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	<title>desalojo archivos - La Tecl@ Eñe Revista</title>
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	<description>Una Revista de Opinión</description>
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	<title>desalojo archivos - La Tecl@ Eñe Revista</title>
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		<title>Guernika, con K &#8211; Por Esteban Rodríguez Alzueta</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 30 Oct 2020 23:46:11 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Destacada]]></category>
		<category><![CDATA[Esteban Rodríguez Alzueta]]></category>
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		<category><![CDATA[toma de tierras]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Esteban Rodríguez Alzueta sostiene en esta nota que las imágenes de Guernica, son imágenes de desolación y fracaso que los funcionarios deberán remar invirtiendo mucha militancia e imaginación si todavía quieren ser leales a las promesas que hicieron hace apenas un año.  </p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/guernika-con-k-por-esteban-rodriguez-alzueta/">Guernika, con K &#8211; Por Esteban Rodríguez Alzueta</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><em><span style="color: #000000;"><strong>Esteban Rodríguez Alzueta sostiene en esta nota que las imágenes de Guernica, son imágenes de desolación y fracaso que los funcionarios deberán remar invirtiendo mucha militancia e imaginación si todavía quieren ser leales a las promesas que hicieron hace apenas un año.   </strong></span></em></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>Por Esteban Rodríguez Alzueta*</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Voy a ser breve. El jueves no fue un día peronista. Hizo frío, mucho frío. Los múltiples y emotivos homenajes que la militancia dedicó el 27 de octubre para recordar la muerte de Néstor de repente quedaron muy lejos.   </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Hannah Arendt decía que la rabia brota donde existen razones para sospechar que las condiciones podrían modificarse y no se modifican. Dice Arendt: “solo reaccionamos con rabia cuando es ofendido nuestro sentido de la justicia”. La rabia, entonces, es lo que uno siente cuando cree que las cosas podían ser de otra manera y sin embargo, está visto, no sólo no lo son sino que, dudamos puedan llegar a serlo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Eso es lo que sentí frente a las primeras imágenes que nos llegaron de Guernica en vivo y en directo. Imágenes, me atrevo a decir, que no están destinadas a convertirse en una anécdota perdida, no creo que a estas imágenes se las lleve el viento o las tapas de los próximos titulares. Tampoco son una metáfora o un indicio previo, la forma que asume el futuro en el presente. Y sin embargo, nos preguntamos con los amigos de la revista <em>Crisis</em> si no estamos ante otro punto de inflexión. El tiempo dirá.   </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Pierre Bourdieu nos enseñó que los estados contemporáneos a la hora de administrar la miseria del mundo, lo hacen a través de dos tipos de agencias, aquellas encargadas de contener la exclusión (Desarrollo Social, Trabajo, Justicia y Derechos Humanos) y las otras abocadas a punirla (Ministerio de Seguridad, Policía Bonaerense, poder judicial). Asistir o controlar, esa es la cuestión. Un control que se averigua no solo en el encarcelamiento masivo sino en el policiamiento agresivo. Un estado esquizofrénico, entonces, que estará presente de manera contradictoria, jugando con dos manos distintas, sucesiva o simultáneamente.  </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Meses atrás sostuve que Sergio Berni era la mano derecha de Kicillof. Lo decía pero no perdiendo de vista que había otros funcionarios, con otra sensibilidad, jugando otro juego, que proponían otra agenda para la gestión. Una mano izquierda que en Guernica trabajó también incansablemente durante 90 días en el territorio con las organizaciones sociales para acordar y darle una salida pacífica al conflicto, mientras la mano derecha se paseaba por televisión coqueteando con la gran derecha nacional y global, extorsionando a la pobreza y estigmatizando a sus representantes, dispuestos a criminalizar la pobreza, pensando el problema de la vivienda con el código penal en la mano, en tándem con los operadores judiciales. Una pulseada donde, a juzgar por las imágenes a la que aludimos, nos damos cuenta que la mano derecha le ganó otra vez a la mano izquierda. Esa es la sensación que muchos tuvimos y expresamos por las redes sociales.