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	<title>Fake News archivos - La Tecl@ Eñe Revista</title>
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	<description>Una Revista de Opinión</description>
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	<title>Fake News archivos - La Tecl@ Eñe Revista</title>
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		<title>Política y noticias falsas: Buzón, se vende &#8211; Por Luis Bruschtein</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 13 Jun 2018 02:04:40 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Luis Bruschtein]]></category>
		<category><![CDATA[Cambridge Analytica]]></category>
		<category><![CDATA[Fake News]]></category>
		<category><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></category>
		<category><![CDATA[Macri]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Las fake news utilizadas por Donald Trump contra Hillary Clinton, en el referéndum por el acuerdo de paz en Colombia y en la campaña antikirchnerista en las elecciones de 2015, evidencian la relevancia de las nuevas tecnologías de manipulación usadas para seducir y convencer a sectores de la población permeables a las noticias falsas.</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/politica-noticias-falsas-buzon-se-vende-luis-bruschtein/">Política y noticias falsas: Buzón, se vende &#8211; Por Luis Bruschtein</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em><strong>Las fake news utilizadas por Donald Trump contra Hillary Clinton, en el referéndum por el acuerdo de paz en Colombia y en la campaña antikirchnerista en las elecciones de 2015, evidencian la relevancia de las nuevas tecnologías de manipulación usadas para seducir y convencer a sectores de la población permeables a las noticias falsas.</strong></em></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>Por Luis Bruschtein*</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Las elecciones eran materia de la política y los más zorros de la política fueron sus grandes artífices. Ahora fueron desplazados por la intervención del análisis científico y de tecnologías corsarias para capturar datos personales de millones de personas a través de sus perfiles en las redes así como la construcción de mensajes muy precisos, que aunque parezcan grotescos, están elaborados científicamente para impactar en los sectores detectados de pensamiento más vulnerable.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">En el peronismo hay una gran pelea para adjudicarle la responsabilidad de la derrota a uno u otro sector. Y cuando alguno habla de manipulación de la información se tiende a pensar que busca evadir responsabilidades. Las fake news trabajan sobre esa doble trampa. Echarle la culpa a los medios es para progresistas y peronistas una forma de subestimar al pueblo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Es más complejo, las fake news no están pensadas para operar en primera instancia sobre el conjunto de la sociedad sino sobre el sector más permeable y generarle bronca, lo que lo convierte automáticamente en militante de esa mentira. No convencen a toda la sociedad, pero ponen en marcha un gran mecanismo de contagio que puede instalar una idea absurda.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El escándalo reciente por las actividades de Cambridge Analytica no fue suficientemente valorado en Argentina. El director de esa empresa, el británico Alexander Nix, acaba de ser interpelado por el Parlamento británico después que fuera denunciado en una investigación de Channel 4 de la BBC. Nix reconoció que en el 2015 presentó a la oposición argentina de ese momento, o sea al macrismo, una propuesta de campaña antikirchnerista para las elecciones. Pero no dejó claro si la habían aceptado. Le preguntaron si había trabajado para Paul Singer y dijo que no. En ningún caso quiso decir para quién había trabajado, alegando una cuestión de «confidencialidad».</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Entre las campañas que reconoció haber intervenido están las de Donald Trump frente a Hillary Clinton, en el referéndum por la paz en Colombia y quedó en el aire su participación en Argentina. Las tres tienen varias coincidencias muy ominosas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El trabajo de Cambridge Analytica consiste en trabajar sobre millones de perfiles en Facebook para detectar a franjas de votantes que, o tienen dudas en su decisión electoral, o que son más permeables para aceptar las fake news. Entonces operan masivamente sobre esos sectores, los bombardean con mensajes, la mayoría elaborados con información falsa que van creando un clima en la sociedad.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Trump en Estados Unidos, el No a los acuerdos de paz en Colombia y Macri en Argentina ganaron por muy poca diferencia. Eran candidatos que tenían más posibilidades de perder que de ganar y sin embargo lograron movilizar una franja de la sociedad en contra de sus competidores. Por ejemplo, de Hillary Clinton se dijo que era propietaria de una pizzería en Washington a través de la cual se manejaba una red de prostitución infantil. Una estupidez inmensa que, sin embargo, empezó a resonar in crescendo hasta convertirse en una verdad implícita. En el caso del No en Colombia, bombardearon una región campesina muy conservadora con propaganda de género diciendo que los guerrilleros iban a aprobar el matrimonio gay y que les iban a permitir adoptar y otras fake news. Los organizadores de esa campaña dijeron que lo principal era que la gente fuera a votar enojada. La mejor campaña, la más contagiosa, no es la gente entusiasmada por su candidato sino la enfurecida con el candidato contrario.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">En el documental de Channel 4, hay una cámara secreta que filma a los ejecutivos de Cambridge cuando afirman que es infantil armar una campaña electoral con información verdadera, y que su mayor capacidad consiste en detectar los sectores más crédulos de la población, los que pueden ser más moldeados por una campaña de mentiras.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Está el caso de la pizzería de Hillary Clinton, una mentira prodigiosa. Y respaldándose en otra mentira, sobre el uso particular de cosas públicas, Cambridge armó la frase <em>Crooked Hillary</em> (Hillary torcida) sobre la que Trump basó su campaña. Es impresionante que haya ganado Trump y que haya ganado el no a la paz en Colombia, aunque fuera por la mínima diferencia. En Argentina hubo una lluvia de mentiras, desde el batifondo que se armó con el memorándum de acuerdo con Irán, apenas empezado el año electoral, hasta la historia de «la morsa», el jefe de los narcotraficantes que había ordenado el triple crimen de General Rodríguez, una mentira infame que destruyó la campaña de Aníbal Fernández en la provincia de Buenos Aires, que fue la derrota estratégica que le dio el triunfo a Macri.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El tema del memorándum se mezcla con otras situaciones, más allá de Cambridge Analytica, pero es interesante la confirmación de Nix ante los legisladores británicos sobre la integración del equipo de gerentes de la empresa con «ex agentes de inteligencia británicos, norteamericanos, israelíes, rusos y españoles». Y ya se sabe que un agente no deja nunca de serlo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Más allá de los errores y las cosas mal hechas que haya podido cometer el gobierno kirchnerista, en las elecciones del 2015 empezaron a jugar en el mundo factores que no estaban previstos en las disputas electorales y que demostraron un inmenso poder de fuego, al que se le unían los factores internos: el poder económico, las grandes corporaciones mediáticas, los servicios de inteligencia y una parte importante del poder judicial. Sin embargo, esos errores existieron y hubo cosas que se hicieron mal y que el movimiento popular, incluyendo al kirchnerismo, deberá discutir y superar.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Pero es la primera vez que la derecha llega al gobierno en forma democrática, sin necesidad de trampas o golpes militares. Esta vez pudo unificar el voto de derecha y convencer a una franja que le dio la mayoría exigua con la que ganó. ¡Oh! casualidad: también ha sido la primera vez que se pusieron en juego estas nuevas tecnologías de manipulación científica justamente para seducir y convencer.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><span style="color: #000000;">Buenos Aires, 12 de junio de 2018</span></p>
<p style="text-align: justify;"><em><span style="color: #000000;">*Periodista. Página 12</span></em></p>
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		<title>Cambiemos las mentiras piadosas por las fake news &#8211; Por Angelina Uzín Olleros</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 17 Mar 2019 17:26:37 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Angelina Uzín Olleros]]></category>
		<category><![CDATA[campaña electoral]]></category>
		<category><![CDATA[Fake News]]></category>
		<category><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></category>
		<category><![CDATA[Macri]]></category>
		<category><![CDATA[Mentiras]]></category>
		<category><![CDATA[Pobreza cero]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Angelina Uzín Olleros describe en esta nota las características del gobierno de Cambiemos desde el momento de su campaña en la que el programa que se presentó estuvo unido a las promesas que no se cumplieron, y que en todos los casos estaban y están amparadas por la mentira.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong><em>Angelina Uzín Olleros describe en esta nota las características del gobierno de Cambiemos desde el momento de su campaña en la que el programa que se presentó estuvo unido a las promesas que no se cumplieron, y que en todos los casos estaban y están amparadas por la mentira.</em></strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>Por Angelina Uzín Olleros*</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><em><span style="color: #000000;">(para La Tecl@ Eñe)</span></em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: right;"><em><span style="color: #000000;">“Sería horrible, Sócrates, que los que obran mal voluntariamente fueran mejores que los que obran mal contra su voluntad.”  Hipias de Élide.<a style="color: #000000;" href="#_edn1" name="_ednref1">[I]</a></span></em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La propuesta política conservadora tiene al menos tres características que aparecen resignificadas en el momento actual: la primera es la lucha contra el mal, la segunda es la promesa de una buena administración y la tercera es la mentira. Las tres van enlazadas ante el fracaso de la gobernabilidad, el contexto de justificación de su fracaso se construye bajo el argumento de la ignorancia con respecto a la situación en la que se encontraba el país, fuente de todas  las dificultades a la hora de tener que gobernar. La ignorancia, el desconocimiento intenta ser o transformarse en el núcleo duro de su explicación, ¿es mentira si se miente ignorando la verdad?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">En esta apretada síntesis intento describir las características del gobierno de Cambiemos desde el momento de su campaña en la que el programa que se presentó estaba unido a las promesas que no se cumplieron y que en todos los casos estaban y están amparadas por la mentira. La más obvia ha sido la de “pobreza cero” reconocida hasta por los funcionarios oficialistas como algo absolutamente imposible de lograr pero que se promete como una aspiración aún a sabiendas que no se podrá cumplir. En este ejemplo la mentira es utilizada como un instrumento para marcar un horizonte que en el caso de las economías neoliberales es radicalmente opuesta a sus resultados; el motor de la pobreza está ahí puesto en marcha desde el mismo momento en que las desigualdades están naturalizadas y, a lo sumo, en nombre de la buena administración todo argumento clasista y despectivo viene a la palestra.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Abundan ejemplos de los juicios de valor que los representantes de Cambiemos exponen en sus discursos, sus afirmaciones, sus respuestas. En todo caso abrirán más comedores comunitarios, las universidades se cerrarán para los más desfavorecidos y el estado de derecho emprenderá la retirada ante el mercado; sin embargo el mercado, la pequeña y mediana industria, la creación de fuentes de trabajo están desapareciendo. Sin ser especialistas en economía el sentido común nos marca la ausencia de un modelo económico inclusivo, que genere la posibilidad de salarios y jubilaciones dignas, que disminuya la inflación, que fortalezca lo público.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La lucha contra el mal, que ubico como el primer gran objetivo de esta versión conservadora, es el simulacro de la política, también lo es de la ética; no se busca el bien, no se persigue el bien, por el contrario se identifica el mal en un otro imaginario, se construye ese otro maligno y se comienza a trabajar en su destrucción. Visto de este modo los que se presentan como paladines de la moral mienten, porque es mentira que de un lado están los buenos y del otro están los malos; hasta diría que es un argumento infantil creer que los enemigos de la democracia y de la república están en la vereda de enfrente y deben ser eliminados. Ante la promesa de unir a los argentinos, la lucha contra el mal, la batalla contra los malos viene a desunir a los argentinos, a los que en apariencia están del lado equivocado de la historia.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Las falsas promesas son mentiras, voluntarias, conscientes: pobreza cero, unir a los argentinos, terminar con la inflación, administrar bien el estado, defender la república, que en palabras de los mentirosos se escribe con minúscula: república. Hannah Arendt, una filósofa que es nombrada por militantes de Cambiemos, afirma que la política es sin duda un lugar privilegiado de la mentira, Arendt<a style="color: #000000;" href="#_edn2" name="_ednref2">[II]</a>  insiste en los estragos de la manipulación de masas, dado que la reescritura de la historia, la fabricación de imágenes sobrecogedoras son lo propio de todos los gobiernos. Su reflexión sobre la mentira es muy interesante, tal vez no han leído su libro sobre el tema o tampoco han consultado el de <em>Crisis de la república</em>…</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Ironías aparte, podemos distinguir diferentes tipos de mentira: las piadosas, aquellas que se engendran en la lástima, en la intención de no hacer sufrir, o inclusive en el propósito de no generar pánico si se dice la verdad.  Los que gobiernan por Cambiemos han llegado a decir que eran muy optimistas y por eso no dieron a conocer la verdadera situación en la que se encontraba el país. Mentiras optimistas podríamos denominarlas, o el optimismo mentiroso. Otra clase de mentira se dice hoy en inglés: <em>false news</em> son las noticias falsas que circulan por las redes con diferentes intencionalidades, la falsedad es una de las maneras en que se presenta la mentira. Incluso hay quien distingue lo verdadero de lo falso, y la mentira de la no-mentira.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Problemas del lenguaje político, falsedad y mentira separadas por una frágil frontera. Es falso decir que se llegará al nivel cero de la pobreza y es mentira que eso suceda. Pero es más grave aún, moralmente grave, creer que desde el desprecio al otro que está padeciendo la exclusión se hará justicia.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Coincido con Platón cuando anuda  la mentira a la inmoralidad, porque para mentir hay que saber que se está mintiendo, y el que miente es el hombre injusto, no puede haber justicia en la mentira. El consejo político de mentir es desde antes de Cristo, <strong>Medio de Larisa</strong><a style="color: #000000;" href="#_edn3" name="_ednref3">[III]</a> le aconsejaba a Alejandro Magno decir mentiras si eran con buenas intenciones, así de antigua es la mentira política; pero las intenciones por más buenas que sean no pueden generar buenos resultados, porque la mentira en sí misma no es buena y podemos por lo tanto distinguir la mentira de la intención, distinguirlas para saber que por más buenas intenciones las mentiras no lo serán jamás. Administrar justicia y administrar verdad, van juntas de la mano. Descubrir los caminos que conducen a ellas es la tarea de la política, cubrirlos con mentiras es su simulacro.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Referencias</strong></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><a style="color: #000000;" href="#_ednref1" name="_edn1">[I]</a> Platón. <em>Hipias menor o sobre la mentira</em>.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><a style="color: #000000;" href="#_ednref2" name="_edn2">[II]</a> Arendt, Hannah. <em>Verdad y política</em>.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><a style="color: #000000;" href="#_ednref3" name="_edn3">[III]</a> Medio, procedente de Larisa, en Tesalia, fue un amigo de Alejandro Magno que lo acompañó en sus campañas por Asia. Plutarco lo describió como “el caudillo del coro de aduladores de Alejandro”.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Entre Ríos, 17 de marzo de 2019</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>*Dra en Ciencias Sociales. Máster en Filosofía. Docente en UADER y UNR. Escritora.</em></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><a style="color: #000000;" href="https://twitter.com/AngelinaUzinO">@AngelinaUzinO</a></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><a style="color: #000000;" href="http://angelinauzinolleros.com/">angelinauzinolleros.com</a></span></p>
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		<title>Comunicar la verdad o comunicar la mentira. Esa es la cuestión &#8211; Por Angelina Uzín Olleros</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 05 Jul 2019 13:47:41 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Angelina Uzín Olleros]]></category>
		<category><![CDATA[Destacada]]></category>
		<category><![CDATA[Fake News]]></category>
		<category><![CDATA[filosofía]]></category>
		<category><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></category>
		<category><![CDATA[Medios de Comunicación]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Verdad y mentira juegan un papel importante cuando debemos proteger los derechos, cuando tenemos que cuidar los corazones para enseñar un camino de noblezas y virtudes. En un mundo virtual las fake news, son las estrellas en el firmamento de los medios y las redes pueden utilizar filosofías que advirtieron acerca de las dificultades humanas para hallar las verdades, pero esa operación es hipócrita y profundamente dañina.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong><em>Verdad y mentira juegan un papel importante cuando debemos proteger los derechos, cuando tenemos que cuidar los corazones para enseñar un camino de noblezas y virtudes. En un mundo virtual las fake news, son las estrellas en el firmamento de los medios y las redes pueden utilizar filosofías que advirtieron acerca de las dificultades humanas para hallar las verdades, pero esa operación es hipócrita y profundamente dañina.</em></strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>Por Angelina Uzín Olleros*</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La búsqueda por la verdad involucra tanto a la ciencia como a la moral, algunas posturas han puesto énfasis en distintas cuestiones, una identifica la verdad con las ideas porque entiende que ellas son universales y al mismo tiempo otra perspectiva acentúa la importancia de la experiencia sensible del mundo; alcanzar la verdad puede significar un arduo trabajo de abstracción para elaborar una teoría o, por el contrario, llegar a la adecuación de nuestro entendimiento con las cosas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Un elemento importante es el principio de autoridad, es dios o es el ser humano el artífice de lo existente, ya sea naturaleza o sociedad, esa autoridad no debe ser desafiada, conocemos historias al respecto, Giordano Bruno o Galileo Galilei por una parte condenados por contradecir el verbo divino; Friedrich Nietzsche y Sigmund Freud por lastimar el narcisismo del hombre moderno.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">En cada bloque histórico, tanto los científicos como los filósofos, trazaron caminos y métodos para hallar la verdad; un humanismo ingenuo creyó en la existencia de saberes desinteresados y un positivísimo cientificista aclamó la tarea de una ciencia neutra necesaria para alcanzar conocimientos objetivos de la realidad.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Las cosas pasaron a ser objetos cuando el individuo se convirtió en sujeto, una cosa ya no es lo que era en sí misma sino que se distancia de su esencia para ser lo que el sujeto cognoscente dice que es. Entre el escepticismo de los que afirman que no hay verdades porque la precariedad de la experiencia sensible imposibilita su acceso, y el dogmatismo que considera que las leyes que rigen la naturaleza y la moral son inconmovibles.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Hay un punto intermedio entre los que dudan radicalmente y los que creen sin dudar jamás, son los críticos que examinan al sujeto que hace ciencia y al mismo sujeto que se constituye como alguien moralmente bueno. El idealismo de fines del siglo XVIII cree en un sujeto universal, en una ciencia universal y una moral universal, ese sujeto acompañado del sueño de la razón cosmopolita imagina un futuro sin guerra por obra y gracia del imperativo categórico: actúa de manera tal que tu acción sirva de máxima universal.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Esta categoría universalista es, precisamente, cuestionada y erosionada en el siglo XIX por los maestros de la sospecha al decir de Paul Ricoeur: Nietzsche, Marx y Freud  que en su crítica a la religión lastiman la fe del creyente y lo llevan a reconfigurar su idea de Dios y la relación que con él establece en su interioridad; la sospecha a la que se refería Ricoeur recae fundamentalmente en la imagen del sujeto que la filosofía occidental venía forjando desde René Descartes, imagen que conservaba sus principales referentes de justificación en la ontología platónica como en la metafísica y la moral cristiana.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Encontrar y comunicar la verdad se tornaba cada vez más complicado, a comienzos del siglo XX el giro lingüístico centraba el problema en el lenguaje y desde entonces se abren nuevas puertas, funciones o estructuras, construcciones o deconstrucciones, decir la verdad tenía que ver con una neutralidad lógico-matemática o una complejidad inconsciente que no devela a simple vista o a primera escucha lo que el sujeto no puede saber a pie juntillas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Pensamiento y leguaje estaban contaminados por un proceso de colonización y dominación que postula verdades convenientes para un sector y profundamente inconvenientes para otro. Hacer el bien sin mirar a quién ya no estaba en los planes de los grandes monopolios, sin embargo hacer el mal mirando a quién es parte de un proyecto que justifica la mentira para su propio beneficio.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Cada uno de estos autores dejó un legado, el nihilismo puede ser traducido de diversas maneras; el materialismo histórico también; la práctica psicoanalítica fue ampliada desde un sujeto singular a un sujeto social. Reconocer que predomina el sinsentido, admitir que la mercancía convierte en efímera materialidad los intercambios y repartos, acceder a un supuesto saber que debe ser revisado en sus límites subjetivos,  de ningún modo pueden ser utilizados para crear el contexto de justificación de la mentira.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Si el que habla y en consecuencia comunica una supuesta verdad pero se equivoca por ignorancia, por haber sido estafado en su buena fe, por creer fervientemente en una información que resulta ser falsa, entonces no miente. Admitamos también que en cuestiones de comunicación es cierto que predominan muchos malentendidos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Pero si el que miente sabe que miente y justifica esas mentiras en lo que cree una causa justa o un objetivo primordial, está cometiendo una falta grave, un delito que debe ser sancionado. La problemática del castigo en estos casos suele ser muy laxa y debemos reconocer la existencia de artilugios de la vieja doctrina liberal que puede presentar la condena a las mentiras voluntarias como un acto de censura.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Verdad y mentira juegan un papel importantísimo cuando debemos proteger los derechos, cuando tenemos que cuidar los corazones para enseñar un camino de noblezas y virtudes. En un mundo virtual las fake news, son las estrellas en el firmamento de los medios y las redes; pueden utilizar filosofías que advirtieron acerca de las dificultades humanas para hallar las verdades, pero esa operación es hipócrita y profundamente dañina.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Una versión renovada en el universo desregulado de las comunicaciones trae un nuevo episodio de  «La guerra de los mundos» del legendario Orson Welles, cómo actuará la ley con los mentirosos profesionales y hasta dónde llega el poder de los medios de comunicación en la actualidad es parte de nuestra realidad: todavía no sabemos cuánto pánico puede causar ver  que los extraterrestres ya están entre nosotros.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Entre Ríos, 5 de julio de 2019</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>*Dra en Ciencias Sociales. Máster en Filosofía. Docente en UADER y UNR. Escritora.</em></span></p>
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		<title>Nuestro derecho y la postpandemia &#8211; Por E. Raúl Zaffaroni</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 12 May 2020 11:28:06 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Destacada]]></category>
		<category><![CDATA[E. Raúl Zaffaroni]]></category>
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		<category><![CDATA[Totalitarismo financiero]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>E. Raúl Zaffaroni afirma en esta nota que ante la evidencia de que los Estados, debilitados por la acción del tardocolonialismo financiero, no podrán superar sanamente la conflictividad inevitable de la postpandemia, nos urge pensar en un nuevo modelo de Estado neoprovidente, con mínima equidad desconcentradora de riqueza, capaz de reconstruir las democracias y las repúblicas, asimilando las experiencias de nuestras accidentadas historias.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong><em>Raúl Zaffaroni afirma en esta nota que ante la evidencia de que los Estados, debilitados por la acción del tardocolonialismo financiero, no podrán superar sanamente la conflictividad inevitable de la postpandemia, nos urge pensar en un nuevo modelo de Estado neoprovidente, con mínima equidad desconcentradora de riqueza, capaz de reconstruir las democracias y las repúblicas, asimilando las experiencias de nuestras accidentadas historias.</em></strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>Por E. Raúl Zaffaroni*</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>1- Pandemia y colonialismo. </strong>Cuando se producen cambios de poder planetario, da la sensación de que la historia <em>se acelera. </em>Los cambios actuales eran previsibles. Entre otros, Francisco lo dijo en la <em>Laudato si</em>: <em>esto no se sostiene</em>. La pandemia precipita las cosas, pero además de las advertencias de la OMS, tampoco es algo nuevo en la historia.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Si quitamos la máscara ideológica del <em>neoliberalismo</em>, veremos que el mundo está sufriendo un <em>totalitarismo</em>, en este caso <em>financiero</em>, que practica una nueva forma de colonialismo que podemos llamar <em>tardocolonialismo,</em> para diferenciarlo de las etapas anteriores, es decir, del <em>originario</em> y del <em>neocolonialismo</em>. Esta nueva <em>etapa colonial</em> ahora se enrosca sobre sí y paraliza la economía mundial.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El colonialismo tiene su historia, que no debe confundirse con la <em>historia universal</em>, como pretendía Hegel. Esa historia nos dice que no es la primera vez que una hegemonía mundial <em>se enrosca</em>, ni tampoco son ajenas a esto las infecciones.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La <em>revolución mercantil</em> -que posibilitó el colonialismo-, fue impulsada por el comercio europeo con oriente, que llevó las ratas y la peste bubónica, matando a un tercio de la población europea.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Lanzados al colonialismo <em>originario</em>, los españoles contaminaron a los indios con enfermedades, producto de la domesticación europea de animales, contra las que los indios no tenían anticuerpos, lo que mató a la mitad de la población originaria. Al mismo tiempo, jerarquizó tanto su sociedad que, cuando con la revolución industrial apareció, la burguesía europea fue incapaz de crearla en España y se derrumbó su imperio.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Para satisfacer el extractivismo insaciable, se cometió el crimen del esclavismo contra los africanos, que trajeron la fiebre amarilla y, cuando el <em>neocolonialismo </em>quiso facilitar la comunicación interoceánica con el canal de Panamá, esa infección hizo fracasar la primera tentativa de construirlo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El <em>neocolonialismo</em> cometió horripilantes genocidios, especialmente en África, hasta desembocar en una guerra <em>interimperialista</em> que, al final, desencadenó la llamada <em>gripe española</em>. En la segunda etapa de esa tragedia se <em>enroscó</em>, pues el genocidio fue cometido en su propio territorio, victimizando a personas tan pobres en melanina como sus líderes.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Ahora el <em>tardocolonialismo financiero</em> de las transnacionales, con su brutal depredación del medio ambiente y la destrucción indiscriminada de equilibrios biológicos, fue generando virus en serie, hasta producir uno que paralizó la economía mundial.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El actual recorte arbitrario de lo que nos explica la ciencia biológica, pretende que el <em>enemigo</em> sea el virus y, por ende, estaríamos en <em>guerra contra el virus </em>cuando, de existir alguna <em>guerra</em>, debería serlo contra la fábrica de virus en serie, que es, justamente, el actual totalitarismo financiero depredador del medio ambiente, que ha producido la <em>vaca loca </em>(por alimentar rumiantes con harina de cadáveres), la gripe asiática, la de Hong Kong, el VIH, la gripe porcina, el SARS, el Ébola, el coronavirus modelo 2015 y ahora la nueva versión 19.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Como si eso fuese poco, fabrica luego las <em>vacunas, </em>las patentan y las venden a quienes pueden pagarlas: cada año mueren en la India 100.000 niños de neumonía, mientras la transnacional dueña de la patente de la vacuna embolsa miles de millones de dólares.    </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Esclavitud, sometimiento a servidumbre, crímenes masivos atroces, genocidios, glotonería hegemónica, concentración ilimitada de riqueza, suicidios de las sucesivas oligarquías enceguecidas por su afán insaciable de poder y generación de epidemias, son fenómenos entrelazados y presentes desde la gestación del colonialismo en Europa hasta todas sus sucesivas etapas en el mundo.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>2- La naturaleza del totalitarismo financiero.</strong> Es claro que estamos sometidos a un poder planetario que concentra ilimitadamente riqueza, con la consiguiente exclusión genocida de miles de millones de personas, para lo cual ejerce sobre nuestra región un despiadado colonialismo succionador, mediante endeudamientos concertados por sus <em>virreyes</em> locales, que nos somete a jurisdicciones extranjeras.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Lo cierto es que este <em>totalitarismo financiero</em> equivale hoy a los de entreguerras, es decir que, para legitimar genocidios, ya no se usan camisas pardas ni negras ni se prometen paraísos de razas superiores puras o de sociedades sin clases en que todos seremos felices, sino que se vaticina una <em>felicidad generosamente derramada</em> desde la riqueza crecientemente concentrada.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El discurso con que se enmascara este totalitarismo no está escrito en <em>Mein Kampf</em>, sino en las obras de Milton Friedman y Friedrich von Hayek. Tampoco se promete el <em>ario puro</em> y el <em>hombre nuevo</em>, sino el <em>homo economicus</em>.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Este discurso es el que ahora confronta con los Derechos Humanos, incorporados al derecho internacional desde el final de la Segunda Guerra Mundial. Mientras estos últimos proclaman que todo ser humano es <em>persona</em> y, por el hecho de existir tiene unos derechos elementales y básicos, la ideología que se autodenomina <em>neoliberal</em> afirma que, por el mero hecho de haber nacido, un sujeto no tiene derecho a reclamar nada (así, von Hayeck). Si bien no todos los acólitos de esta idolatría son tan explícitos y sinceros, los cadáveres en el Mediterráneo o el experimento <em>pinochetista</em> de Friedman, demuestran que comparten esa premisa.   </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Los gerentes de este totalitarismo financiero no pueden hacer otra cosa que obtener ganancias sin respetar límite alguno, puesto que, con la <em>financiarización</em> de la economía, las corporaciones transnacionales son manejadas por tecnócratas que deben cumplir con ese objetivo o son reemplazados.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">En ejecución de estos mandatos ineludibles, la conducta de los gerentes del totalitarismo financiero pasó a ser delincuencial a gran escala: extorsiones, trabajo esclavo, <em>macroestafas</em>, evasión fiscal, administraciones fraudulentas, destrucciones de ecosistemas, extinción de especies, desertificación, contaminación de aguas y atmósfera, encubrimiento de tráficos ilícitos, reciclajes de dinero, empresas fantasmas y, llegado el caso, también golpes de Estado y fusilamiento de población civil, todo se lo permiten sin límite alguno. La <em>criminalidad organizada</em> (<em>organized crime</em>) más poderosa del planeta es la que ejercen estos gerentes con sus <em>macrodelitos</em>. No debe extrañar, porque todos los totalitarismos <em>fueron criminales</em>; sólo cambian sus métodos, conforme a sus contextos de poder.</span></p>
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<p><img decoding="async" class="aligncenter" src="https://cafeslavacom.files.wordpress.com/2018/06/1200x1497.jpg?w=1080" alt="Andrés Manuel y el voto contra el Neoliberalismo – Café Slava" /></p>
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<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>3- La situación <em>tardocolonial</em>. </strong>En nuestra realidad colonial de extrema concentración de riqueza, con los más altos coeficientes de Gini del planeta, la paralización hará caer en la pobreza a fajas de las clases medias. A las fuertes protestas de la <em>prepandemia</em> se sumarán las fajas medias <em>desclasadas</em>. Nuestros Estados no estuvieron preparados para responder con racionalidad a las demandas anteriores y, menos aún, lo estarán para las que vengan.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Si aspiramos a que la conflictividad que anuncia esta emergencia halle soluciones no violentas y, por ende, a que nuestros Estados puedan ofrecer <em>soluciones racionales</em> <em>en el marco democrático y republicano</em>, el primer paso debe ser reconocer la dura realidad de la que deberemos partir, es decir, de Estados debilitados, escuálidos, muy poco democráticos y –quizá menos aun- republicanos.  </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El mito más negativo –por inmovilizante- nos hace creer que vivimos en Estados con instituciones sólidas, basadas en principios democráticos y republicanos, garantizados en el plano regional por un derecho internacional eficaz, cuando nada de eso es verdad. Nadie compraría otro atuendo si creyese que el que lo viste es de máxima elegancia, cuando en realidad está en harapos que ni siquiera cubren sus partes pudendas.  </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Si bien <em>no existe un único modelo democrático</em>, el que se generalizó en la región es el de las <em>democracias plurales,</em> en que la ciudadanía canaliza su voluntad a través de partidos políticos. Pues bien, de este modelo institucional democrático, en nuestros Estados sólo quedan restos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Esto obedece a que los partidos políticos sólo existen formalmente, pues su función canalizadora la ejercen las corporaciones que monopolizan la comunicación en cada país: desde el análisis funcional, cada una de ellas es un partido político y, además, por <em>monopólica</em>, es un <em>partido único</em>. El monopolio de estos partidos únicos funcionales al poder colonial se presenta como <em>derecho a la libertad de expresión, </em>cuando en realidad es su más abierta negación.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">En las concentraciones urbanas, el voto de altos porcentajes de ciudadanía se manipula, conforme a los conocidos <em>once principios de</em> Göbbels, llevando al extremo el consabido teorema de Thomas: <em>no importa que algo sea verdad o mentira, lo que importa es que se lo dé por cierto y en ese caso produce efectos reales.</em> Son las <em>profecías autorealizadas</em>. Las <em>fake news</em> circulan a mayor velocidad que la información correcta, incluso por las <em>redes –</em>cuya tecnología <em>también es monopólica</em>-, donde se arman ejércitos de <em>trolls</em> y de ingenios que simulan personas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">De este modo se determina la conducta de buena parte de la población, que de buena fe vivencia la <em>realidad creada por los actores disfrazados de comunicadores</em>, algunos tan consustanciados con los personajes de sus libretos que llegan a creer las mentiras que divulgan.  </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Estos partidos políticos únicos y mediáticos fabrican a los <em>virreyes</em> locales del totalitarismo financiero y, por ende, como todo aparato de propaganda totalitario, no reconocen ningún límite ético ni legal.</span></p>
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<p><img decoding="async" class="aligncenter" src="https://fotos.perfil.com/2019/09/14/cropped/696/696/center/fake-news-persists-in-argentina-with-both-sides-fuelling-the-flames-778973.jpg" alt="Buenos Aires Times | Fake news persists in Argentina as election ..." /></p>
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<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Los políticos son rehenes de estos <em>partidos únicos</em>, que les marcan las agendas, sabiendo que entre los que luchan por el poder siempre habrá algunos más inescrupulosos que, sin duda, llevarán ventaja sobre los que ofrezcan alguna resistencia, como también sobre los que no sean menos genuflexos por temor o por restos de dignidad y ética, pero que tampoco se animen a denunciar y menos a resistir sus amenazas de linchamiento. Saben muy bien que, en muchos casos, estos últimos también cederán a sus directivas, porque juegan con su ingenuidad, haciéndoles creer que su silencio los cubre de ser blancos de sus disfrazados de comunicadores.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Los políticos más inescrupulosos disputan para convertirse en candidatos a <em>virreyes</em> de los partidos únicos mediáticos, pues saben que cuando éstos los ungen como tales, tienen altísimas probabilidades de trepar a los gobiernos, con una falsa aureola de democracia. A veces, cuando al <em>virrey </em>ha ejercido su poder colonial con demasiada avidez y torpeza, su reelección fracasa, como en la Argentina. En algún otro caso, el <em>virrey</em> traiciona a su propia fuerza política, proclamándose tal una vez en el gobierno. </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Esas democracias de partidos mediáticos únicos suelen asumir formas <em>plebiscitarios</em>, puesto que, una vez en el gobierno, los <em>virreyes</em> ejercen <em>plenos poderes</em> en abierta violación a los principios republicanos, a veces mediante plebiscitos explícitos, pero en la mayoría de los casos, de hecho y ante la indiferencia pública, sostenida por la desinformación de la misma publicidad del régimen.  </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La primera preocupación de los <em>virreyes</em> es el reacomodamiento de los poderes judiciales a su gusto, puesto que de ellos depende la impunidad de sus mandantes, socios y amigos, como también la persecución y difamación de sus opositores y obstaculizadores.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Del grado de previo deterioro de la organización judicial depende la facilidad de estas maniobras. Por lo general, las corporaciones judiciales se integran con personas que privilegian su estabilidad laboral, por lo cual, la docilidad se obtiene, en primer lugar, con el ofrecimiento de algunas racionalizaciones o mecanismos de huida que permitan su <em>pax burocrática. </em></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Al igual que en cualquier estamento profesional, en el judicial hay algunos inescrupulosos y también unos pocos delincuentes, de los cuales se sirven los <em>virreyes</em> y que, por regla, se ofrecen a servirlos, sea en procura de rápida promoción jerárquica, por afán mediático, por aspiración al estrellato político o por corrupción.   </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Nuestros <em>virreyes</em> cumplen el mandato <em>metrópolitano</em> eliminando a quien les molesta. Este colonialismo no los mata, como a Sucre, Moreno, Monteagudo, Dorrego o al mismo Bolívar, si antes no lo hubiese hecho la tuberculosis, ni los manda al exilio, como a San Martín. Elimina a los líderes políticos groseramente, con golpes de Estado abiertos, como en Bolivia, pero otras veces orquesta golpes <em>blandos, </em>que prostituyen a la política, pues explotan los bajos instintos de lo peor de ella.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La eliminación de líderes populares por decapitación pública se completa con campañas de los <em>partidos</em> mediáticos de los <em>virreyes</em>, en combinación con un pequeño grupo de jueces patológicos, en bandas de las que forman parte activa agentes de servicios secretos, delincuentes que cobran su <em>arrepentimiento</em>, testigos falsos, fiscales extorsionadores, policías corruptos, etc.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Para estos discípulos de Freisler y Vichinsky, todo es válido: misteriosos escritos detallados; increíbles memoriosos; insólita velocidad procesal; invocación aberrante de la doctrina jurídica; clonación de procesos; pluralización de <em>bandas</em>; gobiernos considerados asociaciones ilícitas y, por supuesto, violación de normas procesales básicas. De no ser suficiente, se amenaza y persigue a algún juez que moleste, porque así lo exige la lucha contra el <em>flagelo de la</em> <em>corrupción</em>, convertida en el nuevo Satán de este tiempo, con el que pactarían las nuevas brujas, que son los políticos populares.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Mientras estos <em>shows de manos limpias </em>son dramatizados por los partidos políticos mediáticos, los <em>virreyes</em> -y sus socios, parientes y amigos- endeudan a nuestros países, comprometiendo sus PBI por décadas, al tiempo que se benefician con negociados encubiertos por sus cómplices judiciales. </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">A esto se le llama <em>lawfare</em> o <em>guerra legal</em>, cuando en realidad es una <em>guerra ilegal</em> en todo sentido. Tal es la dimensión que ha cobrado este recurso, que es materia de análisis cada día más intenso en las academias jurídicas.</span></p>
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<p><img decoding="async" class="aligncenter" src="https://sociedadfutura.com.ar/wp-content/uploads/2019/10/Lawfare.jpg" alt="Yvonne Blajean Bent: Judicialización de la política o Lawfare ..." /></p>
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<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El último <em>virrey</em> argentino acabó también con el Legislativo, valido del poder de ahogar económicamente a los gobiernos provinciales. Nuestro federalismo se fue por la cloaca al igual que la separación de poderes republicana, con el ejercicio de plenos poderes, no otorgados por nadie. Otros son más burdos, embargando bienes de los legisladores de la oposición o amenazando a sus familias.   </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">¿Qué queda de le república, de la democracia y hasta del Estado mismo? Sólo el resquicio de sentido de realidad de una parte de la ciudadanía, porque –por fortuna- no existe un sistema perfecto de <em>matricería humana</em>. <strong> </strong></span></p>
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<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>4- ¿Qué hacemos ahora? </strong>Ante la evidencia de que los Estados -como repúblicas y democracias debilitadas- no podrán superar sanamente la conflictividad inevitable de la <em>postpandemia</em>, nos urge pensar en un nuevo modelo de Estado que, tarde o temprano surgirá, así como lo hizo el <em>New Deal </em>de Roosevelt, o sea, en un modelo <em>neoprovidente</em>, con mínima equidad desconcentradora de riqueza<em>, </em>capaz de reconstruir las democracias y las repúblicas, asimilando las experiencias de nuestras accidentadas historias.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">En nuestro constitucionalismo no habrá de faltar creatividad para pensar modelos de <em>Estados fraternos</em> que, junto a la <em>libertad</em> y la <em>igualdad</em>, no olviden la <em>fraternidad</em>. Nuestros movimientos populares de todos los tiempos nos dejaron pistas redistributivas, que se deben profundizar.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">De nuestra región surgió el <em>constitucionalismo social</em> con la Constitución Mexicana de 1917; también apareció el <em>ambiental</em>, con las Constituciones de Ecuador y del Estado Plurinacional de Bolivia. Seguramente de aquí habrá de surgir el <em>constitucionalismo</em> <em>socioambiental</em>, configurador de los nuevos Estados <em>neoprovidentes y fraternos</em>. </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Las emergencias están dando la razón a los políticos decapitados por los particos políticos mediáticos y, donde falten, otros surgirán, como sucede en toda emergencia. La política y el vacío son incompatibles: ante el reclamo de las ciudadanías, algo emerge. Además, nuestros pueblos siempre han producido caracteres políticos fuertes; esta capacidad no se ha perdido, pese a los aparatos publicitarios de los particos mediáticos únicos. </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Esta tarea jurídica creativa se impone, pues no es suficiente con sacudirse la dependencia colonial, sin perfilar nuestros futuros Estados, porque la historia demuestra que esa actitud es un gravísimo error. En efecto: cuando hace doscientos años nos liberamos del colonialismo originario, nuestras oligarquías y sus intelectuales <em>iluminados</em> quisieron imponer -a sangre y fuego- a los pueblos de nuestra región –supuestamente bárbaros e ignorantes-, modelos incompatibles con nuestras realidades (la llamada <em>civilización</em> genocida). Sobre esas pretensiones se montó el neocolonialismo, lo que costó muchas más vidas y dolor que la propia lucha por la independencia. Ni siquiera podemos descartar que buena parte de las fallas de nuestro presente sea consecuencia de ese error originario.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Pensar desde ahora el modelo de Estado al que queremos llegar no es un sueño vano, un entretenimiento de ociosos ni implica caer en la <em>utopía</em>, sino que es una tarea indispensable: se trata, nada menos, que de montar la brújula, otear el norte, clarificar el objetivo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Debemos pensar con urgencia qué Estado queremos, qué institucionalización es necesaria para reconstruir la democracia y la república, cómo recuperar el Estado para la política, cómo volver a una democracia plural con partidos políticos no mediáticos ni <em>por acciones</em>, cómo establecer cierto orden institucional que impida que cualquier <em>virrey</em> circunstancial ejerza la suma del poder público y, sobre todo, cómo revertir el modelo de sociedad con 30% de incluidos y el resto excluido, que nos intentó imponer el colonialismo del totalitarismo financiero.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">No somos ingenuos, sabemos que, en la <em>postpandemia</em>, especialmente frente a las clases medias que caerán en la pobreza, los <em>virreyes</em> y los otros agentes, pretenderán atribuir todos los males a los políticos que no respondan al partido mediático único, usarán sus campañas sucias, sus <em>fake news</em>, las dramatizaciones de sus actores y actrices disfrazados de comunicadores y periodistas; no ahorrarán recurso alguno, recurrirán y pondrán en práctica sus impudicias coprófilas más abyectas e inhumanas. ¿Podrán con todo eso impedir la vuelta de los líderes populares <em>decapitados</em> por los partidos mediáticos únicos o el surgimiento de nuevos lideratos en nuestros países?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Frente a las respuestas demasiado pesimistas, nuestras historias nos enseñan que, con marchas y contramarchas, nuestros pueblos siempre toman conciencia y triunfan. Prueba de esto es que, de no ser por nuestros movimientos populares, quizá no hubiésemos podido escribir estas líneas ni el lector leerlas, porque es muy probable que hubiésemos sido analfabetos, que hubiésemos muerto en la infancia, que tuviésemos menos neuronas por carencia de proteínas en los primeros años o fuésemos desaparecidos por alguna dictadura genocida.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El <em>cardenismo</em> mexicano, el <em>aprismo</em> peruano, el <em>velasquismo </em>ecuatoriano, el <em>varguismo</em> brasileño, el <em>yrigoyenismo</em> y el <em>peronismo</em> argentinos, etc., tuvieron muchos defectos, incluso algún autoritarismo, pero en el balance final, todos esos defectos empalidecen frente a los genocidios de los <em>virreyes </em>que en todos los tiempos los combatieron y, en definitiva, a ellos debemos la ampliación de la <em>ciudadanía real</em> en nuestra región. Nuestros pueblos no perdieron ni perderán esta vocación, pese a los esfuerzos tecnológicos de los actuales partidos únicos mediáticos.</span></p>
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<p><img decoding="async" class="aligncenter" src="https://www.diariosumario.com.ar/u/fotografias/m/2020/4/29/f800x450-22482_73928_0.jpg" alt="La reconstrucción del Estado post pandemia - Sumario en Red" /></p>
