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	<title>Dolores Reyes archivos - La Tecl@ Eñe Revista</title>
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	<description>Una Revista de Opinión</description>
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	<title>Dolores Reyes archivos - La Tecl@ Eñe Revista</title>
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		<title>COMETIERRA Y LOS SEÑORES TIJERAS 2.0 &#8211; POR MAGALI BESSON</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 30 Nov 2024 13:01:25 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Destacada]]></category>
		<category><![CDATA[Magalí Besson]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>¿Quién quisiera comer tierra por puro deporte? ¿Por qué tierra? ¿Qué verdad hunde raíces en la tierra? Son preguntas que jamás podrán quedar borradas por la referencia amarillista a la genitalidad de algún personaje de esta ficción.</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/cometierra-y-los-senores-tijeras-2-0-por-magali-besson/">COMETIERRA Y LOS SEÑORES TIJERAS 2.0 &#8211; POR MAGALI BESSON</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-86df4be34ca614600a7cba29899375d6 wp-block-paragraph"><strong><em>¿Quién quisiera comer tierra por puro deporte? ¿Por qué tierra? ¿Qué verdad hunde raíces en la tierra? Son preguntas que jamás podrán quedar borradas por la referencia amarillista a la genitalidad de algún personaje de esta ficción.</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d7eab40d9e10b079758003a7adfe85a8 wp-block-paragraph"><strong>Por Magali Besson*</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d5e18531e670bd10ca130847a62fe9c1 wp-block-paragraph"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></p>



