<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?><rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>Enjambre archivos - La Tecl@ Eñe Revista</title>
	<atom:link href="https://lateclaenerevista.com/tag/enjambre/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>https://lateclaenerevista.com/tag/enjambre/</link>
	<description>Una Revista de Opinión</description>
	<lastBuildDate>Wed, 13 May 2026 16:04:51 +0000</lastBuildDate>
	<language>es</language>
	<sy:updatePeriod>
	hourly	</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>
	1	</sy:updateFrequency>
	

<image>
	<url>https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2022/12/cropped-favicon-32x32.png</url>
	<title>Enjambre archivos - La Tecl@ Eñe Revista</title>
	<link>https://lateclaenerevista.com/tag/enjambre/</link>
	<width>32</width>
	<height>32</height>
</image> 
	<item>
		<title>La trampa del desconocimiento &#8211; Por Marcelo Carnero</title>
		<link>https://lateclaenerevista.com/la-trampa-del-desconocimiento-por-marcelo-carnero/</link>
					<comments>https://lateclaenerevista.com/la-trampa-del-desconocimiento-por-marcelo-carnero/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 13 May 2026 16:04:48 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Marcelo Carnero]]></category>
		<category><![CDATA[Comunidad creativa]]></category>
		<category><![CDATA[Discusrso]]></category>
		<category><![CDATA[Enjambre]]></category>
		<category><![CDATA[IA]]></category>
		<category><![CDATA[lenguaje]]></category>
		<category><![CDATA[Máquinas]]></category>
		<category><![CDATA[plataformas]]></category>
		<category><![CDATA[Tiempo]]></category>
		<category><![CDATA[Velocidad]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://lateclaenerevista.com/?p=19699</guid>

					<description><![CDATA[<p>La aparición de la Inteligencia Artificial plantea el problema de habitarlas sin entender las formas en que organiza nuestra sensibilidad, nuestra percepción y nuestro tiempo. Tal vez por eso apareció Enjambre, no para escapar del presente, sino para intentar habitarlo de otra manera.</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/la-trampa-del-desconocimiento-por-marcelo-carnero/">La trampa del desconocimiento &#8211; Por Marcelo Carnero</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-05e885e4ce2e90db898e6bad3a66edce"><strong><em>La aparición de la Inteligencia Artificial plantea el problema de habitarlas sin entender las formas en que organiza nuestra sensibilidad, nuestra percepción y nuestro tiempo. Tal vez por eso apareció </em>Enjambre<em>, no para escapar del presente, sino para intentar habitarlo de otra manera.</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-98b6cfaab0a71e3ef027efd92d702fa4"><strong>Por Marcelo Carnero*</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d5e18531e670bd10ca130847a62fe9c1"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></p>



<div style="height:69px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<h3 class="wp-block-heading has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-cf0762e506d8a81a9650c6a3de67b2c3"><a></a><strong>Atención, lenguaje y percepción en la era de las máquinas</strong></h3>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-065b43580d03689bb8a92f88fca3ed16">Hay algo que me inquieta de esta época. No la inteligencia artificial en sí misma. Ni siquiera las plataformas. Lo que me inquieta es otra cosa: la velocidad con la que empezamos a aceptar formas de percepción completamente programadas. La sensación de que vemos, pensamos y reaccionamos dentro de ritmos que no decidimos del todo. Como si lentamente hubiéramos empezado a delegar no sólo nuestra atención, sino también nuestra experiencia del tiempo. Porque quizás la disputa ya no sea solamente por el tiempo físico, sino por el tiempo cognitivo. Por ese espacio invisible donde todavía algo logra volverse experiencia antes de ser reemplazado por lo siguiente.</p>



