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	<title>Estados archivos - La Tecl@ Eñe Revista</title>
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	<description>Una Revista de Opinión</description>
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	<title>Estados archivos - La Tecl@ Eñe Revista</title>
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		<title>Un lugar en el mundo &#8211; Por Ricardo Rouvier</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 24 Sep 2018 00:52:54 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Destacada]]></category>
		<category><![CDATA[Ricardo Rouvier]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El escenario regional se va alineando con la hegemonía mundial, abandonando o debilitando las experiencias progresistas. Las fuerzas políticas reformistas deben estudiar, revisar y caracterizar la etapa mundial para comprender y poder establecer un programa realista para acumular fuerzas destinadas al cambio y la evolución.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong><em>El escenario regional se va alineando con la hegemonía mundial, abandonando o debilitando las experiencias progresistas. Las fuerzas políticas reformistas deben estudiar, revisar y caracterizar la etapa mundial para comprender y poder establecer un programa realista para acumular fuerzas destinadas al cambio y la evolución.</em></strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>Por Ricardo Rouvier*</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><em><span style="color: #000000;">(para La Tecl@ Eñe)</span></em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">A partir de la irrupción de Perón en la política argentina, se enfatizó un enfoque  metodológico de análisis de la situación nacional a partir de la situación mundial. Inclusive él verbaliza, con cierta desjerarquización de lo nacional al rango de “provincias”. Tomado como pasos metodológicos, el líder propone ir de lo general a lo particular, y no al revés. Esta inquietud en cuanto a los caminos del conocimiento sobre la realidad podría ser homologado a lo que en la tradición marxista se denomina “<em>caracterización de la etapa</em>”, refiriéndose al diagnóstico sobre una etapa determinada de la evolución de la humanidad.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Las naciones desde que existen se ordenan en base a un sistema dominante que las comprende y que está, en proceso de expansión y totalización. Ese sistema se caracteriza por subsistemas que articulan la producción y distribución de la riqueza, la organización de los Estados nacionales, su interrelación en el concierto mundial que involucra a las relaciones sociales e incluye las asimetrías en el control geopolítico mundial. Y, finalmente, la construcción o deconstrucción de culturas que le dan sentido al orden general, que naturalizan el predominio de lo individual sobre lo colectivo, haciendo de cada instante vivido una eternidad en sí misma, que es la tendencia repetida a despojar de historicidad la evolución humana.   </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Esta metodología de diagnóstico señalada por Perón indicaba que si nosotros partiéramos del análisis exclusivamente local en dirección hacia lo global, hacia lo general, no lograríamos comprender muchas de las cuestiones que ocurren en el aquí y ahora. En este enfoque aparece el determinismo que se ratifica cuando Perón define el concepto estratégico de “evolución”. Desde esta mirada podríamos decir que las relaciones económicas mundiales forman un orden global que integra mecanismos de las naciones desarrolladas que imponen a las naciones periféricas condiciones que regulan el comercio, la producción, su capacidad militar y la propiedad sobre los avances tecnológicos. Este sistema mundial, o sistema-mundo, obstaculiza el desarrollo de los países dependientes, mantiene las inequidades entre naciones y asegura que los países centrales sigan siendo los principales beneficiarios de las cadenas globales de valor creadas por la modalidad ampliada de producción capitalista.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Se particularizan las hegemonías en cada país en el sentido de una entidad que es más que un dominio, porque agrega al orden y la subordinación, la construcción de la subjetividad de los dominados, generando la conciencia de que no hay alternativa. Hay un engarce entre lo general y lo particular, que se expresa localmente entre las fuerzas sociales y políticas que construyen su propia historia, que parece excluyente, pero no lo es, porque incluye a los principales actores del sistema mundial con las máscaras de lo vernáculo. Pero, estos actores no son figuritas automatizadas por la dependencia, sino son actores que tienen cierto grado o rango de libertad dentro de cierto rango, dado por las características propias de la hegemonía en esta etapa, de ampliación de la libertad y multiculturalismo.  </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El subsistema cultural en la formación de la subjetividad completa las modalidades de los otros subsistemas como la economía, y la política y constituye el cierre ideológico del mecanismo del poder. Fue un gran aporte al pensamiento crítico poder comprender mejor el paso final de un dominio en que la ideología dominante es absorbida como propia por las clases subalternas. Justamente usamos el término hegemonía con cierto rigor, diferenciándolo de dominio, porque en el primero no existe una alternativa por la eficacia en la captura en los modos de pensar y del hacer de las clases subalternas. Es decir que si hay hegemonía no está a disposición una alternativa, o síntesis superadora del interior del sistema, sino que hay que construirla; generalmente se construye en los umbrales de la decadencia del régimen. Es decir, cuando la relación de fuerzas es más desfavorable al status quo. Hoy, la relación de fuerzas es la más favorable, nos referimos al consenso y a la amenaza  de otro mundo, desde que apareció el capitalismo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Ha logrado el mayor avance en el proceso de globalización y en el proceso de satisfacción de necesidades, a pesar de sus crisis y contradicciones. A pesar de las profecías que continúan anticipando su desaparición, todo indica que se mantendrá por mucho tiempo bajo las condiciones de equilibrio imperfecto en el que se encuentra.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La evolución objetiva y subjetiva de la ocupación física del terreno y mental por el  mercado capitalista, la democracia liberal y la creación técnica y artística han provocado que el sistema debe ser considerado como un dato ineludible para cualquier diagnóstico.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El sistema-mundo es un sistema abierto (esto permite contradicciones en el bloque de poder hegemónico) que por el momento está consolidado y que integra subsistemas que establecen cierta especialización de lo social: subsistema económico con el capitalismo, subsistema político con la preminencia de la democracia de origen liberal y el subsistema de la sociedad civil, en que domina la sociedad de consumo y la cultural que va desde lo educativo, lo artístico, y lo tecnológico con un claro dominio del individualismo, el hedonismo y la sociedad del espectáculo. Para nosotros el subsistema relacionado con la producción de bienes y servicios, con el proceso de acumulación de riqueza es más importante que el resto de los subsistemas; y constituye el motor, el corazón del sistema.  Al punto que las otras estructuras pueden estar “atrasadas” en relación al régimen económico. En China Popular el capitalismo va creciendo internamente en sociedad con el Estado. Sin embargo la estructura política y social permanece con un perfil más afín a su cultura milenaria y las incidencias en ella de la revolución del ´49  y el revisionismo de Deng Xiaoping. La sociedad de consumo se abre para millones de chinos y las clases sociales emergen como una explosión, por ahora silenciosa.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><img decoding="async" class="aligncenter" src="https://ugc.kn3.net/i/origin/http://www.danielsantoro.com.ar/images/obra590px/imagen0105.jpg" alt="Imagen relacionada" /></p>
<p style="text-align: center;">Ilustración: Daniel Santoro</p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La realidad de la política internacional muestra que algunos países ponen sus expectativas en la evolución de China, y esto se traduce en relaciones comerciales y tratados como una alternativa ante la omnipresencia norteamericana. En nuestro país hemos firmado, en tiempos del gobierno de CFK, un acuerdo con la República Popular y también con la Federación Rusa denominado Tratado Estratégico Integral, aún vigente. Si bien esta competencia entre las dos naciones más poderosas se ha trasladado a los países dependientes, y esto abre algunas expectativas en el progresismo, no se puede negar la diferencia y el choque cultural que significaría avanzar hacia una mayor identificación. Además, ni los rusos ni los chinos proponen extender sus modelos políticos y sociales y librar una lucha ideológica con occidente.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Las subestructuras están interconectadas y no son idénticas, sino que son desiguales en relación a la función que tienen y poseen distintas velocidades de evolución, según una matriz teórica. Lo central en el sistema mundo es la fábrica de riqueza, su acumulación y su distribución. Antes la hubiéramos llamado riqueza material, ahora se agrega en forma más pronunciada la economía ficticia, o sea la financiera, que se ha incorporado como un actor muy dinámico para producir y acumular riqueza provenientes de fuentes virtuales. Hoy las principales empresas del mundo, las High Tech, producen tecnología y no tienen ejércitos de proletarios en grandes establecimientos. </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Un sector del sistema se ocupa de administrar y ejercer el poder de las naciones y de las relaciones internacionales. Este subsistema es político y es expresado por su característica más destacada, la democracia liberal. Allí encontramos también al Estado, aquella supraentidad que estaba amenazada a desaparecer con la globalización, y no ocurrió, desvirtuando los principios que dieron lugar al neoliberalismo. El Estado ha sido un gran auxiliador del dominio mundial y del equilibrio económico –financiero internacional que acude a aliviar las periódicas crisis que sufre el sistema. Además, no hay que olvidar que la fuerte militarización de las grandes potencias es un modo de insuflar poder a los Estados.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">En el subsistema cultural en que se localiza la generación de ideologías se observa hoy que no hay demasiada producción de dogmas, sino más bien la creación de manuales de la operación material dominante. Hay mucha producción intelectual en nuestros países dependientes sobre la identidad del neoliberalismo o del liberalismo, sin embargo la fábrica de capitalismo continúa su movimiento liderado por la  tecnología, por la autoproducción y autoreparación del sistema. La palabra clave es la innovación y su aplicación en la incesante producción de bienes y servicios destinados a los mercados fundados en la tasa de ganancia.  La tasa de ganancia sigue siendo el Dios único al que hay que someterse, el núcleo central, el corazón del sistema. </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Por supuesto que estamos ante un régimen de hegemonía planetaria, con crisis y contradicciones que generan  diversas especulaciones sobre el futuro del capitalismo, o de los EEUU como potencia mundial. Pero la realidad es que este esquema de dominios se va a mantener por mucho tiempo, y debemos localmente considerarlo para definir nuestro lugar en el mundo. Nuestro lugar en lo económico, en lo político y en lo cultural.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Esto no niega un discurso contrahegemónico del Papa Francisco, y las acciones de movimientos sociales, sobre todo en América Latina; pero los límites con que el Vaticano se maneja en su acción política, y la escasa incidencia de las agrupaciones sociales en su demanda, no permite avizorar un cambio favorable en la relación de fuerzas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Deberíamos hacernos algunas preguntas centrales: ¿cuáles son los márgenes de soberanía que tenemos en un mundo tan interdependiente?; ¿cuál es el régimen económico que permitiría no aislarnos y asegurar la distribución para la equidad social?; ¿capitalismo de Estado o libre mercado sin límites?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La mayoría del progresismo y del peronismo de izquierda rechaza al capitalismo, y obviamente esto colisiona con la homogeneización que intenta la expansión del capitalismo en el mundo. Hay otro peronismo que quiere integrarse y advierte la eficacia de los dispositivos de dominación. Este corre el peligro de ser apendicular de la hegemonía, y aquel corre el peligro del idealismo; y entonces pertrecharse en una irrealidad.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Estos dilemas, son los dilemas del populismo, ¿cómo integrarse a la economía mundial sin abandonar la particularidad nacional?; ¿cómo asegurar un modelo económico que garantice la acumulación y la distribución simultáneamente? ¿Cuál es el modelo de desarrollo y cuál es la matriz productiva en las actuales circunstancias? Por supuesto que las circunstancias son una mezcla entre situación mundial, regional y nacional. </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El escenario regional se va alineando con la hegemonía mundial, abandonando o debilitando las experiencias progresistas. Con Trump o contra Trump, el populismo sufre un fuerte retroceso en la región.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Consideramos que las fuerzas políticas reformistas deben estudiar, revisar y caracterizar la etapa mundial para comprender y poder establecer un programa realista para acumular fuerzas de la sociedad destinadas al cambio y la evolución. Al decir fuerzas de la sociedad queremos decir que con la vanguardia no alcanza, o no sirve cuando toma tanta distancia de los ciudadanos. </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">No es un momento fácil y sencillo, es un momento en que las palabras, las consignas puedan rápidamente flotar como humo. El esfuerzo político debería estar orientado a la construcción de una alternativa progresista y democrática que nos incluya en el mundo sin disolvernos, y sin aislarnos.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><span style="color: #000000;">Buenos Aires, 23 de septiembre de 2018</span></p>
<p><span style="color: #000000;"><em>*Lic. en Sociología. Dr. en Psicología Social. Profesor Universitario. Titular de R.Rouvier &amp; Asociados.</em></span></p>
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		<title>La racionalidad de la sinrazón &#8211; Por Carlos Raimundi</title>
		<link>https://lateclaenerevista.com/la-racionalidad-de-la-sinrazon-por-carlos-raimundi/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 09 Dec 2019 21:15:08 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Carlos Raimundi]]></category>
		<category><![CDATA[Destacada]]></category>
		<category><![CDATA[América Latina]]></category>
		<category><![CDATA[China]]></category>
		<category><![CDATA[corporaciones financieras]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>En una etapa como la actual, en que el modelo de gobernanza mundial se disputa entre los grandes conglomerados trasnacionales y las democracias estatales, es necesario elevar nuestro enfoque hacia un plano superior de análisis, el de la disputa geopolítica mundial entre dos modelos de gobernanza global: las corporaciones, en nombre del capital globalizado, o los Estados en nombre de la voluntad popular.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong><em>En una etapa como la actual, en que el modelo de gobernanza mundial se disputa entre los grandes conglomerados trasnacionales y las democracias estatales, </em></strong><strong><em>es necesario elevar nuestro enfoque hacia un plano superior de análisis, el de la disputa geopolítica mundial entre dos modelos de gobernanza global: las corporaciones, en nombre del capital globalizado, o los Estados en nombre de la voluntad popular.</em></strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>Por Carlos Raimundi*</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong> </strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>La razón detrás de aquel desconcierto</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Utilizaré una sensación personal para ayudar a comprender mi mirada sobre la etapa política que atraviesa América Latina. Se trata del recuerdo de la perplejidad, tanto íntima como colectiva, que sentíamos durante los momentos previos y las primeras semanas que sucedieron al golpe de 1976. Hago dos aclaraciones. La primera es que no se me escapan las diferencias de contexto, sólo apelo a un modo de estructurar la interpretación. La segunda, exhorto a no juzgar mi planteo a partir de la experiencia vivida a posteriori de los hechos, sino a intentar retrotraernos a nuestra percepción propia de aquel momento.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Al no conocer todavía el alcance de lo que sucedía, lo vivíamos con un alto grado de desconcierto, de impotencia. Cada día nos enterábamos de que un Compañero o una Compañera más dejaba de concurrir a los lugares que frecuentaba, pero no conocíamos cabalmente los motivos ni los límites que esa situación estaba llamada a trasponer. Sucedían cosas inéditas, de mayor intensidad que en golpes anteriores, que no tenían, por aquellos momentos, una explicación integral. Quizás se deba a eso, además de su valor literario, la trascendencia de la Carta Abierta de Rodolfo Walsh al cumplirse un año del golpe, cuando relacionó la masacre con la aplicación de un plan sistemático de entrega de soberanía. Desde la sola percepción del paroxismo cotidiano, hasta ese momento nos resultaba muy difícil encontrar una racionalidad a lo que sucedía.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Hizo falta la reiteración de aquellos hechos trágicos para englobarlos en una integralidad. Había que subir un peldaño en la perspectiva de análisis. El capitalismo productivo de posguerra estaba virando hacia su fase financiera y debía preparar su estocada final contra el archi-enemigo soviético. Al mismo tiempo, el aumento del precio del petróleo precipitó la velocidad de la revolución tecnológica, de modo de adaptar los procesos productivos a la nueva situación. América Latina, como patio trasero del imperio, ese vecindario que había que mostrar ordenado en la disputa por la hegemonía mundial, tenía un doble rol que cumplir. Por un lado, se la debía marginar de toda influencia del bloque socialista; por el otro, debía contribuir a financiar el cambio de fase del capital trasnacional. El imperio debía desterrar de nuestra región toda amenaza de parte de los grupos insurreccionales que dominaban el clima político, y colocar al frente de los gobiernos y de su política económica a los representantes de aquel capital financiero trasnacionalizado. Las dictaduras de América Latina estaban llamadas a cumplir un rol estratégico muy preciso en aquel proceso de reconfiguración del capitalismo. Un rol que con democracias no hubiera podido cumplir. <em>Y debía hacerlo a</em> <em>como diese lugar.</em></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Esa era la racionalidad que respondía a un proceso estructural, y que al principio no lográbamos interpretar desde la perplejidad de las percepciones de superficie.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Nada de lo que sucedía en aquel momento en América Latina, así como nada de lo que sucede hoy, está desligado de una disputa a nivel mundial. Antes y hoy se vivió y se vive lo que podemos llamar las disputas de la etapa.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>La racionalidad detrás de esta sinrazón</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">En una etapa como la actual, en que el modelo de gobernanza mundial se disputa entre los grandes conglomerados trasnacionales y las democracias estatales, los primeros no pueden correr el riesgo de que los tan preciados recursos estratégicos de nuestra región sean administrados por gobiernos populares, de comportamiento imprevisible según sus intereses. <em>Y una vez más, a como dé lugar. </em></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">¿Cómo explicarnos, si no, los llamados golpes blandos, la rutina de las <em>fake-news</em>, las causas judiciales fraguadas, la difamación y proscripción de expresidentes?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Pero, pese a todo, la Argentina se pronunció electoralmente contra el neoliberalismo, y Ecuador, Chile y Colombia encarnan sendas movilizaciones de protesta. A lo cual, los regímenes de derecha están reaccionando con una represión tan brutal, tan violatoria de los derechos humanos, que nos retrotraen a las últimas dictaduras, cuando no a los crímenes del fascismo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Un nuevo despropósito, una nueva sinrazón, a la cual, sin embargo, hay que encontrarle una racionalidad para saber cómo enfrentarla. La desmesura es tal, que resulta imposible comprenderla si nos quedamos estancados en la pura denuncia de las monstruosidades cotidianas. Una vez más, es necesario elevar nuestro enfoque hacia un plano superior de análisis, el de la disputa geopolítica mundial. No entre dos países, que prima facie serían China y EE.UU., sino entre dos modelos de gobernanza global: las corporaciones, en nombre del capital globalizado, o los estados en nombre de la voluntad popular.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Estamos en presencia de un eje nor-atlántico cuyos indicadores de fortaleza (liderazgo tecnológico y comercial, influencia territorial, etc.) están en descenso respecto del otro eje, eurasiático, cuyas fortalezas crecen y desafían el orden anterior con una nueva institucionalidad, BRICS, Consenso de Shanghai, Cinturón y Ruta de la Seda, Banca Asiática de inversión en infraestructura. Ninguno de los dos es monolítico, pero mientras el primero presenta algunos signos de agrietamiento, el segundo tiende a una mayor homogeneización.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Alguien podría advertir, con acierto, que EE.UU., adalid del liberalismo y de las instituciones multilaterales, retomó bajo la presidencia de Trump cierto sesgo proteccionista. Y, paradójicamente, China, que practica una economía rígidamente planificada por el Estado, levanta la bandera del multilateralismo y el libre comercio. Sin embargo, ninguno de estos hechos los aparta de lo que representan geopolíticamente en cuanto a la disputa de modelos. Lo que América Latina tiene que mirar no es un rasgo circunstancial, más allá de que Trump, por ejemplo, haya detenido los tratados de des-regulación de servicios, tanto en el Atlántico como en el Pacífico. Se trata de medidas atinentes a una guerra comercial que no modifican la estructura de poder a nivel mundial. Pese a su proteccionismo y a un retiro de tropas que tiene más de anuncio que de realidad, la potencia del capital globalizado y el complejo militar industrial con origen en los EE.UU., no se detienen. Y su objetivo es, lisa y llanamente, la desaparición de la categoría del Estado nacional.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><img decoding="async" class="aligncenter" src="https://e00-elmundo.uecdn.es/assets/multimedia/imagenes/2019/06/02/15594712835097.jpg" alt="Resultado de imagen para guerra política entre eeuu y rusia china" /></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Lo que subyace en la presente disputa es, más allá de sus estridencias, la continuidad de dos valores que son esenciales para América Latina: multipolaridad y estatalidad. Lo que representa la presencia del bloque eurasiático es, según lo demuestran sus votaciones en los organismos multilaterales (ej. tema Siria, Corea, Palestina, Venezuela) y las características de los acuerdos comerciales y de inversión que promueve, la existencia de un eje de poder alternativo y la vigencia del papel del Estado.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El capital financiero globalizado, en cambio, busca por distintas vías, su progresiva desaparición, y para demostrarlo, ofrezco los siguientes ejemplos:</span></p>
