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	<title>emancipación archivos - La Tecl@ Eñe Revista</title>
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	<description>Una Revista de Opinión</description>
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	<title>emancipación archivos - La Tecl@ Eñe Revista</title>
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		<title>Capitalismo y revolución &#8211; Por Jorge Alemán</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 04 May 2019 16:58:02 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Destacada]]></category>
		<category><![CDATA[Jorge Alemán]]></category>
		<category><![CDATA[Capitalismo]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El término Revolución implica un punto exterior desde donde se transformará desde la raíz el orden dominante. En el capitalismo contemporáneo ese punto exterior no tiene lugar. La hipótesis de la Emancipación se ha vuelto una apuesta que ya no se resuelve sólo con una organización política sino con una serie de posiciones en las que el propio sujeto debe estar implicado.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong><em>El término Revolución implica un punto exterior desde donde se transformará desde la raíz el orden dominante. En el capitalismo contemporáneo ese punto exterior no tiene lugar. La hipótesis de la Emancipación se ha vuelto una apuesta que ya no se resuelve sólo con una organización política sino con una serie de posiciones en las que el propio sujeto debe estar implicado.</em></strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>Por Jorge Alemán*</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>(para La Tecl@ Eñe)                                                                       </em></span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El término Revolución implica un punto exterior desde donde se transformará desde la raíz el orden dominante. Esto exige un comienzo absoluto, una ruptura radical con lo anterior y una definición exacta del mundo posterior que va advenir. La última vez que esto tuvo lugar en occidente implicó la violencia armada. La misma no funcionó de modo eficaz, especialmente después de las revoluciones socialistas históricas los grupos de la «lucha armada», por heroicos que fuesen en sus primeras tentativas, fracasaban, y no sólo por la asimetría con respecto a aquello que se enfrentaban, sino que las armas no cumplían meramente una función instrumental. No eran un útil, los militantes en muchos casos se volvían sujetos de las armas y no al revés. Esto derivaba inevitablemente en una lógica sacrificial. Por lo menos en la perspectiva occidental ya que al yihadismo no le impone barrera alguna el asunto del sacrificio.                                         </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">En el capitalismo contemporáneo, por distintas razones estructurales en su peculiar composición, ese punto exterior no tiene lugar. Se trata de volverse hacia una nueva problemática, como salir de aquello que en principio carece de exterior. Es precisamente lo que Heidegger designó con el nombre de Metafísica. ¿Qué rendijas o resquicios desde el interior mismo del capitalismo pueden alentar a la hipótesis de la Emancipación? Esto ya no se resuelve sólo con una organización política sino con una serie de posiciones en las que el propio sujeto debe estar implicado. A saber: Las elecciones coyunturales políticas con las que se milita jamás coincidirán con una teoría donde exista una concurrencia plena entre ambos lugares. El sujeto embarcado en una apuesta política no puede decepcionarse ni deprimirse ni pensar en términos de utilidad. La fidelidad a una causa nunca entrega una satisfacción plena. En definitiva, la hipótesis de la Emancipación se ha vuelto una experiencia con la condición irrealizable del deseo y no con la ensoñación narcisista de los ideales del yo.                         </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El nuevo militante no tiene la coherencia como refugio ni la apelación a ecuaciones teóricas que sólo circulan en un medio con el fin de constituir una identidad para los otros. Su único suelo es la insistencia en una justicia poética que sólo emerge en instantes que no se explican de inmediato.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Hace años que mis elecciones políticas no se reflejan de modo directo en mis desarrollos teóricos. Esta tensión, esta división irreductible, no sólo no me parece un déficit. Es la señal más clara que la inmersión en las encrucijadas de nuestra época no da lugar a un trascendentalismo estéril. Tal como lo dijo el pensador, lo importante llega de modo imprevisible pero lo imprevisible tarda mucho en prepararse. </span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Buenos Aires, 4 de mayo de 2019</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>*Psicoanalista, escritor y poeta. Su último libro publicado es «Capitalismo. Crimen perfecto o Emancipación».</em></span></p>
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		<title>Contingencia y emancipación &#8211; Por Maximiliano Fernández Grau</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 04 Dec 2020 23:35:48 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Maximiliano Fernández Grau]]></category>
		<category><![CDATA[Capitalismo]]></category>
		<category><![CDATA[emancipación]]></category>
		<category><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></category>
		<category><![CDATA[Neoliberalismo]]></category>
		<category><![CDATA[populismo]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El politólogo Maximiliano Fernández Grau sostiene en este artículo que  la contingencia de esta pandemia es una oportunidad que invita a reflexionar acerca del agotamiento del sistema, la concentración de la riqueza, las desigualdades económicas, el ambientalismo, el rol del Estado y las relaciones con los otros como un nuevo punto de partida para ponerle fin al autoritarismo neoliberal.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong><em>El politólogo Maximiliano Fernández Grau sostiene en este artículo que  la contingencia de esta pandemia es una oportunidad que invita a reflexionar acerca del agotamiento del sistema, la concentración de la riqueza, las desigualdades económicas, el ambientalismo, el rol del Estado y las relaciones con los otros como un nuevo punto de partida para ponerle fin al autoritarismo neoliberal.</em></strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>Por Maximiliano Fernández Grau*</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Una contingencia es un acontecimiento que irrumpe de forma imprevista poniendo en crisis cierta normalidad. El intempestivo provoca una situación de inestabilidad que conduce a algo “nuevo”, abriendo una posibilidad para que los sujetos se reconozcan como tales y, a la vez, sean interpelados por una realidad, su realidad. De esta manera, una contingencia es considerada política cuando se impone como marco que impulsa una acción pública transformadora.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Comprendido así, un hecho contingente es lo que permite configurar <em>lo político</em> a partir de la <em>acción política</em>, haciendo que los sujetos tomen parte y puedan incidir sobre lo que los afecta. En este sentido, permite obturar la totalización de lo privado sobre lo público. Esto opera en dos dimensiones. Por un lado, produciendo un momento reflexivo (de comprensión de lo social). Por otro, accionando para modificar lo establecido, como son los debates públicos y las movilizaciones. Esto, a su vez, posibilita el cuestionamiento a la subjetivación neoliberal del “individuo emprendedor” otorgándole un mayor sentido a la comunidad y a la ciudadanía.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Su importancia radica en que, como hecho movilizante, limita la subjetivación que ejerce el neoliberalismo, donde el individuo, a diferencia del ciudadano, es comprendido como objeto carente de derechos sociales y políticos. De esta forma, los seres humanos se configuran como <em>homoaconomicus</em>. La caracterización del filósofo Byung Chul-Han resulta esclarecedora: la explotación ya no requiere de un otro coercitivo como sucedió en la sociedad disciplinaria del siglo XX, sino que es ejercida por los propios sujetos bajo la figura del <em>emprendedor</em>. Así, el objetivo de la existencia pasa a ser la maximización de la mercancía, convirtiendo al capitalismo en una verdadera fe ciega que no tiene otro destino que el vacío existencial. Esta lectura permite pensar cómo ciertas enfermedades vinculadas a la salud mental, como la depresión, la adicción a los psicofármacos y ciertos trastornos, están relacionadas con la etapa actual del sistema capitalista.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La mercantilización de la vida es el destino del neoliberalismo. En este sentido, el sistema funciona como un productor de goce que genera adicción y compulsión al rendimiento del sujeto como objeto empresarial. Una dependencia a la gula de la mercancía que se enquista bajo un discurso sin brechas, ni alteridad, a partir de una potencia totalizadora: la mercancía es un fin. Por eso el capitalismo comprende a los sujetos como objetos de sí.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">En este punto, me parece pertinente poder pensar a la pandemia del COVID-19 como un hecho contingente donde lo inesperado sacudió al sistema de producción, las lógicas de mercantilización y a las relaciones sociales poniendo en crisis distintos aspectos del orden existente. Este hecho produce una abertura que da lugar al <em>momento reflexivo</em>: ¿nos dimos cuenta que la salud pública no es un gasto?  ¿somos conscientes de la relación de nuestras sociedades con el ambiente?  ¿coincidimos en que el Estado debe garantizar las condiciones mínimas de existencia? ¿qué hacemos con los movimientos reaccionarios que apelan al odio? ¿cómo construir un nuevo horizonte común que incluya a una mayoría social sobre los valores de la solidaridad, la igualdad, la democracia y la justicia social?.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El ejercicio reflexivo implica salir de un lugar pasivo, de <em>televidente de la realidad,</em> para actuar desde un lugar crítico, a través del pensamiento. Porque crear una alternativa superadora al desenlace fatalista al que nos conduce el capitalismo requiere de organizar una voluntad colectiva que sea capaz de justificar la pertenencia de una mayoría social a un destino común distinto al de la desigualdad, el hambre y la explotación propuesta por el neoliberalismo. Se trata de construir un populismo de izquierda o una izquierda popular que dispute el poder con una propuesta de radicalización democrática.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">En este sentido, la potencia del capitalismo como sistema teológico hace necesaria la organización de una identificación subjetiva en base a lo comunitario. Esto significa la articulación de un sujeto colectivo que no renuncie a lo divergente, sino que sea contenedor. Cerrarse en un todo absoluto reduce las fronteras de representación. Por eso es inadmisible pensar la emancipación desde una identidad definitiva, ya que la sociedad está en constante mutación y no es un ente fósil. Sobran los casos históricos en los que las fuerzas de izquierda cayeron en una clausura identitaria perdiendo su capacidad interpelar a las mayorías.