<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?><rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>ERP archivos - La Tecl@ Eñe Revista</title>
	<atom:link href="https://lateclaenerevista.com/tag/erp/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>https://lateclaenerevista.com/tag/erp/</link>
	<description>Una Revista de Opinión</description>
	<lastBuildDate>Thu, 21 May 2026 15:34:56 +0000</lastBuildDate>
	<language>es</language>
	<sy:updatePeriod>
	hourly	</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>
	1	</sy:updateFrequency>
	

<image>
	<url>https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2022/12/cropped-favicon-32x32.png</url>
	<title>ERP archivos - La Tecl@ Eñe Revista</title>
	<link>https://lateclaenerevista.com/tag/erp/</link>
	<width>32</width>
	<height>32</height>
</image> 
	<item>
		<title>Cincuenta años de la implantación del Terrorismo de Estado, ayer nomás &#8211; Por Dora Barrancos</title>
		<link>https://lateclaenerevista.com/cincuenta-anos-de-la-implantacion-del-terrorismo-de-estado-ayer-nomas-por-dora-barrancos/</link>
					<comments>https://lateclaenerevista.com/cincuenta-anos-de-la-implantacion-del-terrorismo-de-estado-ayer-nomas-por-dora-barrancos/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 24 Mar 2026 02:56:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Dora Barrancos]]></category>
		<category><![CDATA[golpe]]></category>
		<category><![CDATA[ERP]]></category>
		<category><![CDATA[Golpe 1976]]></category>
		<category><![CDATA[Oscar Bidegain]]></category>
		<category><![CDATA[Pami]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://lateclaenerevista.com/?p=19144</guid>

					<description><![CDATA[<p>En este cincuentenario – muy poco tiempo en la historia humana -, nos concierne una propedéutica digna de la condición humana. La memoria no es una actualización del pasado, sino por el contrario, es la actualidad existencial, el presente, lo que nos obliga a una nueva significación de lo pretérito.</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/cincuenta-anos-de-la-implantacion-del-terrorismo-de-estado-ayer-nomas-por-dora-barrancos/">Cincuenta años de la implantación del Terrorismo de Estado, ayer nomás &#8211; Por Dora Barrancos</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-4047fd64faba6f24d20dbefc9962525f wp-block-paragraph"><strong><em>En este cincuentenario – muy poco tiempo en la historia humana -, nos concierne una propedéutica digna de la condición humana. La memoria no es una actualización del pasado, sino por el contrario, es la actualidad existencial, el presente, lo que nos obliga a una nueva significación de lo pretérito.</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-27a1090f537891d0eeb67790ee67986c wp-block-paragraph"><strong>Por Dora Barrancos*</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d5e18531e670bd10ca130847a62fe9c1 wp-block-paragraph"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></p>



