, aquello que fue derrotado pero puede ser “restaurador” y no como deshecho, como algo que ya no tiene posibilidad de regreso y va camino a su descomposición.</p>



<div style="height:63px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-eb92d808e6ff1caa4fb85384872256b8">Julio 12 de 2025.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-03c6bbfd826eafdd0007c28b4e3e0008">*Politólogo, escritor y periodista. Fue miembro de número del Instituto Nacional de Revisionismo Histórico Iberoamericano Manuel Dorrego.</p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>



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		<title>Actuar para vivir &#8211; Por Conrado Yasenza</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 28 Dec 2025 05:30:03 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Conrado Yasenza]]></category>
		<category><![CDATA[Batalla Cultural]]></category>
		<category><![CDATA[Gramsci]]></category>
		<category><![CDATA[Kirchnerismo]]></category>
		<category><![CDATA[Milei]]></category>
		<category><![CDATA[Peronismo]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Este tiempo exige una renovación política en la interpretación acerca de cómo puede reorganizarse el sector emancipatorio del pensamiento nacional y popular. Un peronismo desgarrado y sin motivación solo oye lo que su sombra le susurra al oído, desprovisto de formulaciones que se aproximen a un programa y extraviado en reuniones en las que se anuncian disposiciones ajenas.</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/actuar-para-vivir-por-conrado-yasenza/">Actuar para vivir &#8211; Por Conrado Yasenza</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-564f19e2b17b2ba229d2142145460da3"><strong><em>Este tiempo exige una renovación política en la interpretación acerca de cómo puede reorganizarse el sector emancipatorio del pensamiento nacional y popular. Un peronismo desgarrado y sin motivación solo oye lo que su sombra le susurra al oído, desprovisto de formulaciones que se aproximen a un programa y extraviado en reuniones en las que se anuncian disposiciones ajenas.</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-33b6449551a60370979a1fb3d0d6629c"><strong>Por Conrado Yasenza*</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d5e18531e670bd10ca130847a62fe9c1"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></p>



<div style="height:73px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-text-align-right has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-edfda04a52cf49ca6a4b567dde6ce36e"><em>En todas partes he visto<br>caravanas de tristeza,<br>soberbios y melancólicos<br>borrachos de sombra negra</em>.</p>



<p class="has-text-align-right has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-1ea1e262052491e6a544041fb855f446">Fragmento del poema «He andado muchos caminos», de Antonio Machado.</p>