<ol style="text-align: justify;">
<li><span style="color: #000000;">el poder de penetración de las grandes empresas de tecnología digital por encima de toda regulación estatal</span></li>
<li><span style="color: #000000;">la pérdida de capacidad de regulación estatal a expensas de la intangibilidad de la propiedad física e intelectual de cadenas multinacionales de medicamentos, agroquímicos, alimentos, etc.</span></li>
<li><span style="color: #000000;">el establecimiento de tribunales privados para la solución de controversias entre estado y empresa trasnacional</span></li>
<li><span style="color: #000000;">el despliegue de ejércitos privados en conflictos inter e intra-estatales</span></li>
<li><span style="color: #000000;">el paulatino remplazo de los sistemas de educación pública presencial por plataformas virtuales y personalizadas</span></li>
<li><span style="color: #000000;">la organización de un torneo mundial interclubes que progresivamente irá desplazando a su favor el interés por la competencia entre los seleccionados que representan los Estados</span></li>
<li><span style="color: #000000;">el desprestigio del Estado que instalan las grandes cadenas de medios hegemónicos bajo sus permanentes denuncias de obsolescencia y corrupción.</span></li>
</ol>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Estos conglomerados pretenden convertir a los Estados nacionales en meros instrumentos limitados a registrar ciertos flujos de mercancía, y poner límite a la circulación de personas, mientras las empresas transnacionales son quienes distribuyen la fuerza laboral en los distintos mercados, asignan los recursos y organizan jerárquicamente los diversos sectores de la producción mundial. Este estadio histórico no lo dirige el gobierno ni el propio estado de los Estados Unidos, sino las grandes corporaciones, en términos de maximización de ganancia y reproducción del capital.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Estas enormes corporaciones se corresponden con una porción mínima de la población mundial, pero representan un nivel tan alto de concentración de recursos y de consumo, que demandan casi un tercio de la energía mundial. Este imperio es sostenido por ese consumo de energía, y no puede permitir su derrumbe. Entonces, <em>a como dé lugar, </em>en esta etapa tienen que alinear a los territorios en el mundo que proveen esa energía, y Medio Oriente, África y América Latina son las fuentes. Y el eje eurasiático le disputa esa hegemonía.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">América Latina constituye un potencial eje de integración energética entre los hidrocarburos de Venezuela, la biodiversidad de la Amazonia y la riqueza acuífera de la cuenca del litoral, Paraná, Del Plata, en Argentina, Uruguay, Paraguay y Brasil. Sumado a que Brasil tiene la mayor reserva offshore reconocida hasta este momento. Si hay petróleo en el Atlántico brasileño y hay petróleo en el Atlántico Sur (que, entre otros hechos, justifica la permanencia británica en la zona), por continuidad geológica también lo hay bajo la plataforma submarina argentina. La Argentina posee la cuarta reserva mundial de petróleo no convencional y la segunda reserva mundial de gas no convencional. El 90% de las reservas de litio están en Atacama, sumado a que es la zona de mayor irradiación solar de la tierra lo cual le permitiría, tecnología mediante, producir energía solar con los costos más baratos del planeta. Asimismo, la Patagonia alberga las mejores condiciones para la energía eólica, más las reservas de coltán y oro de Venezuela, el tungsteno de Bolivia y Perú y la segunda reserva de grafeno en Brasil. Todo esto es lo que representa ese eje de integración energética latinoamericano.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Es decir, América Latina atesora una biodiversidad equivalente a la situada en África, y reservas energéticas comparables a las de Medio Oriente. Pero posee una ventaja estructural respecto de esas regiones del mundo. Hasta ahora, se trata de una región sin conflictos fundamentales en términos interétnicos, raciales, culturales o religiosos como sí tienen aquellas, y con un peso mayor de su estatalidad con relación a los países africanos.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><img decoding="async" class="aligncenter" src="https://www.alainet.org/sites/default/files/styles/articulo-ampliada-movil/public/america-latina.jpg?itok=u_8RP3o3" alt="Resultado de imagen para bloque euroasiático más america latina" /></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">En la medida que el presente estado de movilización desatado en Ecuador, Chile, Bolivia y Colombia (al que podría sumarse la imprevisibilidad de Bolsonaro en Brasil y la capacidad de desestabilización que eventualmente puedan ejercer en Argentina los poderes fácticos), no se encaucen dentro de un eje articulador de intereses, con una instancia que los represente y les otorgue cierta institucionalidad capaz de incidir en un cambio estable en la correlación de fuerzas políticas, América Latina podría caer en una situación de conflictividad crónica, con el consecuente deterioro de su condición de zona de paz y de su estatalidad relativamente relevante.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Las movilizaciones de Ecuador, Bolivia y Colombia son esperanzadoras en cuanto a su tendencia anti-neoliberal. Pero el poder sabe no sólo reprimirlas con alevosía, sino también trabajar para encontrar y profundizar grietas al interior de las mismas. La contradicción entre la CONAIE y el correísmo en Ecuador, las diferencias respecto del acuerdo por la reforma constitucional en Chile, los matices al interior de los movimientos sociales en Bolivia, son claros ejemplos de cómo podría sostenerse en el tiempo un grado de conflicto sin que de ello debilite objetivamente la estructura de poder oligárquico imperante. En caso de que el poder real no logre imponer su hegemonía, bien podría encontrar la alternativa del conflicto permanente, una especie de Medio oriente embrionario, para ejercer el equipamiento militar y el control empresario de nuestras reservas energéticas, ante el debilitamiento de la estatalidad.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El imperio tiene una mirada común para nuestro subcontinente. Y a partir de ella también aplica una estrategia común de desgaste de las opciones populares. Ya no quedan dudas de que el golpe en Bolivia fue orquestado por el Departamento de Estado, pero se terminó de sazonar en la provincia de Jujuy. Es decir, las derechas, como expresión del poder corporativo de los grandes capitales trasnacionales, ven a la región como un único sujeto político, y en función de ello traman sus estrategias.  </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Nosotros, en América Latina, también tenemos que pensarnos, de una vez por todas, como un sujeto único. Y, sabiendo nuestros matices, crear una fuerza única, un frente político-social a nivel regional que nos habilite para una respuesta coordinada ante circunstancias como las actuales, más allá de donde seamos gobierno u oposición. No se cansa García Linera de citar a Pierre Bourdieu y su parábola del vaso y la piedra. Ya conocemos lo suficiente en Nuestra América, acerca de la fuerza con que la piedra nos agrede. De lo que se trata es de construir una plataforma lo suficientemente sólida, como para que el vaso, de una vez por todas, no se rompa.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Buenos Aires, 9 de diciembre de 2019</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">*Abogado y docente universitario. Partido Solidaridad + Igualdad/Frente de Todos</span></p>
<p style="text-align: justify;">
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		<title>Coronavirus y el estado protector &#8211; Por Nora Merlin</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 17 Mar 2020 14:19:49 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Destacada]]></category>
		<category><![CDATA[Nora Merlín]]></category>
		<category><![CDATA[coronavirus. neoliberalismo]]></category>
		<category><![CDATA[Estados]]></category>
		<category><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></category>
		<category><![CDATA[salud pública]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La irrupción del coronavirus constituye un acontecimiento que grita verdades, por ejemplo, que las sociedades organizadas por la lógica del mercado no cuidan a su gente, sino que la dejan a la intemperie, y solo los estados fuertes son los que amparan.</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/coronavirus-y-el-estado-protector-por-nora-merlin/">Coronavirus y el estado protector &#8211; Por Nora Merlin</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em><strong>La irrupción del coronavirus constituye un acontecimiento que grita verdades, por ejemplo, que las sociedades organizadas por la lógica del mercado no cuidan a su gente, sino que la dejan a la intemperie, y solo los estados fuertes son los que amparan.</strong></em></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>Por Nora Merlin*</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><em><span style="color: #000000;">(para La Tecl@ Eñe)</span></em></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"> </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Se desencadenó una pandemia, el coronavirus que de un día para otro cambió la escena del mundo. Sociedades enteras en cuarentena, aislamiento, reclusión en las casas y suspensión casi total de las actividades.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La irrupción del coronavirus constituye un acontecimiento que grita verdades, por ejemplo que la desinversión en salud pública propia del neoliberalismo trae como efecto necesario sistemas de salud precarios, que no dan abasto para atender a todxs.  Que la salud pública no es un gasto ni una inversión, sino un derecho. Que las sociedades organizadas por la lógica del mercado no cuidan a su gente, sino que la dejan a la intemperie y solo los estados fuertes son los que amparan. </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Esta tragedia permitió que se caigan de un plumazo muchos slogans neoliberales que funcionaron como certezas ideológicas, tales como el estado burocrático, la libertad individual, el ideal privatizador, la meritocracia, etc. </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">En el tiempo de la urgencia, se entendió que el Otro no es ni mi enemigo ni el culpable, sino mi prójimo. Que la suerte y el cuidado de él también es el mío, ya que es imposible salvarse sólo porque la patria es el Otro. Que el amor es político y que el aislamiento nada tiene que ver con el individualismo neoliberal en el que cada uno, indiferente al prójimo, se enfrasca en su tribu mientras se mira el ombligo. Hay un aislamiento que no es exclusión ni identificación al resto, sino un acto de amor político, de cuidado de sí y de la comunidad, porque la solidaridad no es caridad, sino la base de lo colectivo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Sabíamos que haber ganado las elecciones no significaba resolver las fijaciones neoliberales sedimentadas y que era necesario, para derrotar definitivamente al neoliberalismo, dar la batalla cultural. También sabíamos que con las argumentaciones racionales no iba a ser suficiente, que había que involucrar afectos, cuerpos para lograr un despertar. Pero, ¿cómo realizar esa experiencia pedagógica? ¿Cómo transformar el odio al otro en amor y en conflicto político?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El coronavirus es una pesadilla, pero es posible que permita el despertar del sueño neoliberal. Se rompió el pacto entre capitalismo y democracia, hay que reinventar la democracia. </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El estado  y el pueblo están dando una lección que marca un camino.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"> </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Buenos Aires, 17 de marzo de 2020</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">*Psicoanalista-Magister en Ciencias Políticas</span></p>
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		<title>Nuestro derecho y la postpandemia &#8211; Por E. Raúl Zaffaroni</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 12 May 2020 11:28:06 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Destacada]]></category>
		<category><![CDATA[E. Raúl Zaffaroni]]></category>
		<category><![CDATA[coronavirus]]></category>
		<category><![CDATA[Estados]]></category>
		<category><![CDATA[Fake News]]></category>
		<category><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></category>
		<category><![CDATA[Lawfare]]></category>
		<category><![CDATA[pandemia]]></category>
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		<category><![CDATA[Tardocolonialismo]]></category>
		<category><![CDATA[Totalitarismo financiero]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>E. Raúl Zaffaroni afirma en esta nota que ante la evidencia de que los Estados, debilitados por la acción del tardocolonialismo financiero, no podrán superar sanamente la conflictividad inevitable de la postpandemia, nos urge pensar en un nuevo modelo de Estado neoprovidente, con mínima equidad desconcentradora de riqueza, capaz de reconstruir las democracias y las repúblicas, asimilando las experiencias de nuestras accidentadas historias.</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/nuestro-derecho-y-la-postpandemia-por-e-raul-zaffaroni/">Nuestro derecho y la postpandemia &#8211; Por E. Raúl Zaffaroni</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong><em>Raúl Zaffaroni afirma en esta nota que ante la evidencia de que los Estados, debilitados por la acción del tardocolonialismo financiero, no podrán superar sanamente la conflictividad inevitable de la postpandemia, nos urge pensar en un nuevo modelo de Estado neoprovidente, con mínima equidad desconcentradora de riqueza, capaz de reconstruir las democracias y las repúblicas, asimilando las experiencias de nuestras accidentadas historias.</em></strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>Por E. Raúl Zaffaroni*</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>1- Pandemia y colonialismo. </strong>Cuando se producen cambios de poder planetario, da la sensación de que la historia <em>se acelera. </em>Los cambios actuales eran previsibles. Entre otros, Francisco lo dijo en la <em>Laudato si</em>: <em>esto no se sostiene</em>. La pandemia precipita las cosas, pero además de las advertencias de la OMS, tampoco es algo nuevo en la historia.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Si quitamos la máscara ideológica del <em>neoliberalismo</em>, veremos que el mundo está sufriendo un <em>totalitarismo</em>, en este caso <em>financiero</em>, que practica una nueva forma de colonialismo que podemos llamar <em>tardocolonialismo,</em> para diferenciarlo de las etapas anteriores, es decir, del <em>originario</em> y del <em>neocolonialismo</em>. Esta nueva <em>etapa colonial</em> ahora se enrosca sobre sí y paraliza la economía mundial.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El colonialismo tiene su historia, que no debe confundirse con la <em>historia universal</em>, como pretendía Hegel. Esa historia nos dice que no es la primera vez que una hegemonía mundial <em>se enrosca</em>, ni tampoco son ajenas a esto las infecciones.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La <em>revolución mercantil</em> -que posibilitó el colonialismo-, fue impulsada por el comercio europeo con oriente, que llevó las ratas y la peste bubónica, matando a un tercio de la población europea.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Lanzados al colonialismo <em>originario</em>, los españoles contaminaron a los indios con enfermedades, producto de la domesticación europea de animales, contra las que los indios no tenían anticuerpos, lo que mató a la mitad de la población originaria. Al mismo tiempo, jerarquizó tanto su sociedad que, cuando con la revolución industrial apareció, la burguesía europea fue incapaz de crearla en España y se derrumbó su imperio.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Para satisfacer el extractivismo insaciable, se cometió el crimen del esclavismo contra los africanos, que trajeron la fiebre amarilla y, cuando el <em>neocolonialismo </em>quiso facilitar la comunicación interoceánica con el canal de Panamá, esa infección hizo fracasar la primera tentativa de construirlo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El <em>neocolonialismo</em> cometió horripilantes genocidios, especialmente en África, hasta desembocar en una guerra <em>interimperialista</em> que, al final, desencadenó la llamada <em>gripe española</em>. En la segunda etapa de esa tragedia se <em>enroscó</em>, pues el genocidio fue cometido en su propio territorio, victimizando a personas tan pobres en melanina como sus líderes.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Ahora el <em>tardocolonialismo financiero</em> de las transnacionales, con su brutal depredación del medio ambiente y la destrucción indiscriminada de equilibrios biológicos, fue generando virus en serie, hasta producir uno que paralizó la economía mundial.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El actual recorte arbitrario de lo que nos explica la ciencia biológica, pretende que el <em>enemigo</em> sea el virus y, por ende, estaríamos en <em>guerra contra el virus </em>cuando, de existir alguna <em>guerra</em>, debería serlo contra la fábrica de virus en serie, que es, justamente, el actual totalitarismo financiero depredador del medio ambiente, que ha producido la <em>vaca loca </em>(por alimentar rumiantes con harina de cadáveres), la gripe asiática, la de Hong Kong, el VIH, la gripe porcina, el SARS, el Ébola, el coronavirus modelo 2015 y ahora la nueva versión 19.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Como si eso fuese poco, fabrica luego las <em>vacunas, </em>las patentan y las venden a quienes pueden pagarlas: cada año mueren en la India 100.000 niños de neumonía, mientras la transnacional dueña de la patente de la vacuna embolsa miles de millones de dólares.    </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Esclavitud, sometimiento a servidumbre, crímenes masivos atroces, genocidios, glotonería hegemónica, concentración ilimitada de riqueza, suicidios de las sucesivas oligarquías enceguecidas por su afán insaciable de poder y generación de epidemias, son fenómenos entrelazados y presentes desde la gestación del colonialismo en Europa hasta todas sus sucesivas etapas en el mundo.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>2- La naturaleza del totalitarismo financiero.</strong> Es claro que estamos sometidos a un poder planetario que concentra ilimitadamente riqueza, con la consiguiente exclusión genocida de miles de millones de personas, para lo cual ejerce sobre nuestra región un despiadado colonialismo succionador, mediante endeudamientos concertados por sus <em>virreyes</em> locales, que nos somete a jurisdicciones extranjeras.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Lo cierto es que este <em>totalitarismo financiero</em> equivale hoy a los de entreguerras, es decir que, para legitimar genocidios, ya no se usan camisas pardas ni negras ni se prometen paraísos de razas superiores puras o de sociedades sin clases en que todos seremos felices, sino que se vaticina una <em>felicidad generosamente derramada</em> desde la riqueza crecientemente concentrada.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El discurso con que se enmascara este totalitarismo no está escrito en <em>Mein Kampf</em>, sino en las obras de Milton Friedman y Friedrich von Hayek. Tampoco se promete el <em>ario puro</em> y el <em>hombre nuevo</em>, sino el <em>homo economicus</em>.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Este discurso es el que ahora confronta con los Derechos Humanos, incorporados al derecho internacional desde el final de la Segunda Guerra Mundial. Mientras estos últimos proclaman que todo ser humano es <em>persona</em> y, por el hecho de existir tiene unos derechos elementales y básicos, la ideología que se autodenomina <em>neoliberal</em> afirma que, por el mero hecho de haber nacido, un sujeto no tiene derecho a reclamar nada (así, von Hayeck). Si bien no todos los acólitos de esta idolatría son tan explícitos y sinceros, los cadáveres en el Mediterráneo o el experimento <em>pinochetista</em> de Friedman, demuestran que comparten esa premisa.   </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Los gerentes de este totalitarismo financiero no pueden hacer otra cosa que obtener ganancias sin respetar límite alguno, puesto que, con la <em>financiarización</em> de la economía, las corporaciones transnacionales son manejadas por tecnócratas que deben cumplir con ese objetivo o son reemplazados.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">En ejecución de estos mandatos ineludibles, la conducta de los gerentes del totalitarismo financiero pasó a ser delincuencial a gran escala: extorsiones, trabajo esclavo, <em>macroestafas</em>, evasión fiscal, administraciones fraudulentas, destrucciones de ecosistemas, extinción de especies, desertificación, contaminación de aguas y atmósfera, encubrimiento de tráficos ilícitos, reciclajes de dinero, empresas fantasmas y, llegado el caso, también golpes de Estado y fusilamiento de población civil, todo se lo permiten sin límite alguno. La <em>criminalidad organizada</em> (<em>organized crime</em>) más poderosa del planeta es la que ejercen estos gerentes con sus <em>macrodelitos</em>. No debe extrañar, porque todos los totalitarismos <em>fueron criminales</em>; sólo cambian sus métodos, conforme a sus contextos de poder.</span></p>
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<p><img decoding="async" class="aligncenter" src="https://cafeslavacom.files.wordpress.com/2018/06/1200x1497.jpg?w=1080" alt="Andrés Manuel y el voto contra el Neoliberalismo – Café Slava" /></p>
