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	<title>depresión archivos - La Tecl@ Eñe Revista</title>
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	<title>depresión archivos - La Tecl@ Eñe Revista</title>
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		<title>Resistencia vs. Depresión &#8211; Por E. Raúl Zaffaroni</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 30 Oct 2018 23:21:04 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[E. Raúl Zaffaroni]]></category>
		<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[colonialismo]]></category>
		<category><![CDATA[depresión]]></category>
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		<category><![CDATA[resistencia]]></category>
		<category><![CDATA[Totalitarismo financiero]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El totalitarismo es consciente de que no es posible resistir con una sociedad deprimida, por ello es importante insistir en que toda transformación comienza desde el conjunto de las microcríticas sociales que van resquebrajando la base de la verticalización corporativa inherente a toda estructura de poder totalitaria.</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em><strong>El totalitarismo es consciente de que no es posible resistir con una sociedad deprimida, por ello es importante insistir en que toda transformación comienza desde el conjunto de las microcríticas sociales que van resquebrajando la base de la verticalización corporativa inherente a toda estructura de poder totalitaria.</strong></em></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>Por E. Raúl Zaffaroni*</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>(para La Tecl@ Eñe)</strong></span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Es innegable que todos los días nos bombardean noticias poco confortantes y tratamos de no leer el diario temprano para no comenzar mal el día. Es verdad que es muy desagradable saber que tenemos presos políticos –con Milagro a la cabeza-, se entrega el país a la voracidad financiera con una creciente deuda, se suscriben acuerdos que nos someten a organismos internacionales y cuyo contenido desconocemos (y lo desconocen también todos los legisladores), hay jueces que criminalizan opositores, se aprueba un presupuesto con cálculos falaces y que no promete otra cosa que miseria, que la policía infiltra <em>anarquistas </em>para provocar desórdenes y desarmar nuestra capacidad de movilización popular, el ejecutivo felicita y asciende a los autores de ejecuciones sin proceso, el presidente mueve jueces a su antojo en su tablero de ajedrez judicial cuyas cúpulas se lo consienten, se  persigue a jueces por el contenido de sus sentencias, los gobernadores son presionados con amenazas de recorte o retraso en la remisión de partidas, los medios monopólicos estigmatizan para preparar la criminalización judicial (<em>lawfare  </em>o los once principios de Göbbels actualizados), y no sería del caso seguir enunciando lo que todos vivenciamos cotidianamente, mientras esquivamos la mampostería demolida de lo que otrora fue un Estado de Derecho más o menos aceptable, con un mercado interno de consumo considerable y cierta distribución de riqueza menos inequitativa.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Ahora, para detener la inflación, será necesario no tener dinero para consumir, o sea, que los seres humanos estamos al servicio de la economía y no ésta a nuestro servicio. Parece que el ideal es la inflación cero aún a costa de la vida cero.  </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">En síntesis, todo esto es resultado de la decisión de entregar nuestra Nación al poder de las transnacionales que hoy quieren vaciar todas las democracias del mundo, sin que importe si los pueblos votan por socialdemócratas, conservadores, liberales o quien sea, puesto que, cualesquiera fuesen los electos, no deberán obedecer lo que quieren quienes les votaron, sino lo que les manden acreedores autócratas de transnacionales, que gobiernan ficciones de dinero de las que no son propietarios y que en los propios países sede han privado de soberanía a sus pueblos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Desde hace quinientos años la <em>polarización básica</em> en nuestra región está dada entre <em>independencia y colonialismo</em>. Es posible llamar <em>izquierda </em>a cierta distribución de la riqueza y <em>derecha </em>a la mayor concentración, pues una sociedad colonizada trabaja para otros y nunca puede tener una discreta distribución. Pero esa denominación es inofensiva a condición de no confundirnos, es decir, siempre que seamos conscientes de que todo lo que decide nuestra distribución de riqueza se juega conforme a la <em>polarización básica</em>, porque nuestra posición geopolítica siempre hizo que nuestro capitalismo haya sido derivado y, por ende, sería absurdo razonar como si viviésemos los tiempos europeos de la acumulación originaria en la Revolución Industrial. </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Si apartamos la máscara del <em>neoliberalismo </em>como ideología encubridora que coopta hoy las academias, veremos que esconde el rostro de un <em>Pennywise </em>o de un <em>Chuk</em>: se trata del <em>totalitarismo financiero mundial</em>, en manos de los <em>chief executives officers </em>(autócratas neuróticos bajo <em>estress continuo</em>) de corporaciones transnacionales, que mantienen como rehenes y <em>lobistas </em>a los gobernantes de sus países sede (cuyos gobernantes otrora decidían en el marco del antiguo imperialismo neocolonial). </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">En nuestra región practican una etapa avanzada del <em>colonialismo, </em>valiéndose de sustituibles títeres locales, que descartarán cuando, una vez cumplida la misión de endeudar, por su voracidad e incapacidad de gestión pierdan funcionalidad para garantizar el pago de los intereses de las deudas siderales.    </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Al describir esto, se producen diferentes reacciones, sin perjuicio de los rasgos de personalidad como explicación psicológica, desde la interacción se ponen de manifiesto claros condicionamientos sociales.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La reacción más extrema es el <em>negacionismo</em> frente al colonialismo que sufrimos, lo que no se explica simplistamente alegando que <em>hay muchos fascistas. </em>Esto último no es cierto, ante todo porque los que pululan entre nosotros no son <em>fascistas, </em>sino algo peor si lo hay, o sea, personalidades autoritarias propias de sujetos frustrados dispuestas a impulsar cualquier atrocidad represiva. Por suerte, no son demasiados y nunca dejarán de ser como son.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El <em>negacionismo </em>más difundido consiste en una defensa frente a la perspectiva de una <em>depresión, </em>que es la que sufre toda víctima de estafa, cuya primera reacción consiste en negar su victimización y luego, cuando ante la evidencia ya no puede hacerlo, cae en <em>depresión</em>, porque todos nos deprimimos cuando nos damos cuenta de haber jugado el papel de tontos, crédulos o ingenuos y que otros más hábiles nos han usado.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Pero hay otras reacciones a veces más preocupantes, que corresponden a quienes caen en <em>depresión por supuesta impotencia. </em>Nos hemos ocupado antes de estas reacciones, pero queremos ahora hacerlo con un poco más de detalle. Las reacciones <em>depresivas </em>son de dos tipos: (a) una es la que atribuye todo a una suerte de <em>destino manifiesto, </em>por llamarlo de alguna manera (<em>los argentinos somos así, siempre nos pasa, pasamos una etapa buena y después viene esto</em>); (b) la otra, más corriente, es la reacción de impotencia total frente al poder verticalizador (<em>no podemos hacer nada, lo tienen todo, medios, dinero, justicia, policía, y no hay reacción, la gente sigue igual</em>).</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La primera de este tipo de respuestas ignora que tenemos a nuestras espaldas quinientos años de tradición de resistencia al colonialismo, empezando por el Padre Las Casas y la resistencia de los indios, de los quilombos de esclavos fugitivos, de movimientos de liberación, de gobiernos populares, de luchas sindicales, y todo lo que sería largo <em>enumerar</em> y respecto de lo que no cabe menos que recomendar que revisen un poco la historia de nuestro continente y de nuestro país.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>¿Y de qué han servido, si estamos como estamos? </em>Sería la objeción del <em>deprimido. </em>La respuesta es obvia: <em>para que estemos como estamos</em>. Pero de esa obviedad no es consciente quien responde sin darse cuenta de que sin todo eso no sólo no estaría como está y tal vez, ni siquiera estaría, porque lo hubieran abortado por miseria, hubiera muerto de enfermedad infantil, le hubieran faltado proteínas en la infancia y no tendría suficientes neuronas en su cerebro, no hubiera aprendido a leer y escribir y, si es el caso, nunca hubiera pisado la universidad.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Sencillamente, <em>está aquí y ahora </em>y puede hablar porque <em>otrora por aquí</em> pasó nuestro pueblo, con sus próceres a la cabeza, esos que ahora reemplazan por animalitos en los billetes (dejo de lado a Roca y Mitre, claro, y faltaron Yrigoyen y Perón, aunque por suerte estuvo Evita), porque <em>los animalitos son la vida y los próceres están muertos</em>, según el inefable vocero del actual gobierno (o régimen si gustan). Lo que calla el creativo vocero es que el totalitarismo (del que él es agente local colonialista) es <em>tanático,</em> no tiene en mira la vida, sino la <em>muerte</em>, pues de seguir adelante hará desaparecer también a los animalitos, dado que no genera dos crisis, una ambiental y otra social, sino <em>una única crisis socioambiental</em> (perdón por citar al Papa, que según los <em>bien pensantes</em> hace bien en ocuparse de los pobres, pero hace mal en destapar la olla y explicar por qué hay pobres).  </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La segunda de las reacciones arriba referidas, la de la <em>depresión por impotencia</em>, es frecuente entre los que nunca se engañaron y tienen las cosas claras, por lo que debe preocupar incluso más. Se trata de quienes dan la razón a la descripción cruda de la realidad, la tienen incluso incorporada, pero reaccionan con un <em>no podemos hacer nada y no pasa nada. </em></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Aunque parezca mentira, estos también son víctimas del totalitarismo financiero, porque como todo totalitarismo, éste se esfuerza por desarmar cualquier resistencia mediante la <em>depresión </em>y, por supuesto, sabe muy bien que la sensación de impotencia (o su omnipotencia propia) genera <em>depresión</em>. </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Sin perjuicio de todas las espectaculares demostraciones de fuerza de cualquier totalitarismo (paradas, desfiles, muestras de fuerza, represión policial abierta, fanfarronadas autoritarias, etc.), en nuestra Patria, en Latinoamérica y en el mundo, gran parte de la población es víctima fácil de una <em>doble ilusión</em>, que la lleva a creer que las transformaciones sociales sólo se pueden producir desde el poder y con fuertes conducciones, o bien que, por el contrario, surgen como explosiones espontáneas sin historia ni preparación previa, algo así como movimientos que aparecen porque Dios quiere y sólo podemos rezar para que ocurran.