<div style="height:65px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-66e56e10d63f5a06bc21dfb29c2c4cd1"><strong>I</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-0014b782e4d0cea62b60b581b56e22e0">En el arte de la representación existen actores buenos, regulares y malos, pero nada es peor que la sobreactuación, la exégesis repentina o la anulación de biografías y matices. La acentuación de la firmeza y la reiteración de un linaje político sustentado en lo “previsible”, “confiable”, “normal”, que pueden ser efectivas para alcanzar una calma relativa, también pueden tener un efecto contraproducente si se intuye en ellas la “representación” fallida de un acto. Los resultados pueden ayudarnos a interpretar esas fallas. Es sesgado hacer afirmaciones predictivas con el diario del lunes en la mano. Pero los hechos arrasan con los bastidores de la escena.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-df428787a9897922a78ae385f2ab40ab">El votante peronista no suele rechazar el candidato único, pero —y también— por conservar los logros alcanzados y sostener “el proyecto”, ha acatado decisiones de conducción (metáforas del lenguaje transformadas en acción política) que sobreactuaron la confianza en torno a la idea de los logros y los derechos conquistados. Hay una pared en la que se lee el olvido de una memoria acechada por la melancolía.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-3ee6256a174116d959f8263d337ced96"><strong>II</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-8839407e7f199472294f679dcccd80bb">La decisión “Scioli” o la opción “Fernández” fueron la consecuencia de una falla interna. Sería saludable que cuadros militantes y espacios de decisión/conducción intercambiaran reflexiones sobre – al menos – dos fracturas que explican el deterioro de la parte superior del manto peronista. Por un lado, si no existe una reivindicación cabal del espíritu de gobierno pasado — y, en consecuencia, se lo sostiene como una certeza política inmutable—, proponer un candidato de síntesis indefectiblemente conduce a un desatino (la validez formal no garantiza la verdad material si las premisas son falsas) Por el otro, el intento de volver perdurable la idea de sucesión elaborada, cuando está encarnado por quien demanda el derecho a la conducción y transmisión del legado, confunde las necesidades políticas de conservar el poder &#8211; ante las propuestas regresivas del macrismo, en su momento, y del mileísmo en el presente – con el hecho de que gobernar también es ceder el paso, o favorecer el proceso de transición. Ningún proceso es extrapolable, pero mirar hacia México puede ayudar.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-086a2c5e0ce4a0868e759f043a4a2655"><strong>III</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-ac8b3564013c41713929b3522f11bf10">Los modos de hacer política en la argentina generaron nuevos lenguajes que entroncaron las tradiciones históricas con la “<em>reforma moral e intelectual</em>” gramsciana &#8211; en términos de plantear lo intelectual como problema –. Votar al elegido que de antemano conoce – y consiente &#8211; su falta de poder, implica una instancia dramática del pragmatismo político dominante. Entendido así, el campo del pensamiento nacional y popular debería pensar las acciones políticas y las realidades regionales y mundiales, como una problematización del momento asfixiante del capitalismo financiero, tecnológico, cultural y lingüístico.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-801519c4d73f6f79ac63a98b4ede6b50">Inmersos —como estamos— en la disputa por un sentido existencial político y afectivo, plantear “actualizaciones doctrinarias” es como pretender apagar un incendio con un vaso de agua.&nbsp;Frente a operaciones políticas internas y externas, a operaciones de prensa de toda naturaleza, es necesario una búsqueda enérgica en la intelectualización del problema político, acción que se realiza cotidianamente para acercarse a la resolución de un conflicto. Demasiado ruido para pocas nueces.<br><br><strong>IV</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-334a050f6978ad069e4637b4ec219ea6">Existe una afirmación perjudicial: el “<em>kirchnerismo es el peronismo de hoy</em>”. Y lo es porque el peronismo no ha dejado de ser tal y porque el kirchnerismo debiera poner en blanco sobre negro qué piensa ser hoy. Al incorporar novedades, transgresiones y anomalías, demostró que se podían sumar al tronco originario todas las memorias progresistas como también las luchas de distintos sectores populares. No fue la primera vez: en sus inicios, y con tensiones, Arturo Jauretche, Raúl Scalabrini Ortiz, John William Cooke y tantos otros, introdujeron en la narrativa del peronismo nuevas intenciones para un lenguaje establecido y concurrente. Por ello, hay que distinguir pensamiento de consigna. Si el pensamiento no es reflexión crítica, compleja y argumentada sobre el poder y la historia social, troca en consigna diseñada para ser repetida o recordada. Establecer un lenguaje que afirme ese <em>dictum</em>, y que se reitere como un trompo continuo y a punto de ser frenado por el choque contra la pared, es pernicioso. El momento exige ideas acertadas, claras, aunque sean pocas. Demasiadas veces hemos escuchado “es lo que hay”, naturalización igualmente errónea.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-67a4b55391a94d8bfafe1dbc9135257b">Las tradiciones y las luchas sociales (como la de los derechos humanos), y el rescate del Estado, de la política, de la militancia, de los entusiasmos y deseos, hicieron del kirchnerismo una experiencia transformadora. Este tiempo exige una renovación política en la interpretación acerca de cómo puede reorganizarse el sector emancipatorio del pensamiento colectivo. Un peronismo desgarrado y sin motivación, solo oye lo que su sombra le susurra al oído, desprovisto de formulaciones que se aproximen a un programa y extraviado en reuniones en las que se anuncian disposiciones ajenas.</p>



