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	<title>Desencanto archivos - La Tecl@ Eñe Revista</title>
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	<title>Desencanto archivos - La Tecl@ Eñe Revista</title>
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		<title>Encanto y desencanto &#8211; Por E. Raúl Zaffaroni</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 16 Sep 2021 23:52:16 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Destacada]]></category>
		<category><![CDATA[E. Raúl Zaffaroni]]></category>
		<category><![CDATA[derrota]]></category>
		<category><![CDATA[Desencanto]]></category>
		<category><![CDATA[Frente de Todos]]></category>
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		<category><![CDATA[PASO 2021]]></category>
		<category><![CDATA[Raúl Zaffaroni]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>E. Raúl Zaffaroni sostiene en esta nota que uno de los factores que incidieron en la derrota electoral del Frente de Todos en las primarias es el desencanto como consecuencia de no afrontar los múltiples conflictos que el poder económico, judicial y mediático le planteó desde el comienzo de su gestión. Zaffaroni afirma que el movimiento nacional y popular – que es el gran dinamizador del cambio en la sociedad argentina – siempre se vigorizó en la lucha en defensa de los sectores  populares. Y esa defensa es resolución de problemas enfrentando los conflictos que producen.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong><em>E. Raúl Zaffaroni sostiene en esta nota que uno de los factores que incidieron en la derrota electoral del Frente de Todos en las primarias es el desencanto como consecuencia de no afrontar los múltiples conflictos que el poder económico, judicial y mediático le planteó desde el comienzo de su gestión. Zaffaroni afirma que el movimiento nacional y popular – que es el gran dinamizador del cambio en la sociedad argentina – siempre se vigorizó en la lucha en defensa de los sectores &nbsp;populares. Y esa defensa es resolución de problemas enfrentando los conflictos que producen.</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>Por E. Raúl Zaffaroni*</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></p>



<div style="height:40px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-drop-cap has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Siempre es fácil criticar desde la tribuna a los que corren tras la pelota en el campo de juego. Si bien hay periodistas deportivos responsables que ilustran porque saben técnicamente lo que dicen, no cualquier “hincha” desde la tribuna reviste esas condiciones. </p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Pero una “goleada” como la del domingo impacta emocionalmente y la invitación a recomponerse y seguir adelante, no excluye que, sin caer en el juicio fácil ni pretender ningún monopolio de la verdad, haya algún “hincha” capaz de aportar algo, porque también desde la tribuna se tiene una visión más completa de la cancha y, en una de esas, en el entretiempo, es posible soplarle algo al técnico, que contribuya a revertir la situación, máxime cuando el riesgo futuro es el de un desastre de mayores dimensiones todavía que el que se recibió en 2019.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Vistas las cosas con la mayor frialdad posible dentro de lo humanamente exigible, ante todo no cabe duda que las dos pandemias -la del neoliberalismo y la del virus-  dejaron una catástrofe, que es el contexto en que se debió gobernar en estos dos últimos años. A eso se sumó una situación institucional que no facilita las cosas, es decir, sin mayoría propia asegurada en las Cámaras del Congreso, con una justicia montada en parte “a dedo” con los “jueces propios” del “lawfare”, un ministerio público descabezado en manos de un funcionario a la medida de la oposición y una Corte Suprema en la vereda opuesta, no es precisamente el ideal. En lo económico, una deuda astronómica que se debe negociar esquivando “ajustes”. En lo social una marcada concentración de riqueza, con jubilaciones y pensiones por debajo de la línea de pobreza, inflación y descontrol de precios de alimentos, no son para nada buenos indicadores de mínima justicia social, teniendo en cuenta que en los cuatro años previos se había acentuado mucho la estratificación y consiguiente desigualdad social. En lo político, las cosas tampoco son sencillas, porque se cuenta con una fuerza política “frentista” que, si bien goza de una sana heterogeneidad y tiene una militancia envidiable, algunas veces parece agrupar más por el pánico que por el amor.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Todo ese paquete de elementos negativos lo cierra el moño del partido político de medios –llamado “medios hegemónicos”- y una oposición desalmada y jugada por los intereses financieros, que no respeta el menor y más elemental límite ético y a veces ni siquiera humano.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Pero sin perjuicio de todo lo anterior –que sólo alguien privado de los cinco sentidos podría negar- también debe reconocerse que, para el electorado, se hicieron algunas cosas mal o no se hicieron, y la reacción fue un garrotazo electoral que obliga a escuchar la “vox populi” y a pensar seriamente qué dice.  </p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Esto último es ahora una verdad poco discutible, porque es obvio que algo determinó que una parte del 48% del 2019 decidiese dispersarse en forma que, desde un frio cálculo lógico no resulta racional, porque no se explica que quienes más sufren voten a quienes proponen derogar la indemnización por despido y emiten juicios elitistas desde Palermo, o bien no voten y les dejen el campo libre. &nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Pero esto no significa que esa parte del electorado sea “irracional” ni que se “corra a la derecha fascista”. Estas afirmaciones superficiales son falsas, implican una subestimación ofensiva a nuestro pueblo, que fue el mismo que votó hace dos años, y además son formuladas sin tener en cuenta que “derecha” e “izquierda” son conceptos que deben matizarse en una región victimizada por el tardocolonialismo financiero con disfraz “liberal”. &nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Estas simplezas olvidan que la “bronca” contra la injusticia no sale de la razón sino de la esfera emocional o afectiva, que hace que cuando alguien sienta una profunda “bronca”, le tire al otro con lo que tiene más a mano.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Es cierto que lo más determinante fue la economía, que privilegió lo macroeconómico en desmedro de lo “micro”, tal como lo señalan algunos protagonistas en sus primeras reacciones, pues por lo que sea, lo cierto es que no se logró revertir la pobreza que dejó la pandemia neoliberal. En consecuencia, no sólo será necesario escuchar mejor, sino resolver el problema. Pero para eso, entre otras cosas, también será necesario plantarse frente a los “formadores” de precios y, con toda seguridad, eso generará un conflicto.