<div style="height:67px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-drop-cap has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-64dcff5050a1000a0d646a7dde64eea4 wp-block-paragraph">Las páginas que siguen no pueden evitar los términos de la autorreferencia. El acontecimiento es demasiado nefasto como para esquivar las circunstancias de haberlo vivido, teniendo en cuenta su dimensión temporal, aunque desearía afirmar que medio siglo es una fecha exigua para una sociedad. Para quienes el 24 de marzo de 1976 nos despertamos con los sones de una marcha militar y el temible comunicado número uno, no estábamos desprevenidos por completo. Hacía tiempo que escuchábamos, y hasta leíamos cada vez con más ímpetu, que las fuerzas armadas estaban preparando el golpe que pondría fin al gobierno de Isabel Martínez de Perón. Desde luego, no eran sólo las fuerzas armadas, sino la inveterada coalición que habían conseguido con una parte expresiva del poder económico y también contaban con la anuencia de un buen número de representantes eclesiásticos. El aire estaba muy enrarecido desde la muerte del General Perón, quien había asumido la tercera presidencia mediante una votación extraordinaria &#8211; de casi el 62% -, y no puede pasarse por alto el rápido interregno de Héctor Cámpora, triunfante en las elecciones históricas de 1973. La derecha había armado a la Triple A y expandido su firme determinación de acabar con los “zurdos”, y no sólo del propio peronismo. Su azote letal se incrementó con la muerte de Perón, fueron numerosos los asesinatos cometidos con toda impunidad y debe recordarse que una de las fuentes propiciadoras de víctimas fue la revista<em> El Caudillo</em>, que prodigaba los nombres con datos de domicilio y funciones de quienes estaban condenados. En una oportunidad, aparecimos escrachados junto con Pedro Krotsch – un querido compañero- que se había desempeñado como director de Educación Agrícola en el Ministerio de Agricultura durante el camporismo, y a quien acompañábamos en diferentes funciones. Aquel aviso temerario indicaba con lujo de detalles el domicilio de Pedro, pero no era tan conspicuo respecto de sus colaboradores. En poco tiempo, Pedro debió asilarse en México con su familia. Las hazañas devastadoras se sucedieron hasta que el jefe de la banda asesina, José López Rega, a cargo del Ministerio de Bienestar Social, cayó en desgracia y fue raleado en julio de 1975 con la crisis económica y política que se desató en aquel invierno. Vivió en España con un cargo diplomático virtual, pues todo indica que estuvo lejos de desempeñarlo, especialmente preocupado con la persecución por sus crímenes que lo hicieron mudarse a diversos países, hasta que fue apresado y juzgado con el regreso de la democracia.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-26aa890ee5d4a23c9ed3070e2a1bd1cb wp-block-paragraph">Desde luego, en la coyuntura contaban las acciones de las organizaciones armadas, hegemonizadas por Montoneros y el ERP, pero todo indica que la acción de las fuerzas de seguridad, y especialmente de las fuerzas militares desplegadas para su combate, había diezmado el número de integrantes – sin duda importante hacia 1974 -, por lo que parece incontestable que en marzo de 1976 su ofensiva había declinado. Recuerdo las discusiones que se suscitaron en torno de la eventualidad del golpe, los innumerables intercambios de opinión sobre lo que sobrevendría. En mi caso había militado en la Juventud Peronista identificada como “la Tendencia” para significar la posición de radicalidad transformadora a la que aspirábamos, y hasta me desempeñé en el aparato educativo del Gobernador Oscar Bidegain en la provincia de Buenos Aires a cargo de Alberto Baldrich. Pero con la dramática renuncia de Bidegain – a raíz del seguramente insensato operativo del ERP que asaltó el cuartel militar de Azul en enero de 1974–, se impuso la retirada de la enorme mayoría de los cuadros profesionales que lo habíamos acompañado.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-30ad47589243b7343ae9553938bd8df4 wp-block-paragraph">De mi parte había interrumpido la militancia barrial que había hecho desde hacía años en Ezpeleta a fin de evitar conflictos severos entre los puntos de vista ya muy discordantes en nuestras filas. Había ingresado al PAMI en 1971 como socióloga formando parte de los primeros grupos de profesionales, invitada por el notable sanitarista Arnaldo Torrents &#8211; a quien me unía un parentesco político-, con decidida participación en el modelo prestacional médico-social diseñado para la institución. Evoco la circunstancia de que el molde original era el <em>sistema inglés,</em> una suerte de patrón de acciones médicas socializadas, ideado por los grupos sanitarios después de la Segunda Guerra que pensaban que se debían sortear las formas mercantiles de la medicina. La esencia del proyecto radicaba en que las acciones médicas eran hegemonizadas por el sector público, subrayando especialmente las intervenciones preventivas. En todo caso, se trataba de una ideología progresiva de las acciones de salud y para quienes adheríamos a las propuestas políticas redistributivas, aquel diseño del PAMI nos parecía una oportunidad de avanzada. Pero corrían los meses, se acumulaban los recursos aportados por la propia población &#8211; activos y pasivos según marca la Ley -, y las prestaciones no se concretaban. La propia masa de trabajadoras y trabajadores estábamos a merced de contratos muy precarios que se renovaban trimestralmente, por lo que nuestro malestar tenía un doble lazo: se burlaba a la población y se ponía en riesgo nuestra subsistencia. En junio de 1972, cuando tramitábamos nuestra sindicalización a UPCN, decidimos realizar un paro y en horas de la tarde hicimos un piquete que paró el tránsito por un rato en Córdoba y Cerrito, área de cercanía de la sede principal del PAMI. Cuando regresé a mi casa &#8211; a la sazón estaba separada y vivía con mis dos hijitas menores de edad-, ya había llegado el telegrama de despido y lo mismo ocurrió con otros diecisiete compañerxs.  Fueron días agitados en el que las negociaciones de readmisión recorrían las más disímiles propuestas, sobre todo en torno al número de los que se planteaba recuperar.  