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Si bien ambas percepciones son erróneas, todos los totalitarismos las explotan, estimulan y fortalecen, precisamente porque saben que son las que provocan <em>depresión, </em>que es el mayor antídoto para la <em>resistencia. </em>Quede claro que todo totalitarismo es consciente de que <em>no es posible resistir con depresión</em>.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Pero en la realidad, los fenómenos de transformación social responden a una dinámica del todo diferente: ninguna cúpula podría cambiar nada sin un previo debilitamiento del verticalismo social (<em>descorporativización social</em>), generado lenta y casi en silencio por la crítica y resistencia producida en cada punto de interacción o encuentro social (fábrica, escuela, sindicato, barrio, hospital, lugar de culto, asociaciones, clubes, ONGs, cooperadoras, sociedades vecinales, carnicería, panadería, farmacia, etc.).</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Aunque parezca extraño, toda transformación comienza desde lo <em>microsocial </em>y el conjunto de esas <em>microcríticas </em>sociales es el que va resquebrajando la base de la verticalización corporativa inherente a toda estructura de poder totalitaria y, a su vez, es el presupuesto necesario que prepara el momento en que se produce una <em>convocatoria convergente </em>de la que emergen los grandes movimientos de transformación.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Sólo que la espectacularidad del momento en que se manifiesta el <em>movimiento convergente, </em>con demasiada frecuencia encandila y deja oculta la miríada de <em>críticas microsociales</em> que lo preceden y lo impulsan, y eso es lo que facilita alguna de las ilusiones de impotencia. No hay ninguna cúpula ni fragmento de ella que pueda hacer nada transformador sin esto, ni tampoco ninguna transformación que surja de la nada, pero el totalitarismo, para <em>deprimir y debilitar toda resistencia, </em>alimenta estas ilusiones.     </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Aunque parezcan insignificantes, locales, de pequeño contorno, son todas las <em>microcríticas</em> sociales que surgen en nuestros círculos reducidos de interacción, las que lentamente se van enlazando para desembocar en un momento en el <em>movimiento convergente de transformación.</em></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">De allí la importancia de insistir en ellas y de pensar desde esos encuentros -que parecen menores- cómo haremos para que, superada la emergencia colonialista que padecemos, surja un nuevo Estado, un <em>nuevo nunca más </em>al endeudamiento colonizador, una valla institucional sostenida por nuestro Pueblo, para interrumpir el círculo <em>viciado</em> de irrupciones colonialistas que hacen regresar etapas de soberanía, en particular desde 1955 hasta la fecha.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Los sesenta años que el presidente considera <em>perdidos, </em>porque durante ese tiempo las minorías colonialistas no lograron entregar por completo a la Nación y consolidar definitivamente nuestro sometimiento al colonialismo, deben invertirse de una vez por todas con un fuerte <em>basta </em>que consolide hacia el futuro la soberanía nacional. Nadie debe ignorar que esta dinámica no se detiene y vacunarse contra la <em>depresión </em>que quiere provocarle este totalitarismo financiero.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Buenos Aires, 30 de octubre de 2018</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">*Profesor Emérito de la Universidad de Buenos Aires</span></p>
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		<title>LA ANOMIA Y LA DEPRESIÓN &#8211; POR E. RAÚL ZAFFARONI</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 01 Aug 2024 18:43:55 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Destacada]]></category>
		<category><![CDATA[E. Raúl Zaffaroni]]></category>
		<category><![CDATA[Anomia]]></category>
		<category><![CDATA[Crisis]]></category>
		<category><![CDATA[depresión]]></category>
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		<category><![CDATA[Organización política y popular]]></category>
		<category><![CDATA[resistencia]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Zaffaroni sostiene en esta nota que a la crisis generadora de anomia y depresión debemos oponerle resistencia, y para ello es necesario pensar qué se hará después del diluvio porque ni el vacío ni el caos se sostienen: el primero se llena y el segundo se organiza.  </p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/la-anomia-y-la-depresion-por-e-raul-zaffaroni/">LA ANOMIA Y LA DEPRESIÓN &#8211; POR E. RAÚL ZAFFARONI</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-7af6464d1efcc00851786729e9094c80 wp-block-paragraph"><strong><em>Zaffaroni sostiene en esta nota que a la crisis generadora de anomia y depresión debemos oponerle resistencia, y para ello es necesario pensar qué se hará después del diluvio porque ni el vacío ni el caos se sostienen: el primero se llena y el segundo se organiza.</em></strong>  </p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-a6644aad569b14774455ac04fc54f1c1 wp-block-paragraph"><strong>Por E. Raúl Zaffaroni*</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d5e18531e670bd10ca130847a62fe9c1 wp-block-paragraph"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></p>