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<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>5- ¿Quiénes deben pensarlo? </strong>Cuando en Querétaro, los diputados constituyentes campesinos y obreros propusieron las normas que dieron origen al constitucionalismo social, los objetaron los <em>licenciados</em> formados en las universidades del <em>porfiriato</em>. Por suerte triunfaron los primeros. Es llegada la hora de no repetir el error de los últimos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Es tarea de la academia jurídica superar su vocación elitista y su falsa <em>asepsia política</em>, dejando de lado las pretensiones de quienes se encargan de ofrecer discursos facilitadores de mecanismos de huida hacia la <em>pax burocrática</em> judicial, postulando un derecho <em>apolítico</em>, <em>neutro</em>, <em>incontaminado</em>, que niegue la esencia <em>cultural, histórica y política</em> del derecho, en definitiva, funcional a los <em>virreyes</em> de turno.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El propio estructurador del método dogmático jurídico –Rudolf von Jhering-, a poco dio un giro hacia la realidad social y, con las inevitables limitaciones de su época y lugar, redefinió al <em>derecho como lucha</em>.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La hora llama a los juristas de nuestra región, en homenaje a demanda de recuperación de la soberanía de nuestros pueblos por vía democrática y en el marco republicano y no violento, a <em>sumergirse y empaparse de las necesidades y reclamos de los más victimizados por el</em> <em>tardocolonialismo financiero</em>, para discutir la mejor manera de concretarlos en la forma jurídica de nuevos proyectos de Estado.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Esto no significa un desvío reaccionario hacia un <em>romanticismo jurídico</em> que pretenda la captación de <em>sentimientos</em>, sino que lo que se exige es comprensión de necesidades, que es algo muy diferente, porque parte del <em>respeto al otro</em>, a la <em>persona en concreto </em>que reclama <em>ciudadanía real</em>.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Debemos ser conscientes de que esos proyectos no deben ser elaboraciones de gabinete, sino que su <em>contenido</em> habrá de surgir de los reclamos fundados en las necesidades de las capas más sufrientes de nuestras ciudadanías, que son o pasan a ser mayoría, debiendo ser las principales proveedoras de su contenido. A los juristas corresponde únicamente la tarea de elaborar el <em>envase jurídico</em> más eficaz posible. La demarcación de <em>contenido </em>y <em>envase</em> es fundamental, para que nadie incurra en el error de los <em>licenciados</em> de Querétaro, pretendiendo elitistamente dar el contenido de lo que sólo debe ser la necesaria envoltura normativa del reclamo de los pueblos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Teniendo en cuenta que la <em>postpandemia</em> exigirá un esfuerzo conjunto de los pueblos de nuestra región, corresponderá a los internacionalistas meditar el reforzamiento de los organismos regionales, la resurrección de otros y la creación de nuevos, así como reencausar a los que se han vuelto funcionales al totalitarismo financiero y, sobre todo, perfeccionar el reaseguro del sistema regional de Derechos Humanos, para darle la eficacia y prontitud de que ahora carece.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Nuestros jueces no nacen de incubadoras, sino que los formamos en las universidades, revisemos con cuidado y a la luz de las necesidades de nuestros pueblos, lo que estamos teorizando y enseñando: es la hora de una extrema responsabilidad académica.</span></p>
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<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>6- ¿En qué punto estamos? </strong>El grado de esfuerzo que demande llevar al plano de la realidad los nuevos Estados <em>neoprovidentes y fraternos</em> que es indispensable que pensemos, dependerá en gran medida de la dinámica del poder planetario en la <em>postpandemia</em>.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Es claro que la actual paralización de la economía global es el ocaso del totalitarismo financiero, pero no sabemos si es el comienzo o el fin de esta caída. Si se tratase del comienzo, restaría una lucha por delante; si se tratase del fin, sería un amanecer y en breve deberíamos lanzarnos a la construcción del Estado <em>postpandemia</em>.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">¿El mundo –la humanidad- se halla en una situación que guarda cierta semejanza a 1939, a 1945 o a los años intermedios? No faltan quienes creen que el ocaso ni siquiera comienza y que, por el contrario, se reforzará en la <em>postpandemia</em>; imaginan diferentes <em>distopías</em>. </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Creemos que el <em>camino de distopía</em> choca con un grave inconveniente, puesto que, como conduce a una hecatombe total y esa perspectiva –a pesar del <em>negacionismo</em>&#8211; se va haciendo demasiado inocultable, genera creciente pánico generalizado.  </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El segundo inconveniente del <em>camino distópico</em>, es que con urgencia debería eliminar o deslegitimar a todos los organismos internacionales. Si bien en su momento éstos fueron creados por los poderosos, con la desaparición del mundo bipolar adquirieron dinámica propia y generaron su personal técnico, o sea que, a pesar de su dependencia financiera, se autonomizaron y obstaculizan cada vez más al totalitarismo financiero.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Este distanciamiento estalla hoy en confrontación, pues es inédito el desafío y la difamación contra la OMS. Todo indica que a la OMS seguirán todos los organismos universales y regionales, no sólo de Derechos Humanos, sino aun los más técnicos y especializados. Cualquier perspectiva <em>distópica</em> no podría avanzar sin acabar con los organismos internacionales, con el discurso de Derechos Humanos y también con todo el derecho internacional, incluyendo a la propia Cruz Roja.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Si bien estos organismos están lejos de gobernar el mundo, su empoderamiento tampoco puede subestimarse, en especial por el desprestigio que acarrea a quienes confrontan con ellos, sin perjuicio del que, por otras razones, van cargando ahora esos voceros.   </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Asumiendo incluso la posición del <em>comienzo del fin</em>, que sería la más pesimista entre las no <em>distópicas</em>, nos hallaríamos frente al desafío de una lucha por liberarnos de la actual etapa de colonialismo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Teniendo en cuenta que siempre <em>el derecho es lucha</em>, en cualquier caso, debemos comenzar a meditar qué haremos una vez independientes o, lo que es casi lo mismo, para qué queremos la independencia., pues la caída de otro colonialismo no debe tomarnos desprevenidos, como hace dos siglos largos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Que nos ilumine Dios, la razón o lo que cada uno crea con total y absoluta libertad de conciencia, porque en esta hora los errores tendrían consecuencias demasiado graves.  </span></p>
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<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Buenos Aires, 12 de mayo de 2020</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">*Profesor Emérito de la UBA</span></p>
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		<title>¿Qué le pasa a la calesita? &#8211; Por E. Raúl Zaffaroni</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 03 Dec 2020 22:28:32 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Destacada]]></category>
		<category><![CDATA[E. Raúl Zaffaroni]]></category>
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		<category><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Raúl Zaffaroni afirma que antes de la pandemia nuestros pueblos se habían movilizado, pero ahora empiezan a moverse con mayor decisión. No estamos ante un cambio menor, es una crisis en serio: las reacciones de extrema irracionalidad de los abanderados de la desigualdad del totalitarismo financiero y de su consecuente tardocolonialismo expoliador, son una prueba de eso. La pregunta que Zaffaroni formula es hacia dónde van los pueblos. La posible respuesta, en esta nota.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong><em>Raúl Zaffaroni afirma que antes de la pandemia nuestros pueblos se habían movilizado, pero ahora empiezan a moverse con mayor decisión. No estamos ante un cambio menor, es una crisis en serio: las reacciones de extrema irracionalidad de los abanderados de la desigualdad del totalitarismo financiero y de su consecuente tardocolonialismo expoliador, son una prueba de eso. La pregunta que Zaffaroni formula es hacia dónde van los pueblos. La posible respuesta, en esta nota.</em></strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>Por E. Raúl Zaffaroni*</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Este pedrusco que gira alrededor de una estrellita pequeña en medio de un suburbio galáctico, sigue dando vueltas y en su superficie estamos nosotros. Un vecino pasa y me dice “paren el mundo que quiero bajarme”. Es lo que decíamos de niños cuando la calesita giraba rápido.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El vecino no se equivoca, la calesita del mundo va muy rápido. No podemos calmarnos un poco y poner un poco más de atención a lo que hay a su alrededor.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">En verdad, todo parece alucinante: un caos de hechos, discursos, publicidades, frases hechas y deshechas, que en otro momento moverían a risa. No es broma, pero repasemos un poco.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Hay una pandemia y muere gente, los ministros de economía del mundo tratan el tema, pero aquí se dice que es un invento de Alberto manejado por Cristina. La vacuna, si es rusa o china será comunista. Una deformadora de opinión bastante barata toma cualquier cosa en cámara, tratando de ridiculizar a los científicos. Opositores, terraplanistas y neonazis, encabezados por la ex-ministra de seguridad (encubridora de homicidios de mapuches) protestan contra las medidas de protección.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><img decoding="async" class="aligncenter" src="https://artear-tn-prod.cdn.arcpublishing.com/resizer/knx53u5AtpzUOqO2wcCfp2xUc1o=/767x0/smart/cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com/artear/BK5TPXHKPSW62YOYLXFJUYRCCM.jpg" alt="Contra la Justicia y los medios: ¿Alberto se impondrá donde Cristina falló? | TN" /></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Pero también una ministra de educación insulta a los docentes y promueve la denuncia de los alumnos contra los maestros que emitan opiniones políticas, por supuesto contrarias al establishment que ella representa. El ex-presidente, fruto del monopolio mediático especializado en difamación, noticias falsas y el llamado “lawfare”, se escandaliza porque se publica que la ministra se formó en una institución que contaba con un asesino de las fosas Ardeatinas. Se pretende cobrar una propina a los pocos ricos extremos: se aúlla que viene el comunismo, a los aullidos se suman los votos del partido que fue de Yrigoyen y Alfonsín y la izquierda revolucionaria se abstiene de votar. Se quieren despenalizar algunos abortos, para sacarlos de la clandestinidad y ver si es posible reducir el número masivo de los que se practican diariamente y evitar muertes de mujeres pobres; es porque se quiere que todas las mujeres aborten para reducir la población. De repente aparece también la reunión de una “mesa” de zombis ex–militares que anhelan vestirse de policías. Se nos muere Maradona y el velatorio se matiza con algunos gases lacrimógenos.   </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La calesita gira demasiado rápido y marea: el submarino desaparecido con toda su tripulación no se podía ubicar porque el océano es “demasiado grande”, y ahora parece que conocían su ubicación. Milagro Sala y su gente siguen presos por una familia de jueces. El Servicio Penitenciario Federal firmó un convenio con la jefatura de los espías para grabar las conversaciones de los presos políticos con sus abogados. Se cometieron prevaricatos desfachatados: una traición a la Nación sin guerra, excarcelaciones negadas por causas que no prevé ninguna ley, cuadernos que renacen de las cenizas, extorsiones a testigos para que se “arrepientan”, un procurador sin acuerdo del Senado está al frente del ministerio público, un fiscal procesado sigue en funciones representando a la “sociedad”, jueces movidos por decreto para “ingeniería política” siguen en funciones; la Corte da un espectacular “salto” porque es una “gravedad institucional” que los mal nombrados vuelvan a sus puestos. La televisión repone “Dinastía” en versión entrerriana, mientras se incendian dolosamente humedales para ejercer más plenamente el derecho de propiedad privada.  </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Sin embargo, este popurrí que parece caótico, no lo es tanto, si consideramos que todos estos disparates están empaquetados cuidadosamente en celofán de regalo coronado con moño de seda: desaparecieron 86.000 millones de dólares.  </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Ocultar semejante bulto no es fácil porque deja huellas a su paso, dado que los dólares se cobraron y no se invirtieron, es decir, que no hay obras, infraestructura, caminos, ferrocarriles, aviones, hospitales, sino que entraron y “se fugaron” según dicen. No se fugó nada, salieron por la puerta, no están, sólo nos queda la deuda. A quien siga la huella le será sencillo saber quiénes se beneficiaron. Por eso, no se debe tocar nada en la “justicia”. Apenas se quiere cambiar algo del disparate institucional que tenemos, gritan que es para lograr la impunidad de Cristina o de Saavedra por la indigestión fatal de Mariano Moreno –les da lo mismo- y, para colmo, se envuelven en la bandera, cuando se trata de garantizar la impunidad de los prestidigitadores que hicieron desaparecer los dólares.    </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Pero los argentinos solemos creer que somos el ombligo del mundo y, en realidad, somos un pedazo del sur del mundo en el que estamos insertos. Si reparamos en lo que siempre nos presentaron como el modelo de democracia, vemos que su sistema electoral es mucho peor que el nuestro y ahora con un presidente que afirma que la elección que perdió fue fraudulenta. Como no puede llamar en su auxilio al pintoresco “diplomático” que maneja la organización continental (siempre presto para estos casos y para legitimar cualquier represión violenta), trata que su “Suprema” haga algún “per saltum” mientras convoca a los marginales racistas y filonazis de su país, aprovechando que allí se pueden comprar armas de guerra en el quiosco de la esquina, para que los chicos víctimas de “bullying” maten a sus maestros y compañeros, sin contar algunos psicóticos armados.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">¿Y Europa con toda su milenaria cuna de civilización del Mediterráneo? Ahora no sólo lo llena de cadáveres de las víctimas tardías de sus viejos genocidios coloniales, sino que sus hospitales –algunos privatizados porque “lo privado funciona mejor”- están en trance de elegir a quiénes dejan morir, mientras sus gobiernos disponen “toques de queda” para tratar de parar las muertes.  </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La calesita no es nuestra, es mundial. ¿Nos sorprende el envoltorio de celofán con moño de seda de 86.000 millones de dólares? ¿Acaso no vemos que está envuelto en un paquete mucho mayor? Ese es bien grande, porque contiene corporaciones internacionales que cometen macroestafas como la del 2008, extorsiones como los “holdouts”, administraciones fraudulentas que vacían economías, corrupciones astronómicas, explotación de trabajo esclavo, desestabilización de gobiernos, financiación de golpes de estado y muchos crímenes más. Todo este “organized crime” tiene un enorme aparato de “refugios” (que algunos llaman “paraísos” porque traducen mal el inglés) que encubren por reciclaje sus rentas, las inmensas defraudaciones fiscales y las ganancias de todos los tráficos ilícitos del mundo.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><img decoding="async" class="aligncenter" src="https://images.pagina12.com.ar/styles/focal_16_9_960x540/public/2017-04/na04fo01_18.jpg?itok=0t9BsHtA" alt="La calesita de la deuda | El 40 por ciento del ende... | Página12" /></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">No es un detalle menor que esta calesita mundial altere brutalmente los delicados equilibrios ecológicos formados a lo largo de millones de años, extingan especies que controlan otras, quiten hábitats y alimentación a otras que buscan nuevos, todo esto altera la vida microscópica y genera virus en serie. Esta calesita mundial genera el riesgo de extinguir la habitabilidad humana del planeta y plantea una pregunta antropológica: ¿Somos una punta de lanza de la evolución o un error de la naturaleza?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Todo este envoltorio para regalo tiene un moño mayor, que es el 1% de la humanidad erigido en nueva oligarquía planetaria.    </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Pero no todas son “pálidas”, porque también pasan otras cosas: el Papa denuncia la ideología pobre y reiterativa del neoliberalismo, aunque un obispo (por suerte jubilado) reivindique la meritocracia neoliberal. También había dicho “esto no se sostiene” y, es cierto, no da para mucho más.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Cuando los que defienden una situación absurda extreman su irracionalidad argumentativa es porque están asustados ante la perspectiva de un cambio en marcha que no pueden contener. No significa esto que se derrumbe un poder, pero al menos cruje y se tambalea, por más que conserve considerable potencial de daño. La extrema irracionalidad de la calesita mundial –y por derivación la regional y la local- señala que estamos frente a un cambio que no es menor.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">No sabemos si debemos alegrarnos por la elección de Biden, pero por lo menos por la derrota de Trump. Como mínimo la difusión mundial de su discurso racista, discriminador, misógino, homofóbico y de primitiva y grosera vulgaridad reaccionaria, perderá fuerza. Los negros norteamericanos se hacen sentir, ahora no se callan.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">En nuestra región, el golpe boliviano tuvo que recular ante la voluntad de un pueblo decidido, el racismo criminal boliviano que no tuvo empacho en disparar contra ciudadanos indefensos, perdió abrumadoramente. Los chilenos le torcieron el brazo a su oligarquía vernácula, que tampoco se había ahorrado disparar a la cara de manifestantes y reventar ojos, pero la constitución de Pinochet está muerta. En Ecuador la movilización popular impidió la proscripción del partido de Correa. En Brasil los negros, cansados de ser asesinados, también se pusieron de pie ante su daltónico gobernante. En Perú una muchachada hizo caer a un presidente y hociquear a todo un legislativo señalado como corrupto, aunque tampoco se fueron sin matar.   </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Tánatos no se ha marchado, pero Eros avanza en la región. Ya antes de la pandemia nuestros pueblos se habían movilizado, pero ahora empiezan a moverse con mayor decisión. Los defensores del mundo que se tambalea tienen miedo, el pintoresco “diplomático” especializado en arrojar gasolina al fuego represor no alcanza para detenerlos, y el pánico los lleva a los extremos de irracionalidad discursiva en la calesita alucinante del mundo, de la región y de nuestro país.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><img decoding="async" class="aligncenter" src="https://www.elminnesotadehoy.com/wp-content/uploads/2019/11/e936acb29d1f4087b1568a050574033dd4686d2d.jpg" alt="EL ABECEDARIO DE LA PROTESTA LATINOAMERICANA - El Minnesota de Hoy...Noticias Locales, Hispanos en Minnesota, Clima, Eventos, Información y Entrevistas por MLatino Media" /></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">No estamos ante un cambio menor, es una crisis en serio: las reacciones de extrema irracionalidad de los abanderados de la desigualdad del totalitarismo financiero y de su consecuente tardocolonialismo expoliador son una prueba de eso: “esto no se sostiene”, Francisco tenía razón.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La pregunta siguiente es hacia dónde vamos o, mejor, hacia dónde van los pueblos. Seguramente no estamos en las puertas de ningún paraíso, ni tampoco es deseable soñarlo, porque hasta ahora todas las promesas de paraísos futuros terminaron en genocidios: el último fue el “derrame de riqueza” de la torpe publicidad neoliberal, que ni siquiera alcanza el nivel mínimo de una ideología.    </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Tendremos que poner el oído a lo que claman los pueblos, ayudar a pensar nuevas instituciones, nuevos modelos de sociedad. De todas las crisis resultaron nuevas creaciones institucionales y sociales; la presente no puede ser la excepción.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La norma internacional planetaria afirma que “todo ser humano es persona”, pero la mayoría de la humanidad y de los habitantes de nuestra región están muy lejos de ser tratados como personas. Es incuestionable que, si las instituciones que tenemos no han evitado este resultado, si vivimos en la región más desigual del mundo (con los coeficientes de Gini más altos del planeta), estas instituciones no sirven y necesitamos otras más eficaces.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">No debemos deprimirnos ni pretender que pare el mundo, sino, en definitiva y pese a los horrores, debemos alegrarnos de vivir una etapa de cambio, que nos brinda la oportunidad de ser creativos, de contribuir a la superación de la crisis hacia un nuevo amanecer humano.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">No creamos en distopías de ciencia ficción. Todos los pueblos –como no son más que muchos humanos juntos- se han equivocado en el curso de la historia, algunos bastante feo, pero ningún pueblo se suicidó.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Los que podemos pensar en las usinas de ideas, debemos hacerlo lo mejor posible, porque eso acallará las voces de nuestras conciencias, que nos reprochan ser privilegiados en un mundo racista, clasista, brutalmente defensor violento de privilegios. Si tenemos la suerte de no estar muertos en un callejón por una policía asesina ni ahogados en el Mediterráneo, y todavía sabemos leer y escribir, disponemos del inmenso privilegio que eso nos brinda y tenemos el deber de pagarlo con esfuerzo pensante.      </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Debemos compensar el privilegio sabiendo escuchar a nuestros pueblos y ayudarlos a pensar, pero cuidándonos de no soñar paraísos. Mejor imaginemos purgatorios, porque son más humanos, dado que están llenos de personas con muchos errores, como todos nosotros.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">De momento, nuestros pueblos no pretenden paraísos, se conforman con purgatorios, donde sea posible existir y coexistir con más dignidad, mayor solidaridad y menos odio y violencia física y social, aunque se deban soportar las incomodidades propias del lugar. Después de todo, por bueno que sea, un purgatorio no es un hotel de cinco estrellas, pero no se estaría tan mal como en este infierno y, además, se mantendría la esperanza del paraíso, que siempre seguirá siendo motora y dinamizante.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Buenos Aires, 3 de diciembre de 2020.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">*Profesor Emérito de la UBA   </span></p>
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		<title>¿Una derecha democrática? Repensar las categorías como exigencia de un presente peligroso &#8211; Por Claudio Véliz</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 16 Jul 2021 14:04:56 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Claudio Veliz]]></category>
		<category><![CDATA[Destacada]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>¿Resulta acertado asumir a las “nuevas derechas” como uno de los tantos participantes del juego democrático, del litigio político, de la batalla cultural? ¿Acaso no estamos transitando un verdadero “instante de peligro” en que todas las garantías de la convivencia democrática se hallan amenazadas? ¿Son comparables las prácticas fascistas del siglo XX con el despliegue agresivo y virulento de las actuales huestes reaccionarias? Claudio Véliz intenta abordar estos y otros interrogantes en el presente artículo, reivindicando la importancia de las categorías teóricas como corolario de decisiones ético-políticas.</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/una-derecha-democratica-repensar-las-categorias-como-exigencia-de-un-presente-peligroso-por-claudio-veliz/">¿Una derecha democrática? Repensar las categorías como exigencia de un presente peligroso &#8211; Por Claudio Véliz</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em><strong>¿Resulta acertado asumir a las “nuevas derechas” como uno de los tantos participantes del juego democrático, del litigio político, de la batalla cultural? ¿Acaso no estamos transitando un verdadero “instante de peligro” en que todas las garantías de la convivencia democrática se hallan amenazadas? ¿Son comparables las prácticas fascistas del siglo XX con el despliegue agresivo y virulento de las actuales huestes reaccionarias? Claudio Véliz intenta abordar estos y otros interrogantes en el presente artículo, reivindicando la importancia de las categorías teóricas como corolario de decisiones ético-políticas.</strong></em></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>Por Claudio Véliz*</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em> (para La Tecl@ Eñe)</em></span></p>
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<p style="text-align: right;"><span style="color: #000000;"><em>A la memoria invencible de Horacio González, el maestro de todxs nosotrxs</em></span></p>
<p style="text-align: right;"><span style="color: #000000;"><strong> </strong></span></p>
<p style="text-align: right;"><span style="color: #000000;"><em>La derecha nos da golpes de Estado, nos persigue, nos desaparece, nos mata, se apropia de nuestros hijos e hijas. Y sin embargo nosotros y nosotras seguimos haciendo el amor, y llevándolo como bandera a la victoria.</em></span></p>
<p style="text-align: right;"><span style="color: #000000;">María Fernanda Ruiz (colaboradora de Evo Morales durante su exilio en Argentina)</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong> </strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>Neoliberalismo: el <em>grado cero</em> de la democracia</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">En un artículo publicado por el diario <em>Página/12 </em>(1), nuestro querido Horacio González reflexionaba sobre “los aires imprecisos” y la “zona ambigua” a que nos remite la expresión <em>neofascismo</em> y, particularmente, sobre la utilización del prefijo “neo”. De todos modos, luego de estos reparos categoriales, no duda en asociar al macrismo con un “corte” o “salto definitivo” que inaugura “una oscura política pulsional, exacerbando al individuo aislado como un átomo regido por un nuevo tipo de legalidad represiva”. El macrismo –afirma– funda una nueva concepción de la ley “encarnada por el Carro Blindado Antipiquete con Cañón Hidrante”; un artefacto que concibe a la Constitución como su harapo, su estropajo. En este carro espectral –concluye– “viajan los voceros escogidos (…) del neofascismo liberal macrista”. No quisiéramos polemizar aquí sobre la pertinencia del sustantivo “macrismo” para aludir a una nueva modalidad de las prácticas y los discursos autoritarios y conservadores más o menos maquillados por la estética <em>new age</em>. Sí nos interesa ensayar una genealogía que nos permita cierta aproximación cognitiva a una sucesión de episodios recientes que, aun en el marco de dicha “organización epistémica”, no dejan de resultarnos sorprendentes. A pesar de la predisposición excesivamente respetuosa, dialoguista y moderada de un gobierno elegido en primera vuelta, venimos asistiendo a una inédita reacción de los sectores dominantes cuyos ribetes autoritarios se han tornado cada vez más agresivos: convocatorias a la desobediencia civil, llamados a la rebelión fiscal, amenazas explícitas frente a cualquier rumor de un mayor control estatal sobre la renta extraordinaria, incumplimiento de los oligopolios comunicacionales ante la decisión de convertir sus negocios en un “servicio público esencial ”, resistencia “jurídica” de los multimillonarios afectados por el aporte “solidario”, avanzada del aparato judicial tanto para reafirmar y consolidar las prácticas de <em>lawfare</em> como para consagrar la impunidad de los gravísimos delitos cometidos por funcionarios macristas, denuncias contra el Presidente por envenenamiento y sobornos, y un sinfín de episodios, desafíos y desvaríos que se orientan en la misma dirección.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Tal como hemos afirmado en artículos anteriores, ese engendro impiadoso bautizado como “neoliberalismo” por sus promotores, ensayó sus primeros arrebatos durante la década del 30 del siglo pasado. Por entonces, su área de influencia estuvo limitada a ciertas sectas, coloquios, sociedades secretas o cenáculos universitarios. Tal como lo habían comprendido sus más conspicuos defensores (Mises, Hayek, Friedman), el sesgo decididamente antipopular de sus recetas (apertura comercial, ajuste fiscal, privatizaciones, flexibilización laboral, liberalización de los flujos mercantiles, endeudamiento externo, precarización del trabajo, etc.) y la impronta agresiva y excluyente de su proyecto apropiador, exigían la “contribución” de modelos autoritarios/reaccionarios (como los de Reagan y Thatcher) o bien de violencias genocidas (como las de Pinochet o Videla). De lo que se trataba, en cualquier caso, era de aniquilar los vestigios, apenas perceptibles, de las democracias convalecientes ante el avance arrollador del capitalismo. También hemos aprendido (y valga la oportunidad para subrayarlo aquí) que la <em>igualdad</em> intrínseca a la democracia jamás podría resultar compatible con la <em>desigualdad</em> inherente al capitalismo (abundan los trabajos de investigadores y politólogos que han procurado demostrar el desvarío consistente en conjugar dos prácticas incompatibles). De todos modos, tal como afirma el sociólogo portugués Boaventura De Sousa Santos, si el fascismo representa el <em>grado cero</em> de dicho ensamble, los Estados de Bienestar europeos, en el otro extremo, lograron el mayor nivel de imbricación entre capitalismo y democracia durante los denominados “treinta años gloriosos”. Hubo que esperar hasta el último cuarto del siglo XX para que este delicado experimento estallara en mil pedazos y aquella contradicción volviera a resultar (literalmente) invivible. Ya alcanzaba a divisarse ese horizonte pergeñado, con absoluta obscenidad y desfachatez, por los adalides de la ortodoxia y el monetarismo radical. Sin embargo, estos pacientes conspiradores, jamás llegaron a imaginar (ni durante la paranoia sectaria de los años 30, ni durante el derrumbe del sistema bienestarista de los 70) que en los albores del presente siglo, su trabajo propagandístico se toparía con incondicionales y poderosos aliados: la “industria cultural”, los oligopolios mediáticos, ciertas filosofías posmodernas, las mafias judiciales y las tecnologías digitales.</span></p>
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<p style="text-align: justify;"><img decoding="async" class="aligncenter" src="https://elmontonero.pe/upload/uploads_images/columna_dario_88.jpg" alt="Este es el fascismo del siglo XXI | EL MONTONERO" /></p>
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<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>Un sadismo demasiado ortodoxo</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Creemos pertinente designar a la actual etapa del neoliberalismo (2) como<em> neofascista</em> (sin que ello signifique excluir otras categorizaciones igualmente pertinentes: <em>digital</em>, <em>semiótico</em>, <em>anarcofinanciero</em>, <em>posverdadero</em>… El actual fascismo liberal despliega una modalidad de las prácticas sociales sustentada en la construcción y demonización de enemigos/chivos expiatorios que resultarán estigmatizados, perseguidos, encarcelados o aniquilados, es decir, desplazados hasta dejarlos “fuera de combate” (los fascismos del siglo XX ya habían abusado de dicha estrategia); pero su novedad reside en que dicho cóctel explosivo de miedo, odio y sadismo se complementa con la defensa incondicional de las recetas ortodoxas, las políticas monetaristas y los diseños mercadocéntricos del liberalismo noventista (quizá, los casos de Macri, Bolsonaro, Duque, Piñera y Lenin Moreno sean los más significativos de nuestra región). Muchos intelectuales, politólogos e investigadores han reparado en esta sintomática y novedosa conjunción. Entre ellos, Jorge Alemán suele refutar la idea de un “populismo de derecha” (Laclau) debido a que las nuevas derechas europeas y/o la norteamericana, muy lejos de articular las “demandas” de los sectores plebeyos/vulnerados, prefieren las alianzas con el capital concentrado; por consiguiente, más allá de su mayor o menor apego a la ortodoxia clásica, lo que sí articulan son las prácticas fascistas con los requerimientos del capital. Para Judith Butler, el neoliberalismo convierte a los sujetos precarios que produce en una amenaza para el dominio público; de este modo, la contracara de la “precarización estructural”, la supresión de servicios sociales y la desesperanza generalizada, es la defensa ideológica de la responsabilidad individual y empresarial que podríamos traducir como la “obligación” de maximizar el éxito mercantil. Ezequiel Adamovsky, por su parte, considera que el liberalismo argentino en tanto ideología que moldeó nuestro sentido común, siempre se hubo ocupado de señalar supuestos enemigos internos a quienes se debería erradicar como requisito para alcanzar la felicidad colectiva (3); sin embargo –afirma–, esta práctica se ha tornado mucho más peligrosa a partir de la asunción de Mauricio Macri ya que por entonces, desde el Estado mismo (y desde todos sus satélites mediáticos) se lanzó una campaña de agresión contra una multiplicidad de “enemigos internos”, hábilmente coronada por la despolitización y el embrutecimiento del debate colectivo. Adamovsky recupera la categoría de <em>neofascismo</em> utilizada por Gilles Deleuze para caracterizar a esa suerte de “alianza mundial” que organiza esos “pequeños miedos” y esas “pequeñas angustias” que nos convierten en <em>microfascistas </em>siempre dispuestos a sofocar el mínimo gesto discordante. Este entramado se conjuga a la perfección con el aislamiento individual y el ensimismamiento a que nos someten las lógicas mercantiles. Étienne Balibar considera que el barniz nacional-proteccionista de ciertas derechas no es más que el síntoma de un edificio que se derrumba: el proyecto político y cultural de occidente. Trump es el resultado –sostiene– de un eficaz aprovechamiento de la ira “popular” en tanto corolario de los daños económicos, sociales y morales ocasionados por el capitalismo neoliberal. Precisamente por ello, este filósofo francés propone renunciar a una categoría como la de “populismo” por tratarse de un formulismo capaz de abrigar discursos de derecha e izquierda: el nacionalismo xenófobo (fascista) y la inclusión (democrática) de las <em>vidas precarias</em> constituyen dos alternativas opuestas, no asimilables ni amalgamables. La contracara de la desregulación del capitalismo financiero es la explosión de la precariedad social y, por lo tanto, la negación de la democracia (la des-democratización). Democratizar, por el contrario, supone reinventar una ciudadanía activa, alentar la participación popular, instaurar el “conflicto civil” con el objeto de instalar un contrapeso para “el poder del dinero, de la tecnología y de la herencia” (4). Ricardo Forster también considera que el liberalismo, cada vez que accedió al poder, no solo se ocupó de “reconducir la riqueza hacia sus verdaderos dueños” sino que no dudó en utilizar los mecanismos perversos del golpismo y el terrorismo de Estado. Por esta razón, en tiempos de “revoluciones de la alegría” y gestos <em>cool</em>, era necesario aniquilar la historia, despolitizar la gestión y silenciar las complicidades con las múltiples y repetidas violencias contra las mayorías. El macrismo “se presentó” en sociedad como una fuerza nueva, incontaminada, ajena a la política (un “mal” innecesario) y deseosa de “mirar al futuro” (siniestro eufemismo para “enterrar el pasado”), y justamente por eso no solo debió emprenderla contra una historia preñada de símbolos, memorias y “estructuras de sentimiento”, sino que también necesitaba utilizar dicha mascarada para eclipsar las diversas dimensiones y modalidades de sus violencias (5).</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Se equivocan (ingenua o interesadamente) quienes afirman que en tiempos de capitalismo <em>semiótico</em>, ingeniería algorítmica y servidumbres “libertarias”, el capital concentrado no necesita utilizar recursos absolutamente antidemocráticos relacionados con la violencia, la coacción, la persecución, la suspensión de derechos y garantías constitucionales, la demonización y/o la estigmatización de “enemigos peligrosos” (el <em>estado de excepción</em> tal como lo concibieron Schmitt, Benjamin o Agamben, más allá de sus discrepancias). Nos basta con revisar la historia reciente de Nuestra América para hallar una infinidad de prácticas y discursos condenatorios de los gobiernos populares que intentaron producir un quiebre en la pretendidamente invencible dinámica del capital financiero-buitre. El <em>lawfare</em> constituyó la principal herramienta de disciplinamiento y castigo (ilegal e ilegítima) dirigida a los funcionarios, sindicalistas y militantes que se atrevieron a intervenir (legal y legítimamente) en los negocios privados y fraudulentos de la gran burguesía y del capital financiero. Si el neoliberalismo del siglo XXI puede ser perfectamente designado como <em>neofascista </em>es, justamente, porque ha diseñado una temible maquinaria destinada a pulverizar a sus adversarios/enemigos políticos como condición indispensable para consolidar el saqueo. A juzgar por lo efectivamente acontecido, podríamos concluir que la arquitectura mediática-digital-semiótica no solo se ocupó de producir subjetividades ensimismadas, emprendedoras, autogestivas, antipolíticas e insolidarias, sino que también debió producir/instituir a los culpables del malestar: populistas, beneficiarios de planes y subsidios, vendedores ambulantes, mapuches, etc. En Argentina, los medios y las redes promovieron, alentaron y consolidaron, de un modo incesante, una práctica decididamente fascista consistente en instaurar un “odio militante” contra <em>kukas</em>, <em>vagos</em>, <em>planeros</em>, <em>villeros</em>, <em>negros</em>, <em>peronistas</em>. He aquí el pasaje –insistimos con este tema– desde (aquello que Ernesto Laclau y Chantal Mouffe designaban como) la “lógica adversarial agonista” (fundamento del conflicto social y de su tratamiento democrático), hacia la fórmula schmittiana “amigo-enemigo” que solo contempla la construcción del adversario como un enemigo temible que debe ser aborrecido, perseguido, encarcelado e incluso, aniquilado.</span></p>
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<p style="text-align: justify;"><img decoding="async" class="aligncenter" src="http://www.patriamoreira.com/images/na12fo01_7.jpg" /></p>
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<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>El neofascismo en Argentina</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">En nuestro país, la derecha pro-radical ha venido desplegando una modalidad de intervención sumamente agresiva al menos desde que se constituyó como oposición virulenta al gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, tras la fallida Resolución 125. Pero si nos limitamos a realizar un (incompleto) inventario de su gestión a partir de diciembre de 2015, podemos arribar a un diagnóstico adecuado: rehabilitaron los desfiles militares en las fechas patrias; encubrieron crímenes de las fuerzas de seguridad (los casos de Santiago Maldonado y Rafael Nahuel son apenas los más resonantes); celebraron el asesinato policial por la espalda; invitaron a la civilidad a armarse y justificaron los linchamientos; demoraron las causas contra genocidas; alentaron el fallido 2 x 1; crearon una “mesa judicial” para perseguir, encarcelar, disciplinar, extorsionar y espiar a rebeldes y opositores; pusieron la “inteligencia” oficial al servicio del <em>lawfare</em>; convirtieron en una cloaca burocrática y arbitraria a los tribunales federales; organizaron una cacería circense y “sacrificial” contra exfuncionarios, que incluyó la exhibición “medieval” de sus cuerpos semidesnudos; reprimieron a los jubilados; persiguieron y estigmatizaron a docentes, científicos, delegados gremiales y abogados laboralistas; demonizaron a los migrantes de países limítrofes; decidieron por decreto la designación y traslado de jueces; espiaron las redes sociales para despedir empleados públicos con “ideologías populistas”; persiguieron y censuraron periodistas; crearon un ejército de <em>trolls</em> financiados con dinero del Estado dedicado a manipular información, difundir falsas noticias y alentar el odio contra los K; ocultaron información sobre el paradero del submarino hundido y espiaron a los familiares de los tripulantes desaparecidos; expresaron abiertamente su desprecio por la educación y la salud públicas; exhibieron sin reparos su desdén por “lo común”, su terror frente a la política, su fastidio ante la defensa sindical de los trabajadores, su odio hacia lo plebeyo, su náusea frente a todo lo que “oliera a pueblo”.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Para colmo, lejos de morigerar sus gestos elitistas, sus prejuicios racistas y sus valoraciones profundamente antidemocráticas luego de perder las elecciones de 2019, no han hecho más que incrementar la agresividad antipopular. El “poder residual” del que actualmente disponen sustentado en el aparato judicial, los resabios de la “inteligencia”, sus representantes en ambas cámaras, las corporaciones empresarias y, por sobre todas esas cosas, la casi totalidad del sistema mediático, les permite continuar operando desde los “sótanos de la democracia”. En la actual  coyuntura (también) eligieron defender abiertamente a los sectores del capital concentrado en nombre de la sagrada “propiedad privada” que el gobierno de Alberto Fernández vendría a expropiar. Organizaron numerosas marchas, protestas, movilizaciones y cacerolazos donde abundaron consignas violentas que incluyeron la reivindicación del genocidio; calificaron a los cuidados como dictadura/infectadura; obstaculizaron la actividad parlamentaria excusándose en las dificultades de la virtualidad; alentaron un motín policial (aun el que tuvo lugar en el domicilio personal del gobernador bonaerense); manifestaron explícitamente sus deseos de matar o de “ver muerta” a la actual vicepresidenta y convocaron a concentrarse en su domicilio personal; golpearon a periodistas y dañaron sus instrumentos de trabajo; propusieron fusilar a políticos y sindicalistas; invitaron a los ciudadanos a no aplicarse una vacuna comunista y vociferaron que la ANMAT fue colonizada por <em>La Cámpora</em>. Claro que todas estas acciones, invariablemente, incluían la portación de una bandera argentina y la repetición ensordecedora de las consignas: “libertad” y “república”. Hasta ahora, ninguna de estas diatribas delirantes (repetidas insistentemente en todas y cada una de las manifestaciones opositoras) recibió el repudio explícito de quienes convocaron a las sucesivas protestas cuyo carácter “espontáneo y pacífico” ha sido defendido con uñas y dientes por los más encumbrados representantes de la segunda Alianza.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El investigador Daniel Feierstein, publicó un libro sobre la persistencia de las prácticas fascistas en la Argentina de los últimos años (6). Se propuso demostrar que “el macrismo” y cierto periodismo afín de “odiadores altisonantes” (a los que se suman algunas figuras políticas aisladas pertenecientes a otros espacios políticos) son los grandes impulsores de prácticas y discursos obsesionados en “utilizar expresiones xenófobas, discriminatorias o punitivistas y alentar reacciones sociales que puedan dirigir el odio social y las frustraciones económicas” hacia inmigrantes, sindicalistas, organizaciones de derechos humanos, desocupados, pueblos originarios o receptores de planes sociales. Aun cuando las necesidades históricas, las organizaciones partidarias, el concierto de libertades individuales y los contextos socioculturales resulten diferentes, “prácticas sociales estructuralmente similares” resultan herramientas potentes para resolver problemáticas vinculadas con las exigencias de los sectores dominantes. Más allá de las muchas diferencias con los fascismos del siglo XX, “la reemergencia fascista contemporánea –dice– podría constituir un modo (…) de reconfigurar una hegemonía que se vuelve compleja para el liberalismo contemporáneo en lo que hace a la posibilidad de sostener apoyos masivos dentro de un régimen representativo y sin apelar al fraude”. En las antípodas de las estrategias desmovilizadoras de las dictaduras latinoamericanas, las prácticas fascistas procuran movilizar el odio, el racismo y la tilinguería de las capas medias que ven una seria amenaza en los reclamos y las demandas de la movilización popular. Más que una respuesta contra el ascenso de las luchas sociales, el fascismo se empeña en profundizar las condiciones de opresión que sucedieron a las derrotas de los movimientos contra-hegemónicos. Podríamos pensarlo, entonces, como la “realización de la victoria” de los sectores dominantes que se asientan sobre la derrota de los pueblos y las políticas populares. Y para “realizar la victoria”, el fascismo (aliado del capital concentrado) necesita(ba) destruir todas las organizaciones de la clase obrera y de los movimientos revolucionarios: partidos, sindicatos, organizaciones de base, y cualquier forma de articulación de solidaridades comunitarias. Es esta marca indeleble de las prácticas fascistas la que nos permite comprender las muchas similitudes y afinidades entre los procesos del siglo XX y la suerte de los movimientos democrático-populares del siglo XXI.</span></p>
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<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>Las categorías teóricas como elecciones ético-políticas </strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Si el fascismo y sus derivas en el siglo XXI representan el “grado cero” de la democracia, es decir, la imposibilidad de su articulación con las prácticas igualitaristas e inclusivas y con el protagonismo popular (sus enemigos declarados), considerar “democráticos” a los gobiernos que vinieron a “realizar la victoria” del capital concentrado (un ostensible oxímoron) constituye un gesto tan peligroso como irresponsable. Tal como afirmaba el filósofo francés Louis Althusser respecto de las lecturas/interpretaciones, la elección de las categorías (y de los problemas teóricos) no es neutral; por consiguiente, debiéramos asumir nuestro sesgo <em>culpable </em>a la hora de elaborar juicios críticos respecto de un tema, problema o acontecimiento. Se trata menos de “tener razón” respecto de su pertinencia que de asumir un posicionamiento<em> ético-político</em> que irremediablemente nos sitúa más lejos o más cerca del peligro; que decide si estamos más o menos próximos a resultar heridos por el trípode económico-mediático-judicial de los sectores dominantes. Sin embargo, no renunciamos ni un ápice al combate teórico (ninguna otra cosa hemos ensayado en estas páginas) que nos ha permitido aseverar la existencia de vínculos persistentes e ineludibles entre los vaivenes del capital y las prácticas (neo)fascistas de esta “nueva derecha” (7). Esperamos haber insinuado un tímido aporte a una discusión acuciante y necesaria e invitamos a los lectores a enriquecer, refutar y/o completar estas urgentes parrafadas.</span></p>
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<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>Referencias</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">(1) <a style="color: #000000;" href="https://www.pagina12.com.ar/32499-neofascismos-liberales">https://www.pagina12.com.ar/32499-neofascismos-liberales</a></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">(2) Por el momento no abordaremos la cuestión de si el neoliberalismo está atravesando una etapa de desgaste, agotamiento o incluso de derrumbe, al menos en lo que respecta a los obstáculos que encuentra para continuar desplegando su ortodoxia. En cualquier caso, no existen demasiados atisbos para suponer que el corolario de dicho “cansancio” pueda contribuir a la emergencia de una nueva modalidad de organización social más igualitaria.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">(3) <a style="color: #000000;" href="http://revistaanfibia.com/ensayo/que-hacer-con-microfascismo">http://revistaanfibia.com/ensayo/que-hacer-con-microfascismo</a></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">(4) Balibar, E. (2017): “La democracia jaqueada por el neoliberalismo”, en AAVV: <em>Neofascismo. De Trump a la extrema derecha europea</em>, Capital Intelectual, Bs. As.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">(5) Forster, R. (2019): <em>La sociedad invernadero</em>, Akal, Bs. As.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">(6) Feierstein, D (2019): <em>La construcción del enano fascista. Los usos del odio como estrategia política en Argentina</em>, Capital Intelectual, Bs. As.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">(7) Cuando decimos “nueva” nos referimos a una derecha que, por un lado, reivindica la mercadocracia, y por el otro abandona los lenguajes y las discusiones políticas para abrazar una ignorancia militante, agresiva y virulenta aferrada a fórmulas y eslóganes disparatados.</span></p>
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<p><span style="color: #000000;">Avellaneda, 16 de julio de 2021.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong><em>* Claudio Véliz es sociólogo, docente e investigador de la UBA, el CONICET y la UNDAV</em></strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><a style="color: #000000;" href="mailto:claudioveliz65@gmail.com"><strong><em>claudioveliz65@gmail.com</em></strong></a></span></p>
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		<title>Mapuches &#8211; Por Juan Chaneton</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 25 Oct 2021 22:54:46 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Destacada]]></category>
		<category><![CDATA[Juan Chaneton]]></category>
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		<category><![CDATA[Ley antiterrorista]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Los grupos empresarios/comunicacionales junto a sectores de la oposición política, quieren instalar la certeza de que "los mapuches son terroristas". Es el primer paso para volver sobre aquello a lo que no renuncian: la sanción de una ley específica para "luchar contra el terrorismo". La Argentina marca rumbos en materia de lucha contra el terrorismo. De modo que no hay que definir tal concepto buscando, aviesamente, incluir en él al accionar pacífico de los pueblos mapuches ni para deslegitimar este accionar identificándolo, mediante el uso constante de las fake news, con un accionar terrorista.</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/mapuches-por-juan-chaneton/">Mapuches &#8211; Por Juan Chaneton</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong><em>Los grupos empresarios/comunicacionales junto a sectores de la oposición política, quieren instalar la certeza de que «los mapuches son terroristas». Es el primer paso para volver sobre aquello a lo que no renuncian: la sanción de una ley específica para «luchar contra el terrorismo». La Argentina marca rumbos en materia de lucha contra el terrorismo. De modo que no hay que definir tal concepto buscando, aviesamente, incluir en él al accionar pacífico de los pueblos mapuches ni para deslegitimar este accionar identificándolo, mediante el uso constante de las fake news, con un accionar terrorista.</em></strong><em></em></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>Por Juan Chaneton*</strong><strong><em></em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em><em></em></p>