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<figure class="aligncenter size-large is-resized"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="1024" height="683" src="https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2025/12/tyM1-1024x683.jpg" alt="" class="wp-image-18253" style="width:652px;height:auto" srcset="https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2025/12/tyM1-1024x683.jpg?v=1766899611 1024w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2025/12/tyM1-300x200.jpg?v=1766899611 300w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2025/12/tyM1-768x512.jpg?v=1766899611 768w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2025/12/tyM1-1536x1024.jpg?v=1766899611 1536w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2025/12/tyM1-2048x1365.jpg?v=1766899611 2048w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2025/12/tyM1-219x146.jpg?v=1766899611 219w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2025/12/tyM1-50x33.jpg?v=1766899611 50w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2025/12/tyM1-113x75.jpg?v=1766899611 113w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure></div>


<div style="height:30px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-2c40877a90ee3df3f6829c5f7d3ec77c"><strong>V</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-a286ac1d1ac531157f8e1e59c8fb1af4">El mileísmo es una expresión más del avance de las ultraderechas en el mundo. Sim embargo, es fundamental entender que las derechas contienen diferencias. Georgia Meloni y Víktor Orbán no ostentan tal grado de entreguismo y genuflexión: ambos son más nacionalistas que de derecha. A la receta reaccionaria y nostálgica se enfrenta un futuro ante el que existe la necesidad perentoria de definirnos en materia de concentración económica, de desigualdad social, de actividades extractivistas como la minería a cielo abierto, la reindustrialización y la sustitución de importaciones (lo que pueda sustituirse, está claro), la contaminación, la interminable expansión de la frontera sojera, las armadurías y las autopartes, la recuperación de confiabilidad en los índices de inflación y desempleo o trabajo no registrado. Es indispensable formar nuevos cuadros político-técnicos capaces de ilusionar y de establecer conexiones con la voluntad de mayorías sobre las cuáles, en el mejor de los casos pesa la desatención, o francamente el desdén, que huele a ignorancia.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-34f9859d6e09dcdb296292ac565d06a4"><strong>VI</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-05d37867d3916e80c66c5248c742ad03">En el futuro no importan los oráculos. Hay otros riesgos: el asedio del cerco persistente, la falla en la pared y la sordera de la militancia maquinal. Si fallara el cerco y se desmembrara la pared, o la militancia acentuara su ahogo, las viejas derivas retornarán como ropajes novedosos.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-223ca67abe00dbcca34ec7d41f58d261">En política y en la vida, las opciones llegan siempre cargadas de enigmas que nos enfrentan a dilemas. Pensar estos dilemas como problemas intelectuales puede ayudarnos a interrogarnos por el origen del dilema a resolver; en esa pregunta palpita la oportunidad de reformular – o, quizás, restablecer &#8211; la identidad peronista, que hoy respondería a una pregunta: ¿qué tipo de organización política es capaz de comprender las complejidades del mundo actual? Lo institucionalizado -el Estado &#8211; es una vía, pero los movimientos que surgen desde la periferia de esa institucionalización muestran una conexión más vital con las angustias de un pueblo que es una rizomática expresión de la incerteza de deseos y necesidades en encendida multiplicación, más que ese espejo indestructible del universo.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-b97edfdd00f99091de2e8094672f4c41"><strong>VII</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-7998fd00410d4d3bdf103364606c8f42">La derecha neoliberal ha instaurado la denostación, la impugnación, la inspección y el recorte injurioso sobre personas, historias, biografías y trayectorias &#8211; desde una suerte de mónada perfecta &#8211; para desarticular los debates políticos. Si triunfan esos dispositivos comunicacionales, se profundiza el sentido inverso a la averiguación del verdadero dilema con el que rivalizar. Los últimos escándalos protagonizados – por ejemplo, el protagonizado por la intendenta de Quilmes &#8211; dan una idea de la degradación política que provoca el internismo sin fin, y la réplica de los modos en que la ultraderecha filtra sus cuitas internas. Los medios de comunicación fisgonean el escándalo para consolidar la confusión social e incrementar la abulia-anomia política: el escándalo.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-ce52717b46f6d7a945816411a95baf93"><strong>VIII</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-36e6336104ef88908a78e41677cc8dac">Para Gramsci, las metáforas constituyen una forma de la acción por lo cual la política deriva del lenguaje, campo en el que se dirimen los conflictos y luchas sociales. Estas luchas expresan, además de una ontología colectiva, una materialidad en el sentido de la identificación o la clasificación de lo esencial y lo aleatorio, como también las sinuosidades hacia el interior del lenguaje y sus manifestaciones: la literatura, los autos de fe, el periodismo y todas las expresiones que se disputan el sentido en lo colectivo. Esto es, la lucha por la hegemonía en la organización político-simbólica de una sociedad. Es decir, el eslogan de la “batalla cultural” no es potestad del peronismo, del progresismo y de la izquierda; tanto en el macrismo como en el mileísmo, esa disputa por la transformación profunda de la cultura es parte de las aspiraciones de conformación de un bloque hegemónico, o de una hegemonía lisa y llana.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-52541d2005bd45dc6c2920715d5120f7"><strong>IX</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-f65cacaddf333474f2fa9068a1e0326b">Usando libremente los versos del poeta Antonio Machado, el mileísmo, bajo la mascarada de lo novedoso, es ese hombre provinciano de tez mustia y pelo cano, una fruta vana; pero la oposición &#8211; especialmente lo que se denomina panperonismo &#8211; no es ese sujeto político que “quiere vivir y a vivir empieza” entre un país que muere y otro que bosteza; en todo caso es el prisionero en la Arcadia del presente.</p>