<div style="height:42px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-drop-cap has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-17a62a2f526f193ab8db100c71ff4088 wp-block-paragraph">No recuerdo dónde, pero hace mucho compré por pocos pesos en alguna de las librerías de viejo “Le suicide” de Durkheim en francés, por tenerlo también en lengua original. No oculto que me gustó la encuadernación, un poco maltratada pero armoniosa. El libro quedó sobre mi mesa de trabajo y al revisarlo, un par de días después, me di cuenta que era la edición original de 1897 (París, Felix Alcan, Éditeur). Siempre que en esas mesas revueltas de esta misteriosa Buenos Aires encuentro alguna rareza de estas me pregunto cómo habrá sido su larga vida hasta llegar allí. Dejo andar un poco mi imaginación y pienso que, si cada uno de esos libros subestimados pudiese escribir su historia, tendríamos una serie de interesantísimas novelas costumbristas.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-4db358fa5abc6d51df47b4af5908dd1d wp-block-paragraph">Días atrás tomé el libro, no interesado por el suicidio –cuya dinámica no es mi especialidad-, sino por revisitar su concepto de “anomia”. Muchas cosas cambiaron desde que se imprimieron sus páginas, pero creo que sigue vigente el núcleo de su concepto, que sintética y aproximativamente sería el siguiente: las necesidades humanas no se definen orgánicamente como en los otros animales en su medio natural, sino socialmente, en razón de cierto sentido que él llama “moral”, que señala límites a las necesidades, pues de lo contrario podrían subir al infinito. En las crisis económicas se descompagina ese límite cultural de cierta “justicia”, pues no se cubren las demandas de las necesidades que hasta ese momento se consideraban tales. Pero Durkheim afirma que también en las crisis de crecimiento explosivo o demasiado acelerado se pierde ese límite, porque se cree que las posibilidades pueden llegar al infinito. En ambos casos se registra dolor, frustración, en el primero por las privaciones de lo que siempre se consideró más o menos “justo”, en el segundo porque nunca es posible satisfacer necesidades sin límites. En cualquier caso, lo que antes funcionaba para definir las necesidades deja de funcionar. Durkheim dice que en estos casos el sentimiento de frustración se traduce en una menor valoración de la vida y de allí deduce una cuarta clase de suicidios que llama “anómicos”.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-776e390525485d42b42f07a70c164d0e wp-block-paragraph">No tomo al pie de la letra lo de Durkheim, no sé si aumentan los suicidios, pero lo cierto es que la frustración y la falta de perspectivas por lo menos genera depresión, tampoco sé si en estricto lenguaje psiquiátrico, pero al menos como falta de motivación, desconcierto, mezclado a veces con angustia, es decir, con temor a algo que no se sabe qué es. En cualquier caso, se trata de bajar los brazos con desesperanza.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-acb7d58a7e16ad380a44902bbdf20604 wp-block-paragraph">En nuestro país no hay ninguna explosión de crecimiento, sino todo lo contrario, o sea que la anomia que se produce responde a la primera variante de Durkheim, es decir que en la sociedad se siente que ya no funciona el criterio con que antes se definían las necesidades. Por decirlo más gráficamente, a la famosa frase de Evita se responde directamente: “Allí no hay ninguna necesidad y, en consecuencia, usted no tiene ningún derecho. ¿Quién le dijo que eso es una necesidad? Siga viviendo sin eso y como pueda”.</p>



