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	<title>Fuego Mentales archivos - La Tecl@ Eñe Revista</title>
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	<description>Una Revista de Opinión</description>
	<lastBuildDate>Fri, 27 Dec 2024 13:45:35 +0000</lastBuildDate>
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	<title>Fuego Mentales archivos - La Tecl@ Eñe Revista</title>
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		<title>LA NOCHE DEL CORAZÓN &#8211; POR MARCELO PERCIA</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 27 Dec 2024 13:33:22 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Marcelo Percia]]></category>
		<category><![CDATA[Fuego Mentales]]></category>
		<category><![CDATA[Jacobo Fijman]]></category>
		<category><![CDATA[novela]]></category>
		<category><![CDATA[Vicente Zito Lema]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Maurice Blanchot, tras la muerte de George Bataille en 1962, advierte que no se habla sobre el amigo, sino que se sigue hablando con él. Que no se escribe acerca de su ausencia, sino que se prolonga la conversación. Eso hace Vicente Zito Lema en su novela póstuma Fuegos Mentales.</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/la-noche-del-corazon-por-marcelo-percia/">LA NOCHE DEL CORAZÓN &#8211; POR MARCELO PERCIA</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-9e2eb6e552d9987a382daa54d3561abe" style="color:#1b07e3"><strong><em>Acerca de</em> «<b>Fuegos Mentales. La trágica novela de un poeta en el hospicio</b>«, <em>novela póstuma de Vicente Zito Lema sobre el poeta Jacobo Fijman.</em></strong></p>



<div style="height:20px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-a34382e7f627162f44e47febea47af0b"><strong><em>Maurice Blanchot, tras la muerte de George Bataille en 1962, advierte que no se habla sobre el amigo, sino que se sigue hablando con él. Que no se escribe acerca de su ausencia, sino que se prolonga la conversación. Eso hace Vicente Zito Lema en su novela póstuma </em>Fuegos Mentales.</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-8165046facb4724401f4931f4d628df8"><strong>Por Marcelo Percia*</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d5e18531e670bd10ca130847a62fe9c1"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></p>



<div style="height:46px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-drop-cap has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-37d69b1e4cee5847d50fb9a39c619180">Vicente Zito Lema deja inconclusa <em>Fuegos Mentales. La trágica novela de un poeta en el hospicio</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-e7c7f8d775847fb3bfee4205337ab564">En la inconclusión reside uno de los secretos de las despedidas.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-1b3d94a0395da63dda8c2a2162ac500e">VZL escribe <em>Fuegos mentales</em> en sus últimos años en simultaneidad con otros libros que quedan terminados y sin terminar.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-c7f2d3f9071574f4419930831a4dfdd3">La fórmula “<em>terminado sin terminar”</em> dice una paradoja de la escritura. Un texto permanece terminado, pero sin terminar hasta su publicación. Antes de eso se lo nombra como borrador, como proyecto, como deseo, como inédito, como manuscrito.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-390d4a1060bb38116e970c8ce5767058">La inconclusión, a veces, aplaza la muerte.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-a5bc63d90c4b0c50aee0bf4d894a766c">VZL sabía la muerte, pero más sabía la inconclusión.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-5f6f8f266fec7e3bf0362d06fce88f89">Tal vez no se conozca algo más triste que una vida concluida antes que llegue su fin.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-cc07790ac338799b49850286cecd77c2">VZL hubiera señalado esta inconclusión con el nombre de <em>tarea</em> para evocarla con una palabra de su amigo Enrique Pichon-Rivière.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-899bb8eac9af969872dc22ac7c596d8c">Tarea como conjuro ante la depresión, la inmovilidad, la entronización de lo perdido. Tarea como movimiento que impulsa. No como meta fatalmente insatisfecha, sino como deseo que encuentra en su inconclusión una íntima potencia.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-3e2055fd7b6cc3f52177c99e52d9cf34">En 1947, un año antes de su muerte, tras casi una década de encierros en asilos y manicomios, Antonin Artaud -con <em>Van Gogh, el suicidado por la sociedad</em>&#8211; inaugura el género de artistas que testimonian desdichas negadas por la civilización.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-4b841d3c3456408b064859cd6d3a7c78">A veces, la escritura se ofrece como oportunidad de una amistad que se hubiera querido tener o continuación de una amistad que se tuvo y no se quiere perder.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-6eb0c32663f505b24b459af9f35b79ab">Artaud teje una estrechez con Van Gogh sin haberlo conocido, respetándolo y amándolo en su dolor. Estremecido hasta las lágrimas con sus pinturas.