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	<title>fascismos archivos - La Tecl@ Eñe Revista</title>
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	<description>Una Revista de Opinión</description>
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	<title>fascismos archivos - La Tecl@ Eñe Revista</title>
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		<title>POSTEMILLAS/La retrocivilización &#8211; Por Vicente Muleiro</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 17 Jun 2022 17:43:46 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Vicente Muleiro]]></category>
		<category><![CDATA[fascismos]]></category>
		<category><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></category>
		<category><![CDATA[liberales]]></category>
		<category><![CDATA[Nuevas derechas]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Atribuirse una novedad es sacar ventaja discursiva. El capitalismo financiero con su “neo” (liberalismo) y sus “nuevas” (derechas) muestra una buena gimnasia. Pero las costuras se notan: donde proponen una modernización apuntan a su contrario: un retroceso civilizatorio.</p>
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<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><strong><em>Atribuirse una novedad es sacar ventaja discursiva. El capitalismo financiero con su “neo” (liberalismo) y sus “nuevas” (derechas) muestra una buena gimnasia. Pero las costuras se notan: donde proponen una modernización apuntan a su contrario: un retroceso civilizatorio.</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><strong>Por Vicente Muleiro*</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></p>



<div style="height:40px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><strong>Neolítico. </strong>Si algún prefijo hay que descartar en la redefinición del capitalismo transnacionalizado y financiero es ese “neo”. Más aún cuando lleva a remolque a la palabra liberalismo. Primero, porque los capitalistas actuales – los argentinos sobre todo y desde siempre- jamás han sido liberales; segundo, porque este capitalismo no plantea progresos sino regresiones. En todo caso el prefijo que correspondería es “retro”, o sea hablamos de “retroliberalismo”.                                             </p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><strong>Alberdi.</strong> Lo que los capitalistas de estas costas han sido siempre y siguen siendo, fue descrito por su bien amado y jamás leído Juan Bautista Alberdi, que dijo: “El liberalismo como hábito de respetar el disentimiento de los otros ejercido en nuestra contra, es cosa que no cabe en la cabeza de un liberal argentino. El disidente es enemigo; la disidencia de opinión es guerra, hostilidad, que autoriza a la represión y a la muerte”.  Es por eso que la palabra fascismo salta con facilidad cuando hablamos de nuestros derechosos.  </p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><strong>Clown colonial.</strong> Entre los núcleos fuertes de aquel nazifascismo histórico lo que ha quedado afuera es el orgullo nacional y el intento de soberanía. La nueva derecha clownesca, berreta y acultural, no tiene problemas con la expoliación de las riquezas que, como el litio, definirán los niveles de  bienestar económico de las sociedades futuras.</p>



<div style="height:11px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><strong>Las semillas fascitoides.</strong> En su libro “La construcción del enano fascista”, Daniel Feierstein descarta el retorno del fascismo orgánico  tal como lo padeció Europa el siglo pasado. Pero repasa con acierto que el capitalismo del siglo XXI se lleva muy bien con las “nuevas derechas” y sus semillas fascistoides, a saber: hostigamiento a sectores determinados de la población (pobres, mapuches, feministas); invitaciones a la delación (Larreta-Acuña con los docentes); ataques a corrientes populares; asimilación delito-protesta social; permanente búsqueda y reinvención de enemigos íntimos: piqueteros, desocupados, homless, jóvenes “gorritas”; ataques al periodismo no hegemónico, entre otros.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><strong>Lo neo y lo retro.</strong> El “neo” que sí calzaría, entonces, es el de “neofascismo”. Todo lo demás es “retro”. El cacareo de la modernización laboral es un llamado a derribar toda la estructura jurídica del derecho conseguida aún con sangre en el siglo XX. Otros santos reclamos de relación directa patrón-empleado piden el regreso al feudalismo, la ausencia total de mediaciones institucionales en el vínculo, de modo tal que la coacción y la necesidad del mendrugo definan las características de la explotación.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><strong>¿Retroliberales? ¿retroneocolonialistas? ¿facho-liberales? ¿fachogarcas?</strong> ¿Es importante encontrar una denominación propia, designarlos como enemigos con la carga insultante que se merecen? Y sí: una palabra que, como “gorila” ante el peronismo clásico, le ponga nombre a ese odiador orgulloso de su mezcla de soberbia e ignorancia.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><strong>Retrocivilización.</strong> Pero estas pegadas verbales no aparecen así nomás. El término “gorila” salió inesperadamente de un programa cómico y radial de los años ’50. Y serpenteó rápido por las calles de la vida y de la política, y se convirtió en un calificativo de exportación. Si se observan las reivindicaciones en las que coincide la retroderecha con el retroliberalismo, la línea queda clara. La apuesta es retrocivilizatoria.</p>