<div style="height:25px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>


<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-large is-resized"><img decoding="async" src="https://jacobinlat.com/wp-content/uploads/2022/12/durkheim.jpg" alt="" style="width:814px;height:auto"/><figcaption class="wp-element-caption"><em>Émile Durkheim</em></figcaption></figure>
</div>


<div style="height:25px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-67df4b1c8f246833bc506a378d8ff082 wp-block-paragraph">No descarto que semejante respuesta sea proporcionada por una superminoría de voraces para los que tampoco funcionan las reglas que señalaban límites a su creación de necesidades. Aquí la frustración parecería responder a un signo contrario al de impotencia de la mayoría en crisis, es decir, a una omnipotencia en límites delirantes y en extremo peligrosa, porque se trata de los “border line” que ejercen el poder fáctico. &nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-ca82c0f9ca20a86d33fcb45f95166879 wp-block-paragraph">Por otra parte, es sabido que Durkheim, conforme a su perspectiva funcionalista, sostuvo que cierta cantidad de delincuencia es “normal y hasta necesaria”, porque su rechazo consolida a la sociedad. Esto también es explotado por la superminoría de voraces: la comunicación manipulada criminaliza a la política; los delincuentes son los “otros”, que se robaron dos PBI, aunque quien lo repite no sabe qué es un PBI. “Nosotros” somos los puros y limpios, los “otros” los “delincuentes”, aunque cometan macrodelitos astronómicos.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d9226b80a4bc4561ff5e5670dde72dd3 wp-block-paragraph">¿Acaso nos hemos olvidado de la imaginaria cuenta suiza de Evita, de un siniestro personaje que andaba con la cabeza de un cadáver, de Perón pateando lingotes de oro en el Banco Central? “Ellos” eran los delincuentes, aunque los “nosotros” puros y santos fusilasen sin proceso y encarcelasen y torturasen a miles de militantes.&nbsp; &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-485102961b2b07f4b3df1451dd08f185 wp-block-paragraph">&nbsp; Un sector social siempre supo que nada de esto es como pretenden los medios concentrados ni los equipos de “trollerío” para los que el régimen quiere disponer de cien millones de dólares de gastos reservados sin rendir cuentas, en tanto que otro va cayendo en la cuenta de lo mismo, pero lo cierto es que los viejos criterios ya no funcionan y la consiguiente anomia provoca esa rara mezcla de impotencia, depresión y angustia.&nbsp; &nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-f854c4eddb6a96e92a922f030576946f wp-block-paragraph">Quizá la referencia a Durkheim sea un poco complicada y, sin duda, algún sociólogo pueda objetar mi lectura como simplista y superficial, pero esa “depre” producto de la anomia que se percibe en buena parte de la sociedad y en especial entre los seguidores del movimiento nacional y popular, se pueda explicar más sencillamente como un sentimiento que no es la primera vez que se extiende por nuestra sociedad, sino que se reitera en nuestra problemática historia, plasmado crudamente y en forma magistral por un poeta en 1934, en plena “década infame” (1930-1943): el tango “Cambalache” del inolvidable Enrique Santos Discépolo, al que nunca le perdonaron su “Mordisquito” los odiadores de “Viva el cáncer”. En ese tango está expresado descarnadamente el sentimiento de impotencia de la anomia de Durkheim.</p>



<div style="height:26px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>


<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-large"><img decoding="async" src="https://www.laizquierdadiario.com/IMG/arton40261.jpg?1464472537" alt=""/><figcaption class="wp-element-caption"><em>Ricardo Carpani: Dibujo de la obra «Los muros de la revolución».</em></figcaption></figure>
</div>


