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	<title>financiarización archivos - La Tecl@ Eñe Revista</title>
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	<title>financiarización archivos - La Tecl@ Eñe Revista</title>
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		<title>La calle es la sede de la democracia &#8211; Por Carlos Raimundi</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 27 Jan 2018 22:27:33 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Carlos Raimundi]]></category>
		<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[asambleas públicas]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Carlos Raimundi afirma en esta nota que el sistema de representación demo-liberal se agota en paralelo con el agotamiento moral del modelo de concentración financiera. Para re-democratizar el poder plantea retomar la idea más profunda de la democracia que proviene de la expresión pública en el ágora. </p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em><strong>Carlos Raimundi afirma en esta nota que el sistema de representación demo-liberal se agota en paralelo con el agotamiento moral del modelo de concentración financiera. Para re-democratizar el poder plantea retomar la idea más profunda de la democracia que proviene de la expresión pública en el ágora.</strong></em></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong> </strong><strong>Por Carlos Raimundi*</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La palabra república (res publica = cosa pública) se remonta a la Roma anterior a Cristo. Pero, tal como la conocemos, es una construcción mucho más reciente, heredada de las ideas liberales de la Europa de los siglos XVII y XVIII, y plasmada en la constitución de los EE.UU. de 1787. Los ‘padres fundadores’ de ese estado, lectores de Montesquieu y hombres de gran poder económico de la naciente burguesía, estaban llamados a construir un sistema de gobierno que representara a la nueva clase dominante en lugar de las antiguas monarquías, que expresaban al clero y la nobleza decadentes. Con ese objetivo, idearon dos grandes poderes surgidos del voto de las mayorías, el ejecutivo y el legislativo. Pero se reservaron para la élite económica el dominio de un tercer poder no mayoritario, el judicial, para que ejerciera en última instancia el control de lo actuado por los anteriores. Lo justificaban con el argumento de que se trataba de un sistema de ‘frenos y contrapesos’ capaz de impedir que se reiteraran los abusos del monarca, y, a su vez, de prevenir los riesgos de una posible ‘tiranía de las mayorías’.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Se diseñó así la arquitectura demo-liberal que, durante los casi tres siglos de vigencia del capitalismo, garantizó la propiedad privada y los negocios de quienes ostentaban el poder, bajo la excusa de que con ese régimen las masas obreras también alcanzarían cierto grado de prosperidad. Ese proceso atravesó diversos momentos, algunos de ellos de tal autoritarismo y violación de derechos, que recuperar las libertades civiles que el sistema establecía (siempre en pos de permitir la libre circulación y acumulación del capital de la burguesías devenidas en oligarquías) pasó a ser un objetivo también para los trabajadores, aun cuando fueran explotados económicamente. </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Sin embargo, esa arquitectura llena de mediaciones cada vez más complejas, terminó por distorsionar la voluntad expresada por el pueblo a través de su voto. Los pueblos votan, pero no deciden. El sistema derivó mucho más en la concentración de poder económico, que en la distribución de poder político, y eso mella el fin último declarado, que es conseguir cuotas cada vez mayores de felicidad y autonomía. Se sigue votando, pero se es cada vez menos feliz. Es decir, el sistema de representación demo-liberal se agota históricamente, en paralelo con el agotamiento moral del irracional modelo de concentración financiera del cual es su pilar institucional. Si se quiere superar a este último, habrá que poner en cuestión también a aquel, a través de nuevas formas de ejercer el poder popular. .</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">¿Esto significa volver a viejos esquemas autoritarios? No. ¿Significa renunciar al concepto de distribución del poder a expensas de un poder concentrado? No, precisamente lo contrario. Se trata de re-democratizar el poder, hoy absolutamente concentrado gracias a la debilidad del sistema institucional heredado del liberalismo y conocido como la república en términos clásicos. Se trata de retomar la idea más profunda de la democracia, más antigua y más genuina aún que la república, porque proviene de la expresión pública en el ágora.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Para la democracia moderna, el voto de la mayoría es el punto de origen de la legitimación de los gobiernos. Pero el alma del sistema se apoya en un conjunto de valores que implican la conquista de derechos para esas mayorías, el que alcancen de un mayor bienestar, el acercarse a pautas de una vida más placentera, la construcción de una sociedad más igualitaria, más soberana, el incrementar sus niveles de desarrollo. .</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Cuando un gobierno sólo cumple con el requisito del voto, pero viola todos los demás componentes democráticos, se convierte en un gobierno con un único elemento de legitimidad, desligándose de todos los demás, como los derechos, la soberanía o la igualdad. Legítimo en su origen, se des-democratiza a lo largo de su desarrollo. Además, esta deslegitimación social genera disconformidad y las consiguientes protestas, lo que activa y enardece el aparato represivo, con lo que se amenaza el pleno y libre ejercicio de los derechos y garantías constitucionales. Se trata de una suerte de círculo vicioso que deteriora la calidad institucional: los poderes instituidos durante la fase procedimental de la democracia incurren en el incumplimiento del mandato recibido.  </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Es así que, cuando se obturan los canales institucionales tanto en el campo económico, el campo laboral, como en el de los derechos civiles, los sectores más perjudicados llegan a un punto de inflexión en cuanto a su hartazgo, y no les queda otra posibilidad que salir a la calle, movilizarse y re-ocupar el espacio público, que es, finalmente, el lugar que alumbró a la democracia. Lejos de amenazar a las instituciones democráticas, la movilización popular, la ocupación de las calles y las plazas públicas re-sitúan a la democracia en el territorio que le diera origen, en su institución más genuina: el foro, la asamblea. Se trata de la democracia activa, protagónica, frente a la democracia fósil, insincera, simulada. Lejos de desestabilizar, el pueblo la reencauza, la re-democratiza.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La calle, la asamblea pública fue la primera sede de la democracia. Y, clausurados los canales formales más tradicionales para ejercerla, vuelve a ser su sede más auténtica, hasta tanto las nuevas autoridades, como la noción más profunda de la democracia lo indica, cumplan con la voluntad popular a través de sus decisiones políticas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Buenos Aires, 27 de Enero de 2018</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>*Ex diputado FpV, secretario general del Partido SI.</em></span></p>
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		<title>Esto no se sostiene &#8211; Por E. Raúl Zaffaroni</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 18 Feb 2022 22:48:36 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Destacada]]></category>
		<category><![CDATA[E. Raúl Zaffaroni]]></category>
		<category><![CDATA[deuda externa]]></category>
		<category><![CDATA[Economía mundial]]></category>
		<category><![CDATA[Eugenio Zaffaroni]]></category>
		<category><![CDATA[financiarización]]></category>
		<category><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></category>
		<category><![CDATA[Neoliberalismo]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Raúl Zaffaroni sostiene en esta nota, retomando las palabras pronunciadas por el Papa Francisco en 2015, que el estado de hiperfinanciarización de la economía mundial, con el salto descomunal de la deuda, no se sostiene más sin conducirnos a un colapso económico de características universales.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong><em>Raúl Zaffaroni sostiene en esta nota, retomando las palabras pronunciadas por el Papa Francisco en 2015, que el estado de hiperfinanciarización de la economía mundial, con el salto descomunal de la deuda, no se sostiene más sin conducirnos a un colapso económico de características universales.</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>Por E. Raúl Zaffaroni</strong>*</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></p>



<div style="height:40px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-drop-cap has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">La enorme dimensión de la administración fraudulenta con la que el macrismo endeudó e hizo desaparecer varias decenas de miles de millones de dólares nos hace perder de vista que el endeudamiento no es solo un problema nuestro, como tampoco exclusivo de nuestra América y ni siquiera del sur tardocolonizado del planeta, sino mundial.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Es bueno, pues, que cuando ahora tememos a la imposición de reducciones presupuestarias, no perdamos de vista el marco económico y social del mundo y especialmente del hemisferio norte. Es la primera vez en los más de quinientos años de historia del colonialismo en que el instrumento colonizador está llevando al desastre a las metrópolis desde donde se coloniza. &nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">La prudencia indica que nadie debería gastar más de lo que gana, tanto los individuos como los estados. Pero a veces las cosas no funcionan conforme a esta lógica y, por ende, desde hace mucho los estados del norte comenzaron a gastar más de lo que producían.  </p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Esto viene de larga data y se explica por la sucesión de crisis del capitalismo, cuya historia en realidad parece ser la de sus crisis y de la forma en que se las arregló para sobrevivir hasta el presente.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">El capitalismo no tiene vocación democrática, es decir, igualitaria y, por ende, en el siglo XIX y hasta la primera guerra mundial, solía reprimir brutalmente a los trabajadores en el hemisferio norte, donde criminalizaba las huelgas, el sindicalismo, el socialismo y el anarquismo.  </p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">En la primera guerra hubo un grosero error de cálculo en Europa: se creyó que sería una guerra de ejércitos que terminaría en pocos meses, como había sido la franco-prusiana de 1870, pero de hecho fue la primera <em>guerra total</em> en que los estados tuvieron que comprometer toda su economía en el esfuerzo bélico, quedando arrasados tanto los ganadores como los perdedores, salvo Estados Unidos, que la decidió sin guerra en su territorio.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">A partir de la posguerra se quiso restablecer una economía de mercado sin regulación, lo que dio lugar al festival de la especulación de los <em>roaring twenties</em> económicos, que acabaron en el desastre de la <em>gran depresión</em> de 1929, cuya solución la encaró el <em>New Deal</em> de Roosevelt por vía del de una política de intervención (keynesianismo), pero la crisis repercutió en Europa abriendo el espacio al fascismo y al nazismo.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">En la segunda posguerra y con el mundo bipolar se extendió el keynesianismo por todo el mundo del norte llamado occidental que, en sustancia, consistió en establecer un difícil matrimonio entre el capitalismo y la democracia, o sea, entre la pulsión a mayores ganancias, más concentración de riqueza y consiguiente mayor desigualdad del capitalismo, y la de mayor bienestar, mayor distribución de la riqueza y menor desigualdad de las democracias.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Es innegable que esta combinación dio muy buenos resultados en el norte, con las grandes democracias capitalistas, los estados de bienestar y las sociedades de consumo, todo sin las brutales represiones de la preguerra. No cesaron las pulsiones contradictorias, pero se mantenía un difícil equilibrio porque, por un lado, las democracias ponían límites al afán de ganancias propio del capitalismo, en tanto que, por el otro, el capitalismo impedía la radicalización de las pulsiones igualitarias de las democracias. Esta combinación fue posible porque en la posguerra el capitalismo debió adaptarse, no sólo porque enfrentaba al estalinismo, sino también porque estaba bastante desprestigiado en ese tiempo.