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	<title>crisis habitacional archivos - La Tecl@ Eñe Revista</title>
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	<description>Una Revista de Opinión</description>
	<lastBuildDate>Thu, 20 Aug 2026 15:08:48 +0000</lastBuildDate>
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	<title>crisis habitacional archivos - La Tecl@ Eñe Revista</title>
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		<title>Argentina inquilinizada &#8211; Por Jaime Sorin</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 20 Aug 2026 14:55:36 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Destacada]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El Decreto 70/2023 y el proyecto aprobado por el Senado no significan la retirada del Estado del mercado del alquiler. Son su reubicación: el Estado dejó de estar del lado de quien necesita un techo para ubicarse del lado de quien tiene la llave. No es que el Estado se haya retirado del mercado del alquiler: decidió intervenir en favor del propietario y de la especulación financiera.</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/argentina-inquilinizada-por-jaime-sorin/">Argentina inquilinizada &#8211; Por Jaime Sorin</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-e56dfb9a4cfe9e3855085c12c1e9505e wp-block-paragraph"><strong><em>El Decreto 70/2023 y el proyecto aprobado por el Senado no significan la retirada del Estado del mercado del alquiler. Son su reubicación: el Estado dejó de estar del lado de quien necesita un techo para ubicarse del lado de quien tiene la llave. No es que el Estado se haya retirado del mercado del alquiler: decidió intervenir en favor del propietario y de la especulación financiera.</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-0406862df5501a08c7a329f055499dc4 wp-block-paragraph"><strong>Por Jaime Sorin</strong>*</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d5e18531e670bd10ca130847a62fe9c1 wp-block-paragraph"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></p>