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<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>3- La situación <em>tardocolonial</em>. </strong>En nuestra realidad colonial de extrema concentración de riqueza, con los más altos coeficientes de Gini del planeta, la paralización hará caer en la pobreza a fajas de las clases medias. A las fuertes protestas de la <em>prepandemia</em> se sumarán las fajas medias <em>desclasadas</em>. Nuestros Estados no estuvieron preparados para responder con racionalidad a las demandas anteriores y, menos aún, lo estarán para las que vengan.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Si aspiramos a que la conflictividad que anuncia esta emergencia halle soluciones no violentas y, por ende, a que nuestros Estados puedan ofrecer <em>soluciones racionales</em> <em>en el marco democrático y republicano</em>, el primer paso debe ser reconocer la dura realidad de la que deberemos partir, es decir, de Estados debilitados, escuálidos, muy poco democráticos y –quizá menos aun- republicanos.  </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El mito más negativo –por inmovilizante- nos hace creer que vivimos en Estados con instituciones sólidas, basadas en principios democráticos y republicanos, garantizados en el plano regional por un derecho internacional eficaz, cuando nada de eso es verdad. Nadie compraría otro atuendo si creyese que el que lo viste es de máxima elegancia, cuando en realidad está en harapos que ni siquiera cubren sus partes pudendas.  </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Si bien <em>no existe un único modelo democrático</em>, el que se generalizó en la región es el de las <em>democracias plurales,</em> en que la ciudadanía canaliza su voluntad a través de partidos políticos. Pues bien, de este modelo institucional democrático, en nuestros Estados sólo quedan restos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Esto obedece a que los partidos políticos sólo existen formalmente, pues su función canalizadora la ejercen las corporaciones que monopolizan la comunicación en cada país: desde el análisis funcional, cada una de ellas es un partido político y, además, por <em>monopólica</em>, es un <em>partido único</em>. El monopolio de estos partidos únicos funcionales al poder colonial se presenta como <em>derecho a la libertad de expresión, </em>cuando en realidad es su más abierta negación.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">En las concentraciones urbanas, el voto de altos porcentajes de ciudadanía se manipula, conforme a los conocidos <em>once principios de</em> Göbbels, llevando al extremo el consabido teorema de Thomas: <em>no importa que algo sea verdad o mentira, lo que importa es que se lo dé por cierto y en ese caso produce efectos reales.</em> Son las <em>profecías autorealizadas</em>. Las <em>fake news</em> circulan a mayor velocidad que la información correcta, incluso por las <em>redes –</em>cuya tecnología <em>también es monopólica</em>-, donde se arman ejércitos de <em>trolls</em> y de ingenios que simulan personas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">De este modo se determina la conducta de buena parte de la población, que de buena fe vivencia la <em>realidad creada por los actores disfrazados de comunicadores</em>, algunos tan consustanciados con los personajes de sus libretos que llegan a creer las mentiras que divulgan.  </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Estos partidos políticos únicos y mediáticos fabrican a los <em>virreyes</em> locales del totalitarismo financiero y, por ende, como todo aparato de propaganda totalitario, no reconocen ningún límite ético ni legal.</span></p>
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<p><img decoding="async" class="aligncenter" src="https://fotos.perfil.com/2019/09/14/cropped/696/696/center/fake-news-persists-in-argentina-with-both-sides-fuelling-the-flames-778973.jpg" alt="Buenos Aires Times | Fake news persists in Argentina as election ..." /></p>
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<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Los políticos son rehenes de estos <em>partidos únicos</em>, que les marcan las agendas, sabiendo que entre los que luchan por el poder siempre habrá algunos más inescrupulosos que, sin duda, llevarán ventaja sobre los que ofrezcan alguna resistencia, como también sobre los que no sean menos genuflexos por temor o por restos de dignidad y ética, pero que tampoco se animen a denunciar y menos a resistir sus amenazas de linchamiento. Saben muy bien que, en muchos casos, estos últimos también cederán a sus directivas, porque juegan con su ingenuidad, haciéndoles creer que su silencio los cubre de ser blancos de sus disfrazados de comunicadores.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Los políticos más inescrupulosos disputan para convertirse en candidatos a <em>virreyes</em> de los partidos únicos mediáticos, pues saben que cuando éstos los ungen como tales, tienen altísimas probabilidades de trepar a los gobiernos, con una falsa aureola de democracia. A veces, cuando al <em>virrey </em>ha ejercido su poder colonial con demasiada avidez y torpeza, su reelección fracasa, como en la Argentina. En algún otro caso, el <em>virrey</em> traiciona a su propia fuerza política, proclamándose tal una vez en el gobierno. </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Esas democracias de partidos mediáticos únicos suelen asumir formas <em>plebiscitarios</em>, puesto que, una vez en el gobierno, los <em>virreyes</em> ejercen <em>plenos poderes</em> en abierta violación a los principios republicanos, a veces mediante plebiscitos explícitos, pero en la mayoría de los casos, de hecho y ante la indiferencia pública, sostenida por la desinformación de la misma publicidad del régimen.  </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La primera preocupación de los <em>virreyes</em> es el reacomodamiento de los poderes judiciales a su gusto, puesto que de ellos depende la impunidad de sus mandantes, socios y amigos, como también la persecución y difamación de sus opositores y obstaculizadores.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Del grado de previo deterioro de la organización judicial depende la facilidad de estas maniobras. Por lo general, las corporaciones judiciales se integran con personas que privilegian su estabilidad laboral, por lo cual, la docilidad se obtiene, en primer lugar, con el ofrecimiento de algunas racionalizaciones o mecanismos de huida que permitan su <em>pax burocrática. </em></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Al igual que en cualquier estamento profesional, en el judicial hay algunos inescrupulosos y también unos pocos delincuentes, de los cuales se sirven los <em>virreyes</em> y que, por regla, se ofrecen a servirlos, sea en procura de rápida promoción jerárquica, por afán mediático, por aspiración al estrellato político o por corrupción.   </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Nuestros <em>virreyes</em> cumplen el mandato <em>metrópolitano</em> eliminando a quien les molesta. Este colonialismo no los mata, como a Sucre, Moreno, Monteagudo, Dorrego o al mismo Bolívar, si antes no lo hubiese hecho la tuberculosis, ni los manda al exilio, como a San Martín. Elimina a los líderes políticos groseramente, con golpes de Estado abiertos, como en Bolivia, pero otras veces orquesta golpes <em>blandos, </em>que prostituyen a la política, pues explotan los bajos instintos de lo peor de ella.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La eliminación de líderes populares por decapitación pública se completa con campañas de los <em>partidos</em> mediáticos de los <em>virreyes</em>, en combinación con un pequeño grupo de jueces patológicos, en bandas de las que forman parte activa agentes de servicios secretos, delincuentes que cobran su <em>arrepentimiento</em>, testigos falsos, fiscales extorsionadores, policías corruptos, etc.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Para estos discípulos de Freisler y Vichinsky, todo es válido: misteriosos escritos detallados; increíbles memoriosos; insólita velocidad procesal; invocación aberrante de la doctrina jurídica; clonación de procesos; pluralización de <em>bandas</em>; gobiernos considerados asociaciones ilícitas y, por supuesto, violación de normas procesales básicas. De no ser suficiente, se amenaza y persigue a algún juez que moleste, porque así lo exige la lucha contra el <em>flagelo de la</em> <em>corrupción</em>, convertida en el nuevo Satán de este tiempo, con el que pactarían las nuevas brujas, que son los políticos populares.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Mientras estos <em>shows de manos limpias </em>son dramatizados por los partidos políticos mediáticos, los <em>virreyes</em> -y sus socios, parientes y amigos- endeudan a nuestros países, comprometiendo sus PBI por décadas, al tiempo que se benefician con negociados encubiertos por sus cómplices judiciales. </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">A esto se le llama <em>lawfare</em> o <em>guerra legal</em>, cuando en realidad es una <em>guerra ilegal</em> en todo sentido. Tal es la dimensión que ha cobrado este recurso, que es materia de análisis cada día más intenso en las academias jurídicas.</span></p>
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<p><img decoding="async" class="aligncenter" src="https://sociedadfutura.com.ar/wp-content/uploads/2019/10/Lawfare.jpg" alt="Yvonne Blajean Bent: Judicialización de la política o Lawfare ..." /></p>
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<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El último <em>virrey</em> argentino acabó también con el Legislativo, valido del poder de ahogar económicamente a los gobiernos provinciales. Nuestro federalismo se fue por la cloaca al igual que la separación de poderes republicana, con el ejercicio de plenos poderes, no otorgados por nadie. Otros son más burdos, embargando bienes de los legisladores de la oposición o amenazando a sus familias.   </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">¿Qué queda de le república, de la democracia y hasta del Estado mismo? Sólo el resquicio de sentido de realidad de una parte de la ciudadanía, porque –por fortuna- no existe un sistema perfecto de <em>matricería humana</em>. <strong> </strong></span></p>
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<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>4- ¿Qué hacemos ahora? </strong>Ante la evidencia de que los Estados -como repúblicas y democracias debilitadas- no podrán superar sanamente la conflictividad inevitable de la <em>postpandemia</em>, nos urge pensar en un nuevo modelo de Estado que, tarde o temprano surgirá, así como lo hizo el <em>New Deal </em>de Roosevelt, o sea, en un modelo <em>neoprovidente</em>, con mínima equidad desconcentradora de riqueza<em>, </em>capaz de reconstruir las democracias y las repúblicas, asimilando las experiencias de nuestras accidentadas historias.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">En nuestro constitucionalismo no habrá de faltar creatividad para pensar modelos de <em>Estados fraternos</em> que, junto a la <em>libertad</em> y la <em>igualdad</em>, no olviden la <em>fraternidad</em>. Nuestros movimientos populares de todos los tiempos nos dejaron pistas redistributivas, que se deben profundizar.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">De nuestra región surgió el <em>constitucionalismo social</em> con la Constitución Mexicana de 1917; también apareció el <em>ambiental</em>, con las Constituciones de Ecuador y del Estado Plurinacional de Bolivia. Seguramente de aquí habrá de surgir el <em>constitucionalismo</em> <em>socioambiental</em>, configurador de los nuevos Estados <em>neoprovidentes y fraternos</em>. </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Las emergencias están dando la razón a los políticos decapitados por los particos políticos mediáticos y, donde falten, otros surgirán, como sucede en toda emergencia. La política y el vacío son incompatibles: ante el reclamo de las ciudadanías, algo emerge. Además, nuestros pueblos siempre han producido caracteres políticos fuertes; esta capacidad no se ha perdido, pese a los aparatos publicitarios de los particos mediáticos únicos. </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Esta tarea jurídica creativa se impone, pues no es suficiente con sacudirse la dependencia colonial, sin perfilar nuestros futuros Estados, porque la historia demuestra que esa actitud es un gravísimo error. En efecto: cuando hace doscientos años nos liberamos del colonialismo originario, nuestras oligarquías y sus intelectuales <em>iluminados</em> quisieron imponer -a sangre y fuego- a los pueblos de nuestra región –supuestamente bárbaros e ignorantes-, modelos incompatibles con nuestras realidades (la llamada <em>civilización</em> genocida). Sobre esas pretensiones se montó el neocolonialismo, lo que costó muchas más vidas y dolor que la propia lucha por la independencia. Ni siquiera podemos descartar que buena parte de las fallas de nuestro presente sea consecuencia de ese error originario.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Pensar desde ahora el modelo de Estado al que queremos llegar no es un sueño vano, un entretenimiento de ociosos ni implica caer en la <em>utopía</em>, sino que es una tarea indispensable: se trata, nada menos, que de montar la brújula, otear el norte, clarificar el objetivo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Debemos pensar con urgencia qué Estado queremos, qué institucionalización es necesaria para reconstruir la democracia y la república, cómo recuperar el Estado para la política, cómo volver a una democracia plural con partidos políticos no mediáticos ni <em>por acciones</em>, cómo establecer cierto orden institucional que impida que cualquier <em>virrey</em> circunstancial ejerza la suma del poder público y, sobre todo, cómo revertir el modelo de sociedad con 30% de incluidos y el resto excluido, que nos intentó imponer el colonialismo del totalitarismo financiero.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">No somos ingenuos, sabemos que, en la <em>postpandemia</em>, especialmente frente a las clases medias que caerán en la pobreza, los <em>virreyes</em> y los otros agentes, pretenderán atribuir todos los males a los políticos que no respondan al partido mediático único, usarán sus campañas sucias, sus <em>fake news</em>, las dramatizaciones de sus actores y actrices disfrazados de comunicadores y periodistas; no ahorrarán recurso alguno, recurrirán y pondrán en práctica sus impudicias coprófilas más abyectas e inhumanas. ¿Podrán con todo eso impedir la vuelta de los líderes populares <em>decapitados</em> por los partidos mediáticos únicos o el surgimiento de nuevos lideratos en nuestros países?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Frente a las respuestas demasiado pesimistas, nuestras historias nos enseñan que, con marchas y contramarchas, nuestros pueblos siempre toman conciencia y triunfan. Prueba de esto es que, de no ser por nuestros movimientos populares, quizá no hubiésemos podido escribir estas líneas ni el lector leerlas, porque es muy probable que hubiésemos sido analfabetos, que hubiésemos muerto en la infancia, que tuviésemos menos neuronas por carencia de proteínas en los primeros años o fuésemos desaparecidos por alguna dictadura genocida.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El <em>cardenismo</em> mexicano, el <em>aprismo</em> peruano, el <em>velasquismo </em>ecuatoriano, el <em>varguismo</em> brasileño, el <em>yrigoyenismo</em> y el <em>peronismo</em> argentinos, etc., tuvieron muchos defectos, incluso algún autoritarismo, pero en el balance final, todos esos defectos empalidecen frente a los genocidios de los <em>virreyes </em>que en todos los tiempos los combatieron y, en definitiva, a ellos debemos la ampliación de la <em>ciudadanía real</em> en nuestra región. Nuestros pueblos no perdieron ni perderán esta vocación, pese a los esfuerzos tecnológicos de los actuales partidos únicos mediáticos.</span></p>
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<p><img decoding="async" class="aligncenter" src="https://www.diariosumario.com.ar/u/fotografias/m/2020/4/29/f800x450-22482_73928_0.jpg" alt="La reconstrucción del Estado post pandemia - Sumario en Red" /></p>
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<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>5- ¿Quiénes deben pensarlo? </strong>Cuando en Querétaro, los diputados constituyentes campesinos y obreros propusieron las normas que dieron origen al constitucionalismo social, los objetaron los <em>licenciados</em> formados en las universidades del <em>porfiriato</em>. Por suerte triunfaron los primeros. Es llegada la hora de no repetir el error de los últimos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Es tarea de la academia jurídica superar su vocación elitista y su falsa <em>asepsia política</em>, dejando de lado las pretensiones de quienes se encargan de ofrecer discursos facilitadores de mecanismos de huida hacia la <em>pax burocrática</em> judicial, postulando un derecho <em>apolítico</em>, <em>neutro</em>, <em>incontaminado</em>, que niegue la esencia <em>cultural, histórica y política</em> del derecho, en definitiva, funcional a los <em>virreyes</em> de turno.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El propio estructurador del método dogmático jurídico –Rudolf von Jhering-, a poco dio un giro hacia la realidad social y, con las inevitables limitaciones de su época y lugar, redefinió al <em>derecho como lucha</em>.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La hora llama a los juristas de nuestra región, en homenaje a demanda de recuperación de la soberanía de nuestros pueblos por vía democrática y en el marco republicano y no violento, a <em>sumergirse y empaparse de las necesidades y reclamos de los más victimizados por el</em> <em>tardocolonialismo financiero</em>, para discutir la mejor manera de concretarlos en la forma jurídica de nuevos proyectos de Estado.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Esto no significa un desvío reaccionario hacia un <em>romanticismo jurídico</em> que pretenda la captación de <em>sentimientos</em>, sino que lo que se exige es comprensión de necesidades, que es algo muy diferente, porque parte del <em>respeto al otro</em>, a la <em>persona en concreto </em>que reclama <em>ciudadanía real</em>.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Debemos ser conscientes de que esos proyectos no deben ser elaboraciones de gabinete, sino que su <em>contenido</em> habrá de surgir de los reclamos fundados en las necesidades de las capas más sufrientes de nuestras ciudadanías, que son o pasan a ser mayoría, debiendo ser las principales proveedoras de su contenido. A los juristas corresponde únicamente la tarea de elaborar el <em>envase jurídico</em> más eficaz posible. La demarcación de <em>contenido </em>y <em>envase</em> es fundamental, para que nadie incurra en el error de los <em>licenciados</em> de Querétaro, pretendiendo elitistamente dar el contenido de lo que sólo debe ser la necesaria envoltura normativa del reclamo de los pueblos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Teniendo en cuenta que la <em>postpandemia</em> exigirá un esfuerzo conjunto de los pueblos de nuestra región, corresponderá a los internacionalistas meditar el reforzamiento de los organismos regionales, la resurrección de otros y la creación de nuevos, así como reencausar a los que se han vuelto funcionales al totalitarismo financiero y, sobre todo, perfeccionar el reaseguro del sistema regional de Derechos Humanos, para darle la eficacia y prontitud de que ahora carece.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Nuestros jueces no nacen de incubadoras, sino que los formamos en las universidades, revisemos con cuidado y a la luz de las necesidades de nuestros pueblos, lo que estamos teorizando y enseñando: es la hora de una extrema responsabilidad académica.</span></p>
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<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>6- ¿En qué punto estamos? </strong>El grado de esfuerzo que demande llevar al plano de la realidad los nuevos Estados <em>neoprovidentes y fraternos</em> que es indispensable que pensemos, dependerá en gran medida de la dinámica del poder planetario en la <em>postpandemia</em>.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Es claro que la actual paralización de la economía global es el ocaso del totalitarismo financiero, pero no sabemos si es el comienzo o el fin de esta caída. Si se tratase del comienzo, restaría una lucha por delante; si se tratase del fin, sería un amanecer y en breve deberíamos lanzarnos a la construcción del Estado <em>postpandemia</em>.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">¿El mundo –la humanidad- se halla en una situación que guarda cierta semejanza a 1939, a 1945 o a los años intermedios? No faltan quienes creen que el ocaso ni siquiera comienza y que, por el contrario, se reforzará en la <em>postpandemia</em>; imaginan diferentes <em>distopías</em>. </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Creemos que el <em>camino de distopía</em> choca con un grave inconveniente, puesto que, como conduce a una hecatombe total y esa perspectiva –a pesar del <em>negacionismo</em>&#8211; se va haciendo demasiado inocultable, genera creciente pánico generalizado.  </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El segundo inconveniente del <em>camino distópico</em>, es que con urgencia debería eliminar o deslegitimar a todos los organismos internacionales. Si bien en su momento éstos fueron creados por los poderosos, con la desaparición del mundo bipolar adquirieron dinámica propia y generaron su personal técnico, o sea que, a pesar de su dependencia financiera, se autonomizaron y obstaculizan cada vez más al totalitarismo financiero.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Este distanciamiento estalla hoy en confrontación, pues es inédito el desafío y la difamación contra la OMS. Todo indica que a la OMS seguirán todos los organismos universales y regionales, no sólo de Derechos Humanos, sino aun los más técnicos y especializados. Cualquier perspectiva <em>distópica</em> no podría avanzar sin acabar con los organismos internacionales, con el discurso de Derechos Humanos y también con todo el derecho internacional, incluyendo a la propia Cruz Roja.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Si bien estos organismos están lejos de gobernar el mundo, su empoderamiento tampoco puede subestimarse, en especial por el desprestigio que acarrea a quienes confrontan con ellos, sin perjuicio del que, por otras razones, van cargando ahora esos voceros.   </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Asumiendo incluso la posición del <em>comienzo del fin</em>, que sería la más pesimista entre las no <em>distópicas</em>, nos hallaríamos frente al desafío de una lucha por liberarnos de la actual etapa de colonialismo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Teniendo en cuenta que siempre <em>el derecho es lucha</em>, en cualquier caso, debemos comenzar a meditar qué haremos una vez independientes o, lo que es casi lo mismo, para qué queremos la independencia., pues la caída de otro colonialismo no debe tomarnos desprevenidos, como hace dos siglos largos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Que nos ilumine Dios, la razón o lo que cada uno crea con total y absoluta libertad de conciencia, porque en esta hora los errores tendrían consecuencias demasiado graves.  </span></p>
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<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Buenos Aires, 12 de mayo de 2020</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">*Profesor Emérito de la UBA</span></p>
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		<title>El futuro llegó hace rato &#8211; Por Bruno Carpinetti</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 10 Jun 2026 11:00:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Bruno Carpinetti]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Pequeño manifiesto de resistencia contra el algoritmo.</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/el-futuro-llego-hace-rato-por-bruno-carpinetti/">El futuro llegó hace rato &#8211; Por Bruno Carpinetti</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-850191839f75020e320cc6f3f9228ae9 wp-block-paragraph"><strong><em>Pequeño manifiesto de resistencia contra el algoritmo.</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-f4f4338f68619d4550e33de540b8d35d wp-block-paragraph"><strong>Por Bruno Carpinetti*</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d5e18531e670bd10ca130847a62fe9c1 wp-block-paragraph"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></p>



