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	<title>El Salvador archivos - La Tecl@ Eñe Revista</title>
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	<description>Una Revista de Opinión</description>
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	<title>El Salvador archivos - La Tecl@ Eñe Revista</title>
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		<title>Tulita Alvarenga y el Che Guevara, cruce de destinos &#8211; Por Jorge Boccanera</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 06 Sep 2020 22:51:58 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Jorge Boccanera]]></category>
		<category><![CDATA[Che Guevara]]></category>
		<category><![CDATA[El Salvador]]></category>
		<category><![CDATA[FMLN]]></category>
		<category><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></category>
		<category><![CDATA[Tulita Alvarenga]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El pasado 25 de julio falleció Tulia “Tulita” Alvarenga, mujer comprometida con la lucha sindical y militante desde la fundación del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN) en 1980. Jorge Boccanera nos envía esta entrevista que cruza los destinos del Che Guevara con Tulita, como recuerdo y homenaje a esa mujer que junto a todos los luchadores salvadoreños bregó por el sueño de una patria más solidaria y justa.</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/tulita-alvarenga-y-el-che-guevara-cruce-de-destinos-por-jorge-boccanera/">Tulita Alvarenga y el Che Guevara, cruce de destinos &#8211; Por Jorge Boccanera</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong><em>El pasado 25 de julio falleció Tulia “Tulita” Alvarenga, mujer comprometida con la lucha sindical y militante desde la fundación del</em></strong> <strong><em>Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional</em></strong> <strong><em>(FMLN) en 1980. Jorge Boccanera nos envía esta entrevista que cruza los destinos del Che Guevara con Tulita, como recuerdo y homenaje a esa mujer que junto a todos los luchadores salvadoreños bregó por el sueño de una patria más solidaria y justa.</em></strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong><em>Por Jorge Boccanera*</em></strong></span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Una mujer serena, de gran sabiduría. Así vi a Tulita Alvarenga a inicios del 2000 en un barrio de San José, Costa Rica, ciudad donde yo había vivido ocho años atrás y trabado amistad con el salvadoreño Sebastián Vaquerano, por entonces director de EDUCA. Sebastián, que llegaría a embajador de su país en 2009, me había hablado de esta valerosa mujer revolucionaria, incluso del cruce con Ernesto Guevara en la Guatemala de Árbenz. Así que no dudé en trasmitirle mis deseos de conocerla y dialogar con ella, a lo que accedió. Sabía que Tulita guardaba una extensa experiencia de vida como luchadora y que de ningún modo su figura estaba muy lejos de haber sido solamente “la mujer de” Salvador Cayetano Carpio. Por supuesto ya conocía yo algo de la historia de El Salvador -masacre de 1932, Farabundo Martí, Miguel Mármol, Roque Dalton, el accionar del FMLN desde 1980 y por supuesto la trayectoria de un dirigente de la talla de Cayetano Carpio y su trágica muerte en 1983-, también había leído de éste último el libro <em>Secuestro y capucha</em> que reseña con pluma vibrante el padecimiento que padeció junto a Tulita en manos de los esbirros del régimen.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Finalmente de aquella charla con Tulita armé la entrevista que sigue, que inicialmente se publicó en la revista <em>Lezama </em>(Nº4, Buenos Aires, julio de 2004) y luego fue recogida en el libro <em>Entrelíneas 2</em> (ediciones Desde la Gente, Buenos Aires, 2006).</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Sirvan de homenaje estas líneas al recuerdo de esa maravillosa mujer fallecida en julio pasado, y a todos los luchadores salvadoreños que han bregado generosamente por el sueño de una patria más solidaria y justa.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #993300;"><strong>Tulita Alvarenga y el Che Guevara, cruce de destinos</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">A los 25 años Ernesto Guevara empieza a ser el Che. Está en Guatemala, el parteaguas de su evolución política, donde se observa un indudable salto de conciencia. Integra el grupo de asilados que llena la embajada argentina en una Guatemala a las puertas del golpe de Castillo Armas. Acomoda la bombilla pensando, quizá, que no hay ser más solitario que un argentino tomando mate entre extranjeros que observan extrañados el rito. Casi nadie lo conoce –algunos lo creen “agente peronista”- y él ignora quiénes son esas personas con las que va a compartir dos meses interminables de encierro. No sabe ni tiene por qué imaginarse los destinos de esas vidas que caminan al lado suyo: como el líder estudiantil guatemalteco Ricardo Ramírez (con los años se transformará en Rolando Morán, comandante del Ejército Guerrillero de los Pobres), el diputado guatemalteco comunista y diputado campesino Carlos Manuel Pellecer, (pronto a convertirse en un converso) o Tulita Alvarenga, esa mujer sencilla que le sirve un plato de comida (una dirigente popular salvadoreña a la que espera una vasta  experiencia guerrillera). </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La historia guarda cruces de vidas, esporádicos pero tenaces, que van más allá del dato anecdótico por la proyección posterior de los personajes. Guevara llega a Guatemala  a fines de 1953 y permanece allí alrededor de nueve meses, dudando entre seguir viaje a China o a Europa. Se acaba de recibir de médico en Argentina, pero en su nuevo destino realiza trabajos fugaces y mal pagos: vendedor callejero de una figura de lata con la imagen del Cristo negro de Esquipulas, enfermero, pintor de brocha gorda y, entre otras labores, peón en una cuadrilla que descarga barriles de alquitrán. La mujer que le acaba de alcanzar una fruta, Tulita, arribó escapando de la