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	<title>economía de mercado archivos - La Tecl@ Eñe Revista</title>
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	<description>Una Revista de Opinión</description>
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	<title>economía de mercado archivos - La Tecl@ Eñe Revista</title>
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		<title>Retroceso civilizatorio &#8211; Por Carlos Raimundi</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 05 Feb 2018 21:49:35 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Carlos Raimundi]]></category>
		<category><![CDATA[democracia electoral]]></category>
		<category><![CDATA[economía de mercado]]></category>
		<category><![CDATA[Estado de binestar]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Carlos Raimundi analiza en esta nota el retroceso civilizatorio al que asiste el mundo bajo la ofensiva del neoliberalismo y su consecuencia natural, el neofascismo, sobre el modelo de Estados que intervienen para poner límites al poder económico, favorecer la igualdad y estimular la creación de un ambiente propicio para las libertades personales.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><strong><em><span style="color: #000000;">Carlos Raimundi analiza en esta nota el retroceso civilizatorio al que asiste el mundo bajo la ofensiva del neoliberalismo y su consecuencia natural, el neofascismo, sobre el modelo de Estados que intervienen para poner límites al poder económico, favorecer la igualdad y estimular la creación de un ambiente propicio para las libertades personales.</span></em></strong></p>
<p style="text-align: justify;"><strong><span style="color: #000000;">Por Carlos Raimundi*</span></strong></p>
<p style="text-align: justify;"><em><span style="color: #000000;">(para La Tecl@ Eñe)</span></em></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>El costado mítico de la expresión “políticas de Estado”</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Comienzo con un tema que aflora en muchas de nuestras conversaciones cotidianas con amigos, parientes y vecinos, y se refiere a esa idea de que los problemas de Argentina se solucionarían si fuéramos capaces de ponernos de acuerdo en los temas fundamentales y lleváramos adelante entre todos una política común, como hacen otros países.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Es una idea que suena muy bien y que, en teoría, todos suscribiríamos. Pero, en realidad, son cada vez menos los países que diagraman políticas de Estado. Ha sido tan descomunal la injusticia desatada por el capital financiero globalizado y la exclusión social sobreviniente, que una grieta semejante a la que vivimos en Argentina y en América Latina se ha desatado en múltiples regiones, tradicionalmente más estables. En segundo lugar, las políticas de Estado, es decir, aquellas que expresan un consenso generalizado de la sociedad política y que por lo tanto no están expuestas a ser cambiadas bruscamente cada vez que asume un gobierno distinto, son propias de regímenes que han consolidado la hegemonía por parte de algunos de los sectores en pugna y que han constituido un bloque de poder lo suficientemente firme como para garantizar, a su vez, la estabilidad a mediano y largo plazo de esas políticas comunes. Pero en países como los de nuestra región, donde todavía está en disputa la concepción de reinstituir colonias o consolidar naciones soberanas con autonomía de criterio de sus pueblos, cada uno de los temas, aun los que debieran ser más compartidos, como las políticas de educación, de salud o de vivienda, está teñido por esa disputa ideológica primaria que tiene que ver con el modelo de sociedad. Por eso resulta tan difícil el acuerdo, y por eso resulta tan difícil también disipar la llamada ‘grieta’ existente entre esas dos concepciones de sociedad.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>El derrumbe de los símbolos</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">En 1989 cayó el Muro de Berlín, uno de los símbolos de la guerra fría. Transitoriamente, pareció que el mundo pasaba de la coexistencia de dos polos a la unipolaridad de los EE.UU. La economía de mercado y la democracia electoral aparecían como los nuevos paradigmas organizadores del llamado nuevo orden mundial. Las dos administraciones del presidente Bill Clinton fueron la expresión de este paradigma a través de la formación de la Organización Mundial del Comercio (OMC), los tratados bilaterales y multilaterales en ese mismo sentido y los acuerdos para proteger la inversión extranjera y especialmente para desregular la circulación del capital financiero globalizado. Se aparentaba una relación amigable entre los Estados, pero, en la realidad, aquellas coordenadas sirvieron para destruir los modelos de desarrollo autónomo tan trabajosamente construidos en los países dependientes durante la etapa del capitalismo industrial. En esa etapa anterior, la del Estado de Bienestar, se establecía, por un lado, la primacía del capital por sobre la masa de salarios, pero, al mismo tiempo, se mantenían ciertos niveles de inclusión social y estabilidad política. Además, la figura del Estado de Bienestar se tornaba necesaria ante el riesgo de la expansión del comunismo. Pero dejó de serlo una vez que éste fue doblegado.