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	<title>eficacia política archivos - La Tecl@ Eñe Revista</title>
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	<description>Una Revista de Opinión</description>
	<lastBuildDate>Tue, 04 Mar 2025 18:40:16 +0000</lastBuildDate>
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	<title>eficacia política archivos - La Tecl@ Eñe Revista</title>
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		<title>SOBRE LA EFICACIA POLÍTICA &#8211; POR RICARDO ARONSKIND</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 04 Mar 2025 17:13:56 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Destacada]]></category>
		<category><![CDATA[Ricardo Aronskind]]></category>
		<category><![CDATA[eficacia política]]></category>
		<category><![CDATA[izquierda]]></category>
		<category><![CDATA[Kirchnerismo]]></category>
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		<category><![CDATA[Neoliberalismo]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Ricardo Aronskind propone en este artículo pensar los instrumentos políticos de oposición al modelo neoliberal autoritario del gobierno de Javier Milei, para evaluar en qué medida son útiles para revertir la ofensiva de las fuerzas regresivas y minoritarias que están en el poder. Un intento por llamar la atención sobre un punto específico, que no parece estar presente en las organizaciones populares: la eficacia de la acción política.</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/sobre-la-eficacia-politica-por-ricardo-aronskind/">SOBRE LA EFICACIA POLÍTICA &#8211; POR RICARDO ARONSKIND</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-9c58c2f0b178da0551623fdf2b4d3b8b wp-block-paragraph"><strong><em>Ricardo Aronskind propone en este artículo pensar los instrumentos políticos de oposición al modelo neoliberal autoritario del gobierno de Javier Milei, para evaluar en qué medida son útiles para revertir la ofensiva de las fuerzas regresivas y minoritarias que están en el poder.</em></strong> <strong><em>Un intento por llamar la atención sobre un punto específico, que no parece estar presente en las organizaciones populares: la eficacia de la acción política.</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-afbad5b88b78c2656f2920b806d300d9 wp-block-paragraph"><strong><em>Por Ricardo Aronskind*</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d5e18531e670bd10ca130847a62fe9c1 wp-block-paragraph"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></p>



<div style="height:61px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-79a5b030e8f7c609a19a2356a727ebca wp-block-paragraph"><em><strong>¿Qué era la política?</strong></em></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-a175dbbb3cc29e8ec765d2d18c7fd14b wp-block-paragraph">Escribimos este texto en 2025, sufriendo uno de los gobiernos más agresivos y hostiles a los sectores populares desde la última dictadura, más depredadores de los logros históricos del país, y más sometidos a los intereses del gran capital local y extranjero.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-a5af43ef00f9b9741fff15a3b5c2f1b4 wp-block-paragraph"><br>Por ahora, las capacidades sociales de frenar y revertir este escenario lamentable no son suficientes. Sin duda, confluyen en la coyuntura procesos internacionales y nacionales muy variados y complejos que afectan a todos los actores, potenciando a unos y debilitando a otros. Queremos enfocarnos en pensar los instrumentos políticos que tenemos a mano los que nos oponemos completamente al modelo neoliberal autoritario, para evaluar en qué medida son útiles para revertir la ofensiva de las fuerzas regresivas y minoritarias que están en el poder.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-bc4ac96d220f90964ece010029ef78b7 wp-block-paragraph"><br>La política trata sobre cambiar (o no cambiar) la realidad en un sentido deseado.<br>Qué es la realidad no es algo simple, requiere aclaraciones. Nos referimos aquí al ordenamiento de la vida en sociedad, cómo está organizada, qué proporción de acuerdos, de coerción y de inercia lo explican, y cómo se establece esa ecuación en forma dinámica. Y qué poder tiene cada fracción para incidir en el resultado político final.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-4f0319140de7463fce285e2b9df48c30 wp-block-paragraph"><br>En estos 41 años de democracia, las expectativas de vivir en un país mejor que el de la dictadura, sólo se verificaron en cuanto a no estar sometidos a asesinatos, torturas y desapariciones por disposición de las autoridades.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-9f52cbf8d458057de02b6f929efd3c68 wp-block-paragraph"><br>Pero desde el punto de vista económico y social, la tendencia de largo plazo fue el progresivo deterioro de las condiciones de vida de los trabajadores, el aumento del desempleo y la pobreza, el angostamiento de los canales de ascenso social, la pérdida de poder del Estado nacional para imponer la ley y regular la economía, y un acostumbramiento general a metas cada vez más limitadas como país y cómo sociedad. En vez del desarrollo, venimos recorriendo el camino al subdesarrollo. El nivel cultural general se fue empobreciendo, y la discusión política fue bastardeada y transformada en una ciénaga en la cual no se entiende nada, lo que es funcional a la derecha dominante. Ésta logró en estas décadas que el ingreso se concentrara en capas cada vez más reducidas de la sociedad, que incrementaron su desafección hacia la sociedad en la que viven, mientras volvían al país cada vez más dependiente en términos productivos, financieros y culturales.</p>