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">También generaría un conflicto de máxima resonancia plantarse frente a una Corte Suprema que pondrá todos los obstáculos imaginables e inimaginables a cualquier medida económica fuerte, como lo demostró al asumir el papel de máxima autoridad científica en epidemiología y al no importarle que se haya condenado a alguien en base al dicho de un testigo sobornado. No menos estruendo conflictivo causaría confrontar con los jueces del “lawfare”, que continúan alegremente su campaña persecutoria con presos políticos y procesos inventados. &nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Más grave aún sería el conflicto que generaría restablecer la vigencia de la “ley de medios”, pues se volvería loco el partido político único del monopolio mediático (versión folklórica de trozos del “Pravda” y del “Völkischer Beobachter” con “chimichurri”) que todos los días lanza las peores infamias y hace circular las “fake news” más escandalosas e insólitas, hasta tomar impunemente cualquier veneno por televisión. &nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Es verdad que no conviene abrir todos los frentes de lucha y menos generar conflictos gratuitos, pero la cuestión es que los problemas existen y no es posible resolverlos sin pisarle algún pie a alguien y generar un conflicto. Es inevitable optar entre “conflicto y solución” y “no conflicto y no solución”.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Es más que obvio que no siempre se sale bien parado del conflicto, pero el 48% que en 2019 votó contra los que estaban destruyendo el país, lo hizo siguiendo la bandera de una fuerza política nacional y popular, enmarcada históricamente en el movimiento emancipador que postula como objetivos estratégicos la soberanía política, la independencia económica y la justicia social.</p>



<div style="height:25px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter size-large"><img decoding="async" src="https://live.staticflickr.com/5147/5621277904_190c93b9d7_b.jpg" alt=""/></figure></div>



<div style="height:25px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">El movimiento nacional y popular argentino tuvo luces y sombras, alguna “agachada” en que vendió las “joyas de la abuela”, pero incluso en esos malos momentos nunca descuidó la microeconomía y, cuando hubo que remontar el desastre, retomó la épica del conflicto. Perón, Eva Perón, Néstor y Cristina no le tuvieron miedo al conflicto, que es inevitable para resolver problemas. Y a lo largo de casi ochenta años hubo confrontaciones que dieron lugar a triunfos y derrotas. ¡Vaya si hubo batallas perdidas en la lucha! Pero también otras ganadas, por cierto, y por suerte muchas.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Los sociólogos suelen dividirse entre “sistémicos” y “conflictivistas”. Hay quienes conciben a la sociedad como un “sistema” asentado sobre el “consenso”, y otros como un conjunto de grupos en conflicto con cierto equilibrio inestable. Ninguna de ambas visiones es verificable, pero se trata de algo así como dos armarios en que cada sociólogo ubica los hechos sociales y desde allí los explica. En esto, ambos tienen dificultades, porque los organicistas o “sistémicos” no pueden explicar bien la dinámica de las sociedades, y los “conflictivistas” tampoco los elementos de permanencia. Pero lo único cierto es que el “conflicto” es el motor de los cambios sociales y, como ninguna sociedad humana es estática, el conflicto es inherente a toda sociedad. &nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">El movimiento nacional y popular fue siempre de lucha y, como en sus momentos de mayor brillo, para resolver problemas no escatimó plantear conflictos, fue el gran dinamizador del cambio en la sociedad argentina. Incluso cuando no tuvo éxito, igualmente planteó bien el conflicto, con posiciones claras, de modo que todos entendieran que si no se pudo no fue por falta de vocación de cambio, sino que “si ahora no fue, será en la próxima” y la lucha sigue.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Esa lucha política siempre es por derechos, porque éstos nunca se obtienen por “consenso” ni por cesión graciosa, sino por conflicto. No se trata de hacer lo imposible, sino de hacer lo posible y esforzarse para que lo imposible sea posible y, si no lo fuere, que quede claro que se planteó el conflicto y que se seguirá luchando sin temor, porque el conflicto es lo que atrae y encolumna, no sólo a los jóvenes sino a todos, pues marca el camino de lucha por los derechos y de paso, también hace que a la hora de obtenerlos se valoren y se cuiden más. &nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Nadie tiene la flauta mágica para encantar, pero tampoco se lo hace con la invocación del “consenso”, en especial cuando no puede haberlo, porque es imposible consensuar con un contrincante que no cesa de dar trompadas y rodillazos por debajo del cinturón ante la mirada distraída de un árbitro que juega para el otro. Es imposible “acordar” nada en estas condiciones.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Quizá el único acuerdo básico que, pese a algún balazo de 22 y algún bombazo, todavía se respeta bastante –en comparación con otros países de la región- es la no violencia física, porque la verbal y escrita se perdió hace mucho y el respeto al “otro” no se diga. Ojalá sigamos conservando ese límite mínimo y nos esforcemos por hacerlo, porque los del otro lado, desde 1930 en adelante no fueron precisamente Gandhi, sino que hasta el día antes de irse del gobierno contrabandearon armas para que la dictadura boliviana masacrase a sus ciudadanos pobres.&nbsp; &nbsp;&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">El pueblo observa y percibe que, mientras sufre con las jubilaciones y salarios de miseria, se evita el conflicto, cuidando no ofrecer muchos flancos de ataque a la tribuna de doctrina “gorila” y al pulpo mediático del partido único.</p>



<div style="height:25px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter size-large is-resized"><img fetchpriority="high" decoding="async" src="https://encrypted-tbn0.gstatic.com/images?q=tbn:ANd9GcT5nk9sQAsWv5K5_zUMNYR0eOmphXeUuE-pHA&amp;usqp=CAU" alt="" width="741" height="296"/></figure></div>