<h2 class="wp-block-heading has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-487bc614e1c3f2deb8c8ae2ffdfa3161"><a></a><strong>Aprender a leer</strong></h2>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-2f7bc085a2e4fd91419b10ae922b80ac">Hace tiempo que vuelvo a una pregunta aparentemente lejana: ¿qué pasó cuando las sociedades empezaron a alfabetizarse masivamente?</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-54b6463cfe5eed3ec8ff2176c68f613e">La alfabetización suele aparecer en nuestra memoria colectiva como una conquista limpia. Aprender a leer y escribir como una salida de la oscuridad hacia el conocimiento. Y sería absurdo negar que algo de eso fue cierto. Pero la historia nunca funciona de maneras tan prolijas.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-b6ab0fa66fa828acc98c6e9db45ba8fc">También se alfabetizó para evangelizar. Para adoctrinar. Para que la gente pudiera obedecer un marco jurídico, firmar un contrato, entender una instrucción escrita.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-cccd9857f4d503d19ad77087a0c3db3c">Entonces la escritura, además de poema, canción o literatura, también fue ley, archivo, burocracia, administración. Aprender a leer abría una puerta. Pero también volvía a los cuerpos más legibles para el Estado, para la Iglesia y para la fábrica. Y sin embargo ahí ocurre algo que me sigue pareciendo profundamente político: las herramientas nunca quedan encerradas del todo en la finalidad para la que fueron creadas.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-af60ade52c98c5fa0a888b24f2e5b304">Alguien aprende a leer con un manual y termina leyendo poesía. Alguien aprende escritura administrativa y termina escribiendo un panfleto, una carta de amor, una denuncia o una novela. El poder entrega una herramienta para organizar el mundo y esa misma herramienta empieza, tarde o temprano, a producir desvíos.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-81db1222fcae2785b8bb4d51d23a0428">Por eso me interesa tanto pensar en el uso de las imprentas dentro del movimiento anarquista. Porque los anarquistas entendieron algo que hoy parece haberse vuelto borroso: no alcanza con tener ideas; también hay que disputar las máquinas que las hacen circular. Montaron imprentas, periódicos, bibliotecas, escuelas, redes de distribución. Entendían que la circulación del conocimiento era una batalla en sí misma. Y entendían algo más: que toda tecnología de lenguaje reorganiza también una experiencia de la percepción y del tiempo.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-0178ea38e76dd3db439c5c944a92a3c8">La imprenta permitió reproducir conocimiento de una manera completamente distinta. Los diarios y los medios masivos empezaron a ordenar qué temas circulaban y cuáles quedaban afuera. La televisión transformó la forma en que consumimos imágenes, relatos y atención.</p>



<h2 class="wp-block-heading has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-f2d99b9c729a5e1d6889e6e3410dadd1"><a></a><strong>La velocidad</strong></h2>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-68f80e1fbca7987c5538eeae4c6868be">Convivimos con sistemas capaces no solo de distribuir lenguaje, sino también de modelarlo, anticiparlo y devolverlo convertido en patrón. Ahí aparece algo distinto, porque durante mucho tiempo las estructuras de circulación ordenaban qué relatos llegaban y permanecían. Hoy empiezan también a intervenir sobre la construcción misma de esos relatos.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-60b4036f0d323c8c943eff32c25cdeb5">Los medios siempre ordenaron qué circulaba y qué quedaba afuera. Pero algo cambió. Las plataformas ya no sólo organizan la circulación de relatos, imágenes y discursos. Empiezan también a construirlos, modelarlos y devolverlos convertidos en patrón.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-b16f5ca6811c86d0883d33034d5e2ad9">Y quizás por eso la repetición dejó de ser únicamente un problema cultural para convertirse en una lógica infraestructural.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-b110d072b792e3310a1a9cbff4a39929">Las plataformas aprenden rápido una cosa: lo reconocible retiene.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-a0d766afffca8d953a101a02bcebd372">Y todo lo que retiene circula más. El algoritmo no necesita entender demasiado. Le alcanza con reconocer patrones. Entonces empieza a pasar algo extraño. Las imágenes empiezan a parecerse entre sí. Las voces adquieren un mismo ritmo. Incluso aquello que intenta correrse del centro muchas veces termina hablando con la gramática del sistema que intenta cuestionar.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-b39bca2f5af0f8f243059c7ea2144e06">No porque exista una conspiración centralizada. El problema es bastante más profundo que eso. No hace falta imponer un único discurso cuando ya lograste organizar la velocidad en la que las personas perciben el mundo.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-ea0446b9ae4f4ee72a10e7a043d88b68">Ahí la atención deja de ser solamente algo humano. Empieza a convertirse en un recurso. Cada segundo retenido tiene valor. Cada pausa pérdida también.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-a845ae2b41b9dfc716a2571e9c9b5964">Por eso todo empuja hacia el mismo lugar: más velocidad, más estímulo, más reacción inmediata, más formas reconocibles. Todo tiene que entenderse rápido. Consumirse rápido. Olvidarse rápido. Para que la rueda siga girando. La velocidad no es un accidente cultural. Es una necesidad económica.</p>