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-7c4b52b87312967fb3832de0422bd816">VZL, que conoció, aprendió y cuidó de Fijman, da fe, en esa hermandad, de la soledad de la poesía, de la soledad de la locura, de la soledad del amor, y -por momentos- de la soledad de la revolución.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-3122760ef9c8e5778af020371847768b">Literaturas que narran historias de una amistad se sumergen en un <em>entre dos</em> en el que no se sabe qué pertenece a una vida o a otra, o qué pertenece a ese <em>entre dos</em> que se enciende y apaga en cada evocación.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-bfccbda7b6ff612ba63363aa0024a022">Como en el libro de Artaud con Van Gogh, en <em>Fuegos mentales</em> hay cosas que sabemos o suponemos de Fijman, cosas que sabemos o suponemos de Vicente y cosas que no sabemos ni suponemos de quién entre esas dos existencias poéticas.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-b5c94394ada0ee1f815841417bf43f01">Aldo Pellegrini (1969) escribe, pensando en Fijman, que cuando una vida sensible <em>“sufre la mordedura de la sociedad surge la poesía como estupor ante el mundo”</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-2bbc9bd53dd5b3c34e6959d166c23dfe">Toda la obra de VZL está desgarrada por las mordeduras del tiempo que le tocó vivir. Toda su obra sobrelleva estados de estupor.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-a9861d7d324f14f092a9b9df8ed575f8">Instantes de pasmo que oscilan entre la inmovilidad y la reacción. Arrebatos de la reacción que oscilan entre el consentimiento y el NO. Momentos del NO que oscilan entre un rechazo ensimismado y el abrazo con otras soledades disidentes. Vértigo de las soledades disidentes que oscilan entre juntadas fanáticas y cercanías que dan pelea sin olvidar que han nacido del estupor.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-73abe342cfbfbe9e3691447da4f77fd0">Tal vez en un común estupor se encuentre el camino de regreso al encantamiento del mundo.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-1b6662bf750883c2dfd20890a6a85c69">La idea de que toda tragedia personal expresa también desdichas de la vida en común, está presente en la escritura de VZL. Una sensibilidad de acciones políticas y poéticas estremecidas.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-dc13dfd4cc481e5fa6d53aab9cd91a70">Esta novela presenta devaneos de un poeta en un hospicio, cada tanto, interrumpidos por un joven con el pelo revuelto, también poeta, que lo visita con una libreta negra en la que anota pensamientos.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-92fb60a3d0f5795173673311fc6845ba">Religiones, filosofías, literaturas, apelan a las figuras del <em>maestro</em> y el <em>discípulo</em> para narrar contentos y descontentos de una transmisión.</p>



<div style="height:25px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>


<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-full"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="960" height="640" src="https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2024/12/861415-zito2.jpeg" alt="" class="wp-image-14457" srcset="https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2024/12/861415-zito2.jpeg?v=1735306180 960w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2024/12/861415-zito2-300x200.jpeg?v=1735306180 300w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2024/12/861415-zito2-768x512.jpeg?v=1735306180 768w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2024/12/861415-zito2-219x146.jpeg?v=1735306180 219w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2024/12/861415-zito2-50x33.jpeg?v=1735306180 50w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2024/12/861415-zito2-113x75.jpeg?v=1735306180 113w" sizes="(max-width: 960px) 100vw, 960px" /><figcaption class="wp-element-caption"><em>«Fuegos mentales», novela de Vicente Zito Lema.</em></figcaption></figure></div>


<div style="height:25px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-ae07564f3c9f1006083f9af6be8ca45c">En la novela de VZL la relación entre quienes quieren saber la vida, se sostiene en el amor a la cercanía, en el amor a la palabra, en el amor a la conversación, en el amor al misterio, en el amor a la imaginación, en el amor a la risa que apacigua el dolor.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d6470f67770e58af9ff51193a3dfb7fe">En <em>Fuegos mentales</em> el hombre joven que visita al poeta en el hospicio no se piensa como discípulo, sino como aprendiz de una amistad.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-55408e047cb060d213eb8ce2710992ae">El nombre de Jacobo Fijman no aparece ni una sola vez en este libro, y, sin embargo, no se puede dejar de evocar al poeta torturado por la policía, preso en una cárcel, confinado veintiocho años en un hospital de locos.