<div style="height:40px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Buenos Aires, 17 de junio de 2022.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">*Escritor, dramaturgo, poeta y periodista.</p>
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		<title>LIRE LE DÉLIRE &#8211; POR ROCCO CARBONE</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 14 Sep 2023 01:05:43 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Rocco Carbone]]></category>
		<category><![CDATA[fascismos]]></category>
		<category><![CDATA[Milei]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Rocco Carbone sostiene que el trabajo que tenemos por delante en el campo nacional y popular es nombrar las experiencias del fascismo actual, incluso cuando son alucinatorias y nos dan miedo.</p>
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<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><strong><em>Rocco Carbone sostiene que el trabajo que tenemos por delante en el campo nacional y popular es nombrar las experiencias del fascismo actual, incluso cuando son alucinatorias y nos dan miedo.</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><strong>Por Rocco Carbone*</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></p>



<div style="height:40px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-drop-cap has-black-color has-text-color has-medium-font-size">La alucinación es una falsa percepción. Digamos que es lo contrario de una ilusión. La ilusión podemos pensarla como una interpretación errónea de un estímulo exterior que existe realmente. La alucinación en cambio detecta un estímulo externo que no existe. Una alucinación auditiva, por ejemplo, consiste en oír una voz sin que en el afuera exista un estímulo sonoro. Y en el caso de una alucinación visual, presenta una imagen irreal que se superpone a un fondo real existente. Entonces, la alucinación es una percepción falsa porque se verifica en ausencia de un estímulo externo. La psicopatología habla de la alucinación como una “percepción sin objeto”. La palabra <em>alucinación</em> deriva del latín <em>hallucinere</em> que quiere decir “perder la conciencia”. <em>Hallucinere</em> en su raíz tiene la partícula <em>lux</em>, que quiere decir <em>luz, iluminación, percepción</em>. Si del latín nos transportamos al griego, <em>alucinación</em> se enlaza con ἁλύσκειν (<em>haluskein</em>), que quiere decir <em>escapar, evadirse</em>. En ese sentido, la alucinación es una fuga de la realidad. Las alucinaciones pueden producirse en todas las modalidades sensoriales. De hecho, hay alucinaciones visuales, auditivas, gustativas, olfativas, táctiles. Pero existen también alucinaciones que no son individuales. En los casos en que varios sujetos comparten la misma experiencia ilusoria, entonces hablamos de <em>alucinación colectiva</em>. El fascismo es una alucinación colectiva.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">El fascismo es una especie de rayo sorpresivo que surge en el borde de la política. Desde allí, se para y se refracta sobre la vida política y la vida social, y las descalabra. <em>El </em><em>c</em><em>uento de la </em><em>c</em><em>riada</em> (<em>The Handmaid</em><em>’</em><em>s Tale</em>, 1985), una novela distópica de la autora canadiense Margaret Atwood, piensa la avanzada fascista como algo que llega de golpe (rayo sorpresivo) y ahí empiezan a caer las disidencias, las mujeres, las personas <em>discas </em>y toda la lista. Esto es interesante porque para la consolidación del poder fascista se necesita un enemigo. Y el enemigo es una víctima sacrificial que viene a permitir la consolidación del poder y la activación de un reclutamiento. Del sacrificio de esa víctima deben participar todos, en mayor o menor medida. Esa víctima en la Argentina es la vida democrática en común que emergió luego de la experiencia de la última dictadura, ahora recuperada por Victoria Villarruel.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Fascista y fascismo son cosas que están por fuera del acuerdo democrático. El fascismo lleva a cabo una ruptura con la democracia y de la democracia. Destruye el ser democrático. La democracia puede ser pensada como un poder amplio, diseminado, disidente, reconocible en su diversidad. El fascismo usa la heterogeneidad que invoca con vistas a reinstalar e imponer la homogeneidad. El poder diseminado, que es el poder democrático, es anulado por el fascismo. Al mismo tiempo, debemos decir que la democracia, que por supuesto defendemos, en sí misma, es demasiado pobre, demasiado frágil para entender el fascismo. Sobre todo porque éste no aparece en su forma original: clásica, histórica. Aunque siempre hay hilos que desde el pasado inervan el presente. Desconocerlo o negarlo es negar esa famosa tesis del <em>Brumario</em> de Marx de que la historia tiene dos declinaciones.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">En cuanto a lo sorpresivo: la política científica del fascismo clásico consistió en forzar bruscamente un corrimiento del modelo especulativo al modelo práctico. Al cientista se lo obligó a devenir técnico: “útil al mercado”. Hoy Milei lo dice así: “Que la ciencia y la tecnología queden en manos del sector privado”. El fascismo alucina la vida. Y alucinando la vida, alucina también la política, y de este modo hace evadir a la política de sí misma. Es una fuerza que coloniza la política y la descentra de sí misma: out of joint, fuera de quicio, dice <em>Hamlet</em>. El fascismo es una forma política alucinatoria. Ahora, para comprender el espesor real de esa fuerza hay que bucear en esa alucinación. Y bucear dentro de la alucinación puede hacernos parecer alucinados. Pero no es así porque nuestras lecturas alucinatorias reponen lo político en la política para hacer emerger de ella -de la política- una percepción con objeto. Me refiero al propio fascismo que con la Libertad Avanza está entre nosotrxs.</p>