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><img decoding="async" class="aligncenter" src="https://asset.kompas.com/crops/AF_YaeXdLB6PJSzxn_wfhG35bUg=/0x0:780x390/780x390/data/photo/2017/05/05/766395945.jpg" alt="Selain Investasi di Pasar Modal, Beberapa Instrumen Ini Bisa Menjadi Pilihan" /></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">En términos lacanianos, lo totalizador es el discurso circular del capitalismo, donde la mercantilización de la vida niega la divergencia. De este modo, nada se sitúa por fuera de la lógica del capital. Sin el<em> reconocimiento de</em> <em>la diferencia </em>es imposible construir una alternativa al neoliberalismo sobre las bases de un proyecto colectivo conformado sobre  los valores de la igualdad, la solidaridad y la justicia social.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Ernesto Laclau realizó un gran aporte a la teoría política pensando la articulación de un sujeto transformador situando a las demandas insatisfechas como unidad analítica. Desde una lectura populista, sostengo que es imposible concebir al pueblo como una totalidad, ya que el pueblo nunca está constituido, siempre está en articulación. Nunca es un todo, siempre es una parte que intenta representar a la totalidad. Desarrollar una lógica de lo común implica no obturar la diferencia entre los distintos colectivos sociales y sus demandas. El punto de inflexión debe ser la construcción de un proyecto teológico que antagonice con el capitalismo en la búsqueda de la universalización de la solidaridad democrática. Bien se sabe que hoy las principales víctimas del neoliberalismo son los pobres, las mujeres y los inmigrantes. Todos estos movimientos son objeto de ataque de los grupos neofascistas, la clara demostración de que el capitalismo abandonó su interés por la democracia y se está transformando desde hace años en un sistema cada vez más autoritario.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Quienes hoy gritan <em>“libertad”</em> se oponen a que el Estado garantice los derechos esenciales de las personas en situación de vulnerabilidad porque temen perder sus privilegios. Son la expresión de un liberalismo meramente economicista, que insiste en fórmulas fracasadas, y que abandona todo reconocimiento por los derechos humanos. En su esquema de poder, opera el capital especulativo, grandes grupos económicos y  los medios masivos de comunicación, quienes funcionan como nuevos partidos políticos contribuyendo a la difusión de fake news, convocando a movilizaciones y participando de escraches.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Este neoliberalismo autoritario abandona toda una historia de reivindicaciones por los derechos civiles que caracterizaron al liberalismo tradicional para cuestionar a la democracia y desafiar al conocimiento científico con teorías conspiranoicas que no resisten fundamentos. El surgimiento de estas expresiones delirantes deben leerse en relación a la decadencia del sistema: el capitalismo ya no mejora las condiciones reales de existencia, por el contrario, produce cada vez mayor desigualdad y dependencia de los países subdesarrollados. Este es un síntoma que, si fracasan los intentos emancipadores, con el tiempo se irá profundizando.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Es por eso que creo que el verdadero desafío consiste en articular una fuerza transformadora que sea capaz de emanciparse del capitalismo. Se trata de habitar la incertidumbre actual desde una identidad subalterna que, diferenciándose del fantasma totalizador del sistema, plantee un horizonte de fraternidad hacia otras relaciones de producción. Entendiendo que no es posible romper con el discurso circular del capitalismo, que produce inacción, insensibilidad e inestabilidad, si no se reconocen y articulan las diferencias en un espacio común. En este sentido, la contingencia de esta pandemia es una oportunidad en la desgracia que invita a reflexionar acerca del agotamiento del sistema, la concentración de la riqueza, las desigualdades económicas, el ambientalismo, el rol del Estado y las relaciones con los otros como un nuevo punto de partida para ponerle fin al autoritarismo neoliberal.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Buenos Aires, 4 de diciembre de 2020.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>*Politólogo</em></span></p>
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		<title>La Democracia en cuestión y los indiferentes &#8211; Por Jorge Alemán</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 20 Jul 2021 13:48:18 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Destacada]]></category>
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		<category><![CDATA[América Latina]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Jorge Alemán afirma la democracia no es un ente eterno y esencial que se aplica como un sistema neutro a cualquier caso, y sostiene que regalarle el término a las derechas cuando se ultraderechizan no es sólo entregar una pieza clave sino un legado fundamental de todas las luchas latinoamericanas por su Emancipación.</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/la-democracia-en-cuestion-y-los-indiferentes-por-jorge-aleman/">La Democracia en cuestión y los indiferentes &#8211; Por Jorge Alemán</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong><em>Jorge Alemán afirma la democracia no es un ente eterno y esencial que se aplica como un sistema neutro a cualquier caso, y sostiene que regalarle el término a las derechas cuando se ultraderechizan no es sólo entregar una pieza clave sino un legado fundamental de todas las luchas latinoamericanas por su Emancipación.</em></strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>Por Jorge Alemán*</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">                               </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong><span style="color: #000080;">C</span></strong>ompruebo que a muchos compañeros y compañeras les resulta cómodo soslayar el problema de la Democracia.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">De inmediato se la confunde (versión ‘70) con la Democracia burguesa o con una expresión eurocéntrica, o como una astucia por todos conocida del imperialismo yanqui.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Es cierto que la democracia actual está absolutamente emplazada y capturada por el  capitalismo y sus dispositivos mediático-judiciales. Se han bombardeado países y se han masacrado pueblos enteros en nombre de la democracia. Y, también es cierto que las corporaciones del Capital bloquean a las acciones auténticamente democráticas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Pero precisamente este empeño de los poderes mundiales en imponer o borrar a la democracia es lo que nos tiene que orientar en relación al verdadero desafío de lo que está en disputa.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Si defendemos el peronismo histórico es precisamente porque logró una experiencia política conjugando la igualdad y la justicia con la democracia. El peronismo fue una revolución sin Gulag.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Si estamos orgullosos de los movimientos nacionales y populares latinoamericanos en nuestra contemporaneidad es por la extensión de su recorrido democrático en todo el tejido social.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Y, ¿cómo defender el enorme legado histórico de Madres, Abuelas e Hijos si somos indiferentes a la radicalización de la democracia? </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Y nuestro ejemplo mundial, los juicios por la Verdad y la Memoria, ¿cómo no amar ese acto fundante si nos hacemos los distraídos hacia la cuestión de condenar el bloqueo a Cuba, el golpe contra Allende, el golpe de la dictadura genocida, el golpe contra Evo, las masacres en Colombia etc., si nos situamos por fuera de la lógica democrática?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">¿Y los grandes desafíos del feminismo, del LGTBI, Trans, Queer y su potencial conexión con los movimientos sociales? Su potencial transformador es insistir en más democracia, en otra democracia.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La democracia no es un ente eterno y esencial que se aplica como un sistema neutro a cualquier caso, como la piensan las grandes potencias occidentales. Pero tampoco es aquello que se rechaza desde supuestas posiciones de izquierda que sin saberlo están habitadas por un nacionalismo decimonónico, provinciano, que se conecta con ese romanticismo europeo, antesala de los fascismos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La democracia nunca está por fuera de los antagonismos, es parte central de la lucha popular y su identidad se juega en la construcción de los sujetos políticos del antagonismo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Regalarle el término a las derechas cuando se ultraderechizan no es sólo entregar una pieza clave sino un legado fundamental de todas las luchas latinoamericanas por su Emancipación.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La Emancipación será democrática o no será.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Madrid, 20 de julio de 2021.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">*Psicoanalista, escritor y poeta. Autor de los libros<em> «Capitalismo. Crimen perfecto o Emancipación» y </em><em><i>Pandemónium, notas sobre el desastre. </i></em>Su último libro publicado es <em><i>Ideología.</i></em></span></p>
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		<title>EMANCIPACIÓN Y REACCIÓN &#8211; POR ROCCO CARBONE</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 10 Jun 2024 13:45:26 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Destacada]]></category>
		<category><![CDATA[Rocco Carbone]]></category>
		<category><![CDATA[emancipación]]></category>
		<category><![CDATA[fascismo]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La etapa fascista que atravesamos se corresponde con un momento histórico reaccionario. Éste sobreviene luego de un momento emancipatorio, que tuvo una doble expresividad: nacional y latinoamericana.</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/emancipacion-y-reaccion-por-rocco-carbone/">EMANCIPACIÓN Y REACCIÓN &#8211; POR ROCCO CARBONE</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
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<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-b8b558b14340bffa46e457623537af62 wp-block-paragraph"><strong><em>La etapa fascista que atravesamos se corresponde con un momento histórico reaccionario. Éste sobreviene luego de un momento emancipatorio, que tuvo una doble expresividad: nacional y latinoamericana.</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-173bfd1482c7da3a50ec4458c5b855be wp-block-paragraph"><strong>Por Rocco Carbone*</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d5e18531e670bd10ca130847a62fe9c1 wp-block-paragraph"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></p>