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Ahora bien, me atrevo a decir que en los tiempos urgentes que se viven hoy día y se aventuran para los próximos años, las cosas no serán muy diferentes. Al contrario, sospecho que la mano derecha se convertirá en la carta de presentación en las próximas elecciones. ¿Acaso por eso mismo no se apresura Berni a levantar la mano, pintando las paredes del conurbano, anunciando su candidatura? Una vez más el kirchnerismo se presta a hacer campaña con los temores y las ansiedades de la vecinocracia. No es para menos, sabe que gran parte del electorado que reclutó en las últimas elecciones en la provincia proviene de esos sectores de la sociedad. Con todo, está visto que algunos sectores del gobierno provincial y algunos intendentes no están dispuestos a dejarse correr por derecha, es decir, están dispuestos a levantar sus reivindicaciones punitivas ostentosas y emotivas.   </span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><img decoding="async" class="aligncenter" src="https://i1.wp.com/pulsonoticias.com.ar/wp-content/uploads/2020/10/guernica-tierras-para-vivir-paula-pulso-11-scaled.jpg?fit=2048%2C1365&amp;ssl=1" alt="Reunión clave por Guernica: cuarto intermedio con un desalojo inminente - Pulso noticias" /></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Pero las imágenes que tengo todavía frente a mis ojos me producen rabia. Lo digo no sólo por la policía desalojando a sus moradores, cumpliendo la sentencia judicial, y reprimiendo a los manifestantes que expresaban su bronca tirando piedras, sino también por las topadoras volteando las viviendas precarias después del desalojo. Y lo digo sobre todo por las imágenes del ministro Berni sacando pecho durante el operativo, pero también por las declaraciones que hizo los días previos, llenas de amenazas, y las indolentes frases que dedicó Berni para comunicar su puesta en acción a sus seguidores en Instagram: “al frente”. Parece que no hay nadie que pueda decirle al ministro que cierre el pico, que por lo menos por una cuestión de respeto hacia la gente que no sabía dónde iba a pasar la noche era conveniente guardar silencio. Pero una vez más el Ministro eligió la bullanguería, plegándose al coro de la oposición que hizo de la propiedad privada y la seguridad jurídica un nuevo estandarte moral, perdiendo no solo de vista que las tomas de tierra son una forma de acceso al suelo en el país, y que hay otras formas de expropiación que se producen a través de la especulación y los desarrolladores inmobiliarios.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Hay otras imágenes que me producen rabia, por ejemplo los malabares que hicieron muchos periodistas comprometidos para justificar lo que resultaba injustificable. Releo los zócalos de C5N y me rio para no llorar: “Piedrazos contra la policía”, “rodean a la policía y le tiran piedrazos”, “Escudos precarios, piedras y botellas contra la policía”. Ya no hablan de la represión policial sino de la represión de los desalojados.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Después hay otras escenas que directamente me producen asco: la de los fiscales Juan Cruz Condomí Alcorta, Lisandro Damonte y Marcelo Romero sacándose una <em>selfie</em>, posando para las redes sociales. Pero estas imágenes de la familia judicial no me sorprenden, son muy esperables. Está claro que si por esta justicia fuera los ocupantes hubiesen durado 48 horas en el predio de Guernica. Pero la magnitud de la toma, y la dedicación que pusieron muchos funcionarios lograron demorar el desalojo que la gran derecha reclamaba a cuatro vientos.   </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Hasta hace unos días pensaba que estábamos ante un gobierno de transición, hoy pienso que es un gobierno de emergencia. La cuestión es saber si el gobierno dejó de ser un gobierno de contención para transformarse en un gobierno de orden. Orden sin progreso, orden sin distribución. Orden sin peronismo básico. ¿Acaso no era esto lo que algunos interpretaban que se estaba reclamando en la correspondencia urgente del lunes pasado?