Fue notable el macizo de aquel grupo, al que se adjudicó el mote de “cabecillas”, que cerró filas en la única perspectiva digna: nos reincorporaban a todos o a ninguno. Corría una anécdota que probablemente sea verosímil. Se decía que el ministro Manrique – con claras aspiraciones políticas &#8211; había sido anoticiado de «la cesantía de los comunistas”, y que sorprendido había manifestado: “Pero si sacan a todos los comunistas ¡quien va a tener ideas en el Pami!”. Como fuere, luego de poco más de dos semanas fuimos todos reincorporados, y con una nueva intervención -de orientación sin duda progresiva-, se avanzó notablemente en prestaciones y nuestros contratos laborales consiguieron estabilidad.  Con los cambios políticos de 1973 la intervención recayó en Bruno Di Castelnuovo, una figura de enorme compromiso y apertura que confió en la capacidad de quienes ocupábamos cargos de responsabilidad, fueran o no peronistas. Durante algunos meses en mi caso además asesoré, como he señalado, a la Dirección de Educación Agrícola.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-be74eaad854db526a955692ce0687298 wp-block-paragraph">Insisto que en 1976 cruzábamos obsesivos pronósticos acerca del golpe que se anunciaba. La información de la prensa construía conjeturas con relación a la alta probabilidad de la asonada, y hasta un diario como <em>La Opinión</em> se permitía inferir acerca de la posibilidad de devolver sensatez y ordenamiento a la convulsión social y política, se imponía poner coto a la desmadrada realidad. Se trataba, como es bien sabido, del periódico de mayor aquiescencia entre los sectores progresistas de la sociedad. Dejo de lado las posiciones de los medios con clara hegemonía que dieron decisivo aliento a la extinguidora saga cívico-militar. Lo cierto es que en las incontables discusiones sobre la inminencia del golpe de las que participé desde fines de 1975, sin que pueda adjudicarme ninguna clarividencia, ningún derroche de fina inteligibilidad, solía esgrimir la certeza de que los militares “nos arrojarían a todos a la misma zanja”, probablemente como una reacción frente a ciertos cálculos que parecían erráticos respecto de lo que mi sensibilidad presentía peligroso, pero créaseme, estaba muy lejos de imaginar los alcances del horror. Y así nos encontró aquel aciago 24 de marzo de 1976. La ocupación militar del PAMI se demoró unos días, pues es bien conocido el hecho de que las tres fuerzas se disputaban el control de las diversas áreas del Estado, y desde luego tenía mucho que ver con los propósitos no tan ocultos de las respectivas jefaturas. La Marina disputó severamente los resortes del bienestar social pues al Almirante Emilio Massera lo seducía especialmente ser el continuador natural del emprendimiento del golpe mediante la construcción de un encuadramiento que sustituyera al peronismo, y pensaba que para esto era estratégico ser <em>imperator</em> de los nervios que constituían el conjunto de los beneficios sociales estatales. </p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-b547a6128c3fc68229ad43b70b12275f wp-block-paragraph">El arribo de los comandos al PAMI significó la cesantía primero de no más de veinte personas entre las que estaba, y en los días subsiguientes la nómina pasó más del centenar. Se podía concluir que en ese primer lote de despedidos abundábamos quienes habíamos constituido el grupo “cabecilla” de los idus de 1972. Fuimos obligados a desalojar de inmediato el lugar donde nos desempeñábamos – la mayoría concentrados en la Gerencia de Evaluación -, y contaré la temeraria anécdota una vez más: fuimos descendiendo las escaleras del edificio de Piedras y Avda. de Mayo acompañados por muchas y muchos compañeros mientras entonábamos “La marcha peronista”. Pudo haber sido fatal, pues estaba en plena ejecución el plan desaparecedor, lo que sería repetida práctica ominosa eso de chupar personas, torturarlas, violarlas, asesinarlas, cuya magnitud seguramente sobrepase las treinta mil, pues sólo en el ámbito del PAMI han sido contabilizadas una docena de compañerxs desaparecidxs. El sistema de exterminio alcanzó a mi propia familia en octubre de 1976 con la desaparición de Irene Torrents, que tenía veinte años y era hija del ya mencionado Arnaldo Torrents y de mi prima Sylvia Bermann.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-834b1ce4715c1eba4e52219f65f740c2 wp-block-paragraph">En mayo de 1977 pude exilarme en Brasil, que fue un bálsamo de solidaridad, un verdadero enjambre de apoyo y empatía. Fueron muy duras las circunstancias de mi salida, pues no pude obtener la autorización del padre de mis dos hijas mayores, que a la sazón tenían 8 y 9 años, por lo que retrasé todo lo que pude el destierro forzado. Ah, la patria potestad patriarcal… Había formado nueva pareja con Eduardo, con quien tuvimos otra niña, y fue decisivo su empeño de que dejara el país hacia Brasil, donde efectivamente había una notable correa de apoyos. En su condición de médico hubo una cadena de adhesiones por parte de núcleos de profesionales que disputaban con el régimen de la dictadura, ya con signos de retroceso, la extensión de la salud pública. Yo misma fui alcanzada por esa cadena puesto que fui adoptada en la Secretaría de Estado de Saúde de Minas Gerais, dada mi experiencia en el PAMI, para trabajar especialmente en el Programa de Atención Primaria en Salud en la que ese estado era pionero en su implantación. En diciembre de 1977 pude encontrarme con mis hijas mayores, y re–existimos en el cóncavo protector de Brasil. ¡Salud querido país!</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-df6bb853b0efa8b030a774e0d61f3ae4 wp-block-paragraph">Estamos cursando un ciclo pavoroso de retroceso de derechos que no puede compararse con el Terrorismo de Estado, aunque pululan en el poder las figuras negacionistas. Debe entenderse que el negacionismo no es sólo un punto de vista que persevera en la ceguera cognitiva; en modo alguno es así, pues su verdadera semiología es la legitimación de lo execrable. Esa legitimación implica una reposición material y simbólica de la feroz dictadura. En este cincuentenario – muy poco tiempo en la historia humana -, nos concierne una propedéutica digna de la condición humana. La memoria no es una actualización del pasado, sino por el contrario, es la actualidad existencial, el presente, lo que nos obliga a una nueva significación de lo pretérito. Y no se trata de haberlo vivido, sino de la vida que experimentamos. Es en nombre de nuestras ineludibles responsabilidades actuales para asegurar sustancial jerarquía a la condición humana, con vistas al futuro, que rememoramos el horrendo ciclo inaugurado hace cincuenta años.</p>



