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	<title>Centeno archivos - La Tecl@ Eñe Revista</title>
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	<title>Centeno archivos - La Tecl@ Eñe Revista</title>
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		<title>Los Quaderni del Chauffeur &#8211; Por Horacio González</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 16 Aug 2018 23:30:09 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Horacio González]]></category>
		<category><![CDATA[Bonadío]]></category>
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		<category><![CDATA[Cuadernos de la corrupción]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Horacio González propone una reflexión que no solo perciba cómo temas centrales de la crisis económica son punteados por la novela de los Cuadernos y la corrupción, sino que ésta debe ser también examinada en las varias figuras legales que contiene y en los largos alcances históricos y legendarios que tiene el concepto.</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/los-quaderni-del-chauffeur-por-horacio-gonzalez/">Los Quaderni del Chauffeur &#8211; Por Horacio González</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em><strong>Horacio González propone una reflexión que no solo perciba cómo temas centrales de la crisis económica son punteados por la novela de los Cuadernos y la corrupción, sino que ésta debe ser también examinada en las varias figuras legales que contiene y en los largos alcances históricos y legendarios que tiene el concepto.</strong></em></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>Por Horacio González*</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>I</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Las escenas de escritura siempre fueron motivo de reflexión. Me refiero específicamente al caso de los relatos basados en testimonios de aquello que se ve y luego se cuenta, a través de crónicas escritas volcadas, acaso con enjundia, pero ajenas a cualquier adorno o adjetivación. ¿Cuándo es que se escriben los hechos crudos, desnudos? ¿Luego que sucedió el acontecimiento narrado o en una pausa de tiempo que puede ser muy larga y demorada? En este último caso, estaríamos ante una situación semejante a las memorias personales, o a los intentos autobiográficos cuando se cree haber llegado a un punto de balance en una vida. Se mira retrospectivamente y se acude a la fragilidad consabida de la memoria para construir eventos difusos de un pasado. Todo esto, mucho tiempo después. Pero hay un tipo de memoria más inmediata, que responde a los diarios personales, de los que puede suponerse que admiten una inmediatez casi absoluta entre lo presenciado o escuchado, y el acto de escribir. Si nos quedamos con la historia literaria de nuestros tiempos, hay dos ejemplos magníficos en los Diarios de Piglia y en las largas anotaciones de Bioy de los diálogos mantenidos en infinitas cenas con Borges. ¿En qué momento se escribieron?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Al parecer, se escribieron en una casi completa cercanía temporal entre lo ocurrido y el relato correspondiente. Piglia habría escrito en un tiempo no alejado de las cosas de la cotidianeidad acontecidas (hechos o conversaciones) y Bioy quizás en un laborioso momento posterior a la cena, no separado demasiado en el tiempo, para poder registrar con fidelidad la esencia de una conversación. ¿Y si no fuera así? Difícil saberlo. Ahora, saltando raudamente de estas “escenas de tiempo” en relación a cuándo se escribe una memoria, veamos cuál habría sido ese momento para el chofer de los servicios de inteligencia al comando del automóvil de Baratta. Aquí todo son incógnitas, pero el tipo de observación que está presente en los cuadernos responde a lo que sería habitual en un libro de guardia de una comisaría, de un hospital o de un cuartel. Minucia en las observaciones, datos aparentemente insignificantes si se tiene en cuenta la obsesión para consignarlos (patentes, horarios), fingido desentendimiento o indiferencia del puntilloso relato respecto a las consecuencias implícitas que acarrearían las evidencias designadas, esto es, la cantidad de dólares asignada a cada “bolso” y los personajes gubernamentales involucrados. “Fui a casa”, escribe el chofer en muchas ocasiones, luego de los escuetos apuntes diarios, secamente fácticos. ¿Cuándo alguien escribe ese sucinto párrafo que involucra un tiempo verbal puesto en presente-pasado? ¿En qué lugar? ¿En su casa, a la que dice haberse dirigido -y lo dice en numerosas oportunidades- o en el momento en que pone primera, aprieta el acelerador y piensa “a casita”? Esto último es difícil, no se deduce la simultaneidad de escritura respecto de cualquier acto más o menos súbito, de modo que no sabemos si fue realizada varias horas después, o varios días después, o muchísimo después, en un tiempo difuso e indeterminado.