<div style="height:25px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Esto no significa negar lo positivo hecho en estos dos años, porque es innegable que se hicieron cosas. La primera es que si en 2019 ese 48% no hubiese votado como lo hizo, hoy se habrían muerto “los que tenían que morirse” y tendríamos tres veces más muertos, conforme al criterio de que los “débiles” deben desaparecer, al estilo del viejo Spencer, resucitado y maquillado por nuestro neoliberalismo “prêt à porter”.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Es innegable que se hicieron cosas muy positivas en estos dos años, pero con el “no hagan ola” se quisieron captar a quienes no habían sido parte del 48% en el 2019 y, como siempre sucede en estos casos, no se encanta a los “otros” y se desencanta a los propios, porque el encanto se produce con el conflicto, que convoca y genera el sentimiento de pertenencia, de comunidad de lucha por los derechos. En la carrera “se ven los pingos” y, aunque se salga averiado, las banderas quedan en alto y la lucha sigue, porque es la esencia misma de la política.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Cuidado que con esto no se debe entender que la esencia de la política sea elegir al “otro” al que aniquilar, como decía el nazi Carl Schmitt. No, en modo alguno, no se trata de “aniquilar” a nadie, pero sí de luchar, de competir, de estar en la cancha o en el “ring”, tratando de ganar, no de “aniquilar” ni destruir. Quien pretenda hacer lo de Schmitt es un criminal degenerado al que hay que sacar del juego de la política y meterlo en la cárcel, porque el conflicto no es una lucha entre asesinos, sino entre competidores. La política es eso, competencia conflictiva, y deja de ser tal cuando se la entiende como mera “administración”, aunque sea prolija.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Por esa razón, sin duda habrá que resolver los problemas de los más humildes, pero para eso será inevitable entrar en conflicto con fuertes poderes fácticos, con el partido político único de medios y también con el árbitro que juega en contra. Nadie sabe si se saldrá bien o mal del conflicto, pero hay que plantearlo y así se recuperará la épica de lo nacional y popular.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">El pueblo no es injusto y, por eso, no es verdad que el voto de quienes no repitieron el de 2019 fue un “voto castigo”, no lo fue, pero fue un “voto desencanto”. Perón convocando a los sindicatos o lanzando la campaña contra la especulación, Evita desafiando a la oligarquía, Néstor denunciando a la “mayoría automática”, bajando el cuadro o confrontando con el supuesto “campo”, no esquivaron los conflictos y justamente por eso señalaron caminos, sumaron, generaron lazos empáticos de solidaridad, pertenencia y comunidad, en una palabra, encantaron. &nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Un movimiento popular y nacional que durante ochenta años luchó, ganó y perdió, pero siempre confrontó, sufrió las peores derrotas y se rehízo, padeció las “agachadas” de sus propios y supo recuperar su identidad, si de pronto muestra temor al conflicto, no puede menos que desencantar. Ese es el problema y, además, si los conflictos que esquiva son los que hacen a la microeconomía y de paso deja a sus compañeros presos o procesados, el desencanto es aún más inevitable.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Por otra parte, la comunicación en el reducido espacio de poder mediático que se pudo retener, no fue la mejor. No era imaginable que en 1945 el peronismo centrase su publicidad en mostrar las internas entre los radicales “unionistas” e “intransigentes” de aquel momento.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Ahora, si por un lado se quiso organizar un grupo de meditación y al frente le montaron un “ring”, no fue lo más sensato centrar la atención en el “ring” opositor, porque siempre ese espectáculo atrae más público y, al final, lo que se hace es dar publicidad a los boxeadores.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Desde la tribuna –sin pretensión de verdad, sólo como opinión de “hincha” observador- estamos seguros que se remontará el cachetazo, porque lo nacional y popular se renueva pero nunca desaparece, pero para eso será necesario “reencantar”, lo que presupone ponerse a confrontar en serio.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Sólo así los jóvenes y los no jóvenes saldrán de una “apatía” que no es tal, sino puro desencanto, porque mientras padecen injustamente no se les muestra ningún camino ni se los convoca a ninguna lucha por sus derechos y se muestra temor al conflicto ineludible. Por eso se “embroncan” y tiran con lo que tienen a mano, que no son más que los “boxeadores” del “ring” opositor, previamente publicitados por los propios.</p>



<div style="height:45px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Buenos Aires, 16 de septiembre de<strong> </strong>2021.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">*Profesor Emérito de la<strong> </strong>UBA. </p>
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		<title>Ante la desmovilización &#8211; Por María Pía López</title>
		<link>https://lateclaenerevista.com/ante-la-desmovilizacion-por-maria-pia-lopez/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 23 May 2022 00:03:20 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Destacada]]></category>
		<category><![CDATA[María Pía López]]></category>
		<category><![CDATA[antipolítica]]></category>
		<category><![CDATA[Desencanto]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Sin pelea contra la desigualdad la política se vuelve distracción y, a su vez, abandona a enormes sectores de la población a la pesca antipolítica, afirma en esta nota la socióloga María Pía López. Este momento político, sostiene López, exige buscar entre nuestras memorias recientes - la de nuestras calles, peleas, escritos, asambleas, tejidos - las claves para reencarnar la política.</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/ante-la-desmovilizacion-por-maria-pia-lopez/">Ante la desmovilización &#8211; Por María Pía López</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
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<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong><em>Sin pelea contra la desigualdad la política se vuelve distracción y, a su vez, abandona a enormes sectores de la población a la pesca antipolítica, afirma en esta nota la socióloga María Pía López. Este momento político, sostiene López, exige buscar entre nuestras memorias recientes &#8211; la de nuestras calles, peleas, escritos, asambleas, tejidos &#8211; las claves para reencarnar la política.</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>Por María Pía López*</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></p>