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">En la década de los 90, el capitalismo triunfante se desplazó definitivamente de su fase productiva a la financiera. La ganancia centrada en la producción de bienes y servicios pasó a basarse en la libre circulación de activos financieros. Lo cual, sumado a la revolución tecnológica y a la ideología dominante del neoliberalismo, suprimió la idea del ingreso universal como elemento forjador del estado de bienestar, y generó la exclusión de millones de trabajadores, cuyas familias engrosaron los bolsones de pobreza, hambre y desamparo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Fue así que aquel “nuevo orden”, que había prevalecido sobre el llamado socialismo real, mostró las garras feroces del capitalismo real, multiplicando situaciones de crisis en distintas áreas del planeta. Así como en 1989 caía uno de los símbolos de la guerra fría y la bipolaridad, el 11 de septiembre de 2001 –tan sólo doce años después- se derribaba el mayor símbolo de la posguerra fría y la unipolaridad con los atentados a las Torres Gemelas.</span></p>
<p><img decoding="async" class="aligncenter" src="http://i0.wp.com/inmendoza.com/wp-content/uploads/2014/09/NI-96.jpg?resize=650%2C404" alt="Resultado de imagen para leon ferrari civilización y cristiana cristo" /></p>
<p style="text-align: center;"><em>La civilización occidental y cristiana &#8211; León Ferrari</em></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>La tortura como instrumento de la seguridad</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La respuesta del entonces nuevo presidente de los EE.UU., George W. Bush, fue remplazar el paradigma del libre comercio por el de la seguridad nacional. Por primera vez, los EE.UU. aparecían vulnerables a un ataque externo. Y lejos de preguntarse cuáles eran las razones de la desconfianza, el temor y el rechazo que generaban en una gran parte del mundo, adoptaron una posición defensiva, guiada por una lógica muy particular: la mejor manera de defenderse de una posible agresión era agredir primero, dando nacimiento al concepto de la guerra preventiva. El mundo arriba así, a comienzos de este siglo, a una primera fase de lo que llamo “retroceso civilizatorio”: <em>el fin de un largo período histórico de elevación moral de la humanidad, marcado por el proceso de humanización de las penas.</em> Entre otros logros, se había avanzado hacia la abolición de los tormentos, es decir, se condenaba la tortura como método permitido de punibilidad estatal. Se partía de la convicción de que ningún beneficio obtenido en favor de la seguridad nacional o internacional por medio del vejamen a una persona humana, sería superior al daño simbólico y moral causado a todo el género humano si se sometía a un ciudadano o ciudadana a un sufrimiento extremo y despiadado. Esto no quiere decir que no existieran casos individuales y colectivos de tortura, pero eran condenados moral y jurídicamente. En cambio, a partir de la Agenda Nacional de Seguridad establecida por el presidente Bush desde 2002 en adelante, la tortura es homologada como método legítimo de obtener información en defensa de la seguridad perdida. El país que hasta ese momento aparecía como portador de los estandartes libertarios más elevados, informa al mundo que las libertades fundamentales de la persona humana deben sacrificarse a expensas de los dispositivos de control que ese país estableciera para preservar su seguridad nacional.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>El fin del debido proceso</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Asimismo, como supuestos custodios de los valores ético-políticos de occidente, los EE.UU. siempre dijeron representar las garantías procesales como la defensa en juicio, la presentación de pruebas o la portación de la verdad como justificación de sus acciones políticas. Sin embargo, su participación en Irak y Afganistán luego del 11-S, demuestran la falsedad de estas premisas “occidentales” frente al “fanatismo y la irracionalidad de Medio Oriente”. Es así que mintieron en cuanto a la existencia de armas químicas en Irak para justificar su intervención en ese país. Y eliminaron el cuerpo asesinado de Bin Laden sin dar lugar a ninguna garantía procesal propia de los derechos humanos universales. Esto no está dicho en defensa del personaje, sino para desenmascarar la hipocresía que hay detrás de los slogans a partir de los cuales nos colonizan.           </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>El fin del principio de inocencia, la judicatura cambia de doctrina al servicio del poder económico </strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El modelo penal que conocemos se fue moldeando con el avance del capitalismo y la revolución industrial. La miseria derivada del primero y las concentraciones urbanas formadas a partir de la segunda, multiplicaron los delitos contra la propiedad privada en las mayores ciudades. Y, si bien la burguesía no estaba dispuesta a tolerarlos, las corrientes de pensamiento más humanistas influyeron para que a la injusticia del sistema de explotación económica no se sumara la impiedad del sistema penal.