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-c03b0758f8a584c5e15180098541c4fe">Esa omisión se puede pensar como astucia narrativa, pero, también, como delicadeza. En la intimidad de una amistad quienes se quieren no se nombran.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-9da18c83a272e83cbc80b0e7bdb015de">La trama se compone como una conversación interminable entre soledades en un desierto.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-b08a0df44a11b7ed58b3ab74ef0fca21">VZL cuenta la historia de Fijman contada por Fijman con referencias que le escuchó y que supo. También con la fantasía, los sueños, la exageración, las leyendas, las profecías.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-4cacbc3107cf2a4544f4663409536cae">Asimismo asistimos a relatos de la vida del autor contados por el poeta que vive en el hospicio: <em>“El hombre joven me habla de su nuevo libro, de su amor por los poetas surrealistas y de sus sueños de escribir teatro&#8230;”</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-e0b14caf50cb721cb8ba1f380ee3d61d">O se lee en otro momento:</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-7a24e33da38c14de1c8eb78c2d71b417"><em>“-Hábleme de su vida, quiero saber lo que hace, digo.</em></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-ac85135a9c7b6eac61019f66930deda6"><em>-Escribo&#8230; Ya publiqué un libro de poemas&#8230; Trabajo de periodista&#8230; Estudié leyes, hice toda la carrera, me recibí joven, no me llevo bien con la justicia; dice, a los apurones, como quien rinde cuentas, tímido.</em></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-4c6fef8e51b4c42d18634d075459de0d"><em>-¿Y ahora?</em></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-03219651306e79c761db582e9711961b"><em>-Publiqué unas notas sobre la vida en los hospicios, el dolor en los hospicios, hablé de usted&#8230;”</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-1b05678e0edf06ad749281a5ccd69487">El poeta en el hospicio pregunta al hombre joven qué sabe de la poesía, a lo que este responde: <em>“(…) Sinceramente, para mí, la poesía es un abismo que me causa miedo&#8230; Siempre la he visto cerca de la locura”</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-2a5542eeb81e234cfefcf92111bed015">Entonces, continua el poeta encerrado: <em>“Ah&#8230; la poesía&#8230; esa búsqueda desesperada de la verdad en los escondrijos de la belleza&#8230; Para ello uno tendrá́ que renacer, porque sólo el que pasó por la muerte puede estar vivo en la poesía”</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-c73552bfb09658ffb6ce46bb2e9f0060">El hombre joven declara que quiere escribir sobre el poeta en el hospicio. El poeta confinado acepta, aunque piensa: <em>“Sus palabras nunca serán las mías y él ya lo sabe; cada uno es dueño de su respiración y sus palabras…”</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-4bed29b618b61c2bdf4f13bdf6738fbd">La respiración y las palabras de una escritura se entrelazan en una voz. En esta novela la voz de VZL resuena tierna y enojada, amable e iracunda, dolorida y fantasiosa, paciente y sabia. Siempre sincera. Como alguna vez dijo JF: <em>“El arte tiene que volver a ser un acto de sinceridad”</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-f0b93f7af2ff33761a8d97325c35e7f4">Sinceridad: la tierra prometida de todos los fingimientos.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-7e387f3c9619beeade6e2538d6a818a8">Dice el hombre joven:</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-8ca529839c30b3a7be55b99e8a7284c5"><em>“-Conozco su poesía, leí sus tres libros, todavía estoy asombrado, sé poco de su vida, todo es un misterio&#8230;, dice y pasa de una mano a otra un cuaderno de tapa dura que cuida como si fuera la llave de una puerta secreta”</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-a0a6bb15da24c998311b1dbdbf7b8118">Tras sufrir su primera internación, Jacobo Fijman publica, en 1926, <em>Molino Rojo</em>. El primer texto comienza con estas líneas: <em>“Demencia: / el camino más alto y más desierto”</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-dd14fd8413727d251e2019c49ce7744b">Tres años después edita <em>Hecho de estampas</em> escrito durante su estadía en París. Se lee en el Poema I: <em>“…imito el mundo en mi sueño ajeno a la claridad”</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-e5d2afdd5da90e67c5201dcf5342fbc7">Y, en 1931, su tercer libro <em>Estrella de la mañana</em>. Escribe en el Poema XXXI: <em>“En mi gemido / conté mi soledad envejecida; conté la noche de mis días. / Mis huesos cantan el misterio del mundo”</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d687f56f2aea8c344245c2281744024f">A lo largo de esta novela, VZL disemina saberes que ayudan a pensar desdichas de la vida en común en tiempos políticos desgraciados: <em>“Ahora sé que todas las enfermedades están dormidas en el cuerpo y se despiertan con la pena, o la maldad”</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-88bf1c41e44170c19f927b14b5cc2624">Sin olvidar que también se activan con el miedo, o con ese meollo de afectos, que se constriñe para vaciarse sin lograrlo, que llamamos <em>angustia</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-742aba60b2e897c20c86b9ac649a8ca4">Se lee en esta novela que se<em> “debe cultivar la belleza, aunque la tierra que nos toque sea un montículo de piedras”</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-534cb587359ba0f54fb0b0b00436d6d4">Proposición que puede leerse como manifiesto poético y político de una escritura y una vida:</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-1781481c2186343ba5a04b1c9b4cc457">VZL trató, cada día, de cumplir con ese compromiso.