represión de El Salvador, pero su compañero sigue preso; nada menos que el dirigente Cayetano Carpio, “Marcial”, quien años después se convertirá en el máximo dirigente del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Bajo la parsimonia de esa mujer de extraño nombre, “Tulita”, que vive hoy en Costa Rica, se agita una vida de lucha y de décadas de clandestinidad. Este es su testimonio: <em>Nací en Plazuela Ayala, un barrio popular y muy pobre de San Salvador. Mi papá, Filadelfo Morales, obrero de la construcción, murió cuando yo tenía tres años y quedé al cuidado de mi mamá Carmen Alvarenga. Yo uso el apellido de mi mamá porque yo era hija natural, ilegítima, como decían antes, y a pesar de que mi papá me sacó la partida de nacimiento me pusieron el apellido de ella. Mi papá eligió mi nombre, ‘Julia’ dijo, pero el empleado del registro civil no sabía escribir bien y puso Tulia, así me dijeron ‘Tulita’ y me quedó para siempre. </em></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>Mi mamá no tenía profesión cuando murió él, yo comencé a trabajar de niña, a los diez años. Era hija única, trabajaba en una tienda donde me daban los útiles para que pudiera estudiar y la comida. Después ya saqué mi sexto grado, ¿verdad? Tuve dos hijos que crié solita. Seguí trabajando en tienda hasta que entré en una fábrica de gaseosas. </em></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>Yo no tenía inclinación gremial. Encontrar ese trabajo en la fábrica fue importante, más estable. Entré en 1947 y cinco años después se vino la represión. Antes, en 1930 hubo una matanza muy grande. Recuerdo a la gente atemorizada contando cómo sacaban camionadas de personas a matarlas  al campo, al que hablara contra el gobierno lo acusaban de comunista y eso era una muerte segura. Esta represión del ‘52 durante el gobierno de Oscar Osorio, fue en respuesta a la fuerza que estaba tomando el movimiento sindical y popular.</em></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>Me detuvieron el 26 de setiembre de 1952 porque yo era dirigente sindical. Cuando entré  a trabajar a la  fábrica existía una Asociación de Trabajadores de  la Industria de Bebidas, Gaseosas, Cerveza, Hielo y Agua Potable, pero estaban prohibidos los sindicatos. Las mujeres participábamos en la lucha reivindicativa, muchas se afiliaban aunque debían cuidar a los hijos después de las horas de trabajo. Yo estaba en la dirección del sindicato, me decidió ver las malas condiciones en la fábrica, los salarios bajos, los despidos injustificados, ¿verdad? </em></span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><img decoding="async" src="https://radiouruguay.uy/wp-content/uploads/2017/11/che_guevara_joven-860x570-c.jpg" alt="De los amigos que el Che tuvo en Guatemala, soy la única que está viva" /></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">En Guatemala se siente Guevara, por vez primera, parte en un conflicto político; el que desata el aplastante poderío norteamericano frente al gobierno reformista de Árbenz, agitando el fantasma del comunismo. El mismo embajador de Estados Unidos dirá luego de la entrada de los mercenarios: “Esta es nuestra primera victoria sobre el comunismo en todo el mundo”. Guevara frecuenta a exiliados cubanos que habían participado en el asalto al cuartel Moncada, al intelectual nicaragüense Edelberto Torres que acaba de publicar la biografía más completa hasta hoy de Rubén Darío, al norteamericano Harold White que se dice perseguido por la CIA, pero el diálogo principal lo tendrá con la peruana Hilda Gadea, en cuya biblioteca va a consultar libros del marxismo y numerosos autores desde Jean Paúl Sartre a César Vallejo. Divide su tiempo en el estudio del pasado prehispánico y la escritura de un libro sobre la función del médico en Latinoamérica. Frente a la acción desestabilizadora de la United Fruit, se acerca al Partido Guatemalteco del Trabajo (comunismo vernáculo), visita los sindicatos (duerme en la sede de la CGT guatemalteca), y ya en plena crisis realiza prácticas militares y se anota en brigadas de resistencia. En un texto escrito al calor de los hechos, “El dilema de Guatemala”, concluye: “Es hora de que el garrote conteste al garrote, si hay que morir que sea como Sandino”. Discute ardorosamente sobre la situación, y pasa de la confianza en Árbenz a exponer ante amigos más mesurados como el argentino Ricardo Rojo, la necesidad imperiosa de implementar una resistencia que vaya más allá de la instancia diplomática. El 14 de junio cumple veintiséis años en medio de un ambiente tenso; escucha por la radio que las autoridades alemanas, por presión de los Estados Unidos, retienen un envío de armamento adquirido por el gobierno guatemalteco.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>Estuve detenida casi un año. El gobierno, para justificarse, inventó un complot comunista y  amanecimos en la cárcel más de cien personas: profesores universitarios, estudiantes y obreros. Ese año murió Eva Perón; todas las embajadas argentinas tenían un delegado obrero con rango de diplomático, encargado de hacer llegar la propaganda a los sindicatos. Yo no tenía mucha idea de ella, más que se dirigía a los trabajadores como ‘mis descamisados’; querían implantar en todos los países el sindicalismo peronista. La  propaganda la hacía ver como una benefactora. Pasaron una película sobre Evita en San Salvador.