<div style="height:45px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-7d4ab891fd99aabd2dd65f2111823e9f wp-block-paragraph">*Doctora en Historia. Investigadora, socióloga e historiadora feminista argentina.​ Forma parte del equipo de académicos e intelectuales que fue nombrado por el Gobierno nacional como asesores del presidente Alberto Fernández.</p>



<div style="height:25px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>



<figure class="wp-block-image"><img decoding="async" src="https://ci3.googleusercontent.com/meips/ADKq_Nb7bo8O-KWKglhFy6cdS6CtnsWzA57Pq87oGcw6j4Fm2hIO2u7eKHYUHwQKEk9RgtWD5OThdsMYH2S_5bO6S7-JzKMPtl3UxBTpTxhV-K-BRk7n6aH9ew=s0-d-e1-ft#https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2025/07/logo.png" alt=""/></figure>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Seguí acompañándonos:</strong>&nbsp;<strong>Sumate a la campaña «Colaborá con La Tecl@ Eñe».</strong></h2>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-8b4ec334684b75c8ab19351859cd590c wp-block-paragraph"><em><strong>La Tecl@ Eñe</strong></em>&nbsp;viene sosteniendo,&nbsp;<strong>desde su creación en 2001</strong>, la idea de hacer periodismo de calidad entendiendo la información y la comunicación como un derecho público, y por ello todas las notas de la revista se encuentran abiertas, siempre accesibles para quien quiera leerlas.&nbsp;Sabemos que son tiempos muy difíciles, pero&nbsp;<strong>para poder seguir sosteniendo el sitio y crecer les pedimos, a quienes puedan, que contribuyan con&nbsp;<em>La Tecl@ Eñe</em></strong>. Pueden colaborar con&nbsp;<strong>$5.000</strong>&nbsp;ó&nbsp;<strong>$10.000</strong>. Si estos montos no se adecuan a sus posibilidades, consideren el aporte que puedan realizar.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-3f060961c6692e0b62f54118679cd5af wp-block-paragraph">Tu aporte es importante para seguir adelante.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-faa506705ff6731baed46d69a2cd0bf5 wp-block-paragraph">Muchas gracias.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-711ecc639830526b07951d8466ee2026 wp-block-paragraph"><strong>Alias de CBU: Lateclaenerevista</strong></p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>
<p><a class="a2a_button_facebook" href="https://www.addtoany.com/add_to/facebook?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fcincuenta-anos-de-la-implantacion-del-terrorismo-de-estado-ayer-nomas-por-dora-barrancos%2F&amp;linkname=Cincuenta%20a%C3%B1os%20de%20la%20implantaci%C3%B3n%20del%20Terrorismo%20de%20Estado%2C%20ayer%20nom%C3%A1s%20%E2%80%93%20Por%20Dora%20Barrancos" title="Facebook" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_twitter" href="https://www.addtoany.com/add_to/twitter?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fcincuenta-anos-de-la-implantacion-del-terrorismo-de-estado-ayer-nomas-por-dora-barrancos%2F&amp;linkname=Cincuenta%20a%C3%B1os%20de%20la%20implantaci%C3%B3n%20del%20Terrorismo%20de%20Estado%2C%20ayer%20nom%C3%A1s%20%E2%80%93%20Por%20Dora%20Barrancos" title="Twitter" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_whatsapp" href="https://www.addtoany.com/add_to/whatsapp?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fcincuenta-anos-de-la-implantacion-del-terrorismo-de-estado-ayer-nomas-por-dora-barrancos%2F&amp;linkname=Cincuenta%20a%C3%B1os%20de%20la%20implantaci%C3%B3n%20del%20Terrorismo%20de%20Estado%2C%20ayer%20nom%C3%A1s%20%E2%80%93%20Por%20Dora%20Barrancos" title="WhatsApp" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_telegram" href="https://www.addtoany.com/add_to/telegram?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fcincuenta-anos-de-la-implantacion-del-terrorismo-de-estado-ayer-nomas-por-dora-barrancos%2F&amp;linkname=Cincuenta%20a%C3%B1os%20de%20la%20implantaci%C3%B3n%20del%20Terrorismo%20de%20Estado%2C%20ayer%20nom%C3%A1s%20%E2%80%93%20Por%20Dora%20Barrancos" title="Telegram" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_email" href="https://www.addtoany.com/add_to/email?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fcincuenta-anos-de-la-implantacion-del-terrorismo-de-estado-ayer-nomas-por-dora-barrancos%2F&amp;linkname=Cincuenta%20a%C3%B1os%20de%20la%20implantaci%C3%B3n%20del%20Terrorismo%20de%20Estado%2C%20ayer%20nom%C3%A1s%20%E2%80%93%20Por%20Dora%20Barrancos" title="Email" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_print" href="https://www.addtoany.com/add_to/print?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fcincuenta-anos-de-la-implantacion-del-terrorismo-de-estado-ayer-nomas-por-dora-barrancos%2F&amp;linkname=Cincuenta%20a%C3%B1os%20de%20la%20implantaci%C3%B3n%20del%20Terrorismo%20de%20Estado%2C%20ayer%20nom%C3%A1s%20%E2%80%93%20Por%20Dora%20Barrancos" title="Print" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_dd a2a_counter addtoany_share_save addtoany_share" href="https://www.addtoany.com/share#url=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fcincuenta-anos-de-la-implantacion-del-terrorismo-de-estado-ayer-nomas-por-dora-barrancos%2F&#038;title=Cincuenta%20a%C3%B1os%20de%20la%20implantaci%C3%B3n%20del%20Terrorismo%20de%20Estado%2C%20ayer%20nom%C3%A1s%20%E2%80%93%20Por%20Dora%20Barrancos" data-a2a-url="https://lateclaenerevista.com/cincuenta-anos-de-la-implantacion-del-terrorismo-de-estado-ayer-nomas-por-dora-barrancos/" data-a2a-title="Cincuenta años de la implantación del Terrorismo de Estado, ayer nomás – Por Dora Barrancos"></a></p><p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/cincuenta-anos-de-la-implantacion-del-terrorismo-de-estado-ayer-nomas-por-dora-barrancos/">Cincuenta años de la implantación del Terrorismo de Estado, ayer nomás &#8211; Por Dora Barrancos</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://lateclaenerevista.com/cincuenta-anos-de-la-implantacion-del-terrorismo-de-estado-ayer-nomas-por-dora-barrancos/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Los 70. Una interpretación (I) &#8211; Por Mariano Ciafardini</title>
		<link>https://lateclaenerevista.com/los-70-una-interpretacion-i-por-mariano-ciafardini/</link>
					<comments>https://lateclaenerevista.com/los-70-una-interpretacion-i-por-mariano-ciafardini/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 20 May 2026 13:05:31 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Mariano Ciafardini]]></category>
		<category><![CDATA[Argentina]]></category>
		<category><![CDATA[dictadura]]></category>
		<category><![CDATA[ERP]]></category>
		<category><![CDATA[los 70]]></category>
		<category><![CDATA[Montoneros]]></category>
		<category><![CDATA[Particdo Comunista]]></category>
		<category><![CDATA[socialismo]]></category>
		<category><![CDATA[Violencia]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://lateclaenerevista.com/?p=19778</guid>