<div style="height:40px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-3c6bbbb2bb222d6ede0382addf7efbe3 wp-block-paragraph"><strong><em>Fascismo</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-1ea171c2345e94516160b80a7fc63e15 wp-block-paragraph">La palabra <em>fascismo</em> nombra un poder y un movimiento complejos. Lo primero a evitar son, entonces, las simplificaciones. En ella confluyen -históricamente y en el presente también- diversas corrientes. Como todo fenómeno histórico-político está condicionada por varios factores. Algunos son decisivos; otros, principales y unos cuantos, concomitantes. El fascismo puede ser entendido como un frenesí de violencia al por menor -dirigida contra todxs lxs que no están contenidxs dentro de su campo de fuerzas-, neurosis del sentido común amplificada por una máquina totalizadora de la vida (el celular) y respuesta (preventiva) del capital en crisis ante la emancipación popular. En un encuentro sobre lo siniestro que organizó Zona de Frontera en la Casa de las Madres (ex Esma), Victoria Montenegro lo definió como “goce de producir daño al otro”.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-a5ab3478377b66ca92ac573f0f484e44 wp-block-paragraph">El fascismo implica la defensa de ese orden social consolidado a través de la expansión de la economía capitalista. En el caso del fascismo arqueológico se trata de la defensa de la economía capitalista correspondiente a la primera revolución industrial. En el que nos es contemporáneo, la de de la economía capitalista de plataforma o financiera. Como categoría arqueológica, el fascismo es la antítesis de la revolución (del comunismo, si se quiere). Como categoría contemporánea, es la antítesis de la emancipación: su reacción. En clave nacional, la emancipación está encarnada en el kirchnerismo/peronismo y, en clave internacional, en ese puñado de países que plantean un nuevo régimen de acumulación y legitimación sustitutivo de la globalización neoliberal. El presidente Milei nombra esto como “colectivismo”, “socialismo” o “zurdos&#8230;”, con distintas refracciones en nuestra América. Podemos identificarlas en las embestidas del propio Milei contra los presidentes Lula, Maduro, Petro, López Obrador, que son sus focos de disputa continentales, o contra Pedro Sánchez, un actor de disputa internacional luego del evento del “fascismo global” -así lo calificaron los movimientos feministas españoles- que se llevó a cabo hace un puñado de semanas en Madrid. En <em>Ensayos sobre el Fascismo</em> (Universidad Nacional de Quilmes, 2008), un socialista liberal como Norberto Bobbio identificó oportunamente la vertiente antiemancipatoria del fascismo arqueológico: “dondequiera que el fascismo se presente en escena, se presenta como anticomunismo, como la única oposición posible contra el comunismo” (p. 77). La palabra <em>comunismo</em> en nuestra América puede ser y me parece que debe ser traducida como <em>emancipación</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d08f8392870c7f40cfedd42f6bee0ade wp-block-paragraph"><strong><em>Tres lecturas</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-6e1d79106326c164f21c51d13f114aba wp-block-paragraph">En la Argentina se están desplegando tres lecturas del fascismo que nos es contemporáneo. La primera corre por cuenta del poder inherente a la fuerza de gobierno. Esa lectura rechaza la palabra en tanto autodefinición. Esta negación no se debe ni a incomprensión histórica ni a falta de clarividencia. Responde a razones obvias: luego de Auschwitz, ¿quién querría reivindicarse abiertamente como fascista? En esta lectura, el fascismo se presenta a sí mismo recubierto de la bella palabra <em>libertad</em>, degradada. Se muestra como una organización política que viene a resolver “trastornos” tradicionales y supuestamente endémicos, que empalma con una especie de morbo suscitado por el “socialismo” inherente a la política nacional. En esta lectura el poder de gobierno se presenta como una “revolución”, si bien no es más que una burda imitación de los años previos, de emancipación. Toda <em>revolución</em> remite a la sustitución de la clase dominante. Si nos atenemos a esta consideración mínima, se dimensiona el nivel de cinismo del poder fascista que redobla el encubrimiento operado por la palabra “libertad”. Se trata del absurdo de una revolución reaccionaria. De una reacción pura y dura. Esta idea puede sofisticarse apelando a Primo Levi. En <em>Se questo è un uomo</em>, en donde relata sus experiencias en un campo de concentración nazi, recuerda que en los baños del lager los fascistas obligaban a sus víctimas a higienizarse con agua sucia. He aquí el resorte profundo del fascismo.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-de10bfc3a3105de0271ab3ba881289dc wp-block-paragraph">El presidente Milei reconoce, aunque sea oscuramente, estos asuntos y por eso el día que presentó su último libro en el Luna Park respondió reactivamente a la identificación pública con el poder que lo inerva; devolvió la palabra a aquellxs que se la endilgaban: “¡Qué ignorantes los que nos llaman fascistas a nosotros!”, operando una rápida homologación entre fascismo y Mussolini, como si ese poder pudiera atribuirse a ese único apellido.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-f88ea6ab7367b76141e2ed5ead47c395 wp-block-paragraph">La segunda lectura activa entre nosotrxs interpreta el fascismo, evitando la palabra, y lo presenta como una opción política de derecha/ultraderechas. Recurre a la operatoria tranquilizadora del “neoliberalismo” o a la profecía del día después de quien vio venir esto que está aconteciendo pero -paradójicamente- lo dijo luego. Esta lectura es propia de los llamados teóricxs y comunicólogxs “progres” que, sin llegar a ser cómplices del poder de gobierno, lo miran con indulgencia y, en vez de oponérsele decididamente, exigen “autocríticas” a sus víctimas. Estxs sujetxs confunden a una bestia peligrosa y letal -la figura autoelegida del león no es una metáfora- con una mascota. Estxs llamadxs teóricxs y comunicólogxs desconocen un hecho central: el fascismo no es un gato. Esta lectura es incapaz de retener para sí una enseñanza de Primo Levi: que ante el poder fascista, que viene a destruir todo lo que no entra dentro de su campo de fuerzas, es necesario preservar la facultad de negarle nuestro consentimiento.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-e97a03f76d3e75bf6c2d968d7eafc86f wp-block-paragraph">La tercera lectura -que no evita la palabra- ubica el fascismo dentro del gran friso de la lucha de clases y de la pulseada permanente entre emancipación y reacción. Piensa el fascismo como el gobierno desnudo del capital. Pues el fascismo está pegado al desarrollo del capital. En esta serie de cosas, el político fascista surge de la clase media, que en la lucha de clases suele asumir un papel subsidiario, sobre todo cuanto se siente desclasada. Los líderes que surgen de ella tienden a ser dependientes de los grandes sujetos del capitalismo. Estos líderes encuentran inspiración en el campo del gran capital y tienden a ser figuras de segunda categoría. De hecho, el fascismo es la reacción de la clase media (desclasada) apoyada por la clase de los propietarios. Por eso vemos peregrinar al presidente Milei hacia los escenarios centrales del capitalismo del siglo XXI, tengan forma de muro frente al cual monta un espectáculo de cosplay, sean sujetos políticos que encarnan experiencias homólogas a la suya o sea Tesla. Recordemos, en este sentido, que: “Hitler exhibe rasgos de monomanía y tendencias mesiánicas. Mussolini no muestra más que egoísmo cínico y cobardía, oculta detrás del camuflaje de una jactancia vacía. El sufrimiento personal desempeñó un papel muy importante en el desarrollo de Hitler. Era un pequeñoburgués desclasado que rechazaba convertirse en obrero. Los obreros corrientes aceptan su posición como natural. Pero Hitler era un inadaptado pretencioso con una psique enferma. Logró una elevación social prestada maldiciendo a judíos y socialdemócratas. Estaba desesperadamente decidido a subir más alto. A lo largo de su camino creó para sí mismo una ‘teoría’ llena de innumerables contradicciones y reservas mentales: una mezcolanza de ambiciones imperiales alemanas y resentidos sueños diurnos de un pequeñoburgués desclasado” (Trotsky, <em>Stalin</em>, pp. 588-589). El propio presidente Milei es un pequeñoburgués <em>desclasado</em> que rechazó convertirse en trabajador y que recupera imágenes históricas inciertas de una “gran Argentina”. En este sentido clasista el presidente Milei es un inadaptado. Cuando revistaba como diputado demostraba esa inadaptación a la clase y al trabajo rifando su salario. Esa rifa mostraba que rechazaba su condición de trabajador. Y logró una elevación social maldiciendo la emancipación (“los años de decadencia”) en los sets de radio y televisión solo preocupados por el rating. Su ira contra la emancipación popular -de tradición peronista y de izquierdas- se transformó en un estímulo. Estaba desesperadamente decidido a subir más alto y organizó un momento altamente reaccionario en la vida política. Desde ya que no la organizó él, sino su clase, configurada por empleadxs mal pagos de una economía derruida por el préstamo solicitado ante el FMI por el gobierno Macri y de redistribución incierta durante el gobierno de Alberto Fernández; trabajadores informales mal insertadxs en la vida del país porque esclavizadxs por el capitalismo de plataforma; sujetxs taladradxs por un aparato colosal de propaganda que constituye un sentido común anticlasista. Una clase que no teniendo ideales propios se inflamó rápidamente con el discurso y la retórica vacía -aunque insinuante- de la libertad. Esta reacción de clase media (desclasada) contra la emancipación se empalmó con el temor de la vuelta de la emancipación propio de las clases poseedoras. En síntesis, la emergencia del fascismo es el resultado de una alianza entre la clase media desclasada y las clases poseedoras gorilas. Esa alianza fue favorecida por la colosal crisis moral, social y económica sobredeterminada por la pandemia.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-994e3e5a190752a92a718fe9ea7028a9 wp-block-paragraph">Ninguna de estas interpretaciones debería ser rechazada porque las tres captan algún aspecto del complejo escenario que está atravesando la Argentina gobernada por la Libertad Avanza, un poder de reacción.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-054c6e5cf88207aa25cb00be63a82da2 wp-block-paragraph"><strong><em>Reacción en la historia</em></strong><strong></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-a8b1b6a18470aae0457aba7a12ec57e5 wp-block-paragraph">El momento histórico reaccionario sobreviene luego de un momento emancipatorio que se comprometió a resolver radicalmente las viejas contradicciones sociales (anteriores a 2001). En el momento reaccionario, las viejas clases dominantes se unen para vengar las humillaciones y las pérdidas materiales provocadas por la redistribución lograda en América Latina por la emancipación. Los grupos, las capas, los segmentos sociales, lxs individuxs que a lo largo del momento emancipatorio estaban más o menos fragmentadxs y desmoralizadxs, en el instante reaccionario se empalman y sienten una explosión de energía. Ésta se manifiesta a través de la revancha, el odio, la violencia. La clase media, que se había entusiasmado por la pasión emancipatoria, que había sido despertada por la fuerza erótica de la Patria Grande, en el momento reaccionario tiende a sucumbir rápidamente ante la decepción de la derrota y se aleja de la emancipación; se entrega a la reacción, a los enemigos y adversarios de la marea democratizadora: se desclasa. Es más: en el corazón de la propia emancipación también se hacen sentir las fuerzas centrífugas de la reacción y algunos fragmentos políticos se desprenden de la emancipación para integrarse ambiguamente a las filas enemigas. Es el caso de Scioli, a quien acompañamos en su momento, desgarradamente. Para gobernar el presidente Milei acude a políticos con pasado pero estos hacen como si no lo tuvieran, viejos rejuvenecidos que de pronto desconocen su ayer y el ayer de la historia. Hacen piruetas con las banderas históricas, levantan una para bajar otra y a veces se transforman en panelistas simétricos e inversos de la reacción, cuando no en sus funcionarios. En nombre de la emancipación sostienen la reacción.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-321b94b247bd952d9f13200607375089 wp-block-paragraph">Durante la reacción, la película de la emancipación empieza a proyectarse en sentido inverso. Sin embargo, la película de la reacción nunca alcanza su final, que se corresponde con el inicio de la emancipación. Quiero decir que, pese al despliegue de la reacción, pese su fuerza expansiva, siempre se conserva una parte de las conquistas de la emancipación, siempre se conserva socialmente alguna memoria de lo sido. Esa memoria es la chispa que puede volver a reactivar la emancipación en algún momento posterior de lucha de clases. La historia no se desarrolla de modo racional, ni lineal ni armonioso, sino más bien caóticamente, en función de la disposición de las clases a la lucha y de la disposición incierta de la fortuna. En el momento reaccionario, los resultados positivos de la emancipación -políticos, sociales, económicos y culturales- son relegados a un próximo futuro.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-ca57568ad92ad6a54ed40b066a6ea1dc wp-block-paragraph">Una cuestión a tener en cuenta es que la reacción surge en respuesta a la incapacidad de la emancipación de resolver las contradicciones a las que se enfrenta una sociedad. Emerge cuando se da una falta de correspondencia entre la fuerza política que sostiene la idea de la emancipación y la incapacidad de esa fuerza de satisfacer las aspiraciones sociales y económicas de la sociedad. La reacción que se precipita luego del momento emancipatorio, además de hacerse (del poder) del Estado, se propone el objetivo de reestructurar la sociedad. En ese momento de reestructuración las clases medias, que se habían entusiasmado con la marea emancipatoria, dudan, titubean y tienden a darle la espalda a esa inspiración colectiva que las había beneficiado: económicamente y también a través de una amplia batería de ampliación de derechos. Los estratos reaccionarios pertenecientes a todas las clases, que se habían acovachado en el momento expansivo de la marea emancipadora, ahora levantan la cabeza y, a través de sus voceros mediáticos y políticos, repiten el mantra: “se lo habíamos dicho, la emancipación es un espejismo que lxs ha engañado”. La reestructuración de la sociedad en la Argentina implica expandir discursos de odio, dosis calculadas de violencia, suministradas a diario, y un declive de la economía que afecta dramáticamente el nivel de vida social de las capas medias y bajas. Cuando estas dimensiones se anudan una sociedad armoniosa es imposible.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-0b958a396d82ee16a9fee146dfb62866 wp-block-paragraph">El 11 de diciembre de 2023, las clases trabajadoras argentinas se convirtieron en infinitamente más pobres de lo que habían sido antes de esa fecha. El 10 de diciembre terminó una experiencia socialdemócrata relativamente fallida por no haber interpretado eficazmente el espíritu disidente del kirchnerismo y se dio paso a este período que estamos atravesando: un momento gris y doloroso de la vida cotidiana. En las condiciones actuales, la decepción y el desánimo son inevitables. La escasez económica, en todas sus formas, produce desánimo e indiferencia política. El gobierno lo sabe, por eso los cuadros del fascismo -sobre todo el presidente- salen a hacer sus shows, para aminorar la indiferencia política y enderezar el desánimo provocado por la situación económica. La cuestión del show nos remite al método de poder del fascismo, que anuda guerra, show, propaganda, miedo y dolor. Para graficar este trance a través de números inmediatamente aprehensibles: el crecimiento del PIB nacional en 2024, según las estimas de la CEPAL, es de -3,1; aún peor que el de Haití, un país sin Estado, valuado en -2. Cuando la reestructuración de la sociedad se expresa -también- a través de una guerra, conduce a una reducción aún mayor en el nivel de la actividad económica y transforma la crisis económica en una catástrofe social. Por más que parezca un despropósito, la guerra contra la sociedad argentina ha sido declarada por el gobierno de la reacción fascista, recubierto con una idea de libertad degradada. Ese belicismo se verifica en todos los sectores de la sociedad: a través de la no entrega de medicamentos vitales a enfermos oncológicos en riesgo de vida, a través de jubilaciones tan bajas que no alcanzan para llegar a fin de mes, a través de salarios pauperizados que no cubren las necesidades básicas del núcleo familiar, a través de la interrupción del envío de alimentos a los comedores populares, etc. La guerra que nos han declarado puede sintetizarse con una oración que le escuché hace un puñado de semanas a un trabajador despedido de Atucha, en Zárate: “Tengo una familia y no sé qué voy a hacer”. En este momento estamos. Después del prodigioso esfuerzo de la emancipación latinoamericana, se precipitó esta reacción política que es acompañada por una “batalla cultural”.</p>