<div style="height:71px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-drop-cap has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-ce551be92fd19f4a9242424f56d45b15 wp-block-paragraph">En diciembre de 2023, el Decreto 70/2023 derogó la Ley 27.551 y devolvió la relación entre propietario e inquilino al derecho común, al Código Civil y Comercial donde rige la autonomía de la voluntad entre partes que no llegan a la mesa de negociación en pie de igualdad.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-49e7af05c2e1fa5eec36a9ac0ab6e4fb wp-block-paragraph">Pierre Bourdieu explicó, en «Sobre el Estado», que el poder estatal no actúa únicamente prohibiendo o permitiendo: actúa produciendo las reglas del juego, clasificando qué cuenta como un contrato válido y legitimando esa clasificación. El Decreto 70/2023 hizo exactamente eso. No retiró al Estado del mercado del alquiler: redefinió las reglas. Un contrato sin plazo mínimo, sin índice de referencia, pactado en dólares, dejó de ser la excepción para convertirse en la norma &#8211; porque el Estado, con su firma, así lo decidió.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-1b1eb153cc09731ce6092e0856386002 wp-block-paragraph"><strong>El derecho que se volvió excepción: el nuevo mapa inquilino</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-4a5e742762c5edbbf8cf0f1d70054f88 wp-block-paragraph">Desde que el primer gobierno peronista facilitó la conversión de la llave alquilada a la escritura propia, revirtiendo la proporción de inquilinos en la Ciudad de Buenos Aires de 70% en 1943 a 30% en 1955; este número bajó de manera casi ininterrumpida hasta tocar un piso histórico de 22,2% en 2001 &#8211; cincuenta y ocho años de consolidación de la sociedad propietaria. Y ahí, en el piso, se invirtió: 24% en 2003, casi 30% en 2010, 36,8% en el Censo 2022, 36,2% en el informe CEPA de este año. Sin pausa, durante más de veinte años seguidos.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-c1aa8ba4ce7a33df20828187092b92c7 wp-block-paragraph">Es decir: la inquilinización no es un fenómeno nuevo, sino la segunda mitad de un ciclo de un siglo. La primera mitad produjo, a fuerza de intervención estatal &#8211; congelamiento, crédito, subdivisión horizontal &#8211; una sociedad de propietarios. La segunda, con la lógica exactamente inversa &#8211; desregulación en lugar de control de precios &#8211; la está deshaciendo.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-446380e9b432e6a71a92ccda3df82399 wp-block-paragraph">No la inventó la desregulación, aunque la desregulación la haya dejado sin red.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-9bd9be42a4f61454b2f3fab351ed6dc5 wp-block-paragraph">El proceso venía de antes, y venía cubierto por un piso normativo, insuficiente, pero piso al fin. Lo que había hecho la Ley 27.551, sancionada en 2020, fue reconocer con veinte años de atraso, esa tendencia y ponerle algunas reglas mínimas: plazo de tres años, un índice oficial de actualización, un registro de contratos. El Decreto 70/2023 derogó todas con un mismo movimiento. Cayó el plazo mínimo, librado ahora al «acuerdo entre partes». Cayó el Índice para Contratos de Locación. Cayó el Registro de Contratos de Locación de Inmuebles. Cayó el tope al depósito de garantía. Se habilitó, además, lo que antes estaba prohibido: pactar el alquiler en dólares. No se trata de una simplificación administrativa. Se trata de una redistribución de poder: cada una de esas normas era, en los hechos, el único instrumento con el que un inquilino podía discutir, de igual a igual, con quien tiene la llave del inmueble.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-43ce865b957a965937526c4002a650f2 wp-block-paragraph"><strong>Del contrato al juzgado</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-840b2d12d0d17320ded322ecee3ccbc0 wp-block-paragraph">La desregulación del contrato no fue el único frente que se movió. El 6 de agosto de 2026, el Senado le dio media sanción a un proyecto que sus impulsores bautizaron ley de inviolabilidad de la propiedad privada. El capítulo que interesa acá no toca el contrato: toca lo que pasa una vez que el contrato ya se rompió y el conflicto llegó a un juzgado. El proyecto lleva el juicio de desalojo por falta de pago al trámite sumarísimo, el más breve que prevé el Código Procesal, y reemplaza la caución real que el propietario debía dejar para poder desalojar antes de la sentencia por una simple declaración jurada sin ningún respaldo patrimonial detrás. La contracara de esa celeridad es la prueba. Menos tiempo para litigar no es sólo menos tiempo: es, también, menos garantías.