&nbsp; &nbsp;&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Todo se mantuvo en estas condiciones hasta que el crecimiento (PBI) se desaceleró después de las <em>tres décadas de oro</em> posteriores a la guerra y por los setenta los estados comenzaron a gastar más de lo que sus economías producían: dejaron de lado el prudente y conservador equilibrio presupuestario, se liberaron del patrón oro y se lanzaron a fabricar dinero, es decir, a producir inflación.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Así siguieron las cosas en los setenta y ochenta, hasta que este remiendo nada saludable tocó sus propios límites y en los noventa los estados del norte optaron por desvirtuar al dinero convirtiéndolo en una mercancía y apelaron al endeudamiento, o sea al crédito; dejaron de fabricar dinero para fabricar promesas de futuro pago en dinero.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Esta historia parece la de alguien que tapa agujeros a medida que se producen y, en consecuencia, este parche del endeudamiento es lo que se conoce como la <em>financiarización</em> de la economía: el dinero futuro –de momento inexistente- se vende y compra al mejor postor y, como consecuencia, también convirtió en falsas mercancías al trabajo y a la naturaleza; con esta última, tampoco le conmueve poner en peligro la propia subsistencia de la especie. &nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Este nuevo parche dio prioridad a la emisión de deuda y a la hipertrofia del aparato financiero de los bancos por sobre el capitalismo productivo. Pero como China se volvió la principal tenedora de títulos de la deuda de Estados Unidos, este último bajó los intereses y sus títulos dejaron de atraer inversores.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">En esa emergencia los norteamericanos inventaron el otorgamiento irresponsable de créditos hipotecarios, que ofrecían intereses mucho más altos, pero cuyos deudores eran personas que no garantizaban su pago. Se reunían en un mismo título numerosos créditos hipotecarios que se vendían en las bolsas de todo el mundo y los inversores acudían como moscas al dulce de esos intereses.</p>



<div style="height:35px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter size-large"><img decoding="async" src="https://businemetrics.files.wordpress.com/2018/09/lehman-brothers.jpg" alt=""/></figure></div>



<div style="height:35px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">La insólita demanda de inmuebles hizo que sus precios subiesen como nunca y los intereses también, pero era obvio que se trataba de una <em>macroestafa</em>, porque nadie podía creer que siguiesen subiendo al infinito. Como era de esperar la burbuja estalló en 2008.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">En esa emergencia, los bancos -autores de la estafa- extorsionaron a sus estados, porque eran los únicos que disponían del <em>know how</em> para salir del problema y, además, porque su quiebra hubiese arrastrado a sus gobiernos. En consecuencia, los Estados Unidos pagaron quinientos mil millones de dólares de sus contribuyentes y los de Europa cuatrocientos mil millones de euros para salvar a sus bancos estafadores. &nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Desde esta <em>gran recesión</em> de 2008-2009, en el norte se trató de controlar el endeudamiento mediante <em>ajustes</em>, pero el resultado no fue nada positivo, puesto que la deuda no bajó, el producto bruto mundial se estancó bastante y solo subieron los coeficientes de Gini, es decir, los indicadores de creciente desigualdad social y concentración de riqueza.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Estas eran las condiciones problemáticas en 2015 cuando el Papa Francisco en la encíclica <em>Laudato si</em> dijo <em>esto no se sostiene</em>. ¿Pero qué es el <em>esto</em> que según Francisco no se sostenía? No era otra cosa que el capitalismo financiero, y el Papa lo dijo hace siete años. &nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Pero en los dos últimos años esas circunstancias se agravaron dramáticamente por efecto de la pandemia. El producto bruto mundial no está estancado, sino que bajó en todos los países o tuvo excepcionales aumentos insignificantes. En 2020 descendió un 5% en Canadá, más de un 3% en Estados Unidos, más del 4% en Alemania y Japón y un 8% en Italia. Esto no se remonta fácilmente.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">En cuanto a la deuda, no sólo no disminuyó, sino que aumentó notoriamente, alcanzando la cifra record de 281 billones (millones de millones) de dólares y superó en 2020 el 355% del PIB global. Este salto del 2020 supera en más del 25% el aumento registrado en toda la década anterior (que había sido de 88 billones). &nbsp;&nbsp;&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Esto significa que el capitalismo se desbocó liberándose de las limitaciones con que le ponía freno la democracia. Su matrimonio con la democracia se divorció en malos términos en el norte y ahora su afán endógeno de mayor ganancia sin ningún obstáculo lo está llevando al abismo: semejantes cifras astronómicas de deuda no pueden reducirse por mucho que se recurra a los <em>ajustes</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Esos <em>ajustes –</em>o reducciones presupuestarias de inversión social- no traerán otra consecuencia que destruir a las democracias del norte que se debilitan aceleradamente, porque las decisiones económicas no las toman sus políticos, sino organismos supranacionales como el FMI o la autoridad económica de la Unión Europea y otros, cada vez más copados por los tecnócratas formados en la insólita tesis de que el desbocamiento del capitalismo es la solución a todos los problemas, o sea, la ideología autodenominada <em>neoliberalismo, </em>que legitima el camino al suicidio del propio capitalismo.&nbsp;</p>



<div style="height:35px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter size-large"><img decoding="async" src="https://pbs.twimg.com/media/Di1GNfJX4AURf3E.jpg" alt=""/></figure></div>