<div style="height:40px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>


<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-large is-resized"><img decoding="async" src="https://www.historiaypresente.com/hyp/wp-content/uploads/2018/10/historia-y-presente-decada-presidentes-progresista-900x600.jpg" alt="" style="width:524px;height:auto"/><figcaption class="wp-element-caption"><em>Presidentes Néstor Kirhner, Evo Morales, Inacio Lula Da Silva y Hugo Chávez</em></figcaption></figure>
</div>


<div style="height:40px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-4ae5341be17d50d566d837e1b8b81d53 wp-block-paragraph"><strong><em>Contra el latinoamericanismo</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-ad7c409f79ff9203d928f22dfb841c70 wp-block-paragraph">Las circunstancias en las que surge el fascismo contemporáneo son excepcionales. Para entender esta emergencia debe ser tenida en cuenta esa situación anormal, atormentadísima y, bajo muchos aspectos, contradictoria que fue la pandemia. Si se vuelve a revisitar ese contexto de zozobra se puede entender porqué lo que es una marcha hacia el abismo a muchxs puede parecerles un camino triunfal hacia la salvación. En los años pandémicos se profundiza una crisis de legitimidad de las fuerzas progresistas latinoamericanas que ya habían sido afectadas por distintos golpes de Estado (Honduras, 2009; Paraguay, 2012; Brasil, 2016; Bolivia, 2019) y, contemporáneamente, se despliega una rápida legitimación de la promesa de un nuevo régimen, que nacía de la fuerza de la protesta contra las políticas del cuidado de la vida (entendidas como cercenamiento de la libertad, vigilancia y control desmedidos). Este régimen se fue consolidando en poco tiempo a través de consensos elaborados a través del poder de una máquina colosal de propaganda (mediaticidad monopólica + redes antisociales). En los años prepandémicos, en un continente inmenso como América Latina, se venía desarrollando una experiencia de democratización radical, que se había convertido en una realidad muy palpable. Esa vivencia de características populares no era solo un fantasma, una latencia o una posibilidad, sino un poder real. Entre 1998 y 2015 -entre la emergencia de Chávez y el segundo gobierno de Cristina Fernández de Kirchner- las clases antagonistas a las clases propietarias (hegemónicas desde la Colonia) ya no constituían un partido ni un movimiento, sino que se habían convertido en Estado en gran parte del continente. Y ese Estado más o menos plebeyo ya no era un mito, un sueño o una posibilidad. Para las clases propietarias, el peligro del Estado latinoamericano plebeyo, democrático y radical, se había vuelto algo real, palpable: un problema urgente a resolver. No se trataba tan sólo de un movimiento de oposición ni de un proyecto que venía a disputar su papel en la historia: Chávez, Correa, Lugo, Lula, Evo, lxs Kirchner, Mujica no integraban un movimiento latinoamericano de oposición frente al cual podía oponerse una fuerza conservadora más o menos común y legítima ejercida desde el Estado porque esos nombres y las experiencias políticas que organizaron se habían vuelto Estado. Se procedió, entonces, contra ellas, con una batería continental de golpes (de Estado o parlamentarios) para fragilizarlas, para poner en crisis la legitimidad de ese orden plebeyo que se venía manteniendo exitosamente en pie a lo largo de más de una década, desde La Habana a Tierra del Fuego.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-0ceecff041ca27a2da430388fa8c892d wp-block-paragraph">Frente a la amenaza de la emancipación continental democrática y radical que había tomado el Estado se hizo necesario pergeñar un remedio aún más drástico que el golpe de Estado. Se hizo necesario responder con una reacción musculosa y juvenilista. Con una revolución reaccionaria, con una fuerza mimética de la emancipación. Ante una amenaza palpable a sus intereses materiales -hecha Estado plebeyo-, las clases dominantes ponen en movimiento todos los prejuicios y las confusiones que la humanidad arrastra en su furgón de cola o en su bolsa de basura histórica. Por eso la emancipación es sistemáticamente acosada. Y puesto que en la Argentina las fuerzas populares -cansadas por la experiencia pandémica y por un gobierno que no entendió los modos disidentes de las democracias radicales latinoamericanas y del kirchnerismo en lo específico- no lograron frenar el expansionismo de Milei, el mundo tiene hoy un nombre argentino para el fascismo del siglo XXI: la “libertad”. Llegaron sin proclamar nuevas ideas, más bien plagiando e imitando las antiguas. ¿O es que no conocíamos el concepto y la antigua virtud de la libertad? Sus ideas son imitaciones y plagios. La esvástica de antaño la derivaron de las cultura egipcia e india; el <em>fascio littorio</em>, del imperio romano; la libertad degradada que contrabandean viene del universo Marvel o de <em>X-Men</em>.</p>



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<figure class="aligncenter size-large"><img decoding="async" src="https://images.pagina12.com.ar/styles/width960/public/2022-09/634622-whatsapp-20image-202022-09-01-20at-2022-15-41.jpeg?itok=8bXVc3hj" alt=""/><figcaption class="wp-element-caption"><em>Intento de asesinato de la Presidenta Cristina Fernández de Kirchner, 1 de septiembre de 2022.</em></figcaption></figure>
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<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-98edb1d3b67d772ac99458f9ba240b8c wp-block-paragraph"><strong><em>El fascismo ya es mafia</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-a76138552d87784cbee8addc3f570a18 wp-block-paragraph">La experiencia actual de gobierno tuvo un momento de preparación que se especificó a través de un poder mafioso que cultivó el terreno para la expansión del poder del fascismo. Por eso mismo, Leonardo Sciascia -un notable intelectual siciliano del siglo XX- decía que “el fascismo ya es mafia”; una fuerza contiene a la otra y se empalman, expresiones del impulso de quienes quieren permanecer a toda costa en el poder. Sobre el cimiento conceptual del poder mafioso el presidente Milei formuló sus apreciaciones desde Chile en 2019: “Si yo tuviera que elegir entre el Estado y la mafia, me quedo con la mafia, porque la mafia tiene códigos, la mafia cumple, la mafia no miente y, sobre todas las cosas, la mafia compite” (<a href="http://www.youtube.com/watch?v=RcR9ZZa2I84">www.youtube.com/watch?v=RcR9ZZa2I84</a>). Y ese empalme de poderes concurrentes -el mafioso y el fascista- ha sido reconocido por Elisa Carrió, quien habitó la experiencia macrista. La entrevista que le hizo Fontevecchia del 4 de mayo tiene pasajes memorables: “Él dijo que iba a limpiar la casta, pero se asoció con la mafia. Él dijo que no tenía vinculaciones con nadie, pero todos los ministros son referentes de grupos empresariales. [&#8230;] en realidad, él no va contra la casta, él va a hacer asociación con la casta, con las mafias [&#8230;]. También es cierto que ahora está cooptado por el poder tradicional de la Argentina. De este pensamiento de panelista pasó a la tranza y cambió la supuesta casta en mafia.&nbsp;[&#8230; Milei es] Un caballo de Troya de las peores mafias y de la matriz del saqueo final a la Argentina” (<a href="https://www.perfil.com/noticias/periodismopuro/elisa-carrio-milei-es-caballo-de-troya-de-las-peores-mafias-y-de-la-matriz-del-saqueo-final-a-la-argentina-por-jorge-fontevecchia.phtml">https://www.perfil.com/noticias/periodismopuro/elisa-carrio-milei-es-caballo-de-troya-de-las-peores-mafias-y-de-la-matriz-del-saqueo-final-a-la-argentina-por-jorge-fontevecchia.phtml</a>).</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-f441005bb613f70ed1937249487194ea wp-block-paragraph">La experiencia mafiosa sobre las existencias nacionales dio paso al poder fascista con un evento de magnitud: el intento de magnifemicidio. Fue posible gracias a la sociedad de dos actores concurrentes: un grupo criminal militar -conocido como Revolución Federal- y un grupo empresarial que intervino en el hecho criminal: la familia Caputo, que integra ahora la experiencia de gobierno de la Libertad Avanza. La dualidad configurada por una dimensión criminal-militar, empalmada con otra, cuya naturaleza es criminal-empresarial responde a la estructura organizativa de la mafia calabresa.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-dc5b467052e8f243399d4975ac4a0e33 wp-block-paragraph">El intento de magnifemicidio puede ser interpretado como el hecho que habilita la expansividad de un poder fascista en la Argentina. El poder fascista <em>siempre</em> necesita un crimen ejemplar. Con él acalla la disidencia y expande o jerarquiza su poder. El 10 de junio de 1924, en Roma, Giacomo Matteotti, diputado socialista y antifascista, fue asesinado por una banda fascista comandada por Amerigo Dumini. Dentro de pocos días se cumplen 100 años de este hecho luctuoso, que en su momento fue denunciado aquí, en Buenos Aires, por el anarquista antifascista Severino Di Giovanni. El sábado 6 de junio de 1925, en el teatro Colón, el embajador italiano Luigi Aldrovandi Marescotti, conde de Viano, se reunió con el presidente Marcelo T. de Alvear, para festejar el 25º aniversario del advenimiento al trono de Víctor Manuel III. “Todo está magníficamente organizado y con la ostentación propia de los actos fascistas. Cualquier intento de desorden será inmediatamente reprimido por la juventud camisas negras de la colectividad. La delegación del Fascio ha cuidado bien ese detalle” (Bayer, <em>Severino Di Giovanni: el idealista de la violencia</em>). Durante la ejecución de la marcha real italiana, desde el paraíso caen volantes como papel picado y se escuchan los gritos de “Ladri! Assassini! Viva Matteotti! Viva l’anarchia!”. Era Severino.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-3a3987ee5a9e9fe46d44b0b929428e90 wp-block-paragraph">Tampoco las prácticas de supresión de la disidencia constituyen una novedad en las filas del fascismo latinoamericano. A fines de 1927, con motivo de los preparativos de la VI Conferencia Panamericana, Gerardo Machado y Morales, entonces presidente de Cuba, mandó a asesinar a Julio Antonio Mella, mientras este residía en México. En sus panfletos políticos, este lo había adjetivado a menudo como el “Mussolini tropical”. Le encomendó el asesinato a Santiago Trujillo, jefe de la policía secreta cubana. Estipulada sobre la base de un oxímoron, la eliminación de Mella apuntaba a que “reinaran la paz y la tranquilidad social”. Finalmente, Machado terminaría asesinándolo el 10 de enero de 1929 mediante José Magriñat, amigo del embajador cubano en México (Guillermo Fernández Mascaró), de Valente Quintana, jefe de la policía judicial mexicana y de Pedro Serrano, jefe del espionaje cubano en México. Mella hoy en uno de los mayores símbolos del movimiento estudiantil y obrero latinoamericano.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-1cf588fbaff303336e3572849239da7e wp-block-paragraph">Entre nosotrxs, el 1º de septiembre de 2022, en Buenos Aires, Cristina Fernández de Kirchner sufrió un intento de magnifemicidio, primer emergente del poder fascista argentino.</p>



