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	<title>Cátulo Castillo archivos - La Tecl@ Eñe Revista</title>
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	<description>Una Revista de Opinión</description>
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	<title>Cátulo Castillo archivos - La Tecl@ Eñe Revista</title>
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		<title>Desencuentro &#8211; Por Rafael Bielsa</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 03 Sep 2025 18:31:11 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Rafael Bielsa]]></category>
		<category><![CDATA[Cátulo Castillo]]></category>
		<category><![CDATA[Desencuentro]]></category>
		<category><![CDATA[Luis cernuda]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>A la degradación institucional, el servilismo de los festejantes y la conflictividad financiera, deben sumarse nuestras dolencias como sociedad, nuestro desencuentro colectivo.</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/desencuentro-por-rafael-bielsa/">Desencuentro &#8211; Por Rafael Bielsa</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-9380fbb35de5301c143092a120e1259c wp-block-paragraph"><em><strong>A la degradación institucional, el servilismo de los festejantes y la conflictividad financiera, deben sumarse nuestras dolencias como sociedad, nuestro desencuentro colectivo</strong></em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-debc3133f6c0249b6719c0166e0ac8d0 wp-block-paragraph"><strong>Por Rafael Bielsa*</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d5e18531e670bd10ca130847a62fe9c1 wp-block-paragraph"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></p>



<div style="height:65px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-drop-cap has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-82f4793b07cc83ca2a61f1ee485491f3 wp-block-paragraph">Los argentinos derrapamos por sobre una extensión de datos de superficie como dentro de un tren de alta velocidad, sin que nadie se haya ocupado de tasar el número de pasajeros, de allanar la integración logística, o de recurrir a la energía limpia. Información confusa y asolada, con personajes estrafalarios, historias retorcidas y escenarios desmontables.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-2952344a9e58c3c24d08f74841815461 wp-block-paragraph">A veces pensamos con dolor que esto permanecerá así, para siempre. Otras, que la violencia de estos años míseros nos está intoxicando el alma. Como se sabe, lleva siglos pasar del atraso al progreso, pero en un periquete se vuelve al atraso. Y luego deberemos encontrar sentido en la lucha misma, porque el éxito estará más allá de toda esperanza.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-e19d4e0967269061c71bfe672d57b056 wp-block-paragraph">Las mentiras hartan y la censura cancela las confidencias; no es lo mismo cerrar la boca que mantenerla cerrada por orden ajena. Ni la falsedad ni el veto son instrumentos aptos para que “la gente de bien” ocupe misas, clases, correos y tribunales, para que párrocos, enseñantes, empleados y abogados comuniquen que el predominio de los liberales libertarios, en lo hondo de la realidad, nos está llevando al Paraíso del mercado, al Empíreo del consumo, al Nirvana del aumento en los ingresos disponibles.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-db29ef9d58a03fe0f5a4c9451666ee1e wp-block-paragraph">En todo caso, hay una guerra enmascarada, en la que la primera víctima es la verdad, donde los sherpas políticos amalgaman opacidad con oscuridad sabiendo que no son un solo fruto, y en la que, en el desencuentro entre la gente y la política, hasta Dios está lejano, porque “todo es cuento, todo es vil”. Sangramos por dentro en este modelo de explotación de la inquietud, que expulsa del anfiteatro político la indulgencia del razonamiento y la ejemplaridad de la franqueza.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-bb38f718f3f9bed98d236fb33116f1e4 wp-block-paragraph">Cuando este tembladeral pase como la tormenta de Santa Rosa, aunque más dañino, ¿nos alcanzará con sólo escuchar el nombre de Argentina, para figurarnos otra vida mejor para la nuestra, sin detonaciones verbales asociadas a las arterias del Estado, ni panegíricos para quienes fugan dólares, exhortaciones para diputados abastecedores de cajas de herramientas para la gobernabilidad, o elegías para los cadáveres contables de quienes fueron agredidos por las hordas redistributivas?</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-e9ea482106f2b66928d85023ef432e31 wp-block-paragraph">Tan insondable es la vergüenza, tan hondo el despojo, que será una epopeya recordar que la acción nunca es enteramente individual, ni la pasividad completamente colectiva. Escribió el poeta español Luis Cernuda: “… aún va conmigo como una luz ajena / aquel destino niño, / aquellos dulces ojos juveniles, / aquella antigua herida”. No hay que olvidar lo que nos hizo fuertes, aunque haya dolido.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-e06baf86acb68e0c000ada6562fff962 wp-block-paragraph">De un día para otro, anarquistas de libre mercado al agua de rosas empezaron a ser trascendentes, traficantes habilísimos para esquivar las situaciones espinosas y pensar interminablemente en tareas triviales, emboscados en la burocracia minarquista donde se inflaron más y más. Crecieron, se multiplicaron, se publicaron libros sobre ellos.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-c377ece39f08d3ba7cfdd957cd202dcd wp-block-paragraph">Nuestra más reciente tragedia, escrita con licencia de bufón por algún entretenedor de corte (en lugar de William Shakespeare), y ambientada en Nordelta (en lugar de Dinamarca), además de pasar a la celebridad interesando a los espectadores con fantasmas, venganzas, zafarranchos, trastornos y porcentajes, introdujo el uso de la expresión: “a mí me pone en una situación”.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-fcee5186a0690d4f19f120667858f613 wp-block-paragraph">Es una frase frecuente en el castellano rioplatense, en tono irónico o dramático, dentro de contextos emocionales o sociales, y de situaciones que generan empatía o hilaridad. Una oración simple, con un sujeto elíptico, complemento indirecto, verbo y complemento circunstancial. Expresa que algo genera una circunstancia incómoda, comprometida y emotiva para el hablante.</p>