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La <em>realpolitic</em> se ha convertido en este país en una manera de soslayar las discusiones. La apelación constante a la crisis se ha convertido en un mecanismo de extorsión. Se pierde de vista que las crisis –y con ello no queremos negar la magnitud de la misma- dejaron de ser coyunturales para volverse crónicas. Las crisis son una manera de valorización financiera pero también la mejor forma de desgastar a las democracias. De hecho el bacheo electoral es la prueba que tenemos para darnos cuenta que cada vez resulta más difícil ensayar políticas de largo aliento. Las crisis son una manera de ponerle freno de mano a las políticas de largo aliento, al tiempo que se sacan de encima los debates que necesita cualquier democracia para decidir entre todos y todas cómo queremos vivir juntos. De hecho cada vez que uno plantea cuestiones como estas que abordo en este artículo no faltan amigues que nos recuerdan que “le estamos haciendo el juego a la gran derecha” que, está visto, se frota las manos con las contradicciones y discusiones que acá se repasan muy por arriba. ¿Acaso hay que recordar todo el tiempo que ensayar una crítica, pensar en voz alta, no implica pegar un portazo, bajarse del bote, mandarse a mudar a Montevideo? Por nuestra parte conocemos las enormes limitaciones que tiene el gobierno y el tamaño de los problemas, pero no me parece que haya que tramitarlos en silencio, renunciando a poner de manifiesto nuestros desacuerdos. No hay democracia sin reserva de desconfianza que implica el ejercicio de la crítica. Como dijo Peter Sloterdijk: el cinismo es la paralización de la práctica crítica, adaptarse, volverse cómplices. </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Las imágenes de Guernika con K, son imágenes de desolación y fracaso, que los funcionarios deberán remar invirtiendo mucha militancia e imaginación si todavía quieren ser leales a las promesas que hicieron hace apenas un año.  </span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La Plata, 30 de octubre de 2020.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">*Docente e investigador de la Universidad Nacional de Quilmes. Director del LESyC y la revista Cuestiones Criminales. Autor entre otros libros de <em>Vecinocracia: olfato social y linchamientos</em> y <em>Yuta: el verdugueo policial desde la perspectiva juvenil.</em></span></p>
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		<title>Berni, el gran escenógrafo &#8211; Por Horacio González</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 01 Nov 2020 22:56:01 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Destacada]]></category>
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		<category><![CDATA[policía de la provincia de Buenos Aires]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El Gobierno Provincial pensó la solución del conflicto de Guernica en términos de producción de acuerdos e hizo correctamente su papel, pero dejó que emanaran fuerzas icónicas desatadas que derramaron sobre toda la sociedad el imperio del miedo, la represión y la violencia estatal.</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/berni-el-gran-escenografo-por-horacio-gonzalez/">Berni, el gran escenógrafo &#8211; Por Horacio González</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong><em>El Gobierno Provincial pensó la solución del conflicto de Guernica en términos de producción de acuerdos e hizo correctamente su papel, pero dejó que emanaran fuerzas icónicas desatadas que derramaron sobre toda la sociedad el imperio del miedo, la represión y la violencia estatal.