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Se consolidó así el principio de presunción de inocencia. <em>Si bien era dañino que el culpable de un delito permaneciera libre, más dañino aún para un régimen liberal, era que un inocente fuera privado injustamente de su libertad.</em></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Hoy, junto con la preeminencia del valor seguridad por sobre el de la libertad y la dignidad de las personas, el principio de inocencia ha cedido su lugar a la presunción de culpabilidad. Sobre todo si se trata de funcionarios que hayan cuestionado la hegemonía del poder financiero, o de líderes cuyas políticas públicas pusieran límites a su voracidad.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Lejos de su finalidad inicial de ser un contrapeso de posibles abusos, el poder judicial contra-mayoritario, termina gobernando en última instancia, con más poder que la propia voluntad mayoritaria del pueblo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Si la evolución del liberalismo político hubiera sido verdaderamente democrática en lugar de haberse hincado ante los poderes oligárquicos, los sistemas penales estarían mucho más preparados para conjurar los delitos del poder sobre la propiedad colectiva de los pueblos –centros de salud, escuelas, vivienda, seguridad social- y los derechos de los pueblos a acceder a ella, que sólo enfocados en sancionar los delitos contra la propiedad individual. Si así fuera, estaríamos ante estándares de desarrollo e igualdad mucho más elevados, y los delitos contra la propiedad individual disminuirían contundentemente. </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>Corolario, el retroceso civilizatorio</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Algo semejante está sucediendo en América Latina respecto de los abusos de las enmiendas constitucionales en los que los poderes derivados se apropian de la facultad constituyente desvirtuando el espíritu de las constituciones populares. Y también respecto de los abusos de los decretos emanados del poder unipersonal sobre las leyes como construcción colegiada.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Todo ello va en dirección de la concentración del poder, es decir, en detrimento de la distribución del mismo que buscaban aquellas nacientes repúblicas liberales. Se trata de un retroceso de tintes monárquicos. Pero, a diferencia de las antiguas monarquías que gobernaban sociedades menos complejas, los actuales modelos de poder concentrado están hechos a la medida de sociedades fragmentadas, con el fin de disciplinarlas. Es decir, despojarlas de todo instrumento de autonomía y pensamiento crítico que ponga en cuestión los intereses dominantes.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">En este categórico antagonismo entre modelos de sociedad reside la mentada grieta ideológica que impide la formulación de políticas de consenso. El poder concentrado, una vez que ha cooptado el sentido común de vastos sectores sociales, construye la muletilla de que “hay que ponerse de acuerdo”, “no me hagan participar de disputas que me son ajenas”, con la finalidad de poner en ridículo a quienes sostenemos que no hay campo común con quienes procuran sociedades injustas y dominadas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Para nosotros, un Estado que interviene para poner límites al desenfreno del poder económico, favorece la igualdad, y esto estimula la creación de un ambiente propicio para las libertades personales. Ellos, en cambio, necesitan ocupar el Estado para que abdique de sus funciones sociales y reguladoras de la economía. Y que ese mismo Estado desertor en lo económico, refuerce sus atributos represivos, para un mayor control, disciplinamiento, ausencia de pensamiento crítico y de autonomía personal.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Es a esta ofensiva del neoliberalismo y su consecuencia natural, el neofascismo, a lo que llamo retroceso civilizatorio.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Buenos Aires, 5 de febrero de 2018</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>*Ex diputado FpV, secretario general del Partido SI.</em></span></p>
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			</item>
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		<title>EL PAPA FRANCISCO Y LA ORGANIZACIÓN ECONÓMICA EN EL CAPITALISMO MODERNO &#8211; POR HERNÁN P. HERRERA</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 30 Apr 2025 12:48:51 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Hernán Herrera]]></category>
		<category><![CDATA[Capitalismo]]></category>
		<category><![CDATA[Casa común]]></category>
		<category><![CDATA[economía de mercado]]></category>
		<category><![CDATA[Economía del descarte]]></category>