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Al no poder peritarse los Cuadernos en sus originales, lo que permitiría saber cuándo se han escrito con mayor precisión, se abre un amplio campo de presunciones. Si bien la letra es la del chofer y aparentemente no hay tipos diferentes de escritura, siendo poco relevante si un hombre de expresión verbal apocada puede emplear modelos de escritura con sintaxis escolarmente correcta -inclusive con algunos giros que exceden la minucia burocrática de la cruda facticidad que era motivo del registro-, no es irrelevante sin embargo que las condiciones de su parición, tenencia por parte de un periodista de uno de los principales diarios que sostiene las operaciones públicas y secretas del gobierno, su posterior devolución, con ex agentes de inteligencia de por medio (¿pero quién es un “ex” en esos servicios?) y su probable incineración, permitan que no cesen las preguntas sobre su valor probatorio y autenticidad. Como hay coincidencias de tiempo y lugar entre anotaciones del aplicado remisero y los movimientos de otros automóviles y personas en esas fechas, en especial, en los circuitos de edificios públicos y gubernamentales, sería correcto indagar los modos en que eso puede ser tanto verídico como fruto de la imaginación gótica, caligráfica y novelística de los nuevos y antiguos servicios de inteligencia, que cuentan con narradores especialistas en crear verosimilitud a partir de unos pocos datos ciertos, en cruzar patentes de automóviles según los propios registros rutinarios de diversas instituciones gubernamentales, fáciles de ser obtenidos, y polizontes clandestinos duchos en emplear metáforas que comparten con numerosos periodistas en términos del valor de tenebrosidad y ludibrio que tienen palabras como bolso, cripta, caja fuerte. Involucran el dinero y la muerte, lo tanático de la mercancía dineraria y los recipientes llenos o vacíos que preanuncian alegorías del mal, la trampa, la tenebrosidad, el tabú sexual. Todo al borde de una teología de la imputación y la alusión al mal como imputación a priori.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>II</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">A diferencia de las memorias “literarias”, que admiten la reescritura diferida y las reelaboraciones a posteriori, este tipo de relato objetivo de tales Cuadernos exige una relación inmediata con el tiempo en que se dieron los hechos y una fingida abstención respecto a la importancia que tenían, encubierta tras el detallismo de un mayordomo memorialista, envuelto en su candor. El halo inconfundible que liga todo esto con un típico procedimiento de los servicios, puede tener diversos matices. El ciclo de los tantos años -interrumpidos- durante el cual se desarrolló la escritura del diario no condice con la premura con la que se preparan estas acciones, pero sí con el momento crucial que se elige para utilizar un material peligroso que se iba produciendo “por las dudas” o la fértil vocación del remisero de cuadricular su vida por horarios, destinos y el peso calculado a ojito de unos bolsos. Que sea obra de los “servicios” implica dos cosas; que sobre una falsedad se construya una verdad y que sobre una verdad se construya una falsedad. En el primer caso, más comprensible, pueden fraguarse todo tipo de documentos incriminatorios y con una simple maniobra de los poderes judiciales hacerlos pasar por verídicos. Los cuadernos del chofer, al no tener original con que puedan cotejarse las copias, pueden incurrir en este tipo de situación. Se precisan así muchos cómplices mediático-políticos-judiciales para mantener su condición veritativa. La otra posibilidad es que pequeñas verdades y detalles verosímiles se hayan calculado para trazar la especie de un sistemático circuito recaudatorio a través de los denominados retornos de la obra pública.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Aun así, puede observarse que estos cuadernos -nada más distante de los <em>Quaderni </em>de Gramsci-, tiene una estructura fija, un enrejado de anotaciones que poseen un modelo narrativo único. La base es el itinerario de un automóvil que como en un embudo, recorre en círculos concéntricos los garajes de la ciudad -en cuyos pisos superiores hay poderosas empresas-, para desembocar en la Casa Rosada o en la Quinta de Olivos. En la ingenuidades rutinaria del relato del “remisero” -en efecto, todo parece como si fuera un libro de entradas y salidas de una oficina suburbana de remises-, yace un elemento asombroso que consiste en que los itinerarios unen empresas y edificios que son los símbolos de poder en el país, con la Casa Rosada y la Quinta Presidencial, donde alguna vez los ojos melindrosos del <em>chauffeur</em> habrían observado a la misma Cristina en jogging dirigiéndose hacia el quincho donde momentos antes se habrían depositado los bolsos. De este modo, un diario de rutinas biográficas se convierte en pergaminos crípticos que relatan oscuros secretos que se colaban entre idas y vueltas a una heladería a comprar mascarpone, sacar a pasear a una anciana y trasladar camisas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Al redactor de los <em>quaderni</em>, aun haya sido el mismo conductor de “remises de la agencia”, se le brindaba un espectáculo único, un relato enjuto y cronometrado, con su repentino GPS en estado de alerta, puntero en mano sobre el mapa de la ciudad. Era el espectáculo del Poder abalanzándose sobre el botín, en vestimenta informal. No queremos prejuzgar respecto a la autoría de esas páginas meticulosas, pero se nos permitirá