</em></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>Pasé once meses presa. La presión popular hizo que el gobierno mandara algunos opositores al exilio. No había pruebas del complot, el gobierno optó por negar a los presos y quedamos secuestradas diez y ocho personas, entre ellas mi compañero, Cayetano Carpio; nos capturaron  juntos, militábamos en el Partido Comunista salvadoreño. Alguien pudo enviar unas notitas a la familia y la noticia de nuestra detención se difundió por la Asociación General de Estudiantes Universitario y abogados que pidieron la exhibición personal a la corte; pero la corte avisaba a la policía y nos cambiaban de lugar, nos escondían en sótanos; íbamos de cárcel en cárcel, a veces en ambulancias. </em></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>Una medianoche nos sacaron a catorce –el resto quedó adentro, entre ellos Carpio- y nos llevaron a Honduras. Allí la policía nos mete a la cárcel de Nacaome, un pueblito fronterizo, después en lancha nos llevan a  la ciudad de Mapala. Se enteró la Federación de Estudiantes Universitarios de Honduras y reclamó por nuestra libertad. Fue que decidieron, antes que dejarnos libres en territorio hondureño, mandarnos a Guatemala. Viajamos en lancha y después en avión hasta cerca de las ruinas de Copan; todavía ignorábamos adónde íbamos, pero un soldado tuvo lástima y nos dijo: ‘ustedes van a Guatemala, ¿tienen dinero para pagar una bestias?’. A caballo llegamos hasta la frontera de El Florido que ya era Guatemala.</em></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>En El Florido nos estaba esperando una gran escolta, explicamos que éramos salvadoreños expulsados y allí todo cambio ¿verdad? Fíjese que cuando llegamos la situación pues fue diferente, era el tiempo de Árbenz y el jefe de la policía nos dijo: ‘ustedes aquí están como en su casa’. Al día siguiente, por pedido nuestro, nos llevaron a la  Confederación General de Trabajadores de Guatemala.</em></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Contra la opinión ¿discriminatoria? de algunos biógrafos del Che respecto a que Hilda Gadea no debió causarle al argentino “una notable primera impresión” (“chaparrita, regordeta, de ojo achinado que proviene de su abuela indígena”, escribe Paco Ignacio Taibo en su libro <em>Ernesto Guevara, también conocido como el Che</em>), esa peruana de veintisiete años, sólidos conocimientos políticos y sensibilidad especial hacia el arte y la cultura, va a convertirse en su compañera. Militante del APRA, había escapado de la tiranía de Odría y hallado trabajo en una institución que organizaba cooperativas campesinas. Con Guevara comparte paseos, mítines, lecturas; juntos traducen poesía de Walt Whitman, intercambian visiones sobre corrientes revolucionarias, charlas sobre el <em>Popol Vuh</em>. Se separan por breves lapsos: cuando Guevara  sale para renovar su visa hacia El Salvador o visita ruinas arqueológicas. A esa mujer, que según sus propias palabras “tiene un corazón de platino”, Guevara le propone casamiento. Era una propuesta anunciada, por eso no cae como una bomba; lo que sí truena en ese momento es el cañoneo de las tropas rebeldes al mando de un coronel con la paradoja de apellidarse “Armas” y la tristeza de exhibir un bigotito hitleriano. La propuesta llega junto a vuelos rasantes sobre la capital de aviones que arrojan panfletos en una intensa campaña de hostigamiento, desinformación y propaganda. La crisis guatemalteca no dura más de tres semanas y el gobierno cede sin dar lucha. El Che participa en brigadas urbanas mientras Hilda va presa y es interrogada sobre un tal ‘doctor Guevara’. Cuando él quiere entregarse, un amigo lo convence de refugiarse en la embajada argentina. Hilda sale en libertad a los pocos días y trata infructuosamente de cruzar  la puerta de la delegación diplomática para verlo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>Era el ‘54 y Guatemala vivía una situación bien tensa, el gobierno era democrático de verdad, había  dado amplias libertades al pueblo.  Los salvadoreños formamos una asociación para apoyar la revolución, participábamos en muchas actividades y denunciábamos la situación en el Salvador. Cayetano seguía preso, se había fugado a los seis meses de haber salido nosotros, pero lo habían atrapado. En Guatemala había un clima de mucha tensión, una campaña anticomunista muy fuerte ¿verdad?, sobre todo en las iglesias, contra los programas sociales del gobierno, que eran muchos, como los comedores infantiles y las guarderías que tanto beneficiaban a los niños. Yo llegué a trabajar a esa guardería  y me di cuenta de cómo trataban a los niños, ¿verdad?, le daban ropa, buena alimentación, estaban muy bien atendidos, pero desde los púlpitos estaban diciéndole a la gente que debían sacar a los niños de las guarderías porque eso era una política para quitarle a los hijos a las madres.</em></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>Esa tensión pues, fue en aumento; llegaban aviones tirando propaganda y la gente recurría a la CGT a pedir información, la gente quería defender la revolución, quería prepararse, se ofrecían, pero nada se concretaba, ¿verdad? Me recuerdo que Víctor Manuel Gutiérrez, secretario general de la CGT y diputado salía a decir ‘tengan calma compañeros, la situación está controlada, todo se va a arreglar’. Él se asiló también. En ese clima se dio el golpe de Estado. Por esos días unos funcionarios del gobierno habían pedido por televisión que el pueblo tuviera confianza, que el ejército era leal y estaba combatiendo. Guatemala se había convertido en el áncora de salvación para tanto perseguido político de Latinoamérica. Yo vivía donde una salvadoreña casada con un guatemalteco, un alto empleado del gobierno. Un día regresaba del Hospital del Seguro Social donde trabajaba, y toqué la puerta pero no había nadie, se habían asilado en la embajada del Ecuador, total que me quedé en la calle. Una compañera, Fidelina, me dijo que los salvadoreños se iban a reunir para decidir, y se decidió buscar refugio en nuestra embajada para obligar al gobierno a que nos reciba, pero no dejaban entrar a nadie. Los compañeros decían que a las embajadas no se podía ir, que estaban todas custodiadas y repletas de asilados. Otra amiga me dijo que su esposo había ido a la de Argentina: ‘pero yo no creo que usted pueda entrar porque a estas horas debe estar custodiada. Ella había preparado una maletita de ropa para llevársela a su esposo y dice: ‘si usted se anima y se la lleva, tal vez la dejen entrar’. Pues démela, le dije. La embajada Argentina estaba tranquila, solamente un par de soldados. Entonces llegué y les pedí: ‘quiero que me haga el favor de darme permiso de dejarle una  ropa a un familiar que está aquí’. Me dijeron: ‘entre, pero sale luego’. Y ya no salí. Allí encontré unos quince salvadoreños, entre ellos una compañera dirigente del sindicato de costureras, Angélica Trigueros, muy buscada en El salvador.