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-e5ea2f305e77f4d6367c1768e9eba3b1">Se lee en esta novela: <em>“No sólo escribí libros de poesía, hice conducta de poesía”</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-f167677948ff6515b515feaa0e8afab5">Tener una vida poética: en <em>eso</em> consiste la desmesura rebelde de la amistad entre el poeta en el hospicio y el joven que lo visita.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-c227deb5f42e9c53eaf7ef4bbcc953ad">Casi se ha olvidado que las demasías sensibles, en muchas culturas, se consideraban voces iluminadas, visionarias, sagradas.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-a13444df8cfbafe5b083083e72b9148e">Se lee en <em>Fedro</em> de Platón que quienes no aman practican la mesura y viven en una templada cordura, libres de pasiones y arrebatos; mientras que quienes aman entran en un estado de demencia. Entonces, Sócrates defiende la locura con estas palabras:</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-4085c696f02c32d54f341cd204ea91d3"><em>“Porque si fuera algo tan simple afirmar que la demencia es un mal, tal afirmación estaría bien. Pero resulta que, a través de esa demencia, que por cierto es un don que los dioses otorgan, nos llegan grandes bienes”</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-090d16c9252941f6c7b40c18ef93358a">Desquicias de la razón portan mensajes no escuchados o difíciles de escuchar.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-808b2b23eb414b8caa352fbbe8acf1a6">VZL vio en los manicomios campos que concentran crueldades y, a la vez, conservan emociones amordazadas por una civilización cada día más robotizada.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-56a85f765395d3cc08d24eed10eb451d">VZL publica <em>El pensamiento de Jacobo Fijman o el viaje hacia otra realidad</em> en 1970, allí se lee este diálogo: <em>“¿Se considera un santo? No sólo me considero, lo soy. Pero mejor no decirlo, porque no lo entenderían. Para los médicos eso es enfermedad. Y ellos no saben lo que es un santo. Sólo tratan a los demás como enfermos. Se guían por los síntomas. Y otras obligaciones no tienen… En esta sociedad está prohibido ser santo. Aún por la Iglesia”</em>.</p>



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<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-large"><img decoding="async" src="https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2022/08/Vicentess.jpg?v=1661654712" alt=""/><figcaption class="wp-element-caption"><em>Vicente Zito Lema.</em></figcaption></figure></div>


<div style="height:25px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d49bfede6215dbe8b67fc5318ae20bd5">JF nace en Rusia a fines del siglo diecinueve en una familia de campesinos judíos, inmigrados a la Argentina.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-239d7f1f91929078bbddd623398f20fc">Dos años después de los episodios de la <em>Semana Trágica</em> (en días de enero de 1919, en los que además de reprimir trabajadores, hubo ensañamiento con la inmigración judía considerada rusa y roja, JF se imagina víctima de un complot orquestado en su contra. Entonces, detenido por la policía, maltratado, golpeado, aterrorizado, termina en el Hospicio de las Mercedes.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-9a7f273c328bc0799abf7225ad7e4868">Se lee en el apéndice de este libro: <em>“</em><em>…Y entonces el vigilante me dio un golpe con esa vara que llevan. En la sien izquierda; y otra en la sien derecha. Luego me llevaron al interior de la comisaría, me estiraron en el suelo, y me golpearon con las varas. Me golpearon en las rodillas, en las manos, en la cabeza. Es completamente milagroso el estado mío, de que aun esté vivo. Después me desnudaron, me pusieron en un calabozo. Por la mañana, deben haber avisado a mis padres, que todavía vivían. Y me sacaron de la comisaria. Eso fue todo. Eso, y que les dije que era el Cristo Rojo. Lo sentía como una cosa cierta. Acaso no enseña San Pablo, ‘ser como otro Cristo’. Y mi intención era presentarme como un Cristo revolucionario. Por eso lo de Rojo. Mi grito ‘Yo soy el Cristo Rojo’ fue mi única respuesta a los golpes”</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-fa812d6c47e50bb3fad43ae8bc00b097">Así nace la leyenda del <em>Cristo Rojo</em>, del <em>Mesías</em>, del <em>Santo</em>, del <em>Loco ilustre</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-aad20489dc03d55d9f20fba293767b91">En el final de uno de sus cuentos (<em>Dos días</em>) en el que relata esa crisis que motivó que lo internaran, publicado en el diario <em>Crítica</em> en 1927, Fijman escribe:</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-2a02732e710a41cae5012be41dd5dcaa"><em>“El auto se detiene. Me bajan teniéndome de las dos manos.