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	<title>Doppelganger archivos - La Tecl@ Eñe Revista</title>
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	<description>Una Revista de Opinión</description>
	<lastBuildDate>Sun, 20 Oct 2024 04:06:52 +0000</lastBuildDate>
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	<title>Doppelganger archivos - La Tecl@ Eñe Revista</title>
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		<title>DOBLES POR TODOS LADOS &#8211; POR DAVID SIBIO</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 30 Sep 2024 14:18:33 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[David Sibio]]></category>
		<category><![CDATA[Capitalismo]]></category>
		<category><![CDATA[Doppelganger]]></category>
		<category><![CDATA[Inframundo]]></category>
		<category><![CDATA[Noami Klein]]></category>
		<category><![CDATA[Película Nosostros]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El libro Doppelganger de Naomi Klein es una herramienta hermenéutica extraordinaria para hallar respuestas al vértigo general mediante el cual nuestra cultura de la duplicación ha transformado las sociedades, y en particular algunas regiones, en un inframundo habitado por dobles-sombra que sostienen a las regiones más ricas del planeta.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-78ec2fb3965c6da051f6c3f0e3dd47be wp-block-paragraph"><strong><em>El libro Doppelganger de Naomi Klein es una herramienta hermenéutica extraordinaria para hallar respuestas al vértigo general mediante el cual nuestra cultura de la duplicación ha transformado las sociedades, y en particular algunas regiones, en un inframundo habitado por dobles-sombra que sostienen a las regiones más ricas del planeta.</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-4ee90429b0b820142aaff8dd86c09159 wp-block-paragraph"><strong>Por David Sibio*</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d5e18531e670bd10ca130847a62fe9c1 wp-block-paragraph"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></p>



<div style="height:40px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-text-align-right has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-7314eec3d3af53987b37beafec1496cc wp-block-paragraph">“El caos es un orden por descifrar”</p>



<p class="has-text-align-right has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-5ccd07cbd86afe5f3a97f06129c597fe wp-block-paragraph">José Saramago, <em>El hombre duplicado</em>.</p>



<div style="height:36px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-drop-cap has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-245123cdc2dc82533ed76944b7523c99 wp-block-paragraph">Estamos duplicados. No lo digo en sentido metafórico, sino en un sentido bien concreto. De repente todos y todas tenemos un doble. El doble replica los movimientos, los gestos, la cara, la postura al caminar, la voz, los pensamientos. Como si cada uno y cada una tuviera su personal y talentoso Mr.Ripley. La sociedad está duplicada porque todo el mundo tiene un doble. Las ficciones sobre esta cuestión son abundantes: primero la literatura y luego el cine han tratado y tratan el problema de los dobles, de la duplicación. Sigmund Freud relaciona esta figura inquietante con la noción de lo siniestro: el doble es aquel que es conocido (porque es igual a uno mismo) y a la vez es desconocido (porque el doble no es uno mismo). No se trata de una alteridad basada en la pura diferencia. El doble es diferente y a la vez no lo es.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-5512f01e8134bce4d1478f0359c2d73d wp-block-paragraph">El último libro de la investigadora canadiense Naomi Klein lleva por título la palabra alemana <em>Doppelganger</em>. Es el término que se suele utilizar para denominar el fenómeno de esta duplicación. “La palabra <em>doppelganger</em> -nos cuenta Naomi Klein- procede del alemán y es una combinación de <em>Doppel</em> (“doble”) y <em>Gänger</em> (“caminante”). A veces se traduce como “caminante doble”, y doy fe de que la experiencia de tener un doble tuyo caminando por ahí es de lo más inquietante.”<a href="#_ftn1" id="_ftnref1">[1]</a> Klein se puso a pensar y escribir sobre esta cuestión a partir de una experiencia que comenzó a vivir con mucha intensidad cuando llegó la pandemia del covid y, aislados en nuestros hogares, intensificamos, como nunca lo habíamos hecho, el uso de las pantallas. La excepcionalidad posibilitó que Internet y las redes sociales se transformaran en el espacio de socialización privilegiado. Según Klein, a partir de ese momento, la duplicación se desató con una fuerza inusitada y comenzaron a proliferar dobles por todos lados.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-9b13a75f61b37107d31eebfec0419cdc wp-block-paragraph">El libro de Klein explora <s>&nbsp;</s>a partir de esta forma de lo siniestro&nbsp;su propia experiencia de duplicación. Cuando llegó el covid y nuestra vida social se trasladó al mundo virtual, Naomi Klein comenzó a ser confundida e interpelada como otra Naomi (Wolf).</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-a810fc33fe5a65716b5c1bb3d9656e16 wp-block-paragraph">Klein utiliza su experiencia como <em>doppelganger</em> para adentrarse y abrirse paso en lo que entiende como “nuestra cultura <em>doppelganger</em>. Una cultura repleta de distintas formas de duplicación, en la que todos los que tenemos una imagen pública o un avatar en Internet creamos nuestros propios <em>doppelgangers</em>, versiones virtuales de nosotros mismos que nos representan ante los demás. Una cultura en la que muchos hemos llegado a considerar que somos nuestra propia marca personal y hemos forjado una identidad fragmentada que es nosotros y a la vez no lo es, un <em>doppelganger</em> que personificamos sin cesar en el éter digital a cambio de tener acceso a la insaciable economía de la atención.”<a href="#_ftn2" id="_ftnref2">[2]</a> Klein se pregunta “¿cómo nos está afectando esta duplicación? ¿Cómo está rigiendo a qué prestamos atención y -muy especialmente- a qué no?”<a href="#_ftn3" id="_ftnref3">[3]</a> Estas preguntas no se circunscriben exclusivamente a la vida de un individuo. Según Klein, la parte más escalofriante de la travesía por el mundo de los dobles es que los individuos no son los únicos afectados por la duplicación; las culturas y las naciones también pueden tener sus propios <em>doppelgangers</em>.</p>