<div style="height:40px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-drop-cap has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Quisiera escribir literatura, pero no. Me distraigo en el pantanal diario. O en el de los diarios. O lo que es lo mismo, que decir: me hundo en las noticias o en la sensación de que leerlas es ademán que ratifica la impotencia. ¿Cómo pasó que nos fuimos quedando quietas, quietos? ¿Fue la pandemia y los cuidados la escuela de un acostumbramiento a lo doméstico? ¿O son los cuidados de una experiencia de gobierno frágil los que nos distanciaron del poder intervenir sobre las cosas? En estos días me vuelve, una y otra vez, la palabra desmovilización. Movilización no es solo ocupar el espacio público, también es esa disposición de los ánimos y las existencias, ese arrojo a estar con otras y otros, el desvelo por rozar los asuntos generales y no solo los propios. Cuando eso no ocurre, cuando la política no atraviesa las experiencias y cuerpos, trama conciencia y afectividad colectiva, entonces el destino de cada quien parece jugarse en la vida privada.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Hablo con mis amigues. Rodeamos esta frase, que es sensación compartida: ya no se puede leer diarios ni seguir noticias. ¿Por qué? ¿Cómo pasó que nos fuimos volviendo ajenos, separados de esa otra experiencia? Impotentes. Sin poder hacer. Pero no es un problema de nuestros estados de ánimo. Más bien del juego de una política que parece conjugarse como simulacro y espectáculo, fotito de Instagram y palabras arrojadas para la ocasión. Contradictorias muchas veces. Pero el problema es la banalidad. ¿O está mal llamarle así a una situación en la que muchas personas que se dedican a la política se mueven con une fotógrafe al lado antes que con militantes con lxs cuales discutir?</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Ay, qué antigua me siento cuando me acechan los recuerdos de viejas lecturas. La sociedad del espectáculo. No es un tema de lecturas, me digo, sino de la primacía actual de un modo de tramar el tratamiento de los asuntos públicos como si se pudiera prescindir del pensamiento crítico. O de la elaboración crítica colectiva. Poder decir del horror de naturalizar los niveles de pobreza contemporáneos. Considerar la devastación de lo popular cuando la violencia arrecia y destroza vidas. Pensar la economía y la alimentación. El río Paraná, la soberanía y el fomento de las instituciones culturales. Las escuelas después de la pandemia y las universidades muchas veces concentradas en el giro (auto) reproductivo. Movimientos sociales que garantizan el orden y desobediencias que se vuelven apuesta letrada. Reconocer los obstáculos, rozar esos nudos, para evitar la condena a una pura repetición de slogans que solo engalanan la impotencia.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Sin pelea contra la desigualdad, en todos los planos, la política se vuelve distracción. Pero a la vez, abandona a enormes sectores de la población a la pesca antipolítica. Alguien dijo hace pocas semanas, en un piquete, que quería votar en las próximas elecciones al dirigente más payasesco y osado de la derecha. Al que hace campaña con la idea de que ningún atenuante -como los que se presentan bajo la forma de planes sociales- de la desigualdad debe ser financiado. ¿Cómo es posible que la hostilidad se revierta como despojo sobre sí mismo y las propias posibilidades?</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Se entiende el enojo cuando la plata no alcanza, cuando los precios aumentan, cuando el laburo escasea. Se entiende el hartazgo cuando las políticas públicas no logran tocar la experiencia cotidiana y las policías coimean más que custodian y para atenderte en un hospital hay que hacer cola a la madrugada. Y la furia se entiende, cuando las personas se sienten amenazas en una intemperie difícil. Lo grave es que hoy son las derechas las que interpelan ese hartazgo, intentando componer la melodía del basta. Pero no es un basta como quisimos nosotras, a un orden desigual y jerárquico, que no cesa de desposeer y matar -eso que venimos discutiendo los feminismos, a veces dando en el blanco y otras balbuceando, enredadas entre jergas y olvidos-, sino un basta a todo aquello que se enuncia como posibilidad de transformación, pero en tanto posibilidad irrealizada y que no es capaz de demostrar los obstáculos, se señala como falsedad a la que hay que dejar de lado.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Un rodeo por un texto, para pensar este problema. En discusión con las izquierdas chilenas, de las que era parte, Julieta Kirkwood señalaba que los valores fundamentales de libertad, igualdad, fraternidad, vistos desde la experiencia cotidiana de las mujeres, eran vividos como autoritarismo, discriminación, opresión. El silencio de las izquierdas sobre esa vivencia de las oprimidas en nombre de una urgencia que era la de los antagonismos de clase, arrojaba a las mujeres en los brazos de la derecha. Si los grandes enunciados, cuando se los situaba en la experiencia femenina, se revelaban falsos; también parecían serlo en tanto horizonte al cual llegar. Algo de eso sucede en el modo en que las derechas contemporáneas enlazan una capacidad crítica sobre la impotencia progresista, cuando los valores de las izquierdas son reducidos a enunciados desgajados de la experiencia concreta. Las derechas los critican, por supuesto, no para llamar a su encarnación transformadora sino para señalar que solo habría allí una ilusión, farsa o simulacro capaz de garantizar beneficios solo para lo que llaman casta.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Desmovilización, decía. Porque desmovilización es a la vez pérdida de la voluntad crítica colectiva para considerar esa experiencia vívida del despojo y el dejar el hartazgo como cuestión a sostener por otros. Falta la potencia de nuestro Basta -el de los feminismos, pero también la fuerza de los sindicatos que fueron capaces de contraponer a la meritocracia neoliberal la idea de derechos para todos-, falta ese enojo politizado, colectivo, tramado, ante tantas cosas que reclaman nuestro hartazgo. Que no es un basta a una experiencia democrática de gobierno, a un frente político del cual surgió ese gobierno -todo eso exige, por el contrario, un esfuerzo renovado, una intensidad hoy ausente, un esfuerzo que no busca donde guarecerse ante la derrota sino una hipótesis refundadora-, sino un basta ante una escena que naturaliza las formas extremas de la desigualdad y solicita que el grito político se rebaje a murmuración entre pocos. Un decir del hartazgo para poder pensar desde la responsabilidad con ese pacto incumplido con las y los que votamos, partiendo del reconocimiento de esas deudas, profundas, tremendas, dolorosas, que hoy organizan la coexistencia social. Un decir del enojo, no para retirarnos a nuestras vidas desmovilizadas sino para encontrar los motivos de la movilización. Eso exige la búsqueda, entre nuestras memorias recientes -la de nuestras calles, peleas, escritos, asambleas, tejidos-, de las claves para reencarnar la política.</p>



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<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Buenos Aires, 22 de mayo de 2022.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">*Socióloga, ensayista, investigadora y docente.</p>
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		<title>La deuda mayor es de la política &#8211; Por Hugo Presman</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 09 Jan 2023 12:53:33 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>Hugo Presman analiza en esta nota, tomando como referencia datos de analistas y encuestadores, el desencanto que fracciones de las clases medias y medias bajas expresan con relación a la política y la democracia como sistemas de resolución de problemas que afectan la vida cotidiana.</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/la-deuda-mayor-es-de-la-politica-por-hugo-presman/">La deuda mayor es de la política &#8211; Por Hugo Presman</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