</em></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Guevara mastica su rabia y su impotencia, es un asilado en la embajada de su país. Todo ha sucedido aceleradamente: el 28 de junio de ese año Castillo Armas está en el gobierno y Árbenz refugiado en la embajada de México. El argentino insiste en que debía haber armado al pueblo contra la invasión y de no poder sostener la defensa de las ciudades principales, haberse replegado a zonas de selva y montaña. Los ataques de asma son frecuentes, y para colmo quedan inutilizados sus  vaporizadores. Debe cuidarse en las comidas, ya que algunos alimentos le desencadenaban una hiper reactividad bronquial. Cuando la dolencia aumenta, se purga y ayuna. En la embajada le proveen esa comida que a veces le prepara Tulita Alvarenga. Guevara juega al ajedrez, ayuda en labores generales, deambula entre personas que comentan la llegada inminente de salvoconductos. De parte de su familia recibe unos pocos dólares, ropa, yerba mate, ejemplares de la revista <em>El Gráfico</em> y “un montón de babosadas”. Se queja como león enjaulado: “Todo está complicado como la puta. Yo no sé cómo voy a salir de aquí”.  </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em> <img decoding="async" class="aligncenter" src="https://pbs.twimg.com/media/EdzpcxGWAAAv4a1.jpg" alt="Katya Castillo (@KatyaCastillo) | Twitter" /></em></span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>¡Muchísima gente, viera! Más de cien personas en un terreno bastante amplio; estaba la casa de la embajada y más adentro la cancillería, allí había personas importantes, gente del gobierno, coroneles leales a Árbenz, dirigentes. Entre los que dormían en la chancillería estaba el Che. La embajada, como le digo, era bien espaciosa con un engramado  grande donde nos sentábamos a conversar. Entre todos nos organizábamos para hacer la limpieza, nos íbamos turnando, ¿verdad? Nosotros estábamos durmiendo en el suelo, no había camas para todos.    </em></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>Los primeros días fueron muy tensos. El embajador nos reunió para informarnos que la embajada estaba siendo seriamente amenazada, que planeaban asaltarla y que ellos estaban dispuestos a defender el derecho de asilo a como diera lugar. Estuvimos casi un mes, yo iba a salir en el primer viaje para la Argentina. Mi compañero, Carpio, ya estaba en libertad y después de seis meses de prisión marchaba a México.</em></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>En la embajada estaba el Che, nadie lo conocía ni sabíamos cómo había llegado a Guatemala, se decía que trabajaba con la juventud. Dicen que allí tomó conciencia y debe ser, porque  el gobierno de Árbenz había hecho la reforma agraria beneficiando a muchos campesinos, se estaba mejorando mucho la situación y lo que vino después fue la gran matanza de gente. Fue muy triste cuando nos enteramos que a Castillo Armas lo recibieron en la Catedral con un Tedeum. </em></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>Lo recuerdo al Che como un jovencito delgadito, alto, con una camiseta hasta el cuello bajo la camisa, porque padecía de asma; para los asmáticos los cambios de temperatura afectan y Guatemala es frío. Me tocó a veces hacerle la comida; había que prepararle algo especial, no comía nada condimentado, sólo su carne a la parrilla sin sal con un poquito de arroz, una fruta y cosas así. Siempre andaba con su yerba mate. A mí me llamaba la atención eso, le pregunté y me enteré que era una hierba que tomaban los argentinos con un pitillo, ¿verdad? Él se relacionaba mucho con todos los refugiados, era muy solidario, repartía lo que mandaba la familia de la Argentina: ropa, dinero, todo.  Una persona muy sociable ¿verdad?, nos resultaba extraño que un argentino fuera tan amistoso, cordial, porque teníamos otra idea y él simpatizaba con toda la gente.</em></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>La imagen que retengo suya es la de una persona muy agradable. Era muy atractivo, sí, cómo no, un jovencito, yo lo miraba tan diferente. Cuatro años después, cuando oí el desenlace en Cuba me di cuenta por las fotos de que era el mismo que yo había conocido. La revolución cubana  fue muy importante para nosotros, aunque los primeros tiempos llegaba poca información a El Salvador. Cuando leía algo sobre él me causaba una gran impresión. Me decía: ¿quién iba a decir que ese jovencito llegara a ser el gran hombre que fue? Lo admiraba muchísimo, y para Carpio lo mismo, él leía mucho las obras del Che. Es un ejemplo. </em></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Un centenar de asilados vuelan hacia Argentina por una gestión del peronismo, aunque Guevara y el Che toman otros caminos. Tulita prefiere ir a México a reunirse con su compañero Carpio, con quien años después participará en la lucha del Farabundo Martí encargada primero del trabajo de masas, y luego en la ilegalidad. Guevara que le había escrito a su madre: “América será el teatro de mis aventuras”, también se decide por México, luego de rechazar un salvoconducto y salir de la embajada a fines de agosto. Dos semanas después aborda un tren hacia México; Hilda lo acompaña hasta la frontera. Se van a casar un año después en el pueblo de Tepozotlán. En México, rememorando Guatemala, repetirá a quien quiera escucharlo que Árbenz no estuvo a la altura de las circunstancias. Él reverso de esa medalla será su propio proceder y algo que lo caracterizará por siempre: su coherencia.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>Buenos Aires, 6 de septiembre de 2020.</em></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>*Poeta y periodista. Su último libro publicado es la antología poética Tráfico/Estiba, editado por el sello Hemisferio Derecho.</em></span></p>