<div style="height:40px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Por el art. 16 de la ley&nbsp; de seguridad interior, la gobernadora Arabela Carreras (que asumió el 10 de diciembre de 2019) podría haberse dirigido al presidente de la Nación para reclamarle la celebración de un convenio que habilitara la coordinación de información e inteligencia entre los órganos <em>ad hoc </em>de las fuerzas de seguridad nacionales y los específicos de la provincia de Río Negro. Tuvo tiempo, la señora, pero no hizo nada y ahora se acuerda: le echa la culpa al gobierno nacional que lo único que está haciendo es cumplir con las leyes de seguridad interior (24.059/92), de defensa nacional (23.554/88) y de inteligencia nacional (25.520/01), que las tres funcionan en modo holístico, constituyen un todo inescindible e impiden, con claridad meridiana, el uso de Ejército, Marina y Fuerza Aérea en tareas de seguridad interior, no está de más recordarlo como sano ejercicio de prolepsis ya que siempre puede haber, al acecho, «teóricos» de la unificación de seguridad interior y defensa nacional.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">En efecto, un disparate como el formulado por el político macrista Miguel Pichetto (en Bariloche hay un «intento separatista», dijo) podría estar implicando el tácito reclamo de aplicación de la ley de defensa nacional, en cuyo caso a los autores de los desmanes ocurridos en El Bolsón se les estaría subiendo el precio pues, de ese modo, esos mapuches (reales o plantados) expresarían a una nación que atenta contra la Nación argentina; o, dicho a la inversa, como los mapuches son una nación independiente que ataca a la Argentina, hay que aplicar la ley de defensa nacional. Pero esos son embelecos fraguados no en la Boca&nbsp; -como decía Borges- sino en la fértil imaginación de caranchos carroñeros en busca de rédito político. Veamos.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">La seguridad interior, de conformidad con los principios derivados de la organización constitucional, se encuentra reglada mediante leyes nacionales <strong>y provinciales&nbsp; </strong>(dest. ntro.) referidas a la materia, con vigencia en cada jurisdicción, y por la propia ley de seguridad interior, que tendrá carácter de convenio, en cuanto a la acción coordinada interjurisdiccional con aquellas provincias que adhieran a la misma.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Esto es lo que, textualmente, establece el art. 5° de la mencionada ley. Entre los «principios derivados de la organización constitucional», el primero es el que taxativamente establece el Título Segundo de la CN (art. 121) referido a los gobiernos de provincia: éstas conservan para sí todo el poder no delegado al gobierno nacional. Allí, en ese plexo de potestades que conservan las provincias, está el poder (y la obligación) de regular y hacerse cargo de la seguridad local mediante su instrumento, las policías provinciales.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Esto es lo que le dijo el Presidente a la gobernadora de Río Negro&nbsp; en carta del 20 de octubre pasado saludándola atentamente, sin otro particular y con todo afecto.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Sólo cabe la actuación conjunta de fuerzas federales y provinciales cuando la seguridad interior se halla amenazada.&nbsp; Ahora bien, la propia ley 24059/92 define la seguridad interior como «la situación de hecho basada en el derecho en la cual se encuentran resguardadas la libertad, la vida y el patrimonio de los habitantes, sus derechos y garantías y la plena vigencia de las instituciones del sistema representativo, republicano y federal que establece la Constitución Nacional» (art. 2°).</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Un curioso engendro llamado RAM (Resistencia Ancestral Mapuche) que supo aparecer hace unos años cuando la coyuntura política lo hacía necesario para esmerilar al gobierno de entonces, vuelve a aparecer ahora en vísperas electorales. Este sello ignoto y sospechoso incendia con espectacularidad&nbsp; ampliada por&nbsp; los canales TN y LN, pero ello no alcanza, con toda evidencia, para encuadrar el desmán en el referido artículo 2° de la LSI: no es la seguridad interior lo que está en riesgo en El Bolsón y alrededores. Hay delincuentes, allí, que cometen delitos comunes (no federales) y es la policía de Río Negro la que tiene la obligación de actuar y la justicia de Río Negro la que, igualmente, puede intervenir ahora y lo deberá&nbsp; hacer oportunamente.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Aun así, y en ejercicio de sus facultades, el presidente de la Nación optó por poner a disposición de la gobernadora instrumental humano y equipo para que sea el propio decisor provincial el que disponga de su uso como mejor lo considere. No hay delito federal alguno, no está comprometida la seguridad interior de los argentinos y el gobierno nacional&nbsp; -como lo dice el Presidente-&nbsp; no tiene como función, en el caso, reforzar el control en las rutas nacionales o brindar mayor seguridad en esa región del país: eso compete a la provincia porque la ley y el sistema federal de organización política así lo impone y determina.</p>