imaginar que ni Lanata hubiera encontrado mayores motivos para desarrollar sus imaginerías sobre la corrupción. No obstante, tanto las contadas alusiones del Cuaderno (más del 90 por ciento de sus páginas son traslado de ropas, camisas, personas, parientes, etc., y solo el resto incluye la connotada palabra bolsos) siguen los antiguos libretos de los programas de Lanata sobre criptas y enterramientos, según las leyes de inmediatez de la imaginación folletinesca sobre las cavidades del mal (pozos en monasterios o criptas en las extensiones de la Patagonia). Con el valor sombrío que tiene el solemne hallazgo de los manuscritos, como si pertenecieran al reinado de algún Faraón y se hubieran encontrado 4000 años después de descubierta una cripta por una misión de arqueólogos del Conicet, con los últimos mendrugos del presupuesto estatal, se lograron confesiones de varios tipos, ya sea indicación de “extorsiones” por parte del gobierno anterior, ya sea denuncias de un complejo operacional para las licitaciones, que al mismo tiempo era un bolsa recaudatoria, denunciada por el empresario Wagner. No vamos a entrar aquí sobre qué clase desmoronamiento jurídico esto implica, pues es el reemplazo de las clásicas figuras del debido proceso, prueba fehaciente, presunción de inocencia, por prisión preventiva, delaciones premiadas, etc., lo que hace del mundo judicial tal como es interpretado por el actual gobierno, una sede inquisitorial que busca pseudo pruebas adecuadas a las hipótesis tele novelescas que previamente se han establecido como mito de masas y estructuras verbales cristalizadas en la idea del Mal (“se robaron  todo”). Si la Justicia nace del Mito, aquí el Mito vuelve a tomar a su cargo todos los pasos de la justicia.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><img fetchpriority="high" decoding="async" class="aligncenter wp-image-3431 size-full" src="http://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2018/08/cuaderno-1.jpg" alt="" width="1170" height="658" /></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>III</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">También el interrogatorio de la feraz dupla Bonadío-Stornelli sigue el mismo itinerario ya imantado y lubricado por horas y horas de alegorías televisadas y ya anticipadas en las escenografías de programas de televisión en su momento sostenidos por millonarias audiencias. En principio, los Cuadernos fueron efectivos porque involucraban -en caso de que no fueran un producto total o parcial de los peritos en Informaciones, diestros en psicologías ambientales y falsificación de documentos incriminatorios, desde el caso Dreyfuss en adelante-, a altos funcionarios y a través de las confesiones extorsivas, permitían darle veracidad a un dudoso cuaderno como éste en su frágil consistencia había dado lugar a presuntas redes de ilegalidad que abarcaban decisiones estratégicas sobre la obra pública. La presencia entre los empresarios involucrados de la familia del Presidente, otorgaba un indicio suplementario de legitimidad, lo que a posteriori, muy a la ligera, permitió que se dijera que se sacrificaba toda una clase empresarial a la que pertenecía el primer magistrado, como acto inmolatorio. Lo que antes se llamaba “relato” nunca imaginó que podía encontrarse con estas dimensiones tan empinadas del realismo mágico.  </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">¿Los cuadernos cuyo original se ha perdido, como ocurre con las obras de Heráclito o Parménides, de las cuales solo nos llegan unos pobres fragmentos, han ingresado con su veneno bien dosificado en la opinión pública y entonces ya no queda otra cosa que decir que distraen la atención del tema central, cual es economía en trizas, el país cuarteado por su deuda, sus tasas de interés, sus tarifas de servicios ofensivas para el pueblo en general? No es así, esta es la época en que gracias a la predominancia absoluta de los <em>mass media</em> -como se decía antes-, en el uso casi exclusivo de enjuiciar en última instancia las luchas por el poder del Estado (entre “jacobinos populistas” y “empresariales de la restauración”), casi son ociosas las viejas medidas y procedimiento judiciales. El entrelazamiento misterioso entre periodismo de “inteligencia” y la “inteligencia” con sus tecnologías periodísticas, ya son la instancia única y final de juzgamiento. Luego viene lo que antes llamamos instancias judiciales, que ahora se amoldan a necesidades previamente obtenidas del decisionismo global y sus agentes vernáculos. Todo ocurre como si un país hubiera sido totalmente aplastado, como una construcción de cartón corrugado a la que la lleva por delante un camión de exteriores de la palabra definitiva que machuca. Machuca y desmenuza instituciones ya muy corroídas pero que aún tenían algunos procesos internos de crítica y autocrítica. El resultado es la justicia como delación, la cárcel como a priori del miedo, la confesión extraída precisa de la prisión sin pruebas, el concepto de los “preventivo” como ideal del Estado Absolutista Jurídico, donde quien aún no reveló su secreto orwelliano vive en estado de culpabilidad. El decisionismo judicial solo pervive gozando de su propia brutalidad, ansía matar y llamar a todo eso legítima defensa. Este jolgorio de jueces que en el campo de concentración deciden quienes van a vivir y quienes van a morir, les da una idea equivocada del poder que tienen. Lo que tienen, termina en el momento en que comienzan a ser lacayos de amos cuyos rostros siquiera conocen bien.