<p><a class="a2a_button_facebook" href="https://www.addtoany.com/add_to/facebook?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Ftulita-alvarenga-y-el-che-guevara-cruce-de-destinos-por-jorge-boccanera%2F&amp;linkname=Tulita%20Alvarenga%20y%20el%20Che%20Guevara%2C%20cruce%20de%20destinos%20%E2%80%93%20Por%20Jorge%20Boccanera" title="Facebook" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_twitter" href="https://www.addtoany.com/add_to/twitter?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Ftulita-alvarenga-y-el-che-guevara-cruce-de-destinos-por-jorge-boccanera%2F&amp;linkname=Tulita%20Alvarenga%20y%20el%20Che%20Guevara%2C%20cruce%20de%20destinos%20%E2%80%93%20Por%20Jorge%20Boccanera" title="Twitter" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_whatsapp" href="https://www.addtoany.com/add_to/whatsapp?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Ftulita-alvarenga-y-el-che-guevara-cruce-de-destinos-por-jorge-boccanera%2F&amp;linkname=Tulita%20Alvarenga%20y%20el%20Che%20Guevara%2C%20cruce%20de%20destinos%20%E2%80%93%20Por%20Jorge%20Boccanera" title="WhatsApp" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_telegram" href="https://www.addtoany.com/add_to/telegram?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Ftulita-alvarenga-y-el-che-guevara-cruce-de-destinos-por-jorge-boccanera%2F&amp;linkname=Tulita%20Alvarenga%20y%20el%20Che%20Guevara%2C%20cruce%20de%20destinos%20%E2%80%93%20Por%20Jorge%20Boccanera" title="Telegram" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_email" href="https://www.addtoany.com/add_to/email?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Ftulita-alvarenga-y-el-che-guevara-cruce-de-destinos-por-jorge-boccanera%2F&amp;linkname=Tulita%20Alvarenga%20y%20el%20Che%20Guevara%2C%20cruce%20de%20destinos%20%E2%80%93%20Por%20Jorge%20Boccanera" title="Email" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_print" href="https://www.addtoany.com/add_to/print?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Ftulita-alvarenga-y-el-che-guevara-cruce-de-destinos-por-jorge-boccanera%2F&amp;linkname=Tulita%20Alvarenga%20y%20el%20Che%20Guevara%2C%20cruce%20de%20destinos%20%E2%80%93%20Por%20Jorge%20Boccanera" title="Print" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_dd a2a_counter addtoany_share_save addtoany_share" href="https://www.addtoany.com/share#url=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Ftulita-alvarenga-y-el-che-guevara-cruce-de-destinos-por-jorge-boccanera%2F&#038;title=Tulita%20Alvarenga%20y%20el%20Che%20Guevara%2C%20cruce%20de%20destinos%20%E2%80%93%20Por%20Jorge%20Boccanera" data-a2a-url="https://lateclaenerevista.com/tulita-alvarenga-y-el-che-guevara-cruce-de-destinos-por-jorge-boccanera/" data-a2a-title="Tulita Alvarenga y el Che Guevara, cruce de destinos – Por Jorge Boccanera"></a></p><p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/tulita-alvarenga-y-el-che-guevara-cruce-de-destinos-por-jorge-boccanera/">Tulita Alvarenga y el Che Guevara, cruce de destinos &#8211; Por Jorge Boccanera</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
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		<title>NAYIB BUKELE, UN ANTI MODELO &#8211; POR RODRIGO CODINO</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 29 Feb 2024 16:45:28 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Política Internacional]]></category>
		<category><![CDATA[Rodrigo Codino]]></category>
		<category><![CDATA[DEA]]></category>
		<category><![CDATA[Derechos Humanos]]></category>
		<category><![CDATA[EEUU]]></category>
		<category><![CDATA[El Salvador]]></category>
		<category><![CDATA[Honduras y Guatemala]]></category>
		<category><![CDATA[Narcotráfico]]></category>
		<category><![CDATA[NAYIB BUKELE]]></category>
		<category><![CDATA[Violencia]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>En la violencia extrema actual del denominado triángulo centroamericano, que integran El Salvador, Honduras y Guatemala, no puede omitirse la estrecha vinculación de los delitos violentos con la circulación de una de las mercancías prohibidas más codiciadas del mundo.</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/nayib-bukele-un-anti-modelo-por-rodrigo-codino/">NAYIB BUKELE, UN ANTI MODELO &#8211; POR RODRIGO CODINO</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-55c6f2613ec749285332192d12e5bc1c wp-block-paragraph"><strong><em>En la violencia extrema actual del denominado triángulo centroamericano, que integran El Salvador, Honduras y Guatemala, no puede omitirse la estrecha vinculación de los delitos violentos con la circulación de una de las mercancías prohibidas más codiciadas del mundo.</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-0aa286627a6d672aed26139b168c2bae wp-block-paragraph"><strong>Por Rodrigo Codino*</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d5e18531e670bd10ca130847a62fe9c1 wp-block-paragraph"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></p>



<div style="height:40px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-drop-cap has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-3f161af94f2216dabded89bdcaa0bedd wp-block-paragraph">En El Salvador, Honduras y Guatemala, la situación de las prisiones es objeto de fuertes cuestionamientos por violaciones a los derechos humanos que se traducen en muertes, torturas, tratos degradantes y hacinamiento.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-9e9195b34f2efede3b4534d2f3ed5c96 wp-block-paragraph"><em>Hágase justicia, aunque el mundo perezca</em> reza una oración escrita en la entrada de la cárcel de Comayagua, ciudad que fue la capital de Honduras en el esplendor de las Provincias Unidas de Centroamérica. El noble sentido atribuido al adagio latino <em>Fiat justitia et pereat mundus </em>en el siglo XVI, poco tiene que ver con lo que puede significar actualmente esta frase en las prisiones que reciben cientos de miles de detenidos en esta parte del mundo.