<div style="height:25px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>


<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-large is-resized"><img decoding="async" src="https://media.vanityfair.com/photos/64d2a654d538573524759b44/1:1/w_1500,h_1500,c_limit/0923-Doppleganger-embeded-1.jpg" alt="" style="width:484px;height:auto"/><figcaption class="wp-element-caption"><em>Moami Kelin fotografiada por Martin Schoeller.</em></figcaption></figure>
</div>


<div style="height:25px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-47919b8446c2091ba022513b4c1b0aa3 wp-block-paragraph">“… esta es la forma de <em>doppelganger</em> que me tiene más preocupada: el estado fascista caricaturesco que es el gemelo omnipresente de las democracias occidentales y la amenaza perpetua de que nos engullan sus llamas hechas de pertenencia selectiva y brutal desprecio. La figura del <em>doppelganger</em> lleva siglos utilizándose para advertirnos de estas versiones umbráticas de nuestro yo colectivo, de esos monstruosos futuros posibles.”<a href="#_ftn4" id="_ftnref4">[4]</a></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-83064f759b1cd6effa530bbcb78da890 wp-block-paragraph">El año previo a la pandemia y a la posterior escalada de duplicación (de dobles por todos lados) se estrenó una película de la que Naomi Klein se vale para su estudio sobre los peligros del mundo <em>doppelganger.</em> En la película <em>Nosotros</em> (<em>Us</em>), escrita y dirigida por Jordan Peele, se logró prever, captar y dar forma al mundo duplicado que la pandemia intensificó. En su libro, Klein escribe: “La película de terror de 2019 <em>Us</em>, de Jordan Peele, también es una historia de <em>doppelgangers</em>: imagina un mundo muy parecido al nuestro, situado encima de un inframundo de sombras habitado por dobles de todas las personas de la superficie, y unidos a ellas por un lazo invisible. Cada movimiento que se produce arriba debe tener su reflejo abajo, en un entorno de oscuridad y miseria. El sufrimiento de la gente bajo tierra hace posible la cómoda vida de los de arriba, una dinámica que muchos interpretaron como una analogía de los horrores de clase en el capitalismo racial. Pero en <em>Us</em> la gente del inframundo está harta de vivir vidas distorsionadas que no son sino sombras de otras vidas, por lo que suben a la superficie, donde siembran el caos.”<a href="#_ftn5" id="_ftnref5">[5]</a>&nbsp;&nbsp; Klein se pregunta quiénes son esas sombras que habitan en las sombras. La película da una respuesta precisa: son los americanos (“<em>We&#8217;re Americans</em>”, dice la <em>doppelganger</em> de la protagonista).</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-394408d8f86d8bc5083f3ae2138cc5e4 wp-block-paragraph">En otro lugar del libro, Klein, sostiene que “el capitalismo no se agota en las capas superficiales de los mercados en las que opera directamente la clase media de las regiones más ricas del planeta (supermercados y gasolineras bien iluminados, atractivas páginas web y anodinas oficinas); todo eso no es más que su escaparate. Esas actividades requieren cierto grado de explotación de sus trabajadores, dependientes y consumidores, pero también se asientan sobre las zonas más ocultas de la cadena de suministros, zonas donde hay hiperexplotación, confinamiento de personas y envenenamiento de ecosistemas que no son fallos accidentales del sistema, sino que forman parte desde siempre del mecanismo que hace funcionar nuestro mundo.”<a href="#_ftn6" id="_ftnref6">[6]</a> En otros términos, sin la acumulación mediante la expropiación extractivista, no es posible la acumulación que posibilita la explotación ni la plusvalía que generan las diferencias entre valor y precio en los intercambios.