		<category><![CDATA[Papa Francisco]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Francisco asumió un rol que desbordó el clásico límite espiritual: decidió intervenir en el orden económico y social de manera explícita, algo que resultó desconcertante para muchos. </p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/el-papa-francisco-y-la-organizacion-economica-en-el-capitalismo-moderno-por-hernan-p-herrera/">EL PAPA FRANCISCO Y LA ORGANIZACIÓN ECONÓMICA EN EL CAPITALISMO MODERNO &#8211; POR HERNÁN P. HERRERA</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
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<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-9147fd7b5bced70164eff537077c9e14"><strong><em>Francisco asumió un rol que desbordó el clásico límite espiritual: decidió intervenir en el orden económico y social de manera explícita, algo que resultó desconcertante para muchos. </em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-ae252f06a65d0c0d7de4fcf8632724fe"><strong>Por Hernán P. Herrera*</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d5e18531e670bd10ca130847a62fe9c1"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></p>



<div style="height:62px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-drop-cap has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-7505bc87570ba72a03379d651044d458">Cuando Jorge Mario Bergoglio fue elegido Papa en 2013, el mundo no terminó de entender lo que venía. Su formación jesuita, con su tradición de pensamiento crítico y acción directa, ya marcaba una diferencia respecto a sus antecesores. Francisco asumió un rol que desbordó el clásico límite espiritual: decidió intervenir en el orden económico y social de manera explícita, algo que resultó desconcertante para muchos. «La iglesia no puede ni debe permanecer al margen de la lucha por la justicia social», dijo en una de sus entrevistas.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-55a0f2ca7de1cc8c8aa3bc9da0176d9a">La Iglesia como institución tiene una mala imagen para varios sectores defensores de lo popular en la Argentina, porque no se le reconocen acciones para evitar la sangre que derramó la dictadura entre 1976 y 1983, con el terrorismo de Estado. Sin embargo, Francisco logró desmarcarse eso, en lo que configura un hecho político no menor.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-51477db06393e12c54ed0dadbae768c1">Su exhortación apostólica <em>Evangelii Gaudium</em>, publicada el 24 de noviembre de 2013, contiene varios pasajes que cuestionan el modelo económico vigente. Francisco denuncia distintos aspectos críticos del sistema actual, que se pueden explicar en base a sus propias palabras.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-a28c64f996284ab62c5a5f3d25bb3b70">Primero, advierte contra una «economía de la exclusión» (§53). Señala que vivimos en un mundo donde «los excluidos no son &#8216;explotados&#8217; sino desechos, &#8216;sobrantes'». La vida de quienes no participan del sistema económico no parece tener valor alguno. Francisco grafica esta realidad diciendo que «esta economía mata», llamando a considerar los dramas humanos más allá de los indicadores financieros. «Ya no se trata simplemente del fenómeno de la explotación y de la opresión, sino de algo nuevo: con la exclusión queda afectada en su misma raíz la pertenencia a la sociedad en la que se vive.» En este sentido también dice que “no puede ser que no sea noticia que muere de frío un anciano en situación de calle y sí lo sea una caída de dos puntos en la bolsa”.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-df6292c9e757a765b5fafa079bf2f5fe">Segundo, denuncia el «fetichismo del dinero» (§55). Según Francisco, el dinero deja de ser un medio y se convierte en un fin en sí mismo. «Se instaura la dictadura de una economía sin rostro y sin un objetivo verdaderamente humano.» La autonomía absoluta de los mercados financieros genera una nueva forma de idolatría que degrada la dignidad humana. «El afán de poder y de tener no conoce límites.»</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-86f040f6e7397762248cf02ae99c4fe2">Tercero, critica un «dinero que gobierna en lugar de servir» (§56). Plantea que la primacía de la rentabilidad sobre el trabajo humano conduce a una cultura de consumo efímero, donde las personas quedan subordinadas a la lógica del lucro. «No podemos seguir confiando en las fuerzas ciegas y en la mano invisible del mercado», advierte Francisco. Esta subordinación de la economía a intereses especulativos debilita los vínculos sociales y profundiza las inequidades.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-eca1404a566de9e466ab86d1876d076d">Cuarto, alerta sobre «la inequidad que genera violencia» (§59). Francisco sostiene que la creciente desigualdad social es «la raíz de los males sociales», y que una paz social estable no puede construirse sobre un modelo que excluye sistemáticamente a grandes mayorías. «Mientras no se resuelvan radicalmente los problemas de los pobres, renunciando a la autonomía absoluta de los mercados y de la especulación financiera, no se resolverán los problemas del mundo.»</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-36b552da89998674ce1bd57ac289b1af">La intervención de Francisco en cuestiones políticas y económicas se reflejó en hechos concretos. En 2016, criticó las políticas antimigratorias de Donald Trump, diciendo que «una persona que solo piensa en construir muros no es cristiana». Trump respondió de forma agria, y la tensión entre ambos se hizo evidente. «No juzgo a las personas, pero digo: ese no es el Evangelio», agregó Francisco en esa ocasión.</p>