<div style="height:15px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>


<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-large is-resized"><img decoding="async" src="https://bcn.gob.ar/images/contenido/202309/64f9caa86cccc_asuncion-raul-alfonsin-baja.png" alt="" style="width:735px;height:auto"/><figcaption class="wp-element-caption"><em>Foto: Biblioteca del Congreso de la Nación.</em></figcaption></figure>
</div>


<div style="height:25px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-cb548b9e11e20484f1838b1db463a87c wp-block-paragraph"><strong><em>Avatares políticos e impacto regresivo en los partidos políticos</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-de6bdfff375c5f915c3babee649adce8 wp-block-paragraph"><br>La vuelta a la democracia mostró a los dos grandes partidos tradicionales, el justicialismo y el radicalismo, ocupando el centro de la escena. Ambos contaban con programas económicos sociales que hoy calificaríamos como progresistas. Los secundaban partidos más a la izquierda (el Partido Intransigente parecía promisorio) y más a la derecha, la Unión de Centro Democrático, cuyo líder, Álvaro Alsogaray, representaba la tradición histórica de la derecha liberal antipopular.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-0a7e921c8685a3b3d2496910ac0353cf wp-block-paragraph"><br>El final hiperinflacionario del gobierno de Alfonsín llevó a la casi desaparición de su partido, la UCR. Esa frustración no llevó a incrementar la fuerza de la izquierda, sino al crecimiento de la UCD. El peronismo y parte de la izquierda votaron por Carlos Menem, que, en vez de enfrentar las presiones de la derecha privatizadora, implementó uno de los experimentos neoliberales más extremos de América Latina. Ese experimento, sin embargo, no generó ni la fractura del peronismo, ni el crecimiento de la izquierda, a pesar de la desindustrialización y el aumento del desempleo, la pobreza y la marginación social.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-4b443013af07e17f0f4178c22a12cb16 wp-block-paragraph"><br>Hubo un intento de crear una fuerza progresista en los ´90, que inició Carlos Auyero y que finalmente lideró Chacho Álvarez, el FREPASO. Pero en vez de fortalecer esa opción, se optó por aliarse con la conservadora UCR, para “ganarle al menemismo”. Así se instaló la gestión continuista encabezada por Fernando de La Rúa. A él le estalló el legado económico menemista, al que había respetado en su totalidad.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-2ea42de93556140e5e382ca4cc099791 wp-block-paragraph"><br>La grave crisis económica y social del 2001-2002 generó una enorme irritación en amplias masas, que se condensó en el muy equívoco “que se vayan todos”. La izquierda creyó que ese era su momento para lograr un avance significativo en su influencia política, pero eso no ocurrió. El peronismo, gran responsable del desastre de los ´90, no sólo no se fracturó, ni se radicalizó, sino que asumió con Duhalde, exvicepresidente con Menem. Para evitar una crisis de ingobernabilidad, convocó a nuevas elecciones, donde los candidatos neoliberales (Menem y López Murphy) obtuvieron en conjunto el 42% de los votos en 2003, ¡a favor de una propuesta idéntica a la que había llevado a la catástrofe de un año atrás! Kirchner salió segundo, después de Menem.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-aa738d6d18b7de1d2086e165e0d98c81 wp-block-paragraph"><br>El kirchnerismo fue, en ese contexto, un gobierno que con sus políticas públicas produjo un giro hacia la izquierda en lo económico-social, hacia los derechos humanos, asumiendo posiciones más soberanas en lo internacional. A pesar de esos lineamientos, o precisamente por ellos, sectores del peronismo fueron abandonando el gobierno a medida que se desplegaban los ataques del sector agrario, los grandes empresarios, y los medios influyentes contra las políticas oficiales.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-e3d4ae62c3228a3fd0fbf1b2c3a3f3fc wp-block-paragraph"><br>Desgastado el kirchnerismo luego de 12 años, y con una creciente oposición externa e interna, resurgió electoralmente la derecha en su versión macrista, que se presentó como “el cambio” frente a la gestión saliente. No hubo en ese momento ninguna propuesta de profundización progresista con posibilidades de generar apoyo masivo. El candidato oficialista Scioli representaba un giro hacia la “moderación”, o sea, hacia algún tipo de acuerdo con la derecha económica.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-9394eb20aaf61e1b2183ed17a21ffc1d wp-block-paragraph"><br>El macrismo encaró el desmantelamiento gradual de los logros kirchneristas, pero fue devorado políticamente por la crisis que generó su propia política económica. Nuevamente la izquierda no captó las expectativas populares y el kirchnerismo optó por ofrecer una propuesta más conservadora y contemporizadora con el gran empresariado, propuesta que era precisamente aceptada para el resto del peronismo.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-fa4048d17d13777d17bd3049973fb02d wp-block-paragraph"><br>El gobierno de Alberto Fernández fue decepcionante, conservador, y generó impotencia y desorientación en los sectores que esperaban retomar las reformas progresistas del kirchnerismo.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-38fa64c7f271576a5188e6263d045673 wp-block-paragraph"><br>Y así llegamos hasta Milei, con un kirchnerismo cada vez más debilitado y desorientado, mirando hacia el pasado, y una izquierda que, a pesar de las reiteradas crisis económicas y políticas y los sufrimientos populares, no ha logrado incrementar sus apoyos y su influencia social.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-33f0d031547c5bd2e15c189576e92035 wp-block-paragraph"><br>Por el contrario, lo “nuevo” en 2023 estuvo representado por el mileísmo, que se presentó como una negación violenta de todo lo progresista, con apelación al voto más joven y de sectores sociales muy diversos. Milei embiste de frente contra la idea de la justicia social, del Estado benefactor, para no hablar de los derechos de los trabajadores, o de las conquistas en materias de derechos civiles o democráticos básicos.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-f20dff6865f562e7bf4d0404fa7b9561 wp-block-paragraph"><br>Su programa de gobierno es la continuidad y profundización de las políticas que se iniciaron bajo la dictadura militar, fueron profundizadas por el menemismo, retomadas transitoriamente por Macri. En un momento de crisis de la globalización versión neoliberal, el mileísmo, secundado por la elite argentina, promueve el desmantelamiento de cualquier proyecto nacional viable, y de las instituciones sociales protectores creadas a lo largo de décadas que hicieron de la sociedad argentina una realidad menos injusta y salvaje que en otros parajes de América Latina.</p>