<h2 class="wp-block-heading has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-2ca6d3e3222a220a8c1dbc1b82639796"><a></a><strong>Leer las máquinas</strong></h2>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-b7104fe2c52a3cf065e09927a47db8dc">Y en medio de todo eso aparece la inteligencia artificial.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-bbbd8fe06d9fb6ace1c711a920344e24">No me interesa demasiado la discusión rápida entre fascinados y horrorizados. Entre quienes creen que llegó una nueva salvación técnica y quienes hablan como si bastara con negarse para quedar afuera.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-4dbe023f51b1e4f9dd3e7f78212c4697">No me alcanza eso.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-ca59184980840fef03372ef09e4a0933">La IA ya está adentro. En lo que vemos. En lo que desaparece. En lo que vuelve una y otra vez. Pero además empieza a intervenir sobre otra cosa: el propio lenguaje.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-0be32e6e69bd614dde20956253fac781">Si la imprenta multiplicaba textos y conocimiento. La IA los produce. Los completa, los corrige, los anticipa, los vuelve más eficaces, más reconocibles, más parecidos a aquello que ya funcionó antes. Ahí vuelve el problema de la repetición. Porque una herramienta entrenada sobre patrones tiende, si no la forzamos, a devolvernos patrones.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-6052f272febd389a537a1d70db4f53c1">Y quizás por eso algunos de los trabajos más interesantes hechos hoy con inteligencia artificial no sean los que intentan ocultar la herramienta, sino los que la vuelven visible como problema.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-47d8a4c9ceac2e86b58d753e1358c5eb">Holly Herndon entrenó modelos con su propia voz para preguntarse quién posee una identidad vocal en un mundo donde cualquier timbre puede reproducirse infinitamente.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-89b44c88b7b6307d0597507eddfc4a74">Refik Anadol trabaja con enormes archivos de imágenes y datos para construir paisajes algorítmicos donde memoria humana y cálculo automático empiezan a confundirse.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-48a5b64cd34fc7eaeee87d6f35285461">Y Sofia Crespo utiliza modelos generativos para imaginar organismos y formas naturales inexistentes, como si una máquina intentara soñar la naturaleza.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-37e348a011e458e0f331d2d9c716c44b">En todos esos casos la IA deja de aparecer como una herramienta eficiente. Se convierte en un territorio de disputa estética y política. Por eso no creo que el problema sea usar o no usar estas tecnologías.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-e4eb28ff0db438fff4355e5480a3ef9b">El problema es habitarlas sin entender cómo leerlas. Confundir desconocimiento con pureza. Creer que alcanza con desconfiar de una máquina sin entender las formas en que organiza nuestra sensibilidad, nuestra percepción y nuestro tiempo.</p>



<h2 class="wp-block-heading has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-a6cdcef87a52f8ffec0ae7825cc6d883"><a></a><strong>Habitar el tiempo</strong></h2>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-f61c3d7c238ad084caa457e9ae7c8636">Tal vez por eso apareció <em>Enjambre</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-084981373463fc68314b16753efda404">No como una plataforma de contenidos en el sentido tradicional. Ni como un refugio nostálgico frente a la tecnología. Eso sería ingenuo.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-2045558fe5970bd60a4e611160a42337"><em>Enjambre</em> también existe dentro de este ecosistema y atraviesa las mismas tensiones de época. Pero justamente por eso me interesaba pensarla como un intento de construir otra experiencia de la atención y del tiempo.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-5247fd43d60f1a2dc76b5361a5dce2bd">Un espacio donde la escritura, la lectura, el cine, los podcasts, las conversaciones, las derivas y los procesos creativos no estén organizados únicamente por la lógica de la reacción inmediata.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-15f25982d5162f4fd198f50e1b44fc5e">Porque si las plataformas compiten por fragmentar permanentemente nuestra atención, quizás hoy una de las prácticas más políticas sea construir lugares donde el tiempo todavía conserve espesor. Lugares donde una idea no tenga que convertirse inmediatamente en estímulo. No para escapar del presente. Sino para intentar habitarlo de otra manera.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-27cfdba5b92583cc7b562fa6d56742c3">Porque quizás escribir siga teniendo algo que decir ahí. No como gesto romántico ni como defensa purista. Sino como una práctica capaz de interrumpir, aunque sea por un instante, la velocidad que el mundo nos impone como relato de nosotros mismos.</p>



<div style="height:46px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-dbcb2729f91a715a275ca4ee040de83d">*Escritor, docente y creador de Enjambre. Comunidad creativa.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-3867a9fd243e8b4f43ae0f85a9700cba"><strong>Redes: IG:</strong> <a href="https://www.instagram.com/espacioenjambre/">@espacioenjambre</a></p>