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d6e97dda47244bb65df18bfb1dba62e2 wp-block-paragraph">En este mismo sitio, hace algo más de una década, murieron calcinadas más de trescientas cincuenta personas dando lugar a la mayor tragedia en un penal Honduras. Por este hecho fueron condenados el director del establecimiento y otros responsables que debían velar por las vidas de los alojados en este centro penitenciario, pero se ocuparon más de proteger las inmediaciones del edificio que de salvaguardar la integridad de quienes encerrados eran alcanzados por las llamas y cuyo destino estaba tan sellado como las puertas de sus celdas</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-b7f4cfc1acdea2597b9e0dfe652cbc86 wp-block-paragraph">Once años más tarde, más de cuarenta mujeres detenidas murieron quemadas y otras, por proyectiles de armas de fuego, en otro centro penitenciario a las afueras de Tegucigalpa, situación que le costó la dimisión al ministro de seguridad y causó la conmoción de la comunidad internacional que observó con preocupación lo que venía ocurriendo en las prisiones hondureñas hacía tiempo.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-9122c463583d66a8d4a886f5b872d780 wp-block-paragraph">En 2015, en una granja penal de Guatemala, situada en las proximidades de la capital, se produjo la muerte de diecisiete detenidos -presuntamente motivado en un enfrentamiento entre pandilleros-, lo que elevó a cuarenta la cifra de homicidios intramuros en ese año en las cárceles del país. &nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-60c0ca87c7bf52dca15c22cf6e463e19 wp-block-paragraph">La Comisión Interamericana de Derechos Humanos advirtió en varias oportunidades los hechos de violencia y muerte que con repetición ocurrían en las prisiones guatemaltecas y exigió que se tomaran medidas para garantizar el derecho humano a la vida y la integridad de las personas privadas de libertad.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-eea078f03cc0d282cdd00dc64baa69c0 wp-block-paragraph">En 2022, la sobrepoblación carcelaria en este país alcanzó cifras espeluznantes que afectaron gravemente las condiciones de detención de sus reclusos. Mientras que la totalidad de los centros penitenciarios en Guatemala fueron previstos para alojar a cerca de siete mil detenidos, las personas privadas de libertad llegaron a casi veinticinco mil, de las cuales más de un 45% se encontraba en prisión preventiva, o sea, casi la mitad no había tenido sentencia firme, lo que indica que en los procesos penales el encierro es la regla. &nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-b244091617648c403b1f857483bc85ea wp-block-paragraph">En El Salvador -al igual que en Honduras y en Guatemala- la situación de las prisiones es objeto de fuertes cuestionamientos por violaciones a los derechos humanos que se traducen en muertes, torturas, tratos degradantes, hacinamiento. Ésta se agravó, en los últimos años, por la política criminal llevada adelante por el presidente Nayib Bukele -recientemente reelecto para un nuevo mandato- que impuso, desde el 2022, un encierro masivo de personas nunca antes visto en la región.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-0941ac9c6297aa09ed2e0beb2b35d039 wp-block-paragraph">En 2019, como antecedente de esta política, el <em>Plan de Control Territorial</em> sirvió de excusa para declarar la emergencia en los centros penales con aislamiento de los detenidos y prohibición de visitas. En esa oportunidad se señaló que la mayoría de los homicidios intencionales que se cometían en este país, entre ellos contra la Policía y el Ejército, se ordenaban desde las cárceles por miembros de las pandillas.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-b73896704a2b148a48903c7c11a5aefa wp-block-paragraph">En marzo del año siguiente, se ordenó una nueva emergencia en la que las autoridades penitenciarias dispusieron otra vez un aislamiento de pandilleros detenidos por tiempo indeterminado. Al mismo tiempo, Bukele manifestó públicamente que todos los presos debían permanecer en un encierro absoluto en sus celdas, incomunicados las veinticuatro horas del día y sin que ni un rayo de sol pudiera alcanzarlos.</p>



<div style="height:25px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>


<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-large"><img decoding="async" src="https://elordenmundial.com/wp-content/uploads/2023/03/bukele-maras-el-salvador-pandillas-democracia.png" alt=""/><figcaption class="wp-element-caption"><em>Fotocomposición: Sitio EOM</em></figcaption></figure>
</div>


<div style="height:25px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-6524430299a89ebbaec0394a86da1de5 wp-block-paragraph">Dos años más tarde, el presidente de El Salvador envió al Congreso un proyecto de ley que tenía como objeto medidas para garantizar la seguridad de los ciudadanos frente a los hechos de violencia. Dicha ley, sancionada por la Asamblea Legislativa, estableció un estado de excepción en el país, que aún rige a través de prórrogas interminables, en el que se suspenden garantías constitucionales, entre ellas, la presunción de inocencia y el derecho de defensa, la libertad de reunión y asociación, la inviolabilidad de la correspondencia o la prohibición de intervenciones telefónicas sin autorización judicial.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-9fae52d5fb62e7a1e4fcc842bc5ee02d wp-block-paragraph">Durante este estado de excepción, el gobierno salvadoreño construyó el Centro de Reclusión Antiterrorista (Cecot), la prisión de máxima seguridad más grande del continente, con capacidad para albergar a cuarenta mil personas.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-2bab389e47c2f5e1c2db0db782b5c511 wp-block-paragraph">En este período, que lleva casi dos años de vigencia, la cifra de detenidos estremece: cerca de ochenta mil personas se encuentran privadas de libertad en El Salvador, lo que equivale al 1% de la población del país.