					<description><![CDATA[<p>En este artículo Mariano Ciafardini propone llegar con el debate en torno a los años '70 en la Argentina, a importantes sectores de una juventud que nacida en democracia no termina de entender aquel proceso complejísimo y finalmente trágico de la historia de nuestro país.</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/los-70-una-interpretacion-i-por-mariano-ciafardini/">Los 70. Una interpretación (I) &#8211; Por Mariano Ciafardini</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-e79ff5216705d065557dcbe8be7cfd39 wp-block-paragraph"><strong><em>En este artículo Mariano Ciafardini propone llegar con el debate en torno a los años &#8217;70 en la Argentina, a importantes sectores de una juventud que nacida en democracia no termina de entender aquel proceso complejísimo y finalmente trágico de la historia de nuestro país.</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-a7e8e6147105f61ac7f6a55cd1635d08 wp-block-paragraph"><strong>Por Mariano Ciafardini*</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d5e18531e670bd10ca130847a62fe9c1 wp-block-paragraph"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></p>



<div style="height:68px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-drop-cap has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-37abe9f25f281d09ff327dbfb947afab wp-block-paragraph">El debate sobre lo ocurrido en la Argentina en la década de 1970, con sus antecedentes provenientes por lo menos desde 1955 en adelante, ha sido extenso, con argumentos de lo más diversos, algunos coincidentes y otros contrapuestos.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-c146a69433e20ee8c1a90702ec26276c wp-block-paragraph">La idea principal de estas líneas no es la de abordar un análisis de aquellos años, para lo que sería necesario mucho más que un simple artículo, sino la de llegar con el debate a importantes sectores de una juventud que nacida, en su mayoría, en democracia, no entiende o no termina de entender cómo fueron posibles aquellos hechos, los que vistos desde un presente totalmente diferente, situado en un contexto sociopolítico nacional e internacional cualitativamente distinto, aparecen, a veces, ante sus ojos, como extravagantes y a veces irracionales o absurdos.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-fb1a375d4bf6611bedc6fc3f79e51461 wp-block-paragraph">Por  ello no nos hemos de extender en detalles y descripciones harto conocidas y tratadas por una bibliografía pocas veces tan profusa respecto de otras épocas de la historia argentina.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-7451bfc581f1ae1f42d5262ae731edd5 wp-block-paragraph">La idea es tratar de plantear cuáles fueron, desde nuestro punto de vista, las coordenadas generales de ese proceso complejísimo y finalmente trágico de la historia de nuestro país. Por lo que queda claro que <strong>no aludiremos a  hechos que fueron, en aquellos años, trascendentales y de gran impacto político, ni al análisis de fenómenos histórico políticos importantísimos de la política argentina</strong>, limitándonos a la precisión de lo que pensamos son algunas ideas que deben ser debatidas y entendidas de alguna manera como explicación de lo sucedido en aquellos años, entendimiento que sirva, a su vez, para interpretar el presente político del país y del mundo.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-67d2954b605deadeda686630a81a41e7 wp-block-paragraph">En primer lugar, una reflexión para no quedar fuera de contexto. En la arena internacional hacía relativamente poco que había terminado el más grave y luctuoso conflicto bélico mundial de toda la historia de la humanidad, que culminó con sesenta millones de muertos y la desaparición instantánea de dos ciudades japonesas en las que se arrojaron sendas bombas atómicas. A ello siguieron los no menos sangrientos conflictos de las guerras de Corea y de Vietnam con millones de muertos y luchas anticoloniales con miles de muertos en varios países En la Argentina se habían sucedido los bombardeos a plaza de mayo con cientos de civiles muertos en 1955, los  fusilamientos de civiles y aun de militares de alto rango en el levantamiento peronista de 1956, la muerte de decenas de personas, entre ellas de conscriptos y civiles, en el enfrentamiento entre las fracciones de azules y colorados del ejército, en 1962, y varios muertos en distintas manifestaciones sociales. Es decir, la muerte estaba en el aire del clima político. Más tarde, ya en  el año 1972, se produce el fusilamiento de 19  militantes políticos que estaban detenidos en un cuartel de la armada, en la conocida como «Masacre de Trelew”. En todos estos casos, los autores de las muertes y ejecuciones fueron las Fuerzas Armadas. Política y muerte estaban asociadas a posiciones intransigentes en las que iba creciendo la idea de la necesidad de exterminar físicamente al  enemigo político. Eso era parte de una cultura política que hoy, en términos generales, no tiene punto de comparación con aquello.