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>IV</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Bóvedas, bolsos, arrepentidos, perros olfateadores, monasterios, el chofer con mirada de rayos equis, que penetra la lona de los bolsos y calcula de inmediato el valor de lo que contienen. Lo mismo ocurre con el piloto del Tango 01. Vio bolsos que iban a la bodega del avión y otros que entraban llenos a la cabina y en el viaje de vuelta de Santa Cruz se notaban vacíos. El proyecto ostensible de demoler el prestigio, la figura y la memoria de Cristina Kirchner y acabar así con una época y fundar una Argentina empresarial bucólica como pieza de un orden mundial represivo, tiene así un camino ya empedrado de logros e incertezas. Para algunos al gobierno le conviene mantener el suspenso de su encarcelamiento (la telenovela sigue), para otros sea caerá repentinamente la fábula.  Lo cierto es que no solo es necesario percibir cómo temas centrales de la crisis económica son punteados por esta novelería sobre la corrupción, sino que ésta debe ser también examinada en las varias figuras legales que contiene y en los largos alcances históricos y legendarios que tiene el concepto.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Voy a integrar aquí un párrafo esclarecedor sobre el significado bíblico de la expresión corrupción. Se lo debe al sacerdote de la Opción por los Pobres, padre Eduardo de la Serna, que con peculiar clarividencia analiza estas cuestiones. Lo cito: <em>“Si el pueblo judío se siente pueblo elegido por Dios eso remite a un Dios que los liberó de la opresión egipcia. La Pascua, “paso” de la opresión a la libertad, lo celebra. Es la primavera. Originalmente fiesta de pastores (celebran los nacimientos de corderos y cabritos) y de agricultores (primicias de las cosechas de granos). De ahí la unión del cordero pascual y los panes sin levadura, luego ligados al apuro por escapar de Egipto (por eso se debe comer el cordero íntegro y el pan sin tiempo de leudar). Eso luego se ritualiza y teologiza. La levadura es vista como la corrupción de la masa, por lo que durante la semana previa a la pascua se ha de eliminar y quemar todo rastro de la “vieja levadura” que quedara en la casa. Para recibir la novedad cíclica de la pascua se ha de quemar toda corrupción (= levadura). </em><em>Durante siete días comerán panes sin levadura; el día primero harán desaparecer de sus casas toda levadura, porque el que coma algo fermentado será excluido de Israel. Así del primero al séptimo día. (Ex 12:15) Moisés dijo a Aarón y a los hijos que le quedaban, Eleazar e Itamar: –Tomen la ofrenda, lo que sobra de la ofrenda al Señor, y cómanlo sin levadura junto al altar, porque es porción sagrada. (Lev 10:12)</em> <em>Jesús les dijo: –¡Pongan atención y cuídense de la levadura de los fariseos y saduceos! </em><em>(Mt 16:6)</em> <em>¿No saben que con un poco levadura fermenta toda la masa? Despójense de la levadura vieja para ser una masa nueva, porque ustedes mismos son ázimos, ya que nuestra víctima pascual, Cristo, ha sido inmolado. Por consiguiente, celebremos la Pascua no con vieja levadura, levadura de maldad y perversidad, sino con los ázimos de la sinceridad y la verdad. (1 Cor. 5:6-8) (Ser ázimos significa la pureza, el sin pecado, sin lo que fermenta / corrompe)</em><em>. El término griego </em>diafthorá<em>, que se suele traducir por corrupción, alude a la del cuerpo muerto, a la fosa, es lo “mortal” (Salmo 9,6; Job 33,28, etc) y es vencida por la resurrección (Hechos 13,34-37). El término hebreo hama’ (= leudar) también se usa para el vino corrompido (igual a vinagre; Salmo 69,22). </em></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Me parecen iluminadores estos trechos bíblicos comentados por Eduardo de la Serna, para dar siquiera una idea apenas introductoria a lo que significa el uso cotidiano del vocablo milenario <em>corrupción</em>. Debemos reflexionar, con un saber sobre la resonancia mítica y religiosa de las palabras, sobre el modo en que realizan acciones políticas encubiertas, con todo tipo de elementos semánticos y literarios. Aquí, en estas acciones, vemos mucha “levadura” y ausencia de respeto por los mínimos procedimientos de una justicia, aun la más convencional. Pero hecha la reducción fenomenológica del concepto complejísimo de corrupción, queda la tarea política de denunciar las operaciones de las nuevas inteligencias mundiales, amparadas en concepciones en torno a las formulas coactivas que pueden ejercerse mitológicamente sobre los seres humanos (su lenguaje, sus consumos, sus percepciones). Y a la vez, dado que hay dos cuerdas paralelas en la argumentación política contemporánea, una correspondiente a los resultados de las nefastas políticas económicas y otra en relación a la “corrupción de la carne”, “la levadura de los fariseos”, es necesario no pensar tan tranquilamente en que quiere taparse una con la otra. Ambas se anudan. Y en ese anudamiento no se puede