<div style="height:25px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>


<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-large"><img decoding="async" src="https://www.aciprensa.com/imagespp/FranciscoMovimientosPopulares_LOR_150715.jpg?w=672&amp;h=448" alt=""/><figcaption class="wp-element-caption"><em>Francisco en el II Encuentro Mundial de Movimientos Populares, Bolivia. Foto: L&#8217;Osservatore Romano</em></figcaption></figure></div>


<div style="height:25px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-60cda6ec079f59b5be011140ab990f6a">En 2019, Francisco lanzó la «Economía de Francisco», un movimiento global que convocó a jóvenes para diseñar un sistema económico «que traiga vida y no muerte». No se trató de un simple encuentro simbólico. Fue un intento de poner en discusión el modelo capitalista dominante, en un contexto mundial atravesado por crisis financieras, desigualdad creciente y emergencia climática. «Necesitamos una economía que ponga en el centro a las personas y no el lucro», dijo ante los asistentes. Allí cuestionó abiertamente la teoría del derrame (de la corriente liberal/ neoliberal/ libertaria), diciendo que «jamás ha sido confirmada por los hechos».</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-53dcd04e7ba748ac2bb6d85e0fa0d23b">También hizo observaciones críticas sobre la concentración de la riqueza. En 2020, destacó que 50 personas acumulaban una riqueza suficiente para garantizar educación y salud a todos los niños pobres del mundo. «Esa riqueza clama al cielo», denunció. Señaló que cada año morían cinco millones de niños por pobreza, una cifra que contrasta brutalmente con los patrimonios crecientes de una minoría.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d4590516e4b86f2c2e64975b9793d5f5">En Argentina, Francisco fue objeto de ataques por parte de Javier Milei, quien lo calificó de «zurdo asqueroso» y «representante del maligno». Una locura. Las tensiones también fueron evidentes antes con Mauricio Macri, marcando distancia de sus políticas promercado. «La política, tan denigrada, es una de las formas más preciosas de la caridad», señaló en ese contexto, dejando en claro su visión de la necesidad de un Estado activo.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d969d7e7484af324ae5089970b71b9fa">Su participación en temas financieros globales incluyó una presión directa sobre el FMI en 2024 para reducir sobrecargos a países endeudados, lo que benefició particularmente a Argentina. También cuestionó la especulación financiera y el rol de los paraísos fiscales, a los que acusó de «robar a la sociedad». «La deuda no puede convertirse en una condena para los pueblos.»</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-dd10c69c653dc0a84951389871316f7c">La dimensión ecológica de su pensamiento tuvo su mayor expresión en <em>Laudato Si’</em> (2015), donde criticó la explotación salvaje de los recursos naturales, y propuso la idea de considerar la agresión sobre «la casa común» como un pecado. «No puede ser que quien contamina pague y continúe contaminando como si nada.»</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d03b97f2b9874de7d58d8e880f2c7b4a">Un capítulo aparte merece su discurso en Bolivia en 2015, durante el II Encuentro Mundial de Movimientos Populares en Santa Cruz. Allí denunció a los monopolios mediáticos por su rol en la uniformización del pensamiento y la promoción del consumismo. Francisco advirtió que «los monopolios comunicacionales buscan poner a todos en el mismo molde», alertando sobre los riesgos de una cultura global dominada por los intereses de unos pocos. «Cuando los medios concentran el poder, se anula la diversidad de pensamientos y se debilita la democracia», afirmó.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-2cf19b34efc91aebb2ec4884e5935c53">Con su partida, queda abierta una pregunta inevitable: ¿qué rumbo tomará la Iglesia en materia económica y social con el nuevo Papa, cuyo nombre y perfil aún desconocemos?</p>



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<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-8993e68605990bb0aeda387b19c5899c">Buenos Aires, 30 de abril de 2025.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-81860105539fa623c2bc99579553e473">*Investigador del Instituto Argentina Grande (IAG)</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-0e8ba72481b2f223c34221e2a043e186">IG <a href="http://@hernanpherrera">@hernanpherrera</a></p>
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