<div style="height:25px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>


<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-large is-resized"><img fetchpriority="high" decoding="async" src="https://www.telam.com.ar/thumbs/bluesteel/advf/imagenes/2023/07/64b02313dc2c7_450.jpg" alt="" width="461" height="259"/><figcaption class="wp-element-caption">Ilustración de Osvaldo Révora para Télam.</figcaption></figure></div>


<div style="height:25px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Un rasgo decisivo del discurso de Milei consiste en arrojar la palabra <em>fascismo</em> a sus antagonistas. Y lo hace para llevar a cabo venganzas, desahogar rencores, devaluar energías, aplastar iniciativas. Esa actitud es una lógica. Se trata de la lógica de la negación: <em>no soy yo, son lxs otrxs</em>: <em>el fascista no soy yo sino vos</em>. Si miramos este fenómeno más de cerca, es posible hablar de proyección: usan la palabra <em>fascismo</em> porque ellos <em>son</em> el fascismo. Esa proyección es en realidad una intervención sobre el presente histórico-social. Y esa intervención consiste en activar una transferencia de su identidad política profunda a sus antagonistas. De este modo, borran la condición propia (lo que son, digamos) y la reescriben. Es el ejercicio deliberado del poder. De hecho, cuando decimos <em>poder,</em> entre muchas otras cosas, nombramos también la facultad de determinar la manera en la que se nos percibe. Por eso mismo pueden asignarse la categoría de libertarios, sin serlo; porque tienen el poder de incidir en cómo se los percibe.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Alucinan la política, pero alucinan también las palabras y la propia lengua. La lengua fascista es una especie de lengua orwelliana, configurada por un léxico pobre, con una sintaxis elemental, estrictamente economicista, como si la economía no formara parte de la cultura. Todo esto está hecho a propósito, para limitar los instrumentos del razonamiento complejo. De lo que llamamos razonamiento crítico. De este modo, forjan una realidad cognitiva paralela y alterna. Y en esa realidad, la reactividad social que deberían recibir ellos (LLA) es redirigida contra el sujeto colectivo de su desprecio. El sujeto fascista extenúa la realidad y captura las acciones emancipatorias tendientes a detenerlo. No nos dan tregua, al punto de que se vuelve difícil objetivar el fascismo.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Nombrar el fascismo es una estrategia para la emancipación. Hasta tanto las cosas que nos dan miedo no son nombradas no existen en el para sí. Si no existen reflexivamente dejan de tener eficacia en tanto herramientas para la transformación del mundo. El trabajo que tenemos por delante en el campo nacional y popular es nombrar las experiencias, incluso cuando son alucinatorias y nos dan miedo.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Y también nombrar las experiencias para detener el peligro: Massamor.</p>