<div style="height:35px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">La impotencia de la política la desprestigia en los estados del norte del planeta, puesto que se vote a quien se vote, poco o nada cambia. La política no llama la atención más que como un espectáculo deportivo y no siempre de buena calidad. Se desdibujan los partidos tradicionales del norte, socialdemócratas, laboristas, liberales y conservadores, todos se volvieron partidarios de <em>TINA</em> (<em>there is not alternative</em>) y eso permite que emerjan extraños cometas que atraviesen el firmamento electoral, populacheristas tragicómicos, <em>libertarios</em> que uruspan el nombre de los viejos anarquistas, cuando no también <em>terraplanistas, antivacunas </em>y neonazis.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Es difícil imaginar que algo pueda detener el camino al precipicio del capitalismo, pero no lo está derrotando nadie, nadie lo tumbará, sino que se suicida por su propia fuerza endógena. Su divorcio es como el de algún marido que se separa porque cree liberarse del control de la mujer y se lanza al alcohol, las drogas, las prostitutas, abandona sus negocios y acaba en el derrumbe. Si nada detiene el camino de su dogmatismo <em>neoliberal</em> va camino de la implosión.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Pero esa perspectiva no es para alegrarse gratuitamente, porque no hay ningún sistema disponible viable que se le oponga como reemplazo y su implosión significaría el caos, la incertidumbre total. Es verdad que –como enseña la teoría- el caos se organiza, pero en tanto esto suceda puede abrirse un espacio de gravísimas consecuencias inimaginables.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Sin duda que todo esto incide en nuestras <em>protodemocracias</em> regionales nunca muy seguras ni estables, por lo que debemos tomar consciencia de la situación del mundo y prepararnos institucionalmente. Sólo una sólida reafirmación comunitaria nos permitiría superar el trance que parece avecinarse. El norte puede observarnos como adelanto de lo que, si nada cambia, es lo que les depara el destino suicida que ahora legitima la ideología del <em>neoliberalismo</em>. &nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Quizá desde la propia debilidad y vulnerabilidad del sur, que anticipa la emergencia del norte, pueda germinar &nbsp;un nuevo pensamiento que bosqueje el nuevo proyecto mundial de reemplazo o al menos de superación del posible caos. Pero para eso debemos pensar y, por cierto, no tenemos menos neuronas que los del norte y que, a juzgar por los resultados, todo indicaría que no las están usando demasiado bien. Pero más allá de estas especulaciones, lo cierto es que <em>esto no se sostiene</em>. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;</p>



<div style="height:40px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Buenos Aires, 18 de febrero de 2022.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">*Profesor Emérito de la UBA.</p>
<p><a class="a2a_button_facebook" href="https://www.addtoany.com/add_to/facebook?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Festo-no-se-sostiene-por-e-raul-zaffaroni%2F&amp;linkname=Esto%20no%20se%20sostiene%20%E2%80%93%20Por%20E.%20Ra%C3%BAl%20Zaffaroni" title="Facebook" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_twitter" href="https://www.addtoany.com/add_to/twitter?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Festo-no-se-sostiene-por-e-raul-zaffaroni%2F&amp;linkname=Esto%20no%20se%20sostiene%20%E2%80%93%20Por%20E.%20Ra%C3%BAl%20Zaffaroni" title="Twitter" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_whatsapp" href="https://www.addtoany.com/add_to/whatsapp?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Festo-no-se-sostiene-por-e-raul-zaffaroni%2F&amp;linkname=Esto%20no%20se%20sostiene%20%E2%80%93%20Por%20E.%20Ra%C3%BAl%20Zaffaroni" title="WhatsApp" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_telegram" href="https://www.addtoany.com/add_to/telegram?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Festo-no-se-sostiene-por-e-raul-zaffaroni%2F&amp;linkname=Esto%20no%20se%20sostiene%20%E2%80%93%20Por%20E.%20Ra%C3%BAl%20Zaffaroni" title="Telegram" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_email" href="https://www.addtoany.com/add_to/email?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Festo-no-se-sostiene-por-e-raul-zaffaroni%2F&amp;linkname=Esto%20no%20se%20sostiene%20%E2%80%93%20Por%20E.%20Ra%C3%BAl%20Zaffaroni" title="Email" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_print" href="https://www.addtoany.com/add_to/print?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Festo-no-se-sostiene-por-e-raul-zaffaroni%2F&amp;linkname=Esto%20no%20se%20sostiene%20%E2%80%93%20Por%20E.%20Ra%C3%BAl%20Zaffaroni" title="Print" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_dd a2a_counter addtoany_share_save addtoany_share" href="https://www.addtoany.com/share#url=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Festo-no-se-sostiene-por-e-raul-zaffaroni%2F&#038;title=Esto%20no%20se%20sostiene%20%E2%80%93%20Por%20E.%20Ra%C3%BAl%20Zaffaroni" data-a2a-url="https://lateclaenerevista.com/esto-no-se-sostiene-por-e-raul-zaffaroni/" data-a2a-title="Esto no se sostiene – Por E. Raúl Zaffaroni"></a></p><p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/esto-no-se-sostiene-por-e-raul-zaffaroni/">Esto no se sostiene &#8211; Por E. Raúl Zaffaroni</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
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		<title>¿QUÉ SOMOS LOS HUMANOS? &#8211; POR E. RAÚL ZAFFARONI</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 27 Jun 2024 12:58:22 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Destacada]]></category>
		<category><![CDATA[E. Raúl Zaffaroni]]></category>
		<category><![CDATA[Cambio civilizatoria]]></category>
		<category><![CDATA[Destrucción del planeta]]></category>
		<category><![CDATA[financiarización]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Zaffaroni sostiene en este artículo que no es natural en nuestra especie la existencia de un elemento natural o genéticamente psicopático; en realidad, dice Zaffaroni, lo psicopático es producto de una desviación cultural y civilizatoria grave del poder planetario. Urge, entonces, producir un cambio civilizatorio.</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/que-somos-los-humanos-por-e-raul-zaffaroni/">¿QUÉ SOMOS LOS HUMANOS? &#8211; POR E. RAÚL ZAFFARONI</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