<div style="height:63px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-ce2186617f5c66cc2ad3c2b5f12ce7fb">Domingo, 28 de diciembre de 2025.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-61595148c5b71e02807f78f328c1b8ce">*Periodista. Docente en la Universidad Nacional de Avellaneda.</p>



<div style="height:15px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



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<figure class="wp-block-image"><img decoding="async" width="271" height="68" src="https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2025/07/logo.png" alt="" class="wp-image-16425" srcset="https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2025/07/logo.png 271w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2025/07/logo-260x65.png 260w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2025/07/logo-50x13.png 50w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2025/07/logo-150x38.png 150w" sizes="(max-width: 271px) 100vw, 271px" /></figure>



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<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-8b4ec334684b75c8ab19351859cd590c"><em><strong>La Tecl@ Eñe</strong></em>&nbsp;viene sosteniendo,&nbsp;<strong>desde su creación en 2001</strong>, la idea de hacer periodismo de calidad entendiendo la información y la comunicación como un derecho público, y por ello todas las notas de la revista se encuentran abiertas, siempre accesibles para quien quiera leerlas.&nbsp;Sabemos que son tiempos muy difíciles, pero&nbsp;<strong>para poder seguir sosteniendo el sitio y crecer les pedimos, a quienes puedan, que contribuyan con&nbsp;<em>La Tecl@ Eñe</em></strong>. Pueden colaborar con&nbsp;<strong>$5.000</strong>&nbsp;ó&nbsp;<strong>$10.000</strong>. Si estos montos no se adecuan a sus posibilidades, consideren el aporte que puedan realizar.</p>



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		<title>Los ojos sin historia no ven nada &#8211; Por Rocco Carbone</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 14 Jan 2026 12:00:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Destacada]]></category>
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		<category><![CDATA[Venezuela]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>En este texto Rocco Carbone repasa un concepto que en el campo nacional y popular necesita ser precisado emancipatoriamente: preso político.</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/los-ojos-sin-historia-no-ven-nada-por-rocco-carbone/">Los ojos sin historia no ven nada &#8211; Por Rocco Carbone</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
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<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-74d64b13f68a0bdcfa065c3f586560c2"><strong><em>En este texto Rocco Carbone repasa un concepto que en el campo nacional y popular necesita ser precisado emancipatoriamente: preso polític</em></strong>o.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-173bfd1482c7da3a50ec4458c5b855be"><strong>Por Rocco Carbone*</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d5e18531e670bd10ca130847a62fe9c1"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></p>