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-5776c7a646e89ee8ad25f217ea6207d4 wp-block-paragraph">El riesgo mayor recae, otra vez, sobre quien menos protegido está: el proyecto elimina la prueba testimonial, el único recurso de un inquilino que paga en efectivo y sin recibo &#8211; una informalidad que se volvió moneda corriente desde la derogación de la Ley 27.551 en 2023 &#8211; para demostrar que pagó.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-8ba0fe5755db426359c8615cecb788cf wp-block-paragraph">Si Diputados lo confirma, la secuencia queda cerrada: en 2023 se le sacaron al inquilino las herramientas para discutir el contrato; en 2026 se le acortarían también las herramientas para discutir, en tribunales, que ese contrato se rompió como dice el propietario y no como puede probarlo quien lo habita.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-416d46115aba40ee4f1ead081ae9dbe4 wp-block-paragraph"><strong>Valor de uso versus valor de cambio</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-5500559045a371e6b495c073cbadbf1b wp-block-paragraph">Según CEPA (mayo 2026) la oferta de unidades en alquiler en la Ciudad creció entre 80% y 120% desde la salida de la ley, y los precios reales, descontada la inflación, volvieron en 2026 a niveles similares a los de 2021, después de una fuerte volatilidad a fines de 2023. Sin embargo, esto no es sinónimo de justicia, ni de alivio: es, sobre todo, el resultado de que ahora compite más oferta por captar una demanda que no tiene alternativa habitacional.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-2e6ca88755beed38818f8c473871728f wp-block-paragraph">En dólares, medidos al tipo de cambio MEP desde la devaluación de diciembre de 2023, los valores subieron 220% para un monoambiente, 225% para dos ambientes y 219% para tres ambientes. En pesos, el alquiler promedio de un monoambiente en la Ciudad ya supera los $704.000 mensuales &#8211; $1.358.875 en Puerto Madero, $661.925 en Lugano -, y el peso de ese alquiler sobre los ingresos familiares supera largamente el 30%, que la literatura internacional considera el umbral de asequibilidad. Del otro lado del mostrador, la rentabilidad bruta anual promedio de un departamento en alquiler pasó del 3,48% en octubre de 2023 al 6,22% en junio de 2026 &#8211; la más alta en quince años, según el propio relevamiento del sector -: de 3,57% a 6,37% en un monoambiente, de 4,1% a 6,56% en dos ambientes, de 3,51% a 6,41% en tres ambientes. En apenas tres años, se duplicó.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-8f6b1282b4d683bfbf33800d0835cd84 wp-block-paragraph">Falta todavía un tercer número en esta cuenta: el del lado del salario. Entre diciembre de 2023 y febrero de 2026, mientras los alquileres subían 423% y la inflación general 209%, el alquiler se encareció 69% en términos reales. En el mismo lapso, el salario formal privado apenas se movió: está 4% por debajo de noviembre de 2023. El del empleado público nacional, en cambio, acumula una caída real del 36,5% desde fines de ese año. No hay categoría de ingreso que le haya seguido el ritmo al alquiler. El 48,5% de los inquilinos destinan la mitad o más de su salario sólo al alquiler (Encuesta Nacional Inquilina, julio 2026) como resultado de una tijera que se sigue abriendo: el alquiler subiendo, el salario, en el mejor de los casos, quieto.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-2ce2eb4e47c26741418a5d4e0f658d72 wp-block-paragraph">Ahí están los números que hacen falta para entender qué fue exactamente lo que se desreguló: no el mercado en abstracto, sino la distribución del riesgo entre quien tiene la propiedad y quien tiene la necesidad. La vivienda dejó de pensarse, otra vez, como valor de uso, para administrarse enteramente como valor de cambio; la misma lógica que convierte al departamento vacío en una caja de seguridad, convierte ahora también al alquilado en un activo cuyo rendimiento importa más que el techo que provee.</p>