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<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-large is-resized"><img decoding="async" src="https://www.rionegro.com.ar/wp-content/uploads/2024/12/milei-macri.png" alt="" style="width:785px;height:auto"/><figcaption class="wp-element-caption"><em>Javier Milei y Mauricio Macri, durante la asunción presidencial.</em></figcaption></figure>
</div>


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<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-cae562ffbd136dc559cd013d897c93d9 wp-block-paragraph"><strong><em>Efectividad política</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-ed991cd40d0ccb4ae470877a65879580 wp-block-paragraph"><br>Un repaso acelerado de estos 41 años nos arroja la imagen de una derecha argentina que hace política en serio, con vocación transformadora, usando todos los medios, legales o ilegales, transparentes o turbios, institucionales o extrainstitucionales, para modificar la realidad en el sentido deseado. Conoce los mecanismos reales del poder, y no se confunde entre las formalidades institucionales y discursos de ocasión que pregona, con las metas muy precisas que tiene en materia del orden social.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-fbacdcb043d23313458d639e5627eb98 wp-block-paragraph"><br>Usamos la palabra “derecha” no en un sentido partidario, sino como un conglomerado social, cuyo centro organizador son los intereses de los grandes empresarios. Es un espacio que, a partir de los intereses puntuales de ese núcleo de negocios, articula partidos políticos, medios de comunicación, instituciones diversas y embajadas, que están de acuerdo en un proyecto de negocios a costa de la Argentina. La destrucción del país es, para este sector, sólo un daño colateral de estos proyectos corporativos. No tiene importancia.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-aeb7f44a338235cc333f5640ac5af0ad wp-block-paragraph"><br>A pesar de sus reiterados fracasos políticos para extender su hegemonía hacia todos los sectores de la sociedad -como lograron las clases altas de Chile durante largas décadas-, el timón se mantiene firme a lo largo de los sucesivos experimentos neoliberales contra las clases subalternas, el estado benefactor, la industria y la tecnología, y a favor de una alianza subordinada con el capital global.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-39bd7e5ee1ee2f969639fc705515e5a1 wp-block-paragraph"><br>Las diversas fuerzas que proponen la necesidad de un cambio progresivo no han podido torcer la larga marcha hacia un país bananero, empobrecido material y espiritualmente.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-7e98464d2ce32597bbc349d5365caa2d wp-block-paragraph"><br>En vez de que los gobiernos de derecha generen reacciones políticas en la sociedad, que lleven a un crecimiento cuantitativo y cualitativo de la consciencia y la organización de los sectores políticos populares, pareciera que la degradación general provocada por el empobrecimiento neoliberal desemboca en nuevos avances electorales de las fuerzas culpables del retroceso.</p>



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<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-large is-resized"><img decoding="async" src="https://assets.diarioconcepcion.cl/2021/09/arte-y-pol%C3%ADtica.jpg" alt="" style="width:768px;height:auto"/></figure>
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<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d141fb9cb020fb22cba287c3443531b5 wp-block-paragraph"><strong><em>Sin copiar ni repetir</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-2d3f4f7538379321946ab773c4a97da5 wp-block-paragraph"><br>El “centro democrático” en otro momento podía ser representado por los radicales, los demócratas cristianos y demócrata progresistas, los socialistas moderados de diversos pelajes y fracciones de peronismo “renovador”, y hasta conservadores civilizados, ha terminado convergiendo abiertamente con la derecha, tanto en el odio antikirchnerista irracional, como en el apoyo “en lo económico” al liberalismo extremista. Hoy, las únicas fuerzas políticas de las cuales se puede esperar la impugnación del actual gobierno y del actual modelo económico y social son el kirchnerismo y la izquierda.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-f83944a1a2a5799dd99e8070077f4c5a wp-block-paragraph"><br>Ambos espacios tienen problemas políticos serios en cuanto a su capacidad para incidir en la realidad. Vienen asumiendo posturas defensivas, buscando sostener los logros y conquistas, ante un embate incesante de la derecha, que actúa sobre cuestiones estructurales desde hace décadas, creando hechos consumados que le hacen muy cuesta arriba la lucha a los diversos sectores que están a favor de la igualdad social.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-bdb0d69e906c593ed5e65b5564567bc3 wp-block-paragraph"><br>Se reiteran acciones que parecen no tener efecto. Se reiteran documentos, se firman petitorios, se realizan declaraciones, se convocan manifestaciones, se denuncia y se repudia, sólo para ver la reiteración de acciones estatales brutalmente antipopulares, y votaciones calamitosas en el Congreso. La máquina destructiva no acusa recibo de las acciones políticas populares.</p>