<div style="height:70px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-drop-cap has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-b690334eb933b2f68a37b8f107acb93e">Presx políticx es alguien que está privado de su libertad por motivos <em>políticos</em>, no por haber cometido un delito probado a través de algún artificio legal y pruebas construidas <em>ad hoc</em>. Cuando se precipitan artificios legales o pruebas construidas <em>ad hoc</em> se incurre en prevaricación, o sea, un delito que consiste en que una&nbsp;autoridad,&nbsp;un&nbsp;juez&nbsp;o&nbsp;un&nbsp;funcionario&nbsp;dicta&nbsp;una&nbsp;resolución&nbsp;injusta a sabiendas. Esta violación del derecho es una artimaña para evitar que la condena de tal o cual preso político sea interpretada, tanto a nivel nacional como internacional, como una violación a los derechos humanos y como la persecución de un disidente político.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-754ab08678285c6e18819b034e421622">En general, “preso político” es alguien que integra orgánicamente un partido, un movimiento, un sindicato, un movimiento social, un movimiento de liberación o alguna otra agrupación militante. Un preso o una presa política es&nbsp;víctima de una violación de la libertad de expresión o de la libertad de pensamiento o de la libertad de acción política. Si te detienen por tus ideas, por desafiar la autoridad del Estado, por tus opiniones, por creencias o actividad política sos un preso político. Si pensamos en Italia, un preso político emblemático, durante la experiencia del fascismo arqueológico, fue Antonio Gramsci. Horacio González solía decir que Gramsci fue un preso político <em>personal</em> de Mussolini. Gramsci fue arrestado y encarcelado no por un delito común, sino por sus ideas políticas y su actividad militante contra el fascismo. Era un dirigente comunista. De hecho, fundó del Partido Comunista de Italia en 1921. Se opuso al fascismo en tanto militante y también en tanto diputado. Y puesto que el fascismo es un poder que no tolera la disidencia, para callarlo, lo metió preso. Lo sometieron a un juicio político y durante esa puesta en escena el fiscal pronunció una frase emblemática. Tan famosa que mi vieja se la acuerda de memoria hasta el día de hoy. Dice así: «Per vent’anni dobbiamo impedire a questo cervello di funzionare». O sea: “Por veinte años debemos impedir que este cerebro funcione”. El propósito es nítido: silenciar su pensamiento, sus ideas disidentes y su posicionamiento político. Este es un propósito inherente al concepto de preso o presa política. A lo largo de la historia otrxs presxs políticxs destacados fueron: Gandhi, defensor de los métodos de la no violencia y la desobediencia civil. El imperio británico lo arrestó y encarceló en varias ocasiones durante la lucha por la independencia de la India. Mandela es otro: un activista símbolo de la lucha contra el <em>apartheid</em>. Fidel fue encarcelado en 1953 luego del asalto al cuartel Moncada y liberado en 1955 con motivo de una amnistía. <em>Repaso estos nombres porque los ojos sin historia no ven nada</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-26e7fa1c78c51b852cfa8fe23a8a34ed">Una opositora política condenada a través de un juicio con pruebas amañadas o falaces también es una presa política. En la Argentina, Milagro Sala lo es. Para trazar una suerte de vidas paralelas: Gramsci estuvo preso entre 1926 y 1937, en condiciones carcelarias muy duras, que comprometieron gravemente su salud hasta su muerte, que aconteció poco después de su liberación. Sus peripecias carcelarias podemos verlas en una película de Lino Del Fra, que se llama <em>Antonio Gramsci, giorni del carcere</em> (1977). Milagro está encarcelada desde enero de 2016, desde el momento de la asunción de Mauricio Macri a la presidencia. Estamos hablando de una prisión de una década, que atravesó tres gobiernos y que parece no tener fin. <em>Tristeza não tem fim</em>, como dicen en Brasil. Y eso que no tiene fin nos habla de la temporalidad carcelaria larga, que también es un factor que hace al concepto de “presx políticx”. El período de tiempo durante el cual se detiene a la persona suele ser excesivamente largo a causa de cuestiones políticas, es decir, de intereses de quienes llevan a cabo la detención. Y si hablamos de la Argentina, otra opositora política condenada a través de un juicio con pruebas amañadas es Cristina. Los juicios que pesan sobre su cabeza se hicieron contra la emancipación y contra la redistribución de la riqueza. Y las “pruebas” acumuladas en los tribunales judiciales y en los tribunales de la mediaticidad monopólica, no convencieron de ninguna manera a una parte conspicua de la sociedad nacional y sobre todo a su fracción de clase, trabajadora.