<div style="height:30px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>


<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-large"><img decoding="async" src="https://www.infobae.com/resizer/v2/KG2T4ISJTBHEDOHZZZ5BX6GE7A.jpg?auth=3686be052549a31a5f6f91a5f034dcd30ce0a3572bec7f476aba1f54914645d5&amp;smart=true&amp;width=1200&amp;height=675&amp;quality=85" alt=""/></figure>
</div>


<div style="height:30px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-cb1319f95c5192cd9fdc56a0fbdc6eda wp-block-paragraph"><strong>La generación sin llave propia</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-147fc39b190b8217996add5ba3258b82 wp-block-paragraph">Si la inquilinización tiene una cara generacional, es la de los adultos jóvenes, y el dato desmiente el prejuicio de que se trata sólo de un problema de pobres. Los hogares con jefe o jefa de entre 30 y 39 años tenían, en 2021, casi 13 veces más probabilidades de alquilar que los mayores de 60 &#8211; una brecha que en 2003 era de 6,4 veces -; entre los menores de 30, la chance se multiplica por 16, y los hogares unipersonales la triplican. Pero además &#8211; y esto es lo que rompe el sentido común &#8211; los hogares de mayor nivel socioeconómico tienen el doble de probabilidades de ser inquilinos que los de menores ingresos. No es un problema exclusivo de los sectores populares, que ya conocían el hacinamiento, el desalojo, la informalidad: es un problema que subió de clase social sin dejar de ser, en el fondo, el mismo problema. Es la generación que primero y más directamente absorbe los efectos del Decreto 70/2023: la que firma contratos más cortos, sin índice de referencia oficial y sin garantías protegidas, porque no le queda otra alternativa que aceptar las condiciones que se le ofrecen. ¿Qué le queda a esa generación cuando no hay plazo mínimo que la proteja de una renovación caprichosa, ni índice que la proteja de un aumento discrecional, ni registro que documente lo que efectivamente firmó?</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-5e699e46ac50d214b3d1a5ab15e9b295 wp-block-paragraph">Para esos mismos adultos jóvenes, comprar una vivienda es directamente teórico. La edad promedio de quien accede a un crédito hipotecario en el Banco Nación es de 41 años &#8211; un dato que dice, con más elocuencia que cualquier diagnóstico, para quién está pensado el sistema de crédito -, y ni siquiera a esa edad el acceso es automático: la cuota no puede superar el 25% o el 30% del ingreso según la línea, lo que exige un ingreso de $3.059.973 pesos mensuales para afrontar una cuota de $764.993. Sin crédito y sin ahorro, no queda otra alternativa que alquilar o seguir viviendo en la casa de los padres: cuatro de cada diez jóvenes de entre 25 y 35 años no logran independizarse, según un relevamiento de la Fundación Tejido Urbano de marzo de este año, y un monoambiente en la Ciudad ya cuesta más de $704.000 mensuales &#8211; más del 75% de un salario joven promedio de $900.000 -, destinado enteramente a un techo que, además, no va a ser propio.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-32c155e6590203d1cfe80fc9fbb4b840 wp-block-paragraph"><strong>Lo que el mercado no va a resolver</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-5b16abfec3040dc9d86ffa1d9f347452 wp-block-paragraph">La ecuación actual &#8211; más oferta, mejor rentabilidad, precios reales relativamente estables &#8211; depende enteramente de que la macroeconomía no se mueva. Sin plazos mínimos, sin índice de referencia y sin registro de contratos, no queda ningún mecanismo institucional que amortigüe un salto de precios si la inflación o el dólar vuelven a acelerarse. La desregulación no eliminó el riesgo habitacional: lo dejó enteramente del lado de quien alquila. En este sentido, el problema no se resuelve solamente con el regreso puro y simple de la ley derogada, sino discutiendo cómo hacemos realidad el derecho a la vivienda y el hábitat adecuados y qué función social debe cumplir la vivienda en un país cuya capital ya tiene un hogar inquilino cada tres.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-882ba96fdc7be768666f394d346db8e1 wp-block-paragraph">El alquiler no debería pensarse como el opuesto de la vivienda propia, sino como su complemento. No una rampa hacia la precarización habitacional: una vía legítima de acceso a la vivienda y al hábitat digno. Para eso hacen falta instrumentos que ya se conocen y que sólo requieren voluntad política para aplicarse:</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-5959d29014a02eea213a45765ac50c0e wp-block-paragraph"><strong>&#8211;</strong> Un plazo mínimo de contrato y un índice oficial de actualización, con reglas claras y previsibles para ambas partes, no sólo para el propietario.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-ee283263ae01e392d74da9cd980be501 wp-block-paragraph"><strong>&#8211;</strong> Un registro obligatorio de contratos que permita, además de dar seguridad jurídica, dimensionar en serio el fenómeno y diseñar política pública con datos reales.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-a9e8095baae7418fc4b6d9ae8fb26a2b wp-block-paragraph"><strong>&#8211; </strong>Un gravamen diferencial a la vivienda ociosa &#8211; a esas unidades que funcionan como cajas de seguridad y no como techo &#8211; que desaliente la especulación y empuje oferta real al mercado.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-47423d05735b08616730e7b945e0e19a wp-block-paragraph"><strong>&#8211; </strong>Líneas de garantía pública, o banca de garantías para inquilinos, que reemplacen al garante propietario como filtro de acceso.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-1988071eb189ba7ac0738f2789010bcd wp-block-paragraph"><strong>&#8211;</strong> Incentivos fiscales para quien alquile de manera formal y a precio razonable, en vez de dejar que la informalidad y la vivienda ociosa salgan más baratas que cumplir la ley.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-dff868564bab699dd86820ccf8c0c9db wp-block-paragraph"><strong>&#8211; </strong>Mecanismos de mediación y resolución de conflictos previos a un juicio.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-11b2fe18cef4a5f13ec73b7374b41003 wp-block-paragraph"><strong>&#8211;</strong> Un parque de vivienda pública en alquiler que funcione como referencia de precio frente al mercado privado.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-f6077f9864141d2cb3f60e45be1da484 wp-block-paragraph"><strong>&#8211; </strong>Un banco de tierras públicas y mecanismos de captura de plusvalía urbana &#8211; cesiones obligatorias, contribución por mejoras &#8211; que abaraten el suelo disponible y amplíen la oferta de vivienda, en alquiler y en propiedad, en las zonas donde hoy la especulación la vuelve inaccesible.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-6b7fc7b1c5abffeaeecec5e331758052 wp-block-paragraph">No son medidas exóticas: son, en distintas variantes, las que ya rigen en buena parte de las ciudades europeas que la Argentina mira como espejo cuando le conviene y olvida cuando no.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-00a2e9f79af64cddc1d0c84eb9b44305 wp-block-paragraph">El Decreto 70/2023 y el proyecto aprobado por el Senado no son, entonces, la retirada del Estado del mercado del alquiler. Fueron su reubicación: el Estado dejó de estar del lado de quien necesita un techo para ponerse, sin decirlo, del lado de quien tiene la llave. No es que se haya retirado del mercado del alquiler: es que decidió intervenir del lado del propietario y de la especulación financiera.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-128cb6d5df4dd5c8933a4acabc21e8b4 wp-block-paragraph">Y hay que señalarlo sin miedo: si el Estado neoliberal pudo intervenir para favorecer a los de arriba y a la economía rentista, otro Estado puede hacerlo en el futuro para sostener a los de abajo en una sociedad basada en la solidaridad y el bienestar de las mayorías.</p>