<div style="height:24px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><em>Este texto contiene lenguaje inclusivo por decisión del autor.</em></p>



<div style="height:39px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Buenos Aires, 13 de septiembre de 2023.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">*CONICET.</p>
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		<title>TROPAS DE ASALTO &#8211; POR CARLOS CRUZ</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 09 Jan 2025 12:24:16 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Carlos Cruz]]></category>
		<category><![CDATA[Destacada]]></category>
		<category><![CDATA[Capitalismo]]></category>
		<category><![CDATA[fascismos]]></category>
		<category><![CDATA[Neoliberalismo]]></category>
		<category><![CDATA[Totalitarismos]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La experiencia histórica registra que ante los periódicos cracks del capitalismo, con sus secuelas de desocupación y conflictividad social, los mercados de capitales promueven y financian movimientos totalitarios para que se encarguen de ejercer el control social.</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/tropas-de-asalto-por-carlos-cruz/">TROPAS DE ASALTO &#8211; POR CARLOS CRUZ</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
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<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-5a2747dbaee7ba94a85ce7984f2b379a"><strong><em>La experiencia histórica registra que ante los periódicos cracks del capitalismo, con sus secuelas de desocupación y conflictividad social</em></strong><strong><em>, </em></strong><strong><em>los mercados de capitales promueven y financian movimientos totalitarios para que se encarguen de ejercer el control social.</em></strong><strong><em></em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-0295c204f8fc37912833122e4e566e98"><strong>Por Carlos Cruz*</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d5e18531e670bd10ca130847a62fe9c1"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></p>



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<p class="has-drop-cap has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-cfe551b7fc4ce233b04f1ceddeefcb67">Asistimos a tiempos en que las Corporaciones transnacionales, con el objeto de reforzar el blindaje de su modelo de Gobernanza Global, demandan a sus <em>Estados gendarmes</em> el incremento de los dispositivos del poder punitivo. Poder punitivo éste que, combinado con el fomento de <em>fundaciones culturales </em>y <em>brazos armados</em>, tiene entre sus funciones: preservar el actual modelo de acumulación de capital, perseguir el pensar crítico, construir subjetividades dóciles y reprimir conflictos sociales. Escenarios esos que nos remiten a otras experiencias de barbarie y horror.&nbsp;&nbsp; &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-e591efa9db583b07eadfd23ffc707886"><strong>1.