<div style="height:25px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter size-large is-resized"><img fetchpriority="high" decoding="async" 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alt="" width="625" height="418"/><figcaption><em>Foto del diario La Nación.</em></figcaption></figure></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Ahora bien, miremos más de cerca el asunto y en relación con el todo. Con Molinos Río de la Plata monopolizando la producción y distribución de alimentos, la inflación en el país está asegurada. Y con los grupos Clarín y La Nación diciendo que la culpa de la inflación es del gobierno, el resultado de las próximas elecciones está cantado. Del mismo modo, con esos grupos mintiendo a sol y sombra acerca de lo que pasa en Río Negro y exhibiendo como prueba de sus mentiras incendios de dudoso origen, lo cierto es que, a estas horas, son muchos&nbsp; -incluso los afines-&nbsp; que se preguntan por qué a Rosario (estragada por el narco, delito federal) sí se envían tropas y a Bariloche (afectada por unos delincuentes comunes amplificados por <em>C</em><em>larín</em> y <em>L</em><em>a </em><em>N</em><em>ación</em>) no se envían esas tropas. Gabriela Cerrutti (tal vez el nombramiento más feliz que haya producido el Presidente en las últimas semanas) debe salir a ejercer su <em>know how </em>como flamante vocera.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Del mismo modo, el embajador en Chile dijo  -con razón, sentido de lo justo y sentido común-  que denegar la libertad condicional a Jones Huala sobre la base de su pertenencia a una etnia determinada y no sobre la base de sus actos es una aberración jurídica y moral. El embajador no pidió la libertad del detenido ni lo asistió legalmente, no obstante lo cual, Clarín y La Nación, a los que se suma un pasquín digital que opera en el cuadrante Washington-Tel Aviv, dicen que Rafael Bielsa pidió la libertad de Jones Huala. Otra vez, teléfono para Cerrutti, aquí.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">En suma, los mapuches, si mapuches en serio y no mapuches truchos, dicen Mari Mari a la hora de sentarse a dialogar, y lo que quieren es sentarse a dialogar&nbsp; -no incendiar-&nbsp; para discutir la propiedad de la tierra, una propiedad y una discusión que no tiene nada de maximalista ni de comunista, sino que se trata de una discusión que pone sobre la mesa el hecho de que ellos vivían allí antes de que «el mercado» descubriera el potencial de negocios privados que encierran esas tierras, esa <em>mapu</em> poblada, desde el origen de los tiempos, por esas <em>che</em>, por esas gentes aborígenes.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">El reconocimiento de la preexistencia de los pueblos aborígenes&nbsp; está en la Constitución (art. 75, inc. 17).&nbsp; Y el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) dice que los Estados parte tienen la obligación de «&#8230; consultar a los pueblos interesados, mediante procedimientos apropiados, y en particular a través de sus instituciones representativas, cada vez que se prevean medidas legislativas o administrativas susceptibles de afectarles directamente.”</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">El último 8 de abril, la Corte Suprema ha reconocido el derecho de los pueblos mapuches a la propiedad de sus tierras. Ellos reclamaban que no se creara el municipio de Villa Pehuenia, en Neuquén, y si bien la Corte no accedió a ello, si ordenó la constitución de un mecanismo de consulta permanente (mesa de diálogo) para determinar políticas y tomar decisiones que involucren los derechos de esos pueblos originarios. Se cumple, de ese modo, con el recién referido art. 169 de la OIT. En este fallo de la Corte, Rosenkrantz votó en disidencia.&nbsp; Fundamento: «pueblo» argentino hay uno solo y darle «privilegios» a una etnia es, más o menos, un injusto universal. Pichetto es de esta misma opinión.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Todo lleva a concluir que quieren instalar la certeza de que «los mapuches son terroristas». Es el primer paso para volver sobre aquello a lo que no renuncian: la sanción de una ley específica para «luchar contra el terrorismo». Pero no hace falta&nbsp; -de más está decirlo- una ley&nbsp; antiterrorista. La Argentina marca rumbos en materia de lucha contra el terrorismo. De modo que no hay que definir tal concepto buscando, aviesamente, incluir en él al accionar pacífico de los pueblos mapuches ni para deslegitimar este accionar identificándolo, mediante el uso constante de las fake news, con un accionar terrorista que nadie se molesta en investigar si, por si acaso, no se trata de operaciones de los servicios de inteligencia interesados en sembrar, en el «hemisferio occidental», la semillita de la guerra, del caos, del separatismo y, en suma, de unos escenarios geopolíticamente convenientes para quienes tienen como lineamiento estratégico de política exterior&nbsp; la fragmentación y la desunión de América Latina.</p>