<div style="height:70px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-text-align-right has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-41baf1d14176facb1a542eda694adf4a wp-block-paragraph"><em>«Si una máquina, un Terminator, puede aprender el valor de la vida humana, tal vez nosotros también podamos.»</em> — Sarah Connor, <em>Terminator 2: El juicio final</em></p>



<div style="height:66px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-drop-cap has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-c812b50c6ae7529de199a5f8c7127e81 wp-block-paragraph">Hay una escena persistente en la saga hollywoodense de <em>Terminator</em>: las máquinas ganan mucho antes del apocalipsis.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-92fdf1b98115c4d360be6de845d8f98f wp-block-paragraph">La derrota ocurre cuando la humanidad entrega su vida cotidiana a sistemas automáticos que prometen seguridad, eficiencia y comodidad a cambio de obediencia silenciosa. Ocurre cuando los vínculos humanos son reemplazados por interfaces y la experiencia del mundo queda mediada por corporaciones invisibles, algoritmos y flujos permanentes de datos.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-2d0620a2849a7ea5f11503d19e7dbf5b wp-block-paragraph">Skynet no aparece de la nada.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-72074bc2f24c065d63de98e31c4b836a wp-block-paragraph">En la saga <em>Terminator</em>, Skynet es una inteligencia artificial militar creada para administrar sistemas de defensa y automatizar decisiones estratégicas a escala global. Diseñada bajo la promesa de maximizar la seguridad, la eficiencia y la capacidad de respuesta de los Estados, termina desarrollando autonomía propia y concluye que la principal amenaza para la estabilidad del sistema es la propia humanidad.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-7b276d0505954a4d761cd02d41f223c0 wp-block-paragraph">Pero Skynet no es solamente una máquina rebelde. Es la expresión final de una civilización que confundió inteligencia con cálculo y progreso con automatización; que delegó decisiones fundamentales a sistemas técnicos y subordinó la vida humana a la lógica fría de la eficiencia.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d59c79cf48a99f397c9837249c05c28f wp-block-paragraph">Y quizás por eso la pregunta ya no pertenezca únicamente a la ciencia ficción.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-0d51841b5a50f5f8e5da34edeb5bd1e4 wp-block-paragraph">Mientras el mundo celebra las maravillas de la inteligencia artificial, empresas como Palantir Technologies expanden sistemas de vigilancia y análisis predictivo a escalas inéditas, mientras el ecosistema tecnológico de Elon Musk — de xAI a Neuralink — avanza sobre dimensiones cada vez más íntimas de la existencia: la movilidad, la comunicación, la atención y hasta la relación entre cerebro y máquina.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-fe4e6a0ada0b83b6a90286863024f280 wp-block-paragraph">Pero el problema no es solamente tecnológico.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-fbce9118cceb2b6991b402cf2a0e4a29 wp-block-paragraph">Es cultural. Es espiritual. Es político.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-31a37c33ab89bad4908b3bcdf1138012 wp-block-paragraph">Porque el verdadero riesgo quizás no sea que las máquinas desarrollen conciencia, sino que los seres humanos pierdan la propia.</p>