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<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-large is-resized"><img decoding="async" src="https://static.diarioconvos.com/uploads/2022/09/Milei-Broadway-13-09-2022_el_diputado_de_la_libertad-scaled.jpg" alt="" style="width:504px;height:auto"/><figcaption class="wp-element-caption"><em>Presidente Javier Milei.</em></figcaption></figure>
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<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-48182076597156bd62d0b2a8eab8ac3e wp-block-paragraph"><strong><em>Lengua de influencer</em></strong><strong></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-ce7546ad0fa1bfefe48ca7a24cd28f30 wp-block-paragraph">El poder de gobierno ha elaborado una lengua con una estilística que responde a una estética particular. Toda estética -como recordaba el viejo Viñas- implica una moral; una visión del mundo; y, por ende, una ideología política.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-ccb0b1583c8a0e4c59f9dacec41b4b88 wp-block-paragraph">El dominio del castellano del presidente Milei es tan pobre como la comprensión del desamparo social que su accionar y sus ideas provocan. Una característica indudable de esa lengua es su crueldad que, por lo general, se llama <em>sadismo</em>. Cuando el presidente habla públicamente exhibe la incapacidad de pensar de modo lógico. Su modo de pensar pone todo del revés e invierte por completo la conexión real de las cosas con el mundo. De pronto, cualquier derecho ha pasado a ser sinónimo de gasto; la justicia social, sinónimo de aberración; y la igualdad -preciosismo popular que no puede siquiera nombrar-, sinónimo chirriante de equidad.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-f809ec3db676302a623e9301215b4f69 wp-block-paragraph">En el ámbito de las ideas generales -fuera del ámbito de la disciplina que el presidente dice practicar- da la sensación de que resbala sobre hierba húmeda: tiene miedo de tropezar y para evitarlo elige expresiones evasivas, indefinidas, carentes de sensibilidad social y que siempre expresan un intenso nivel de crueldad. El miedo y el horror contenidos en su lengua aumentan al ritmo del número de vidas afectadas por las políticas de su gobierno; tan afectadas como la cantidad de intereses y derechos amenazados. El ataque que esa lengua dirige contra la emancipación devela un temor hacia el talento, el descubrimiento, la investigación, la inventiva, la curiosidad, la imaginación. Que son las vibraciones profundas de los modos expresivos de las grandes tradiciones políticas nacionales y populares, de la Cultura, la Ciencia, la Educación y la elaboración conceptual que se organizan alrededor de la palabra.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-964dee7cffccd8e9028afc6be8c8f8db wp-block-paragraph">Una lengua que debería ser de comprensión general, dotada de una historización nacional, inserta en un tejido cultural latinoamericano y universal, sensible a las cuestiones inherentes al presente social, opta por mantenerse en el campo de fuerzas de un economicismo estricto. La lengua del economicismo habla en los términos más abstractos, sin vida, sin la mínima atención al detalle. Se organiza alrededor del número sin sentido, sin sentido existencial y vitalista. Cada oración de esa lengua persigue algún objetivo práctico inmediato, pero como regla general nunca se eleva al nivel de una construcción lógica. De tener lógica, la entenderíamos y eso no sucede. Esa lengua economicista es opaca para los sectores letrados, lxs ciudadanxs e incluso para los especialistas. El economista platense Juan Valerdi me explicó que ese economicismo sostenido resulta incomprensible incluso para lxs especialistas porque responde a una técnica de costura que consiste en coser piezas económicas pertenecientes a textos y autores preexistentes sin solución de continuidad ni lógica en un diseño más grande. “Copy y paste”, decía Valerdi. Esa lengua no es la nuestra, por más que compartan algunos sonidos.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-5cfcbd04085855551a5c5543af490b5b wp-block-paragraph">El presidente Milei se sale del registro economicista para repetir -cual mantra- alguna máxima de campaña. La estilística en sí devela algo que está por fuera de ella: la índole del pensamiento del presidente y su capacidad espiritual limitada. Esa lengua muestra una falta de aptitud hacia las generalizaciones y una incapacidad para recrearlas discursivamente. Cuando entra en el ámbito de las ideas generales, su lengua se trabuca, pasa a ser ambigua y sus palabras se corresponden solo aproximadamente con algún concepto. Las oraciones están conectadas artificialmente entre sí. En esa lengua late el deseo de fama e influencia. Más que presidir, gobernar, hablarle y dirigir un país se presenta como una especie de <em>influencer</em> (o <em>troll</em>) y como tal habla. El poder de esa lengua reside en estas carencias o debilidades. La forma en que el economicismo aborda las cosas es homóloga a la de las redes sociales. Esas formas son esencialmente crudas y pretenden acercarnos a las maneras más primitivas del pensar. Incapaz de elevar el nivel de la sociedad, el presidente Milei apela a sus instintos más bajos, al primitivismo que toda sociedad mantiene como vibración latente en su propia historia. Busca el contacto con la sociedad empleando una lengua grosera, que se expande a través de una máquina propagandística. Tan abajo nos ha arrojado que la lengua pública se ha vuelto cloacal. El improperio, en este sentido, es un síntoma de la fascistización en acto. Nada de eso es casual: la lengua de la que hablamos organiza la mediocridad. Y la mediocridad organizada y centralizada es una fuerza.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d5827ed7193c88b0793fc5763e1060ef wp-block-paragraph">En el campo nacional y popular, la lideresa (se) eleva guiando la voluntad de las grandes mayorías por medio de discursos pedagógicos-sensibles, que conmueven profundamente, cargados de creatividad teórica e histórica en los que late una cuerda sensible. Esta clase de experiencia queda por fuera del alcance del presidente Milei, pues su fama se logró mediante un aparato colosal de propaganda, convertido en máquina para la fabricación de popularidad.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-b03db155ce1e61499bcdc48b95af7463 wp-block-paragraph">La lengua de la que hablo también tiene su teatralidad: es el <em>cosplaying</em>.Un acto de ficción. Propone disfrazarse de algo que no se es y así constituirse en espectáculo para quien mira. Al mismo tiempo, es un acto de encubrimiento de lo que (no) se es. Cuando se lo transfiere de la esfera lúdica a la política abandona su condición ficcional y asume un tinte perverso. Esta teatralidad se despliega para convencer a unx otrx que te vea por lo que no sos, que te acepte y te sostenga por algo que no sos. En el corazón de la campaña Lilia Lemoine se disfrazó de diputada y hoy es sostenida como tal, pero cada vez que habla demuestra que no lo es. Homólogamente, ir al muro de los lamentos, ponerse kipá y disfrazarse de judío es un acto de encubrimiento de antisemitismo. Tómese esto último como conjetura, hipótesis o incertidumbre.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-310db59090f8255c635f7aa15059abdf wp-block-paragraph"><strong><em>Antifascismo</em></strong><strong></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-03a5ca7a9c35cd972cd84b193d27c0be wp-block-paragraph">Hablar de fascismo supone la comprensión de una dimensión que cruza espesamente la situación política de hecho que atravesamos y una comprensión del momento particularmente delicado al que hemos sido arrojadxs. Esta idea plantea también la posibilidad de un momento reactivo, de la organización de una fuerza antifascista, momento necesario que debe ser buscado con radicalidad de pensamiento y de acción para no caer en una rendición incondicional antes fuerzas oscuras que buscan, justamente, <em>eso</em> en el campo nacional y popular. Una pregunta, pues, es ¿cómo resolver esta catástrofe? Y una respuesta incipiente: afirmar nuestra lengua, organizar la fuerza, preservar nuestra humanidad, volver a ser Estado: popular, democrático.</p>



<div style="height:40px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-19c89f8b5c9469d161bdaf1409a6d7da wp-block-paragraph">Buenos Aires, 10 de junio de 2024.</p>



<p class="wp-block-paragraph">*CONICET</p>
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		<title>Des/igualdad &#8211; Por Rocco Carbone</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 22 Aug 2025 12:10:24 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>La desigualdad es una amenaza para la igualdad en todas partes. Este texto mira más allá de los confines nacionales. Las expresividades tanáticas del capitalismo financiero requieren que el campo de la emancipación cultive una igualdad radical.</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/des-igualdad-por-rocco-carbone/">Des/igualdad &#8211; Por Rocco Carbone</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
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<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-c4347109b7e8648ae2720dfe87bb7f43 wp-block-paragraph"><strong><em>La desigualdad es una amenaza para la igualdad en todas partes. Este texto mira más allá de los confines nacionales. Las expresividades tanáticas del capitalismo financiero requieren que el campo de la emancipación cultive una igualdad radical.</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-173bfd1482c7da3a50ec4458c5b855be wp-block-paragraph"><strong>Por Rocco Carbone*</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d5e18531e670bd10ca130847a62fe9c1 wp-block-paragraph"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></p>