<div style="height:15px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-2b37065761ba38909ea132df0c02c9fd wp-block-paragraph"><strong><em>Revisar lo que se hace</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-cb9c945d9a65df0429f8c47c0841a2b0 wp-block-paragraph"><br>Muy lejos de intentar aquí decir qué tiene que hacer cada sector político del campo popular para mejorar su impacto sobre la realidad, me interesa llamar la atención sobre un punto específico, que no parece estar presente en las organizaciones populares con la debida importancia.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-60a6e27c1677158494172fa3b597526c wp-block-paragraph"><br>Me refiero al tema de la eficacia de la acción política. Seguramente todos dirán que la eficacia política no depende sólo de la propia voluntad, sino de complejos elementos donde juegan la voluntad del enemigo, las estructuras económicas, sociales y políticas, los medios, las mentalidades, etc. Pero, ¿seguro que se está haciendo lo que hace falta, y no lo que las rutinas aprendidas que se cristalizaron en otra época, donde resultaban útiles, pero ya no?</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-6cee6adf5d294076308c983cd327c294 wp-block-paragraph"><br>La izquierda, en sus diversas variantes, tiene una tradición de militancia muy intensa. No le falta la disposición a “hacer”, pero muchas veces ese hacer es infructuoso. Una de las organizaciones muy antiguas de la izquierda trotskista, el Partido Obrero, se creó en 1963 bajo el nombre de “Política Obrera”. Es decir, que es con todos sus devenires, una organización que tiene más de 60 años. El morenismo, corriente fundado por Nahuel Moreno y que originó varias organizaciones trotskistas, no es menos joven. El Partido Comunista fue fundado en Argentina hace 107 años, pero su línea actual proviene de los años 90. Variantes maoístas tienen su origen en los años 60. La izquierda nacional tiene también muchas décadas de existencia. Todos tienen “tradiciones” para reivindicar. ¿Eso alcanza hoy para incidir sobre la realidad política?</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d4411c283011ddaba3d17e990b71603e wp-block-paragraph"><br>Estas “edades” de partidos de izquierda -que no se consideran reformistas del sistema, sino impugnadores radicales del mismo-, deberían llamar la atención sobre qué se ha logrado en tanto tiempo. ¿Son adecuadas las prácticas que tienen y la forma en que intervienen en la escena pública? ¿Alcanza con la voluntad y sacrificio de los militantes, cuando no hay impacto real, o se diluye rápidamente?</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-df687d6f1dc29ceffade449ec88b5d66 wp-block-paragraph"><br>De ninguna forma se puede negar la influencia que la izquierda en general tuvo para que esta sociedad no sea tan brutal, tan despiadada o desigual. La impugnación social del capitalismo fue conocida ampliamente en Argentina en otra época. Parte de la dirigencia política “reformista” aceptaba en su momento varios de las críticas al sistema, promoviendo cambios dentro del mismo. Irigoyen y Perón entendían muchos de los puntos de vista del sindicalismo y de las corrientes de izquierda sobre las inequidades e injusticias que había en el país.<br>Pero hoy ¿no habría nada para cambiar en la izquierda, en su forma de expresarse, de intervenir, en los actores a los que les hablan, en el tipo de propuesta que hacen, en cómo comunican?</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-4838a1df64db26c2a123eeaa930bdd19 wp-block-paragraph"><br>La ruptura epocal que significó la instauración del neoliberalismo a nivel global, como un gran artefacto económico, pero también político y cultural, obliga a pensar respuestas creativas que tengan impacto sobre la realidad. Las tecnologías que están impactando sobre la subjetividad requieren nuevos abordajes. La crisis actual del sistema internacional llama a repensar formas de intervención y a lanzar nuevas propuestas a futuro.</p>