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-66840434954609ab95381c2649556b8e wp-block-paragraph">Con esto, Klein plantea que cuando creíamos que los dobles eran otros, los que resultaron ser los dobles en este mundo de la injusticia social pospandémica somos, de forma pura y exclusiva, nosotros. Lo que requiere el actual proceso de neo-colonización que está en marcha, y que busca transformar a nuestro país en un inframundo dador de materias primas, parece ser una sociedad de sombras sumergida en la sombra. Un inframundo habitado por dobles-sombra que sostienen a las regiones más ricas del planeta. Si bien esto es cierto, no se debe perder de vista que en la película de Peele los dobles llegan para sembrar el caos y, como en toda historia de <em>doppelgangers</em>, eliminar a los habitantes de la superficie para ocupar exactamente su lugar, lo cual no quiere decir que lleguen para alterar el sistema que los tenía marginados. Lo único que parece interesarles es volver a la superficie y recrear una campaña para concientizar y combatir la pobreza que fue conocida como <em>Hands Across America</em>. El tipo de campaña que lava las culpas de una parte de la población que goza de un estilo de vida consumista basado en la miseria de millones de seres humanos. La historia de Peele nos hace pensar que esos dobles, antes arrojados fuera del sistema, reingresan con la forma del <em>lumpen</em>.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-af2289d362c1dcffef919d9f2ed8683b wp-block-paragraph">Y en los “escenarios de caos -sostiene Alberto Mayol-, la palabra «gobierno» (<em>kyberne</em>, control, timón) carece de sentido, aun cuando formalmente exista ese ser siempre conjetural al que llamamos «Estado». Cuando el caos impera y una aparente democratización fluye bajo nuestros pies, lo que estamos viviendo es la <em>oclocracia</em>, el gobierno de la turba, el espasmo convertido en ley. Y en ese escenario, la obra de teatro tendrá como protagonista a meros agentes del caos (lumpen).”<a id="_ftnref7" href="#_ftn7">[7]</a> El caos -dice Mayol- es el poder del lumpen. Este es el orden por descifrar en la Argentina 2024. El libro <em>Doppelganger</em> de Naomi Klein es una herramienta hermenéutica extraordinaria para esta urgente tarea. Para “salir de este vértigo general y, juntos, llegar a un lugar mucho mejor.”<a id="_ftnref8" href="#_ftn8">[8]</a></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-small-font-size wp-elements-15ceae391eafde0d2a532b8b9d15d302 wp-block-paragraph"><strong>Referencias:</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-small-font-size wp-elements-6aa35251c40649dd0b91e8356e4aa3ea wp-block-paragraph"><a href="#_ftnref1" id="_ftn1">[1]</a>Klein, N., <em>Doppelganger. Un viaje al mundo del espejo</em>, Buenos Aires, Paidós, 2024, p. 16.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-small-font-size wp-elements-424716def02276790901590c9e2dce67 wp-block-paragraph"><a href="#_ftnref2" id="_ftn2">[2]</a>Klein, N., <em>op. cit.</em>, p. 21.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-small-font-size wp-elements-6c41b6d06d8c75565403950ea5cdec10 wp-block-paragraph"><a href="#_ftnref3" id="_ftn3">[3]</a>Klein, N., <em>op. cit.</em>, p. 22.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-small-font-size wp-elements-7708f6d74963e0d404bf6524d1e03ba5 wp-block-paragraph"><a href="#_ftnref4" id="_ftn4">[4]</a>Klein, N., <em>op. cit.</em>, p. 23.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-small-font-size wp-elements-a8263d173d7316533669146102dea203 wp-block-paragraph"><a href="#_ftnref5" id="_ftn5">[5]</a>Klein, N., <em>op. cit.</em>, p. 279.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-small-font-size wp-elements-db753bbd1d1d410628382238d3d5c0a4 wp-block-paragraph"><a href="#_ftnref6" id="_ftn6">[6]</a>Klein, N., <em>op. cit.</em>, p. 271.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-small-font-size wp-elements-3ee4db5f7cfd487bb956d40326b3647e wp-block-paragraph"><a href="#_ftnref7" id="_ftn7">[7]</a>Mayol, A., <em>Las 50 leyes del poder en </em>El Padrino, Barcelona, Arpa, 2023, p. 291.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-small-font-size wp-elements-4f94a5e29541b56362cf5f94b2289c5c wp-block-paragraph"><a id="_ftn8" href="#_ftnref8">[8]</a>Klein, N., <em>op. cit</em>., p. 24.</p>



<div style="height:40px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-49fa97dcd4a8a0f92b6450d57b44d391 wp-block-paragraph">Buenos Aires, 30 de septiembre de 2024.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-ec2bb82761e54e3609df87df3f34f013 wp-block-paragraph">*Docente de filosofía en Universidad Nacional de General Sarmiento.</p>
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