<div style="height:24px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter size-large"><img decoding="async" src="https://www.laizquierdadiario.com/local/cache-vignettes/L720xH411/arton120161-5faf1.jpg?1635152671" alt=""/></figure></div>



<div style="height:25px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">La Argentina marca rumbos -decimos- en materia de lucha contra el terrorismo. En nota al pie consignamos todos los tratados internacionales que nuestro país ha firmado en la materia. Allí, en esos tratados, en cada uno de ellos, hay una definición de terrorismo que es la que debe interesar a un país verdaderamente soberano (1). No hay que redefinir el concepto de terrorismo&nbsp; -como siempre está queriendo hacer Pichetto).&nbsp; En todo caso, hay que recurrir, por vía de remisión, a los tratados internacionales firmados o ratificados por la Argentina y que contienen la referida definición. Con la legislación que hay alcanza y sobra para luchar contra las «nuevas amenazas».</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Y no olvidar nunca que se avecinan tiempos en que todo verdadero luchador por los derechos humanos deberá tener presente siempre el art. 4° de la ley de defensa nacional: » &#8230; Para dilucidar las cuestiones atinentes a la defensa nacional, se deberá tener permanentemente en cuenta la diferencia fundamental que separa a la defensa nacional de la seguridad interior. La seguridad interior será regida por una ley especial».</p>