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<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong><em>Hugo Presman analiza en esta nota, tomando como referencia datos de analistas y encuestadores, el desencanto que fracciones de las clases medias y medias bajas expresan con relación a la política y la democracia como sistemas de resolución de problemas que afectan la vida cotidiana.</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>Por Hugo Presman*</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em><em></em></p>



<div style="height:40px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-drop-cap has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Este año la democracia cumple 40 años. Muy lejos quedó la promesa de Alfonsín que <em>¨Con la democracia se come, se cura y se educa”.</em> La democracia es la cancha; y que se consigan esos enunciados depende de los jugadores, los equipos y la ideología de los que gobiernen. Después de cuatro décadas, la deuda externa que la dictadura establishment-militar multiplicó por cinco en 7 años, la democracia la aumentó entre 8 y 9 veces. Nunca en democracia se logró bajar de los veinte puntos de pobreza que dejó el régimen criminal. El poder destructivo de los gobiernos neoliberales (Dictadura establishment-militar, Menem, De la Rúa y Macri) no pudo ser reparado con la misma eficacia por los gobiernos nacionales y populares que cada vez parten de niveles más bajos. Esto sumado a que un porcentaje de los políticos de todos los partidos usan su prédica para cambiar de clase o para consolidar lo que ya tienen, derivando en un profundo escepticismo. Sobre esta geografía se explica el surgimiento&nbsp; de la ultraderecha con propuestas descabelladas y una derecha que se desnuda y se muestra como siempre fue, y que hacen pie en&nbsp; un collar de frustraciones: trabajo precarizado, derogación en la práctica de buena parte de la legislación laboral, imposibilidad de acceder a la vivienda, trabajo formalizado por debajo de la línea de pobreza, deterioro de la salud pública y de la educación pública primaria y secundaria, niveles de pobreza e indigencia insólitos, inflación casi permanente, restricción externa, el dólar como fantasma insuperable con sus crisis cíclicas, por falta de reservas o imposibilidad de pago de las deudas, distribución regresiva del ingreso y un poder económico, judicial y mediático que exhibe impúdicamente sus miserias.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Si a ese triángulo se suma “La Embajada” como es habitual, mellan, deterioran, arrasan con el poder transformador que tiene la política para los pueblos, el futuro se oscurece, la desmoralización cunde, el presente es una lucha en el barro donde la impotencia política deriva en su judicialización. Ya lo decía hace muchos años un dirigente sindical excepcional como Germán Abdala: <strong>“La política es la herramienta que tenemos los pueblos para cambiar la sociedad en la que vivimos”</strong>; y agregaba: <strong>“Las utopías son posibles cuando uno demuestra todos los días que va rumbo a ellas”. </strong>Y por si no quedaba claro sostenía: <strong>“Hay un país para cambiar, una sociedad nueva para construir, un camino nuevo que alumbrar.¨</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">En uno de los últimos actos en los que habló Cristina Fernández, una pancarta decía: “Militar es hacer que lo imposible, sea inevitable”. Si pasamos a la Academia, Michel Foucault afirmó que ¨La política es la disputa por el sentido de una sociedad¨. En la disputa por ese sentido, el triunfo cultural del neoliberalismo ha implicado que la soberanía se diluya, la colonización se extienda, la idea de los valores propios se minimice, se exalten los valores de otros países, y para muchos, ante un horizonte sin perspectivas, la salida es Ezeiza.&nbsp;&nbsp; &nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">El desencanto se expresó en la última elección legislativa del 2021 con una presencia en las urnas de apenas el 67,7% que fue inferior a las legislativas del 2000, que de alguna forma anticipaba el 2001. Un periodista uruguayo, Federico Fasano Mertens, en otras circunstancias, definió una situación con una frase perfectamente aplicable a lo que está sucediendo en la Argentina: ¨<strong>No supieron leer los anuncios y la digestión de la historia se los tragó”.</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>DATOS ALARMANTES&nbsp;</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">El sociólogo y encuestador, socio de Poliarquía, Eduardo Fidanza, escribió en <em>Perfil</em> del 5-11-2022 bajo el título “De la grieta al abismo”: “Los menores de 30 años exhiben un profundo desencanto, quieren huir. Si se los estratifica, podría afirmarse: los de clase media alta se están yendo del país, los de clase media baja están abandonando la democracia. La mayoría de ellos no atisba posibilidades de progreso a través de trabajos que les permitan ahorrar, aspirar a la vivienda y mantener una familia. Los emigrantes, que son los que poseen capacitación profesional, constituyen una pérdida para la economía. Los otros acumulan rencor, que se expresa en indiferencia hacia la democracia. Según sondeos confiables, a dos tercios de los jóvenes de clase media baja les da lo mismo la democracia que el autoritarismo. Una estadística deplorable”. El periodista Alejandro Bercovich, en <em>BAE Negocios</em> del 30-12-2022 escribió: ¨Nunca desde el final de la dictadura, por ejemplo, fue tan alta la proporción de la población que aceptaría que los militares intervengan en conflictos callejeros ni la que preferiría que el Estado se retire de funciones básicas como la salud o la educación a cambio de cobrar menos impuestos.¨</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">El periodista Diego Genoud, en <em>DiarioAr</em> escribió 27-12-2022: “Hace mucho que los millones de personas que ocuparon las calles y autopistas no se movilizan a partir de los mensajes de una dirigencia -política, empresaria, sindical, judicial, mediática- que habita en un micromundo de confort y endogamia. A casi cuarenta años del regreso de la democracia y más de dos décadas del estallido de 2001, la caravana de la Scaloneta reubicó de manera elíptica a la política bien atrás en el lugar de las prioridades sociales.&nbsp;Del fútbol se espera que traiga las alegrías que las promesas de la política convirtieron en decepción. Las imágenes de las multitudes argentinas irrumpieron en el período de gobierno de un raro peronismo, que nunca supo ni quiso convocarlas… En un año electoral que ya empieza, la esperanza es la excepción y será difícil que las amplias franjas de la sociedad que habitan lejos de la polarización se involucren en la campaña hasta que llegue el momento de ir a votar. Cuesta horrores volver a ilusionarse.”