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-48ef86acd9c7f50fb5cf6092de7a65d7 wp-block-paragraph">En los principios de los años &#8217;70, y con un proceso que se venía gestando desde la resistencia peronista a los gobiernos posteriores a 1955 (con algunas excepciones) y que se profundizó con el triunfo de la revolución cubana en 1959/60, el clima que se vivía en amplias masas juveniles, algunas (la mayoría) autoproclamadas peronistas (de izquierda) y el resto con visiones marxistas, era el de <strong>que la revolución nacional que iba a implantar el socialismo, ya fuera socialismo nacional o socialismo a secas (aunque no claramente definido en sus detalles pero con una intencionalidad final de estatización de los grandes medios de producción y una redistribución radical de la riqueza) en el país, no sólo era posible sino que ya se estaba, en términos históricos, prácticamente a sus puertas</strong>. Así se hablaba de tomar el cielo por asalto.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-3f0cad441e222f521eceee5924d213bc wp-block-paragraph">En este proceso de convicciones férreas tuvo una importancia crucial la década del &#8217;60, en la que se vivieron tanto a nivel internacional como nacional grandes manifestaciones y movilizaciones en pos de un cambio del sistema capitalista y en general con visiones socialistas. En particular en Argentina, muchas de esas movilizaciones fueron protagonizadas por importantes sectores de la clase obrera que tuvieron como su momento cumbre el Cordobazo de 1969.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-05bcadadae17e50f6f658395bf46ace4 wp-block-paragraph">Este porvenir socialista era el convencimiento casi absoluto en un muy numeroso espectro  joven de la población integrado por amplios sectores de los hijos de la clase media y no pocos jóvenes provenientes de familias obreras y obreros ellos mismos.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-e30591cc627a6c1635b1bfb8fdc33436 wp-block-paragraph">Nuevamente, el debate entre estos numerosos jóvenes no era la posibilidad o no del socialismo en la Argentina, <strong>sino principalmente cuál era la vía o la estrategia correcta para alcanzarlo</strong>. Tal era la mística imperante en ellos, y de allí la entrega a una lucha que sabían riesgosa pero que valía la pena ya que lo contrario era quedar fuera de la historia y vivir prácticamente sin sentido.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-b8fab62e41a0badb9002f94b11b8455b wp-block-paragraph">Hay que decir que la gran oposición a la dictadura de 1966-72 por parte de la mayoría del pueblo argentino, se basaba, en algunos casos, en cuestiones ideológicas, pero tenía mucha importancia, particularmente para las grandes masas de la población, los pésimos resultados en la gestión económico-social de los militares, con ministros de economía como Krieger Vasena o Álvaro Alsogaray de corte totalmente conservadores o liberales.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-63c7fd7f54d0436abff1f108ed35a0e0 wp-block-paragraph">Esta oposición de grandes masas a la dictadura imperante a fines de los &#8217;60 y principios de los 70 fue, tal vez, lo que hizo pensar a los sectores juveniles peronistas y no peronistas revolucionarios, principalmente, pero también a los partidos de izquierda (que imaginaban el “giro a la izquierda de las masas peronistas”), que esas amplias masas estaban dispuestas a acompañarlos en algún momento en su camino a la revolución socialista</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-7d42f5560c6d9760c7833b2c58eae714 wp-block-paragraph">Las estrategias que se planteaban para logar la toma del poder y la instauración del socialismo&nbsp; en el país <strong>eran básicamente dos</strong>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-adadc09c0ef9195b693e9bf6a70377ed wp-block-paragraph">Una, encarnada principalmente por los Montoneros que querían la “patria socialista” (pero se autodenominaban peronistas en la creencia de que estando dentro del movimiento estaban mucho más cerca, de alguna manera, de una mayoría obrera del país que era históricamente peronista), y el llamado Ejército Revolucionario del Pueblo, autodenominado marxista guevarista, que no se identificaba para nada con ningún perfil peronista pero también compartía en lo sustancia esta primera estrategia. Esa estrategia de estas agrupaciones izquierdistas (o de peronismo de izquierda) y otras más pequeñas <strong>era la lucha armada</strong>.</p>