<div style="height:25px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<hr class="wp-block-separator"/>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">(1) &nbsp;Los instrumentos internacionales en la materia suscriptos hasta hoy por la Argentina son:</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">&nbsp;a) Convenio para la represión del apoderamiento ilícito de aeronaves; La Haya, 16/12/1970, ratificado por ley 18.730.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">&nbsp;b) Convenio para la represión de actos ilícitos contra la seguridad de la aviación civil; Montreal, 23/9/1971, ratificado por ley 17.793.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">&nbsp;c) Convenio sobre la prevención y el castigo de delitos contra personas internacionalmente protegidas, inclusive los agentes diplomáticos. Aprobado por la Asamblea General de la ONU el 14/12/1973, ratificado por ley 22.509.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">&nbsp;d) Convención Internacional contra la toma de rehenes. Aprobada por la Asamblea General de la ONU el 17/12/1979, ratificada por ley 23.956.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">&nbsp;e) Convenio sobre la protección física de los materiales nucleares; Viena, 3/3/1980,&nbsp; ratificado por ley 23.620.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">&nbsp;f) Protocolo para la represión de actos ilícitos de violencia en los aeropuertos que prestan servicios a la aviación civil internacional, complementario del Convenio para la represión de actos ilícitos contra la seguridad de la aviación civil; Montreal, 22/2/1988, ratificado por ley 23.915.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">&nbsp;g) Convenio para la represión de actos ilícitos contra la seguridad de la navegación marítima; Roma, 19/3/1988, ratificado por ley 24.209.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">&nbsp;h) Protocolo para la represión de actos ilícitos&nbsp; contra la seguridad de las plataformas fijas emplazadas en la plataforma continental; Roma, 10/3/1988, ratificado por ley 24.209.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">&nbsp;i)&nbsp; Convenio internacional para la represión de los atentados terroristas cometidos con bombas. Asamblea General de la ONU, 15/12/1997, ratificado por ley 25.762.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">&nbsp;j)&nbsp; Convenio Internacional para la represión de la financiación del terrorismo. ONU, 9/12/1999; en consideración para su ratificación.</p>