</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">A su vez, el mensuario <em>Le Monde Diplomatique</em> de enero del 2023 bajo el título ¿Por qué la derecha conquista a los jóvenes?, expresa: ¨El rechazo a la política crece en las nuevas generaciones que pasaron de apoyar al kirchnerismo a constituir el núcleo duro del voto conservador¨ Es preciso consignar y analizar este fenómeno sin exagerar la magnitud, al tiempo que alguna encuesta, la de Micaela Cuesta y Pablo Villarreal,&nbsp; detecta que el 71% de los votos de Javier Milei, de alrededor del 20% del electorado, corresponde a personas que van de los 16 a los 40 años.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>LA DEUDA MAYOR ES DE LA POLÍTICA</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Si se vacía la política, será muy difícil encontrar la llave para salir de una doble crisis y superar lo que Juan Carlos Portantiero denominó ¨El empate hegemónico”, axioma que encubre una derrota importante de los sectores nacionales y populares. Ya lo decía Germán Abdala, citado más arriba: «Los poderosos no necesitan&nbsp; de la política porque ya tienen el poder, ya sea a través del dinero, de las&nbsp; armas o de las corporaciones. El pueblo sí necesita la política, porque es la única manera que tiene para construir poder y cambiar las cosas». Pero para ello la política y los políticos deben recuperar credibilidad. Seducir, diagramar y proyectar un futuro.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Hay números y expresiones que deben tomarse muy en serio para diluir un futuro mucho más complicado que el presente.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Hay una sociedad con una conformación diferente, con nuevos actores sociales y disminución del grosor y potencia de otros. Hay una derrota cultural importante y fidelidades políticas lábiles. Hay bronca y desesperanza. Hay desigualdades obscenas y la política se muestra impotente. Hay discusiones resueltas con chicanas que son importantes pero lejos de los problemas acuciantes que afectan y perciben la mayor parte de la población protagonizadas por los actores de la política.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Tal vez porque no entienden lo que está pasando o porque ya pasó lo que estaban entendiendo.</p>



<div style="height:40px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Buenos Aires, 9 de enero de 2023.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">*Periodista. Co-conductor del programa radial EL TREN, con más de 19 años en el aire. Contador Público recibido en UBA. Fue profesor de Economía Política en la Facultad de Ciencias Económicas de la misma Universidad.</p>
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		<title>¿POR QUÉ? &#8211; POR CARLOS RAIMUNDI</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 30 Apr 2024 13:48:05 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Carlos Raimundi]]></category>
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		<category><![CDATA[Redes socielaes]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Las expectativas defraudadas generan en la sociedad el mismo desencanto que respecto del neoliberalismo. Hoy es más importante que nunca contraponer la gesta popular al híper-individualismo, pero con formas y contenidos que interpreten las nuevas necesidades y demandas de una sociedad que ha cambiado profundamente.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-6953f00276ffcdc0bc006ee1cf8dbce9 wp-block-paragraph"><strong><em>Las expectativas defraudadas generan en la sociedad el mismo desencanto que respecto del neoliberalismo. Hoy es más importante que nunca contraponer la gesta popular al híper-individualismo, pero con formas y contenidos que interpreten las nuevas necesidades y demandas de una sociedad que ha cambiado profundamente.</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-7fce7108ae3b29417ab9608f1fb3f75f wp-block-paragraph"><strong>Por Carlos Raimundi*</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d5e18531e670bd10ca130847a62fe9c1 wp-block-paragraph"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></p>



<div style="height:40px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-2b2bc243d4cbdf60b0a544e6d038a067 wp-block-paragraph">Se puede caracterizar el presente político de la Argentina desde distintos planos.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-591078f0ba68d9b2ee8a46403c3d6ee7 wp-block-paragraph">El plano de los trastornos de personalidad del presidente y el listado inacabable de sus atropellos linda con lo incomprensible y podría situarse en el marco de lo irracional. Sus actitudes, sus reacciones y sus propios gestos lo inhabilitan para entablar relación interpersonal alguna: con él sólo se puede coincidir o ser blanco de insulto. Cuando esto proviene de un jefe de Estado, no sólo es grave desde el punto de vista político, sino que incide en el entretejido social y condiciona el clima general.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-96b8874fe683240dc8be05cb002917f7 wp-block-paragraph">Sin embargo, detrás de todo esto hay una racionalidad y una estrategia consistente, calculada con experticia. La desmesura de las medidas adoptadas no sólo generan consecuencias económicas, sino que también sumen a la sociedad en un profundo desorden. Desorden de la organización familiar; destrucción de la previsibilidad que implica una vivienda, un mantel tendido, una escuela, un medicamento, una rutina laboral; se desmiembra el tejido productivo, se debilita el sentimiento de pertenencia a una comunidad. Se degrada el propio lenguaje.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-f61cd2bb21a9b5bea4f2692e2036ce1e wp-block-paragraph">En definitiva, se elimina todo lo solidario, lo comunitario, lo asociativo, con la finalidad de desterrar todo vestigio de sujeto social y político. Todo en consonancia con el híper individualismo que modelan las plataformas digitales y las mal llamadas redes sociales, un tipo de sociedad en la que sólo merece vivir quien se haya sobrepuesto a los desafíos del libre mercado.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-faa2bddd5c10428dc6466f487130f6ce wp-block-paragraph">La Argentina no tiene un gobierno, sino que está sometida a un plan de negocios. Las medidas de política doméstica y los lineamientos de la política exterior se aparean como el nado sincronizado. El discurso de Milei en Davos, más allá de sus gravísimos errores históricos y de sus disparates conceptuales -como señalar a los monopolios como los grandes benefactores de la humanidad- es orientador sobre cuál es su estrategia de inserción internacional. Y la integración de su gabinete económico con altos representantes del sector privado, preanuncia, una vez más, a cuáles intereses sirven ellos durante su paso por el Estado.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-3780e809bef0b4879c2e755072171c1d wp-block-paragraph">Ambos planos, el de la política exterior y la doméstica, confluyen en la entrega de nuestras reservas, nuestras empresas y nuestros recursos naturales a los monopolios privados tanto internos como externos, pero ambos tras-nacionalizados.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-f3b4450dd23bd74d18b23fec0c9647e1 wp-block-paragraph">A Milei no le afecta la incoherencia de abrazarse con Donald Trump en una cumbre de las ultra-derechas y luego rogarle a Biden que lo ayude con el FMI. Porque más allá de la competencia electoral que mantienen en los EE.UU, ambos ceden a la potencia del capital financiero globalizado.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-960a684f2085f9dfeb1fe9efc535dd07 wp-block-paragraph">La economía de ese país, así como la del eje nor-atlántico que incluye a la Unión Europea, están exhaustas por los malos resultados de la guerra en Ucrania, a lo que se suma la reciente agudización de la situación de Medio Oriente. El mundo capitalista no goza de las mismas condiciones de liquidez monetaria de los años 90, las que permitieron financiar el ajuste del menemismo, sostenerlo en el tiempo y demorar su caída. No hay tal financiamiento para Milei. &nbsp;</p>