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-bf0c47a20692de782859b85d5caac987">«Para perpetuarse a sí misma, toda opresión debe corromper o deformar las variadas fuentes de poder intrínsecas a la cultura de lxs oprimidxs de las que obtienen energía para el cambio”, afirma Audre Lorde en “Usos de lo erótico” («Cuando me atreva a ser poderosa», 2007). Algunas de nuestras fuentes se sintetizan en la serie de nombres recién enhebrada.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-1fa9f14dc808c727988736dbf284dc0a">Respecto del caso venezolano, el jueves 8 de enero el presidente de la Asamblea Nacional, el diputado Jorge Rodríguez, hermano de la presidenta interina, Delcy Rodríguez, dio una conferencia de prensa. Allí explicó que está siendo excarcelado un grupo importante de prisioneros, tanto venezolanos como extranjeros. Esta medida fue una decisión unilateral del Ejecutivo Nacional. A nivel nacional fue acompañada por las instituciones políticas, los partidos políticos y las organizaciones con fines políticos que acatan lo que establece la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela. Internacionalmente, por Lula, el ex presidente de España, José Luis Zapatero, y por el gobierno de Qatar. El propósito de la medida -según Jorge Rodríguez- es consolidar la paz, la convivencia y la unión nacional. ¿Qué desciende de esto? Que en la República Bolivariana hay <em>políticos presos</em>, esto es: detenidos en zonas militares sospechados de espionaje, que decían estar haciendo turismo, personas que cometieron actos de violencia o vandalismo durante diferentes episodios de la vida política revolucionaria: por ejemplo, durante las guarimbas (barricadas callejeras o cortes de carreteras promovidas por los sectores radicales de la oposición antichavista), o actos violentos que se dieron luego de las últimas elecciones presidenciales. En las elecciones de 2024, fueron asesinados militantes chavistas y el gobierno encarceló a los perpetradores de esas violencias. Entonces, si el derecho a perseguir penalmente se aplica respetando el Estado de derecho, tal como sucede en Venezuela, la definición de “preso político” se utiliza para cuestionar la legitimidad del poder revolucionario. Y en este tiempo, en que el poder revolucionario atraviesa un momento crítico por el secuestro de Maduro y de Cilia Flores, quiero recordar esto: siempre hay algo que <em>salvar</em>: en lo más profundo de las derrotas, en los instantes de zozobra colectiva y en los tiempos de los sismos históricos.</p>



<div style="height:27px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-56c4599e153cb0d6c0752da2e2296f5e"><em>La nota contine lenguaje inclusivo por decisión del autor.</em></p>



<div style="height:65px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-90f897cc23b33da93aaafeb26b06dc26">Miércoles, 14 de enero de 2026.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-605a43227e1a74da2762b65f3f122017">*Filósofo y analista político. CONICET.</p>



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<figure class="wp-block-image"><img decoding="async" width="271" height="68" src="https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2025/07/logo.png" alt="" class="wp-image-16425" srcset="https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2025/07/logo.png 271w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2025/07/logo-260x65.png 260w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2025/07/logo-50x13.png 50w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2025/07/logo-150x38.png 150w" sizes="(max-width: 271px) 100vw, 271px" /></figure>



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