<div style="height:25px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>


<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-full"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="581" height="442" src="https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2025/09/alonso.jpeg" alt="" class="wp-image-17169" srcset="https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2025/09/alonso.jpeg?v=1756918571 581w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2025/09/alonso-300x228.jpeg?v=1756918571 300w" sizes="(max-width:767px) 480px, 581px" /><figcaption class="wp-element-caption"><em>Carlos Alonso, «Ezeiza».</em></figcaption></figure>
</div>


<div style="height:25px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-00c31f5fde410459ac3a6cb0d7233e84 wp-block-paragraph">En el código oral argentino, este tipo de construcción es muy productivo, y «poner» funciona como verbo causativo emocional. En el catálogo político actual, se trata de un exfuncionario a quien no le cerraba “el (sueldo en) blanco”, que se quejaba del monto del salario declarado, a lo que se sumaba el poco margen que le dejaba la Secretaría General de la Presidencia para «manotear» dinero de la caja. O sea, “lo habían puesto en una situación”.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-e1fde0155dc2aba55508eac0d8a0673b wp-block-paragraph">A veces, el destino nacional se vuelve una historia tan veloz como un proyectil, que atraviesa cajones llenos de vida, confines y traiciones. Marco Balzano cuenta cómo era Trieste en 1919, cuando dejó de formar parte del Imperio austrohúngaro, y pasó a manos italianas. Mussolini y los Fascios Italianos de Combate (<em>Fasci Italiani di Combattimento</em>) empezaban a brotar. En su novela <em>Bambino</em>, escribe: una pedrada a los eslovenos, otra a los croatas, otra a los peninsulares antifascistas, cada una expulsaba el miedo y disimulaba el abandono. Es que la violencia es la jerga de quien no puede verbalizar su aflicción.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-19a0ae0d4878ead64d6276e2a2897c7f wp-block-paragraph">Luego del incendio en 1920 de la Casa Nacional eslovena de Trieste (el <em>Narodni dom</em>), en el bautismo del escuadrismo organizado, junto con las cenizas del teatro, la biblioteca y el hotel de la comunidad, se habían esfumado las palabras de destino y festejo comunes, y sólo prevalecía ese respeto fariseo que se ofrece al que puede hacer daño. Pasaron 100 años (13 de julio de 2020) hasta que los presidentes de Italia y Eslovenia, Sergio Mattarella y Borut Pahor, realizaron un gesto conjunto de reconciliación frente al edificio, reconociendo el dolor histórico y la necesidad de memoria compartida. Volvieron las palabras.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-4904b13ab40777bb3493fffc8322cbfe wp-block-paragraph">Aquí y ahora, a la degradación institucional, el servilismo de los festejantes, la ignorancia y falta de aptitud de los funcionarios, la conflictividad financiera, y las peleas domésticas, deben sumarse nuestras dolencias como sociedad, nuestro desencuentro colectivo, la facilidad instintiva con la que deslizamos las penas a otros causantes, la forma en que llenamos las acciones ajenas de horror para justificar nuestras tropelías, nuestros ojos de lince para encontrar chivos expiatorios. En algún criticable sentido, enfermamos lo que éramos para que se eligiera esta enfermedad que vivimos. Sufriremos, y deberemos entender cuando toque, que más importante que la culpa ajena es la responsabilidad propia.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-3362643a9ae2d9c092e81e53641b9e12 wp-block-paragraph">Cátulo Castillo, el poeta que escribió el tango “Desencuentro”, quiso con ternura, y el amor lo devoró de atrás, hasta el riñón. Se rieron de su abrazo y ahí nomás, le hundieron con rencor todo el arpón. Se sabe que cuando una herida permanece abierta por mucho tiempo, se convierte en crónica, y tiene un alto riesgo de infectarse. Luego, acaece la gangrena, que es la muerte del tejido corporal. La amputación tratará de evitar los riesgos de la necrosis, poner una barrera al avance de las bacterias, y sosegar la falla multiorgánica. Hay demasiada herida abierta en nuestra sociedad.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-327acf1bc112ae491a6e1f01eff008eb wp-block-paragraph">Son algunos de los caminos que tendremos por delante, por los que estamos circulando en el tren de alta velocidad, porque en política hay primeras y segundas muertes. Es nuestra obligación localizar al semejante, evitar los desencuentros y mover el piso del poder. No alcanza con desenmascarar las lógicas de control para lavar la conciencia.</p>



<div style="height:65px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-53c9269d00307c6b4d6a0189c1a8947f wp-block-paragraph">Miércoles, 3 de septiembre de 2025.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-4b9783b88ea6a58387b4ce114a2d3a0a wp-block-paragraph">*Abogado y escritor.</p>



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<h2 class="wp-block-heading"><strong>Seguimos con la campaña «Colaborá con La Tecl@ Eñe».</strong></h2>



<p class="wp-block-paragraph">La Tecl@ Eñe viene sosteniendo desde su creación en 2001, la idea de hacer periodismo de calidad entendiendo la información y la comunicación como un derecho público, y por ello todas las notas de la revista se encuentran abiertas, siempre accesibles para quien quiera leerlas. Para poder seguir sosteniendo el sitio y crecer les pedimos, a quienes puedan, que contribuyan con La Tecl@ Eñe.Pueden colaborar con&nbsp;<strong>$5.000</strong>,&nbsp;<strong>$10.000</strong>&nbsp;o&nbsp;<strong>$15.000</strong>. Si estos montos no se adecuan a sus posibilidades, consideren el aporte que puedan realizar.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Alias de CBU: Lateclaenerevista</strong></p>



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