<div style="height:41px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-drop-cap has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-8933736c594b026d8313f7175daa5253 wp-block-paragraph">Hace un año atrás, cuando me regalaron dos veces el mismo libro el día de mi cumpleaños, intuí que allí se cifraba algo más que una moda. Empezando porque el libro en cuestión ya tenía cuatro años de editado y siguiendo por el gusto literario de quienes hicieron el obsequio, sabía que iba a encontrar una historia en la cual seguramente lograría hacer una inmersión. Eso es lo que, al menos, le pido a un libro, que me lleve a otro plano aunque sin alejarme demasiado del que habito.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-51bf35d82bf5f91bc3ebe9631bde548c wp-block-paragraph">Aquellos fueron días de especial ansiedad, y esto que comento tuvo lugar la noche anterior al balotaje que daría la victoria definitiva a Milei como presidente. Sabíamos, entonces, que probablemente íbamos a tener que armarnos con recursos varios para sobrellevar el cachetazo. Sabíamos, también, que en ese arsenal un elemento infaltable sería la literatura.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-1d7d2e8695d7171aaab5236984a7dd0e wp-block-paragraph">Así me llega <em>Cometierra</em> y unos días después, <em>Miseria</em> (la continuación del anterior) de Dolores Reyes. Luego lo regalé, lo presté… lo divulgué convidando de esa tierra y de sus epifanías a quienes quisieran constatar por nuevos medios que el universo inspirador del conurbano no podía quedar reducido a series como “El puntero” (2011).</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-75ffa00566d25ccb1b942a32ce782dcd wp-block-paragraph">Cometierra es una piba. Más piba que adolescente. Porque Cometierra es huérfana o casi. Porque su refugio seguro es un hermano mayor con el que se cuidan mutuamente y porque su universo conoce poco de oposiciones parentales y mucho de la oposición que impone la sordidez de la pobreza y de la injusticia.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-1c10e862fa167701975a1f57132c94e8 wp-block-paragraph">Cometierra tiene un don. Saboreando la tierra pisada por personas que están desaparecidas, logra visualizar los últimos momentos con vida, o previos a una desaparición que no siempre deriva en tragedia. Cometierra hace un sacrificio, se entrega a esa tierra que la sacude, que la sumerge en el horror y que le impone el compromiso de usar su poder para devolver algo de paz a quienes les fue arrancado un ser querido o para evitar que lo peor suceda cuando la desaparición aún no es sinónimo de muerte.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-8e7c43421f9f0b4e98c2d9c0e835fed1 wp-block-paragraph">En un país con 30.000 desaparecidos por razones políticas, con 2.544 víctimas por femicidio desde 2015 a la actualidad, con 60 secuestros denunciados (se estima que hay 3 casos por uno denunciado) con fines de trata de persona solo durante 2019 (año de la edición del libro <em>Cometierra</em>) y la estadística de una persona&nbsp; asesinada cada 19 horas por violencia represiva institucional, víctima del gatillo fácil durante el mismo año (según un informe de la Correpi); hablar de comer tierra puede encontrar más de una resonancia. Los integrantes del Equipo de Antropología Forense podrían darnos su versión; las y los habitantes, militantes y laburantes que se entierran en el barro de los barrios ofrecen la propia.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-a5ac19338654ad7d398c96bce7ab4cf9 wp-block-paragraph">Pero comer tierra para alucinar la verdad oculta por el poder, como buena ficción, supera la realidad cotidiana y nos lleva a un terreno en el cual el superpoder no consiste tanto en la divinidad no humana sino en lo profundamente humano del uso ético de ese recurso. Cometierra no hace su trabajo a las apuradas, se compromete y no genera falsas ilusiones. Por el contrario: es cautelosa, acompaña en el dolor a los que lo padecen e identifica la necesidad de ayuda y de amor con una delicadeza tan extraordinaria como su poder de adivinación. Se entrega y corre algún riesgo, pero sobre todo se entrega con conciencia de los que sufren, y este detalle quizás es parte indispensable de su don, en definitiva, un don humano. Así, Cometierra pasa del registro sobrehumano a la profunda humanidad. De ser una piba de barrio pobre que deviene amante de un policía, a ser investigadora de desapariciones. Dolores se da el gusto de quebrar estereotipos y es por esto que la censuran… porque marea a las cabezas unidimensionales, binarias, racistas y aniquilatorias.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-21b6c41cd3ef365d91d25fc453e05304 wp-block-paragraph">Dolores Reyes, además, tiene siete hijos y comenzó a publicar de forma masiva en los últimos años. Fue en un taller coordinado por Selva Almada donde surge la perla que luego será su novela <em>Cometierra</em>. Escrituras de madrugada antes de levantar a sus hijos para ir a la escuela.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-4c257a582fd5b64a8920bd58a5e933a2 wp-block-paragraph">Y esto es lo que no le perdonan. Que una mujer madre y trabajadora docente, lea las grietas de nuestra tierra incendiada y reúna con amor sus partes rotas. Y que, además tenga éxito mundial, la convierte definitivamente en un blanco de asedio para las existencias totalitarias.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-9a40a3215e9d42c9e1495cfdaf2a34d2 wp-block-paragraph">No es solo por ser mujer, sino porque además es madre, negra, trabajadora, “conurbanence” y escritora galardonada que la quieren desaparecer.</p>



<div style="height:26px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>


<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-large"><img decoding="async" src="https://lavaca.org/wp-content/uploads/2023/05/dolores-reyes.jpg" alt=""/><figcaption class="wp-element-caption"><em>Dolores Reyes.</em></figcaption></figure>
</div>