<div style="height:30px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>



<figure class="wp-block-image"><img decoding="async" src="https://ci3.googleusercontent.com/meips/ADKq_Nb7bo8O-KWKglhFy6cdS6CtnsWzA57Pq87oGcw6j4Fm2hIO2u7eKHYUHwQKEk9RgtWD5OThdsMYH2S_5bO6S7-JzKMPtl3UxBTpTxhV-K-BRk7n6aH9ew=s0-d-e1-ft#https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2025/07/logo.png" alt=""/></figure>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Seguí acompañándonos:</strong>&nbsp;<strong>Sumate a la campaña «Colaborá con La Tecl@ Eñe».</strong></h2>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-8b4ec334684b75c8ab19351859cd590c"><em><strong>La Tecl@ Eñe</strong></em>&nbsp;viene sosteniendo,&nbsp;<strong>desde su creación en 2001</strong>, la idea de hacer periodismo de calidad entendiendo la información y la comunicación como un derecho público, y por ello todas las notas de la revista se encuentran abiertas, siempre accesibles para quien quiera leerlas.&nbsp;Sabemos que son tiempos muy difíciles, pero&nbsp;<strong>para poder seguir sosteniendo el sitio y crecer les pedimos, a quienes puedan, que contribuyan con&nbsp;<em>La Tecl@ Eñe</em></strong>. Pueden colaborar con&nbsp;<strong>$5.000</strong>&nbsp;ó&nbsp;<strong>$10.000</strong>. Si estos montos no se adecuan a sus posibilidades, consideren el aporte que puedan realizar.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-3f060961c6692e0b62f54118679cd5af">Tu aporte es importante para seguir adelante.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-faa506705ff6731baed46d69a2cd0bf5">Muchas gracias.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-711ecc639830526b07951d8466ee2026"><strong>Alias de CBU: Lateclaenerevista</strong></p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>
<p><a class="a2a_button_facebook" href="https://www.addtoany.com/add_to/facebook?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fla-trampa-del-desconocimiento-por-marcelo-carnero%2F&amp;linkname=La%20trampa%20del%20desconocimiento%20%E2%80%93%20Por%20Marcelo%20Carnero" title="Facebook" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_twitter" href="https://www.addtoany.com/add_to/twitter?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fla-trampa-del-desconocimiento-por-marcelo-carnero%2F&amp;linkname=La%20trampa%20del%20desconocimiento%20%E2%80%93%20Por%20Marcelo%20Carnero" title="Twitter" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_whatsapp" href="https://www.addtoany.com/add_to/whatsapp?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fla-trampa-del-desconocimiento-por-marcelo-carnero%2F&amp;linkname=La%20trampa%20del%20desconocimiento%20%E2%80%93%20Por%20Marcelo%20Carnero" title="WhatsApp" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_telegram" href="https://www.addtoany.com/add_to/telegram?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fla-trampa-del-desconocimiento-por-marcelo-carnero%2F&amp;linkname=La%20trampa%20del%20desconocimiento%20%E2%80%93%20Por%20Marcelo%20Carnero" title="Telegram" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_email" href="https://www.addtoany.com/add_to/email?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fla-trampa-del-desconocimiento-por-marcelo-carnero%2F&amp;linkname=La%20trampa%20del%20desconocimiento%20%E2%80%93%20Por%20Marcelo%20Carnero" title="Email" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_print" href="https://www.addtoany.com/add_to/print?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fla-trampa-del-desconocimiento-por-marcelo-carnero%2F&amp;linkname=La%20trampa%20del%20desconocimiento%20%E2%80%93%20Por%20Marcelo%20Carnero" title="Print" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_dd a2a_counter addtoany_share_save addtoany_share" href="https://www.addtoany.com/share#url=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fla-trampa-del-desconocimiento-por-marcelo-carnero%2F&#038;title=La%20trampa%20del%20desconocimiento%20%E2%80%93%20Por%20Marcelo%20Carnero" data-a2a-url="https://lateclaenerevista.com/la-trampa-del-desconocimiento-por-marcelo-carnero/" data-a2a-title="La trampa del desconocimiento – Por Marcelo Carnero"></a></p><p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/la-trampa-del-desconocimiento-por-marcelo-carnero/">La trampa del desconocimiento &#8211; Por Marcelo Carnero</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://lateclaenerevista.com/la-trampa-del-desconocimiento-por-marcelo-carnero/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
			</item>
	</channel>
</rss>