</em></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-aa1d6aff468f7a2f11f67875d83432bb"><em>Dice un policía:</em></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-b206da70800648ae71b3c64014c9cf71"><em>-Aquí traemos a un individuo que dice ser el Cristo Rojo y que padece del mal de la anarquía”</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-dad802778fce59ae57698d6a1c3e090e">En la tradición cristiana ortodoxa rusa se conoce, desde el siglo quince, la figura del <em>Yurodivy</em> que se puede traducir como <em>loco de dios</em>. Un personaje poético que abandona todas sus posesiones para aproximarse a la divinidad. Una figura, por momentos, provocativa y amenazante, que permanece al margen de las instituciones religiosas.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-606a792b94094db7649cf94af14b8f23">El <em>santo loco</em> asume una vida ascética, acepta el desprecio, el oprobio, que se lo trate como loco, para sentirse cerca de Cristo, quien también sufrió la burla y la humillación.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-3782dd0492626764a07049e9ab43940a">Se podría pensar que la desquicia de JF, se compone también, de la iluminación poética de un <em>santo loco</em> presente tanto en la literatura de Dostoyevski como en el cine de Tarkovski.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-81fea852ea1286ce4043a6582bf5d429">Se lee: <em>“¡Muchos mantenemos la virtud celeste con acción de sacrificio!”</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-989aad5f1e7dee43746f51fe35e437d8">¿En qué consiste <em>eso</em> que las psiquiatrías llaman <em>delirio místico</em>? ¿Cómo sucede esa convicción santa y fanática? ¿Qué cuerpos pueden soportar la tiranía de la pureza?</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-f9050923b480e56793dbae45e0c792f0">O se lee: <em>“Tengo por mérito acunar a Dios en el abismo de la sinrazón”</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-c0c9a8a7be60e33b5220611da18c3379">O se lee: <em>“Aquí sigo, Dios mío, rodeado por aquellos que te niegan…”</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-c1e92c2866d1abf4a5b7d6d76abf62e0">O se lee: <em>“Oh Dios, permíteme una duda: ¿Será por avaricia que nuestro amor declina…?”</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-30519496d5e42543c16f9a61136b3a17">O se lee: <em>“Si estuviera frente a un espejo, aquí no hay espejos, me preguntaría: ¿qué has hecho con tu vida frente a la ofensa y la maldad? Puedo decir: busqué refugio en la soledad y cumplo la ley de Dios&#8230;”</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-353d99b83910c9883c09fd6374137dd7">O se lee: <em>“Por estar en santidad, por ser santo, puedo tomar pecados de otros, sus enfermedades del espíritu, la maldad que ensanchan con sus actos&#8230;”</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-56cce3b8afeff03b0fbe62004597804f"><em>Fuegos mentales</em> puede leerse como una novela sobre la pobreza de un poeta que rueda cuerpo a cuerpo luchando contra la riqueza: primero y último mal del mundo.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-4e6d32b3823f2c0a8cc09e1346b84f41">Nadie sabe lo que una demasía sensible puede para tratar de redimir crueldades e injusticias de la historia.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-43b21d861cb07444290b343c58dff545">Escribe Fijman, en el comienzo del relato mencionado, cosas que pueden leerse como fragmentos del diario de su internación:</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-2704cd04341d28f657dce5e83f065f46"><em>“Hospicio de las Mercedes. Dicen que me han traído aquí porque estoy loco. Esto es imposible. Pensar que yo he perdido la razón, siendo una cosa de orden metafísico, trascendental. No puede ser. Además, he padecido hambre, sed, dormía mal, estudiaba mucho, quería mejorar a los hombres, tenía sentido del sacrificio, me redimía, amaba. No sé por qué, en una comisaría de la ciudad, me apalearon”</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-402d6582c374e2222f011131f7641e56">JF planea como una leyenda en la literatura argentina.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-db98556aafaee7b027cd6bbb23db2576">Leopoldo Marechal (1948) lo incorpora como personaje de <em>Adán Buenosayres</em>, con el nombre de Samuel Tesler. Inolvidable ese momento en que sale a la ventana y mostrando los techos, las terrazas de color ladrillo, las chimeneas y un lejano campanario, exclama:</p>