<div style="height:25px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-7aabae1577e50cfb20a9507b3be68311 wp-block-paragraph"><strong><em>Pero escribió en Los Ángeles…</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-415ffa3e948b52b28778fe4085f83bc4 wp-block-paragraph">Hace unos días en el programa de Eduardo Feinmann, el ex ministro de educación de&nbsp; Mauricio Macri, Alejandro Finocchiaro, dijo que era preferible que los estudiantes de las escuelas secundarias lean a Charles Bukowsky que a Dolores Reyes, y que era inadmisible que chicos de 16 años lean la palabra “pija» en un texto ofrecido por la escuela. Dudo que este señor objete que los mismos chicos hayan visto el show de Tinelli cuando tenían 6 años o que generaciones varias hayan leído la escena de la violación de “El matadero” de Echeverría en Literarura de quinto año sin elevar la voz.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-0c8f153dfadbbfc6f567d67978ac2b93 wp-block-paragraph">Y este es el segundo punto que urtica a quienes no tienen pudor en echar mano a la peor versión de la moral judeocristiana para asfixiar todo lo que ofrece luz.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-20a26697b04cb5016a21e2efe431a1f2 wp-block-paragraph">Para los Feinmann &nbsp;y los Finocchiaro, nada parece ser más lacerante que el poder del deseo reunido con el amor en un erotismo, que a su vez se reconoce en una trascendencia que sepulta al amor romántico de la pareja sustraída del mundo para fundirse con el sentido que solo aporta un proyecto comunitario.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-56d9620c4751a4303049bf8f3be57eda wp-block-paragraph">Por supuesto que estas líneas no pretenden rankear escritores ni ser policía de ninguna expresión. Solo podríamos decir que cada uno escribe de lo que conoce, diciendo genuinamente de sus experiencias.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-4ebec0a3e3487e82323e440ef72ec042 wp-block-paragraph">Lo que molesta a los portavoces mediáticos de los grandes empresarios evasores no es la sexualidad dicha en forma más o menos explícita, sino la insubordinación de la misma ante la pornografía que jamás cuestionaría la desnudez televisada con fines comerciales. Más vale un cuerpo desubjetivado (sin afectos ni historia) que un cuerpo de pobres deseantes que desafían la injusticia desde la valentía alimentada de erotismo y el sostén de una fratría antipatriarcal.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-16556dd98db05c517435b93c3a78512f wp-block-paragraph">¿Qué escena se esconde detrás de la censura a <em>Cometierra</em>?, me preguntó hace unos días Conrado Yasenza incitando una reflexión cuyo contenido coincide, en parte, con los motivos por los que aquel libro me conmovió y maravilló.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-7f76a2d62982d51f84fb7481674fb905 wp-block-paragraph">Hoy diría que los censores, cuando son verdugos, muchas veces gozan del miedo de sus víctimas. Disfrutan de quebrarlas y en ello obtienen un placer sexual. Pero hay algo más en la reunión de aquel placer sexual con la deliberada búsqueda ideológica de hacer que los argentinos dejemos de pensarnos a nosotros mismos desde nosotros mismos.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-f377efa92063dc6069d5076ee9974c32 wp-block-paragraph">Querer reducir el libro de Dolores Reyes a un folletín de sexualidad pornográfica, no es más que la pretensión de querer negarle el derecho que se ganó al romper con la literalidad que estos mismos censores y (guardianes del capital espurio) buscan sembrar con su divulgación de contenidos idiotizantes. ¿Quién quisiera comer tierra por puro deporte? ¿Por qué tierra? ¿Qué verdad hunde raíces en la tierra? Son preguntas que jamás podrán quedar borradas por la referencia amarillista a la genitalidad de algún personaje de esta ficción.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-83a777473f0db9f924ed3544b1669ce6 wp-block-paragraph">Parece que en esta ocasión los señores tijeras están más próximos a quedarse con las ganas que a poder ganar la batalla. No sólo porque la reacción de los intelectuales ha sido y es intensa y extensa, sino porque ya hay miles de pibes de diversas clases sociales leyendo <em>Cometierra</em> y ofreciendo sus propias bocas deseantes al encuentro con las historias de nuestra tierra, las de ellos y las de otros.</p>



<div style="height:38px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-83d6bb3f8d0884b920e0eac355a1e7cf wp-block-paragraph">Rosario, 30 de noviembre de 2024.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-4114e5c6117815808fca84415da84f6e wp-block-paragraph">Docente de la RISAM Comunitaria de Rosario y coordinadora del Laboratorio de investigación en psicoanálisis «Partir de la clínica».</p>
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