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<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-9ba1a8b6fb85ce4724bae145f6321258 wp-block-paragraph"><strong><em>Zaffaroni sostiene en este artículo que no es natural en nuestra especie la existencia de un elemento natural o genéticamente psicopático; en realidad, dice Zaffaroni, lo psicopático es producto de una desviación cultural y civilizatoria grave del poder planetario. Urge, entonces, producir un cambio civilizatorio.</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-a6644aad569b14774455ac04fc54f1c1 wp-block-paragraph"><strong>Por E. Raúl Zaffaroni*</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d5e18531e670bd10ca130847a62fe9c1 wp-block-paragraph"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></p>



<div style="height:40px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-drop-cap has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-5d0f6fb37df9da84f14413591e444fc8 wp-block-paragraph">En el intercambio de correspondencia que en los años de entreguerras mantuvieron Albert Einstein y Sigmund Freud, el psicólogo se mostró mucho más pesimista que el físico en cuanto a la posibilidad de erradicar las guerras. Freud confesaba su <em>envidia</em> a Einstein, dado que este último, como físico, tenía una autoridad científica que no lo alcanzaba a él como psicólogo, al punto que cualquier ignorante se atrevía a opinar contra su obra. En verdad, tampoco Einstein fue invulnerable a los múltiples ignorantes que pululan por el mundo.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-f077393e389bda81b06219289f696b43 wp-block-paragraph">A casi cien años de distancia y, habida cuenta que el siglo XX protagonizó más de doscientas cincuenta guerras, una pluralidad de genocidios y crímenes contra la humanidad y otras aberraciones y el siglo XXI hasta ahora no parece apartarse de ese camino, ese diálogo sigue abierto, más allá del agotamiento de la existencia terrena de sus protagonistas. Los pesimistas no tienen más que repasar esos crímenes para plegarse a Freud, compartan o no las razones científicas de su pesimismo.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-e75aa6ff7e44d4078141eef291c28607 wp-block-paragraph">Cabe pensar que Einstein avizoraba el terrible desarrollo cercano de la tecnología de destrucción masiva, materializado en pocos años, siendo hoy la acumulación de armas nucleares uno de los peligros de extinción física de la humanidad. Freud, que nada sabía de física –como dijo en el único y amigable encuentro personal que tuvieron- se basaba en su ciencia. Por esos años, el nazi Carl Schmitt sostenía que la esencia de la política era la construcción de un enemigo al que aniquilar; hasta hoy lo siguen muchos que por pudor omiten su cita. No son muy ajenos a los argentinos los impulsos a la aniquilación de la propia descendencia del <em>enemigo, </em>con el robo de niños, justificado en su momento por una supuesta <em>jueza de menores. </em>&nbsp;&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-933c7a524d8401a42cdd13e631f3d787 wp-block-paragraph">En su tiempo, ninguno de ambos genios atisbaba otros peligros no menos graves, igualmente resultado de la tecnología y del propio sistema capitalista liberado de todo control político. No hubiesen sospechado que llegaría un día en que enormes corporaciones transnacionales tuviesen más ganancias que el PBI de muchos países y que su poder sometiese a los propios políticos del norte, suprimiendo todo límite político a la natural infinita apetencia de ganancias del capitalismo, ahora por entero desbocado.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-7e9814a97e1b65b4ea7635db952df926 wp-block-paragraph">Tampoco los dos genios percibieron el peligro de la destrucción del medio ambiente que, si bien es un proceso de degradación y muerte que se remonta a la aparición del ser humano en el planeta, a lo largo de la historia fue acelerando su ritmo letal hasta llegar a una progresión geométrica en el siglo XX, con el rapidísimo incremento de la extinción de especies animales y vegetales, el aniquilamiento de los ecosistemas, el calentamiento global, el debilitamiento de la capa de ozono que desde millones de años protege al planeta de los rayos ultravioletas solares, la notoria reducción de la biodiversidad, el aumento de la desertificación con el consiguiente desplazamiento de poblaciones, y podríamos seguir enumerando desastres.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-73af811d2bf1bd0936beb25cbe5dba06 wp-block-paragraph">Entre otras muchas cosas, es sabido que el presupuesto militar mundial de un año sería suficiente para resolver el problema del hambre en todo el planeta; que el actual capitalismo sin control político llevó a la <em>financiarización</em> de la economía, lo que endeuda a pasos agigantados a los países del sur, que para pagar deben explotar sus recursos con creciente degradación del medio ambiente; que los pesticidas acaban con la fauna menor, incluso con los insectos indispensables para la polinización y consiguiente producción de nuestros alimentos; que las selvas se van reduciendo, los reservorios de biodiversidad van achicándose; que diversos organismos internacionales hacen tímidos llamados a la moderación, pero desde la cumbre de Rio de Janeiro de 1992 hasta hoy no se recogen más que fracasos en la realidad; que se reitera la expresión <em>desarrollo sustentable</em>, que nadie sabe muy bien qué es; que es de toda evidencia que esos organismos tampoco tienen poder para detener las guerras en curso; que las guerras incrementan enormemente el deterioro de los ecosistemas; que incluso la experimentación bélica en las potencias deteriora sus propios territorios; y un largo <em>etcétera.</em></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-97f6cdaf353f3d43539c48c2858678e3 wp-block-paragraph">Parte de ese <em>etcétera</em> es algo que no sabemos y se discute: ¿Podrá moderarse el capitalismo y volver a ser limitado por la política? ¿Será el capitalismo incompatible con la supervivencia humana en el planeta?