</em></strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>Por Horacio González*</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Si decimos que a las imágenes de Guernica, tomadas en planos generales, les faltaba la caballería del general Roca fotografiándose para algún antiguo billete de banco, pareceríamos poseídos por el don de la exageración. Apenas hubo una fotito del fiscal Condomí Alcorta, destinada a la crítica necesaria de quienes no vieron allí una mera comprobación judicial de su presencia reglamentaria en el procedimiento, sino una jactancia de los oficiales de justicia cuando su módica campaña del desierto dejaba a sus espaldas, solo agujereadas palanganas de plástico</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"> Desdichadamente, el nombre del barrio parecía ofrecer un enlace preocupante con esas imágenes de las tropas avanzando con tácticas que parecían ya muy ensayadas. En primer lugar, no cabe duda que el Gobierno sabe que ocurrió un hecho grave que no puede explicarse solamente porque el juez y el fiscal no tenían otra alternativa y lamentablemente frustraron las negociaciones cuidadosas que se habían hecho los días anteriores. Todo eso es cierto y será innoble desconocerlo, el gobierno estaba preparado, con la sensibilidad suficiente, para alojar a las familias que se habían instalado en esa ambigua porción de tierra, húmeda y de pastizales indóciles.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Llamaba la atención el puentecito precario sobre el arroyo. Las tablas de madera, desperdicios de cajones de manzana reventados, permitía la mirada ávida del espectador propenso a pronosticar tragedias. ¿Quién cruzara ese puente, podría llegar a la mitad sin caer sobre ese arroyo que arrastra lentas latas oxidadas? Lo peor sin embargo es que esas largas imágenes con las que se deleitaba la televisión, no son de las que puedan ser fácilmente olvidadas. Para el gobierno son un índice lamentable -todos debemos lamentarlo-, son un rastro de gases espurios que cruzan la memoria con un bofetón. Una fuerza armada que ocupa la zona de yuyos secos en los que se detienen bolsas de plástico destrozadas, flameando alocadamente ante la ventolina, generan el espectáculo vil. Se contrapone y casi que se aniquila el esfuerzo que se puso, indudable, para tratar la cuestión de las tierras y la dramática escasez habitacional de un modo sensible.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Que fue así no lo dudamos, no producimos un dictamen adusto sobre el Gobierno. No teníamos guardado en nuestra faltriquera la idea de que había jueces a priori rencorosos, descuidados o sumisos a las interpretaciones literales de un dispositivo judicial de por sí intrincado. Porque ser literal en ese caso equivale a desatar los peores actos del rencor represivo. Al contrario, escribimos estas líneas envueltos en una súbita desazón. Con esos centenares de policías entrando al barrizal, se abrían las compuertas de nuestra consternación. ¿Cómo no se percibió que un batallón de soldados marchando arropados por las clarinadas en defensa de la propiedad privada -toda la banda sonora de esa tarde de C5N-, revivían escenas que podrán estar relegadas en el tiempo, pero se reponen en el presente impulsadas por el descuido o la impotencia de los gobernantes mejor intencionados?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El general Mitre había dicho que el ejército que marchaba al Paraguay llevaba escrita la palabra <em>Libre Cambio</em> en sus banderas. Los Patrulleros del coronel Berni llevaban ululando las banderas de Propiedad Privada en sus sirenas. Se dirá que somos duros con un gobierno popular acosado precisamente por todos los factores alusivos a lo que sería aquella oligarquía fundadora del oligopolio de tierras en los años 80 del siglo XIX. Al contrario, si algo se impone en estas tristes circunstancias es decir todo lo necesario que sepa exceder la autocomplacencia con la coronel, pues es posible conjeturar que si no fuera así, la situación gubernamental puede deteriorarse aún más.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">¿Acaso podríamos escuchar con serena aprobación los dictámenes respecto a que allí se asentaba un núcleo de ultraizquierda que perjudicó el correcto intento de los funcionarios negociadores? Este argumento es muy antiguo, casi milenario. Siempre habrá una franja de existencia política -y de la existencia en general-, donde un grupo que no acepta las condiciones normales de negociación, atrae hacia si la fuerza del Estado, para mostrar que no es sino una maquinaria represiva inicua. Esto en general no es aceptado por los políticos no descentrados, pero se introduce un singular problema cuando lo primero que sale de sus bocas es “le están haciendo el juego a”. Pues no. No cabe este argumento contra los “provocateurs” en una tan delicada cuestión como ésta. Si un gobierno al que no le faltan sensibilidades sostiene la escena del batallón del Séptimo de Caballería con el cornetín tocando las notas sonoras de la “Oda a Berni”, y luego alude a los grupos actuantes de la alegada provocación, sentimos que algo desfallece en cuanto a la cuestión argumental. ¿No había recursos más originales para interpretar lo ocurrido? La interpretación no debe tomar lo subsidiario, sino lo que destiló el reino de las imágenes producidas. ¿No se trata entonces de detener la acción de un personaje que carga en sus voces de mando el viejo pliego del pregonero de las clases poseedoras, que buscan su general mesiánico en defensa de la sagrada propiedad?