<div style="height:26px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-0ea4a6638fe3e78cb6968e9e4770d755 wp-block-paragraph">Hecho pues el diagnóstico, sabido es que los pueblos pueden equivocarse, desconcertarse, pero no se suicidan. Así como se superó la anomia del tiempo de Discépolo, también se superará la presente, pero eso requiere de condiciones objetivas que restablezcan las pautas para la “justa” satisfacción de necesidades o normalicen otro criterio de “justicia” en la cultura.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-113aaf67733c517d5503c1797ab6770b wp-block-paragraph">Más tarde o más temprano esto es inevitable, como lo demuestra toda nuestra historia: se trata de un vacío social que reclama a gritos una respuesta que devuelva la esperanza, la confianza y la mística de una nueva época. Como es sabido, el vacío y la política no son muy compatibles y, además, a medida que aumenta el vacío se acrecienta la urgencia de la demanda. &nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-76fe25ea6dad3ed7cd70204a30a709fa wp-block-paragraph">&nbsp;De cualquier forma, no debe entenderse que en tanto llegue la nueva etapa -que ha de llegar- no se deba hacer nada, sino todo lo contrario. <a>A la crisis generadora de la anomia y a la paranoia de los pocos insaciables debe oponérsele resistencia </a>y, como es obvio, con “depre” y angustia no hay resistencia posible. A nadie debe extrañar que todo régimen que tenga por objeto la concentración de riqueza fomente estos sentimientos haciendo ostentación de su omnipotencia delirante, pero esta es la trampa en que nadie debe caer.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-a035423c6160c728f7b22b637833f498 wp-block-paragraph"><a>El más importante paso para superar ese sentimiento y la consiguiente impotencia frente a la crisis, </a><a>es comenzar a pensar qué se hará después del diluvio. </a>Algunos demasiado afectados por la anomia dirán que, en plena crisis, es un delirio pensar qué se hará después; es inevitable, porque los hechos golpean más en la cabeza de algunos que son más vulnerables que otros. Por otra parte, la sensación es más fuerte en esta emergencia, pues la consigna no parece ser “volver”, sino esperar “algo”. Esto último es producto de una mirada corta, porque la pulsión nacional argentina es un Pampero que nos limpia el cielo desde nuestra independencia; es inevitable que de vez en cuando se nos llene de nubes, tanto como la certeza histórica de que siempre hay un después, dado que nada en este mundo es eterno y mucho menos la dinámica del poder.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-3c6f9c7616abe64924e59d9c2a01aa7a wp-block-paragraph">Porque más de dos siglos de historia nos empujan es que, pese a la anomia, aquí estamos y se nos impone superar la impotencia programando la nueva etapa, en particular para no reiterar los graves errores que posibilitaron la crisis. No es una tarea menor ni un delirio, es lo que nos impone la hora crítica, con la inconmovible certeza de que el vacío se ha de llenar y en una nueva etapa volveremos a disponer de criterios de elemental “justicia” que nos vuelvan a permitir definir las necesidades y los consiguientes derechos. Ni el vacío ni el caos se sostienen: el primero se llena y el segundo se organiza. &nbsp;</p>



<div style="height:41px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-1cbe93f52bc8c40c12c9e99c8a3a400b wp-block-paragraph">Buenos Aires, 1° de agosto de 2024.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-18d7dac1fa3a5b34f7e6585084c0b897 wp-block-paragraph">*Profesor Emérito de la UBA.  <strong>      </strong></p>
<p><a class="a2a_button_facebook" href="https://www.addtoany.com/add_to/facebook?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fla-anomia-y-la-depresion-por-e-raul-zaffaroni%2F&amp;linkname=LA%20ANOMIA%20Y%20LA%20DEPRESI%C3%93N%20%E2%80%93%20POR%20E.%20RA%C3%9AL%20ZAFFARONI" title="Facebook" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_twitter" href="https://www.addtoany.com/add_to/twitter?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fla-anomia-y-la-depresion-por-e-raul-zaffaroni%2F&amp;linkname=LA%20ANOMIA%20Y%20LA%20DEPRESI%C3%93N%20%E2%80%93%20POR%20E.%20RA%C3%9AL%20ZAFFARONI" title="Twitter" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_whatsapp" href="https://www.addtoany.com/add_to/whatsapp?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fla-anomia-y-la-depresion-por-e-raul-zaffaroni%2F&amp;linkname=LA%20ANOMIA%20Y%20LA%20DEPRESI%C3%93N%20%E2%80%93%20POR%20E.%20RA%C3%9AL%20ZAFFARONI" title="WhatsApp" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_telegram" href="https://www.addtoany.com/add_to/telegram?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fla-anomia-y-la-depresion-por-e-raul-zaffaroni%2F&amp;linkname=LA%20ANOMIA%20Y%20LA%20DEPRESI%C3%93N%20%E2%80%93%20POR%20E.%20RA%C3%9AL%20ZAFFARONI" title="Telegram" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_email" href="https://www.addtoany.com/add_to/email?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fla-anomia-y-la-depresion-por-e-raul-zaffaroni%2F&amp;linkname=LA%20ANOMIA%20Y%20LA%20DEPRESI%C3%93N%20%E2%80%93%20POR%20E.%20RA%C3%9AL%20ZAFFARONI" title="Email" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_print" href="https://www.addtoany.com/add_to/print?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fla-anomia-y-la-depresion-por-e-raul-zaffaroni%2F&amp;linkname=LA%20ANOMIA%20Y%20LA%20DEPRESI%C3%93N%20%E2%80%93%20POR%20E.%20RA%C3%9AL%20ZAFFARONI" title="Print" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_dd a2a_counter addtoany_share_save addtoany_share" href="https://www.addtoany.com/share#url=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fla-anomia-y-la-depresion-por-e-raul-zaffaroni%2F&#038;title=LA%20ANOMIA%20Y%20LA%20DEPRESI%C3%93N%20%E2%80%93%20POR%20E.%20RA%C3%9AL%20ZAFFARONI" data-a2a-url="https://lateclaenerevista.com/la-anomia-y-la-depresion-por-e-raul-zaffaroni/" data-a2a-title="LA ANOMIA Y LA DEPRESIÓN – POR E. RAÚL ZAFFARONI"></a></p><p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/la-anomia-y-la-depresion-por-e-raul-zaffaroni/">LA ANOMIA Y LA DEPRESIÓN &#8211; POR E. RAÚL ZAFFARONI</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
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		<title>Sobre este sentirnos mal como síntoma común &#8211; Por Sofía Guggiari</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 08 May 2026 15:53:11 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Destacada]]></category>
		<category><![CDATA[Sofía Guggiari]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Qué ideal de salud, y por lo tanto de vida, se teje en el decir que hay crisis en salud mental.</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/sobre-este-sentirnos-mal-como-sintoma-comun-por-sofia-guggiari/">Sobre este sentirnos mal como síntoma común &#8211; Por Sofía Guggiari</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
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<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-7e27794f438b4244269eced2d0aaa449 wp-block-paragraph"><strong><em>Qué ideal de salud, y por lo tanto de vida, se teje en el decir que hay crisis en salud mental.</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-570ba81aa56a34a870e3debdf6a17115 wp-block-paragraph"><strong>Por Sofía Guggiari*</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d5e18531e670bd10ca130847a62fe9c1 wp-block-paragraph"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></p>