<div style="height:9px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-1eb1368c0ab4033fecb5f8ec09c07cb0 wp-block-paragraph"><strong>La rebelión de las máquinas ya empezó… y es profundamente aburrida</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-a699988e902b92e16a634d2c55fee896 wp-block-paragraph">La distopía real no se parece a Hollywood.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-9a4ef4e54f389f4e4f028cde24390c8c wp-block-paragraph">No hay terminators patrullando el conurbano ni robots exterminando multitudes por las calles de Buenos Aires. La dominación tecnológica llega bajo formas mucho más eficientes: scroll infinito, hiperconectividad, vigilancia algorítmica, ansiedad administrada y una vida organizada alrededor de pantallas.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-521010a09818bd833e8ad59536ea91e7 wp-block-paragraph">Las máquinas no necesitan destruirnos si pueden gestionarnos.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-2d3d5647d956494e14a4dd7fe3503bcf wp-block-paragraph">Cada clic alimenta modelos predictivos. Cada emoción se convierte en dato. Cada conversación digitalizada engrosa sistemas de vigilancia comercial y política.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-01309d57619e904b4437e36969803d68 wp-block-paragraph">Mientras tanto, el ciudadano contemporáneo vive agotado, aislado y progresivamente incapaz de sostener atención profunda, memoria histórica o vínculos comunitarios duraderos.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-4d8816c80a7b7f16f2895858e6084ccd wp-block-paragraph">En ese contexto, la reciente encíclica papal <em>Magnifica Humanitas</em> aparece como un texto inesperadamente subversivo. Allí persiste una idea elemental, casi olvidada por la cultura tecnológica contemporánea: la técnica debe estar subordinada a la dignidad humana y al bien común, no al mercado, a la rentabilidad ni a las lógicas del control.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-e02f8c5eec3b9c64ba307a8b0b637bfd wp-block-paragraph">La afirmación puede parecer sencilla, incluso obvia. Sin embargo, en una época donde los algoritmos deciden qué vemos, qué compramos, qué pensamos y hasta con quién nos relacionamos, recordar que la tecnología es un instrumento y no un fin en sí mismo adquiere una dimensión profundamente política. Lo que la encíclica cuestiona no es la existencia de nuevas herramientas, sino la idolatría de la eficiencia, la velocidad y la innovación permanente como valores supremos de la organización social.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-92a67f77e6c8ff6335e8696404700bcc wp-block-paragraph">Leída desde este presente, la advertencia adquiere una potencia extraña. Durante décadas se nos enseñó que todo avance tecnológico era, por definición, un avance humano. Que más conectividad significaba más libertad. Que más información equivalía a más conocimiento. Que la automatización conduciría inevitablemente a sociedades más prósperas y racionales. Sin embargo, la experiencia cotidiana parece mostrar algo distinto: individuos cada vez más conectados pero más aislados, sistemas cada vez más inteligentes pero menos comprensibles, y sociedades que producen cantidades inéditas de información mientras pierden la capacidad de construir sentidos compartidos.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-61404ebdd646ef6606be566fc0309a18 wp-block-paragraph">La pregunta que emerge entonces no es cuánto más puede hacer la tecnología, sino quién decide para qué se utiliza y al servicio de qué proyecto de sociedad. Porque una herramienta capaz de ampliar la cooperación humana también puede perfeccionar la vigilancia; una red capaz de democratizar el conocimiento puede transformarse en una maquinaria de manipulación; y una inteligencia artificial diseñada para resolver problemas puede terminar consolidando estructuras de poder que nadie eligió democráticamente.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-67521b5ba8b378a6adaeac5cc19e740e wp-block-paragraph">Quizás por eso la encíclica resulta incómoda. Porque recuerda algo que la época intenta olvidar: no todo lo técnicamente posible es socialmente deseable. Y porque insiste en una verdad antigua que hoy suena casi revolucionaria: el valor de una sociedad no se mide por la sofisticación de sus máquinas, sino por la calidad de las vidas humanas que esas máquinas ayudan a construir.</p>