</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-a182cf8e44ac494ff5a40987dde99c09 wp-block-paragraph">Si bien los científicos advierten en todos los tonos el peligro, los adoradores del <em>dios-mercado </em>esparcen e inhalan incienso y lo niegan, hasta que alguna evidencia los obliga a aceptarlo, en cuyo caso atenúan la gravedad y prometen una solución tecnocrática, de momento al menos propia de la literatura fantástica de la más exquisita y exuberante imaginación. Así, a partir del ADN petrificado, volveremos a ver mamuts y otros animales. La tecnología permitirá alimentar sin problema a los diez mil millones de habitantes del planeta que se calculan para mediados de este siglo. No faltan otros que van más allá y presagian que su minoría privilegiada se transmutará en <em>cyborns</em> o en <em>poshumanos</em> inmortales que irán a poblar algún planeta a miles de años luz del nuestro.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-1a2a172ac36e6cfe57f2835647ac9a70 wp-block-paragraph">Otro dato que no cabe olvidar -no menor, por cierto- es que, después de miles de años, nuestros jefes de manadas se reunieron el 1948 para declarar que todos los humanos son personas, o sea, que todos los humanos son humanos, lo que no necesitaron los individuos de ninguna otra especie para reconocerse entre ellos. Pero lo cierto es que en gran medida eso queda hasta ahora en el papel del <em>deber ser jurídico,</em> que no se transforma mecánicamente en un <em>ser fáctico</em>.&nbsp; &nbsp;</p>



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<figure class="aligncenter size-large"><img decoding="async" src="https://pymstatic.com/157/conversions/psicopatia-wide.jpg" alt=""/></figure>
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<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-24329bf68850106ea5f04b9b3eb837bf wp-block-paragraph">Creo que, de haber continuado hasta ahora el cambio de correspondencia de hace casi un siglo, el físico hubiese debido darle la razón a don Sigmund: la humanidad parece sufrir una patología (o <em>psicopatía</em>) de agresividad suicida. Es innegable que seguimos siendo la especie más agresiva y gratuitamente destructiva tanto entre nosotros como para las otras especies (<em>intra- e interespecíficamente</em>). &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-875d9942dcc7ba00b8993b52b987017b wp-block-paragraph">Lo que hace un siglo tenía cierta importancia en vista de los peligros que se avecinaban, ahora sería una discusión de valor muchísimo más vital, porque nos aproximamos aceleradamente al riesgo de puntos de no retorno, sin contar con que algunos ya los hemos superado, como la eliminación de miles de especies y otros daños que no son recuperables, sin contar con los que, aun siéndolo, demandarían varias generaciones hasta ser parcial o totalmente recuperados.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-bf22867748ec6e3abd85829a3013efbb wp-block-paragraph">Aunque pocos se animan a decirlo claramente, es menester perder todo temor y sincerar la naturaleza de lo que se discute: se trata nada menos que de nuestra especie. ¿Qué somos?</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-5638acb2f74012371d204e086c47c4ec wp-block-paragraph">Es claro que somos animales, menos de un 2% de nuestro ADN nos distingue de los homínidos más semejantes a nosotros. En ese menos del 2% va nuestra capacidad de lenguaje simbólico, que es lo que en este momento me permite escribir y suponer que alguien leerá lo que escribo. ¿Esta diferencia es un privilegio o un accidente nefasto de la naturaleza? ¿Somos una especie privilegiada o una <em>célula loca</em> del planeta? No nos engañemos: esta es la verdadera pregunta.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d9353861128c4cd5851532e70edf483d wp-block-paragraph">Todo indicaría que don Sigmund lleva las de ganar a juzgar por los datos presentes. No obstante, debemos reflexionar acerca de que las instituciones que condicionan esta horrorosa y letal realidad también son obra humana, es decir, que hay una <em>base institucional de agresividad inmoral</em> sobre la que se asientan las inmoralidades parciales. Esto los admiten y expresan muchos protagonistas de nuestro actual momento mundial, algunos otrora ideológicamente antagónicos e incluso denunciando esa <em>base institucional inmoral</em> desde perspectivas absolutamente incompatibles.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-15e1ff15f1a0eafff59d5daed81249d6 wp-block-paragraph">Si hubiese un elemento <em>natural</em> o <em>genéticamente psicopático</em> en el ser humano, esta percepción por parte de muchos protagonistas del presente, incluso desde esas posiciones ideológicas incompatibles, no tendría una explicación o, al menos, esta sería bastante difícil: sería menester probar que esos protagonistas son <em>anormales</em>. Por ende, es razonable pensar que lo <em>psicopático</em> <em>no es natural</em> en nuestra especie, sino creación de una desviación cultural y civilizatoria grave del poder planetario, de vieja data, pero que se aproxima a su punto extremo en nuestros días, demandando un cambio civilizatorio.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-a67c121293e9f735cc86669e741fa90d wp-block-paragraph">Movimientos feministas que ven en el patriarcado el origen de la agresividad patológica de la humanidad que alcanza ahora un nivel de máxima gravedad; las diferentes variables del <em>pensamiento verde</em> (al menos cuando no se pierde en confusiones); la reivindicación de las cosmovisiones de los pueblos originarios, respetuosos de sus ambientes que les permitieron la subsistencia; los movimientos y en general el pensamiento <em>descolonial</em>; la revisión de la historia mundial relatada desde el Sur; y, lo que no deja de llamar la atención, las religiones: no solo las grandes religiones monoteístas, sino también los múltiples sincretismos de nuestra América.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-8bf7fdf92e2fcf8dcc870c186f048f99 wp-block-paragraph">Es obvio que ninguna concepción <em>creacionista</em> puede admitir que un Dios nos haya creado para divertirse viendo cómo nos destruimos y, menos aún, que nos haya hecho a su imagen y semejanza. Pero, aunque no se crea en un Dios personal, es poco racional pensar que la energía cósmica –la naturaleza si se quiere- se haya enroscado para producir una especie animal psicopática y suicida, es decir, para producir una <em>maldad cósmica</em>.</p>