<div style="height:69px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-drop-cap has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-882b3cfdcc6400c40a11882deef5f3c9 wp-block-paragraph">Nos estamos sintiendo muy mal. Y hay un consenso común, lo llamamos crisis en salud mental. Decimos: hay crisis en salud mental, hay <em>insania</em> porque hay crisis vital. Parece que está servido frente a nuestros ojos, sentido en todo nuestro cuerpo. Y lo obvio es obvio.&nbsp; Nuestra vida se convirtió en una guerra cotidiana. Aunque el dolor se tienda a negar y se trate de restituir en la individualidad y el éxito, el dolor no desaparece. La vida común está en riesgo en todas partes, por todos lados.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-c958da30ed5596bec2063dec4d8cf018 wp-block-paragraph">Pero ¿qué ideal de salud, y por lo tanto de vida, está ahí tejiendo en el decir que hay <em>crisis en salud mental</em>?<strong> </strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-ea75753ebe84d6b94c02bd4570c59484 wp-block-paragraph">Estabilidad, como cuando se dice: está mejor, está estable. También equilibrio, del famoso: está más equilibrada. Como si el equilibrio fuese algo ideal y no efecto de experimentar distintos apoyos. O el bienestar funcional y la productividad, de cuando pensamos de nostrxs mismxs: voy a ser feliz si logro tal o cual meta. La normalidad: no es deseable quedarse afuera.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-ff0d52066aef18d9325ca8ce12b1fb1b wp-block-paragraph">Entonces, este sentirnos tan mal, este dolor como síntoma común, es leído sólo como un error, algo que no debería estar, que traba, que descarrila. Delirio, que sale del lirio principal. Si nos sentimos mal, es patológico, un trastorno, está mal. Y lo escuchamos y nos alertamos y nos preguntamos y lo hablamos y escribimos y lo señalamos y decimos, claro que tiene que ver con la vida que llevamos juntxs. Pero seguimos creyendo que el problema también está en que vivamos el malestar. Que sintomatizamos el mundo y lo llamamos crisis en salud mental. Lo ideal: la falta de sufrimiento. La cura: falta de enfermedad.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d98729a2ff12cb7885bf23b60f5e7dfb wp-block-paragraph">Nadie quiere sentirse mal. No es deseable ningún sufrimiento, ni dolor, ni terror anímico, ni psíquico, ni vital. Pero sólo en la medida de un ideal, del <em>hay que estar a la altura</em>, es que el malestar de un síntoma es leído como algo patológico. ¡Nuestras depresiones, nuestros ataques pánicos, nuestras ansiedades, nuestras encerronas son indeseadas, queremos tener más salud, no tener más enfermedad! Patologizar, redirecciona la atención y reordena problemas. Están dentro de cada quien y no dice nada del mundo que nos produjo el padecer.</p>



<div style="height:30px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-text-align-center has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d9c5ef700baa4f346f58d8b5ebcdd8ac wp-block-paragraph"><strong>¿CRISIS EN SALUD MENTAL O</strong></p>