considerar la acción sobre las conciencias en torno al concepto bíblico de corrupción, como una operación simple, una añagaza que se deshace sola. Por el contrario, nada ganamos con no aludirla bajo el supuesto de que se deshojan al primer soplido de la dura y muy dura -efectivamente-, realidad económica. Esto puede pasar, pero es también de nuestro cometido reflexionar y actuar sobre aquello que pertenece al área de los financiamientos políticos. La historia de este tema es la historian de la Argentina contemporánea. El macrismo tiene los pies en el barro respecto a la enigmática frase “es dinero político”. Pero solo tirar la pelota encima del muro, como se dice de los bolsos que fueron revoleados (esa escena no existe, prueba del lenguaje coloquial que forja mitos de acción), no parece suficiente. Es preciso ser los primeros en analizar, comprender, estudiar, reconstruir, reemprender, impedir, rechazar, condenar, esclarecer. El núcleo emancipador que permanece en pie, debe extenderse hacia estos temas vinculados a la economía de la política, que de tanto en tanto se imponen por sobre los temas de la economía política. La política, en suma, es una estructura moral que se hace preguntas constantemente a sí misma, más allá de las acechanzas de este neoliberalismo que esencialmente está fuera de la ley, pero se colocó en posición acusadora sobre temas tan sensibles, creando frases de piedra que arroja permanentemente hacia donde están nuestras biografías colectivas y políticas, que desea destruir con sus fundíbulos (artefacto medieval lanza piedras) con el que nos envía sobre las murallas su relato sobre bolsos, morrales y faltriqueras.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Buenos Aires, 16 de agosto de 2018</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">* <em>Sociólogo, ensayista y escritor. Ex Director de la Biblioteca Nacional</em></span></p>
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		<title>Negatividades &#8211; Por Ricardo Rouvier</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 23 Aug 2018 22:37:15 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Ricardo Rouvier]]></category>
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		<category><![CDATA[PRO]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El Gobierno ha perdido credibilidad a partir de diciembre con la ley previsional y la oposición no  logra ofrecerse como una alternativa potente y organizada. Estamos en el laberinto de las negatividades donde la política sigue en deuda con el bien común. Es necesario afrontar el momento y configurar un proyecto político nacional de largo plazo destinado a atacar los problemas estructurales del país.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong><em>El Gobierno ha perdido credibilidad a partir de diciembre con la ley previsional y la oposición no  logra ofrecerse como una alternativa potente y organizada. Estamos en el laberinto de las negatividades donde la política sigue en deuda con el bien común. Es necesario afrontar el momento y configurar un proyecto político nacional de largo plazo destinado a atacar los problemas estructurales del país.</em></strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>Por Ricardo Rouvier*</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></span></p>
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<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Hay momentos soleados y momentos nublados. Ocurre en la vida de los países como en la vida de las personas, con una diferencia de rango entre la colectividad de una Nación donde la política pendula entre lo agonal y lo arquitectónico. Hay una costumbre argentina que es hablar de la excepcionalidad nacional: o somos los mejores o somos los peores. Ambas cosas encandilan el logos que no puede desplegarse.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El relato tradicional y casi universal es que tenemos los enormes beneficios naturales y una potencialidad enorme, pero el nivel de desarrollo es mediano tirando a mediocre. Los indicadores de pobreza y la pobreza estructural son claves; y también lo es el futuro de jóvenes y niños que superan en 20 puntos el promedio total de pobres, y alcanza el umbral del 50%. Y la pobreza extrema afecta al 11% de los niños y adolescentes. Sólo el 41% de los jóvenes termina el secundario en el tiempo adecuado y si extendemos el tiempo crece al 61%. De cada diez que ingresan a la Universidad, siete no se reciben. Además muchos cursan carreras tradicionales y no estratégicas para el desarrollo ¿Cómo imaginar el porvenir con estos números?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Transitamos una decadencia generalizada y antigua a pesar de interregnos de crecimiento y entusiasmo, seguidos  de recesión y depresión. Lo previo anuncia lo posterior, aunque no suponga una explosión inminente; “<em>el primer kirchnerismo finalizaría con un éxito rotundo en resultados económicos, pero también con la aparición del problema de la inflación sin un abordaje claro”</em> &#8211; Matías Kulfas – Los Tres Kirchnerismos – Ed. Siglo XXI &#8211; pag. 29.  