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-3bc3c1b979db3b151de0baf532a2ac6e wp-block-paragraph">Estos países centroamericanos, con cifras exorbitantes de homicidios intencionales, son algunos de los más violentos del mundo conforme datos provenientes de organismos de Naciones Unidas.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-f2b3264b8808f5c7289612c78f86784e wp-block-paragraph">Las víctimas de estos hechos en esta región, en la que la pobreza y desigualdad social es estructural, impacta por sus cantidades pues sin existir conflictos bélicos estas muertes representan una continuidad sin interrupción de aquellas masacres, matanzas o genocidios que ocurrieron durante los regímenes dictatoriales del siglo pasado.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-f7facc627ef42643febf160725ac5596 wp-block-paragraph">En la violencia extrema actual del denominado triángulo centroamericano, que integran El Salvador, Honduras y Guatemala, no puede omitirse la estrecha vinculación con la circulación de una de las mercancías prohibidas más codiciadas del mundo. Hacer referencia a la cocaína deviene inevitable para comprender este fenómeno que no es novedoso pero que se profundiza en sus consecuencias.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-33d43f5ba0750b3a2257e9949b699fe1 wp-block-paragraph">Conviene recordar que la <em>guerra contra las drogas</em> impulsada desde Estados Unidos bajo los gobiernos de Ronald Reagan y George Bush en los años ‘80 y ‘90 del siglo pasado, creó el escenario más favorable para la intervención militar de ese país en nuestro continente, como también facilitó la incursión de una agencia de procederes y financiamiento dudosos que había sido fundada durante la presidencia de Richard Nixon en 1973: la <em>Drug Enforcement Administration</em> (DEA).</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-396797eef3eca46e4665e83d7922fc73 wp-block-paragraph">Las toneladas de cocaína que circulan en Centroamérica hacia Estados Unidos, desde hace más de treinta años, con la consecuente &nbsp;violencia que desata en estos países, guardan relación con los cambios que ocurrieron respecto a quienes monopolizaban la producción y transporte en los países andinos como de aquellos que podían servir de intermediarios en América Central con la finalidad de asegurar que esta mercancía llegara a destino.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-3d5901bbd24bebd2577f344a6e82754e wp-block-paragraph">El derrocamiento del presidente Manuel Antonio Noriega, causado por la invasión militar norteamericana en Panamá, la muerte de Pablo Escobar Gaviria y el encarcelamiento de los hermanos Rodríguez Orejuela en Colombia, produjeron que el comercio y la distribución de cocaína se transformaran. A ello se sumó, además, el fracaso del <em>Plan Colombia</em> que consistía en la erradicación -con la asistencia económica y militar norteamericana- de cultivos ilícitos de coca.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-6c2128cba35a978c2210a34b99d56f59 wp-block-paragraph">Este nuevo contexto internacional fue propicio para que actores de otros países pasaran a ser los protagonistas: por un lado, el control de la actividad principal de la cocaína recayó en manos de organizaciones de México; por otro, el 70% de lo que se producía en Colombia con destino a los Estados Unidos transitaba ahora por Centroamérica, principalmente por Honduras, El Salvador y Guatemala, antes de llegar al país azteca.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-795163a50a2f3ec8f4742ad3a0bb3956 wp-block-paragraph">Desde esta época, entonces, cobraron relevancia en el tráfico de cocaína a quienes se los indica como responsables casi exclusivos de la extrema violencia en estos países: la mara Salvatrucha (MS13) y la mara Barrio 18 (B18).</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-09f9540b22980cfc2bbd6671c1b48401 wp-block-paragraph">&nbsp;Sin embargo, la duda conduce necesariamente a pensar que sin otros partícipes este negocio sería dificultoso en cualquier país. El entramado indispensable para poder llevar a cabo un traslado de tal envergadura sería imposible sin la complicidad, entre otras, de las fuerzas de seguridad policiales, militares o penitenciarias, según sea el caso.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-bebf81746499df73f338db44f7d13839 wp-block-paragraph">Cabe resaltar, por otra parte, que la sospecha recae sobre otras esferas que requieren una organización de algún modo sofisticada: podrían estar involucradas personas que integren organismos públicos como también quienes participen en algunas empresas privadas nacionales o trasnacionales</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-c0edfd7aef3986db860e85fdd7848cde wp-block-paragraph">Ha de señalarse, asimismo, que los delitos vinculados al narcotráfico son tan complejos que las acciones criminales son diversas, múltiples y comprenden desde la fabricación, transporte, facilitación, comercialización hasta el contrabando, lavado de activos, enriquecimiento ilícito, etc.&nbsp; &nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-889c14680ffe9ca190471d14e08551db wp-block-paragraph">Por la importancia global que representa esta economía paralela que mueve miles de millones de dólares por año, deviene demostrativo indagar algunos aspectos sobre los poderosos intereses que se encuentran por detrás del polvo blanco. La afirmación de que la cocaína andina es un <em>commodity</em> mucho más lucrativo que el litio o que el petróleo, no hace más que indicar la dificultad para abordarlos.&nbsp;&nbsp; &nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-8b33fd3af1dc6f76a4e3b3dd1599c842 wp-block-paragraph">&nbsp;A contrapelo de lo que se sostiene y difunde públicamente en cuanto al éxito que tiene una mayor represión y persecución penal estatal, la realidad muestra que en la lucha contra la cocaína las virtudes no existen.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-2b9aeba464250a6bc0ce2390aa060350 wp-block-paragraph">Las muertes intencionales en la región no cesan de aumentar intra o extramuros; miles de personas encarceladas siguen siendo insuficientes para asegurar una distribución pacífica para aquél que pretenda manejar los hilos del negocio; se requieren medidas cada vez más extremas para garantizar el lucro que va cambiando de manos.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-b743b684deb5467bacc98df140ee08e2 wp-block-paragraph">La economía subterránea que se expande año tras año en los países de nuestra región puede ser más significativa que los ingresos que recaudan los propios Estados para su funcionamiento, e incluso, puede poner en crisis la gobernabilidad de un país.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-bcb8fdddbde96277c6e5ab84729fad87 wp-block-paragraph">Esta situación permite vislumbrar el momento en que se echa mano del poder punitivo, que hace su aparición triunfal con discursos de mano dura como si fuera el único remedio eficaz para una enfermedad terminal.</p>