<p class="has-text-align-center has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-788ce95465141fe469f57e6e2cc4e7c7 wp-block-paragraph"><strong>UNA CONTRA-SALUD ENUNCIADOSE</strong></p>



<p class="has-text-align-center has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-4c03b787e45a6b15df35f7ffcc922abc wp-block-paragraph"><strong>PARA TRANSFORMAR NUESTRAS VIDAS?</strong></p>



<div style="height:30px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-6213cbfc18ba8088da07577b9ac0c79c wp-block-paragraph">Hace un tiempo encontré una palabra-fuerza, como juego, invención que ayuda a pensarme y a que pueda pensar el campo de problemas. Contra-salud mental o mejor varias, como dijo alguien una vez. Contra, como un modo de posicionarse, de apoyar los pasos sobre los flujos contrarios, como escribió Marie Bardet. Entonces, contra la idea de adaptación para abrir un campo de otro posible. Contra-salud, como la posibilidad de experimentación imperfecta, inacabada que tiene una vida singular con otrxs para que sea vivible. Contra un guion preestablecido, o mejor dicho, dejándolo caer un poco. Otra relación con él.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-628bf802563e6bf2d07312d77050458b wp-block-paragraph">Nace un desplazamiento: de <em>esto está mal </em>a <em>algo nos hace sentir muy mal</em> y solo lo sé por mi síntoma. El saber del síntoma es metafórico. No impone una verdad. Desliza con equívoco, un saber sobre lo nuestro. Funciona como una respuesta, señalamiento, insistencia, pedido, un espejo. Saber vibrátil, profundamente conectivo, poético y político. Efecto inevitable de estar en contacto con un mundo. El cosmos está en nuestros mayores terrores psíquicos.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-be880502f171c9cd4cfc1669c3f83feb wp-block-paragraph">Entonces me pregunto si, ¿crisis en salud mental o una contra-salud anunciándose para transformar nuestro común? Me pregunto también si ¿la escucha, como la percepción de la materia, sus diferencias y vibraciones, no se vuelve así la estrategia vital por excelencia? Habrá entonces que tomarse en serio lo de escuchar. Primero quedarse en sus efectos, sus saberes, su espesor.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-040ce2bac52d71276aab9c0f673dfab1 wp-block-paragraph">Escuchar para luego relanzar. Algo así como ¿mejorar la puntería? Equivocarlo en su certeza y poner la atención en eso que señala. Este sentirnos tan mal como síntoma común, nos muestra con urgencia, que algo no anda nada bien en nuestros modos de vivir.<s></s></p>



<div style="height:50px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-c03ab13074ac1bad598304c2ef7273f4 wp-block-paragraph">Viernes, 8 de mayo de 2026.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-4993fc6eb449c24f671cd09d0317fa5a wp-block-paragraph">*Psicóloga.</p>



<div style="height:30px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>



<figure class="wp-block-image"><img decoding="async" src="https://ci3.googleusercontent.com/meips/ADKq_Nb7bo8O-KWKglhFy6cdS6CtnsWzA57Pq87oGcw6j4Fm2hIO2u7eKHYUHwQKEk9RgtWD5OThdsMYH2S_5bO6S7-JzKMPtl3UxBTpTxhV-K-BRk7n6aH9ew=s0-d-e1-ft#https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2025/07/logo.png" alt=""/></figure>



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<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-8b4ec334684b75c8ab19351859cd590c wp-block-paragraph"><em><strong>La Tecl@ Eñe</strong></em>&nbsp;viene sosteniendo,&nbsp;<strong>desde su creación en 2001</strong>, la idea de hacer periodismo de calidad entendiendo la información y la comunicación como un derecho público, y por ello todas las notas de la revista se encuentran abiertas, siempre accesibles para quien quiera leerlas.&nbsp;Sabemos que son tiempos muy difíciles, pero&nbsp;<strong>para poder seguir sosteniendo el sitio y crecer les pedimos, a quienes puedan, que contribuyan con&nbsp;<em>La Tecl@ Eñe</em></strong>. Pueden colaborar con&nbsp;<strong>$5.000</strong>&nbsp;ó&nbsp;<strong>$10.000</strong>. Si estos montos no se adecuan a sus posibilidades, consideren el aporte que puedan realizar.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-3f060961c6692e0b62f54118679cd5af wp-block-paragraph">Tu aporte es importante para seguir adelante.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-faa506705ff6731baed46d69a2cd0bf5 wp-block-paragraph">Muchas gracias.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-711ecc639830526b07951d8466ee2026 wp-block-paragraph"><strong>Alias de CBU: Lateclaenerevista</strong></p>



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