<div style="height:65px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-drop-cap has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-8d81f165d8eed6feecc7d31d4fb1aa6a wp-block-paragraph">En nuestra época se organizó una escena política singular alrededor de la palabra <em>fascismo</em>. Existen organizaciones políticas que se hicieron del Estado -o que están en su dintel: el caso de España- que rechazan con fiereza la categoría para sí; pero no pueden encubrir la operatividad política inherente al poder fascista que les es propia. Algunas vertientes de las izquierdas, en cambio, debaten si es <em>neo</em>, <em>post</em> o <em>pre</em> como si la cuestión -en realidad, el problema- fuera de incumbencia teórica, a tratarse en un gabinete, escrutarse en un aula o argumentando en alguna revista politizada, próxima a una publicación referateada. Por último, hay también una línea del progresismo que ha optado por el negacionismo.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-7cbb786bf4aa0cdfc30fe6983620eb0c wp-block-paragraph">Interesa socializar aquí alguna reflexión teórica como guía para la acción. Deberíamos plantearnos una serie de preguntas acerca de esas afirmaciones que limitan el fascismo a una experiencia histórico-política europea, que apuntan su irrepetibilidad, que indican su carácter específico como formación política acotada a una nación y que muy a menudo presentan una “tesis” consoladora: luego de 1945 los pelos de Mussolini desaparecieron y no volvieron (ni volverán) a crecer. O sea: el poder fascista desapareció. En este punto se me ocurre la máxima: <em>lo conocido con frecuencia es reprimido</em>. Una oración de esta índole podemos dedicársela sin duda al campo de la reacción toda vez que rechaza para sí la categoría de fascismo. Pero, ¿esa máxima sólo le cabe al campo de la reacción? Pensar el fascismo como un fenómeno histórico-político único lo ayuda a pasar desapercibido cuando resurge o retorna.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-7c80eab7cd5d34f4a3481531f4a47d84 wp-block-paragraph">En su momento, la COMINTERN llegó a una expresión sintética para calificar el fascismo arqueológico: “brazo armado del capital”. Ese diagnóstico sigue siendo aceptable. “Para el gran capital -o más bien para una parte de él- el fascismo solo puede ser útil en ciertas situaciones peligrosas; pero cuando ya no es necesario lo <em>desecha</em>” (2004: 76). Esta línea aparece en las páginas finales de <em>El fascismo nunca ha estado muerto</em>, un librito abigarrado de ideas y arborescente de un viejo profesor italiano: Luciano Canfora. El fascismo sigiloso del siglo XXI es la expresión política del capital financiero <em>glocal</em> (global y local). Una de las expresiones del capitalismo financiero extorsivo y cada vez más internacional es el FMI; otra: las aristocracias tecnológico-financieras glocales: Galperin -criticado recientemente por Mindlin (“Mindlin cuestionó a Galperin por haberse mudado a Uruguay para pagar menos impuestos”, <em>LaPolíticaOnline</em>, 5/8/2025)-, por ejemplo, es una expresión a escala de Amazon; otra más: los monopolios corporativos globales absolutistas totalitarios. Las expresiones del capitalismo financiero centralizan en pocas manos -Mark Zuckerberg, Jeff Bezos, Larry Ellison, Bernard Arnault, Elon Musk, el puñado más conocido- las acciones de las empresas más dispares; las coordinan, las controlan y, a través del crédito, convierten a países enteros -y también a sus industriales- en subalternos, atentos a cualquier gesto de mando. El caso local es elocuente. Todo fascista sigiloso (m./f.) del siglo XXI tiene siempre una selfie con Elon Musk o Donald Trump.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-5cd4d1e8c08ee882bcacf2814a5100e7 wp-block-paragraph">Que el fascismo sea expresión del capitalismo financiero no es una novedad. En 1934, Mario Missiroli, cuando aún era fascista, en “L’economia corporativa”, una parte del libro <em>Studi sul fascismo</em>, escribía: “El capital productivo ha sido sustituido, en la jerarquía de los valores económicos, por el capital financiero. La especulación amenaza con matar a la empresa [&#8230;], prospera en el comercio de valores, se aprovecha de las tarifas arancelarias, se enriquece con la inflación que, en cambio, empobrece a la comunidad. Es una monarquía absoluta, omnipotente e invisible, que desafía al Estado, a las autoridades fiscales, a los consumidores y a los trabajadores al mismo tiempo” (Zanichelli: Bologna, 1934, pp. 277-278). De esto desciende que como todo fenómeno político proteico puede repetirse, sobre todo si nexado con el devenir del capitalismo. Claro: con los necesarios ajustes que derivan de los cambios de costumbre, de los usos del lenguaje, de las transformaciones de la vida capital y de la geografía en la que se verifica.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-231c60d5cac8cbdcbea4ba362fa77216 wp-block-paragraph"><em><strong>La historia y sus leyes</strong></em></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-00b43b5530093cd06a86df02a37c2f39 wp-block-paragraph">En las primeras páginas del librito de Canfora leemos que el fascismo “mucho después de su colapso político y militar, continuó alimentando el debate historiográfico, como también, y, sobre todo, político, tan animado que se convirtió, a su vez, en parte de la realidad política. Durante la segunda mitad del siglo XX y más allá. Nunca abandonó la escena. <em>Como es normal es un movimiento derrotado, operó entre bastidores</em>” (p. 10). Puesto que la historia se repite dos veces, una entre bastidores y otra en el centro de la escena, y puesto que el poder fascista salió de detrás de bambalinas, vamos a organizar y ejemplificar algunas modalidades o comportamientos para reconocer algunas manifestaciones <em>públicas</em> de ese poder. Guiados por Cánfora podemos decir que: “En rigor basta un poco de esfuerzo mental para comprender [esas modalidades públicas]. Si podemos hablar legítimamente de mafia ‘nigeriana’, ‘chechena’, ‘marsellesa’, etc., sabiendo muy bien que la mafia, tal como surgió y se desarrolló en Sicilia, tiene sus propias peculiaridades históricamente identificables y determinadas por un entorno específico, igualmente legítimo, y sobre todo útil a nivel cognitivo, será suficiente hablar de ‘fascismo español’ o ‘báltico’, etc., para hacer referencia a territorios distintos de Italia y a períodos posteriores a 1922-1945. Lo mismo se aplica a categorías interpretativas como ‘jacobinismo’, ‘reformismo’, ‘maximalismo’, ‘cesarismo’, etc. Adelante, avancemos” (pp. 37-38). Este viejo historiador me gusta.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-5f1e8163668139972ccce5f20c3ea9c4 wp-block-paragraph">Veamos algunas de esas modalidades (puede haber otras, desde ya) o comportamientos:</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-0e47e012350a80bd86af22b906d5e213 wp-block-paragraph">&#8211;<strong><em>Indigencia de la lengua</em>.</strong> Roberto Calderoli, político que revista en la Liga Norte, se refirió a una diputada italiana de origen africano (nacida en la República democrática del Congo), Cécile Kyenge, calificándola de “orangután”; en esta misma línea “argumental” insiste el presidente Milei cuando se refiere a los “mandriles”. Esta pobreza lingüística se debe a que el fascismo del siglo XXI recluta “medianías”, figuras políticas rastreras: a la altura de la degeneración del capitalismo en su momento financiarizado o algorítmico (me gusta/no me gusta). Esta pobreza conceptual e intelectual se verifica también a través de modos de la inversión. Un ejemplo: Galezzo Bignami entre 2018 y 2024 fue jefe de bancada de Fratelli d’Italia (el partido de Giorgia Meloni) en la Cámara de Diputados del Parlamento italiano. Este señor de casi 50 años, cuando era más joven, apareció en varias fotos vestido de jerarca nazi. En una se lo ve con una esvástica en el brazo izquierdo impresa en una faja roja. En julio de 2025, Francesca Albanese, relatora especial de Naciones Unidas para los territorios palestinos ocupados y una de las voces internacionales que denuncia el genocidio en curso en Gaza, fue invitada al Parlamento italiano a presentar un informe a partir de su propia experiencia en norte de África (lo que en lengua colonial llamamos “Oriente medio”). Bignami firmó un petitorio en el que se decía: es “irresponsable hospedar en lugares institucionales a sujetos que vehiculan ideas antisemitas”. Subvertir el propio devenir identitario (lo que se es), asignándoselo a otrx, es una práctica usual del poder fascista. ¡Lxs zombis son siempre lxs demás!</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-fa3f5657ceecdf28902910fcde12c5a2 wp-block-paragraph">Esta indigencia intelectual concierne también a la interpretación de la historia, siempre capciosa. Lo que ayer fue declaradamente fascista hoy suele presentarse como una expresión política democrática y republicana. En 1987 en Sorrento, ciudad del sur de Italia cercana a Nápoles, se llevó a cabo el XV Congreso del Movimento Sociale Italiano. El MSI fue el heredero explícito del fascismo arqueológico luego de la Segunda Guerra Mundial. Fue el aparato político del fascismo dentro del nuevo contexto democrático. Pues bien, en 1987, el secretario político, Giorgio Almirante, dijo que el fascismo era “el destino” del MSI. Palabras dichas 41 años después de la fundación de ese aparato político. De hecho, el propio nombre del movimiento (MSI) es un calco de la Repubblica Sociale Italiana. La RSI, también conocida como Repubblica di Salò, fue un estado títere creado por la Alemania nazi en el norte de Italia en septiembre de 1943. Actuó como instrumento de la política de ocupación alemana. Fue dirigida por Mussolini y se trató de un estado colaboracionista que operó bajo el control alemán hasta la liberación de Italia en 1945. Su objetivo consistió en gobernar los territorios italianos ocupados por los alemanes, reprimir la resistencia partisana, perseguir a judíxs y a los opositorxs antifascistas. Respecto al XV Congreso Canfora sostiene que “quienes entonces [1987] militaban en el MSI o incluso lo dirigían -ya fueran maduros o jóvenes o muy jóvenes- eran y conscientemente se proclamaban, o en todo caso se sentían, ‘fascistas’, o al menos -variante proactiva y voluntarista- ‘neofascistas’” (p. 60). El MSI mantuvo su nombre hasta 1994, cuando se transformó en Alleanza Nazionale y entró a formar parte del primer gobierno del autoproclamado “liberal” Berlusconi, un Menen italiano sin patillas. Hoy, los herederos del MSI, orgullosos de “no renegar” del pasado del movimiento, están en la cima de la República Italiana, con Giorgia Meloni, quien, en diciembre de 2022, sostuvo públicamente que “[el MSI] ha llevado hacia la democracia a millones de italianos derrotados por la guerra. [&#8230;] se puede estar de acuerdo o no, pero ha sido un partido de la derecha democrática, de la Italia democrática y republicana. Ha desempeñado un papel en la lucha contra el terrorismo”. “Terrorismo” allí quiere decir <em>comunismo</em>. Poco antes, en octubre del mismo año, en el discurso de investidura ante las Cámaras, sostuvo: “Provengo de una historia política que a menudo ha sido relegada a los márgenes de la historia republicana” (Canfora, p. 60). Meloni se refiere a la historia política del MSI, que <em>no </em>ha sido relegada a los márgenes de la historia republicana, como sostiene ella, sino que ha estado <em>siempre al margen</em> de la historia republicana de Italia. Así debe ser leído el pasaje del presidente del Consejo.</p>