<div style="height:30px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>


<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-full"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="720" height="506" src="https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2026/05/word-image-15917-1.jpeg" alt="" class="wp-image-19821" srcset="https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2026/05/word-image-15917-1.jpeg?v=1779282203 720w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2026/05/word-image-15917-1-300x211.jpeg?v=1779282203 300w" sizes="(max-width:767px) 480px, 720px" /><figcaption class="wp-element-caption"><em>Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP), Compañía de Monte Ramón Rosa Jiménez.</em></figcaption></figure>
</div>


<div style="height:30px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-62be42fc67e8d2952503ae86ec25fac3 wp-block-paragraph">A los partidarios de esta estrategia les parecía absurdo pensar que se pudiera llegar a la meta socialista mediante la competencia electoral de la manera que fuese, o que las grandes masas pudieran movilizarse por el socialismo sin una vanguardia armada que las liderase, y consideraban en términos generales a las fuerzas armadas como brazo armado de la oligarquía y del imperialismo, que había que vencer y romper en la creencia de que el avance en este sentido haría que la mayoría del pueblo los empezaría a seguir y a apoyarlos combativamente. A todo lo demás lo tildaban, en el mejor de los casos, de reformismo.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-f590900a727bc149947ea9ea7efb0eb0 wp-block-paragraph">La otra estrategia en pos de la instauración del socialismo fue la del Partido Comunista (partido de poca relevancia electoral en sí mismo pero con una no desdeñable predica política influyente en varios sectores) que venía sosteniendo, desde hacía un tiempo, que la forma de llegar al socialismo era, en principio, o aceptar la contienda electoral, o generar una insurrección de masas (inspirado precisamente en las grandes movilizaciones como el Cordobazo), pero todo ello liderado por un gran frente democrático agrario y antiimperialista “con miras al socialismo”, en el que se debían integrar los sectores representantes de la burguesía nacional (entonces todavía realmente existente), particularmente la pequeña y mediana burguesía, es decir, parte de los que apoyaban al Partido Justicialista, al radicalismo y otros partidos menores, ya fueran de izquierda o de centro izquierda, y los independientes políticamente, y por supuesto las grandes masas obreras y populares. Un imaginario bastante ambicioso pero al que se llegaba también a partir del clima político de la época.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-b82976684492c93abae0ed4a2ad06bd4 wp-block-paragraph">Particularmente cuando las circunstancias se pusieron más complicadas para las ambiciones  socialistas de este partido, se planteó la tarea de sumar a ese gran frente progresista a un sector de las fuerzas armadas que coincidiera con estos objetivos o al menos con la mantención del sistema democrático y desde esa base seguir la lucha por obtener el apoyo masivo a la propuesta socialista.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-4c88d2974d4dd128c5e615f507cfd58f wp-block-paragraph">A los representantes de esta segunda estrategia les parecía descabellada, e incluso contraproducente para los objetivos socialistas, cualquier forma de lucha armada ya que ello, creían, no sólo no destruiría a unas fuerzas armadas, evidentemente superiores en el plano militar, sino que haría deslizarse a amplios sectores políticos hacia la derecha, como finalmente ocurrió.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-f3bbef8b48e52824f4f3fc6639286fbe wp-block-paragraph">Debe decirse que numéricamente el PC y sus aliados más próximos conformaban un grupo mucho más escueto comparado con el espectro de Montoneros y todo su entorno de la juventud peronista de izquierda organizada en las llamadas “Regionales”. Pero lo cierto es que, con respecto a la instauración del socialismo en la Argentina, estas dos estrategias eran prácticamente las dos únicas visibles con claridad más allá de expresiones de otros partidos de izquierda trotskistas y maoístas muy minoritarios en ese entonces, algunos de los cuales terminaron apoyando la vía armada.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-91f59ff06aa8140f6ab174b1a82749dc wp-block-paragraph">Lo cierto es que <strong>ambas estrategias con esta intencionalidad socialista (y comunista) fracasaron</strong>. La guerrilla fue exterminada por los militares, sobre todo a partir del golpe de 1976, terminando aislada del pueblo y sin que se logara ningún apoyo masivo a su accionar. Junto con ello, la dictadura arrasó con todo un entorno político de la militancia revolucionaria,  principalmente comisiones internas de fábricas, organizaciones estudiantiles y sindicatos, con o sin relación con el movimiento guerrillero. La estrategia comunista, y de algunos partidos menores aliados, de fracturar a las fuerzas armadas y atraer un sector hacia su carril revolucionario, o al menos “democrático burgués”, chocó contra un monolítica posición de unidad de las fuerzas en la lucha contra la guerrilla que, más allá de la existencia o no de sectores democráticos en su interior (que seguramente existían, pero no se expresaron en absoluto), dejó al partido, empecinado en logar esa fracción, en un diálogo de sordos con un sector de militares integrantes de la dictadura militar, cuando estos estaban también involucrados en la represión feroz a la guerrilla y a todo el movimiento popular. Este error garrafal, a pesar incluso de que más de cien víctimas de esa represión eran del propio Partido Comunista, les  valió, posteriormente, el mote (exagerado y muchas veces malintencionado) de colaboracionistas. Es posible que aun sabiendo de la masacre que se estaba llevando a cabo  insistieran en la estrategia, entre otras cosas, para detenerla, aunque esto nunca quedó claro, pero lo cierto es que su posición, especialmente a partir de mediados de 1976, resultó, al menos, trágicamente ingenua e imperdonable en un partido que se jactaba de tener los mejores análisis políticos desde su posición marxista leninista y un importante frente de inteligencia e información particularmente dentro de las mismas Fuerzas Armadas.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-b91f38bf09eb5368f8e67a4edb6ef566 wp-block-paragraph">Porqué motivo fracasaron ambas estrategias, en lugar de triunfar alguna de ellas o confluir ambas en algún momento. Desde nuestro punto vista, ello estuvo vinculado principalmente al contexto internacional, porque más allá de los acontecimientos que se sucedían en el país, ninguna de estas fuerzas pro socialistas advirtió (tal vez sea mucho pedir que lo hayan hecho en aquel momento) que la situación internacional estaba cambiando radicalmente y no precisamente a favor de la tendencia al socialismo mundial o al fortalecimiento de los países socialistas ya existentes, ni al triunfo socialista de los movimientos de liberación nacional. Por el contrario lo que empezaba a darse eran procesos más o menos lentos de desgaste, parálisis y aislamiento de todas estas experiencias que condujeron finalmente a lo que condujeron a finales de la década del 1980.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-24595f2cc5c88e5a464957026f45ef2d wp-block-paragraph">La derrota de las esperanzas socialistas fue de tal magnitud en todo el mundo, incluida Latinoamérica y particularmente la Argentina, que el nuevo capitalismo emergente  capitaneado por los Estados Unidos se dio «el lujo” de ponerse en contra y presionar para remover las propias dictaduras militares que había ayudado a imponer en el continente y reemplazarlas por regímenes electorales, en la seguridad de que cualquiera fuera el resultado de las elecciones de ninguna manera serían triunfos de las izquierdas. Pero, además se dio también «el lujo” de impulsar una estrategia política internacional de defensa de los derechos humanos en contra de los actores de las dictaduras latinoamericanas que, como se dijo, ellos mismos habían alentado incluso en la represión.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-9af961dd64b8b443c08dd720e4c25337 wp-block-paragraph">Hay que decir que esta hipócrita estrategia político-ideológica del imperialismo tenía en realidad, como objetivo principal, socavar a los regímenes socialistas que ya percibía que estaban entrando en una crisis profunda.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-b59a23f3a5313a5382af17c832a00193 wp-block-paragraph">Lo que pasó a partir de allí merece el tratamiento en otro artículo.</p>