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<figure class="aligncenter size-large is-resized"><img decoding="async" src="https://i.pinimg.com/originals/e0/b3/0f/e0b30f16d961403ee348b362b096ee4e.jpg" alt="" style="width:674px;height:auto"/></figure>
</div>


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<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-8282e1d3347c2b85da5ddd2ba7589e28 wp-block-paragraph"><em><strong>El kirchnerismo</strong></em></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-00fa9398097abf5a9c3acb0e4b715d87 wp-block-paragraph"><br>Luego de parecer un potente potro al que la clase dominante argentina no lograba domesticar, el kirchnerismo viene achicándose con el paso del tiempo, desde que abandonó el gobierno nacional.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-3d20d8bf0e4ef5f7d16c0b9d47c3e274 wp-block-paragraph"><br>No acertó políticamente con sus modestos candidatos a presidente, Scioli y Alberto Fernández. Se fue desmovilizando y replegando a la vida político-parlamentaria. Continuó insistiendo en una conducción unipersonal y vertical, desperdiciando decenas de miles de simpatizantes en todo el país dispuestos a participar y aportar, con sus conocimientos y convicciones. No se les otra tarea que apoyar pasivamente y aplaudir acríticamente lo que hiciera la conducción.<br>El kirchnerismo es reacio al debate sobre sus prácticas, su experiencia de gobierno, y sus sucesivos problemas políticos. Esa actitud bloquea la posibilidad de aprender de los errores, rescatar los logros y renovar sus métodos y propuestas. No alcanza con centrarse en la maldad –real- de sus enemigos y la perversidad de sus medios de comunicación.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d2bee27846577785c6a54124e608b2d3 wp-block-paragraph"><br>Sólo el hecho de haberse convertido en la “bestia negra” para el poder real en la Argentina, debió haber propiciado una revisión sobre los supuestos tradicionales del peronismo: un proyecto de crecimiento con inclusión social era violentamente rechazado por la “burguesía nacional”. Algo había que ponerse a pensar. El kirchnerismo tampoco fue amigo de la organización –cosa que sí caracteriza a la izquierda tradicional-, pero no para respetar a una vida movimientista rica y activa, sino preservar mecanismos internos muy limitados de elaboración y decisión política.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-e1b20f901cbaeb591a3f96e56949da24 wp-block-paragraph"><br>La deriva hacia un parlamentarismo sin otras dimensiones de lucha social también le quitó potencia a un espacio que supo dar esperanzas a grandes mayorías. Aquí también la revisión de caracterizaciones, prácticas políticas, discursos, formas organizativas y el propio concepto de “militancia” –básicamente adhesión acrítica y la repetición de consignas sin profundización de su significado- debería abrir paso a una búsqueda de la acción política efectiva del espacio.<br>Sólo pensar en la consigna “Si la tocan a Cristina qué quilombo se va a armar” debería desatar una profunda y necesaria revisión de lo que se pensaba y de lo que se era.</p>