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<figure class="aligncenter size-large"><img decoding="async" src="https://s1.elespanol.com/2022/09/26/mundo/europa/706189630_227478318_1706x960.jpg" alt=""/><figcaption class="wp-element-caption"><em>Giorgia Meloni. Foto:&nbsp;Reuters.</em></figcaption></figure>
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<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-7cda6b4d1bebfd0ccc25f742c8ce394c wp-block-paragraph">Meloni conoce bien la historia del neofascismo posterior al fascismo arqueológico -post 1945- pues a los 15 años se unió al Fronte della Gioventù, la organización juvenil del MSI, y también participó en el FUAN (Fronte Universitario d’Azione Nazionale), la organización universitaria del Movimento, que tenía una ideología neofascista y anticomunista (se organizó en 1950 y se disolvió en 1996). Ocupó también el cargo de coordinadora regional del Fronte della Gioventù en la región del Lazio. Esta es la amiga Giorgia, la que regala pasaportes. “A instancias de Palazzo Chigi [sede del gobierno y residencia del presidente del Consejo de Ministrxs], el presidente argentino ha obtenido la nacionalidad del país de tres de sus cuatro abuelos. Una sorpresa en la que Giorgia Meloni venía trabajando desde hace algunos meses. [&#8230;] Una historia que [&#8230;] se asemeja a la de millones de ciudadanos argentinos, entre ellos el otro ex presidente del país sudamericano Mauricio Macrì. Una historia que [&#8230;] comenzó en Calabria, en uno de los innumerables pueblos diseminados entre Cosenza y Rosarno, de donde Francesco Milei, conocido como “Ciccio”, partió con su madre y sus tres hermanos en 1926. El abuelo de Javier (Francesco Malfetano, “A Milei la cittadinanza italiana: ‘Uno dei nonni partì dalla Calabria’”,<a href="http://www.ilmessaggero.it/politica/a_milei_la_cittadinanza_italiana_nonni_parti_dalla_calabria-8535704.html?refresh_ce">www.ilmessaggero.it/politica/a_milei_la_cittadinanza_italiana_nonni_parti_dalla_calabria-8535704.html?refresh_ce</a> (13/12/2024).</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-e7d4b9e9167043de043c2e87fabb7333 wp-block-paragraph">&#8211;<strong><em>Ideas primitivas y supremacistas</em>.</strong> “Argentinos de bien” es una evidente idea primitivamente supremacista pues implica una simetría inversa o especular: la existencia de <em>los</em> argentinos de mal. “Somos estéticamente superiores”: esta oración sintoniza con un pensamiento racista y el racismo es la forma típicamente occidental de supremacismo blanco. Estas cuestiones no pasan solo en nuestro país. En Finlandia, por ejemplo, están los “verdaderos finlandeses”. Esta es una de las consignas de un partido <em>ultra</em> que en junio de 2023 ganó las elecciones, conocido como Partido de los finlandeses. E él revista Wille Rydman, quien, en julio de 2023, en referencia a los judíos, dijo: “A los nazis no nos gusta esta mierda” (Canfora, p. 7). En la línea del primitivismo supremacista podemos ubicar tanto a <em>Alternative für Deutschland</em> (Alternativa por Alemania), que tiene un claro sesgo xenófobo y antisemita, o al segundo gobierno Trump, que hace fortuna con una consigna de impacto seguro: MAGA &#8211;<em>Make America Great Again</em>&#8211; ¡y con lxs migrantes latinoamericanxs deportadxs!</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-190f15c9423884720b909e35bb827c4a wp-block-paragraph">&#8211;<strong><em>Medianía</em>.</strong> El fascismo suele (re)surgir en momentos de crisis o ante ciertas situaciones peligrosas. La Patria Grande -idea y organización- fue un entramado <em>peligroso</em> para la vida capital en América Latina, pues movimientos plebeyos se hicieron del poder público para conducir la estatalidad. Y la pandemia, que afectó la acumulación sin fin del capital también constituyó un momento de peligro. A eso llamo crisis. En la clave clasista, el fascismo “tiene un horizonte fundamentalmente nacional y se apoya en las clases medias” (Canfora, p. 76). El horizonte “nacional” de Milei se verifica en la sacralización de la propiedad privada, de lo propio, y el nacionalismo es eso: lo propio. En este sentido, el (re)surgimiento del fascismo se vincula con los comportamientos de la clase media. La experiencia de gobierno actual empezó a organizarse en un momento absoluto -global- de crisis: la pandemia. En los instantes históricos críticos, la clase media suele dirigir su atención a la clase que le inspira confianza, sea por narrativa o por acción o por ambas: la clase propietaria. Sin embargo, cuando las grandes-mayorías-que-dependen-de-su-trabajo-para-vivir tienen nitidez acerca de <em>su</em> proyecto de clase, cuando cuentan con una dirección perspicaz, firme, audaz, pueden inspirar confianza -y hasta entusiasmo- en las capas medias. En la pandemia la clase media volvió a referenciarse en la clase que concentra la propiedad en sus manos. Me refiero a la <em>gran propiedad</em>, a las grandes fortunas acumuladas por sustracción de la riqueza producida por la clase trabajadora. Puesto que el presidente Milei sostiene y es sostenido por ese poder clasista no puede ser considerado un <em>outsider </em>de la política: surgió del corazón del capital, de la clase que detiene en sus manos la gran propiedad. La idea de gran propiedad remite a poseer grandes capitales, múltiples saberes, controlar la mediaticidad monopólica, contar con una red nacional e internacional de puntos de apoyo, con una jerarquía tupida de instituciones, tener una cantidad indeterminada de privilegios sociales, estar sostenido por una parte conspicua del poder judicial, etc. “El capitalismo no es una abstracción: es un sistema vivo de relaciones de clase que, ante todo, tienen necesidad del poder estatal” (Trotsky, <em>Historia de la revolución rusa</em>, pp. 813-814). Ante la crisis o ante un momento de peligro, ese sistema trata de ubicar alguna modalidad del poder fascista en el corazón de la estatalidad con el propósito de descargar las patologías del poder capital sobre los hombros de la clase trabajadora y cuidar de la clase de la gran propiedad.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-f0b703339de85fd944242608f0c58b5c wp-block-paragraph">La clase media es una medianía: capaz de fuertes -y aceleradísimos- impulsos, pero, a la vez, una clase sin resistencia. Ante el fracaso siente miedo, se espanta, pierde valor. Y cuando sobreviene una crisis puede perder las esperanzas en la emancipación. Entonces desborda de desilusión, tristeza, apatía, descontento, frustración. Además, sus estados de ánimo son muy cambiantes, suelen ser rápidos y violentos, condición que le imprime inestabilidad al impulso emancipador. De todas las condiciones que se requieren para afirmar la emancipación, la más inestable es el estado de ánimo de la clase media. Esto que describo suele o puede acontecer cuando la herramienta de la emancipación titubea, se inclina hacia la socialdemocracia y no es lo suficientemente decidida para guiar las expectativas y las esperanzas del movimiento elemental de las grandes mayorías -de las clases trabajadoras (bajas y medias). La reacción sobrevine si la emancipación no se mantiene firme, si no mantiene su propio <em>número</em>, es decir, <em>su cohesión de clase</em>; si sus cuadros se distraen del proyecto de poder y de estatalidad plebeya y pierden perspicacia, firmeza, audacia. En ese instante se precipita un reflujo que contrarresta la amplificación democratizadora. En este instante la clase media suele o puede distraerse de la emancipación y buscar su “salvación” en el campo opuesto: el de la reacción. Cuando la marea es ascendente y la ola emancipadora, expansiva, las grandes mayorías trabajadoras arrastran a la clase media. En el momento del reflujo, sucede el movimiento inverso: la clase media arrastra a grandes sectores de las mayorías trabajadoras hacia la reacción, <em>que es su propia perdición</em>.</p>



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<figure class="aligncenter size-large"><img decoding="async" src="https://s1.elespanol.com/2023/04/20/omicrono/defensa-y-espacio/757685033_232572846_1706x960.jpg" alt=""/><figcaption class="wp-element-caption"><em>Elon Musk, CEO de SpaceX.&nbsp;Foto: Reuters | M. Fernández.</em></figcaption></figure>
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<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-ad06b128e74c94a057fe28cb73fe6930 wp-block-paragraph">&#8211;<strong><em>Lanzallamas</em>.</strong> Esta palabrita refiere a una comunicación política incendiaria, propia de cierta familiaridad con el fuego. El fascismo sigiloso del siglo XXI tiende a la monopolización de la información. En la Argentina estamos ante una escena de mediaticidad monopólica reforzada por el algoritmo de lo que banalmente aceptamos con el nombre de redes sociales y que son en verdad aparatos del capitalismo digital, que responden a la gran propiedad privada concentrada (por caso, X es de propiedad de Elon Musk) y que nos instruyen en los modos cognitivos achatados, deshistorizados y homologados de la glocalidad del capital. Esta situación es muy problemática porque no deja espacios a las voces de minorías y además genera cierta disposición a la censura y hasta a la autocensura, idea que podría expresarse así: “para qué voy a hablar si nadie me escucha”.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-cd901f47e90ad2d3100f56bf072192ea wp-block-paragraph">&#8211;<em><strong>Tecnicismos incom-probables-prensibles</strong></em>. “La inflación anual que viaja” a no sé qué velocidad y que según ellos es menos expresión de la lucha de clases y más parecida a un tren bala. Un ejemplo. Otro emergente conspicuo se lo escuchamos en la cena organizada por la Fundación Faro, el <em>think tank</em> que dirige Laje, Agustín. En la ciudad menemista de Puerto Madero, el presidente sostuvo: “La canasta básica viaja a menos del 10% y los salarios crecen sistemáticamente desde abril. Sacamos a 12 millones de personas de la pobreza y a 2.5 millones de chicos de la pobreza”. Economicismo que encubre a esas personas que se arrojan con toda su humanidad en los tachos de basura para comer o hacerse de una prenda de ropa. La “novedad” del fascismo sigiloso del siglo XXI, concediéndosela, es una alarmante fuerza político-estatal destituyente de la estatalidad y encaminada a afirmar sus intenciones de dominación, basada en teorías económicas. Éstas -empalmadas con la sacralidad de la gran propiedad privada, el poder de las aristocracias tecnológico-financieras, la fuerza expansiva de los monopolios corporativos globales absolutistas totalitarios- ha tomado el lugar que las teorías raciales tenían en el fascismo arqueológico. De ahí que los pueblos considerados “inferiores” -en el siglo pasado: “latinos”, “eslavos”, “judíos”- hayan devenido clases: trabajadoras, construidas como “inferiores” -por eso se las puede despojar de su condición existencial- en tanto carentes de (gran) propiedad. De otro modo, esto quiere decir alejar lo más posible del Estado y del ejercicio del poder a esas clases. En esta serie de cosas, al pueblo palestino -mano de obra del Estado de Israel en tiempos de no exterminio de masas- se le quiere negar el lazo social con su tierra. Esto es: con la soberanía, lo propio, la existencia.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-2ff0d7820ac13011bf2f8087e7bdabc4 wp-block-paragraph">&#8211;<em><strong>Arte de la guerra/represión</strong></em>. Estas modalidades de la violencia devuelven protagonismo e infunden autoestisma a grupos políticos y sociales reaccionarios. En la penúltima marcha por Palestina (julio 2025), sobre Corrientes y 9 de Julio, a metros del Obelisco, un grupo conspicuos de automovilistas se bajaron de sus autos con actitud agresiva para increpar menos a la militancia que a la policía: los invitaban a reprimir la manifestación contra el genocidio. Un policía en moto se alejó y allí empezaron los improperios de los automovilistas. Quedó reverberando en el aire el pedido de uno de ellos dirigido a un policía: “laburá, limpiá la calle”. En otro orden de cosas: la represión de los miércoles en plaza Congreso presenta un proceso social degenerativo insoportable. Habla de la fuerza del Ejecutivo, que se expresa por la intimidación con medios siempre más o menos legítimos, de opaca legalidad. Un freno a tiempo puede sobrevenir de una oposición solvente, dotadas de ideas claras y convincentes, representación a religarse con el movimentismo social en conflicto con el poder de gobierno y que en nuestro país no ceja pese al arte de la guerra; y a las amenazas: una reciente la escuchamos con motivo de la última cadena nacional: “<strong>Si ustedes quieren volver atrás, me van a tener que sacar con los pies para adelante</strong>”. Con esta oración, de sesgo mortuorio, el presidente se dirigió a ese segmento del Congreso que trata de sostener dos instituciones al borde del abismo: una educativa -la universidad- y otra sanitaria -la del Hospital Garrahan-.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-982d2fd2bfd0337fdd805dcb5b70b636 wp-block-paragraph">&#8211;<strong><em>Detención</em>. </strong>Una tarea del poder fascista es la detención. Tiene distintas expresiones: exilio-persecución-muerte (Julio A. Mella, Severino Di Giovanni), persecución y asesinato (Giacomo Matteotti), persecución y cárcel (Gramsci, Cristina Fernández), campo de concentración/desaparición y genocidio en los momentos de mayor radicalización reaccionaria. La función de la detención es uniformar las sociedades: lograr la homologación absoluta de sus miembros. Y suele ser concurrente con la intimidación: “intimidar a partidos contrarios con acusaciones inverosímiles o a opositores individuales con aluviones de querellas [&#8230;], demonizar a gobiernos anteriores anunciando ‘comisiones de investigación’ de manera constante” (Canfora, p. 24), vituperar a los otros poderes del Estado: si una rata aparece en su casa, señor/a lector/a, usted tratará de desalojarla. A eso invita el presidente Milei a la sociedad cuando equipara el Congreso con un “nido de ratas”: inhibir el poder más plural, clasista y federal del aparato liberal republicano democrático.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-db804dabf0a84c8adf096f874c4cd19d wp-block-paragraph">&#8211;<em><strong>Corrupción (choreo)</strong></em>. “Con la tuya” puede traducirse como “eso que vos no tenés, te lo robó alguien”. Y ese <em>alguien</em> tiene nombre y apellido. En Europa son los colectivos extracomunitarios (la ola imparable de migrantes procedentes de mundos ex coloniales). En EE.UU. son los colectivos migrantes latinoamericanos, deportados, y encerrados por el carcelero salvadoreño. Los judíos del siglo XX han sido reemplazados por lxs inmigrantes como blanco del odio de las masas descontentas. En la Argentina esa identidad tiene una declinación política: es el K y, más generalmente, la emancipación. La idea que expresan pobremente con la frase “con la tuya”, sin embargo, no es del todo errónea: lo que socialmente nos falta es la igualdad que nos expropió la clase de la <em>gran</em> propiedad, que sostiene el poder teratológico de gobierno.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-3af148759c18490c0a711ac6deac4244 wp-block-paragraph"><em><strong>Propuesta</strong></em></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-76447781d1fa17a5fe5ee54d633e3bd3 wp-block-paragraph">Es legítimo alarmarse, <em>ocuparse</em> en vez de preocuparse (la indignación es una cosa inútil si no se ordena políticamente), y no pecar de estupidez cuando observamos que se repiten estos comportamientos, que son propios del poder fascista: “Se trata de un sistema de autoridad que podría definirse como ‘reaccionarismo capilar de masas’, que gira en torno a clases medias empobrecidas, antipolíticas y vagamente xenófobas” (Canfora, p. 24). Todo esto que tratamos de interpretar ha fallado, ha encontrado un límite ante la organización de esa fuerza que en otros momentos de la historia llamamos revolución. Último: el fascismo es una latencia en la historia de los pueblos que se ofrece como apoyo a todo poder interesado en obstaculizar la <em>emancipación</em>. Es ésta sin embargo la potencia que logrará disputarle el consenso al poder anfibio que por ahora se ha hecho del Estado. Esa disputa no será sencilla dada la naturaleza ambigua, contradictoria, dual del poder fascista, que combina la agitación con la represión, la memoria del neoliberalismo del menemato con la “memoria completa” del horror, junto con las modalidades serviciales del poder mafioso.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-809592851dd443dc27d2cd2c40330dba wp-block-paragraph">Las <em>izquierdas</em> -revolucionarias y nacional-populares-, que tienen como horizonte y tarea la emancipación, deben enfrentar y resolver, teóricamente, desde el movimiento, y operativamente, desde la parte de la estatalidad que aún ocupamos, el problema más acuciante del momento actual: las crecientes desigualdades (que estallan con peculiaridades estrictamente nacionales en cada país).</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d9245ea3042884bff11220996f6c0f7f wp-block-paragraph"><strong>Igualdad es una de nuestras consignas. </strong>Esa antigua virtud en clave popular quiere decir: reciprocidad social, voz pública, poder dentro del Estado, dignidad, participación en la toma de decisiones.</p>