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<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-large is-resized"><img decoding="async" src="https://i0.wp.com/claridadpuertorico.com/wp-content/uploads/2023/10/P14-3662.png?fit=640%2C480&amp;ssl=1" alt="" style="width:506px;height:auto"/></figure>
</div>


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<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-10964b828b8cd087c51b27b524e165fe wp-block-paragraph">Descartado el pesimismo de atribuir la psicopatía política y económica de nuestro mundo a un <em>defecto natural o genético</em> de la especie, me inclino a creer que estamos vivenciando algo así como aquella <em>huelga de la noósfera</em> que vaticinaba Teilhard de Chardin, es decir, una <em>huelga de la inteligencia</em>, que intenta ocultarnos que somos <em>libres</em>, no para ganar más explotando a los <em>otros</em> en pos de una acumulación de riqueza que no gastaremos ni viviendo cien vidas, sino <em>libres para decidir nuestro destino como especie</em>. No se trata de un optimismo superficial, cuando vemos que desde muy diferentes cosmovisiones y perspectivas ideológicas se producen coincidencias otrora inconcebibles.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-de8914d331b930d3a4573e2f2b33d838 wp-block-paragraph">Sin duda, pese al panorama general, algo raro, singular y positivo está pasando en el mundo. Hace pocas décadas hubiese sido muy difícil imaginar un Papa del Sur que expresase un pensamiento renovador de la Cristiandad –que para nada agrada a los poderosos-, que impulsase el diálogo interreligioso y que, además, escribiese palabras tan racionales que, más allá de la fe, no pueden menos que suscribir quienes nunca imaginaron coincidir con él. Así, l<a>lama a la naturaleza <em>hermana</em> y afirma: </a><em>Esta hermana clama por el daño que le provocamos a causa del uso irresponsable y del abuso de los bienes que Dios ha puesto en ella. Hemos crecido pensando que éramos sus propietarios y dominadores, autorizados a expoliarla. La violencia que hay en el corazón humano, herido por el pecado, también se manifiesta en los síntomas de enfermedad que advertimos en el suelo, en el agua, en el aire y en los seres vivientes. Por eso, entre los pobres más abandonados y maltratados, está nuestra oprimida y devastada tierra, que «gime y sufre dolores de parto» (Rm&nbsp;8,22). Olvidamos que nosotros mismos somos tierra (cf.&nbsp;Gn&nbsp;2,7). Nuestro propio cuerpo está constituido por los elementos del planeta, su aire es el que nos da el aliento y su agua nos vivifica y restaura.</em></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-899aa7b8d6eea80e72ee820a37747a5a wp-block-paragraph">Alguna vez leí a un teólogo que se preguntaba qué era más importante: ¿Creer en Dios y vivir como si no existiese o no creer y vivir como si existiese? Y concluía que lo segundo era más importante. Pues bien, creo que Einstein y Freud pertenecen a la segunda categoría, lo que me permite imaginar al primero dándole la razón a Francisco y a don Sigmund, pipa en mano, moviendo la cabeza y diciendo, <em>puede ser. </em> </p>



<div style="height:40px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-9eb01c08ea369e7337a279033560e56c wp-block-paragraph">Buenos Aires, 27 de junio de 2024.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-ff4aa4c21ecefeab11a67dedfe06ca62 wp-block-paragraph">*Profesor Emérito de la UBA.</p>
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		<title>NO HAY PARAÍSO PARA LA CLASE OBRERA &#8211; POR JOSÉ LUIS LANAO</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 17 Dec 2024 13:42:39 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Destacada]]></category>
		<category><![CDATA[José Luis Lanao]]></category>
		<category><![CDATA[Capitalismo]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La vida ya no se controla desde los cuarteles ni desde los púlpitos sino desde los mercados. ¿Qué hacer con la mejor carne mortal de aquellos pobres desclasados que solo se alimentan de abismos?</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/no-hay-paraiso-para-la-clase-obrera-por-jose-luis-lanao/">NO HAY PARAÍSO PARA LA CLASE OBRERA &#8211; POR JOSÉ LUIS LANAO</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
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<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-23c67b8231786aa6bbf8832d40ac2a7a wp-block-paragraph"><strong><em>La vida ya no se controla desde los cuarteles ni desde los púlpitos sino desde los mercados. ¿Qué hacer con la mejor carne mortal de aquellos pobres desclasados que solo se alimentan de abismos?</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-4e5cde92ba2bbe400120218206a8d8d0 wp-block-paragraph"><strong>Por José Luis Lanao*</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d5e18531e670bd10ca130847a62fe9c1 wp-block-paragraph"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></p>



<div style="height:40px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-text-align-right has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-e4c0249f5ae15f0822724ee27cdd35d1 wp-block-paragraph">&nbsp;“Como si la clave de la buena vida fuese una tarjeta de crédito humeante”&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;</p>



<div style="height:40px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-drop-cap has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-42f583ee16252cdf184b5978c455ea6a wp-block-paragraph">En los setenta Pasolini se lamentaba de que el capitalismo hedonista estaba terminando con la cultura de las clases populares, con su modo de vivir, de pensar, de estar en el mundo. “Para el hombre no hay preocupación más constante y atormentadora que la de buscar cuanto antes, siendo libre, ante quien inclinarse”, recordaba a Dostoievsky el cineasta. Pensaba que el&nbsp; control social bajo los mecanismos sibilinos de psicología de masas lograba el sometimiento de las conciencias y los paradigmas culturales sistémicos necesarios para mantener la dominación. No le faltó razón. Cuando hablamos del capitalismo en su forma más cruda, es decir, en su cara “uberizada”, estamos hablando de una codicia que no conoce límites, de las corporaciones que se oponen brutalmente al derecho de los trabajadores a organizarse, de los abusos de la riqueza y del poder financiero dominante.