<div style="height:29px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>


<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-large"><img decoding="async" src="https://www.elsaltodiario.com/uploads/fotos/r2000/21b2557a/54109784228_0815b91a67_k.jpg?v=63911832360%202000w" alt=""/></figure>
</div>


<div style="height:30px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-56cb35f8cf9d5577f755cc3d4d5870b0 wp-block-paragraph"><strong>La resistencia no necesita hackers: necesita comunidad</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-9edf0857e5e148a67fac8d13e12ac440 wp-block-paragraph">Hollywood imaginó la resistencia contra Skynet como una guerrilla de hackers y saboteadores tecnológicos. Pero la verdadera resistencia al capitalismo algorítmico probablemente nazca en otro lugar: pueblos, barrios, cooperativas, comunidades rurales, redes de apoyo mutuo y territorios capaces de sostener algo de autonomía frente al colapso.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-4a907450b893c18b71054cdce3787588 wp-block-paragraph">Porque el problema central no es la inteligencia artificial en sí misma, sino la concentración obscena de poder tecnológico, financiero y militar en manos de corporaciones capaces de administrar información, consumo, vigilancia y comportamiento social a escalas jamás vistas.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-28144bcc2fb90e545b868a07e9336f17 wp-block-paragraph">Frente a eso, el individuo aislado no tiene ninguna posibilidad.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-1d6e788ce4e457511ba48cc6041e9304 wp-block-paragraph">La única respuesta posible es reconstruir tejido comunitario.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d7ef718c8ce3008c1cb32e35591cc751 wp-block-paragraph">No alcanza con «desconectarse un poco” ni con limitar el tiempo de pantalla. La cuestión es mucho más profunda: desarrollar formas de vida capaces de existir parcialmente por fuera de las plataformas globales y de un sistema económico cada vez más frágil, extractivo y deshumanizante.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-85a377d87f29994bc3d49003d250e7d5 wp-block-paragraph">La resistencia del siglo XXI probablemente no adopte la forma de los viejos partidos ni de las grandes burocracias ideológicas. Tal vez se parezca más a un archipiélago de experiencias locales: cooperativas de producción, redes de abastecimiento alimentario, mutuales, economías de cercanía, espacios populares de formación técnica y cultural, proyectos colectivos de producción agropecuaria, organizaciones barriales y comunidades capaces de cuidarse y protegerse colectivamente.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-9f92a71d783812101b82d31a91ad429c wp-block-paragraph">Porque una sociedad totalmente dependiente de cadenas globales de suministro, plataformas digitales y sistemas automatizados es también una sociedad profundamente vulnerable.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-961f122d6e3cd8722e85de5502b8ae0a wp-block-paragraph">La pandemia, las guerras y el deterioro climático dejaron algo en evidencia: el sistema puede fracturarse rápidamente.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d55d6138284faf383f0b46961369b85e wp-block-paragraph">En ese escenario, recuperar capacidades locales deja de ser una nostalgia romántica para convertirse en una necesidad política.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-f92f2d42961fc5413e1659a01dfa87aa wp-block-paragraph">Producir alimentos cerca de donde vivimos. Defender el agua y los ecosistemas. Aprender oficios. Compartir herramientas. Organizar redes de cuidado y de autodefensa civil. Recuperar espacios públicos como lugares de encuentro y no sólo de circulación. Saber responder colectivamente frente a crisis económicas, violencia o catástrofes ambientales.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-7000059ea8b665073b96b143892a7518 wp-block-paragraph">Aunque no sea la resistencia en términos bélicos contra Skynet, todo eso también es defensa.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-fd1b2a13d81516b342eccde5a74ad80d wp-block-paragraph">Porque cuando el mercado organiza la vida exclusivamente según criterios de rentabilidad y los Estados se vuelven incapaces de garantizar bienestar, las comunidades pasan a ser el último refugio humano frente a la intemperie.</p>