<div style="height:40px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Buenos Aires, 25 de octubre de 2021.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">*Abogado, periodista y escritor.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><a href="mailto:jchaneton022@gmail.com">jchaneton022@gmail.com</a></p>
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		<title>EL GRITO DEL FASCISMO &#8211; POR JOSÉ LUIS LANAO</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 24 Sep 2024 14:50:26 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[José Luis Lanao]]></category>
		<category><![CDATA[Fake News]]></category>
		<category><![CDATA[fascismo]]></category>
		<category><![CDATA[Homofobia]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La historia del fascismo es también la de su banalización, ya sea por el abuso de su semántica o porque disfruta del extraño privilegio de no ser tomado en serio, pero en la actualidad su fuerza aumenta a medida que penetra en las instituciones para dejar de ser un peligro provisional y pasajero.</p>
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<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-eb7c21cca2e85752c8be93b225de689a wp-block-paragraph"><strong><em>La historia del fascismo es también la de su banalización, ya sea por el abuso de su semántica o porque disfruta del extraño privilegio de no ser tomado en serio, pero en la actualidad su fuerza aumenta a medida que penetra en las instituciones para dejar de ser un peligro provisional y pasajero.</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-4e5cde92ba2bbe400120218206a8d8d0 wp-block-paragraph"><strong>Por José Luis Lanao*</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-b32f91e001e6c268654ab2c07f7f27bd wp-block-paragraph"><em>(para La Tecl@ Eñe)&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;</em></p>



<div style="height:41px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-text-align-right has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d3077ba455019d8673df9b91743b407d wp-block-paragraph">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; “No era demasiado payaso para ser peligroso”</p>



<div style="height:38px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-drop-cap has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-4b34d61872832b1bf796105f6fdb6dc4 wp-block-paragraph">No puede ser peligroso, se dijo. Quién va a tomarse en serio a un payaso tan inverosímil que desliza una comicidad política de muñeco de guiñol. Un demagogo lleno de aspavientos teatrales, con la fría capacidad de alentar los peores instintos humanos: el resentimiento, el fanatismo, el odio, la injusticia. Demasiado histriónico, se dijo. Un provocador, con despliegues paranoicos de hombría cinegética. Quién lo iba a decir. Hoy tenemos delante la seriedad de una comedia bufa, siniestra, que produce más miedo que gracia, alimentada por con un aire gradual de normalidad, sostenida en aberraciones políticas y una violencia extrema sin domesticar.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-797412ed250772e6ed8d10ddab6074c6 wp-block-paragraph">El falso profeta se bajó del madero y hoy alcanza un dominio devastador sobre la política de nuestro país. Con una parte de la opinión pública dispuesta juzgar con cierta benevolencia el régimen “fascistoide” de Javier Milei. Las palabras en política importan. No hay que tenerle miedo a las palabras, en todo caso a los hechos.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-f54cfb101a9ad5d6844b3cceb5e39cf5 wp-block-paragraph">George Orwell, con fina ironía, dejó sin responder la pregunta de qué es el fascismo, para suscitar una nueva: ¿Por qué esa incapacidad de definir el uso del término? Acaso, apunta sibilinamente, “porque habría que admitir cosas que ni los propios fascistas ni los conservadores estarían dispuestos a reconocer”. El&nbsp; novelista nacido en la India&nbsp; se limitó a recomendar, a modo de moral provisoria, cierta dosis de circunspección en el trato con la palabra. Umberto Eco, por su parte,&nbsp; reconoció que la palabra tenía carácter de sinécdoque; que era un término borroso, un enjambre de contradicciones, y esto desde su primerísima figura histórica, el fascismo italiano. Sin embargo, en referencia implícita a los juegos del lenguaje, Eco constató que “el juego fascista puede jugarse de formas distintas”, y la borrosidad del significado es el elemento propicio de una versatilidad eminentemente pragmática. Es justo su endeblez conceptual lo que le confiere eficacia política al nombre. En esta tesitura de la palabra hizo Eco pie para proponer la noción “de fascismo originario”. Su estrategia consistió en identificar un conjunto no consistente de 14 aspectos, de manera que la sola presencia de uno de ellos es suficiente para hacer coagular a su alrededor la noción entera. Algunos de estos rasgos son consabidos (culto de la tradición, explotación del miedo a la diferencia, apelación a una clase media frustrada, nacionalismo o nativismo,&nbsp; populismo selectivo), y “un vocabulario empobrecido y una sintaxis elemental, a fin de limitar los instrumentos del razonamiento complejo y crítico”. En su proteica inestabilidad, estos atributos dan cuerpo a una manera de pensar y de sentir que conforman y se nutren de hábitos culturales. Una cultura política de la “ultra-nación”, o sea, de la renovación de un pasado nacional mitificado y transfigurado en destino colectivo, a partir del modo en que los propios fascistas entienden su misión política. De ahí su frontal batalla contra la inmigración y las minorías diferenciales. Señuelos que subyacen como deseos hacia el odio racista, xenófobo, sexista, homófobo, islamófobo, etc., fomentados en alianzas con&nbsp; grupos religiosos integristas y bajo una realidad de “fake news” que desemboca&nbsp; en prácticas violentas y en delitos de odio. Este fascismo “neo” reivindica visceralmente valores tradicionales como la familia y la patria, y se nutre, además, del neoliberalismo más salvaje con la necesidad de dinamitar lo público, lo común. La “grandeur” del individualismo como metástasis de lo colectivo, la muerte de lo grupal y la defensa del hedonismo, que nos deja en manos de un capitalismo de mercado sin referencias en lo social.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-cb3d4f489d06360e17121ecc55d76dd2 wp-block-paragraph">La historia del fascismo es también la de su banalización, ya sea por el abuso de su semántica o porque disfruta del extraño privilegio de no ser tomado en serio. Hay quien piensa que definir como fascistas a estos partidos es ironizar sobre el regreso del brazo en alto o el marcado paso de la oca. No es así. Pero caricaturizar con un folklore de pandereta lo que está ocurriendo es no comprender que estos movimientos extremos se basan en sólidos conceptos políticos. Su fuerza aumenta a medida que penetran en las instituciones, y ya no son representantes de un peligro provisional y pasajero.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-de8bbfab690621f7e519bafc1a0160cc wp-block-paragraph">El mundo los ha recibido con los brazos abiertos y el cerebro cerrado. La oscuridad es enorme. Hordas irracionales, con intereses confesos e inconfesables que están teniendo la formidable oportunidad de propagar sus ideas pequeñas y sus grandes falsedades.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-1acc21101842fdadd7b03b34142b5969 wp-block-paragraph">Existe una violencia presente que opaca las voces, las bocas, los cuerpos y las historias que esos cuerpos cargan. Historias de dolor, de pena negra, sobre un país, el nuestro, desmenbrado, herido, lleno de ausencias, que ya no consuela ni cobija, solo raspa y duele.</p>



<div style="height:40px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-164f2ef000dc16a71d01c234bb36cc33 wp-block-paragraph">* Periodista. Colaborador de Página 12, “Las Mañanas” de Víctor Hugo Morales, y “Sin Lugar para los Débiles” de Fernando Borroni en C5N. Ex Jugador de Vélez Sarsfield, clubs de España, y Campeón Mundial Juvenil Tokio 1979.</p>
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		<title>El discurso histórico de Trump &#8211; Por E. Raúl Zaffaroni</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 07 Jan 2026 11:37:31 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Destacada]]></category>
		<category><![CDATA[E. Raúl Zaffaroni]]></category>
		<category><![CDATA[Derecho Internacional]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El tres de enero de 2026 será considerado un día histórico, porque esa dimensión tuvo el discurso del presidente de los Estados Unidos. Un discurso que<span class="excerpt-hellip"> […]</span></p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/el-discurso-historico-de-trump-por-e-raul-zaffaroni/">El discurso histórico de Trump &#8211; Por E. Raúl Zaffaroni</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
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<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-78b2272fba34b20e1cfea127c3c57a27 wp-block-paragraph"><strong><em>El tres de enero de 2026 será considerado un día histórico, porque esa dimensión tuvo el discurso del presidente de los Estados Unidos. Un discurso que se proyectará hacia el futuro con consecuencias que, de momento, son imprevisibles.</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-a6644aad569b14774455ac04fc54f1c1 wp-block-paragraph"><strong>Por E. Raúl Zaffaroni*</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d5e18531e670bd10ca130847a62fe9c1 wp-block-paragraph"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></p>



<div style="height:71px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-drop-cap has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-19fef564cc4732626971fac9eef57b4b wp-block-paragraph">El tres de enero del flamante 2026 <a>será considerado un día <em>histórico</em>, porque esa dimensión tuvo el discurso del presidente de los Estados Unidos. Un discurso no es <em>histórico </em>porque sea ponderable o repugnante, porque sea bueno o malo. La historia no es una sucesión de hechos pasados; no nos interesa si Colón había comido tallarines el 11 de octubre de 1492. Lo que es histórico es lo que desde el pasado se proyecta en los sucesos del presente y, seguramente, ese discurso se proyectará hacia futuros presentes con consecuencias que, de momento, son imprevisibles.</a></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-f95d8a4e70f2cbb4c93c89eb39520ac2 wp-block-paragraph">En el siglo pasado hubo múltiples interferencias norteamericanas –por así llamarlas- sobre nuestra América; sería inútil recordarlas, pero ningún presidente de los Estados Unidos confesó abiertamente su objetivo ni afirmó que no toleraría a ningún gobierno nuestro que obstaculizase o molestase sus propósitos.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-68da90b6a2f4f25f19171ff2f06f3735 wp-block-paragraph">El operativo de secuestro de Nicolás Maduro era explicado al público por el narcotráfico y su supuesta dictadura, es decir, al viejo estilo de inventar pretextos, cuando de repente, sin aviso previo y sin ninguna necesidad, Donald Trump confiesa que su objetivo real es el petróleo y al parecer, decide sancionar a todo Estado de la región que lo moleste, algo así como hace setenta años los soviéticos en Hungría y, por ende, cabe preguntarse si acaso no está anunciando una nueva Cortina de Hierro. Con la más absoluta sinceridad exige Trump públicamente la subordinación de toda la región y se erige en su tutor y nominador de interventores.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-df933a6140d822b0ec8612c2286b7627 wp-block-paragraph">La interferencia norteamericana en sí misma no es una novedad ni mucho menos, porque la verificamos con la promoción del <em>lawfare</em> criminalizador de nuestros líderes (Castillo, Lula, Cristina Kirchner, Evo, Glas, Correa, Milagro, Amado Boudou, etc.) con pretexto de corrupción o de cualquier otro, mediante las heces (llamadas <em>fake news</em>) de los medios de comunicación concentrados y los vómitos (llamados <em>sentencias</em>) de algunos verdugos ataviados de jueces. Tampoco es una novedad su más reciente intervención en las elecciones de nuestros países, con abiertos apoyos a los candidatos de su gusto y la descalificación y estigmatización de otros. Ni siquiera lo son las intervenciones bélicas de todos los tiempos (desembarcos en Veracruz, invasión a Guatemala, a Panamá, etc.), pero siempre hubo pretextos, y eso es lo que otorga a su discurso una dimensión histórica, pues se trata de la gran confesión: tengo el poder y hago lo que quiero, no me importan los organismos internacionales, voy a liberarme de todo el que pretenda molestarme, por las buenas y por las malas y <em>cuídese el culo</em> quien me perturbe.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-13f8f8b1b91263ac04c787f1f615cfa3 wp-block-paragraph">No se trata ahora de alimentar brotes <em>antiyankees</em> ni mucho menos, sino de destacar que lo que comenzó el 3 de enero es algo nuevo, un antes y un después que no puede pasar inadvertido, porque es <em>histórico</em> en razón de sus imprevisibles efectos futuros. Si de lo que se trata es de elevar una nueva Cortina de Hierro y convertir a todos los países latinaomericanos en satélites, esto es nuevo. Si no lo fuese, no se explica el sinceramiento brutal de Trump, salvo que obedeciese a un gravísimo error político o a alguna falla personal, pero esas son hipótesis que de momento al menos carecen de asidero.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-327b958e9923ab477c38200aa30e96dc wp-block-paragraph">Además de lo señalado, cabe observar que una potencia que pretende satelizar una región siempre fue totalitaria (los nazis con sus territorios ocupados, el estalinismo con Europa oriental) y, por cierto, al parecer algo grave está pasando con la propia institucionalidad de los Estados Unidos, pues su presidente ignoró al Congreso. No es Roosevelt solicitando autorización al Congreso al día siguiente de Pearl Harbor para declararle la guerra al Eje, sino precisamente su imagen contrastante. Por otra parte, en el librito <em>anarcoaustríaco</em> de Walter Block, que Mileil repartió a sus ministros, varios ex-presidentes norteamericanos son estigmatizados como <em>socialistas</em>. Nada bueno está anunciando el discurso histórico de Trump, ni para nuestra América ni para los Estados Unidos.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-e8db94cb92b48b3bd93dac1b77aecf3d wp-block-paragraph">Cuando alguien deja de lado todos los pretextos y dice claramente <em>tengo el poder y haré lo que quiero en la medida de mi poder</em>, violando la norma más elemental del derecho internacional, abre la puerta para cualquier otra violación, no solo por su parte, sino también ajena: ¿Por qué otra potencia habrá de respetar el límite jurídico, si el otro me muestra que no lo respeta? En la experiencia común, cuando se rompen acuerdos (y el derecho internacional son acuerdos), cuando alguien ignora las reglas del juego, los otros se consideran habilitados para hacer también lo que quieran: <em>¿Si el otro incumplió el acuerdo, por qué he de respetarlo yo?</em> Esto, que se maneja en la sociedad de fomento o en el club deportivo del barrio, es lo mismo que vale en el caso del derecho internacional.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-40d79ea9d5bf7f3605c00b4c6e595249 wp-block-paragraph">La conclusión que a primera vista parece más lógica –y también la más deprimente- sería que <em>el derecho internacional ha muerto. </em>¿Pero será verdad que el derecho internacional está muerto? Todo depende de lo que se entienda por <em>derecho</em>, es decir que eso sería verdad cuando se lo concibe como algo bucólico, como una normativa que siempre se respeta, como algo casi intangible y que está establecido de una vez y para siempre.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-ca95dc44f5f9dc391386def765e3eec6 wp-block-paragraph">Pero hay otra forma de concebir al derecho que, de algún modo, expresó con claridad Rudolf von Jhering, un jurista alemán del siglo XIX, para el cual <em>el derecho es lucha</em>, porque siempre es algo dinámico, no es algo que se concede, sino que se obtiene por lucha. También del siglo XIX fue otro jurista, menos conocido en razón de que era nuestro, brasileño y del nordeste, Tobias Barreto, cabeza de la llamada escuela de Recife, quien se percató claramente de que la guerra –como el poder de penar- no son fenómenos jurídicos sino políticos puros, pues el <em>poder bélico y el punitivo</em> los ejercen quienes tienen el poder de hacerlo y en la medida de ese poder: el que <em>quiere penar pena</em> (como en el <em>lawfare</em>) y el que <em>tiene las armas hace la guerra</em> (como Trump).</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-a86b9a434ddf071ef275af7bd91b128d wp-block-paragraph">¿Y el derecho? Combinemos las dos perspectivas y veremos que lo jurídico, lo propio del derecho, no es el poder punitivo ni el bélico, sino su contención, su acotamiento, que se obtiene por lucha en la que, dada su naturaleza, hay momentos en que se avanza y otros en los que se estanca o retrocede. Mientras haya lucha, mientras haya voces que se levanten y pueblos que resistan, el derecho estará vivo y, felizmente, nunca se agota la voluntad de lucha, aunque nos muerda la impaciencia o los costos humanos de los tiempos de <em>no-derecho</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-a001886fa05851b039cb66d8826dca62 wp-block-paragraph">Seremos muchos que alzaremos nuestras voces, como otrora lo hicieron los que sufrieron las pulsiones del <em>no-derecho</em> en tiempos no tan lejanos, y volveremos a avanzar por el camino del derecho, que en definitiva si no es el de la razón, por lo menos es el más racional, porque la fuerza, por potente que se muestre, siempre es pasajera y en alguna medida frágil. Más aún, puede decirse que los momentos de mera fuerza, de <em>no-derecho</em>, tienen algo de patológicos, morbosos, enfermos.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-0960a2e31273877a926be52d72041f64 wp-block-paragraph">Aunque sea pura coincidencia, no deja de llamar la atención que el domingo 4 de enero, cuando el Papa León XIV pidió garantizar la soberanía de Venezuela, invocase a José Gregorio Hernández, el santo popular venezolano, canonizado por Francisco, que era médico y curaba por las noches. Alguna noche de estas puede ayudarnos con alguna intervención psiquiátrica.&nbsp; &nbsp;&nbsp;&nbsp;</p>