<div style="height:16px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-bac1d522a4262ccd2674925112f55da7 wp-block-paragraph"><strong><em>Fin y principio</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-5b969694bb3d80f3e9b57f704290e620 wp-block-paragraph"><br>Nos hemos acostumbrado en las últimas décadas, o nos han acostumbrado, a ver en películas y series innumerables distopías en las que se nos muestra un futuro horrible, con el mundo arrasado, con masas bestializadas y con puñados de buenas gentes defendiéndose a tiros simplemente para sobrevivir en las peores condiciones.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-f6b5862ab4d52c570a4c00773f2097f3 wp-block-paragraph"><br>Dado el carácter industrial y masivo de estas propuestas de imaginario colectivo, es evidente que no son otra cosa que la instalación de un imaginario catastrófico, producto de que el capitalismo realmente existente está cada vez peor, más agresivo, más irracional y autoritario, generando miedo y conservadorismo individualista en relación con el futuro.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-2906adb7040d2b0860c47cd21639635e wp-block-paragraph"><br>No es casual que el fenómeno de un capitalismo sin horizonte se replique en nuestro país, donde venimos soportando hace décadas a una élite tan reaccionaria en lo social como incompetente en el escenario capitalista global. Esa clase es la madre de todos los experimentos neoliberales que degradaron a la sociedad argentina, antes y después de la vuelta de la “democracia”.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-e4d36fc8738e883779f9a8653212ffd3 wp-block-paragraph"><br>Se puede comprender el tradicionalismo de las diversas corrientes políticas populares. En momentos lúgubres puede servir aferrarse a imágenes, cantos, consignas que hablan de la gloria de un pasado más o menos remoto. Pero El 17 de Octubre cumple, en 2025, 80 años. Y la Revolución Rusa, 108.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-51b1a7af42dd7e0e1a9299ea4c2aa8aa wp-block-paragraph"><br>El pasado puede servir como inspiración, recordarnos que hay momentos de fractura en la historia donde los poderes opresores pueden ser demolidos por acción de las organizaciones, de los hombres excepcionales y de las masas que cada tanto cambian la historia.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-aefa457a43feb2f8bf28ebe934f26ef7 wp-block-paragraph"><br>Pero nada nos libera de nuestra obligación de buscar en nuestro tiempo histórico las respuestas efectivas a los problemas concretos.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-ef0f52110c7352a537813d90b402ffdd wp-block-paragraph"><br>Volvemos al principio. Efectividad es lograr que las cosas cambien.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-e993bcc53c4940102d16bdd23a792dcb wp-block-paragraph"><br>No debería alcanzar con hacer los gestos aprendidos, cristalizados en otras épocas y repetidos con fidelidad reverencial, para sentir que se ha cumplido con el deber.</p>



<div style="height:60px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-02d2ea6d6d5c254c07ca3d7c26a8138a wp-block-paragraph">Buenso Aires, 4 de marzo de 2025.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-4c3575f8e599b5438543fc5389a331ee wp-block-paragraph">*Economista y magister en Relaciones Internacionales, investigador docente en la Universidad Nacional de General Sarmiento.</p>
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