<div style="height:50px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-353d9639d2d26cdf4dc37acaac0b1b0f wp-block-paragraph">20 de agosto de 2026.</p>



<figure class="wp-block-image size-large is-resized is-style-rounded"><img decoding="async" src="https://www.clarin.com/2014/04/19/BJxP17k4l_340x340.jpg" alt="" style="width:146px;height:auto"/></figure>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-e9150d4d1ec986bcc1bac13311594a89 wp-block-paragraph">*Arquitecto. Profesor e investigador de la UBA y la UNDAV.</p>



<div style="height:30px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>



<figure class="wp-block-image"><img decoding="async" src="https://ci3.googleusercontent.com/meips/ADKq_Nb7bo8O-KWKglhFy6cdS6CtnsWzA57Pq87oGcw6j4Fm2hIO2u7eKHYUHwQKEk9RgtWD5OThdsMYH2S_5bO6S7-JzKMPtl3UxBTpTxhV-K-BRk7n6aH9ew=s0-d-e1-ft#https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2025/07/logo.png" alt=""/></figure>



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<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-a17f0c610d1b6c643abe513f0e7bf908 wp-block-paragraph"><em><strong>La Tecl@ Eñe</strong></em>&nbsp;viene sosteniendo,&nbsp;<strong>desde su creación en 2001</strong>, la idea de hacer periodismo de calidad entendiendo la información y la comunicación como un derecho público, y por ello todas las notas de la revista se encuentran abiertas, siempre accesibles para quien quiera leerlas.&nbsp;Sabemos que son tiempos muy difíciles, pero&nbsp;<strong>para poder seguir sosteniendo el sitio y crecer les pedimos, a quienes puedan, que contribuyan con&nbsp;<em>La Tecl@ Eñe</em></strong>. Pueden colaborar con&nbsp;<strong>$5.000</strong>,&nbsp;<strong>$10.000</strong>&nbsp;ó&nbsp;<strong>$15.000</strong>. Si estos montos no se adecuan a sus posibilidades, consideren el aporte que puedan realizar.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-3f060961c6692e0b62f54118679cd5af wp-block-paragraph">Tu aporte es importante para seguir adelante.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-faa506705ff6731baed46d69a2cd0bf5 wp-block-paragraph">Muchas gracias.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-711ecc639830526b07951d8466ee2026 wp-block-paragraph"><strong>Alias de CBU: Lateclaenerevista</strong></p>



<div style="height:30px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



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