El mismo autor al principio nos advierte que en el 2008/9 la economía se vio afectada por la crisis internacional, y luego hubo una fuerte desaceleración en el ‘12/´13 y estancamiento en el ´14/´15. O sea, que cuando integramos un período de 12 años no pueden simplificarse en una sola adjetivación, “<em>la década ganada</em>”, sino que merece una mirada más objetiva y pormenorizada. Eso favorecería develar los límites que impone el sistema al o los gobiernos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Las derivaciones del final de la convertibilidad explotaron en las manos de De la Rúa y provocó el 2001/2; y sin embargo Menem está ahí sentado y condenado en la Sala I en uno de los tronos de la República. El ex presidente es uno de los íconos de la negatividad nacional, y también lo posicionó ahí el kirchnerismo en el 2003 como el inicio de todos los males.  Luego quedaría la fecha vacía como símbolo sin personalización. Esta secuencia de gobiernos que se devoran a los anteriores y que, a su vez, les dejan el huevo de la serpiente a los que llegan, expresa nuestro canibalismo político. Lo que dejará de herencia Cambiemos para el futuro ratifica lo que decimos, será necesario una transición de emergencia, con fuertes condicionamientos políticos.   </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Cuando la gestión está en manos del progresismo como un castigo a la administración anterior, debe maniobrar sobre una estructura dada por la inclusión del país dentro del modelo mundial de acumulación capitalista, la globalización y la democracia liberal; esto genera una relación alienada entre estructura y política. Mayor tensión se produce cuando la retórica adopta un estilo maximalista al comunicar sus propósitos y sobre todo la  identificación del “enemigo”. Ahí asoma un desvío de la realidad, ya que la retórica gubernativa construye otra realidad como ideal, más superestructural sin afectar la base  estructural de la sociedad. Es una guerra declaracionista sin materialidad y sin capacidad autocrítica. También es difícil imaginar la construcción de consensos contando con Cristóbal López, Szpolski  y Garfunkel, como los ejecutores de la comunicación. Esto suena más a unidad de negocios que a una decisión calificada para contrarrestar la hegemonía cultural.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Mientras unos no alcanzan a poner los simientes de una transformación profunda que implique un verdadero plan de desarrollo (dice desarrollo no crecimiento); los otros, los que gobiernan hoy, lo que hacen es recortarse sobre lo dominante para asegurar un derrame que sólo beneficia al sector agropecuario y bancario. Se funden con la estructura hegemónica, inclusive cuando el bloque de poder mundial exhibe sus fisuras. Pueden jugar con Obama o más a la derecha pero siempre están dentro del rango dominante.    </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Macri llegó al gobierno a través de la negatividad sobre el peronismo y el kirchnerismo y, posiblemente, se irá en el 2019 usando las mismas armas. Pero si llegara a ganar será usando los claro oscuros de los cuadernos de Centeno y su incidencia sobre un hecho indubitable. La corrupción es rechazada por la sociedad por un sentimiento puro o hipócrita de la misma y ese factor va a jugar en la campaña.  Confirma no  sólo sobre lo que piensa de la política profesional sino también de los grandes s que tampoco nunca fueron bien vistos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Pero, es duro de soportar tantas “<em>patadas en el estómago</em>” como metaforizó Cristina sobre López, tantas que comprometen el dinero público para campañas políticas o para agrandar la pileta del country o para lucir un vehículo alta gama en el barrio. Y la humanidad retrocede algunos casilleros cuando López o De Vido dejan de ser “<em>compañeros</em>”, para ser innombrables e invisibles.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La corrupción orientada a destinar recursos públicos a optimizar la vida personal o familiar significa que el delincuente ha sido capturado por el capitalismo en su expresión más seductora y menos gloriosa: la sociedad de consumo. En definitiva se convierte en un esclavo de la hegemonía mundial, e inservible para luchar por la emancipación.  No puede dejar de observarse que esta disposición graciosa sobre la riqueza producida por el sudor del pueblo no haya tenido una fuerte respuesta de los representantes de los humildes, sino insistir en una estrategia de victimización.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Cuando hay real crecimiento como en el 2002/2007, y hay mayor distribución, el populismo encuentra su apogeo y suma gestión con justicia social, aunque no destruya el núcleo de la dependencia y el subdesarrollo. Y cuando se modifica la tendencia por razones endógenas o exógenas o finaliza el ciclo durante la gestión, se abre el camino a la alternancia de centro derecha. Luego gobierna su opuesto y lo hace para ordenar la economía bajo la férula del FMI, también sin plan de largo plazo. Su discurso es el de la normalidad recuperada frente a la barbarie vivida. Como se comprueba en la actualidad, la normalidad no le cabe a este gobierno sin rumbo y el fantasma ya no es Venezuela sino Grecia.  </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Es muy difícil sostener la continua referencia a la felicidad del pasado o suponer que se dejó el gobierno con un 26% de pobres, que ahora, con Macri, llega a 32%. El psicólogo Rozitchner trabaja en la capacitación del nuevo hombre que no tiene la cara del Che ayudado por la meditación trascendental.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Pero a esta altura de la historia hay que ponerse los pantalones largos y no insistir con que la heteronomía es nuestro único infortunio, porque de esta manera la dirigencia vernácula queda salvada. Burocracias mediocres que impiden el verdadero trasvasamiento generacional reiterando el crédito a la vieja dirigencia del siglo XX. Todavía quedan parientes para acomodar bajo la hacienda pública. El nepotismo no es sólo un atributo de las oligarquías heredado de las aristocracias, es también de las elites populistas. Los canales de participación popular siguen obturados bajo un cesarismo que traba los motores del cambio, más que ponerlos en marcha.                    </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Nuestro espacio vital es coyuntural y de pase corto. Nos apoltronamos cuando el índice PBI nos sonríe, y anunciamos a los 4 vientos que ya estamos en el camino de la redención. Pero, toda la historia demuestra que eso, a lo sumo, dura unos pocos años. Lo que viene es la crisis recurrente, una nueva crisis, denominada técnicamente como “estrangulamiento del sector externo” y que involucra los pagos internacionales comerciales y financieros.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El péndulo fatal de la economía señala que cuando hay gobiernos populares, y el producto bruto se expande, las importaciones de insumos, bienes de capital y servicios crecen más rápido que la producción y que las exportaciones. También se incrementa el consumo homologable a los países desarrollados, predominantemente importado de los centros hegemónicos; todo esto suele derivar en el estrangulamiento del sector externo.  Al lograr una mayor movilidad social, cambia la estructura de la demanda de los segmentos emergentes y esto, inclusive, se traslada a la demanda electoral. </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La desregulación de los movimientos de capitales y el sobreendeudamiento de las últimas décadas del siglo pasado agravaron este comportamiento. Esto hace síntoma y aparecen las recetas de ajustes ortodoxas basadas en comprimir la demanda interna y en tomar préstamos del exterior. Estas medidas disminuyen el crecimiento y aumentan la deuda en divisas, al tiempo que comprometen condiciones de mayor apertura comercial y financiera, agravando la fragilidad del sector externo. Finalmente se termina en recesión, desocupación, mayor pobreza e indigencia y crece la desigualdad, la que no supimos pulverizar antes.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Muchos argentinos están hartos de vivir en esa calesita. Hay una repetición de signos de una sociedad  que no logra dar el salto cualitativo para resolver la acumulación de riqueza y su distribución, la imposibilidad de definir una matriz productiva que ponga en movimiento el desarrollo por 20 años y asegure la distribución que históricamente ha sido  bandera del peronismo. La configuración productiva en relación con la  política y la sociedad ha llevado a que la producción primaria, generadora de contradicciones y privilegios, se convierta en el principal instrumento para proveer de divisas al erario público. </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Una vez más estamos resbalando hacia abajo, cada vez más desesperados por encontrar una salida. Hay un saber que siempre se proyecta en la autoridad (revisar el comienzo de Edipo Rey) para resolver los problemas de la comunidad pero el Gobierno demuestra, para propios y adversarios, una ineficacia rayana en la perplejidad.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Con este escenario nacional, el Gobierno ha perdido credibilidad y popularidad a partir de diciembre con la ley previsional, mientras simultáneamente las ventanillas de los inversores se cerraban y esto ocurrió lejos del alcance perceptual de la sociedad. Se van disolviendo los propósitos liminares y grandilocuentes del PRO de transformar la cultura política. Por el contrario, empezó a parecerse a un mal gobierno más.  En octubre del 2017 tuvo un envión para la consolidación de Cambiemos en la política nacional, pero a las pocas semanas se disolvió. Hoy la alianza del PRO y la UCR ha detenido su crecimiento político y cualquiera que tenga experiencia sabe que si al final del túnel está la nada, la historia posterior será implacable con Cambiemos.   </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La ausencia de una oposición potente y organizada, es la otra negatividad. Eso comprende el panperonismo que lucha por sobrevivir como patrullas perdidas. El partido justicialista es una marca para aprovechar electoralmente y hoy, en manos del kirchnerismo, tratará de disciplinar a las provincias. Es una paradoja, el PJ está subordinado a CFK que lo ha negado hace pocos meses.  </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">En el panperonismo florecen las negatividades intramuros, los rechazos entre unos y otros,  y todo indica que no podrá unirse en forma completa, y sin duda que CFK es el factor principal en que se ordenan los amores y los odios. En esos rechazos de algunos gobernadores, legisladores y dirigentes nacionales a su figura pesan varias causas, algunas tienen que ver con el estilo de liderazgo, otros con la observancia de que es un obstáculo para ganar en el ballotage y otras por aspectos ideológicos (se observa al kirchnerismo en un posicionamiento más a la izquierda que lo que el peronismo tradicional puede tolerar). </span></p>