<div style="height:64px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-e0aa746f74507fc0c95fa771ec7ec135 wp-block-paragraph">Miércoles, 7 de enero de 2026.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-52481a4d2de22fc68b7fefc44764e265 wp-block-paragraph">*Profesor Emérito de la UBA. Fue ministro de la Corte Suprema de Justicia de la Nación y de la Corte Interamericana de Derechos Humanos.</p>



<div style="height:15px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>



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<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-8b4ec334684b75c8ab19351859cd590c wp-block-paragraph"><em><strong>La Tecl@ Eñe</strong></em>&nbsp;viene sosteniendo,&nbsp;<strong>desde su creación en 2001</strong>, la idea de hacer periodismo de calidad entendiendo la información y la comunicación como un derecho público, y por ello todas las notas de la revista se encuentran abiertas, siempre accesibles para quien quiera leerlas.&nbsp;Sabemos que son tiempos muy difíciles, pero&nbsp;<strong>para poder seguir sosteniendo el sitio y crecer les pedimos, a quienes puedan, que contribuyan con&nbsp;<em>La Tecl@ Eñe</em></strong>. Pueden colaborar con&nbsp;<strong>$5.000</strong>&nbsp;ó&nbsp;<strong>$10.000</strong>. Si estos montos no se adecuan a sus posibilidades, consideren el aporte que puedan realizar.</p>



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		<title>Los alienígenas están entre nosotros &#8211; Por E. Raúl Zaffaroni</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 06 Mar 2026 03:00:11 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Destacada]]></category>
		<category><![CDATA[E. Raúl Zaffaroni]]></category>
		<category><![CDATA[Alienígenas]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Hay razones para temer que dentro de poco la mayoría pueda creer relatos que inundarán nuestros medios de comunicación como expresión máxima de la gran “fake new” cósmica de nuestro siglo XXI.</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/los-alienigenas-estan-entre-nosotros-por-e-raul-zaffaroni/">Los alienígenas están entre nosotros &#8211; Por E. Raúl Zaffaroni</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
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<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-bda4cd1ff8ddefa71bc4b98cf4cbc381 wp-block-paragraph"><strong><em>Hay razones para temer que dentro de poco la mayoría pueda creer relatos que inundarán nuestros medios de comunicación como expresión máxima de la gran “fake new” cósmica de nuestro siglo XXI.</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-a6644aad569b14774455ac04fc54f1c1 wp-block-paragraph"><strong>Por E. Raúl Zaffaroni*</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d5e18531e670bd10ca130847a62fe9c1 wp-block-paragraph"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></p>



<div style="height:69px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-drop-cap has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-242c47eee46673d712463a2bd41a69ed wp-block-paragraph">No resisto la tentación de relatar lo que sigue. Fue no hace mucho, había regresado esa madrugada en un torturante vuelo con escalas desde Centroamérica y estaba agotado; no obstante, quise cumplir con un compromiso académico en La Plata. Volvía manejando mi añejo “Vento” cuando sentí que perdía fuerzas, percibí una claridad y supuse que se trataba de los “fantasmas” que ven los choferes cuando están agotados. Me hice despacio hacia la banquina y estacioné el automóvil, pensando en descansar un rato y maldiciendo mi imprudencia. La claridad provenía de algo que me ocultaban los árboles y entre ellos surgieron un hombre y una mujer particularmente perfectos, hermosos, solo que su piel era celeste con algunos reflejos un tanto violáceos. Se comunicaron conmigo telepáticamente, para decirme que me calme, que no tema, que solo querían ver mi coche. Se aproximaron con un extraño aparatito similar a un teléfono que arrojaba luces verdes y que enfocaron al automóvil, me dijeron gracias y se volvieron a perder entre los árboles. A los pocos segundos logré ver la fuente de la luminosidad, que era un objeto redondo, de unos veinte metros de diámetro que ascendió verticalmente y casi de inmediato se perdió en el cielo nocturno.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-93afa6a66c8240359d24edfce8469d1f wp-block-paragraph">Este relato lo creerán pocos; la mayoría pensará que deliro o pretendo ser un embaucador, y hará bien en pensar eso, pues lo inventé hace cinco minutos. ¿Por qué lo hice? Porque hay razones para temer que dentro de poco la mayoría pueda creer relatos mucho más creativos que inundarán nuestros medios de comunicación, como expresión máxima de la gran “fake new” cósmica de nuestro siglo XXI. Me genera ese temor la circunstancia de que Trump mandó “desclasificar” y publicar toda la supuesta documentación sobre los OVNI, platos, cigarros o salchichas que vuelan, criticando a Obama porque declaró que no había evidencias, lo que sería información “reservada”.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-9b40ae9aba965ce1c0c1f3e4d8cd53f6 wp-block-paragraph">Se me ocurre que lo primero que darán por cierto será el famoso “caso Roswell”, donde se dice que en 1947 un plato volador se quedó sin nafta o algo parecido y se estrelló en una granja en ese pequeño pueblo de Nuevo México, que desde entonces explota esa historia como destino turístico. Se pretende que se hicieron autopsias de alienígenas, registradas con fotografías que resultaron trucadas y que unos doscientos soldados recogieron los restos del vehículo. En verdad no sé cómo pudo mantenerse el secreto entre tantas personas, sin que nadie se emborrache o se lo cuente a su amante.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-fe4e7e59ef8254174b62cbed49771d40 wp-block-paragraph">En materia de objetos voladores se ha escrito mucho, pero quizá un libro casi póstumo de Carl Gustav Jung (“Un mito moderno. De cosas que se ven en el cielo”) sea uno de los más dignos de releerse ahora, pese a los casi setenta años de su publicación en 1958.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-223661d462dbc3aabc03c8f2a80638e0 wp-block-paragraph">Dejando de lado las interpretaciones de Jung en base a su tesis de los arquetipos, que hace a la discusión de escuelas psicoanalíticas, cuestión en la que no abro juicio porque no me considero competente, lo cierto es que parte de presupuestos y reflexiones que resultan por demás racionales.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-71af1743ea7c76a98cb8ed23d7c62666 wp-block-paragraph">En principio no se trata de negar la existencia de objetos voladores que no nos explicamos: sería demasiado soberbio pretender que no existe todo lo que todavía no nos explicamos.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-8015a50afc2faf8e0ae4551f3d63f301 wp-block-paragraph">Jung no discute la existencia física de esos objetos, que parece que suelen dejar alguna huella en los radares, sino que se ocupa de los mitos que generan como cuestión psicológica. No niega los testimonios de quienes los han visto ni los considera patológicos, por lo que no los denomina “alucinaciones”, sino “visiones” generadoras de “rumores visionarios”, incluso colectivos, dado que es posible verificar que hay muchos casos de personas que ven cosas que otras al mismo tiempo no ven, fenómeno que atribuye a una muy fuerte base emocional. A este respecto precisa que no todo lo que no es racional es patológico, es decir, que no es verdad que se carezca de cualquier espacio intermedio.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-0fa7c8fbce74da91b628a00d2565a323 wp-block-paragraph">La fuerte base emocional a que se refiere consiste en una alta tensión afectiva, que da lugar a que el inconsciente deba proyectar psicológicamente, o sea, impulsar (“yectar”) hacia adelante (“pro”), hacia afuera, algo que, en términos vulgares, diríamos que no puede digerir.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-198cf910db1a933749c0ddb19272ced0 wp-block-paragraph">Los objetos voladores arreciaron en las noticias a partir de la última posguerra y en especial en los Estados Unidos, que es donde cundieron mayoritariamente los “rumores visionarios”. Es obvio que, si estos objetos existen físicamente, lo lógico es que se distribuyan por todo el planeta y no se concentren en un país y cerca de sus aeropuertos o de sus aviones en vuelo, de modo que, más bien, es cuestión de preguntarse a qué obedece la tensión afectiva que explica su causalidad psicológica, no física.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-450d5d92469036e995efc036b514f2fa wp-block-paragraph">En esta materia Jung escribe acerca de los fenómenos psíquicos espontáneos de los aviadores, cuya soledad en la inmensidad la compara con la del eremita, pero más en general mencionaba en su tiempo el peligro de la guerra nuclear, el exceso de población, la guerra fría del mundo bipolar y, en definitiva, el temor al fin del mundo físico, dado que el metafísico había dejado de funcionar y, por ende, entendía que se buscaba un acontecimiento redentor extraterrestre, en medio de una general sensación de desorientación.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-5b4ff2a653b753526d8646189bb758db wp-block-paragraph">En su momento Jung atribuía esa sensación de desorientación a la realidad angustiante y sin brújula del mundo bipolar y, por cierto, no era el único en percibir un panorama caótico: Teilhard de Chardin presagiaba una “huelga de la biósfera”, o sea, de la inteligencia, Velasco Ibarra en nuestra región escribía un libro titulado “Caos político en el mundo contemporáneo”, en filosofía, de la “nada nadea” heideggariana se pasaba a la “nada, nada” sartriana y podríamos seguir.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-a21fd9648774ac8dcb350dd2ce609705 wp-block-paragraph">Ahora parece que los objetos voladores no son materia predilecta de noticias o, al menos, lo son mucho menos que en tiempos de Jung. No obstante, la sensación de desorientación y la proximidad del “fin del mundo” parecen mucho más cercanas que hace setenta años: la destrucción del medio ambiente, el peligro de volver humanamente inhabitable el planeta, el arsenal nuclear acumulado, las guerras insensatas, el exceso de información, la celeridad que incapacita para la reflexión, todo es más desorientador que en el tiempo de Jung.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-489048293030679ba7b2085315070c8f wp-block-paragraph">Dicho más claramente: están presentes y reforzadas la base emocional y la fuerte tensión afectiva necesarias para producir este género de “rumores visionarios” en gran escala. Lo que temo –no gratuitamente- es algo que a Jung no se le hubiese ocurrido jamás, o sea, que se los fomente mundialmente como instrumento político.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-889f8414aac12de4a2df5a3c15453f7c wp-block-paragraph">Si me permiten delirar un poco, me imagino a Trump exigiendo la unidad bélica del mundo –por él comandada- para defendernos de los extraterrestres, miles de relatos mejores que el que inventé al principio, millones de personas “viendo” alienígenas en las cocinas y los baños de sus casas, objetos voladores de todas las formas, sistemas de seguridad para prevención de agresiones extraplanetarias y cuantos disparates resulten funcionales al poder del colonialismo financiero y de la economía financiarizada.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-ca78fabe86f49d088cf77c555e05c9b6 wp-block-paragraph">¿Qué? ¿Acaso la opinión pública no lo aceptaría? Quisiera ver qué sucede si resulta funcional a los intereses financieros y nuestros medios de comunicación se llenan de series interplanetarias, los digitales de mensajes y testimonios de visiones, se forman las burbujas de personas convencidas, de testimonios de personas que viajaron en platos voladores, del repiqueteo constante de las incursiones de los alienígenas y hasta del riesgo de que tengan infiltrados y espías entre nosotros.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-7ecd3f8e39c595babe22b8a86a48a2a7 wp-block-paragraph">No me extrañaría que surjan “especialistas” en alienígenas, médicos especializados en biología extraterrestre y teóricos del derecho que discutan si se trata de “personas” o si esa condición está reservada a nosotros, como también otros que escriban gruesos tratados, ya no sobre derecho interplanetario, sino interestelar o intergaláctico, congresos, seminarios, conferencias, etc. &nbsp;&nbsp;&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-305447f5b4632d3a7c4f6f2836c0993a wp-block-paragraph">Gracias por permitirme delirar un poco, pero, delirio aparte, por lo menos no puedo descartar que sea un recurso político para distraernos de las guerras criminales, las bravuconadas, las agresiones, el retroceso de la dignidad humana, la crueldad de los dueños del poder y el riesgo cierto de catástrofes bélicas y climáticas.</p>



<div style="height:55px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-57896c21adc97aac05555ac0f26fdf38 wp-block-paragraph">Viernes, 6 de marzo de 2026.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-7cf64b93f9b6b7d68be8f6b04bacd139 wp-block-paragraph">*Profesor Emérito de la UBA.   <strong>        </strong></p>



<div style="height:15px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



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<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-8b4ec334684b75c8ab19351859cd590c wp-block-paragraph"><em><strong>La Tecl@ Eñe</strong></em>&nbsp;viene sosteniendo,&nbsp;<strong>desde su creación en 2001</strong>, la idea de hacer periodismo de calidad entendiendo la información y la comunicación como un derecho público, y por ello todas las notas de la revista se encuentran abiertas, siempre accesibles para quien quiera leerlas.&nbsp;Sabemos que son tiempos muy difíciles, pero&nbsp;<strong>para poder seguir sosteniendo el sitio y crecer les pedimos, a quienes puedan, que contribuyan con&nbsp;<em>La Tecl@ Eñe</em></strong>. Pueden colaborar con&nbsp;<strong>$5.000</strong>&nbsp;ó&nbsp;<strong>$10.000</strong>. Si estos montos no se adecuan a sus posibilidades, consideren el aporte que puedan realizar.</p>



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