</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><img decoding="async" class="alignnone" src="https://www.anred.org/wp-content/uploads/2020/10/Guernica-3-2.jpg" alt="Guernica: ¿cuándo es el momento de los últimos? – ANRed" /></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Supongamos que Berni tenga razón, que “la izquierda tenía máscaras antigases y lanzaba asimismo gases lacrimógenos y no había ningún ocupante en el terreno, ya desalojados”, ¿no se debería percibir que este tipo de exorcizo parte previamente de postular este cuadro para generar una escenografía heroica envuelta en el papel celofán de las logias de las derechas en vigilia? El paladín de la Batalla de Guernica no explica nada de lo que sería obvio esperar de una situación donde el Gobierno había reubicado a través de un acuerdo a la mayoría de las familias ocupantes del predio. Si tuviese algún gramo de verdad que en el terreno ya no había más que partisanos enmascarados con cascos para la guerra química, que tenían aprisionados a las restantes familias, es evidente con más razón que el tiempo de diálogo no se acababa a allí. Parece más fácil pensar lo contrario. Berni, en su permanente ataque a los “librepensadores, los teóricos, los derechohumanistas”, reproduce el percusivo estilo prejuicioso de las retóricas de las neoderechas que crecen en el mundo, basadas en la acusación insidiosa al plano cultural de los hombres y mujeres justos, de no querer reimplantar un tipo de autoridad rígida y ventrílocua de las patronales. Es una autoridad que desea infundir temor hacia los poseedores oficiales de armas Taser y que se fotografían gritando “subordinación y valor”, postulando sus candidaturas para la inmunización social del “desorden”.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Hay un artículo 14 de la Constitución Nacional que dicta la inviolabilidad de la propiedad privada.  En la constitución del 49, el artículo 38 no niega esto, sino que se le sobrepone a la función social de la propiedad. En el 94 se mantuvo esto último. En el descampado ventoso de Guernica, donde por la madrugada las ramas secas atajaban cartones danzantes, lúgubres, el enfrentamiento fue también entre distintas Constituciones y sus interpretaciones. Húmedos y manchados de frituras, esos cartones eran testigos de un rito represivo que se estaba prefigurado, largamente preparado. Berni imaginó que era Napoleón en Austerlitz y que enfrente suyo tenía el ejército austríaco que hacía flamear banderas trotskistas y había importado gases lacrimógenos de algún supermercado iraní. Su acción con sus alas de ataque alguna vez será estudiada por los teóricos de la guerra del Colegio Militar. En los hechos reales, en la batalla que se despliega en el terreno inmaterial de la comunicación y de la iconografía nacional, destruyó el cauce negociador que aún tenía ámbitos para explorar (¿Pues qué es el Estado, sino la idea de descubrir e inventar siempre esferas nuevas de intercambio de bienes sociales y donación de servicios?) Ahora propone su versión del combate exitoso contra misteriosos insurgentes armados en la oscuridad de la noche, mientras un incierto grupo policial salido de una novela de Osvaldo Soriano, se cubría de gloria apartando la irracionalidad que ensombrecía a la Nación.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">¡Bravo! Convirtiendo el drama habitacional en una batalla donde rugían los aviones con la cruz de Berni sobre las chozas indigentes, se creó la indelicada situación en la que muchos militantes ensayaron discursos que hace mucho no se escuchaban… porque había militantes de izquierda, se vio que respondían con piedras que la televisión enfocó minuciosamente… ¿pero un gobierno popular no tiene el recurso de pensar por encima de estos obvios sucesos, cuya estilística es bien conocida? ¿Por qué recurrir al ramillete de frases macartistas y macartosas que ensombrecen los síntomas de creatividad política que hay que activar nuevamente?  