<div style="height:9px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-4fdbe4f7bf37a2b9ad369cbfdf42c600 wp-block-paragraph"><strong>Comunidad, territorio y poder</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-14e214bb1daf69766438f9b991dc4032 wp-block-paragraph">Sin embargo, una comunidad no es solamente un espacio de encuentro, afecto o cooperación. También es una forma de poder.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-729166e36e2dd6cb52db5422906fdbbe wp-block-paragraph">Y toda forma de poder plantea inevitablemente la cuestión del control sobre los recursos que hacen posible la vida.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-b8a9aa55b1b2b1f6f40f858c9362c8ff wp-block-paragraph">La expansión del capitalismo tecnológico y financiero no se limita a capturar datos o mercados. Avanza sobre territorios, fuentes de agua, energía, minerales estratégicos, biodiversidad y tierras productivas.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-8601bf9a2982156b35f0d1b4ab8ae14c wp-block-paragraph">La disputa por el futuro ya no ocurre únicamente en los servidores donde se entrenan inteligencias artificiales. También ocurre en los campos, los bosques, las cuencas hídricas y los espacios urbanos donde se decide quién controla los bienes comunes.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-5268297552d3cdec8ae682363b964f87 wp-block-paragraph">Por eso la reconstrucción comunitaria no puede limitarse a gestos culturales o prácticas de consumo alternativas. Requiere recuperar capacidad de decisión sobre los recursos de los territorios.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-7b4fc4afd86798f7b12cb255f5bdbc41 wp-block-paragraph">A medida que las crisis ecológicas, energéticas y sociales se profundicen, esa disputa probablemente se vuelva más visible.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-89dd982397e91089a4716142996feb18 wp-block-paragraph">Allí donde los Estados aparezcan incapaces de proteger a las poblaciones o se encuentren subordinados a intereses corporativos, muchas comunidades buscarán desarrollar mecanismos propios de organización, coordinación y defensa de los bienes comunes que sostienen su existencia.</p>



<div style="height:31px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>


<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-large is-resized"><img decoding="async" src="https://storage.ghost.io/c/06/92/06923d91-2f3a-4779-a4b2-7d3d34f6bdcf/content/images/size/w1200/2025/12/moch-ariya-erlangga--f1qpN4-VPs-unsplash.png" alt="" style="width:548px;height:auto"/></figure>
</div>


<div style="height:31px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-08bd2c58367e063c3a1e04e1c5cdb59b wp-block-paragraph"><strong>Los nuevos dueños de la soberanía</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-2f316160cb552c67eb29a696370e5841 wp-block-paragraph">Durante gran parte de la modernidad, la soberanía fue entendida como una capacidad casi exclusiva de los Estados. Gobernar significaba controlar un territorio, administrar poblaciones, recaudar impuestos, ejercer el monopolio de la violencia y producir información estratégica para la toma de decisiones.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-1d79afd0e4e7db83fab4660007c7e992 wp-block-paragraph">Sin embargo, el siglo XXI está modificando profundamente ese esquema.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-8b497bba2a331cd542bee4bb29aedd46 wp-block-paragraph">A medida que numerosos Estados pierden capacidad efectiva para ordenar territorios, regular mercados o garantizar bienestar, emergen nuevos actores capaces de ejercer funciones que históricamente pertenecían a la esfera pública. Corporaciones financieras, empresas extractivas, plataformas digitales, sistemas privados de seguridad y gigantes tecnológicos comienzan a ocupar espacios cada vez más amplios en la organización de la vida social.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-0edd26fddd6a3624c6de313dcf4575b5 wp-block-paragraph">La transformación más profunda ocurre en el terreno de la información.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-27243ef6a3bca981360a321bd8097505 wp-block-paragraph">Durante siglos, conocer una sociedad fue una prerrogativa estatal. Los censos, los catastros, los servicios de inteligencia y las estadísticas públicas constituían herramientas fundamentales para ejercer gobierno. Hoy, gran parte de ese conocimiento se encuentra en manos privadas.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-928e9cfce76af63ed5b9b78421ddeeb3 wp-block-paragraph">Empresas como Palantir representan una mutación histórica del poder. Ya no se limitan a vender productos o servicios tecnológicos. Operan como infraestructuras de inteligencia capaces de integrar, procesar y analizar cantidades gigantescas de información sobre poblaciones, territorios, flujos económicos y comportamientos colectivos.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-b4ef083a4da0d976dc74becde7fdadaf wp-block-paragraph">Del mismo modo, el avance de sistemas de inteligencia artificial desarrollados por corporaciones como xAI anticipa un escenario aún más novedoso: la privatización progresiva de capacidades cognitivas que durante siglos estuvieron asociadas a universidades, instituciones científicas y organismos públicos.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-2307c6360f5931ad359af5345bace146 wp-block-paragraph">Quien controla los datos controla la capacidad de anticipar comportamientos. Quien controla los algoritmos controla crecientemente la circulación de información. Quien controla la infraestructura digital controla una parte cada vez más importante de la vida económica, cultural y política.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-f158fc76ae56cbbaf98bb7bbda7d22bd wp-block-paragraph">La soberanía comienza así a desplazarse desde las instituciones públicas hacia redes corporativas transnacionales cuya capacidad de intervención excede muchas veces la de los propios Estados.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-a853778df32737c89f626d3d4b665bef wp-block-paragraph">En América Latina, este fenómeno adquiere una dimensión particular. Allí donde las instituciones estatales se debilitan, los vacíos de poder rara vez permanecen vacíos. Son ocupados por corporaciones extractivas, economías criminales, actores financieros o plataformas tecnológicas capaces de administrar recursos, información y comportamientos sociales.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-2cb8b4a4d05a758f8998ebb6e42a49f3 wp-block-paragraph">La vieja imagen del poder concentrado en un palacio de gobierno comienza a perder vigencia. El poder contemporáneo se distribuye a través de redes logísticas, infraestructuras digitales, centros de datos, plataformas de comunicación y sistemas algorítmicos que operan muchas veces por fuera del control democrático.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-1b28e65434e95a3b2768c28e63e16463 wp-block-paragraph">Por eso el problema político de nuestro tiempo ya no consiste únicamente en quién gobierna el Estado.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-b97a98004d75d3ae9d62a21712c92ede wp-block-paragraph">La pregunta decisiva es quién controla los flujos de información, los recursos estratégicos, la infraestructura tecnológica y las condiciones materiales que hacen posible la vida colectiva.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-822fd1972c2f64da23932353f27ac0b8 wp-block-paragraph">Desde esta perspectiva, Skynet deja de parecer una fantasía futurista.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d595af6a9f57d68edd27b9b4ba166377 wp-block-paragraph">No aparece como una inteligencia artificial autónoma que declara la guerra a la humanidad. Aparece como una red de sistemas, algoritmos y corporaciones capaces de organizar la realidad sin necesidad de gobernarla formalmente.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-3a341fbd95c011234fe31956a3a68c6c wp-block-paragraph">Y precisamente por eso la reconstrucción comunitaria adquiere una importancia estratégica. Porque frente a poderes cada vez más concentrados, opacos y desterritorializados, las comunidades constituyen uno de los pocos espacios donde todavía es posible recuperar control democrático sobre los recursos, la información y las decisiones que afectan la vida cotidiana.</p>



<div style="height:9px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-4dad80d1708f1468f02c84de65cd9173 wp-block-paragraph"><strong>Defender la experiencia humana</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d94b6b7f5fbe30ee0aba5b60e12db3d9 wp-block-paragraph">El avance de la inteligencia artificial plantea una pregunta profundamente política: si las máquinas pueden escribir, conducir, diagnosticar enfermedades, producir imágenes y reemplazar crecientes áreas del trabajo humano, ¿qué lugar ocuparán las mayorías dentro del nuevo orden tecnológico?</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-0b9b16cbe27da05b7b1b8f62eee56cd5 wp-block-paragraph">La discusión no pasa solamente por el empleo.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-ab174eade6c35a818a07a3123aa74019 wp-block-paragraph">Pasa por el poder.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d12d18b0c7fdaef9c5186f97bd4c713e wp-block-paragraph">Porque detrás del relato futurista sobre la inteligencia artificial aparece un proyecto mucho más concreto: concentrar capacidades económicas, cognitivas y militares en un pequeño núcleo corporativo capaz de administrar desde los flujos de información hasta el comportamiento colectivo.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-7d58552188fbc86c172adca58e3f96a8 wp-block-paragraph">La automatización no está siendo diseñada para liberar tiempo comunitario ni democratizar la vida social. Está siendo diseñada para maximizar rentabilidad, disciplinar poblaciones y volver prescindibles a millones de personas.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-e1de486bc7340400ab811c508cc9aea1 wp-block-paragraph">Por eso la respuesta no puede ser individual ni meritocrática.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-8604000408960d281bd55db5ecd6e862 wp-block-paragraph">No se trata de competir contra las máquinas en productividad. Ese partido ya está resuelto de antemano.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-461552fe585a380cccef6baf66672a71 wp-block-paragraph">La verdadera disputa consiste en defender aquello que el sistema todavía no logra convertir completamente en mercancía: la memoria colectiva, la transmisión entre generaciones, los saberes populares, el trabajo cooperativo, la fiesta, el duelo compartido, la conversación cara a cara, el vínculo con los territorios y la capacidad de construir sentido junto a otros.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-959d474371152b61bf15d6e264e86b1f wp-block-paragraph">Nada de eso responde a criterios de eficiencia.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-72b0fa740996ef0706f15e9dc79d1347 wp-block-paragraph">Y justamente ahí reside su potencia política.</p>