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<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-large is-resized"><img decoding="async" src="https://escritoresmalditosblog.wordpress.com/wp-content/uploads/2023/09/diseno-insta-post-libros-1-1.png?w=1024" alt="" style="width:438px;height:auto"/><figcaption class="wp-element-caption"><em>Jacobo Fijman.</em></figcaption></figure></div>


<div style="height:25px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-9289e76b7ec27964565ebc500c2d30d0"><em>“– ¡Ahí está Buenos Aires! –dijo–. La perra que se come a sus cachorros para crecer”</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-3a30c21b255d68d70af06df9c4557df3">Marechal explicó: <em>“Quise incorporarlo a la mitología de nuestra ciudad, junto a Xul Solar, señalando su categoría de héroes metafísicos, es decir, en un nivel superior del mito”</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-cec23ed3b3fa39e2b7d2759832940438">Abelardo Castillo (1985), en su novela de <strong><em>El que tiene sed</em></strong>, piensa a JF en el personaje de Jacobo Fiksler (<em>“el viejo poeta, el hombre en pedazos, el casi mitológico demente”</em>).</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-62b437dbe3810e0f77b44c0259930131">JF retratado como personaje de novelas, ¿sufrió el olvido como poeta, como artista que dibujaba y pintaba, como filósofo de la pureza?</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-3c8d506fd89af0d5848d09fe1f6ffeb8">Escribe en <em>Cena</em>, un poema del libro <em>Molino Rojo</em>: <em>“Fui un desaparecido, el más ausente: / el juntador de formas”</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-e39991cb2ee2a75663444e428f883994">VZL lo vuelve a traer como pensamiento vivo en estado conversacional.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-a924253339f53845c57fd97b5d41100c">VZL, impulsor de tantas revistas político culturales, explora todos los géneros: la poesía, la entrevista, el teatro, la narrativa, el ensayo, el manifiesto.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-cd629a21f053b1befc800035c671573d">Antes de este libro sólo una vez había empleado la palabra <em>novela</em> para orientar, desde el título, la lectura de una obra.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-c0d6965f67902101c5900a5693445002">En 2009, publica <em>Luz en la selva. La novela familiar de Enrique Pichon-Rivière</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-cb4579d43013d3a8273a1c74cdb0c877">VZL, ¿escribe biografías noveladas?</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-e8247c3d29d11aa22040ae9f5073fd0d">Tal vez procura otra cosa: una narrativa de la amistad que desafía pronombres personales y correspondencias gramaticales.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-bc66e42639122ce28b4b233263a154ef">Una narrativa que se podría enunciar así: <em>Yo, la amistad, habla</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-75cb900b479eaba8be2220208c24ca47">No concordancia verbal que repone la extrañeza de una intimidad indisciplinada: lo que comienza como primera persona se transforma en tercera.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-be1924e7bb156da286407f015eb09354">Vehemencias y quiebres, entusiasmos y lamentaciones, que no pertenecen, del todo, a ninguna de las voluntades que hablan.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-246a94062286b2bc557c7f7a702639f0">Quizás con este libo VZL termina de inventar una narrativa del habla de la amistad.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-8452b1d8f18c7e9fa2bdeb5b190603b8">El poeta en el hospicio escribe: <em>“Señor Juez, Señor Director del Hospicio, me dirijo a ustedes para que de inmediato me devuelvan el derecho al delirio. Lo tienen secuestrado hace treinta años…</em></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-092b94ffa7ce62334f51dc6368fde745"><em>Post Scriptum: ¿Saben que Dios manda salir del surco para bailar entre las nubes…?”</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-f7ae594f2ebe3e34154aa8ebdc4f215d">En esta novela VZL se despide de la vida pensándose como JF.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-5aada97a58a3c8275f13ba7844f890d1">Se lee: <em>“Que sea lo que sea… Que mi recuerdo se pierda entre las lluvias de noviembre&#8230; Allí nací… Tan solo me queda un ruego, que en mi boca es silencio&#8230; Tengo el vicio de escribir… Mi dicha será simple, tener las fuerzas para una despedida&#8230; Que se deslice tenue, sin escándalo… Que mi cuerpo sea ceniza de una sola vez&#8230; No profanado, entero… Que haya memoria… Más de una vez, en tiempos de delicias&#8230; Durmió en mi cama la poesía…”</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-1356068954aa9f10a782ba9264431146">JF nace un 25 de enero, VZL un 14 de noviembre. Pero, como diría Borges, en la eternidad todas las vidas habrán nacido en un solo y único día.