Sobre el fangoso terreno, otra vez era Mitre desalojando a Artigas, cualesquiera hayan sido las diferencias de espacios históricos o de rótulos partidarios. Y el Gobierno, que no había pensado en términos de producción de imágenes, sino de producción de acuerdos, en el último caso hizo correctamente su papel, pero dejó que emanaran fuerzas icónicas desatadas que arrojaban iconografías de riesgo, alquitranadas de espanto. Que derramaron sobre toda la sociedad el imperio del miedo, la represión y la violencia estatal. ¿El Estado la quiere? El Estado no lo sabe, pues es una realidad de una idea moral. Son las partes represivas y la ideología de los funcionarios de la seguridad fanatizados por las arengas que se hacen a sí mismos -y las graban-, las que hacen que el Estado incline su aparato, en principio “neutro”, hacia las penumbras de la represión.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Eran las 5.20 de la mañana, y entonces entraron topadoras punitivas y la guardia armada de los desalojadores. Florecían las imágenes en cadena nacional. Las topadoras decían Presidente Perón. El azaroso nombre del distrito. ¡Se puede notar aquí como los simbolismos que flotan en el aire, como el polvo que se levanta ante el vendaval, juegan perversamente con la memoria histórica! Supongo que esto fue percibido. Es advertencia, llamado de atención, cuidado con los brazos del Estado jurídico-policial, que se siente cómodo al servicio de un modo del poder que el Estado -en su otra parte, la social-, no comparte. Es la parte que desea proyectar su sensibilidad para evitar convertirse en la reproducción institucional del mundo de las finanzas, que no solo hacen circular valores bursátiles sino bolsas llenas de balines de goma… Muchos trabajaron para una relocalización de las familias y para sensibilizarse aún más sobre el gravísimo problema habitacional argentino. Otros trabajaron para el gran ballet de la represión tele transmitida en nombre de una revisión social a favor de la “propiedad privada”, un valor en sí junto a otros valores que la envuelven, la determinan, la interrogan, la sostienen, la colocan en lugares sociales, la revisten de responsabilidad, la hacen partícipe de experiencias coetáneas donde se constituye lo propio del propietario, junto al vivir común que es lo propio del propietario que se perfila desde las tenencias precisamente comunes y públicas.</span></p>
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<p><img decoding="async" class="aligncenter" src="https://masneuquen.com/wp-content/uploads/2018/04/billete-de-100-pesos.jpg" alt="Quién es quién en el billete de 100 pesos | | + Neuquén" /></p>
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<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Todo eso estaba en juego, y el ideólogo Beni lo resolvió de un plumazo escénico, gran vestuarista de las derechas tradicionales, cosmetólogo del policía herido ante el misterioso talibán del pantano. Una centella siniestra salía de las tanquetas que hollaban el basural de Guernica y se saludaban a la distancia con la ex ministra Bullrich, que gozaba a su vez saludándose, puño a puño, con la policía de la Provincia de Entre Ríos. Las imágenes pesan, son etéreas, pero no se borran, porque la memoria misma es etérea. Aún es tiempo de que surjan de la imaginación democrática las imágenes alternativas que impugnen las que vimos. Que nos revelen que las que vimos -acompañadas por los zócalos de absolutamente todos los canales-, nos hagan emocionar con llamados a la justicia, y no lagrimar por los gases lacrimógenos sobre el lodazal. El cuadro que pintó Blanes en Choele Choel, con el generalato argentino fundando el latifundismo nacional, que no se repita en Guernica, inaugurando la edad de oro de las nuevas inmobiliarias y clubes de golf del conurbano.</span></p>
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<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Buenos Aires, 1° de noviembre de 2020.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">*Sociólogo, escritor y ensayista. Ex Director de la Biblioteca Nacional.</span></p>
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