- El brazo armado del <em>III Reich</em>. </strong>Alemania, 30 de enero de 1933. Adolfo Hitler, con el sostén de sociedades multinacionales alemanas y extranjeras, el soporte del&nbsp; <em>Partido Obrero Nacional Socialista Alemán </em><strong>(</strong><em>NSDAP</em>) y con las <em>Tropas de asalto</em> de las <em>SA </em>controlando las calles: es nombrado Canciller. Entonces, el <em>Führer</em>, activa el Proyecto encaminado a desterrar los vestigios de la República de Weimar, acosar opositores y desplegar una política racista.&nbsp; Proyecto ese que, a la sombra de las ideas de <em>Carl Schmitt</em> &nbsp;y el <em>Movimiento Völkish</em>,&nbsp; tomará cuerpo con la sanción de la&nbsp; <em>Ley habilitante </em>(<em>von Behebung der Not von Volk und Reich-</em>24 de marzo de 1933). Una Ley que se obtuvo, luego de haberse manipulado a parlamentarios dóciles y aprovechar la debilidad de la oposición, &nbsp;y que otorgó a Hitler la facultad de poder legislar sin intervención del&nbsp; <em>Reichstag.</em> <a href="#_edn1" id="_ednref1">[i]</a></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-cb9cc07064b387df3913ec79a482fc4b">En ese tránsito, el proselitismo escenográfico del <em>Führer</em> se centra en convocar a desilusionados, lumpen proletarios e integrantes de la pequeña burguesía, de manera que pasen a nutrir las filas de organizaciones como el <em>NSDAP</em>, la <em>Liga Nacionalsocialista de Estudiantes</em>, las <em>SA </em>de Ernest Röhm o el<em>&nbsp;</em>S<em>ervicio de orden </em>(<em>Ordnungsdienst</em>). Organizaciones que tenían por misión: formar a la juventud, reivindicar el espíritu teutón y combatir al comunismo. Todo ello al calor de la tradición de las &nbsp;<em>Freikorps, </em>aquel grupo de civiles armados que combatió a los <em>Espartaquistas </em>y secuestró, e hizo desaparecer, a&nbsp; Rosa Luxemburgo. Precisamente, en ocasión de considerar este período, Eric Hobsbawm destacó que, en definitiva: “lo que helaba la sangre a los conservadores era la amenaza implícita de que se reforzara el poder de la&nbsp; clase obrera”. <a href="#_edn2" id="_ednref2">[ii]</a> <strong></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-48fdb4a5aaeb06b610b502a3d569c09d"><strong>2. </strong><strong>Fascismo. Las máscaras del capitalismo.&nbsp; </strong>Al momento de abordar el análisis del <em>modo de producción capitalista</em>, podemos distinguir tres modelos de organización económica y jurídico-política: <strong>a)</strong> el modelo democrático del <em>Estado de </em>bienestar, promotor de la intervención estatal a efectos de impulsar la labor productiva, procurar equidad en la distribución de riqueza y “garantizar la competencia”; <strong>b)</strong> el paradigma de<em> Economía de mercado neoliberal</em>, con centro en la libre autorregulación de los agentes, donde los sectores que ostentan posiciones de dominio (Beneficiarios finales) pueden imponer condiciones tanto a trabajadores/as como en las áreas de producción, distribución y consumo de bienes y servicios. Sectores de poder aquellos, habituados a operar en silencio entre los pliegues de la democracia ritual y bajo la custodia de los aparatos represivos del <em>Estado policial </em>y <strong>c)</strong> el arquetipo<em>Fascista</em>, en que el Estado, al mismo tiempo que dirige sectores de la economía y protege la propiedad privada, disciplina con violencia extrema al <em>enemigo</em>.</p>