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-b3be5e7ec41ee45dbc0843d586bbdd45">Un verso de JF en <em>Molino rojo</em> alcanza para contar los encierros, dice: <em>“Es muy larga la noche del corazón”</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-f8b0cf7a1e20b65b185efa3d587aac46">Se encuentran en esta novela momentos de eróticas crueles, machistas, tristes, desoladas, de los manicomios.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-e04ff4984e105dd321467c66573a676a">Se lee: <em>“La noche sirve de guarida para el demonio… y el hospicio es eso… una gigantesca noche…”</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-a294c697382279c609a5d5ea00855b11">La escritura de VZL tiene muchos matices, pero una condición de su literatura reside en la convivencia de las suavidades de la belleza con la lengua espasmódica de los ultrajes, la que muchas veces llamó <em>la lengua sucia</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-b26e26efed96f5c08a915dd28b03b2c5">Relata el poeta del hospicio: <em>“No cesan en sus delirios hasta formar un círculo de hombres en cuatro patas y el culo al aire, y después de dar siete vueltas uno a uno se van turnando, y salen del círculo y meten sus vergas en todos los culos, y vuelven al círculo para ser culeados, que es ley primera en estas ceremonias del diablo; poner y recibir en justa semejanza”</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-6c168bb6b80889a27b8682f0e62c9f89">VZL presenta en esta novela diálogos conmovedores de desahogo y consuelo entre un hijo encerrado y su madre muerta. Una mujer que llega y se va en una nube.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-4ff113431e8d88a697e7ffdc76089e3c">Se lee: <em>“-Yo necesito quemar el hospicio, madre; me estoy muriendo vivo”</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-112856e470f768809315646f9c66ac3b">O se lee: <em>“-Hablé del amor y me cocieron la boca con alambre, madre. Miré con amor y mis ojos fueron vaciados con una pala de punta, madre. Toqué unas manos con amor y tajearon mis manos con una cuchilla, madre”</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-68eadbd363dc15cdc7acaba0cf2f51bb">En un pasaje de la novela, el poeta del hospicio llora al escuchar la sonata <em>La locura</em> de Corelli, entonces deduce que está vivo, piensa: <em>“Está bien que llore, me dije. Los muertos no lloran, ni gustan de las flores que la gente empecinada lleva hasta sus tumbas”</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-8444d253c1b8fca8a63fb6b02b6ce691">Algo tan sencillo como <em>eso</em>: sentir emoción para sabernos con vida. Tener con quién la emoción para saber la amistad. Relatar esa dicha como legado.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-8c500fa87dacbd38319465f6ae8c6ddf">Edificar un castillo, una catedral de tejas en un bosque personal a metros del mar del sur, ese sueño recorre la novela.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-fe270a216937dc04988d72985d9d8fa9">Y, sin embargo, el poeta en el hospicio, al final, encuentra su morada en una conversación.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-99440a9b0cb3315c735df4013fdafb8f">La poesía mora en la amistad.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-7a9d5c66b5cd00a101a20e755439799b">En <em>Fuegos mentales</em> se leen visiones fantásticas que se ofrecen como reservas poéticas de una imaginación inagotable.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-b7bb6a740d9173539ef5ea2629535dcd">Se lee: “<em>¿Sabe que los niños guaraníes duermen la siesta dentro de los yacarés para que no los moleste el sol&#8230;?, así, al menos, lo vi en una pesadilla mientras temblaba de miedo”</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-856607796c77bdfdcafdbcc8c58988ab">Como otras veces, VZL pone en escena una de sus mayores convicciones: sin consentimiento de la fantasía no hay amistad. Sin relato de historias inverosímiles no hay amistad. Sin invenciones desmesuradas no hay amistad.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d307adc23c70a5a146f3e1cd289a4cd7">La amistad está en el mundo para atesorar fantasías, historias inverosímiles, invenciones desmesuradas. En esa común imaginación acontece la vida.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-4d252df5489279842c44e6d6e7b8c911">JF también en <em>Molino Rojo</em> supo dar la imagen de un momento sin sostenes, sin apoyos, sin soportes. Escribió: <em>“el suelo se ha caído de mis manos”</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-3093865e69c8b574d64dffdf1e613012">VZL pone a la vista en este libro lo que una vez supo el joven poeta y no olvidó más: no se trata de que nos sostengan, sino de que nos ayuden a sostener el suelo sobre el que nos apoyamos. Sostener lo que sostiene cuando dos manos solas no alcanzan.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-c6d11594db87d45f415d3234c311d1fc"><em>“El delirio es un instante, puede durar toda la vida”</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-5a43f7797db6612eb5147178330bd146">Una de las preguntas sin respuestas de la existencia se dice en este enunciado. Tal vez con los pies amarrados a la tierra transcurrimos a la espera de un instante de delirio. Pero ese momento, a veces, no llega o llega con mucho dolor.