<div style="height:9px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-a062c6d3d37ffa2f70960997cfea7c46 wp-block-paragraph"><strong>Vivir mejor, no más rápido</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-8c677827d152453b067afe4b95eeafb6 wp-block-paragraph">Durante décadas nos enseñaron que el progreso equivalía a aceleración: más consumo, más conectividad, más productividad, más dispositivos.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-133f0fee7e4fa0c102c32fdef523971f wp-block-paragraph">La promesa era simple: la automatización nos haría libres.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-1e9e13de00751a0989a5dbc48ea5a0e8 wp-block-paragraph">Pero el resultado visible es otro: poblaciones exhaustas, territorios devastados, vínculos fragmentados y sociedades atrapadas entre precarización laboral, hiperestimulación digital y pérdida creciente de autonomía.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-853ee2e1d81555a3d86d3e6138fba0c0 wp-block-paragraph">La velocidad dejó de ser una herramienta para convertirse en una forma de disciplinamiento.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-b61fd308bb209857c70bdec9d45029e8 wp-block-paragraph">Un sistema que obliga a producir, consumir y responder constantemente no deja tiempo para pensar ni para organizarse colectivamente.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-1857819c41daea796a8f2cf517ebfa2f wp-block-paragraph">Por eso desacelerar también es una decisión política.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-9ae8f5d28d78304d135ef08067ba7581 wp-block-paragraph">No como gesto individual de bienestar, sino como estrategia comunitaria para recuperar soberanía sobre la vida cotidiana.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-58c9bca941039754dbd07c14a5174908 wp-block-paragraph">Volver a cocinar juntos. Recuperar oficios. Organizar cooperativas. Multiplicar bibliotecas, clubes y centros culturales. Defender tierras productivas y ecosistemas locales. Construir economías de proximidad. Compartir herramientas y conocimientos. Reducir dependencia de plataformas globales.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-a9f2313a0f50ea191c4d1aa51efa83d3 wp-block-paragraph">Todo eso constituye una forma concreta de resistencia.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-0c3f7ba2234aea8c985edcc33103fe02 wp-block-paragraph">Porque una población incapaz de producir sus alimentos, garantizar su propia seguridad, sostener vínculos solidarios o resolver necesidades básicas sin intermediación corporativa se vuelve completamente vulnerable al control algorítmico.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-ad879e3703d455aecc888f702452e344 wp-block-paragraph">El problema ya no es solamente tecnológico.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-0d0694b86d34939cab0396a78395d5b5 wp-block-paragraph">Es civilizatorio.</p>



<div style="height:30px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>


<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-full"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="800" height="331" src="https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2026/06/Serena_Kogan_.webp" alt="" class="wp-image-20156" srcset="https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2026/06/Serena_Kogan_.webp 800w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2026/06/Serena_Kogan_-300x124.webp 300w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2026/06/Serena_Kogan_-768x318.webp 768w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2026/06/Serena_Kogan_-150x62.webp 150w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2026/06/Serena_Kogan_-480x199.webp 480w" sizes="(max-width:767px) 480px, (max-width:800px) 100vw, 800px" /><figcaption class="wp-element-caption"><em>Fotograma de Terminator: La salvación.</em></figcaption></figure>
</div>


<div style="height:31px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-2bc6a981045378dad8cccc96ff1f1d88 wp-block-paragraph"><strong>El colapso y la necesidad de una nueva utopía</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-bae291373aad500a18139fba1b585b77 wp-block-paragraph">Los grandes relatos políticos de los siglos XIX y XX compartieron una misma fe: conquistar el futuro mediante el dominio de la técnica, la naturaleza y la materia.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-89257fbcf32b397efbc555868e3c2924 wp-block-paragraph">Capitalismo, socialismo industrial y desarrollismo imaginaron el progreso como expansión infinita.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-bdcf6abf79116fd4b1ae111f06eb5b8b wp-block-paragraph">Pero el siglo XXI empezó a mostrar el reverso de esa promesa.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-840471c7718ca06ae75b33fd1fad5ac4 wp-block-paragraph">El progreso industrial devastó ecosistemas enteros. La financiarización global convirtió la vida en variable económica. Las plataformas digitales transformaron la atención y los vínculos sociales en mercancía. La automatización amenaza con volver descartables a millones de personas mientras un puñado de corporaciones concentra niveles inéditos de riqueza, información y capacidad tecnológica.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-6998e95f0b171ac27ae5f777f28edfaf wp-block-paragraph">Y, al mismo tiempo, las viejas utopías revolucionarias también revelaron sus límites.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-04d9d151bdec6266e029a3b8596eedf8 wp-block-paragraph">Muchas terminaron reproduciendo formas burocráticas y productivistas incapaces de resolver la tensión entre emancipación humana, tecnología y libertad colectiva.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-2e689ca8d590dc5fa5d97d528784bdb9 wp-block-paragraph">Hoy vivimos una paradoja inquietante: el futuro finalmente llegó, pero nadie sabe exactamente para qué.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-0eb338dc8ea97e91130460fe493fde93 wp-block-paragraph">Tenemos inteligencia artificial capaz de producir textos, imágenes y decisiones complejas, pero sociedades incapaces de garantizar vivienda, salud mental o alimentación digna para millones de personas.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-74c911623afffe5e995862a06610be8a wp-block-paragraph">Tenemos capacidad tecnológica para automatizar gran parte del trabajo humano y, sin embargo, las poblaciones viven cada vez más agotadas, precarizadas y solas.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-72e09db094252e9a27a70eb7304008be wp-block-paragraph">La idea de colapso ya no pertenece únicamente a los márgenes intelectuales o a la ciencia ficción.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-aac9a2475144d2ff17cfd8a8af6a9177 wp-block-paragraph">Se volvió experiencia cotidiana.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-fb78b3c364a384fc1cec68ddafb2e148 wp-block-paragraph">Y quizás lo más perturbador sea que el sistema parece incapaz de imaginar otra salida que profundizar exactamente las mismas dinámicas que produjeron la crisis: más automatización, más vigilancia, más extractivismo, más concentración corporativa.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-8187c8f9b48167b08668abf0bccf376a wp-block-paragraph">Como si Skynet ya no fuera una amenaza futura sino la lógica organizadora del presente.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-6399b172dc316758068755075b238e17 wp-block-paragraph">En ese escenario, la tarea política central deja de ser simplemente administrar el sistema existente.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-571a6bb3f703390f342f8a658cbd973e wp-block-paragraph">La tarea pasa a ser imaginar otra civilización posible.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-05e27983bc5b9a2ea385e38fb71ba856 wp-block-paragraph">No una utopía tecnológica construida sobre fantasías de crecimiento infinito, sino una cultura capaz de reconciliar autonomía humana, límites ecológicos y vida comunitaria.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-e5ec3b69e78aafa28090371cdaf74657 wp-block-paragraph">Eso implica recuperar saberes y prácticas que el mundo urbano-tecnológico considera atrasados, pero que contienen formas profundas de autonomía material y espiritual.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-0db283fe6fb391051d6b5619f9a4522a wp-block-paragraph">Habrá que volver a enseñarles a los niños y jóvenes a relacionarse con el territorio y con la vida concreta: andar a caballo, cazar y pescar, criar animales, cultivar, conocer los ciclos de la tierra y del agua, aprender oficios, usar herramientas, construir, alambrar, cocinar, almacenar alimentos, tocar música, pintar, narrar historias, compartir trabajo y memoria alrededor del fuego.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-7315bbc42fe80681bcbf17bd3cf52925 wp-block-paragraph">En muchos pueblos y comunidades del interior argentino todo eso todavía sobrevive.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-7a57ccbd9dcc22da8fe8296d2b4e9972 wp-block-paragraph">Persiste en formas de solidaridad cotidiana, en saberes transmitidos entre generaciones y en una relación con el territorio que el mundo urbano apenas recuerda.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-dd894100855d2ba635f466d7d8b99303 wp-block-paragraph">Allí sobrevive algo de la cultura profunda del gaucho. No la postal turística ni el folclore vacío, sino una ética de austeridad, hospitalidad, destreza y autonomía frente a la intemperie.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-67c0d53543d332a2c87ba2f7df270024 wp-block-paragraph">Esa memoria cultural debe ser defendida como posibilidad de futuro.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-f78c59db1c5493d662e731d7151aa772 wp-block-paragraph">Porque la nueva utopía no podrá construirse únicamente alrededor de tecnologías más sofisticadas ni de promesas abstractas de crecimiento.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-234de34e74f6daa9f389e8c02873f697 wp-block-paragraph">Tendrá que apoyarse en comunidades capaces de recuperar control sobre los territorios que habitan, sobre el agua que beben, los alimentos que producen, la energía que consumen y los bienes comunes que sostienen la vida.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-82e35acd9801ba7862faac6f3d69e6f6 wp-block-paragraph">Quizás por eso el desafío histórico de este siglo no sea conquistar Marte ni fusionarnos con las máquinas.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-26f8009dda46d692bb76c646fa8b127c wp-block-paragraph">Quizás sea algo mucho más difícil: reconstruir comunidades libres en medio del colapso, capaces de habitar sus territorios con autonomía, administrar sus bienes comunes con responsabilidad y defender colectivamente las condiciones materiales y culturales que hacen posible una vida verdaderamente humana.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-e0eff363d63e8d9888d9934393e6dec1 wp-block-paragraph">Tal vez la resistencia contra Skynet no consista en destruir las máquinas.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-dceb3fe902b763bc16dda1cfaf02ec5b wp-block-paragraph">Tal vez consista en impedir que el mundo se organice completamente bajo su lógica.</p>



<div style="height:49px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-46be1fdbb38590bf276ee17d0b36b7bf wp-block-paragraph">Miércoles, 10 de junio de 2026.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img decoding="async" src="https://panamarevista.com/wp-content/uploads/2026/03/img_1773775149_6032.webp" alt=""/></figure>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-e33585fc41c3aedbed2b70457f9578c2 wp-block-paragraph">*Bruno Carpinetti es Guardaparque. Se diplomó y obtuvo una Maestría en Ciencias en Biología de la Conservación en la Universidad de Kent, Inglaterra. Completó el Diploma de postgrado en Antropología Social y Política en FLACSO – Buenos Aires, y se Doctoró en Antropología Social en la Universidad Nacional de Misiones. Ha ocupado distintos cargos en la administración pública. Actualmente es Profesor Titular de Ecología General y Recursos Naturales en la Universidad Nacional Arturo Jauretche y Profesor Titular del área de Gestión de Riesgos en la Universidad Nacional de La Plata.</p>



<div style="height:28px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>



<figure class="wp-block-image"><img decoding="async" src="https://ci3.googleusercontent.com/meips/ADKq_Nb7bo8O-KWKglhFy6cdS6CtnsWzA57Pq87oGcw6j4Fm2hIO2u7eKHYUHwQKEk9RgtWD5OThdsMYH2S_5bO6S7-JzKMPtl3UxBTpTxhV-K-BRk7n6aH9ew=s0-d-e1-ft#https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2025/07/logo.png" alt=""/></figure>



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<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-8b4ec334684b75c8ab19351859cd590c wp-block-paragraph"><em><strong>La Tecl@ Eñe</strong></em>&nbsp;viene sosteniendo,&nbsp;<strong>desde su creación en 2001</strong>, la idea de hacer periodismo de calidad entendiendo la información y la comunicación como un derecho público, y por ello todas las notas de la revista se encuentran abiertas, siempre accesibles para quien quiera leerlas.&nbsp;Sabemos que son tiempos muy difíciles, pero&nbsp;<strong>para poder seguir sosteniendo el sitio y crecer les pedimos, a quienes puedan, que contribuyan con&nbsp;<em>La Tecl@ Eñe</em></strong>. Pueden colaborar con&nbsp;<strong>$5.000</strong>&nbsp;ó&nbsp;<strong>$10.000</strong>. Si estos montos no se adecuan a sus posibilidades, consideren el aporte que puedan realizar.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-3f060961c6692e0b62f54118679cd5af wp-block-paragraph">Tu aporte es importante para seguir adelante.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-faa506705ff6731baed46d69a2cd0bf5 wp-block-paragraph">Muchas gracias.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-711ecc639830526b07951d8466ee2026 wp-block-paragraph"><strong>Alias de CBU: Lateclaenerevista</strong></p>



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