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<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-large"><img decoding="async" width="1024" height="788" src="https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2025/01/8a24a2ee-143c-4ab8-b413-28743c30e2e9-1024x788.jpg" alt="" class="wp-image-14512"/></figure></div>


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<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-275ed67b3b75e43df14424ffa2625c00">En ese contexto, la experiencia histórica registra que, ante los periódicos <em>cracks </em>del capitalismo –con sus secuelas de desocupación y conflictividad social– los <em>mercados de capitales </em>(temerosos de perder el <em>Control social</em>) promueven y financian movimientos totalitarios ‒de distinto signo‒ para que se encarguen de ejercer el referido control. Así, el totalitarismo conservador, en sus variantes: <em>Fascista, Falangista, Nazi, </em>de la <em>Sociedad de Oriente</em> japonesa o de la <em>Guardia de Hierro </em>Rumana supo, en cada coyuntura, tomar a su cargo la protección del capitalismo monopolista. Ello, puesto que, más allá de algunas regulaciones ordenatorias, esos regímenes no afectaron los bienes, ni los privilegios, de&nbsp; grupos dominantes (tal como ocurrió en la Italia de Mussolini, con Franco en España, la Alemaniade Hitler o en el curso de las Dictaduras económico-militares latinoamericanas). Respecto a esta cuestión, es importante rememorar crisis como la del colapso del mercado de valores norteamericano de 1929, que conmovió los cimientos de la economía capitalista y dejo traslucir ‒en palabras de Hobsbwam‒ un<em> dominio cada vez mayor de las grandes empresas al punto de ridiculizar “el concepto de competencia perfecta”. </em>Colapso que también impactó negativamente sobre la banca, la industria y los obreros y campesinos&nbsp; de la República de Weimar. Circunstancia en la cual, Hitler, acompañado por Hjalmar<strong> </strong>Schacht, sostiene la consigna: cada alemán tiene la posibilidad de producir libremente&#8230; bajo el reconocimiento fundamental de la propiedad privada, y, en esa dirección, da forma a un Programa que articula la actividad empresaria, y el trabajo esclavo, con la plataforma&nbsp; del Partido.<a id="_ednref3" href="#_edn3">[iii]</a>&nbsp; Programa que, luego, el <em>Führer</em>&nbsp; habrá de exponer en distintas oportunidades, como en su discurso sobre <em>Política económica nacional socialista</em> donde señaló: “Créanme ustedes que lo decisivo aquí no es la teoría, sino el rendimiento de la economía&#8230; El interés del pueblo exige que la economía sea dirigida por cerebros competentes y no por funcionarios&#8230; lo que nosotros necesitamos son inventores, son constructores; pero ningún funcionario. Una economía socializada pierde toda capacidad de moverse elásticamente; se vuelve perezosa y acaba por sucumbir”.<a id="_ednref4" href="#_edn4">[iv]</a></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-6b591715a3507e3631ddfbd334859ca5">Mientras tanto. Lejos de allí, sentados alrededor de una larga mesa en sus oficinas de la ciudad de <em>Wilmington</em>, un núcleo de directivos de <em>Du Pont</em>, <em>Standard Oil</em> y <em>General Motors</em>&nbsp; ‒empresas que mantenían fluidas relaciones con el nacionalsocialismo <a id="_ednref5" href="#_edn5">[v]</a>‒ conversan sobre la marcha de los negocios petroleros de la <em>Standard Oil</em> con el gobierno neofascista de Uriburu y el aporte económico a la <em>Liga Patriótica</em>.<a id="_ednref6" href="#_edn6">[vi]</a> Para pasar, acto seguido, a evaluar el monto de las subvenciones que le otorgarían a la <em>Liga de la Libertad </em>estadounidense.&nbsp; Fundación esta que, disciplinadamente, había encabezado campañas contra los derechos de trabajadores norteamericanos (<em>Ley Wagner</em>) a la par de promover <em>think&nbsp; tanks</em> financiados por corporaciones &nbsp;y desempolvar un ideario neoliberal (ya expuesto por <em>John Locke</em> en 1690) con el propósito de predicar contra el marxismo y en defensa de la propiedad individual.<a id="_ednref7" href="#_edn7">[vii]</a></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-eb3b4759dee81d163fe8682befaba173">(En la Segunda parte del texto se abordan, entre otras cuestiones,&nbsp; algunos aspectos del proyecto “cultural” del &nbsp;&nbsp;nacionalsocialismo, relacionados con el ejercicio del poder punitivo (Estatal y Paraestatal) y la “lucha por el sentido”, la construcción de subjetividad y el manejo de las relaciones de poder. Para lo cual, el <em>Tercer Reich </em>valiéndose de leyes y decretos abolió el derecho a la libertad de pensamiento y abrió las vías para la persecución de intelectuales, la quema de libros, el cierre de periódicos, y el manejo de contenidos, y estéticas, en el cine y la radiofonía.&nbsp; En ese contexto, la afirmación de la superioridad de la voluntad y del instinto, convocaron a todo tipo de teóricos reaccionarios que exaltaban la “divinidad” de Hitler y combatían el “peligro comunista a la vez de repudiar la educación &nbsp;sexual&nbsp; y todo elemento que contribuyera a la<em> “destrucción de la familia</em>”).</p>