<div style="height:65px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-4c77086bf9f5353393529301b8b1750b wp-block-paragraph">Viernes 22 de agosto de 2025.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-605a43227e1a74da2762b65f3f122017 wp-block-paragraph">*Filósofo y analista político. CONICET.</p>



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<h2 class="wp-block-heading"><strong>Campaña colaborá con LA TECLA EÑE</strong></h2>



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		<title>Movimiento a la igualdad contra la psicosis &#8211; Por Rocco Carbone</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 09 Feb 2026 16:42:45 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Destacada]]></category>
		<category><![CDATA[Rocco Carbone]]></category>
		<category><![CDATA[Capitalismo]]></category>
		<category><![CDATA[emancipación]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Tiempo de aturdimiento político. Es un instante difícil, pero llegarán tiempos mejores. Se trata menos de un optimismo obtuso que de una ley de la historia. Por ahora, se trata de resistir, mantenerse de pie, luchar para organizar un poder alternativo emancipador.</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/movimiento-a-la-igualdad-contra-la-psicosis-por-rocco-carbone/">Movimiento a la igualdad contra la psicosis &#8211; Por Rocco Carbone</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
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<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-a9c728222c6c318e6c24c0f73a010587 wp-block-paragraph"><strong><em>Tiempo de aturdimiento político. Es un instante difícil, pero llegarán tiempos mejores. Se trata menos de un optimismo obtuso que de una ley de la historia. Por ahora, se trata de resistir, mantenerse de pie, luchar para organizar un poder alternativo emancipador.</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-173bfd1482c7da3a50ec4458c5b855be wp-block-paragraph"><strong>Por Rocco Carbone*</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d5e18531e670bd10ca130847a62fe9c1 wp-block-paragraph"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></p>



<div style="height:67px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-drop-cap has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-71aabf3fc4d4cf5d6b831e55195dad90 wp-block-paragraph">Guiadxs por Víctor Serge y sus <em>Memorias de un revolucionario</em>, podemos decir que estamos atravesando un momento de psicosis colectiva: un estado mental difuso que se precisa a través de una escisión o pérdida de contacto con la realidad. En este momento, el sentido crítico, ese sentido que la humanidad ha organizado con la modernidad, con la inteligencia moderna, que hemos adquirido muy laboriosamente, está siendo estrangulado. Además, estamos atravesando un momento político-existencial en el que la calumnia es empleada con fuerza: contra el campo propio, contra Venezuela, contra Cuba, contra Cristina, contra Milagro, contra Kicillof, también, contra la emancipación. Estamos atravesando un momento político en el que los métodos fascistas, los métodos fascistas de dominación de las masas, del espíritu de las masas, adoptan los procedimientos de la la gran publicidad comercial. Esos procedimientos están encerrados en ese aparatito que llevamos en el bolsillo: el celular. A través de las redes sociales, que de social no tienen nada, y que bien visto son aparatos del capitalismo digital, el celular promueve un fondo de atontamiento (lo que llamamos banalmente <em>scrolleo</em>) y también una violencia frenética; esa que vemos, por ejemplo, en una red como X, que es de propiedad de un solo milmillonario: Elon Musk. Esas tecnologías narcóticas, sector en permanente expansión, expresión de la digitalización del capital, complemento inverso de las políticas de desindustrialización (“don Chatarrín”) y el reemplazo de la industria por actividades parasitarias, producen y venden el aire contaminado que respiramos: comunicación, publicidad, todo tipo de estudios de medición de imagen y otras sarasas. Atravesamos un momento político en el que la inteligencia humana es humillada. Atravesamos un momento político de aturdimiento. Nos aturden con afirmaciones enormes e inesperadas. Pienso, por ejemplo, en la expresión “sacamos a no sé cuántos millones de la pobreza”, que oscilan en un puñado de días entre nueve, once y veinte. Esas afirmaciones enormes e inesperadas se religan con el improperio permanente. Todo eso nos aturde, nos sorprende, y una sorpresa reiterada, paradójicamente, deja de ser tal. No logramos concebir cómo es posible mentir de esa manera, descarnada, brutal, escandalosa. Esa brutalidad tiene un efecto sobre nosotrxs. Nos intimida. Frente a esas brutalidades nos intimidamos. Sin embargo, reconocemos esas imposturas, la impostura del presidente Milei, la impostura del presidente <em>Fanta</em> en Estados Unidos; es decir, somos capaces de identificar sus engaña pichangas, pero en función de esa psicosis colectiva, trastabillamos, dudamos de lo que escuchamos y vemos, y tendemos a decirnos que ese frenesí -el frenesí de Trump, de Milei, y de unos cuantos otros- tal vez tiene alguna justificación interior que supera nuestro entendimiento. Pues bien, el éxito de este proceder político expansivo, el auge del poder fascista, se afirma en las épocas perturbadas, especialmente en épocas perturbadas. Y se expande a condición de que las minorías emancipatorias, que encarnan el espíritu crítico, queden amordazadas, silenciadas, humilladas y ubicadas al costado de la historia. Que queden reducidas a la impotencia por la razón de Estado y también por la falta de recursos materiales. El “no hay plata” de Milei nos habla exactamente de eso: del despojo de los recursos materiales de la clase trabajadora</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-eb3d1b0246ed2f89d178f82fa0a14037 wp-block-paragraph">Ante el fascismo, tenemos que ser capaces de afirmar un <em>movimiento a la igualdad</em>. Y el capitalismo en su fase <em>fascista</em> -esta palabra nombra un poder y una forma política antidemocrática transhistórica, esto es, que trasciende tiempo y espacio- tiende a aumentar las desigualdades. Es un paradigma de desigualidad. La igualdad es la reciprocidad, el modo en el que nos reconocemos, el mirarse unxs a otrxs. La igualdad es hacer algo para esa alteridad sin que sea inevitable cuantificar lo que hacemos. La cuantificación es un ideal del capitalismo. Un poeta martiniqués del mestizaje y la negritud, Édouard Glissant, en un libro suyo que se llama «Una nueva región del mundo», habla bellamente de la igualdad: “cada uno de nosotros necesita de la memoria del otro, pues no se trata de una virtud de compasión ni de caridad, sino de una nueva lucidez en un proceso de relación”. Esa nueva lucidez es una imagen inspiradora de la igualdad, que quiere decir aprender a cooperar, a trabajar juntxs para reparar el tejido, para remendar el rostro desfigurado del mundo. En el siglo XX el fascismo ha desfigurado el rostro del mundo. Y ahora lo está haciendo otra vez. Cada vez que nos cruzamos con un ser humano arrojado en la calle, cada vez que nos cruzamos con familias enteras integradas por niñxs que sobreviven en la intemperie, nos chocamos con ese rostro desfigurado.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-2736ca295333c54197f817e241c6e0da wp-block-paragraph">Son tiempos difíciles, pero van a llegar tiempos mejores. No lo digo desde un optimismo obtuso, sino apelando a una ley de la historia. Incluso es posible que esos tiempos estén más cerca de lo que creemos. Por ahora, se trata de resistir, mantenerse de pie, luchar para organizar un poder alternativo emancipador. Un propósito del poder emancipador, igualitarista -a ser organizados por movimientos, sindicatos, partidos políticos, centro de estudiantes, etc.- debería consistir en <em>hablar</em> a todas esas identidades perseguidas por el fascismo, que son identidades clasistas mayoritarias, que organizan su existencia alrededor del trabajo, tenga la forma que sea. <em>Hablarles</em> quiere decir ofrecerles una alternativa política. Y ésta consiste en organizar la solidaridad de clase, es decir, el poder de la clase, y construir otro sentido común. Éste, por ejemplo: que el clivaje esencial no es el que se da entre nativos y extranjerxs -como en los EE. UU.- o entre “gente de bien” y lxs otrxs -como en nuestro país. El clivaje esencial en nuestra sociedad se da entre quienes tienen privilegios, poder y riquezas, y quienes se ven sistemáticamente privados de ellos. En la Argentina, nuestro campo, tiene que volver a encontrar la capacidad de afirmar la igualdad <em>moral</em> &#8211;<em>de base</em>&#8211; de todos los seres humanos. Y desplazar del poder a la clase de la gran propiedad. Ese desplazamiento tiene un solo nombre: revolución.</p>



<div style="height:35px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-56c4599e153cb0d6c0752da2e2296f5e wp-block-paragraph"><em>La nota contine lenguaje inclusivo por decisión del autor.</em></p>



<div style="height:64px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-ef8f763b36808295d52ea75ca34f4a01 wp-block-paragraph">Lunes, 9 de febrero de 2026.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-605a43227e1a74da2762b65f3f122017 wp-block-paragraph">*Filósofo y analista político. CONICET.</p>



<div style="height:15px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



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<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-711ecc639830526b07951d8466ee2026 wp-block-paragraph"><strong>Alias de CBU: Lateclaenerevista</strong></p>



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