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<figure class="aligncenter size-large is-resized"><img decoding="async" src="https://www.infobae.com/new-resizer/uPQJxPF0YK5ilzxGi6Yip6wJTds=/filters:format(webp):quality(85)/arc-anglerfish-arc2-prod-infobae.s3.amazonaws.com/public/ARTM2UMI4ZHDLHW6LSYSOJZGIY.jpg" alt="" style="width:518px;height:auto"/><figcaption class="wp-element-caption"><em>«Oficina en una pequeña ciudad». Edwaed Hoopper</em></figcaption></figure>
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<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-846bafebde016333357d856fbeb15c43 wp-block-paragraph"><strong>¿Cómo llegamos a esto?</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-75bec8f8ad8451ab7a59d0469878ce05 wp-block-paragraph">Los siguientes señalamientos están realizados desde la más absoluta buena fe, con el objetivo de que reflexionemos seria, pacífica y profundamente sobre lo acontecido en los últimos años, para no cometer los mismos desaciertos, y analicemos el momento histórico y los cambios ocurridos, para intervenir en ellos con el menor margen de error posible. Comprender, para tomar las decisiones más apropiadas. &nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-04b43dfdf2f1eaf92e88350b91ac6e7c wp-block-paragraph">Formular una autocrítica no es sinónimo de debilidad. El reconocimiento de un error humaniza a la política, le otorga un tono de sinceridad, necesario para empatizar con las personas que no piensan como nosotros y a las cuales debemos persuadir de nuestras ideas y de nuestros valores.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-45d68f213c032d0b0a7d691aa2adbfc7 wp-block-paragraph">Hablo en primera persona. Porque, como tantos miles de militantes, estuve presente, bajo la lluvia, aquel 13 de abril de 2016 a las 7.30, en la primera presentación de Cristina en Comodoro Py. A partir de allí se inició un proceso de organización, movilización, esclarecimiento, resistencia y construcción de una alternativa, a la cual Cristina nominó inicialmente como Frente Patriótico y luego fue la unidad ciudadana. Un gran frente orientado a defender los derechos que se habían ganado durante los gobiernos kirchneristas, en una suerte de continuidad de su discurso del 9 de diciembre de 2015, cuando expresó que no venían por ella sino por nuestros derechos. Al cabo de ese proceso recuperamos el gobierno en 2019, por eso no me considero ajeno a él, porque fui partícipe de toda la lucha que nos demandó conseguirlo.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-72b6566ceb8a82f6abf96ad852577046 wp-block-paragraph">Y cuando hablo de empatizar con quienes no piensan como nosotros, no me refiero a quienes representan definitivamente los intereses antagónicos a los de las mayorías populares. Me refiero, más bien, a todas aquellas personas sin una posición política definitiva ni una orientación permanente de su voto, sino que oscilan según el panorama que observan al momento de decidir. Porque, objetivamente, pertenecen a nuestro campo de representación, aunque circunstancialmente hayan votado a otro espacio político.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-ded820cafdcf15a95eace5f51c57d0cd wp-block-paragraph">Hay personas –votantes- que por momentos toman decisiones que nos parecen incomprensibles a primera vista, incluso injustificables. Personas del común que no han tenido la oportunidad de estar suficientemente informadas o politizadas, que no han ejercitado el pensamiento crítico, y por lo tanto son más permeables a la información hegemónica que a las explicaciones más complejas o a la comprensión profunda de la realidad. Y sin embargo deben ser representadas por nosotros.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-3cabbc8f7f453800b95a49cf51813ad6 wp-block-paragraph">Los atributos de persuasión subliminal de los aparatos ideológicos del poder real, las enormes máquinas-herramienta con las que cuenta el poder, son los suficientemente potentes como para lograr que muchas personas adhieran a su discurso, si no tienen los correspondientes elementos de análisis.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-dd502827158510574d89e22b81aa52f6 wp-block-paragraph">Además, está de por medio una cuestión matemática: si en algún momento fuimos mayoría y dejamos de serlo, quiere decir que hay una cantidad de personas que votaron otro espacio pero deberían ser nuestros votantes. Por lo tanto, debemos reconquistar su adhesión.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-ccd79e407f36b433f4133940808c37e8 wp-block-paragraph"><em>Es imprescindible indagar sobre las causas que llevaron a una mayoría a inclinarse por un candidato cuyas actitudes lindan con lo demencial.</em></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d10c3f260185ebe00637c342000e73e9 wp-block-paragraph">Un enorme porcentaje de votantes del actual oficialismo no comparte que haya que desmantelar la educación pública y la investigación, ni el monto abusivo de las tarifas ni la inclusión de la Argentina en una guerra de terceros países. Entonces, ¿por qué?</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-e5d088fca3a4622af0cf505eebc63eaa wp-block-paragraph">¡Qué mal habremos hecho las cosas como para que una mayoría prefiriera al actual presidente! ¡Cómo habrá sido de mala la sensación que dejamos! Sensación de desorden, de impotencia, de falta de autoridad.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-99688570b84f4dd9d245fc4390fe1fd3 wp-block-paragraph">Un objetivo central de la política de masas es conducir el Estado. La resistencia puede ser un camino, pero las verdaderas transformaciones se producen a partir de la administración del Estado.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-b2fc125859d1493051328ec072aab13f wp-block-paragraph">Desde luego que administrar el Estado no equivale a tener todo el poder, eso es una obviedad. Pero sí permite contar con una gran cantidad de herramientas, tales como incidir sobre la agenda política diaria, convocar a las organizaciones sociales, sindicales y empresarias, orientar el sentido de la comunicación pública, establecer reglas para el funcionamiento de la economía, evitar los abusos del poder fáctico, propender a la administración soberana de los recursos estratégicos, instar a la movilización social en defensa de determinados intereses. Herramientas a las cuales no se puede renunciar, porque eso implica no ejercer la autoridad.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d8f6b04c434190d75ee6404ac435cd2f wp-block-paragraph">Cuando se conduce el Estado se puede apelar a múltiples justificativos, menos decir que, por acción u omisión, no se tiene responsabilidad sobre lo que ocurre. Además, quien conduce el Estado no puede victimizarse. Quien conduce el poder ejecutivo puede argumentar muchas cosas, pero no que no tiene responsabilidad sobre cómo votó la gente.</p>