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-45c9b731c7e15612ac11d02f16ec0a33">Se lee: <em>“El director del hospicio me recibe con su boca de comadreja que emite a la vez carcajadas con pus y amenazas con sangre.</em></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-3d43f6f857310973be630ad6f659a57b"><em>-¡Me llegaron noticias del juez! ¡Así que el puto de su amigo se anduvo quejando! ¡Voy a hacer que paguen por su denuncia los dos, carajo! ¡Van a recorrer el hospicio con el culo al aire! ¡Se olvidan en qué tiempo estamos! ¡Este gobierno trajo al país el orden en todas partes, también aquí, más que nada aquí, este hospital es un símbolo, un ejemplo! ¡Un espejo que agranda y desnuda la realidad de nuestra sociedad! ¡Basta de quejas y denuncias! ¡Ayer recibió una buena medicina! ¡No habrá segundo aviso!”.</em></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-b60cf09340f3d72e714507ab82feb78a">En el calor de la amistad burbujean voces sofocadas. VZL advierte que las lenguas del ultraje desprecian lo que temen. La expresión <em>“el puto de su amigo”</em> delata algo que el poder intuye sin llegar a entender: una revuelta poética deviene revuelta política y una revuelta política, al cabo, transporta otras formas alegres de amistad y erotismo.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-66e0c32128da6633ea2a6fe7e692d41c">Muchas veces y de diferentes modos VZL dialogó con JF.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-530ddcf9642c4ac1de0e68ab30e8f1c9">En el primer número de la revista <em>Talismán</em> en 1969 que lleva en la portada una foto de Fijman con este título: <em>Jacobo Fijman, poeta en hospicio</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-8f3551408d501ab1e34ae5271263f887">En su libro <em>El pensamiento de Jacobo Fijman o el viaje hacia otra realidad</em> editado en 1970 en el que, tras un ensayo introductorio, recrea y despliega pensamientos de JF tomados en una grabación y transcribe un extenso diálogo en forma de entrevista.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-a98fd2c60fd3579f45859b130b77e545">En un poema dedicado a la memoria de JF que se llama <em>Tristeza por la muerte de un poeta</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-ab9e61a2051887008ac00e7beb62af7c">En una obra de teatro que titula <em>Delirium Vida (escenas de la búsqueda y el encuentro del poeta Jacobo Fijman)</em>, publicada a fines de los años noventa.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-1e872c763b2aba4e8a2f2e148bb0a03f">En otra pieza,<em> El Cristo Rojo</em>, estrenada en 2008 en la que Vicente protagoniza el papel de Fijman.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-f8e9844d89ea1498b473c7a36daf5ecb">Sin contar artículos, entrevistas, clases, ensayos desparramados por todos lados.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-363eb726ea94a0e9448cc2de14c70198">Maurice Blanchot, tras la muerte de George Bataille en 1962, advierte que no se habla sobre el amigo, sino que se sigue hablando con él. Que no se escribe acerca de su ausencia, sino que se prolonga la conversación. Que se busca seguir escuchándolo, permanecer junto a él, continuar queriéndolo.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-7bb739b0e5231559f9bb12f1c441eee4">Eso hace VZL en esta novela: reanudar una conversación sin fin con JF.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-6a23205c7c6bc9b9c5b13bf188572fa2">En tiempos en los que la desazón inmoviliza la imaginación, una hermosa imagen en este libro se anima a decir lo venidero aunque no se lo sepa: <em>“…poner los pies en las huellas del mañana”</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-b194003a22f30a7a746a302c96f6f55b">Jacobo Fijman y Vicente Zito Lema se llegaron a querer mucho.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-66c65eab14210ce1ba2abdeb69524a46">Vicente prometió a Fijman que lo sacaría de la morgue del hospicio para que no le abran la cabeza como hacían en el manicomio. No quería presentarse en el cielo todavía chorreando sangre.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-25fde957b8468b8148d21fbd18b977a8">Fijman prometió a Vicente esperarlo al final del camino. Para recitar juntos un único verso: <em>“Es muy larga la noche del corazón”</em>.</p>



<div style="height:41px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-73174e9223b04699e5b230853b57a79d">Buenos Aires, 27 de diciembre de 2024.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-7201ff58d9c516c26f68012687f3c931">*El autor es psicoanalista, ensayista y Profesor de Psicología de la UBA. Autor de&nbsp;<em>Deliberar las psicosis</em>&nbsp;( 2004);&nbsp;<em>Alejandra Pizarnik, maestra de&nbsp;</em>(2008):&nbsp;<em>Inconformidad</em>&nbsp;(2010). Su último trabajo publicado es «Sesiones en el naufragio, una clínica de las debilidades». Ediciones La Cebra.</p>
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