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-306daf5ea474bf48fd06fff602a700b6 wp-block-paragraph">La realidad consensuada -nuestra comprensión amplia y compartida de lo que es real y verdadero- se ha hecho añicos y estamos experimentando una explosión cámbrica de realidades subjetivas y a medida. Los pobres votan a los ricos y un oligarca oxigenado con cara de niño gordo y enfadado viaja en avión con grifos e inodoros chapados en oro, y es visto como el nuevo héroe de la clase trabajadora.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-f7a97eee548341831052271e6f5ad030 wp-block-paragraph">Se sabe que el tiempo de los pueblos pasa más despacio en este nuevo orden mundial de replicantes vigilados por una estructura implacable que genera, cada vez más, personas ansiosas, trabajos precarizados, amenazados por el extractivismo productivo y la falta de garantías sociales; donde se forman trabajadores “resilientes” que asumen el sometimiento de la servidumbre voluntaria. Algo que nos deja al borde del abismo, preguntándonos si esto es lo que tenía el futuro preparado para nosotros.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-4eb45289d2e7f539d553cf227ebe9ff7 wp-block-paragraph">El “El cuarto Estado” de Giuseppe Pelliza, nos recuerda que la clase obrera, con sus entornos y sus gestos, sus objetos e incluso sus rostros, sigue existiendo aunque no salgan en las series ni en la cretinización del mundo virtual. Son los perdedores de aquella globalización que se interrogan ahora sobre si la flexibilidad laboral, la liberalización comercial, la mundialización de las finanzas, hará avanzar sus economías y no en verdad lo que sucedió: el nacimiento de un “precariado” amplio y confuso de ciudadanos de distintas capas superpuestas que no tienen conciencia de clase pero acumulan resentimiento, viviendo en sociedades cansadas, insertos en dinámicas de explotación y ansiedad, enredados entre discursos de miedo y odio que les exige ser hostiles antes que hospitalarios.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-32a4e7b68654f39227322e5f117c89bd wp-block-paragraph">Hemos dejado que nos arrebaten los vocablos que más apreciábamos. ¿Qué significa la palabra libertad si es veneno en boca de quien celebra una libertad avasalladora que ignora la fragilidad del otro? La paradoja es que las desigualdades se agudizan y la brecha entre ricos y pobres crece mientras que la globalización, la tecnología o el ocio y el consumo de este capitalismo salvaje, fomentan que seamos cada vez más intercambiables en todo menos en nuestra cuenta corriente.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-3f11c9394380a3190291816f76e1095c wp-block-paragraph">Hacia cualquier parte que miremos vemos las imágenes lujosas de la cultura visual omnipresente del sistema. Algo que observamos con reverencia, incluso con adoración. Un modelo que no siente la menor curiosidad por nosotros, ni por nuestras necesidades.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-a44eab7964b0cb0ec3083e75a3fd019a wp-block-paragraph">En este mundo jibarizado por el capital privado que vive dentro de un teléfono sin cerebro, hay que mostrarse útil y productivo, emprendedor y sumiso, para que las ideas de progreso respiren, tengan carne, músculo y rostro de tiburón. Esa promoción del yo dentro de un ambiente donde el valor de cada cual se mide por su capacidad de consumo, mientras el trato humano, los derechos y los empleos desaparecen.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-484059184593e52bb4cb3b8cfe362421 wp-block-paragraph">Hubo tiempos en que la inocencia ilustrada quiso desarmar la sociedad de consumo. Hoy solo nos dedicamos a aceitar sus mecanismos. Las sociedades de consumidores, los derechos de los consumidores, son la manera de asumir que eso es lo que somos. Consumir, sin embargo, tiene un antónimo curioso: consumirse. Ahora el consumo nos consume: consume nuestro tiempo, nuestros recursos, nuestras aspiraciones, consume nuestro mundo. Desde la fragilidad y la precariedad producimos para poder consumir, consumimos para seguir produciendo, producimos más para poder consumir más. Ese círculo perverso de la necesidad de lo profundamente innecesario.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-39760c5e3ba9d08098ed1fa74807e1ee wp-block-paragraph">El integrismo neoliberal enclaustró al individuo en el recinto de sus intereses propios, lo confinó en el universo de sus insignificancias, en el cálculo del tendero, de los logros y pequeñeces de su estricta vida personal, desde el cesarismo electrónico destituyendo al ciudadano e instituyendo al espectador-consumidor para acabar cambiando al pueblo por el público. Lo más lamentable&nbsp; de esta situación es la tolerancia, cuando no la complicidad. Porque más allá de la general codicia humana, la criminalidad económica del mercado no hubiera podido alcanzar tan elevadísimas cotas de eficacia y de éxito sin la contribución determinante de la voluntad política y ciudadana, y de una arquitectura financiera que ha elaborado unos dispositivos técnicos, tan sólidos como sutiles, y cuya legalidad, es decir, cuya protección jurídica, procede de quien puede otorgarla, es decir, de los Estados.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-f8f5d30d99000f4c8e7ec1e6d577020d wp-block-paragraph">La vida ya no se controla desde los cuarteles, ni desde los púlpitos, sino desde los mercados. Da la sensación de que la historia humana en su locura vuela hacia ninguna parte. ¿Qué hacer con la mejor carne mortal de clase baja de esos pobres desclasados que solo se alimentan de abismos? Nada. Seguir flotando en la pequeña burbuja de consumo neoliberal que cada uno se ha fabricado.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-e01ee3a9bf46d37ed95e377f70082f71 wp-block-paragraph">Lo que nos sobra es pasado. Futuro es lo que nos va faltando.&nbsp;</p>



<div style="height:40px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-a5bfe4f96d5e7b476b21d079b0c1a486 wp-block-paragraph">Logroño, España, 17 de diciembre de 2024.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-de8d1c5dc27a5b86ee6b473a81f86bda wp-block-paragraph">*Periodista. Escribe en Página 12, “Las Mañanas” de Víctor Hugo Morales. Ex Jugador de Vélez Sarsfield, clubs de España, y Campeón Mundial Juvenil Tokio 1979.</p>
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