<div style="height:25px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>


<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-large is-resized"><img decoding="async" src="https://gdb.voanews.com/01000000-0a00-0242-f342-08dc29c61ac6_w1080_h608_s.jpg" alt="" style="width:711px;height:auto"/></figure>
</div>


<div style="height:25px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-54fe11e2b7de52a020335a567d1fd6f0 wp-block-paragraph">Muchas veces el sistema penal se invoca como solución para acabar con la violencia delictiva que se les atribuye exclusivamente a &nbsp;organizaciones criminales, con omisión de la necesaria complicidad de agentes estatales o personas de la actividad privada; otras, ocultarse -voluntaria o involuntariamente- que servirse de aquel puede ser útil para los intereses de quienes pretenden quedarse con una parte de los beneficios poniendo fin a una competencia o a un monopolio en el tráfico ilegal de cocaína.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-97f97d9845d81b5e6bc59c2d8ac5d1e5 wp-block-paragraph">Según la ONU, el aumento de la producción, de la distribución y del consumo es récord absoluto actualmente en toda América; los países productores son tres: Bolivia, Perú y Colombia; las incautaciones en crecimiento, en casi todos los países, no obstaculizan la circulación en expansión; el triángulo centroamericano sigue siendo una de las principales vías por las cuales transita el oro blanco que llega a los Estados Unidos, primer consumidor mundial.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-38e5cbf1f04d06c305c21296b5f7c7d0 wp-block-paragraph">Los datos que surgen del <em>Informe Mundial sobre la cocaína</em> (2023) contrastan con el éxito de la política criminal de la que hace gala el presidente Bukele y los funcionarios de su gobierno.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-0de37934f60c0ff2b1c80baed5b47d35 wp-block-paragraph">Cabría preguntarse, entonces, en un país militarizado como El Salvador, quiénes son aquellos que transportan la mercancía prohibida sin ser alcanzados por el encierro estatal, si las fuerzas de seguridad desplegadas por todo el país forman parte de esta estructura criminal, si reciben los beneficios de las regalías obtenidas por la distribución hacia algún país fronterizo, de tránsito o de consumo final o acaso, por la venta en el mercado local.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-53c5895fcb2547b70532216f1101c546 wp-block-paragraph">Quizás deberíamos reflexionar seriamente sobre un modelo que se señala exitoso, advirtiendo que: a) priva de libertad al uno por ciento de la población de un país; b) suspende garantías constitucionales por tiempo indeterminado; c) permite encarcelamientos por meras sospechas; d) aumenta la circulación de un alcaloide prohibido por la misma geografía; e) bajo otras manos que controlan la distribución de cocaína alcanza mayor volumen; f) nuevos actores escapan a la persecución punitiva con protección estatal; g) la prisión aglutina grupos humanos que se seleccionan por su pertenencia a sectores sociales previamente determinados ; h) aumenta el valor de la mercancía por la amenaza &nbsp;penal que pesa sobre hipotéticos competidores; i) se utilizan judicialmente como sinónimos, definiciones jurídicas imprecisas tales como el terrorismo y el narcotráfico para justificar encierros; j) el sistema de administración de justicia sirve de instrumento de legitimación por defecto al enriquecimiento sin causa o al lavado de dinero; k) la liquidez monetaria ilícita permite solventar gastos con fondos que evitan por su misma naturaleza ser fiscalizados; l) la prohibición de la cocaína favorece el florecimiento de una economía paralela cuyo volumen es muchas veces superior a los ingresos de los propios Estados; ll) existe un serio riesgo para la salud de los consumidores si se altera la calidad del producto para obtener ganancias a menor costo.&nbsp;&nbsp; &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-67b6f19dc84c8055aee662ba356bdb21 wp-block-paragraph">&nbsp;Tal vez, frente a los innumerables interrogantes que nos surgen, podríamos enunciar el anhelo para que esta inexorable tragedia humana a la que asistimos se detenga a través de una mirada consciente de lo que se abate sobre la población latinoamericana.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-632d98b23d4b12fdc61fbd5c97fbbbe0 wp-block-paragraph">Solo tenemos una certeza: no habrá ninguna pena que alcance a silenciar la crítica hacia este modelo punitivo que propicia con fervor que perezca el mundo, o al menos una porción de los que habitan en él<em>.&nbsp;&nbsp; &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;</em></p>



<div style="height:40px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-bf598a6fe440c10389a5305c670b8e0c wp-block-paragraph">Buenos Aires, 29 de febrero de 2024.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-de7eeb6c1583d16e11bc4b0634ff455e wp-block-paragraph">*Doctor en Ciencias Penales. Docente de la Universidad Nacional de Avellaneda y de la Universidad Nacional de Buenos Aires.</p>
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