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<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Esto último, que merece un análisis más pormenorizado, se hace más ostensible con el reflujo del progresismo regional y la situación internacional. En este punto sumamos otra negatividad: es una gran defección de la dirigencia peronista no abordar el estudio de estas cuestiones tan caras al método de pensamiento estratégico de Perón. El kirchnerismo es la porción más activa del panperonismo y de mayor consenso cuando lo traducimos a lo electoral. Con una aclaración importante: alcanza su máxima potencialidad cuando CFK es candidata. La transferencia hacia otro podría producirse, pero no en forma completa e implicaría una campaña con la ex Presidenta como protagonista (como hizo Lula con Dilma). Es más, pensamos en una exclusividad que puede ser una negatividad, el kirchnerismo sin CFK vería seriamente comprometido su significación a futuro. Su eventual candidatura opaca a los otros candidatos ya definidos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El kirchnerismo tiene por delante el dilema de ser una fuerza antisistema de carácter testimonial, con mayor aproximación a la izquierda, o apuntar más a la captura del centro expresado por los sectores medios. La composición cultural de estos segmentos es más sensible a los “cuadernos de Centeno” que a la recesión económica en función de la competencia electoral. Cristina está creciendo en los segmentos medios bajos y bajos, aunque todavía estamos lejos de las elecciones.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El peronismo federal sería la tercera fuerza después de Cambiemos, y con Unidad Ciudadana bajo las condiciones ya señaladas. No está aun suficientemente estructurado y no tiene un candidato/a con capacidad competitiva.  Sí aparece como un protagonista de las versiones que refieren una salida, en el caso eventual de empeoramiento de la situación económica del gobierno de Macri, a través de una concertación u otra salida del laberinto.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Para colmo, tiembla el sistema político con un hallazgo de corrupción que abre más brechas y diferencias. Es verdad que hay corrupción; eso repugna y debe ser castigada, pero también es cierto que esto da razón a las corporaciones que consideran excedentaria a la política y apunta a una limpieza política parcial. La patria contratista es antigua y transversal, y la investigación y castigo no debe detenerse en las puertas del oficialismo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">También hay renegación de muchos militantes y dirigentes peronistas, esto en el kirchnerismo se convierte en una épica. Sobre todo cuando todos los cañones apuntan a Cristina Fernández de Kirchner, en una maniobra que tiene de judicial y búsqueda de la verdad y también tiene de político en función de que el gobierno considera que la ex Pta. es la llave para el continuismo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Tarde o temprano la corrupción emergerá como un problema político y habrá que evitar que al final del camino no esté esperando un Berlusconi o un Bolsonaro.  Viene Odebrecht y ahí aparecerán más nombres del oficialismo; también en el peronismo este proceso se  puede extender a gobernadores e intendentes.  ¿Cuál será el destino del sistema político?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Estamos en el laberinto de las negatividades, y hay un esfuerzo por no salir. Todo indica que no podremos, que hay que seguir hundido y la política seguirá en deuda con  el bien común. El deseo de muchos opositores al oficialismo es que el gobierno de Cambiemos  se hunda, aunque no haya una alternativa ordenada y con un plan de gobierno concreto. Es decir hay alguna idea sobre el hundimiento, pero nada sobre el día después. No hay un poder alterno con la suficiente homogeneidad para hacerse cargo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Sobre tantas negatividades no se puede construir una propuesta consistente de transformación. Es necesario afrontar con valentía y verdad el momento y configurar una política nacional de largo plazo destinada a atacar estructuralmente la desigualdad y lograr que nuestro país alcance un lugar en el concierto internacional, que hoy no tiene. Porque tantas vulnerabilidades nos entrega mansamente a los intereses del sistema-mundo capitalista.</span></p>
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<p><span style="color: #000000;">Buenos Aires, 23 de agosto de 2018</span></p>
<p><span style="color: #000000;"><em>*Lic. en Sociología. Dr. en Psicología Social. Profesor Universitario. Titular de R.Rouvier &amp; Asociados.</em></span></p>
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