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<figure class="aligncenter size-large"><img decoding="async" src="https://lapiedradesisifo.com/wp-content/uploads/2020/04/Edward-Hopper-2.jpg" alt=""/><figcaption class="wp-element-caption"><em>Noctámbulos.</em> <em>Edward Hopper</em></figcaption></figure>
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<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-b7068f550f1351bcd44ac00ec5f9d217 wp-block-paragraph"><strong>La tendencia general en occidente</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-8bdb3defffccc5c9fbf2227067888151 wp-block-paragraph">Se escucha con frecuencia mencionar al crecimiento de las ultra-derechas como un fenómeno universal; yo prefiero, por el momento, remitirme a Europa y América.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-86b1ae65553c5c9509ef09b104834926 wp-block-paragraph">Estas tendencias no son súbitas ni responden a una causa única. La robotización, la automatización del trabajo y la revolución tecnológica digital transformaron la organización de la producción y, por lo tanto, la forma de vida. Entre los rasgos centrales de estos nuevos modos de trabajar y de vivir encontramos una creciente propensión a la fragmentación de los sujetos sociales y políticos que conocíamos. Adonde una sola rama de la industria concentraba no sólo el centro de la actividad productiva, sino también la provisión de insumos, el trasporte, la comercialización, la indumentaria y la alimentación de sus trabajadores, hoy encontramos una multiplicidad de firmas diferentes; cada una con sus propias características.&nbsp; ,&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-99e41e1da2bee1d13060d46459b018c4 wp-block-paragraph">Si a eso le sumamos los efectos de las nuevas plataformas y las mal llamadas redes sociales, y su predilección por los tiempos cortos, las frases de impacto, el retraimiento individual, todos rasgos agravados por la pandemia, encontramos como resultado una inevitable predisposición al malentendido, y de allí a la ansiedad, el malestar, la inquina, la enemistad y finalmente, la polarización social.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-316d55c9e761454acba3e96f83cd5c26 wp-block-paragraph">Los grandes servidores digitales se apropian de nuestros gustos, nuestras preferencias, nuestras inclinaciones, nuestros deseos. Y sus algoritmos preparan una respuesta particular para cada uno de nosotros. Así, bajo la apariencia de que somos sujetos libres, protagonistas de una comunicación más democrática, nos convertimos en meros engranajes de una maquinaria absolutamente manipulada desde el vértice, una mercancía. <em>Se fragmenta hasta el infinito el sujeto social y colectivo, y se concentra el poder en el vértice. En esencia, todo lo contrario de una mayor democratización de la comunicación. &nbsp;</em></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-eb89aca8c3cbe963c2d74f7f35613fd9 wp-block-paragraph">Con la pandemia, aunque no sólo por la pandemia, este fenómeno se aceleró e incrementó exponencialmente nuestra dependencia, y el poder y la rentabilidad de los grandes servidores. Desde su lógica, ¿por qué deberían subordinarse a las normas establecidas por la autoridad pública, en este caso el Estado?</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-79502341fd790a69c297ac2bc48e3fc7 wp-block-paragraph">Las lógicas de las redes y del mercado están invadiendo velozmente todos los aspectos de nuestras vidas. La colecta de un “influencer” de las redes sociales afronta los gastos de una intervención quirúrgica que debería estar a cargo del sistema de salud estatal. Hoy, los grandes estudios jurídicos de los fondos de inversión, como parte del mismo sistema de poder financiero, no sólo compran los derechos para litigar en los grandes juicios internacionales, sino también de los pleitos personales de la gente común. Se aprovechan de las urgencias del ciudadano común que debe enfrentar un juicio y de la lentitud y de los laberintos del sistema judicial para comprarles, por poco dinero, su derecho a litigar. Se ganan los juicios pero no se hace justicia, y la justicia pública, emanada de la autoridad, se aleja cada vez más de las personas.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-02ba21aeb78db6a1403bacd42b5186e8 wp-block-paragraph">Las últimas palabras no buscan agotar el análisis del tema, sino, simplemente, explicar por qué hoy no tienen la misma fuerza que antaño conceptos como “el movimiento obrero” que protagonizó el 17 de octubre o “la clase trabajadora” o “la unidad obrero-estudiantil” que impulsó el Cordobazo.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-f52f092af0c0132519641c43bf40da47 wp-block-paragraph">Esto no significa que se deba renunciar a la idea de gesta popular. Todo lo contrario. Hoy es más importante que nunca contraponer la gesta popular al híper-individualismo, pero con formas y contenidos que interpreten las nuevas necesidades y demandas de una sociedad que ha cambiado profundamente.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-803b7034331874a6e9f34c51d7c14ad7 wp-block-paragraph">Las protestas de honda raíz popular, y en muchos casos indígena, que tuvieron lugar en nuestra América Latina durante los últimos años, demuestran el hastío, el hartazgo moral frente a los ajustes del neo-liberalismo y la expectativa en las alternativas políticas de raigambre popular. Ahora bien, si esas alternativas políticas no les mejoran la vida, terminan por defraudar aquella expectativa, y sobre ellas cunde el mismo desencanto que respecto del neoliberalismo. Y la tendencia de la época marca el rumbo hacia las salidas individuales y no socialistas, y, por lo tanto, hacia los grupos y liderazgos políticos que las alientan.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-1c6a6c63f381e7a917dd9e2d6702045e wp-block-paragraph"><em>Continuará&#8230;</em></p>



<div style="height:40px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-92df32db7d8c3825e31aa99df9d1a901 wp-block-paragraph">La Plata, 30 de abril de 2024.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-70aedb9fc5535999d121e9d21056a9e6 wp-block-paragraph">*Abogado y docente, exdiputado nacional y del Mercosur y último embajador en la OEA.</p>
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