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<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-eff5885f0f3a518e02ab94517a46c45c"><strong>Referencias:</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-88757bfb89a019486b8436ead505c3bb"><a href="#_ednref1" id="_edn1">[i]</a> Beneyto Pérez, Juan, <em>Nacionalsocialismo</em>, Ed. Labor, Barcelona 1934, pp. 95.&nbsp; <a href="https://cambiodemichoacan.com.mx/2024/08/28/la-ley-habilitante-el-ine-y-la-sobrerrepresentacion-de-la-4t/">https://cambiodemichoacan.com.mx/2024/08/28/la-ley-habilitante-el-ine-y-la-sobrerrepresentacion-de-la-4t/</a></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-838df1e2e18d654b832259e711717ce0"><a href="#_ednref2" id="_edn2">[ii]</a> &nbsp;Hobsbawm, Eric, <em>Historia del siglo XX</em>&#8211; Crítica- Grijalbo- Buenos Aires, pp.131.&nbsp;&nbsp;&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d4749b2d1bef62caf62a84ece4ce3789"><a href="#_ednref3" id="_edn3">[iii]</a> Beneyto Pérez, Juan, ob. cit, pp. 77/78.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-a556c39608775641532804dcbce0784f"><a href="#_ednref4" id="_edn4">[iv]</a> Heiber, Helmut,&nbsp; <em>Habla el Führer</em>, Ediciones GP, Barcelona, 1968, pp. 339, 359.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-56247fd81210aadae35ca6c530899873"><a href="#_ednref5" id="_edn5">[v]</a> Muchnik, Daniel, <em>Negocios son Negocios. Los empresarios que financiaron a Hitler, </em>Editorial Norma, Buenos Aires, diciembre de 1999; <a href="https://www.archives.gov/research/holocaust/finding-aid/military/rg-226-1.html#14">National Archives finding aid</a>&nbsp;para investigación sobre el&nbsp;<a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Holocausto">Holocausto</a>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-fc9489d213d9b45c78303d8060a26b0c"><a href="#_ednref6" id="_edn6">[vi]</a> Mayo, Carlos y García Molina, <em>Golpe con olor a petróleo</em>, diario la Nación, Buenos Aires, 12 de noviembre 2000, con cita de<em>: Fortune</em>, &nbsp;Marzo de 1931. Nº 3, v. III, p. 132.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-cbb13a4a2478684227385ed8593ecb27"><a id="_edn7" href="#_ednref7">[vii]</a> Forner, Eric, <em>La historia de la libertad en el siglo estadounidense</em>, Huellas de Estados Unidos, <a href="http://www.huellasdeeua.com/ediciones/edicion14/01_Eric_Foner_pp05-21.pdf">http://www.huellasdeeua.com/ediciones/edicion14/01_Eric_Foner_pp05-21.pdf</a>;&nbsp; &#8211; <a href="https://www.encyclopedia.com/history/dictionaries-thesauruses-pictures-and-press;releases/american-liberty-league">https://www.encyclopedia.com/history/dictionaries-thesauruses-pictures-and-press;releases/american-liberty-league</a> (11/12/24, 14 hs.)</p>



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<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-365e10af3b03d171e76853fa63cb652a">Buenos Aires, 6 de enero de 2025. </p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-5f0102b5a27d54ec95cbbf1b60103107">*Doctor en Derecho. Profesor Consulto de la Facultad de Derecho, Universidad de Buenos Aires. Materia: Derecho penal económico.</p>
<p><a class="a2a_button_facebook" href="https://www.addtoany.com/add_to/facebook?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Ftropas-de-asalto-por-carlos-cruz%2F&amp;linkname=TROPAS%20DE%20ASALTO%20%E2%80%93%20POR%20CARLOS%20CRUZ" title="Facebook" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_twitter" href="https://www.addtoany.com/add_to/twitter?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Ftropas-de-asalto-por-carlos-cruz%2F&amp;linkname=TROPAS%20DE%20ASALTO%20%E2%80%93%20POR%20CARLOS%20CRUZ" title="Twitter" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_whatsapp" href="https://www.addtoany.com/add_to/whatsapp?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Ftropas-de-asalto-por-carlos-cruz%2F&amp;linkname=TROPAS%20DE%20ASALTO%20%E2%80%93%20POR%20CARLOS%20CRUZ" title="WhatsApp" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_telegram" href="https://www.addtoany.com/add_to/telegram?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Ftropas-de-asalto-por-carlos-cruz%2F&amp;linkname=TROPAS%20DE%20ASALTO%20%E2%80%93%20POR%20CARLOS%20CRUZ" title="Telegram" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_email" href="https://www.addtoany.com/add_to/email?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Ftropas-de-asalto-por-carlos-cruz%2F&amp;linkname=TROPAS%20DE%20ASALTO%20%E2%80%93%20POR%20CARLOS%20CRUZ" title="Email" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_print" href="https://www.addtoany.com/add_to/print?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Ftropas-de-asalto-por-carlos-cruz%2F&amp;linkname=TROPAS%20DE%20ASALTO%20%E2%80%93%20POR%20CARLOS%20CRUZ" title="Print" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_dd a2a_counter addtoany_share_save addtoany_share" href="https://www.addtoany.com/share#url=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Ftropas-de-asalto-por-carlos-cruz%2F&#038;title=TROPAS%20DE%20ASALTO%20%E2%80%93%20POR%20CARLOS%20CRUZ" data-a2a-url="https://lateclaenerevista.com/tropas-de-asalto-por-carlos-cruz/" data-a2a-title="TROPAS DE ASALTO – POR CARLOS CRUZ"></a></p><p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/tropas-de-asalto-por-carlos-cruz/">TROPAS DE ASALTO &#8211; POR CARLOS CRUZ</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
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