<div style="height:45px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-86136c9335003907a50a8c85f192d6d5 wp-block-paragraph">Miércoles, 20 de mayo de 2026.</p>



<figure class="wp-block-image size-large is-resized is-style-rounded"><img decoding="async" src="https://www.larazondechivilcoy.com.ar/u/fotografias/m/2021/1/2/f850x638-78824_156313_5050.jpg" alt="" style="width:108px;height:auto"/></figure>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d1206595f6901d0ced424c2f5aa93498 wp-block-paragraph">*Doctor en Ciencias Sociales (UBA).</p>



<div style="height:30px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>



<figure class="wp-block-image"><img decoding="async" src="https://ci3.googleusercontent.com/meips/ADKq_Nb7bo8O-KWKglhFy6cdS6CtnsWzA57Pq87oGcw6j4Fm2hIO2u7eKHYUHwQKEk9RgtWD5OThdsMYH2S_5bO6S7-JzKMPtl3UxBTpTxhV-K-BRk7n6aH9ew=s0-d-e1-ft#https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2025/07/logo.png" alt=""/></figure>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Seguí acompañándonos:</strong>&nbsp;<strong>Sumate a la campaña «Colaborá con La Tecl@ Eñe».</strong></h2>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-8b4ec334684b75c8ab19351859cd590c wp-block-paragraph"><em><strong>La Tecl@ Eñe</strong></em>&nbsp;viene sosteniendo,&nbsp;<strong>desde su creación en 2001</strong>, la idea de hacer periodismo de calidad entendiendo la información y la comunicación como un derecho público, y por ello todas las notas de la revista se encuentran abiertas, siempre accesibles para quien quiera leerlas.&nbsp;Sabemos que son tiempos muy difíciles, pero&nbsp;<strong>para poder seguir sosteniendo el sitio y crecer les pedimos, a quienes puedan, que contribuyan con&nbsp;<em>La Tecl@ Eñe</em></strong>. Pueden colaborar con&nbsp;<strong>$5.000</strong>&nbsp;ó&nbsp;<strong>$10.000</strong>. Si estos montos no se adecuan a sus posibilidades, consideren el aporte que puedan realizar.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-3f060961c6692e0b62f54118679cd5af wp-block-paragraph">Tu aporte es importante para seguir adelante.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-faa506705ff6731baed46d69a2cd0bf5 wp-block-paragraph">Muchas gracias.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-711ecc639830526b07951d8466ee2026 wp-block-paragraph"><strong>Alias de CBU: Lateclaenerevista</strong></p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>
<p><a class="a2a_button_facebook" href="https://www.addtoany.com/add_to/facebook?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Flos-70-una-interpretacion-i-por-mariano-ciafardini%2F&amp;linkname=Los%2070.%20Una%20interpretaci%C3%B3n%20%28I%29%20%E2%80%93%20Por%20Mariano%20Ciafardini" title="Facebook" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_twitter" href="https://www.addtoany.com/add_to/twitter?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Flos-70-una-interpretacion-i-por-mariano-ciafardini%2F&amp;linkname=Los%2070.%20Una%20interpretaci%C3%B3n%20%28I%29%20%E2%80%93%20Por%20Mariano%20Ciafardini" title="Twitter" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_whatsapp" href="https://www.addtoany.com/add_to/whatsapp?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Flos-70-una-interpretacion-i-por-mariano-ciafardini%2F&amp;linkname=Los%2070.%20Una%20interpretaci%C3%B3n%20%28I%29%20%E2%80%93%20Por%20Mariano%20Ciafardini" title="WhatsApp" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_telegram" href="https://www.addtoany.com/add_to/telegram?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Flos-70-una-interpretacion-i-por-mariano-ciafardini%2F&amp;linkname=Los%2070.%20Una%20interpretaci%C3%B3n%20%28I%29%20%E2%80%93%20Por%20Mariano%20Ciafardini" title="Telegram" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_email" href="https://www.addtoany.com/add_to/email?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Flos-70-una-interpretacion-i-por-mariano-ciafardini%2F&amp;linkname=Los%2070.%20Una%20interpretaci%C3%B3n%20%28I%29%20%E2%80%93%20Por%20Mariano%20Ciafardini" title="Email" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_print" href="https://www.addtoany.com/add_to/print?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Flos-70-una-interpretacion-i-por-mariano-ciafardini%2F&amp;linkname=Los%2070.%20Una%20interpretaci%C3%B3n%20%28I%29%20%E2%80%93%20Por%20Mariano%20Ciafardini" title="Print" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_dd a2a_counter addtoany_share_save addtoany_share" href="https://www.addtoany.com/share#url=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Flos-70-una-interpretacion-i-por-mariano-ciafardini%2F&#038;title=Los%2070.%20Una%20interpretaci%C3%B3n%20%28I%29%20%E2%80%93%20Por%20Mariano%20Ciafardini" data-a2a-url="https://lateclaenerevista.com/los-70-una-interpretacion-i-por-mariano-ciafardini/" data-a2a-title="Los 70. Una interpretación (I) – Por Mariano Ciafardini"></a></p><p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/los-70-una-interpretacion-i-por-mariano-ciafardini/">Los 70. Una interpretación (I) &#8211; Por Mariano Ciafardini</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://lateclaenerevista.com/los-70-una-interpretacion-i-por-mariano-ciafardini/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
			</item>
	</channel>
</rss>
